Startup crea brazalete para medir la temperatura de la sangre y monitorear desde el celular los síntomas del covid-19.
Vigalab ofrece soluciones, simples y económicas, para la interconexión digital de objetos y máquinas industriales con internet, llamado el internet de las cosas (loT), para optimizar su uso y favorecer el monitoreo y control eficiente. Abarca diferentes rubros tales como el proyecto “internet del agua” para el control de plantas industriales y grandes empresas y “aguas clínicas” para el monitoreo de purificadores de agua en clínicas y hospitales.
En el contexto de la pandemia, los fundadores de Vigalab, José Reyes, ingeniero mecánico y Eduardo Hitschfeld, ingeniero telemático, se preguntaron cómo podían aportar, con sus conocimientos, en la detección temprana de los síntomas del covid-19. Es así que desarrollaron un brazalete que mide la temperatura corporal, un dispositivo para ser utilizado en diversas actividades productivas, que no pueden paralizar obras y que requieren constante monitoreo como, por ejemplo, la minería.
“La solución es un sistema que se integra con un brazalete, que se encarga de medir la temperatura de las personas y comunicarlo mediante bluetooth al segundo componente del sistema, que es una aplicación que llevan los usuarios en sus celulares. Esa aplicación se encarga de tomar la medición del brazalete y, además, cuando ve que la persona tiene una temperatura elevada le hace una serie de preguntas sobre sus síntomas”, explicóJosé Reyes.
Esta aplicación funciona cuando todos los integrantes de un grupo de trabajo, estudiantes o familia portan la pulsera, permite medir la interacción entre las personas para detectar posibles focos de contagio. Cuando el celular de una persona se acerca al brazalete de otra, el sistema deja un registro de la interacción analizando los síntomas de cada una. Por ejemplo, si un estudiante con fiebre se acerca a otro, este queda en estudio por un posible contagio.
Eduardo Hitschfeld, sobre el desarrollo del proyecto, expresó que “hemos estado diseñando el software móvil, la base de datos y el sistema del servidor. El brazalete se conecta al teléfono y el teléfono se conecta a la base de datos. Lo único que hace la pulsera es tomar e informar a la aplicación la temperatura propiamente tal. La aplicación hace un cuestionario, toma la ubicación de donde está la persona, se procesan los datos en el servidor y se reporta dicha información a las empresas”.
Pero esta no es la única iniciativa, de los empresarios, que está aportando con soluciones innovadoras a la crisis del coronavirus. Con la venia del Grupo Viga, Vigalab desarrolla “aguas clínicas”, que consiste en la purificación en forma remota de aguas para ser utilizada en los recintos de salud en los análisis de sangre. El vital elemento tiene que estar purificado para que el resultado de los exámenes no salga erróneo, “algo muy delicado en el escenario del coronavirus”, dijo José Reyes.
La teleoperación de Vigalab funciona gracias a unos pequeños robots, llamados vibots, que almacenan la información de cada máquina. Los vibots envían información vía conexión a internet a un servidor central, el que a través de softwares y programas computa la información sintetizada del funcionamiento de la máquina y su desempeño en el servicio.
El Núcleo Milenio para la Investigación Colaborativa en Resistencia Antimicrobiana (MICROB-R) es un grupo multidisciplinario de científicos dedicados a estudiar las bacterias resistentes a los antibióticos, cómo estas se originan, su comportamiento en diferentes situaciones, qué factores favorecen su desarrollo y cuál es su conexión con el ambiente, los animales y las cadenas productivas.
Para alcanzar estos objetivos de relevancia global, MICROB-R reunió a médicos clínicos y veterinarios, microbiólogos y científicos dedicados a la investigación básica, expertos en epidemiología y en modelamiento matemático y especialistas en políticas públicas; para aportar desde sus distintas perspectivas al estudio de la resistencia a los antibióticos.
En cuanto a los pilares de investigación, en MICROB-R detallan que parte de su investigación científica se concentra en las bases biológicas de la resistencia antimicrobiana.“Buscamos responder a preguntas tales como ¿cuál es el rol del medio ambiente y de los animales en la aparición y la diseminación de bacterias resistentes a los antibióticos en diversos escenarios?, ¿cuáles son las bacterias resistentes que circulan a lo largo del país y cuál es la carga de enfermedad que conllevan?, y ¿cuáles son las dinámicas de transmisión de bacterias resistentes entre el hospital y la comunidad?
La investigación que desarrollan en este ámbito se realiza en cuatro laboratorios, cada uno aportando distintas bases de conocimiento y capacidades.
Estos se encuentran en distintas ciudades, como es el caso de Santiago, con el Laboratorio de Inocuidad Alimentaria, del Centro de Medicina Veterinaria de la Universidad Andrés Bello; y el Laboratorio de Genómica y Resistencia Microbiana (GeRM), de la Facultad de Medicina Clínica Alemana de la Universidad del Desarrollo. También en Valparaíso y Concepción, con el Laboratorio de Genética e Inmunología Molecular, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; y el Laboratorio de Investigación en Agentes Antibacterianos (LIAA), de la Universidad de Concepción.
Educación y políticas públicas
Otro de los pilares fundamentales para el trabajo que realiza MICROB-R, tiene que ver con la educación en resistencia antimicrobiana. En este pilar de acción el núcleo canaliza múltiples iniciativas educativas dirigidas a públicos diversos. “Queremos generar comprensión y conciencia sobre el uso responsable de los antibióticos y mejorar el conocimiento en la comunidad del fenómeno de la resistencia, y sensibilidad respecto a su carácter global y multicausal”.
A la fecha han materializado iniciativas como la elaboración de una experiencia educativa para público infantil en el stand MICROB-R, presentado en “Fiesta de la Ciencia y la Tecnología”, organizada por EXPLORA, donde se buscó incentivar la comprensión de la presencia de bacterias beneficiosas y dañinas en el organismo.
Celebraron el Curso Universitario Resistencia Antibacteriana (CURB), donde destacados especialistas del país se reunieron en una jornada en que profesionales de la salud y estudiantes actualizaron conocimientos y estrecharon lazos de colaboración para abordar la resistencia antibacteriana.
Además, con el auspicio de MSD Chile y el apoyo de la Sociedad de Microbiología de Chile (SOMICH) y la Sociedad Chilena de Infectología (SOCHINF), difundieron a público general en todo el país, la campaña de uso adecuado de los antibióticos “Antibióticos con Responsabilidad”.
Todas estas actividades han sido muy enriquecedoras para el núcleo y resaltan el compromiso social de MICROB-R. Asimismo, las políticas públicas también son un pilar importante para MICROB-R, dado que según sus especialistas, la resistencia antimicrobiana es un fenómeno altamente complejo, cuya solución requiere acciones coordinadas entre diversos actores.
“Buscamos cumplir un rol en las políticas púbicas mediante investigación científica que abarque las dimensiones sociales, institucionales y económicas de la resistencia antimicrobiana, abordando preguntas como ¿cuál es el costo económico de la resistencia para Chile?, ¿cuáles son las relaciones entre resistencia antimicrobiana y pobreza, inmigración y desigualdad? y ¿cuál es el estado de los programas de optimización de antimicrobianos en nuestros hospitales y cómo implementarlos de la mejor manera?”.
El trabajo en este último pilar, se lleva a cabo a través de actividades de articulación de alianzas con actores relevantes en el control de la resistencia antimicrobiana en Chile, con el fin de maximizar la coordinación y aumentar su eficiencia.
Líneas de investigación
En MICROB-R explican que una de sus líneas de investigación tiene que ver con la resistencia antimicrobiana en el ambiente y su impacto en la salud humana a través de un enfoque “Una Salud” (One Health). Entender que hoy vivimos en un solo mundo que compartimos con animales de compañía, animales de producción y vida silvestre, resalta la importancia de pensar que la salud y bienestar de estos seres vivos, afecta profundamente la salud de las personas.
“Existe evidencia que sugiere fuertemente, que el medio ambiente juega un rol fundamental en el origen y diseminación de bacterias resistentes o de los determinantes genéticos de resistencia (que son los genes que confieren resistencia antimicrobiana a las bacterias). Sin embargo, el rol de la circulación ambiental de estos en la salud humana no está totalmente claro, y es una de las preguntas de investigación que MICROB-R está desarrollando. Mediante un enfoque que considera el concepto de ‘Una Salud’ pretendemos comprender la biología y diversidad de las bacterias resistentes presentes en el ambiente, junto a su potencial genético para diseminar la resistencia antimicrobiana y así afectar a la salud de la población.
Para alcanzar estos objetivos, aseguran que descifrar la interacción que existe entre ambiente, animales y los seres humanos es un paso fundamental para diseñar estrategias sólidas que permitan contener la crisis global de la resistencia antimicrobiana. Hoy en día con la pandemia de coronavirus, el mundo se ha dado cuenta de la importancia de estudiar el medio ambiente y los animales, principalmente para poder predecir futuros riesgos y responder con más evidencia científica a los desafíos de enfermedades infecciosas.
A su vez, otra de las líneas de investigación tiene relación con la epidemiología molecular, dinámicas de transmisión y magnitud de la resistencia antimicrobiana en diversos escenarios.
“Nuestro conocimiento de la resistencia antimicrobiana a nivel local dista de ser ideal, lo que nos obliga a utilizar datos internacionales y dificulta la implementación de políticas específicamente orientadas a nuestra realidad. A través de esta línea de investigación, esperamos mejorar significativamente nuestro conocimiento de las bacterias resistentes que circulan a lo largo del país y comprender la carga de enfermedad que conllevan”.
Además, esperan aportar datos de vanguardia, que ayuden a resolver las dinámicas de transmisión entre hospitales y la comunidad en general. Y la creación de un biorrepositorio nacional de bacterias multirresistentes, que facilitará la investigación relacionada a resistencia antimicrobiana en Chile y el mundo.
Inédita campaña en Chile
El Núcleo Milenio para la Investigación Colaborativa en Resistencia Antimicrobiana (MICROB-R) junto con el auspicio de MSD Chile, lanzó a fines de 2019 la campaña “Antibióticos con Responsabilidad”, con el fin de educar al público general sobre cómo prevenir la resistencia antimicrobiana a través de un consumo responsable de los antibióticos, y además en un afán de establecer alianzas con actores relevantes en esta misma área y promover políticas públicas eficaces.
La campaña, con piezas graficas y audiovisuales, se extendió por más de dos meses, aunque señalan que la idea es continuar con la educación sobre este importante tema.
La campaña contó además con el patrocinio de la Sociedad de Microbiología de Chile (SOMICH) y la Sociedad Chilena de Infectología (SOCHINF), y fue exhibida no solo en redes sociales, sino también en salas de CineHoyts a lo largo de Chile y en la red de Metro de Santiago.
Dr. José Munita, director del Núcleo Milenio MICROB-R
“Lo que queremos de MICROB-R es estimular la investigación de buena calidad en resistencia bacteriana”
Dr. José Munita, director del Núcleo Milenio MICROB-R
El Dr. Munita es médico cirujano de la Universidad de los Andes. Luego de completar su entrenamiento en Medicina Interna en la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo, se trasladó a los Estados Unidos donde fue becario clínico en Enfermedades Infecciosas, en la Universidad de Texas, en Houston.
Luego de completar su subespecialidad, Munita realizó un postdoctorado de 3 años, instancia donde estudió los mecanismos moleculares de resistencia en enterococo y estafilococo.
Actualmente, ejerce como director del Grupo de Genómica y Resistencia Microbiana (GeRM) del Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina (ICIM) de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo, donde es profesor asociado. Ha publicado más de 40 artículos originales y capítulos de libros, la mayoría de ellos en prestigiosas revistas internacionales.
¿Qué tipos de investigaciones realizan en sus laboratorios y cuál es el perfil profesional de los investigadores?
Tenemos investigadores con especialidades muy diversas, como médicos que se dedican a infectología clínica, microbiólogos, médicos veterinarios, expertos en la cadena e inocuidad alimentaria, biólogos que estudian ambiente y agua, epidemiólogos sociales, ingenieros y bioinformáticos; que dan cuenta de las distintas miradas que tiene la resistencia antimicrobiana.
Realizamos investigaciones clínicas que estudian los factores de riesgo de pacientes con bacterias resistentes, tasas de mortalidad y tratamientos. Asimismo se está trabajando en temas microbiológicos, para determinar qué tratamientos son los más adecuados, analizando los nuevos antibióticos que han llegado al país, el comportamiento de las bacterias resistentes y los mecanismos de resistencia, por ejemplo enzimas y genes de resistencia.
Tenemos también una mirada global “Una Salud”, para estudiar la resistencia antimicrobiana desde la participación de la comunidad, para determinar la importancia que tienen las personas fuera de los hospitales en este trabajo colaborativo; y también vinculamos en este enfoque a los alimentos, el agua y animales, para estudiar cómo la producción impacta en la salud de las personas.
¿Qué son las bacterias resistentes?
La mayoría de las bacterias son “buenas”, no hacen nada a la persona, pero existen “unas pocas” bacterias que nos pueden infectar y producir las conocidas “infecciones bacterianas”, como son, por ejemplo, las infecciones urinarias o las amigdalitis bacterianas.
Por lo tanto estas bacterias resistentes con el tiempo aprenden a resistir a los antibióticos, dejan de hacer efecto y son capaces de vivir con el medicamento.
¿Por qué es importante el uso correcto de antibióticos?
El principal factor que determina que una bacteria se haga resistente es que se vea enfrentada a los antibióticos, por lo tanto tiene que adaptarse y evolucionar para poder sobrevivir. Por lo tanto en la medida que usemos más mal los antibióticos, favorecemos la aparición de resistencia.
¿Por qué la resistencia antimicrobiana es un problema para la salud pública?
Porque si nos quedamos sin antibióticos, volvemos a la medicina pre moderna. Luego que los antibióticos revolucionaran a la sociedad por completo, hubo un gran cambio de paradigma, de hecho es muy raro que alguien hoy muera a causa de alguna infección bacteriana.
Por otro lado, es importante destacar que los antibióticos también son usados para evitar infecciones en las intervenciones quirúrgicas complejas, como transplantes o cirugías a corazón abierto, por ejemplo. Por lo tanto son fundamentales en la medicina moderna y en la salud pública.
¿Qué riesgos corren las personas por un mal uso de los antibióticos?
El mal uso de antibióticos tiene algunos riesgos, como por ejemplo cuando infecciones intestinales provocadas por una bacteria se aprovechan que estos medicamentos “matan” la flora intestinal “buena”, y provocan una diarrea muy dificil de controlar. Por lo tanto el problema no es tanto individual, sino que el riesgo es a nivel poblacional, de seleccionar bacterias resistentes.
La lucha contra la resistencia a los antibióticos reviste alta prioridad para la OMS. ¿Cuál será la labor del núcleo desde Chile?
Nosotros lo que estamos haciendo es prender “una ampolleta”, un “foco” de luz, respecto de la situación en Chile y cómo este trabajo puede informar también de lo que está sucediendo en Latinoamérica.
Estamos entendiendo mucho mejor la situación de los hospitales, que por ahora es muy precaria. En este sentido estamos creando una red de 15 hospitales, donde estamos guardando todas las bacterias y las estamos estudiando para entender, entre otros elementos, cómo se comportan nuestros pacientes y generar una estadística asociada a mortalidades, investigación básica, resultados e impacto en el sistema público chileno de la resistencia antimicrobiana.
MICROB-R está produciendo datos locales y un biorrepositorio de bacterias multirresistentes recolectadas en Chile. ¿Cuál es la relevancia nacional de éstas tareas?
El biorrepositorio es súper interesante, ya que todas estas bacterias que estamos recolectando a nivel de los hospitales, se están guardando para ponerlas a disposicion de la comunidad científica, que sin duda es un cambio de paradigma enorme, porque el “cuello de botella” a la hora de investigar resistencia antimicrobiana, es tener acceso a estas bacterias.
Hay mucho científico en Chile y Latinoamérica que tiene ideas e hipótesis interesantes, pero no puede llevarlas a cabo porque no tiene acceso a las bacterias que necesita. Entonces lo que queremos de MICROB-R es estimular la investigación de buena calidad en resistencia bacteriana, con la facilitacion de este banco de datos.
Hay algunas dudas del público general respecto a que el coronavirus puede evitarse consumiendo antibióticos, ¿cuál es la postura de MICROB-R al respecto de esta inquietud y de cómo evitar el contraer esta enfermedad?
El coronavirus no es una bacteria, por lo tanto los antibióticos no sirven para prevenir ni tratar esta enfermedad. De hecho al usarlo incorrectamente, la persona puede incurrir en un problema mayor, y terminar con una infección bacteriana en los pulmones. Hay que ser muy enfáticos, los antibióticos no sirven para el coronavirus.
Andrea Moreno Switt, directora alterna del Núcleo Milenio MICROB-R
El importante rol del ambiente y los animales en la problemática de la resistencia antimicrobiana
Andrea Moreno Switt realizó sus estudios de Medicina Veterinaria en la Universidad de Concepción y un magíster en Microbiología en la misma casa de estudios, bajo la tutela de otro de los investigadores de MICROB-R, Gerardo González-Rocha.
Posteriormente, se trasladó a Estados Unidos donde obtuvo un PhD y Postdoc en Ciencias y Tecnología de los Alimentos en la Universidad de Cornell, Nueva York, el año 2013.
Ha sido reconocida como experta por múltiples agencias y organizaciones nacionales e internacionales, como cuando se convirtió en la primera investigadora latinoamericana galardonada por la Asociación Internacional de Protección de los Alimentos en EE.UU., que destacó sus aportes a la inocuidad alimentaria. Actualmente es miembro del grupo de estudio de Salud y Producción Animal de FONDECYT y miembro del panel de expertos de la FAO en resistencia en patógenos transmitidos por alimentos.
Es además investigadora responsable de FONDECYT Regular y es directora de un proyecto FONDEF. La Dra. Moreno ha publicado más de 42 artículos en revistas indexadas, los que han sido citados en más de 1.700 ocasiones.
¿Qué es el Núcleo Milenio MICROB-R y cuáles son sus objetivos centrales?
Es un núcleo de investigación que estudia la resistencia antimicrobiana utilizando la aproximación de Una Salud, que declara la salud humana, animal y ambiental como un conjunto; ya que la resistencia antimicrobiana es una problemática dinámica que incluye todos estos “compartimientos”.
Nuestros objetivos se centran en tres grandes pilares. El primero de ellos busca generar un impacto en el uso responsable de antimicrobianos, para lo cual nos hemos enfocado en tener una relación con la comunidad, ya sea a través de campañas, redes sociales y trabajo territorial.
El siguiente pilar es poder tener un rol en las políticas públicas, para lo cual MICROB-R se asoció con el Ministerio de Salud, que generó y lidera un plan nacional contra la resistencia a los antimicrobianos. Para poder apoyar este plan, MICROB-R se asoció con la finalidad de cumplir un rol más presente en las decisiones en esta materia.
Finalmente, buscamos desarrollar investigación científica utilizando la aproximación de Una Salud que mencioné, con la finalidad de poder entender la resistencia antimicrobiana como un problema dinámico que incluye en conjunto a la salud humana, animal y ambiental.
¿En qué consiste la investigación colaborativa en resistencia antimicrobiana que promueve este núcleo?
Contamos con especialistas del área médica humana, que han trabajado con resistencia antimicrobiana por muchos años; con expertos de las áreas de alimentos y animales, con quienes hemos estudiado bacterias que se transmiten desde las cadenas productivas y de los animales a las personas; y también contamos con profesionales del área ambiental, que estudian cómo el agua es un vector y nicho de bacterias resistentes.
Asimismo, tenemos investigadores que analizan con una mirada amplia la resistencia antimicrobiana, que son los que determinan, por ejemplo, los costos para el Estado de la carga de la resistencia y cómo los gobiernos pueden generar, con estándares cientíificos, las políticas públicas en materias sanitarias. En síntesis, miramos la resistencia bajo diferentes perspectivas, para generar información científica en materias de resistencia antimicrobiana que apoyen la toma de decisiones.
¿En qué consiste el enfoque Una Salud que MICROB-R desarrolla para evitar el avance de la resistencia antimicrobiana?
Este enfoque está siendo cada vez más reconocido a nivel mundial, y en Chile los sistemas de vigilancia se realizan bajo estos estándares. El caso actual del coronavirus es un ejemplo de la importancia de la investigación biomédica en Una Salud.
Vemos cómo el uso de suelos y la agricultura, en general, está invadiendo la vida silvestre que adquiere o tiene enfermedades que se transmiten a las personas. Las enfermedades zoonóticas, que son enfermedades transmitidas de los animales a las personas, son aproximadamente el 60-70% de todas las enfermedades emergentes, por lo que nuevamente se resalta la importancia de conocer la salud de estas poblaciones de animales.
Si pensamos en eso, y en vez de pensar en el coronavirus, nos trasladamos a bacterias resistentes, es lo mismo. Hay uso de antibióticos en animales que van a estar diseminando bacterias resistentes que pueden llegar al ser humano. Por otro lado vemos cómo la contaminación humana afecta a la salud de los ecosistemas, diseminándose al ecosistema silvestre.
Por lo tanto, si no empezamos a entender que vivimos en un solo mundo y en Una Salud, no podremos tomar medidas a último momento para poder reducir estas grandes amenazas de la humanidad.
¿Cómo es que la salud humana se puede ver afectada en concreto por el efecto de la resistencia antimicrobiana en el medio ambiente o en los animales?
En el caso de la resistencia antimicrobiana tienes el agente, que son las bacterias resistentes patógenas que van a causar enfermedades en humanos, pero a su vez están todos los genes de resistencia, que son un reservorio de genes que pueden traspasarse a bacterias patógenas.
Y están las bacterias comensales que están normalmente en el intestino de hombres y animales que no causan enfermedades, pero son un reservorio.
Todos estos determinantes de resistencia pueden ir a contaminar las aguas, los suelos, hortalizas y carnes, por lo tanto el ser humano está totalmente expuesto a todos estos determinantes de resistencia, que pueden afectar a las bacterias y generar poblaciones resistentes.
Hoy se está investigando para tratar de entender cómo el uso de antibióticos en sistemas productivos y sus residuos que se eliminan a través de fuentes de agua, pueden contaminar las lechugas por ejemplo. Se busca saber qué pasa si una persona come esa hortaliza y cómo actúa la bacteria que coloniza su intestino. Además, podrían ocurrir muchos escenarios, por ejemplo que dicha persona podría enfermar y acudir a un hospital, contaminado también alguna área del centro asistencial.
Por estos motivos requerimos de un enfoque multidisciplinario para poder entender el tema y tomar las medidas correspondientes, como contener los desechos de la producción animal, intrahospitalarios y domiciliarios, para reducir la contaminación.
¿Existen nuevas técnicas que estén en desarrollo en Chile como alternativa a la labor de los antibióticos y en los que participe MICROB-R?
En nuestro laboratorio estamos trabajando con bacteriófagos, que son virus que solo infectan bacterias, como entidad biológica que puede utilizarse para controlar infecciones bacterianas con bacterias resistentes. Estamos desarrollando un proyecto FONDEF en conjunto con los productores agrícolas y una empresa biotecnológica, para crear un “cóctel” de bacteriófagos microencapsulados para reducir la carga de Salmonella en producción de aves. Es una alternativa contra los antibióticos, para reducir su uso a largo plazo.
La empresa ha implementado procedimientos adicionales para garantizar la protección de sus empleados y clientes. Los cambios se contemplan en todas las áreas de su operación.
Con la prioridad absoluta de resguardar la salud y el bienestar de sus empleados y clientes durante la pandemia de Covid-19, McDonald’s implementó rigurosas medidas destinadas a limitar el contacto, respetar la distancia social e intensificar la limpieza e higiene. En el marco del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, la compañía afirma que sus procedimientos aseguran el máximo cuidado en toda su operación.
“Nuestra principal responsabilidad es garantizar una experiencia completamente segura tanto para nuestros empleados como para los miles de clientes que servimos cada día. De todas formas, bajo el contexto actual, decidimos implementar nuevas prácticas que están especialmente diseñadas para contribuir con la prevención de la propagación del virus. Hoy la prioridad está enfocada en proteger la salud y confiamos en que estamos tomando todas las medidas y resguardos para que así sea”, detalló Carlos González, gerente general de McDonald’s en Chile.
Luego de revisar todas las áreas de su operación, McDonald’s implementó “McProtegidos”, una guía que reúne todos los procedimientos adicionales que se implementan al momento de reabrir sus cocinas, luego de la restricción de actividades debido a la pandemia. Los mismos complementan sus estrictos protocolos habituales de limpieza e higiene. Por ejemplo, aumento de la frecuencia de lavado de manos, utilización de elementos de protección, y la indicación de distancia entre empleados.
A su vez, la empresa diseñó normas específicas para McDelivery, como la separación de dos metros entre repartidores que recogen pedidos, y la utilización de doble bolsa y triple sellado para asegurar el aislamiento de la comida. Además, se dispuso la sanitización de bolsos que transportan productos, antes de que la entrega salga del restaurante.
De la misma manera, se han contemplado medidas para Automac, como promover los medios de pago electrónicos sin contacto y la instalación de una separación acrílica para las ventanillas. McDonald’s también añadió dispositivos especiales para la entrega de alimentos y así evitar el roce de manos, por ejemplo, un porta conos para helados.Al momento de reabrir su operación, la compañía siguió todas las recomendaciones de las autoridades de salud para transmitir la mayor confianza y tranquilidad a sus empleados y clientes. De esta forma, mantiene el compromiso absoluto de proteger su bienestar. Para conocer todas las medidas de prevención, ingresar a www.mcdonalds.cl.
“Environmental costs of water transfers” es el nombre del artículo publicado en la prestigiosa revista Nature Sustainability, en el que se abordan los impactos ambientales que traen consigo los proyectos de transferencias de agua en los ecosistemas. En esta publicación participó el investigador principal Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y Minería (CRHIAM), Dr. Ricardo Barra, junto a investigadores de otros centros de las universidades de Concepción y Chile.
En el texto, se señala que este tipo de iniciativas -como la carretera hídrica- encuentran sustento en que el agua dulce se desperdicia cuando llega al mar. Sin embargo, muchos estudios reconocen que los influjos fluviales de materia orgánica y nutrientes exportados desde los ríos son extremadamente importantes para apoyar la productividad biológica costera y los ciclos biogeoquímicos, que sustentan actividades económicas tan importantes como la pesca artesanal.
A esto se suma que, si el agua transferida proviene de cuencas fluviales intervenidas por seres humanos, ésta también puede contener elementos tóxicos con impactos negativos en el ecosistema para el área receptora. Además, en el contexto cambio climático, se estima que las precipitaciones que proveen de agua a las cuencas proveedoras disminuirán sustancialmente. Esto limitaría el acceso al agua dulce en estas comunidades, afectando también a uno de los sectores productivos más importantes, como la agricultura.
“Muchos megaproyectos tienen efectos no esperados o no evaluados. El problema es que los usuarios de la cuenca dadora se pueden encontrar en un escenario de cambio en la cantidad y calidad del agua necesaria para los variados usos que ellos tradicionalmente utilizan, y entonces aparecen los conflictos”, señala el Dr. Barra.
Costos versus beneficios
A raíz de ello, los autores del artículo consideran clave definir si este tipo de proyectos son beneficiosos para la sociedad. Para ello, sostienen que se requiere un sólido análisis de costo-beneficio que evalúe las oportunidades asociadas a los usos alternativos del agua de las cuencas proveedoras, evitando sobreestimar los beneficios del receptor e incorporando el valor económico total de los impactos ambientales en las cuencas de las cuales se obtiene el agua.
“Tradicionalmente el análisis que se efectúa radica en cuantificar el costo versus el beneficio económico público y privado de este tipo de iniciativas, pero hay ciertos servicios que prestan los ecosistemas que son muy difíciles de cuantificar en términos económicos, pero sí en términos de beneficios ambientales y ecológicos”, explica el investigador.
También el análisis debería evaluar otras estrategias de gestión como la protección de la calidad del agua y la promoción de usos sostenibles; y crear otros beneficios sociales y ambientales, como la reducción de la contaminación, el ecoturismo y la recreación, o un aumento en el valor de los ecosistemas. De esta forma, una sólida evaluación en torno a este tipo de proyectos también le correspondería contemplar otros valores ambientales inconmensurables y, las implicancias de alterar las relaciones comunitarias y el capital social, tanto en las cuencas receptoras, como en las proveedoras.
Los investigadores concluyen que, si bien en la actualidad se está evaluando la construcción de una carretera hídrica para el país, esto también implicaría una oportunidad para establecer estándares más estrictos y elevar el nivel de las normas exigidas para este tipo de proyectos, considerando las conexiones entre los ecosistemas continentales y marinos, y entendiendo sus consecuencias socio-ecológicas bajo el cambio climático.
Finalmente, el investigador CRHIAM destaca la oportunidad de haber trabajado con un grupo interdisciplinario de investigadores en la publicación de este artículo. “Es un tremendo orgullo que una prestigiosa revista considerara meritorio el aporte que se hace a la ciencia desde un país pequeño como Chile. También un privilegio de trabajar con un selecto grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Ambientales y Centro EULA de la UdeC, pero además con colegas de otras universidades del país, en un claro esfuerzo de cooperación y colaboración, que sin duda resultan finalmente más satisfactorios para la ciencia y la sociedad”.
Crear conciencia en torno al cuidado de los recursos naturales es uno de los principales objetivos de la conmemoración del Día de la Tierra que se realiza desde 1970, tarea en que el sector académico tiene un importante rol que cumplir. Es por esto, que los estudiantes de Geología de la Universidad de Concepción, UdeC, año a año, organizan actividades de divulgación científica acerca de los diversos ámbitos en que se desempeñan los profesionales de esta carrera, e invitando a la comunidad en general a comprometerse con la preservación del planeta.
“Todos los años, organizamos actividades, como llevar nuestras maquetas a la Plaza de los Tribunales y hacer presentaciones en la Universidad, pero este año, dadas las medidas de distanciamiento social, no podíamos hacer lo mismo y decidimos hacer este ciclo de charlas online para que la gente de todas maneras pudiera acercarse y conocer un poco más sobre los procesos que ocurren en la Tierra”, explica Kimberly Hernández, estudiante de quinto año, integrante de la vocalía de Extensión de estudiantes de Geología UdeC y parte del grupo organizador del ciclo de charlas que se realizó entre el lunes 20 y el jueves 23. “Es muy importante que la gente se familiarice con el cuidado del planeta y que también sepa que hay procesos geológicos que son normales, como el caso de cuando salen noticias sobre la activación del cinturón de fuego del Pacífico, que hacen que la gente se alarme, en circunstancias que es algo completamente normal en la zona en que estamos ubicados”, explica.
Formaciones geológicas de la Región del Biobío: una mirada desde la Paleontologíaes el nombre de la charla que dio inicio al ciclo, la que estuvo a cargo de la curadora del Museo de Historia Natural de Concepción Katherine Cisterna. Nuestro territorio regional, detalla, “posee un patrimonio geológico y paleontológico muy diverso que va desde la presencia de fósiles de invertebrados y vertebrados marinos en la Formación Quiriquina hasta la de improntas de hojas en la Formación Santa Juana”, y agrega que su valor patrimonial “radica en que son parte de la historia de nuestro pasado más remoto, formando parte importante de nuestra identidad local y que en algunos casos se encuentra presente en nuestro entorno urbano”.
“Situaciones como la que estamos viviendo hoy en día, han hecho que la tierra de un respiro, lo cual ha causado entre otras cosas, que la contaminación haya disminuido en algunos lugares del mundo y que animales que normalmente no conviven con nosotros, comiencen a ocupar esos espacios que les hemos quitado. Como especie, llevamos un tiempo muy diminuto en la Tierra si nos comparamos con otros organismos, pero hemos causado un impacto tal, que ha repercutido en ocasiones de una manera irreversible a nuestro entorno natural”, reflexiona la experta.
La geóloga UdeC Constanza Perales presentó el tema Volcanes chilenos: una mirada a nuestro lugar en la tierra, en que analizó “el contexto volcánico de nuestro país, abarcando conceptos básicos como qué son los volcanes, sus diferentes formas y tipos de erupciones, hasta entender por qué tenemos volcanes en Chile, lo cual está asociado al proceso de subducción de placas tectónicas”, detalla. En cuanto a la organización de este ciclo de charlas por parte de estudiantes de la carrera, la profesional señaló que “es muy importante que se mantengan este tipo de actividades de divulgación hacia la comunidad, y si son organizadas por interés y motivación de los estudiantes implica que hay un sentimiento colectivo en los futuros profesionales e investigadores en trabajar en favor de un acercamiento entre la sociedad y la ciencia, lo cual es muy bueno para todas y todos”.
En el mismo sentido, Constanza destaca “el trabajo de extensión que están realizando los estudiantes de Geología, ya que además de las charlas organizadas, han estado compartiendo material didáctico (muy bueno, por cierto) para enseñar a la comunidad sobre las ciencias de la Tierra y contribuir a tomar consciencia de nuestro entorno y lo importante que es conocer y cuidar nuestro planeta”.
Constanza San Juan de la Coordinadora de Territorios por la Defensa de los Glaciares, presentó la charla Situación de los glaciares en Chile la urgencia de protegerlos, en que se abordó desde contenidos fundamentales como la definición de glaciar y cómo están conformados y su interacción con la criósfera entre otros tópicos, hasta los desafíos legislativos que presenta nuestro país para asegurar la preservación de estos ecosistemas.
Esteban Flores es ingeniero civil e hidrólogo en formación y presentó Ciclo del agua en la sociedad del consumo, en que explicó “las dinámicas naturales del ciclo hidrológico, con ejemplos locales y globales, y además abordó “los impactos de los distintos usos humanos sobre estas dinámicas ecológicas”, detalla el investigador. “La universidad debe ser un espacio que permita el intercambio de saberes más allá de las aulas, por lo que la gestión de estos seminarios es una gran ocasión de complementar la formación profesional”, enfatiza.
El encargado de cerrar el ciclo fue el Dr. Andrés Tassara, Director del Departamento de Ciencias de la Tierra de la UdeC, con la charla Desde la tectónica de placas a los terremotos y volcanes, la que se centró “en explicar los conceptos básicos detrás de la teoría tectónica de placas, una de las teorías científicas más jóvenes (sólo 50 años) y productivas de la ciencia moderna. Estas bases conceptuales, a su vez, forman un marco adecuado para profundizar en la dinámica de las zonas de subducción como la chilena, y en los procesos que, en dichas zonas, son los causantes de grandes terremotos y erupciones volcánicas”, explica el investigador, Geólogo de la Universidad de Chile y Dr. en Geofísica de la Universidad Libre de Berlín (Alemania). Esta charla, además, formó parte del ciclo de seminarios de la Asamblea Ambiental del Biobío.
El contenido de las charlas está disponible en el fan page de Geología UdeC en Facebook.
Un estudio liderado por el Académico de la Universidad Austral de Chile e Investigador Asociado de la línea “Salud Animal en Ambiente Marino” del Centro INCAR, Dr. Alex Romero, describió nuevos genes y variantes de splicing del receptor de Glucocorticoides en Salmo salar.
Este importante descubrimiento fue publicado en la revista General and Comparative Endocrinology e involucró la identificación genómica in silico de los genes del receptor de Glucocorticoides (GR) en Salmo salar, localizados en los cromosomas 4q y 13q (gr-1), y 5p y 9q (gr-2), y sus mRNAs variantes de splicing.
Los mRNAs variantes de splicing se originan por un proceso post-transcripcional, que involucra la combinación de exones desde un transcrito primario, originando mRNAs que codifican para diferentes proteínas con funciones específicas. En el caso de los nuevos genes de GR identificados en este estudio, se pudo demostrar la modulación diferencial de la abundancia de los 8 mRNAs variantes de splicing en riñón anterior, branquia y bazo de peces sometidos a estrés por confinamiento (50 kg/m3).
Los resultados del Dr. Romero y su equipo dan cuenta del descubrieron de 2 nuevos genes homeólogos para gr-1 y gr-2 localizados en los cromosomas 4q y 13q (gr-1), y 5p y 9q (gr-2) del genoma de Salmo salar. De acuerdo a las conclusiones de la investigación del Dr. Romero: “éstos hallazgos sugieren que, desde el proceso de duplicación genómica de salmónidos, alrededor de 125 millones de años atrás, se generaron dos copias de los genes GR1 y GR2 en S. salar. Con ello, los genes y sus variantes de splicing generadas, contribuirían a la compleja modulación del receptor de GR durante periodos de estrés, sugiriendo de esta manera diversas respuestas fisiológicas en el pez”, explicó el Investigadordel INCAR.
Cabe destacar que en este artículo participaron los investigadores Dr. Luis Vargas del Centro Fondap IDEAL de la UACh y el Dr. Lluis Tort del Departamento de Biología celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Revisa el estudio “Salmo salar glucocorticoid receptors analyses of alternative splicing variants under stress conditions” aquí:
De acuerdo a los plazos y protocolos establecidos por la Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE).
El Ministro de Agricultura, Antonio Walker, informó que Chile ha recobrado nuevamente la condición de “País libre de influenza aviar”, tras cumplidas todas las etapas necesarias ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) luego del último brote de H7N6 de baja patogenicidad (IABP) que afectó en septiembre del año pasado a un plantel de pavos en la Región de Valparaíso, y que el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, logró erradicar.
El Ministro Walker “destacó que este logro es producto del trabajo conjunto entre el sector público y privado, que permitió que en tan sólo cuatro meses de intenso trabajo de muestreo y vigilancia por parte de los funcionarios/as del SAG se diera por contenido y finalizado este brote, lo cual hoy nos permite recuperar la condición de país libre de influenza aviar”.
Cabe señalar que tras la detección en septiembre de 2019, el SAG estableció de inmediato una zona de restricción de un kilómetro alrededor del plantel (zona perifocal) y una zona de vigilancia de un kilómetro alrededor de la anterior, en la cual se realizó vigilancia activa y encuesta epidemiológica, de acuerdo con lo establecido por el Código de la OIE.
Horacio Bórquez, Director Nacional del SAG, destacó el trabajo de la institución para enfrentar este tipo de emergencias sanitarias, indicando que “siempre nuestro Servicio ha abordado este tipo de emergencias de manera oportuna y con el máximo compromiso. Este tipo de focos tiene consecuencias comerciales negativas, por eso su contención tiene absoluta prioridad para nuestra institución. Los resultados indican que nuestro accionar tuvo una alta eficacia, así lo demuestra la decisión de Japón hace unos días de levantar la suspensión de importación de carne de aves chilenas”. Otros mercados que ya abrieron sus fronteras para estos productos chilenos son Perú, Costa Rica y El Salvador, mientras que en los próximos días se espera que se reabra Canadá.
El brote tuvo cuatro focos que afectaron a pavos de engorda de la misma empresa, todos ubicados en la comuna de Los Nogales, provincia de Quillota. No se presentaron otros casos en las áreas de perifoco ni en la de vigilancia, lo cual fue respaldado por resultados negativos a las pruebas de PCR y serología, dando por finalizado el foco en diciembre del año pasado. Así se cumplieron eficazmente todas las exigencias establecidas por OIE para recuperar la condición de país libre de Influenza Aviar.
Cabe señalar que como se trató de un brote de H7N6 de baja patogenicidad, mercados como China, Colombia, México, Estados Unidos y África no tomaron nunca la medida de suspensión de importaciones.
Los países deben mantener un número estable de pruebas para de verdad medir si los contagios están disminuyendo y tomar la decisión de levantar las medidas de confinamiento. No hacerlo, causará un daño aún mayor en la economía y la vida de las personas con la aparición de una “segunda oleada” de casos, advierten los expertos de la agencia de salud de la ONU.
Casos de COVID-19, así como muertes, no se están reportando en muchos países de América Latina debido a la baja capacidad de hacer pruebas, advirtió la Organización Mundial de la Salud este lunes.
“La pandemia está lejos de terminar. La Organización Mundial de la Salud sigue preocupada por las tendencias crecientes en África, Europa del Este, América Latina y algunos países asiáticos”, dijo el doctor Tedros.
El director afirmó que en todas estas regiones hay poca capacidad de hacer pruebas, y que la Organización continúa intentando ampliarla con suministros y asistencia técnica a las oficinas regionales.
La pandemia está lejos de terminar.
“A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud ha enviado millones de artículos de equipo de protección personal a 105 países y suministros de laboratorio a más de 127 países. Enviaremos muchos millones más en las próximas semanas, y nos estamos preparando agresivamente”, informó Tedros.
El director de emergencias de la Organización, Mike Ryan, advirtió que, si los países reducen las pruebas, el número de casos reportados se reducirá, pero no se trata de un cálculo fiable.
“Si se mantiene un número estable de test diarios, podemos de verdad medir qué tanto aumentan los casos, y si de verdad está disminuyendo la trayectoria de contagios”, aseguró Ryan.ONU/ArgentinaUn trabajador de la limpieza en las calles de Buenos Aires, Argentina, durante la pandemia del coronavirus COVID-19
El peligro de una segunda oleada de contagios
El experto recordó que, si no se hace esto, y se levantan las medidas de confinamiento por el aparente cálculo de reducción de casos, los países pueden encontrarse en una situación en la que tengan que reanudar los bloqueos, y esto tendrá un impacto aún mayor en los medios de vida de las personas.
La decisión de reabrir tampoco puede basarse solo en la disminución de contagios y muertes, sino también en la preparación del sistema sanitario, las escuelas, lugares de trabajo.
La Organización reconoce que no hay respuestas fáciles, que los Gobiernos se enfrentan a decisiones muy difíciles basándose en el contexto de cada país.
“Queremos que vayan paso a paso, basándose en los datos y que se puedan moverse sin interrupciones hacia una nueva normalidad, una nueva forma de vivir que permita proteger vidas y recuperar la forma de ganarnos la vida, pero, a la misma vez, no pueden hacerlo tan rápido que reboten los casos, haya que hacer nuevos confinamientos y se haga más daños a esas vidas y sustentos que los Gobiernos están intentando proteger”, dijo Ryan.
Mientras las medidas de confinamiento en Europa se alivian por la disminución de la cantidad de casos nuevos, el director de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus, instó de nuevo a los países a encontrar, aislar, probar y tratar todos los casos de COVID-19 así como rastrear cada contacto, para lograr que estas tendencias continúen.
“Que haya una segunda oleada de contagios de coronavirus está en nuestras manos y podemos evitarlo con una buena estrategia de salud pública”, aseguró el director. WHO AfricaPersonal médico con equipos de protección contra el coronavirus
Aún falta investigar la inmunidad
La doctora María VanKerkhove insistió en que es importante seguir vigilantes y detectar posibles nuevos casos “muy muy rápido”, porque los primeros estudios muestran que una gran mayoría de la población sigue siendo susceptible y porque aún no se ha estudiado si las personas que se han infectado y desarrollado anticuerpos son inmunes a una segunda infección.
“Esperamos que los que se han infectado desarrollen una respuesta que les da cierta protección. Lo que no sabemos qué tan fuerte es esa protección, si ocurre a todos los infectados y cuánto dura. Hoy, a cuatro meses de esta pandemia, no podemos decir que una respuesta de anticuerpos significa que eres inmune”
Miden menos de 10 centímetros, son de fácil instalación y no daña la estética del vehículo, los que generan una turbulencia que ahorra combustible y ayuda a reducir su huella de carbono, debido a menores emisiones de Gases de Efecto Invernadero.
“Mejorar el comportamiento de los vientos en vehículos rectangulares, por medio de la aerodinámica”, fue el objetivo de Rodrigo Riveros Salazar, ingeniero civil aeroespacial de la Universidad de Concepción, creador del accesorio Smart Wings, quien utilizó sus conocimientos en mecánica de fluidos, y aerodinámica, asegurando según sus estudios que es posible ahorrar hasta $1,3 millones en vehículos de transporte de alto tonelaje y cuyo proyecto fue financiado por el programa “Semilla Expande” de Corfo.
Se trata de pequeños triángulos aerodinámicos de no más de 10 centímetros que en promedio, deben instalarse 45 unidades en la zona trasera del vehículo de carga que, según Riveros, es la tecnología que está utilizando la aeronáutica ahora para aplicarla a los camiones y al transporte interurbano de pasajeros. Sin embargo, la mayoría de los estudios no se enfocaban en la parte posterior de camiones o buses, lugar donde mayor cantidad de turbulencia se provoca, señala el profesional.
“La industria del transporte, tanto de pasajeros como de carga, resulta altamente eficiente en cuanto a la aerodinámica. Ahí nació este prototipo”, dice Riveros, quien además explica que la aerodinámica de los camiones se ataca en distintos puntos, “pero ninguna estaba concentrada en mejorar la parte trasera y su beneficio al comportamiento de los vehículos”.
En este sentido, el creador de Smart Wings, explica que la industria de los contenedores de carga busca optimizar el espacio útil del vehículo, generando estas formas cuadradas o rectangulares. “Por ello, lo que impulsamos nosotros es atacar esta forma cuadrada desde fuera para mejorar el rendimiento”.
Cifras positivas
Dentro de los análisis numéricos, se logró entre un 10 y 11 por ciento de ahorro, en la velocidad para la que están diseñados que es 90 km/hora. Al compararlo montado en un camión real y analizando el consumo de combustible efectivo del vehículo, se logró un 3,4% de ahorro de combustible. Riveros señala que se debe a que “el vehículo finalmente no pasa el 100% de su operación dentro de los 90km/hora, solamente pasa un tramo de esa operación. El resto del tiempo el vehículo está estacionado pero encendido, lo que gasta combustible, se mueve dentro de la ciudad o lo están descargando, entre otros diversos factores”.
Otro factor que recalca Rodrigo Riveros es la misma conducción de los pilotos. “Hay unos más eficientes que otros, por lo tanto, este accesorio en promedio ahorra un 3,4% de combustible en la operación total del vehículo. El óptimo lo alcanza dentro de los 70 a 90 km/hora. En ese rango es donde efectivamente está funcionando el producto”.
Con este accesorio, el gasto de combustible disminuye a lo largo del año. “Independiente de la persona que conduzca el vehículo, es un accesorio pasivo. Por lo tanto, disminuye siempre el consumo de combustible, a las velocidades correspondientes. Además, tiene una ventaja ambiental, ya que al consumir menos combustible estoy emitiendo menos Gases de Efecto Invernadero y también disminuye la huella de carbono de la empresa, al disminuir el dióxido de carbono que se genera en la gestión de transporte” recalca el profesional, agregando que “si se incorporan las distintas alternativas que existen en el mercado para generar ahorro en los vehículos de transporte de carga o pasajeros, se podría obtener un ahorro mayor”. Asimismo, Riveros cree que “no se debe elegir una por sobre otra, sino que se pueden complementar”.
Un equipo de investigadores del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola, INCAR, y de la Universidad Andrés Bello, caracterizaron por primera vez las vesículas de la membrana externa de Vibrio ordalii y demostraron que las proteínas en su interior poseen actividad enzimática hemolítica, lo que podría desempeñar un papel durante la infección denominada vibriosis, enfermedad que ha causado pérdidas económicas durante los últimos 15 años en la salmonicultura chilena.
El estudio desarrollado por los integrantes de la línea “Salud animal en estadios de vida de agua dulce de salmónidos”, Macarena Echeverría-Bugueño, Rodrigo Espinosa-Lemunao, Rute Irgang y Dr. Ruben Avendaño-Herrera evaluó si Vibrio ordalii era capaz de producir vesículas de membrana externa (OMV), al igual que Vibrio anguillarum, y a su vez, caracterizar algunas propiedades bioquímicas de las mismas en asociación con la patogenicidad bacteriana.
“A nivel nacional, existen pocos estudios sobre vesículas en patógenos que afecten a los peces, por lo que evaluar la composición y actividad de OMV aún no descritas es de gran interés para el desarrollo de nuevas vacunas y para dilucidar los mecanismos por los que actúan los patógenos en el proceso de infección”, explicó el Dr. Avendaño al catalogar la importancia del estudio.
Por lo general, las bacterias del género Vibrio causantes de la V. ordalii y V. anguilarum son considerados patógenos secundarios, por lo que poco se sabe de los mecanismos de virulencia. Sin embargo, la mayoría de los patógenos del género presentan OMV que se liberan extracelularmente y guardan relación con factores de virulencia.
La investigación no sólo proporciona la primera evidencia de que el patógeno V. ordalii produce y libera OMV en condiciones normales de crecimiento; sino además durante el análisis de los perfiles proteicos de las OMV se evidenció que existe cierta similitud y patrones entre las especies bacterianas; sin embargo, ni las proteínas totales ni las externas fueron idénticas.
De acuerdo a la candidata a Doctor Macarena Echeverría, los datos obtenidos como parte de su tesis doctoral “representan un paso inicial para obtener nuevos conocimientos sobre este factor de virulencia, del cual se sabe mucho en otros microorganismos patógenos así como buscar futuros blancos terapéuticos para contrarrestar la vibriosis”.