El secretario general de la Academia Jóvenes Futuro, Nicolás Riquelme dio cuenta de las particulares circunstancias en que se realiza una nueva versión del encuentro que comenzó el 2017 con la participación de 280 jóvenes.
“En octubre de 2019 nació la Academia de Jóvenes Futuro, de la cual 43 estudiantes se graduaron en el estudio de proyectos de ley vinculados a la innovación. Hoy queremos profundizar aquello pensando en cómo ser un factor de cambio mirando al futuro. Por eso queremos terminar con una declaración de la juventud mirando al 2030”, comentó.
En cuanto a la dinámica que se ha pensado este año, Riquelme hizo ver que “dado los efectos de la pandemia tuvimos que adaptar el formato que teníamos. Ahora vamos a generar un escenario virtual, diseñamos una suerte de teatro antiguo donde se expondrán las ideas. En un primer bloque habrá un espacio de reflexión frente a determinadas presguntas. Vamos a emitir mediante la aplicación Discord las intervenciones elegidas de manera aleatoria”.
Cabe consignar que Discord es una aplicación que se suele utilizar en el mundo de los videojuegos. Los participantes solo se pueden comunicar por chat (texteo).
“En un segundo bloque vamos habilitar la opción de voz, de manera que los jóvenes que expongan puedan leerse y escucharse, ampliando la percepción de los mensajes. Finalmente en el tercer bloque, vamos a habilitar las cámaras. La idea es ver las diferencias que se ocasionan en la percepción del otro y su mensaje, cómo se destruyen prejuicios cuando no podemos ver en su totalidad a nuestro interlocutor”, describió.
Las autoridades nacionales y regionales dialogaron en torno a la iniciativa, que podría implementar un proyecto integral en salud en la zona. El plan promovería el desarrollo de ciencia, tecnología, innovación y emprendimiento.
Recientemente, el ministro de Salud, Enrique Paris Mancilla, se reunió de forma virtual con el Intendente del Biobío, Sergio Giacaman García, y el Rector de la Universidad de Concepción, Dr. Carlos Saavedra Rubilar, para conocer parte del proyecto de desarrollo regional integral en salud, que propone implementar un Distrito de Innovación enfocado en este tema en la región.
La reunión, que también contó con la participación del Dr. Martín Zilic Hrepic, el Dr. Enrique Accorsi Opazo y el Director de Innovación y Desarrollo de la UdeC, Dr. Pablo Catalán Martínez, fue calificada como muy positiva por los asistentes, tras intercambiar opiniones sobre un futuro acuerdo de colaboración entre las partes.
El Intendente Sergio Giacaman, al término de la cita, comentó que “la región tiene una ventaja sobre otras porque su hospital cabecera está enlazado con uno de los principales centros de estudios del país, que tiene un gran desarrollo en el ámbito de la medicina y la salud y que debemos aprovechar”.
Además, el Intendente del Biobío agregó que “el gobierno está financiando un proyecto asociado al estudio preinversional del Hospital Regional, que nos llevó a preguntarnos sobre los desafíos de la salud en el futuro. Lo importante es que vemos voluntad del ministro de Salud, de la Universidad de Concepción y, por supuesto, desde el Gobierno Regional para apoyar un proyecto que aborde los desafíos de la salud como respuesta a las necesidades de la población y más en contexto de pandemia. La idea es construir un acuerdo de entendimiento en base al que podamos trabajar para la conformación de este Distrito en Salud al servicio de la macrozona.”
Por su parte, el rector de la Universidad de Concepción, Carlos Saavedra, afirmó que se trata de “un primer acercamiento para establecer entre la Intendencia Regional del Biobío, el Ministerio de Salud y la Universidad de Concepción, un acuerdo de entendimiento para trabajar en forma conjunta en el diseño de un Distrito de Innovación en el ámbito de la Salud en el Biobío, que nos permita dar respuesta a las necesidades presentes y futuras de la ciudadanía”, explicó.
El rector Saavedra añadió que la colaboración se basa en temas fundamentales que han venido impulsando desde la casa de estudios. “Por un lado, la necesidad de ir generando nuevas capacidades en la región, a partir de la experiencia que tiene la Universidad de Concepción tanto en el desarrollo de tecnologías como en la formación de especialistas en salud”.
Al respecto, en formación de estudiantes, la Universidad de Concepción tiene en pregrado de cerca de 3.500 estudiantes en las áreas de la salud, otros 4.000 estudiantes en el ámbito de las ingenierías y un número similar en el ámbito de las ciencias. Con estas cifras, el rector UdeC, apuntó a la posibilidad de crear un polo de salud con base en un ecosistema de innovación y desarrollo tecnológico, apoyado por la formación de profesionales, de especialistas avanzados y de subespecialidades médicas.
“Tenemos que trabajar en rehabilitación en salud, por ejemplo, pensando en lo que va a pasar post pandemia con la recuperación de los pacientes Covid”, agregó.
Por su parte, el Dr. Pablo Catalán, Director de Innovación y Desarrollo de la UdeC, calificó como altamente positiva la reunión. “Pudimos dialogar, presentarles y poder discutir una propuesta en torno a un distrito de innovación, con particular énfasis en salud. Los distritos de innovación se han consolidado como un modelo exitoso y acorde al desarrollo urbano en grandes ciudades, donde la ciencia y la tecnología y la innovación aportan y se insertan mejor en su entorno.”
“Exploramos posibles colaboraciones en torno a la propuesta de un distrito con enfoque en salud —añadió Catalán—, que provea de soluciones de alto impacto a problemáticas actuales, construido sobre un paradigma de sustentabilidad y cuyo centro sea el desarrollo tecnológico, la innovación y el emprendimiento en un sector de alta relevancia para las personas como es la salud”.
El rector Carlos Saavedra, finalmente comentó que las capacidades de la UdeC durante la pandemia han demostrado la experiencia en este ámbito del plantel desde su fundación. “Hemos apoyado numerosos proyectos de investigación y ciencia aplicada relacionada a la pandemia, sumado a la experiencia que tiene nuestra Universidad en el ámbito de la telemedicina, además de la colaboración con el Hospital Guillermo Grant Benavente, nos permiten ser optimistas sobre el fortalecimiento de las capacidades de salud para la región, incluso para la macrozona sur. Así que estamos disponibles para trabajar con la Intendencia, con el Ministerio de Salud y, por supuesto, con todas las estructuras de salud asociadas a esta iniciativa en beneficio de la comunidad”.
Con el objetivo de fomentar y difundir las ciencias de manera didáctica y entretenida, el Centro INCAR y el Liceo Filidor Gaete Monsalve de Llico llevarán a cabo la sexta versión de las Jornadas Científicas en Llico, esta vez bajo la temática “Cultivando ciencias para el desarrollo sustentable”.
“Para esta versión 2020 el principal desafío es fortalecer la formación en sustentabilidad de la mano del desarrollo científico; porque si bien nos encontrarnos en contexto de pandemia, tenemos el compromiso de robustecer nuestros sellos institucionales y estrechar los vínculos con nuestra red de apoyo, comunidad educativa y local. Por eso, esperamos contar con la participación masiva de docentes, asistentes de la educación y ciudadanos que se desempeñen en diversas áreas de desarrollo en nuestra comuna, provincia y región”, explicó el Director del Liceo de Llico, Francisco Paredes.
El evento que cuenta con el patrocinio de la Ilustre Municipalidad de Arauco y el DAEM de Arauco, se desarrollará el jueves 19 de noviembre de 2020 vía zoom, y contempla dos jornadas. Durante la mañana será dirigida a los estudiantes de 7° básico a 4° medio del Liceo de Llico, y la de la tarde, abierta al público general.
“Para los estudiantes hemos diseñado talleres prácticos que abordarán temáticas como los Objetivos de desarrollo sustentable (ODS), Acuiponía y Buceo Sustentable, atendiendo que son contenidos que contribuyen a su formación técnico profesional, y que generarán un impacto positivo en su propia comunidad”, explicó el Encargado del Programa de Vinculación con la Sociedad, Pablo Carrasco.
En tanto, a las 17:00 horas se efectuará una charla abierta a todo el público, denominada “Economía y Sustentabilidad, nuevas miradas hacia el futuro”, a cargo Jorge Bizama, especialista en Innovación Social y Economía Solidaria, y socio director de “Egrana”, una empresa social. En esta charla se abordará temas como la economía social, la economía circular y las Empresas B.
“Este ha sido un año complejo, pero las Jornadas Científicas en Llico son un hito que remarca la vinculación de la ciencia (multi e interdisciplinaria) con comunidades rurales que muchas veces no tienen acceso a este tipo de información. En este sentido, las temáticas que incluye la “nueva economía” se enlazan directamente con los objetivos que el liceo está promoviendo en la formación de sus estudiantes, donde el foco es un modelo de producción sustentable”, enfatizó Pablo Carrasco.
La charla se realizará vía zoom y para asistir, deben inscribirse enviando un correo con sus datos a comunicacionincar@gmail.com
Las Jornadas Científicas son una iniciativa que ambas instituciones (Centro INCAR y el Liceo de Llico) han organizado desde el año 2015, con el objetivo de acercar la ciencia de excelencia a comunidades costeras que se encuentran en zonas excluidas territorialmente y poseen un menor acceso al conocimiento científico.
Una población de tortugas gigantes en peligro de extinción, que alguna vez se redujo a poco más de una docena de ejemplares, se ha recuperado en la isla Española del archipiélago de Galápagos.
El hallazgo es descrito como “una verdadera historia de éxito y esperanza en la conservación” según el autor principal de un estudio publicado el 28 de octubre.
A unos 40 años de que las primeras tortugas criadas en cautiverio fueran reintroducidas en la isla por la dirección del Parque Nacional Galápagos, las tortugas gigantes endémicas de Española se están reproduciendo, restaurando así parte de los daños ecológicos provocados por las cabras salvajes que fueron traídas a la isla a fines del siglo XIX.
“La población mundial se había reducido a sólo 15 tortugas en la década de 1960. Ahora, hay unas 1,000 de ellas que se reproducen por sí mismas. La población es fuerte. Es un raro ejemplo de cómo los biólogos y los administradores pueden colaborar para recuperar una especie en peligro de extinción”, comentó James P. Gibbs, profesor de biología para la conservación de vertebrados en el Colegio de Ciencias Ambientales y Forestales de la Universidad del Estado de Nueva York, y autor principal del artículo publicado en la revista PLoS ONE.
Gibbs y sus colaboradores evaluaron la población de tortugas, utilizando 40 años de información sobre ejemplares marcados y recapturados en varias ocasiones, con fines de medición y monitoreo, por representantes del Parque Nacional Galápagos, miembros de la Fundación Charles Darwin y científicos visitantes.
El riesgo
La recuperación de las tortugas gigantes es una historia de éxito con otra cara: aunque la población es estable, es poco probable que crezca en tanto el paisaje no consiga una mayor recuperación de los daños causados por las cabras ya erradicadas.
“La restauración de la población es una cosa, pero la recuperación ecológica va a tomar mucho más tiempo”, advirtió.
Después de que las cabras devoraran toda la vegetación y posteriormente fueran expulsadas de la isla, más arbustos y pequeños árboles han crecido en Española, lo que dificulta tanto el crecimiento de cactus -una pieza vital en la dieta de las tortugas- como el movimiento de éstas. Análisis químicos del suelo, realizados por el doctor Mark Teece, profesor de química en el Colegio de Ciencias Ambientales y Forestales de la misma casa de estudios, muestran que ha habido un pronunciado cambio, de hierbas a plantas leñosas en la isla en los últimos 100 años.
Fotografía: Cortesía de James P. Gibbs, SUNY-ESF
Los arbustos y los árboles también inhiben los movimientos de los albatros ondulados en peligro de extinción, los cuales se reproducen en la isla. De acuerdo con Gibbs, las plantas hacen que sea más difícil para las desgarbadas aves marinas tomar vuelo.
“Es un éxito de la conservación atribuible a la Dirección del Parque Nacional Galápagos”, reconoció Gibbs, “pero todavía falta mucho por hacer por la total recuperación del ecosistema, del cual dependen las tortugas y otras especies raras”.
“La Naturaleza está pidiendo ayuda” se denomina la campaña lanzada por WWF Chile y que invita a tomar conciencia sobre el impacto del fuego sobre los ecosistemas y la biodiversidad.
La ola de incendios que azotó Australia el verano pasado dejó un testimonio conmovedor, que vino desde la propia naturaleza: la perfecta imitación de las sirenas de bomberos realizada por una urraca australiana, registro que rápidamente se viralizó alrededor del mundo.
Este verdadero llamado de emergencia es el centro de una campaña lanzada por WWF Chile para visibilizar el impacto que los incendios forestales tienen sobre los ecosistemas y su biodiversidad, así como también en las personas y comunidades.
En Chile ya se contabilizan cerca de 750 incendios durante esta temporada, lo que implica un 2% más respecto al año pasado y un aumento de 84% respecto al promedio de los últimos cinco años.
Asimismo, aún persiste el trágico recuerdo de 2017, cuando el fuego arrasó con casi 600 mil hectáreas -86 mil de ellas bosque nativo-, afectando fauna y flora silvestre, y dejando un saldo de más de tres mil damnificados y once víctimas fatales. En 2019, en tanto, los incendios se duplicaron en relación a 2018 y ya este 2020 los pronósticos no son alentadores. A pesar de que el déficit hídrico se redujo en la zona centro y sur gracias a las precipitaciones, éstas mismas lluvias generan un crecimiento de vegetación herbácea, principalmente pastos, que ante un verano seco y cálido generan más combustible para incendios.
WWF advierte en su reciente reporte Fires, Forests and the Future que esta temporada de fuego podría ser muy compleja a nivel global, debido principalmente a la persistencia de un clima más cálido y seco debido al cambio climático, y la deforestación causada por factores como la conversión de tierras para la agricultura.
Súmate a este llamado en https://haztesocio.wwf.cl/ y apoya el trabajo global de WWF para proteger la naturaleza.
Por Camila Buvinic B. Departamento de Comunicaciones y Educación Instituto Antártico Chileno comunicaciones@inach.cl
Algunas medidas de mitigación para este fenómeno serían la reducción en las cuotas de captura en estas condiciones y la creación de una nueva área marina protegida.
El kril (Euphausia superba) es un pequeño crustáceo muy abundante en aguas antárticas y que constituye la base de la alimentación de depredadores marinos como peces, ballenas, focas, lobos marinos y pingüinos antárticos, siendo catalogado por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA, o CCAMLR por sus siglas en inglés), en base al conocimiento existente, como “una especie clave del ecosistema del océano Austral”.
La pesquería de kril es regulada por la CCRVMA y había sido considerada como una práctica de bajo impacto, ya que la cantidad obtenida de este recurso se creía que era mínima en comparación con su abundancia estimada. Pero en el escenario climático actual, aparece la posibilidad de que tenga impactos desconocidos en el ecosistema, lo que se suma a una concentración espacial y temporal de las capturas en áreas específicas de la península Antártica, aumentando así el riesgo de generar una competencia por alimento entre la flota pesquera y los organismos dependientes de kril.
Actualmente, la CCRVMA está desarrollando estrategias alternativas de manejo de la pesquería de kril, la que contará con tasas de captura proporcionales a la disponibilidad de kril en el tiempo y los requerimientos de sus depredadores.
Es precisamente en este contexto que los investigadores Lucas Krüger, Francisco Santa Cruz y César Cárdenas, del Instituto Antártico Chileno (INACH), y Magdalena Huerta, de la Universidad Austral de Chile, publicaron en la revista Ambio un artículodonde evalúan la variabilidad de las poblaciones de pingüinos barbijo y papúa frente a la pesquería de kril y las condiciones climáticas.
“Este estudio fue motivado por la necesidad de verificación de los impactos de la pesquería de kril, particularmente sobre los pingüinos del género Pygoscelis que son muy dependientes del kril y han sufrido reducciones importantes en la península Antártica”, comenta el Dr. Lucas Krüger, investigador de INACH y uno de los autores del texto.
Asimismo, pudieron comprobar que existe una variación de las poblaciones de pingüinos “que está asociada a inviernos más cálidos, a menos hielo y a una alta productividad pesquera, es decir, a años en que la productividad pesquera fue alta y siguió un invierno de baja productividad y las poblaciones tuvieron reducción en el número de parejas reproductivas en el año siguiente” y agrega Krüger que esto sirve como soporte al plan de la CCRVMA de cambiar el manejo de la pesquería indicando que en inviernos más cálidos las capturas de este recurso deberían ser menores.
Para efectos del estudio revisaron datos históricos de muestreo de kril (antes de 1970 a 2017) y que confirman que la densidad de kril está disminuyendo en ciertos sectores de la península Antártica producto del calentamiento. Esto se asocia a una menor productividad de fitoplancton y, por ende, hay menor disponibilidad de alimento para el kril, que va a crecer y a reproducirse menos. “Aunque no se tiene claridad si la pesca puede estar contribuyendo a la reducción de la biomasa de kril, es probable que, bajo ciertas condiciones ambientales, esté reduciendo la disponibilidad de kril para los pingüinos”, sostiene Krüger.
Reducción de las poblaciones de pingüinos antárticos
Como ya se mencionó, la disminución de la densidad de kril puede significar reducciones poblacionales para aquellas especies que son poco flexibles en su alimentación y que se alimentan casi exclusivamente de este recurso, como el pingüino barbijo que sufrió descensos importantes en la península Antártica. “Algunas poblaciones se redujeron en más de 50 % en relación con las décadas de 1980 y 1990”, confirma el Dr. Krüger.
Advierten reducciones drásticas de estas poblaciones en isla Elefante y en las Shetland del Sur, resultados que se sustentan en estudios anteriores. “La reducción es una tendencia más dominante para las poblaciones de barbijo, pero hay poblaciones de papúa que disminuyen, están estables o aumentando. Por otro lado, en el estrecho de Bransfield y en el estrecho de Gerlache, donde la pesca de kril aumentó considerablemente en la última década, es donde pueden estar más vulnerables a los efectos sincronizados del clima y de la pesca”, describe.
La importancia de este estudio y su impacto
Los científicos presentaron resultados preliminares de este estudio en la reunión de trabajo de Ecosystem Monitoring and Management (WG-EMM) de la CCRVMA realizada el año pasado en Francia. “Nuestros resultados coincidieron con los presentados por investigadores del NOAA (EE. UU.), lo cual elevó la discusión sobre la importancia de desarrollar una nueva forma de manejo de kril, aún más precautoria, en base a la nueva evidencia y que, finalmente, desencadenó un plan para desarrollar una estrategia de manejo de la pesquería de kril en Antártica sobre la que se está trabajando”, comenta el investigador de INACH, Dr. César Cárdenas.
Para Krüger, a futuro será muy relevante comprender las escalas espaciales en que la pesquería de kril afecta a las poblaciones de pingüino, es decir, conocer en qué sectores específicos las reducciones se encuentran relacionadas a un aumento de la pesca o al calentamiento. Concuerda el Dr. Cárdenas y al respecto agrega que “esto le otorga aún más importancia a la propuesta de un área marina protegida en el Dominio 1, sobre la cual Chile y Argentina trabajan desde 2012 y que busca una serie de objetivos de conservación, dentro de los cuales se incluye el kril”. Para Cárdenas, la propuesta también puede servir como una instancia que vaya en conjunto con la nueva estrategia de manejo de pesquería de kril y así conducirla de manera más sustentable, protegiendo los frágiles ecosistemas antárticos.
El INACH es un organismo técnico dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos y tiene entre sus misiones el incentivar el desarrollo de la investigación científica, tecnológica y de innovación en la Antártica, el fortalecimiento de Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y promover el conocimiento de las materias antárticas a la ciudadanía.
El desarrollo energético de nuestro país y las alternativas que se barajan para impulsarlo es un tema constante. Precisamente por su importancia, y lo relevante que es para toda la comunidad, el Instituto Profesional Virginio Gómez organizó el 2° Encuentro de Natural Energy & Water Initiative para profundizar sobre los alcances de la innovación del Hidrógeno Verde en Chile, el que contó con la participación de los Seremis de Energía de las regiones de Biobío y Antofagasta, Mauricio Henríquez Flores y Aldo Eraso Aracena, respectivamente, junto a Rodrigo Díaz, representante de la Asociación Chilena de Hidrógeno.
El uso del hidrógeno verde se considera en áreas como transporte, industrias y edificación, siendo parte relevante en la meta de carbono neutral calculando que mitigará entre un 17% y 27% de las emisiones al 2050. Al respecto, el rector de la entidad de educación superior, René Lagos Cuitiño, enfatizó la importancia de esta actividad señalando que “es algo que nos debe importar a todos. Como institución, tenemos un compromiso con el medio ambiente y la formación de especialistas en estas áreas y seguiremos aportando, desde la educación, a facilitar el intercambio de conocimientos, esperando que todo esto se masifique y sea una realidad para la gente.”
En este contexto, Mauricio Henríquez profundizó los alcances y objetivos que se presentan frente a este tipo de energía que debería aportar a reducir los gases de efecto invernadero entre un 20% y 40%. “Cuando nos preguntamos qué se puede hacer en la región, es posible señalar como objetivos ser los más baratos en la producción de hidrógeno verde y estar entre los mayores exportadores a nivel mundial, porque creemos que en el Biobío podemos tener esa relevancia. La invitación que hacemos es a innovar y desarrollar iniciativas pilotos en la región porque tenemos un gran potencial”, enfatizó el Seremi de Energía del Biobío.
Una de las ventajas del hidrógeno verde es su alta concentración de energía, tres veces más que la gasolina y 120 veces más en comparación a una batería de litio, lo que sumado a su facilidad de almacenamiento, lo hace un recurso muy valioso en sectores de alto consumo energético, situación que también se da en la región de Antofagasta. “Con la variedad de proyectos que tenemos se hace muy atractivo desarrollar el hidrógeno verde, considerando los excedentes de energías renovables y la alta demanda energética en la región, sumado a la infraestructura portuaria”, indicó el Seremi de Energía de la región de Antofagasta, Aldo Eraso.
Aún frente a las ventajas comparativas que ofrece el hidrógeno verde los cambios no siempre se pueden generar bruscamente. “La transición energética es contra el tiempo. Hay que seleccionar muy bien las carreras y cómo prepararse para ellas, por eso debemos ser selectivos al ver en qué procesos utilizar el hidrógeno y en su forma de almacenamiento”, preciso Rodrigo Díaz, de la Asociación Chilena de Hidrógeno.
El especialista, a su vez, señaló que con esta nueva forma de energía el paradigma cambiará hacia la microgeneración de forma distribuida, dejando atrás el esquema de una sola gran empresa generadora. Además, este proceso es uno de los pocos que consume agua y, a la vez, devuelve agua. “Con la visión y propuestas que actualmente están teniendo las autoridades en las regiones, el país está realmente encaminado al éxito en este contexto energético. Sólo nos queda apoyar desde nuestra vereda y sumar paulatinamente a lo que se discute en el tema del Hidrógeno”, puntualizó Rodrigo Díaz.
Finalmente, fue Marcelo Fuentes, jefe de carrera de Energías Renovables del IPVG y organizador de la actividad, quien agradeció la participación de las autoridades en este encuentro, ya que, “la academia, lo que hacemos, tiene una importancia relevante con una evolución exponencial de las patentes inscritas en Chile en el ámbito de la energía renovable, y uno de los objetivos es, a través del crecimiento de la población mundial, poder lograr una accesibilidad igualitaria y justa a la energía y el agua”, finalizó.
Entre el 10 y el 13 de noviembre, la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) realizó su semana de aniversario con diferentes actividades que involucraron a estudiantes de pregrado, postgrado, titulados, académicos y administrativos.
28 años celebró la Facultad de Ciencias UCSC en una semana que consideró actividades recreativas para sus estudiantes de pregrado y postgrado, encuentros con potenciales empleadores de las carreras de Química Ambiental y Biología Marina, además de conversatorios con titulados y experiencias de intercambio al extranjero de ambas carreras. Todos los encuentros fueron de carácter cercano, vía remota a través de Zoom, donde los participantes podían interactuar de manera directa con los expositores.
El viernes 13 de noviembre, se realizó la cuenta pública del Decano de la Facultad de Ciencias UCSC, Doctor Antonio Brante en el que mostró los avances alcanzados en el año 2019. “Este es un camino que hemos desarrollado muchas personas, ahora estamos en el presente, pero ha sido un trabajo continuo de muchos años y nuestro desafío es ver cómo nos proyectamos en el futuro”, indicó el Doctor Antonio Brante al inicio de su presentación.
Cabe señalar que la Facultad de Ciencias es una unidad académica que tiene como propósito desarrollar y promover la investigación, la formación de pre y postgrado y la vinculación en el campo de la Biología y la Química fundada en principios éticos de respeto a la persona humana y a la naturaleza.
Parte del Plan Estratégico de la Facultad de Ciencias UCSC considera tres focos estratégicos dentro de los que destacan: Generación y Transferencia de Conocimiento, Formación Integral de Personas y Aporte al Desarrollo de la Comunidad Local y Nacional.
“La Facultad de Ciencias UCSC es una de las unidades que más publicaciones tiene, todos los años se ha destacado por su alta productividad”, destacó el Doctor Antonio Brante, además de enfatizar en los proyectos adjudicados que en el último año se han ligado a temas complementarios como la innovación y fondos externos. También la incorporación del trabajo desarrollado por los postdoctorantes que han fortalecido las investigaciones desarrolladas.
La Facultad de Ciencias UCSC además lleva trabajando bastante tiempo en la iniciativa Corfo llamada Ciencia 2030. En este consorcio participan universidades desde Talca hasta Magallanes, tanto universidades estatales como públicas. “Este año, el consorcio se adjudicó la siguiente etapa. Es un gran proyecto que nos permitirá fortalecer las herramientas en innovación, ciencia aplicada y emprendimiento, tanto en pregrado como en postgrado y a los académicos. Agradecer todo el esfuerzo y la iniciativa desarrollada por la anterior Decana, María Cristina Yéber, para sacar adelante este proyecto”, señaló el Decano Antonio Brante.
Además, se comentaron los últimos avances en materias de las carreras de pregrado. “En la carrera de Biología Marina finalizó el proceso de renovación curricular, el próximo año comienza una nueva malla curricular. Además, pronto se recibirán a los pares evaluadores para la certificación de calidad de la carrera. En el caso de Química Ambiental, están en proceso de autoevaluación”, sostuvo el Decano.
Al finalizar la cuenta pública, se destacaron a los estudiantes con mejor rendimiento tanto en pregrado como postgrado, trabajo de profesores, proyectos de académicos y a funcionarios que han tenido un rol fundamental en los últimos meses debido a la pandemia.
La “era del petróleo” más temprano que tarde llegará a su fin y abrirá la oportunidad de transitar hacia una bioeconomía circular y sustentable, en la que se produzca de manera inteligente y se minimice el requerimiento de nuevas materias primas. Este es el camino que sigue la Unidad de Desarrollo Tecnológico, UDT, de la UdeC, para aportar con investigación aplicada a nuestro futuro.
Hasta hace no muchos años, el ciclo de vida de un producto era: “producir – usar – desechar”; esta es la base de una Economía Lineal típica que adoptamos durante el siglo XX. Sin embargo, existe la posibilidad de alargar la vida útil de los productos y diseñarlos para que no constituyan un residuo al final de su vida útil: la Economía Circular. Si este principio se entrelaza con la sustitución del petróleo por materias primas renovables, surge un nuevo paradigma productivo que puede cambiar la manera en que generamos los productos que la sociedad actual y futura requiera: la Bioeconomía Circular.
Vivir de lo que nos da la tierra
“Si bien los conceptos de Bioeconomía y Economía Circular son nuevos, los principios que la sustentan son antiguos”, señala el Dr. Alex Berg, Director de la Unidad de Desarrollo Tecnológico, UDT, de la Universidad de Concepción. “Nuestra sociedad, ha vivido de productos provenientes de la tierra durante miles de años. De hecho, hasta hace pocos años atrás, nos vestíamos principalmente con lana y cuero, materias primas renovables, que se producían a nivel local, sin depredar la naturaleza. Sin embargo, junto al advenimiento masivo del petróleo – no sólo como combustible, sino también como materia prima de fibras textiles, equipos eléctricos y utensilios de muy distinto tipo – surgió la cultura del usar y botar”
Investigadores, ingenieros, empresarios y gobiernos alrededor del mundo reconocen que debemos disminuir nuestra dependencia del petróleo, por razones económicas, ambientales, sociales y estratégicas. Este reconocimiento impulsa el desarrollo de procesos y productos biobasados y el uso en cascada de las materias primas, siguiendo los principios de un modelo circular. La biomasa es la única materia prima renovable que puede reemplazar a los recursos fósiles: carbón, gas natural y petróleo.
Si bien la bioeconomía circular se centra en la reutilización de los materiales, el cierre del circulo no puede ser completo; siempre se requerirá un make up o reposición. Los subproductos de las industrias forestal y agrícola son una excelente fuente, para este fin.
Industrias circulares
En nuestro país tenemos varios ejemplos de industrias que pueden convertirse en modelos circulares, como la del vino. El cultivo de vides y el procesamiento de uvas genera diversos subproductos que no están siendo utilizados actualmente, como los sarmientos, las pepas o los hollejos, “junto a la fruta y al vino, existe la posibilidad que surjan actividades productivas especializadas, para producir antioxidantes, aditivos industriales, precursores químicos y suplementos alimenticios”, señala Alex Berg. En UDT hemos ejecutado distintos proyectos que se han abocado a este desafío, algunos con muy buenos y prometedores resultados, focalizados en la industria alimenticia, farmacéutica, química y ganadera.
En el caso de la actividad maderera y forestal, la corteza, las piñas de pino, el aserrín o el polvo de lija son subproductos subaprovechados, los que también pueden ser fuente de productos de alto valor. Como ejemplos, cabe mencionar taninos o fungicidas, extraídos de corteza de pino, reforzantes de materiales plásticos de tamaño nanométrico, generados a partir de celulosa, o aditivos para plásticos, basados en polvo de madera; todos temas en los que UDT trabaja desde hace varios años. “Hay muchos subproductos que se pueden aprovechar que están disponibles en grandes cantidades. Debemos aprender cómo utilizar sustentablemente estos recursos, contribuyendo a fortalecer su cadena de valor”, afirma el Director de UDT.
“Estoy convencido que estas alternativas productivas no sólo tienen sentido ecológico, sino que también estratégico y económico. Su implementación está abierta a empresas pequeñas y medianas de base tecnológica, favorece el desarrollo económico local y abre nuevas posibilidades de empleo estable y bien remunerado”.
“¿Cuál es la labor de UDT? Básicamente, desarrollar tecnología económicamente factible, ambientalmente benigna y socialmente aceptada”, finaliza el Dr. Berg. La “era del petróleo” está llegando a su fin, abriendo paso a nuevas formas productivas integradas a los ciclos naturales y cercanas a las personas, como propone la Bioeconomía Circular.
-La adjudicación de un proyecto FONDEQUIP, por investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad, permitirá medir la captura de gases como dióxido de carbono y metano en bosques y turberas, y analizar el importante rol de estos ecosistemas en la mitigación del calentamiento global.
La captura de gases de efecto invernadero es una de las funciones más relevantes que cumplen los ecosistemas vegetales para la mitigación del calentamiento global y sus graves impactos tanto ambientales, como sociales, con implicaciones a nivel local y global.
En ese contexto, y para conocer el efecto que los bosques y turberas del sur del mundo tienen en esta importante misión, es que comenzará a implementarse una red de monitoreo de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono y metano) en tres regiones de Chile. Esto, gracias a un reciente proyecto FONDEQUIP del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, adjudicado por un grupo de investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad.
La instalación del nuevo equipamiento se realizará en toda la zona de distribución de bosques templados de Chile, en las tres estaciones biológicas del IEB: El Parque Nacional Bosque Fray Jorge, Región de Coquimbo; la Estación Biológica Senda Darwin, en Chiloé, Región de Los Lagos, y en el Parque Etnobotánico Omora, localizado en Isla Navarino, Región de Magallanes y Antártica Chilena.
Con esta plataforma de equipos, se ampliará y reforzará la actual red de monitoreo nacional, dentro de la cual, se encuentra el sitio de IEB en Senda Darwin, en el cual, el 2013 se instalaron dos torres, provistas de múltiples sensores que miden captura de carbono, entre otras variables. En este nuevo proyecto, se sumarán tres nuevas estaciones a la red, y nuevos sensores que no se habían instalado en torres anteriores, los que además permitirán pesquisar el flujo de metano. Por otro lado, por primera vez se explorarán turberas en detalle, ecosistemas que cubren aproximadamente 2% a 3% de la superficie planetaria, y que, en conjunto, almacenan el 25% del carbono total bajo el suelo.
El proyecto, adjudicado por el IEB, es liderado por Francisco Aguirre (Universidad de Magallanes e IEB), Jorge Pérez Quezada (Universidad de Chile e IEB) y Francisco Squeo (Universidad de la Serena e IEB), y para su realización se dispondrá de aproximadamente 400 millones de pesos. Para los investigadores del IEB, la puesta en marcha de esta iniciativa es crucial, puesto que tanto la realización de mediciones como el desarrollo de nuevo conocimiento, permitirán generar medidas específicas de mitigación, conservación y adaptación para enfrentar futuros escenarios, y alcanzar metas, como la neutralidad de carbono de aquí al año 2050.
Torre de monitoreo | Foto: Daniel Casado
“Este proyecto es muy importante, ya que permitirá explorar tres ecosistemas diferentes en Chile e integrar múltiples líneas de trabajo. Con estos sensores vamos a poder medir el intercambio de gases de efecto invernadero que ocurre, principalmente, entre la vegetación y la atmósfera, y analizar esas interacciones. De manera pionera también, incluiremos instrumentos para medir el metano, gas cuya molécula impacta 72 veces más que el C02 en el cambio climático”, explica Francisco Aguirre.
El proyecto FONDEQUIP señala que en Chile no se han medido las emisiones de metano que se generan principalmente en turberas, variable que tampoco ha sido incorporada adecuadamente en modelos climáticos globales. Por todo ello, la iniciativa ayudaría a resolver una necesidad país y planetaria en un ámbito geográfico desconocido.
El investigador añade que la estación considerada para el Parque Nacional Fray Jorge, el sitio más antiguo de la red del IEB, “viene a complementar los estudios de los ecosistemas de matorral semiárido iniciado en 1989, que dan cuenta de lo sensible que son estos lugares, a la variabilidad de la precipitación y otros patrones climáticos”.
Lograr continuidad en los registros es otro punto relevante para los investigadores. Jorge Pérez, quien participó activamente del primer proyecto en Senda Darwin, es testigo no sólo del trabajo en terreno, sino también, de los importantes resultados obtenidos.
“Gracias a esta primera etapa, pudimos constatar que en los ecosistemas de bosques de Chiloé, especialmente en sus suelos -que contienen gran cantidad de materia orgánica acumulada por miles de años-, existe una enorme cantidad de carbono almacenado. Por ello, podemos decir que los bosques nativos son fundamentales para mitigar el cambio climático, por lo cual se vuelve urgente promover y asegurar su conservación”, señala.
Jorge Pérez, trabajando en monitoreo | Foto: Daniel Casado
Respecto a la infraestructura, el científico explica que para estos proyectos se debe construir una torre especial e instalar instrumentos similares a los de una estación meteorológica, tales como aquellos para medir radiación, temperatura y precipitación. A esto se suman otras tecnologías más complejas como un anemómetro para medir la velocidad del viento en forma tridimensional y un analizador de gases, y la existencia de un equipo humano que debe monitorear las estaciones y sistematizar la gran cantidad de datos e información que se generan día a día.
Turberas y nuevos puntos geográficos se suman al estudio: grandes sumideros de carbono
Las turberas son un tipo de humedal que se comporta como una verdadera esponja para el almacenamiento de agua y carbono. De hecho, a nivel mundial se estima que éstas capturan un tercio del carbono que hay en los suelos. También se ha establecido que cuando estos ecosistemas están poco intervenidos por la actividad humana y en buen estado de conservación, su capacidad de captura de CO2 es mucho mayor. Del mismo modo, se ha documentado que las turberas emiten metano, proceso que también está regulado de acuerdo a su estado de conservación. Debido a ello, el proyecto también pesquisará estos hábitats que cumplen un importante rol para la biodiversidad y el bienestar humano.
Las turberas poseen una parte muerta (catotelmo o turba) y otra viva y en crecimiento (acrotelmo o pompón). “Entre ellas existe una atenuación en las emisiones de metano y esto tiene una estrecha relación con su estado de conservación. Si bien los puntos de medición no corresponden a turberas intervenidas, se podrá medir cómo es que factores abióticos, como el caso de variables climáticas, pueden influir en este balance”, afirma Francisco Aguirre. El equipo investigador también señala que las turberas en buen estado contribuyen a un balance positivo para los ecosistemas y a la captura de gases de efecto invernadero.
Francisco Aguirre en La Antártica
Por eso es que, junto con realizar estos estudios, los ecólogos señalan que es crucial poder protegerlas. “En Chiloé por ejemplo, están explotando las turberas y eso está generando enormes problemas: la gente se está quedando sin agua. En Puerto Natales y Punta Arenas el suministro hídrico de la población también depende de las turberas. Respecto a esto último, es importante señalar que la Región de Magallanes y territorio cercano en Argentina, tienen concentrado el mayor número de estos ecosistemas en Sudamérica, razón por la cual, será muy relevante poder investigar y contar con datos”, comenta Francisco Aguirre.
Por su parte, Jorge Pérez señala que los bosques y sus suelos también son esponjas no sólo para el almacenamiento de carbono, sino también del controversial metano. “Los bosques tienen bacterias que se alimentan de este gas, lo que sin duda es otro gran beneficio. Eso pudimos analizarlo a nivel del suelo y ahora podremos medirlo también y con más detalle en las turberas de Chiloé y Puerto Williams”.
Gracias a este proyecto, también se espera analizar cómo afectan las variaciones de temperatura y precipitaciones, entre otros fenómenos, en el almacenamiento de carbono, a nivel de vegetación y suelo.
Con este trabajo además, se consolida no sólo una red nacional de científicos e instituciones, sino también, una alianza internacional en la que participan naciones como Brasil, Estados Unidos y Alemania.