Solange Martínez Gallegos
Académica Nutrición y Dietética
Universidad San Sebastián

Durante Semana Santa, el consumo de pescados y mariscos adquiere especial relevancia
no solo por su arraigo cultural y religioso, sino por sus beneficios para la salud. En Chile,
las Guías Alimentarias para la población recomiendan consumir pescado al menos dos
veces por semana, idealmente preparado al vapor, a la plancha, en caldillos o guisos, ya
que estas preparaciones ayudan a preservar sus propiedades nutritivas.
Desde el punto de vista nutricional, muchos pescados destacan por su aporte de proteínas
de alta calidad, aportar ácidos grasos omega-3, especialmente especies como atún,
cojinoba, jurel, salmón, sardina, sierra y trucha. Estos nutrientes contribuyen a disminuir
el colesterol, favorecer una adecuada presión arterial y apoyar el desarrollo del sistema
nervioso del bebé durante la gestación. Además, aportan vitaminas del complejo B y, en
los pescados grasos, también vitaminas A y D, fundamentales para diversas funciones del
organismo.
También es importante considerar las necesidades especiales de ciertos grupos como
mujeres embarazadas, madres lactantes y niños pequeños. En estos casos, se recomienda
optar por alternativas más seguras y adecuadas, como pescados o mariscos con bajo
contenido de mercurio (sardina, corvina, salmón, caballa, calamar), o en casos de alergias
alimentarias, tener acompañamiento de un profesional en el área.
Finalmente, se recomienda comprar y consumir productos del mar en lugares establecidos
y autorizados por el Servicio de Salud, para prevenir intoxicaciones alimentarias. Al
momento de la compra verificar que los pescados deben tener un aspecto general bueno,
color bien definido, poca mucosidad en la piel, transparente, incolora o bien ligeramente
pigmentada, olor fresco, ojos hacia afuera y que llenen la cavidad ocular, además de
córnea transparente e iris pigmentado, escamas adheridas y brillantes entre otros.
En el caso de los mariscos deben estar siempre vivos, los bivalvos (almejas, choritos,
ostras, machas) cierran las valvas, los erizos con espículas (púas) móviles y erectas.
Recuerda que, el jugo de limón no destruye ni elimina gérmenes ni toxinas, y no cocina el
pescado ni los mariscos, por eso siempre se deben consumir cocidos.
Foto: Radio Revelación

