Trabajo desarrollado por un equipo del Departamento de Ingeniería Industrial y del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) de la Universidad de Chile, permitió anticipar la demanda de camas UCI durante los días más críticos de la pandemia. La iniciativa, que permitió apoyar la toma de decisiones sanitarias a nivel nacional, es una de las propuestas destacadas en el Innovative Applications in Analytics Award, concurso que distingue el uso creativo y único de técnicas analíticas de alto impacto.
“COVID-19: Short-term forecasting of ICU beds in times of crisis” se titula la investigación publicada recientemente por un equipo del Departamento de Ingeniería Industrial y del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) en PLOS One, revista científica editada por la Public Library of Science. El trabajo, que presenta un modelo predictivo para la utilización de camas UCI, fue seleccionado como semifinalista en los Innovative Applications in Analytics.
Los egresados Mirko Bozanic-Leal y Magdalena Badal, junto a los académicos Marcel Goic y Leonardo Basso (director del ISCI), son los autores de este modelo desarrollado para apoyar la gestión de camas críticas en los días más difíciles de la pandemia.
A principios de mayo de 2020, la cantidad de infecciones por COVID-19 había aumentado dramáticamente en Chile, lo que, sin duda, y como fue en la experiencia de muchos países, amenazaba la capacidad de atender todos los nuevos casos entrantes. Para entonces el ISCI ya estaba trabajando en analíticas relacionadas con la movilidad en cuarentena y participaba en la mesa de datos convocada por el Ministerio de Ciencia. Ante lo crítico de la situación, se les solicitó con urgencia la posibilidad de generar predicciones de utilización de camas UCI con un horizonte de tiempo de una y dos semanas, en las regiones con más altas tasas de contagio.
A este requerimiento el equipo de investigadores de Ingeniería Industrial y del ISCI respondió con celeridad, entregando en menos de 48 horas el primer reporte. Por varias semanas, y hasta que disminuyó de manera significativa la utilización de camas UCI, se generaron reportes cada dos días con una estimación del requerimiento de camas para cada región del país.
¿Cómo funciona?
El artículo muestra el enfoque utilizado para anticipar la demanda, enfatizando que aún con información incompleta es posible usar herramientas avanzadas de análisis de datos para apoyar decisiones urgentes. Modelos epidemiológicos, de Machine Learning y autoregresivos se utilizaron en este trabajo,con el fin de proporcionar una simulación a corto plazo sobre la utilización de camas UCI a nivel regional, así como también capturar diferentes componentes de la evolución del brote. De esta forma, desarrollaron una solución para generar predicciones de la cantidad de camas de UCI que necesitaría cada región del país con un horizonte temporal de 14 días por delante.
Esta información fue de uso público y se utilizó activamente en la planificación de capacidad de estas camas, teniendo un margen de error de entre 4 y 9 por ciento, considerando un horizonte máximo de una a dos semanas, respectivamente, lo que mejoró los resultados entregados por otros modelos de pronóstico disponibles.
Reconocimiento
La investigación figura como uno de los trabajos semifinalistas del Innovative Applications in Analytics Award, impulsado por la Analitycs Society of INFORMS, Kinaxis y Adelphi University. La finalidad de este premio es reconocer el uso creativo y único de la combinación de técnicas analíticas que tengan una aplicación inusual y que entreguen información relevante o valor con su resultado.
Uno de los reconocimientos de este premio es poder presentar la investigación en el INFORMS Annual Meeting, una de las conferencias más importante en Business Analytics & Operations Research que se realiza en Estados Unidos y que por contingencia el 2020 fue realizada de manera virtual.
Comunicaciones Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) Universidad de Chile
Un panel de expertos independientes designados por la agencia de la ONU para la salud dice ser “dolorosamente consciente” de que a pesar de que se preveía por décadas, tanto China como los demás países del mundo no estaban preparados para responder rápido a una pandemia de enfermedad por coronavirus, y pide un nuevo marco mundial sanitario que proteja a la humanidad en el futuro.
Las autoridades sanitarias locales y nacionales de China pudieron haber aplicado medidas de salud pública más contundentes en enero y no lo hicieron, así como los demás países que detectaron casos probables a comienzos de 2020, asegura el informe preliminar del Panel Independiente de Preparación y Respuesta a la Pandemia.
El grupo de expertos internacionales designados por la Organización Mundial de la Salud para evaluar la respuesta al COVID-19 de los líderes mundiales y de la propia agencia de la ONU, expresó que, según la información analizada, solo unos pocos países aprovecharon plenamente los datos que tenían para responder ante las pruebas de una epidemia emergente.
“Durante la reunión de información técnica celebrada el 4 de febrero de 2020 en el marco de su Consejo Ejecutivo, la Organización Mundial de la Salud informó de que había más de 12.000 casos confirmados en China y solo 176 casos en el resto del mundo, prueba definitiva de la existencia de transmisión de persona a persona y señal clara para todos los países, incluso para aquellos con pocos casos, de la necesidad de actuar con rapidez para contener la propagación. Esa señal fue desatendida en demasiados países”, asegura el informe.
En general, y según el análisis de la cronología inicial de las primeras fases del brote, todo parece indicar que podría haberse reaccionado más rápidamente cuando aparecieron los primeros signos mediante una respuesta reforzada e inmediata ante la nueva información sobre la propagación del virus.
“Si se hubiese aplicado el principio de precaución en relación con los primeros datos indicativos, pero no confirmados de transmisión de persona a persona y de transmisión asintomática, tanto la OMS como las autoridades nacionales y locales podrían haber emitido advertencias más oportunas y firmes sobre la posible transmisión entre personas”, asegura el panel.IMF/Raphael AlvesUn hombre utiliza una mascarilla para protegerse del COVID-19 en el puerto de Manaus, en el Amazonas de Brasil.
Errores en la respuesta
Los expertos agregan que “ésta claro” que el volumen de infecciones en el primer período de la epidemia en todos los países fue superior al comunicado.
“La consiguiente falta de visibilidad sobre gran parte de la epidemia facilitó su propagación mundial: las simulaciones realizadas muestran que las conexiones de tráfico aéreo predecían la difusión mundial del virus durante la fase temprana de la epidemia”, detallan.
Según el informe, existen pruebas procedentes de Wuhan de que, gracias a la secuenciación local, comercial y de última generación llevada a cabo a finales de diciembre de 2019 se obtuvieron los primeros indicios de un nuevo virus responsable de los casos de neumonía de origen desconocido observados clínicamente.
“Eso pone de relieve la posibilidad de otorgar un papel más importante a esas técnicas relativamente económicas, las cuales pueden mejorar con los avances técnicos en secuenciación paralela para obtener resultados fiables y de alto rendimiento por una fracción de los costos anteriores”, afirman.
El Grupo también resalta que, a partir de esto, es claro que las autoridades sanitarias locales y nacionales de China podrían haber aplicado medidas de salud pública más contundentes en enero.
“También está claro para el Grupo que a finales de enero de 2020 ya había pruebas de casos en varios países. Todos los países que detectaron casos probables deberían haber aplicado medidas de contención de salud pública inmediatas. No lo hicieron”, explican.Chen LiangUn vendedor en la entrada de Han Zheng Jie, una zona peatonal de Wuhan, China, en enero de 2021.
El comité de emergencias
El panel dice que “no está claro” por qué el Comité de Emergencias convocado por la OMS en virtud del Reglamento Sanitario Internacional no se reunió hasta el 22 de enero, “ni tampoco por qué no pudo ponerse de acuerdo sobre la declaración de una emergencia de salud pública de importancia internacional en su primera reunión”.
Los expertos señalan de que a pesar de que el 30 de enero se declaró la emergencia, “el grado en que los países respondieron a esa declaración no fue el esperado”.
El Grupo sigue estudiando qué medidas podría haber adoptado la OMS y los diferentes actores regionales, nacionales y locales para que la respuesta en los países hubiese sido más contundente, en particular en el período comprendido entre principios de febrero y principios de marzo de 2020.
Los expertos también se preguntan si habría sido de ayuda el que la OMS hubiese utilizado el término «pandemia» con anterioridad.
“Aunque ese término no se utiliza ni se define en el Reglamento Sanitario Internacional (2005), su uso sirve para llamar la atención sobre la gravedad de un problema de salud. La OMS no utilizó ese término hasta el 11 de marzo”, aseguraron.
El Grupo registró un total de casi 900 recomendaciones publicadas por la OMS, sus oficinas regionales y otras organizaciones internacionales desde el 1 de enero hasta el 14 de noviembre de 2020. Esas recomendaciones son principalmente orientaciones técnicas, como informes técnicos, científicos y de política, consideraciones, orientaciones provisionales y de evaluación de riesgos, notas descriptivas y protocolos, listas de verificación y otras herramientas preparadas para gobiernos, autoridades de salud pública y trabajadores de la salud de primera línea.OMS ChinaDesinfectante para manos en la entrada de las oficinas de la OMS en China. Es una de las medidas recomendadas frente al coronavirus
El mundo no estaba preparado
El Grupo independiente de preparación y respuesta frente a las pandemias aseguró ser “dolorosamente consciente” de que el mundo no estaba preparado para la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19), y aunque su investigación continúa, emitió una lista de recomendaciones que deben ser atendidas de “manera decisiva y eficaz” de cara a las posibles pandemias en el futuro.
-Hay que aplicar de modo integral las medidas de salud pública que frenarían la pandemia
Las intervenciones no farmacéuticas, a saber, la detección temprana de casos, el rastreo y aislamiento de los contactos, el distanciamiento físico, la imposición de limitaciones a los viajes y a las reuniones de personas y el uso de mascarilla, son eficaces, recuerdan los expertos.
“Hay que seguir aplicándolas a gran escala, aun cuando se estén implantando las vacunaciones. En demasiados países, el incumplimiento de estas medidas sigue cobrándose un tributo inaceptable en número de muertos, enfermos y continuos contagios. Las medidas de protección social centradas en subsanar la vulnerabilidad conferirán más eficacia a estas medidas de salud pública y a la vez reducirán los factores de riesgo”, asegura.
-La respuesta a la pandemia debe corregir, y no acentuar, las desigualdades
El panel afirma que las desigualdades entre las naciones y dentro de ellas se han ido agravando a medida que, en diversos países, las personas vulnerables y marginadas se quedaban sin acceso a la atención sanitaria, no solo en cuanto al tratamiento de la COVID-19, sino también porque la saturación de los sistemas de salud ha cerrado las puertas de la atención y los servicios básicos de salud a muchas personas.
También detallan que hay grandes diferencias entre los países en cuanto al nivel de acceso a medios de diagnóstico, tratamientos y suministros esenciales.
“No será posible aprovechar al máximo el potencial que ofrecen las vacunas si se deja que los criterios para determinar quién accede a ellas vengan dictados por el poder económico y los estrechos intereses nacionales, y no por los principios básicos de justicia y de una distribución que optimice los resultados de salud pública. No podemos permitir que arraigue el principio de que resulta aceptable que los países de ingresos altos puedan vacunar al 100% de su población mientras los países más pobres deben arreglárselas con una cobertura de apenas el 20%”, aseguran.
En el informe se destaca que el COVID-19 no comenzó en los países más pobres, pero estos sufren enormes daños colaterales y necesitan más solidaridad y apoyo de la comunidad internacional.
-El sistema mundial de alerta de pandemia no cumple su función
“Hay componentes básicos del sistema que son lentos, engorrosos y poco resolutivos”, asegura El Grupo de expertos, diciendo que han sido informado de que la mayoría de las alertas referidas a brotes llegan a la OMS por las noticias o las redes sociales y sabe que se han creado plataformas destinadas a reunir información sobre epidemias proveniente de fuentes no tradicionales o de acceso abierto.
Globalmente, los procedimientos y protocolos que acompañan al Reglamento Sanitario Internacional, en particular los que llevan a declarar una emergencia de salud pública de importancia internacional, “parecen provenir de una era analógica ya sobrepasada”, por lo que es preciso incorporarlos a la era digital.
“Para poder reaccionar con la celeridad necesaria para afrontar el riesgo de epidemia, esto es, en días en lugar de semanas, se requiere un sistema de información distribuida, alimentado por personal de laboratorios y dispensarios locales y apoyado por herramientas de obtención instantánea de datos y de adopción de decisiones. Esta modernización técnica debe acompañarse de un punto de inflexión político por lo que respecta a la voluntad de los países de responsabilizarse de la adopción de todas las medidas necesarias en cuanto se emita una alerta”, alertaron.
-No se tomaron en serio los ya conocidos riesgos existenciales que plantea la amenaza pandémica
Las crisis pandémicas anteriores han dado pie a numerosas evaluaciones, cuadros de expertos y comisiones que han formulado muchas recomendaciones para reforzar los procesos de preparación y respuesta, demasiadas de las cuales nunca se tradujeron en hechos, afirman los expertos.
“Ha habido un fracaso generalizado a la hora de tomar en serio el riesgo existencial que la amenaza pandémica entraña para la humanidad y su lugar en el futuro del planeta. En vez de efectuar evaluaciones de riesgos y poner manos a la obra con visión de futuro, la reacción colectiva se ha resumido en una suma de buenos deseos”, aseguran.
Según el panel, la crisis demuestra la rapidez con que un nuevo virus puede arruinar décadas de esforzado progreso y de inversiones de futuro. En opinión del Grupo, sería inconcebible que la comunidad internacional volviera a fallar y desoyera una vez más los llamamientos que la instan a prepararse contra la amenaza pandémica.ONU / Eskinder DebebeEl director general de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus ofrece una rueda de prensa sobre la epidemia de coronavirus desde Ginebra
-A la Organización Mundial de la Salud le ha faltado poder para hacer el trabajo que se espera de ella
Al Grupo le resulta asombroso que la OMS esté sometida a tan graves limitaciones en su potestad para validar los informes sobre brotes infecciosos atendiendo a su potencial pandémico y para poder desplegar localmente medios de apoyo y contención.
“Los incentivos a la cooperación son demasiado endebles para garantizar que los Estados participen en el sistema internacional de manera eficaz, disciplinada, transparente, responsable y oportuna”, expresan.
Las consecuencias de la pandemia deben servir para abrir una de esas oportunidades que se presentan una sola vez por generación: la de que los Estados Miembros reconozcan como algo que redunda en beneficio común el hecho de que el sistema internacional disponga de un conjunto de herramientas debidamente reforzadas para cumplir robustas funciones de alerta de pandemia y contención de brotes.
Es hora del cambio
El panel recalca que la pandemia de COVID-19 debe ser el catalizador de una transformación fundamental y sistémica de la preparación para este tipo de eventos, que abarque desde las comunidades locales hasta las más altas esferas internacionales.
“Para que un proceso de preparación y respuesta frente a situaciones de pandemia sea eficaz, deben tomar parte en él instituciones de todo el espectro de ámbitos normativos, y no solo de la salud. Hace falta un nuevo marco mundial que apoye la prevención de pandemias y la protección contra ellas. El proceso de dotarse de mayor capacidad para responder eficazmente debe ser visto como una inversión colectiva en la seguridad y el bienestar de todos los humanos”, afirman.
“Estar preparado es más importante que ser rápido. Este es el momento en que los estados de nuestra región deben actuar para estar listos para distribuir y vacunar”, ha advertido la agencia de la ONU para la salud en el continente americano, que también ha expresado su preocupación por las nuevas variantes del coronavirus, que pueden estar acelerando la transmisión.
Ante el próximo despliegue de unos veinte millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus en la región, la directora de la Organización Panamericana de la Salud advirtió este martes que la mayoría de los países no están listos para lanzarla y mostró su preocupación por la evolución del virus durante las próximas semanas. Durante los últimos siete días hubo más de 2,5 millones de casos confirmados, más de la mitad de todas las infecciones mundiales.
Carissa Etienne explicó durante la rueda de prensa semanal donde se evalúa la situación de la pandemia en el continente americano que, en toda la región, especialmente en América del Norte y del Sur, muchos hospitales están operando a su máxima capacidad o muy cerca de ella.
“Los informes de Manaos, en Brasil, ilustran lo que sucede cuando un sistema de salud no tiene suficiente capacidad para hacer frente a la velocidad de las nuevas infecciones. Pero el riesgo no se limita a Manaos. Hemos recibido informes de racionamiento de oxígeno en algunos lugares de los Estados Unidos de América y en el Perú”, informó.
Etienne recordó que en algunas partes del país andino la tasa de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos se sitúa al 90%, que en varios puntos de Brasil y Ecuador operan casi al límite y que la capacidad hospitalaria sigue siendo un desafío en los países del cono sur como Chile.
Entre las consecuencias paralelas al aumento de casos destacó que el incremento de la demanda para hacerse pruebas de detección afecta gravemente la capacidad de los laboratorios y que también son preocupantes las nuevas cepas de la enfermedad detectadas en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil ya que pueden contribuir a acelerar las nuevas infecciones en toda la región.
“Sin embargo, estos factores ponen de relieve la realidad de fondo: debemos intensificar las intervenciones de salud pública para limitar la exposición al virus. El distanciamiento social, la limitación de las reuniones y el uso constante de máscaras en lugares públicos y el lavado de manos son nuestra mejor esperanza para reducir el número de infecciones por COVID-19 en este momento”, destacó.Universidad de Oxford/John CairnsLa vacuna contra el COVID-19 que desarrolla la Universidad de Oxford ha sido aprobada para su uso en el Reino Unido.
Se esperan veinte millones de dosis de la vacuna para marzo
La titular de la Organización recordó que el fondo COVAX, la iniciativa mundial que garantiza el acceso rápido de las vacunas contra la COVID-19 a nivel mundial, es el mecanismo más equitativo para que las vacunas estén disponibles en todos los países de América, independientemente del tamaño de la población y del PIB.
Añadió que COVAX tiene acuerdos con las farmacéuticas Astra-Zeneca y el Serum Institute de la India para la distribución de sus vacunas tan pronto como obtengan la aprobación de la agencia de la ONU para su uso de emergencia y que continúan negociando acuerdos con Pfizer.
Del mismo modo, Etienne advirtió a los países que no se precipiten en la campaña de vacunación.
“Estar preparado es más importante que ser rápido. Y este es el momento en que los estados miembros de nuestra región deben actuar para estar listos para distribuir y vacunar. Según nuestra evaluación, la mayoría de los países no están listos para lanzar las vacunas, pero necesitan estar preparados muy pronto, por lo que les instamos a aprovechar este tiempo para asegurarse de que todo esté en su lugar”, aconsejó.
El subdirector de la Organización, el doctor Jarbas Barbosa, explicó que esperan contar a principios de marzo con unos veinte millones de dosis disponibles para la región y que con COVAX se busca crear “un flujo constante entrega de vacunas para que se pueda empezar con la estrategia en los grupos prioritarios de cada país de una manera continua sin suspender la vacunación por ningún motivo”.OCHA/Gema CortesUn control de temperatura por el coronavirus en un albergue en Venezuela
Venezuela no forma parte del Fondo COVAX
Ante las preguntas de los periodistas, el doctor Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud, confirmó que Venezuela no forma parte en estos momentos del mecanismo COVAX y que las fechas para unirse al mismo ya caducaron.
“Hay negociaciones para acceder a otros mecanismos y por otras vías para que Venezuela pueda tener acceso a vacunas. El Fondo Rotatorio de Vacunas de la OPS es el mecanismo que se está utilizando para los países que requieran adquirir vacunas. En ese sentido, ese mecanismo puede activarse, pero va a requerir el pago de la deuda y va a requerir también el acuerdo de las partes para poder movilizar los recursos que sean necesarios para la adquisición de vacunas. En este momento Venezuela no está entre los países que recibirían la vacuna de forma gratuita”, especificó.
La cepa del Reino Unido se amplía a dos países de la región
El doctor Sylvain Aldighieri, gerente de Incidente para COVID-19, confirmó que hay dos nuevos países, a los que no identificó, que reportaron la variante de coronavirus identificada en el Reino Unido que se suman a los ocho que mencionó la semana pasada – Brasil, Canadá, Chile, Ecuador, Jamaica, México, Perú y Estados Unidos- y que las naciones afectadas por la variante detectada en Sudáfrica – Brasil y Canadá- no se modificó en los últimos siete días.
¿Se puede posponer la segunda dosis de la vacuna para lograr la protección parcial de más personas?
Ante esta cuestión, el doctor Jarbas Barbosa indicó que, para la vacuna de Pfizer, la única que cuenta hasta el momento con aprobación para su uso de emergencia por la Organización Mundial de la Salud, la recomendación es “muy clara”.
“No hay evidencias para vacunar solo con una dosis. Todos los estudios para probar la eficacia que se realizaron hicieron los estudios para dos dosis. Lo que es posible es postergar un poco la segunda dosis, dos semanas más, alcanzará hasta las seis semanas, esto sí parecer ser bien conveniente”, indicó.
Las autoridades relevaron la importancia de esta colaboración científica que permite a nuestro país contar con acuerdos por 10 millones de dosis para el programa de inmunización contra el COVID-19 durante 2021.
El ministro de Ciencia, Andrés Couve, junto al director del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia y miembro del Consejo Asesor Científico Vacuna COVID-19, Dr. Alexis Kalergis, visitaron este martes el Hospital Sótero del Río, uno de los centros que participa del Estudio Clínico de fase 3 del laboratorio SinoVac en Chile para una Vacuna Covid-19.
El recorrido fue liderado por el Dr. Gonzalo Menchaca Olivares, director del complejo hospitalario dependiente del SSMSO, junto a los equipos clínicos y de investigación que han participado de esta colaboración científica que suma a más de 400 trabajadores de la salud en distintos centros clínicos del país.
La vacuna desarrollada por Sinovac fue recientemente aprobada por la agencia regulatoria de Brasil para iniciar su campaña de vacunación, y su autorización está en proceso de evaluación por parte del ISP en nuestro país.
Antecedentes
Este estudio de fase III se da en el marco de una colaboración entre la UC y Sinovac, gracias a la experiencia de la comunidad científica nacional y el apoyo de las capacidades del Estado y financiamiento desde el sector público, la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) y la casa de estudios.
Gracias a esta colaboración científica con el laboratorio Sinovac, nuestro país cuenta con acuerdos para adquirir 10 millones de dosis de esta vacuna que formará parte del programa de vacunación del Gobierno una vez que este desarrollo cuente con la aprobación del ISP.
Actualmente, la vacuna “Coronavac” está siendo probada en Brasil, Indonesia y Turquía, países que tienen una alta circulación del virus. La fórmula corresponde a una vacuna denominada de primera generación, ya que la tecnología se basa en una metodología clásica, consistente en el uso del virus inactivado.
En la primera etapa de este ensayo en Chile, se han enrolado voluntarios desde los equipos de salud, en un proceso que dura varios meses e incluye dos dosis y medición de la respuesta inmunológica. Hoy, el ensayo clínico está en proceso de enrolamiento de voluntarios/as de la población general. Gracias a la convocatoria realizada en el sitio web www.coronavacfase3.cl, pronto iniciarán la inoculación de interesados de la ciudadanía con foco en mayores de 60 años. Se espera reclutar a cerca de 2.400 voluntarios.
A la fecha, más de 450 personas han recibido la primera dosis -de virus inactivado o de placebo de la tecnología desarrollada en China- en los distintos centros clínicos que participan del ensayo. Entre ellos se encuentra el Hospital Clínico Red Salud UC Christus, el Hospital Sótero del Río, el centro Clínica UC-Christus de San Carlos de Apoquindo, la Clínica Alemana, la Clínica Las Condes y los hospitales Félix Bulnes, Carlos Van Buren (Valparaíso) y Gustavo Fricke de (Viña del Mar).
Sobre la realización de ensayos clínicos en Chile, el ministro Andrés Couve destacó que “mediante una colaboración entre la comunidad científica, el mundo clínico y el Ministerio de Ciencia, estamos conduciendo cuatro ensayos clínicos de fase 3 en Chile con los laboratorios de Sinovac, Janssen, Oxford/AstraZeneca y CanSino. A la fecha se han inscrito más de 5 mil voluntarios y voluntarias a lo largo de nuestro país para ser parte de este esfuerzo científico que nos permite conocer mejor el funcionamiento de las vacunas en nuestra población, dar un respaldo técnico a sus diversas tecnologías y participar activamente de su mejoramiento”.
Carolina Améstica Aguilar Arquitecto/Lighting Designer Master de Diseño de Iluminación Arquitectónica Docente UDD Iluminación I y II
Grupo Aqua Alumnos: Emilia Bazán – Loreto Castillo – Derik Rodriguez – Carla Soto – Camila Villalta
Muchos de nosotros hemos esperado con ansias el verano y el momento de poder ir a la playa, tomar aire puro y acercarnos a la naturaleza, después de un 2020 muy difícil para todos. Pero como vamos a la playa hoy, en tiempos de pandemia? como logramos recrearnos sin contagio y propagación del covid-19? Para lograr el acceso a zonas de playa en un contexto seguro, debemos respetar el protocolo de manejo y prevención del Covid 19, entregado por las autoridades Chilenas.
Una de las medidas de este protocolo es el distanciamiento social, el cual se hace muy difícil de cumplir en las playas, ya que es un lugar de aglomeración y encuentro durante el verano. ¿Como entonces generamos distancia, en un lugar donde nunca ha existido?.
Es aquí, que desde la mirada del diseño, podemos generar respuestas oportunas y creativas, aprovechando la oportunidad de plantear soluciones innovadoras para una nueva realidad, esto se logra, reinterpretando los objetos que hasta hoy ocupábamos en todos los cuerpos de agua; como playas, ríos, lagos y lagunas. Estos objetos como toallas, reposeras, quitasoles, etc, son los que nos permiten delimitar nuestro espacio y crear pertenencia de manera temporal. Además nos marcan la distancia con las demás personas, medida fundamental hoy en el espacio público como la playa, para pasar un buen momento.
En este escenario, es que durante el año 2020, los alumnos y docentes de Diseño, de la Universidad del Desarrollo junto con la Universidad Ucal de Perú, participamos de un Workshop llamado Ciudades en primera línea, cuyo objetivo fue reinterpretar el diseño de los espacios públicos y/o privados, para promover la bioseguridad y el bienestar sostenible de la sociedad latinoamericana postpandemia.
Es en este contexto donde nacieron y se plantearon ideas para la estancia segura en el espacio público, un ejemplo de esto, es el proyecto del grupo Aqua, que diseñaron un objeto para la playa(AURA), donde el objetivo debía contemplar: pertenencia, permanencia, un límite perimetral que generara un cierre y estableciera un espacio personal y seguro. Además el grupo trabajó con la Biomimesis, es decir, tomaron a la naturaleza como medio de inspiración para el desarrollo visual y estético del proyecto, dando respuesta ,a través, de tecnología innovadora a un problema humano a nivel mundial. La solución permite tener una intervención mínima del entorno, sin alterar la visión a la naturaleza, que buscamos en estos lugares de relajo.
El objeto nace de las formas sinuosas y envolventes del mar y caracolas marinas, con un sistema modular y plegable, integrándose a la naturaleza, permitiendo ser un objeto transportable, que delimita el espacio para una o más personas, a través, de diferentes modulaciones, y es diseñado con una materialidad permeable, por lo tanto se tiene un visión completa del entorno.
Así, podemos entender que el diseño es una herramienta valiosa a la hora de dar respuestas a los desafíos que nos coloca la vida, como los que hemos vivido los últimos meses.
Buscando una mejor calidad de vida, y apoyados por el teletrabajo, cerca de 400 mil capitalinos estarían prefiriendo vivir fuera de la ciudad, según un reciente estudio. Juan Pablo Urrutia, académico del Instituto de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, plantea que la alternativa que están tomando las familias, “deriva de la instalación del teletrabajo como una norma”. Agrega, además, que “mucha gente ha evaluado esa situación o está pensando que ya no tiene necesidad de arrendar a altos precios cerca del centro o cerca de un centro laboral”.
En más de una ocasión, en los últimos meses, nos ha tocado escuchar a un amigo, familiar o cercano decir que le gustaría vivir fuera de Santiago, al aire libre y con más espacio. Es que las nuevas condiciones que trajo la pandemia, cuarentenas, reducción de movilidad y toques de queda, hizo que las familias se replantearán sus actuales condiciones y pensarán en modificar su estilo de vida.
Un reciente estudio asegura que, en busca de una mejor calidad de vida y apoyados por el teletrabajo, cerca de 400 mil santiaguinos se han ido a vivir fuera de la Región Metropolitana, siendo las regiones de Valparaíso y O’Higgins los dos principales destinos de las familias.
Para Juan Pablo Urrutia, académico del Instituto de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, la tendencia se marca debido a que hoy existe la opción de trabajar de manera remota. Con el tiempo, dice, “se va a facilitar la posibilidad de que vivamos más lejos de los lugares que trabajamos, entonces, yo creo que todo depende de qué tanto se posicioné y se involucre el teletrabajo en la actividad productiva”.
El investigador plantea que la alternativa que están tomando las familias, “deriva de la instalación del teletrabajo como una norma”. Agrega, además, que “mucha gente ha evaluado esa situación o está pensando que ya no tiene necesidad de arrendar a altos precios, cerca del centro o cerca de un centro laboral para mejorar su calidad de vida”.
Por su parte, Alexis Vásquez, académico del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de nuestro plantel, sostiene que este es un fenómeno que no es nuevo. “Desde hace un par de décadas se habla de este nuevo movimiento o tendencia hacia la ruralización. Es como un movimiento completamente opuesto a la urbanización, donde la gente se traslada del campo a la ciudad, que es lo más clásico”, afirma.
El especialista en planificación ambiental aplicada a ambientes urbanos y periurbanos plantea que este movimiento ya es antiguo, y lo que hace es poner en el foco a las personas que deciden escapar de la ciudad o del área urbana consolidada y cambiarse a lugares residenciales que están fuera de la ciudad, donde las habilidades ambientales, el contacto con la naturaleza, son más potentes.
“Es algo que ya se viene viendo hace un tiempo, lo que pasa es que sigue sin ser un movimiento muy generalizado”, señala el profesor Vásquez, quien especifica que estas decisiones van en estrecha relación con el ingreso económico de las familias. “Se trata de grupos socioeconómicos medios altos o altos, que tienen la posibilidad de escaparse de la ciudad”. Por otra parte, explica que esta situación de pandemia “puede acentuar o puede potenciar estos flujos, estas relocalizaciones en los sectores como rurales”.
Sin embargo, Claudio Cerda, antropólogo social, profesor del curso de Antropología Urbana de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile no cree “que la pandemia sea un elemento sustantivo o que esté construyendo por así decirlo, una tendencia, o sea el elemento constitutivo de una tendencia de vivir fuera de las ciudades”.
Sobre si la pandemia hará -a largo plazo- que las personas cambien conductas y rutinas, el académico, indica no creer “que se establezcan necesariamente nuevas formas conductuales. Tampoco creo que se estén estableciendo patrones residenciales distintos porque en aquello que liga y caracteriza a nuestra estructura social no ha habido nada definitivo, no ha habido nada que afecte las bases de esa estructura como para motivar una transformación o un cambio”.
Mientras que en 49 países de ingresos altos y medios se han distribuido 39 millones de dosis de vacunas, en un solo país de ingresos bajos apenas 25 personas han sido inmunizadas, informó el director de la agencia de la ONU para la salud llamando la atención sobre la inequidad que está ocurriendo y que tanto han luchado por evitar a través de COVAX, una iniciativa que está siendo obstaculizada por contratos bilaterales entre compañías y naciones ricas.
El mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico respecto a la distribución equitativa de las vacunas contra el COVID-19, advirtió este lunes el director de la Organización Mundial de la Salud.
“El precio de este fracaso se pagará con vidas y medios de subsistencia en los países más pobres del mundo”, aseguró Tedros Adhanom Gebreyesus en un fuerte discurso ante la Junta Ejecutiva de la Organización en el que condenó la actitud egoísta de algunos países ricos y compañías.
Tedros denunció que incluso aun cuando defienden el acceso equitativo, algunos países y empresas continúan dando prioridad a los acuerdos bilaterales, evitando de esa formar el mecanismo COVAX, la iniciativa puesta en marcha para garantizar un acceso equitativo a las inmunizaciones, lo que está provocando un aumento de los precios y que salten al frente en la lista.
“Esto está mal. La situación se ve agravada por el hecho de que la mayoría de los fabricantes han priorizado la aprobación regulatoria en los países ricos donde las ganancias son más altas, en lugar de presentar expedientes completos a la Organización Mundial de la Salud. Esto podría retrasar las entregas de COVAX y crear exactamente el escenario que fue diseñado para evitar, con el acaparamiento, un mercado caótico, una respuesta descoordinada y una disrupción social y económica continua”, dijo.
Agregó que el enfoque de “yo primero” no solo deja en riesgo a las personas más pobres y vulnerables del mundo, sino que también es contraproducente, y, en última instancia, acciones de ese tipo solo prolongarán la pandemia, las restricciones necesarias para contenerla y el sufrimiento humano y económico.
“En la actualidad, se han administrado más de 39 millones de dosis de vacunas en al menos 49 países de ingresos más altos. Solo se han administrado 25 dosis en un país de ingresos más bajos. No 25 millones; no 25.000; solo 25”, recalcó.UNICEF India/Kuldeep RohillaLos trabajadores de salud empiezan a recibir la vacuna contra el COVID-19 en India.
Un imperativo moral, estratégico y económico
La equidad de las vacunas no es solo un imperativo moral, es un imperativo estratégico y económico, recalcó, agregando que un estudio reciente estimó que los beneficios económicos de la asignación equitativa de vacunas para 10 países de altos ingresos serían de al menos 153.000 millones de dólares en 2021, aumentando a 466.000 millones para 2025.
Tedros informó que en las últimas semanas ha escuchado de varios Estados miembros cuestionando si COVAX recibirá las vacunas que necesita y si los países de altos ingresos mantendrán las promesas que han hecho, y recordó que, durante los últimos nueve meses, ACT Acceleratory el pilar de vacunas COVAX han sentado las bases para la distribución y el despliegue equitativos de las vacunas.
“Hemos superado barreras científicas, legales, logísticas y normativas. Hemos obtenido 2000 millones de dosis de cinco productores, con opciones para más de 1000 millones de dosis más, y nuestro objetivo es comenzar las entregas en febrero. COVAX está listo para ofrecer aquello para lo que fue creado”, dijo.
Sin embargo, reiteró, a medida que comienzan a distribuirse las primeras vacunas, la promesa de un acceso equitativo corre un grave riesgo.University of Oxford/John CairnsLa vacuna candidata que desarrolla la Universidad de Oxford en el Reino Unido es parte de la iniciativa COVAX.
El llamado de Tedros
El director de la agencia de la ONU dijo que es necesario cambiar las reglas del juego de tres maneras:
Los países con contratos bilaterales – y control de suministro – deben ser transparentes en sus contratos con COVAX, incluidos los volúmenes, precios y fechas de entrega. Esto exige que esas naciones den más prioridad a COVAX en la fila para recibir las dosis y compartan sus propias dosis, especialmente una vez que hayan vacunado a sus propios trabajadores de la salud y a las poblaciones mayores, para que otros países puedan hacer lo mismo
Los productores de vacunas deben proporcionar datos completos a la Organización Mundial de la Salud para su revisión regulatoria en tiempo real y para acelerar las aprobaciones. Los productores deben permitir a los países con contratos bilaterales compartir las dosis con el mecanismo COVAX y que den a este prioridad en el suministro en lugar de nuevos acuerdos bilaterales
Los países productores de vacunas deben utilizar solo aquellas que cumplan con rigurosos estándares internacionales de seguridad, eficacia y calidad, y deben acelerar la preparación para su despliegue
ONU/Christopher BlackEl director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Gebreyesus, durante la inauguración de la Asamblea Mundial de la Salud.
El reto del 7 de abril
El tema del Día Mundial de la Salud de este año es la desigualdad en salud y Tedros propone un reto para las naciones que forman parte de la Organización.
“Mi desafío para todos los Estados Miembros es garantizar que para cuando llegue el Día Mundial de la Salud, el 7 de abril, las vacunas COVID-19 se estén administrando en todos los países, como símbolo de esperanza para superar tanto la pandemia como las desigualdades que acechan, la raíz de tantos desafíos de salud mundial. Espero que esto se haga realidad”, expresó.
Los invernaderos tipo túnel y los huertos verticales acortan las cadenas de suministro, garantizando el acceso a alimentos frescos durante la pandemia de COVID-19.
Rehman produce okra (quimbombó), calabazas, melones y tomates en los dos invernaderos tipo túnel que construyó en el patio trasero de su casa en Aka Khel, localidad situada en una de las regiones con mayor inseguridad alimentaria de Pakistán. Con menos de un metro de ancho, estas estructuras ingeniosas y económicas son un tipo de invernadero de tecnología sencilla, con tubos de acero revestidos de plásticos y conducciones para el riego. La FAO le ayudó a instalarlos a principios de año y Rehman admite ahora que “suponen un alivio en un momento en que los mercados y los transportes no funcionan debido a la pandemia”.
Rehman es uno de los millones de personas en el mundo que han respondido de forma creativa para mitigar el impacto de la pandemia en la cadena de suministro alimentario, creando el riesgo de que los alimentos estén menos disponibles allí donde más se necesitan, debido tanto a los impedimentos logísticos como a la disminución de ingresos provocada por la emergencia sanitaria. En este escenario, las soluciones que acortan la cadena de suministro -incluida la agricultura vertical y urbana-, han adquirido una gran importancia.
A pesar de que los precios del trigo y el arroz -alimentos básicos para las familias pakistaníes-, subieron bruscamente en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa por las restricciones de movilidad impuestas con la COVID-19, Rehman ha podido seguir alimentando a su familia. Gracias a los productos de su huerto, cuentan también con una dieta más diversificada. La FAO, en colaboración con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), ayudó igualmente a 75 de los vecinos de Rehman a construir invernaderos tipo túnel, que permiten alargar las temporadas agrícolas, potenciar los rendimientos y aumentar la disponibilidad local de alimentos nutritivos frescos. Rehman asegura que sus plantas de tomate producen ahora de cinco a diez veces más que en campo abierto.
Cultivo vertical
Los huertos verticales y los microhuertos han adquirido de nuevo gran popularidad en los últimos años, que la pandemia de COVID-19 puede catalizar aún más. Los primeros suelen ser instalaciones urbanas de tecnología avanzada que permiten el cultivo de hortalizas en interiores o exteriores mediante la hidroponía, mientras que los segundos son pequeñas parcelas para cultivar que encajan en entornos urbanos. Ambas ofrecen oportunidades de buenos rendimientos para producir hortalizas de hoja verde y otros cultivos alimentarios de elevado valor.
Incluso los restaurantes están desarrollando un tipo de microhuerto también llamado “agricultura de precisión en interiores”, gracias a una empresa de Budapest, Tungsram, que fue la primera en patentar la bombilla moderna. Hoy en día esta histórica firma produce un armario con iluminación y temperaturas controladas por ordenador y un sistema hidropónico integrado que permite crear huertos interiores con un mínimo de mano de obra.
Las granjas verticales, por otro lado, son a menudo grandes explotaciones urbanas, alojadas en viejos almacenes o sótanos. En algunos casos pueden incluso replicar las condiciones necesarias para cultivar la mundialmente famosa albahaca de Italia o la preciada fresa Omakase de Japón
Pero la agricultura vertical no es sólo una tendencia en los países desarrollados. En Kibera -un área densamente poblada de Nairobi-, las familias utilizan huertos con sacos hechos con fibras de sisal local para cultivar cebollas y espinacas sin bloquear las callejuelas. En Kampala, los residentes apilan cajones de madera alrededor de una cámara de compostaje central y utilizan botellas de plástico viejas para un sistema de riego de goteo de precisión para cultivar coles.
En Dakar, la FAO ha ayudado a impulsar los microhuertos como estrategia de alimentación y nutrición para los hogares pobres vulnerables a la malnutrición. Hoy en día la ciudad -con la participación de miles de familias de clase media-, es líder en este programa, que se basa en estructuras de un m3 realizadas con fibra de coco para facilitar el cultivo sin tierra.
“Es ideal para cultivos hortícolas de ciclo corto y de gran valor, como los hongos y las especias”, explica Rémi Nono Womdim, Director Adjunto de la División de Producción y Protección Vegetal de la FAO.
Añade que la agricultura vertical ofrece una serie de beneficios adicionales en comparación con la agricultura a campo abierto, entre ellos la posibilidad de reducir el uso de agua, limitar la aplicación de plaguicidas y producir durante todo el año, obteniendo ingresos adicionales y un seguro contra las interrupciones temporales en el acceso habitual a los alimentos.
En El Cairo, los elaborados huertos que se encuentran en las azoteas de los edificios pueden reducir la temperatura ambiental en hasta siete grados centígrados.
Nono Womdim, defensor desde hace mucho tiempo de lograr ciudades más verdes y uno de los principales autores del emblemático informe de la FAO sobre los esfuerzos para lograrlo en ciudades de bajos ingresos, estima que más de 360 millones de residentes urbanos –sólo en África y América Latina– practican ya alguna forma de horticultura urbana o periurbana.
La baza está en reconocer sus esfuerzos con marcos normativos que les garanticen acceso a los insumos necesarios, incluida alguna forma de tenencia de la tierra, así como acceso a agua y energía.
Los huertos urbanos y las cadenas de suministro de alimentos más cortas subrayan además cómo la seguridad alimentaria depende del acceso a alimentos nutritivos, señala Nono Womdim. “Entre los beneficios adicionales –añade– se incluyen reducir el desperdicio de alimentos y minimizar el embalaje”.
Es posible que producir localmente no sea siempre la respuesta, pero como ha puesto de relieve la emergencia de la COVID-19, en tiempos de crisis, cada pequeño detalle ayuda a reducir la inseguridad alimentaria. Por esa misma lógica, la agricultura vertical de carácter rudimentario tiene mucho sentido en condiciones extremas y remotas. Existen argumentos aún más sólidos a favor de que los sistemas alimentarios puedan responder de manera innovadora a los desastres naturales, los conflictos o las tensiones crónicas que se prevé se intensifiquen con el cambio climático.
Por ello, la FAO insta a los responsables de la formulación de políticas a que faciliten unas cadenas de suministro más cortas como elemento que pueda añadir sostenibilidad, inclusión y valor nutricional a los muy eficientes sistemas de producción de carbohidratos esenciales del mundo.
En las tierras altas del Khyber, Rehman está de acuerdo. Ya ha instalado un invernadero de túnel adicional financiado por él mismo, y disfruta del cambio que supone pasar de alguien que siempre tenía que buscar ingresos extra para mantener a su familia, a alguien feliz por mantener a sus hijos en la escuela y a quien la gente de la zona pide asesoramiento. “Ahora estoy muy motivado”, asegura.
De visita en la capital del Biobío, el Ministro Andrés Couve valoró el compromiso de la ciencia y tecnología local que permitió la entrega de estos dispositivos al Servicio de Salud Concepción.
Tras terminar con éxito la fase de escalamiento del ventilador mecánico desarrollado por Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR) y la Universidad de Concepción, la mañana del jueves ambas instituciones realizaron la entrega de 10 dispositivos construidos en nuestro país, a través de la plataforma “Un Respiro Para Chile”, para ser destinados a la asistencia de pacientes Covid-19 del Hospital Regional de Concepción.
En la cita, liderada por el Intendente Patricio Kuhn junto al Ministro de Ciencia Andrés Couve y la Seremi de Ciencia de la Macrozona Centro Sur, Paulina Assmann, participaron el Comandante Cristian Machuca, Jefe del Departamento de Sistema de Armas de ASMAR, Pablo Aqueveque, Director del Centro de Manufactura Avanzada de la Universidad de Concepción, además autoridades de la red de salud de la región y Cecilia Zapata, Líder de Sostenibilidad de ISA Intervial.
“Desde el inicio de la pandemia sabíamos que los ventiladores mecánicos iban a salvar vidas para los casos más graves de Covid-19. Es un orgullo para la región del Biobío que el trabajo conjunto de ASMAR y la Universidad de Concepción haya logrado pasar todas las pruebas clínicas y estándares, para tener ventiladores disponibles en el Hospital Regional. Sin duda este trabajo refleja un avance enorme para nuestra región” señaló el Intendente Patricio Kuhn.
El ventilador de tipo AMBU fue el primero de cuatro prototipos nacionales en superar con éxito las más de 100 pruebas que incluyó el proceso de validación técnica, preclínica y clínica que generó la plataforma “Un Respiro para Chile” —del Ministerio de Ciencia, Ministerio de Economía, SOFOFA Hub, BID y el fondo SiEmpre—, que impulsó el diseño, desarrollo y fabricación nacional de estos equipos para hacer frente a la pandemia. El prototipo contó además con el aporte de las filiales del Grupo ISA en Chile, Intervial e Interchile para su escalamiento.
“La entrega de estos 10 ventiladores es el último paso de un proceso inédito que generó nuevos vínculos entre empresas asociadas a las Fuerzas Armadas, universidades, sociedades científicas y el sector privado, quienes trabajaron por un objetivo común y en base a la confianza. El resultado exitoso de esa colaboración dejó capacidades instaladas antes inexistentes en Chile, que además de fortalecer el sistema de salud de nuestro país y de la región, permitirán la creación de nuevas industrias y vocaciones económicas en nuestros territorios”, señaló el Ministro de Ciencia, Andrés Couve.
Sobre el proceso de escalamiento, Pablo Aqueveque, Ingeniero Civil Electrónico y doctor en ciencias de la Ingeniería de la Universidad de Concepción, se refirió sobre la experiencia de trabajar en el escalamiento de prototipos hechos en Biobío. “El escalamiento de equipos de alta tecnología y de soporte vital establece requerimientos de fabricación y pruebas de alto nivel de exigencia, porque debe asegurar la calidad de los equipos producidos. Esto planteó grandes desafíos de desarrollo para ambos equipos profesionales, desafíos que han sido abordados de forma exitosa”, señaló el doctor en ciencias.
Por su parte, el Capitán de Fragata Cristian Machuca de ASMAR Talcahuano, indicó que “en la institución, estamos muy orgullosos de dar muestra de la importante relación Estado-Universidad-Empresa, que posibilita contribuir desde la innovación, a generar las soluciones que el país requiere cuando situaciones extraordinarias, como la pandemia que enfrentamos así lo plantean.Esperamos que estos ventiladores sean de utilidad y una contribución para quienes lo necesiten.”
Los 10 ventiladores mecánicos que fueron escalados por el trabajo realizado entre la UdeC y ASMAR, fue posible gracias al apoyo y donación que el Grupo ISA Intervial realizó a este proyecto. “Ante esta crisis sanitaria, en ISA INTERVIAL entendemos que todos debemos ser parte de la solución, y por lo mismo, al inicio de esta pandemia nos movilizamos para contribuir al bienestar de las personas aportando desde donde nos necesitaran, por ello decidimos sumarnos a este proyecto proveniente de la plataforma público-privada que además respalda la innovación y el desarrollo de la ciencia en nuestro país”, señaló Cecilia Zapata, Líder de Sostenibilidad de ISA Intervial.
Finalmente, para el Servicio de Salud y el Hospital Regional de Concepción, esta donación viene a reforzar la cobertura del sistema sanitario en un momento complejo de la pandemia. “En momentos difíciles como el que estamos viviendo en nuestra región, es un respiro recibir los ventiladores que han sido fruto de la innovación local. Recibimos estos ventiladores de forma muy positiva ya que servirán de respaldo para enfrentar la pandemia”, señaló el Director (s) del Hospital Regional, Dr. Alejandro Torche, quien además comenta que los ventiladores tipo AMBU serán utilizados de acuerdo a la evolución de la pandemia en el territorio local.
El cierre de fronteras y la cancelación de viajes debidos a la pandemia del coronavirus habría detenido el aumento del número de migrantes internacionales en alrededor de dos millones de personas a mediados de 2020, una cifra un 27% menor que el crecimiento previsto a mediados de 2019.
Según las cifras que aporta un nuevo informe de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el crecimiento del número de migrantes internacionales durante las últimas décadas pasó de los 173 millones de personas que vivían fuera de su país de origen en el año 2000, a los 221 millones a inicios de la década pasada y creció hasta los 281 millones en 2020.
Los migrantes internacionales representan alrededor del 3,6% de la población mundial actualmente.
Uno de los principales hallazgos del estudio es que dos terceras partes de todos los migrantes internacionales viven en sólo 20 países. Estados Unidos fue el destino principal de estas personas con 51 millones de migrantes – una cifra que equivale al 18% del total mundial-, seguido por Alemania con unos 16 millones. Los tres siguientes destinos fueron Arabia Saudita (13 millones), Rusia (12 millones) y el Reino Unido (9 millones).
La India con 18 millones de personas viviendo fuera de su país de nacimiento encabeza la lista de las diásporas. Otros países con una gran comunidad transnacional son México y la Federación de Rusia -con 11 millones cada uno-, China -10 millones- y Siria -8 millones-.
Todas estas personas contribuyen al desarrollo de sus naciones de origen con sus remesas. Sin embargo, las estimaciones del Banco Mundial indican que la COVID-19 puede reducir el volumen de esos envíos a los países de ingresos bajos y medianos, pasando de los 548.000 millones de dólares en 2019 a 470.000 millones de dólares en 2021, unas cifras que dibujarían una caída del 14%.
Por regiones, Europa con 87 millones albergó el año pasado al mayor número de migrantes internacionales. A continuación, encontramos a Estados Unidos con cerca de 59 millones y les siguen de cerca el norte de África y Asia occidental con casi 50 millones.OIM/Muse MohammedLos refugiados sirios en Jordania reasentándose en Canadá.
Otras tendencias destacadas del 2020
Casi dos terceras partes de los migrantes internacionales viven en países de ingresos altos, mientras solo el 31% se desplazó a naciones de ingresos medios y el restante 4% optó por mudarse a países de ingresos bajos.
Alrededor del 50% de los migrantes internacionales residen en su región de origen. Así, el 70% de los migrantes que nacidos en Europa residen en otro país del viejo continente, seguidos por los migrantes originarios del África subsahariana con un 63%. En el otro extremo de la balanza encontramos a Asia central y meridional cuya diáspora optó por residir fuera de su región.
Los refugiados representaron el 12% de todos los migrantes internacionales en comparación al 9,5% del año 2000. Entre ese año y el 2020, el número de conflictos, crisis, persecuciones, violencia o violaciones de derechos humanos se duplicó pasando de 17 a 34 millones.
Cerca del 50% de los migrantes internacionales fueron mujeres y niñas. Mientras que, en Europa, América del Norte y Oceanía el número de mujeres migrantes superó ligeramente a los migrantes varones, en el África subsahariana y en Asia occidental se dio la tendencia contraria.
Los migrantes internacionales suelen constituir una proporción mayor de personas en edad de trabajar que la población nacional. El 73% de todos los migrantes internacionales tenían entre 20 y 64 años, en comparación con el 57% de la población total. De no haberse logrado esta migración internacional, en los países de altos ingresos la proporción de personas de 65 años o más por cada 100 habitantes de 20 a 64 años, habría sido casi tres puntos porcentuales más alta en 2020.