Panaderías de Concepción registran significativa baja de emisiones

El programa tuvo como tuvo como objetivo ajustar los niveles de emisión de los hornos de las panaderías a los del Plan de Descontaminación del Gran Concepción. Tras la intervención, algunos locales lograron mejorar la calidad de sus panes y la implementación del etiquetado nutricional.

Una baja significativa en las emisiones de los hornos de las panaderías beneficiarías fue el resultado de un programa piloto de la USS. En la ceremonia de cierre, Eduardo Burboa Villarroel, ingeniero eléctrico, dijo: “Antes de la intervención, la emisión de los hornos alcanzaba 800 miligramos por metro cúbico, mientras que la norma en el plan de descontaminación ambiental indicaba que el tope era de 50 miligramos. Después de utilizar el filtro, los niveles estuvieron bajo los 30 miligramos. Sin embargo, les explicamos que debe ir acompañada de una correcta adquisición y almacenaje de la leña”.

El programa “Piloto de Modernización y Revalorización de Panaderías Tradicionales”, financiado por el Gobierno Regional del Biobío a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC – R), tuvo como objetivo disminuir los niveles de emisión de 20 panaderías para ajustarlos a las exigencias del Plan de Descontaminación del Gran Concepción. Asimismo, mejoró la competitividad de las pymes, se les capacitó en aspectos nutricionales y comerciales y se revalorizaron los elementos patrimoniales del oficio panadero.

Fabiola Fuentealba Arévalo, académica de VcM de la Facultad de Ciencias para el Cuidado de la Salud y responsable del componente nutricional del programa, expuso los resultados que tuvieron tras desarrollar capacitaciones sobre innocuidad alimentaria y alimentación saludable. “Al realizar un diagnóstico, nos dimos cuenta de que las panaderías tenían debilidades en la implementación de etiquetados nutricionales. Por eso, tuvimos que trabajar con muchos informes nutricionales de diversos productos envasados que vendían”, detalló.

Industria sustentable

Magdalena Contzen Rigo-Righi, jefa de proyectos institucionales de VcM USS Concepción, destacó que el programa se haya enfocado en aspectos relacionados a tecnología, profesionalización y descontaminación. “Esto representó el compromiso de la U. San Sebastián y del Gobierno Regional por potenciar las panaderías tradicionales de nuestra provincia. Asimismo, se buscó convertirlas en una industria sustentable y posicionarlas competitivamente, ya que sabemos la relevancia histórica de estos negocios”, expresó.

Carlos Careaga Sáez, director de Fundación Fundef, profesional de INFOCAP y ejecutor del componente de RRHH del programa, pormenorizó en las capacitaciones que se hicieron durante la pandemia, los módulos que se enseñaron, entre otros puntos. “Logramos capacitar de manera digital a trabajadores mayores de 40 años en temas como tipo de masa o fermentación. Además, nos dimos cuenta de que casi todas las panaderías necesitaban panaderos o pasteleros. Eso quiere decir que es importante mirar hacia el futuro con este proyecto para así, incorporar nuevas personas a este rubro”, sostuvo.

El director del programa Christian Canales Valenzuela, académico de la Facultad de Ingeniería Arquitectura y Diseño USS, señaló que se logró establecer una red de profesionales, académicos y empresas innovadoras de la región competentes para atender los desafíos de la panadería tradicional. En tanto, Jessica Fuentes Fuentes, coordinadora del programa y directora de la carrera de Nutrición y Dietética de USS Concepción, destacó que el espíritu del proyecto fue aportar con innovación manteniendo la tradición de la actividad.

Sustentabilidad, Productividad e Innovación, los nuevos ejes para el sector forestal

Fortalecer a la industria forestal nacional implica el desafío de equilibrar preservación y rendimiento, además de enfrentar obstáculos como el cambio climático. La respuesta podría estar en la colaboración y el I + D.

La idea de Chile como un país forestal está profundamente inserta en el imaginario colectivo. Las imágenes de la selva valdiviana, los páramos sureños, y las vastas reservas naturales de nuestro país son una postal reconocible tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Es un recurso utilizado tanto por el turismo, como de la silvicultura y la producción. 

Esto se debe al enorme espacio que los bosques ocupan dentro de nuestra geografía, que la Corporación Nacional Forestal (CONAF) calcula en un total de 17,66 millones de hectáreas, un 23% del total del territorio nacional. Si bien en el escenario internacional esta luce como una cifra pequeña, considerando que la superficie mundial ocupada por bosque supera los 4.060 millones de hectáreas, Chile ha logrado  convertirse en un actor relevante del sector. 

Considerando que nuestro bosque representa apenas un 0,45% del total mundial, Chile forma parte de los diez mayores exportadores de madera en el mundo, junto a países responsables de cuantiosos porcentajes de propiedad forestal como Rusia (20% del bosque mundial, 815 millones de hectáreas), Brasil (12%, 497 millones de hectáreas), y Canadá (9%, 347 millones de hectáreas).

Sólo en 2019, la industria de la madera fue responsable de más del 8% del total de exportaciones del país, lo que a su vez significó el 2,24% del valor total de las exportaciones de madera a nivel mundial, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Lo más destacable de estas cifras es su procedencia, ya que en su mayoría, esta ha sido producida a través de plantaciones forestales. De la totalidad de superficie forestal existente en el país, apenas el 17,27% corresponde a bosques de plantación, según el Catastro de los Recursos Vegetacionales Nativos de 2021. Sin embargo, el estudio realizado por la Corporación Nacional de la Madera (CORMA), “Aporte económico y social del sector forestal en Chile”, señala que estas plantaciones cubren el 99% de la demanda nacional, además de ser capaces de exportar.

Tomando estas cifras como base, el sector forestal parece ser una de las industrias más sólidas, rentables y eficientes de la economía nacional, garantizando ganancias y materia prima para múltiples industrias. Sin embargo, existen diversos puntos en los que el sector ha estado al debe a lo largo del tiempo.

Con el paso de los años, la industria se ha orientado a la generación de materias primas, devaluando su producción al visualizarla como “material para”. Junto a esto, se suma una falta latente de trabajo en aumentar y fortalecer las certificaciones de optimización y calidad, para llevarlas al nivel de las existentes en el área de sustentabilidad. 

Si a esto le agregamos una falta de impulso y apoyo al I + D + I, que se manifiesta tanto en la poca investigación aplicada a especies distintas al Pino Radiata, como en la distancia y desconocimiento de los avances desarrollados por la academia y las necesidades de los demás sectores; terminamos enfrentados a una industria con mucho potencial, pero con un valor agregado completamente dispar a su potencia y capacidad. 

Muchas voces proponen como opción para saltar este obstáculo el fortalecimiento de la cadena de valor, enfocando este trabajo en la interconexión de los distintos sectores que conforman a la industria de la madera, para aumentar su valor agregado a través de investigación de excelencia y desarrollo de tecnología de punta. Sin embargo, es importante entender el lugar y posición en que se encuentra el sector forestal nacional, y los desafíos que enmarca su futuro.

La cuestión forestal: presente y futuro

“En la medida que vamos resolviendo problemas, surgen otras necesidades” explicó María Paulina Fernández, Ingeniera Forestal y Doctora en Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Católica, en 2020 en el contexto de la segunda edición del ciclo de charlas Ciclo de Vida de la Madera, Recurso Forestal. “Nuestra situación a principios del siglo XXI nos obliga a desafíos que quizás eran impensables hace 100 años atrás, y de los cuales nos tenemos que ir haciendo cargo como sector”

En esta instancia, Fernández señaló una lista de ocho problemáticas que el sector forestal y sus distintas áreas están enfrentando tanto en plantaciones como en bosques nativos. Estas necesidades están destinadas a marcar el camino de la industria, su capacidad productiva, su relación con el medio ambiente, y con los diversos grupos humanos asociados a él.

Entre estos desafíos del sector se lista la situación hídrica del país, debido a la relación inversamente proporcional que hemos visto en las últimas décadas entre disponibilidad de recursos y aumento de demanda. El riesgo de la caída de los bosques hacia un estrés hídrico que afecte su productividad, se suma a la ya existente necesidad de restaurar el equilibrio ecológico forestal de las cuencas, para proteger el suelo y re establecer la capacidad de estas de resistir los cursos de agua y filtrar hacia las napas subterráneas, para disminuir el problema de abastecimiento. 

Ante esta problemática se ven diversas acciones, tales como evaluaciones y cálculos para cuantificar el consumo de una plantación, y formas de equilibrarlo con las necesidades de los demás actores del ecosistema. Otra perspectiva apunta hacia un trabajo de selección fenotípica entre ejemplares, seleccionando aquellos que generen mayor cantidad de biomasa o crecimiento a partir de menores volúmenes de agua, garantizando futuras generaciones de individuos con estas cualidades.

Otra de las problemáticas más importantes para el sector es el cambio climático, raíz inicial de diversos otros problemas. A la disminución de precipitaciones, se suma un aumento en la temperatura global estimado en 2ºC de aquí a los próximos 20 años, afectando de manera categórica a plantaciones y bosque endémico. Este, particularmente, también se ve afectado por la pérdida de material genético y el aumento exponencial de plagas. 

Estas disyuntivas obligan a tomar un nuevo curso en la matriz de las plantaciones, que se adapte a estas nuevas circunstancias y, a la vez, permita aumentar la biodiversidad de estos bosques degradados, manteniendo la productividad y recuperando el patrimonio genético al mismo tiempo. Al respecto, Fernández indica que “tenemos que reescribir y seguirnos adaptando para poder mantener el sistema”

Otro de los temas importantes para el presente y futuro del sector es el componente social que rodea el desarrollo de la industria. “A nivel del desarrollo social, existe una deuda importante, existiendo comunas forestales muy pobres” señala Verónica Loewe, investigadora de Infor, respecto del trabajo pendiente en armonizar y extrapolar la labor del bosque hacia un espacio que pueda generar más servicios ecosistémicos para su comunidad circundante, o tener un rol social al crear fuentes laborales.

Ante esto, la investigadora y Doctora en Biociencias y Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de Córdoba señala algunas opciones existentes, como tomar como estándar el índice de desarrollo humano (IDH) comunal, que resume los logros de desarrollo en las dimensiones de salud, educación e ingresos económicos. “ (Esto permitiría) identificar, comparar y analizar las unidades, siendo posible orientar estrategias para mejorar el desarrollo humano en forma integral”

Enfrentados a este escenario, diversos actores del sector han comenzado a tomar acción desde sus distintas veredas. Desde el sector privado, Forestal Arauco ha presentado aumentos de productividad en sus plantaciones que rondan el 40%, gracias al uso de tecnología genética desarrollada en sus laboratorios y al monitoreo de plantaciones con un sistema de imágenes conocido como LIDAR: tecnología que permite medir distancias a través del uso de un rayo láser, para realizar mediciones a través de modelos digitales tridimensionales de alta precisión.

Por su parte, CMPC avanza en su trabajo de gestión hídrica, con una meta corporativa para el desarrollo sostenible de disminuir en un 25% el uso de aguas en sus procesos industriales para el año 2025, incluyendo todas sus plantas en Latinoamérica. A esto se suma un segundo objetivo, que es el aumentar considerablemente el uso eficiente de recursos hídricos en todas sus áreas a 2030, y asegurar la sostenibilidad del abastecimiento de agua dulce en su producción.

Estas se suman a múltiples acciones realizadas desde los diversos programas de gobierno, e investigaciones impulsadas desde la academia. Sin embargo, la mayor problemática que surge ante esto es la desconexión entre estos actores para impulsar una mejora colectiva del sector, validada en la sustentabilidad, la productividad y el I + D + I. 

Un conjunto de entidades nacionales ha decidido tomar este desafío, buscando convertir a la industria forestal y de la madera en una de alto valor agregado, enmarcada en la excelencia.

Avanzando de la mano de la investigación de excelencia

“En relación a la sustentabilidad, (Chile) no se posiciona mal”, señala Loewe. “Pero considerando las nuevas tendencias a nivel mundial, quedan muchos desafíos por delante por asumir y trabajar en el país”. 

Tras una larga observación de las problemáticas y asuntos al debe que ha dejado el sector forestal, un grupo de universidades, empresas, e instituciones públicas y privadas decidió tomar acción desde sus respectivas áreas, uniéndose en un proyecto audaz y multidisciplinario para encontrar balance y soluciones a estas, además de unificar la cadena de valor de la madera hacia su enriquecimiento.

El Centro Nacional de Excelencia para la industria de la Madera, CENAMAD, surgió en noviembre del año pasado tras adjudicarse uno de los fondos entregados por el Concurso Nacional de Financiamiento Basal para Centros Científicos y Tecnológicos de Excelencia (CCTE) 2021, concurso realizado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

Este nuevo Centro, que tiene a la Pontificia Universidad Católica de Chile como institución albergante, se constituyó en asociación a más de 8 instituciones y cuenta con el apoyo de empresas de gran envergadura en el mercado, institutos y centros tecnológicos, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, y 4 universidades de nuestro país. Gracias a esta colaboración, CENAMAD cuenta con un total de 40 investigadores comprometidos a fortalecer y pavimentar el camino de la madera para convertirse en el pilar de la bioeconomía nacional. 

Específicamente en el área forestal, el Centro cuenta con el apoyo de la Corporación Nacional de la Madera (CORMA), las forestales nacionales Arauco y CMPC, el Instituto Forestal del Ministerio de Agricultura (INFOR), y el apoyo del área forestal de Instituto Leitat. 

Entre los investigadores principales que conforman la línea de investigación forestal se encuentran nombres como Rafael Rubilar (UdeC), Verónica Loewe (INFOR), Roberto Pizarro (UTalca) y Andrés Fuentes (UFRO). A ellos se suman desde el rol de investigadores asociados María Paulina Fernández, Ignacio Becerra y Claudia Bonomelli (UC); Margarette Omonte,  Juan Pedro Elissetche y Rosa María Alzamora (UdeC); y Ricardo González junto a Rodrigo Vargas (UFRO).

Las áreas de especialidad de este grupo de expertos abarcan desde la hidrología forestal, el manejo forestal y trabajo con nuevas especies, hasta la ecología, conservación de los bosques, y el estudio para impulsar y ratificar la calidad de la materia prima resultante. Juntos como equipo de CENAMAD, su trabajo englobará las acciones asociadas a la línea nº1 de trabajo: Sustentabilidad y Productividad Forestal. 

Esta línea tiene como objetivo el desarrollo de herramientas silvícolas para optimizar el valor de la madera nacional, además de su secuestro de carbono. Resulta importante destacar que dentro de sus directrices está la producción de agua de manera sustentable, problemática que se está haciendo cada vez más notoria e importante en Chile y el mundo, dadas la actual situación de escasez producto del cambio climático.

Para alcanzar estas metas, el centro y sus equipos de trabajo buscarán cuantificar los recursos y amenazas existentes en la actualidad tanto en el bosque nativo como en las plantaciones forestales, tales como afecciones al suelo y las aguas, o incendios forestales. Con esta base, se propondrán medidas que aseguren la sostenibilidad de los territorios, y acciones que mejoren a la industria, su productividad, calidad y variedad de especies. 

Actualmente, diversos proyectos del área ya están en desarrollo gracias a los capitales semilla entregados por el centro. Desde la arista de nuevas especies, el estudio “Monitoreo de los efectos del cambio climático en plantaciones forestales de pino piñonero en Chile central” ya comenzó sus visitas a terreno, analizando ejemplares de pinus pinea L para monitorear el impacto del cambio climático en esta y otras especies forestales. 

Por otro lado, la investigación “Desarrollo de modelos generales de estimación de secuestro de carbono para plantaciones de pinus radiata creciendo en sitios contrastantes” se encuentra ad portas de terminar su fase de muestreo, donde se levantó información sobre el crecimiento de bosques de plantación para poder generar indicadores de productividad y sustentabilidad a través de estimar el stock de carbono que estos puedan almacenar. 

Una tercera arista en la que se está trabajando de manera activa es el impulso al desarrollo de capital humano, a través del apoyo a estudiantes de posgrado que participan en el Centro. En esta área destacan casos como el de la alumna de doctorado CENAMAD – UFRO Camila Fernández, que se adjudicó la beca Doctorado Nacional 2022, para avanzar con un proyecto de investigación de biotecnología y aplicación de microorganismos en la restauración de bosque nativo tras incendios forestales

Esos proyectos son sólo algunos de los que CENAMAD espera impulsar dentro de los próximos años, a través de la mancomunión de las distintas entidades y actores de la cadena de valor de la madera. Convertir al sector forestal en una pieza clave para la sostenibilidad y la bioeconomía del país, a través de la excelencia científica y la transferencia, es el motor del trabajo del centro en el mediano y largo plazo. 

Conoce más sobre los distintos proyectos en los que CENAMAD está trabajando en nuestra página web, y a través de nuestros distintos canales de redes sociales: LinkedinFacebookTwitter e Instagram. Síguenos, y mantente al día con los avances de la industria y cadena de valor de la madera.

Agrupación de mujeres “Las Maravillas” culmina proyecto de huerto piloto comunitario sustentable en Puerto Aysén

Con una íntima ceremonia en la localidad de Puerto Aysén, las emprendedoras de la agrupación “Las Maravillas”  dieron cierre a su proyecto “Huerto Piloto de Producción de Almácigos y hortalizas, con sistema de captación de agua lluvia, riego por aspersión y compostera”, financiado por el Fondo de Protección Ambiental FPA, del ministerio del Medio Ambiente. 

La iniciativa adjudicada a través del Concurso Iniciativas Sustentables Ciudadanas del FPA2021 otorgó a la agrupación $4.000.000.- para construir e implementar un invernadero comunitario y estructuras de compostaje que les permitieran trabajar entre las asociadas e incluir a parte de la comunidad temáticas de producción limpia y educación ambiental. 

“Estamos muy contentos de acompañar al grupo de mujeres emprendedoras Las Maravillas en el cierre de su proyecto FPA, que es un proyecto muy valioso y que, sin duda, sirve como ejemplo para el resto de nuestra región, no solo en el uso sustentable de los recursos, sino también en el trabajo de educación ambiental y de buenas prácticas que han compartido con los vecinos y vecinas; porque ese es el objetivo de este fondo que como Ministerio ponemos a disposición de la comunidad, apoyar iniciativas sustentables locales, que traspasen las fronteras de las agrupaciones y generen impactos positivos en las comunidades donde se desarrollan”, declaró el SEREMI del Medio Ambiente, Julián Cárdenas, felicitando el trabajo de la agrupación.

Por su parte la beneficiaria y miembro de la agrupación, Graciela Mancilla, detalló los logros de la tarea cumplida “con gran alegría inauguramos nuestro invernadero destinado a la producción de plantines y hortalizas, ocupando las aguas lluvia en un sistema de riego por aspersión. Este FPA fue enriquecido con talleres teóricos y prácticos, terminando con una compostera de lombrices californianas”.  

El proyecto recién finalizado, contempló la realización de talleres y charlas abiertas a la comunidad local, cumpliendo así el sentido del fondo concursable, destinado a apoyar iniciativas ciudadanas orientadas a la protección del medio ambiente, el desarrollo sustentable y la preservación de la naturaleza con un enfoque local y comunitario.

La coordinadora del proyecto, Daniela Leal, agradeció el apoyo del ministerio del Medio Ambiente, que mediante el FPA, les permitió la instalación del invernadero sustentable que permitirá compartir plantines con la comunidad para huertos de autoconsumo, donde destaca además el avance en el reciclaje de residuos orgánicos, eficiencia hídrica y educación ambiental “realizamos jornadas de capacitación a nuestras asociadas y a la comunidad, logramos avanzar en la producción colectiva y el fortalecimiento de las relaciones comunitarias, gracias a este Fondo de Protección Ambiental logramos poner en el centro de cada una de las actividades realizadas, y las que vendrán, la protección del medio ambiente y la naturaleza”.  

Próximamente comenzará la ejecución de 8 nuevos proyectos FPA,  adjudicados a diversas entidades y organizaciones comunitarias durante 2022, quienes desarrollarán iniciativas como, construcción de invernaderos con sistema de compostaje, educación ambiental en recursos naturales y biodiversidad, instalación de sistemas fotovoltaicos, recuperación de áreas verdes, conservación de humedales, y otras que hacen frente al cambio climático desde la educación ambiental beneficiando a las localidades de a Tortel, Bahía Murta, Coyhaique y Puerto Aysén.

Paleocosas: la máquina del tiempo que reúne 14 investigaciones ilustradas sobre nuestro pasado

-La segunda edición de este libro, desarrollada por el Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, junto a un equipo interdisciplinario, funde ciencia y arte para mostrar cómo era nuestro país hace miles y millones de años atrás. 

Una máquina del tiempo para ir al encuentro de megavolcanes, nieves eternas, un Chile tropical y perezosos gigantes, entre otras aventuras, es la segunda edición de “Paleocosas, detectives del pasado”, texto que recopila 14 investigaciones publicadas en prestigiosas revistas internacionales por científicas y científicos del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB).

Los artículos, escritos por Nélida Pohl, directora de comunicaciones del IEB, e ilustrados por jóvenes artistas nacionales, constituyen un trabajo que busca comunicar la ciencia por medio del arte. Silvia Lazzarino, Nicole García, Ítalo Ahumada, Laura Hurtado, Daniel Martínez, Carmín Rodríguez, Carolina Feifel, Geraldine MacKinnon, Aileen Olivares, Claudia Blin, Daniela Cea y Cristóbal Bustamante son los ilustradores de este libro sobre paleoecología y paleoclimatología dirigido a todo público, y cuyos relatos nos muestran cómo era el país y su biodiversidad hace miles y millones de años atrás.

“Es importante saber lo que ocurrió antaño, pues allí está la clave de quiénes somos en la actualidad y algunas pistas sobre qué podemos esperar del futuro”, se advierte al inicio del texto ya disponible en ▷ Librería Libro Verde | Nos apasiona la literatura de naturaleza

“Conocer esas dinámicas del pasado y causas de las transformaciones en la biodiversidad y su relación con el clima, nos permite entender las variaciones actuales, generadas tanto por el cambio climático, como por los otros componentes del Cambio Global, la huella que los humanos imprimimos sobre el planeta”, complementa Nélida Pohl.

Ilustración de la historia «Cómo perdimos a Consuelo», de Daniel Martínez

Esta segunda edición de Paleocosas, fue desarrollada en colaboración con la Sociedad Chilena de Ciencias del Cuaternario, SOCHICUA. En ella se incluyen dos nuevos estudios realizados por investigadores del IEB, entre ellos, Claudio Latorre de la Universidad Católica de Chile y Natalia Villavicencio, de la Universidad de O´Higgins. Estos hallazgos, contemplan la aparición de un caballo de la era del hielo en el Altiplano y los descubrimientos más recientes sobre el sitio paleontológico de Tagua-Tagua. El texto contiene también dos trabajos en los que participó Maisa Rojas, actual ministra de Medioambiente y ex integrante del IEB.

“En esta nueva edición, y a lo largo de todo nuestro proyecto Papers Ilustrados -que incluye investigaciones sobre ecología y evolución, especies invasoras y filosofía ambiental de campo-, nos interesa llevar el conocimiento que genera el Instituto a una diversidad de personas, desde adolescentes en adelante. Para ello el arte es una disciplina aliada, que nos ayuda a maravillar y además a educar”, explica la directora de comunicaciones del IEB.

¿Quién mató al milodón? y otros relatos del pasado

Un hueso largo y gordo se interpuso en el camino de Ovidia. Su curiosidad de científica la detuvo. ¿De quién es este hueso?, ¿por qué tiene esas singulares marcas?, ¿cómo llegó ahí, al medio de un sendero en plena Patagonia chilena?” 

Con este particular hallazgo e interrogantes, se inicia la primera historia de Paleocosas, narrando la aventura de una curiosa científica y su encuentro con los últimos vestigios de “Milo”, un enorme y peludo milodón que habría muerto hace 12 mil años. Dicho relato nos muestra cómo la paleontología y disciplinas afines permiten desentrañar los misterios del pasado y entender, por ejemplo, cómo han ido evolucionando diferentes especies de seres vivos, y cómo eran los ambientes en que vivían.

Tras ese relato, las investigaciones ilustradas se organizan geográficamente, comenzando por el extremo norte de nuestro país, hasta llegar a los confines de la Patagonia.

Kawellu en el Altiplano, es la historia que sigue y narra un particular hallazgo en el Salar de Surire: un cráneo y otros fósiles que habrían pertenecido a un caballo de 13 mil años de antigüedad, época de la última glaciación y cuando América tenía a sus propios equinos.

«El niño jugando con fuego» | Ilustración de Claudia Blin

Luego, hacia el sur de nuestra geografía continúan desarrollándose las diversas historias, que con anterioridad sólo fueron divulgadas en revistas científicas: Reina del Tamarugal, Armagedón no more, Me lo contó un ratoncito, Paleocasa abandonada, La verdadera comunidad del anillo, Cóctel floral, Tesoros y misterios del Pleistoceno, Viejo chico, El niño jugando con fuego, Cómo perdimos a Consuelo, En Natales yo tuve un glaciar, Vientos del cambio, y ¿Volvió el frío?

Mundos lejanos y comunicación de la ciencia 

El diálogo y cruce entre disciplinas ha sido fundamental para el desarrollo de este proyecto. Nicole García, diseñadora, diagramadora y una de las ilustradoras de esta edición de Paleocosas, comenta al respecto: “En la introducción traté de situar este imaginario sobre la fauna y vegetación que existió hace miles o millones de años atrás, y jugué con el concepto de la máquina del tiempo. Luego, con la imagen de abrir la ventana represento el presente, dónde tenemos los vestigios, para luego ir hacia atrás. El trabajo interdisciplinario me parece muy necesario, sobre todo dada la cantidad enorme de información que circula en el contexto actual. Los artículos científicos son leídos por muy pocas personas, y el rol de estos proyectos comunicacionales es clave, para darle relevancia al trabajo de investigación y a la información que genera, que es muy técnica y de difícil acceso para quienes no tienen entrenamiento científico, conocimiento que es producido en nuestro mismo territorio”, comenta la diseñadora.

«Vientos de Cambio» | Claudia Blin

Pensar en nuestros propios animales del pasado, lejos de “Jurassic Park”, construyendo  imaginarios de nuestros antiguos territorios, es un desafío colectivo que motiva a Nicole García. “Las y los científicos escriben los artículos, pero necesitamos traducir esos conocimientos a lenguajes más entretenidos para diferentes personas. Eso es vital. En ese contexto, este libro es un gran ejemplo. Es un texto rápido y entretenido de leer, con bajadas amigables, e ilustraciones de diferentes creadores, lo que también es enriquecedor pues aporta diferentes perspectivas. Así por ejemplo, hay ilustraciones más abstractas y otras que representan escenarios más concretos, con una visión de autora”, explica.

Nélida Pohl también comparte esta mirada. “La comunicación de la ciencia es un campo inter, multi y transdisciplinario por esencia. Si trabajamos en conjunto podemos desarrollar proyectos en los que se ponga en común un vocabulario y lenguaje que permita a todas y todos acceder al mismo contenido, conocimiento y maneras de hacer ciencia. Por otro lado, en el IEB siempre nos ha interesado trabajar con una diversidad de artistas, ilustradores e ilustradoras, que tienen diferentes estilos visuales. Sentimos que eso es un aporte y vitrina para mostrar su creatividad y propias aproximaciones visuales a los contenidos científicos”, concluye la comunicadora.

«Armagedón no more» | Ilustración Laura Hurtado

Facultad de Ciencias UCSC participó de la Hackatón por el Cambio Climático

La actividad organizada por la Iniciativa Ci2030 Ciencia para la Innovación Consorcio Sur-Subantártico contó con miembros de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) quienes participaron en mentorías y talleres para llevar a cabo una idea innovadora.

Con éxito se realizó los días 22, 23 y 29 de abril, la denominada Hackatón por el Cambio Climático en la región Antártica y Subantártica. Esta actividad se realizó, en paralelo, en las seis universidades pertenecientes a la iniciativa Ci2030 Ciencia para la Innovación Consorcio Sur-Subantártico (Universidades de Talca, Católica de la Santísima Concepción, Del Bío-Bío, de la Frontera, Austral de Chile y de Magallanes) las que conformaron equipos de estudiantes para competir en iniciativas innovadoras.

En el caso de la UCSC, estudiantes de pregrado y postgrado fueron los protagonistas, en tres intensas jornadas, donde recibieron mentorías, apoyo de facilitadores y trabajaron elaborando una solución innovadora frente a uno de los desafíos planteados: especies invasoras, desequilibrio en el ecosistema marino-costero, turismo sustentable, identidad antártica y nuevos cultivos sustentables.

Luego de la reñida competencia, tuvieron que presentar sus ideas de solución ante un jurado local, conformado por cinco representantes de la UCSC, quienes evaluaron en base a una rúbrica pre establecida en las bases.  Los ganadores de la UCSC fue el equipo denominado “Guardianes de lo vivo” compuesto por la estudiante del Magíster en Ecología Marina Linette Orozco y los estudiantes de Química Ambiental Camilo Casanueva, Cristóbal Muñoz y Exequiel Baeza.  Su idea  está relacionada con las especies invasoras y tendrán la oportunidad de madurar su propuesta durante el periodo de dos meses. 

Una experiencia para capacitarse

Para todos los equipos, esta experiencia sirvió para conocer nuevas temáticas, en un formato novedoso y que sin duda les servirá en su formación profesional. 

Linette Orozco menciona que fue una instancia provechosa desde todo punto de vista, tanto por la modalidad, los desafíos planteados y la dinámica en general. “Durante los días de competencia, los talleres estaban enfocados en cómo abordar el problema, identificarlo claramente, qué es lo que se sabe, si existe una solución, etc. Tuvimos una lluvia de ideas y luego las ordenamos”, complementó.

Otro de los desafíos fue vincular las áreas de interés, pues dentro del equipo existía una profesional de Biología Marina y tres estudiantes de Química Ambiental. De esta manera, el objetivo fue conseguir un equilibrio y aportar desde distintas veredas.

“Hemos recibido comentarios sobre cómo vender nuestra idea. Queremos mejorar ese tema. Además, debemos organizarnos para construir nuestro prototipo. Debemos incorporar a otros profesionales”, explicó Linette Orozco, enfatizando que tienen plazo hasta julio para mejorar la idea antes de competir con los ganadores de las otras cinco casas de estudios.

En tanto, Cristóbal Muñoz señala que la experiencia fue enriquecedora, tanto para él como para sus compañeros de Química Ambiental. El estudiante comentó que junto a sus compañeros conocieron de la iniciativa  a través de la asignatura de Introducción a la Química Ambiental.  Si bien es cierto van en primer año, fue un desafío participar de esta competencia, ya que los ayuda de manera temprana a aprender nuevas técnicas. “Recomiendo totalmente esta experiencia. Aprendimos demasiado, en el transcurso de la investigación, también pudimos aplicar la materia que estamos viendo. Cómo usar un nanómetro o cómo medir el pH del agua, todo tiene que ver. Los facilitadores y mentores nos ayudan mucho a ordenar la idea”, explicó. 

Finalmente, ahora cada grupo ganador de las seis universidades, debe mejorar su idea para competir entre ellos. El premio es una visita guiada por laboratorios de la Patagonia y estadía en el Parque Etnobotánico Omora en Puerto Williams.

Cabe destacar, que los equipos que no clasificaron para la final, igualmente serán apoyados  y podrán continuar desarrollando su idea de prototipo, de forma interna al alero de la DIIN-UCSC.

Aprobado en comisiones de Medio Ambiente y Ciencia: Acuerdo de Escazú avanza por mayoría transversal en el Congreso

  • El proyecto que aprueba el Acuerdo Regional sobre el acceso a la información, la participación pública y a la justicia en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe quedó listo para ser votado en sala.

El Acuerdo de Escazú dio un importante paso para su ratificación en el Congreso luego de que fuera aprobado, primero, por la comisión de Medio Ambiente y, segundo, por la de Futuro, Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Cámara de Diputados, con lo que quedó lista para ser votado en la Sala.

La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, en su presentación en las comisiones, destacó la relevancia del Acuerdo que fue impulsado por Chile, porque “garantiza la implementación plena y efectiva de los derechos humanos de acceso a la participación, acceso a la información y acceso a la justicia”.

Añadió que a través de mejor información y mayor participación “podemos tomar mejores decisiones, lo que en temas ambientales nos permite garantizar el derecho humano de vivir en un ambiente sano”. 

Tras las sesiones, la ministra Rojas agradeció la aprobación casi unánime del Acuerdo y señaló que la aplicación de Escazú “nos ayudará a brindarle mayor bienestar a los chilenos y chilenas y en particular a los defensores y defensoras del medio ambiente”.

El proyecto fue aprobado mayoritariamente y de forma transversal, ya que en ambas comisiones recibió 12 votos a favor y solo uno en contra. “Estamos sumamente contentos, con esto el proyecto avanza y la próxima semana se verá en la Sala y con eso termina su primer trámite. Estamos expectantes y con gran esperanza de que Chile prontamente adhiera al Acuerdo de Escazú”, enfatizó la ministra.

Luego de seis años de negociaciones lideradas conjuntamente por los Estados de Chile y Costa Rica, Escazú es el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe y el único en el mundo que protege a las y los defensores del medioambiente. El viernes 18 de marzo, el Presidente Gabriel Boric, junto a la ministras de Medio Ambiente, Maisa Rojas, y de Relaciones Exteriores, Antonia Urrejola, firmó y envió al Congreso el proyecto para aprobar el Tratado de Escazú.

Centro de Acción Climática PUCV presenta curso gratuito y abierto a la comunidad

A través de esta iniciativa impulsada por la Vicerrectoría Académica y la Dirección de Aula Virtual de la misma institución, los y las participantes podrán evaluar las implicancias políticas y sociales del cambio climático.

Una invitación del Centro de Acción Climática de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso dictará el curso “Acción Climática” cuya inscripción estará disponible hasta el 23 de mayo a través de la plataforma digital PUCV Abierta. La actividad en línea está dirigida para público general.

Victor Salinas, doctor en Geografía y uno de los docentes del curso, cuenta sobre las expectativas de aprendizaje del mismo: “Lo que nosotros buscamos con el curso de Acción climática es que exista un primer acercamiento a las problemáticas del cambio climático y cómo generar una respuesta (…). El curso también plantea que los asistentes tengan un horizonte de trabajo personal, haciendo enfoque en que reflexionen sobre lo que sucede en sus propias comunidades y el rol que pueden tomar en ellas”, explicó.

De esta manera,  el foco de este curso estará puesto en la idea de educar sobre el cambio climático, las acciones humanas como su causa principal y la necesidad de generar una respuesta de mitigación y adaptación a este.

Entre los docentes que forman parte de esta iniciativa, están Marcelo Mena, ex Ministro del Medio Ambiente; la doctora en Didáctica de la Biología, Corina González; el ingeniero forestal y doctor en Ciencias Forestales, Ariel Muñoz; el abogado y licenciado en ciencias Biológicas, Alex Sánchez; y el doctor en Geografía Victor Salinas.

Cabe destacar que las clases tendrán una duración de cinco a seis semanas, donde el equipo docente desarrollará las diferentes aristas del contenido. En tanto, para aprobar el curso, los y las participantes deben resolver todos los cuestionarios que se encuentran al final de cada módulo.

Quienes deseen participar del curso gratuito -con opción de certificación pagada- deben inscribirse a través de la plataforma abierta.pucv.cl hasta el 23 de mayo, día que también se da comienzo al primer módulo.

Realizan capacitación sobre la conservación del huemul en Valle Las Trancas

Una capacitación sobre la conservación del huemul en el Chile central se realizó en el sector del Valle Las Trancas, en Pinto, con el objetivo de capacitar a distintos actores que ejercen actividades turísticas en hábitat de huemul de la Zona de Interés Turístico (ZOIT) de la comuna. 

La actividad estuvo enmarcada en la iniciativa de Conservación de Especies Amenazadas MMA/FAO/GEF (2017-2022), instancia ejecutada por el Ministerio del Medio Ambiente, implementada por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y financiada por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF).

El Seremi del Medio Ambiente, Mario Rivas, destacó y valoró la capacitación a los empresarios turísticos de la zona. “De parte de la Seremi del Medio Ambiente estamos muy felices de participar en esta actividad, que viene a consolidar el trabajo en el marco del Plan de Conservación de Especies Amenazadas, en este caso, del huemul. La idea es encontrar un punto de equilibrio entre la actividad productiva del turismo y la conservación del huemul”.

La coordinadora de la zona macrozona sur de la Iniciativa de Conservación de Especies Amenazadas MMA/FAP/GEF, Fabiola Lara, explicó que “el objetivo de esta es mostrar las formas de compatibilizar el turismo acerca de un turismo sustentable con la conservación del huemul, junto a los operadores turísticos de sector del Valle Las Trancas, junto a con el Servicio Nacional de Turismo, la Seremi del Medio Ambiente y entidades convocadas a través de la iniciativa conservación de especies amenazadas”. 

En esa misma línea, la directora de Sernatur de Ñuble, Heidi Inostroza, sostuvo que “esta instancia permitió entregar contenidos muy relevantes desde tres ámbitos, desde lo que es la conservación y preservación de especies amenazadas, como el huemul, y también desde la otra vereda, saber cuáles son aquellas acciones que impactan y permiten desarrollar un turismo sustentable y finalmente con un espacio de información para que aquellos prestadores de servicios turísticos se puedan capacitar y adherir un compromiso de sustentabilidad”. 

En la instancia se abordaron temas como los aportes de la Iniciativa de Conservación de Especies Amenazadas MMA/FAO/GEF a la conservación del huemul de Chile central, Huemul de Chile central: conservación y buenas prácticas productivas, Turismo responsable en hábitat de huemul: experiencias en Áreas Silvestres Protegidas de Ñuble, para finalizar con un curso de turismo sustentable.

Entre los asistentes estuvo presente Rosa María Lama, microempresaria turística de Valle Las Trancas, quien destacó que se han trabajado directamente con el proyecto de conservación del huemul y que siempre han estado preocupados por la biodiversidad de la zona. “Este taller lo veo como una capacitación a la comunidad, ha sido muy relevante e incluso sería muy conveniente que se repitiera con otras comunidades, para hacer consciencia de lo importante que son las especies nativas que existen en el lugar y cuáles son las que se encuentran en peligro de extinción”, enfatizó.

Esta iniciativa tiene por objetivo implementar buenas prácticas en la matriz productiva, generando de este modo, una coexistencia entre estas actividades y la conservación de las especies amenazadas como el huemul, enfocada en su última población de Chile central, los Nevados de Chillán-Laguna del Laja.

El huemul es una especie de ciervo que se encuentra amenazado con la extinción, lo que se sobrepone con áreas protegidas públicas, iniciativas de conservación privada, pero también con actividades productivas, como son los proyectos de infraestructura, turismo, ganadería, entre otros. Si no se cuenta con buenas prácticas consolidadas, se puede conducir a la fragmentación y/o degradación del hábitat del huemul.

Ministerio del Medio Ambiente y Corfo lanzan programa con ambiciosas metas para impulsar la economía circular

  • El programa Territorio Circular apoyará la ejecución de la Hoja de Ruta de Economía Circular, que fijó exigentes objetivos al 2040, como aumentar la tasa general de reciclaje al 75%, generar más de 180 mil empleos verdes o disminuir en 25% la generación de residuos por habitante.

La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, junto al vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, y el director ejecutivo de SOFOFA Hub, Alan García, lanzaron el programa Territorio Circular, iniciativa que busca acelerar la transición hacia la economía circular en Chile, impulsando la implementación de la Hoja de Ruta de Economía Circular desarrollada para el país.

El programa impulsado por Corfo y Ministerio del Medio Ambiente, e implementado por SOFOFA Hub, promoverá acciones concretas de economía circular relacionadas al desarrollo productivo, innovación, y articulación cadenas productivas, todo con una mirada territorial.

Territorio Circular trabajará para, por ejemplo, crear condiciones para fomentar modelos de negocios justos, sostenibles y de impactos positivos, facilitar la implementación de proyectos circulares, difundir casos de éxito y dar seguimiento a las acciones establecidas en la Hoja de Ruta de Economía Circular.

La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, comentó que “para enfrentar la crisis climática y la pérdida de biodiversidad debemos cambiar la forma en que producimos y consumimos, transitando hacia una economía circular en la que la basura no exista. Por eso valoro el lanzamiento de este programa porque permitirá implementar medidas fundamentales es desarrollo sostenible y el cuidado de la naturaleza, establecidas en la Hoja de Ruta de Economía Circular”.

El vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, explicó que, en su primera etapa, este programa busca posicionar el concepto de economía circular en los distintos sectores económicos y territorios del país, con el objetivo de generar reflexión y acciones por parte de las empresas y los emprendedores para reconvertir sus modelos de negocio, incorporando criterios de economía circular tanto en sus procesos como en los bienes y/o servicios que desarrollan. “La propuesta de valor de este programa es acelerar la adopción de la economía circular en Chile, para una transformación profunda de los patrones de producción y consumo, en un modelo de desarrollo sostenible, de triple impacto, tan necesarios para abordar las nuevas exigencias de los mercados externos y consumidores locales, la mitigación y adaptación al cambio climático, y los compromisos internacionales de Chile como la carbono neutralidad declarada para el 2050”, dijo Benavente.

Por su parte, el director ejecutivo de SOFOFA Hub, Alan García, explicó que “para poder transformar las grandes oportunidades  que nos presenta la economía circular en un desarrollo sostenible, resulta clave poder articular a distintos actores, gatillar un cambio cultural y destrabar restricciones normativas que hoy no permiten escalar soluciones circulares. Esperamos que Territorio Circular siente las bases para acelerar esta transición a partir de la colaboración en los territorios.”
 
La Hoja de Ruta
Territorio Circular, a través de una articulación público-privada, implementará las acciones de la Hoja de Ruta de Economía Circular, documento elaborado de forma participativa y transversal y que contiene medidas para que el país transite hacia la economía circular.

La visión de la hoja de ruta es que, al 2040,  la economía circular regenerativa impulse a Chile hacia un desarrollo sostenible, justo y participativo que ponga el bienestar de las personas al centro; esto, a través del cuidado de la naturaleza y sus seres vivos, la gestión responsable y eficiente de los recursos naturales, y una sociedad que usa, consume y produce de manera sostenible y consciente, fomentando la creación de empleos verdes y oportunidades para personas y organizaciones a lo largo del país.

La Hoja de Ruta de Economía Circular propone siete metas al 2040, para lo que se establecen 27 iniciativas, cada una de las cuales contiene distintas acciones, las que suman 118 medidas específicas para impulsar un Chile circular sin basura.

Entre las metas destacan la generación de 180 mil nuevos empleos verdes, disminuir la generación de residuos por habitante del 25%, aumentar la productividad material en 60% o aumentar la tasa de reciclaje general al 75%.

TIERRA S.O.S.

MARGARITA DUCCI
Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU

La tierra nos está dando un ultimátum y debemos actuar con urgencia para salvar nuestro hogar. Es que según el último informe del IPCC 2022, si no bajamos las emisiones de carbono, nuestro planeta simplemente será inhabitable en 2050. Estamos viviendo un punto de inflexión respecto al calentamiento global que haría de nuestro mundo llamado tierra, un lugar incompatible con la vida humana. Nos enfrentaremos a olas de calor extremas, tormentas sin precedentes y catástrofes naturales devastadoras.

Es urgente entonces crear mayor conciencia y sensibilizar a la sociedad entera sobre los efectos del cambio climático y los gravísimos impactos ambientales y humanos que están ocasionando los gases de efecto invernadero. Los extensos incendios forestales, las dramáticas inundaciones, o las intensas sequías que azotan vastas zonas del planeta, nos alertan sobre la magnitud de las amenazas y hacen aún más crítica la necesidad de unir esfuerzos para evitar mayores desastres y salvaguardar a la humanidad. Sabemos que los seres humanos somos responsables de la catástrofe ecológica que está en ciernes. Y lo que es más alarmante: el reporte aseguró que los cambios provocados son irreversibles, por lo que lamentablemente, tendrán efectos en siglos e incluso milenios. El llamado entonces es a ocuparnos por el ODS15 que significa proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques y el agua, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad. Un entorno clave para la vida y la salud humana.

En Chile, el sector privado juega un papel fundamental, cuando actúa en coordinación con el Estado y la ciudadanía. Es por ello, que, junto a nuestras empresas adheridas, Pacto Global está siendo un articulador permanente para concientizar, impulsar y acelerar las inversiones en desarrollo de fuentes de energía renovables, conversión a combustibles más limpios, mejoras en la eficiencia de los procesos de combustión, y modificación de las tendencias de consumo a través de la educación ambiental. También resulta urgente la gestión del agua, ya que estamos al borde del colapso, siendo inminente el racionamiento y la demanda de recursos naturales y de alimentos, a consecuencia del crecimiento de la población a nivel global, lo que será sencillamente insostenible. De hecho, según cifras de la ONU, la demanda de productos agrícolas se incrementará entre un 60 y 70 % para el año 2050 a raíz del incremento poblacional, lo cual conlleva a un mayor consumo de recursos naturales como el hídrico, que es el más relevante de la cadena humana para su subsistencia y el de las futuras generaciones.

Hoy Chile se proyecta como un líder natural a nivel global que puede pasar a un sistema energético 100% verde en menos de cuatro décadas, ya que nuestro país cuenta con zonas con fuertes vientos, geotermia, sol en el norte y agua en el sur. El Estado se ha dado cuenta de su importancia y debe seguir apalancando, con decisión política, los desafíos de la electromovilidad en el transporte público y privado, la gestión del agua, incrementando áreas protegidas y generar las sinergias necesarias entre todos los actores involucrados, tales como el Estado, empresas, la academia, gremios, organizaciones sociales, comunidades y ciudadanía. Estos son solo algunos de los desafíos permanentes que debemos, hoy más que nunca, comprometernos entre todos, porque la tierra está clamando un S.O.S.

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