Magíster en Ciencias Biomédicas UCSC aportará en investigación enfocada a la realidad sanitaria

Publicado por Constanza Saavedra Ortega 

El programa entrega herramientas para desarrollar investigación sobre aspectos etiológicos, diagnósticos, preventivos y terapéuticos de enfermedades crónicas no transmisibles.

El desarrollo de la investigación biomédica en la Facultad de Medicina fue lo que impulsó la apertura del Magíster en Ciencias Biomédicas, programa que se encuentra recibiendo su primera cohorte de alumnos, que incluye a egresados de las carreras de Nutrición y Dietética, Kinesiología y Tecnología Médica, tanto de la UCSC como de otras universidades regionales.

Según explicó el Jefe del Magíster en Ciencias Biomédicas, Dr. Marcelo Villagrán, este primer grupo de estudiantes tendrá el desafío de desarrollar investigación sobre aspectos etiológicos, diagnósticos y/o preventivos de problemáticas de salud, que sean atingentes a realidad sanitaria actual.

“Para ello, en una primera etapa recibirán formación fundamental en metodologías de investigación con un fuerte componente tecnológico en el área de la Biología Celular y Molecular. Posteriormente, los graduados se integrarán al desarrollo de proyectos de investigación ANID, actualmente adjudicados y en ejecución, donde recibirán la tutela directa del académico que dirige el respectivo proyecto”, detalló Villagrán.

El programa espera contribuir a la especialización de profesionales de la salud y formación de competencias en investigación, lo que les habilitará para realizar aportes innovadores en sus respectivas áreas disciplinares.

“Además, como programa estamos preocupados de imprimir un sello valórico a la formación, lo que se refleja en el interés de nuestros académicos e investigadores de poner la ciencia al servicio de la salud, con proyectos como Terapia Génica para el Síndrome Pitt-Hopkins y el servicio de Diagnóstico de Covid19”, planteó el Dr. Marcelo Villagrán.

Médicos Veterinarios UdeC estudian impacto del Covid-19 en mascotas

Jeannette Valenzuela
UdeC

Los investigadores están recogiendo muestras de sangre de gatos, perros y hurones que hayan convivido con personas que han cursado la enfermedad para determinar la existencia de anticuerpos al virus. También han hecho hisopado en animales con cuadros respiratorios sospechosos.

Los cuidados sanitarios en tiempos de Covid-19 no están reservados solo a las personas; también deben aplicarse a los animales, ya que existe evidencia de la transmisión del Sars Cov 2 de humanos positivos a sus mascotas.

Ya a comienzos de la pandemia, en Estados Unidos y Europa, se reportaron contagios humano-animal en gatos, perros y, más tarde, en hurones. 

Con estos antecedentes, un grupo de investigadores chilenos se propuso ampliar los conocimientos existentes sobre el impacto del nuevo coronavirus en animales de compañía.

El virólogo y académico de Ciencias Veterinarias de la UdeC, René Ortega Vásquez, encabeza el equipo a cargo del estudio en las regiones de Ñuble y Biobío, que integran profesionales del Laboratorio Haiken Vet Scienc, formado por exalumnos de nuestra casa de estudios, y un académico de la Universidad de Las Américas-Concepción.

El Dr. Ortega cuenta que esta investigación surgió como una inquietud compartida con el médico veterinario UdeC y virólogo de la Universidad de Chile, Dr. Víctor Neira, con quien trabaja hace años en el estudio de virus de importancia en medicina veterinaria.

“Como médicos veterinarios hemos tenido la inquietud, desde el inicio de la pandemia, de aportar a la investigación de este complejo virus desde nuestro punto de vista, sobre todo con los diversos reportes surgidos a nivel mundial que han evidenciado la infección de mascotas desde sus propietarios”, señala.

En Chile existen reportes de felinos contagiados en sus hogares y de cuadros respiratorios leves causados por la enfermedad. “El objetivo de nuestro trabajo es determinar el impacto que ha tenido la diseminación de virus desde los propietarios hacia sus mascotas, entendiendo que hasta ahora no se ha demostrado la transmisión desde mascotas hacia el humano, algo que esperamos nunca suceda. Pero es muy importante monitorear constantemente estos eventos”, complementa.

Los investigadores están recogiendo muestras de sangre de mascotas que conviven con personas que han cursado la enfermedad para determinar la existencia de anticuerpos contra Sars Cov 2.    

El médico veterinario Joaquín Álvarez Normabuena, investigador en la Facultad de Ciencias Veterinarios e integrante de Haiken, explica que como la posibilidad de encontrar virus activo en las mascotas es limitada, se optó por investigar la seroprevalencia en animales de propietarios que han sido positivos a Sars CoV 2

Así, es posible saber cuántas mascotas contagiadas han reaccionado contra el virus y han generado anticuerpos. El profesional advierte que los animales están cumpliendo un rol desconocido dentro de la cadena de infección de Covid-19 y cita como antecedente que “en el caso del Sars CoV anterior se encontró que muchos de ellos podían replicar el virus en condiciones de campo”.

Por eso y considerando los reportes de gatos positivos al virus en Santiago, se consideró ampliar el número de animales en estudio. “La generación de anticuerpos indudablemente es una evidencia de que las mascotas se pueden infectar desde sus dueños”, acota el Dr. Ortega, señalando que también se están tomando muestras nasales, faríngeas y rectales, a través de tórulas, para el diagnóstico por PCR de casos respiratorios sospechosos de Covid.  

“La colaboración con el Dr. Neira nos da la posibilidad de analizar las infecciones encontradas en las mascotas, caracterizando el virus, si se contagió recientemente”, agregó.

Hasta ahora los investigadores han recolectado 100 muestras, principalmente en Concepción, y la idea es testear al menos a 400 mascotas, entre gatos, perros y hurones, de manera que los interesados en ser parte de este estudio pueden contactar al equipo de investigadores en el mail covid.investiga@gmail.com

El equipo está integrado por René Ortega, Joaquín Álvarez, el investigador de la Universidad de Las Américas Sebastián Merino, Susana Castro y Alonso Jerez, ambos del Laboratorio Haiken.

Protocolos

La circulación del virus entre humanos y la posibilidad de contagio en las mascotas implica mayores exigencias a la hora de sanitizar y desinfectar los lugares de atención de animales de compañía. 

“Debido a esta pandemia y a que los médicos veterinarios tienen contacto estrecho con los dueños de mascotas, hemos estado obligados a tener protocolos de atención tan rigurosos como los que utilizan los médicos y enfermeras para atender a personas con Covid 19”, dice Ortega.

Por otro lado, dice que cuando existe un infectado en casa, este debe mantenerse alejado de los animales de compañía. “La principal recomendación es el aislamiento de la persona infectada con Sars Cov 2, que es la misma respecto de las demás personas; es decir debe evitar el contacto estrecho con su mascota”.

También se aconseja lavarse las manos antes y después de tocar a las mascotas, sacarlas a pasear y después de alimentarlas.

Para Joaquín Álvarez es importante recalcar que a pesar de que los animales de compañía pueden llegar a infectarse, no se ha demostrado el traspaso de mascotas a humanos, a excepción del caso de criaderos de mustélidos (visones) en Europa, documentado en Países Bajos el año pasado.

Los investigadores destacan las proyecciones de este tipo de investigación por su aporte a la compresión en torno al comportamiento de los virus. “Los virus son muy variables desde el punto de vista genético, por lo que es necesario monitorearlos constantemente, para detectar esos cambios, tanto en la especie más afectada -los humanos- como en otras susceptibles de infectarse y que podrían generar incluso mayor variación”, asevera Ortega.

Por su parte, Joaquín Álvarez llama la atención sobre lo llamativo de este estudio que cuenta con muestras de animales que se han seguido por todo el periodo de cuarentena de familias positivas a Covid-19. “Estos animales no han sido descritos en revistas científicas relacionados con Sars Cov 2 y hay un respaldo de posible infección por datos encontrados posterior al brote de Sars CoV anterior”, añade.

Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la U. de Chile conmemoró sus 45 años de vida

Desde su origen, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) contribuyó de manera activa y decisiva en el combate a la desnutrición infantil en Chile, uno de los mayores desafíos del país en el siglo XX. Desde entonces, su aporte al bienestar y salud de la población, junto con la generación de investigación científica de vanguardia, lo han posicionado como referente tanto a nivel nacional como latinoamericano.

El germen del Instituto fue el Laboratorio de Investigaciones Pediátricas, creado en 1954 por un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud liderado por el Dr. Fernando Mönckeberg Barros en el Hospital Manuel Arriarán y dependiente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. En ese entonces, cada día fallecían diez o más niños por desnutrición, diarreas o bronconeumonías, y los esfuerzos por recuperarlos parecían inútiles. Frente a esta realidad, investigadores que se especializaron en centros de excelencia en el extranjero volvieron y formaron el Laboratorio de Investigaciones Pediátricas.

“El concepto de desnutrición no estaba introducido en la comunidad. Los niños se morían de otras cosas y siempre había razones para explicar el statu quo. Era un problema crónico de la sociedad, que prefería mantenerse estable como estaba en lugar de afrontar realidades. El proceso nos costó unos 10 años de investigación multifactorial para entender el problema hasta llegar a la conclusión por el año ’70”, relata el Dr. Fernando Mönckeberg.

Antes de que el INTA fuera conocido oficialmente con el nombre y prestigio que tiene en la actualidad, el Laboratorio de Investigaciones Pediátricas se transformó en el Departamento de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad en el año 1972. Esa condición, sin embargo, no fue suficiente para que el trabajo científico que se estaba desarrollando generara mayores impactos en términos de bienestar y salud.

“No bastaba tratar a los desnutridos. Derrotar la desnutrición crónica y la pobreza pasó a ser la meta, y para eso necesitábamos un equipo de investigación multiprofesional, porque los problemas que afectan a la sociedad son siempre complejos y multifactoriales. Para ello fue necesario crear el INTA. A los que lo formaron y estructuraron, también ahora los recuerdo como contribuyentes a este reconocimiento”, recuerda el Dr. Mönckeberg, Premio Nacional de Medicina 2012.

Cuatro años más tarde, el 1 de marzo de 1976, un decreto de la Prorrectoría de la Universidad de Chile especificó que el INTA pasaría a depender de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos con el nombre de Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos. El Instituto se creó, entre sus objetivos principales, para erradicar la desnutrición infantil y este hito es el que le permite hoy, en 2021, celebrar 45 años de trayectoria. La ceremonia conmemorativa se realizó a través de Zoom y redes sociales y contó con la participación del Rector de la Universidad, Dr. Ennio Vivaldi Véjar, autoridades de la Universidad, representantes de la FAO y la empresa y la comunidad INTA.

Desafíos nutricionales y alimentarios

El director del INTA, Francisco Pérez, se refirió a los desafíos que enfrenta el INTA de cara al país, sobre todo a raíz de la pandemia. “Chile será un país más pobre en la próxima década y con ello aparecerán un sinnúmero de desafíos en el ámbito de la nutrición y de los alimentos, desafíos a los cuales nos corresponde hacer frente con creatividad, innovación y por sobretodo convicción. Confío en su historia y en su capacidad demostrada para hacer frente a los desafíos”, afirmó.

“La investigación que podamos realizar en los años futuros, en nuestras respectivas áreas de competencia, debe impulsarnos a salir de esta crisis sanitaria, prestando servicio al país con innovación, nuevos desarrollos y con propuestas. Tal como lo hizo su fundador, el Dr. Fernando Mönckeberg Barros en los momentos en que la desnutrición azolaba a los grupos más vulnerables de nuestro país, y donde su apuesta fue ir en ayuda del capital humano, que -sin duda- es la mejor inversión que puede hacer un país”, agregó.

Por su parte, el Rector de la U. de Chile, Ennio Vivaldi, destacó que la identidad del Instituto es representativa del sello de la Universidad. “Estas son cosas que hace la Universidad de Chile, que nadie las haría si la Universidad no las hiciera. No lo digo desde un falso orgullo, sino por cómo se ha ido constituyendo la historia de la República de Chile. Esta Universidad, que hace cosas que son impensables, como proponerse metas que casi no parecen razonables, como la del nacimiento del INTA, es decir, erradicar la desnutrición infantil, y conseguirlo. Y, por lo tanto, esa autoconciencia de estar al servicio de un país y de plantearse metas en función de un país, más allá de cualquier interés personal, individual o grupal, es decir, realmente asumir una responsabilidad por el país en su conjunto, es el sello de la Universidad, y creo que este instituto lo ejemplifica con una claridad meridiana como pocas otras instituciones lo hacen”.

La otra pandemia

Ese compromiso se ha manifestado a lo largo de toda la historia del Instituto. Si bien su origen está ligado a la desnutrición, en las últimas décadas el perfil epidemiológico y nutricional de Chile ha tenido cambios notables y el INTA ha debido a adelantarse a ellos. La convergencia de factores económicos, sociales y demográficos nos encaminaron hacia una transición epidemiológica cuyas consecuencias se dejan ver a todo nivel. En la actualidad, las enfermedades más prevalentes son las patologías crónicas no transmisibles, condicionadas por una serie de factores de riesgo, entre los cuales destacan el deterioro de los hábitos alimentarios, la malnutrición por exceso y el sedentarismo.

En este momento, el quehacer académico del INTA se orienta a lograr que los chilenos vivan más y mejor, lo cual significa promover el consumo de alimentos saludables y la práctica de ejercicio regular, frecuente y pautado. Modificar los estilos de vida es fundamental para prevenir las patologías antes mencionadas. Es clave para pavimentar el camino hacia un envejecimiento saludable, y es primordial para promover la armonía física, mental y social de las personas. Así lo expresó la profesora asociada de la Unidad de Nutrición Pública del Instituto, Dra. María Luisa Garmendia, quien compartió su visión sobre la investigación en nutrición y alimentos en el futuro, durante este acto.

“El INTA de hoy y de mañana debe ser una construcción colectiva en torno a responder desde el amplio espectro de nuestro quehacer, que va desde la biología molecular hasta las ciencias del comportamiento, a las preguntas críticas que enfrenta Chile en tiempo real. La deficiente situación nutricional de nuestra población amerita avanzar a una mejor comprensión de los sistemas alimentarios existentes y sus impactos y ser innovadores en cómo podemos mejorarlos con una mirada integral y transdisciplinaria. Para que el INTA siga siendo el mejor lugar en Chile donde hacer academia en nutrición y alimentos”, señaló.

De este modo, el INTA se ha propuesto como misión generar conocimiento a través de la investigación científica y formar capital humano avanzado mediante sus programas académicos de postgrado y especialización. También, entregar conocimiento a la comunidad sobre estilos de vida saludable a lo largo de todo el ciclo vital. Su meta final sigue siendo mejorar el bienestar, la salud y la calidad de vida de la población de Chile y América Latina.

Comunicaciones INTA

Brasil, Colombia, Venezuela, Perú y áreas de Bolivia sufren un fuerte aumento de casos de COVID-19

El aumento de las infecciones en toda la región, que sumaron a más 1,3 millones de nuevos casos durante la última semana y casi 36,000 fallecidos a consecuencia del virus, como alarmante pero no sorprendente, afirma la agencia de la ONU para la salud en las Américas.

América del Sur sigue siendo el epicentro de la pandemia en el continente americano y    se corre el riesgo de sufrir un repunte de casos más importante que durante el año pasado, advirtió este miércoles la Organización Panamericana de la Salud durante su rueda de prensa semanal donde analiza la evolución de la enfermedad

La directora de la Organización, la doctora Carissa Etienne explicó que “el reciente incremento de casos en la Amazonía también se observa en los estados vecinos, y actualmente Brasil, Colombia, Venezuela, Perú y algunas áreas de Bolivia están experimentando un fuerte aumento en los casos de COVID”.

Etienne calificó el aumento de las infecciones en toda la región, que sumaron a más 1,3 millones de nuevos casos durante la última semana y casi 36,000 fallecidos a consecuencia del virus, como “alarmante pero no sorprendente”.

“Las variantes altamente transmisibles se están extendiendo, y las medidas de distanciamiento social no se cumplen tan estrictamente como antes. Como resultado, cada vez hay más reportes sobre hospitales abarrotados, escasez de suministros médicos y dificultades para atender adecuadamente a los pacientes. Teniendo esto en cuenta, es hora de comprobar la realidad.”, especificó.

Añadió que el comportamiento de la región no es acorde al de un brote que se está agravando, que durante la última semana se han infectado más personas con COVID en la región que en la mayoría de los promedios de casos semanales que vimos el año pasado, y que se han relajado las restricciones.

“Las multitudes están de vuelta, y la gente se está reuniendo en el interior y tomando el transporte público, a menudo sin máscaras”, indicó.

Peligro de repunte más importante que en 2020

Ante la cuestión sobre si muchos países de América Latina experimentan un tercer repunte y qué rol juega la variante brasileña del virus en países como Colombia y Perú, el doctor Sylvain Aldighieri, gerente de Incidente para COVID-19, explicó el repunte mediante la combinación de un trio de factores:

  • el asentamiento y la transmisión del virus hasta en los últimos rincones del continente
  • el relajamiento de la implementación de las medidas de salud pública
  • la aparición en varios países de la región de las variantes del virus más trasmisibles que contribuyó a un incremento de las dinámicas de contagio

Respecto a la variante de Brasil indicó que se han hallado cambios que pueden convertirla en “más transmisible, pero no más agresiva o letal”.

Explicó que se halló en algunos departamentos de Colombia, principalmente en la zona amazónica del país, pero que “no es la variante con mayor distribución a nivel nacional”.

Con relación a Perú indicó que el aumento de casos en la zona de la triple frontera con Brasil y Colombia y en Lima “no es posible atribuir por sí solo a la presencia de esta variante como factor influyente en el aumento de casos”.

Pese a la influencia de las variantes involucradas en el actual repunte, señalo que el virus tiene el potencial de causar mucho daño y sobrepasar los servicios de los sistemas de salud por lo que advirtió que “desde hace varias semanas estamos en un momento crítico de la respuesta regional con alto riesgo de tener un repunte más importante que durante el año 2020”, alertó.OPS/Karen GonzálezEl miércoles 17 de febrero, con el inicio de la vacunación contra la COVID-19 en Colombia, se abrió un camino de esperanza para prevenir la enfermedad, salvar vidas y avanzar en la activación económica segura.

Acceso limitado hasta junio de las vacunas del mecanismo COVAX

Pese al anuncio de la doctora Etienne de que, desde el mes de marzo, el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud ha ayudado a entregar más de tres millones de dosis del Mecanismo COVAX a 28 países de la región, las entregas de vacunas se han ralentizado durante las últimas semanas debido a las dificultades que experimentan los proveedores de las inmunizaciones.

El doctor Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización, trajo a colación el tema de la inequidad y cifró en el 9,4% de la población en el número de personas que recibieron al menos la primera dosis de la vacuna en América del Sur, unas cifras muy inferiores al 24% en Norteamérica o el 16% de Europa.

Tras explicar los problemas que sufrió la producción de vacunas por parte de la farmacéutica AstraZeneca en India y en Corea del Sur, señaló que el acceso a estas va a estar muy limitado hasta el mes de junio.

“Las vacunas ya están comprometidas; los productores de vacunas ya tienen comprometidos con el mecanismo COVAX el 20% de la población de todos los países participantes, pero se espera, si sigue la tendencia actual, que la gran mayoría de las entregas, alrededor del 70%, ocurra a partir del mes de junio. O sea, hasta final de abril y el mes de mayo el acceso va a ser muy limitado”, acotó.

De ahí la importancia de garantizar reglas y acuerdos que puedan facilitar el acceso de los países de América Latina y el Caribe a la vacuna de forma más equitativa y que los productores no prioricen únicamente los acuerdos con los países desarrollados y que entreguen de forma más ecuánime las vacunas que ya han producido, destacó.UNICEF/Dhiraj SinghLa vacuna COVID-19 de AstraZeneca/Oxford para el mecanismo COVAX se fabrica bajo licencia en la India.

La OPS recomienda seguir usando las vacunas de AstraZeneca y Johnson & Johnson

“Es importante seguir administrando las vacunas AstraZeneca donde estén disponibles. Casi 200 millones de personas en todo el mundo han recibido la vacuna contra el COVID-19 de AstraZeneca y los informes de efectos adversos son muy raros”, explicó Etienne.

En cuanto a la de Johnson & Johnson Barbosa comentó que la pausa en Estados Unidos forma parte del proceso habitual y que demuestra que el sistema de vigilancia funciona. “No creemos que la vacunación deba suspenderse. La recomendación es seguir usándolas y seguir fortaleciendo el sistema de vigilancia y asegurarnos de que estos eventos reciban una evaluación científica por los expertos científicos para que emitan una recomendación final”.

No obstante, confirmó que no se ha iniciado la distribución de la vacuna de Johnson & Johnson en la región y que podría empezar en junio o julio.

Sobre el posible rechazo de la vacuna de AstraZeneca por parte de Haití y Venezuela habló que trabajan con los respectivos Gobiernos y Ministerios de Salud para demostrarles la seguridad de la vacuna y advirtió que de rechazarlas se asignarán a otros países participantes en el mecanismo.

Ante la pregunta de qué puede significar para el mundo la falta de acceso justo a las vacunas en América Latina respondió que “si no alcanzamos el control de una manera equitativa en todo el mundo siempre vamos a tener la posibilidad de que puedan ocurrir nuevas variantes y no hay manera de hacer una previsión de cómo estas nuevas variantes van a afectar el comportamiento del virus, en relación con el virus original (…) y que en el peor de los casos se pueda desarrollar una nueva variante que no esté protegida por las vacunas actuales”.

En las Américas se han administrado hasta ahora más de 247 millones de vacunas contra el COVID-19, según recordó la doctora Etienne.

Por primera vez 150 híbridos de roble-raulí serán testeados en diversos suelos y clima nacional

Escrito por  Isabel Farías- FIA Fotografia: FIA 
U. Austral de Chile

La innovación, que ejecuta la UACh con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), busca aprovechar este proceso natural para potenciar la mezcla de ambas especies nativas con el fin de generar diversificación forestal e impacto comercial. 

Generación de una nueva opción de forestación utilizando híbridos de roble-raulí, una innovación con alta productividad y adaptación sustentable frente a escenarios de suelo y clima que desafía el cambio climático. Ese es el proyecto que ya tiene cerca de 1.000 híbridos naturales seleccionados y que los primeros 150 de ellos se instalarán ensayos genéticos clonales que serán plantados en diferentes zonas del país, que por estos días se desarrolla desde la Región de Los Ríos con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

En términos científicos, un híbrido es el resultado del cruzamiento entre entidades genéticas distintas. En el caso del sector forestal, de especies diferentes. Lo interesante de esto es que del hibridaje resulta lo que se denomina “vigor híbrido”; es decir, explica Fernando Droppelmann, director del proyecto a cargo de la Universidad Austral de Chile, “se encuentran individuos que superan el valor que tienen los padres y además, progresan muchísimo porque reúnen las mejores propiedades de ambos padres o ambas especies”.

Innovación y resultados

El proyecto FIA, ejecutado por la Universidad Austral de Chile, que crea una nueva opción de forestación utilizando híbridos de Roble por Raulí, implica, dice Droppelmann, “desarrollar un método de identificación morfológico y molecular (ADN); luego crear un sistema para evaluar el potencial de propagación vegetativa de cada híbrido y así seleccionar aquéllos con buenas tasas de reproducción. Los resultantes van a terreno para ser establecidos en ensayos genéticos ubicados en una gran variedad de condiciones de sitio (clima y suelo) dentro de los que luego de algunos años se podrá determinar o seleccionar los mejores genotipos (híbridos) en términos de crecimiento, adaptabilidad y calidad de madera”.

En esa línea, el director ejecutivo de FIA, Álvaro Eyzaguirre, sostiene que “roble y raulí hibridizan de forma natural en las áreas en que ambas especies se encuentran asociadas, lo cual es una oportunidad para que se logre comercializar –y exportar– raulí con condiciones genéticas y de adaptabilidad que tiene el roble. Además, la innovación inédita en Chile permitirá contribuir a mitigar los efectos del cambio climático, uno de los desafíos que tiene nuestro país luego de comprometerse a cumplir, al año 2025, la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales a fin de gestionar de forma sostenible los bosques y proteger, restaurar y promover el ecosistema terrestre”.

A la fecha, agrega Droppelmann, “son varios los aspectos avanzados para los procesos de propagación, pero de los comprometido en el proyecto, podemos decir que estamos produciendo las plantas para los ensayos genéticos que validarán el comportamiento de los primeros 150 híbridos –que serán enviados en inviernos de este año a diferentes zonas del país– en distintas condiciones de sitio.

Procedimiento

Para obtener los resultados, detalla el experto, en una primera etapa se debe recorrer todos los viveros que anualmente producen estas especies, pudiendo especialmente distinguir los híbridos en las producciones de raulí. Las plantas que se identifican como híbridos (usando técnicas morfológicas y análisis de ADN) después se envían al Vivero de Desarrollo Genético y Propagación de Especies Nativas del Instituto de Bosque y Sociedad de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la Universidad Austral de Chile y pasan por cuatro fases de producción: invernadero para formación y manejo madres para producción de miniestacas; invernadero para enraizamiento de miniestacas con riguroso ambiente de control de temperatura y humedad; aclimatación; y finalmente, crecimiento y endurecimiento al aire libre, inicialmente bajo cierto grado de sombra bajo malla raschel y luego completamente expuestas.

Madera y proyección

La pregunta lógica es: ¿por qué se elige roble y raulí? Es simple. Ambas especies, precisa Droppelmann, son las de mayor potencial productivo maderero del bosque nativo chileno, con propiedades ecológicas y tecnológicas que pueden ser combinadas adecuadamente mediante planes y técnicas de mejoramiento genético.

“Así, por ejemplo, el raulí crece preferentemente sobre suelos volcánicos con buen abastecimiento de agua, pero bien drenados en exposiciones sur en altitudes medias, mientras que el roble es flexible frente a condiciones variables de suelos y topografía. El raulí también se caracteriza por ser muy sano y de propiedades de la madera que le dan mucho valor. El año 1990, el profesor Claudio Donoso señala lo promisorio de lograr híbridos que mantengan las propiedades madereras de raulí y que sean capaces de desarrollarse en una mayor variedad de ambientes. Posteriormente, otros investigadores también señalan las evidencias de mayor crecimiento de estos híbridos respecto a las especies puras, destacando además el aporte a la variabilidad genéticas, aspecto muy importante para adaptación a condiciones futuras de cambio climático”, dice Droppelmann.

Es importante recalcar que el proyecto no tiene como finalidad sólo plantar por cumplir metas de superficie, se trata de que exista material genético que tenga buen crecimiento, buenas propiedades de la madera y que genéticamente tenga la capacidad de adaptarse a las condiciones cambiantes de clima. “Solo de esta manera podemos generar recurso sostenible y en un futuro cercano tener el resurgimiento de industria forestal asociada al bosque nativo”, cierra Droppelmann.

ONG CETSUR 2021: busca fortalecer su accionar basado en la simbiosis entre naturaleza, cultura y las memorias de comunidades rurales

Para este periodo la organización seguirá trabajando desde perspectivas que enfatizan lo territorial, la participación, los derechos culturales y el desarrollo cultural local, esto, gracias al financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través del Programa PAOCC. Todo ello con el propósito de abrir una ventana a la comunidad que ponga su atención en la relevancia de las AgroCulturas y su contribución a la diversidad, sustentabilidad y soberanía de los territorios del sur del mundo, desde la perspectiva del Buen Vivir.

Entre los ámbitos que esperan fortalecerse durante la ejecución del Plan de Gestión, destacan el área de Investigación, Gestión Cultural y Vinculación Territorial, mediante el desarrollo de actividades como tertulias y conversatorios temáticos, ciclos de mediaciones y cursos de formación en artes y oficios tradicionales, circulación de exposiciones fotográficas, el funcionamiento de la Galería Virtual, el desarrollo de proyectos de investigación en torno a la culinaria tradicional local y la participación en Trafkintu y Mingacos, espacios orientados a la circulación de plantas, semillas y saberes conectadas a las artes agrícolas. Todas las acciones diseñadas sostienen como base inspiradora la Soberanía Alimentaria, el Buen Vivir y la Agroecología.

El desarrollo organizacional, el fortalecimiento de la programación y la vinculación con el entorno son los ejes de trabajo bajo los cuales se llevarán a cabo las distintas iniciativas. Sobre este último, Paula Mariángel, presidenta de ONG CETSUR, recalca que, “a través de este eje de trabajo, la organización propone profundizar los vínculos y articulaciones sostenidas hasta ahora con una diversidad de organizaciones e instituciones de las diferentes regiones en las que interviene, promoviendo potenciales sinergias para la restauración ecológico-cultural de los territorios ”, para lo cual, “se busca generar convenios y fortalecer redes colaborativas con organizaciones culturales, participar en mesas de trabajo intersectoriales y activar la circulación de conocimientos conectados con las AgroCulturas”, indica Paula Mariángel.

Por otra parte, este año 2021 para la organización se proyecta como un período de alta exigencia en la gestión de fondos complementarios, y por ello en el desarrollo de ideas creativas y sostenibles para ejecutar en el mediano plazo. “En este contexto, se hace necesario fortalecer las habilidades del equipo profesional a través de instancias formativas que entreguen herramientas resilientes asociadas a la pandemia y a las nuevas realidades mundiales”, señala Sandra Parra, vicepresidenta de la organización, quien también agrega que se “potenciará aún más el trabajo ya logrado con respecto al desarrollo de distintos lenguajes para comunicar las artes y oficios de la ruralidad en los contextos urbanos y promover experiencias para la ruralización de las ciudades, en un escenario de crisis del modelo de desarrollo a nivel mundial”.

En esta misma línea, cabe destacar que la experiencia vivida el pasado 2020 le ha permitido a la institución reconocer la capacidad adaptativa de los equipos de trabajo a entornos de alta complejidad, lo que incidió positivamente en el desarrollo de actividades junto a la comunidad y que, además, han sido adecuadas a las actuales condiciones de distanciamiento físico. A causa de esta actualidad cambiante, y de las medidas sanitarias implementadas para el autocuidado producto de la Covid-19, el trabajo de ONG CETSUR para el 2021 se abocará principalmente a formatos virtuales, los que serán anunciados al público a través de sus redes sociales, correo institucional y sitio web.

ONG CETSUR forma parte del PAOCC, Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que busca fortalecer y dar continuidad a instituciones y organizaciones culturales de derecho privado y sin fines de lucro. Este programa además es parte del Sistema de Financiamiento a Organizaciones e Infraestructura Cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio que integra, articula y coordina de forma transversal los planes, programas y fondos orientados al fomento y apoyo de las organizaciones, de la infraestructura cultural, y de la mediación artística. Todo esto con una vocación descentralizada, mecanismos participativos, y la promoción de la creación de redes y asociaciones.

Juan Armesto recibe Premio Robert- Whittaker al Ecólogo Distinguido, que entrega la Ecological Society of America

Fuente: Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB)

Inmerso en los bosques de Chile central y en los húmedos recovecos de la selva chilota, el investigador y cofundador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, Juan Armesto, encontró la inspiración viva para desarrollar su carrera científica y numerosos aportes a la sociedad y al conocimiento.

Sus estudios acerca de nuestra biodiversidad y ecosistemas, el fomento a la conservación, la creación de redes nacionales e internacionales de investigación, y su compromiso con la educación ambiental durante décadas, son sólo algunos ejemplos de la vasta carrera del además Presidente de la Fundación Senda Darwin, quien, en los últimos días, fue seleccionado para recibir el Premio al Ecólogo Distinguido Robert H. Whittaker, de la Ecological Society of America (ESA), este año 2021.

Este reconocimiento internacional es entregado a ecólogas y ecólogos que hayan realizado contribuciones sobresalientes a la disciplina, a través de sus descubrimientos, y/o su trabajo en educación, sustentabilidad, fomento de la diversidad, y compromiso y pasión con la profesión.

“Los ganadores del premio de este año, han demostrado un liderazgo y creatividad notables”, señaló Kathleen Weathers, presidenta de la ESA. “En nombre de la Sociedad de Ecología de Estados Unidos, felicito a las personas ganadoras y les agradezco sus importantes contribuciones a la construcción tanto del conocimiento ecológico, como de la comunidad de ecólogas y ecólogos”, agregó durante el anuncio.

Juan Armesto en Senda Darwin, Chiloé | Foto: Daniel Casado

Dentro de la nómina de galardonados, el premio Whittaker de la ESA sólo distingue a un investigador o investigadora que no sea ciudadana ni residente de los Estados Unidos, reconocimiento que justamente recayó en el profesor Juan Armesto, académico de la Universidad Católica de Chile.

“Me siento muy honrado y emocionado de recibir este galardón, proveniente de la Sociedad de Ecología de Estados Unidos. Es muy relevante obtener un reconocimiento de nuestros pares y saber que ellos aprecian el trabajo que hemos desarrollado en torno a la ciencia y conocimiento de los bosques de Chile. Pero también, creo que éste es un premio a la trayectoria en el desarrollo de investigación ecológica a largo plazo, a través de instituciones como el IEB y Red LTSER-Chile, donde hemos aportado al estudio de grandes problemáticas medioambientales, y al desafío de preservar la biodiversidad en el contexto del cambio climático y global. En todas estas tarea, muchos científicos estamos aportando para ayudar a mitigar los impactos”, comentó Juan Armesto.

El investigador del IEB indicó además, que todo este trabajo ha sido posible gracias a la existencia de redes nacionales e internacionales, con las que, justamente, se han podido abordar las problemáticas desde una perspectiva tanto local como global.

El encuentro con el bosque

No fue precisamente en la niñez que Juan Armesto tomó contacto con los escenarios verdes que tanto lo han inspirado. Su etapa escolar la vivió en Iquique, pero ya en ese entonces sentía una gran cercanía por la biología. Fue recién durante su pregrado en la Universidad de Chile, cuando se despertó en él un notable interés por la ecología y los bosques. En esos años también, recibió la inspiración de profesores como Eduardo Fuentes, Claudio Donoso y Humberto Maturana, y el de sus pares, entre los que se encontraba Julio Gutiérrez, también investigador del IEB.

“Mis primeros estudios sobre bosques, fueron en Chile central, explorando el bosque esclerofilo. Éramos jóvenes y no había presupuesto, así que lo más cercano era indagar en estos ecosistemas costeros fantásticos, en lugares como Zapallar. Mi llegada a los bosques de Chiloé fue bastante más tarde, después que realizara mi doctorado en Estados Unidos, estudiando la sucesión vegetal. Recuerdo que en los años 80 fue cuando entré por primera vez a un bosque chilote y eso fue realmente maravilloso. Desde que puse un pie ahí, la inspiración estaba viva”, recuerda el investigador.

Durante todos estos años, Juan Armesto no sólo ha explorado los rincones de nuestros bosques lluviosos, desiertos y montañas de Chile. También ha contribuido enormemente a la creación de diversas entidades: fue fundador del Laboratorio de Biogeoquímica de la Universidad Católica de Chile, cofundador de la Red Chilena de estudios socioecológicos de largo plazo (LTSER-Network Chile), y de la Fundación y Estación Biológica Senda Darwin, y como ya mencionamos, cofundador del Instituto de Ecología y Biodiversidad.

Sus aportes a la enseñanza y divulgación de la ciencia también han sido notables, siendo de los primeros en llevar la investigación y educación ambiental a la Isla de Chiloé. Durante más de 20 años trabajó con escuelas locales y brindó capacitación a propietarios de tierras, funcionarios gubernamentales, guardaparques y silvicultores interesados ​​en la conservación, la gobernanza de cuencas hidrográficas locales, la administración y resolución de problemas ambientales en comunidades rurales.

Su trabajo también ha permitido entregar evidencias y aportes a los tomadores de decisiones, trabajando en estrecha colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente para informar sobre monitoreo y gestión de las Reservas de la Biósfera de Chile, buscando con ello avanzar en la regulación gubernamental, legislación ambiental y evaluación de la biodiversidad y los ecosistemas.

El académico de la UC y de la Universidad de Concepción ha escrito numerosos artículos científicos que, en conjunto, tienen más de 15.000 citas en los campos de la ecología, conservación, silvicultura, biogeoquímica, ciencia de los ecosistemas, ciencias sociales, educación, políticas y más. También, ha participado en la creación de libros sobre ecología,  tanto académicos, como dirigidos a todo público. Eso último, considerando una de sus grandes premisas: “que la ecología debe llegar al corazón de la sociedad”.

La tarea por delante

¿Qué desafíos se plantea hoy la ecología en el contexto actual de degradación de nuestro planeta, crisis sanitaria y otros problemas medioambientales que nos aquejan? ¿Qué queda por hacer?

Juan Armesto estima que la tarea por delante es ardua y que necesitamos recobrar el equilibrio e interacción vital con la naturaleza, nuestro gran hogar. “Nadie quiere que sus hijas e hijos crezcan en un mundo contaminado y degradado. Todos queremos estar en un ambiente bello, verde, con picaflores, mariposas y otros animales interactuando. Sin embargo, lo que hemos hecho es destruir esos vínculos y debemos redescubrir la forma de vincularnos con el mundo más allá de nuestra especie. Es por ello que, si en algo podemos contribuir las y los ecólogos, es ayudar a tomar consciencia de lo que hemos hecho hasta ahora, y cambiar la forma de ver el mundo, para salir adelante a través de un desarrollo más integral. Sin duda, debemos reconocer nuestra capacidad de destruir o cambiar los paisajes, ya que eso nos afecta y seguirá afectando directamente a nosotros”.

El científico del IEB también señala que es urgente trabajar por el acceso equitativo a la naturaleza y al conocimiento sobre ésta. “Estamos tratando de que la ecología llegue a  todas y todos, para que la sociedad entera pueda tener una parte de su corazón ahí. El mundo realmente lo necesita”, finaliza.

Identifican mecanismo cerebral relacionado con el deterioro funcional del corazón

Resultados obtenidos fueron publicados en una revista especializada de alto impacto.

¿El cerebro puede controlar a un corazón que está presentando problemas en su funcionamiento? Esta es la pregunta inicial que el Dr. Rodrigo Del Río, investigador del Centro de Envejecimiento y RegeneraciónCARE Chile UC y del Centro de Excelencia en Biomedicina de Magallanes, CEBIMA y su equipo se plantearon al momento de comenzar su investigación. Luego de años de análisis, el científico nacional descubrió que, al controlar el estrés producido en un organelo conocido como retículo endoplásmico en las neuronas cardiorrespiratorias que se ubican en una de las partes del tronco encefálico –específicamente en la zona ventrolateral del bulbo raquídeo (RVLM)-es posible mejorar las alteraciones respiratorias características de la enfermedad cardiaca y disminuir la progresión de la disfunción en el corazón. 

Utilizando modelos animales, el equipo del Dr. Del Río evidenció que existía un aumento de una vía de señalización específica, la cual produce alteraciones en  el retículo endoplásmico de las neuronas de la RVLM. Los análisis realizados marcan un precedente a nivel mundial porque permitirá desarrollar herramientas terapéuticas destinadas a controlar esta zona del cerebro y mejorar a la vez el funcionamiento del corazón. Los resultados fueron publicados en la revista especializada “Hypertension”, de la American Heart Association.

“En algunas enfermedades cardíacas existen aumentos de moléculas de señalización que son particularmente localizadas al cerebro. Estas tienden a aumentar la actividad de ciertas neuronas que justamente favorecerían el deterioro del corazón, debido a que regulan de manera muy específica su funcionamiento”, explica el Dr. Rodrigo del Río.

Agrega que “nosotros hemos encontrado que existe una relación muy estrecha entre los núcleos que controlan la ventilación o respiración y la parte cardiovascular. Ambos convergen y hacen que, en general en todas estas patologías exista una condición que se llama desórdenes cardiorrespiratorios, Queremos dejar evidencia de cómo el cerebro controla al corazón que está fallando”.

La investigación del laboratorio de Rodrigo Del Río se desarrolla en torno a la función cardiovascular y respiratoria. Durante los últimos siete años han trabajado identificando circuitos que se puedan ver afectados en algunos contextos patológicos.

“Nuestro objetivo es tratar de impulsar el concepto que en distintas enfermedades el sistema nervioso autónomo se ve afectado y eso genera consecuencias que no son probablemente las que clásicamente son estudiadas. En esto nos hemos enfocado con el Dr. Nibaldo Inestrosa tanto en el Centro CARE UC, como en CEBIMA, en la Región de Magallanes”.

Organelo controlador

El retículo endoplásmico es el organelo que controla la cantidad y calidad de las proteínas secretadas por los seres vivos. En situaciones de estrés fisiológico, ocurre una acumulación de proteínas mal plegadas, lo cúal se ha asociado a múltiples enfermedades. Una de ellas, la insuficiencia cardíaca.

“Hemos estado estudiando cuáles son los grupos de neuronas que probablemente contribuyen más a ese proceso. Hace un tiempo localizamos una zona específica del cerebro que se ubica particularmente en el bulbo raquídeo y que es justamente un punto de control de la actividad del sistema nervioso simpático hacia el corazón”, enfatiza el especialista.

Inhibidor del Retículo Endoplásmico

Del Río comenta que junto a su equipo tomaron la decisión de utilizar en los modelos animales un fármaco que les permitiera controlar el estrés del retículo endoplásmico en el cerebro, “dejando todo el resto del cuerpo con las características patológicas y toda la morbilidad asociada a la enfermedad cardiaca”. 

“Lo que encontramos fue que el tratamiento con un inhibidor de estrés de retículo durante cuatro semanas fue suficiente para mejorar de manera significativa las alteraciones del sistema nervioso simpático, la disfunción cardiovascular y los desórdenes respiratorios en nuestros sujetos de estudio”, subraya el facultativo. Cabe mencionar que el compuesto utilizado (TUDCA), se usa desde hace más de 3000 años en la medicina tradicional china, y se encuentra aprobado por la FDA para el tratamiento de la hepatitis y cirrosis hepática, lo que abre nuevas posibilidades para futuras pruebas clínicas en pacientes.

Enfermedades crónicas no transmisibles en cifras

La población mundial está envejeciendo y con ello las enfermedades crónicas no trasmisibles están apareciendo cada vez con mayor fuerza a nivel global. Las enfermedades cardiovasculares, específicamente las del corazón, son las de mayor incidencia.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, OMS “las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de hospitalización, invalidez y defunción en todo el mundo. Cada año mueren más personas por alguna de estas enfermedades que por cualquier otra causa”.

Afectan en mayor medida a los países de ingresos bajos y medios. Los indicadores de la OMS señalan que más del 80% de las defunciones por esta causa se producen en esos países y afectan casi por igual a hombres y mujeres.

Para el año 2030 se estima que aproximadamente 23,6 millones de personas morirán por alguna enfermedad cardiovascular, siendo la insuficiencia cardíaca una de las principales.

Características de la insuficiencia cardíaca

La insuficiencia cardíaca es considerada la etapa final de la mayoría de las enfermedades cardiovasculares. La Facultad de Medicina de la Universidad Católica señala que “presenta una incidencia de 10 por 1000 habitantes después de los 65 años, siendo la primera causa de hospitalización en EE UU en pacientes de este grupo etario”. 

La Casa de Estudios agrega que “las tasas de mortalidad son comparables a la de muchas neoplasias, con un 50% de mortalidad a los 5 años de realizado el diagnóstico en ausencia de una causa corregible”. 

Además, las personas que la padecen tienen una sobrevida menor –entre 1 y 3 años- que los pacientes de cáncer de mama y/o próstata. En Chile, las principales causas de insuficiencia cardíaca son la cardiopatía hipertensiva y la isquémica. (Por: María Mercedes Barraza C. Agencia: Inés Llambías Comunicaciones). 

Para conocer, los hallazgos del grupo de investigación en profundidad, puedes dirigirte al sitio web: 

https://doi.org/10.1161/HYPERTENSIONAHA.120.16056

Nodo Ciencia Austral reúne por primera vez actores CTCi para desarrollar una planificación macrozonal

Instituto Chileno Antártico

Un puntapié inicial para esta iniciativa que involucra a actores locales de las regiones australes y que será desarrollada de manera conjunta por cuatro instituciones durante los próximos dos años.  

Durante la semana pasada se realizó la primera reunión de instalación y constitución del Comité de Coordinación Macrozonal (CCM) del proyecto Nodo Ciencia Austral, siendo esta la primera instancia de esta categoría de Chile. Buscando conformar alianzas para este trabajo colaborativo y poder dialogar en torno a esta nueva iniciativa, que buscará a futuro identificar las brechas que limitan el desarrollo científico y tecnológico, establecer prioridades y proponer una estrategia que permita fortalecer el sistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) de Aysén, Magallanes y Antártica Chilena.

Cabe mencionar que esta iniciativa, financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), se desarrollará por 24 meses e implica un trabajo conjunto entre cuatro instituciones: la Universidad de Magallanes (UMAG), la Universidad de Aysén, el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) y el Instituto Antártico Chileno (INACH). Asimismo, para la instalación de distintas instancias de participación se ha invitado a formar parte de este comité a diferentes actores claves del entorno que puedan colaborar en la definición de prioridades en áreas específicas y proponer soluciones adaptadas a las necesidades locales y regionales.

Durante esta primera sesión, el director del proyecto, Dr. Juan Carlos Aravena, dio a conocer el plan de trabajo a las partes que participan y las diferentes etapas a las que se aspira avanzar durante los próximos meses.

Según detalló al inicio de su presentación, “estamos muy contentos de estar a la vanguardia en esta iniciativa, que tiene como objetivo principal el poder articular, de hacer que la macrozona austral de Aysén y Magallanes se empodere en estas temáticas y que los resultados de este proyecto sean efectivamente el producto de todos los actores que queremos convocar. Colaborativamente, lo que busca este proyecto es establecer una estrategia que robustezca y acelere este ecosistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Sabemos que existen muchas brechas, pero tenemos que identificarlas entre todos, lo que necesitamos es establecer las prioridades que vamos a tomar, porque hay muchas tareas que están pendientes”, expresó Aravena.

Asimismo, afirmó que hay cuatro grandes objetivos que se deberán cumplir: primero, establecer y coordinar esta red de colaboración del sistema de investigación, desarrollo, innovación y emprendimiento; para luego elaborar un diagnóstico transversal y posteriormente una hoja de ruta, estas tres tareas se pretenden llevar a cabo durante el primer año de ejecución del proyecto. Para el segundo año, se planea implementar la hoja de ruta y algunos proyectos que se hayan identificado como prioritarios.

Actualmente, ellos se encuentran en la fase de conformación de este Comité de Coordinación Macrozonal de Aysén y Magallanes. “Queremos convocar tanto a los generadores del conocimiento, instituciones públicas y privadas y, por supuesto, a los beneficiarios del conocimiento, es decir, a estos tres grandes ámbitos va dirigido el desarrollo de este proyecto. De manera que no sea solo un proyecto de cuatro entidades académicas, sino que sea pensado, imaginado, soñado por la comunidad entera de las dos regiones”, reflexiona Aravena.

Colaboración entre diferentes actores e instituciones

Para el director de Investigación de la Universidad de Aysén, Dr. Gerald Olivar, es una oportunidad única de cambiar la mirada, partiendo desde la Antártica hacia arriba. “En este proyecto Nodo tenemos la oportunidad de poner el foco desde la Patagonia (Aysén, Magallanes y Antártica) y que alumbre desde la Antártica hacia el continente, por tanto, así es como veo esta posibilidad de foco de Ciencia que alumbra nuestros territorios. Decir que casi siempre los científicos y académicos postulamos y competimos por los recursos, pero en este proyecto Nodo no vamos a competir, sino que vamos a colaborar, aunar esfuerzos y ver cuáles son las oportunidades de este territorio, no ver la macrozona como un conjunto de estados o regiones para lograr el fin último de la ciencia: llevar bienestar a todos sus habitantes”.

En este mismo sentido, el director del INACH, Dr. Marcelo Leppe Cartes, planteó la importancia de socializar la información científica con distintos sectores de la comunidad. “Hoy estamos discutiendo en todos los niveles el imaginar nuestro país y su modelo de desarrollo para el futuro, pero es imposible que se pueda hacer en un contexto que esté fuera de la sociedad del conocimiento. La investigación científica es fundamental para proyectar y lo que necesitamos es información de base para tomar decisiones para el futuro, por ejemplo: cómo va a desarrollarse la agronomía en un futuro. Toda esa información de base, esa información científica y la relevancia de esta, no debe quedar solo en la comunidad científica, sino que debe ser puesta a disposición de la sociedad, que llegue a tomadores de decisiones, políticos, rectores de universidades y que se entienda la trascendencia de la información que se está generando”, comentó.  

El director ejecutivo del CIEP, Dr. Giovanni Daneri, afirmó que “esta es una iniciativa que para nosotros es muy bienvenida, ya que nos da la oportunidad de poner sobre la mesa, las problemáticas que nos han preocupado durante todos estos años. Todo esto requiere masas críticas y esperamos que este Nodo nos ayude a identificar estos temas y a proponer soluciones”. Agregó que además, hay que poner un especial énfasis en materia de género: «No quiero dejar de lado el enfoque de género, no tenemos que olvidar que es una gran deuda. Mi generación tiene una deuda con la igualdad de género en investigación y es algo que tenemos que tener presente de aquí hasta que la balanza vuelva a subir donde tiene que estar», añadió.   

Finalmente, la seremi de Ciencias de la Macrozona Austral, Dra. Pamela Santibáñez, expresó que aún queda mucho camino por recorrer: “La formación de alianzas que se establecen para cooperar nos permitirán crecer de una manera más acelerada. También, tener en cuenta que nuestras regiones están en estadíos científicos más jóvenes: Aysén tiene cerca de 60 investigadores, mientras que Magallanes tiene cerca de 155, si comparamos con Concepción que tiene cerca de dos mil personas, no podemos exigirle lo mismo a estos grupos, y más en condiciones precarias, y en extensiones de territorios muy grandes, entonces también tener en cuenta en qué estadío nos encontramos actualmente”, puntualizó.  

Valoración positiva de los integrantes de este nuevo comité   

El presidente de la comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Consejo Regional de Aysén, Rodrigo Araya Morales, destacó el valor de esta instancia que se suma a la próxima creación del Comité Regional de Ciencia y Tecnología. 

“Es una estrategia totalmente innovadora, que va a permitir coordinarnos no solo en la Región de Aysén, sino que también con la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Es también una visión donde se van a poder apalancar recursos regionales, nacionales e internacionales, con una mirada estratégica de la investigación en la región. Va a determinar brechas y cómo planificar a mediano y largo plazo, para superar esos obstáculos, atraer nuevos investigadores e investigar cosas que tenemos el privilegio de tener aquí, como Campo de Hielo, por dar un ejemplo, y hay otros”, recalcó.

Para el director del Museo Regional de Aysén, Gustavo Saldivia, “siempre es bienvenida una instancia que busque unir esfuerzos para estructurar de mejor manera la superación de las brechas que limitan el desarrollo CTCI en el sur austral de nuestro país”. De igual manera, agradeció la invitación a participar en esta instancia: “Dado que esto implica reconocer el esfuerzo que está haciendo el Estado para que los museos públicos seamos también actores activos en la generación de conocimiento al servicio de nuestros territorios”. 

Destacó que la iniciativa tenga representación público-privada, “lo que ayudará a tender lazos entre territorios y organizaciones”. Finalmente, adhirió al espíritu de que la mirada en estos aspectos sea de Estado, dando un horizonte de trabajo que se apegue a las complejidades de estos procesos, que rara vez coinciden con tiempos administrativos de otra naturaleza.

Asimismo y al cierre de esta actividad, los organizadores dejaron abierta la invitación a los distintos actores que participan a que puedan generar un gran diálogo, a poder mantenerse en contacto y a colaborar durante el desarrollo de este proyecto que beneficiará a las regiones de Aysén y Magallanes y de la Antártica Chilena.  

Estudio muestra cómo falla geológica desplazó un río del sur de Chile durante los últimos 10 mil años

Facultad De Ciencias Químicas 
UdeC

Resultados recientemente publicados por una revista del grupo Nature, corroborarían la correlación entre la liberación permanente de energía y la ausencia de sismos de gran intensidad. Esta. compleja investigación liderada desde la UdeC incluyó diversas técnicas y metodologías.

Durante los últimos tres años un grupo de científicos chilenos ha desarrollado un intensivo estudio que determinó que el río Liquiñe, ubicado en la Región de Los Ríos, se desplazó hacia el norte como consecuencia de la actividad sísmica registrada en la Zona de Falla Liquiñe-Ofqui (ZFLO), resultados de gran relevancia para el desarrollo de futuras investigaciones desarrolladas a lo largo del margen continental chileno.

El estudio es encabezado por Luis Astudillo Sotomayor, geólogo de la U. Católica del Norte y estudiante del Programa de Doctorado en Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Concepción, UdeC. El objetivo central de su tesis doctoral es “estudiar la deformación asociada a fallas corticales, principalmente la ZFLO, en los Andes del Sur a escala de miles de años para establecer la amenaza sísmica que estas podrían representar”, detalla el investigador.

La investigación se ha desarrollado en el marco del Núcleo Milenio CYCLO y, entre sus antecedentes, están estudios previamente desarrollados por científicos de ese grupo que renovó recientemente su financiamiento para un nuevo periodo que finaliza en 2024. “El lugar donde fue realizado este estudio había sido reconocido anteriormente por Daniel Melnick y Julius Jara de CYCLO, por lo que visitamos el sitio en el verano de 2018 para recopilar más datos y tomar muestras de carbón y cenizas”, explica Astudillo.

El Dr. Andrés Tassara Oddo, geólogo, académico UdeC y director alterno de CYCLO, participó en las actividades de terreno desarrolladas entre 2018 y 2019, y en la discusión general de la tesis doctoral de Astudillo. “Éste es un estudio muy relevante para una de las cinco líneas de investigación de CYCLO, a saber, la respuesta de la placa superior al proceso de subducción. Dicha respuesta está directamente relacionada con la actividad de las fallas corticales, siendo la ZFLO una de los más importantes del sur de Chile”, explica Tassara. “Por lo tanto”, profundiza, “poder entender la dinámica de la falla y, particularmente, la velocidad con que se mueve y cómo esa velocidad se relaciona con el proceso de subducción y de convergencia de las dos placas es sumamente importante”.

El académico a cargo de guiar la tesis doctoral de Astudillo es el Dr. Joaquín Cortés Aranda. “El sitio estudiado es excepcional desde el punto de vista neotectónico. Allí, el río Liquiñe sufre una deflexión (desplazamiento) casi en 90° al enfrentar la falla del mismo nombre”, explica el investigador. “El trabajo de caracterización y datación de las formas del relieve en dicho lugar permitió, por primera vez, estimar una tasa de desplazamiento milenaria para la falla estudiada”, continúa Cortés, y detalla que “la falla se mueve 19 milímetros por año, lo cual permite caracterizarla como una falla de alto nivel de actividad, lo que, a su vez, puede significar la ocurrencia de terremotos de magnitud moderada (cercana a M7) y/o desplazamientos asísmicos a lo largo de la falla”.

Tassara, en tanto, enfatiza que “lo más importante es que se pudo determinar la edad de las rocas que no habían sido afectadas por el movimiento de la falla, lo que implica un hallazgo en cuanto a que el río Liquiñe está desplazado unos 170 metros hacia el norte y se logró determinar que, antes de este desplazamiento, las capas que están por debajo de las rocas que sí están desplazadas, tienen una edad de 9.100 años. Se pudo datar una secuencia de depositación que registra el movimiento de la falla y, por lo tanto, se puede estimar la tasa promedio a la cual se mueve la falla, lo que no se había logrado antes, ya que estudiar fallas de este tipo es muy complejo en ambientes como el Sur de Chile donde hay tanta vegetación y tan pocas evidencias de movimiento reciente”.

Un estudio de alta complejidad como este, implica el uso de diversas técnicas y metodologías científicas, con el fin de obtener los datos que permitan avanzar hacia los resultados. Una de las herramientas utilizadas en este caso es la topografía digital de alta resolución. “Usando un scanner láser terrestre (TLS) se realizó un levantamiento topográfico del sitio el cual fue georreferenciado con un GPS de doble frecuencia (de muy bajo error). El scanner dispara un haz de luz y mide el tiempo que demora en recibir la señal de regreso, a partir de este dato se establece la posición relativa en el espacio del punto medido”, detalla Astudillo.

Así, explica el investigador, “los datos obtenidos se pueden procesar y filtrar los puntos que corresponden a vegetación, de esta forma se obtiene un modelo digital de la topografía (sin árboles) el cual nos permite realizar mediciones del desplazamiento del río con mayor precisión”, y agrega que “esta herramienta es una gran aliada a la hora de identificar rasgos en la forma del paisaje que podrían estar asociados a fallas, pero que quedan ocultos en la vegetación”.

Otra avanzada técnica utilizada en este estudio fue la correlación tefrocronológica, consistente en “establecer relaciones entre depósitos piroclásticos de origen volcánico, a partir de la composición química de algunos de sus componentes como magnetita y vidrio, entre otros, permitiendo asignar un depósito a cierta unidad geológica. Usamos esta técnica para comparar las pómez recolectadas en Liquiñe con una base de datos geoquímica de diferentes erupciones post-glaciales del volcán Mocho-Choshuenco con el fin de establecer la edad de las cenizas”, detalla Astudillo.

La falla analizada, destaca Tassara, “tiene una tasa de movimiento muy rápida para un margen convergente; si dicha tasa estuviese asociada a movimientos sísmicos esporádicos de magnitud cercana a 6.5 (consistente con el tamaño de la Falla Liquiñe en la zona estudiada), estos tendrían que ocurrir más o menos cada 25 años. Dado que esto claramente no ha ocurrido así en los últimos cientos de años, lo más probable es que haya una componente de movimiento asísmico, lento, sin generar terremotos, o asociado a sismos muy pequeños, similares al clúster de sismicidad ocurrido entre diciembre y enero pasados con sismos de hasta magnitud cuatro”, explica.

“Todavía hay muchas dudas”, explica el director alterno de CYCLO, “en torno a cuál es la naturaleza sísmica de esta falla. Lo único que ya sabemos, gracias a este estudio, es cuánto se puede mover a escalas de tiempo de miles de años, pero no cómo se mueve. Y por eso, desde hace alrededor un año y medio, hemos desplegado una red de GPS con tres equipos al este y tres equipos al oeste de la falla y eso nos va a dar una mejor idea de cómo se mueve ahora en escalas de tiempo de algunos años”.

Los resultados de estos estudios han sido recientemente publicados en el artículo Fast Holocene slip and localized strain along the Liquiñe-Ofqui strike-slip fault system, Chile de la revista especializada Scientific Reports, del grupo editorial Nature.

Estudios complementarios

La misma revista publicó además hace pocos días, el artículo Liquiñe-Ofqui’s fast slipping intra-volcanic arc crustal faulting above the subducted Chile Ridge, escrito por otro grupo de científicos de Chile. “Es un estudio muy similar, sobre la misma falla, pero ellos trabajan más hacia el sur, en el área de Aysén. El de los colegas de la U. de Chile es un estudio que reconoce que hay ramales de la falla, que hay desplazamiento que se puede medir, pero la determinación de la edad no es tan preciso en términos de la velocidad de movimiento”, explica Tassara. “Por supuesto, dicho estudio aporta otra perspectiva, más geomorfológica, en torno a describir la existencia de la falla y su actividad durante los últimos miles de años. Además, los colegas en su estudio incluyen información sobre un volcán en la zona, desconocido hasta ahora que, a su vez, también es desplazado por la falla”, sostiene el académico de la UdeC.

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