La iniciativa, liderada por la Dirección de Sustentabilidad, permitió recuperar equipos en desuso y proyectar su reintegración al ciclo productivo, fortaleciendo el compromiso institucional con la gestión responsable de residuos
Cada año, el mundo genera más de 50 millones de toneladas de residuos electrónicos, y menos del 20% se recicla de manera formal, según datos del Global E-waste Monitor de Naciones Unidas. Frente a este escenario, las universidades están llamadas a asumir un rol protagónico, liderando cambios a través de la articulación de formación, innovación y responsabilidad socioambiental, para avanzar hacia modelos de desarrollo más sustentables.
En línea con este desafío, la Universidad de Concepción, a través de la Dirección de Sustentabilidad, realizó la tercera jornada de retiro de residuos electrónicos en el Campus Concepción, consolidando una práctica institucional que busca reducir el impacto ambiental y fortalecer una cultura universitaria orientada a la economía circular.
En esta última campaña, realizada el pasado 26 de mayo, se recolectaron 863 kilos de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), los cuales fueron clasificados, pesados y posteriormente trasladados a la planta de acopio y reciclaje de Ciclo Cerrado Ltda., empresa regional dedicada a la gestión de este tipo de residuos bajo el marco de la Ley REP.
El encargado de este organismo, Renato Beyer Cádenas, explicó que “lo que más se recopiló en la UdeC fueron computadores de distintos tipos, como notebooks, CPUs y equipos All-in-One, además de cables y cargadores. Ese es el ítem estrella en estas campañas, lo que también refleja el nivel de recambio tecnológico presente en la comunidad universitaria”.

Beyer destaco, además, que el proceso ha ido consolidándose con mayor participación y conocimiento por parte de las unidades académicas en cada nueva jornada de recolección, “este trabajo permite dar una nueva vida a los materiales recuperados, disminuyendo la huella ecológica y evitando la contaminación del aire, agua y suelos, en coherencia con los estándares ambientales y la normativa vigente”.
Más allá de la recolección, uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa es lo que ocurre después: el proceso de valorización de los materiales. A diferencia de un modelo lineal —basado en usar y desechar—, este sistema permite reinsertar componentes en nuevas cadenas productivas.
“Hoy no solo desarmamos los equipos, sino que también estamos reacondicionando aquellos que aún pueden tener una segunda vida. Esos equipos vuelven al mercado como productos reacondicionados, con garantía”, indicó el representante de la empresa. Agregó que “en el caso de los equipos irrecuperables, extraemos materiales como cobre, aluminio y bronce, que se reutilizan a nivel nacional, mientras que otros componentes se exportan para procesos como la recuperación de oro en minería urbana”.
Este enfoque evidencia cómo los residuos electrónicos pueden transformarse en recursos estratégicos, reduciendo la presión sobre la extracción de materias primas y contribuyendo a un modelo productivo más eficiente y sustentable.
La campaña ha mostrado un crecimiento continuo en participación, reflejando un cambio cultural dentro de la comunidad universitaria. “Como en todo proceso, la experiencia permite que cada campaña sea mejor que la anterior. Hemos visto cómo se han ido sumando más facultades en cada retiro, lo que demuestra un mayor conocimiento y compromiso con este tipo de iniciativas”, agregó Beyer.

Cultura sustentable y compromiso comunitario UdeC
Desde la Dirección de Sustentabilidad, la coordinación de esta actividad responde a un enfoque estratégico orientado a articular acciones concretas con los lineamientos institucionales en materia de desarrollo sustentable, fortaleciendo tanto la gestión ambiental como la formación de una comunidad universitaria activa y consciente.
Tras la realización de tres operativos en la Universidad de Concepción, la encargada de la coordinación de la actividad, Rosa Maldonado Troncoso, destacó que uno de los principales aprendizajes de estos procesos ha sido comprender que “gestionar nuestros residuos hoy no es solo una medida ambiental, sino también una forma de proteger la salud de las futuras generaciones”.
Asimismo, relevó el impacto colectivo de la iniciativa, enfatizando que “es fundamental continuar impulsando este tipo de campañas y promover el reciclaje al interior de la comunidad universitaria, instalando una cultura que asegure que estos residuos no terminen en vertederos contaminando el entorno, sino que puedan reinsertarse en nuevos ciclos de uso, promoviendo su durabilidad y capacidad de reparación”.
Finalmente, Maldonado subrayó el valor económico asociado a estas acciones, señalando que “este tipo de iniciativas también genera oportunidades laborales en el ámbito de la gestión de residuos, contribuyendo al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, relacionado con trabajo decente y crecimiento económico”.
De esta manera, la Universidad de Concepción continúa avanzando en la consolidación de una cultura sustentable, donde la gestión de residuos, la educación ambiental y la economía circular se integran como pilares fundamentales de su desarrollo institucional y su vínculo con el territorio.
