Columnas

Biodiversidad, cambio climático y política pública

2 Mins read

Flavia Liberona
Directora ejecutiva Fundación Terram

Desde hace un tiempo, poco a poco los seres humanos hemos ido comprendiendo la importancia de la biodiversidad, la forma en que dependemos de ella y como han sido y son el sostén de nuestras sociedades y culturas. Algo que parece tan obvio, en las sociedades actuales ha estado relegado a un segundo o tercer plano.  
La conservación o protección de la naturaleza no ha sido un tema relevante para el grueso de la población, tampoco para los gobiernos o la clase política. Lo importante ha sido el progreso, el desarrollo y la “domesticación” de los ambientes naturales, ya sea instalando ciudades, fábricas, cultivos de diverso tipo, sin medir las consecuencias o impactos que esto podía generar.
Esa idea de progreso que se instaló en la sociedad, la cual intenta homogenizar todo, domesticar la naturaleza, aumentar la producción, disminuir costos e incrementar las ganancias económicas, continúa arraigada. El desapego por la naturaleza implica que para muchas personas, actualmente resulte ser más importante el desarrollo tecnológico o los beneficios económicos que la conservación.
Han sido necesarios muchos años de trabajo de ONGs, científicos, denuncias de comunidades rurales y líderes indígenas, entre otros, para que poco a poco se haya ido instalando una cierta sensibilidad sobre la importancia de proteger la naturaleza.  Cada día y con más argumentos que emanan de las ciencias, los políticos están siendo obligados a entender que proteger la naturaleza y los ecosistemas nativos -sean terrestres o marinos- es importante para protegernos a nosotros mismos. Pero el proceso ha sido lento, muy lento.
Según los informes las poblaciones más pobres y los países que cumplan mayores condiciones de vulnerabilidad de acuerdo a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, serán los más afectados, pero no hay sociedades o países que puedan escapar de esta situación.
Ahora los países deben decidir cómo afrontar los efectos del cambio climático. Los posibles caminos a seguir para amortiguar los impactos están claros: reducir 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) al 2030, o sea, en 12 años, y llegar a cero emisiones de GEI en 2050, para evitar que ocurran eventos extremadamente catastróficos que afecten a la humanidad.  
En ese escenario la conservación y protección de la biodiversidad comienza a tener un rol relevante el proteger cuencas con vegetación nativa para mantener y garantizar recursos hídricos, el generar áreas protegidas terrestres y marinas, forestar y reforestar con vegetación autóctona, evitar la sobrecarga de ecosistemas marinos o recuperar pesquerías.
Son todas medidas que si están bien articuladas pueden resultar muy relevantes a la hora de paliar los efectos del cambio climático, sobre todo en un país cómo Chile que está catalogado como altamente vulnerable a sus impactos.

Related posts
ColumnasSalud

Endometriosis: cuando el dolor menstrual deja de ser “normal”

2 Mins read
Dra. Daniela Mennickent BarrosAcadémica e investigadora Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) Es una enfermedad que…
BienestarColumnas

Pescados y mariscos en Semana Santa: tradición, nutrición y consumo seguro

1 Mins read
Solange Martínez GallegosAcadémica Nutrición y DietéticaUniversidad San Sebastián Durante Semana Santa, el consumo de pescados y mariscos adquiere especial relevanciano solo por…
ChileCiencia y TecnologíaColumnasExperiencias

Nuestra cordillera: terremotos, volcanes y riqueza infinita

2 Mins read
Pablo Rossel Estrada: Investigador y académico de Geología, Universidad Andrés Bello Hace unos días regresé de un largo periplo que me llevó…

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *