COP26: Bogotá lidera el cambio hacia una ciudad verde en Latinoamérica

Alcaldes de diversas ciudades de todo el mundo han asistido a la Conferencia sobre el Cambio Climático, la COP26, que se celebra en Glasgow estas semanas. Forman parte del grupo de acción climática C40 y llegaron a la cumbre con sus planes locales para frenar el calentamiento global, pero también con un mensaje claro para los gobiernos nacionales y las corporaciones: piden compromisos firmes de actuación y financiación para llevar a cabo la transición que esta red ya ha iniciado desde sus ciudades.

Con motivo del Día de las Ciudades, que se celebra este jueves en la Conferencia sobre el Cambio Climático, Noticias ONU ha entrevistado a la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, que es presidenta del grupo de regidores que luchan contra el calentamiento global C40 y la primera mujer en llegar a la alcaldía de la capital colombiana.

Ella, al igual que los 1049 alcaldes del grupo, practican con el ejemplo. Desde sus ciudades ya están tomando medidas para mitigar y adaptarse al cambio climático, con disposiciones que van desde la transformación del transporte público a la gestión de residuos, pasando por la reedificación para crear urbes más verdes e inclusivas. 

Claudia López lo tiene claro, los gobiernos locales y los ciudadanos de Bogotá están haciendo su parte. Los bogotanos están cambiando sus modos de vida para hacer posible los planes de acción climática que se llevan a cabo desde la alcaldía. Bogotá fue la primera ciudad Latinoamérica en declarar la emergencia climática desde las filas de la política. 

La alcaldesa está determinada a llevar a cabo una transformación del sistema de transporte público que permita reducir a la mitad las emisiones. De tener una red única de autobuses, ha pasado a tener cinco líneas de metro, dos trenes regionales, siete cables y una larga flota de autobuses eléctricos. Ostenta el título de capital mundial de la bicicleta y cuenta con 560 kilómetros de ciclorrutas. 

La alcaldesa tiene también como objetivo mejorar la gestión de residuos sólidos, que permita transformar estos residuos en energía limpia. Asimismo, la ciudad de Bogotá está en vías de aprobar un plan de ordenamiento territorial que permitirá la transición hacia una ciudad verde. CINU Bogota/José RíosVista panorámica de la ciudad de Bogotá, capital de Colombia. 

Noticias ONU: ¿Cuál es el mensaje que ha traído a COP26?

Claudia LópezVinimos aquí a liderar con el ejemplo, a mostrar nuestros planes de acción climática, a demostrar que los gobiernos locales estamos realmente atendiendo las demandas y las necesidades de la gente, de inclusión social y de cambio verde. Pero también a pedirle a los gobiernos nacionales y las corporaciones globales que hagan su parte del trabajo. 

Nuestros ciudadanos están transformando sus actos de vida, nuestros ciudadanos están pagando sus impuestos a nivel local y nos han apoyado para que tengamos muy ambiciosos planes de acción climática, para que las metas del cambio climático no las cumplamos al 2050, sino, ojalá, a máximo el 2035.

Cinco países, gobiernos nacionales en el mundo, contribuyen con cerca de la mitad de las emisiones, cinco, no quinientos. Esos cinco de verdad tienen que hacer un compromiso de cumplimiento de sus planes de acción climática y también, tanto corporaciones como gobiernos nacionales, deben comprometerse a financiar la transición climática que estamos haciendo desde las ciudades. 

Esperamos que el compromiso de 100.000 millones de dólares anuales en transformación climática se cumpla para que las metas de transformación que mitiguen y se adapten al cambio climático no pasen al 2050, sino antes del 2035.

Noticias ONU: Ha hablado de un gran compromiso que es histórico para la Conferencia sobre el Cambio Climático. ¿Cuál es ese compromiso? 

Claudia López: Es la primera vez, en la COP, después de casi 30 años en la que los gobiernos locales decidimos unirnos y traer nuestra voz. 

A través de C40, logramos que más de 1049 alcaldías en el mundo vinieran, no solo a comprometerse, si no a mostrar sus planes. De esas 1049 ciudades en el mundo, 330 están en Latinoamérica y 15 en Colombia. Somos gobiernos locales que tenemos planes de acción climática, transformación de nuestros sistemas de transporte público a energías limpias y sostenibles; transformación de nuestros sistemas de manejo de residuos sólidos para producir energía; transformación de la construcción de edificios y ciudades en ciudades más verdes e inclusivas. 

De manera que ese compromiso nunca había existido en ninguna COP. Insistimos lo que queremos es mostrar que, con nuestras acciones, estamos hablando menos, haciendo más y que, por lo tanto, necesitamos que el dinero venga a donde las demandas y las necesidades están, que es al nivel local y de las ciudades.

Noticias ONU: Específicamente en Bogotá, ¿qué medidas están tomando en esta lucha contra el cambio climático?

Claudia LópezBogotá tiene una transición muy afortunada en este momento. La principal razón por la que Bogotá está cambiando es porque sus ciudadanos están cambiando, están apoyando políticas de inclusión social, y de transformación energética. 

Por ejemplo, fue la primera ciudad en Latinoamérica en declarar emergencia climática por acuerdo político logrado en el consejo de la ciudad, donde todas las fuerzas políticas, independientemente de su ideología, nos comprometimos a declarar emergencia climática y a fijar metas e inversiones públicas que permitan que Bogotá reduzca en un 15% sus emisiones en el 2024 y por lo menos en un 50% en el 2035. Y a ser carbono neutral en el 2050. En el caso de Bogotá, hay por lo menos cuatro áreas muy importantes. 

La primera es transformación de nuestro transporte público, de un sistema unimodal, basado en buses diésel, a un sistema multimodal con cinco líneas de metros, dos trenes regionales, siete cables; la flota eléctrica de buses más larga que hay en el mundo fuera de China, la tiene hoy Bogotá. Y por supuesto, continuar siendo la capital mundial de la bicicleta, ya tenemos 560 kilómetros de ciclorrutas y tendremos 800 al final de mi gobierno. De manera que esa es la transición energética del transporte, que supone la mitad de las emisiones en Bogotá. Este nuevo sistema multimodal limpio, de energías sostenibles va a permitir que reduzcamos la mitad de esa mitad de emisiones. 

El otro tema crítico es el manejo adecuado de residuos sólidos. Vergonzosamente, Bogotá todavía entierra basuras, lo cual es una tecnología del siglo XIX. Tenemos un plan a diez años para transformar eso en un sistema de manejo de residuos sólidos de economía circular, que nos permita transformar residuos sólidos en energía limpias que a su vez nutran los demás servicios de nuestra ciudad inteligente con energía limpia. 

La tercera gran oportunidad en este momento es la aprobación del plan de ordenamiento territorial. Bogotá ha fallado durante 17 años en actualizar su plan de ordenamiento territorial a ciudad verde, a estándares verdes, a estándares de inclusión social, a estándares de ecoconstrucción. Esperamos que en diciembre de este año el consejo de la ciudad apruebe ese plan de ordenamiento territorial que, entre otras cosas aquí en la COP26 (…)  ha sido reconocido muy audaz, verde, sostenible e inclusivo. 

Noticias ONU: ¿Cómo ve el futuro de las ciudades como presidenta del C40 en medio de todos estos problemas que tenemos en estos momentos con el COVID-19 y todos estos otros retos que tienen las ciudades? ¿Cree que tal vez hay un freno en la lucha contra el cambio climático porque existen cosas como más rápidas que hay que abordar?

Claudia LópezSin duda, la presión de la emergencia del COVID-19 nos puso a todos a trabajar juntos, primero, para salvar vidas y ahora para reactivar la economía. Entonces hay una gran presión por volver a generar crecimiento. 

Pero queremos que ese crecimiento sea justo y sea verde. En vez de que sea una amenaza, sea una oportunidad. La verdad es que cada vez en la historia de la humanidad que ha ocurrido una pandemia siempre ha surgido esta idea que las ciudades son un problema y las ciudades no van a sobrevivir. Y la verdad es que después de cada pandemia, después de la llamada gripe española, hace casi un silgo, después del cólera, después del ébola y ahora después del COVID, las ciudades siempre han salido no solo bien, sino mejores. Siempre se han fortalecido. En vez de menos ciudades, vamos a tener más ciudades; en vez de menos población urbana, vamos a tener más población urbana. 

De manera que la gran oportunidad de juntar la innovación requerida para el cambio climático y la innovación requerida para el posCOVID-19 está justamente en las ciudades donde ya vive el 56% de la población mundial y en muy pocos años el 70% de la población va a vivir. 

Por tanto, la pregunta no es si la humanidad va a vivir o no en ciudades; sino, si va a vivir en ciudades más sostenibles, inclusivas y verdes. Tenemos la tecnología, al nivel local tenemos el capital político, pero necesitamos que las inversiones e incentivos tanto de los gobiernos nacionales como del sector privado se alineen con las demandas de los ciudadanos y el liderazgo de las ciudades para poder sacar esta agenda adelante.

COP26: Las promesas “suenan huecas” cuando los combustibles fósiles siguen recibiendo billones en subvenciones, dice Guterres

Los gobiernos deben trabajar por igual en la mitigación, adaptación y financiación del clima. No pueden conformarse con el “mínimo común denominador”, afirmó el titular de la ONU en Glasgow, donde las cruciales negociaciones sobre el clima se encuentran en su recta final. Al mismo tiempo, 13 países, entre ellos Costa Rica, lanzaban una nueva alianza para acabar con el gas y el petróleo, y, en otras salas, el tema de las ciudades era el centro de atención.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, confesó este jueves a los delegados que se sentía inspirado por la movilización de la sociedad civil, incluidos los jóvenes, las comunidades indígenas, los grupos de mujeres, las ciudades y el sector privado, y destacó cómo la lucha por la acción climática requiere la participación de todos.

“Sabemos lo que hay que hacer. Mantener a nuestro alcance el objetivo de 1,5º significa reducir las emisiones a nivel mundial en un 45% para 2030. Pero con el actual paquete de contribuciones determinadas a nivel nacional, incluso aunque se apliquen en su totalidad, las emisiones seguirán aumentando en 2030”, recordó a los participantes en un acto de alto nivel en la sesión plenaria.

A continuación, comentó el último análisis que han llevado a cabo varias agencias para el clima y el medio ambiente de la ONU, que muestra que, incluso aunque se asuman las últimas promesas y compromisos de la Conferencia sobre el Clima de la ONU, la COP26, estamos encaminados a un aumento del calentamiento global muy por encima de los 2º.

“Acojo con satisfacción el reconocimiento de este hecho en el acuerdo de cooperación entre Estados Unidos y China de ayer, un paso importante en la dirección correcta. Pero las promesas suenan vacías cuando la industria de los combustibles fósiles sigue recibiendo billones en subvenciones, según el Fondo Monetario Internacional. O cuando los países siguen construyendo centrales de carbón o cuando el carbono sigue sin tener precio”, subrayó.

Guterres hizo un llamamiento a todos los países, ciudades, empresas e instituciones financieras para que reduzcan de forma “radical, creíble y verificable” sus emisiones y descarbonicen sus carteras, a partir de ahora mismo.UNRIC/Miranda Alexander-WebberEl Secretario General António Guterres se dirige a los delegados en la Conferencia sobre el Clima de la COP26 en Glasgow, Escocia.

Balance de los progresos y una nueva manera de medirlos

Aunque Guterres reconoció que los esfuerzos actuales para hacer frente al cambio climático están lejos de ser suficientes, destacó los avances logrados durante la COP26 en Glasgow, como el compromiso de detener y revertir la deforestación, varios compromisos de lograr las emisiones cero de las ciudades, y otras alianzas y promesas sobre la eliminación del carbón y la inversión en energías limpias en todo el mundo.

“Necesitamos que las promesas se pongan en práctica. Necesitamos que los compromisos se conviertan en algo concreto. Necesitamos que las acciones se verifiquen. Necesitamos salvar la profunda y real brecha de credibilidad”, añadió, diciendo que, como ingeniero, sabe que las estructuras duraderas necesitan cimientos sólidos.

El Secretario anunció que creará un grupo de expertos encargado de proponer normas claras para medir y analizar los compromisos sobre emisiones cero de los agentes no estatales, que presentará una serie de recomendaciones el próximo año.

“Debemos ser capaces de medir los progresos conseguidos y de ajustarlos cuando se desvíen del camino (…) Ahora debemos centrarnos en la calidad y la aplicación de los planes. En la medición y el análisis. En la presentación de informes, la transparencia y la rendición de cuentas”, dijo, pidiendo a los agentes que cooperen con la ONU y rindan cuentas entre sí.

“Sólo juntos podremos mantener los 1,5 º a nuestro alcance y el mundo equitativo y resiliente que necesitamos”, concluyó.Noticias ONU / Laura QuiñonesManifestación ante la Conferencia sobre el Clima COP26 en Glasgow, Escocia, en representación de las víctimas de la crisis climática.

El tiempo se acaba para el petróleo y el gas: Se forma una nueva alianza

En un nuevo paso positivo, a primera hora del día, y en línea con el llamamiento de Guterres, once países presentaron en la COP26 la “Alianza más allá del petróleo y el gas” (BOGA).

Irlanda, Francia, Dinamarca y Costa Rica, entre otros, y algunos gobiernos subnacionales, lanzaron una alianza inédita para fijar una fecha de finalización de la exploración y extracción nacional de petróleo y gas. Hasta ahora sólo se habían hecho anuncios similares sobre el carbón.

Los miembros principales de esta alianza declararon durante una rueda de prensa que se comprometían a poner fin a todas las nuevas concesiones, rondas de licencias y arrendamientos.

“Se trata de la valentía de venir realmente con acciones concretas. Escuchamos al mundo más allá de estas paredes y sabemos que la ciencia es clara en cuanto a la necesidad de acelerar las medidas de actuación. Y cuando hablamos de cómo hacerlo, estamos abordando la parte de la acción de la demanda y aunque sabemos que es importante (…) no podemos olvidarnos de la oferta. Tenemos que hablar de esto”, dijo Andrea Meza, ministra de Ambiente y Energía de Costa Rica durante una rueda de prensa.

“Cada dólar que invertimos en proyectos de combustibles fósiles es un dólar menos para las energías renovables y para la conservación de la naturaleza… se trata de cómo aprovechar la dinámica para iniciar este diálogo”, añadió.

Los miembros de la Climate Action Network, de la que forman parte más de mil organizaciones de la sociedad civil, aplauden la iniciativa, que califican de “largamente esperada”.

“¿Por qué es significativo? Porque estamos en la Conferencia sobre el Clima, la COP26, y por primera vez tenemos un proyecto de las decisiones de Glasgow que incluye los combustibles fósiles (…) El lanzamiento de la alianza BOGA significa que las cosas están cambiando, que la conversación sobre el cambio climático está evolucionando, y que la necesidad de eliminar todos los combustibles fósiles ya no es tabú para muchos países”, dijo Romain Ioaualalen, director de la campaña de política global de Oil Change International.

Para él, la alianza plantea una sencilla pregunta a todos los países que están negociando en la COP26 y, en particular, a los países del Norte Global que siguen produciendo masivamente petróleo y gas y no tienen planes para dejar de hacerlo.

“La pregunta es ¿dónde está su plan? ¿Dónde está su plan para hacer caso a la ciencia? Sabemos que los combustibles fósiles son la causa del cambio climático desde hace décadas”, dijo el Ioaualalen.Captura de pantalla de vídeoClaudia López, la alcadesa de Bogotá, Colombia, y miembro del grupo de ciudades C40, llegó a la COP26 para presentar las medidas que llevan en Bogotá para reducir el calentamiento global y para reclamar más compromiso y financiación. 

El compromiso de ciudades de todo el mundo

California es una de las ciudades fundadoras de la nueva alianza BOGA. Mientras tanto, otras muchas ciudades del mundo, 1049 para ser exactos, presentaron al inicio de la conferencia su compromiso para llegar a ser ciudades con cero emisiones en 2050 y reducir a la mitad sus emisiones en 2030.

“De los casi 30 años de reuniones de la Conferencia sobre el Clima, la COP26 es la primera en la que los gobiernos locales y de las ciudades acudieron bajo una misma voz y predicando con el ejemplo. Es la primera vez que pudimos mostrar el compromiso de 1049 ciudades que ya tienen medidas de actuación e inversión en la lucha contra el cambio climático. Nos reunimos para mostrar ese compromiso y para pedir a los gobiernos nacionales y a las empresas privadas que pongan de su parte, que alineen sus incentivos y sus inversiones con los planes de acción climática y con las demandas de nuestros ciudadanos para un cambio real”, declaró a Noticias ONU Claudia López, alcaldesa de Bogotá (Colombia) y también copresidenta del grupo de ciudades C40, que redactó el compromiso.

El último tema de las jornadas temáticas de la COP26 era precisamente “Las ciudades, regiones y los entornos construidos”, que destaca que con el 68% de la población mundial viviendo en las ciudades para 2050, es vital construir un futuro sostenible y resiliente.

“Los alcaldes son los que trabajan sobre el terreno, los más cercanos a la gente y necesitamos obtener resultados, no importa de qué afiliación política son; cuando las tormentas y los fenómenos meteorológicos extremos llegan, y ahora llegan con mayor frecuencia e intensidad, cuestan más”, dijo Sylvester Turner, alcalde de la ciudad de Houston, en Estados Unidos, explicando cómo el trabajo en las ciudades puede ser el motor de la acción nacional.

Para 2050, 1600 millones de personas que viven en las ciudades estarán expuestas regularmente a temperaturas extremadamente altas y más de 800 millones serán vulnerables a la subida del nivel del mar y a las inundaciones costeras.

Los anfitriones de la COP26 destacan que acelerar la transición hacia las emisiones netas cero para las ciudades del mundo será vital para lograr el objetivo de mantener el calentamiento global cerca de los 1,5 º.Unsplash/chuttersnapLas ciudades sostenibles ayudan a combatir los efectos del cambio climático.

Construir un futuro mejor

Según ONU Hábitat, las ciudades consumen el 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero representan menos del 2% de la superficie de la Tierra.

Hoy, la directora de Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Inger Andersen, ha participado en un panel de la COP26 para pedir construcciones más eficientes desde el punto de vista energético.

“Construimos el equivalente a nuevos edificios del tamaño de París cada semana y si esa es la forma en la que se espera que nos expandamos, tenemos que pensar en cómo lo hacemos por el clima, la biodiversidad, la habitabilidad y la calidad de vida. Tenemos que construir mejor”, dijo.

Según Andersen, los edificios y las construcciones son responsables del 37% de las emisiones de CO2, y los materiales de construcción, como el cemento, representan el 10% de las emisiones mundiales.

También señaló que más de la mitad de los edificios que se levantarán en 2060 aún no se han construido.

“No ponemos suficiente énfasis en la resiliencia, el típico edificio construido hoy seguirá en uso en 2070, y el impacto climático que tendrá que soportar la construcción será muy diferente. La renovación puede ofrecer tanto un alto nivel de eficiencia como de habitabilidad”, explicó.

Según la agencia para el medio ambiente, sólo 19 países han añadido medidas relativas a la eficiencia energética de los edificios y los han puesto en marcha, y la mayor parte de las construcciones futuras se producirán en países sin estas medidas.

“Por cada dólar invertido en edificios energéticamente eficientes, vemos que 37 se destinan a edificios convencionales, que son energéticamente ineficientes. Tenemos que dejar de lado estos cambios graduales porque son demasiado lentos, necesitamos una verdadera transformación del sector. Tenemos que construir mejor”, dijo, pidiendo a los gobiernos que fueran más ambiciosos en este sentido si quieren cumplir la promesa de las cero emisiones.https://www.youtube.com/embed/3YzIZPEweFY?list=PLZ4sOGXTWw8E52arV33cDNQ39nOQN7Cb0&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fnews.un.org

En qué punto están las negociaciones: “Todavía no hay un acuerdo”.

Por su parte, el presidente de la COP26, Alok Sharma, ofreció un repaso del estado de las negociaciones de las últimas 24 horas. Dijo que las discusiones sobre el objetivo mundial de la adaptación habían concluido, y que esperaba que se aprobaran. Sharma reconoció que hay progresos y un espíritu de cooperación y civismo que se ha demostrado a lo largo de las negociaciones, pero dijo que “todavía no han llegado” a las cuestiones más decisivas.

“Todavía queda mucho trabajo por hacer, y la COP26 se cerrará mañana al final día; el tiempo se acaba”, dijo a los periodistas, asegurando que los negociadores se están “arremangando” ahora para encontrar soluciones que se han eludido durante seis años.

“Las negociaciones sobre la financiación tienen que acelerarse y tienen que acelerarse ahora”, añadió.

El presidente de la COP26 también dijo, haciéndose eco de las palabras de Guterres, que el mundo tiene que estar a la altura del reto y ser más ambicioso.

Ministerio del Medio Ambiente y PNUD inician proyecto para elaborar primer mapa de las “Áreas Esenciales para el Soporte de la Vida” en Chile

Durante la ejecución del proyecto, las partes interesadas de Chile trabajarán con el objetivo de crear un mapa de áreas que en conjunto proporcionan servicios ecosistémicos y beneficios claves para sostener la vida humana, incluyendo purificación de agua, provisión de alimentos, reducción del riesgo de desastres, y estabilización del clima.

Así se buscará contar con un mapa nacional de áreas prioritarias esenciales para la protección, restauración y gestión sostenible de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos, así como también de áreas prioritarias para la implementación de soluciones basadas en naturaleza, que permitan mitigar y mejorar las capacidades de adaptación del país ante el Cambio Climático.

“Las relaciones entre biodiversidad, servicios ecosistémicos, adaptación climática y bienestar social son conexiones que, junto a las Soluciones Basadas en la Naturaleza, representan una parte fundamental de la Estrategia Climática de Largo Plazo de Chile recientemente presentada, la que junto al mapa de áreas ELSA, nos permitirá focalizar de manera eficiente los diferentes esfuerzos y recursos en la conservación de nuestro patrimonio natural” afirmó la Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt.

Este mapa se creará siguiendo pasos como identificar las prioridades de las políticas públicas ambientales y/o de sustentabilidad relevantes para la determinación de las áreas ELSA; Identificar y recopilar los datos nacionales y mundiales para guiar el análisis; Definir la protección, gestión y restauración en el contexto nacional; Diseñar un análisis científico personalizado de ELSA basado en la visión y los datos nacionales; Establecer los parámetros de análisis de ELSA con los expertos nacionales; Crear mapas ELSA para localizar las áreas donde la protección, la gestión sustentable y la restauración pueden contribuir al logro de las prioridades nacionales; Revisar los mapas ELSA con expertos nacionales; Elaborar recomendaciones políticas para aplicar los descubrimientos; y Actuar y controlar los resultados.

Por su parte, en la apertura del primer taller participativo para la elaboración del mapa ELSA de Chile, Claudia Mojica, Representante Residente del PNUD en Chile destacó la importancia de las contribuciones de la naturaleza para el logro de los objetivos y metas de la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible, recalcando que “todos los esfuerzos que realizan los sectores productivos y los Estados por mejorar la calidad de vida de las personas, dependen directa o indirectamente de la naturaleza, de sus ciclos, sus procesos, y de los bienes y servicios que ella nos proporciona. Por lo tanto, la constatación de que, en Chile, al igual que en el resto del planeta, esa riqueza de biodiversidad está siendo crecientemente amenazada, constituye una limitante importante para avanzar en el cumplimento de los ODS y sus metas de desarrollo humano sostenible, tanto a nivel global, como al interior de nuestro país”.

De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Diversidad Biológica y los Servicios de los Ecosistemas (IPBES), en la actualidad un 75% de la superficie terrestre estaría significativamente alterada, y un millón de especies de plantas y animales enfrentarían la extinción. Simultáneamente, y de acuerdo con el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial, los efectos del cambio climático y de la pérdida de biodiversidad se dejarán sentir en todo el planeta, siendo dos de las mayores amenazas para la humanidad. En la misma línea, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), nos ha alertado en su último informe, que solo tenemos una década para evitar los impactos catastróficos del cambio climático.

Teniendo en consideración estos grandes desafíos, y la convicción de que protegiendo, restaurando o gestionando de forma sostenible la naturaleza, el proyecto ELSA Chile busca, a través de una estrategia colaborativa, y el uso tanto de la mejor información como del conocimiento científico disponible, identificar las áreas esenciales para la vida y el planeta en la escala nacional, y así construir verdaderos mapas de esperanza que orienten la toma de decisiones de manera integral y eficiente en las diversas políticas públicas ambientales que Chile impulsa.

La era de los automóviles propulsados por combustibles fósiles en el punto de mira de la COP26

Un mundo en el que todos los vehículos sean eléctricos y asequibles, donde los buques de transporte marítimo utilicen solo combustibles sostenibles y los aviones funcionen con hidrógeno ecológico puede sonar a ciencia ficción, pero en la COP26 muchos gobiernos y empresas dicen que van a hacerlo realidad; al mismo tiempo que en otras salas se discute el posible acuerdo final de la Conferencia sobre Cambio Climático.

El miércoles fue otro día de nuevos anuncios, declaraciones y creación de coaliciones, esta vez centrado en el sector del transporte, responsable de aproximadamente una cuarta parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Las emisiones del sector se han duplicado con creces desde 1970, y alrededor del 80% del aumento se debe a los vehículos de carretera. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente(PNUMA) calcula que el sector del transporte mundial depende casi por completo de los combustibles fósiles. 

Pero esto podría cambiar en los próximos decenios. 

En la Conferencia sobre Cambio Climático, la COP26, más de cien gobiernos nacionales, ciudades, estados y grandes empresas han firmado la Declaración de Glasgow sobre automóviles y furgonetas con cero emisiones para poner fin a la venta de motores de combustión interna en 2035 y en los principales mercados del mundo en 2040. Al menos trece países se han comprometido también a acabar con la venta de vehículos pesados que utilizan combustibles fósiles para 2040. 

Desde muchas ciudades, las iniciativas ya están en marcha, como en las ciudades latinoamericanas de Bogotá, Cuenca y Salvador, que tienen por objetivo conseguir flotas de transporte público de emisiones cero para 2035.

“El mensaje para los responsables de la toma de decisiones es: Tenemos que asegurarnos de que empezamos a normalizar que, para 2035, debemos dejar de vender coches de gasolina y diésel. Para los autobuses, será antes, 2030; el transporte pesado, puede tardar algo más, 2040. La cuestión es acostumbrarse a la idea de tener un calendario para poder pasar a opciones de cero emisiones en todas las áreas. Esto no es sólo para los mercados avanzados de los países en desarrollo, sino también para las economías en vías de desarrollo, porque sabemos que la peor contaminación está allí”, dijo Mónica Araya, de la iniciativa mundial Drive Electric Campaign.

Araya lo ha dejado muy claro: durante la transición, los países en desarrollo no pueden convertirse en el vertedero de la vieja tecnología de los más ricos, sino que deben ser vistos como impulsores del gran cambio. 

“Crecí en Costa Rica. Recuerdo que iba a la escuela en un autobús de tercera mano importado de Estados Unidos. Esa experiencia ha marcado gran parte de mi pensamiento en torno a esta transición. Sé que, por un lado, tenemos que asegurarnos de transformar los grandes mercados que producen camiones, autobuses, coches, (pero también) tenemos que activar los cambios en esos mercados para que haya un efecto dominó”, explicó.Noticias ONU/Daniel DickinsonUn buque portacontenedores llega a Nueva Orleans, en Estados Unidos.

Una industria del transporte marítimo ecológica

El sector del transporte marítimo también ha tomado medidas hoy, con 200 empresas de toda la cadena de valor del transporte marítimo que se han comprometido a ampliar y comercializar buques y combustibles de emisiones cero para 2030. También han pedido a los gobiernos que establezcan las regulaciones y la infraestructura adecuadas para favorecer una transición justa para 2050.

Al mismo tiempo, 19 países han firmado la Declaración de Clydebank para apoyar el establecimiento de rutas de navegación sin emisiones. Esto supone la creación de al menos seis corredores marítimos de emisiones cero para mediados de esta década, y se aspira a ver muchos más en funcionamiento para 2030.

“Hay unos 50.000 buques mercantes en el mundo, así que la tarea es grande, y creo que los distintos sectores del transporte marítimo avanzarán a ritmos diferentes. Por eso, el compromiso de la Declaración de Clydebank con los corredores verdes permite a los primeros en probar la tecnología, reducir los costes, crear la política, habilitar los ecosistemas necesarios y que otros puedan aprender de ello y seguirles”, explicó a UN News Katharine Palmer, defensora de alto nivel del cambio climático de la ONU. 

Estos corredores verdes supondrían que los barcos que transportan mercancías por todo el mundo viajarían sin utilizar combustibles de hidrocarburos y en su lugar utilizarían combustibles derivados del hidrógeno verde (hidrógeno generado por energía renovable), electricidad renovable y otras opciones sostenibles.

“También incluye el compromiso con los productores de energía para que puedan producir suficiente combustible (verde). Será necesaria una colaboración público-privada con los gobiernos para poner en marcha las políticas necesarias”, añadió la experta. 

Entre otras buenas noticias, nueve grandes marcas, entre ellas Amazon, IKEA, Michelin, Unilever y Patagonia, han anunciado que cambiarán el 100% de su transporte marítimo por buques con combustible cero en carbono para 2040.Banco Mundial/Arne HoelUn avión en pista, en Ghana.

El reto de la aviación

Las empresas del sector de la aviación y los grandes clientes corporativos también anunciaron una actualización de su “Coalición cielos limpios para el mañana”, cuya misión es acelerar el despliegue de combustibles de aviación sostenibles. 

Ochenta signatarios se han comprometido, hoy, a impulsar el combustible verde hasta el 10% de la demanda mundial de combustible para aviones en 2030. 

Estos “combustibles verdes” se producen a partir de materias primas sostenibles, como el aceite de cocina, el aceite de palma de los animales o plantas, y los residuos sólidos de hogares y empresas, y son muy similares en su química al combustible fósil tradicional para aviones.

Si se consigue, se reducirá 60 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono al año y se crearían unos 300.000 empleos verdes. 

¿Pero qué pasa con la energía solar o eléctrica? Según Lauren Uppink, responsable de Aviación del Foro Económico Mundial, podría ser posible para vuelos cortos en el futuro.

“Habrá una pequeña parte de la demanda energética que dependerá de nuevas tecnologías como el hidrógeno y la batería eléctrica, pero para los vuelos de larga distancia no son factibles por su física. Así que los combustibles sostenibles para la aviación son nuestra única solución para descarbonizar y volar con neutralidad de carbono”, dijo a Noticias ONU.

La experta también anunció que los primeros aviones eléctricos y de hidrógeno posiblemente comenzarán a despegar en 2030, y que la transición de la industria también podría generar miles de empleos verdes en los países en desarrollo. Unsplash/Appolinary KalashnikovaLa energía impia, como la eólica, es un elemento clave para alcanzar las cero emisiones de gases de efecto invernadero.

Hay texto del proyecto de acuerdo de la COP26

Además del transporte, el gran tema “no oficial” de la conferencia del miércoles fue el proyecto de acuerdo de la COP26 publicado por la presidencia, un adelanto de lo que será el resultado final de la conferencia este viernes.

El documento insta a los países a reforzar sus compromisos nacionales y a presentar sus estrategias para sus planes de Cero emisiones para 2022, con el fin de mantener el objetivo de los 1,5 grados alcanzable.

También incluye, por primera vez en un texto final de la Conferencia sobre Cambio Climático, una mención a las “pérdidas y daños” y un llamamiento para acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles. 

“Los ojos del mundo están muy pendientes de nosotros. Así que les pido que estén a la altura del desafío. Todos hemos hecho un cambio de marchas esta semana para acelerar el ritmo y sigo teniendo la intención de terminar la COP26 al final del viernes, ¡este viernes, para que quede claro!”, dijo Alok Sharma a los negociadores durante un balance informal en la sesión plenaria que provocó algunas risas nerviosas en la sala (las negociaciones de la COP son conocidas por traspasar el último día oficial).

Más tarde, Sharma explicó a los periodistas que el texto, redactado por su oficina, se modificará y evolucionará a medida que los países empiecen a ocuparse de los detalles, pero que el compromiso de acelerar las medidas de actuación en esta década debe ser “inquebrantable”.

“Quiero dejar claro que no pretendemos reabrir el Acuerdo de París, el Acuerdo de París establece claramente el objetivo de una temperatura muy por debajo de los 2 grados y seguir esforzándose por conseguir los 1,5 grados”, dijo, añadiendo que la presidencia pretende trazar un camino a través de los tres pilares principales de París: financiación, adaptación y mitigación.

Calificó el borrador final del texto como una tarea “desafiante”, pero recordó que hay mucho en juego si no se alcanza un resultado realmente ambicioso. 

“Todo el mundo debe llegar a un compromiso. Todo el mundo sabe lo que se juega en esta negociación. Lo que acordemos en Glasgow marcará el futuro de nuestros hijos y nietos, y sabemos que nadie quiere fallarles”, dijo a los periodistas.

Sharma citó las palabras de la primera ministra de Barbados, Mia Motley, la semana pasada: “2 grados para su país y muchos otros es una sentencia de muerte”.

“Estamos luchando con uñas y dientes para que tengamos un resultado ambicioso, y he recordado a los negociadores que los líderes mundiales establecieron algo ambicioso la semana pasada y tenemos que cumplir con ello. (Si eso no ocurre) los negociadores y los líderes mundiales van a tener que mirar a los ojos a los ciudadanos de sus países y de otros países, y explicarles por qué no lo hemos conseguido”, subrayó.

La sociedad civil: no basta con crear ilusiones, se necesitan medidas

Los miembros de la ONG Red de Acción por el Clima dijeron que acogían con satisfacción la primera mención a las “pérdidas y daños”, reconociendo que las comunidades que se enfrentan a los retos de la reconstrucción y la recuperación después de los desastres climáticos necesitan el apoyo del mundo para hacerlo, pero dijeron que las palabras del texto eran sólo “palabrería”.

“A la hora de la verdad, no supondrán ninguna diferencia para las comunidades, los pequeños agricultores, las mujeres y las niñas del Sur Global. Este texto seguirá sin hacer nada por los más afectados por las mortales inundaciones, los ciclones, las sequías y la subida del nivel del mar. Se trata una vez más de retórica vacía; establecer que es una cuestión urgente no significa nada si no hay compromiso de actuar. Y si la COP26 no acompaña su reconocimiento de la urgencia con unas medidas reales para abordarla, para satisfacer las necesidades de las personas en primera línea de la crisis, entonces todo caerá en saco roto. Un texto que crea la ilusión de medidas de actuación es posiblemente peor que no tener ningún texto”, dijo Teresa Anderson, coordinadora de Política climática de Actionaid International.

Dijo que estaban “hartos” de este “simulacro” y de que los líderes mundiales “se queden sentados” mientras la devastación sigue su curso.

“Es realmente significativo que, por primera vez, se haya hecho referencia a las subvenciones a los combustibles fósiles; aunque sea de forma insuficiente, es un paso importante del que se puede partir. Tienen que volver a hacerlo bien, haciendo referencia a todos los combustibles fósiles, no sólo al carbón, y reconociendo la equidad, exigiendo más a los mayores contaminantes, y vinculando el llamamiento a la acción con la financiación para los países en desarrollo”, añadió.

Por último, calificó las promesas de “cero neto” como un mito utilizado por los contaminadores y los gobiernos para “embaucar” a la gente con una falsa sensación de seguridad de que se está abordando la crisis climática.

“Si se rasca la superficie de un objetivo neto cero, es probable que se busque en vano la transformación sistémica radical de los sistemas energéticos, alimentarios, de transporte e industriales que tan urgentemente se necesitan para garantizar un planeta habitable. Debemos elegir entre los objetivos netos cero y el objetivo de los 1,5 porque no podemos tener ambos. El texto habla de intensificar la acción climática para alcanzar el objetivo del 1,5, pero las matemáticas de este documento no cuadran”, dijo Anderson. 

La activista dijo a los periodistas que con el documento los líderes “nos siguen fallando” con palabras huecas que se alejan de la escala del “enorme desafío al que se enfrenta la humanidad”.

“¿Dónde está el apoyo para ayudar a las personas que se ven obligadas a recoger los pedazos de los desastres climáticos? ¿Dónde están las medidas para hacer frente a toda esta urgencia? y ¿dónde están los compromisos para limitar el calentamiento global o para respaldar la financiación del clima?”, concluyó.

Araucanía: cuna de aislantes sustentables agroforestales para viviendas de alto desempeño térmico

Se trata de dos proyectos de investigación, uno en Temuco liderado por la Ufro y otro en Gorbea por la empresa forestal Folimag. Elaborados con celulosa en base a papel reciclado, paja de trigo y residuos forestales tienen alto desempeño térmico, bajo impacto ambiental y ponen en valor desechos agrícolas y madereros, en sintonía con la economía circular.

Contribuir a la construcción sustentable de viviendas, mediante el uso de materiales naturales, de origen local, eficientes y de baja huella de carbono, son objetivos que definen a dos proyectos desarrollados en La Araucanía. Con similitudes, pero en diferentes etapas de desarrollo, ambos pueden contribuir a la eficiencia energética de las viviendas para climatización, en una zona del país con clima frío y altos niveles de contaminación atmosférica, debido al uso excesivo de leña para calefacción en viviendas con una deficiente aislación.

Láminas de madera y paja

“Desarrollo de materiales aislantes sustentables en base a desechos forestales y agrícolas” es una iniciativa de la empresa Folimag, con el apoyo técnico del Instituto Forestal (Infor), el Instituto Fraunhofer de Investigación en Madera de Alemania y la empresa germana Inserco, con financiamiento de Corfo a través de su plataforma de apoyo a la innovación Eureka. 

En su planta ubicada en Gorbea, Folimag desarrolla productos de maderas nativas y exóticas, cuyos socios además son productores agrícolas. De ambas actividades quedan remanentes que eran considerados desechos, como láminas de madera, paja de trigo y de avena. Pero un cambio de mirada a estos residuos, bajo el prisma de la economía circular, los puso en valor como materia prima para desarrollar aislantes sustentables para la construcción de viviendas.

“Su principal valor agregado es ir a la vanguardia de la economía circular. Además, promueve la edificación a través de materiales más sostenibles y energéticamente eficientes, dado que actualmente la mayor parte de las viviendas cuentan con un alto consumo energético para calefacción. Por otro lado, permite reincorporar residuos al ciclo productivo de manera de aumentar su valor, disminuyendo de manera importante estas pérdidas de la industria”, sostiene Carolina González, directora de Innovación Sostenible de Corfo.

En su primera etapa, el proyecto determinó la disponibilidad de residuos agroforestales, tanto en Folimag como en La Araucanía y Los Ríos, regiones de referencia para esta investigación. La empresa dispone de unas 7.000 toneladas anuales de materia prima agroforestal para el desarrollo de tableros aislantes, mientras en las dos regiones se generan cerca de 1.200.000 toneladas de paja de avena y de trigo. En tanto, según datos del Infor, La Araucanía tiene un potencial de hasta 101.000 toneladas de residuos forestales de post cosecha de plantaciones de pino radiata y eucalipto, mientras en Los Ríos dispone de valores entre los 4.900 y 7.700 toneladas de desechos forestales. 

“Por lo tanto, hay una disponibilidad importante de materia prima, tanto a nivel de la empresa como de las regiones estudiadas”, señala Alejandra Schueftan, directora del proyecto e investigadora del Infor. “La utilización de desechos forestales y agrícolas en la producción de aislantes térmicos para la construcción es de gran importancia para nuestro sector y para el medio ambiente por varias razones: son muy abundantes en la zona sur,  aumentan el valor de los bosques, se disminuye el aporte de CO2 al evitar su quema, disminución de la contaminación atmosférica en las ciudades al requerir menos energía para calefacción y son un aporte a la  economía circular, entre otras”, sostiene Marcelo Bonnefoy, gerente Corma Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. 

“Nuestra principal motivación fue darles uso y valor a los desechos de nuestros procesos productivos, para convertirlos en tableros aislantes para viviendas, de distintos espesores y densidades, que son sustentables y competitivos con los materiales aislantes convencionales”, comenta Francisco Fuchslocher, gerente general de Folimag. 

“Es un material que tiene un gran potencial de aportar a la sustentabilidad de los proyectos, porque además de reducir el consumo de energía (para climatizar viviendas) tiene un proceso de producción de bajo impacto ambiental, especialmente en comparación con otros materiales aislantes”, añade Alejandra Schueftan.

La iniciativa comenzó en 2018 y a la fecha, tanto la materia prima como los prototipos de tableros aislantes han superado con éxito las pruebas técnicas en laboratorios del Instituto Fraunhofer en Alemania, para comprobar su buen desempeño térmico, acústico y de resistencia al fuego. 

“A escala piloto, los resultados muestran que la materia prima se puede utilizar para fabricar y desarrollar materiales aislantes y elementos de construcción. Estos resultados son consistentes con otros estudios internacionales sobre el desarrollo de materiales basados en residuos de procesos agrícolas y forestales”, dice la investigadora.

El próximo desafío para este proyecto es desarrollar la construcción de una casa prototipo con aislante natural en sus muros, para demostrar en una obra las condiciones de aislación ya probadas en laboratorio. Para inicios del próximo año deberían tener edificada la vivienda prototipo. 

Vivienda Origen: del laboratorio al mercado

Un segundo proyecto en la misma línea lo impulsa el Laboratorio de Eficiencia Energética del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la Universidad de la Frontera. El “Desarrollo de un material aislante compuesto, en base a fibras naturales residuales y celulosa reciclada para aislación térmica en edificaciones mediante técnica de insuflado”, s una investigación que en su primera etapa contó con financiamiento de Innova UFRO y de Corfo. En la iniciativa colaborativa también participaron el MINVU, Constructora Santa Magdalena, la empresa Iglú, la ONG Sembra y la empresa Ingeniería Sustentable.

El trabajo logró desarrollar, validar y certificar un material aislante térmico para viviendas, fabricado en base a celulosa de papel de diario y residuos de paja de trigo, el cual tiene alta capacidad aislante y es apto para ser aplicado mediante la técnica de insuflado (inyección a presión) en muros de tabiquería. 

“Este material tiene una capacidad de aislación térmica similar a la lana de vidrio o el poliestireno expandido. Pero al ser un aislante natural en base a residuos tiene bajo impacto ambiental en su desarrollo y, además, es biodegradable, atributos que no tienen los aislantes convencionales”, explica el Dr. Juan Pablo Cárdenas-R, académico de la UFRO que lidera el proyecto.

Alineada con la economía circular, la iniciativa logró dar un salto cualitativo, que fue pasar de ser un prototipo de investigación en laboratorio a materializarse como nuevo producto aislante de origen natural en la construcción de las 53 casas que conforman “Vivienda Origen”, un proyecto habitacional con subsidio rural DS 10 del Minvu, en el sector Boyeco, a 20 kilómetros de Temuco. 

El proyecto habitacional fue ejecutado por Constructora Santa Magdalena, que confió en esta innovación local para incorporarla como solución de aislación en la fachada principal y posterior de las viviendas, que tienen un modelo base de 59 m2 y otro de 71 m2. Otro elemento destacado en Vivienda Origen es la quincha, un ancestral método constructivo utilizado en el sur que complementa la aislación con un revestimiento de arcilla en el interior y exterior de los muros. “Incursionar en el uso de nuevos materiales y explorar técnicas de construcción ancestrales en el desarrollo de proyectos es parte de nuestro ADN como constructora”, afirma Gian Capurro, gerente general de Constructora Santa Magdalena.

En tanto, Nicolás Undurraga, socio de Iglú, empresa especializada en aislación en base a celulosa proyectada, destaca las propiedades de este material, uno de las materias primas utilizadas en el nuevo aislante desarrollado por la Ufro. “La celulosa tiene una huella de carbono negativa. Aporta no solo a la aislación e inercia térmica de las viviendas, además este material aplicado con la técnica del insuflado logra alta densidad, por lo que se transforma en un potente aislante acústico. Así también, está certificado como un retardante del fuego, además repele roedores, termitas y su vida útil supera los 70 años”.

Por último, el académico y el socio de Iglú ven proyecciones al nuevo material aislante, que logró incorporarse en la construcción de viviendas con subsidio rural del Minvu en La Araucanía. “Los aislantes en base a fibras naturales lentamente van recuperando el terreno perdido frente a los aislantes no renovables de uso masivo”, dice Nicolás Undurraga. “El proyecto de 53 casas en Boyeco se puede replicar, tiene pertinencia cultural, aislación térmica de origen natural que es competitiva y con un bajo impacto ambiental. Es sustentabilidad aplicada a la arquitectura”, concluye Juan Pablo Cárdenas-R. 

CEHUM abre inscripciones para el V Curso para Guía Bilingüe de Aviturismo

Con el objetivo de entregar los conocimientos y herramientas básicas para iniciar una formación como guía de aviturismo con un uso práctico asociado del idioma inglés, el CEHUM ha abierto las inscripciones para la quinta versión de este curso que se realizará entre el 4 de diciembre y el 25 de enero. 

En la región de Los Ríos se han registrado más de 215 especies de aves y cada vez más son las personas interesadas en aprender a reconocerlas y disfrutar de su belleza. Generar rutas para su avistamiento e incentivar las buenas prácticas para desarrollar esta actividad como atractivo turístico, que además pueda asociarse a otros emprendimientos en el turismo de naturaleza, son algunos de los objetivos que el Centro de Humedales Río Cruces de la UACh quiere potenciar con la formación de guías bilingües de aviturismo. 

La primera versión de este curso se realizó en 2018 y desde entonces ha sido una de las actividades más reconocidas del eje de educación ambiental que el CEHUM promueve. Patricia Möller, coordinadora de educación ambiental del CEHUM y encargada de este curso, valoró el interés de decenas de jóvenes que ven en este curso una oportunidad laboral a futuro. “Tenemos varios egresados de nuestro curso trabajando activamente en aviturismo o en actividades asociadas al turismo de naturaleza, y que agradecen no solo la formación en aves sino también en el idioma inglés”, comentó.

El curso se realizará en forma semi-presencial entre el 4 de diciembre y el 25 de enero y cuenta con 4 jornadas teórico prácticas y 4 virtuales en horarios de 8 a 12 y de 14 a 17 horas.

“Los requisitos son tener conocimientos básicos de inglés y sobre las aves en general, además, idealmente, tener el interés de proyectarse como guía de aviturismo o como monitor para la observación de aves. Para postular al curso, tienen que completar un formulario dado que hay cupos limitados (15 personas). Por otra parte, el valor es de 150.000 mil pesos, pero tenemos facilidades de pago y además hay algunas becas parciales disponibles”, indicó Patricia Möller.

El curso cuenta con certificación del Centro de Humedales Río Cruces de la Universidad Austral de Chile y American Corner. Más informaciones y ficha de postulación enwww.cehum.org

Medio Ambiente y empresa eléctrica finalizan campaña de recolección de pilas 2021 en La Araucanía

La iniciativa que convocó a 26 comunas de la región logro recolectar cerca de 2,5 toneladas.

Siete pilas al año es el consumo promedio de cada persona en nuestro país y cerca del 80% de ellas terminan en basurales, vertederos o rellenos sanitarios, impactando gravemente al medio ambiente debido a la toxicidad de sus componentes. 

Es por ello que, la SEREMI del Medio Ambiente de La Araucanía en una alianza estratégica con la empresa FRONTEL han impulsado una campaña de recolección de pilas en desuso que, en su sexta versión denominada “Ponte las pilas con el medio ambiente” reunió cerca de 2,5 toneladas de este residuo. 

Al respecto, la seremi Paula Castillo detalló que “esta iniciativa va en la línea de las principales políticas públicas impulsadas por nuestro ministerio que, buscan promover una cultura del reciclaje en la comunidad, creando conciencia ambiental respecto de nuestros residuos. En ese sentido, esta campaña de recolección de pilas es una forma de evitar que estos elementos sean desechados de manera inadecuada, contaminando nocivamente suelos y cursos de agua”.

La campaña que estuvo vigente por un periodo de 42 días y que tuvo como centro de acopio a las ciudades de Pitrufquén y Los Sauces, convocó a 26 comunas de la región, donde está presente la empresa FRONTEL, aliados estratégicos de la campaña y quienes se ocupan del traslado y disposición final adecuada de las pilas recolectadas. 

Hernán Villagrán, jefe de Servicio al Cliente de FRONTEL, señaló que “nuestro compromiso va más allá de entregar energía eléctrica a nuestros clientes. Estamos comprometidos con las comunidades y el cuidado del medio ambiente, realizando un trabajo permanente en materia de sustentabilidad a través de diversas iniciativas. Con esta campaña hacemos un aporte real en cuanto al transporte y disposición final de las pilas que se reunieron en actividades con escuelas y colegios de la región”.

El cierre de campaña se realizó a través de una ceremonia realizada en el Centro Cultural de la comuna de Pitrufquén, donde participaron autoridades como la seremi del Medio Ambiente, Paula Castillo, la alcaldesa Jacqueline Romero, estudiantes de la escuela Juan Bautista Chesta, Unión Latinoamericana, Liceo Bicentenario Politécnico y representantes de los diferentes municipios participantes. 

Finalmente, hay que destacar que durante la jornada se premió a dos establecimientos que lograron la mayor cantidad de recolección de pilas en desuso; el primer lugar fue para el colegio Leonado Da Vinci de la comuna de Pitrufquén, quienes recibieron de parte de la empresa FRONTEL una compostera y un kit para huerta, mientras que el segundo lugar, se lo adjudicó la escuela Martín Alonqueo, de la localidad de General López en la comuna de Vilcún, recibiendo una compostera.

Región de Coquimbo: Río Hurtado cuenta con nueva planta de tratamiento de aguas con tecnología japonesa

  • El proyecto, financiado por Subdere, llega a mejorar la calidad de vida de la comunidad Vado de Morrillos, entregando además, una solución para reutilizar aguas residuales en riegos.

La subsecretaria de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere), María Paz Troncoso, visitó la localidad Vado de Morrillos en Río Hurtado, donde participó de la inauguración del primer piloto de sistema de alcantarillado con tecnología japonesa Intelligent Pass (IP), reconocida por sus bajos costos de consumo energéticos y económicos.

La planta de tratamiento fue financiada por Subdere con una inversión de $214.629.419 y beneficiará a 64 personas de 16 viviendas sociales que sufrían el problema del colapso de los sistemas de alcantarillado del sector, que producían focos de infección y problemas sanitarios.

Al respecto, la subsecretaria Troncoso dijo que “estamos inaugurando una nueva planta de tratamiento de aguas servidas, desarrollada en conjunto con el Gobierno Regional, que invirtió en un proyecto de innovación a través de la Universidad Católica del Norte, y nosotros como Subdere, hoy día materializamos una necesidad muy sentida por la comunidad, que es llevar una solución de tratamiento de las aguas servidas, permitiendo la reutilización de las aguas en el riego de las áreas verdes”.

En la ocasión también participó el delegado presidencial regional, Pablo Herman; la alcaldesa de Río Hurtado, Carmen Olivares; y el Embajador de Japón, Kazuhisa Shibuya, dado que es primera vez que se ocupa esta tecnología en Chile.

“Este proyecto va a solucionar problemas de alcantarillado, apoyar mucho más en la mantención y bajar los costos, pero lo más importante, es que en estos momentos de sequía, se podrá reutilizar el agua gris”, aseveró el Delegado Presidencial, Pablo Herman.

En este contexto, la alcaldesa de Río Hurtado, Carmen Olivares, señaló que, “para nosotros es súper importante este paso que se ha dado, el hecho de pensar que estas aguas ya no se van a ir a una fosa, viene a resolver un problema, en dos aristas: el agua y la parte sanitaria de nuestra población, por lo tanto para nosotros es un gran paso y por supuesto ahora que ya está en marcha, que hemos visto que no tiene malos olores, que ocupa poco espacio, es bastante práctica y además utiliza cien por ciento tecnología solar, por lo tanto replicarla en el resto de la población es nuestro desafío de ahora en adelante”, concluyó.

El proyecto del Programa Mejoramiento de Barrios de la Subdere, fue ejecutado por la Universidad Católica del Norte y entre sus características, destaca que el agua saneada por la planta puede ser posteriormente usada para el riego de huertas y terrenos del sector.

En tanto, el secretario de la junta de vecinos de Vado de Morrillos, José Rivera, aseguró que este proyecto verdaderamente les va a cambiar la vida. “Tenemos un gozo grande, la verdad, al ver una planta moderna que no va a generar malos olores, contaminación y que va reciclar y reutilizar el agua en otras áreas verdes, se ve un proyecto maravilloso”, y agregó que “espero que en un tiempo más se puedan ver los resultados de todo esto”.

Planta piloto de tratamiento 

El proyecto contempla la construcción del sistema de tratamiento de aguas residuales en base a una planta de tratamiento compacta con una capacidad aproximada de 12 m3/día. 

A diferencia de las plantas tradicionales, este sistema trabaja con tecnología IP, la que contempla un birreactor que purifica el agua de los contaminantes orgánicos y no genera residuos sólidos, razón por la que después puede ser reutilizada. Además, es automática, se puede gestionar a través del móvil y no necesita capital humano para operar.

El alcantarillado trabaja con energía solar para distribuir el flujo de las aguas por un tramo de 20 metros, trayecto en el que el agua pasa por procesos con y sin oxigenación para finalmente quedar a disposición de los vecinos.

El Embajador de Japón, Kazuhisa Shibuya, se refirió a este proyecto y aseguró estar feliz de que la tecnología japonesa haya cruzado el océano para ser útil en Chile para mitigar la huella de carbono. “La amenaza del cambio climático, producto de las actividades humanas, se evidencia no solo en las grandes ciudades, sino también en zonas rurales. En este contexto el sistema de alcantarillado es una instalación indispensable para proteger el ambiente. Este proyecto utiliza tecnología japonesa que permite reducir la generación de lodo y requiere un bajo consumo de energía, por lo que es significativo para responder a los desafíos de esta época”, afirmó.

Construcciones sostenibles reducen en al menos 35% las emisiones de CO2

  • Diferentes innovaciones están marcando el camino para que las construcciones sean sostenibles y funcionen en virtud del ahorro, la calidad de vida y el bienestar del planeta.

En plena COP26 el debate en torno a cómo garantizar un presente y futuro más sustentable se ha tornado más presente que nunca. Si bien las miradas suelen estar puestas sobre ciertas industrias como la minería, el transporte y la alimentación, lo cierto es que algo tan cotidiano como las construcciones que habitamos están teniendo un fuerte impacto en la actual crisis climática. 

Las últimas estimaciones han revelado que 6.5 billones de personas viven y trabajan en edificios y, de ellos, los destinados a fines corporativos son los que más contaminan. Sólo por mencionar un ejemplo: en Estados Unidos estos utilizan el 70% de toda la electricidad que se produce en el país y de esta, alrededor del 50% se desperdicia por uso inadecuado, falta de control automático o sistemas de ahorro. 

Este escenario es, justamente, el que buscan revertir las nuevas aplicaciones tecnológicas que están dejando atrás el antiguo paradigma, donde era habitual tener altos costos de mantención y cero control o manejo de variables como agua y energía, por uno totalmente orientado a la eficiencia ambiental. En definitiva, se trata de reemplazar un diseño donde iluminación, persianas, seguridad, audio y video, entre otros, operaban por separado, por uno en que todos estos se integran y aportan información para un mejor uso de los recursos.

Según comentan a nivel de industria, uno de los servicios más demandados es el que permite controlar el gasto energético, regulando de manera automática los niveles y tipos de iluminación, dependiendo del clima, ubicación del escritorio, hora del día, entre otros. Del mismo modo, las compañías pueden configurar “escenas”, para diferentes momentos del día y dejarlas programadas para que la iluminación vaya cambiando de acuerdo con ellas.  Adicionalmente, los sensores de ocupación cumplen una tarea relevante al apagar automáticamente luces y controlar temperatura ante la ausencia de personas.  Todo eso, por supuesto, dialoga con otros sistemas como apertura y cierre de persianas, encendido de pantallas, activaciones de audio, entre otras. 

“Se trata de espacios pensados en pro de ser carbono neutral, desde el pre diseño, hasta la ejecución y la mantención. Eso repercute no sólo en el cuidado del medioambiente, sino también en la calidad de vida de los colaboradores, pues ellos se enfocan plenamente en sus tareas, trabajan más cómodos, cuidan su salud y optimizan sus tiempos. En resumen, los edificios verdes son escenario perfecto para empresas sustentables desde todos los puntos de vista”, puntualizó Pablo Psijas, country manager de Seal Telecom, integradora de soluciones que ha implementado diversos proyectos en esta línea.  

Si bien aún es una tendencia incipiente en Chile, son cada vez más las organizaciones interesadas en sumarse. “Los edificios están siendo diseñados de forma sustentable para certificarlos en esta materia.  Al mismo tiempo existe una motivación, y en muchos países incentivos económicos, para que los actuales se conviertan en ecológicos, lo cual implica llevarlos de su estado actual a uno nuevo y moderno mediante soluciones tecnológicas integradas”, añadió Psijas asegurando que se trata de una inversión sumamente rentable pues se vislumbran ahorros del 30% en consumo de energía, entre un 30% y 40% en agua y, lo más relevante, una emisión 35% menor de CO2.  

Opinión: Las deudas de las COP desde el acuerdo de París

Ana Araneda G.
Jefa de Carrera área medioambiental
Instituto Profesional Virginio Gómez

Estos días se celebra en Glasgow -Escocia- una de las reuniones más importantes del mundo: la conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en la que participan alrededor de 197 líderes de Estado para establecer los lineamientos de cooperación que permitan disminuir la crisis climática, adaptarse a sus cambios y reducir la vulnerabilidad de la humanidad.

¿Qué podemos esperar de este encuentro que termina el 12 de noviembre? 

Avanzan los días, pero aún no hay suficiente claridad al respecto, especialmente cuando el compromiso real de actores importantes en estas negociaciones parece diluirse en el camino de acuerdos realmente tangibles. De acuerdo a los cambios que observamos en los últimos años, lo que sí parece estar claro es que vamos corriendo hacia la catástrofe climática, como lo indicara António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, al plantear la incertidumbre de cómo sobrevivirán 7.000 millones de personas en un planeta más cálido, y si será posible, para las próximas generaciones, revertir niveles muchos peores de calentamiento global. 

Para entender esta reunión mundial de Conferencias de las Partes -en su versión número 26- es necesario traer al presente el Acuerdo de París de 2015 donde se alcanzó un acuerdo histórico para combatir el cambio climático que permitiera intensificar las acciones e inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono.

Desde ese entonces hasta la actualidad, el fracaso es evidente. No ha disminuido el incremento en las temperaturas causado por la quema de petróleo, gasolina y carbón, que ya ha ocasionado inundaciones mortales, incendios, calor y sequía por todo el mundo, donde los más afectados son y serán los países pobres. Los mismos que aún se encuentran a la espera de recursos económicos prometidos por países industrializados y que no se les han entregado, aumentado la crisis.

Desde la Revolución Industrial la temperatura promedio global se incrementó en más de un grado Celsius. Aunque esta cifra pudiera parecer poco relevante, la realidad es que el consenso científico asegura que, si la temperatura en el planeta aumenta en 1,5 grados Celsius, también lo hará de manera exponencial la probabilidad de catástrofes climáticas mucho peores a las que estamos viviendo y que llevarían a una exacerbación del hambre, de enfermedades y otros conflictos. 

Las metas de la cumbre son que los países se animen, unos a otros, a frenar sus emisiones, que se comprometan a brindar apoyo económico a los países de menores ingresos que son los más afectados por el cambio climático y con menor capacidad de reacción, modificar algunas de las reglas establecidas por el Acuerdo de París y, lo más crucial, es que los acuerdos sean eficientes y colaborativos, donde la política interna y externa de todos los Estados deba responder con una urgencia crítica a solucionar la crisis climática.

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