ICOVID: marzo comienza con la pandemia en crecimiento y camas UCI en nivel de ocupación crítico

La última semana analizada por el equipo de ICOVID está marcada por el aumento de la dinámica de contagios y con un aumento en la positividad, que alcanza el valor más alto de las últimas cuatro semanas con 8,3%.

El equipo ICOVID Chile, iniciativa liderada por la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Concepción, presentó su informe número 30 con análisis y datos de las dimensiones propuestas para monitorear la pandemia en el país, con información obtenida hasta el sábado 27 de febrero de 2021, proporcionada a través de un convenio con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

Según este último informe, el número de nuevos casos de COVID-19 a nivel nacional creció 12,6% respecto de la semana anterior, promediando 3.810 nuevas infecciones diarias. Esto indica que la reducción de la carga experimentada durante las últimas cuatro semanas se revierte y en la última semana de febrero comienza a experimentarse una nueva alza.

Asimismo, los expertos y expertas explican que todas las regiones se mantienen con la carga de la enfermedad en color rojo, esto es por sobre 10 casos nuevos por cada 100 mil habitantes. “Las cinco regiones con más alta carga de personas infectadas actualmente en el país, en orden decreciente, son: Los Ríos, La Araucanía, Biobío, Antofagasta, y Magallanes, todas con carga sobre 30 nuevos casos por 100 mil habitantes”, detalla el informe.

Ante este escenario, la ingeniera y vicerrectora de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Concepción, Andrea Rodríguez​, advierte que “comenzamos marzo con indicadores de la última semana de febrero que muestran una alza en la dinámica de contagio y con una alta demanda en camas hospitalarias que llega a valores en torno al 92%. A nivel de positividad de tests PCR tenemos valores en torno a 8% a nivel nacional y con valores especialmente críticos en las regiones de Los Ríos, Araucanía y Tarapacá”.

En la semana analizada el indicador de transmisión volvió a situarse sobre 1 (pasando de 0,98 a 1,05), “lo que refleja una aceleración de la dinámica de contagio, consistente con los datos reportados por la autoridad sanitaria del país”, se explica en el informe de ICOVID.

El valor estimado de R es mayor a 1 en 10 de las 16 regiones y todas ellas, excepto Tarapacá, Los Lagos y Aysén, tienen este indicador en color rojo, lo que significa que “cada persona que contrae el virus infecta, en promedio, a más de una persona, lo que significa que la epidemia se encuentra nuevamente en estado de expansión”, enfatizan los y las investigadoras.

En esa misma línea, el Prorrector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Guillermo Marshall, señaló que esta semana “está marcada por el aumento de la dinámica de la pandemia luego de cuatro semanas de estabilidad. Se verá en las próximas semanas si este aumento continúa o es producto de efectos puntuales, como el aumento de la movilidad de las personas por el retorno de vacaciones. Preocupa especialmente la Región de Los Ríos con un aumento de casos nuevos en torno al 50%”.

En lo que respecta a la dimensión de testeo, el informe de ICOVID Chile da cuenta que, a nivel nacional, el número total de test PCR informados por mil habitantes por semana se mantiene en niveles altos, en torno a 16,2 (lo que equivale a un promedio semanal de 2,3 tests diarios por mil habitantes).

La positividad alcanza el valor más  alto de las últimas cuatro semanas, con 8,3% en la última semana de febrero. Asimismo, el reporte señala que las regiones con estos valores en niveles más preocupantes (color rojo) son La Araucanía (15%), Los Ríos (14%), Tarapacá (12%) y Maule (10%), preocupan también Ñuble y Biobío con valores muy cercanos a 10%.

La trazabilidad a nivel nacional muestra cifras similares al reporte anterior, con 66% de exámenes de laboratorio informados antes de 24 horas a la autoridad sanitaria, mientras que 57% de los casos positivos consultaron antes de 48 horas desde el inicio de síntomas y 45% de los casos demoraron menos de 72 horas en ser confirmados a la autoridad sanitaria desde el inicio de síntomas.

“La gran heterogeneidad en los logros de trazabilidad entre las regiones muestra espacio para mejorar en algunas de ellas, especialmente en el sur donde regiones como La Araucanía persisten prolongadamente con dificultades para su trazabilidad temprana”, detallan los y las expertas de ICOVID Chile.

En lo que respecta a la dimensión de capacidad hospitalaria, este nuevo informe da cuenta de que la ocupación de camas a nivel nacional sigue en rojo y subiendo, pasando de 91,4% a 92,4% de ocupación en la última semana de febrero. A nivel local, trece regiones se encuentran con ocupación de UCI en nivel crítico (sobre 85%), seis de ellas con niveles mayores o iguales a 94%, como La Araucanía (96%), Antofagasta (96%), Tarapacá (96%), Coquimbo (96%), Valparaíso (96%), la Región Metropolitana (96%) y Magallanes (96%).

Sobre este punto, la epidemióloga y académica del Departamento de Salud Pública de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Paula Margozzini​, explicó que el alza nacional de casos observado en la última semana de febrero hace prever que continuará aumentando en la demanda de camas hospitalarias durante marzo. “Esto es muy preocupante, ya que la ocupación hospitalaria se ha mantenido muy alta y creciendo en febrero, llegando a 92%. Se requiere una mayor expansión de camas UCI, contener especialmente el aumento de nuevas infecciones en toda la población durante marzo y lograr luego la más alta cobertura de vacunación con primera dosis en mayores de 50 años. Todo esto podría ayudar a atenuar el alza esperada tanto en necesidad de camas como en mortalidad”, señaló Margozzini.

El porcentaje de ocupación de camas UCI con pacientes con COVID-19 aumentó de 56,7% a 58,3% en la última semana de febrero, manteniéndose en un nivel alto (sobre 50%) desde el 20 de enero. “Se observa variación a nivel regional, con las mayores proporciones de ocupación de camas UCI por pacientes con COVID-19 en Tarapacá (79,3%), Arica y Parinacota (71%) y Los Lagos (71%). La menor ocupación UCI por COVID-19 se observa en Atacama, Aysén y Los Ríos”, se lee en el reporte.

Más información sobre datos y el reporte completo en: http://www.icovidchile.cl/

UdeC

América Latina es la región en desarrollo más afectada del mundo por la pandemia

La economía latinoamericana se contrajo un 7,7% y casi tres millones de empresas cerraron en 2020 a causa de la pandemia. Además, la región registró cerca del 28% de las muertes por COVID-19 a nivel mundial pese a que en su territorio vive apenas el 8,4% de la población del planeta, revela la comisión económica de la ONU para la región en un informe en el que urge a mantener las ayudas de emergencia al menos durante este año para paliar el impacto social de la crisis.

Un año después de la llegada del coronavirus a América Latina y el Caribe, la pobreza, la desigualdad y el desempleo avanzaron a un ritmo sin precedente en la región, convirtiéndola en la más afectada por el COVID-19 en el mundo.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó este jueves un análisis del impacto de la pandemia que alerta una vez más sobre los problemas estructurales en los países de la región y llama a invertir en un estado de bienestar y una sociedad del cuidado.

El “Panorama Social de América Latina 2020” da cuenta de una contracción del Producto Interno Bruto regional de 7,7% y del cierre de 2,7 millones de empresas con el consecuente incremento del desempleo, que afecta desproporcionadamente a las mujeres.

Demasiadas muertes

Pero lo peor de todo es que con sólo el 8,4% de la población mundial, la región haya registrado el 27,8% de las muertes por COVID-19, destacó la secretaria ejecutiva de la CEPAL durante la conferencia de prensa de divulgación del documento.

En este sentido, Alicia Bárcena subrayó la importancia de adoptar sistemas universales de protección social.

“Esto quiere decir cubrir a toda la población independientemente del tipo de su inserción en el mercado laboral u otras características personales. Un sistema de protección social debe darle acceso a la salud universal a todas las personas, eso no puede depender del ingreso, la salud debe ser un bien público universal”, recalcó Bárcena.UNICEF/VersianiSusana, de 14 años, baña a su pequeño sobrino detrás de su vivienda en un barrio pobre de una gran ciudad brasileña. La pobreza y la desigualdad obstaculizan el desarrollo social y sostenible en América Latina.

Problemas estructurales

Bárcena explicó que la emergencia sanitaria profundizó las desigualdades estructurales que a lo largo de los años han dado como resultado altos niveles de informalidad, falta de protección social y baja productividad.

Además, la pandemia evidenció graves carencias y fragilidad en los sectores de la salud, la educación y los cuidados.

Del mismo modo, magnificó la división por género del trabajo y el sector de los cuidados, revirtiendo la inclusión de la mujer en el mercado laboral a niveles de hace una década.

Pese a las medidas de emergencia…

El estudio señala que todo esto ocurrió a pesar de las medidas de emergencia que tomaron los gobiernos para encarar la crisis y más aún, advierte que la pobreza y la pobreza extrema seguirán creciendo hasta un punto que no se había observado en muchos años.

“Las medidas de protección social han evitado un mayor aumento de la pobreza y pobreza extrema pero hay un retroceso de doce años en la pobreza y de 20 años en la pobreza extrema”, dijo la responsable de la CEPAL.

Detalló que esas medidas cubrieron a cerca del 50% de la población y costaron unos 86.000 millones de dólares entre marzo y diciembre del año pasado. Sin embargo, la cifra de latinoamericanos pobres que viven con un ingreso máximo de tres veces la línea de pobreza llegó a 491 millones, es decir, el 80% de la población de la región.

Bárcena enfatizó que, no obstante insuficientes para detener la crisis, estas medidas han ayudado a paliarla de alguna manera, así sea mínima, permitiendo que la población beneficiada con transferencias de dinero y otras ayudas satisfaga sus necesidades vitales.

“De no haberse implementado, la situación sería peor”, aseveró.Banco Mundial/Jamie MartinLuchar contra la pobreza y la desigualdad es, según la CEPAL, clave para un desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe. 

Que se mantengan las ayudas

En este renglón, la CEPAL considera imprescindible que se mantengan al menos todo el 2021 las transferencias monetarias de emergencia: “Hemos demostrado que son importantes, pertinentes y necesarias para contener la pobreza, pero tenemos que aumentar su nivel y cobertura”, abundó Bárcena.

De cara al porvenir de la región, señaló varios desafíos: “en primer lugar, una agenda de cooperación para lograr “un acceso más equilibrado, equitativo, simétrico a las vacunas. Todo va a depender de cómo podremos vencer pronto a esta pandemia, porque todavía no ha pasado”.

También instó a abordar la situación de las mujeres, el colectivo más afectado, con la intención de crear una sociedad del cuidado para que puedan regresar al mercado laboral.

La sociedad del cuidado que promueve la CEPAL se refiere a proteger la salud y a las personas y a cuidar al planeta para lograr un desarrollo sostenible que beneficie a todos.

Estado de bienestar

“Pero nuestro mayor desafío es lograr un estado de bienestar sostenible y para ello debemos poner mucha atención a la estructura productiva ya que actualmente es muy desigual y sigue dejando afuera a las pequeñas, medianas y microempresas”, consideró.

Bárcena argumentó que la pandemia ha puesto de relieve muchas fragilidades como las de los sistemas de salud, productivo y laboral.

Para impulsar el estado de bienestar, la CEPAL aboga por un pacto social y político genuino que aborde las diferencias en el acceso a recursos y que se ocupe de las desigualdades profundas y las brechas estructurales que existen en la región.

La secretaria ejecutiva exhortó a los países de la región, sobre todo a los que producen materias primas, a “invertir para cerrar las brechas estructurales y apuntalar los estados de bienestar y las sociedades del cuidado”.

Opinión: Pandemia y salud mental en Chile

Ps. Ana María Salinas M.
Directora Servicio de Psicología Integral  
Universidad del Desarrollo                         

La pandemia ha ocasionado en Chile y a nivel mundial, varias secuelas que impactan la salud mental de las personas. Hay que destacar que antes del inicio del COVID-19 nuestro país ya presentaba desalentadoras cifras en el ámbito de la salud mental de la población; es así como la Encuesta Nacional de Salud (2019) arrojó que en Chile los problemas de salud mental constituyen la principal fuente de carga de enfermedad, lo que tiene consecuencias en distintos ámbitos de la vida cotidiana.

Actualmente, han aumentado las consultas psicológicas relacionadas con la incertidumbre, el estrés por los meses de encierro, la percepción de un contexto restrictivo y la necesidad de ajuste a una nueva realidad que está en constante cambio. Además, se proyecta un fuerte impacto negativo en la salud mental luego de la pandemia, especialmente en síntomas ansiosos y depresivos en personas de distintos grupos: niños/as, adolescentes, mujeres, adultos mayores.

Teniendo en cuenta lo anterior, es preocupante la escasa inversión que existe en Chile en el área de la salud mental -sólo el 1,9% del presupuesto total de salud en salud mental, cifra muy inferior a la de los países de la OCDE (5-9%)- y la poca cobertura que ofrecen las Isapres de este tipo de prestaciones. Urge el desarrollo de una política pública de salud más consistente con los datos aportados por la evidencia. Esto es esencial si se considera que la salud mental es un componente fundamental del bienestar integral de cada persona, que incide en su percepción de satisfacción, en su felicidad y en el desempeño de distintos roles sociales (trabajador/a, estudiante, pareja, padre, madre, hijo, abuelo/a, etc.).

Chile alcanza 3.749.492 personas vacunadas contra el COVID-19

El ministro de Salud, Enrique Paris, informó que el día hoy miércoles 3 de marzo, hasta las 17:00 horas, se han vacunados 146.735 personas con primera dosis y 142.498 con segunda dosis, alcanzando un total de 3.749.492 personas inoculadas en el país.

El día de ayer fueron inmunizadas 157.738 personas con primera dosis y 12.258 con segunda dosis de vacuna.

“Estas cifras posicionan a Chile como líder a nivel regional en personas vacunadas. El nuevo embarque de vacunas recibido hoy nos permite dar continuidad a la campaña y asegurar la administración de las segundas dosis a partir de la próxima semana, de acuerdo a lo planificado en el calendario de vacunación”, señaló el jefe de la cartera.

El ministro París informó además que 2.403.883 personas mayores de 60 años y más han participado en la campaña. Respecto al género, el 59,2% de los inoculados corresponde a mujeres y el 40,8% son hombres.Busca en el sitiohttps://www.youtube.com/embed/ZzZ7NqsjbYY

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Más de 168 millones de niños pierden casi un año de escolarización debido al COVID-19

Cada día que pasa, los niños que no pueden acceder a la educación presencial se quedan cada vez más rezagados, y los más marginados pagan el precio más alto, asegura la responsable de la agencia de la ONU para la infancia. Nueve de los 14 países donde la mayoría de escuelas permanecieron cerradas  entre marzo de 2020 y febrero de 2021, se encuentran en la región de América Latina y el Caribe.

Más de 168 millones de niños en edad escolar en todo el mundo se perdieron el aprendizaje en clase, ya que las escuelas en unos 14 países permanecieron cerradas en gran parte durante casi un año entero debido a los bloqueos relacionados con el coronavirus, informó este miércoles el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) el miércoles

“A medida que nos acercamos a la marca de un año de la pandemia de COVID-19, se nos recuerda una vez más la catastrófica emergencia educativa que han creado los cierres mundiales”, dijo la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, en un comunicado de prensa, anunciando los hallazgos de la agencia.

“Cada día que pasa, los niños que no pueden acceder a la educación presencial se quedan cada vez más rezagados, y los más marginados pagan el precio más alto”, agregó.

Según UNICEF,  nueve de los 14 países donde la mayoría de escuelas permanecieron cerradass  entre marzo de 2020 y febrero de 2021, se encuentran en la región de América Latina y el Caribe, lo que afecta a casi 100 millones de estudiantes. De estos países, Panamá mantuvo las escuelas cerradas la mayor parte de los días, seguido de El Salvador, Bangladesh y Bolivia.

Además, alrededor de 214 millones de niños, uno de cada siete alumnos en todo el mundo, se perdieron más de las tres cuartas partes de su aprendizaje presencial, mientras que más de 888 millones continúan enfrentando interrupciones en su educación debido al cierre total y parcial de escuelas, según datos de la ONU. .https://platform.twitter.com/embed/Tweet.html?creatorScreenName=NoticiasONU&dnt=false&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1366901292904419333&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fnews.un.org%2Fes%2Fstory%2F2021%2F03%2F1489032&siteScreenName=NoticiasONU&theme=light&widgetsVersion=e1ffbdb%3A1614796141937&width=550px

Priorizar las escuelas en los planes de reapertura

El cierre de escuelas tiene consecuencias devastadoras para el aprendizaje y el bienestar de los niños. Los menores más vulnerables y aquellos que no pueden acceder al aprendizaje a distancia se ven aún más afectados, ya que corren un mayor riesgo de no regresar nunca al aula, y a veces se ven forzados al trabajo infantil e incluso al matrimonio infantil, según UNICEF.

Los escolares de todo el mundo también dependen de sus escuelas como un lugar para interactuar con sus compañeros, buscar apoyo, acceder a servicios de salud e inmunización y una comida nutritiva. Cuanto más tiempo permanezcan cerradas las escuelas, más tiempo los niños están separados de estos elementos críticos de la infancia, agregó la agencia.

Fore pidió a todas las naciones que mantengan abiertas las escuelas o que les den prioridad en los planes de reapertura donde están cerradas.

“No podemos permitirnos pasar un segundo año de aprendizaje escolar limitado o incluso nulo para estos niños. No se debe escatimar esfuerzos para mantener las escuelas abiertas, o priorizarlas en los planes de reapertura”, resaltó.

UNICEF también instó a los gobiernos a centrarse en las necesidades únicas de cada estudiante, con servicios integrales que cubran el aprendizaje correctivo, la salud y la nutrición, y las medidas de protección y salud mental en las escuelas para fomentar el desarrollo y el bienestar de los niños y adolescentes. 

Exposición en la sede de la ONU en Nueva York

Este miércoles, UNICEF también dio a conocer ‘Pandemic Classroom’, un aula modelo compuesta por 168 pupitres vacíos, donde cada pupitre representa a un millón de los niños que viven en países donde las escuelas han estado casi cerradas por completo, como un “recordatorio solemne de las aulas en cada rincón del mundo que quedan vacíos”, dijo la agencia.

Detrás de cada silla vacía cuelga una mochila sin contenido interior, un marcador de posición para el potencial diferido de un niño.

Después de recorrer la instalación, ubicada en la Sede de la ONU en Nueva York, el SecretarioGeneral de la ONU, António Guterres, calificó la asombrosa cantidad de niños que se pierden una educación valiosa como “una tragedia”.

“Tenemos millones de niños sin escolarizar y eso es una tragedia. Una tragedia para ellos, una tragedia para sus países, una tragedia para el futuro de la humanidad”, dijo.
 

La vacuna de AstraZeneca ofrece una protección similar a la de Pfizer en personas de 70 años o más

Ambas son seguras y pueden ser efectivas para proteger a las personas contra la COVID-19, incluidas las de edad avanzada, afirma la agencia de la ONU para la salud en el continente americano, que distribuirá masivamente la vacuna de AstraZeneca a través del mecanismo COVAX. La agencia también muestra su preocupación por el aumento de casos en la cuenca norte del Amazonas y advierte sobre una posible segunda ola pandémica en Brasil.

La Organización Panamericana de la Salud afirmó este miércoles durante su rueda de prensa semanal donde valora la evolución de la pandemia del coronavirus que la vacuna contra la COVID-19 de AstraZeneca proporciona una protección parecida a la de Pfizer en personas de setenta años o más.

Esta agencia de la ONU distribuirá más de 28 millones de vacunas de AstraZeneca en América Latina y el Caribe provenientes de la iniciativa COVAX*, que comenzarán a llegar a mediados de marzo.

El doctor Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización, basó su afirmación en un estudio publicado esta semana por la agencia de salud pública del Reino Unido donde se compararon las dos vacunas en 7,5 millones de personas en esa franja de edad, una cifra muy superior a los entre 30.000 y 40.000 voluntarios que se sometieron a la fase tres de ensayos clínicos.

Barbosa explicó que, tras esas cifras, “no estamos hablando de eficacia, estamos hablando de eficiencia” y que el documento concluye “que ambas vacunas proporcionaron una protección similar para las personas con setenta años o más. Así que creo que esto es importante para asegurar que las vacunas que están precalificadas o que han recibido la autorización de emergencia de la Organización Mundial de la Salud son vacunas seguras y pueden ser efectivas para proteger a las personas, incluidas las de edad avanzada, contra el COVID-19. Así que AstraZeneca no es menos efectiva. Astrazeneca tiene una eficacia similar a la de Pfizer y otras vacunas y debería utilizarse para proteger a las personas más vulnerables a la COVID-19 en sus formas graves”.IMF/Raphael AlvesUn hombre utiliza una mascarilla para protegerse del COVID-19 en el puerto de Manaus, en el Amazonas de Brasil.

Brasil frente a una posible segunda ola pandémica y el estado de Acre en situación de emergencia

Aunque los casos de COVID siguen disminuyendo en América del Norte, Central y del Sur, la directora de la Organización expresó su preocupación por el aumento de casos en la cuenca norte del Amazonas “que exigen una respuesta rápida”.

A modo de ejemplo Carissa Etienne explicó que, en el departamento amazónico de Loreto en Perú, todas las camas de las Unidades de Cuidados Intensivos están ocupadas por un paciente con COVID, y que el departamento colombiano de Amazonas reporta las tasas de coronavirus más altas del país.

“En Brasil, el estado amazónico de Acre se enfrenta a una emergencia debido a una combinación mortal de infecciones por COVID-19, una epidemia de dengue e inundaciones en varias ciudades. Casi el 94% de las UCI están ocupadas y el sistema de salud corre el riesgo de colapsar a medida que más y más pacientes requieran hospitalización”, alertó.

Otros estados brasileños también informaron de mayores tasas de ocupación de las UCI, una situación que pone al país en alerta.

Con más de diez millones de casos y una cifra acumulada de más de 250.000 fallecidos, Brasil es el segundo país más afectado del continente americano, destacó Sylvain Aldighieri, Gerente de Incidente para COVID-19.

“Con los reportes de la Secretaría de Vigilancia de Brasil observamos en este momento zonas de alta transmisión en otras zonas geográficas de Brasil, especialmente en algunos estados del nordeste y del sur. Yo diría que Brasil en este momento se está enfrentando a una segunda onda pandémica de amplitud nacional y con un impacto muy fuerte en los servicios de salud”, advirtió.

Aldighieri también destacó que durante las últimas semanas se ha producido “un impacto importante en la cadena de insumos como el oxígeno” y en el acceso a medicamentos para pacientes en cuidados intensivos.OPS/Karen GonzálezLa vacunación en Colombia comenzó el 18 de febrero de 2021.

Las vacunas no han de ser un privilegio, sino un derecho común

Etienne explicó que tras la recepción del primer envío regional de vacunas por parte de COVAX a Colombia, el pasado viernes el mecanismo informó el número de dosis asignadas a cada participante durante los próximos tres meses. El monto total en el continente americano ascenderá a 28,7 millones de dosis.

“Algunos países ya han hecho los preparativos necesarios, y la OPS está haciendo pedidos y preparando varias entregas de COVAX en nuestra región, con envíos que probablemente lleguen a mediados de marzo. Sin embargo, algunos países todavía tienen que aprobar los contratos de COVAX, asegurarse de que cuentan con la normativa adecuada y realizar los pagos. Este puede ser un proceso complicado, ya que algunos países tendrán que firmar una nueva legislación para cumplir estos requisitos”.

La máxima responsable de la Organización destacó que, pese a ser el epicentro de la pandemia, la región sigue retrasada en los esfuerzos de vacunación ya que la mayoría de los países no pueden acceder a las dosis que necesitan a través de acuerdos bilaterales con los fabricantes.

“Ampliar el acceso equitativo a las vacunas COVID en las Américas debe ser una prioridad mundial. La OPS se compromete a garantizar que nuestra región reciba las dosis que necesitamos lo antes posible”,

Añadió que los Estados miembros están listos para distribuir estas vacunas y que la Organización está a su disposición para cualquier apoyo que necesiten.

“Y del mismo modo que las vacunas no deben generar más desigualdad entre los países, tampoco deben ampliar la brecha dentro de los países. Las vacunas destinadas a salvar vidas no deberían ser un privilegio para unos pocos, sino un derecho para todos”.University of Oxford/John CairnsSolo excepcionalmente debe extenderse el periodo en la administración de las dos dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer/BioNTech. En la imagen, una científico de la Universidad de Oxford examina unas muestras durante el desarrollo de otra vacuna.

Más vacunas en el horizonte

Por su parte, Barbosa señaló que el mecanismo COVAX está en finalizando las negociaciones con Pfizer para conseguir más vacunas durante el primer semestre y que el compromiso de la iniciativa global con Johnson&Johnson está previsto que empiece probablemente en junio.

COVAX es parte de un esfuerzo global sin precedentes para suministrar vacunas para al menos el 20% de la población de cada país participante durante 2021, con el fin de proteger a las personas en mayor riesgo de presentar formas graves de COVID-19 y salvar vidas. En las Américas, 36 países recibirán vacunas a través del Mecanismo COVAX, de los cuales 26 lo harán con financiamiento propio y diez lo harán sin costo.

El Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana para la Salud es el mecanismo designado por COVAX para adquirir las vacunas en nombre de los países de la región.

COVAX está codirigido por Gavi, la Alianza para las Vacunas, la Organización Mundial de la Salud y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante las Epidemias (CEPI), y trabaja en asociación con UNICEF, el Fondo Rotatorio de la OPS, así como con el Banco Mundial, organizaciones de la sociedad civil, fabricantes y otros.

Colaboración de la sociedad civil y empresas en pandemia

Las organizaciones de la sociedad civil han demostrado su rápida capacidad de respuesta, poniendo a disposición de la sociedad su capacidad de innovación, sus conocimientos técnicos y su llegada a los territorios, a lo que se ha sumado el apoyo de las empresas. 

photo_camera Las organizaciones de la sociedad civil han tenido un rol preponderante durante la crisis generada por la pandemia del COVID-19. (Fotografía: Olla Común/Rodrigo Merino)

En Chile, existen 319.819 organizaciones de la sociedad civil inscritas en los registros. De estas, 214.064 se encuentran con sus directivas activas, según la última actualización del Mapa de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC)de 2020, de las cuales un 72% corresponde a organizaciones comunitarias y funcionales (Ley 19.418) y un 12% a fundaciones y asociaciones (Título XXXIII del Código Civil). La categoría de “Fundaciones y asociaciones” se han duplicado en el último quinquenio.

Son estas organizaciones las que han tenido un rol preponderante durante la crisis generada por la pandemia del COVID-19. Con su experiencia y conocimiento del territorio, lograron llegar de distintas maneras a los más afectados por las consecuencias sanitarias y económicas durante este periodo.

Paula Streeter, coordinadora de Sociedad en Acción, señala que “la pandemia mostró firmemente el rol que debe cumplir la empresa, la sociedad civil y el Estado, y en qué punto deben colaborar para proveer bienes públicos y llegar más rápidamente a quienes más lo necesitan. Y como lo hemos planteado varias veces, el Estado no tiene el monopolio de lo público, tiene un rol clave, pero la sociedad civil tiene un rol que cumplir para proveer bienes públicos y ser parte de la construcción del Chile que todos queremos”.

Hoy más que nunca, las organizaciones de la sociedad civil han demostrado su rápida capacidad de respuesta en un contexto social tan complejo como el que ha presentado la pandemia, poniendo a disposición de la sociedad su capacidad de innovación, sus conocimientos técnicos y la capilaridad en los territorios para llegar a tiempo con respuestas pertinentes.

Sin embargo, una gran parte de estas organizaciones se ha visto enfrentada a un gran desafío: ir en ayuda de los más vulnerables en medio de una profunda escasez de recursos. Por eso es que, Sociedad en Acción por ejemplo, ha participado en diversas instancias públicas y privadas, en las que representantes de distintas entidades han puesto los esfuerzos para destacar y fortalecer el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil y generar propuestas de ayuda. 

Por un lado, ha sido parte de la  mesa -convocada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia– para asignar el fondo de 20 MM de dólares a las organizaciones de la sociedad civil, comprometida por el gobierno luego de un acuerdo trasversal entre oficialismo y oposición.  Otra de las instancias, de las que Sociedad en Acción ha sido parte, es la denominada Mesa Circularcuyo objetivo es impulsar una ley corta de donaciones que permita reformar la Ley de rentas municipales para fortalecer el sistema de donaciones. La propuesta, que fue presentada a los Ministerios de Hacienda, Desarrollo Social y Secretaría General de Gobierno, busca incorporar nuevas causas, para que más recursos lleguen a un mayor número de organizaciones. 

Alianzas en terreno

La sociedad civil está concebida como un sector que opera más allá de la lógica del Estado y el mercado, ya que se constituye por ciudadanos agrupados libremente para procurar el bien común y se caracteriza por ser un espacio donde priman la solidaridad y la autonomía. Además, cumplen el rol de ser instancias de intermediación entre el Estado y los individuos.

Las sociedades contemporáneas enfrentan hoy problemas cada vez más complejos, los que requieren del trabajo coordinado entre el Estado, la empresa y la sociedad civil para su resolución, y la filantropía, a través de las leyes de donaciones, son un ejemplo concreto de coordinación entre los tres sectores.

Pero la sociedad civil no opera de manera aislada. Su naturaleza autónoma e independiente, le brinda características distintivas que se traducen en aportes concretos que alimentan la interacción entre los sectores.

Cómo se ha dado esa articulación y de qué manera ha aportado en este complejo escenario, fue el tema analizado en el seminario Colaboración entre empresa y sociedad civil: Desafíos y aprendizajes a partir de la pandemia, organizado por el Centro UC de Políticas Públicas, a través del proyecto Sociedad en Acción.

“La colaboración entre personas e instituciones se basa en un aporte común y gestión de recursos. Cuando hay colaboración no se trata solo de traspasar recursos, dinero, aportes en especie, también hay un aporte en la movilización de competencias”, afirma Ignacio Irarrázavaldirector del Centro de Políticas Públicas UC.

Y es así como a través de distintas iniciativas, el mundo empresarial ha asumido nuevas responsabilidades durante la pandemia, para aportar al contexto actual y trabajar colaborativamente con otras organizaciones. Dichos aportes no tratan solo de un apoyo económico, sino también en identificar a los individuos o entidades con expertiz en las diferentes temáticas, y buscar soluciones específicas a partir de esa alianza.

Una iniciativa que busca representar esa motivación es “SiEmpre por Chile: solidaridad e innovación empresarial”, causa que nace a partir del primer caso de coronavirus en Chile y que se aloja en el Fondo Privado de Emergencia para la Salud de Chile, inaugurado el 25 de marzo del 2020. Este proyecto es parte de un esfuerzo conjunto de la Confederación de la Producción y el Comercio, CPC y sus seis ramas, el cual busca conectar y coordinar a distintas organizaciones para poder abarcar situaciones que han sido visibilizadas por la pandemia.

Solidaridad, innovación y colaboración, son los pilares que Juan Sutil, presidente de la CPC, estableció como guías de la iniciativa. También, enfatizó en la necesidad de contar con un nuevo sistema de donaciones, que permita realizar un trabajo más eficaz. “Nosotros requerimos de unificar una ley que permita enfrentar las donaciones y la filantropía en Chile, porque es tan bonito lo que ha ocurrido con SiEmpre por Chile, y la conexión de tantas personas, fundaciones y sociedad civil, que podría ser un buen ejemplo para seguir”, afirma el representante del empresariado.

Hasta la fecha, han reunido 111.000 millones de pesos en aportes de empresas, empresarios, familias y grupos empresariales, beneficiando a 300 mil personas. Además, han destinado 16.600 millones de pesos para apoyar a fundaciones, además de la entrega de insumos.

Ollas comunes y salud

Unificar una ley que permita enfrentar las donaciones y la filantropía en Chile es lo que buscan desde SiEmpre por Chile, iniciativa de la CPC. (Fotografía: SiEmpre por Chile)

La organización Por Todas ha buscado potenciar el liderazgo femenino que emerge de las comunidades y que se visibiliza por medio de las ollas comunes. Durante el año pasado, realizaron un piloto de seis meses donde aportaron en 19 ollas comunes distintas, las cuales entregaron cerca de 400.000 almuerzos.

Su directora, Fernanda Vicente, enfatizó en que si bien su primera llegada a SiEmpre por Chile fue por el tema alimenticio, lo que buscan actualmente es promover un nuevo modelo de colaboración, donde el rol femenino esté en el centro del proceso de identificación y solución de los problemas país y el sector empresarial actúe como motor principal en la regeneración social. “Nosotras ya no creemos en la Responsabilidad Social Empresarial, no creemos en la caridad, nosotras vemos a las empresas como actores centrales de la sociedad, como actores centrales de lo que Chile necesita”, afirma.

Otra organización que ha estado activa durante la pandemia es TECHO, la que ha trabajado con la CPC en el programa Chile Comparte Salud, el cual busca aportar en la descongestión de los hospitales por medio del fortalecimiento de la atención primaria en diversos sectores vulnerables.

Dicho esfuerzo dio como resultado el desarrollo de 40 dispositivos móviles que llegaron a 900 comunidades a lo largo del país, para lo cual debieron realizar una planificación conjunta con los Centros de Salud Familiar (Cesfam), municipios y dirigentes vecinales, entre otros. “La colaboración no era un ideal, la colaboración era una exigencia”, expresa Sebastián Bowen, director ejecutivo de TECHO-Chile. “La sostenibilidad de la alianza entre instituciones se da en la medida que ambas tengan un propósito claro y que esos propósitos sean complementarios entre ellas”, agrega.

Durante estos meses de pandemia, Red de Alimentos, se ha encargado deentregar más de 5.000 cajas básicas a las familias, las cuales se traducen en cerca de 12 millones de kilos en comida. Además, han colaborado con su experiencia en la materia para coordinar y organizar a distintas entidades que trabajan en temas similares en distintos sectores del país.

Su presidente, Carlos Ingman, enfatiza en la necesidad de generar una red permanente que permita unificar los esfuerzos de distintos grupos sociales, de manera de seguir trabajando en la temáticas que se hicieron visibles durante el 2020. “Tenemos que dejar las redes conectadas entre lo público, privado, la sociedad civil y el Estado, para poder asistir con algo más mecánico y estable”, concluye.

Fuente: UC

COVID-19 en Chile: a 365 días del primer caso en el país

Hoy 3 de marzo se cumple un año desde que el SARS-CoV-2 llegó a nuestro país para cambiarlo todo. En su meteórico crecimiento ha logrado contagiar a más de 833 mil personas y ha cobrado más de 20 mil vidas a nivel nacional. Esta crisis sanitaria significó además un cambio radical en nuestra rutinas y formas de socialización, un fenómeno que ha marcado un antes y un después en la historia de Chile y el mundo.

El martes tres de marzo del 2020 el Ministerio de Salud (MINSAL), con Jaime Mañalich a la cabeza, confirmó el primer caso de COVID-19 en Chile. Un joven de 33 años proveniente de un vuelo de Singapur fue el primer PCR positivo de un virus que se estaba expandiendo a gran velocidad en todo el mundo e hizo lo mismo en las 16 regiones chilenas. Luego, el 18 del mismo mes, el Presidente Sebastián Piñera anunció el Estado de Catástrofe y un estricto toque de queda por 90 días. Un año después, siguen vigente las mismas medidas.

Si bien el peak de contagios en el país fue el 14 de junio con casi siete mil nuevos casos en 24 horas, lo cierto es que Chile no ha logrado bajar de los mil casos diarios (en sus mejores números). Hoy, las cifras oficiales proporcionadas por el MINSAL, al dos de marzo, indican 832.512 casos confirmados, de los cuales 23.721 son activos y han fallecido 20.684. El total en el mundo es de 113 millones contagiados y más de dos millones y medio de personas fallecidas.

Se cerraron las fronteras y en algunos lugares del país comenzaron extensas cuarentenas, ya que los hospitales y el sistema de salud comenzaron a colapsar debido al acelerado contagio. El 13 de junio asumió el nuevo ministro de Salud, Enrique Paris, luego de que Jaime Mañalich renunciara tras conocerse de que el Ministerio reportaba más muertes a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que al propio país.

Los colegios comenzaron a realizar clases online, una modalidad que dejó en evidencia las grandes brechas de acceso a la conectividad a lo largo de Chile, mientras se alcanzaban cifras históricas de desempleo y la gente que pudo mantener sus trabajos empezó a realizarlo de manera remota. Por otra parte, la tardanza en la ayuda estatal dio paso a la proliferación de ollas comunes. El mundo científico, en tanto, puso todo sus esfuerzos para crear una vacuna en tiempo récord, y hoy nuestro país está manteniendo un exitoso plan de vacunación, con más de tres millones y medio de personas inoculadas.

Control social y agudización de problemas históricos

El encierro sacó a la luz el hacinamiento. Las mujeres han sido las más perjudicadas, ya que aquellas con teletrabajo se han visto obligadas a realizar labores del hogar y cuidado de niños y familiares de manera simultánea. Un estudio reveló que dedicaron un promedio de nueve horas semanales más que los hombres a labores domésticas. Además, la medición arrojó que casi un 40 por ciento de hombres dedicó cero horas a estas tareas.

Históricamente, la salud mental ha sido un tema pendiente ya que cerca del 2 por ciento del presupuesto de salud se destina a este tipo de enfermedades. Durante esta crisis, los grupos más invisibilizados han sido los adultos mayores y los niños, niñas y adolescentes. Así lo cree Camilo Morales, Coordinador Programa de Estudios Interdisciplinarios sobre Infancias de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO), quien agrega que las consecuencias de las clases online y los vínculos sociales se van poder visibilizar en el largo plazo.

“No hemos escuchado sus voces en este periodo, no sabemos lo que sienten, lo que piensan, sus temores y sus expectativas. Creo que desde el punto de vista de la investigación, ha faltado darle voz a los niños, niñas y adolescentes respecto a cómo han vivido la pandemia, cómo lo han significado, y esa es una cuestión que todavía está pendiente y que también es una cuestión que sería importante darle lugar durante este año”, explica Morales.

Por otro lado, la pandemia ha modificado el modo de salir y moverse, ya que el Gobierno estableció Fases que entregan más o menos permisos y libertades a las personas. Durante el verano hubo permisos de vacaciones y se mantuvieron los de desplazamiento. El profesor de Antropología de FACSO, Andrés Gómez, explicó que las afectaciones epidémicas no son solamente biológicas, sino que también sociales e indica que la cuarentena es una medida brutal en términos de control de poblaciones y experimento social y, por su parte, el toque de queda es una mezcla entre orden y salud pública.

“Llama la atención lo que significa el dibujo en la sociedad de las poblaciones de riesgo o quiénes son los que podrían contagiar versus los que no contagian. Uno ve que en la televisión nombran a las fiestas clandestinas como si fueran focos de contagio en sí mismas. Pero, por otro lado, nadie habla mucho o tiene menos importancia o connotación de control social el tema del trabajo. Es decir, una fiesta clandestina es más o menos incidente de la gente que tiene la obligación de ir al trabajo o subirse al metro o a una micro para ir a trabajar. Esos juegos sociales sobre el control que se autoimpone la sociedad son llamativos”, indica el profesor Gómez.

Sistema productivo y la gran deuda en la ciencia

El mayor impacto en la economía durante la crisis fue la caída en la ocupación y el aumento en la tasa de desempleo. En 2019 ésta era cercana al 7 por ciento y un año después, en plena pandemia, alcanzó un 13 por ciento. Los sectores más afectados han sido los restoranes, hoteles, la construcción y los servicios personales. Además, el PIB bajó en un 6 por ciento.

El académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile y ex director de CORFO, Carlos Álvarez, indica que el saldo es negativo, pero se han dado diversos fenómenos con la pandemia. “Un efecto que es importante monitorear, es que se demostró que es posible organizar la actividad productiva de maneras distintas y el que ha emergido con más fuerza fue el teletrabajo. En un país que tiene un sector de servicios tan importante como Chile, esto puede llegar para quedarse, al menos parcialmente, en el mundo de los servicios profesionales e incluso en la administración pública”.

Los indicadores señalan que este año Chile podría volver a crecer en torno el 6 por ciento. El académico señala que el país debe entrar con fuerza en una “recuperación verde que enfrente los efectos del coronavirus y vaya sentando las bases de un nuevo tipo de crecimiento, fundamentalmente asociados a los sectores que van a crecer en el mundo, impulsado por el enfrentamiento al calentamiento global y crisis climática, donde Chile tiene ventaja y debe avanzar de forma más decidida esas inversiones. Esos son todos aspectos en los cuales debería ponerse foco en políticas de reactivación económica”.

A pesar de que el presupuesto que entrega el Estado para Ciencia y Tecnología disminuyó, una de las discusiones más importantes que se han puesto en el tapete ha sido la inversión en investigación y desarrollo, en especial en un centro de vacunas. La Universidad de Chile ya ha anunciado que Laguna Carén será destinado a este propósito para poder reactivar la producción de vacunas y estar más preparados para futuras pandemias.

Texto: Arturo Baeza
Fotos: Felipe Poga
Prensa UChile

Vacunación y pacientes con cáncer

Dr. Fernando Chuecas Saldías
Oncólogo y vicedecano Facultad de Medicina y Ciencia
Universidad San Sebastián

En momentos que se está en plena vacunación contra el Covid surgen preguntas en relación con algunos grupos específicos. Por ejemplo, los pacientes con enfermedades oncológicas, que presentan un mayor riesgo en caso de sufrir la enfermedad viral debido a los efectos negativos que produce el cáncer en el organismo, como también debido a los tratamientos a los que son sometidos.

El criterio general es que todos los pacientes debieran recibir la vacunación, salvo escasas excepciones. 

De este modo, todos aquellos pacientes que se recuperaron de una enfermedad oncológica y se encuentran sin tratamiento, al menos durante seis meses, en general no tienen contraindicación para recibir la vacuna, en cualquiera de sus formas.

Aquellos pacientes que se encuentran en fase activa de tratamiento, ya sea quirúrgico o con radioterapia y/o quimioterapia, requieren una orientación en cuanto al momento de recibir la vacuna, lo que debe ser informado por su equipo o institución tratante. Estos pacientes se encuentran en control estrecho por lo que no debería ser problema coordinar el momento de la vacunación.

Un grupo pequeño de pacientes debe ser evaluado. Se trata de aquellos sometidos a terapias biológicas con anticuerpos monoclonales, o uso de inmunoterapia del tipo de inhibidores de check point inmunológico, como asimismo quienes estén sometidos a procedimientos de trasplante hematopoyético. Estas situaciones comprometen la inmunidad del paciente, por tanto, deben ser evaluados caso a caso para decidir el mejor momento en que la vacunación sea efectiva ya que puede no “prender” por mala respuesta inmune del paciente o, en muy pocas oportunidades, producir un efecto negativo.

En resumen, los pacientes oncológicos deben recibir esta vacunación como otras indicadas en su caso (anti influenza, anti neumocócica) salvo que existan contraindicaciones graves, que es responsabilidad del equipo tratante individualizar.

Sistema inmune de pacientes chilenos Covid-19 permanece activo por meses tras infección

Un estudio del Instituto de Ciencias Biomédicas reporta que el sistema inmune celular de pacientes chilenos infectados con el virus SARS-Cov-2, y ya recuperados, puede permanecer activado por meses. 

El hallazgo es parte de los proyectos financiados por la Agencia Nacional de Investigación (ANID) para el estudio de la pandemia en Chile, y convoca a académicos de las Facultades de Medicina y Ciencias de la casa de estudios pública. 

Dichos resultados, en un análisis a una cohorte de pacientes en las regiones Metropolitana, Coquimbo y Aysén, son coincidentes con lo observado por otros grupos, y pueden tener relación con la persistencia de manifestaciones y secuelas tras haber sufrido la enfermedad, efecto conocido como el “long covid-19” o covid-19 de largo plazo.

Según explica la Dra. Mercedes López, se trata de una respuesta anómala que se debería a la “magnitud” de la infección y que ha sido detectada al analizar la respuesta inmune celular del grupo de pacientes luego de la enfermedad. 

“Los pacientes que estamos observando, la gran mayoría, se recuperan totalmente, pero algunos permanecen con síntomas variados, aún cuando  ya están de alta. Mucha de esta sintomatología puede deberse a que en los pacientes persisten células inmunes activadas e inflamación”, señala la Dra. López. 

Si bien los niveles de anticuerpos recuperan sus parámetros normales rápidamente, esto no ocurre con los mecanismos defensivos celulares. A juicio de la científica del ICBM, los trastornos que se observan en pacientes recuperados deben enfatizar en la población el mensaje de mantener las medidas preventivas a la espera de una vacuna.

“Lo que observamos en los pacientes con infecciones leves o moderadas es que el sistema inmune se recupera más lento, no logra volver a foja cero normalmente, y esto se extiende por tres o cuatro meses. Ahí hay una amplitud de síntomas, muchas veces vagos, -las personas insisten en que se mantienen con dolores de cabeza, mialgias y fatiga-, pero que no pasan, aun cuando los exámenes de laboratorio tradicionales son normales”. 

Inmunidad innata y adaptativa 

El estudio analizó muestras de suero y sangre de individuos recuperados con distintos grados de severidad en el transcurso de la enfermedad: de sintomáticos leves a moderados; y de hospitalizados no ventilados a ventilados, quienes han sido seguidos durante semanas.

“Una vez que la infección es superada, se empiezan a normalizar los linfocitos T y los títulos de anticuerpos, pero a nivel celular, de las respuestas innatas y adaptativas, las células permanecen activadas. Y eso es bastante notable”. 

La Dra. López explica que el sistema inmune en humanos tiene dos niveles, muy relacionados el uno con el otro temporal y funcionalmente: la inmunidad innata y adaptativa (linfocitos T y B). La respuesta innata se monta apenas se toma contacto con un agresor y su objetivo es eliminarlo. Esto ocurre en segundos, de manera casi instantánea. 

Pero secundariamente a ese mecanismo se empieza a desarrollar la inmunidad adaptativa, que demora más tiempo en generarse pero es una respuesta más duradera. Esta, de hecho, es la inmunidad que tiene que activarse para que tengamos memoria inmunológica. Los hallazgos de la investigación apuntan a que ambas podrían estar relacionadas con la sintomatología extendida de la infección, al permanecer “encendidas” durante meses.

“Si bien en muchos casos no son necesarios tratamientos, muestra que no se trata de cualquier infección, y que sigue siendo fundamental la prevención”.

Marcadores de activación celular

Tras una correlación con datos clínicos e inmunológicos, que también son coincidentes con lo observado en otros países, el reporte estableció que no hay una relación entre enfermedad leve y anticuerpos. Es decir, son los pacientes graves los que presentan los títulos de anticuerpos más elevados. Se trata de un parámetro es altamente variable en distintos casos, según confirma la Dra. López. 

“Cuando la infección termina, los pacientes quedan con un nivel de anticuerpos mayor que antes de la infección, pero que luego disminuyen. No es de extrañar, no pone en duda que hayan generado inmunidad o una memoria de por lo menos corto plazo. Lo preocupante es la respuesta inmune celular, que significa que al sistema le cuesta recuperar su normalidad posterior a la infección. Y eso puede tener implicaciones futuras que es necesario estudiar”.

De acuerdo a la investigadora del ICBM, los análisis demuestran marcadores de activación en células del sistema inmune adaptativo, en particular la respuesta citotóxica. Allí un grupo específico de linfocitos T, los DC8, se encuentran no solo activados, sino son síntomas de una extenuante batalla contra la infección. “Este perfil de linfocitos los llamamos ‘cansados’ o ‘extenuados’, y son menos eficaces”, precisa la Dra. López.

El proyecto se continuará ejecutando por todo este año con casos obtenidos desde establecimientos de salud de Coquimbo, Santiago y Punta Arenas.

Plataforma científica ante pandemias

Por estos días, el equipo de investigadores que forman parte de esta iniciativa financiada por ANID trabajan en la recolección de muestras para estudiar la respuesta inmune de profesionales de la salud que serán inmunizados los próximos días. 

En el largo plazo este proyecto busca contribuir a generar información para la adopción de estrategias y protocolos sanitarios contra el covid-19, así como una plataforma de conocimiento inmunológico a nivel nacional, con experiencia académica y logística para el seguimiento y vigilancia de emergencias de este tipo en el futuro. “Hay un aporte importante el conocimiento y la comprensión de la inmuno-patogenia de la infección”, afirma la Dra. Mercedes López- 

“Es importante que en Chile exista independencia y tecnologías de análisis de infecciones emergentes, y este proyecto pretende aportar a la creación de estas capacidades de investigación. Aunque ha habido reportes internacionales sobre cómo funciona la infección, no podemos ser meros observadores y queremos contribuir a observar lo que ocurre en el país. La expectativa es hacer avances importantes para caracterizar la respuesta inmunológica de los pacientes”, agrega la Dra. Fabiola Osorio del ICBM.

(Por: Luis Francisco Sandoval. Agencia Inés Llambías Comunicaciones).

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