Ceviche de pescados de roca

Food Truck Cocina Nomade
Cocina Marina Sustentable
Ingredientes

  • 1 kg. de filete de pescados de roca  (Bilagay, Jergilla y Rollizo)
  • ¼ de taza de jugo de limón
  • 2 cucharadas soperas de Luche cocido  de Caleta Perone
  • Pizca de Merquén de Arauco
  • Semillas de Cilantro
  • Sal de Piure
  • Cilantro
  • Aceite
  • Pimentón en cubos
  • ½ Cebolla morada
  • Sal de mar

 
Preparación
Picar el pescado en cubos pequeños, mezclar y reservar en el congelador.
Picar la cebolla en cubos. Amortiguar la Cebolla.
Escurrir muy bien antes de incorporar a la preparación.
Retirar el pescado del congelador para la preparación en una fuente metálica previamente enfriada.
Incorporar al pescado la Cebolla, Pimento picado, Cilantro, Luche, semillas de Cilantro molidas, sal de mar y jugo de Limón, mezclar muy bien.
Para terminar agregar una pizca de Merquén, sal de Piure y aceite vegetal.
Montar sobre una concha de Loco y acompañar con tortillas y un té frío.
 
Jaime Gutierrez
Biólogo Marino ,Buzo profesional y Amante de la cocina marina

Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la UCSC

La biodiversidad tiene un valor esencial para el desarrollo de los países, no sólo como un componente vital para el funcionamiento de los ecosistemas, sino también como importante proveedor de alimentos, medicina, biomateriales, entre otros muchos servicios.

“El Doctorado en Ciencias con mención en Biodiversidad y Biorecursos de la UCSC enfrenta este desafío proponiendo una innovadora aproximación interdisciplinaria, que conecta la biología y la química para comprender los procesos y mecanismos que sostienen la biodiversidad, y entrega herramientas metodológicas y tecnológicas para explorar nuevos usos de los biorecursos”, destacó el Dr. Antonio Brante, Director del Programa que imparte la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).
De esta forma, el Programa de Doctorado comenzó su primer año de actividades el 2018 con el objetivo de formar investigadores de excelencia con conocimiento teórico y práctico avanzado que aporte a la comprensión, protección y uso sustentable de la biodiversidad, biorecursos y sus ambientes, con énfasis en sistemas costeros, en un contexto integrador y fundada en principios éticos institucionales que consideran el respeto a la persona humana y la naturaleza.

El enfoque multi e interdisciplinario del programa ofrece una oportunidad única a sus estudiantes para formarse a nivel doctoral en un contexto integral y de calidad, con alto potencial de internacionalización. Para el primer año de funcionamiento, postularon al Doctorado 14 profesionales de 4 países distintos, resultando seleccionados 5 estudiantes. Acabado el proceso de admisión 2019, se recibieron 18 postulaciones de Europa y América, seleccionándose 4 nuevos estudiantes de México, Uruguay y Chile.

“El obtener el grado de Doctor en nuestro programa, permitirá a los estudiantes desarrollarse y crecer a nivel profesional y personal en un contexto diverso y multidisciplinario, con continuo contacto con investigadores nacionales y extranjeros. Esto le permitirá reconocer y experimentar nuevos horizontes, y aportar con nuevas perspectivas para su desarrollo personal. Sin duda, la etapa doctoral es una de las mejores etapas de la vida”, concluyó el Doctor Brante.

Disponemos de instrumentos para facilitar la realización exitosa de las tesis.

Nuestros estudiantes participan en cursos, talleres, congresos y/o estadías en otros laboratorios de investigación.
Todos los alumnos cuentan con becas para costear el arancel y gastos básicos de manutención.

 

Más Información: www.doctoradoenciencias.ucsc.cl

Edificio Corporativo de CMPC en Biobío ícono en construcción sustentable

El nuevo edificio CMPC Los Ángeles es un ícono en cuanto a infraestructura y diseño medioambiental. Destaca principalmente su construcción en base a madera, el uso eficiente de energía y sistema de climatización, que lo convierten entre otras cosas, en una obra arquitectónica sustentable.
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Recuperación de lagunas urbanas de Concepción mediante humedales artificiales de flujo subsuperficial

La presencia de lagunas en parques urbanos es esencial, ya que incorporan hábitat que servirán de hogar a numerosas especies, convirtiéndose en espacios fundamentales para la conservación de la biodiversidad del ecosistema urbano, dado que el agua es un factor ambiental relevante.
Sin embargo, la urbanización modifica la cuenca hidrográfica de estos ecosistemas acuáticos, alterando su hidrología, calidad del agua, el hábitat físico, conectividad hidrológica, procesos ecológicos y la biodiversidad. La calidad del agua se ve afectada por la acumulación de nutrientes y otros contaminantes. Así lo estiman Dr. Pedro Cisterna, Académico UBB, y Claudio García y Flavio Moncada, ingenieros civiles del departamento de Ingeniería Civil y Ambiental la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Biobío que se han ocupado de relevar el valor ambiental de las lagunas urbanas.
 
Estado de las lagunas de Concepción
“Las lagunas de Concepción quedaron atrapadas por un crecimiento urbano no planificado y marginal que nunca reconoció ni considero sus hermosas cualidades, condenándolas al olvido, como sostenía el catedrático Leonel Ramos a comienzos de este siglo. El crecimiento de Concepción, ha modificado sustancialmente sus cuencas, por el cambio en los usos y coberturas del suelo, y ha provocado la desaparición de la diversa vegetación que las rodeaba y despojado de su biodiversidad”, comentó Cisterna.
A pesar del contexto planteado, estas lagunas están en la memoria ciudadana y la historia de Concepción. En el Plan Regulador Comunal de 1960 se destacaban en el diagnóstico una serie de singularidades de Concepción, el valor del paisaje natural configurado por el Río Biobío y las lagunas, y se relataba una nueva imagen de ciudad a partir de la presencia de estos cuerpos de agua, lo que le otorgaba a nuestra ciudad una identidad destacable.
Los planificadores urbanos deben rescatar estos importantes elementos del urbanismo azul, por su gran potencial estético, cultural, educativo, espiritual, ecológico, ambiental y geoquímico, para beneficio de las urbes.
 
Impacto de la Intervención planificada
Cuando las lagunas no son intervenidas, la presencia de nitrógeno y fósforo estimulan procesos bioquímicos como la eutrofización, crecimiento incontrolado de vegetación en su interior, y la carga de materia orgánica consume el oxígeno desencadenando procesos aeróbicos. Una vez agotado éste, procesos anaeróbicos con liberación de olores desagradables transforman las lagunas en plantas de tratamiento de aguas residuales.
Por tanto, es pertinente intervenir estos sistemas y cortar la cadena de contaminación y de acumulación de biomasa en las lagunas. Para esto se propone eliminar los contaminantes que ingresan, mediante un sistema de tratamiento de aguas residuales del tipo Humedales de Flujo Subsuperficial (HFSS) de alto rendimiento que logra un mayor nivel de remoción que los convencionales, que incluye un dispositivo de entrada y salida patentado por la Universidad del Biobío, que mejora su eficiencia. “Es una solución armónica con el paisaje y que potencia la biodiversidad, de  bajo costo de inversión y operación y alcanza niveles significativos de reducción de la contaminación como 90% de la Demanda Biológica de Oxígeno (DBO), 60-80% de Nitrógeno y 40-65% de Fósforo”, sostuvo Pedro Cisterna, académico de la casa de estudios.
 

Tapati 2019: Rapa Nui celebra el encuentro cultural más importante de la isla

Esta semana comenzó una nueva versión de Tapati, la tradicional fiesta de Rapa Nui que busca fomentar el legado ancestral de los pueblos originarios de la isla y que invita a lugareños y turistas a vivir una de las experiencias más cautivantes y esperadas, hasta el 16 de febrero. Continua leyendo “Tapati 2019: Rapa Nui celebra el encuentro cultural más importante de la isla”

Gobierno recibe plan de protección de la Fardela Blanca y anuncia la actualización del plan del Picaflor de Juan Fernández

Por otro lado, la comuna de Juan Fernández se transformó en la primera  de Chile en decir #ChaoBombillas. En total, son 23 los locales que se adhieren a la iniciativa del Ministerio del Medio Ambiente, medida que permitirá sacar de circulación cerca de 600 bombillas mensuales. Continua leyendo “Gobierno recibe plan de protección de la Fardela Blanca y anuncia la actualización del plan del Picaflor de Juan Fernández”

Los desafíos de la educación medioambiental

Mario Delannays
Secretario Regional Ministerial de Medio Ambiente
Región del Biobío

Tal como lo ha planteado en innumerables ocasiones el intendente del Biobío, Jorge Ulloa, la región es tan variada que es una zona multirol. Esto, en pocas palabras, quiere decir que podemos encontrar todo tipo de iniciativas privadas o públicas, ya sea en ámbitos industriales, turísticos, académicos, entre otros.
Teniendo presente lo anterior, se hace fundamental que en nuestra zona trabajemos fuertemente en la educación ambiental, que nos permita tener claridad sobre los proyectos y actividades que se realizan, y tener una visión clara sobre lo que es beneficioso para nuestro medio ambiente.
“Pero el papel o el discurso aguanta todo”. Para evitar la frase anterior, tenemos que hacer esfuerzos, y demostrar con hechos concretos que el fortalecimiento de la educación ambiental es lo que queremos lograr.
Así es como el año 2018 incrementamos significativamente el número de escuelas sustentables certificadas en las tres categorías (básico, medio y excelencia) alcanzando 203, llegando a superar a la Región Metropolitana, y duplicando o triplicando –según sea el caso- a otras regiones del país. En esta oportunidad, podemos sentirnos orgullosos, y decir que somos por lejos, la región con mayor número de escuelas certificadas ambientalmente.
Ahora bien ¿qué significa que una escuela esté certificada? Simple: que cada colegio incorporó, desarrolló y evaluó en su malla curricular, o en actividades extraprogramáticas, el concepto de medio ambiente. ¡Es todo un éxito!
Junto con lo anterior, también estamos trabajando fuertemente en lo que respecta a los Fondos de Protección Ambiental (FPA).
El FPA, es el primer fondo concursable de carácter nacional con que cuenta el Estado de Chile para apoyar iniciativas ambientales presentadas por la ciudadanía. Habitualmente, las juntas de vecinos, clubes deportivos, centros de padres, agrupaciones culturales y ambientales, comunidades y asociaciones indígenas, son parte de los grupos humanos que postulan a estos recursos.
¿Qué nos permite esto? Que la gente pueda aprender sobre cuidados y protección al medio ambiente desde una perspectiva práctica. El FPA se convierte en un aliado para hacer realidad las iniciativas ciudadanas, para hacer de nuestro país un lugar más amigable con el medio ambiente.
En definitiva, lo que estamos haciendo desde la seremi del Medio Ambiente no tendría mayor sentido si nuestro eje principal fuese otro. La educación medioambiental es y seguirá siendo el pilar básico y estructurante, porque es a través de esta manera con la cual podremos tener una región con los cuidados, la conservación, educación y conocimiento que requiere.
El Presidente Sebastián Piñera y la ministra Carolina Schmidt nos han pedido que hagamos difusión de estas iniciativas con el único fin de conservar, proteger, cuidar nuestro entorno, y la educación sobre el medio ambiente es clave en el éxito de dicha misión.
Tenemos un gran desafío por delante, que es transformar a las nuevas generaciones en actores de cambio, y no solo de conciencia, sino que también de hábitos. Demos el primer paso para definir qué es lo que hace cada una de las personas, por sobre lo más simple, que es apuntar con el dedo por lo que el resto ha dejado de hacer por el medio ambiente.

Humedales un bien y un patrimonio común

Alfonso de Urresti
Senador de la República por la Región de Los Ríos

Hasta no hace mucho, hablar de humedales era tema de expertos, ajeno a quienes vivían en las ciudades, porque los que tomaban las decisiones sobre el territorio eran siempre otros. Pero eso cambió, pues la naturaleza forma hoy parte del plan de vida de muchas familias.
El cuidado del medio ambiente es ahora un bien común y no solo de aquellos preocupados de salvar ballenas y rechazar centrales nucleares. A la mayoría le interesa la calidad del aire, el reciclaje, disminuir el uso del plástico y ahora los efectos del cambio climático.
Es en ese contexto que un actor antes secundario de la vida en las ciudades cobra protagonismo: el humedal urbano. Porque a ese espacio que antes terminaba convertido en pantano o vertedero ilegal, hoy se le percibe jugando un rol vital para la existencia de una gran biodiversidad.
Un hito cercano en esta nueva mirada de los humedales se genera con la contaminación del Humedal Carlos Andwanter, en Valdivia, por la acción de la empresa Celco, que el 2004 movilizó a miles de personas reclamando por la muerte de los cisnes de cuello negro y la afectación de las aguas del Río Cruces.
De ahí en adelante el diálogo ha sido distinto. Se trata de una conversación sostenida por la organización de muchos ciudadanos que han entendido que el humedal no solo puede ser un buen vecino, sino que se trata de un integrante más de la comunidad, uno que merece respeto y cuidado, como los niños, los animales y las flores.
Así lo han entendido también muchas ciudades y municipios que, como en la Región del Biobío, han integrado progresivamente grandes humedales, que dejaron hace rato de ser un problema y hoy son parte de la definición urbanística, turística, recreativa y social de amplios territorios y comunidades.
Gracias a estas experiencias, que se replican en el país, hoy tenemos ordenanzas que buscan proteger los humedales, administraciones que han establecido como Reserva Natural Municipal a algunos de ellos, mientras otros aspiran a convertirse en Santuario de la Naturaleza. En tanto, el Ejecutivo trabaja en los 40 humedales incluidos en su plan nacional de protección.
Pero seguimos siendo testigos de cómo algunos siguen intentando deshacerse de los humedales que entorpecen sus proyectos inmobiliarios. En este escenario de preocupación ciudadana y resistencia privada, surgió el proyecto de ley para proteger los humedales urbanos y periurbanos, que presentamos a mediados de 2017.
Tras su paso por la Comisión de Medio Ambiente del Senado, de haber escuchado al anterior y actual gobierno, a científicos y profesionales, municipios y a la sociedad civil, esta iniciativa se encuentra en su segundo trámite en la Cámara de Diputados. Confiamos en su pronta aprobación, porque se trata de una herramienta con la que hoy no contamos.
El mes pasado participé en la COP13 de la Convención Ramsar, este año dedicada a los humedales urbanos, ratificando nuestra convicción, pero también constatando la preocupación de organismos como la Unesco que ha otorgado a algunos la categoría de Patrimonio de la Humanidad.
Este camino de protección de los humedales no es nuevo. Estudios revelan que los huilliches, antes de los españoles, se relacionaban activamente con ellos. La diferencia es que ahora se trata de un camino sin retorno, porque lo que está en juego es el futuro y porque se ha entendido que no son las ciudades las que tienen humedales, sino que son los humedales los que han permitido la existencia de ciudades.

José Manuel Rebolledo, director ejecutivo CONAF: “Ante los nuevos desafíos, el eje del cambio climático es uno de los prioritarios para la institución”

Durante la época estival, el trabajo que realiza la Corporación Nacional Forestal (CONAF) adquiere un gran protagonismo, dado que los incendios forestales se toman la agenda. Pero a su vez, la Corporación está pasando por un momento de definiciones, dado que actualmente se está discutiendo en el Parlamento el proyecto de ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, iniciativa que podría cambiarle el rostro al organismo. Continua leyendo “José Manuel Rebolledo, director ejecutivo CONAF: “Ante los nuevos desafíos, el eje del cambio climático es uno de los prioritarios para la institución””

Cacería ciclista

Ariela Muñoz Soto
Colectivo Muévete

El lunes 12 de noviembre de 2018, en el primer día hábil de la nueva Ley de Convivencia Vial (LCV) -a seis meses de su publicación en el Diario Oficial y luego de una larga tramitación en el Congreso- Carabineros controlaba a ciclistas en las ciclovías.
La nueva ley traía respeto al ciclista, respeto al peatón y limitaciones al motorizado para que lo anterior ocurriera, pero la fiscalización nos dio a entender todo lo contrario: ese día comenzó una cacería de ciclistas que duró algo más de dos intensas semanas. Vimos multas por no usar casco, o no usar chaleco reflectante (incluso a plena luz del día). Vimos a los uniformados en las ciclovías y no en las calzadas.
Parecía que el Ministerio de Transporte lanzaba con bombos y platillos esta nueva legislación para regular la convivencia entre modos de movilidad urbana, pero resultó ser un fracaso en su puesta en marcha.
Esta ley es de las pocas que se tramitan junto a la ciudadanía. Nació de ahí. No fue “un negocio de las municipalidades” para cursar multas. Tuvo que ver con el legítimo deseo de ciudadanos que no querían morir atropellados en la vía pública. Ambicioso anhelo de estos tiempos violentos.
Frente a las cifras de movilidad, resulta increíble que la industria automotriz siga dando números azules y nubes negras a la salud humana. Las ciudades se están saturando, respiramos gases tóxicos y escuchamos bocinas a diario, las personas están muriendo por los mal llamados “accidentes de tránsito”… ¿Y no íbamos a hacer nada para frenarlo?
Se batalló la rebaja de velocidad máxima, una de las medidas más importantes de la LCV. Los honorables congresistas (incluso los “pro-vida”) se excusaron en cifras inventadas y pobres argumentos para votar en contra de la medida que salvaría cientos de vidas al año, pero no lo consiguieron. Ganamos. Todos.
Se logró la estandarización de la infraestructura, una distancia mínima de adelantamiento para ciclos y excepciones para que los más vulnerables pudiesen circular en bicicleta por la vereda, entre otros.
No obstante, todo terminó limitándose a cascos y chalecos reflectantes. Dos elementos que nunca estuvieron en la nueva ley, pero que -de la noche a la mañana- comenzaron a fiscalizarse. Para que quede claro, el casco forma parte del Art. 80 de la Ley de Tránsito (N° 20.068, publicada en 2005), mientras que el chaleco reflectante forma parte del Decreto 116, publicado en 1988. Sí, 1988 y es -para desgracia de algunos- totalmente válido.
En seis meses -desde la publicación hasta la puesta en marcha de la LCV- poco hizo el Gobierno para educar. Carabineros prefirió cursar multas a ciclistas sin casco, pero no a automovilistas a exceso de velocidad (que podrían matar a ciclistas con casco). Y a su vez, la mayoría de los medios de comunicación focalizaron sus titulares en incrementar la mala fama de la ley.
En todo ese tiempo, los activistas hicimos más por la ciudad. Y lo hicimos gratis.

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