Carta en revista Science: “Gobierno chileno debe proteger ecosistemas de Isla Guafo cediéndola a los pueblos indígenas que la reclaman”

Principal revista científica del mundo publica carta de científicos chilenos que reclaman respetar derechos indígenas sobre la isla Guafo de la Patagonia chilena y la protección de sus ecosistemas marinos y terrestres. 

En una categórica carta publicada en la revista Science, científicos chilenos hacen un llamado al Gobierno a conceder la administración de la isla Guafo y sus aguas circundantes a las comunidades indígenas lafkenches que históricamente han desarrollado actividades culturales y de subsistencia en la zona. Con ello, sostienen, se puede proteger estos valiosos ecosistemas y, a la vez, ceder la isla a los pueblos indígenas que la reclaman. 

“Los desafíos que enfrenta la isla Guafo -indican en su carta- son emblemáticos de los problemas ambientales en toda la Patagonia. La creciente industria de la acuicultura del salmón exótico ha provocado la degradación ambiental. La sequía inducida por el cambio climático condujo a floraciones de algas nocivas que pueden haber contribuido al varamiento de cientos de ballenas sei en peligro de extinción. Los ecosistemas terrestres enfrentan crecientes tensiones por los desarrollos turísticos, una creciente población humana, la degradación de las turberas, la invasión de especies exóticas y el cambio climático, que amenaza las reservas glaciares de agua dulce y aumenta la probabilidad de incendios”, detallan.  

Los autores de la carta son el Dr. Pablo A. Marquet, Dr. Juan Carlos Castilla (Premio Nacional de Ciencias 2010), la Dra. Aurora Gaxiola de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el Dr. Rodrigo Hucke-Gaete, investigador asociado del Programa Austral Patagonia (www.programaaustralpatagonia.cl), Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas, Universidad Austral de Chile, y el Dr. Alfredo Pena-Vega del Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales/ Centre National de la Recherche Scientifique Institut Interdisciplinaire d’Anthropologie du Contemporain, Francia. 

Como se sabe, recientemente salió a la luz pública el interés de inversores privados de poner a la venta la isla Guafo de 20.000 ha por US $ 20 millones. En su carta, los científicos indican que “la isla, ubicada en el norte de la Patagonia chilena, es un bastión de biodiversidad única y un sitio de patrimonio biocultural para los grupos indígenas de la Patagonia y el país”. La agenda para lograr la carbono neutralidad del país al 2050 afectó seriamente los planes de desarrollar mineria de carbón en la zona y, con ello, su valor comercial, por lo que los dueños decidieron ponerla a la venta.  

Es en este contexto que los firmantes recalcan que “el gobierno chileno debe proteger estos valiosos ecosistemas cediendo la isla a los pueblos indígenas que la reclaman”. En 2008, Chile aprobó la ley 20.249 de Áreas Marinas y Costeras para los Pueblos Indígenas Mapuche-Lafkenche. De acuerdo a la Biblioteca del Congreso Ancional, “la Ley establece un mecanismo para destinar un Espacio Costero Marítimo (ECMPO) para la preservación de los usos y costumbres indígenas, el cual es entregado en administración a las comunidades correspondientes, siempre y cuando no existan derechos constituidos por terceros en dicha área y CONADI verifique los usos y costumbres alegados”. Ya existe un reclamo de ECMPO para la isla Guafo por parte de comunidades indígenas de la isla de Chiloé, la “tierra ancestral de conservación Wafo Wapi”. Los científicos enfatizan que, “el gobierno chileno debería apoyar esta solicitud”. 

Para los investigadores, la falta de respeto al patrimonio de los pueblos indígenas en la Patagonia amenaza la biodiversidad de la región. Procesos como “la degradación de la capacidad de secuestro de carbono en suelos forestales, turberas y bosques de algas marinas y la interrupción de los procesos de secuestro de carbono fomentados por grandes ballenas y otros vertebrados marinos iniciará una tormenta perfecta de aumento de calentamiento y degradación ecosistémica con consecuencias globales”.  

Es así que los firmates, recalcan que “al gobierno chileno le corresponde dar un ejemplo de política patagónica protegiendo la isla Guafo y su ecosistema marino circundante, exigiendo que la industria salmonera retire sus operaciones de las aguas protegidas adyacentes a áreas protegidas y otorgando a los pueblos indígenas los derechos sobre sus tierras ancestrales”.  

Lea la carta “Indigenous rights to Patagonia’s Guafo island” en este link https://science.sciencemag.org/content/370/6517/669.2 

Crédito: Expedición científica a isla Guafo. © R. Hucke-Gaete (UACH-CBA, 2012).  

Crédito: Ballena azul en las cercanías a a isla Guafo. © R. Hucke-Gaete (UACH-CBA, 2012).  

Científicos chilenos proponen un nuevo estado de la materia

La investigación fue publicada en la revista internacional Scientific Reports.

Un equipo de científicos del Departamento de Física FCFM de la Universidad de Chile y el Instituto Milenio de Óptica MIRO han logrado generar las condiciones para crear un estado exótico “las posibilidad son enormes, estamos en el comienzo de algo que podría ser completamente distinto a lo que hemos visto”, asegura Marcel Clerc, profesor titular de la U. de Chile y líder de la investigación.

“Lo que demostramos fue que las transiciones topológicas, es decir, ciertas deformaciones que transforman una cosa en otra, sí pueden ocurrir en estados fuera del equilibrio dinámico…es decir en sistemas que haya una constante salida o entrada de energía en el cuerpo estudiado” añade el también Subdirector del Instituto Milenio de Óptica MIRO.

“Nosotros trabajamos con vórtices, es decir, remolinos y para ellos usamos cristales líquidos, lo mismos que hacen tan felices a aquellos que compran televisores de última tecnología  para ver partidos de fútbol internacionales con una calidad gráfica impresionante”, añade Clerc.  

Materia exótica. Qué es y para qué sirve

Los Estados exóticos de la materia habían sido observados en condiciones extremas de temperaturas y presión, ejemplos de ellos son la superconductividad y superfluidez, su importancia científica ha sido tal que el 2016 le significó el galardón del Premio Nobel de Física 2016 a tres físicos internacionales.

“La investigación que desarrollamos busca literalmente montarse en los hombros de los gigantes del premio nobel 2016 e ir un paso más allá. Ellos investigaban los cambios topológicos en sistemas con equilibrio termodinámico, nosotros lo analizamos fuera del equilibrio”, acota el también Doctor en Física de la Universidad de Niza (Francia) 

“Hasta ahora, variando la temperatura se habían conseguido estados exóticos tales como condensados de Bose-Einstein (obtenidos a temperatura cero Kelvin), la superfluidez (componentes casi sin viscosidad) y los superconductores (ausencia de resistencia eléctrica). Pero con la variación del voltaje (que es lo que nosotros sumamos a esta fase de desarrollo), se abren nuevas posibilidades para estos estados que no se conocían, incluso alterando otros parámetros, los que serían los próximos caminos a seguir”, indica Valeska Zambra, investigadora del Instituto Milenio MIRO, que actualmente realiza sus estudios de Doctorado en el Institute of Science and Technology de Austria. 

Para lograr lo anterior los científicos utilizaron microscopios especializados para estudiar cristales líquidos (polarizadores y analizadores de luz adecuada, amplificadores y generadores de corrientes eléctricas muy sensibles), junto con métodos teóricos de análisis de ecuaciones diferenciales, procesos estocásticos y ecuaciones de amplitud.

El año 2018, Valeska Zambra, quien actualmente ostenta el título de Chilena del Año Joven 2019 (entregado por Fundación Natida), obtuvo una imagen sobre los estados exóticos encontrados que le valió un premio de mención honrosa del concurso de fotografía científica de la Royal Society de Londres.

Junto a Clerc y Zambra, participó Michał Kowalczyk, del Departamento de Ingeniería Matemática y Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, su trabajo publicado en el artículo denominado “Topological transitions in an oscillatory driven liquid crystal cell” (“Transiciones topológicas en una celda de cristal líquido con forzamiento oscilatorio”) para ver el artículo original revisa el siguiente enlace web http://www.nature.com/articles/s41598-020-75165-8  (link disponible desde las 10:00 AM hora de Chile Continental)

Fotografía: Valeska Zambra

La OMS notifica doce casos de una nueva mutación de la COVID-19 ligada a los visones de granja

ONU Noticias

La agencia de salud de la ONU informó que desde junio se han identificado en Dinamarca 214 casos de COVID-19 en humanos provenientes de una mutación del coronavirus que se asocia a los visones de granja, entre ellos hay doce con una variante única del SARS-CoV-2 que fueron notificados el pasado jueves.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explicó este sábado que la docena de casos, de pacientes entre los siete y los 79 años, se identificaron el pasado mes de septiembre en Jutlandia del Norte, Dinamarca. Ocho de los afectados tenían algún vínculo con la industria de la cría de visones (mink) y cuatro casos procedían de la comunidad local.

Los casos precisan investigaciones más a fondo

Las observaciones preliminares sugieren que esta variante, llamada “grupo 5”, es similar en las manifestaciones clínicas, la gravedad y la naturaleza de la transmisión entre los infectados por otros virus del SARS-CoV-2 circulantes que causan el COVID-19. La diferencia es que esta se caracteriza por una combinación de mutaciones no observadas previamente.

Aunque la OMS informa que todavía es difícil predecir cuáles pueden ser las consecuencias de estas mutaciones, según los datos preliminares esta variante asociada a los visones “posee una sensibilidad moderadamente reducida a los anticuerpos neutralizantes”.

Asimismo, indicó que todavía se requieren más estudios científicos y de laboratorio para confirmar estos hallazgos preliminares y comprender cómo afectan al diagnóstico, el tratamiento y el desarrollo de vacunas.

En paralelo, las autoridades danesas están tomando medidas para contener la propagación de este tipo de virus tanto entre animales como entre personas.

Entre las medidas adoptadas se prevé el sacrificio de más de 17 millones de visones de granja, un amplio despliegue de pruebas de la COVID-19 para toda la población implicada y el compromiso de compartir de inmediato la secuencia genómica de la nueva cepa.

Contagio de la COVID-19 entre personas y visones

El virus que causa la COVID-19, el SARS-CoV-2, se detectó por primera vez en humanos el mes de diciembre del 2019. Hasta el 6 de noviembre, ha afectado a más de 48 millones de personas causando más de 1,2 millones de muertes en todo el mundo. Su origen está asociado a los murciélagos, pero todavía no se ha podido establecer claramente su proveniencia y los posibles huéspedes intermedios.

Las evidencias disponibles indican que el virus se transmite principalmente entre las personas por medio de gotitas respiratorias y por contacto próximo, pero también hay ejemplos de transmisión entre personas y animales.

Varios animales que entraron en contacto con personas infectadas, como visones, perros, gatos domésticos, leones y tigres, han dado positivo en las pruebas de detección del SARS-CoV-2.

Los visones se contagiaron tras la exposición de personas infectadas, pero también pueden actuar como reservorio del SARS-CoV-2, transmitiéndose el virus entre ellos y a los humanos.

Hasta la fecha, Dinamarca, los Países Bajos, España, Suecia, Italia y Estados Unidos han notificado a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) la aparición del SARS-CoV-2 en visones de granja.

Científicos advierten sobre necesidad de conservar el mar de las islas oceánicas chilenas

Noticias UdeC 

Especialistas expusieron en seminario virtual “Biodiversidad, Conservación y Uso Sustentable del Mar de las Islas Oceánicas Chilenas”, organizado por la Red de Universidades G9 y la UCN.

Amenazas como la basura plástica, la contaminación acústica, y la necesidad de proteger los frágiles ecosistemas existentes en las grandes zonas marinas de las islas oceánicas chilenas, abordaron científicos pertenecientes a la Red de Universidades Públicas no Estatales, G9.

Los especialistas expusieron en un seminario web abierto a la comunidad, organizado por la entidad, el cual indagó en temas como la biodiversidad, conservación y uso sustentable de un territorio oceánico único en el mundo.

El académico e investigador de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte (UCN), Dr. Carlos Gaymer, explicó que las islas oceánicas chilenas, que incluyen a Rapa Nui, Isla Salas y Gómez, Islas Desventuradas y el Archipiélago de Juan Fernández, son un territorio lejano y complejo que es necesario conocer y preservar.

Destacó el trabajo desarrollado por el Núcleo Milenio ESMOI, el cual ha aportado conocimientos sobre biodiversidad, corrientes de aguas profundas, amenazas, y en la relación de las comunidades con su entorno y las visiones para hacer un uso sustentable.

Indicó que los resultados obtenidos en estudios realizados en 2015 (Isla Salas y Gómez), y 2016 (Desventuradas y A. de Juan Fernández), entre otros, han posibilitado más que duplicar el número de publicaciones científicas.

“Nos ha permitido entender que los ecosistemas de las Islas Sala y Gómez están en buen estado”, dijo, junto con añadir que en las Islas Desventuradas y en Juan Fernández “está el mayor endemismo conocido para sistemas marinos en el planeta”, con peces, invertebrados, corales y aves marinas, así como la posibilidad de observar el gigantismo de algunas especies.

El Dr. Gaymer identificó amenazas como la sobrepesca, la contaminación y el cambio climático, así como los compromisos asumidos por el país, los que han permitido proteger el 42% de su zona económica exclusiva, lo que es un referente a nivel mundial.

Contaminación acústica

El Dr. Iván Hinojosa, del Departamento de Ecología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), abordó un aspecto desconocido para gran parte de la población.

En su presentación «El paisaje sonoro de las islas oceánicas. ¿Qué nos cuentan sus sonidos?», el académico se refirió a las señales acústicas existentes en distintos ambientes y hábitat marinos, y mostró ejemplos sobre cómo se escucha un arrecife de coral, las microalgas y camarones, entre otras especies, de la fauna que habita en esos lugares.

Indicó que los métodos acústicos son de utilidad y sirven para identificar la biodiversidad existente. “Los ambientes tiene señales acústicas”, destacó.

Asimismo, advirtió sobre el impacto negativo de los sonidos generados por la actividad humana en el mar, como el de embarcaciones y otros ruidos molestos que tienen efectos nocivos en las especies. “El ruido antropogénico genera un impacto”, sostuvo, añadiendo que este produce estrés, con efectos físicos y conductuales en las poblaciones.

Pesca sustentable

La pesca como actividad productiva en una zona única del planeta, plantea desafíos y cuidados especiales que deben ser considerados. En este contexto, el Dr. Billy Ernst, de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción, abordó distintos aspectos relacionados con esta labor, en especial la desarrollada en el mar del Archipiélago de Juan Fernández.

Destacó la fragilidad de un área de 24 mil kilómetros cuadrados, e hizo un recorrido por sus características, destacando las singularidades de un ambiente marino heterogéneo.

Puso de relieve la fauna insular marina, con especias endémicas y migratorias, de las cuales solo algunas corresponden a recursos extraídos por pesquería artesanal e industrial.

Basura

Otro aspecto que llama a la reflexión es el referido a la contaminación que afecta a los ecosistemas oceánicos. Sobre esta materia, el investigador de la Facultad de Ciencias del Mar de la UCN, Martin Thiel, se refirió al trabajo que desde 2007 realiza el programa Científicos de la Basura que integra a escolares de todo el país.

El científico identificó los tipos de basura existentes en las playas de Chile, donde predominan materiales como plástico, vidrio y metal, así como los restos y desechos contaminantes generados por la pesca industrial.

El Dr. Thiel, mencionó modelos que muestran que la basura presente en Rapa Nui tiene su origen desde la costa de Sudamérica, en viajes que pueden durar hasta un año.

Destacó que lo anterior es de gran importancia, porque permite saber de dónde viene la basura. Del mismo modo, explicó que en el continente es necesario buscar soluciones, reducir el uso de plásticos desechables e incentivar el reciclaje. “Todos podemos hacer algo para cuidar el mar”, sentenció.

Rectores

El encuentro, que tuvo como moderadora a la vicerrectora de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la UCN, Dra. María Cecilia Hernández, formó parte del Ciclo de Seminarios Virtuales del G9, y contó con la asistencia de rectores de las casas de estudios superiores pertenecientes a la Red.

El Rector de la UCN, Jorge Tabilo, subrayó el rol que, a través de sus investigadores, cumplen las universidades del G9 en el estudio de extensas áreas marinas protegidas, e hizo mención a la importancia del mar en la proyección al Asia-Pacífico, área de creciente protagonismo económico y geopolítico a nivel global. “Creamos conocimientos para apoyar la toma de decisiones, el que queda disponible para la comunidad nacional e internacional, ocupando nuestras instituciones lugares de liderazgo en áreas claves para el desarrollo sostenible, todo lo cual reafirma la función pública que cumplimos en beneficio del país y de sus distintas comunidades”.

Lo anterior fue compartido y complementado por el Presidente de la Red G9 y Rector de la U. Católica del Maule, Diego Durán, quien indicó que siempre el tema de sustentabilidad, y más si hace referencia al mar y las islas oceánicas, es sin duda un tema relevante. “Nuestro país tiene una inmensa costa, por lo cual hay mucho que trabajar, por supuesto estudiar y también innovar, por lo tanto, este seminario dio una mirada interesante y muy provechosa para poder tener una aproximación crítica y reflexiva respecto de ello. Agradecemos a toda la comunidad de la Universidad Católica del Norte, a su Rector Jorge Tabilo por el extraordinario trabajo realizado”, enfatizó.

Quienes deseen ver las distintas presentaciones del seminario lo pueden hacer aquí.

Más de 500 estudiantes participaron en curso sobre prevención de contagio del Covid-19

El curso se desarrolló en el marco de la ejecución de protocolos y coordinaciones dispuestas por el Comité de Crisis UdeC y contó con un amplio interés de los y las estudiantes.

Con una alta participación estudiantil de diversas carreras se desarrolló el curso online “Covid-19, prevención de contagio en los y las estudiantes”. Fueron 575 los y las inscritas en el curso, que tuvo como propósito el disponer de una metodología para prevenir el contagio de la enfermedad en el desempeño de labores presenciales en las instalaciones de la Universidad de Concepción, en el marco de la ejecución de protocolos y coordinaciones dispuestas por el Comité de Crisis UdeC.

Entre las principales temáticas abordadas por el curso de dos horas cronológicas, destacaron la identificación de los síntomas y signos causados por el virus, reconocer las diferentes formas de contagio, medidas de prevención y correcto uso de elementos de protección personal (EPP), como también el reconocimiento de las medidas de autocuidado durante trayectos de traslado y el manejo del protocolo frente a un caso sospechoso de Covid-19.

El curso, desarrollado por la Dirección de Servicios Estudiantiles (DISE) junto a la Dirección de Docencia, contó con la relatoría de la Dra. Alejandra Latorre, integrando además una evaluación final, cuya aprobación es requisito para iniciar cualquier actividad de tipo presencial, tanto dentro como fuera de la Universidad.

La directora de la DISE, Dra. Verónica Madrid, se refirió a la importancia de la realización de este curso, asegurando que “ha sido bien recibido por los y las participantes y esperamos poder capacitar grupos de entre 400 a 500 estudiantes cada 15 días en promedio, de acuerdo con la demanda que pueda existir, en base a las listas de estudiantes que realizarán actividad presencial y que cada jefatura de carrera envía a la DISE. La certificación demora alrededor de una semana y es enviada al correo del estudiante”.

En tanto, la directora de Docencia, Dra. Carolyn Fernández, agregó que “para la Dirección de Docencia es un hito importante la realización de este curso con fines preventivos, a partir de la situación sanitaria que vivimos a nivel local y nacional. El curso se enmarca en el desarrollo de los protocolos y coordinaciones que se realizan junto a las facultades y escuelas, facilitando la puesta en marcha de este plan de retorno seguro para las actividades presenciales de carácter crítico y respondiendo a la necesidad de retomar ciertas actividades esenciales de la formación de nuestros estudiantes”.

Respecto a la actividad académica en general, cabe mencionar que los estudiantes de pregrado se mantienen en modalidad virtual, según lo establecido por la autoridad universitaria en decreto emitido el 27 de agosto de este año, con el propósito de sostener las medidas que ha adoptado la Universidad para el cuidado y resguardo de sus trabajadores, trabajadoras, alumnado y comunidad en su conjunto.

Para mayor información sobre el trabajo que se está llevando a cabo sobre esta materia, se puede visitar el sitio web del Comité de Crisis.

Investigación pionera con aguas servidas ayuda a orientar la Búsqueda Activa de Casos en Chillán

La Iniciativa “Monitoreo SARS-CoV-2 en Aguas Servidas en la ciudad de Chillán”, pionera en Sudamérica, tiene como objetivo identificar casos asintomáticos y detectar precozmente casos positivos en población de riesgo.

Hoy se puso uno de las 20 tomas de muestras que se pondrán en los alcantarillados de la ciudad de Chillán con la finalidad de analizar las heces y poder orientar las búsquedas activas de casos para evitar brotes.

«Es una búsqueda orientada e inteligente», comentó el Dr. Rafael Araos, asesor estratégico de COVID del Ministerio de Salud.

El Dr. Araos explicó que el virus se excreta por las heces a partir de tres días desde el contagio pudiendo adelantar hasta dos semanas el diagnóstico clínico. Hay que considerar que el coronavirus puede permanecer hasta 21 días después de que los síntomas hayan desaparecido y el test nasofaríngeo arroje resultado negativo.

Consultado por la relevancia de esta iniciativa, pionera tanto en Chile como en Sudamérica, el profesional afirmó que “la implementación de este proyecto, su evolución en el corto y mediano plazo nos permitirá ir agregando indicadores basados en la evidencia que tenemos en el país para ir tomando mejores decisiones. Ustedes saben que nosotros en el Plan Paso a Paso tomamos una serie de parámetros que van desde el número de contagios, el uso de camas, etc. Este parámetro, de la presencia del coronavirus en las aguas servidas, nos va a permitir complementar y llenar espacios que aún no éramos capaces de llenar así que estamos súper entusiasmados de que mediante el estudio de algo tan sencillo como las aguas servidas podamos tener más información de la dinámica de la pandemia y esperamos que esto resulte de la mejor manera”.

Por su parte, la seremi de Salud de Ñuble, Marta Bravo, destacó la utilidad epidemiológica del proyecto, el cual seguirá siendo implementado en la región, ampliando la toma de muestras en la comuna de Chillán, llegando a zonas donde existan, por ejemplo, población de riesgo o un número de personas que puedan estar padeciendo la enfermedad sin manifestar síntomas.

En este sentido la autoridad sanitaria regional destacó que “inicialmente fueron 3 puntos y hoy, gracias al Instituto Sistema Complejos de Ingeniería (Isci), hemos calculado 20 puntos en la comuna de Chillán que son nodos donde se encuentra el agua. Otro aporte de la comunidad científica ha sido la contribución en infraestructura para poder hacer la detección y la respuesta también para entregar los resultados a la Seremi de Salud e iniciar la búsqueda activa en el caso de que aumente la carga viral en el agua o disminuya”.

La subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, destacó que la importancia de esta estrategia radica en que “estamos implementando diversas acciones orientadas a fortalecer nuestra estrategia de testeo, trazabilidad y aislamiento. En este sentido este proyecto, que ha permitido focalizar la toma de muestras PCR en la comunidad, es tremendamente importante porque nos permite identificar aquellos lugares con presencia de SARS-CoV-2 en diferentes puntos de la ciudad. De esta manera, detectando positividad en un sector, se refina la búsqueda en el caso a caso para realizar una detección oportuna y eficiente que nos permita controlar la propagación del virus”.

Iniciativa Piloto

La iniciativa piloto fue financiada por el Gobierno regional y ejecutada en conjunto con la Intendencia de Ñuble, las seremis de Ciencias y Salud, además cuenta con apoyo de la Universidad de Concepción y una entidad sanitaria.

Al respecto la seremi de Ciencia, Paulina Assmann, indicó que esta iniciativa se basa en la detección de presencia de COVID-19 en las aguas residuales para detectar en qué lugares o zonas hay personas con la enfermedad y desarrollar, en base a esos indicadores, una eficiente Búsqueda Activa de Casos.

“Al analizar las aguas servidas, se puede la presencia y cantidad de SARS-CoV-2 a través de la misma técnica de PCR que se usa en el diagnóstico de COVID-19. Según la carga viral detectada (cantidad de virus), se puede predecir la cantidad de gente infectada en áreas particulares de la ciudad. De esta manera, se puede informar al plan de Búsqueda Activa de Casos para que la estrategia ser más eficiente, enfocándose en aquellos lugares donde se evidencia presencia del virus”, explicó la autoridad regional del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

De esta manera el proyecto, basado en una experiencia holandesa, inició como un plan piloto el 25 de junio de este año con toma de muestras en 3 puntos de la comuna de Chillán: una Residencia Sanitaria, cárcel y Eleam.

En esta iniciativa juegan un rol fundamental las sociedades científicas. Por un lado está el rol de la Universidad de Concepción que, a través de su Centro de Biotecnología y junto a la seremi de Ciencia de la Macro Zona Centro-Sur, realizan un muestro a partir de la recolección de aguas servidas, las que luego son trasladadas a los laboratorios del CB-UdeC, donde se aplica la técnica del PCR a cada muestra que la componen cerca de cinco litros, que se extraen de un cuadrante limitado por la seremi de Ciencias.

Por otro lado está el trabajo que ha venido realizando, junto al Ministerio de Salud, el Instituto Sistema Complejos de Ingeniería (Isci).

Al respecto el investigador del ISCI, Charles Thraves, detalló que “en este tema del monitoreo una cosa es el proyecto y otra el cómo hacerlo de la mejor manera posible. Hay muchos puntos donde se pueden monitorear distintos segmentos de la población de Chillán entonces la pregunta es cómo podemos hacer esto de la mejor manera posible y, de alguna manera, la matemática nos ayuda a encontrar los puntos en los cuales sean capaz de darnos la mayor información de la gente y ojalá de la forma más precisa posible. De esta manera, con los resultados que se obtienen se pueden seguir tomando futuras decisiones para seguir segmentando los casos donde están y de alguna manera seguir encontrando más casos activos y los números vayan mejor y mejor”.

9 aportes del conocimiento tradicional, indígena y local para la Reducción del Riesgo de Desastre en Chile

Por: CIGIDEN
https://www.cigiden.cl

Es un centro de excelencia FONDAP-ANID, integrado desde sus inicios en 2011, por cuatro universidades chilenas: Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Técnica Federico Santa María, Universidad Andrés Bello, y Universidad Católica del Norte.

El reconocimiento y la incorporación del conocimiento local en planes de mitigación, gestión y recuperación luego de un desastre, sigue siendo un desafío sustancial. Mientras los saberes locales –que nacen, se acumulan y circulan en comunidades y territorios– se multiplican y se vuelven cruciales en la gestión in situ de riesgos socionaturales, los instrumentos y normativas de GRD aún no logran incorporar este conocimiento de manera robusta.

¿Cómo definimos “conocimiento local” y dónde lo encontramos? ¿Cómo lo aprovechamos respetando su especificidad y riqueza? ¿Qué instrumentos y metodologías necesitamos para hacerlo ingresar sustantivamente a la política pública? Estas son algunas preguntas cruciales para que Chile avance hacia una sociedad más resiliente, sustentable y democrática, y fueron el corazón del ciclo de conversaciones  “Desastres desde abajo: El rol de los saberes locales en la gestión del riesgo de desastre, organizado desde CIGIDEN.

“Pensado como un espacio para la especulación y el intercambio de ideas, el conversatorio no buscó determinar respuestas sino más bien abrir preguntas y reflexiones en torno al rol del saber local en las estrategias de Reducción del Riesgo de Desastre. El resultado de estos diálogos fueron plasmados en el libro “Desastres desde abajo: el rol de os saberes locales la Gestión del Riesgo de Desastres”, dice Manuel Tironi investigador CIGIDEN, académico de Sociología UC, y uno de los autores del documento junto al investigador Francisco Molina.

De acuerdo al documento, la riqueza de conocimientos y de prácticas tradicionales, indígenas y locales en Chile es extensa y compleja. Se trata de habitantes de un territorio marcado por variados fenómenos disruptivos, comunidades locales, pueblos ancestrales y colectivos territoriales que han elaborado sofisticadas prácticas situadas de diagnóstico, respuesta y mitigación del riesgo de desastre.

Naturalezas cambiantes

“Son saberes informales que, sin embargo, se sustentan en la acumulación y sistematización de experiencias concretas con naturalezas cambiantes. Son acervos que muchas veces pasan oralmente de generación en generación, o que sencillamente son parte inmanente de los mundos que pueblos, colectivos y comunidades construyen y habitan”, aseguran los expertos de la Línea de Investigación de CIGIDEN “La cultura del desastre y la gobernanza del riesgo”.

A juicio de los investigadores, estos conocimientos, lejos de ser un patrimonio estático, están en constante transformación y expansión: “En la medida que aparecen nuevos desafíos ante el cambio climático, las prácticas y saberes ecológicos de los territorios se ajustan y renuevan. En la ciudad y en el campo nacen nuevas organizaciones ciudadanas que traen consigo nuevas conceptualizaciones y propuestas prácticas. Los grupos migrantes que se han asentado en el país nos enriquecen con nuevas sensibilidades ambientales y conocimientos ante riesgos y desastres. A esto se le suma el surgimiento de tecnologías y plataformas digitales que han permitido diversificar los espacios de información, participación y colaboración en todo el ciclo del desastre”, escriben en el libro.

Durante las conversaciones, surgieron una serie de reflexiones que identifican 9 nueve formas en que los saberes propios de los territorios y comunidades ayudan a enriquecer, expandir y cualificar la política de RRD.

  1. Carácter situado: hablamos de conocimiento local porque se trata de un saber situado, es decir, que hace referencia a un territorio, posee un carácter experiencial y se confecciona de manera colectiva.
  2. Revela el sentir de los territorios: el conocimiento local alberga y nace de las experiencias de coexistencia entre distintas entidades –humanas, vegetales, geológicas— y releva lo que comunidades sienten y piensan sobre su territorio, así como los parámetros del riesgo, el desarrollo, lo justo y lo sustentable.
  3. Resignifica los riesgos: al ser relevados desde el conocimiento local, los riesgos aparecen de manera diferente a como son definidos desde el mundo científico: se pone énfasis en su naturaleza extensiva y a largo plazo, y se les evalúa en función de sus efectos situados.Fotos / José Miguel Valdés
  4. Posee múltiples portadores: el conocimiento local posee múltiples portadores en tanto se encuentra en diferentes actores y escalas, aún cuando hacen alusión a un territorio específico.
  5. Implica conectarse con la memoria: el conocimiento local considera la memoria como una “base de datos experiencial”, que permite vincular los desafíos presentes a la experiencia del pasado, conectando la vida e historia de la comunidad con los riesgos que enfrenta.
  6. Se hace cargo degragación ambiental como desastres: el conocimiento local aborda el deterioro ambiental considerándolo como un desastre en tanto empobrece a actores y comunidades locales, condicionando su bienestar social y ecológico. Desde los territorios los “desastres” no sólo son terremotos y tsunamis, sino también procesos crónicos de “desastre lento”.
  7. Dialoga con nuevas tecnologías: el conocimiento local presenta apertura al diálogo con nuevas tecnologías y medios de comunicación para hilvanar un nuevo lenguaje que le permita a actores y comunidades posicionarse al momento de diseñar estrategias de gestión de riesgo de desastres.
  8. Promueve la sanación: desde la perspectiva del conocimiento local, la RRD no puede tratar únicamente sobre la proyección de escenarios futuros. A lo que invita el conocimiento local es a una planificación que contemple procesos de sanación y remediación de personas, comunidades y ecosistemas.
  9. Dialoga con el arte y la cultura: el conocimiento local es especialmente permeable a los registros más afectivos, creativos y especulativos propios de las artes y la cultura. La conexión entre el conocimiento local y las artes emerge, por tanto, como una posibilidad clave para la gestión de RRD, toda vez que permite visibilizar a los territorios y sus saberes, aumentar su alcance y sensibilizar a los tomadores de decisiones.

¿Chile necesita una Ley de Salud Mental?

Por imhay
Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes

A pesar de las cifras negativas que dejó la pandemia en términos de bienestar emocional, actualmente no existe una normativa que garantice los derechos de las personas que presenten patologías de salud mental. Una legislación que la mayoría de los expertos consideran necesaria, aunque enfatizan en la necesidad de contar con recursos para mejorar el volumen y calidad de atenciones en el sector.

«Falta un debate para analizar si la ley es el camino más ventajoso o no. Sin duda, hay algo que hacer para que mejore el acceso y la calidad de la salud mental», señala la directora de Imhay, Dra. Vania Martínez.

El estado de la salud mental de los chilenos es crítico. Si antes la situación ya era compleja por los altos índices de depresión que se manifestaban en las encuestas, con la crisis sanitaria, el escenario se agudizó aún más. El estudio Termómetro de la Salud Mental en Chile, realizado por la ACHS y el Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, dio cuenta de ese fenómeno. De acuerdo al sondeo -publicado en agosto-, un 54,8% de las personas se sintió más agobiada de lo habitual, un 34,6% de los encuestados exhibió síntomas asociados a la presencia de problemas de salud mental y un 32% de las personas se declaró más deprimida que lo normal.

A pesar de aquello, nuestro país no cuenta con una Ley de Salud Mental que establezca un catálogo de derechos básicos para las personas que presenten este tipo de patologías. Hasta el momento, todo eso se encuentra regulado mediante normativas dispersas. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Plan de Acción de Salud Mental 2013-2020, estableció como meta que los países elaboraran o actualizaran sus legislaciones en el área, en Chile aún no se ha zanjado esa discusión. De hecho, somos parte del 40% de países del mundo que no tiene Ley de Salud Mental.

Lo que sí existe son programas que han permitido hacerle frente a esta problemática por parte de los diversos gobiernos. Así nació el Plan Nacional de Salud Mental 2017-2025, que recoge los desafíos y estrategias del sector. Sin embargo, para el psiquiatra Gonzalo Cuadra, integrante de la comisión de salud mental del Colegio Médico, este tipo de intervenciones son aún insuficientes. “Hay una serie de cosas que son valorables y necesarias del plan, pero solo constituyen una hoja de ruta para mejorar salud mental de nuestra población. Que exista Ley de Salud Mental, en línea con recomendaciones internacionales de derechos humanos, es indispensable y tan importante como eso es que se lleve a la práctica esa legislación”, afirma.

Justamente, en el Plan Nacional, se establece como meta la creación de una normativa en 2020. Un objetivo que, hasta el momento, no se ha concretado, pese a que existe en el Congreso un proyecto de ley sobre la materia. La iniciativa, que ingresó en marzo de 2016 a la Cámara de Diputados/as, tiene que como objetivo resguardar los derechos básicos de las personas con patologías de salud mental. Una de sus autoras fue la diputada Marcela Hernando, que explica que la futura ley permitiría fijar estándares básicos para pacientes en situación de discapacidad psíquica. “Cuando se trata de personas que no son autovalentes, no se respeta ningún derecho. En algunas partes todavía se esteriliza a personas sin su consentimiento. Tener esta legislación permitiría reclamar este tipo de vulneraciones”, cuenta.

Lo mismo explica Matías González, psiquiatra de la Universidad Católica y autor del estudio Avanzando al desarrollo de una propuesta de Ley de Salud Mental en Chile: marco legislativo de promoción y protección de los grupos de mayor vulnerabilidad y riesgo. “Con la ley se podrían proteger los derechos humanos de los pacientes con problemas de salud mental más graves: aquellos con patologías más complejas y sobre los cuales podemos generar un olvido como sociedad porque, al estar impedidos de tomar decisiones, no tienen voz”, afirma. Así, por ejemplo, se podrían regular las internaciones psiquiátricas involuntarias para adecuarlas al estándar internacional y cumplir así con lo establecido por la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

La futura legislación también debería considerar una mirada amplia, con inclusión plena y enfoque de género. Esto, porque históricamente las mujeres han reportado mayores problemas en el ámbito de bienestar emocional. La misma encuesta de la ACH-UC lo revela: mientras un 56,7% de las mujeres reportó sentirse peor o mucho peor respecto a la situación pre-pandemia, solo el 42% de los hombres indicó lo mismo. “Es necesaria la perspectiva de género en la normativa, sobre todo considerando cómo las mujeres vivimos los problemas de salud mental y cómo nos afectan a nosotras. Todo eso se puede garantizar con personal especializado, con capacitaciones a los profesionales, y fortaleciendo el rol del Estado esta materia”, enfatiza la abogada de la UC y directora de Derecho Público de Asociación de Abogadas Feministas (Abofem), Florencia Pinto.

A pesar del consenso respecto a la necesidad de la ley, existen miradas más escépticas dentro del mundo de la psicología sobre la futura legislación. Desde el Núcleo Milenio Imhay, institución que reúne a investigadores de diversas universidades del país, explican que aún se debe analizar la normativa para determinar si se adecúa a las necesidades y al mejoramiento real de la salud mental de los chilenos/as. “Hay indicaciones del proyecto que son posibles de mejorar. Pero más allá de eso, falta un debate para analizar si la ley es el camino más ventajoso o no. Sin duda, hay algo que hacer para que mejore el acceso y la calidad de la salud mental. Tenemos que dar esa discusión, e independientemente de lo que pase, es importante que la normativa vaya asociada a recursos. No basta con una declaración de principios, sino que necesitamos que tenga una implementación”, reflexiona su directora, Vania Martínez.

Un grupo de profesionales y académicos de la Universidad de Chile en octubre lanzó una campaña denominada “Salud mental es salud”, donde justamente se hizo un llamado a las autoridades a aumentar los recursos destinados al área. Actualmente, Chile invierte apenas el 2% del presupuesto sanitario en salud mental, una cifra considerablemente más baja al 5% recomendado por la OMS. A pesar de aquello, la diputada Karol Cariola, integrante de la comisión de Salud de la Cámara de Diputados/as, explica que los recursos no están contemplados en la nueva normativa e indica que aumentarlos es indispensable para poder asegurar la universalidad de las prestaciones. “Tener acceso a un buen tratamiento termina siendo un privilegio de unos pocos. Necesitamos disponer de recursos que permitan implementar una política de salud mental efectiva para los chilenos y chilenas, sin discriminación”, afirma.

Reflejo de la falta de recursos es lo que ocurre en el sector público. De acuerdo a datos entregados por el Minsal al Congreso (19 de octubre 2020), en la actualidad existen 625.000 personas en tratamiento por trastornos de salud mental en la Atención Primaria de Salud, lo que corresponde a una cobertura del 22%. Además, la población recibe en promedio 4 prestaciones durante el año, algo que, según la psiquiatra Vania Martínez, es bajo para poder tratar enfermedades complejas. “Por ejemplo, en el caso de la depresión, la indicación es que las personas reciban terapia con frecuencia semanal y de alrededor de 12 sesiones. Eso no se cumple. Hay una brecha entre lo que señala la evidencia y lo que se hace”, dice.

Para que la futura ley cuente con un presupuesto más robusto, de acuerdo a los expertos/as, es necesario que se termine con la estigmatización que existe hacia la salud mental para así derribar una falsa creencia: que este tema no tiene impacto en la economía de los países.

El estudio Ampliación del tratamiento de la depresión y la ansiedad: un análisis del retorno de la inversión global demostró que el tratamiento efectivo de los trastornos mentales “comunes” -como la ansiedad y la depresión- conduce a grandes ganancias en la productividad económica de los Estados. Así lo explica también la psicóloga de la Universidad Católica, Mariane Krause: “Los problemas de salud mental inciden fuertemente en el bolsillo de los países y eso está estudiado. El costo que implica tener una tasa importante de problemas como, por ejemplo, la depresión; es alto. Es un buen argumento para decir que la salud mental es importante no solo desde el punto de vista ético, sino también económico”, dice.

La inversión, sin embargo, no se debe centrar únicamente en tratamientos y atención primaria. Tan importante como eso es la prevención y promoción de la salud mental para bajar la tasa de incidencia de estas problemáticas. “Uno de los principales déficit que tiene este sistema de salud es que no le da prioridad a los procesos preventivos. La salud mental tiene un aspecto preventivo fundamental y que tiene que ver con entregar herramientas, con entregar condiciones a los ciudadanos, para enfrentar de mejor manera procesos difíciles a lo largo de la vida”, afirma la diputada Karol Cariola.

Pero el psiquiatra Gonzalo Cuadra, representante Colegio Médico, va más allá y apunta un mejoramiento integral de las políticas públicas, en todo ámbito, para cuidar la salud mental de la población. “El área asistencial es la punta de pirámide del conjunto de intervenciones que se requieren para velar por el bienestar de las personas. Por eso, otras políticas públicas son tanto o más importantes para proteger la salud mental como las que hay hasta el minuto”, indica. Lo mismo explica la psicóloga Mariane Krause: “La promoción va más allá de una ley específica o de un ministerio. Es transversal, de manera que requiere de dictámenes del gobierno central. Hay muchas cosas que inciden en la salud mental, por lo tanto en cada repartición pública se tiene que promover el bienestar de las personas”, dice.

Así, el tema de la salud mental podría tener, incluso, una bajada en el debate de la nueva Constitución. “La salud mental hay que consagrarla en la nueva carta fundamental. Ha sido una de las grandes demandas del pueblo movilizado, se ha hablado muchísimo del tema y si no nos hacemos cargo, estaríamos haciendo una Constitución que tiene problemas. Al estar en el texto constitucional pasa a ser una realidad, de la cual nadie podría hacer oídos sordos”, finaliza la abogada Florencia Pinto.

Lee el artículo en su versión original en: https://www.latercera.com/paula/necesita-chile-una-ley-de-salud-mental/ 

IMO y CICAT se adjudican Proyecto Ciencia Pública

El Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) junto al CICAT se adjudicaron el Proyecto del Concurso Nacional de Ciencia Pública, titulado “Atacamex: Ciencia del Océano Profundo”.

El citado Proyecto, el cual obtuvo el mejor puntaje a nivel nacional, pretende -por medio de una exposición interactiva- dar cuenta de cómo es, quienes habitan y cómo se estudia el océano profundo, una de las zonas menos exploradas de nuestro Planeta.

La muestra tiene como objetivo principal el convertirse en una experiencia memorable para el visitante, realizando éste un viaje exploratorio interactivo a las profundidades de nuestras fosas marinas -en especial a la Fosa de Atacama, recordando el espíritu de lo que fue la exitosa expedición Atacamex, en 2018- aunando Ciencia y Arte de manera lúdica.

Con esta gran hazaña como telón de fondo, la muestra buscará adentrar a los asistentes en este hábitat inhóspito y desconocido para el público masivo, el cual tendrá la oportunidad de conocer de primera mano la tecnología de vanguardia empleada para abordar investigaciones científicas en este ámbito. Asimismo, el propósito de ésta es que el visitante se familiarice con los organismos de profundidad propios de este ecosistema, el cual, en el caso chileno, actúa como una suerte de última frontera natural de nuestro territorio.

Fuente: IMO

La amenaza del cambio climático empuja al huemul a la cuasi extinción

Centro UC Capes

Un estudio de investigadores CAPES, CONAF y la Universidad Austral de Chile, evaluó las variables ambientales que inciden en el tamaño y supervivencia de las poblaciones de este remoto ciervo de los fiordos patagónicos. 

Uno de los aspectos más estudiados acerca del cambio climático es el impacto que éste tiene sobre las dinámicas de población de diversas especies animales, amenazando, en muchas ocasiones, incluso su supervivencia. Sin embargo, son pocos los estudios de largo plazo que han investigado los efectos de este fenómeno en especies amenazadas y con áreas de distribución restringidas.

Es el caso, por ejemplo, del huemul (Hippocamelus bisulcus), un ciervo endémico de Sudamérica clasificado como “en peligro de extinción” desde 1976, debido principalmente a la reducción paulatina de su distribución geográfica provocada por la deforestación, la fragmentación de su hábitat y la introducción de fauna exótica y doméstica en la región. 

A través de un estudio publicado en la Revista Internacional de Biometeorología, un grupo de investigadores del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad(CAPES UC), el Laboratorio de Manejo y Conservación de Vida Silvestre de la U. Austral y CONAF, estimó el impacto actual y futuro del cambio climático sobre las comunidades de huemules de los fiordos patagónicos de la región de Aysén, y de paso, evaluó las variables ambientales que podrían afectar sus ciclos poblacionales. 

Para ello desarrollaron un modelo de dinámica poblacional que recogió datos de población recopilados entre 2004 y 2017 en el Parque Nacional Bernardo O’Higgins, una de las 13 áreas protegidas que actualmente albergan comunidades de huemul en Chile, y alguna vez considerada la concentración más grande de estos ciervos en el país. 

Pronóstico aciago

De esta forma, los investigadores proyectaron la viabilidad poblacional de las comunidades de huemul del fiordo Bernardo para los próximos 100 años, a partir de dos escenarios posibles: el primero, considerando las condiciones climáticas actuales de la región (caracterizada por un clima frío y húmedo, con temperaturas promedio anuales entre 7 y 8 °C, y precipitaciones superiores a los 4.000 mm), y el segundo atendiendo a las condiciones futuras estimadas por diversos modelos climáticos globales para los años 2050 y 2070. 

Las conclusiones alcanzadas por los investigadores indican que las poblaciones de huemul que habitan las zonas aledañas al fiordo Bernardo se encuentran actualmente en un proceso de cuasi extinción, y las probabilidades de extinción total podrían aumentar seriamente con el cambio climático

“Por “cuasi extinción”, nos referimos a que la población estudiada se encuentra en niveles tan bajos de abundancia, que puede ser peligroso desde el punto de vista genético, pues cualquier perturbación fuerte podría hacerla desaparecer” relata Carlos Riquelme, médico veterinario de CAPES y autor principal del estudio.

“En nuestro análisis” explican los autores “encontramos que el tamaño actual de la población de huemul podría reducirse dramáticamente en escenarios futuros de cambio climático”. Los expertos señalan que existe una alta probabilidad de que el número de individuos en la zona caiga por debajo de 30 o 15 individuos en el próximo siglo, una cifra por debajo del tamaño sugerido por la UICN para asegurar una población viable.

Los autores también puntualizaron que la baja densidad de individuos en el Parque podría, además, reducir el potencial evolutivo de esta especie debido a su baja variabilidad genética, menguando su capacidad de adaptación a nuevas circunstancias generada por cambios extremos en su medio.

Temperaturas y precipitaciones: principales variables

Junto a estas proyecciones, el estudio analizó los factores que influyen sobre las dinámicas de población del huemul, esto es, el aumento o disminución de su número en el tiempo. Según este análisis, las condiciones climáticas invernales son las que mejor predicen el crecimiento poblacional de los ciervos de fiordo Bernardo, los cuales se benefician cuando el invierno es más frío y la disponibilidad de alimento mayor. 

Si bien las razones para esta relación aún no se conocen, los investigadores especulan con la posibilidad de un “desajuste” entre las fases de reproducción del huemul y el crecimiento y disponibilidad de plantas o forraje cuando las temperaturas invernales son altas. “Creemos que podría producirse lo estudiado en especies similares, donde se observa que inviernos más cálidos y con menor precipitación pueden alterar la vegetación generando escasez de alimentos” explica Riquelme, “lo que aumenta también la competencia dentro de la población, incrementando su mortalidad.

Este estudio constituye un insumo clave para el diseño de estrategias de conservación para este emblemático ungulado nacional, al identificar por primera vez los principales factores de riesgo que podrían restringir la recuperación de su población, y ofrecer una aproximación cuantitativa y de largo plazo. 

“Tratar de sacar al huemul de este riesgo es complejo” señala Riquelme. “Aún es necesario tener más información sobre el huemul y su interacción con el ambiente, ya que el actual escenario de cambio global y climática puede resultar aún peor para él”.

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