“No hay vacuna para el cambio climático”: Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente

  • Alejandra Martins
    BBC News Mundo

“La dura verdad es que el cambio climático ya está aquí”

La economista danesa Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, llamó a los países del mundo a intensificar sus medidas concretas contra el calentamiento global.

A pesar de una breve caída en la emisión de gases de invernadero debido a la pandemia, si no se toman acciones urgentes el planeta se encamina hacia un aumento de temperatura superior a 3 grados centígrados para fin de siglo 

“Los impactos del cambio climático se intensificarán y el golpe más duro lo recibirán los países vulnerables, aún si se cumplieran las metas del acuerdo de París de contener el aumento de temperatura del planeta bajo 2 grados”, señaló Andersen en la reciente presentación del “Informe sobre la Brecha de Adaptación 2020” de la ONU.

El informe evalúa cómo los países se están preparando para enfrentar el calentamiento global y advierte que la cuarta parte de las naciones del mundo no tienen ningún plan de adaptación para la nueva realidad.

Usted señaló hace unos días que “el cambio climático ya está aquí con nosotros”. ¿Qué nos espera si no se toman acciones urgentes?

A esta altura tenemos que comprender que el cambio climático es real, nuestro clima está cambiando de forma intensa y rápida. 

Ya vemos impactos como mayor intensidad de tormentas, mayor derretimiento de glaciares, sequías e inundaciones más frecuentes.

El cambio climático ya se puede ver a simple vista, la gente lo está viviendo, el ciudadano promedio no tiene que ser científico para apreciar esto.

Pero cuando consideramos las proyecciones del IPCC, el panel intergubernamental de cambio climático que está integrado por científicos de todo el mundo, vemos que si solo realizamos las acciones que fueron acordadas en París en 2015, el aumento de temperatura a fin de siglo, 2100, será de 3,5 grados. 

Recuerden que el acuerdo de París dice que no debemos ir más allá de un aumento de 2 grados, y deberíamos intentar no pasar de 1,5.

Así que necesitamos una decarbonización mucho más rápida de la economía, porque el cambio climático efectivamente ya está aquí y está afectando nuestras vidas. 

Pie de foto, “Si solo realizamos las acciones que fueron acordadas en París en 2015, el aumento de temperatura a fin de siglo, 2100, será de 3,5 grados”.

En una conferencia de prensa este mes afirmó que “no hay una vacuna para el cambio climático”. ¿A qué se refiere?

Lo que quiero decir al afirmar que “no hay una vacuna para el cambio climático” es lo siguiente. Ahora estamos en medio de una pandemia que está minando nuestras vidas, sacudiendo nuestras economías, que ha causado pérdidas terribles de madres, padres, abuelos, hermanas y hermanos, esposas, esposos. Y aún está causando sufrimiento incalculable, tristeza, penurias económicas. 

Ahora estamos vislumbrando alguna luz al final del túnel con la vacuna, además de las otras medidas como el distanciamiento, lavado de manos, etc. Hemos encontrado una solución tecnológica que se puede inyectar y anhelamos hallar un fin a la pandemia. Pero no hay una vacuna para el planeta. 

Dar respuesta al cambio climático implica otro nivel de trabajo que debe traer cambios en nuestra forma de consumir, de producir energía, en nuestros sistemas de transporte. Y debemos asegurar al mismo tiempo que nuestros ecosistemas permanezcan intactos para continuar absorbiendo el carbono que emitimos.

Tenemos científicos magníficos que produjeron vacunas en un año, pero el cambio climático no es algo que podamos resolver en un año, es algo en lo que todos necesitamos trabajar y trabajar en forma consistente.

Pie de foto, Un padre con la foto de su esposa e hijos fallecidos en un deslizamiento de tierra por el huracán Eta en 2020 en San Cristobal Verapaz, Guatemala. Los científicos aseguran que los huracanes se volverán más intensos con el calentamiento global.

Ahora que Estados Unidos volverá al acuerdo de París muchos creen que “todo estará bien”. Pero usted decía que aún si se cumplen las promesas acordadas en París iremos mucho más allá de 2 grados. 

¿Cuál es su evaluación del acuerdo de París?

El acuerdo de París fue un gran, gran avance, porque todos los países se pusieron de acuerdo en algo. ¿Fue tan ambicioso como muchos de nosotros hubiéramos querido? Tal vez no, pero así funcionan las negociaciones multilaterales, se acuerda un punto intermedio desde el cual avanzar.

Si solo implementamos lo que se acordó en París en 2015, como señalé, la temperatura del planeta aumentará 3,5 grados. Pero en París también se acordó que nos reuniríamos cada cinco años y los países presentarían nuevos planes más ambiciosos de reducción de emisiones, lo que se conoce como “contribuciones determinadas a nivel nacional”, nationally determined contributions o ndc. 

El primer encuentro cinco años después de París iba a ser en 2020, pero se postergó por la covid y la COP26 (Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático) será en noviembre de 2021 en Glasgow. 

Más de 126 países han declarado que llegarán a cero emisiones netas de dióxido de carbono o CO2 para 2050. Si cumplen esas promesas el aumento de temperatura sería a fin de siglo de 2,7 grados. 

En cuanto a Estados Unidos, felicito al presidente Biden por anunciar en su primer día de mandato el regreso de su país al acuerdo de París. En su programa electoral, Biden se comprometió a llegar a cero emisiones netas para 2050. Pero aún teniendo en cuenta este cambio en Estados Unidos, el aumento global de temperatura a fin de siglo sería de 2,5 grados.

Claro que 2,5 grados es un grado menos que un aumento de 3,5 si no hacemos nada. Pero la tarea de los países de aquí hasta noviembre es elaborar planes de reducción de emisiones más ambiciosos. Y lo mismo debemos hacer en las conferencias siguientes, porque cada año la tecnología mejora y cada año los precios de la energía renovable bajan, con baterías mejores para almacenar la energía solar, por ejemplo. 

De forma que hay un entendimiento de que el acuerdo de París no es estático.

Hablaba de países que se comprometieron a “cero emisiones netas”, es decir, a “compensar” sus emisiones de CO2 con métodos que retiren esos gases de la atmósfera, como bosques, o máquinas que capturan carbono.

¿Pero no hay un riesgo de que estas promesas no contengan soluciones reales? ¿Por ejemplo, que se logre el “cero neto” usando como combustible verde los llamados pellets o cilindros de madera que provienen de bosque cortado en otros países?

Hay una fuerte discusión en torno a esto, y como jefa del Programa de la ONU para el Medio Ambiente yo tengo una opinión fuerte en este tema. Cero emisiones netas significa cero emisiones netas. 

Un compromiso de cero emisiones netas significa para los países cambios significativos en sus sistemas de energía y transporte, es lo que la mayoría de las naciones industrializadas deberá hacer. 

No deben olvidar que los países del G7, solamente estas siete economías, emiten más del 26%, o sea más de la cuarta parte de todas las emisiones. Si consideramos los países del G20, estas economías producen el 78% de todas las emisiones. 

Así que todos estos países ricos tienen una labor por delante y deben además mostrar solidaridad con muchos países que ni siquiera tienen suministro de energía para toda su población. Estos países necesitan energía y deberán hacer un gran salto hacia energías renovables, pero para eso necesitan dinero.

Por eso se deben aportar los US$100.000 millones anuales prometidos en París para un fondo de cambio climático.

Pie de foto, “Muchos países han emitido muy poco CO2 pero serán golpeados con toda la fuerza del cambio climático. Éstas son las naciones a las que deben mostrar solidaridad los países ricos que causaron este problema.”.

ONU Medio Ambiente acaba de lanzar su “Informe sobre la Brecha de Adaptación 2020”, que evalúa cómo los países se están preparando para enfrentar el cambio climático.

El informe señala que un cuarto de los países del mundo no tienen ningún plan de adaptación. ¿Qué es lo que más destacaría de este informe?

El acuerdo de París dice que los fondos destinados a mitigar el cambio climático deben ser equivalentes a los que se invierten en adaptación.

La buena noticia es que el 72% de los países han incluido algo sobre adaptación en sus planes, y cerca de un 50% tiene planes bastante amplios. Pero el problema es que esos planes no están siendo financiados como se había prometido en París. 

En 2017 y 2018 más de US$500.000 millones de dólares se destinaron a mitigación, es decir, a reducir las emisiones de CO2 a través de cambios en sistemas de energía y transporte, por ejemplo. Pero en ese mismo período solamente US$30.000 millones fueron hacia planes de adaptación.

Eso no es lo que queremos. Muchos países han emitido muy poco CO2 pero serán golpeados con toda la fuerza del cambio climático. Éstas son las naciones a las que deben mostrar solidaridad los países ricos que causaron este problema.

El informe evaluó unos 1.700 planes de adaptación de diferentes países y concluyó que sólo el 5% de esos planes había tenido algún resultado. ¿Podría darnos ejemplos de qué tipos de medidas efectivas se encuentran en ese 5%?

Las medidas de adaptación dependen de la geografía de cada país, de sus ecosistemas y de cómo el cambio climático está impactando localmente. 

Pero sabemos, por ejemplo, que los bosques contribuyen a una mayor humedad del suelo y crean un microclima. Así que promover la agroforestación plantando cultivos bajo la sombra de árboles es beneficioso.

Hemos visto también en el sureste de Asia, por ejemplo, que los manglares reducen el impacto de los vientos y protegen a la población.

Sabemos que los estuarios con algas marinas o arrecifes reducen el impacto de las grandes olas.

Pie de foto, La plantación de nuevos manglares costeros y la conservación de los existentes contribuye a proteger a las comunidades de la fuerza del viento y las grandes olas.

Este tipo de adaptaciones en base a proteger la naturaleza son realmente inteligentes.

También hay medidas más modernas en otros sitios como crear microhumedales en las ciudades que absorben el agua durante lluvias intensas. En lugar de acabar en las alcantarillas, el agua va a los humedales. 

Rotterdam, por ejemplo, o Copenhague, han introducido estas medidas para recargar sus acuíferos, en lugar de desperdiciar agua que acaba yendo al océano.

Los techos verdes, con plantas, también pueden disminuir la temperatura en una ciudad.

¿Tiene algunos ejemplos de América Latina?

En terrenos empinados son frecuentes terribles deslizamientos de tierra. Esto ocurre en América Latina. Pero sabemos que si hay vegetación en el terreno esta vegetación sujeta la estructura del suelo. 

Estos son algunos ejemplos de medidas a las que a veces nos referimos como adaptación basada en ecosistemas, o soluciones basadas en la naturaleza. Se trata de invertir en la propia infraestructura de la naturaleza.

En Curitiba, por ejemplo, se plantaron muchos árboles y la temperatura promedio se redujo varios grados. Esto importa, porque hay una gran diferencia entre 42 y 38 grados durante una ola de calor.

Pie de foto, Niñas en Bogotá antes de la pandemia. “Los jóvenes exigen que no les dejemos un mundo destruido”.

¿Cuál sería su mensaje final para los lectores sobre dónde nos encontramos en la lucha contra el cambio climático?

Creo que debido a la covid en un período muy corto de tiempo el mundo entero, 7.000 millones de personas cambiaron su comportamiento. Debemos pensar en el cambio climático en la misma forma. 

Se trata de algo que podemos solucionar pero requerirá que todos lo hagamos, con diferentes niveles de responsabilidad, pero con determinación de hacer cambios en nuestras acciones, en nuestro consumo, y pensar por quién votamos, a quién le damos el poder.

Miremos a la gente joven. Ellos lo entienden. Ellos heredarán nuestro desastre y nos están pidiendo cuentas en las calles, en los diálogos. Ellos exigen que no les dejemos un mundo destruido.

Así que como padres, como abuelos, tenemos esa responsabilidad hacia ellos de cumplir.

Nota original: https://bbc.in/3b7OsWf

Sernapesca: Ballena varó muerta en Puerto Williams

Ayer, durante la mañana funcionarios de Sernapesca de Puerto Williams recibieron un llamado alertando de una ballena varada a 15 Km al este de la bahía. De inmediato acudieron al lugar para analizar la situación e intentar devolver el ejemplar al mar, sin embargo, al llegar se percataron que la ballena estaba muerta.

El mamífero Balaenoptera spp, medía 9,9 metros de longitud y se encontraba en un estado temprano de descomposición, por lo que se presume que su varamiento habría ocurrido hace menos de 24 horas.

Los funcionarios de Sernapesca en su bitácora registraron que no había rastro de marcas ni daños de terceros atribuibles a alguna embarcación o efecto de algún tipo de depredador que pudiera haber atacado al ejemplar. Se procedió a realizar toma de muestras de tejido y piel y a dejar registro fotográfico con fines científicos y para poder determinar la especie.

“Junto a la Armada pondremos un perímetro para proteger al ejemplar, dado que una ballena es patrimonio de la naturaleza, aun estando muerta, por lo que sus restos deben ser resguardados para que no sufran daños ni robos.” Aseguró Diego Illanes, Encargado de Oficina de Sernapesca en Pto Williams.

Las rutas migratorias más espectaculares del reino animal

ANDREA FISCHER
National Geographic en Español

Año con año, miles de especies emprenden largos viajes que describen rutas migratorias alrededor del mundo. Éstas son las más espectaculares.

Las movilizaciones animales forman parte de comportamientos comunes entre algunas especies. No importa si se desplazan por agua, aire o tierra: algunos emprenden rutas migratorias extensas para poder desovar, dar a luz a sus críase incluso alimentarse, huyendo del invierno crudo de ciertas partes del mundo. Éstas son algunas de las más impresionantes del reino animal.

Ruta del ñu

Foto: Getty Images

La ruta migratoria de los ñus es la más impredecible del mundo animal. Se desplazan por el continente africano con una trayectoria distinta año con año, según las condiciones climatológicas del lugar en el que se encuentren. En cualquier caso, cada verano caminan unos 3 mil kilómetros. De manera general, dan a luz a sus crías en Tanzania, donde nacen aproximadamente medio millón de nuevos ejemplares. 

Después de esto, la sabana es suya. Con ellos, antílopes y cebras emprenden el viaje también. Por esta razón, es una de las pocas trayectorias que distintas especies diferentes emprenden en conjunto. Los ñus se alimentan básicamente de hierba, lo que les permite moverse a donde quieran sin mayor dificultad.

Ruta del colibrí

Foto: Getty Images

Los colibríes se posicionan entre las aves más pequeñas del mundo. Sin embargo, es una especie con gran potencia y versatilidad para volar. Entre las rutas migratorias, la suya destaca por ser particularmente extensa. Durante el verano, se reproducen en el oeste de Estados Unidos, pero deciden viajar a México para pasar los meses más fríos.

A su paso, cumplen la función ecológica de polinizar diversas especies de plantas. En promedio, dado el gasto descomunal de energía que tienen al volar, necesitan pararse a descansar —y a comer— frecuentemente, por lo que es común encontrarlos perchados en los cables de luz y las ramas de los árboles.

Ruta de la ballena jorobada

Avistamiento del salto de una ballena jorobada en Alaska, cerca del Bosque Nacional de Tongass. Foto: Getty Images

Uno de los cetáceos con rutas migratorias más largas es, sin lugar a dudas, la ballena jorobada. Durante los meses de verano habita en las costas más septentrionales de Alaska, y emprende un viaje austral hasta Baja California Sur, en México, para pasar los largos meses de invierno. En algunas ocasiones, también se las ha visto cerca de Acapulco, en Guerrero.

La industria pesquera ha tenido un impacto grave en las poblaciones de ballenas que, en un afán de alimentarse, colisionan contra las embarcaciones y pierden la vida. Sin embargo, las ballenas jorobadas siguen describiendo esta trayectoria para poder dar a luz a sus crías en las costas mexicanas. 

Ruta del pato cabeza roja

Ejemplar machoj de Pato cabeza roja (Aythya americana), nadando en Arizona, EEUU. Foto: Getty Images

Conocido por su nombre científico, Aythya americana, estos patos describen rutas migratorias extensas en el continente americano. Comúnmente, se reproducen en pantanos y lagunas estadounidenses, para migrar a las costas caribeñas en invierno. Estas aves tienen la particularidad de que, al abandonar a sus parejas en verano, cambian de plumaje para emprender el vuelo migratorio.

De manera general, estos movimientos se dan entre otoño y primavera, aprovechando los cambios de temperatura. Debido a la caza furtiva y a la devastación de su hábitat natural, la población de patos cabeza roja ha disminuido notablemente en los últimos años.

Ruta del salmón rojo

Foto: Getty Images

Entre las especies marinas, el salmón rojo tiene la particularidad de ser muy versátil en su hábitat natural: puede vivir en aguas saladas y dulces sin inmutarse. Por esta razón, se les encuentra entre los ríos americanos y los mares de Groenlandia, dependiendo de la estación del año.

Al año de nacer, abandonan las aguas dulces para emprender un viaje de miles de kilómetros hasta territorio groenlandés. Para ello, deben de sobrellevar cambios fisiológicos importantes, y adecúan su conducta a las corrientes que deben de recorrer. Uno de los destinos finales de estos peces es el río Yukón, al que llegan después de 3 mil kilómetros desde el mar de Bering.

Nota original: https://bit.ly/3a2ktj2

Chile tiene a partir de hoy un Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos

  • El reglamento GHS considera aspectos como la evaluación, notificación y comunicación de peligros de las sustancias químicas, un nuevo sistema nacional de notificación electrónico de las sustancias químicas fabricadas e importadas en chile, y un proceso de priorización y evaluación de riesgos de aquellas sustancias de mayor peligrosidad para el Medio Ambiente.

Esta mañana fue publicado en el Diario Oficial el reglamento GHS (Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos), después de la toma de razón de la Contraloría General de la República.

El reglamento fue elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente en conjunto con el Ministerio de Salud, con una importante participación y contribución de la Sociedad Civil e Industria. El reglamento GHS considera aspectos como la evaluación, notificación y comunicación de peligros de las sustancias químicas, un nuevo sistema nacional de notificación electrónico de las sustancias químicas fabricadas e importadas en chile, y un proceso de priorización y evaluación de riesgos de aquellas sustancias de mayor peligrosidad para el Medio Ambiente.

“Con la publicación en el Diario Oficial, Chile concreta el proceso de post-acceso y cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos con la OCDE en 2010, en materia de sustancias químicas de uso industrial. Gracias a este paso, podremos fortalecer la gestión nacional de productos químicos, poniendo a Chile en línea con las normas de Naciones Unidas y la OCDE, haciéndolo acorde y coherente con las mejores prácticas internacionales vigentes”, recalcó el ministro del Medio Ambiente (S), Javier Naranjo.

Este reglamento contribuirá reducir los riesgos al medio ambiente y a la salud de las personas que las sustancias químicas peligrosas pueden provocar, también a mejorar la información ambiental disponible sobre sustancias químicas, y sobre todo reducir los accidentes y emergencias químicas, lo que facilitará el comercio y exportación de las sustancias químicas producidas en Chile.

Es importante destacar, el apoyo entregado en este proceso de la Misión de Chile ante la OCDE y el Embajador Felipe Morandé, además del compromiso de los profesionales de la Oficina de Asuntos Internacionales, quienes negociaron en la OCDE y dedicaron inconmensurables esfuerzos para este logro, en representación de este Ministerio, tanto en las gestiones a nivel país, como a nivel internacional.

Puedes ver el documento acá

Foto: Inpra Latina

Proyecto Open Sea Lab UC: El vigía del mar

Nuestro océano será protagonista del desarrollo energético en las próximas décadas. La disponibilidad de un sistema de observación adecuado no es solamente una necesidad país, sino que es nuestra responsabilidad para con la humanidad al dominar la mayor parte del Pacífico suroriental. En ese contexto, el proyecto Open Sea Lab que se instalará en la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM UC) será una plataforma abierta de observación, inédita en Latinoamérica, diseñada para estudios científicos interdisciplinarios y para impulsar el desarrollo de las energías marinas de oleaje. 

photo_camera la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM) acoge desde diciembre al proyecto Open Sea Lab (OSL, Laboratorio Marino Abierto), una plataforma abierta de investigación del océano costero, diseñada para estudios científicos interdisciplinarios, específicamente el desarrollo de las energías marinas de oleaje. (Fotografía: ECIM/Nicole Saffie)

Todos los habitantes de este “largo y angosto” país hemos crecido y desarrollado nuestras vidas a escasos kilómetros del mar, mirando las grandes olas de la costa central o las aguas frías y calmas de los fiordos y canales del sur. Nuestra obligada cercanía geográfica con la costa es solo comparable con la de naciones isleñas. Al igual que en ellos, nuestro mar ha sido fundamental en el desarrollo del país, entregándonos grandes riquezas que nos han llevado, por ejemplo, a destacarnos en el mundo en la producción pesquera y la acuicultura.

En retorno, el cuidado y la protección del mar han sido más bien imperceptibles. La extracción de beneficios no ha ido acompañada de políticas marítimas de Estado que tiendan a la protección y sustentabilidad de lo que recibimos. Tampoco ha existido una política para incentivar la investigación científica aplicada a la industria marítima ya bien desarrollada en el país, como la salmonicultura y pesquería, con todos sus beneficios y problemas ambientales o en aquellas industrias en las que tenemos enormes potencialidades a nivel mundial, como las energías marinas renovables.

El futuro del desarrollo de Chile dependerá de cultivar una cultura que abrace y proteja el mar y la vida marina de la cual dependemos. Seguimos hablando de este país largo y angosto, en vez de “largo y ancho”, como dice el Premio Nacional Juan Carlos Castilla, al incluir el vasto territorio marítimo y los 83.000 kilómetros de costa.

Además de no tener un sistema nacional de reservas marinas que proteja de manera efectiva la diversidad de nuestros ecosistemas y especies, como sí existe en otras naciones de la región, cada día se hace más necesario contar con sistemas de observación del océano para entender los procesos complejos que determinan su delicado equilibrio. La falta de un sistema moderno de monitoreo y observación de las variables críticas del mar no solamente ha restringido el desarrollo de la investigación científica y sus aplicaciones a toda la industria marítima, sino que nos ha dejado prácticamente ciegos a la hora de identificar los componentes y efectos específicos del cambio climático, y ha limitado nuestras capacidades de anticipación frente a eventos naturales extremos, como tsunamis, marejadas o mareas rojas.

La disponibilidad de un sistema de observación del mar no es solamente una necesidad país, sino que es nuestra responsabilidad con la humanidad al dominar la mayor parte del Pacífico suroriental. Por ello, científicos organizados en la COP 25 presentaron al Ministerio de Ciencia el compromiso de crear un Sistema Integrado de Observación del Océano.

La energía del mar

Para entender lasinteracciones de las turbinas con procesos costeros, investigadores UC han realizado mediciones en terreno en el Canal de Chacao y en el Estrecho de Magallanes, acoplando estas observaciones a experimentos en laboratorios de alta tecnología y simulaciones. (Fotografía: Revista Universitaria)

Nuestro océano será protagonista del desarrollo energético en las próximas décadas. Los desafíos que nos impone el cambio climático; la vulnerabilidad de los sistemas naturales frente a las rápidas transformaciones del planeta, y los impactos locales que surgen por el crecimiento desorganizado del borde costero en los últimos años, requerirán que cambiemos nuestra relación con el mar.

El desarrollo sostenible nos debe orientar hacia establecer políticas de planificación que convoquen a actores públicos y privados a considerar una visión integral de estos problemas, que involucre los aspectos ambientales, sociales, económicos y la gestión de los recursos, incluyendo el agua y la energía. En especial, el compromiso de nuestro país de disminuir las emisiones deberá acompañarse de estrategias para satisfacer las necesidades futuras del uso y generación de energía. El objetivo de dejar atrás los combustibles fósiles y diversificar la matriz energética provoca una gran oportunidad de desarrollo tecnológico.

La incorporación futura de energías de corrientes de marea y de oleaje tiene el potencial de abrir una nueva etapa en nuestra relación con el mar, equilibrando actividades económicas con una valoración profunda de los ambientes marinos, y acompañada por políticas de conservación y sustentabilidad para la protección del patrimonio natural.

En los últimos 5 años, los investigadores del centro de excelencia MERIC (Marine Energy Research & Innovation Center de Energía Marina SpA), financiado por el Ministerio de Energía, a través de CORFO, junto con Enel Green Power Chile y Naval Energies, en el que la Universidad Católica es el actor científico principal, en conjunto con la Universidad Austral, han establecido una primera mirada hacia este futuro, evaluando científicamente la implementación de energías marinas de bajo impacto como parte del desarrollo sustentable del país.

Un observatorio privilegiado

El corazón del Open Sea Lab (OSL) es un dispositivo de generación semejante a una boya oceanográfica, anclada a 30 m de profundidad y a más de 1 km de la costa, frente a ECIM, que entregará energía a un sistema diseñado para recopilar información sobre el potencial energético. (Fotografía: Revista Universitaria)

La generación de energía de corrientes tiene su potencial principal en los canales y fiordos del sur, originado por la propagación de las ondas de marea en estas zonas semicerradas de la costa, cuya dinámica es controlada por la acción gravitacional de la luna y el sol. La energía de las altas velocidades del flujo en canales costeros puede aprovecharse usando turbinas instaladas en el fondo marino o flotantes.

Estas tecnologías se encuentran todavía en un nivel precomercial, por lo que la investigación científica en nuestro país jugará un rol fundamental y de alcance mundial. Por ejemplo, para entender las interacciones de las turbinas con procesos costeros, investigadores UC han realizado mediciones en terreno en el Canal de Chacao y en el Estrecho de Magallanes, acoplando estas observaciones a experimentos en laboratorios de alta tecnología y simulaciones computacionales, enfocadas a comprender las conexiones entre procesos físicos, ecológicos y sociales relacionados con la extracción de energía en canales mareales.

Los datos y modelos desarrollados en nuestra investigación, el conocimiento de los sistemas naturales y las herramientas de análisis ayudarán a mejorar la seguridad energética del país y servirán de ejemplo para aplicaciones similares en el extranjero.

Por otra parte, Chile cuenta también con el enorme potencial de energía de las olas, que tiene su origen en la interacción del viento con toda la extensión del Océano Pacífico. Los desarrollos tecnológicos para aprovecharla, sin embargo, se encuentran recién en etapa de prueba y todavía muestran una gran diversidad de diseños. La instalación de los dispositivos más avanzados puede hoy permitir un suministro de energía a actividades de bajo consumo que se desarrollen en la costa, entre ellas, la posibilidad de mantener instrumentos para la observación y monitoreo del océano.

En este contexto se enmarca el proyecto Open Sea Lab (OSL, Laboratorio Marino Abierto) que se instaló en la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM) de la Universidad Católica en Las Cruces (V Región) en diciembre y que debería estar operativo en marzo de 2021. Esta será una plataforma abierta de investigación del océano costero, diseñada para estudios científicos interdisciplinarios y específicamente para impulsar el desarrollo de las energías marinas de oleaje.

El corazón del OSL es un dispositivo de generación semejante a una boya oceanográfica, anclada a 30 m de profundidad y a más de 1 km de la costa, frente a ECIM, que entregará energía a un sistema diseñado para recopilar información sobre el potencial energético, manteniendo una completa instrumentación oceanográfica que realizará observaciones de más de 10 variables hidrográficas y climáticas en tiempo real. Este observatorio, que ha sido financiado con el aporte de la industria privada, Enel Green Power Chile, marca un hito en el desarrollo de la investigación científica del mar en Chile, es inédito en Latinoamérica y una de las pocas plataformas similares del planeta.

Sus datos en tiempo real estarán disponibles para toda la comunidad científica, lo que será acompañado de investigación en instalaciones experimentales de alto nivel en ECIM, en el campus San Joaquín y en la Universidad Austral. El monitoreo continuo del OSL permitirá validar y analizar predicciones de oleaje y modelos de circulación a través de simulaciones computacionales, entender procesos de erosión de playas, analizar efectos antrópicos y desarrollar estudios de línea base para evaluar impactos del cambio climático, además de servir a la industria marítima nacional y apoyar su desarrollo.

Futuro interdisciplinario en ECIM

Después de estos cinco años de trabajo en MERIC, la investigación interdisciplinaria comienza a consolidarse en ECIM a partir de la estrecha colaboración entre académicos y estudiantes de las facultades de Ciencias Biológicas e Ingeniería. El OSL no solo fortalecerá las capacidades de investigación y desarrollo de aplicaciones tecnológicas en la UC, sino que también servirá para conformar unidades de docencia de pregrado y postgrado. Una nueva generación de profesionales y científicos podrán entonces crecer desde estas bases, y transformar a Chile en el país largo y ancho que avance unido a nuestro mar.
Más información: Revista Universitaria número 162

Fuente: Universidad Católica de Chile
Nota original: https://www.uc.cl/noticias/el-vigia-del-mar/

David Painemal: El Ingeniero U. Chile que monitorea el cambio climático desde la NASA

Desde Langley Research Center -uno de los centros de investigación más antiguos de la NASA-, David Painemal, Ingeniero civil eléctrico y magíster en geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), monitorea los cambios ambientales que ocurren en la tierra.

Las preguntas y cuestionamientos sobre el viento, las nubes y el cielo de un niño que pasaba los veranos en la región de la Araucanía, se transformaron en las respuestas de un científico que vive en Estados Unidos y trabaja para una de las instituciones científicas más prolíficas del mundo.

Esta historia, pertenece a David Painemal, Ingeniero Civil eléctrico y magíster en geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, quien trabaja como investigador en Langley Research Center —uno de los centros de investigación más antiguos de la NASA, monitoreando los cambios ambientales que ocurren en la tierra.

La aventura espacial de David comenzó hace siete años, cuando al terminar sus estudios de doctorado en ciencias atmosféricas en la Universidad de Miami, obtuvo una beca postdoctoral para trabajar en NASA Langley, centro de investigación de la NASA ubicado en el estado de Virginia, Estados Unidos.

Muy pronto fue contratado por Science Systems and Applications, Inc., para trabajar en la división de la NASA que monitorea los cambios de energía. Es decir, lidera investigaciones que analizan el rol de las nubes y aerosoles -pequeñas partículas suspendidas en el aire-, en la variabilidad climática y en el balance de energía en el planeta. Durante los últimos años, ha desarrollado métodos para derivar propiedades atmosféricas usando satélites, estudiado la distribución de aerosoles, y analizando cambios en las propiedades físicas de las nubes atribuidos a la actividad humana, en el contexto del cambio climático.

“Como científico uno hace estos ejercicios de obtener los datos y traducirlos en un lenguaje que tenga sentido con el objetivo de ponerlo a disposición de la comunidad científica y la sociedad en general”, explica Painemal sobre su trabajo.

De su paso por la Universidad de Chile valora, la rigurosidad en la enseñanza, el enfoque multidisciplinario y la posibilidad de explorar diferentes ramas de la ingeniería y ciencias. Cabe destacar que Painemal aún mantiene el contacto con el Departamento de Geofísica de la FCFM, donde realizó su magíster. “Tengo un gran aprecio y respeto por la investigación de la FCFM y la Universidad de Chile, pues no tienen nada que envidiarle a otros centros de investigación en Estados Unidos o en el mundo. El enfoque de lo que se hace en Chile, son temas climáticos que afectan al país y tiene sentido pues la ciencia que se hace allá tiene que beneficiar a los chilenos”, señala al respecto.

Asimismo, David rememora su paso por la Universidad de Chile y el momento en que decidió dedicarse a la investigación científica: “Mi experiencia con el clima es la experiencia de todos. Cuando iba al sur en los veranos -su familia paterna es originaria de la región de la Araucanía- pasaba semanas en el campo viviendo al aire libre y conviviendo con mi familia. Pero realmente desde el punto de vista científico, todo cambió cuando entré a la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile”.

“Tomé un curso electivo de geociencias dictado por el profesor José Rutllant”, prosigue, “y descubrí mi interés por el estudio de la atmósfera, una elección que cambió literalmente el rumbo de mi vida”, sentencia. Y afirma: “Su curso resonó en mí porque todas estas visiones poéticas que tenía sobre las nubes, los colores del amanecer y atardecer, tenían una explicación desde el punto de vista físico. Fue una revelación y epifanía”.

En este contexto, es que David desliza las maneras en que grupos internacionales e interdisciplinarios, pueden sumar esfuerzos para analizar lo que pasa a nivel climático en Sudamérica y a escala planetaria. “Tal vez la diferencia con la NASA es que el enfoque de esta última es global, pero obviamente uno tiene que comprender que lo que pasa en el planeta, tiene mucho que ver con lo que pasa en regiones específicas del mundo”, afirma.

Trabajar en la NASA

“Lo más interesante de trabajar en NASA a nivel profesional es que uno tiene acceso a gente que ha estado trabajando con satélites desde el principio, gente que realmente son leyendas en mi campo de investigación”, afirma, relevando que en este espacio tiene acceso a redes e investigadores que trabajan en áreas parecidas que lo favorece su investigación.

“NASA está en un momento muy interesante pues muchos instrumentos y satélites que se lanzaron a principios de la década del 2000 están empezando a salir de circulación. Es decir, muchos instrumentos ya no están funcionando, lo que significa que en un futuro cercano, varios de estos instrumentos van a tener que salir de circulación. Lo que está pasando ahora, es que muchos centros de investigación y universidades de Estados Unidos están siendo liderados por NASA y reuniéndose para desarrollar la Red de Observación Climática del Futuro”, cuenta.

¿En qué estará basada esta red? Como detalla el profesional de la U. de Chile, los equipos de investigación se están reuniendo para responder preguntas tales como: ¿Cuáles son los mejores instrumentos para medir aerosoles o contaminación atmosférica? ¿Cuáles son los mejores instrumentos para cuantificar y analizar la lluvia? ¿Cuáles son los mejores instrumentos para medir energía? ¿O la contaminación atmosférica? ¿Y las partículas en el aire? Por ejemplo, relata, “las partículas de las tormentas del desierto del Sahara, viajan miles de kilómetros. Desde África, hasta Brasil, o el Caribe o la Costa Este de Estados Unidos. Lo mismo pasa con las partículas de humo, que lamentablemente en cada verano, se hace visible por los incendios forestales. ¿Cómo podemos medir los efectos del humo? Con satélites”.

“A nivel general, en la NASA no sólo estamos en un proceso de renovación de instrumentos sino también de replanteamiento de preguntas científicas. Las preguntas científicas del presente y del futuro son diferentes y tenemos que pensar muy bien la forma en que nuestros instrumentos y mediciones puedan ayudar a toda la sociedad en el futuro”, finaliza.

Marta Apablaza, periodista Prensa U. de Chile.

ONU: COVID-19 no puede detener los preparativos de la conferencia climática de Glasgow

El titular de la ONU recuerda que aún estamos lejos de alcanzar el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados como indica el Acuerdo de París y por eso califica 2021 como un año crucial para la lucha contra el cambio climático.  

António Guterres se dirigió a los Estados miembros en el marco de una reunión preparatoria para la conferencia anual de la ONU sobre el clima, conocida como COP26, que se celebrará en Glasgow (Escocia) en noviembre. El encuentro, inicialmente previsto para el pasado noviembre, tuvo que posponerse debido a la pandemia de COVID-19. 

Un objetivo muy alejado de la realidad

Aunque Guterres reconoció los avances en materia climática logrados durante el pasado año, entre ellos los relativos a la reducción de las emisiones de carbono, pero afirmó que no son suficientes.

Guterres recordó a los embajadores que el mundo sigue lejos de alcanzar el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados como indica el Acuerdo de París.  “Por eso necesitamos ser más ambiciosos, más ambiciosos en su mitigación, más ambiciosos en nuestra adaptación y más ambiciosos en la financiación” de las medidas que se necesitan para frenarlo.

El titular de la ONU calificó al 2021 como “un año crucial en la lucha contra el cambio climático” por lo que espera que los Estados miembros aprovechen este impulso en el camino hacia el encuentro de Glasgow.

Afirmó que la alianza mundial para llegar a las cero emisiones netas tiene que crecer hasta abarcar a más del 90% de todo el carbono que entra en la atmósfera, subrayándolo como una prioridad de la ONU.

Dado que los compromisos de los países deben ir acompañados de planes claros y creíbles, instó a los países a aportar contribuciones determinadas en los planes  nacionales (los países que han firmado el Acuerdo de París se comprometen a una obligaciones para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la adaptación al cambio climático) significativamente más ambiciosas, como se indica en el Acuerdo, y añadió que “las principales economías y los miembros del G20 deben liderar el camino”.

No hay que invertir más en carbón

El Secretario General dijo que el uso del carbón con fines energéticos debe eliminarse en 2030 para los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y para el 2040 en el resto de ellos, y que la financiación del sector, y de otros combustibles fósiles, debe reorientarse hacia la búsqueda de fuentes de energía limpia.

Las inversiones en carbón son una apuesta perdedora”, afirmó.

Igualmente pidió progresos en la adaptación y la resiliencia, lo cual requiere un mayor apoyo a las naciones vulnerables, incluyendo a los países menos desarrollados y los pequeños estados insulares en desarrollo.

“Tenemos la obligación moral de hacer las cosas mucho mejor, y con iniciativas e instrumentos financieros nuevos y ampliados”, dijo el máximo responsable de la ONU.

 “Los países desarrollados deben cumplir su compromiso, adquirido hace más de diez años y reiterado en París, de movilizar 100.000 millones de dólares al año en financiación climática para los países en desarrollo.  Este compromiso debe cumplirse plenamente en el período previo a la COP26″.

La pandemia de coronavirus no ha de representar un obstáculo

A nueve meses de Glasgow, y con las alteraciones que provoca la pandemia de COVID-19, Guterres señaló que es “poco probable” que las reuniones se efectúen en persona, y que las negociaciones preparatorias para la COP26 se mantendrán de forma virtual. “Sé que no es fácil, pero es esencial”, acotó.

“Simplemente, no podemos permitir que la pandemia nos impida trabajar juntos en el camino crucial hacia Glasgow.  Aunque habrá desafíos, debemos adaptarnos. Lo que está en juego es demasiado importante como para no hacerlo”, dijo.

El titular de la ONU ha dado instrucciones a los funcionarios de la ONU para que faciliten sus oficinas y sedes a todos los países para que puedan participar en las negociaciones virtuales.

“Debemos enviar un mensaje claro a las partes: es hora de concluir las negociaciones y avanzar hacia su plena aplicación”, sentenció Guterres. 

Comunidad indígena de Los Sauces implementó sistema de riego a través de paneles solares

  • El Ministro (s) de Medio Ambiente conoció en terreno la iniciativa que fue financiada a través del Fondo de Protección Ambiental.

Con la idea de optimizar el recurso hídrico para el riego y cultivo de sus huertos de berries, la comunidad indígena Cacique Pailacar de la comuna de Los Sauces se adjudicó un proyecto por 10 millones de pesos a través del Fondo de Protección Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, durante 2018, el cual se encuentra en pleno funcionamiento.

Por esa razón, el Ministro (s) de Medio Ambiente, Javier Naranjo, junto a la seremi de la cartera, Paula Castillo, el seremi de Energía Erwin Gudenschwager y el alcalde de Los Sauces, Gastón Mella, conocieron en terreno el proyecto que incorpora tecnología de energía renovable no convencional para la recuperación, manejo y conservación de los recursos naturales en el riego de sus huertos de berries; principal fuente de ingreso de las 12 familias que viven en la comunidad.

El Ministro (s) de Medio Ambiente Javier Naranjo detalló que “este proyecto, financiado a través del Fondo de Protección Ambiental, aporta la energía renovable no convencional desde paneles solares para tomar el agua del tranque y llevarlo hasta los huertos y cultivos de berries de esta comunidad, permitiéndoles desarrollar sus actividades. Por lo tanto, estamos muy orgullosos de  que este fondo concursable llegue hasta los sectores rurales de nuestro país”.

De igual forma, Ricardo Millapi, presidente de la comunidad indígena Cacique Pailacar añadió que “tenemos 10 paneles solares que nos brindan la energía para poder hacer funcionar una bomba que traslada el agua 700 metros hacia arriba y la acumulamos en una cisterna para distribuirla a los huertos cercanos, permitiendo que los pequeños agricultores y asociados mejoren su calidad de vida porque producen mejor fruta”.

Actualmente, esta comunidad se adjudicó un nuevo proyecto FPA que les va a permitir mejorar el sistema que ya existe con la instalación de paneles fotovoltaicos y darle uso a sus hornos deshidratadores.

Al respecto, la seremi Paula Castillo destacó que “estamos muy contentos porque estamos próximos a implementar un nuevo proyecto que se adjudicó la comunidad, lo que significa que le estamos dando continuidad al trabajo que han venido desarrollando desde hace muchos años y como Ministerio nos llena de alegría poder contribuir, a través del Fondo de Protección Ambiental, al desarrollo de actividades productivas y sustentables con el medio ambiente”.

Finalmente, el alcalde de la comuna de Los Sauces, Gastón Mella, enfatizó que “esta comunidad ha sido modelo en el trabajo que han desarrollado por seis años. Tienen un huerto establecido de 12 hectáreas de frambuesa, tienen también frutillas y, por lo tanto, vamos a buscar los recursos necesarios para poder seguir impulsando sus proyectos porque son un ejemplo para nuestra comuna”.

Presentan resultados de proyectos que impulsan un mayor aprovechamiento de recursos extraídos por los pescadores de Caleta Riquelme

Sumar valor agregado y aprovechar la fauna acompañante son dos alternativas de adaptación al cambio climático que podrían comenzar a desplegar los pescadores de Caleta Riquelme, gracias a los proyectos impulsados en conjunto por SUBPESCA Ministerio del Medio Ambiente.

Si bien los recursos desembarcados en Caleta Riquelme, ubicada en la ciudad de Iquique, gozan de un amplio rango de especies, durante los últimos años estos se han visto afectados tanto por la sobreexplotación, como por los efectos del cambio climático. Para hacer frente a este nuevo escenario, la Corporación de Pescadores y Buzos Artesanales de Iquique fue parte de un proyecto que buscó adaptarse a estos cambios, explorando nuevas formas de potenciar y aprovechar al máximo las especies hoy disponibles, cuyos resultados fueron dados a conocer esta semana.

La iniciativa, desarrollada en el marco del proyecto “Fortalecimiento de la Capacidad de Adaptación en el Sector Pesquero y Acuícola Chileno al Cambio Climático”, fue impulsada por la Subsecretaría de Pesca y el Ministerio del Medio Ambiente, con apoyo en su ejecución por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y en su financiamiento por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF).

El trabajo desarrollado abarcó dos importantes desafíos: Por un lado, agregar valor a los productos que hoy se extraen en la zona, logrando incrementar su precio de venta y atractivo comercial; y por otro, aprovechar aquellas especies conocidas como “fauna acompañante”; es decir, aquellas que, sin ser el recurso objetivo, terminan siendo extraídas a causa del proceso, y que generalmente se consideran un desecho o no se aprovechan lo suficiente.

“Este tipo de estrategias son esenciales a la hora de enfrentarse al desafío que conlleva el cambio climático, y se suman a las otras iniciativas que se junto a SUBPESCA hemos desarrollado en el marco de este proyecto, como el desarrollo de cultivos experimentales y la creación de una ruta patrimonial para poner en valor la caleta. A través de estas estrategias de adaptación estamos avanzando junto a los pescadores de Caleta Riquelme en transformar el cambio climático en una oportunidad para potenciar su labor”, destacó la Seremi del Medio Ambiente Tarapacá, Moyra Rojas.

Una planta de procesamiento a escala humana

Pensando en la incorporación de valor agregado a los productos que hoy se extraen, como Bonito, Locate y Choro Zapato, el proyecto impulsó junto a los pescadores el diseño de una planta de procesamiento que podría instalarse en la misma caleta, pensada y diseñada desde su origen “a escala humana”. La idea es que ésta pueda ser habilitada al interior de un container y -opcionalmente- ampliada de manera modular. Su diseño se acompaña, además, de orientaciones para tramitar su resolución sanitaria, permitiendo a los pescadores procesar de manera sencilla pero sanitariamente segura sus productos.

“Pensamos en una idea que efectivamente pueda llevarse a cabo. Por eso el resultado fue una planta procesadora que, de manera simple, permita a los pescadores procesar sus productos, otorgarles valor y satisfacer la demanda de restaurantes locales, por ejemplo”, señaló Flavio Rodríguez, consultor del proyecto. “Con esta alternativa, estimamos que al menos unas 10 o 15 familias puedan vivir de los ingresos generados gracias a esta planta, volviéndose un complemento importante a las actividades de extracción, cada vez más inestables debido a los efectos del cambio climático”, explica.

Para que estos procesos productivos puedan convertirse en un negocio rentable y estable en el tiempo, no solo se diseñó la planta a nivel de infraestructura, sino también se llevaron a cabo talleres de capacitación teórico-prácticas con los pescadores y pruebas de desarrollo de productos y procesos a escala de prototipos, con modelos de negocios adaptados a la realidad de la caleta. Esto fue detallado en Manuales de Proceso, que incluyen los requerimientos técnicos productivos, las recetas y los protocolos para el envasado y conservación en formato ahumado, congelado y empacados al vacío. Así se desarrollaron porciones de Bonito ahumados congelados, Choros Zapatos ahumados sellados al vacío, Pebre de Piure en frasco de vidrio, entre otros.

Dando valor a nuevas especies

El segundo ámbito de acción del proyecto fue aprovechar desde el punto de vista comercial la fauna acompañante de las pesquerías de la zona. Es el caso de las especies tiburón azulejo y tiburón cola de zorro, que fueron seleccionadas por el proyecto para su estudio, registrando durante 12 meses sus volúmenes de captura, tallas, frecuencia y abundancia, en el marco de las actividades extractivas desarrolladas por embarcaciones de caleta Riquelme que operan en la pesquería del pez espada o albacora.

“A partir de esa información realizamos una serie de actividades para diseñar nuevos productos en conjunto con los representantes de los pescadores, a través de talleres grupales y reuniones de trabajo individuales”, detalló Leonardo Núñez, otro de los consultores detrás de la iniciativa. De esta manera se ideó la producción de filetes congelados de 200 gramos libres de piel y cartílago, para los cuales se identificaron las principales variables de producción, los rendimientos más eficientes y las variables criticas para el proceso de envasado y conservación. También se buscó relevar su alto valor nutricional y su atractivo gastronómico. “Se identificó un alto potencial de venta a restaurantes y locales de expendio de pescados y mariscos de la ciudad de Iquique; incluso podrían explorarse otros segmentos, como casinos institucionales, estableciendo convenios de abastecimiento más permanentes”, destacó el consultor.

A partir de la presentación de los resultados se espera que los pescadores puedan contar con fuentes de financiamiento para implementar ambos proyectos, a través, por ejemplo, de los instrumentos públicos con los que cuenta el GORE e INDESPA. Al respecto, Manuel Villalobos, presidente del Sindicato de Buzos Mariscadores Bahía Iquique manifestó la importancia de continuar con estas iniciativas: “Pensar nuestra actividad en un contexto como el actual implica adaptarnos, y estos proyectos podrían ser un paso importante. Esperamos tener el apoyo desde las instituciones de fomento para el desarrollo del sector pesquero artesanal, para contar con la infraestructura y equipamiento que nos permita comenzar a agregar valor a los recursos desembarcados”.

En la misma línea, Brunetto Sciaraffia, Director Zonal de Pesca y Acuicultura de la región de Tarapacá, valoró el potencial de las propuestas generadas: “Se trata de iniciativas que sin duda van a fortalecer la capacidad de los pescadores de la zona de adaptarse al nuevo contexto que impone el cambio climático, y que fueron diseñados anteponiendo sobre todo su factibilidad y su pertinencia territorial. Ambos cuentan con estudios de pre factibilidad muy contundentes, que esperamos puedan contar con los apoyos necesarios para echarse a andar”.

Juan Carlos Soto, del instituto Nacional de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal y de la Acuicultura de Pequeña Escala (INDESPA), destacó el aporte de estas iniciativas, afirmando que generan un importante punto de partida: “Ambas representan un piso sobre el cual poder discutir nuevamente materias que son del interés de los pescadores, de la institucionalidad pública, y que tiene un valor en términos de que identifica ciertas problemáticas y las vías de trabajo para poder generar los productos que se espera”.

Conmemoran Día Mundial de los Humedales en nuevo Sitio Ramsar de Ovalle

El área de interés para la conservación abarca 527 hectáreas desde el poblado de Salala hasta la desembocadura del río Limarí.

En una breve ceremonia junto a integrantes de las comunidades aledañas al sector de Caleta El Toro y con la presencia de autoridades medioambientales, se realizó la entrega del certificado de Sitio Ramsar Río Limarí para conmemorar el Día Internacional de los Humedales, ecosistemas que destacan por contar con una gran biodiversidad y por los relevantes servicios ecosistémicos que otorgan a la sociedad, como reguladores del ciclo hídrico, mitigadores del cambio climático, desastres naturales y refugio para miles de especies, entre ellas, avifauna nacional y migratoria.

En la oportunidad Eduardo Rodríguez, Director Regional de CONAF Coquimbo señaló que “esta certificación la entregamos a las comunidades que van a defender, cuidar y preservar, en un trabajo junto al Ministerio del Medio Ambiente, en este espacio situado en la Reserva de la Biósfera Fray Jorge”.

Por su parte, la Seremi del Medio Ambiente, Claudia Rivera, destacó que “esta nueva área protegida es el resultado del trabajo en equipo entre entidades públicas, privadas y la sociedad civil, a través de la investigación y una gran articulación que

permitió, conocer en detalle la relevancia de conservar este sitio de importancia a nivel internacional”.

Mientras que el Presidente del Consejo Consultivo Parque Nacional Bosque Fray Jorge, Salvador Velásquez señaló que “esta certificación se merece nuestro esfuerzo, el de todas las ONGs, instituciones y comunidades, pero sobre todo de quienes han estado aquí. Se viene un desafío muy grande, el cómo trabajamos y hacemos actividades en el humedal, pero al mismo tiempo el cómo lo cuidamos”.

La actividad finalizó en la desembocadura del Río Limarí para recorrer el humedal costero que está muy cercano al Parque Nacional Fray Jorge, el cual abarca 8.827 hectáreas y es la única Reserva de la Biosfera localizada en la costa semiárida de Chile.

Humedal Río Limarí

Este humedal es uno de los cuatro humedales prioritarios de la Región de Coquimbo, definidos en el Plan Nacional de Protección de Humedales 2018 – 2022 anunciado por el Presidente Sebastián Piñera. Se ubica a casi 2 horas de la ciudad de La Serena. Para llegar se debe recorrer la Ruta 5 hasta el kilómetro 358 (a la altura del ingreso a Peñablanca), para luego iniciar un recorrido de unos 18 kilómetros, en cuyo trayecto se puede observar el curso del río Limarí, llegando hasta la costa donde hay una playa cercana a la Caleta El Toro. Su espejo de agua posee una superficie aproximada de 68 hectáreas, espacio que es el hábitat de especies como la becacina, gaviota garuma, huairavillo, garza cuca, cururo, pato cuchara, cisne coscoroba, cisne cuello negro, cuervo pantano, entre otros.

El humedal de la desembocadura del río Limarí es relevante por la cantidad de avifauna y biodiversidad que presentan, donde se une o conecta el curso de agua continental con el marino, generando una situación especial en que diversas especies estacionales o migratorias, que se alimentan, nidifican y descansan.

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