Industria del reciclaje impulsa innovador Acuerdo de Producción Limpia para optimizar la gestión de envases no domiciliarios

La industria del reciclaje implementará su primer Acuerdo de Producción Limpia para hacer frente a la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP).

Con el objetivo de fortalecer a las empresas gestoras de residuos de envases no domiciliarios, avanzar en la trazabilidad, mejorar la eficiencia de los procesos y reducir la generación de gases de efecto invernadero, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Corfo y la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR) pusieron en marcha un Acuerdo de Producción Limpia (APL).

Este esfuerzo público-privado está dirigido a empresas que realizan operaciones de recolección, clasificación, pre-tratamiento y valorización de residuos en todo el país. Acción Circular, Tecnotambores, Resiter, Ambipar Group, Recupac, Volta, Ecológica, Ecobaus, Pock y Rembre son las primeras empresas en suscribir este convenio. Además participan los Ministerios de Energía y Medio Ambiente, así como la Corporación Prorep.

A través del APL “Industria de Manejo y Valorización de Residuos de Envases No Domiciliarios en Chile”, las empresas se comprometen a implementar un plan para aumentar la eficiencia operativa, caracterizar los flujos de residuos para establecer una línea base de manejo y llevar a cabo un programa piloto de trazabilidad del proceso.

Además, se desarrollarán planes para optimizar el uso del agua, la energía eléctrica, los combustibles y otros recursos energéticos con el fin de reducir las emisiones de carbono. En esa línea, se buscará financiamiento para inversiones en tecnologías limpias en las empresas.

Para Iván Morán, seremi de Energía de la RM, es muy importante que más empresas se sumen a estos Acuerdos de Producción Limpia, porque permiten hacer más eficientes y circulares los negocios, y especialmente van a ayudar a tener un futuro mejor para las futuras generaciones. “Hay una buena noticia, todos los esfuerzos que hacemos en el uso eficiente de los recursos y de la energía al final rentan bien para las empresas; hacemos la inversión inicial en cambios de maquinaria, en asesorías incluso, pero todo eso al final va a generar mejores ingresos para las empresas. Además, porque ahorramos energía, ahorramos recursos y cuidamos el planeta”, señaló.

En tanto, Tomás Saieg, jefe de la Oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente, dijo que “este es un acuerdo pionero para un desafío que va a ser común para todos los productos prioritarios de la REP. Nos va a permitir desarrollar un estándar de trazabilidad para los envases y embalajes no domiciliarios, que va a servir de ejemplo para todos los productos, donde la trazabilidad es fundamental para el cumplimiento de las metas. El APL también busca la mejora de la eficiencia en las operaciones de las empresas del reciclaje. La idea es hacer capacitaciones, levantar información para poder gestionarla y mejorarla, así que yo creo que va a ser un gran aporte al inicio de la REP de envases y embalajes”.

Las acciones desarrolladas hasta la fecha por algunas empresas han sido de carácter individual, por tanto el APL responde a la necesidad de un trabajo asociativo ya que el  principio de trazabilidad de la Ley REP exige implementar procedimientos autosuficientes que permitan conocer las cantidades, ubicación y trayectoria de los residuos a lo largo de la cadena de manejo. Por ello, es fundamental contar con estándares de contabilización de información detallada en cada etapa para verificar la confiabilidad de los datos por parte de los gestores y los sistemas de gestión, determinando así las tasas de valorización.

Ximena Ruz, directora ejecutiva de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Corfo, aseguró que hoy el sector requiere organizarse y coordinarse para ser un aporte constructivo a la ley REP. “Este APL nace de un especial interés de las autoridades del Ministerio del Medio Ambiente para hacer frente a la ley REP y al importante desafío de la trazabilidad de la información. El acuerdo surge como  el mecanismo indicado para coordinar mejoras y recomendar el fortalecimiento de los distintos instrumentos diseñados para estos fines”.

Entre las acciones acordadas, se contempla la creación de una herramienta para cuantificar las reducciones de gases de efecto invernadero (GEI) resultantes de la implementación de tecnologías limpias, así como la generación de indicadores de sustentabilidad para el sector.

Además, se capacitará a las empresas gestoras en buenas prácticas, sustentabilidad, cambio climático y reducción de emisiones de GEI. Asimismo, se abordarán las obligaciones futuras derivadas de la Ley REP y sus implicancias en la trazabilidad de los residuos, explicó el presidente de la ANIR, Nicolás Fernández

“Desde hace años venimos trabajando junto al Ministerio de Medio Ambiente para aportar en todo sentido y hacer posible esta herramienta. Es demasiado importante la firma de este APL porque representa un compromiso entre el sector público y privado. Todas las empresas que suscriben este acuerdo se comprometen a hacer mejoras, sobre todo a avanzar en el camino de la trazabilidad y eso es vital para obtener resultados sólidos. Este APL va a generar herramientas que nos van a permitir tomar mejores decisiones, teniendo información limpia, pura y concreta de toda la cadena de valor. Esto generará que las empresas que mejoren sus procesos vean ahorro en energía, combustible y consumo de agua. En conclusión, la mejora de sus procesos va a generar una disminución de gases en efecto invernadero“.

En el plazo de dos meses, otras empresas podrán adherir a este Acuerdo de Producción Limpia que responde a la necesidad de un trabajo asociativo, ya que las acciones adelantadas hasta la fecha por algunas empresas han sido de carácter individual, faltando desarrollar y ampliar estrategias comunes que mejoren la gestión y trazabilidad de los residuos. 

Basado en residuos de envases y embalajes no domiciliarios, prioritarios según la Ley REP, el APL aborda las brechas de trazabilidad existentes. Las sinergias entre las empresas participantes optimizarán estos aspectos y proyectarán su impacto hacia otros productos y residuos gestionados por la industria.

Más de 100 actores del sector ambiental se capacitaron en Economía Circular y Ley REP en Biobío

Ciclo de talleres empoderó a recicladores, fundaciones, empresas, municipalidades y académicos con herramientas clave para la implementación de la ley promoviendo la economía circular en la Región.

El proyecto “Implementación Pilotos de Economía Circular y Ley REP”, financiado por el Gobierno Regional del Biobío y ejecutado por la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), ha culminado exitosamente su ciclo de talleres, beneficiando a más de 100 participantes. 

Los beneficiarios del proyecto incluyeron una amplia gama de actores clave en el ámbito de la gestión de residuos y la economía circular. Entre ellos, se destacan recicladores de base, representantes de diversas fundaciones, empresas comprometidas con la sostenibilidad, municipalidades, académicos de instituciones educativas y miembros de diferentes sectores sociales. Esta diversidad garantizó un enfoque integral y multidisciplinario en la capacitación, promoviendo una colaboración efectiva entre los distintos actores involucrados en la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP).

Durante el ciclo de talleres, los asistentes pudieron adquirir conocimientos y habilidades para fomentar prácticas sostenibles y de economía circular en sus respectivos ámbitos. La capacitación proporcionó a los participantes una comprensión profunda de la Ley REP, permitiéndoles empoderarse y convertirse en agentes de cambio en el sector ambiental.

Cierre magistral con enfoque en ecodiseño

El ciclo de talleres culminó con una charla magistral titulada “Ecodiseño y economía circular, una relación virtuosa”, impartida por Paulina Becerra, reconocida Diseñadora Industrial y Magíster en Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad Nacional de Quilmes. Durante su presentación, Becerra subrayó la importancia del ecodiseño como una estrategia fundamental para la economía circular, destacando cómo esta relación puede generar beneficios significativos tanto para el medio ambiente como para la economía.

Impacto y proyección futura

El éxito de estos talleres refleja el compromiso del Gobierno Regional del Biobío y de la UCSC con la promoción de prácticas sostenibles y la implementación efectiva de la Ley REP. Los conocimientos adquiridos por los participantes les permitirán aplicar estas herramientas en sus comunidades y organizaciones, contribuyendo a la creación de un entorno más sustentable y consciente.

“Estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos en este ciclo de talleres. La participación activa y el compromiso de los asistentes demuestran que estamos en el camino correcto hacia una economía más sostenible y circular en nuestra Región”, señaló Robinson Saéz, Director del Centro Regional de Estudios Ambientales (CREA) UCSC.

Este proyecto marca un hito importante en el camino hacia una economía circular en la región del Biobío, estableciendo las bases para futuras iniciativas y fortaleciendo la colaboración entre los distintos sectores involucrados en la gestión de residuos y la sostenibilidad ambiental.

Quiero mi Barrio implementará 15 puntos de reciclaje en Nacimiento

Una campaña de reciclaje orgánico está siendo liderada por el Programa Quiero Mi Barrio en la comuna de Nacimiento. Esta iniciativa del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, desarrollada en conjunto con el municipio, ha capacitado a la comunidad en el compostaje y reutilización de desechos orgánicos para la producción de compost, a través de 15 nuevos puntos de reciclaje que, en su conjunto, permitirán reutilizar cerca de 900 kilos de desechos en un mes.

“Una gran iniciativa que resuena con las políticas públicas de desarrollo sostenible y medioambiental de nuestro Ministerio de Vivienda y Urbanismo, y que además será monitoreada por las familias en conjunto con nuestro equipo de barrio para medir efectivamente la eficacia y efectividad de esta intervención por medio de pesas electrónicas”, señaló Claudia Toledo, seremi de Vivienda y Urbanismo.

La iniciativa, que se desarrolla a través de talleres de capacitación teórica y práctica, ha permitido que las alumnas y alumnos puedan disponer en sus hogares de composteras que cuentan con un núcleo de lombrices californianas que se alimentan de verduras, cáscaras, frutas, servilletas, cartones reciclados y restos de podas. Cada compostera, en un grupo familiar de 4 personas, reutilizará aproximadamente 2 kilos de desechos al día.

María Verónica Pino, presidenta del consejo vecinal de Desarrollo del barrio Las Quintas, indicó que “el compostaje tiene múltiples beneficios. Estas 15 composteras nos ayudarán a disminuir la cantidad de basura que termina en los vertederos, reduciendo así la contaminación del suelo y del agua. Además, al producir compost podemos utilizarlo en nuestras plantas, promovemos una agricultura urbana sostenible y saludable. Agradecemos a Quiero Mi Barrio por aprender sobre estos temas”, comentó la dirigenta.

En tanto, Carlos Toloza, alcalde de Nacimiento, señaló que “a nivel comunal, nuestros colegios cuentan con la acreditación del Sistema Nacional de Certificación Ambiental (SNCA) del Ministerio de Medio Ambiente y, como municipalidad, nos hemos sometido voluntariamente al Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM), que tiene como objetivo la integración del factor ambiental en el quehacer municipal y en los servicios que prestamos a la comunidad. Por lo tanto, este proyecto que desarrolla Quiero Mi Barrio con la comunidad de Las Quintas es un proyecto importante, que promueve el reciclaje y va de la mano con las iniciativas a nivel comunal para cuidar el medio ambiente”.

El Programa Quiero Mi Barrio, luego de la capacitación de la comunidad, iniciará un seguimiento de cada punto de reciclaje, a través del cálculo del peso diario de desechos que será reciclado. La comunidad dispondrá de pesas electrónicas y planilla de registro para ir calculando día a día la cantidad de basura orgánica domiciliara que se recicla y la cantidad de compost que producen cada una de estas unidades de reciclaje.

Bolsas plásticas: ¿Cuál es el impacto de este producto de un solo uso?

En el Día Internacional sin Bolsas Plásticas y a casi seis años de la promulgación de la Ley 21.100, la cual prohibió la entrega de éstas en el comercio de Chile, académico de la Universidad de Talca explicó cómo afectan al medioambiente e hizo un llamado a ser conscientes con su uso. 

En 2018 Chile se transformó en el primer país de Latinoamérica que prohibió las bolsas plásticas en todo del territorio nacional, una normativa que hizo que tanto el comercio como clientes tuviesen que adaptarse, disminuyendo su uso. Sin embargo, a casi seis años de la Ley 21.100, y en el marco del Día Internacional sin estos contenedores, aún se siguen utilizando en el día a día.  

Una bolsa de plástico puede demorar más de cien años en degradarse. “La disolución de este producto se transforma en microplásticos y nanoplásticos, los que tienen efectos directos sobre la flora y fauna de nuestro sistema ambiental”, advirtió Mauricio Quiroz Jara, académico del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Talca.  

Un impacto que, de acuerdo con el investigador, afecta la supervivencia de las especies marinas, ya que “este producto llega al mar y generalmente es confundido con alimento por algunos animales, que lo ingieren, produciendo una obstrucción en las vías digestivas y posteriormente la muerte”, detalló.  

Otro problema se presenta en los ríos, donde las bolsas comienzan a desintegrase y desprenden pequeñas partículas que son consumidas por peces, “lo que conlleva a una serie de efectos biológicos, causando alteraciones en el proceso reproductivo o de desarrollo fisiológico”.  

Advirtió también que este material genera un impacto en la agricultura a través de la disminución la calidad de suelo, “sobre todo en terrenos agrícolas, porque pueden obstruir la absorción de nutrientes y de agua a nivel de raíz”, explicó Quiroz.  

Conciencia ambiental  

Si bien desde la puesta en marcha de la ley -conocida como “Chao bolsas plásticas”- se ha disminuido su uso, éstas se siguen entregando en comercios, tales como negocios pequeños y ferias, esto se debería “quizás por una baja fiscalización respecto a la presencia de este tipo de producto”, alertó el académico.  

Sin embargo, Quiroz recalcó que “no es la idea que tengamos que estar siendo fiscalizados por siempre, la idea es que nosotros tomemos conciencia y seamos nuestros propios fiscalizadores respecto a qué debemos hacer para mejorar el entorno en el que estamos viviendo”, enfatizó.  

El biólogo alertó que se trata de un problema socioeconómico y ambiental, “tenemos tres pilares que son fundamentales en nuestros sistemas ambientales: el ecológico, que siempre se ve afectado, el económico y el social. Si nosotros no tomamos conciencia, nos vamos a seguir viendo afectados durante mucho tiempo, especialmente con todo este proceso de cambio climático donde efectivamente la presencia este tipo de productos alteran el medioambiente”.  

Al respecto, el investigador hizo un llamado a tomar acción frente a este problema, reciclando y reduciendo el uso, prefiriendo bolsas de papel o compostables. “Lo principal es entender que los plásticos llegaron para quedarse y no se van a ir, porque son útiles para nosotros como sociedad, pero tenemos que tomar conciencia de qué hacemos con el producto final y dónde lo desechamos”.  

Día internacional sin bolsas plásticas: el énfasis en el ciclo productivo y no solo en su uso

Por Mark Minneboo,
Director ejecutivo Plastic Oceans Chile

Ya han pasado casi 6 años desde que se publicó la ley 21.100, que prohíbe la entrega de bolsas plásticas de comercio en todo el territorio nacional. La transición a las bolsas de otros materiales finalmente no fue tan complicada para el consumidor y muchos de ellos ya han hecho el cambio a bolsas reutilizables, por ejemplo.

Asimismo, el mercado ha respondido a esta ley con distintas soluciones; algunas mejores que otras: las bolsas de papel, otros bolsas hechas de plástico más grueso autodenominados reutilizables, o bolsas de bioplástico (muchas veces no compostables) o mezclas de plásticos que en su degradación generan microplásticos, entre otros problemas. 

Es importante que las leyes que regulan un producto consideren también sus alternativas, para evitar que ellas posiblemente generen otros problemas para el medio ambiente. Está más que claro que la ley #chaobolsas ha abierto un debate más amplio sobre cómo estamos usando y gestionando los plásticos en nuestro país. 

La bolsa plástica es solo un ejemplo de un producto desechable, ya que casi un 40% de toda la producción de plástico está destinado a productos de un solo uso. Solo una fracción de todo eso está siendo efectivamente reciclada, obligándonos a mirar otras soluciones.

El plástico nos ha ayudado para avanzar como sociedad en muchos aspectos, y sí estoy escribiendo esta columna en un notebook hecho principalmente de plástico, pero el costo que estamos pagando (y las futuras generaciones) por la comodidad que nos trae el plástico: es demasiado alto. Varios estudios internacionales han demostrado que estamos ingiriendo plástico diariamente en forma de micro y nano plástico.

Lo consumimos por el aire, por la comida y también por el agua embotellada que a la gente le gusta tomar tanto. Este plástico se está quedando en nuestra sangre y órganos. La producción de plástico a nivel global se triplicará para el año 2060, pero aún estamos muy enfocados en pequeños cambios de hábitos y seguimos haciendo arte con tapas de botellas y fabricando “eco-ladrillos”. No se está tomando con suficiente seriedad la crisis en que estamos ahora. 

Por lo mismo es de suma importancia repensar cómo estamos usando este material, cómo se sigue aplicando en forma responsable sin que esto resulte en impactos negativos y en cuáles casos debemos buscar alternativas.

En lo posible tenemos que reducir su uso y buscar otras formas más sustentables para evitar que se nos escape como contaminación. Una de las grandes apuestas de hoy es lograr un tratado global para terminar con la contaminación por plástico.

El texto de ese tratado ya se encuentra en la última etapa de negociaciones y me pone muy contento que Chile sea parte de una coalición de países de alta ambición, que busca reducir la contaminación en todo el ciclo de vida del plástico, y no solo al final.

En un mundo híper globalizado, también la contaminación es globalizada y requiere acciones colaborativas entre los países. Leyes nacionales como la ley 21.368 de plásticos de un solo uso, que se encuentra en su última etapa de implementación, son de gran valor tanto para proteger el medio ambiente pero también para preparar la sociedad chilena para los cambios que traerá consigo ese tratado internacional a partir del 2025. 

Hace 6 años atrás la bolsa plástica era la cara visible de una problemática mucho más allá de un solo producto, espero que las futuras generaciones la consideren como el producto que logró cambiar la forma en que nos relacionamos con este material. ¡Feliz día mundial sin bolsas plásticas!

Industria de los bioplásticos crecerá a 6,3 millones de toneladas al 2027

Se han posicionado como una opción cada vez más atractiva para un consumo de bienes y servicios más respetuoso y responsable con el medio ambiente.

Al 2040 se estima que los volúmenes de plástico que fluirán hacia el mar casi se triplicarán, con una cantidad anual de entre 23 y 37 millones de toneladas. Son cifras que preocupan y que demuestran las dramáticas consecuencias que genera el uso del plástico en el medioambiente; un escenario que ha llevado a que los fabricantes opten por los bioplásticos como una alternativa de consumo más sustentable.

Se trata de plásticos de origen biológico (bio-basados) y/o biodegradables, es decir, pueden tener ambas características o solo una de ellas, y se han posicionado como una opción cada vez más atractiva. Así lo reveló el estudio más reciente de la Asociación de la Industria del Plástico llamado “Mirar: Bioplásticos, una serie sobre economía – demografía – consumidor y tendencias tecnológicas en mercados finales de plásticos específicos”, el cual proyectó que esta industria crecerá a 6,3 millones de toneladas al 2027. 

Según el informe, los beneficios que ofrecen los bioplásticos en su proceso inicial, fabricación, uso, y la gestión final de su vida útil, son llamativos para una variedad de marcas y aplicaciones. De hecho, los fabricantes de automóviles fueron los primeros en adoptar bioplásticos cuando Henry Ford en 1941 mostró su “Soybean Car” que utiliza 14 paneles de plástico hechos de biomateriales, incluyendo fibras de soja. Igualmente, la importante marca de calzado deportivo Saucony está trabajando para alcanzar la meta del 90% en el uso de materiales orgánicos, reciclados o renovables en su línea de productos. 

Otro punto que destaca el estudio es que, si bien el tamaño del sector de los bioplásticos sigue siendo pequeño en comparación con los plásticos tradicionales, representando el 0,5% de los más de 489 millones de toneladas de este material producidos en 2023, la capacidad de crecimiento se estima auspiciosa, con ingresos por fabricación que se prevé que aumenten a un ritmo compuesto del 1,9%, es decir, a 1.200 millones de dólares en cinco años hasta 2028.

“Claramente, las perspectivas de desarrollo de los bioplásticos se han visto apalancadas por los objetivos de sostenibilidad ambiental, y donde se espera que la competencia en el sector se incremente a medida que más empresas entren en el mercado y se desarrollen nuevas aplicaciones para los materiales”, precisa el reporte.

Una de las compañías precursoras de esta tendencia en Chile es I Am Not Plastic, que ofrece productos que mantienen la comodidad y versatilidad del plástico, pero evitan sus consecuencias negativas ya que están elaborados a partir de materias primas 100% biodegradables y compostables. 

Sus novedosas alternativas de film adherente, bolsas de basura y multiuso con cierre hermético, bombillas, bolsas de vacío y bolsas para desechos de mascotas, entre otros, se biodegradan en 180 días al ser sometidos a un proceso de compostaje.  “La crisis generada por el excesivo consumo de plástico es muy grande y por ello exige soluciones desde distintas aristas, siendo una de ellas la búsqueda de nuevas materialidades que den vida a productos igualmente cómodos y versátiles sin seguir dañando el planeta”, destaca Rodrigo Sandoval, CEO de I Am Not Plastic, agregando que “es clave construir un mundo sin plásticos de un solo uso, donde la educación ambiental y el incentivo a la producción y uso de bioplásticos deben ser prioridad. Poner al mundo en la senda de la sostenibilidad y así acelerar el desarrollo ambiental consciente es una ambición oportuna y absolutamente necesaria”.

Académicos U. de Chile elaboran películas biodegradables a partir de cáscaras de huevo para reducir uso del plástico

Colaboración interdisciplinaria de la Universidad de Chile permitió desarrollar películas biodegradables y vermicompostables a partir de alginato y cáscaras de huevo desechadas, innovadora solución que no solo busca reducir la dependencia de los plásticos tradicionales, sino también aprovechar los residuos comunes.

El producto, más resistente y biodegradable en 14 a 21 días, puede usarse en empaques alimentarios y aplicaciones médicas, destacando por su aporte ambiental y potencial en la economía circular. El trabajo fue publicado recientemente en la prestigiosa revista científica internacional Food Hydrocolloids.

El impacto ambiental del plástico es una preocupación a nivel mundial. Por esta razón, con el objetivo de avanzar hacia un desarrollo más amigable con el medioambiente, un grupo de investigadores de la Universidad de Chile liderados por la profesora Carolina Valenzuela, de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET), y el profesor Felipe Oyarzun-Ampuero, de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas (FACIQYF), lograron elaborar películas biodegradables y vermicompostables a partir de alginato y cáscaras de huevo desechadas.

La profesora Valenzuela, académica del Departamento de Fomento de la Producción Animal de FAVET, explica cómo surgió la idea: “Siempre buscamos formas de hacer la producción más sustentable, reutilizando desechos que se producen en la alimentación humana para alimentar a los animales. Además, los plásticos no biodegradables son un problema enorme para la fauna. Decidimos abordar ambos problemas usando cáscaras de huevo, que son un residuo abundante en Chile, uno de los países con mayor consumo de huevo en el mundo“.

Estas películas biodegradables no solo tienen el potencial de reducir la dependencia de los plásticos tradicionales, sino que también permiten reutilizar este material comúnmente desechado. Las cáscaras de huevo, compuestas principalmente de carbonato de calcio, aportan propiedades mecánicas que mejoran la resistencia de las películas, a la vez que las hacen más sustentables.

La investigación, titulada “Desarrollo de películas biodegradables y vermicompostables basadas en alginato y cáscaras de huevo de desecho”, fue publicada recientemente en la prestigiosa revista científica internacional Food Hydrocolloids, destacando el trabajo de todo el equipo conformado también por los investigadores Valeria Villanueva y Fabrizzio Valdés, de FAVET; junto con Eduardo Soto-Bustamante, Patricio Romero-Hasler, Ana Luisa Riveros y María Gabriela Villamizar-Sarmiento, de FACIQYF. 

Por su parte, el profesor Oyarzun-Ampuero, académico y director del Departamento de Ciencias y Tecnología Farmacéuticas de la U. de Chile, subraya la importancia de la colaboración interdisciplinaria en este proyecto. “La combinación de conocimientos en producción animal y tecnología farmacéutica ha sido clave. Las conversaciones científicas y técnicas entre nuestras facultades han permitido crear un material innovador que ha sido publicado en una de las mejores revistas del ámbito de los alimentos”.

Propiedades y aplicaciones

Las películas desarrolladas se caracterizan por ser más resistentes y menos elásticas con el aumento del contenido de cáscara de huevo. “Estas películas podrían utilizarse para empaques alimentarios o como recubrimientos de alimentos, y también tienen el potencial de ser usadas en aplicaciones médicas para la liberación controlada de fármacos”, agrega la profesora Valenzuela, quien también es la directora de Postgrado de su unidad académica. 

El proceso de creación de estas películas implica suspender el polvo de cáscara de huevo en una solución de alginato y glicerol, seguido de la mezcla y el secado. Las pruebas mostraron que las películas son altamente solubles en agua y completamente biodegradables en vermicompostaje en un plazo de 14 a 21 días, lo que demuestra su potencial como alternativa sustentable frente a los plásticos convencionales. 

Impacto ambiental

La capacidad de estas películas para degradarse completamente en un corto periodo de tiempo representa una ventaja ambiental significativa. “La biodegradabilidad rápida es crucial para reducir la acumulación de residuos plásticos en el ambiente“, comenta el profesor Oyarzun-Ampuero.

Además, el uso de cáscaras de huevo en este contexto contribuye a la economía circular, transformando un residuo problemático en un recurso valioso. “Las cáscaras de huevo son difíciles de manejar y tienen alto riesgo de contaminación, pero en nuestras películas se convierten en un componente estructural crucial”, añade la profesora Valenzuela.

Futuro de la investigación

Los investigadores planean continuar explorando las aplicaciones de estas películas en diferentes campos, incluyendo la liberación de antioxidantes y fármacos. “Estamos trabajando en una segunda fase del proyecto para optimizar aún más las propiedades de las películas y ampliar sus aplicaciones“, afirma la Dra. Valenzuela.

Este avance representa una innovación técnica significativa, que también destaca el valor de la colaboración interdisciplinaria y el compromiso con la sostenibilidad ambiental. 

Carolina Aliaga 
Prensa Uchile

Transformando Residuos en Soluciones: Desarrollo de Paneles de Aislación Térmica con EPS de Salmoneras

Un proyecto innovador apoyado por Innova Región de Corfo busca dar una segunda vida al EPS de la industria salmonera, convirtiéndolo en paneles de aislación térmica para construcción, reduciendo la huella ambiental y brindando soluciones económicas y eficientes.

En un esfuerzo por enfrentar el desafío de la contaminación y promover la economía circular, un proyecto respaldado por Innova Región de Corfo está revolucionando el uso de los residuos de la industria salmonera en la Región de Aysén. El proyecto, liderado por Aysén Recircular, se centra en el desarrollo de paneles de aislación térmica utilizando EPS (poliestireno expandido) proveniente de flotadores y boyas utilizados por las salmoneras locales.

El EPS, ampliamente utilizado en la industria salmonera para garantizar la flotabilidad y seguridad de los centros de engorda, se enfrenta a desafíos significativos una vez dado de baja. Con más de 120.000 m3 de este material utilizados desde Puerto Montt a Magallanes, la región de Aysén concentra una parte considerable de este residuo. La falta de alternativas de reciclaje efectivas ha llevado a que gran parte de este material termine en vertederos o sitios eriazos, generando un impacto ambiental negativo.

En este escenario, el proyecto presenta una solución innovadora al problema. Aprovechando las propiedades del EPS como aislante térmico, el equipo ha desarrollado un proceso para convertir este material en paneles de aislación térmica(SIP), que pueden ser utilizados en la construcción de viviendas. Este enfoque no solo prolonga la vida útil del EPS, sino que también contribuye a reducir la contaminación y las emisiones de carbono asociadas con la fabricación de materiales de construcción convencionales.

Humberto Marín Leiva, director de Corfo Aysén, detalló que “el desarrollo de paneles de aislación térmica con EPS de salmoneras es un claro ejemplo de cómo la innovación puede convertir desafíos en oportunidades. Al reutilizar los residuos de la industria salmonera para la construcción de viviendas, no solo reducimos la contaminación ambiental, sino que también fomentamos el desarrollo económico y social de nuestra región. Estamos orgullosos de respaldar esta iniciativa, que promueve la economía circular y contribuye al bienestar de nuestra comunidad”.

Por su parte, Fernando Soto-Aguilar Alfonso, indicó que “gracias al respaldo del fondo Innova Región, hemos logrado llevar a cabo este proyecto innovador que está transformando la forma en que se aborda la problemática de los residuos en la industria salmonera. Este financiamiento nos ha permitido desarrollar tecnologías y procesos para convertir el EPS en paneles de aislación térmica, ofreciendo una solución efectiva y sostenible para la construcción en nuestra región. Estamos entusiasmados de formar parte de esta iniciativa que no solo beneficia al medio ambiente, sino que también impulsa el desarrollo económico local y la creación de empleo. Gracias a Innova Región de Corfo, estamos construyendo un futuro más verde y próspero para Aysén”.

El proyecto no solo se centra en la producción de paneles SIP, sino que también busca involucrar a diversos actores clave en el proceso. Es así, como las empresas salmoneras AquaChile, Mowi, Cermaq y Cooke Aquaculture ya se encuentran colaborando y participando de esta gran iniciativa, entendiendo lo importante de generar alianzas con las comunidades locales. Por otra parte, a las constructoras locales se les ofrece soluciones de aislación térmica en un sistema de prefabricación a precios competitivos. De esta manera, el proyecto aborda tanto los desafíos ambientales como las necesidades del mercado regional.

Con objetivos claros de certificación, producción y venta, el proyecto aspira a convertirse en un referente en el ámbito del reciclaje y la economía circular en la región. Se espera que, una vez completado, el proyecto no solo genere beneficios ambientales tangibles, sino que también contribuya al desarrollo económico y social de la comunidad, ofreciendo soluciones innovadoras y sostenibles para el sector de la construcción en Aysén.


Maryorie Araya Rojas
Periodista Corfo Aysén 

Puntos Limpios UdeC: la gestión en reciclaje de materiales para avanzar hacia campus más sustentables

Noticias UdeC

Con la convicción de que cada pequeño gesto cuenta en la lucha por un planeta más limpio, la Universidad de Concepción promueve las prácticas de reciclaje dentro de sus tres campus.

Ni basura, ni desechos. El reciclaje en la actualidad es entendido como un recurso valioso que marca el punto de inicio – o cierre, según el punto de vista- del ciclo de economía circular.  Con esta premisa, la Universidad de Concepción ha diseñado un modelo de trabajo que, a partir del buen manejo de estos materiales, se propone disminuir la emisión de gases de efecto invernadero generados por la comunidad universitaria.

Las ventajas no se quedan ahí. Gracias a la colaboración establecida entre la UdeC y el Sindicato Recicladores Biobío, tanto la recolección, como la venta de materiales se han convertido en una importante fuente de ingreso y una posibilidad de desarrollo personal para un grupo de personas, la mayoría jefas y jefes de hogar de la ciudad de Concepción.

“En el año 1992 salíamos a la calle a recolectar. Mi hija era la presidenta del acopio Elefante Blanco, que después se transformó en Recicladores Biobío; y empezó contactar a distintas partes a ir a retirar material. Nos llamaron un día de la Universidad de Concepción y, así, llevamos casi 12 años trabajando con ellos”, recuerda Marta Castillo Opazo (67), quien es miembro de esta agrupación.

Este trabajo colaborativo está representado en los Puntos Limpios UdeC, lugares donde se recopilan latas, plástico PET, papel y cartón. “Es un beneficio para todos. Antes era muy visto en menos el reciclaje, pero ha aumentado la conciencia de lo importante que es. Y ahora, ¿quién no se quiere tomar fotos con un reciclador?”, comenta entre risas la sra. Marta.

Los Puntos Limpios UdeC son espacios designados para la recepción de residuos reciclables, donde la comunidad universitaria puede depositar sus materiales de manera sencilla y accesible. El proceso es simple: se reciben los residuos en los contenedores, luego las recicladoras ordenan el material recopilado y, posteriormente, la Universidad provee el camión que traslada el reciclaje hasta el centro de acopio, ubicado en calle Prat de Concepción. “Después lo vendemos, porque es el sueldo de nosotros”, comenta Marta.

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora cada 05 de junio, la institución universitaria destaca su papel como agente de cambio, convirtiendo desafíos en oportunidades para construir Campus más ecoamigables y conscientes.

Según planteó el Coordinador de UdeC+Sustentable, Dr. Alejandro Tudela Román; la tarea institucional es avanzar hacia la “Regla de las tres erres” para cuidar el ambiente: reducir, reusar y reciclar. “La implementación de Puntos Limpios, Puntos Verdes y otros esquemas de reciclaje, apuntan a alcanzar lo que la institución ha definido como uno de sus alineamientos claves, que es ser sustentables”, señaló.

En este sentido, planteó que “lo que tenemos que hacer como Institución, por una parte, es promover la reducción en el uso de materiales, segundo, reducir aquello que se pueda y, por último, reciclar o darle un nuevo valor a aquello que ya fue utilizado”.

En tanto, la encargada de Sustentabilidad en Gestión de Campus de la Dirección de Servicios de la UdeC, Carolina Llanos Flores, señala que una tarea pendiente es consolidar la cultura del reciclaje en la institución, “además de los Puntos Limpios, estamos trabajando con dos campanas de reciclaje de vidrio, porque si éste va a la basura común, primero no se recicla y, segundo, puede ser un elemento cortopunzante para los colegas”

En este sentido, la Sra. Marta Castillo coincide, “las personas en la UdeC en general echan todo muy bien: los tarritos de conserva, lavaditos; las botellas, aplastaditas. Pero a veces van desde otros sectores a dejar basura al reciclaje y encontramos pañales de guagua y mucho vidrio quebrado. Nos hemos cortado las manos muchas veces”.

En este sentido, Llanos invita a que “como comunidad podamos utilizar bien los Puntos Limpios y, ojalá, llevar el material a los contenedores que correspondan, especialmente el vidrio, para evitar que se transforme en un elemento peligroso”.

Los resultados de estas iniciativas han sido positivos, con un importante volumen de residuos reciclados mensualmente. Antes de la pandemia, la UdeC lograba producir aproximadamente una tonelada de cartón, entre 300 y 500 kilos de latas y otros 500 kilos de plástico PET cada mes. Aunque la pandemia y otros eventos afectaron temporalmente la actividad, la Universidad se ha mantenido comprometida con el reciclaje y la sustentabilidad ambiental.

“Sabemos que hay una necesidad creciente, por lo que tenemos proyectado implementar otros Puntos Limpios. También Puntos Verdes en el eje patrimonial, que es desde el edificio Arco Universidad de Concepción hacia la Biblioteca Central; para que la comunidad tenga más y mejor acceso a los lugares de reciclaje”, indicó Llanos.

Según planteó la encargada de Sustentabilidad en Gestión de la UdeC, a través del aumento de estos puntos de recolección, la Institución busca promover la práctica del reciclaje a toda la comunidad universitaria y a los territorios, además de extender una cultura de cuidado ambiental en todos los niveles de la institución.

Trazabilidad de los materiales de reciclaje

Un significativo paso en la implementación de un sistema de trazabilidad de los productos de reciclaje se está implementando en el Campus Chillán.Gracias al reciente inicio de la colaboración con la Comercializadora Unión, se realizará prontamente el primer retiro de residuos desde el Punto Limpio del Campus, lo que permitirá realizar un seguimiento preciso de los materiales generados.

Así lo indicó la delegada de UdeC+Sustentable en los Campus Chillán y Los Ángeles, Ingrid Sanhueza Zapata, “hasta hace unos meses se gestionaba con un reciclador de base que sacaba los materiales y los entregaba a una planta recicladora a título personal”, detalló. Añadió que “ahora trabajaremos con esta planta de reciclaje de plástico, cartón, papel, latas y tapas de botella, lo que nos permitirá cuantificar nuestra reducción de emisiones de CO2, al prolongar la vida útil de los materiales reciclados”.

Por otra parte, en el Campus Los Ángeles se ha establecido una sólida asociación con la empresa Kyklos para el transporte y la gestión eficiente de los residuos. En este Campus el trabajo se realiza en forma coordinada con el personal de parques y jardines UdeC, quienes garantizan que solo los residuos aptos para el reciclaje sean enviados a plantas especializadas.

Sanhueza enfatizó la importancia de la educación y la conciencia ambiental en el proceso de cambio. «Es fundamental capacitar a estudiantes y personal para aumentar su conciencia sobre la existencia y el funcionamiento de los puntos limpios, así como sobre la importancia de separar adecuadamente los residuos», declaró.

Actual producción de residuos domiciliarios en Chile acortará la vidaútil de los rellenos sanitarios en 12 años

Cecilia Díaz R.
Jefa de Prensa
Dirección General de Comunicaciones
cecilia.diaz@uss.cl

  • Según el estudio de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño de la Universidad San Sebastián, la comuna que más residuos genera a nivel nacional es Puente Alto con 330,9 mil toneladas promedio al año.
  • Fuera de la Región Metropolitana, Antofagasta es la que produce más residuos sólidos domiciliarios alcanzando 172,8 mil toneladas promedio cada 12 meses.
  • Con los valores actuales de generación de residuos, un 74% de los rellenos sanitarios en Chile acortará su vida útil.

En Chile se generan 7,9 millones de toneladas de residuos domiciliarios al año, lo que equivale a 22,8 mil toneladas en promedio por comuna. Este es uno de los datos que revela el estudio ‘’Producción y Gestión de Residuos Domiciliarios en Chile: Estado y Perspectivas”, desarrollado por académicos y estudiantes de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño (FIAD) de la Universidad San Sebastián (USS).

Para este análisis se consideró el tratamiento de los residuos domiciliarios proveniente de las 346 comunas de Chile durante un período de 10 años (2012-2022). En el desglose, las comunas de Puente Alto (330,9 mil toneladas), Maipú (258,3 mil toneladas) y Santiago (202,6 mil toneladas) son las que más residuos domiciliarios producen. Fuera de la Región Metropolitana, la comuna de Antofagasta es la que más residuos genera alcanzado 172,8 mil toneladas en promedio al año.

Para Federico Casanello, decano de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño, ‘’levantar esta información es sumamente importante en el contexto actual. Por una parte, Chile es uno de los países de Latinoamérica que más residuos domiciliarios produce y, por otra, tenemos una muy baja tasa de reciclaje, la que es inferior al 1%. Esto hace muy difícil alcanzar la meta de aumentar el porcentaje de reciclaje de desechos municipales a un 30% de aquí a 2030, según lo establecido en la Hoja de Ruta para un Chile Circular del Ministerio de Medio Ambiente”.

Declaración de residuos

El estudio de la USS también muestra que el 97% de las comunas del país declara el total de los residuos domiciliarios que produce. Sin embargo, muy pocas poseen un desglose completo de los desechos domésticos que generan. El residuo domiciliario más reportado por las comunas es el vidrio (53,8%), mientras que el menos reportado son los biodegradables (15,6%).

Para el Dr. Ariel Valdés, director de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental y del Magíster en Gestión Ambiental de la USS, ‘‘es fundamental que las comunas a nivel país identifiquen los tipos de residuos que están generando para poder realizar una correcta gestión y clasificación de los desechos que se producen. Chile tiene que seguir avanzando en iniciativas y políticas públicas si pretendemos alcanzar las metas propuestas en el corto-mediano plazo’’.

Estado de los rellenos sanitarios

Actualmente, Chile cuenta con 42 rellenos sanitarios activos. De los que poseen información en el Servicio de Evaluación Ambiental de Chile (SEIA), un 74% acortará su vida útil considerando la tasa actual de producción de residuos. Esta reducción es de un 45% en promedio, es decir, su vida útil se acortará en 12 años, lo que llevará a generar más proyectos de rellenos sanitarios. Otro de los datos que se extraen del informe es que las ciudades de Valdivia y Puerto Montt son las que más desechos destinan a rellenos sanitarios.

Felipe de la Fuente, ingeniero en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la USS y asistente de investigación, advierte que ‘’si bien, todas las personas quieren que se gestionen sus residuos, nadie quiere tener la solución en el patio de su casa. Tener más rellenos sanitarios conlleva a un sinfín de externalidades negativas, como el aumento de gases de efecto invernadero, impacto directo sobre la flora y fauna, en el suelo, una potencial contaminación de los cuerpos de agua, además de los malos olores. Aumentar la cantidad de rellenos sanitarios es una solución parche, el desafío es avanzar en la correcta y responsable gestión de residuos”.

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