Solange Martínez Gallegos
Académica de Nutrición y Dietética
Universidad San Sebastián
Debemos recordar que el agua es el componente esencial del cuerpo humano. Es primordial para los procesos fisiológicos de digestión, absorción y eliminación de desechos metabólicos. Además es vital para la estructura y funcionamiento del aparato circulatorio, permitiendo una óptima salud y una buena función de transporte de nutrientes y de equilibrio de líquidos.
De este modo, una de las necesidades primarias del organismo es el consumo constante de líquido. Las guías de recomendación para la población chilena establecen un consumo de agua de entre 6 a 8 vasos diarios (cada uno de 200 mililitros), lo que puede variar de acuerdo a la etapa del ciclo vital y también en caso de enfermedades.
No obstante, continuamente existen dudas respecto a los tipos de líquidos que se pueden tomar y si éstos contribuyen a la hidratación. Pues bien, no todos los líquidos son iguales, se pueden utilizar alternativas adaptándose a gustos individuales como infusiones, leche, zumos, sopas, entre otros, sin embargo, se debe considerar que hay líquidos como el café y el té que en vez de hidratar, pueden generar deshidratación. En el caso de las bebidas y jugos azucarados, promueven a la obesidad y ejercen una sensación momentánea en el control de la sed.
Entonces, si busca favorecer la hidratación se recomienda consumo de agua natural “de la llave” o té de hierbas sin azúcar añadida. ¿Se puede reemplazar el agua por otros líquidos? Sí, se puede, pero se debe hacer hincapié en que se deben seleccionar aquellos líquidos que sean libres de azúcar añadida y no tengan alcohol entre sus componentes.