Marcelo Reyes Busch
Académico Carrera de Arquitectura
Universidad San Sebastián sede De la Patagonia
El Día Internacional de los Parques Nacionales se celebra cada 24 de agosto con el fin de generar conciencia en la sociedad acerca de la importancia de la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad en las áreas silvestres protegidas. Esta ocasión es propicia para reflexionar en torno a los desafíos que enfrentan nuestros parques, especialmente en la región de Los Lagos.
Si bien se ha avanzado hacia una nueva institucionalidad con la promulgación de la ley 21.600 que creó el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) y el nuevo Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), que permitirán unificar bajo una sola entidad la gestión de estos espacios, surgen inquietudes acerca de si los recursos que se destinarán a este nuevo servicio le permitirán cumplir apropiadamente con sus labores.
El importante incremento en el número de visitantes de los parques nacionales (que en 2025 superó los 887 mil en la Región de Los Lagos) es una excelente noticia, pero si no se acompaña de una fuerte inversión en infraestructura, mayor dotación de guardaparques y recursos destinados a la mantención, seguiremos observando lo que hemos podido constatar durante los últimos años: erosión de senderos por mayor visitación, infraestructura sanitaria deficiente e incluso inexistente (¿puede creer que hay parques nacionales en nuestra zona en los que no hay ningún baño para los usuarios?) y, por ende, deterioro de la biodiversidad por residuos contaminantes.
En este sentido, iniciativas del Gobierno Regional de Los Lagos con universidades de la zona, como el proyecto “Soluciones sociosanitarias para la visitación sostenible y conservación de áreas silvestres protegidas”, financiado por el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo y ejecutado por la Universidad San Sebastián Sede De la Patagonia a contar de 2026, junto con otras iniciativas, permiten acortar algunas de las brechas en infraestructura.
Por cierto, destinar recursos a un área protegida, sea esta reserva nacional, santuario de la naturaleza, bosque nativo, monumento natural, parque nacional o un área privada de conservación voluntaria, tiene una rentabilidad que superará con creces a la inversión. Un reciente estudio de Rewilding Chile y la consultora McKinsey estableció que por cada dólar que el Estado invirtió en la Ruta de los Parques de la Patagonia durante los últimos diez años, 6 dólares retornaron a las comunidades locales, cifra que se proyecta superará los 8,5 dólares al 2030. Esto, sin contar los evidentes beneficios en cuanto a la protección y conservación de especies, la provisión de agua, la regulación ecosistémica que brindan frente a eventos naturales extremos consecuencia del calentamiento global, los efectos en la salud física y mental de los visitantes y la generación de espacios de investigación científica y educación ambiental. Invertir en infraestructura verde es, finalmente, un excelente negocio para el país.
Que esta fecha nos motive a visitar alguna de las áreas protegidas de la Región de Los Lagos, distribuidas en las provincias de Osorno, Llanquihue, Chiloé y Palena; pero que también nos haga ponderar los desafíos que nuestros parques enfrentan ad portasde su nueva institucionalidad.
