Tras fallo de la Corte de Apelaciones, proponen elaborar un nuevo documento. Tampoco descartan opción de acudir a la Corte Suprema.
Fuente: El Llanquihue, 10 de mayo de 2024 / Fundación Terram
Aunque organizaciones ambientalistas reconocen como un retroceso que la Corte de Apelaciones de Puerto Montt haya dejado sin efecto la Ordenanza Municipal para proteger los humedales, coinciden en la necesidad de abordar una nueva reglamentación que se ajuste a las disposiciones legales superiores vigentes. David Hinostroza, presidente de la Agrupación Cultural por los Humedales y Entornos Naturales Gayi de Puerto Montt, estimó que con ese veredicto se pone en peligro la existencia de humedales que no han sido declarados urbanos. ‘Tienen un alto riesgo de ser drenados e intervenidos. Cuando llegue la declaratoria (de urbanos), ya no vamos a tener humedales que proteger’.
A su parecer, existe demora en el Ministerio del Medio ambiente para asumir esos procedimientos. ‘Van más de dos años que se mantienen declaratorias sin resolver en un escritorio’, dijo. Añadió que en ese estado hay 18 solicitudes de humedales urbanos. Advirtió que el fallo del tribunal de alzada porteño podría sentar un precedente jurídico, ya que la regulación objetada ‘se hizo en base a ordenanzas muy similares de otras ciudades’.
Opinó que se debe avanzar en establecer el cuidado y protección de los humedales de Puerto Montt, ‘que nos están aportando para el abastecimiento y reserva de agua’. Recordó que aunque valoran el principio básico de ese documento, hicieron cuestionamientos al momento de formular la ordenanza, ya que ‘tiene errores, que estamos viendo ahora’. Por lo que aconsejó readecuarla conforme a la normativa vigente, así como recurrir a la Corte Suprema contra la decisión del alto tribunal puertomontino.
En terrenos privados
En tanto, Gladys Sánchez, directora de la Consultora Ambiente y Territorio (Ambyter), sostuvo que el fallo de la Corte porteña ‘era esperable’. Adujo que concuerda con la resolución judicial, ya que ‘la ordenanza no puede hacer exigencias que son competencia de otros servicios o cuerpos legales. Eso lo había hecho ver en el proceso de participación ciudadana para elaborarla’. Explicó que aunque Puerto Montt tiene un número importante de humedales, ‘la mayoría está en terrenos privados. El derecho privado en Chile es relevante, por lo que una ordenanza no puede disponer de un bien privado así como así’. Agregó que esa reglamentación no estaba completamente enfocada en la conservación de humedales y los servicios ecosistémicos que ofrecen. Sánchez recordó que al entrar en vigencia la Ley de Humedales Urbanos, se otorgó a los municipios del país un plazo de seis meses para elaborar las respectivas ordenanzas, lo que calificó como ‘un complemento a la conservación y cuidado de humedales’, por lo que descartó que haya una completa desprotección de esos lugares. A su juicio, esta es una oportunidad para generar una nueva ordenanza ‘de manera general, abierta. No hablar de urbanos y rurales. Porque la ley no dice: ‘haga sólo una ordenanza de humedales urbanos’. Es una oportunidad, porque además tenemos humedales costeros. Ojalá que se pueda generar una ordenanza, acorde a las necesidades de la comuna’, aconsejó.
Revisión
El concejal Juan Carlos Cuitiño reconoció que esa ordenanza se elaboró ‘bajo la Comisión de Medio Ambiente, que presido. Se desarrolló en conjunto con todos los equipos técnicos ambientales, jurídicos, de Secplan y de Obras que tiene nuestra municipalidad. Estos equipos fueron quienes nos orientaron en relación a lo técnico y legal para la creación de una ordenanza municipal’.
Sobre el fallo de la Corte de Puerto Montt, afirmó que si la municipalidad considera apelar, ‘hay que revisar los argumentos jurídicos que nos sirven para esta apelación’. En tanto se resuelve esa medida, Cuitiño propuso también ‘revisar lo que señaló el tribunal y, si es necesario, desarrollar una nueva normativa de Ordenanza Humedales en base a las correcciones que deban hacerse’.
La innovadora iniciativa MapBiomas Chile lanzada en abril de 2024, presenta la primera colección de mapas anuales de forma gratuita y pública de cobertura y uso del suelo desde 2000 hasta el 2022 con resultados que ofrecen una visión única de la evolución del territorio chileno en un contexto de cambio climático y megasequía. La red de investigación la conforman especialistas de la Universidad de Chile, Universidad de Concepción, Universidad de Magallanes, Universidad de la Frontera y WWF Chile.
Más de medio millón de hectáreas de bosque nativo chileno se perdieron en la zona Centro-Sur del país, entre Valparaíso y Los Lagos, en las últimas dos décadas. Este es uno de los muchos resultados que entrega la plataforma MapBiomas Chile (chile.mapbiomas.org), que recoge información desde humedales, hielos y glaciares, la cobertura de bosque, la intervención humana en los territorios, plantaciones forestales, las actividades agropecuarias y silvícolas hasta pastizales y matorrales, entre otros.
La iniciativa nace de la colaboración entre especialistas en análisis geoespacial, percepción remota, sistemas de información geográfica (SIG) y programación. Utilizando imágenes satelitales Landsat de la NASA, procesamiento en la nube y clasificadores de inteligencia artificial operados desde la plataforma Google Earth Engine, este proyecto ha establecido una alianza estratégica a largo plazo con Google para llevar a cabo su misión.
De esta manera, en el caso de la zona centro-sur, el cambio más significativo es el retroceso de especies nativas del clima mediterráneo. Desde el 2000 se ha perdido cerca del 8% del territorio de bosque nativo (500 mil ha), a pesar de que a nivel nacional es de más de 16,7 millones de hectáreas. Sin embargo, este contexto se contrapone a la situación en la Patagonia, Aysén y Magallanes, donde los resultados indican un aumento de 450 mil hectáreas, lo que al menos en los números “compensa” la pérdida de Chile Centro-Sur.
Las áreas con suelo desnudo o desérticas representan el 24% del país que se concentran en la zona norte donde representan más de la mitad del territorio (56%). Otro de los resultados destacados, es la situación de hielos y glaciares, donde existe una pérdida neta de cerca del 10% desde el 2000 a la actualidad, lo que equivale a más de 410 mil hectáreas. Además, el 80% de los glaciares se concentra en la Patagonia.
El académico Jaime Hernández, coordinador general de MapBiomas Chile destaca la importancia de contar con este tipo de datos inéditos que se generan y que ahora están al alcance de las personas. “Los mapas de coberturas y usos de suelo anuales permiten evaluar la evolución espacio-temporal del uso humano sobre el territorio. Es un insumo muy importante para que los tomadores de decisiones tengan un soporte técnico robusto acerca de las consecuencias que han generado las políticas de gestión de nuestros recursos naturales y los asentamientos urbanos o, complementariamente, la ausencia de ellas”, detalla el profesor Hernández.
Entre los cambios más importantes se encuentran la expansión de las plantaciones forestales en 39%, cubriendo cerca de 3,1 Mha. Además, los usos agropecuarios ocupan la superficie de 4,8 Mha, equivalente al tamaño de la región de Los Lagos. Adicionalmente, entre 2000 y 2022 la expansión urbana aumentó 2,8 veces su territorio, lo que equivale a 130 mil hectáreas.
Para Ricardo Bosshard, Director de WWF Chile, “la herramienta presenta datos que podrían ayudar a tomar diversas decisiones respecto a la protección de la biodiversidad del país, sirviendo, por ejemplo, para el cumplimiento del Plan Nacional de Restauración, la implementación de la Meta 3 del Marco Global de Biodiversidad y acciones para enfrentar la escasez de agua y crisis hídrica”.
SOBRE MAPBIOMAS CHILE
Desde su inicio en 2015 en Brasil, MapBiomas se fue consolidando en los países de Sudamérica y se extendió a Indonesia. En 2022, se sumaron las instituciones de Chile dando inicio a la Red MapBiomas Chile que está compuesta por expertos y expertas de la Universidad de Chile, Universidad de Concepción, Universidad de La Frontera, Universidad de Magallanes y WWF Chile. En ninguno de los territorios donde existe una iniciativa MapBiomas se busca reemplazar fuentes de datos o plataformas de monitoreo oficiales sino, por el contrario, complementarlos.
Tanto los datos generados como los códigos adaptados para su procesamiento y la metodología serán de acceso abierto, libre y gratuito, ofreciendo una herramienta independiente respaldada por la academia y contribuyendo a la conservación de la naturaleza, la planificación territorial, el monitoreo de recursos hídricos, la agricultura y otros sectores.
La iniciativa también se presenta como una oportunidad única para comprender la dinámica del uso y cobertura del suelo de manera más eficiente y actualizada. MapBiomas postula que es posible lograr esto mediante el uso de capacidades de procesamiento en la nube, datos satelitales de acceso libre y una alta automatización de procesos, contando con la participación activa de la comunidad de expertos (chile.mapbiomas.org).
10 lecciones aprendidas, llamó el científico Jorge Pérez a los principales conocimientos adquiridos gracias a esta investigación de largo plazo, durante la celebración de su aniversario número diez en la Estación Biológica Senda Darwin.
Los suelos de Chiloé guardan el mayor contenido de carbono de los bosques templados del mundo; los incendios producen la pérdida del 90% del carbono de los bosques, los bosques maduros siguen fijando carbono a diferencia de lo que se cree y que ha justificado la tala de los bosques antiguos en el país, y que la sequía de verano hace que los bosques se conviertan en fuente de carbono, es decir, que pasen de absorberlo a emitirlo, fueron parte de los principales resultados que destacó Jorge Pérez, científico del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), quien lidera esta investigación pionera en Chile.
Sus declaraciones se realizaron durante la ceremonia de aniversario de la iniciativa, efectuada el 12 de abril, en la Estación Biológica Senda Darwin, que es parte de la Red de Sitios de Estudio Socio ecológicos de Largo Plazo (LTSER). En esta área protegida ubicada en Ancud, Chiloé, están instaladas las torres llamadas Eddy covariance, que miden el intercambio de dióxido de carbono entre los ecosistemas y la atmosfera, lo permite saber si un ecosistema es fuente o sumidero de carbono, información relevante ante la situación actual de crisis climática.
La jornada congregó a más de 30 asistentes de organizaciones y servicios públicos que se relacionan con Senda Darwin en el territorio. Durante la actividad científica se expuso sobre los principales resultados de la investigación de largo plazo y se visitaron en terreno las torres, con las que se realiza el monitoreo en bosques y turberas.
“Nunca me imaginé que íbamos a estar celebrando los 10 años, y es muy importante hacerlo porque no es fácil realizar una investigación continua por una década. Esto es un logro de mucha gente que ha trabajado en el proyecto, comentó Jorge Pérez, científico líder de la investigación y académico de la Universidad de Chile, quien además destacó la alta convocatoria e interés de quienes asistieron a la actividad. “Ver la recepción de la gente, no solo de científicos, sino de representantes de municipalidades, propietarios y de otros proyectos de conservación, me dejó muy contento. La concurrencia fue muy variada y muy bien recibida”, expresó.
El científico destacó que en estos diez años de monitoreo se han conseguido resultados sorprendentes. “La consecuencia de la investigación de estos 10 años es que realmente hemos podido demostrar la importancia de conservar los bosques y las turberas a través de resultados científicos. Creo que ese es el principal logro”, enfatizó.
Por su parte, Aníbal Pauchard, director del Centro Basal IEB quien también estuvo presente en la ceremonia, evaluó satisfecho la actividad. “Fue muy grato ver que estaban todos contentos, tanto por la actividad científica propiamente tal, como con las repercusiones que el proyecto tiene en su día a día, en sus propias problemáticas, organizaciones locales, empresarios. Y también en personas de Gobierno para quienes los datos y el conocimiento que se logra aquí en Senda Darwin, puede ser utilizado en sus actividades de conservación y desarrollo”, destacó.
El director del IEB y académico de la Universidad de Concepción, también se refirió a la importancia del trabajo en la medición de los flujos de carbono. “Este tema llegó para quedarse y va a expandirse aún, pues se necesitan estas torres en diferentes puntos del país. Son 10 años de trabajo con las torres, pero 30 años de trabajo en la Estación Biológica Senda Darwin, pues las investigaciones están conectadas entre sí y se nutren de un trabajo colaborativo de mucho tiempo”, puntualizó.
El investigador también se refirió a los desafíos que se vienen después de 10 años de monitoreo, destacando la necesidad de un apoyo estatal más consolidado respecto a los estudios de largo plazo y considerando la crisis climática y la crisis de la biodiversidad. “El esfuerzo que están haciendo las investigadoras e investigadores es potente, estamos en la dirección correcta, pero a la vez veo que realmente necesitamos más apoyo estatal y del sector privado, porque hay mucho trabajo que se ha hecho realmente a fuerza personal y de grupos pequeños”, expresó.
Invitados
En la actividad estuvieron presentes representantes de diversas organizaciones e instituciones públicas y privadas, también propietarios y representantes del mundo campesino, quienes se mostraron muy contentos por conocer sobre la historia y resultados de esta investigación.
Segundo Aquintuy, campesino propietario de bosques y turberas y representante de la Agrupación Red de Turberas de Chiloé, se mostró agradecido por la invitación. “Esto es un gran aprendizaje para nosotros y ojalá que en unos años más, estas investigaciones lleguen a pequeños propietarios como nosotros que conservamos lugares. Fue muy buena la experiencia aquí en Senda Darwin, donde cada vez que vengo aprendo algo nuevo”, expresó.
“Ojalá siempre siga habiendo iniciativas como éstas. El trabajo que está haciendo Senda Darwin es muy relevante para la conservación y para entender mejor el bosque de Chiloé”, señaló Aníbal Rojas, administrador de Parque Tepuhueico, quien también destacó la importancia de la colaboración para la conservación de la biodiversidad. “Creemos que esto es un inicio para empezar a colaborar y trabajar en conjunto, porque la conservación tiene que ser multidisciplinaria y en conjunto con más personas y todos los actores que son relevantes, abierta a la comunidad, a las personas que tienen predios agrícolas, parques de conservación, investigadores, autoridades públicas, etc. Eso es lo que se vio hoy día acá. Nos juntamos todos y pudimos llegar a buenas conversaciones, conclusiones y aprendizajes”, destacó.
Por su parte, Felipe Escalona, fundador de Real Ecosystem y Carbon Real, empresas privadas que generan negocios en torno a la conservación, destacó la importancia de los resultados y los conocimientos adquiridos durante los 10 años de investigación y cómo la empresa privada debería utilizarlos. “Las empresas privadas tenemos la obligación de hacer propia esta ciencia, en el sentido de incorporarla en el diseño de nuestro negocio y desarrollo de la empresa. No solo tenemos como objetivo generar utilidades, sino también un impacto en la gente y la naturaleza”, enfatizó.
Torres Eddy Covariance en Chile
Entre los asistentes estuvieron presentes también profesionales del Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural, Centro CHIC, lugar donde también se instalaron dos torres Eddy Covariance en el Parque Omora, Isla Navarino, monitoreando flujo de carbono.
“Tenemos dos torres Eddy que ya van en su tercer año o sea nosotros estamos recién comenzando, pero parte de ese impulso ha venido desde acá mismo, de este proyecto pionero”, destacó Camilo Quidel, director de desarrollo y transferencia del Centro CHIC.
Camilo destacó la importancia de recopilar datos durante los diez años de monitoreo con las torres de Chiloé y la alianza entre los dos sitios. “Para nosotros tiene una real importancia aprender más y mantener esta colaboración, ya que Magallanes alberga casi la mayor cantidad de turberas del país. Esto ya está dando resultados con los bosques, se está probando en turberas y como dijo Jorge es posible que sean reservorios mucho más grandes de gases de efecto invernadero, por lo que es importante para nosotros mantener esta relación y estas mediciones activas”.
Actualmente existen seis torres Eddy Covariance monitoreando Carbono en Chile, dos en Senda Darwin monitoreando bosque y turbera desde el 2013, otra en un bosque de alerce, en el Parque Alerce Costero, y a partir del 2022 se instalaron dos torres más en el Parque Omora en la Isla Navarino, también en un bosque y una turbera, y la sexta está en el Parque Nacional Fray Jorge en un en un matorral semiárido.
“El desafío es que los seis sitios funcionen bien, porque no es fácil mantener los equipos funcionando y con un nivel de procesamiento de datos que nos permitan ir sacando resultados pronto y ojalá ampliar la red, porque hay ecosistemas muy importantes que no estamos monitoreando. Ojalá tuviéramos, al menos, una estación en cada uno de los grandes tipos de ecosistemas que tenemos en Chille, ampliando la red y consolidándola para que el Estado reconozca la importancia de poder tener estos datos de flujos de carbono o flujos de agua de todos los ecosistemas. Creo que ése es uno de los grandes desafíos”, concluyó Jorge Pérez.
El Centro ANID, Instituto Milenio BASE, participó del estudio donde se evidencia que esta ave está perdiendo rápidamente su hábitat, siendo una de las especies más vulnerables en el continente, ya que dependen de que exista una importante cobertura de hielo marino para reproducirse y mudar su plumaje.
El año pasado y por causa de eventos climáticos extremos que elevaron las temperaturas en el oeste de la península Antártica, se registraron los niveles más bajos en la cobertura de hielo marino en los mares de Amundsen y Bellingshausen. Una disminución de su extensión–principalmente en invierno– perjudica directamente a las colonias reproductivas de pingüino emperador, siendo un motivo de gran preocupación entre la comunidad científica.
Atendiendo a esta inquietud es que un grupo de investigación publicó un estudio en el que analizan datos satelitales históricos (que corresponden desde 1985 al 2022) de la cantidad de hielo marino que se encuentra alrededor de diez colonias de crías de pingüino emperador que fueron identificadas en la costa de los mares de Amundsen y Bellingshausen. Su objetivo era comparar estos niveles con los más recientes (2022-2023) para revisar cuándo se llegaron a umbrales críticos de la capa de hielo marino.
Efectivamente y en un total de 37 ocasiones, la capa de hielo marino decayó a niveles críticos, además la duración promedio de estos eventos fue de 36 días. A su vez, estas condiciones afectaron a la disponibilidad de hielo marino en los sitios de reproducción de nueve de las diez colonias de pingüinos emperador.
Estas aves no voladoras dependen exclusivamente de la extensión de hielo marino para completar su ciclo reproductivo, explicó el Dr. Lucas Krüger, autor principal del estudio e investigador del Departamento Científico del Instituto Antártico Chileno (INACH) y del Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (BASE) quien advierte: “El pingüino emperador es la única especie que se reproduce durante el invierno antártico y es la única ave que lo hace sobre el hielo marino. Los resultados de este estudio sugieren que está perdiendo rápidamente su hábitat, por lo que si no actuamos a tiempo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, esta especie podría extinguirse durante este siglo por el cambio climático”, dijo.
El Dr. César Cárdenas, quien es también autor del artículo e investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE, complementa que este fenómeno que están estudiando es indicativo de cómo las acciones causadas por los humanos (antropogénicas) afectan a las especies que habitan en Antártica. “Es muy importante contar con este nuevo conocimiento porque nos está dando una señal muy clara de cómo el planeta está cambiando y cómo nuestras acciones lo están provocando y acelerando. El cambio climático está afectando a los ecosistemas y a nuestro entorno en general”, expresó.
La Dra. Juliana Vianna, especialista en genómica de pingüinos asociada al Instituto Milenio BASE, Pontificia Universidad Católica de Chile y el Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (CRG), menciona que de las veinte especies de pingüinos que existen en el mundo, el emperador es la que depende más del hielo porque su principal alimento, el kril, también necesita de los nutrientes que obtiene de las plataformas de hielo en el mar para completar su ciclo reproductivo.
“No obstante, existen otras especies que también están siendo afectadas por el cambio climático como los pingüinos Adelia y Barbijo, que igualmente están reduciendo sus tamaños poblacionales al oeste de la península Antártica”, precisa la investigadora.
Pero este estudio además de ser una advertencia, propone un conjunto de medidas de conservación para mitigar los efectos del cambio climático en los pingüinos y sus hábitats. “Las medidas incluyen la reducción de los gases de efecto invernadero, la protección de áreas marinas y el establecimiento de nuevas áreas marinas protegidas alrededor de las colonias de pingüino emperador”, menciona el Dr. Krüger.
La actividad se enmarca en la Política de Accesibilidad Universal que impulsa CONAF en el país.
Con el objetivo de aumentar los estándares de inclusividad en sectores ecoturísticos de la Reserva Nacional Los Flamencos, mediante la capacitación de gestores locales y la implementación de herramientas de accesibilidad universal para personas con discapacidad sensorial y física, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) Región de Antofagasta inició las visitas inclusivas en el área protegida del Estado.
Las visitas se realizan en el marco del proyecto Turismo Inclusivo en la Reserva Nacional Los Flamencos, financiado con fondos del Gobierno Regional de Antofagasta, a través del Concurso 8 % Línea Social-Inclusividad y es ejecutado por CONAF.
Las personas beneficiadas accedieron a los sectores Valle de la Luna, Aldea de Túlor, Chaxas y lagunas Miscanti y Miñiques, y contó con el apoyo de la Oficina de Discapacidad del Municipio de San Pedro de Atacama y guías locales Lickanantay. La experiencia, calificada por sus usuarias y usuarios como muy positiva y de aprendizajes mutuos, permitió recoger recomendaciones e ideas para acortar brechas en materia de inclusividad en la gestión de coadministración de la reserva nacional.
Ivonne Valenzuela, encargada de la Unidad de Asuntos Indígenas y Comunidades Locales de CONAF Antofagasta, señaló que “a través de este proyecto, y en coordinación con la Oficina de Discapacidad y la Oficina de Turismo del Municipio de San Pedro de Atacama, se ha creado una alianza para atender esta temática. Esperamos que en el tiempo se vaya fortaleciendo esta línea de trabajo, a la que se suma SENADIS y comunidades Lickanantay en asociatividad, en el sentido de ir gestionando nuevas alternativas de acceso a áreas naturales para todos y todas”.
El proyecto busca también avanzar en la tarea de garantizar un acceso público sin discriminación a las áreas protegidas del Estado, con el fin que todos los segmentos de la población puedan visitarlas independiente de su sexo, edad, condición física o capacidades, minimizando las barreras físicas, económicas u otra que pudiera limitar el acceso a ellas. Esta tarea en Chile tiene un enfoque de derecho, lo que involucra ver a la persona en relación a su entorno social y natural, y no solo en su realidad personal. En este sentido, implica que las personas, sin excepción, puedan ejercer sus derechos, aprovechar y potenciar sus habilidades y oportunidades que encuentren para su bienestar.
Por ello, CONAF, en las áreas protegidas del país impulsa que quienes visitan estas unidades puedan desplazarse y disfrutar de las oportunidades de recreación. Claramente la movilidad reducida, ya sea esta permanente o momentánea, debe ser atendida en los sitios de uso público, así como también se debe proveer de herramientas que aporten a disminuir brechas en lo que respecta a discapacidad sensorial e intelectual.
Por su parte, la directora regional de CONAF, Anita Huichamán Martin, indicó que “nos sentimos felices y honrados de esta actividad, ya que refleja el compromiso institucional con la inclusión. Queremos que los espacios naturales sean accesibles para todas y todos los que quieran venir y, en ese sentido, el desafío es grande, porque queremos contribuir a brindar una experiencia hermosa a toda la ciudadanía, sin excepción. Como Corporación estamos trabajando desde hace años en la Política de Accesibilidad Universal”.
El proyecto además, contempla la adquisición de una handbike (bicicleta inclusiva), capacitación sobre turismo accesible, confección de mapas táctiles y videos audiodescriptivos sobre los sectores Valle de la Luna, Aldea de Túlor, Miscanti y Miñiques y Chaxas en el salar de Atacama. Todos estos sectores son coadministrados entre CONAF y comunidades indígenas Lickanantay (Asociación Indígena Valle de la Luna, Comunidad de Coyo, Comunidad de Toconao y Comunidad de Socaire respectivamente).
“A mí me encantó la iniciativa de hacer actividades inclusivas, me parece bueno y espero que sigan por ese camino, van bien encaminados. Sigan insistiendo en oportunidades así, para que este mundo y esta sociedad sean más inclusivos. Hay que empezar por pequeñas actividades y me alegra mucho que la CONAF esté tomando estas iniciativas. Espero poder ver en algún futuro un San Pedro más inclusivo”, expresó Ana Laura Huanca Ramos, de la comunidad de Solor de San Pedro de Atacama.
La pieza audiovisual está dividida en 6 episodios y cuenta con la locución de la actriz Daniela Vega, quien revela las problemáticas ambientales de la zona relacionadas con agua, aire, glaciares, biodiversidad y aborda los desafíos para la comunidad y nuestro futuro.
Esta semana, en el Teatro San Ginés y con la presencia de figuras del mundo ambiental y artístico, Greenpeace lanzó una nueva edición de su serie de documentales “Por Aquí NO”, cuyo contenido, en esta oportunidad, destaca la importancia de la cordillera de Los Andes en la vida de los santiaguinos y revela el impacto de la minería sobre la naturaleza que alberga.
La actriz Daniela Vega
La pieza audiovisual está dividida en 6 capítulos, cada uno destinado a los siguientes temas: agua, glaciares, biodiversidad, aire, comunidades y futuro; y cuentan con la locución de la reconocida actriz, Daniela Vega, protagonista de la película “Una Mujer Fantástica” (film que en 2017 recibió el Oscar a mejor película extranjera), entre otras producciones. El primero de estos episodios ya está disponible en el canal de YouTube de Greenpeace y los siguientes se irán liberando cada semana, los días miércoles.Play
Sobre su participación en el documental, la reconocida intérprete confesó que la motivó “evidenciar el estado de nuestro presente para enfrentar las amenazas del futuro. Tenemos que tomarnos el tiempo de reflexionar y entender que estas campañas no son un capricho y que todos contamos con la responsabilidad de construir nuestro futuro juntos. También, para mostrarle a todos los habitantes de Santiago la riqueza de nuestra Cordillera. A través de este proyecto, por ejemplo, me pude enterar que en la Región Metropolitana existen más de 1.200 glaciares, de los que conocemos muy poquito, que están en peligro y que no podemos darles la espalda”.
Presentación de la producción audiovisual
Sobre el objetivo de la producción, Matías Asun, director de Campañas de Greenpeace Andino, dice que busca “darle a la Cordillera la importancia que se merece. Este bloque natural que nos mantiene aislados del resto del continente, emerge como una barrera protectora al ser un reservorio de agua para el futuro en un contexto de crisis climática e hídrica, donde los glaciares presentes en ella, alimentan a nuestros ríos y esteros con el agua proveniente del deshielo. Sin embargo, está bajo amenaza por la operación minera que busca expandirse al interior del cordón montañoso, como es el caso del proyecto de Los Bronces Integrado, cuya ampliación aumentaría en 124 hectáreas el rajo de la mina, en las comunas de Lo Barnechea y Colina, principalmente”, dice Matías Asun, director de Campañas de Greenpeace Andino.
Condiciones privilegiadas
Elprimer capítulodedicado a Agua pone de manifiesto que nuestro país está cruzando la peor sequía en 100 años. El hidrólogo Roberto Pizarro, académico de las Universidades de Chile y de Talca, cuenta que su disponibilidad por habitante de Santiago hasta la zona norte es de 1.000 m3, muy por debajo de los 1.700 m3 que la Unesco establece como límite crítico. En paralelo, el proyecto Los Bronces Integrado tiene la potencialidad de ocupar en sus operaciones un consumo de 1.300 litros de agua por segundo, equivalente al consumo diario promedio de más de 600 mil personas.
El segundo episodio, en tanto, es sobre glaciares y su fecha de estreno es el 15 de mayo, a través de la misma plataforma. Algunos de los datos que arroja el documental es que el aporte de éstos bloques de hielo al caudal de los ríos de la zona central es del 60%, mientras que en épocas de sequía esta cifra puede ser del 67%. Esto se debe, dice la geógrafa y académica de la Universidad de Chile, María Victoria Soto, a que junto con los Himalayas, Los Andes es la cordillera más alta del mundo y que “a mayor altura menor temperatura”, lo que favorece su preservación. Sin embargo, por diversos factores, como la contaminación por material particulado y vibraciones, la minería está acelerando su derretimiento por sobre su deshielo habitual.
El proyecto de Proyección al Medio Externo (PME) 2022, busca acercar a la comunidad la investigación realizada por científicos y científicas del Núcleo Milenio UPWELL, enfatizando su aproximación interdisciplinaria y la larga escala temporal de los datos ambientales y culturales disponibles para reconstruir el pasado socio-ecológico.
¿Qué es la surgencia costera? ¿Cuál es la importancia de la corriente de Humboldt? ¿Qué es un conchal arqueológico? ¿Cómo podemos investigar el pasado? Responder estas y otras preguntas es el objetivo del proyecto “Posters Interactivos”, realizado en el marco del programa de Proyección al Medio Externo (PME) 2022 liderado por el Núcleo Milenio UPWELL y financiado por Iniciativa Científica Milenio, de ANID.
Utilizando recursos como la ilustración y la realidad aumentada, códigos QR, además de videos complementarios y material de apoyo, es que científicas y científicos abordan diversas temáticas, tales como el” Sistema de Corrientes de Humboldt”, “Surgencia Costera”, “Neblina Rasante o Camanchaca”, “Metodología: cómo estudiamos el pasado”, “Arqueología” y “Cambio climático Pasado y futuro”.
Eugenia Gayo, directora del Núcleo Milenio UPWELL e investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, destaca que “siempre es un reto generar material de divulgación a través de plataformas creativas y que permitan establecer nexos con las comunidades. En este sentido, creemos que los posters que emergen del Programa de Proyección al Medio Externo de UPWELL, permite establecer puentes entre la enseñanza que se imparten en las escuelas con los avances científicos nacionales utilizando nuevas tecnologías de información que permita entregar mensajes y contenidos de forma amigable y situados2.
Carola Flores, directora alterna Núcleo Milenio UPWELL y académica de la Escuela de Arqueología de la Universidad Austral de Chile, señala que “la creación de este material de divulgación científica permite traducir de forma simple y atractiva los estudios paleoambientales y paleoculturales que desarrollamos en el Núcleo UPWELL. Estamos seguras de que la distribución y uso de estos posters, será un recurso gráfico que contribuirá a la educación científica de nuestros estudiantes y comunidad en general”.
Los pósteres interactivos están disponibles para descarga gratuita e ilimitada, así como en formato físico en museos, centros de investigación y escuelas en las tres zonas de investigación UPWELL: Arica, Antofagasta-Taltal y Los Vilos.
Para acceder a todo el material disponible lo puedes hacer visitando el enlace.
El Centro ANID, junto a otras instituciones, es parte de un proyecto que busca producir metanol como alternativa a los carburantes tradicionales.
Con una planta piloto y el trabajo de expertos de Fraunhofer Chile y Alemania se desarrollará el proyecto que tiene como objetivo reducir costos y aumentar la eficiencia en la producción de metanol y éter dimetílico a partir de hidrógeno verde. La iniciativa fue ideada por el equipo del Centro ANID Fraunhofer Chile Research y estará a cargo de Fraunhofer IEE. Junto con ellos, participarán seis institutos más de Fraunhofer Alemania, la Universidad RWTH de Aquisgrán, el Instituto de Investigación de Economía Educativa y Social FiBS, la cámara de comercio de Alemania en Chile, AHK y la Universidad Adolfo Ibáñez.
Se trata del proyecto chileno-alemán Power-to-MEDME, cuyo objetivo es producir metanol y su derivado éter dimetílico (DME); alternativas con gran potencial para reemplazar combustibles fósiles en la minería y la industria pesada.
Este comprende la construcción de una planta piloto en el norte de Chile y una investigación financiada por el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania con más de 11 millones de euros, en la que participarán junto a Fraunhofer Chile Research, seis institutos de la red Fraunhofer Alemania.
El objetivo es reducir los costos y aumentar la eficiencia de los distintos procesos involucrados en la fabricación de estos combustibles sintéticos y con ello facilitar su producción a gran escala. Los expertos abordarán toda la cadena, desde la producción de hidrógeno verde a partir de energía solar, pasando por la captura de CO2, necesaria para llegar a la última etapa de producción de DME.
Con una duración de dos años, el estudio también incluye aspectos económicos, logísticos y socioeconómicos en la producción de gran escala.
“Uno de los elementos críticos en la transición energética es la descarbonización de la minería y la industria pesada que utiliza maquinaria de gran demanda energética y que es dependiente de los combustibles fósiles. La clave es sustituirlos por alternativas renovables y, para que esta transformación sea posible, es indispensable impulsar el desarrollo de nuevas tecnologías que hagan viable su aplicación, desde el punto de vista técnico y económico, tal como lo hace este proyecto”, señala el Dr. Frank Dinter, director del Centro de Tecnologías para Energía Solar (CSET) de Fraunhofer Chile Research.
En este sentido, Lars Metkemeyer, Project Manager de CSET y gestor de la iniciativa indica que” el DME es una alternativa limpia que puede producirse a partir de fuentes renovables. Sus propiedades son similares a las del GLP y el diésel, lo que lo convertiría en una molécula limpia para su transporte, manejo y uso en procesos de combustión, reduciendo significativamente, no sólo el CO2, sino también contaminantes locales como partículas, NOx y SOx. Esto abre una gran oportunidad para el transporte nacional e internacional, ayudando a Chile en su empeño por convertirse en líder mundial en la producción de energías renovables”.
Por lo mismo, la investigación aborda el análisis y preparación de una ruta hacia Alemania, que en un futuro deberá cubrir su demanda de hidrógeno verde y productos derivados, principalmente a través de importaciones. «Estamos haciendo una contribución significativa para aprovechar el potencial de Chile en la producción de fuentes de energía neutras en CO2. De este modo, no solo optimizamos la cadena de procesos de generación, sino que también buscamos posibles mercados de venta y modelos de negocio, tanto a nivel nacional como internacional», explica la directora del proyecto, la Dra. Ramona Schröer, de Fraunhofer IEE.
«El emplazamiento previsto es uno de los más atractivos del mundo porque combina las excepcionales condiciones de irradiación solar con una infraestructura muy bien desarrollada, un ecosistema de proveedores, la conexión con puertos industriales y uno de los distritos mineros más grandes del mundo para el uso local del hidrógeno verde y sus derivados», agrega Metkemeyer.
Otro componente importante del proyecto es el desarrollo sostenible y la transferencia de conocimientos locales. Esto incluye la formación de ingenieros y técnicos para la construcción y operación de la planta.
El estudio corresponde a Laura Pérez, doctora en ecología y postdoctorante del Centro ANID Data Observatory, quien desarrollará hasta 2025 un estudio que espera arroje como resultado un modelo de conectividad ecológico en paisajes agrícolas.
Un innovador estudio que utiliza datos satelitales abiertos ayudará a desarrollar un modelo que integra la presencia de insectos polinizadores y la restauración de predios agrícolas. El estudio es de Laura Pérez, doctora en Ecología y Biología Evolutiva y postdoctorante de Data Observatory, Centro ANID, quien desarrolla hasta el 2025 esta investigación para una mejor toma de decisiones en agricultura y apicultura de zonas degradadas en Chile.
Especializada en servicios ecosistémicos especialmente en el de polinización, la científica de datos colombiana, y radicada por una década ya en Chile, creará un modelo geoespacial que permitirá evaluar zonas con potencial de restauración en el bosque nativo y conservar sus agentes polinizadores para planificar de una forma más sustentable la producción agrícola.
«Si bien en Chile existe un proyecto de restauración ecológica para agricultores, es importante disponer de datos que permitan concentrar esfuerzos y recursos en aquellos predios con mayor potencial y que permitan conservar polinizadores como abejas nativas, moscas florícolas, entre otros; evitando que los monocultivos perjudiquen la diversidad de estos insectos», explica la investigadora de Data Observatory.
La crisis climática actual ha demostrado que la biodiversidad es esencial para el buen estado de los servicios ecosistémicos y por ende para la sostenibilidad de la población humana. El crecimiento de la población ha llevado a un aumento de diversas actividades tales como la urbanización, el desarrollo de infraestructura y la expansión agrícola; que unidas, han contribuido a la pérdida de biodiversidad debido a la formación de parches o fragmentos de hábitats pequeños y aislados, generando paisajes poco diversificados y estructuralmente pobres, con baja resiliencia frente a los cambios ambientales.
En la actualidad cerca del 40% de la superficie terrestre libre de hielo se usa para la agricultura, lo que implica grandes desafíos considerando los efectos del cambio climático. Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), en Chile cerca del 75% de los cultivos de frutales tienen algún nivel de dependencia de la polinización, por lo tanto, la disminución en la comunidad de insectos representa un riesgo para la producción agrícola, razón por lo que se ha enfatizado la conservación de los polinizadores nativos para mantener y estabilizar la polinización.
Laura Pérez asegura que la reducción de hábitats ha limitado el movimiento de polinizadores y polen a través de parches de hábitat aislados, y eventualmente generan un fenómeno conocido como «limitación del polen», disminuyendo la viabilidad de las poblaciones de plantas.
Los polinizadores dependen de la presencia de flores silvestres y al aumentar los parches de vegetación natural se puede mejorar la conectividad y de esta forma generar una mayor estabilidad de este servicio ecosistémico. Medir la pérdida o ganancia de los servicios ecosistémicos a nivel del paisaje es fundamental, ya que estos ayudan al rendimiento y la protección de sistemas agrícolas.
“La agricultura necesita de ecosistemas sanos y con biodiversidad abundante para mantener la producción de alimentos en el largo plazo y disminuir su vulnerabilidad ante el cambio climático. Para Odepa son muy importantes estas iniciativas que permiten avanzar hacia un sector más sustentable, que tengan como centro la producción de alimentos. Para la formulación de políticas públicas en el sector agrícola, la vinculación con la ciencia nos permite tener insumos clave para entender el funcionamiento de los agroecosistemas y cómo distintas prácticas y formas de manejo pueden, no solo disminuir el impacto ambiental de la producción, sino ayudar a conservar y mejorar los recursos naturales y la biodiversidad que forman parte de los sistemas, y que a su vez son la base de la producción”, sostiene María José Pizarro, Jefa del Departamento de Sustentabilidad y Cambio Climático en ODEPA.
«Identificar los lugares con mejor restauración de la conectividad agrícola, ayudaría no solo a una mayor y mejor polinización, sino también al control de plagas, a un mejor uso del recurso hídrico, y al uso eficiente de sitios baldíos. Asimismo, los apicultores sabrían basados en datos satelitales abiertos y confiables, dónde ubicar sus colmenas con un mejor rendimiento», añade la investigadora de Data Observatory.
Paula Díaz, Directora Ejecutiva del DO, añade que «en la actualidad, la teledetección puede ayudar a evaluar los impactos de esta relación entre polinización y territorio, y podría ayudar a modelar la capacidad de respuesta de los cultivos y sus rendimientos ante diferentes escenarios climáticos, así como desarrollar estrategias más efectivas en la planificación y gestión de los paisajes agrícolas, con el objeto de maximizar los rendimientos y la prevención de pérdidas ante eventos climáticos. Este es un proyecto que evidencia el impacto económico y social de la ciencia de datos aplicada, uno de los pilares estratégicos de Data Observatory».
El Dr. Samuel Durán, docente de la Universidad San Sebastián y director del Magíster en Nutrición en Salud Pública, cuestiona la propuesta del Ministerio de Salud de incluir sellos de advertencia en alimentos con edulcorantes. En su opinión, estos sellos podrían tener impactos negativos en la salud pública y la decisión de compra de los consumidores chilenos. Durán advierte que, en lugar de beneficiar, estos sellos podrían retroceder en los avances logrados con la ley de etiquetado frontal.
25 de abril 2024
El Ministerio de Salud está considerando la implementación de una nueva norma que incluiría sellos de advertencia en los alimentos que contienen edulcorantes. Esta medida, similar a la adoptada por México y Argentina, ha generado opiniones divididas entre los especialistas.
El Dr. Samuel Durán, docente de la Universidad San Sebastián y director del Magíster en Nutrición en Salud Pública, expresó su preocupación respecto a esta iniciativa. Durán señaló que, “más que un beneficio, los sellos podrían ser perjudiciales en la decisión de compra de los chilenos y podrían llevar a un retroceso en lo ganado con la ley de etiquetado frontal”
“Antes de la ley de etiquetado, Chile consumía cerca de 140 gramos de azúcar, ocupando el primer lugar en el consumo de bebida azucarada. La inclusión de un sello de advertencia sobre edulcorantes podría generar una percepción negativa en los consumidores y promover el consumo de productos con azúcar en su lugar”, advirtió.
Durán también destacó que, aunque México y Argentina hayan impulsado esta idea, no cuentan con datos positivos que respalden la disminución del consumo de azúcar o edulcorantes. En vez de regular los edulcorantes, sugirió trabajar con la industria para reducir paulatinamente el dulzor de los alimentos, enfocándose en bebidas, yogures, leches, entre otros productos.
El estudio “Consumo de edulcorantes no nutritivos y estado nutricional de escolares de 10-16 años”, realizado por Durán en colaboración con los académicos Dra. Gloria Oñate y Dr. Pablo Haro, revela que el 96.6% de los estudiantes chilenos consumen edulcorantes diariamente. Aunque se encontraron diferencias en el consumo entre estudiantes con sobrepeso y peso normal, no se halló asociación entre el consumo de edulcorantes y el sobrepeso en la muestra estudiada.
La propuesta del Ministerio de Salud ha generado debate en la comunidad científica y entre los consumidores. Mientras algunos expertos apoyan la medida como una estrategia para combatir el exceso de endulzantes en productos dirigidos a niños, otros, como Samuel Durán, cuestionan su efectividad y advierten sobre posibles consecuencias negativas en la salud pública.
El Ministerio de Salud (Minsal) tiene previsto realizar un proceso de consulta antes de implementar esta nueva norma de etiquetado frontal de los alimentos. La propuesta es que dichos productos vengan con la siguiente leyenda: “Contiene edulcorantes. Evite consumo en niños”.