Durante años el lugar fue sometido a una extracción de sus recursos naturales: hoy se yergue como un modelo en la conservación.
Este 15 de abril, el Parque Nacional Bosque Fray Jorge celebra su 85º aniversario consolidado como uno de los territorios de conservación más emblemáticos de Chile. Creado originalmente en 1941, este espacio ha recorrido un camino notable: lo que hoy es un referente internacional para la ciencia y la zona núcleo de una de las primeras Reservas de la Biósfera de la UNESCO en el país, fue durante décadas una hacienda sometida a una intensa explotación. Tras casi un siglo de gestión estatal, el parque se erige actualmente como el mejor ejemplo de restauración ecológica a escala de paisaje en la Región de Coquimbo, demostrando que la voluntad de conservación puede revertir procesos de degradación profunda y recuperar ecosistemas que parecen imposibles.
En el corazón de esta conmemoración, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) ha destacado la actualización del Plan de Manejo del parque, un instrumento de vanguardia que integra décadas de investigación científica y trabajo comunitario. Este nuevo enfoque no solo protege la biodiversidad, sino que organiza la gestión bajo una mirada de desarrollo sostenible y “Una Salud”. Para lograrlo, el plan articula ocho ejes biológicos y culturales —donde conviven el icónico bosque relicto higrófilo, el matorral xerófito y los cielos limpios— con siete ejes de bienestar humano, que vinculan la salud de los ecosistemas con la calidad de vida de las comunidades aledañas y los visitantes.
La relevancia de este aniversario se potencia por su cercanía con el Día de la Tierra (22 de abril), además en el marco del aniversario en el cual se desarrolló el Seminario Científico Fray Jorge. Este encuentro, que reunió a guardaparques e investigadores de instituciones como la ULS, el IEB y el CEAZA, puso de relieve los 37 años de monitoreo continuo del Sitio LTSER-Fray Jorge. Esta base de datos, una de las más antiguas y completas a nivel global, ha permitido descifrar el milagro biológico del parque: cómo un bosque lluvioso persiste en un entorno semiárido gracias a la captura de la camanchaca (niebla) y cómo funciona el bosque de preservación en el matorral semiárido. Este conocimiento convierte al parque en un laboratorio vivo fundamental para comprender la regulación ecosistémica frente al cambio climático y el estrés hídrico actual.
El director regional de CONAF Coquimbo, Roberto Valdés, subrayó que Fray Jorge es, ante todo, un refugio de biodiversidad que ha sabido adaptarse a los tiempos. Recordó que, cuando el parque nació en 1941, aún faltaban décadas para la creación de CONAF en 1970, institución que tomó la posta de su cuidado. Ahora, en un momento histórico de transición, el organismo se prepara para entregar dicha gestión al nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) en agosto de este año. “Estamos plenamente confiados en que darán una excelente continuidad a esta tarea que CONAF, de la mano de los guardaparques, siente como una misión cumplida”, señaló la autoridad.
Al cumplir 85 años, el Parque Nacional Bosque Fray Jorge no solo custodia un ecosistema singular en el mundo, sino que representa un símbolo de esperanza ambiental. Su transición desde un paisaje degradado hacia una fuente inagotable de servicios de la naturaleza lo proyecta como el modelo de gestión del siglo XXI, reafirmando su valor como patrimonio natural de Chile y como pieza clave para enfrentar los desafíos de un planeta en constante transformación.

