Investigación aborda centralismo en la gobernanza del agua en Sudamérica

Facultad De Ingeniería Agrícola UdeC

En el contexto de la discusión constitucional en Chile, los estudiantes del Doctorado en Recursos Hídricos, Cindy Correa, Rodrigo Romero y Alejandra Salazar, hicieron un análisis comparado de los regímenes jurídicos, la institucionalidad y la gestión del agua en diez países de la región.

El excesivo centralismo en la gobernanza y gestión del agua en los países sudamericanos fue una de las conclusiones que arrojó un estudio realizado por tres estudiantes del Doctorado en Recursos Hídricos y Energía para la Agricultura, que dicta la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción (FIAUdeC).

Cindy Correa Villa, Rodrigo Romero Jara y Alejandra Salazar Cañas revisaron el régimen jurídico, la propiedad, el marco institucional y la gobernanza en torno al agua en diez países de Sudamérica -Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela-, para elaborar el Análisis Comparado de la Gobernanza del Agua en América del Sur, que consistió en “indagar en los diferentes países aspectos relacionados con sus políticas de agua, su marco legal e institucional, y su visión sobre la propiedad y el derecho al agua”.

El trabajo fue realizado en el marco del curso Agua, Energía y Medio Ambiente, y según destacó el académico de FIAUdeC e investigador asociado del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (Crhiam) de la UdeC, Dr. Mario Lillo-Saavedra, “puede ser un insumo interesante para la discusión en la Convención Constituyente”.

En el documento, los autores plantearon que en América del Sur “aún existen dificultades para proteger el recurso y que haya un acceso al agua potable por parte de toda la población”. En esa línea, concluyeron que “la no disposición de recursos para recolectar información, un marco legal débil, la corrupción y la falta de participación no gubernamental, son los principales obstáculos para lograr una gestión integrada, eficiente y efectiva del recurso hídrico, es decir, una buena gobernanza del agua”.

Los profesionales aseveraron que el mentado acceso universal al agua potable que se intenta garantizar en las constituciones, en la práctica no se cumple, destacando como una excepción a la regla el 99% de cobertura de agua potable y alcantarillado que exhibe Chile, y también Uruguay, con más del 90% de cobertura.

Gestión desconcentrada

En materia de gobernanza, destacaron los casos de dos países federales donde la gestión del agua está en manos de los respectivos territorios, con resultados disímiles: Brasil y Argentina.

En ese sentido, alabaron la experiencia de Brasil, por presentar “grandes avances en la implementación de una gestión integrada de los recursos hídricos, gracias a un cambio del modelo autoritario por un modelo descentralizado, participativo e integral”. De hecho, la federación brasileña tiene definidas las competencias administrativas de los tres niveles de poder (nacional, estatal y local) establecidas en la Constitución.

Mientras que, por otro lado, advirtieron que Argentina “tiene una gran dispersión entre organismos y niveles de gobierno, puesto que cada provincia es autónoma en su formulación y gestión, sin una coordinación que atienda las necesidades nacionales en la gestión del recurso, debido que no existe una autoridad nacional del agua con suficiente jerarquía, ni un marco legal coherente a nivel nacional que establezca claramente los roles entre los niveles de gobierno”.

Asimismo, el análisis reveló que la mayoría de los países exhibe una creciente preocupación por el rol ecosistémico del agua, lo que se ha expresado en reformas legales y también se ha explicitado en algunas constituciones, pero que no se concreta en la práctica, lo que dice relación con las brechas en materia de gobernanza y con un modelo de gestión que concibe al agua más como un bien económico que como un bien público.

Críticas al modelo

En las conclusiones de la monografía, los doctorandos exploran las razones por las cuales los políticos de la región no han logrado avanza hacia la gestión integrada del recurso hídrico.  A su juicio, esto se explica porque  en casi todos los gobiernos hay un  “papel protagónico de la autoridad en la gestión del agua a causa de un modelo político-administrativo centralizado, que no brinda la oportunidad de participación de otros actores más eficientes para liderar y establecer reglas claras en los diferentes escenarios que tienen los recursos hídricos dentro y fuera de sus territorios”.

En su análisis, los autores argumentan que “es muy trabajoso romper el encapsulamiento de la estructura social, política y económica tradicional, que conciben al agua, y en general, a los recursos naturales, como un elemento desagregado de la humanidad, causando que el hombre sea el único que tiene derecho y propiedad sobre la naturaleza”. Esto -agregan- se ve reflejado en una distribución inequitativa para los usos y aprovechamientos del agua, la falta de la conservación y protección del recurso hídrico, la insuficiencia de acciones frente al cambio climático o planes adecuados para prevenir y solucionar los riesgos asociados a sequías o inundaciones, las mínimas disposiciones sobre la inclusión de la población local u otros actores y la poca financiación en la gestión del agua.

De este modo, plantearon que “la gobernanza del agua en América del Sur no es totalmente eficiente debido que las perspectivas económicas prevalecen más que el bien común”.

Para la elaboración de la monografía, los estudiantes consultaron 43 libros y artículos; y para profundizar el análisis, presentaron un anexo con una tabla comparativa de los distintos criterios evaluados en los diez países.

La monografía se puede descargar en el sitio web de la Facultad de Ingeniería Agrícola.

Subsecretaria Torrealba y rectoras de universidades acuerdan iniciar agenda de trabajo por la Igualdad de Género en la ciencia

El encuentro, que se realizó en el marco del anuncio de la primera Política Nacional de Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, tuvo por objetivo analizar los ejes de la iniciativa así como identificar puntos de trabajo en conjunto que permitan erradicar las barreras en el acceso y progresión de la carrera de investigación y desarrollo de las mujeres en el mundo universitario.

En el marco del anuncio de la primera Política Nacional de Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que contó con el apoyo de investigadores/as, académicos/as y estudiantes de postgrado, la subsecretaria Carolina Torrealba, se reunió con las rectoras Marisol Durán, de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), Elisa Araya, de la Universidad Metropolitana de Ciencia de la Educación (UMCE), Natacha Pino, de la Universidad de Aysén, María Olivia Recart, de la Universidad Santo Tomás y Katherine Liepins, directora de dirección general de vinculación con el Medio de la Universidad de las Américas, quien asistió por Pilar Romaguera de la UDLA, con el objetivo de acordar una agenda de trabajo para abordar los principales ejes y desafíos de la iniciativa.

La política, que establece 4 ejes y un plan de acción llamado “50/50 para el 2030”, contempla una serie de acciones que buscan erradicar las barreras en el acceso, desarrollo y progresión de las mujeres en el mundo universitario, como la creación de un fondo de $10.500 millones destinados a apoyar planes institucionales de universidades para que cierren sus brechas de género en I+D y provean ambientes de investigación libre de violencia y discriminación.

Tras el encuentro, la subsecretaria de Ciencia, Carolina Torrealba, señaló que: “fue una reunión muy potente, que marca un hito para nosotras. Es la primera vez que nos reunimos con las cinco rectoras universitarias del país – dos de ellas recién asumieron su cargo- así que también fue una celebración al liderazgo de mujeres en la academia. Por otro lado, acordamos trabajar en una agenda para alcanzar la igualdad de género y erradicar las brechas que existen en la academia y centros de investigación en Chile, con especial énfasis en el liderazgo de mujeres en la academia. Estas cinco rectoras son la demostración que la presencia de mujeres en altos cargos de liderazgo es sinónimo de una transformación cultural imprescindible en nuestro sistema académico, de investigación y desarrollo nacional, y es por ello que vamos a trabajar para que sean muchas más en el país”

La rectora de la UTEM, Marisol Durán, indicó que “como universidad del Estado valoramos enormemente la Política Nacional de Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, porque nos permitirá reducir los obstáculos que impiden la participación de las mujeres, así como construir un sistema de investigación y desarrollo con igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Específicamente, en la Universidad Tecnológica Metropolitana esta problemática se aprecia en distintos niveles, desde la diferencia existente en la participación de mujeres y hombres en el plantel académico, pasando por la baja presencia femenina en cargos directivos y en la cantidad de publicaciones científicas desarrolladas por investigadoras”.

Por su parte, la rectora de de la Universidad Metropolitana de Ciencia de la Educación (UMCE), Elisa Araya,  recalcó que: “la Política Nacional de Igualdad de género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación no solo promueve la participación equitativa de hombres y mujeres en la investigación, sino que permitirá -en el caso de la UMCE- generar conocimiento en educación desde una perspectiva de género, lo que sin duda contribuirá a la calidad de la formación docente y la generación de conocimiento actualizado en pro de la igualdad de género. Coincide con un momento histórico en la UMCE en el que elaboramos un diagnóstico y estamos en elaboración de una política para el área”.

Otro de los temas abordados en la reunión fue buscar los mecanismos y herramientas que tengan como objetivo potenciar los roles de liderazgo de las mujeres en la academia y centros de investigación.

La Política Nacional de Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación fue creada entre enero de 2020 y mayo de 2021 mediante un proceso que contó con una extensa participación de la academia, sociedad civil y actores clave a través de una consulta pública, decenas de mesas de trabajo e insumos internacionales. El documento completo puede ser revisado en www.minciencia.gob.cl/genero/

Cifras de género

De acuerdo con datos de la Radiografía de Género presentada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, solo 5 universidades en el país poseen mujeres en el cargo de rectora. Más aún, en las universidades del CRUCH solo un 38% de las jornadas completas equivalentes en cargos académicos son trabajadas por mujeres, además solo un 34% del total de investigadores en nuestro país son mujeres.

Por otra parte, en el 2020 solo un 28% de las personas matriculadas en carreras vinculadas a la ciencia e ingeniería son mujeres. Esto se suma a una brecha de género transversal a todas las áreas, donde el 2018 se registró un menor porcentaje de mujeres que de hombres a medida que avanza el grado académico.  Del total de personas matriculadas en pregrado, 55% son mujeres, en magíster 51% y en doctorado 43%.

Ministerio de Ciencia presenta Comité asesor de Datos de Interés Público

Doce destacados especialistas del sector público y la academia en áreas como matemáticas, salud, ingeniería y políticas públicas, trabajarán en una propuesta para una gobernanza de datos en el Estado. Una mirada desde la academia.

El ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve, presentó este miércoles el Comité Asesor Ministerial de Datos de Interés Público, que apoyará al ministerio para diseñar y proponer una gobernanza de datos que permita utilizar estos activos para la gestión del Estado y para la investigación y la toma de decisiones basadas en evidencia.

El nuevo comité asesor de MinCiencia reúne a doce destacadas expertas y expertos en campos de conocimiento afines a las matemáticas, las ciencias naturales y al uso de datos para la administración pública, cuya labor principal será aportar una visión desde la academia respecto a cómo el Estado debe gobernar los datos de interés público para crear valor. 

Sobre este trabajo, el ministro Couve señaló que “el Estado administra datos que recoge sobre nuestra población, territorio, economía, finanzas fiscales, clima, entre otras materias de gran interés para la ciudadanía, organizaciones civiles, la academia, el sector público y el privado. La emergencia del COVID19 nos demostró que los datos, puestos en los formatos y plataformas adecuadas, y actualizados oportunamente, son vitales para la generación de conocimiento y para aplicaciones que contribuyen al desarrollo económico y social del Chile”.  

Según explicó la autoridad, este comité además acompañará al ministerio en una serie de iniciativas que integran la Agenda de Datos de Interés Público del Ministerio, como la Base de Datos COVID-19; Data Observatory; Observatorio del Cambio Climático; Política Nacional de Inteligencia Artificial; El Chile que Queremos; Sistema Integrado de Información Hídrica; Política de Datos Abiertos ANID y la plataforma Observa.

Los integrantes del Comité Asesor son los siguientes:

  • Alejandro Jara, Director del Centro para el Descubrimiento de Estructuras en Datos Complejos.
  • Loreto Bravo, Directora Instituto Data Science, Facultad de Ingeniería UDD.
  • Leonardo Basso, Director del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería 
  • Alejandro Maass, Director Centro Modelamiento Matemático.
  • Pablo Marquet, Director Instituto de Ecología y Biodiversidad.
  • Rafael Araos, Asesor de la Subsecretaría de Salud Pública.
  • Steffen Härtel, Director Instituto de Neurociencia Biomédica.
  • Tomás Pérez-Acle, Director de Tecnologías de la Información, Fundación Ciencia y Vida.
  • María Paz Hermosilla, Directora de GobLab UAI.
  • Aisén Etcheverry, Directora de ANID.
  • María José Escobar, Seremi Macrozona Centro MinCiencia.
  • María José Bravo, Jefa Oficina de Estudios y Estadísticas MinCiencia.

Este grupo de especialistas nace en el marco de las recomendaciones del documento llamado “Una mirada a la cultura de datos en Chile”, que fue generado por la Submesa de Datos COVID-19 de la Mesa Social COVID-19, que organizó el Ministerio de Ciencia, y asume la responsabilidad de contribuir a materializar los aprendizajes adquiridos en esa oportunidad, y abordar los desafíos para dar impulso a una sociedad del conocimiento en Chile.

Escalar la Industria 4.0 con IA y nube híbrida

Por Camilo Rojas responsable  por las plataformas de Information Architecture y Cloud Pak for Data IBM América Latina

La inteligencia artificial (IA) se vuelve cada vez más sofisticada. Para organizaciones de todos los tamaños, eso significa que pueden utilizarla más fácilmente como ayuda para resolver problemas cruciales y complejos.

La IA tuvo un papel protagónico en el panorama lleno de desafíos del año pasado. Los minoristas se valieron de ella para optimizar envíos de órdenes, reimaginar sus tiendas como centros de distribución y asegurar que los consumidores pudieran acceder a los productos, incluso cuando las compras presenciales en los comercios se suspendieron por completo. En el sector de los servicios, la implementación de la IA creció para ayudar a mantener las redes de electricidad en funcionamiento gracias a la gestión de problemas como el riesgo de vegetación, o actuar preventivamente frente a eventos climáticos adversos. La IA también nos está ayudando a construir con mejor calidad, mediante el análisis y el seguimiento de requisitos de ingeniería compleja para equipos utilizados en situación que no admiten fallas, como aviones, respiradores y transbordadores espaciales.

Precisamente cuando la IA se combina con otras tecnologías facilitadoras es cuando empezamos a ver algunas de las vías que se abren hacia lo que llamamos Industria 4.0. Cuando se combina con la Internet de las Cosas, la IA puede analizar datos de sensores y predecir faltas de activos industriales como equipos de fábricas, sistemas de aire acondicionado y líneas de montaje. Puede optimizar el cronograma de órdenes de trabajo para activos, analizar el riesgo de fallas y permitir a los gerentes priorizar reparaciones según distintos criterios. La inspección visual se está utilizando para detectar defectos de manufactura y ayudar a mantener la seguridad de los trabajadores gracias al análisis de videos en tiempo real.

Cámaras, balizas y sensores pueden monitorear una instalación las 24 horas del día, los siete días de la semana. Con la ayuda de la inteligencia artificial que puede separar la señal del ruido, las organizaciones pueden asegurarse de que no se pierda información valiosa y comenzar a automatizar partes cada vez más complejas de su proceso de fabricación y producción. Estos componentes básicos de la Industria 4.0 ya están maduros y listos para ser implementados en las empresas si van acompañados de la inversión necesaria en infraestructura digital que los sustente.

Dar paso a la Industria 4.0 con nube híbrida

Las tecnologías IA e IoT son dos de los pilares fundamentales de la automatización industrial a gran escala, que es a lo que normalmente nos referimos cuando hablamos de Industria 4.0. Sin embargo, lograr cualquiera de las aplicaciones anteriores a escala también presenta nuevos desafíos que requieren un tercer componente: la nube híbrida.

Pensemos en la cantidad de fuentes de datos que puede haber en una sola planta de fábrica, desde sensores de calor y ocupación hasta las cámaras que registran datos visuales y monitorean la seguridad en el lugar de trabajo. Llevado a una organización más grande con varias instalaciones diferentes, quizás incluso diferentes tipos de instalaciones, la cantidad de datos procesados aumenta exponencialmente. Los modelos de IA necesarios para clasificar todos los datos se vuelven mucho más complejos. Y quizás lo más importante es que el tiempo se convierte en una variable fundamental: un modelo capaz de indicar después de un mes que hay aglomeración de empleados en un pasillo determinado no resulta de particular utilidad. Para aprovechar los conocimientos predictivos, es necesario que exista la capacidad de actuar sobre esos conocimientos de inmediato, lo que significa poder realizar cálculos en el perímetro, donde se recopilan estos conocimientos.

Estos tres componentes, la capacidad de recopilar y almacenar cantidades grandes y cambiantes de datos, la capacidad de ejecutar modelos u otro software sobre esos datos y la capacidad de hacerlo en cualquier lugar que se desee, requieren una huella de infraestructura que se extiende desde el perímetro hasta el centro de datos y a la nube. Para ser eficiente, se necesita un plano de administración sin interrupciones en toda la infraestructura. La nube híbrida lo facilita con una plataforma común basada en contenedores que puede ejecutarse en todas las ubicaciones de la infraestructura. Le brinda la capacidad de escalar automáticamente en función de sus cargas de trabajo. Y le brinda la flexibilidad de ejecutar su plataforma en cualquier nube, pública o privada, o en el perímetro.

En un contexto de Industria 4.0, la nube híbrida es lo que conecta los puntos. Hace que los datos, la inteligencia artificial, las herramientas y el software que sus empleados necesitan estén disponibles donde los necesitan. Y cuanto más se les facilite la tarea a las personas, más tiempo, atención y capacidad podrán dedicar a resolver problemas aún más interesantes, complejos y costosos.

Hallazgo de levadura salvaje llevó a la creación de la primera cerveza nativa de la Patagonia

Fuente: Universidad Católica de Chile

En las cortezas de lengas, coigües y araucarias del bosque patagónico se escondió, durante siglos, el eslabón perdido del que nacen todas las cervezas lager del mundo. Un grupo de investigadores nacionales trabaja hoy con esta nueva levadura nativa para crear la primera cerveza local con denominación de origen.

Pálidas, espesas, frutales, de cebada o de trigo. Sea cual sea el estilo, la cerveza es una de las bebidas alcohólicas más apetecidas por los chilenos. Con una ingesta anual de 52,6 litros per cápita (según datos de 2019), Chile es el cuarto mayor consumidor de este aromático fermento en Latinoamérica, sólo superado por México, Brasil y Colombia.

Sin embargo, pese al éxito local de la famosa “birra” o “chela” (ni siquiera enlentecido por pandemias o cuarentenas) todas las variedades de cervezas presentes en Chile, incluidas las marcas nacionales, tienen un origen “extranjero”, al menos en los que respecta a las levaduras con las que se elaboran.

Tomemos el caso de la lager, el tipo de cerveza más consumida no sólo en Chile, sino también en el mundo. Identificable por un sabor acentuado (que se degusta mejor en frío) y una coloración dorada (al menos en sus versiones más comunes), el 95% de la industria que produce esta cerveza utiliza, para su fermentación, una variedad de levadura conocida como Saccharomyces pastorianus, desarrollada a lo largo de 500 años en la región de Bavaria, al sudeste de la actual Alemania.  

Al menos desde 1985, se sabe que S. pastorianus es una levadura híbrida, es decir, el resultado de la combinación de dos especies puras de levadura. Mientras la mitad de sus genes procede de la mucho más común Saccharomyces cerevisiae (usada en la fabricación de cervezas Ale, o “de fermentación alta”), la otra mitad proviene de una especie cuya identidad eludió por muchos años a los científicos.

Al menos desde 1985, se sabe que S. pastorianus es una levadura híbrida, es decir, el resultado de la combinación de dos especies puras de levadura. Mientras la mitad de sus genes procede de la mucho más común Saccharomyces cerevisiae (usada en la fabricación de cervezas Ale, o “de fermentación alta”), la otra mitad proviene de una especie cuya identidad eludió por muchos años a los científicos.

La levadura que cruzó el charco

Eso, hasta el año 2011, cuando un grupo de investigadores liderados por el argentino Diego Libkind hallaron una nueva variedad del género Saccharomyces al otro lado del mundo, en los bosques patagónicos trasandinos. La nueva especie, descubrieron, no sólo era similar a S. pastorianus en su capacidad para fermentar a bajas temperaturas, sino que compartía buena parte de su composición genética. De hecho, coincidía en un 99,5% con la mitad de los genes de S. pastorianus que aún faltaban por identificar. Estudios taxonómicos posteriores confirmaron, finalmente, que se trataba ni más ni menos que de la madre “perdida” de las levaduras lager europeas.

Otros científicos han especulado que S. eubayanus, el nombre otorgado a esta nueva levadura, pudo haber viajado a través del Atlántico en las patas de moscas frutícolas que pululaban alrededor de barriles de cerveza o de jugo de fruta, pudiendo sobrevivir el viaje de un continente a otro gracias a su habilidad para soportar el frío. Ya en Europa, S. eubayanus se habría reproducido sexualmente con S. cerevisiae para dar vida a S. pastorianus, que, pese a ser una especie estéril, pudo replicarse gracias a las condiciones provistas por los maestros cerveceros bávaros que la trabajaron. De todos modos, aún no se ha logrado encontrar en el continente europeo una cepa pura de S. eubayanus que confirme esta hipótesis.

Al otro lado de los Andes

Donde S. eubayanus sí parece haber prosperado es cruzando la cordillera, en el extenso bosque de Nothofagus de la Patagonia chilena. Allí fue donde el biólogo evolutivo Roberto Néspolo (Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad y Universidad Austral), junto al genetista Francisco Cubillos (Instituto Milenio de Biología Integrativa y Universidad de Santiago) no sólo confirmaron el origen patagónico de esta diáspora hacia el hemisferio norte, sino que revelaron que el linaje genético de esta “levadura madre” también alcanzó otras regiones del globo, en un proceso de co-ocurrencia evolutiva.

Esto, gracias a un muestreo realizado entre 2017 y 2018 a lo largo de 2.000 kilómetros de bosque, cubriendo 10 parques y reservas nacionales entre la región del Maule y la de Magallanes, donde se recolectaron cepas de S. eubayanus provenientes de cortezas de lengas (Nothofagus pumilio), coigües (N. dombeyi), ñirres (N. antartica) y araucarias (Araucaria araucana).

El biólogo evolutivo Roberto Néspolo (Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad y Universidad Austral), junto al genetista Francisco Cubillos (Instituto Milenio de Biología Integrativa y Universidad de Santiago) no sólo confirmaron el origen patagónico de esta diáspora hacia el hemisferio norte, sino que revelaron que el linaje genético de esta “levadura madre” también alcanzó otras regiones del globo, en un proceso de co-ocurrencia evolutiva.

A partir de estas muestras, los investigadores aislaron 160 cepas de S. eubayanus, logrando secuenciar el genoma de 83 de ellas, y develando la gran diversidad genética de esta levadura en la región. “Durante nuestra investigación, se demostró que la distribución actual de esta levadura tiene su origen y su máxima diversidad en la Patagonia chilena”, explica Néspolo. “Desde Talca a Karukinka logramos conocer las diferencias de la capacidad fermentativa de la levadura, que es enorme, y cómo varía, por ejemplo, con la altitud y la temperatura; es un patrimonio muy grande que no se conocía antes de esta investigación”.

Cerveza chilensis

Además del completo análisis filogenético —a cargo del investigador iBio Carlos Villarroel con apoyo de Pablo Sáenz, del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas (UACh) — realizado a estas muestras, los investigadores identificaron un grupo particular de cepas con gran potencial para la fabricación de cerveza, mediante una evaluación de las distintas capacidades fermentativas de estas levaduras y su producción de compuestos volátiles.

Las levaduras son un hongo unicelular que transforma los azúcares del mosto (el líquido extraído del remojado de la malta) en alcohol y CO2, proceso conocido como fermentación, requerido para la fabricación de cerveza, vino, y otros alcoholes fermentados.

“Durante nuestra investigación, se demostró que la distribución actual de esta levadura tiene su origen y su máxima diversidad en la Patagonia chilena”.  Roberto Néspolo (Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad y Universidad Austral)Compartir

Una vez identificadas las cepas de mejor desempeño, Néspolo y Cubillos continuaron trabajando en S. eubayanus de modo de testar su tolerancia al frío y realizar un constante mejoramiento genético de sus atributos de fermentación y adaptación. Ello, con miras a promover “la generación de nuevos híbridos lager para la elaboración de cerveza, así como el uso de S. eubayanus por si sola”, en palabras del genetista.

El primer paso para el cumplimiento de estos objetivos fue el levantamiento del proyecto “Levaduras nativas para cerveza artesanal” iniciativa ganadora del Fondo para la Innovación y la Competitividad (FIC) del Gobierno y el Consejo Regional de Los Ríos, encabezada por el ingeniero José Ruiz, y que contó con la colaboración del Instituto Milenio iBio, FONDECYT CAPES.

El proyecto, iniciado en 2019, incluyó la firma de un convenio con representantes de la empresa cervecera local Bundor en 2019, lo que les permitió a los investigadores iniciar el trabajo experimental de extracción, aislamiento y análisis de estas cepas, para luego, en una segunda etapa, “trabajar con algunos productores en un análisis más masivo de esta levadura nativa como un producto comercializable”, cuenta Néspolo.

A estas primeras sinergias se sumó la construcción en Valdivia de un laboratorio especialmente ambientado para la producción de cerveza fermentada con esta cepa nativa, cuya instalación y funcionamiento estuvo en manos de la cervecería Sayka, en Valdivia, y contó con la asesoría permanente del equipo investigador de S. eubayanus.

Fue así como, después de muchas pruebas e intentos, en 2020 nació “Lenga”, la primera cerveza artesanal de Chile con denominación de origen.

Fue así como, después de muchas pruebas e intentos, en 2020 nació “Lenga”, la primera cerveza artesanal de Chile con denominación de origen. Los encargados de producir y distribuir la cerveza fue la cervecería Growler, ubicada en Isla Teja, quienes recibieron de los científicos el primer concentrado de levadura con la misión de elaborar y distribuir los primeros 120 litros del producto.

“Nos gustó harto el sabor que se logró de esta cerveza, que es como a frutas maduras”, comentó en su momento Patricio González, maestro cervecero al mando de su producción.


Próximos pasos

Desde entonces, la cerveza creada con esta levadura nativa ha pasado por distintas etapas de validación, como una reciente cata realizada en abril, donde un panel de catadores, expertos y aficionados provenientes de Valdivia, Los Lagos y Santiago calificaron tres tipos de cervezas fermentadas con esta cepa: un mosto Stout de la cervecera Cuello Negro, un mosto hazy ipa, de El Growler y una variación del mosto hoppy lager, de Sayka.

Roberto  Néspolo, Francisco Cubillos y compañía han seguido generando conocimiento científico a partir de los experimentos con S. eubayanus, ampliando lo que hoy se sabe sobre la evolución adaptativa de microorganismos y ayudando a entender mejor los procesos de domesticación de levaduras salvajes.

La cata se enmarcó en un nuevo proyecto FIC 20-32 denominado “Apoyando la reactivación económica de Cervecerías Artesanales de Cepas Nativas”, que también significó la creación de un Laboratorio Especializado de Análisis de Cerveza Artesanal de la Región de Los Ríos, el cual seguirá promoviendo la producción y comercialización de este producto, 100% local, en la zona.

Asimismo, Néspolo, Cubillos y compañía han seguido generando conocimiento científico a partir de los experimentos con S. eubayanus, ampliando lo que hoy se sabe sobre la evolución adaptativa de microorganismos y ayudando a entender mejor los procesos de domesticación de levaduras salvajes.

Para Roberto Néspolo estos estudios no sólo han enriquecido la ciencia en torno a la enorme diversidad microbiológica presente en nuestros bosques del sur, sino que ha abierto y abrirá “cientos de posibilidades para la industria cervecera, así como para otros rubros. Todo gracias a un pequeño hongo unicelular adaptado al frío, encontrado en la corteza de un árbol.

Planificación de cirugía: Ingeniería al servicio de la salud

Escrito por  Prensa Centro 14K

Desde 2016, LeufüLab de la Universidad Austral de Chile ha desarrollado modelos maxilofaciales y de cráneo, con el objetivo de entregar nuevas alternativas que permitan aliviar la recuperación de los pacientes, tanto física como psicológicamente.

¿Cómo podría una impresora 3D ayudar en una cirugía craneofacial? Para muchos, el nexo entre la ingeniería y la medicina es insospechado, sin embargo, para quienes integran el equipo de LeufüLab -laboratorio de fabricación digital de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Austral de Chile y parte del ecosistema de Centro 14K– la relación entre ambas áreas es parte de sus actuales desafíos.

La inquietud nació en 2016, luego de que un estudiante de odontología que realizaba su especialidad en implantología se acercara a Joaquín Castro, Jefe de Desarrollo de LeufüLab, para consultar sobre manufactura digital en busca de facilitar la creación y colocación de piezas dentales. Si bien el requerimiento era una novedad para el equipo, la idea tenía sentido: utilizar impresoras 3D para fabricar modelos personalizados para preparación de cirugías, lo que permitiría una intervención menos invasiva y la disminución de los tiempos de la operación, de forma considerable.

El resultado fue exitoso y permitió iniciar un trabajo conjunto que se amplió al área maxilofacial, dando inicio a la colaboración para preparación de cirugías y a un proceso de investigación sobre la fabricación de guías dentales que se han ido perfeccionando durante estos años, llegando incluso a colaborar con el servicio de salud pública.

“Actualmente lo que hacemos es ayudar a los médicos maxilofaciales y cirujanos de cráneo a poder planificar una cirugía, pre moldear las placas, y así poder disminuir los tiempos de las intervenciones”, explica Joaquín sobre el uso de esta tecnología para la reconstrucción de huesos debido a enfermedades o accidentes. “Puedes ver cuánto hueso, por ejemplo, tienes que sacar de la cadera para ponerlo en la mandíbula, entonces es una ganancia para el médico, porque tiene una mayor seguridad de que la intervención va a ser exitosa y, por supuesto, para el paciente, quien tendrá una más rápida y mejor recuperación”, detalla sobre esta tecnología que principalmente destaca por su exactitud en comparación a los modelos estándar que se usan generalmente y que, al trabajar con software de diseño y fabricación digital, permiten incluso mostrar cómo quedará el paciente post operación.

“La manufactura digital que nosotros hacemos es genial poder aplicarla en medicina porque cada persona es distinta, cada persona tiene sus propias características de cráneo, de mandíbula. La producción masiva a veces falla”, añade.

Hasta hace algunos años, estos modelos e implantes se confeccionaban solo en países como Suiza y Alemania, lo que además de encarecer el costo de la intervención, implicaba una alta demora.

“Hoy en día un paciente puede estar meses esperando un implante craneal y nosotros podríamos fabricarlo en el mismo lugar. Sin embargo, existe una cierta resistencia de los médicos, porque ven alterado su protocolo habitual y porque aún se piensa que estas nuevas tecnologías tienen que ser importadas desde otros países”.

Pero ¿Cómo es el procedimiento?

LeufüLab es uno de los laboratorios más importantes en equipamiento tecnológico para prototipaje de la zona austral de Chile. Compuesto por expertos en fabricación digital gracias al uso de máquinas 3D, CNC Laser y tecnologías de comunicación y redes inteligentes, en esta materia ya destacan en la Región de Los Ríos por su trabajo en diseño y elaboración de soluciones de ingeniería y biomedicina.

Para la fabricación de modelos para la preparación de una cirugía, lo primero es saber si el tejido es blando o duro. “A partir de esta información, el médico determinará si se usará resonancia magnética y/o tomografía computarizada. Ambas técnicas permiten generar, ya sea desde un campo magnético o rayos X, imágenes 3D sumamente detalladas de órganos y tejidos, lo que permitirá al médico saber con exactitud lo que tiene que sacar y lo que no hay que tocar”, cuenta Joaquín. “Después se lleva a otro software que permite ir moldeando la pieza. Aquí la puedes mover, estirar, crear nuevos volúmenes, hasta crear la reparación virtual para ser aprobada por el médico, quien finalmente dará la confirmación de llevar a imprimir”.

Además de la precisión y la rapidez del proceso, el uso de esta tecnología también permite la reducción de costos: “Vemos finalmente la densidad de la pieza, lo que determinará cuánto material se va a gastar para la elaboración del implante”, añade Joaquín, quien también advierte sobre el alto costo de este ítem y la reducción del presupuesto al anticiparse sobre lo que realmente se necesitará.

De la teoría a la práctica

En 2020, LeufüLab presentó en un paper los resultados de una planificación asistida por impresión 3D para la reconstrucción mandibular de uno de sus casos. Aquí, después de dos reconstrucciones quirúrgicas anteriores sin éxito, las que condujeron a dolor, osteomielitis y pérdida severa del hueso mandibular, el trabajo del laboratorio permitió un resultado exitoso.

El hombre de 51 años, paciente del Hospital del Salvador, había sufrido una fractura de mandíbula que derivó en una fístula cutánea submandibular y dejó su mandíbula desviada. La tecnología permitió a los dentistas maxilofaciales mejorar los procesos quirúrgicos, gracias a la planificación, la manufactura personalizada y la impresión 3D que ofrecieron al cirujano múltiples ventajas como reflejar la anatomía del lado no afectado, planificar osteotomías, manipular segmentos óseos, fabricar guías de resección quirúrgica y crear placas de reconstrucción.

“Las cirugías no sólo ayudan en lo físico, sino también en lo psicológico”, explica Joaquín. “Los pacientes sufren con la duración del postoperatorio y los problemas estéticos, por ejemplo. Lo que hacemos ayuda tanto al médico, a la institución y al paciente porque reduce el tiempo de cirugía”.

Durante estos días, el equipo de LeufüLab está probando nuevos materiales (certificados y aprobados por la FDA e ISO) y preparándose para participar de una cirugía de implante craneal.

Fuente: U. Austral

Opinión: La culpa de la Tecnología

Pía Josefina Martabit Tellechea
Docente del Instituto de Humanidades 
Universidad del Desarrollo

Cuando hablamos del impacto negativo del Internet y las Redes Sociales, y sus potenciales amenazas de hoy y mañana, pareciera ser que hablamos de preocupaciones humanas objetivas, científicas, y respaldadas en expertos. Pareciera ser que hablamos de nuevos miedos causados por nuevas tecnologías. En muchos casos es así, pero la ciberseguridad no está exenta de discursos políticos e ideológicos, y de valorizaciones subjetivas subyacentes, como también intereses corporativos, prejuicios generacionales, y sesgos cognitivos.

Buscamos en expertos de las ciencias respuestas a problemas del abuso de dispositivos porque necesitamos y anhelamos respuestas verdaderas en tiempos de post-verdad, como también buscamos culpables de la violencia de nuestros tiempos. Buscamos datos que respalden nuestros miedos a los cambios sociales acelerados, sin mucho éxito a veces, con grandes vacíos de conocimiento y suposiciones, concentrándose en las falencias tecnológicas y no las humanas.

Varias son los conversatorios de expertos que hablan de que las Redes Sociales han generado problemas sociales como la polarización, el racismo y la violencia, olvidando que antes del Internet teníamos una guerra ideológica global que polarizó a la sociedad mundial y securitizó la ideología, al punto de que aún no pueden convivir visiones de sociedad diferentes de manera pacífica en el mismo espacio.

El racismo y la violencia por su parte son problemas sociales que llevan latente desde siglos en la humanidad, y los datos de violencia y homicidios per cápita se han mantenido relativamente constantes a lo largo de la humanidad, no solo desde el origen de la Historia, sino que también los vestigios arqueológicos demuestran que ha sido parte de nuestra especie desde el comienzo.

Los males y pecados humanos no son culpa ni responsabilidad de nuestras herramientas, que nos colaboran a hacer nuestras proezas. No es culpa del barco ni de las espadas el genocidio americano durante la Colonización. Somos los individuos y los colectivos, con nuestros prejuicios y nuestros miedos el origen del mal.

Investigadores de la Universidad de Chile descubren hongo único en el mundo en precordillera chilena

Nueva especie, descrita en la revista científica Persoonia, tendría un rol importante en el equilibrio ecosistémico de los valles de la zona central del país. El hallazgo fue realizado por investigadores del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina, quienes poseen muestras de potenciales nuevos microorganismos desde la frontera norte de Chile hasta la Antártica. El equipo ahora estudiará sus propiedades en busca de determinar potenciales beneficios y comprender en profundidad su rol en el entorno.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Chile, liderados por el Dr. Eduardo Álvarez-Duarte, descubrió un nuevo hongo, jamás descrito por la ciencia, en cuevas y piques abandonados de la comuna de Lampa, en la Región Metropolitana. El microorganismo, descrito en la revista científica Persoonia, fue bautizado como Circinella lampensis, y aunque es imperceptible a la vista podría tener un rol importante en el equilibrio ecosistémico de los valles de la zona central del país.

Tras el hallazgo, el equipo del programa de Microbiología y Micología del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la U. de Chile y su Facultad de Medicina trabaja para determinar cuál es el papel que cumple esta nueva especie en su entorno, así como potenciales propiedades de interés biotecnológico. “Son muy pequeños, casi de tamaño microscópico, por lo cual no se ven a simple vista. Crecen en condiciones especiales, en cuevas y donde hay suelo mojado. Allí pudimos ver un mucoral -un conjunto de hongos en el suelo- y observarlo en su espacio natural de manera excepcional. Nuestra idea es ahora ver qué rol cumple en ese lugar, ya sea degradando algún material o aportando algún nutriente al suelo”, señaló el Dr. Eduardo Álvarez-Duarte.

Los investigadores a cargo de este hallazgo trabajan desde hace más de cinco años recolectando muestras de nuevos microorganismos en diferentes ecosistemas de Chile, desde la frontera norte con Perú hasta la Antártica. Actualmente, analizan tres potenciales hallazgos y vienen de confirmar, hace un par de años, la presencia de un hongo -nunca antes descrito en el mundo- detectado en una plaza de la ciudad de Valparaíso.

Hongo no patogénico con potencial biotecnológico

El equipo de la Universidad de Chile visitó en enero de 2020 la zona de los Altos de Chicauma, en Lampa, un área de preservación ecológica de la Región Metropolitana, perteneciente a la cordillera de la Costa. Allí, con temperaturas secas y calurosas en verano, dieron con el nuevo integrante del género Circinella, un tipo de hongo del grupo de los mucorales. “Cuando lo vimos, nos pareció que su taxonomía no estaba descrita con anterioridad. Vimos que era diferente a todo lo que se conocía y decidimos hacer biología molecular para revelar cuál era la secuencia de algunos de sus genes. Esto nos permitió corroborar que se trataba de un nuevo microorganismo. Como acostumbramos decir: un nuevo hongo para la ciencia, para la ciencia chilena”, relata el Dr. Álvarez-Duarte.

La nueva especie es blanquecina grisácea, casi transparente e imperceptible a la vista. Su tamaño es de entre dos a 20 milímetros de alto. Su estructura, llamada esporangio, es curva (de ahí su nombre de circinella, que significa circinado), lo que le da una forma similar a la de un micrófono, pero invertido o curvado. El hallazgo se realizó en una cueva o pique minero abandonado, mientras los investigadores buscaban microorganismos asociados a murciélagos.

El descubrimiento fue determinado luego de diversos estudios de biología molecular para revelar la secuencia de sus genes, una tarea fundamental para ratificar que se trataba de una nueva especie para la ciencia. Pese a que el proceso ha sido menos ágil de lo habitual debido a las restricciones por la pandemia, el Dr. Álvarez-Duarte comenta que uno de los primeros análisis en laboratorio dio cuenta de que la Circinella lampensis no es un hongo patogénico, ya que no crece a más de 37 grados Celsius.

“Hay hongos que son capaces de crecer de 30 a 33 grados, otros de 35 a 36 grados, hasta 40 e incluso hasta más de 50 grados Celsius. Es sabido que aquellos que no son capaces de crecer a 37 grados no pueden infectar a los humanos, porque como nuestro cuerpo tiene esa temperatura, no podrían crecer dentro de nosotros. Es el principal factor para categorizar a aquellas especies patogénicas”, detalla el científico a cargo de este trabajo.

Los estudios buscan determinar, además, cuál es el rol que cumple esta especie en el entorno que fue encontrada. Habitualmente, los hongos del grupo de las Circinellas, por ejemplo, se comportan muy bien como elementos capaces de degradar material orgánico. El grupo de investigadores también indagará si contiene moléculas de interés biotecnológico, que puedan ser utilizadas para nuevos fármacos antibacterianos, alimentos o en otros procesos industriales. Por ejemplo, en procesos de lixiviación de la minería o remediación ambiental.

“Nuestra idea es ahora determinar qué rol cumple en la naturaleza. Todos estos microorganismos tienen una función en el entorno que habitan, ya sea degradando algún material o aportando algún nutriente al suelo. Y desde el punto de vista biotecnológico, el interés es determinar si es capaz de generar algún tipo de metabolito que sea útil en alimentos u otro ámbito. Allí es donde creemos que está su mayor valor”, plantea el académico del programa de Microbiología y Micología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la U. de Chile.

Valor de la biodiversidad fúngica

Los hongos juegan un papel fundamental en distintos ecosistemas. Se estima que existe un millón y medio de especies en el mundo. Sin embargo, solo el 10 por ciento de ellos han sido clasificados y el resto todavía son un misterio para la micología, rama que estudia estos microorganismos. En este contexto, el grupo de investigadores busca poner en valor la biodiversidad fúngica de Chile. “Sabemos que Chile es un país poco explorado en este contexto”, precisa el Dr. Álvarez, quien destaca que factores como la variabilidad del clima alimentan la posibilidad de encontrar nuevas especies. “Nuestro desafío desde el año 2015 es ir demostrando la biodiversidad del país y la posibilidad de ir encontrando nuevos hallazgos desde entornos característicos como el desierto de Atacama, la Antártica o los valles precordilleranos”.

Una vez tomadas las muestras de tierra, aire, agua y material vegetal, la tarea del programa de Microbiología y Micología del ICBM consiste en procesarlas en el laboratorio en estufas de cultivo y con regímenes de nutrientes que les propician las condiciones idóneas para que se desarrollen diversos grupos de hongos; entre éstos, las nuevas especies que puedan emerger. Cuando los análisis morfológicos detectan algo de interés, el proceso pasa a la identificación a nivel molecular, es decir, con el secuenciamiento de su ADN, lo que permite finalmente confirmar o descartar una nueva especie.

El equipo liderado por el Dr. Álvarez-Duarte trabaja actualmente en tres muestras de hongos potencialmente no descritos por la comunidad científica: dos de la precordillera de la zona central y otro de Villa O’Higgins, en el extremo sur. Estas forman parte de un conjunto de microorganismos recolectados desde Arica hasta la Antártida, como parte de un proyecto Fondecyt, y que podrían sumarse a los hitos alcanzados por este laboratorio de la Universidad de Chile en la última década.

Cazadores de hongos

Quizás el hallazgo más importante realizado a la fecha por este grupo corresponde a un hongo encontrado en una plaza de Valparaíso: la Lomentospora valparaisensis, perteneciente al género de las lomentosporas, unos organismos fúngicos de los más extendidos a nivel mundial y patógeno para el ser humano. Este descubrimiento, de acuerdo al académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, aporta tanto a nivel de la comprensión del agente como a eventuales aplicaciones y tratamientos a nivel clínico.

“Pudimos demostrar que en Chile tenemos más especies de las que estaban descritas (de Scedosporium/Lomentospora) y algo muy interesante fue que el hallazgo lo hicimos en un parque público. Luego de eso, empezamos a tomar muestras de muchos lugares del país y concluimos que estas especies estaban muy presentes en plazas y parques. El descubrimiento corroboró la idea de autores internacionales de que este hongo crecía en lugares donde se reunían los humanos”.

En 2019, en tanto, lograron la detección de 22 casos de infección pulmonar por un hongo tropical llamado Histoplasma capsulatum, contribuyendo a que estos pacientes –que eran atendidos en hospitales de la Región Metropolitana con diagnóstico indeterminado– pudieran ser tratados adecuadamente. La histoplasmosis aguda es una enfermedad micótica endémica, causada por un hongo dimórfico, en teoría inexistente de forma autóctona en nuestro país.

La condición afectó a un grupo restringido de personas, provenientes de zonas endémicas de Sudamérica y que estaban en condiciones de inmunocompromiso. La experiencia, que consideró dos años de registros, fue plasmada en el artículo científico “Histoplasma capsulatum: un agente emergente para Chile”, cuyo propósito fue informar acerca de la presencia del Histoplasma y concientizar sobre la necesidad de fortalecimiento de las medidas de bioseguridad fúngica en el contexto del cambio climático.

Luis Francisco Sandoval
Agencia Inés Llambías Comunicaciones
Universidad de Chile

Inscripciones abiertas para cursos de fotografía científica

Escrito por  Gabriela Quintana Ruedlinger – Encargada De Comunicaciones Sede Puerto Montt (Rrpp.pm@Uach.cl)

Se desarrollarán cinco cursos entre julio y agosto. Cupos limitados. Inscripción en el enlace al pie de esta nota.

En el contexto del lanzamiento del concurso “FOTOCONCIENCIA 2021”, se invita inscribirse en cinco talleres de fotografía de carácter gratuito y relacionados con las categorías vinculadas con el concurso. Estos están abiertos a diversos públicos descritos en las bases de este curso al pie de la nota.

Este programa de cursos tiene como objetivo motivar la fotografía científica y la participación en el concurso fotográfico FOTOCONCIENCIA 2021, que organiza la Unidad de Extensión Científica y el Centro de Docencia Superior en Ciencias Básicas de la Sede Puerto Montt de la Universidad Austral de Chile.

Los talleres se realizarán en alianza con TRASFOCO, Escuela Audiovisual y Fotográfica Itinerante de la Castro, con vasta experiencia en el desarrollo de talleres fotográficos tanto con profesionales como con estudiantes y comunidad en general.

Los cinco talleres están dirigidos a diferentes públicos objetivo, relacionados con las categorías de premios del concurso FOTOCONCIENCIA (revisar bases):

  1. Fotografía microscópica: sábado 17 de julio de 11:00 a 12:30 hrs.
  2. Técnicas fotográficas de alta velocidad: sábado 31 de julio de 16:30 a 18:00 hrs.
  3. La técnica de time lapse: sábado 7 de agosto de 16:30 a 18:00 hrs.
  4. La fotografía como medio para fomentar la ciencia en el aula: sábado 21 de agosto de 11:00 a 12:30 hrs.
  5. Fotografía en la investigación ciudadana: sábado 28 de agosto de 11:00 a 12:30 hrs.

Información e inscripciones en: Bases Inscripción Taller Fotografia Científica

Estudio revela tres nuevas especies de desconocida alga roja en el sur de Chile

Gracias al trabajo realizado a nivel molecular en las regiones de Los Lagos y Magallanes, se refuerza la idea de que la zona extremo sur de nuestro país es un área con un alto número de organismos, varios de ellos endémicos.

Daniela Jofré, Centro IDEAL. 

El alga roja Plocamium, con la apariencia de un pequeño corral, tiene una amplia distribución en los mares del planeta. Agrupa un total de 45 especies, desde el Ártico hasta la Antártica, siendo un organismo de importante relevancia debido a su utilización en la producción de bioproductos, ya que posee moléculas anticancerígenas y propiedades herbicidas.

En Chile, este organismo habita en la mayor parte de las costas chilenas. No obstante, los registros de diversidad en Plocamium -basados únicamente en su morfología- no son muy claros, por lo que un grupo de científicos, liderados por el investigador Alejandro Montecinos, del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas (ICAEV) de la Universidad Austral de Chile (UACh) se dedicó a evaluar la diversidad de este género en el sur del país a nivel genético.

La diversidad de esta especie se evaluó mediante herramientas moleculares en muestras recolectadas de siete localidades, ubicadas entre la Región de Los Lagos y el Canal Beagle, en la Región de Magallanes. Gracias a este trabajo, se pudo comprobar actualmente la presencia de tres especies de Plocamium en la Patagonia chilena.

Las especies han sido nombradas provisoriamente como Plocamium sp. 1, sp2. y sp. 3. No es la primera vez que las aguas subantárticas de Chile se revelan altamente diversas para las algas, por lo que el trabajo refuerza la idea de que la zona extremo sur de nuestro país es un área con un alto número de especies, presentando además un alto grado de endemismo.

En el caso de Plocamium, “la sorpresa fue encontrar dos especies juntas en los canales de las aguas frías de la Región de Magallanes (Patagonia y Tierra del Fuego). Nuestra hipótesis es que el ancestro de las algas chilenas llegó hace unos millones de años desde la zona de Australia y Nueva Zelanda, comenzando su proceso de diversificación en Chile, diferenciándose de sus orígenes.”, comenta la Dra. Marie-Laure Guillemin, directora de ICAEV e investigadora del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la UACh, quien participa del estudio.

“No sabemos cómo se ha generado el proceso de especiación en Patagonia y Tierra del Fuego, pero pensamos que pequeños grupos de algas podrían haber sido ‘atrapados’ en sitios aislados careciente de hielo durante la última glaciación, divergiendo así en varias especies. En Chile, el impacto de las glaciaciones ha sido tremendo en el extremo sur y la última glaciación tuvo lugar hace solo unos 20.000 años”, explica Guillemin.

La investigación, publicada en la revista científica Cryptogamie Algologie, permite una mayor comprensión de la diversidad e historia evolutiva de este género, el cual posee un importante potencial a nivel productivo.

Leer el estudio aquí

Foto: Erasmo Macaya

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