El evento “Altamar: ¿Cómo la incorporamos en nuestro pensamiento y la protegemos?” se llevó a cabo con positiva recepción por parte de la comunidad.
Participaron como expositores del diálogo oceánico: el académico del Departamento de Oceanografía y director del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR), Dr. Renato Quiñones; la abogada Mariana Blanco y el historiador Rodrigo Moreno. El encuentro fue moderado por el académico del Departamento de Oceanografía y director del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), Dr. Osvaldo Ulloa.
El diálogo oceánico comenzó con la ponencia del historiador Rodrigo Moreno, quien en tiempo récord entregó una detallada línea de tiempo relevando la relación del hombre con el mar, desde los antiguos griegos, pasando por los grandes descubrimientos de la Edad Moderna y el surgimiento posterior de una noción de millas territoriales en cada país, en el siglo XVIII, con una ágil presentación donde los mapas fueron protagonistas.
“Cuando nosotros analizamos el presente, muchas veces el factor histórico no es considerado porque está aparentemente lejos, porque parece ser que no tiene mucho sentido ir atrás en la mirada, pero no, la historia te da esos elementos básicos para comprender el entorno presente. Es decir, lo que yo explicaba, el gran proceso del ser humano frente al océano, la altamar, es un proceso que tiene siglos de historia y creo que esa primera introducción es fundamental y necesaria para entender las discusiones del presente. Al principio, esta carrera por penetrar en los océanos fue una competencia entre las grandes naciones. Y fíjate que hoy día, cientos de años después tenemos el deseo de esas grandes naciones para trabajar en conjunto frente a los desafíos del futuro y esa es la mejor prueba de que la historia sirve”, explicó al finalizar el evento el historiador Rodrigo Moreno. “Estudiamos historia desde niños en el colegio, pero cuando somos adultos entendemos que el pasado incluye en nuestro presente, lo sabemos nosotros en nuestras propias vidas y, por eso, creo que incorporar la mirada del historiador o la historiadora, aporta al diálogo interdisciplinario que en este caso creo quedó claro que funciona”, agregó.

