UNICEF: A diferencia de sus mayores, los jóvenes piensan que el mundo se va convirtiendo en un mejor lugar

Una consulta intergeneracional del Fondo de la ONU para la Infancia realizada durante la pandemia del COVID-19 indica que las generaciones más jóvenes también son más propensas a confiar en los científicos, a aceptar la cooperación internacional y expresan su impaciencia para actuar ante las crisis. “Los niños y los jóvenes se niegan a ver el mundo a través de la lente sombría de los adultos”, afirman desde la agencia de la ONU.

Los niños y los jóvenes son casi un 50% más propensos que los mayores a creer que con el paso de cada generación el mundo se convierte en un lugar mejor, según desvela una nueva encuesta internacional de UNICEF y la empresa de asesoría y análisis Gallup publicada con motivo del Día Mundial de la Infancia que se celebra el día 20 de noviembre.

La investigación también muestra que los jóvenes son más propensos a creer que la misma infancia ha mejorado, y una abrumadora mayoría cree que la atención sanitaria, la educación y la seguridad física son mejores para los niños de hoy que para la generación de sus padres.

A pesar de manifestarse optimistas, los jóvenes distan mucho de ser ingenuos, ya que expresan su inquietud por las actuaciones contra el cambio climático, su escepticismo respecto a la información que consumen en las redes sociales y su lucha contra los sentimientos de depresión y ansiedad.

Es mucho más probable que se vean a sí mismos como ciudadanos del mundo que las personas de edad más avanzada, y más factible que apoyen la cooperación internacional para hacer frente a amenazas como la pandemia del COVID-19.

La directora ejecutiva de UNICEF destacó que, pese al cambio climático, la pandemia, la pobreza y la desigualdad, el aumento de la desconfianza y el creciente nacionalismo, “los niños y los jóvenes se niegan a ver el mundo a través de la lente sombría de los adultos”.

Henrietta Fore añadió que “en comparación con las generaciones anteriores, los jóvenes del mundo siguen teniendo esperanza, una mentalidad mucho más global y están decididos a hacer del mundo un lugar mejor. Los jóvenes de hoy tienen preocupaciones por el futuro, pero se ven a sí mismos como parte de la solución“.

Una encuesta global y multigeneracional

La encuesta The Changing Chldhood Project, es la primera pesquisa de este tipo donde se pregunta a varias generaciones su opinión sobre el mundo y cómo es ser un niño hoy en día.

El estudió contó con la participación de más de 21.000 personas en dos franjas de edad de edad (la primera entre 15 y 24 años; y la segunda de 40 años o más) en 21 países de todas las regiones del planeta.

Los datos recabados dibujan un panorama de las generaciones jóvenes como un producto de la globalización. Por ejemplo, el porcentaje de jóvenes (39%) que tiende a identificarse con ser un ciudadano del mundo más que con su propia nación son, por término medio, casi el doble que el de los mayores (22%).

La encuesta también revela que los niños y los jóvenes suelen confiar más en los gobiernos nacionales, los científicos y los medios de comunicación internacionales como fuentes de información precisa.

Sin embargo, también son conscientes de los problemas a los que se enfrenta el mundo:

  • La mayoría de las jóvenes perciben graves riesgos para los niños en Internet asociados a contenidos violentos o sexualmente explícitos (78%) o al acoso (79%).
  • Sólo el 17% de los jóvenes dice confiar “mucho” en las redes sociales como fuente de información precisa.
  • Mientras que el 64% de los jóvenes de los países de ingresos bajos y medios creen que los niños de su país tendrán una mejor situación económica que sus padres, los de los países de ingresos altos tienen poca fe en el progreso económico: menos de un tercio de los encuestados afirman que los niños de hoy crecerán en mejor situación económica que sus padres.
  • Más de un tercio de los jóvenes dicen sentirse a menudo nerviosos o ansiosos, y casi uno de cada cinco dice sentirse a menudo deprimido o con poco interés por hacer cosas.
  • El 59% de los jóvenes afirma que los niños de hoy en día se enfrentan a más presión para tener éxito que la que tuvieron sus padres al crecer.

Falta más cooperación internacional

La consulta también concluye que los jóvenes quieren un progreso más rápido en la lucha contra la discriminación, más cooperación entre los países y que los responsables de la toma de decisiones los escuchen:

  • Casi tres cuartas partes de los jóvenes sensibilizados con el cambio climático creen que los gobiernos deberían tomar medidas importantes para afrontarlo. La proporción es aún mayor en los países de renta baja y media-baja (83%), donde se espera que el impacto del cambio climático sea mayor.
  • En casi todos los países encuestados, una gran mayoría de jóvenes afirman que sus países estarían más seguros frente a amenazas como el COVID-19 si los gobiernos trabajaran en coordinación con otros países en lugar de hacerlo por su cuenta.
  • Los jóvenes demuestran un mayor apoyo a los derechos LGBTQ+, y las mujeres jóvenes lideran la lucha por la igualdad.
  • De media, el 58% de los jóvenes de 15 a 24 años cree que es muy importante que los líderes políticos escuchen a los niños.

El Día Mundial de la Infancia, que se celebra todos los años el 20 de noviembre, tiene como objetivo concienciar sobre los millones de niños a los que se les niega el derecho a una atención sanitaria adecuada, a la nutrición, a la educación y a la protección, y a hacer oír la voz de los jóvenes como algo fundamental en cualquier debate sobre su futuro.

Municipalidad de Río Ibáñez y comunidad local preparan propuesta para declarar el primer humedal urbano de la Región de Aysén

La iniciativa, liderada por el alcalde de la comuna, Marcelo Santana y vecinos, ha contado con la asesoría directa de la SEREMI del Medio Ambiente, y busca convertir a la costanera de Puerto Ibáñez en un área protegida.

Diversos estudios, reuniones y visitas en terreno han realizado equipos de la Municipalidad de Río Ibáñez y pobladores de la comuna para concretar un sueño: declarar a la costanera de Puerto Ibáñez como el primer humedal urbano de la Región de Aysén.

Esta propuesta fue levantada por residentes de la localidad y el alcalde de la comuna, que permitirá generar un área de protección y conservación, además de potenciar el entorno del humedal.

Sobre esto, el jefe comunal de la Municipalidad de Río Ibáñez, Marcelo Santana, expresó que “como municipio hemos iniciado un proceso con la comunidad, con algunas organizaciones importantes, como la Agrupación de Turismo de Puerto Ibáñez, agrupación juvenil “Zonal Joyen”, con los que hemos trabajado en una idea que podría aportar al desarrollo de un área de conservación en la costanera de Puerto Ibáñez que permitiría

declararla como el primer humedal urbano de la Región de Aysén y la comuna por supuesto”.

Asimismo, la autoridad local resaltó su entusiasmo por esta iniciativa y destacó que “es un lugar que tiene un valor ecosistémico importante donde es posible avistar más de 40 especies de aves, donde se han encontrado especies importantes de flamencos, hasta de distintas clases de cisnes. Nos llena de esperanza y entusiasmo este proyecto que nace de la comunidad y que nosotros como municipio vamos apoyar fuertemente”.

Por otro lado, uno de los asistentes a la primera convocatoria, el presidente de la agrupación juvenil “Zonal Joyen”, Felipe Carrasco, manifestó que “estamos muy felices porque esta idea nació de diferentes encuentros con los jóvenes al momento de realizar voluntariados de limpieza en nuestro pueblo. Esta es una oportunidad para seguir cuidando el entorno de Puerto Ingeniero Ibáñez”.

Por su parte, según indica la SEREMI del Medio Ambiente, Mónica Saldías, el trabajo de los municipios en la concreción de la implementación de Humedales Urbanos es fundamental, “a través de la solicitud expresa del municipio, nuestro Ministerio tiene la facultad de reconocer ciertos sectores como humedales urbanos, permitiendo así la protección de estos ecosistemas”, explicó, agregando que es necesario que las entidades comunales identifiquen el polígono del área propuesta, deslindes y especialmente las

características ecológicas que caracterizan a dicho humedal “Estos nombramientos son sin duda importantes avances en la conservación de espacios que en general está sometidos a diversas presiones y amenazas y que son sub valorados, lo que tiene por consecuencia la pérdida de servicios ecosistémicos, deterioro del hábitat de distintas especies”, destacó la autoridad ambiental , recordando que tanto el levantamiento del área, como su gestión requieren del compromiso de todos los actores de la comunidad, por cuanto provee un beneficio compartido al generar espacios propicios para contemplación y recreación en armonía con la protección del medio ambiente.

Respecto de los avances, la SEREMI indicó que ya se han puesto a disposición del municipio de Río Ibáñez para apoyar su propuesta en el proceso que deberá ser sometido a consulta pública, y en un lapso de 6 meses podría contar con declaratoria y oficialización.

En Panguipulli ejecutan proyectos del Fondo de Protección Ambiental enfocados en energía y agua

Para el año en curso el Fondo de Protección Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente cuenta con una cartera de 10 proyectos en Los Ríos con un monto de inversión cercano a los 50 millones de peso. De ellos, 3 iniciativas son ejecutadas en la comuna de Panguipulli con una inversión de 15 millones en la comuna.

Panguipulli, 12 de noviembre del 2021-. El Fondo de Protección Ambiental o FPA, es el primer y único fondo concursable de carácter nacional que apoya iniciativas ambientales presentadas por la ciudadanía. Fue creado por la Ley 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente, para financiar total o parcialmente proyectos o actividades orientados a la protección o reparación del medio ambiente, el desarrollo sustentable, la preservación de la naturaleza o la conservación del patrimonio ambiental.

Nuestra región, históricamente se ha destacado por la ejecución de estas iniciativas. Entre los años 2009 y 2020 se han financiado 132 iniciativas, de un universo de 582 postulados, por un monto total que supera los 760 millones de pesos.

Si bien, los 3 proyectos que se ejecutaran en Panguipulli tienen objetivos y productos diferentes, los tres comparten un sentido de educación ambiental en su ejecución.

Al respecto el SEREMI del Medio Ambiente, Daniel Del Campo, comentó que “este año, uno de los focos del Fondo de Protección Ambiental ha sido apoyar iniciativas que respondan a demandas frecuentes de la ciudadanía. En el caso de los tres proyectos seleccionados en Panguipulli, todos incluyen la educación ambiental como instrumento para fortalecer la conciencia individual y colectiva , ya sea sobre la importancia de avanzar en el uso de energías renovables, como la sensibilización sobre el déficit hídrico que se vive en el país, así como fomentar liderazgos locales para proteger el medio ambiente”.

El proyecto “Educándonos con energías renovables: Energía solar para un futuro mejor” es ejecutado por el Centro de Padres y Apoderados de Escuela Pullinque, con el cual instalarán paneles fotovoltaicos, y realizarán educación en terreno sobre el correcto uso de la energía renovable no convencional.

Viviana Pérez, directora del establecimiento, señaló que «No cabe duda que esta hermosa noticia, favorece tremendamente el trabajo impulsado por la Escuela Rural Pullinque, en relación a la importante responsabilidad de educar en el uso de energías sustentables, amigables con el medio ambiente. Queremos ser un ente activo en la lucha contra el cambio climático y aportar en el uso de energías limpias como lo es la energía solar».

Este año, nuevamente la Corporación de Adelanto Amigos de Panguipulli se adjudicó un FPA con el proyecto “Guardianes del Agua”, con el cual buscan generar conciencia del recurso hídrico como un recurso escaso y necesario para la vida del que todos los seres vivos necesitamos, a través de la construcción de un colector de aguas lluvias que permita realizar talleres teóricos y prácticos con la comunidad.

Sergio Irarrázaval, gerente de la organización explicó que “los fondos del FPA han sido catalizadores para hacer muchas otras cosas después, así fue con el proyecto de humedales y las tomas de muestra del lago, que tan importantes han sido hoy en día, y así va a ser con este sistema de recolección de aguas lluvias”.

Asimismo, agregó “El proyecto tendrá tres usos prácticos; uno, van a regar el huerto; dos, van a venir los niños de todos los colegios de Panguipulli a conocer como ellos en sus casas pueden cuidar el agua e implementar sistemas innovadores; y tres, será un aprendizaje para ver cómo podemos instalar este sistema en el sector de Pitrén, donde trabajamos con la comunidad”, finalizó el directivo.

Finalmente la Corporación Lleuque ejecutará el proyecto “Observatorio-Escuela de Lideres ambientales por los humedales de Panguipulli” con el cual esperan desarrollar una red observatorio-escuela de líderes ambientales capacitados técnicamente en la protección de los humedales urbanos de Panguipulli

Tamara Puchi, presidenta de la organización, señaló que “es importante y muy significativo generar estos proyectos relacionados a la conservación de los humedales, sobre todo en territorios tan importantes como lo son estos ecosistemas precordilleranos de la comuna de Panguipulli, tan afectados también con la crisis climática. Así que hoy en día es un desafío, tanto para jóvenes y organizaciones ambientales, preocuparse y gestar nuevos proyectos que apunten a generar observatorios y nuevos líderes capacitados en la protección y conservación de los humedales”.

Ingeniería en Medioambiente de la U. de Valparaíso se suma a Estado Verde del Ministerio del Medio Ambiente

En las dependencias de la Universidad de Valparaíso, la Seremi del Medio Ambiente, Victoria Gazmuri, junto al Rector UV, Osvaldo Corrales, encabezaron la ceremonia la cual acredita los avances de la escuela en materia de sustentabilidad.

Con el objetivo de avanzar y formalizar los principios de cuidado ambiental y de conservación de los recursos tanto en instalaciones físicas como en sus procesos administrativos, la casa de estudios se convirtió en octava institución en ingresar al programa Estado Verde en la región de Valparaíso.

En la oportunidad la Seremi del Medio Ambiente, Victoria Gazmuri sostuvo que “es un honor para nosotros estar hoy acá, ya que la Universidad de Valparaíso es la primera universidad a nivel regional que firma el convenio de Estado Verde. De esta forma se comprometen a realizar acciones de sustentabilidad y una gestión ambiental, tanto afuera como al interior del establecimiento, con sus alumnos, familias y funcionarios. Sin duda la UV a través de su Escuela de Medio Ambiente ha hecho un tremendo aporte en el desarrollo de políticas públicas en nuestra región en pos de la acción climática. Felicitarlos y ojalá que esta sea la primera de muchas escuelas de la universidad que se sumen a nuestro programa.”

Por su parte el rector Osvaldo Corrales enfatizó en que “se trata de un hito extraordinariamente relevante para la institución. Desde ya varias décadas viene realizando acciones en materia de protección del medio ambiente. Con este convenio queremos testimoniar nuestro compromiso para lograr que nuestras actividades se mantengan dentro de parámetros de sostenibilidad en un conjunto de materias que hoy son de extremada importancia. Ese trabajo mancomunado va a permitir que alcancemos la certificación y hacer efectivo nuestro aporte a la actividad sostenible y amigable con el medio ambiente”.

Actualmente a nivel regional se han incorporado a este programa: Dirección Regional de FOSIS, Subsecretaria de Cultura y las Artes, Subsecretaria de Pesca, Senado, Cámara de Diputados, Museo de Historia Natural de Valparaíso, Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de San Antonio y Escuela de Ingeniería en Medioambiente de la UV.

Estado Verde es un programa de acreditación que desarrolla el Ministerio del Medio Ambiente, cuyo objetivo es incorporar buenas prácticas ambientales en el quehacer diario de los órganos del Estado. El eje central es generar un cambio en la cultura ambiental, y que los trabajadores públicos sean activos participantes en el proceso, apoyando con medidas tan simples como apagar la luz, hasta el desarrollo de iniciativas que mejoren la eficiencia y disminuyan los impactos ambientales.

Paseo Ribereño de Vallenar es declarado humedal urbano, el primero de la región de Atacama

Esta declaratoria busca asegurar la protección del humedal urbano, su flora y fauna y posee una superficie de 98,2 hectáreas.

El Ministerio del Medio Ambiente declaró el primer humedal urbano de la Región de Atacama. Se trata del Paseo Ribereño de Vallenar que marca el inicio de un proceso de protección integral para la flora y fauna presente, relevando este espacio verde tan querido por la comunidad de Vallenar.

Los humedales urbanos son todas aquellas extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, que se encuentran total o parcialmente dentro del límite urbano. Estos ecosistemas cumplen funciones esenciales, como amortiguar los efectos de las crecidas, dado que almacenan el agua y luego la liberan lentamente a los cauces; además, los bosques, la vegetación y raíces de las plantas típicas de humedal reducen la velocidad de las inundaciones, controlando los deslizamientos de tierra generados por eventos climáticos extremos.

El Seremi del Medio Ambiente, Guillermo Ready explicó que “la iniciativa busca asegurar la protección de estos ecosistemas, declarados bajo la figura de ´humedal urbano´. Asimismo, la ley entrega a los municipios herramientas concretas que permitan proteger estos ecosistemas, a través de la elaboración de Ordenanzas Generales para su protección y la postergación de permisos de subdivisión predial, loteo, urbanización y de construcciones”.

El Seremi Ready hizo hincapié en la relevancia de que estos humedales sean protegidos bajo la Ley de Humedales Urbanos, vigente en nuestro país desde 2020, explicando que “estos humedales urbanos que son reconocidos en este primer proceso, fueron seleccionados tanto por factores ambientales como sociales, es decir, que presenten altos niveles de amenazas al ecosistema, que sean hábitat de especies de flora y fauna amenazadas, endémicas o migratorias y también que sean áreas de relevancia tanto cultural, social, como turística con un beneficio directo a la comunidad local”.

Incluir el cambio climático en los planes de estudio: la misión de una joven colombiana

¿La educación sobre el cambio climático debería ser obligatoria en las escuelas?, una activista colombiana piensa que sí, y lidera un equipo en la capital de su país para asesorar a colegios interesados sobre el tema, promoviendo que sean sostenibles y formen a los líderes del presente y el futuro para que pongan a salvo nuestro planeta.

Clases sobre el cambio climático para los niños, consejos para hacer loncheras bajas de carbono para los padres, huertas sostenibles, y jóvenes educándose para ser líderes para la acción climática en su propia escuela, son actividades que se están haciendo realidad en dos colegios de Bogotá, Colombia.

Maria Alejandra Téllez nació en esa misma ciudad, tiene 27 años, se graduó de derecho, y es la confundadora de Climalab, una organización no gubernamental “de jóvenes para jóvenes” en temas de educación ambiental.

Climalab ha hecho una apuesta por incluir los temas de cambio climático en los planes de estudio escolares en Bogotá, con miras a que esto se convierta en ley.

Colegios al Clima con el País, es un proyecto en donde lo que hacemos es que un grupo de jóvenes expertos técnicos en temas ambientales acompañamos los procesos de los colegios en Colombia. En este momento solo a nivel local en Bogotá, estamos trabajando con dos colegios. Es un proyecto muy novedoso”, explica Téllez.

La directora del proyecto de Colegios al Clima con el País explica que la idea es acompañar el proceso tanto administrativo como académico, llevando la acción contra el cambio climático

“No solo estamos promoviendo el liderazgo estudiantil a través de estos temas, sino también tocando la puerta para formar mejores ciudadanos y activistas ambientales en el presente y para el futuro”, agrega.

El proyecto mide la huella de carbono de los colegios y les ayuda a entender como pueden ahorrar más energía, tratar mejor el agua y mejorar la alimentación dentro de las aulas.

“También tenemos la posibilidad de trabajar con los padres de familia o los acudientes a través de un programa que llamamos Familias Bajas en Carbono, que incluye  también cómo hacer loncheras sostenibles y cómo podemos mejorar desde casa la alimentación de nuestros niños incentivando el uso de los mercados agroecológicos y apoyando a campesinos locales”, explica la abogada.

Climalab además capacita a los profesores y las directivas de las instituciones sobre la repercusión de las prácticas insostenibles para el futuro de nuestro planeta.

“Desde el lado académico acompañamos a los chicos en unas clases que se llaman liderazgo juvenil en acción climática, no hemos conocido que en Colombia se den este tipo de clases. Hasta ahora son unas electivas en primaria y en bachillerato principalmente en el colegio Liceo de Colombia Bilingüe en Bogotá, que es un colegio que ha creído en nosotros y que ha decidido emprender este camino que hasta ahora empezamos”, asegura Téllez, quien agrega que el otro colegio que se ha unido a la causa es el San Mateo Apóstol.

La iniciativa dirigida por María Alejandra también trabaja en las huertas con niños y jóvenes para que aprendan cómo se cultiva la comida que consumen y valoren la cadena de producción que a veces pasa desapercibida para las personas que viven en las ciudades.

Colegios al Clima con el País, es eso, es poder acompañar técnica y responsablemente esos procesos que aun los colegios de pronto no tienen la capacidad para hacer. Por ahora tienen nociones, sin embargo, ya en la parte específica de cambio climático, ClimaLab ofrece ese acompañamiento para hacer mejor los procesos académicos y administrativos y así mejorar la calidad de la educación al final que es el objetivo que tenemos con este proyecto”NoticiasONU/Laura QuinonesMaria Alejandra Téllez, confundadora de ClimaLab.

Los jóvenes no son el futuro del planeta, sino el presente

Maria Alejandra asegura que la idea es que la iniciativa que dirige se expanda a muchas más instituciones educativas de Bogotá y otras ciudades y municipios.

Ya no podemos desconocer que hay una crisis climática, el mismo IPCC ha dicho que desde la parte científica que esto es un hecho y que muchas de las consecuencias que hoy se dan por el cambio climático son por la mano del hombre, y son cosas que no podemos desconocer porque los jóvenes no somos el futuro, somos el presente, y tenemos que tomar acciones muy claras y al menos darnos esos escenarios para aprender mejor de lo que está pasando  pero entonces también para tomar decisiones que nos permitan ser mejores líderes en el futuro y nos permitan incidir en esas decisiones que hoy están tomando otros pero a las cuales vamos a llegar nosotros”.

Su ímpetu para incluir el cambio climático en la educación viene no sólo de esa necesidad que hoy en día jóvenes como Greta Thunberg han identificado, sino también del ejemplo de su propia madre, quien ha trabajado en el sector toda su vida.

“Mi mamá es rectora en un colegio y verla a ella trabajando 20 años por la educación en Colombia fue un incentivo a explorar un poco más qué estaba pasando y cómo podemos mejorar la calidad, lo cual me llamó a reivindicar todo lo que ella ha hecho. Se me vuelve un tema muy personal que me incentivó a explorar qué estaba pasando e identificar que hay huecos que, desde el trabajo que hacemos desde ClimaLab, podríamos llegar a llenar y a generar oportunidades a partir de eso”.

Además, desde la carrera que eligió, el derecho, Téllez asegura que se ha dado cuenta del poder que tienen las políticas públicas y las normas para incidir a mayor escala.

“Y por eso yo creo que el objetivo mayor de todo esto es lograr hacer Colegios al Clima por el país, una política pública nacional en donde los colegios tengan que obligarse a transversalizar estos temas en su currículo académico. Evidentemente estamos haciendo un esfuerzo grande, pero por más colegios que acompañemos, en el país hay más de 13.000 en todo el territorio nacional que evidentemente ni en 10 años podríamos llegar a acompañar”, afirma.ClimaLabEstudiantes aprenden sobre cambio climático en el Liceo de Colombia Bilingüe en Bogotá, Colombia, gracias a ClimaLab.

Un llamado al Congreso Nacional colombiano

La abogada asegura que a pesar de que con su equipo son conscientes de la importancia de comenzar a trabajar el cambio climático de manera local, espera que su esfuerzo se convierta en un llamado al Congreso Nacional de Colombia.

“Pensamos que este no es un tema de nosotros, sino que es un tema de relevancia general y por tanto debería tener una incidencia en el Congreso de la República para que se vuelva una norma para todo el mundo. Entonces estamos intentando llamar la atención un poco a través de nuestro trabajo, pero estamos dispuestos a trabajar si hay que trabajar en el proyecto de ley, y como abogada pienso que es algo que se debe hacer y que estaría yo feliz de trabajar en ello”.

La joven, quien estuvo participando de una Asamblea Juvenil y visitó la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, quiere resaltar también la importancia de que los jóvenes entiendan y sepan que son los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“Especialmente el objetivo 13, Acción por el Clima, y muchos otros, porque esta agenda es una agenda interrelacionada, que si no se cumple un objetivo no se cumplirán los demás, entonces es una labor donde todos tenemos que converger y hay que llamar la atención de los colegios desde sus directivas desde todo lo que hacen a nivel local e internacional para involucrar estos temas en la agenda académica de las instituciones en Colombia y en el mundo”, concluye Maria Alejandra Téllez.

Reportaje: Laura Quiñones

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La cadena de suministro se suma a la deforestación y las prácticas agrícolas como principal fuente de emisiones en el sector agroalimentario

Fuente: FAO

La FAO presenta una nueva base de datos para seguir las emisiones procedentes de los sistemas agroalimentarios en todo el mundo.

La cadena de suministro alimentario va camino de superar a la agricultura y el uso de la tierra como principal factor que contribuye a los gases de efecto invernadero (GEI) procedentes del sistema agroalimentario en muchos países, debido al rápido crecimiento impulsado por la elaboración de alimentos, su envasado, transporte, venta al por menor, consumo familiar, eliminación de desechos y la fabricación de fertilizantes, según un nuevo estudio dirigido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Factores que no están relacionados con las actividades en las explotaciones agrícolas y los cambios en el uso de la tierra suponen ya más de la mitad de las emisiones de dióxido de carbono procedentes de los sistemas agroalimentarios en regiones avanzadas y su proporción se ha duplicado con creces en los tres últimos decenios en países en desarrollo.

El nuevo estudio, cuya prepublicación se puede consultar actualmente en Earth Systems Science Data Discussions, ha sido elaborado por el Estadístico superior de la FAO, Sr. Francesco Tubiello, y se basa en una serie de iniciativas recientes para cuantificar las tendencias relativas a los GEI a fin de facilitar medidas de mitigación y advertir a los responsables de la formulación de políticas sobre nuevas tendencias. Es importante señalar que la base de datos, relativa a 236 países y territorios durante el período comprendido entre 1990 y 2019 y que se actualizará anualmente, se puede actualmente consultar y utilizar fácilmente a través del portal FAOSTAT y ofrece detalles de todos los componentes de los sistemas agroalimentarios. Esto facilita la comprensión de los agricultores y los responsables ministeriales de planificación y hace que a los países les resulte más sencillo entender mejor las conexiones entre sus acciones por el clima previstas en el marco del Acuerdo de París.

En último término, puede utilizarse para ayudar a los consumidores a entender la huella de carbono completa de productos básicos concretos en las cadenas de suministro mundiales.

“La FAO se complace en ofrecer este bien público mundial, un conjunto de datos que aborda de manera directa y con detalle el mayor desafío de nuestro tiempo y que está ahora disponible para todos”, señaló el Economista Jefe de la FAO, Sr. Máximo Torero. “Este tipo de conocimiento puede fomentar una importante sensibilización y la adopción de medidas”.

Los nuevos datos determinan que el 31 % del total de las emisiones antropogénicas de GEI, esto es, 16 500 millones de toneladas, provienen de los sistemas agroalimentarios mundiales, lo que supone un aumento del 17 % con respecto a 1990, cuando la población mundial era menor. Las proporciones mundiales global están en consonancia con trabajos anteriores, que indicaban un rango de entre un 21 % y un 37 %.

En el nuevo informe, que utiliza un conjunto de datos más amplio y un enfoque más granular descrito en un resumen analítico, se constató además que las emisiones de los sistemas agroalimentarios derivadas de cambios en el uso de la tierra, como la conversión de bosques en tierras cultivables, si bien siguen siendo uno de los factores más importantes que determinan las emisiones de los sistemas agroalimentarios, disminuyeron un 25 % durante ese tiempo, en tanto que las emisiones generadas dentro de la explotación agrícola aumentaron solo un 9 %. Ello pone de manifiesto cómo factores relacionados con la cadena de suministro están impulsando el aumento de las emisiones de GEI procedentes los sistemas agroalimentarios en general.

“La tendencia más importante en el período de 30 años transcurrido desde 1990 que se ha destacado en nuestro análisis es el papel cada vez más importante de las emisiones relativas a los alimentos generadas fuera de las tierras agrícolas, en procesos previos y posteriores a la producción a lo largo de las cadenas de suministro alimentario, en todas las escalas, esto es, mundial, regional y nacional”, señala el Sr. Tubiello. “Esto tiene importantes repercusiones para las estrategias nacionales de mitigación pertinentes en el ámbito de la alimentación, habida cuenta de que hasta hace poco estas se habían centrado principalmente en la reducción de gases diferentes al CO2 dentro de las explotaciones y en las emisiones de CO2 derivadas del cambio en el uso de la tierra”.

La publicación de este nuevo conjunto de datos, que se presentó el lunes en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26) es fundamental para los debates que están manteniendo los países en la cumbre sobre el clima en Glasgow, así como para posibilitar la aplicación específica de algunas de las promesas que los países han formulado para lograr la neutralidad con respecto a las emisiones de carbono.

La División de Estadísticas de las Naciones Unidas, la Agencia Internacional de Energía e investigadores académicos de la Universidad de Columbia colaboraron con la FAO en el reciente análisis.

Seguir los hechos, encontrar tendencias

De los 16 500 millones de toneladas de emisiones de GEI debido al total de emisiones procedentes de los sistemas agroalimentarios mundiales en 2019, 7 200 millones de toneladas procedieron de las explotaciones agrícolas, 3 500 millones de toneladas de cambios en el uso de la tierra y 5 800 millones de toneladas de procesos relacionados con la cadena de suministro.

Esta última categoría emite ya la máxima cantidad de dióxido de carbono, el parámetro clave a medida que se acumula, mientras que las actividades en las explotaciones agrícolas fueron, con mucho, los principales factores de emisión de metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), si bien la descomposición de los desechos de alimentos genera cantidades considerables de metano.

Por lo que se refiere a los componentes particulares, en 2019 la deforestación fue la mayor fuente de emisiones de GEI, con 3 058 millones de toneladas de CO2, seguida de la fermentación entérica (2 823 millones de toneladas de CO2 equivalente), el estiércol de ganado (1 315 millones de toneladas de CO2 equivalente), el consumo en los hogares (1 309 millones de toneladas de CO2 equivalente), la eliminación de los desechos de alimentos (1 309 millones de toneladas de CO2 equivalente), el uso de combustibles fósiles en las explotaciones agrícolas (1 021 millones de toneladas de CO2 equivalente) y el sector de venta al por menor de alimentos (932 millones de toneladas de CO2 equivalente).

Mientras que el primer componente está disminuyendo y el segundo aumenta solo de forma moderada, las emisiones derivadas de la venta al por menor, incluidos los “gases F” fluorados relacionados con la refrigeración y con repercusiones climáticas mucho más potentes que el CH4 o el NO2, se han multiplicado por más de siete desde 1990, en tanto que las procedentes del consumo en los hogares se han duplicado con creces.

Las emisiones de GEI derivadas del sistema agroalimentario de Asia, la región con más población del mundo, son con mucho las más elevadas, seguida de África, América del Sur, Europa, América del Norte y Oceanía.

Sin embargo, en el estudio se observó que las emisiones de GEI derivadas de las fases previas y posteriores a la producción de la cadena de suministro alimentario suponían más de la mitad del total de emisiones del sistema agroalimentario en Europa y América del Norte, mientras que la cifra para África y América del Sur era inferior al 14 %.

La diferencia se acentúa a nivel de los países. Por ejemplo, los GEI derivados de sistemas alimentarios debido a cambios en el uso de la tierra fueron insignificantes en China, la India, el Pakistán, la Federación de Rusia y los Estados Unidos de América, pero representaron el componente dominante en el Brasil, Indonesia y la República Democrática del Congo. Dentro de la cadena de suministro, los procesos relativos al consumo en los hogares constituyeron la principal fuente de emisiones de GEI en China y la eliminación de los desechos de alimentos fue la vía dominante en el Brasil, la República Democrática del Congo, Indonesia, México y el Pakistán, mientras que el sector minorista se impuso en los Estados Unidos, la Federación de Rusia y el Canadá. El uso de energía en las explotaciones agrícolas fue la fuente principal en el caso de la India.

Estas variaciones apuntan a posibles estrategias de mitigación diferentes así como probables tendencias en el futuro. Por ejemplo, mientras que las emisiones procedentes de los sistemas alimentarios como proporción del total disminuyeron a nivel mundial del 40 % en 1990 al 31 % en 2019, en regiones en las que predominaban sistemas agroalimentarios modernos ocurrió lo contrario, a saber, aumentaron del 24 % al 31 % en Europa y del 17 % al 21 % en América del Norte. Cabe destacar que este aumento de las emisiones estuvo impulsado por el dióxido de carbono, confirmando así el peso cada vez mayor de los procesos previos y posteriores a la producción que normalmente implican el uso de energía derivada de combustibles fósiles.

ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles

Escrito por  Comunicaciones CINDA

Como parte de las actividades de conmemoración de los 50 años de CINDA, en la tercera sesión del ciclo de conversatorios sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, abordamos el ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles.

En este encuentro pudimos conocer las acciones desarrolladas por la Universidad Metropolitana, de Venezuela, la Universidad de Lima y la Universidad Austral de Chile.

Las iniciativas que se presentaron en este encuentro abarcaron diferentes ámbitos del quehacer universitario, como la formación, la vinculación con el medio y la gestión institucional. El Programa Integral de Capacitación en Hábitat y Vivienda de la Universidad Metropolitana (Unimet) fue presentado por Graciela Flores, directora de posgrado en el área de Estudios de Ingeniería de la universidad. Esta actividad de formación responde al acelerado crecimiento de los asentamientos informales en Venezuela, y busca entregar al estudiante una visión multidisciplinaria del hábitat y la vivienda en sectores populares. A través del trabajo colaborativo con las comunidades, los participantes desarrollan proyectos de intervención que aspiran a mejorar su calidad de vida. Para Graciela Flores, «el desarrollo sostenible será inalcanzable si no encontramos una forma de mejorar el entorno social y físico de esos asentamientos».

Además del curso académico, este programa cuenta con varias líneas de acción: algunas orientadas al fortalecimiento de las capacidades comunitarias a través de talleres de formación en áreas específicas, como liderazgo, administración y emprendimiento; otras al diseño y manejo de softwares y plataformas digitales. Por otro lado, en conjunto con la Fundación Vivienda Popular se elaboran materiales informativos y de sensibilización en torno a los ODS, realizando también actividades de seguimiento de intervenciones exitosas en áreas vulnerables de América Latina.

El programa ha involucrado a 951 estudiantes y a 15 comunidades desde el año 2007, a través de 200 proyectos que consideran trabajos de mejoramiento del alumbrado público, de gestión de desechos y habilitación de espacios públicos, entre otros. La iniciativa ha constituido además una experiencia de aprendizaje que ha permitido a docentes y estudiantes trabajar en contextos vulnerables con un enfoque multidisciplinario, fortaleciendo las capacidades de diagnóstico y desarrollo de soluciones de las comunidades y apoyándose en sus articulaciones con organizaciones y entes públicos.

Microempresas verdes

La Universidad de Lima (ULIMA), por su parte, expuso el programa Pymes Verdes: Prácticas ambientales en la empresa peruana. Tal como lo señaló Alfredo Estrada, director del Centro de Sostenibilidad, esta iniciativa surgió de la necesidad de apoyar la reactivación de microempresas de zonas vulnerables afectadas por la pandemia. El programa busca posibilitar su reinserción con un enfoque de sustentabilidad, dotándolas de capacidades en gestión hídrica, energética y de residuos.

El programa consiste en una comunidad de práctica formada por docentes y egresados de la universidad y organizaciones civiles, constituyendo una oferta académica multidisciplinaria que ha llegado a 60 microempresarios peruanos. Además se han implementado líneas de investigación enfocadas en el cambio climático y la sostenibilidad de las ciudades, así como una oferta de posgrado dedicada a la gestión de ciudades. En cuanto a sus vinculaciones con otras iniciativas, Pymes Verdes participa desde el año 2020 en la iniciativa Change the Climate del programa Erasmus, que busca fortalecer la educación para el desarrollo sustentable, al mismo tiempo que realiza –en alianza con ONU-Habitat– el concurso académico Ciudades Sostenibles Visión 2030, en que los estudiantes de ULIMA proponen soluciones para el desarrollo de comunidades sostenibles. «El modelo educativo de ULIMA se orienta al desarrollo de empresas conscientes e innovadoras, y este programa transversaliza tres aspectos centrales para nosotros: la lucha contra la pobreza, el cuidado del planeta y el respeto a la diversidad», señala Alfredo Estrada.

Sustentabilidad en red

A continuación, Mónica Alacid, secretaria ejecutiva del Comité de Sustentabilidad de la Universidad Austral de Chile (UACh), expuso las políticas de sostenibilidad de la institución, así como su participación en la Red Campus Sustentable (RCS), creada el año 2010 como una forma de enfrentar el cambio climático desde la educación superior, trabajando en red y colaborativamente con el objeto de producir una masa crítica de profesionales comprometidos con la sustentabilidad. El trabajo de la RCS –en la que participan 35 instituciones chilenas y latinoamericanas– se sistematiza a través de nueve grupos de trabajo que abordan diversas áreas temáticas, como la formación, la gobernanza, la investigación y la carbono neutralidad, entre otras.

La UACh ha firmado dos Acuerdos de Producción Limpia (APL), que le han permitido avanzar en criterios socioambientales de descarbonización de las actividades institucionales, certificando todos sus campus y sedes. En la actualidad, el Comité de Sustentabilidad de la universidad trabaja en torno a cinco ejes principales: gobernanza y seguimiento, cultura sustentable, docencia, vinculación con el medio y gestión de campus. Para la UACh la medición de su huella de carbono es una iniciativa muy relevante: «Lo que no se mide no se gestiona», afirma Mónica Alacid. «Tenemos que revisar nuestras emisiones más significativas y desarrollar proyectos que las disminuyan». La UACh ha construido una red de colaboración con diferentes entidades públicas, construyendo alianzas orientadas a generar capacidades en torno a la sostenibilidad en la educación superior. «La sustentabilidad debe ser enfrentada institucionalmente», asegura Mónica Alacid. «Nuestro trabajo debe abarcar todo el tejido de la comunidad universitaria».

Los asistentes pudieron también formular sus preguntas, que se enfocaron principalmente en las políticas de inclusión, las iniciativas relacionadas con los pueblos indígenas, la economía circular y la implicación de la industria en las políticas de sostenibilidad. Al finalizar el encuentro, la directora ejecutiva de CINDA, María José Lemaitre, agradeció a expositores y participantes: «Difundir estas experiencias está en el corazón de lo que hacemos, que es poner a las universidades al servicio del desarrollo de la sociedad. Gracias por ayudarnos a cumplir esta tarea, porque no podríamos hacerlo sin ustedes», concluyó, invitando a los asistentes a participar en el último conversatorio del ciclo, en el que se abordará la relación de las universidades con los ODS en un sentido más aplicado.

Las opiniones de los participantes

“Las universidades deben generar y proveer conocimiento científico y retroalimentación relevante para el desarrollo de I+D y tecnologías limpias, y para la toma de decisiones de política pública. Fue muy provechoso compartir visiones con colegas de universidades de América Latina, y conocer experiencias exitosas de desarrollo sustentable.”
Jorge Rojas

“Conocer las iniciativas compartidas por los expositores fue una experiencia realmente enriquecedora. Las universidades debemos ser entidades activas y dinámicas en la promoción de los ODS, creando alianzas para desarrollar proyectos tangibles para la sociedad. Mis felicitaciones al equipo de CINDA por su aniversario, y muy especialmente a su directora ejecutiva.”
Bienvenido Sáez
Coordinador de Planes y Programas, Universidad Marítima Internacional de Panamá

“Un aspecto relevante de este conversatorio fue apreciar el valor del trabajo conjunto en redes universitarias, así como la posibilidad de generar aprendizajes para la comunidad universitaria a partir del trabajo práctico en el programa Pymes Verdes, y el rol formativo de la universidad entregando a los estudiantes herramientas suficientes para su ejercicio profesional y para impulsar el desarrollo sostenible. Las universidades debemos participar activamente en la promoción de los ODS, desde la planificación estratégica y comprometiendo todos nuestros procesos misionales.”
Mercedes López
Directora de Gestión de Calidad, Universidad César Vallejo

Innovador Proyecto de Forestación con Híbridos de Roble y Raulí

Proyecto es impulsado por la Universidad Austral de Chile y financiado por el Fondo de Innovación Agraria (FIA).

Una importante jornada informativa en terreno se llevó a cabo en el Centro de Estudio y Trabajo (CET) de Gendarmería de Vilcún, en el marco del convenio de colaboración con la Corporación Nacional Forestal, quienes propusieron a la Universidad Austral incorporar a este centro en parte de un innovador ensayo de forestación utilizando híbridos de roble – raulí.

Este proyecto, impulsado por la Universidad Austral de Chile (Uach), financiado por el Fondo de Innovación Agraria, se denomina “Generación de una nueva opción de forestación utilizando híbridos de roble – raulí como alternativa de alta productividad y adaptación sustentable frente a escenarios de Cambio Climático”.

En este sentido el Director regional de CONAF Julio Figueroa destacó que “esto forma parte del proyecto de reactivación que se viene ejecutando este año en la región por CONAF, en cuanto a formar nuevos bosques y mejorar las especies acá en La Araucanía. Esto va de la mano del mejoramiento que se busca del bosque nativo, de poder tener especies fortalecidas que permitan plantarse en distintas situaciones y poder lograr un producto de mejor calidad, como es la especie de raulí y poder difundirlo a la pequeña y mediana propiedad en los próximos años”.

Fernando Droppelmann, académico de la Universidad Austral, señaló que ”esta iniciativa, tiene por objetivo poder establecer, cual es el mejor material genético para cada una de las condiciones donde fueron establecidas. En este caso que tiene la adaptabilidad de roble, es decir en variados ambientes pero que tenga madera de raulí y eso tiene una importancia en el potencial uso de especies nativas para el futuro y la nueva industria asociada a las especies nativas”.

Al respecto, el director regional de Gendarmería en La Araucanía coronel Diter Villarroel destacó: “Para Gendarmería de Chile, principalmente para el CET de Vilcún este convenio con CONAF tiene una significancia muy grande por cuanto nos ha permitido entregar herramientas de formación para que nuestros usuarios puedan trabajar y proyectar el bosque nativo. La flora nativa en estos momentos es relevante mantenerla en condiciones adecuadas y este trabajo que se está realizando con la colaboración de la Universidad Austral nos permite ser pioneros y generar una proyección auspiciosa para lo que significa el trabajo del CET”.

Aníbal Pauchard habló con France 24 sobre la COP26: “Tiene que haber un cambio en nuestras formas de consumo”

Katerinne Pavez Marchant
UdeC

En entrevista con canal internacional de TV, el director del Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Concepción señaló desde Chile la urgencia de tomar en serio el cambio climático y realizar una vigilancia ciudadana de las propuestas.

La COP26 está en plena marcha y el debate está instalado. Entre los avances, se destaca el compromiso del sector financiero para costear proyectos beneficiosos para el medioambiente, por 130 billones de dólares y el acuerdo en que es necesario mudar hacia el uso de energías más limpias, que han reducido su costo. Sin embargo, también ha habido críticas. Los países en vías de desarrollo, por ejemplo, reclamaron a los países desarrollados el no cumplimiento de la ayuda económica prometida, considerando que son los países pobres los que más sufren las consecuencias del cambio climático.

En este contexto, el académico de la Facultad de Ciencias Forestales UdeC y director del Instituto de Ecología y Biodiversidad, Aníbal Pauchard Cortés, comentó los desafíos pendientes y avances de esta cumbre, en la cadena de noticias France 24. En la ocasión compartió panel con Gustavo Mañez, del Programa de la ONU para el Medio Ambiente en Latinoamérica y Catalina Góngora, de la organización The Nature Conservancy.

El profesor Pauchard señaló que uno de los avances que ha notado es que el tema del cambio climático “ya no es algo de una elite política o académica, sino que está llegando a los hogares de las personas. Se ha ganado en visibilizar el tema, algo que parecía imposible”.

Sin embargo, aseguró que no se siente tan optimista respecto a los acuerdos. “Hay críticas profundas, como que esto parece más bien un lavado de imagen de ciertos países. Hay que tener claridad de que es necesario ir al fondo del asunto y ese cambio va mas allá de cuanto carbono produzco; pasa por qué de modelo económico y de producción tenemos”.

“Tiene que haber un cambio en nuestras formas de consumo y nuestra relación con la naturaleza. Eso es lo que proponemos a través de ITBES, plataforma intergubernamental de biodiversidad y cambio climático: buscar un ángulo distinto en cómo nos relacionamos con la naturaleza”.

Cambios ahora 

El investigador también hizo una crítica a la lentitud de los cambios que se proponen. “la pregunta es por qué no empezar hoy y no en 2030. Por ejemplo en cuanto a los mecanismos de forestación, estos existen y es relativamente sencillo partir con algunas metas en 2021, pero tiene que ver con las negociaciones entre países. La pregunta de fondo es cuán duro será el freno a la deforestación, hay países complicados como Brasil o Argentina, que hasta donde se aun no ha firmado el acuerdo, que tienen usos relevantes del bosque, han avanzado su frontera agrícola”.

Un segundo problema con la reforestación es el tipo de bosque que se plantea. “Ojalá sean bosques naturales, que son los mejores sumideros de carbono en el suelo y en los arboles, que tiene biodiversidad asociada y servicios ecosistémicos para las personas y no simplemente plantaciones de rápido crecimiento que luego serán utilizadas. Eso es parte de la letra chica de cómo para la deforestación toda la comunidad científica y ciudadana debiera estar atenta”.

Los ausentes

Otra arista abordada por el investigador UdeC fue la ausencia de países como Rusia, China y Brasil, que han tenido una participación periférica en la COP26. “Esto es complejo porque ellos son actores clave. Rusia tiene los bosques siberianos, que con un poco de cambio climático va a comenzar a derretirse el permafrost del bosque y tendremos incendios forestales enormes. Sobre China, está el tema de su alto consumo y Brasil, el problema del Amazonas”.

En estos casos, Pauchard aseguró que el llamado debe apelar a la calidad de vida de las personas, más que a lo económico. “Su buena calidad de vida se va a ir al colapso. No podemos seguir viviendo como si el mundo no tuviera cambio climático. Hay que ser preciso con las autoridades y ciudadanos de estos países: el día de mañana no será como antes, no tendrán ni el agua ni el aire ni la alimentación que tenían antes. No es un tema monetario, sino de calidad de vida de cada uno de los seres humanos de este planeta”.

Por lo mismo, hizo un llamado a la acción ciudadana. “Nosotros tenemos que hacer el cambio, tener políticos que nos representen en estos temas. Cuando vaya a votar, piense en el futuro de sus hijos y nietos y para ello debemos tener políticos que nos representen en estos temas”.

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