Investigación U. de Chile prueba efectividad de la resolvina D1 como antiinflamatorio para enfermedades crónicas

Fuente: U. de Chile

Guillermo Díaz, académico de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, lidera este proyecto Fondecyt que estudia la respuesta inflamatoria que desencadenan patologías crónicas asociadas al envejecimiento, entre ellas, las cardiovasculares, como la aterosclerosis, la fibrosis cardiaca y la hipertensión, entre otras. El equipo de investigadores comprobó que la resolvina D1, una molécula lipídica derivada de los ácidos grasos, tiene propiedades antiinflamatorias y combate el deterioro de nuestras células producto del envejecimiento.

El envejecimiento es la pérdida gradual y normal de las funciones del ser humano, entre ellas las físicas funcionales o cognitivas. Este proceso va acompañado de la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas las enfermedades cardiovasculares.

En la farmacología un tópico desafiante es cómo combatir el envejecimiento y las enfermedades asociadas a este proceso de la vida. En este contexto, la senescencia celular resulta un concepto clave para entender los nuevos tipos de fármacos orientados a este problema, que alude al proceso por el cual las células dejan de dividirse pero no mueren, quedando en un estado irreversible de arresto celular. En el caso del corazón, los fibroblastos cardiacos, células encargadas de los procesos de cicatrización tisular, son también responsables del desarrollo de fibrosis cardiaca, ocasionada por la inflamación celular.

Una de las principales características de las células senescentes es que son altamente proinflamatorias. Pero hay dos tipos de senescencia. Una es la senescencia replicativa, que es el momento cuando las células con capacidad proliferativa dejan de dividirse, la cual fue descrita en 1960 por el Dr. Leonard Hayflick en el llamado “límite de Hayflick”. La otra se conoce como senescencia acelerada, que es inducida por condiciones de estrés, por ejemplo, los fármacos antineoplásicos, la radiación UV que induce senescencia de la piel, entre otras.

Frente a estos procesos, la ciencia ha innovado con los fármacos “senoterapéuticos”, entre los cuales destacan los fármacos senolíticos, cuyo objetivo es eliminar las células senescentes; y también están los fármacos senoestáticos o senomórficos, cuya función es modificar el perfil proinflamatorio del secretoma de las células senescentes.

Si las células senescentes no se eliminan y se acumulan a lo largo del tiempo, el secretoma altamente proinflamatorio de estas células afectará a las células vecinas y, por un efecto conocido como “efecto espectador”, las convertirá en nuevas células senescentes, un proceso llamado senescencia inducida por senescencia. Bajo esta condición de muchas células senescentes, la respuesta inflamatoria se hace crónica dañando irreversiblemente a los órganos y conduciendo a la pérdida de sus funciones.

Resolvina: un antiinflamatorio natural

Es importante considerar que la inflamación es una respuesta natural a los estímulos que producen daño tisular o celular, y es necesaria para activar los procesos de cicatrización. Está presente en gran parte de las enfermedades crónicas, entre ellas, patologías cardiovasculares como aterosclerosis, fibrosis cardiaca, hipertensión, entre otras. Este es el foco del proyecto Fondecyt “Senolytic and Senostatic Drugs fot the Treatmente of Angiotensin II-induced Reactive Cardiac Fibrosis”, que lidera el profesor Guillermo Díaz Araya, académico de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile.

La iniciativa tiene como objetivo disminuir la respuesta inflamatoria de los fibroblastos cardiacos senescentes, responsables del desarrollo de fibrosis cardiaca, que es una patología asociada al envejecimiento. En el marco de este proyecto, el profesor Díaz ha trabajado con una molécula lipídica derivada de los ácidos grasos conocida como resolvina D1, que se presenta en situaciones inflamatorias normales. 

La resolvina tiene la propiedad de actuar como antiinflamatorio frente a distintos estímulos que inducen la inflamación. En el laboratorio, en un modelo in vivo de fibrosis cardiaca, el pretratamiento con resolvina D1 disminuyó la respuesta inflamatoria y, con ello, la hipertensión, la fibrosis, la hipertrofia y la disfunción cardíaca”, afirma el académico del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica de la Universidad de Chile.

El proyecto, que de esta forma probó que las resolvinas pueden actuar como fármacos senomórficos, ya que modifican la respuesta inflamatoria de las células senescentes, cuenta también con la participación de investigadores asociados como el profesor Jaime Riquelme Meléndez, quien también pertenece a la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, y el profesor Raúl Vivar Sánchez, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Jorge Aliaga Sandoval, Periodista FaCiQyF
Felipe Barahona López, Fotógrafo FaCiQyF

Ministras de Interior y Ciencia presentan Comisión Experta en Tecnologías Cuánticas

Chile se prepara para los desafíos de esta tecnología disruptiva diseñando una hoja de ruta para el desarrollo cuántico. Su capacidad de procesamiento ilimitada representa grandes oportunidades para el modelamiento de problemas complejos, pero también desafíos en materia de seguridad, ya que podría dar acceso a claves y códigos hasta hoy encriptados. Por eso, el Estado de Chile se anticipa.

Es difícil imaginar una tecnología computacional que multiplique exponencialmente las capacidades de los computadores más poderosos que hoy conocemos. Pero ya existe y se la conoce como tecnología cuántica o “Quantum”.

Para aprovechar las oportunidades que abre y enfrentar los riesgos asociados a su infinita capacidad de cómputo, las ministras de Interior y Seguridad Pública, Carolina Tohá, y de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Aisén Etcheverry, presentaron hoy la nueva Comisión Experta en Tecnologías Cuánticas.

La ministra Carolina Tohá valoró la iniciativa: “Es importante prepararnos para el día en que la cuántica, realmente, pase a tener un rol más protagónico. Eso no está en el horizonte lejano, sino bastante inminente, y coincide con el momento en que estamos empezando a implementar la Ley de Ciberseguridad y a generar los equipos y los dispositivos de trabajo. Con el Ministerio de Ciencia estamos trabajando de cerca en varias iniciativas para ir incorporando avances, tecnologías o dispositivos, por ejemplo de inteligencia artificial, a distintas políticas públicas. Esta comisión y las recomendaciones que puedan salir de ella pueden ser un aporte en muchas dimensiones, en base a todas las potenciales que tiene la tecnología cuántica, pero desde el punto de vista nuestro hay un foco muy importante en los temas de ciberseguridad, porque ahí hay oportunidades, pero lo que vemos más inminente hoy es la importancia de enfrentar los riesgos asociados”.

La ministra Aisén Etcheverry explicó la importancia de esta comisión: “En el mundo, los países que no tengan una estrategia de tecnologías cuánticas van a quedar fuera, porque sus desarrollos prometen traer cambios exponenciales en industrias como la financiera, la farmacéutica, la de desarrollo de nuevos materiales, la detección de enfermedades, y muchas otras. Es clave, entonces, ir avanzando a la misma velocidad que otros países, sobre todo porque tenemos una gran conexión con el resto del mundo. Un área fundamental es la de la ciberseguridad: necesitamos generar capacidades para aprovechar las posibilidades que abre esta tecnología, pero también para protegernos cuando la computación cuántica avance hasta ser capaz de vulnerar cualquier clave o sistema de protección”.

“De lo mismo se desprende otro tema clave: los países desarrollados están haciendo estándares de ciberseguridad mucho más sofisticados para enfrentar Quantum y si, como país, no estamos a esa altura, vamos a perder los espacios de colaboración que hoy tenemos en distintas industrias”, precisó la ministra Etcheverry.

Uno de los riesgos asociados a la computación cuántica es su casi infinita capacidad de cómputo, que se provee tendrá el poder de desencriptar todas las claves de la computación tradicional. Esto incluye la encriptación de la información que viaja a través de redes públicas o protege la información en lugares como bancos, agencias gubernamentales y grandes empresas. Desde las passwords que usamos en nuestra vida cotidiana en dispositivos electrónicos, internet, finanzas personales, hasta las de mayor riesgo geopolítico.

El día en que la investigación cuántica llegue a ese nivel de desarrollo es conocido internacionalmente como el “Día Q”. Para llegar preparados, los países han comenzado a invertir hace años: entre 2012 y 2022,  China ha invertido 25.000 millones de dólares de capital privado en esta tecnología, la Unión Europea 7.200, Estados Unidos 3.700 y Canadá 1.600. En Latinoamérica, sólo Brasil figura con 11 millones de dólares, siendo tan solo un 0,02% de la inversión a nivel global (Fuente: Global Quantum Intelligence).

Chile, por sus avances en materia digital y su alta inversión en capacidades digitales, ya avanza en capital humano, tecnología e infraestructura especializada en esta área. Ante la necesidad de contar con un marco estratégico, el gobierno solicitó la asesoría coordinada de la nueva Comisión Experta en Tecnologías Cuánticas, que realizará un diagnóstico de la situación nacional tanto en el mundo académico como en el sector privado y entregar una hoja de ruta que proponga los pasos a seguir y los priorice.

¿Qué es Quantum?

Los computadores cuánticos funcionan de una forma completamente distinta a los tradicionales: requieren algoritmos y hardware diferentes, además de permitir la conexión de sensores cuánticos. Todo ello ya está en funcionamiento a escala de prueba y en desarrollo a la vez, incluyendo nuevas formas de programar. El resultado es una capacidad de cómputo casi inconmensurable, que permite hacer grandes cantidades de cálculos en paralelo y modelar escenarios y posibilidades con muchísimas variables, dinámicas y cambiantes, de manera simultánea.

“Un buen ejemplo es el cambio climático. Para poder modelar posibles soluciones o maneras de avanzar, un computador cuántico podría -hipotéticamente- incorporar variables de temperatura, de agua, de capital natural, de comportamientos humanos, y otras más, y el computador sería capaz de modelar e ir incorporando estas variables y sus cambios, en simultáneo. Sin la computación cuántica, esto no sería posible o sería muchísimo más lento”, explicó la ministra Etcheverry.

Sobre la Comisión

La creación de esta comisión experta establece un marco de trabajo para el avance y la orientación estratégica en este campo de vanguardia. Está compuesta por los siguientes 8 expertos y expertas, nombrados mediante decreto. Con una duración de 120 días corridos a partir de la primera sesión, se espera que el grupo entregue un informe con quince recomendaciones dirigidas a orientar políticas públicas en este campo de innovación tecnológica.

 a. Cinco representantes de Universidades que cuenten con líneas de investigación en cuántica

  • Stephen Walborn, Representante de la Universidad de Concepción
  • Dardo Goyeneche, Representante de la Pontificia Universidad Católica de Chile
  • Carla Hermann, Representante de la Universidad de Chile
  • Francisco Albarrán, Representante de la Universidad de Santiago de Chile
  • Claudio Torres, Representante de la Universidad Técnica Federico Santa María

b. Un(a) representante de un Centro de Investigación nacional que tenga líneas relacionadas a tecnologías cuánticas.

  • Aldo Delgado, Director del Millennium Institute for Research in Optics (MIRO)

c. Un(a) representante de un emprendimiento de base científico-tecnológico nacional que cuente con productos y/o servicios relacionados a tecnologías cuánticas.

  • Paulina Assmann, CEO y cofundadora de la empresa SeQure Quantum

d. Un(a) experto de un área estratégica para los fines de esta comisión.

  • Sabina Torres Figueroa, Representante del Ministerio de Interior y Seguridad Pública.

UdeC y Dalhousie University celebran 20 años de colaboración internacional en el área de la conservación genética de peces

Facultad De Ciencias Ambientales UdeC

Ambas instituciones han trabajado juntos durante dos décadas en la investigación de peces nativos patagónicos y los efectos de actividades humanas en sus poblaciones.

La académica de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción, Evelyn Habit, mantiene una colaboración de larga data con el Dr. Daniel Ruzzante, de Dalhousie University, Canadá. En estos años de trabajo han estudiado la filogeografía de peces nativos patagónicos, además de estudiar los efectos de actividades antrópicas como la fragmentación de poblaciones producto de centrales hidroeléctricas. 

Son 20 años de colaboración entre Chile y Canadá de la mano de la labor de los investigadores, gracias a diversas fuentes de financiamiento nacional e internacional, desde recursos de Canadá (NSERC), EE. UU. (NSF), Chile (Fondecyt) y National Geographic, para recabar información científica en pos de una aplicación y transferencia a autoridades locales y tomadores de decisiones. 

“Hemos trabajado sobre la filogeografía de los peces nativos patagónicos, incluyendo las percas, las galaxias, tanto G. maculatus como G. platei, y las especies de Percilia. Esto ha abierto la movilidad estudiantil entre nuestros respectivos laboratorios con estudiantes en común”, señala el Dr. Ruzzante.

“Hemos generado una cantidad de información sobre los peces nativos chilenos de la Patagonia y del centro sur, que es de gran valor para la conservación de esta fauna, la cual también es muy citada. Luego, nos corresponde a nosotros el llevar esta información que es netamente científica a la aplicación”, añade la Dra. Habit.

Actualmente, ambos académicos se encuentran colaborando con el Dr. Konrad Górski de la Universidad Austral de Valdivia, en el marco de un proyecto Fondecyt. Respecto a esto, la Dra. Habit comenta que “el proyecto actual involucra sistemas de ríos como el Valdivia, Cruces y Toltén, más los costeros Futa, Lingue, Queule y Moncúl”. 

“Llevamos un par de días discutiendo con la doctora Habit sobre cómo seguimos adelante. Además de pensar más o menos dónde se va a enfocar nuestra siguiente investigación y el siguiente trabajo colaborativo”, agrega el Dr. Ruzzante

Ambos investigadores adelantan que aún quedan muchísimas preguntas abiertas en relación con un conjunto de especies de peces que son endémicas de Chile y que están en peligro. El Dr. Ruzzante adelanta que “la situación de las carmelitas (Percilia) parece ser más compleja de lo que se reconoce en la literatura, que solamente dice que hay dos especies. Aparentemente son más especies”.

“Eso nos ha llevado a que estemos atentos y estamos iniciando un catastro más amplio en todo el rango de distribución, desde el río Aconcagua al sur. Esto, sin duda, tiene implicancias en la conservación, en cuencas como la del río Maipo, por ejemplo, donde ya prácticamente no quedan ejemplares de esta especie. No sabemos todavía cuál va a ser el panorama más definitivo en este caso, pero es parte de lo que nos ocupa ahora. Ya hemos descrito cómo estas especies se ven afectadas por las barreras de las grandes centrales hidroeléctricas, y sabemos que sus poblaciones están decayendo producto de las múltiples alteraciones de los ríos”, puntualiza la Dra. Habit. 

Sin duda, un trabajo que seguirá dando frutos desde el punto de vista de la genética de la conservación, líneas de investigación del Dr. Ruzzante en las cuáles la Dra. Habit colabora. Utilizando la genética se pueden analizar patrones pasados en el tiempo, incluso tan antiguos como desde la desglaciación, prediciendo lo que se puede esperar con esas poblaciones en el futuro.

“A veces estas cosas suenan con poca aplicación, pero, al contrario. Estos estudios han servido para determinar los grandes problemas de conservación de las especies endémicas en la zona centro-sur de Chile, como la fragmentación de los ríos y la invasión y el efecto de especies invasoras, como son los salmónidos, estudiados desde la genética de la conservación”, finaliza la Dra. Habit. 

Observatorios podrán transmitir datos en tiempo real gracias a nueva red de alta velocidad

Fuente: ANID

  • La iniciativa, que busca impulsar y facilitar la actividad astronómica y de otras ciencias afines, realizada a más de cinco mil metros de altura en el norte de Chile, es el resultado de un esfuerzo conjunto entre el Parque Astronómico Atacama, Red Universitaria Nacional, REUNA, la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID, Observatorio ALMA y Silica Networks.

En un hito de co-working virtual entre un equipo de científicos y profesionales del mundo de las tecnologías, se realizó la conexión simultánea entre las instalaciones del Observatorio Simons en cerro Toco -a 60 km de San Pedro de Atacama, Región de Antofagasta-, la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), en Santiago, y Simons Observatory en Estados Unidos, inaugurando la conectividad de fibra óptica de alta velocidad, que atenderá las necesidades de transmisión de datos de los proyectos astronómicos ubicados en esta privilegiada zona geográfica, a más de cinco mil metros de altitud.

La iniciativa es producto de una sinergia entre distintos actores, quienes han trabajado de manera colaborativa, para la implementación y operación de la interconexión de las diferentes actividades de investigación, conectando el Parque Astronómico Atacama (PAA) a la red de REUNA, para la transmisión de datos, tanto dentro de Chile, como hacia instituciones internacionales.

“El Parque Astronómico Atacama, en su afán de facilitar el acceso a infraestructura habilitante a sus observatorios, ha logrado un acceso a fibra óptica de alta calidad en uno de los lugares más remotos del planeta, a 5.200 metros de altitud. Este logro ha sido posible gracias a la articulación de acuerdos con tres entidades de clase mundial, que son el Observatorio ALMA, el proveedor de fibra óptica Silica Networks, y REUNA, para dar, inicialmente, conectividad al proyecto Simons Observatory”, explicó César Ocampo, gerente general del Parque Astronómico Atacama.

Con la conexión simultánea entre el Observatorio Simons, en cerro Toco; ANID, en Santiago, y Simons Observatory, en Estados Unidos, se inauguró esta red de fibra óptica de alta velocidad.

Este hito contó con la participación de autoridades públicas, científicas y privadas, quienes analizaron la importancia de contar con infraestructuras habilitantes para la generación de nuevo conocimiento, como lo son las redes de alta velocidad, dedicadas, exclusivamente, a la transferencia de datos científicos y académicos.

“Son indiscutibles las ventajas naturales de nuestro país para la instalación de los más poderosos y diversos proyectos astronómicos, que están y continuarán produciendo una avalancha de datos, los que deben ser transportados desde el árido desierto hasta los centros de investigación nacionales e internacionales, donde serán analizados; por lo anterior, REUNA ha trabajado durante más de 30 años para construir una red digital de primer nivel, con alcance nacional y global. En este sentido, la colaboración con el PAA y ALMA, para llegar a la comunidad científica en Chajnantor, marca un nuevo hito y reafirma nuestro compromiso por contribuir a proyectar Chile como un polo de desarrollo científico mundial”, comentó Paola Arellano, directora ejecutiva de REUNA.

Los beneficiarios de esta iniciativa son todos los proyectos astronómicos operativos y en construcción en el PAA, los que contarán con una red diseñada para cumplir con todas sus exigencias de capacidad y seguridad, de modo que, éstos puedan enfocarse en su tarea principal: hacer ciencia. “Esta conexión directa al sitio de nuestros telescopios será transformadora, en términos de nuestra capacidad para analizar de manera sólida los datos del Observatorio Simons. Nos permitirá evaluar rápidamente la calidad de los datos, a medida que se realizan las observaciones, y tomar decisiones rápidas sobre nuestros instrumentos y nuestra estrategia de observación. La conexión de fibra óptica también nos permitirá encontrar y estudiar rápidamente señales que varían en el tiempo en nuestros datos, lo que permitirá el seguimiento oportuno de eventos transitorios fortuitos, con observaciones de múltiples longitudes de onda. Estamos muy emocionados de hacer ciencia en tiempo real con el Observatorio Simons”, afirmó Gary Sanders, gerente de proyecto de Simons Observatory, primera institución conectada a la nueva red.

Por su parte, Alejandra Pizarro, directora nacional de ANID, señaló que, “este proyecto es tremendamente importante para el desarrollo científico de nuestro país. La posibilidad de que todos los actores del sistema de CTCi, puedan contar con este tipo de infraestructura, que potencie y fortalezca la capacidad de los observatorios de generar nuevo conocimiento; junto con que puedan trabajar colaborativamente, en tiempo real, acelerando los resultados esperados y su impacto, es un componente esencial para el desarrollo integral del sistema. Ello, nos permite nutrir e impactar en otras áreas de la ciencia y la tecnología. Contar con una interconexión permanente a lo largo de Chile, incluyendo zonas de altitudes extremas de nuestra cordillera de los Andes, es, sin duda, un activo que toma características de bien público”.

Próximamente, se conectarán a esta nueva infraestructura digital los proyectos CLASS (Cosmology Large Angular Scale Surveyor), SIMONS ARRAY (PolarBear) y USACH (Solar Spectrum Project, de la Universidad de Santiago de Chile), y se espera que el número de iniciativas beneficiadas continúe aumentando.

La dieta DASH y su Impacto en la salud cardiovascular y la presión arterial

Fuente: Universidad San Sebastián

En el Día Internacional de la Hipertensión, que se celebra este 17 de mayo, docentes de la Universidad San Sebastián entregan recomendaciones fundamentales para el control de esta enfermedad, resaltando el papel crucial de la dieta DASH y el aumento de potasio en la alimentación para promover la salud cardiovascular y el control de la presión arterial.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud, aproximadamente el 27,6% de la población chilena, equivalente a cerca de 5 millones de personas, padece de hipertensión, una condición que conlleva un aumento persistente de la presión arterial y un alto riesgo de enfermedad cardiovascular y renal. Ante este panorama, la importancia de abordar esta condición desde una perspectiva nutricional cobra relevancia.

“Hemos concentrado gran parte del esfuerzo en la disminución del sodio para prevenir esta enfermedad. Sin embargo, nos estamos olvidando de la importancia que tiene el potasio en nuestra dieta”, expresó Jessica Fuentes, directora del Diplomado de Nutrición Clínica del adulto de la Universidad San Sebastián.

Diversas investigaciones han revelado hallazgos significativos sobre el papel del potasio en la salud cardiovascular y la presión arterial. El aumento del consumo de potasio se asocia con una disminución tanto en la presión arterial sistólica como diastólica, especialmente en personas con hipertensión arterial, según diversos estudios.

Consuelo Díaz, docente del Magíster en Nutrición y Salud Pública de la USS, destaca que “los efectos beneficiosos en la salud pública del aumento de la ingesta de potasio serían considerables, dado que el aumento de la presión arterial constituye el principal factor de riesgo mundial de mortalidad, pues está implicado en el 13% de todas las muertes.”

Es fundamental considerar que el beneficio del potasio no se extiende a personas con enfermedad renal crónica, para quienes el aumento en la ingesta de potasio no está indicado y podría resultar contraproducente. Sin embargo, un mayor consumo de potasio está vinculado a una reducción en la incidencia de accidente cerebrovascular (ictus), subrayando aún más la importancia de este mineral en la salud cardiovascular.

La Dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) emerge como una estrategia dietética efectiva para el control de la hipertensión arterial. Esta dieta, centrada en el consumo de alimentos ricos en potasio y baja en sodio, prioriza alimentos como legumbres, cereales integrales, frutos secos, frutas y verduras, mientras que limita el consumo de alimentos ultraprocesados y altos en sodio, como embutidos y conservas.

“Es crucial tener en cuenta que la dieta occidental, caracterizada por su alto contenido en sodio y bajo en potasio debido al consumo predominante de alimentos ultraprocesados, puede contrarrestar los efectos beneficiosos del potasio en la presión arterial. Los alimentos ricos en potasio, como frutas, verduras, legumbres y alimentos integrales, son esenciales para mantener un equilibrio óptimo en la ingesta de este mineral”, explica Consuelo Díaz.

En opinión de la nutricionista Jessica Fuentes, “una estrategia para incentivar un mayor consumo de este mineral podría ser incorporar en el etiquetado nutricional un sello verde que alerte positivamente a la población sobre los alimentos ricos en potasio y sus beneficios para la salud cardiovascular.”

La inclusión del potasio en el etiquetado nutricional de alimentos podría ser una herramienta efectiva para promover hábitos alimenticios más saludables y prevenir enfermedades cardiovasculares.

Opinión: “Democratizar el conocimiento en la era de la IA”

Dr. Claudio Rojas Miño, rector de la Universidad Católica del Maule.

La visión estratégica que impulsa una Universidad frente al actual desafío de la inteligencia artificial es muy significativa, especialmente en tiempos de avances tecnológicos vertiginosos.

En un mundo donde la tecnología avanza rápidamente, sin duda el empleo se puede ver afectado en alguna medida por la adopción de la inteligencia artificial. Pero es oportuno tener presente que la inteligencia artificial también crea nuevas oportunidades laborales, de innovación y desarrollo. Es un proceso que ha evolucionado durante décadas y que está cambiando la forma en que hacemos nuestro trabajo.

A mi entender, son tres las claves para encontrar empleo en la era de la inteligencia artificial. En primer lugar, tener un buen dominio del inglés y habilidades cognitivas que nos permitan interactuar con sistemas altamente automatizados. En segundo lugar, el desarrollar habilidades y pensamiento en la lógica de algoritmos para enfrentar procesos tecnológicos complejos. En último lugar, pero no menos relevante es el valorar nuestro bagaje cultural como algo que nos hace diferentes en entornos de trabajo altamente competitivas.

En relación a los retos y oportunidades en el ecosistema de la inteligencia artificial en Chile, puedo afirmar que se hace necesaria una mayor regulación para asegurar una adopción ética y responsable de estas tecnologías, evitando que se cree una brecha entre aquellos que ganan y los que pierden en el mercado laboral. En este sentido quiero destacar los esfuerzos que se realizan desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, para avanzar en una Política Nacional de Inteligencia Artificial y en un Plan de Acción que contendrá más de 150 compromisos, todo en el marco de la preparación del Proyecto de Ley que Regula Sistemas de Inteligencia Artificial.

Lo importante es asegurar que se democratice el conocimiento sobre inteligencia artificial para toda la sociedad y que no quede restringido sólo en esferas de expertos y académicos.

Estos desafíos requieren un enfoque colaborativo entre diferentes actores que permitan encontrar soluciones ecuánimes y sostenibles, tomando en consideración la reflexión y el diálogo constante entre las empresas, el gobierno, la sociedad civil y en especial las universidades.

No cabe duda que la inteligencia artificial es una herramienta poderosa que puede generar grandes beneficios si se utiliza correctamente. Es responsabilidad de todos asegurarnos un piso ético, inclusivo y de respeto irrestricto a los derechos humanos. Para esto no queda más que trabajar juntos para aprovechar su máximo el potencial y garantizar un desarrollo inclusivo y sostenible centrado en las personas.

Fuente: U. Católica del Maule

Microorganismos descubiertos en el desierto de Atacama revelan cómo la vida prolifera en condiciones extremas

Investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile identificaron familias de bacterias y órdenes de arqueas hasta ahora desconocidas en el Salar de Ascotán, un entorno sometido a condiciones extremas de altura, radiación ultravioleta, salinidad y saturación por metales. El trabajo se suma a otro estudio que secuenció el genoma de una enigmático pez -único en el mundo- que adaptó su organismo para sobrevivir en este entorno. El equipo detrás de estas investigaciones afirma que la genética de estas formas de vida puede tener importantes aplicaciones biotecnológicas relacionadas con la respuesta al estrés, la reparación de ADN y la resistencia a metales pesados.

El Salar de Ascotán es uno de los 52 salares del desierto de Atacama, un lugar rico en metales pesados como el arsénico, el cadmio y el cobre, que además está expuesto a elevados niveles de radiación ultravioleta y salinidad, así como a condiciones extremas de altitud, oscilación térmica y bajos niveles de oxígeno. Esta inhóspita zona, ubicada en el norte de la Región de Antofagasta, a 3.716 metros de altura, y muy cerca de la frontera con Bolivia, fue explorada por investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile con el propósito de conocer las formas de vida capaces de sobrevivir en este tipo de entornos tremendamente hostiles, de los cuales aún se sabe poco.

La investigación, que analizó muestras de agua, suelo y sedimento, no solo permitió conocer los mecanismos que hacen posible la vida en estas condiciones, también significó el descubrimiento de microorganismos de los que no se tenía registro, hallazgos que fueron dados a conocer en la revista científica Microorganisms. A partir de la reconstrucción de genomas, el estudio identificó dos nuevas familias de bacterias, de los grupos Patescibacteria y Pseudomonadota, así como dos nuevos órdenes de las clases de arqueas Halobacteriota y Thermoplasmata. El trabajo, además, reveló parte de la biodiversidad microbiana de este entorno, donde predominan bacterias, principalmente de los grupos Pseudomonadota, Acidobacteriota y Bacteroidota.

Una ventana al origen de la vida

Andrés Marcoleta, académico que encabezó esta investigación, explica que toda la vida en nuestro planeta hoy está dividida en tres grandes dominios taxonómicos: bacterias, arqueas y eucariotas. En este último dominio es donde nos encontramos nosotros, los seres humanos, así como animales, plantas y hongos, organismos caracterizados por sus células con un núcleo bien definido. “Las arqueas están presentes desde los inicios de la vida en nuestro planeta y los eucariotas se supone que evolucionamos a partir de alguna arquea. De hecho, estudios muy recientes indican que nuestro ancestro más cercano es una arquea, que en algún momento se fusionó con una bacteria, y eso dio origen a una célula eucariota, y de ahí en adelante la evolución siguió su camino”, explica.

El microbiólogo de la Universidad de Chile afirma que las arqueas son de gran importancia científica, ya que son por lejos el dominio menos estudiado y menos conocido de la vida en nuestro planeta. “La verdad es que cuesta encontrarlas y muchas de ellas son extremófilas, por lo que tienen mecanismos de adaptación que les permiten sobrevivir en ambientes con condiciones extremas, como los salares”, sostiene el profesor Marcoleta, quien detalla que estos microorganismos fueron encontrados principalmente en las muestras de suelo del entorno del salar. Mediante herramientas de informática, agrega, pudieron reconstruir el genoma de estas primitivas formas de vida y, de esta manera, conocer sus metabolismos.

Por otra parte, destaca que consiguieron rescatar numerosas muestras de bacterias, incluidas dos nuevas familias, e incluso pudieron cultivar algunas en laboratorio. Al igual que con las arqueas, el equipo pudo comprender las características y funciones de estos microorganismos a partir de la reconstrucción de su genoma. Respecto a los principales hallazgos asociados a estas bacterias, el profesor Marcoleta afirma que, sobre todo aquellas que habitan en el medio acuático, “tienen una alta proporción de genes de resistencia y de reparación de ADN. Esa podría ser una de las explicaciones de por qué pueden tolerar niveles tan altos de radiación ultravioleta”, que provoca quiebres o modificaciones del ADN y, finalmente, terminan siendo tóxicas para las células.

Orestias ascotanensis: un milagro evolutivo

Las capacidades adaptativas para sobrevivir en este inhóspito lugar también fueron observadas en un organismo endémico del Salar de Ascotán mucho más complejo: el enigmático Orestias ascotanensis, pez único en el mundo que fue objeto de estudio en otra investigación encabezada por Miguel Allende, también profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile y director del Centro de Regulación del Genoma (CRG). El equipo liderado por el académico secuenció el genoma de este pequeño pez para descifrar su historia evolutiva y comprender cómo se adaptó para prosperar en este hábitat extremo, tan distinto al ambiente original que tenía el pez antecesor de ellos en un pasado remoto, un trabajo publicado en la revista científica Genomics.

El profesor Allende explica que el interés en este ser vivo nace precisamente por las circunstancias geológicas a través de las cuales quedó “aislado” para volverse una especie única. Según explica, producto del choque de placas tectónicas, se levantó la cordillera de los Andes y los grandes lagos que existían al interior del continente se fragmentaron, algunos de los cuales son los salares que hoy existen en el altiplano. “Los salares se secaron en su mayoría, pero algunos conservaron pequeñas vertientes y ahí todavía viven estos peces. Desde hace decenas de miles de años que se separaron unos de otros y se han ido especiando, adaptándose a las condiciones particulares de cada lago o cada salar”, señala el académico.

Orestias ascotanensis, en este sentido, representa un buen modelo para entender cómo una especie puede cambiar en términos genéticos para adaptarse a ciertas condiciones ambientales, en línea con la selección natural y la deriva genética propuesta por Darwin, paradigma donde se plantea que aquellos organismos capaces de sobrevivir a los cambios del entorno son los que prosperan. “Los Orestes tienen que haber experimentado lo mismo cuando pasaron de agua dulce a agua salada, y a poco oxígeno y mucha radiación. Aquellos individuos que pudieron sobrevivir en esas condiciones predominaron y generaron un cambio en la especie. Hoy podemos comparar la información del genoma de estos peces con la de aquellos que no sufrieron tantos cambios para ver qué cosas se modificaron y, por lo tanto, qué genes se necesitan para tolerar esas condiciones”, detalla Miguel Allende.

Aplicaciones biotecnológicas: desde la biominería a la agricultura resiliente

Los académicos a cargo de estas investigaciones en el Salar de Ascotán plantean, por otra parte, que las capacidades extraordinarias de supervivencia de estos organismos ofrecen diversas posibilidades para explorar potenciales aplicaciones biotecnológicas a partir de sus genes, como la respuesta al estrés, la reparación del ADN, la resistencia a metales pesados como el arsénico, el cadmio y el cobre, y la tolerancia a condiciones extremas de salinidad, radiación ultravioleta, gran altitud y oscilación térmica, entre otros aspectos.

Estos genes resistentes pueden ser aplicados a distintos procesos industriales, como la biominería. “Nosotros ahora estamos postulando a un proyecto de salares y litio que justamente pretende aprovechar microorganismos de salares para hacer minería de litio a partir de chatarra electrónica. Uno puede ocupar ciertas cepas que están en los salares, y que tienen alta tolerancia a metales, de modo que tienen la capacidad de obtener el metal o compuesto y acumularlo. Propiedades como esas se pueden aprovechar para hacer minería de litio a partir de desechos y no tener que sacrificar nuestros salares, simplemente utilizar los microorganismos que viven ahí”, señala el profesor Andrés Marcoleta.

Otra aplicación biotecnológica de interés tiene relación con los procesos de desertificación y sequías que viven Chile y otros países en el marco del cambio climático, fenómenos que impactan, por ejemplo, sobre nuestra producción agrícola y forestal. “Entender cómo las especies se adaptan a cambios ambientales es importante para poder después aplicar eso y seleccionar aquellas variedades o individuos que sean capaces de tolerar estas nuevas condiciones del entorno. En esta línea, podemos tener una especie de programa genético para asegurar nuestra seguridad alimentaria futura, que puede estar en peligro”, plantea el profesor Miguel Allende.

Uno podría pensar en cultivos en el desierto, en suelos que están muy pobres de nutrientes o contaminados con metales pesados. Si uno pone los microorganismos correctos o los modifica genéticamente, de manera que puedan funcionar en esos ambientes, pueden enriquecer esos suelos y hacer que sea posible cultivarlos”, agrega el director del Centro de Regulación del Genoma, quien menciona esta alternativa a propósito de la progresiva disminución de tierras fértiles y útiles adecuadas para la agricultura. “Tenemos que buscar herramientas ahora para aprovechar otros lugares, y eso creo que es una de las contribuciones más importante de los hallazgos que se hacen con estos microorganismos del desierto”, complementa.

Marcoleta también apunta a la posibilidad de desarrollar soluciones de biorremediación a través de la genética de estos extremófilos, por ejemplo, ante contaminación por radioactividad. “Algunos de los linajes bacterianos que encontramos son las bacterias Deinococcus radiodurans, que son famosas por ser una de las bacterias que más resisten la radiación gamma. Resisten perfectamente la radiación gamma de los rayos cósmicos que uno encuentra en el espacio y, por lo tanto, son bacterias que han demostrado ser capaces de sobrevivir en el espacio exterior. Entonces, si uno quisiera hacer biorremediación de lugares contaminados por radioactividad, podría pensar en aprovechar alguna de estas bacterias y su resistencia a la radiación, ya sea ultravioleta o gamma”.

Cristian Fuentes Valencia
Prensa UChile

Confirman llegada de la “polilla de la harina” a la península Antártica

En febrero del 2023, durante la LIX Expedición Científica Antártica (ECA 59) organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH), investigadoras e investigadores nacionales que se encontraban en la base Yelcho (latitud 64º S, longitud  63º O), ubicada en la península Antártica, realizaron un particular descubrimiento: polillas, un insecto nunca antes observado en esa zona. 

El hallazgo fue comunicado en un artículo científico publicado en la revista Ecology and Evolution en el marco del proyecto “Bioinvasiones terrestres y marinas en la Antártica: retos y oportunidades para la erradicación de especies invasoras”, una iniciativa financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y liderada por la investigadora del INACH, Dra. Ximena Salinas Silva. 

Este proyecto de vinculación internacional ha logrado establecer una colaboración entre diversos equipos en Chile y Corea del Sur, representados por instituciones como la Universidad Católica del Maule, el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE), la Universidad de Concepción, el Instituto Coreano de Investigación Polar (KOPRI) y el INACH. “Este proyecto aborda de manera integral el desafío de las bioinvasiones terrestres y marinas en la Antártica. A través del estudio de las distintas líneas de bioinvasiones, incluyendo los insectos, el medio marino y las especies vegetales que afectan al suelo antártico, el proyecto busca comprender los patrones de establecimiento de estas especies invasoras en este ecosistema único”, señala Salinas. 

El descubrimiento de Plodia interpunctella, también conocida como la “polilla india de la harina” o “polilla de los granos”, marca un hito significativo: esta especie es considerada una plaga doméstica en gran parte del mundo. Sus larvas polillas suelen colocar sus huevos en granos como avena, arroz o harina, donde se desarrollan hasta convertirse en polillas adultas que revolotean por las alacenas y despensas.

Aunque no consiguen sobrevivir por mucho tiempo en climas fríos, lo cierto es que pueden prosperar fácilmente en interiores y su presencia se ha expandido al resto de los cinco continentes. En los últimos años ya se había registrado la presencia de este lepidóptero en bases de otros países en el norte de la península Antártica en los años 2017 y 2021, pero ahora se ha desplazado lentamente hacia el sur, a más de 200 kilómetros de estos primeros casos reportados (ver imagen del artículo).

Según el biólogo evolutivo Dr. Hugo Benítez, investigador del Centro de Investigación de Estudios Avanzados del Maule de la Universidad Católica del Maule e Instituto Milenio BASE, este es el registro más meridional documentado de este insecto, lo que muestra la creciente amenaza que representan las especies invasoras para los ecosistemas antárticos a medida que avanzan los efectos del cambio climático. “Esta polilla nunca había sido vista tan lejos de las islas Shetlands del Sur. Yelcho es la estación científica más al sur donde se ha encontrado, por lo tanto, marca el avistamiento más meridional de esta especie”, explica Benítez, quien además es el autor principal del artículo. 

Tras realizar el primer avistamiento y otro efectuado dos días después, las y los investigadores capturaron estos insectos, los que se trajeron al continente para secuenciar su ADN y confirmar que se trataba de Plodia interpunctella

Aunque las temperaturas en la Antártica son muy bajas para que estas polillas se propaguen en el aire, siempre existe la posibilidad de que aparezcan en otras bases de la península Antártica. La presencia de especies invasoras representa una amenaza para la biodiversidad polar de acuerdo con el Protocolo sobre Protección del Medio Ambiente. Estos insectos pueden convertirse en vectores potenciales de otras especies no nativas, lo que puede tener efectos no deseados en el equilibrio de los ecosistemas antárticos.

El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).

Fuente: INACH

Especialista UCSC entrega consejos de seguridad ante la posibilidad de trombas y tornados en el Biobío 

Fuente: UCSC

Frente al anuncio de posibles fenómenos meteorológicos, es necesario conocer algunas acciones básicas para evitar los riesgos en estas situaciones y tomar los resguardos correspondientes.

La Región del Biobío ha sido protagonista de una serie de fenómenos meteorológicos durante estos últimos años, entre ellos las inundaciones y desbordes de ríos que ocurrieron en 2023, y la tromba marina que en 2019 afectó a Concepción y Talcahuano, entre otros.             

El reporte para el clima adelantó un nuevo fenómeno meteorológico, que pronostica precipitaciones, heladas y probabilidad de trombas marinas y tornados en la zona.

De acuerdo al Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), un tornado es un fenómeno meteorológico local que ocurre durante tormentas de gran intensidad y puede durar desde minutos hasta horas. Este se caracteriza por vientos que pueden superar los 100 a 300 km/h, lo que hace de este fenómeno el más intenso y de mayor capacidad destructiva a nivel atmosférico.

Mientras que, una tromba marina corresponde al mismo fenómeno de las mismas características que el tornado, pero generado sobre el agua, pudiendo también llegar a tierra y causar daño.

La Jefa de la Unidad de Prevención de Riesgos UCSC, Ingrid Riquelme, explicó que “es necesario mantenerse en alerta en este tipo de situaciones y tratar de evitar exponerse en el exterior. Por ejemplo, si una persona se encuentra caminando al aire libre, hay que alejarse de objetos que puedan caer encima, como carteles publicitarios y tendidos eléctricos que pueden ser arrojados por el viento”.

En esta situación, la prevencionista de riesgos recomendó que “lo ideal es que la persona se acueste en el piso, cubriendo su cabeza y cuello para que el aire no pueda empujarlo, moverlo o arrastrarlo, y en el caso de que caigan objetos, protegerse”.

“En el caso de estar dentro en un vehículo, lo ideal es alejarse y buscar refugio, porque la trayectoria es incierta por la desestabilización provocada por el tornado o la tromba marina. También si va en movimiento, la masa de aire lo puede arrastrar o generar un accidente, choque o volcamiento”, sostuvo Riquelme.

Después de que ocurra el fenómeno, es necesario mantener la precaución por escombros y vidrios rotos. Es necesario alejarse de edificios dañados, tendido eléctricos, entre otros, que pueden causar lesiones. 

Anticiparse 

Para la especialista “lo ideal es que antes que comience la temporada de invierno tomar los resguardos previos, como revisar las techumbres, planchas de las cubiertas y canaletas de agua, porque a veces pueden quedar sueltas y con este fenómeno, se pueden quitar y salir envueltos con las masas de aire”.

“También, otra precaución a considerar es podar y mantener los árboles, porque con tornados o trombas marinas se desprenden ramas secas. A veces, si no se retiran, pueden que se caigan con el movimiento y vuelen”, agregó Riquelme.

Investigadores UdeC protagonizan destacada expedición científica internacional en aguas deficientes en oxígeno

IMO 

La expedición del «Schmidt Ocean Institute» ha contado con la participación clave de investigadores de la Universidad de Concepción (UdeC) y la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), quienes, junto a científicos de Estados Unidos, Suecia, Dinamarca y España, han estudiado las zonas anóxicas frente a las costas de Iquique.

Este miércoles, arribó al puerto de Antofagasta la expedición científica internacional de la fundación estadounidense “Schmidt Ocean Institute”, la cual desde el pasado mes de abril se encontraba a bordo del buque Falkor (too) investigando —frente a las costas de Iquique— las aguas deficientes en oxígeno.

En esta expedición han participado un grupo de investigadores de la Universidad de Concepción (UdeC) y de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), agrupados en el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO). Estos investigadores fueron protagonistas de esta iniciativa de frontera que contó, además, con la participación de equipos científicos de Estados Unidos, Suecia, Dinamarca y España.

Con respecto a los objetivos de esta expedición, cabe recordar que en las aguas oceánicas del norte de nuestro país existe una de las tres grandes zonas del mundo donde la cantidad de oxígeno es mínima o incluso inexistente. Esto convierte a este espacio, dominado por microorganismos, en un ecosistema de gran interés para los científicos, quienes buscan conocer y comprender quiénes son y qué hacen los diminutos seres que lo habitan. Además, no podemos olvidar que estas zonas desempeñan un papel fundamental dentro del océano, ya que impactan en la productividad global del océano y son una importante fuente de gases con efecto climático.

El estudiante de la PUC Emilio Espinoza junto al científico Peter von Dassow trabajando en el Hydro Lab. / Credit: Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute

Teniendo en cuenta lo anterior, en términos generales, los investigadores chilenos han centrado su investigación en comprender cómo se produce la transición entre la capa superficial oxigenada del océano, la cual recibe la luz del sol, y la capa subsuperficial, en la cual reina la oscuridad y se hace evidente la falta de oxígeno. Uno de sus enfoques fue determinar el efecto que tiene esta capa deficiente en oxígeno en la comunidad de microalgas de la superficie, una pregunta particularmente relevante ante las pérdidas de oxígeno que el océano está experimentando actualmente y de la exacerbación de este proceso, conocido como desoxigenación, proyectado para el futuro. 

Para ello, el equipo científico chileno ha podido aportar con tecnología de vanguardia a la expedición. Dentro de los instrumentos utilizados por los investigadores nacionales, destaca el Sistema de Perfilación con Bomba —del inglés Pump Profiler System (PPS)— que permite perfilar las características hidrográficas de la columna de agua y su transición desde zonas con alto contenido de oxígeno hasta las zonas anóxicas (sin oxígeno) y a su vez bombear agua desde una profundidad deseada para realizar análisis químicos y recolectar muestras con una muy alta resolución vertical y con una casi nula contaminación por oxígeno. Además, otros equipos e instrumentos científicos aportados por el equipo nacional incluyeron el citómetro de flujo InFlux, el fluorómetro FIRe y el autoanalizador de nutrientes, los cuales permitieron identificar y cuantificar células, saber el estado de actividad de su maquinaria fotosintética y obtener la concentración de nutrientes, respectivamente. Así, en el transcurso de esta nueva expedición se ha podido reducir significativamente el margen de error propio de las metodologías tradicionales, otorgando con ello una gran fiabilidad a los experimentos realizados, y por ende, a los resultados de los mismos.

La estudiante de la PUC Sibille Améstica y Gerardo García de la Universidad de Concepción trabajando en trabajando en muestras altamente sensibles bajo luz roja en un laboratorio portátil / Credit: Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute

En este sentido, el balance que realizan los científicos chilenos —entre los cuales destacan el Dr. Peter von Dassow (PUC), el Dr. Osvaldo Ulloa y la Dra. Montserrat Aldunate (UdeC)— es extremadamente positivo, ya que la labor realizada permitirá profundizar en el entendimiento de cómo funcionan las zonas anóxicas, el rol de los microorganismos en ellas  y, sobre todo —por primera vez— evaluar el impacto que puede tener la disminución de oxígeno en las comunidades de microalgas que habitan sobre ellas. 

Además, un aspecto muy positivo a destacar en esta expedición ha sido la participación de jóvenes estudiantes y futuros investigadores como Emilio Espinoza, estudiante de Bioquímica de la PUC y Fabián Cortés, estudiante de Magíster en Oceanografía de la UdeC, quienes han tenido la oportunidad de experimentar de primera mano cómo se realiza investigación de frontera a bordo de un moderno buque oceanográfico. 

Finalmente, hay que destacar que, junto a la parte puramente científica, centrada en la investigación y experimentación, se ha dado cabida a la transdisciplinariedad a través de la participación de la artista antofagastina Antonieta Clunes. Ella ha conseguido que ciencia y arte no sólo conversen, sino que de esta conversación surja una nueva dimensión  de la percepción y comprensión que tenemos sobre el océano.  Así, la ciencia y el arte nacional se han hecho presentes en esta experiencia internacional única que busca profundizar la conexión humana con nuestro planeta azul.

El Científico PUC Peter von Dassow y el estudiante de la Universidad de Concepción Fabian Cortes, acompañando a la artista Antonieta Clunes mientras recolecta muestras de agua del CTD para sus propios experimentos e investigaciones./ Credit: Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute

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