El Secretario Regional Ministerial de Energía es ingeniero civil y cuenta con más de 10 años de experiencia laboral, tanto en el ámbito público como privado.
Enrique Rivas Rivas es el nuevo secretario Regional Ministerial de Energía de la Región de Ñuble, quien asumirá a partir de mañana viernes 24 de mayo de 2019.
Con más de 10 años de experiencia profesional, Enrique Rivas se desempeñaba como jefe del Departamento Provincial Serviu de la Región de Ñuble; mientras que entre mayo y septiembre de 2018, fue gobernador (s) en la misma región.
El nuevo seremi estudió ingeniería civil en la Universidad del Biobío y es Magíster en Gestión de Gobierno, de la Universidad Autónoma de Chile. Además, ha realizado diplomados en Ingeniería Sanitaria Ambiental y en Tecnología y Gestión ambiental, en la Universidad del Biobío.
Además, Enrique Rivas ha ejercido como docente en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, para las carreras de Ingeniería Civil e Ingeniería Civil Geológica.
Chile tiene hoy la mayor flota de autobuses eléctricos de América Latina y el Caribe. A principios de este año, 200 unidades salieron a las calles de Santiago como parte de un plan para reducir las emisiones y la contaminación del aire. El país se ha comprometido a tener un sistema de transporte público completamente eléctrico para 2040.
“Para enfrentar decididamente el cambio climático, la electromovilidad es fundamental. Es un salto de calidad hacia un sistema de transporte más limpio, eficiente y sustentable”, dice Carolina Schmidt, ministra del Medio Ambiente de Chile y presidenta de la próximo Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP25).
En diciembre, Chile será anfitrión de la COP25 y liderará una de las negociaciones más difíciles de nuestro tiempo: tratar de obtener compromisos nacionales de reducción de emisiones más ambiciosos, con el fin de mantener el calentamiento global por debajo del umbral de 1,5 °C.
El transporte sostenible es fundamental para la acción climática, pero también es clave para proteger la salud de los ciudadanos. Cada autobús eléctrico puede evitar hasta 60 toneladas de emisiones de carbono al año.
En Chile, la contaminación del aire causa al menos 4.000 muertes prematuras cada año, mientras que 10 millones de chilenos están expuestos diariamente a niveles de partículas finas por encima de los estándares de la Organización Mundial de la Salud, según cifras oficiales.
Un estudio realizado en 2017 por ONU Medio Ambiente estima que la transición hacia una flota de autobuses y taxis completamente eléctricos evitaría 1.379 muertes prematuras en Santiago para 2030.
A nivel nacional, enfrentar la contaminación del aire generaría beneficios de salud anuales por un valor de US$ 8 mil millones de dólares, según el Ministerio del Medio Ambiente de Chile.
La movilidad eléctrica pública también está en auge en otras partes de América Latina. Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, lanzó en marzo pasado una flota de 20 autobuses eléctricos que transportarán a 10.500 usuarios por día. En Colombia, la ciudad de Cali completará una flotilla de 125 unidades este año, mientras que Medellín ya compró 64 unidades.
Como parte de un plan nacional de descarbonización, Costa Rica se comprometió a tener autobuses y taxis 100% eléctricos para 2050. Otras naciones también están implementando incentivos para los clientes, como Perú, donde los vehículos eléctricos están exentos del impuesto al consumo desde el año 2018.
ONU Medio Ambiente, a través de su plataforma MOVE y con el apoyo del proyecto Euroclima +, está ayudando a países como Argentina, Colombia y Panamá con sus estrategias nacionales de movilidad eléctrica.
Llegó la hora de actuar
En el pasado, la contaminación del aire ha paralizado a Santiago. En 1999, una de estas crisis envió a 3.500 niños al hospital diariamente por un brote de influenza. En 2015, 1.300 empresas se vieron obligadas a cerrar y 40% de los 1,7 millones de automóviles de la ciudad fueron retirados de las calles debido a la emergencia ambiental.
Desde entonces, el país ha introducido nuevas políticas para combatir la contaminación del aire y ha diseñado 10 planes regionales con medidas para mejorar los sistemas de calefacción y cocción, y los sistemas de tránsito masivo.
El sector del transporte representa 24,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Chile, y es aquí donde la movilidad eléctrica puede desempeñar un papel importante.
La transformación nacional comenzó en Santiago, una de las ciudades más contaminadas de América Latina, donde todos los días se realizan 18 millones de viajes, de los cuales 30% ocurren en transporte público.
De acuerdo con la empresa china BYD, que fabricó los primeros 100 autobuses eléctricos de Chile, uno solo de estos buses puede evitar el equivalente a las emisiones de 33 vehículos de gasolina.
Al mismo tiempo, esta tecnología representa un costo menor. El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones de Chile estima que operar y mantener la nueva flota es 70% más barato que los autobuses tradicionales que funcionan con diésel.
Como parte de su Ruta Energética, Chile también se comprometió a aumentar en 40 % la proporción de vehículos eléctricos privados.
Actualmente, alrededor de 500 automóviles eléctricos particulares circulan en las carreteras del país, y se espera que el número sea cada vez mayor. En los primeros cuatro meses de este año fueron comprados 93 vehículos, casi cuatro veces más que en el mismo período de 2018.
Todavía la cifra parece pequeña, sin embargo el sector cuenta con terreno fértil para su crecimiento. Una encuesta realizada por la compañía automotriz Nissan estima que 89% de los consumidores chilenos están dispuestos a comprar un automóvil eléctrico.
Además, a medida que el costo de las baterías siga disminuyendo, también lo hará el valor de estos carros, con lo que se derrumbará una de las principales barreras para comprarlos: su alto costo. Según Bloomberg NEF, en solo tres años los precios de los vehículos eléctricos comenzarán a ser similares a los de los vehículos tradicionales.
Llegado ese momento, la calidad del aire en nuestras ciudades mejorará y podremos evitar millones de muertes anualmente en todo el mundo.
La contaminación del aire es el tema del Día Mundial del Medio Ambiente 2019, que se celebra el 5 de junio. La calidad del aire que respiramos depende de las elecciones de estilo de vida que hacemos todos los días. Obtén más información sobre cómo te afecta la contaminación y qué se está haciendo para limpiar el aire en worldenvironmentday.global/es. Participa en la conversación de redes sociales usando la etiqueta #SinContaminaciónDelAire.
Como un hecho histórico catalogó Greenpeace la solicitud del Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) de caducar las concesiones acuícolas de la empresa Nova Austral, compañía que pretendía instalar 138 jaulas destinadas a la producción de salmones en aguas del Canal Beagle.
El caso, definido como emblemático por parte de la ONG debido a la señal que marcará en cuanto a la expansión de la salmonicultura en los mares más australes del país, ahora se encuentra a la espera del pronunciamiento de la subsecretaría de Fuerzas Armadas, organismo facultado para confirmar la prescripción de los permisos otorgados a la empresa.
Al respecto, Estefanía González, coordinadora del área de océanos de Greenpeace indicó que la solicitud de frenar estos permisos “es un hecho sin precedentes en la lucha contra los abusos de esta industria en el sur de Chile y una clara victoria para todos los que participaron en denunciar las irregularidades de esta empresa que lograron detener su expansión en la zona. Podemos decir que la impunidad de la industria salmonera en el Beagle ha terminado”.
El conflicto con Nova Austral se remonta a los años 2004 y 2005 cuando la empresa -en ese entonces bajo el nombre de Pesquera Cabo Pilar- obtuvo cuatro concesiones, disponiendo de un año plazo para iniciar la planificación técnica del proyecto, hecho que no se cumplió. Esta situación derivó en un juicio arbitral en 2008, que finalmente determinó la suspensión completa de las operaciones, el ingreso de peces y la instalación de estructuras flotantes.
Sin embargo y pese a tener estos permisos vencidos y una medida cautelar que les impedía cualquier tipo de operación, entre enero y febrero de 2019, Nova Austral -que adquirió las licencias de Pesquera Cabo Pilar- comenzó con el traslado de materiales para adelantar el inicio de sus operaciones, lo que ha sido calificado por Greenpeace como una “toma ilegal de un pedazo de mar”.
Como respuesta, distintos representantes de la comunidad local y organizaciones, entre ellos la ONG ambientalista, presentaron un recurso de protección en la Corte de Apelaciones, que se pronunció con una orden de no innovar.
En respuesta, la empresa Nova Austral argumentó no haber iniciado actividades en la zona antes del 7 de abril de este año, hecho que fue desmentido por imágenes satelitales, fotografías y registros directos en terreno que evidenciaron el inicio de las faenas en enero de 2019.
Al respecto, la vocera de Greenpeace afirmó que “la empresa Nova Austral entregó antecedentes con los que deliberadamente le mintió a la corte, lo que fue expuesto con evidencia que, gracias al apoyo de toda la comunidad involucrada, pudimos desenmascarar con hechos reales. Ahora queda esperar la resolución de la Subsecretaría de Fuerzas Armadas y sacar a una empresa que, en una verdadera toma de mar se ha apropiado de manera ilegal de un pedazo de océano que pertenece a todos los chilenos”.
En este sentido, desde la ONG advirtieron que seguirán con las instancias legales que sean necesarias y que incluso acudirán a la Corte Suprema con tal de impedir la expansión de salmonicultura no solo en las aguas que son la puerta de entrada a la Antártida, sino que se evalúe la presencia de la industria en diferentes zonas del país.
En este contexto, Greenpeace recordó que con ocasión del vertido ilegal de salmones en Chiloé el año 2016, el recurso de protección presentado por los pescadores se perdió en la Corte de Apelaciones, pero que fue la Corte Suprema, dos años más tarde, quién confirmó la ilegalidad del vertimiento, señalando un importante precedente de protección medioambiental por parte del máximo tribunal del país.
En Berlín, la Ministra del Medio Ambiente encabezó el encuentro climático Diálogo de Petersberg junto a la Canciller Ángela Merkel y la Ministra Svenja Schulze.
“Yo también comencé mi carrera política como Ministra de la Mujer y luego como Ministra de Medio Ambiente”, le confidenció la Canciller Ángela Merkel a la Ministra Carolina Schmidt, mientras ambas se dirigían al plenario de la reunión sobre Cambio Climático conocida como el Diálogo de Petersberg, PCD.
Efectivamente, este martes fue la segunda y última jornada de este importante encuentro de cambio climático celebrado en Berlín, donde Chile y Alemania organizan, con la presencia de ministros de 35 países que se reúnen para presentar sus posturas, buscar consensos y avanzar en acuerdos que claves para asegurar el éxito de la próxima COP de Santiago.
En su décima versión, la reunión por primera vez en su historia es liderada por dos mujeres, la Ministra Carolina Schmidt y la Ministra Federal de Medio Ambiente de Alemania, Svenja Schulze. Al respecto la titular de Medio Ambiente sostuvo que “el mundo ha cambiado. Una muestra de ello lo vemos hoy en este Diálogo de Petersberg que por primera vez en su historia ha sido presidido por dos mujeres, una señal importante de liderazgo al mundo, para recordar también que a nivel global, las emergencias climáticas impactan más a las mujeres, y que es urgente profundizar en una perspectiva de género y cambio climático”.
Los estudios demuestran que las mujeres no sólo son más afectadas por los desastres y eventos climáticos extremos, sino que también se inclinan más que los hombres a apoyar cambios hacia políticas más ambiciosas en el cuidado del medio ambiente.
Al respecto la Canciller Merkel contestó el punto resaltando la importancia de relevar las perspectivas de género en materia de cambio climático.
«Estoy muy satisfecha con que Chile y Alemania compartan este Diálogo de Petersberg y trabajen en conjunto. Mis agradecimientos al Presidente Sebastián Piñera y a la Ministra Schmidt. Estamos viendo que Chile es muy ambicioso y, aunque hay una gran distancia geográfica entre ambos países, tenemos los mismo objetivos en materia de acción climática”, dijo la canciller alemana.
Por su parte, la Ministra Schulze se refirió al desafío de la próxima Conferencia de las Partes (COP). “Desafortunadamente en Katowice (COP24) no logramos adoptar reglas claras para el uso de los mecanismos del mercado internacional. COP25 en Santiago en diciembre será una oportunidad para compensar esto. No debe haber un conteo doble donde las reducciones de emisiones aparecen en el papel y no existen en el mundo real. Los trucos contables no salvan el planeta”.
Montaraz nace como respuesta para alcanzar el cambio que buscaban ver en la sociedad, dejar de ser masa crítica y transformarse en una voz activa, ya que su principal crítica fue el hermetismo de los científicos con sus conocimientos. Este escenario junto a su pasión por la naturaleza, fue lo que generó el inicio de este proyecto, confesaron los jóvenes profesionales.
“Nos gusta la naturaleza y compartir lo que sabemos es gratificante en lo personal y necesario para la sociedad”, estipularon Bastián Gygli y Gonzalo Koo, biólogos de profesión y divulgadores científicos por pasión, que a través de su organización conectan a las personas con el medio ambiente y sus especies.
Cuando decidieron otorgarle un nombre a su proyecto, reconocieron que fue todo un desafío, ya que estuvieron meses buscando un concepto que englobara su amor por la montaña y la aventura, hasta que llegaron a Montaraz que define a alguien que vive o nació en las montañas. “Además, es una palabra que esta en el inconsciente colectivo del mundo debido a la saga de “El Señor de los Anillos”, por lo que es un pequeño tributo hacia J. R. R. Tolkien también”.
¿Cuál es el panorama actual que ustedes visualizan en materias de conocimiento y cuidado de nuestra naturaleza? ¿Cuál es su diagnóstico?
Bastián: Hay un creciente interés por estas temáticas, que en gran parte es forzado por la irresponsabilidad que aún ejercemos como sociedad con nuestro entorno natural. Por ende aún queda mucho por hacer, pero al menos ya estamos dando pasos en la dirección correcta.
Gonzalo: Durante los últimos años ha habido un despertar de la sociedad en materias de conocimiento y cuidado de la naturaleza, pero no solo medioambiental sino que también interno. Por ejemplo, si hoy vas al supermercado verás que las ofertas abundan en bebidas, embutidos y lácteos, mientras que las alternativas saludables siguen en crecimiento. Somos nosotros los consumidores quienes generamos este cambio en la oferta y demanda y lo mismo está pasando con las actividades autodestructivas versus las que son al aire libre. Es un bonito cambio del que todos somos responsables y que a todos nos hace bien.
¿De qué forma se están articulando con otras organizaciones como la de ustedes, con el mundo que toma las decisiones y con la comunidad en general?
Bastián y Gonzalo: Desde que partimos hemos estado trabajando directamente con otras organizaciones, lo que permitió en 2018 realizar el primer Festival de la Naturaleza, donde se logró abrir un espacio para los amantes del medio ambiente y para la comunidad en general, fue un primer gran hito con nuestro entorno.
¿Cómo les cambió la mirada su permanencia en la Patagonia? ¿Por qué volver al Biobío?
Bastián: La naturaleza allá es increíble, pero lo que más me sorprendió es que el adjetivo de salvaje no es real. Es un lugar visitado intensamente y con una industria turística gigantesca, enfocada principalmente al extranjero. La idea de volver era para aprovechar los espacios naturales realmente salvajes de la Cordillera de los Andes y realizar actividades con personas de nuestra zona, que puedan aprender y aplicar los conocimientos naturalistas aquí mismo.
Gonzalo: Vivir en la Patagonia es vivir un documental. En ese lugar pude ver muchos de los procesos biológicos que conocí de manera teórica durante mi formación académica. Cuando me di cuenta de eso sentí que debía volver al Biobío y desde acá armar mi campamento base, entregar este conocimiento a todos quienes lo quisieran tener y así devolverle un poquito a este lugar que me ha dado tanto, aportar mi grano de arena para que sea un mejor lugar para vivir.
¿Por qué creen que es imperiosa la necesidad de comunicar los conocimientos naturalistas? ¿Una de sus prioridades es la conservación o van más allá?
Bastián: Somos naturaleza. Conocerla es conocernos a nosotros mismos, cuidarla y conservarla es cuidarnos a nosotros mismos. Al agua que bebemos, a las condiciones que nos acomodan, al espíritu que goza de esos espacios.
Gonzalo: Más allá de la conservación o cualquier concepto actual creo que nuestra prioridad es aprender a reconocer los patrones existentes en la naturaleza y aplicarlos a nuestra vida y sociedad. De esta manera es más probable llegar a un equilibrio y ahí es donde la comunicación se torna súper importante, ya que busca ese despertar de conciencia en las personas.
¿Cómo definirían o qué elementos se necesitan para que exista una relación armoniosa con la naturaleza?
Bastián: Se necesita reflexionar y observar, ambas con orientación crítica.
Gonzalo: Primero se necesita apagar la televisión y segundo dejar de medicarse por cualquier cosa. Una vez que se limpian tus sentidos de estos agentes externos artificiales, la relación con la naturaleza es inmediata.
¿Qué rol juegan los niños por ejemplo?
Bastián: Son potencial de cambio, pero son solo una parte de la sociedad, el cambio de mentalidad es cultural, del imaginario y eso incluye a todos.
Gonzalo: Si bien los niños son importantes como factor de cambio, se han utilizado como excusa por décadas, siempre dejando en las futuras generaciones lo que perfectamente se puede hacer hoy.
¿Cuál es su posición frente al cambio climático?
Bastián: Para mí es una de varios síntomas del efecto del modelo capitalista, extractivista y destructivo en el planeta.
Gonzalo: El cambio climático es un proceso natural de la tierra y solo basta ver la historia del planeta para corroborarlo. Ahora, el humano es un tremendo agente catalizador de este proceso, y por ende, culpable de que muchos de los organismos que tienen la capacidad de adaptarse no lo logren y finalmente se extingan. Nuestra posición es y será contraria a todos los modelos que sigan acelerando este proceso, hoy principalmente el modelo extractivista.
¿Qué opinan y cuáles son sus consejos para enfrentar el tema de la basura y la contaminación por uso excesivo de automóviles motorizados?
Bastián: Elegir bien las cosas que usamos, con visión crítica. Todo esto antes de comprar o adquirir las cosas. Sobre los autos, creo que en la ciudad es posible andar en bicicleta y para llegar a lugares remotos se pueden compartir los espacios del auto.
Gonzalo: Para generar menos basura lo que hago es invertir un poco más de dinero en cosas que se que duraran mucho más. Por ejemplo, comprar un buen lava lozas, que si bien vale el doble, puede durar hasta cuatro veces más y apenas va a generar una botella de basura. Lo mismo con la ropa y el equipo de terreno porque la mejor manera de minimizar la huella ecológica de algo es apuntando a su durabilidad.
Sello audiovisual
¿Cuáles son las características principales y sello de sus producciones fotográficas y audiovisuales?
Bastián: Creo que lo clave es que se nota la mano de biólogos, pues tratamos de mostrar procesos y características interesantes de los organismos.
Gonzalo: Tratamos de que el espectador se sienta inmerso en los ecosistemas que mostramos, principalmente a través del minimalismo y de un delicado trabajo de sonido. Otra cosa que nos han dicho es que “se nota el ojo de biólogo”, lo que por supuesto nos hace muy felices de escuchar.
¿Cuál es la riqueza que tiene el Biobío que nos diferencia de otras regiones? ¿Fortalezas y debilidades? ¿Cómo piensan abarcar Chile?
Bastián: Tenemos una increíble diversidad de ambientes naturales, debido a que es un punto de encuentros de ecosistemas del sur y del norte, además de los relieves escarpados que habitamos. Tenemos bosques, humedales, alta montaña, playas, islas. Eso es la fortaleza. La debilidad está en que nunca hemos apreciado estas cosas, añorando bellezas de otros lugares. Esto ha permitido la destrucción de parte de este patrimonio por parte de la industria.
Gonzalo: Nuestra gran riqueza como región sur es el agua. Las grandes civilizaciones se han construido junto a los ríos y nosotros teniendo el más ancho y uno de los más bellos del país le pusimos un muro. Esa es nuestra fortaleza, la riqueza natural de nuestro territorio, mientras que la falta de valoración y conciencia, nuestra debilidad. Chile tiene un infinito potencial y nosotros queremos mostrarlo bajo el ojo naturalista de un biólogo.
¿En qué consisten y cuáles son los objetivos de sus charlas y talleres? ¿Cuál es su público objetivo?
Bastián: Las charlas son una puente entre los conocimientos académicos y prácticos con la comunidad y que hemos adquirido y desarrollado con el tiempo y que tratamos de comunicar de la forma más amigable y sencilla posible, siempre con visión crítica y propositiva.
Gonzalo: Todas nuestras actividades buscan ser un puente entre la ciencia y la comunidad. Buscamos simplificar el lenguaje para que el conocimiento llegue a todos.
¿Sus objetivos de mediano y largo plazo?
Bastián: A mediano plazo el objetivo es poder seguir realizando producciones comunicacionales y generar espacios para el naturalismo. A largo plazo nuestro plan es la realización de una producción documental de larga duración.
Gonzalo: El objetivo siempre será comunicar sobre el entorno que nos rodea, ya sea mediante nuestro trabajo audiovisual, editorial o de interpretación de la naturaleza. Nuestro objetivo a largo plazo es realizar un documental de larga duración.
Bastián Gygli Urrutia
Profesión: Biólogo
Edad: 28 años
Hobbies: La música, el deporte, cocinar, el debate y la reflexión
Tipo de Alimentación: Omnívora primordialmente vegetariana
Lugar preferido: Valle de los Lagartos Negros (Shangrilá) y el Parque Nacional Hornopirén
Sueños: Realizar un documental naturalista del sur de Sudamérica
¿Reciclas?: Sí
Gonzalo Koo Gamboni
Profesión: Biólogo
Edad: 29 años
Hobbies: Todo lo que tenga que ver con creación y composición
Tipo de Alimentación: Casi todo, mientras menos procesado mejor
Lugar preferido: Laguna Arcoíris del Parque Nacional Conguillío
¿Sueños?: Transformarme en un documentalista
¿Reciclas? Sí
Giovanni Calderón Bassi, Director Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático
Calderón, quien encabeza este órgano ejecutor perteneciente a CORFO, aseguró que el trabajo de fomento que realizan siempre implica alguna medida de adaptación o mitigación a los efectos del cambio climático. Además, dijo que en los últimos años hemos logrado un gran avance en la comprensión de los impactos del cambio climático, ya que lo estamos viviendo con una incidencia importante sobre la mayor parte de las actividades productivas, en el medio ambiente y la biodiversidad.
¿Cuál es la misión de la agencia y cuáles son sus ámbitos de cobertura?
Nosotros estamos en un proceso de revisión de nuestra misión. Y en ese proceso, que ha involucrado a toda la institución, tenemos la convicción de que nuestra misión fundamental es fomentar la producción sustentable, priorizando las pequeñas y medianas empresas, a través de procesos de diálogo y acuerdos voluntarios público privados, con el objetivo de colaborar al desarrollo de los territorios.
Abordamos desde la introducción de las mejores prácticas disponibles en determinado ámbito productivo como la agricultura, minería, puertos o agroindustria, por mencionar algunos, hasta la participación temprana en proyectos de inversión. Y todos nuestros instrumentos aplicamos líneas de acción que impliquen reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, ahorro de agua, eficiencia energética o manejo sustentable de residuos, entre otras medidas que tienden a adaptar las empresas a los efectos del cambio climático o mitigar sus emisiones.
¿Cómo buscan fomentar la dimensión del cambio climático y el desarrollo sostenible en el sector privado y en los territorios?
La agencia tiene esencialmente un rol de fomento de la producción. No hay que olvidar que es un comité creado en el seno de la CORFO, por lo tanto, fomentamos la producción sustentable, es decir, la que aplica ciertos estándares sociales y medioambientales que permiten el correcto desarrollo de las inversiones en el largo plazo, en armonía con el medio ambiente y las comunidades.
En ese marco, nuestros instrumentos ayudan a implementar acciones para transformar la producción tradicional en una más sustentable y esas acciones, como la eficiencia energética o la reducción de la huella hídrica, por dar algunos ejemplos, tienen un foco orientado a mitigar o adaptarse a los efectos del cambio climático.
¿Cuál es la importancia de los acuerdos de producción limpia en el marco de la estrategia de cambio climático y sustentabilidad?
Los Acuerdos de Producción Limpia (APL) van enfocados a mejorar los estándares medioambientales de las empresas, especialmente las Pymes. Hasta la fecha se han suscrito 150 acuerdos, que entre otros resultados permiten disminuir emisiones de gases de efecto invernadero. Es por ello que, en 2012, la ONU validó internacionalmente a los APL como la primera Acción de Mitigación Nacionalmente Apropiada (NAMA por su sigla en inglés).
Dese 2016, se decidió reportar públicamente las reducciones de emisiones logradas a través de estos acuerdos, según la directriz del Ministerio de Medio Ambiente, siendo los APL la primera acción de mitigación chilena en reportar reducciones a Naciones Unidas. Entre los años 2012 y 2017 se estimaron reducciones de 454.427 toneladas de CO2 equivalente. Estos resultados dan cuenta del potencial que tienen los APL en el marco de la estrategia de cambio climático y sustentabilidad.
¿Cuál es su mirada, diagnóstico y los desafíos país en materia de cambio climático?
La participación de Chile en el inventario global de emisiones de gases de efecto invernadero es muy pequeña, pero somos un país muy vulnerable al cambio climático, por tanto el desafío va más en la línea de la adaptación a las nuevas condiciones climáticas.
En ese sentido, en los últimos años hemos logrado un gran avance en la comprensión de los impactos del cambio climático, ya que lo estamos viviendo con una incidencia importante sobre la mayor parte de las actividades productivas, en el medio ambiente y la biodiversidad. Nuestros instrumentos apuntan precisamente a eso, de manera de llegar a ciertos estándares medioambientales, que sean viables económicamente y permitan además contribuir al cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de reducción de emisiones a nivel mundial.
¿Qué relevancia, desafíos y responsabilidades tiene Chile luego de ser elegido la próxima sede de COP25?
La COP 25 será una instancia muy clave para la tramitación del Acuerdo de París y lo que se llama el libro de reglas. Y ese es el gran desafío, poder finiquitar la tramitación del libro de reglas, que son los procedimientos para poder cumplir las metas que se establecieron en el Acuerdo de París. Quedó también pendiente de Polonia un tema que es fundamental, los mercados y la forma cómo se relacionarán las instituciones y los instrumentos financieros que se van a empezar a generar a partir de la entrada en vigencia del Acuerdo de París en 2021.
Recordemos que el Protocolo de Kioto, que antecede al Acuerdo de Paris y culmina su vigencia en diciembre 2020, dio lugar a los famosos bonos de carbono, que tuvieron un auge muy importante, pero dejaron de ser un instrumento eficiente para el objetivo que se fijaron inicialmente de reducción de los gases de efecto invernadero. El tema de los mercados es clave para poder implementar adecuadamente los contenidos del Acuerdo de Paris y eso se va a resolver acá en Chile.
¿Cuál es el trabajo que están realizando con los viñateros del Biobío?
En enero firmamos en Yumbel un Acuerdo de Producción Limpia (APL) que beneficiará a 24 productores de uva vinífera vinculados con la fabricación de vino artesanal. El APL es un trabajo que se implementará en el plazo de dos años, en conjunto con la Asociación Gremial de Viñateros del Biobío área Yumbel y distintas instituciones públicas, para mejorar los procesos de producción vitivinícola, lo que significa implementar medidas como manejo de suelo, consumo eficiente de agua, disminuir el consumo de plaguicidas, incorporar eficiencia energética y el uso de energías renovables, entre otras.
Otorgado a investigadores jóvenes que hayan demostrado capacidades excepcionales y tengan carreras profesionales prometedoras, el Larry Beauchat Young Researcher Award en su versión 2019, fue entregado a la Dra. Andrea Moreno Switt, investigadora del Núcleo Milenio para la Investigación Colaborativa en Resistencia Antimicrobiana MICROB-R y académica de la Escuela de Medicina Veterinaria de la U. Andrés Bello.
El reconocimiento, presentado por la Asociación Internacional para la Protección de los Alimentos (IAFP por sus siglas en inglés), reconoce la excelencia en el campo de la microbiología e inocuidad alimentaria y es la primera vez que recae sobre un investigador de Latinoamérica.
La Dra. Moreno, desde el año pasado es directora alterna del Núcleo Milenio MICROB-R, donde investigan la resistencia a los antibióticos en todas sus perspectivas, incluyendo bacterias resistentes en alimentos. También, destaca su participación en el panel de resistencia en alimentos de la OMS/FAO, entre otros hitos que han sido motivo del premio.
¿Qué significa este reconocimiento para su carrera como investigadora?
La IAFP (Asociación Internacional de Protección de los Alimentos), es la asociación más importante en la disciplina de inocuidad alimentaria. Este premio de investigador joven es súper competitivo y es primera vez que se otorga a un investigador fuera de Norte América. Para mi carrera es súper relevante, ya que otorga una exposición de la investigación que desarrollo en Chile a los pares del mundo. El premio me permitirá generar nuevas conexiones, tanto con la academia, como la industria y las entidades encargadas de la inocuidad alimentaria.
La IAFP es muy rigurosa en su proceso para seleccionar a los premiados y haber sido seleccionada este año, personalmente es un reconocimiento de que en mi laboratorio estamos haciendo las cosas bien, sobre todo, por la competencia con otros investigadores nominados, que tienen recursos en infraestructura y ambiente que apoya la investigación, realidad que en Chile es muy diferente.
De su trayectoria ¿qué hitos destacaría y que fueron motivo de este premio?
En mi opinión, el motivo del premio se debe a los proyectos de investigación, la formación de capital humano avanzado, la capacitación a productores y rol en políticas públicas.
En mi laboratorio tenemos varios proyectos financiados, como FONDECYT, FONDEF donde estamos utilizando aproximaciones súper innovadoras para entender y controlar patógenos en alimentos. Además, estamos generando publicaciones de nuestros datos que son relevantes a nivel mundial, como los primeros genomas de Listeria de Latino América. En cuanto a formación de capital humano avanzado, estoy entrenando estudiantes de doctorado, magíster y pregrado, los que espero sean los líderes del futuro en inocuidad alimentaria.
Finalmente, desde que empecé mi trabajo en la UNAB, he estado trabajando para comunicar avances en la disciplina a productores de alimentos, para eso hemos desarrollado varios cursos y seminarios.
¿Cuán desarrollado está el ámbito de la investigación en microbiología e inocuidad alimentaria en Chile?
En Chile hay muchas oportunidades en que es necesario investigar en inocuidad alimentaria. A pesar de varios avances que se han desarrollado, aún hay muchísimo que avanzar y en varios aspectos estamos atrasados en comparación con países desarrollados. En Chile producimos muchos alimentos y la inocuidad de estos es muy relevante para la comunidad y las exportaciones.
¿Qué tan probable es que la crecida de una quebrada, es decir un lecho de río seco, se active cada algunos años y, en pocas horas, provoque pérdidas humanas, destrucción de viviendas y colapse carreteras en el desierto más árido del mundo?
Ante esta pregunta, de seguro recordamos lamentables imágenes como el aluvión de Antofagasta en junio de 1991, el de marzo de 2015 en Copiapó, el de agosto de 2015 en Tocopilla y los actuales aluviones del verano de 2019 en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.
¿Es un designio de la naturaleza o una maldición del territorio que habitamos el tener que convivir con estos riesgosos desastres naturales que pueden ser mortales?, la respuesta desde la Geografía es no.
Cuando hablamos de riesgo natural nos referimos a la “probabilidad” de que un evento originado por agentes físico naturales cause daño en infraestructuras y personas.
Entonces, para que la probabilidad de que un aluvión provoque daño, depende lógica y evidentemente de la existencia de infraestructura y de personas que habiten zonas expuestas a estos eventos. Por tanto, si evitamos edificar en zonas críticas como los bordes (o lechos secos) de ríos y quebradas, nos evitaríamos estas tragedias.
Sabemos que en el desierto chileno llueve: en los años del ”niño” y/o durante las lluvias estivales altiplánicas, cuando esto ocurre se activan cauces torrentosos que parecían durante largo tiempo “dormidos” y que, paradójicamente, en aquel tiempo de aparente calma (los cuales pueden ser años o décadas) fueron ocupados por infraestructura caminera, de telecomunicaciones o viviendas.
Para qué más estudios, ante tanto ensayo y error, es hora de la acción: prohibir la ocupación humana de lechos de quebradas y de ríos, que por muy secos que se vean, se activarán de manera rápida. Que estos eventos naturales “extremos o poco usuales” no generen daño en infraestructuras y vidas humanas depende de nuestras decisiones.
El riesgo natural se puede evitar y/o minimizar, mediante una planificación territorial que disminuya el riesgo natural de aluviones y que guíe la ocupación de los bordes de ríos, una legislación que resguarde el valor ecológico, escénico, ambiental y cultural del ecosistema fluvial y realizando estudios de delimitación precisa de los lechos inundables máximos de los ríos y quebradas.
Debemos construir una nueva relación con nuestros ríos, considerando especialmente los riesgos naturales que se derivan de una inadecuada ocupación humana de sus orillas: inundaciones, anegamientos, aluviones, entre otros. Que los aluviones no sean riesgosos, depende afortunadamente de nuestras decisiones territoriales inteligentes y conscientes.
Juan Pablo Jaramillo Unidad de Gestión Tecnológica Centro de Biotecnología Universidad de Concepción
Los desechos no son tal, son resultado de un sistema de producción imperfecto, que no han sido reintegrados en la matriz productiva. Así se plantea un “desecho” bajo el concepto de “economía circular”, donde cada parte de un producto de consumo, sea de origen biológico o inorgánico, encuentra un nuevo lugar en el mercado como producto revalorizado una vez que ha concluido su uso por parte de un consumidor.
Si dispongo de un envoltorio plástico o de vidrio, se transforma en materia prima para una nueva industria “verde” que aprovecha recursos dispuestos por el sistema productivo, los revaloriza y los reintroduce en los mercados con un nuevo fin y con sello de sustentabilidad.
Suena bien y las tendencias en países desarrollados así lo confirman, en especial con las políticas impulsadas por la Comisión Europea y Estados Unidos, para integrar innovación y ciencia en la producción industrial en general y de alimentos en particular, con miras a la “economía circular”, la “bioeconomía” y con metas al 2030.
En la agricultura, desde los escobajos, sarmientos y orujos de la industria vitivinícola, hasta el rastrojo del maíz, los restos de frutas para jugos y conservas, o los restos de los cultivos de cereales, la disponibilidad de estos es un problema real para los pequeños y grandes productores locales.
“No tengo dónde hacer más hoyos en mi terreno para enterrar los desechos”, es una frase que se escucha en varios rubros de la agricultura nacional. Hace unas semanas y resultado de un proyecto Fondef, Juan Pedro Elissetche, investigador del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción, creó papeles y cartones con las fibras de sarmiento y escobajo de la industria del vino, una alternativa real para el empaque de un producto que podría llevar un sello sustentable en su viaje al extranjero, envuelto en el mensaje de la innovación verde.
No es el único. Emprendimientos que aprovechan las cámaras de neumáticos para reutilizar el caucho, o incluso transformarlas en artículos de alta costura como carteras y bolsos también han aparecido, las llaman “ecocarteras”, pues aún cuando se hacen cargo de una fracción nanométrica de los casi cinco millones de neumáticos que al año se importan para reemplazar a los usados en Chile, de a poco empujan una nueva manera de entender la producción bajo el sistema económico actual.
Con todo, Chile se encuentra en el penúltimo lugar de la OCDE en revalorización de desechos, otro de los últimos lugares que ocupamos en indicadores de desarrollo, junto al de gasto público en I+D y la inversión en innovación por parte del sector privado.
La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor fue un buen comienzo, pero se necesitan decisiones más atrevidas y una real voluntad para innovar hacia la sustentabilidad.
Empresarios extranjeros se quejan recurrentemente de la escasa voluntad de arriesgarse e innovar de sus pares chilenos, ¿se darán por enterados y transitarán hacia nuevos caminos en pro de la salud del planeta? Suena utópico, pero lo sería más si no fuera una urgencia a raíz de las consecuencias del modelo actual.
Guido Girardi Senador de la República de Chile Presidente de la Comisión Desafíos del Futuro
Respaldamos la decisión del Presidente Sebastián Piñera de realizar en Chile, en enero de 2020, la Cumbre del Clima (COP25), instancia que busca limitar el incremento de la temperatura global y mitigar los efectos del cambio climático.
Hasta ahora todas las COP no han logrado sus principales objetivos, la temperatura sigue aumentando y en los próximos 20 años subirá 2° que es más de todo lo subido desde 1850 a la fecha (1,5°) con las consecuencias que ya sabemos. Avanzamos hacia un desastre y no hay conciencia de ello.
En ese escenario Chile puede dar señales de un compromiso real con el medio ambiente y liderar un cambio profundo. Tener el desierto más irradiado del planeta nos permite ofrecer energía barata y limpia a toda la humanidad; contamos con litio y cobre –con fundiciones solares y sin huella de carbono- para la electromovilidad mundial. Sin embargo, para que no sea sólo pirotecnia, se requiere coherencia con la política medioambiental interna.
No es buena señal negarse al Tratado de Escazú –compromiso ambiental de América Latina y el Caribe- por la responsabilidad global que implica enfrentar un problema mundial. La contradicción es evidente.
No apunta en la dirección correcta mantener una institucionalidad ambiental de papel, sin dientes ni muelas, donde los requisitos técnicos se supeditan a los criterios políticos y dejan, finalmente, en manos de los tribunales de justicia las calificaciones medioambientales de los proyectos productivos.
Se requiere reformular el Servicio de Evaluación Ambiental, eliminar el Comité de Ministros – una mera instancia discrecional- y que las universidades regionales realicen la evaluación técnica de los proyectos los que, por su nivel de sofisticación, muchas veces el ente público no tiene capacidad de evaluar. Y si cumplen con los requisitos técnicos, se toma la decisión política, pero no al revés. Actualmente es como obtener licencia de conducir y dar los exámenes después.
También hay que mejorar la Ley de Bases de Medio Ambiente, hacer un buen proyecto de borde costero, avanzar en materia de delito ambiental –que de existir habría evitado muchos desastres del pasado- hay que empoderar al Ministerio Público y darle las atribuciones en materia penal, porque tiene experiencia y capacidad intrusiva, por sobre la Superintendencia de Medio Ambiente.
Hay que avanzar en una institucionalidad que deje a todos tranquilos al resolver. Hoy tanto los buenos como los malos proyectos están bajo “sospecha”.
Se requiere una ley integral de cambio climático que entre otras cosas debe establecer el recurso agua como un bien nacional de uso público -con prioridad para consumo humano, saneamiento básico y alimentación- a perpetuidad para todos los chilenos y no sólo para grupos económicos y especuladores. Chile es el único país en que el agua está privatizada y los anuncios del ministro de Obras Públicas profundizan la privatización.
Los glaciares -principales reservas de agua del planeta- también deben ser bienes nacionales de uso público y ser desafectados por ley y no simple decreto. Hay que crear un servicio de biodiversidad que permita un marco global de mayor compromiso ambiental en todos los ámbitos: áreas protegidas, las sin ese rango -que tienen los mayores problemas- y los ecosistemas marinos.
Por ese camino el Presidente puede contar con nuestro apoyo en la COP 25. Esperemos que no sean sólo fuegos de artificio.