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Nutrición funcional para el cuerpo, la mente y alma

Daniela Enríquez
Nutricionista funcional y coach en psicología de la nutrición
Fundadora de Nutrición Bioactiva
www.nutricionbioactiva.cl
Hoy cambiar el rumbo hacia un estilo de alimentación saludable es un desafío cada vez mayor. Las personas están comenzando a dejar de lado los alimentos procesados y prefiriendo los alimentos de origen natural.
Eso es muy bueno tanto para nuestros cuerpos, como para el medio ambiente, ya que por un lado estamos optando por ingredientes que aportan mayor nutrición y menos químicos y por otro, alimentos con menos envoltorios y procesamientos.
Sin embargo, al aumentar el consumo de alimentos naturales podemos empezar a generar la misma o mayor cantidad de “basura” pero esta vez orgánica, a partir de cáscaras y partes de alimentos que no se suelen consumir.
Es por eso que quiero mostrarles una receta que rescata un posible desecho que es bastante voluminoso y que podríamos comer para obtener muy buenos beneficios para nuestra salud: la cáscara de sandía.
Con esta parte de la sandía, aunque no lo crean, pueden hacer varias recetas. Pero en este caso, les presentaré una preparación funcional, donde transformaremos la cáscara en un probiótico gracias a la fermentación, con múltiples beneficios, no solo para tu intestino, sino para tu salud en general.
Y además, ¡es deliciosa!
Si les gustan los pepinillos encurtidos o el chucrut, su sabor será muy cercano, pero más suave.
Pueden consumirla sola, agregar a ensaladas, acompañando carnes o hamburguesas vegetales, así como también servirla en galletas o pan sobre palta o hummus. ¡Es una receta ideal para aperitivos!
Paso a paso:

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