MARGARITA DUCCI Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU
La reina no viene, el Papa desistió, Xi Jinping no apareció, pero sí más de 40.000 personas, desafiando las restricciones sanitarias y sometiéndose a test antígenos cada día, han llegado a Glasgow, a pesar del frío y la lluvia intermitente. La discusión que se está llevando a cabo en la COP26 será clave para volcarnos a combatir con decisión el cambio climático. El mundo está en ascuas y esta cumbre se transforma en la última gran esperanza que tiene el mundo para mantener y no sobrepasar el calentamiento global en 1,5°C al 2050. La gran expectativa para todos es que China y EE.UU. acuerden sobre el mercado de carbono para compensar a los países más pobres.
En este escenario los 120 líderes mundiales tienen la enorme responsabilidad de actuar con sentido de urgencia. Ya vemos algunos avances donde se comprometieron a terminar con la deforestación y reducir en 30% las emisiones de metano para 2030. No obstante, continentes, países, pueblos originarios, pequeños agricultores, migrantes, mujeres, jóvenes, niños y niñas, son muestra de que reducir las desigualdades es imperativo si queremos generar soluciones, adaptación y resiliencia. Es clave entender la estrecha vinculación de los temas medioambientales con el contexto social y el mundo nos está develando con la pandemia que necesitamos centrarnos en las personas y el territorio, y cerrar las desigualdades que vive la humanidad.
El sector privado tiene un importante rol que cumplir; para cambiar el foco e instar a nuestros líderes a cambiar el eje de acción. ¿Cómo? Invirtiendo en las personas y en el planeta, el Desarrollo Sostenible. En última instancia, y como lo hemos apreciado estos días en la COP26, con las buenas noticias acerca de financiamiento para este fin. Toda empresa necesita ser resiliente, porque cuando los desastres emergen, amenazan la continuidad de los negocios, y la mejor forma de prevenir es construir sociedades justas, pacíficas, inclusivas y en equilibrado balance con su entorno, para lo cual se requiere inversión.
En ese sentido, el Estado de Chile se ha comprometido a reducir sus emisiones con un máximo de 1.100 millones de toneladas de carbono entre 2020 y 2030 y ha establecido cupos de responsabilidad para cada área. Transporte será la que mayor (29%), seguida de Energía (26%) y Minería (16%). La Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP), que ha sido presentada acá, consta de 407 metas concretas para reducir las emisiones en todos los aspectos de la sociedad, entre los que destaca completar el 100% de la protección de áreas marinas para 2025, cambiar la matriz energética que es abastecida mayormente de fuentes térmicas (51,7%) a energía renovable para 2040, o tener un mercado automotor 100% de vehículos de cero emisiones en 20 años. Grandes logros y desafíos, pero marginales a nivel planetario, ya que aquí en Glasgow todos están expectantes de las resoluciones de las grandes potencias, pero los resultados son aún inciertos. Sin embargo, a pesar del SOS mundial, se ven acá, la esperanza de tomar decisiones es, lo último que se pierde.
El expresidente Barack Obama, que ayudó a sellar el Acuerdo de París hace seis años, ha participado hoy en la COP26 en Glasgow, dónde ha pedido a los jóvenes que sigan presionando a gobiernos y empresas.
“Se hizo un trabajo importante allí y se está haciendo un trabajo importante aquí. Esos son buenas noticias. Pero también las hay malas. No estamos ni siquiera cerca de donde deberíamos estar”, dijo Obama en un discurso en el que habló directamente a los jóvenes y les pidió que “voten como si les fuera la vida en ello, porque es así”.
“Entiendo que muchos jóvenes sean cínicos sobre la política, pero la realidad es que los gobiernos no aprobarán planes climáticos más ambiciosos si no sienten la presión de los jóvenes”, dijo. “No pienses que puedes ignorar la política, puede no gustarte, pero no puedes ignorarlo. No puedes ser demasiado puro para ello. Es parte del proceso que dará resultados”, añadió.
“Quiero que sigan enfadados, quiero que sigan frustrados, pero canalicen ese enfado y aprovechen esa frustración”, dijo Obama pidiéndoles que se preparen “para una maratón, no un sprint” en la que habrá que aceptar “victorias parciales” porque un problema tan complejo no se puede solucionar de una sola vez.
El expresidente de Estados Unidos cerró su discurso diciendo que cree que si los países cumplen sus compromisos “podemos asegurar un futuro mejor”.
Con 45 millones de personas al borde la inanición, cuando eran 42 millones a principios de año y 27 millones en 2019, la agencia de la ONU calcula que el coste de evitar la hambruna en el mundo asciende ahora a 7000 millones de dólares, frente a los 6600 millones estimados a principios de 2021.
El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas advirtió este lunes que sigue creciendo el número de personas que se encuentran al borde de la hambruna, mientras el número de personas que sufren un problema de hambre aguda se ha disparado y ha crecido en alrededor de tres millones de personas desde el inicio de año.
La cifra de quienes pasan hambre de forma aguda ha aumentado desde los 42 millones de principios de año, y los 27 millones de 2019, hasta los actuales 45 millones en 43 países.
Tras un viaje a Afganistán, el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley afirmó que “decenas de millones de personas se asoman a un abismo. Los conflictos, el cambio climático y el COVID-19 están aumentando el número de personas que padecen hambre aguda, y los últimos datos muestran que ahora hay más de 45 millones de personas que están al borde de la inanición“.
Beasley apuntó que la pandemia y los enfrentamientos no son la única fuente de problemas y apuntó a otros factores externos que aumentan la inestabilidad alimentaria.
Acabar con la hambruna ya cuesta 7000 millones de dólares
El Programa Mundial de Alimentos y sus socios humanitarios continúan intensificando sus esfuerzos para ayudar a millones de personas que se enfrentan al hambre. Sin embargo, las necesidades superan ampliamente los recursos disponibles en un momento en el que las fuentes de financiación tradicionales están sobrecargadas.
El coste de evitar la hambruna en el mundo asciende ahora a 7000 millones de dólares, frente a los 6600 millones estimados a principios de año.
“A medida que el coste de la ayuda humanitaria aumenta exponencialmente, necesitamos más fondos para llegar a las familias de todo el mundo que ya han agotado su capacidad para hacer frente al hambre extrema”, añadió.PMA/Saikat MojumderUn niño es alimentado en Cox Bazar, en Bangladesh. El COVID-19 puede aumentar el hambre en el mundo.
El hambre obliga a las familias a comer menos o saltarse comidas
Las complicaciones que sufre el Programa se extienden también a las familias que se ven obligadas a tomar decisiones devastadoras para hacer frente al aumento del hambre.
Un análisis de vulnerabilidad de la agencia de la ONU en 43 países demuestra que las familias se ven obligadas a comer menos, o a saltarse las comidas por completo, a alimentar a los niños en lugar de a los adultos y, en algunos casos extremos, a comer langostas, hojas silvestres o cactus para sobrevivir, como en Madagascar.
En otras zonas, las familias se ven obligadas a casar a los niños a una edad temprana o a sacarlos de la escuela, a vender sus bienes como el ganado o lo poco que les queda. Un caso extremo es el reportado por los medios de comunicación de Afganistán que señalan que las familias se ven obligadas a vender a sus hijos en un intento desesperado por sobrevivir.UNOCHA/Giles ClarkeNiños yemeníes desplazados en un asentamiento de Adén sostienen contenedores durante la distribución de agua, que se hace dos veces al día.
Enviar un contenedor de comida cuesta cuatro veces más que hace un año
La subida de los precios de los alimentos recientemente anunciada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación no solo provoca que los alimentos estén fuera del alcance de millones de las personas más pobres del mundo, sino que también aumenta el coste de la adquisición de la comida en los mercados mundiales.
A esta coyuntura se suman los altos precios del combustible, que aumentan los costes de transporte y suponen una mayor presión sobre las cadenas de suministro mundiales: cuando hace un año el envío de un contenedor costaba 1000 dólares ahora cuesta 4000 o incluso más.
Durante este año, el Programa Mundial de Alimentos se ha embarcado en la mayor operación de su historia dirigida a 139 millones de personas en los 85 países en los que opera.
Esta labor abarca tanto las necesidades alimentarias y nutricionales de emergencia, como el trabajo con los socios para fortalecer la resiliencia y aumentar la autonomía de las personas más pobres y vulnerables del planeta.
Radiografía de las principales crisis alimentarias
Las recientes evaluaciones muestran que unos 24 millones de personas padecen hambre aguda debido al devastador impacto de las múltiples sequías que, combinado con la situación de colapso económico que vive el país, conduce a las familias al borde del abismo justo antes de la llegada de un duro invierno.
En la nación del Cuerno de África se prevé que más de 4,3 millones de personas en el norte del país se enfrentarán a una situación de hambre aguda en septiembre, y que más de la mitad de ellas, 2,2 millones, estarán en situación de emergencia.
La sequía que azota el sur de la nación insular africana provoca que haya más 1,3 millones de personas en situación de hambre aguda de las cuales 512.000 se encuentran en situación de emergencia.
La falta de lluvia durante la temporada de siembra augura otra mala cosecha y la desesperación de las familias, que recurren a medidas de supervivencia extremas como comer langostas, hojas silvestres y hojas de cactus con las que se suele alimentar al ganado.
La agencia de la ONU está ampliando su respuesta y necesita urgentemente 69 millones de dólares en los próximos seis meses para llegar a un millón de personas.PMA/Marwa AwadNiños comiendo una sopa preparada con suministros del Programa Mundial de Alimentos en Pibor, Sudán del Sur.
Sudán del Sur
Las necesidades humanitarias en la nación africana son mayores que los recursos de los que dispone el Programa Mundial de Alimentos para responder a esta crisis. La situación ha empeorado por las inundaciones que se han tragado pueblos enteros.
Hay 7,2 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria grave, de las cuales más de 1,4 están en situación de emergencia y más de 100.000 se enfrentan a niveles de hambre catastróficos.
Más de 12 millones de personas en Siria no saben la procedencia de su próxima comida, y cuenta con un nivel de inseguridad alimentaria más alto que en cualquier otro momento del conflicto que sigue asolando al país por más de una década.
La suma de los enfrentamientos con los desplazamientos masivos de población, más las repercusiones de la crisis financiera en el Líbano, el descenso del valor de la libra siria y la pérdida de puestos de trabajo a causa del COVID-19 han contribuido al deterioro económico de Siria.
Más de la mitad de la población del país árabe (16,2 millones) se enfrenta en estos momentos a una situación de un hambre aguda y cinco millones de personas se encuentran en situación de emergencia.
Además del conflicto en el país, la devaluación del riyal yemení y el aumento de los precios de los alimentos imposibilitan que los yemeníes de a pie puedan comprar alimentos básicos.
El Programa Mundial de Alimentos proporciona asistencia alimentaria de emergencia a casi 13 millones de personas, ya sea en forma de raciones en especie, vales o dinero en efectivo
Sin embargo, unos tres millones de sirios siguen recibiendo asistencia en meses alternos debido a la escasez de fondos y la agencia corre el riesgo de quedarse sin alimentos antes de que termine el año. Para mantener los niveles actuales de asistencia durante los próximos 6 meses se necesitan 802 millones de dólares
Las medidas que tomarán esos países, entre los que se encuentran Argentina, Colombia, Costa Rica, España, Panamá, Perú y la República Dominicana van desde construir centros sanitarios resistentes a las inundaciones a que las instalaciones de salud reduzcan sus emisiones de carbono.
En respuesta a la creciente evidencia del impacto del cambio climático en la salud de las personas, un grupo de 47 países se han comprometido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Glasgow a crear sistemas de salud resistentes al clima y bajos en carbono.
Los gobiernos de estos países se han comprometido a tomar medidas concretas para crear sistemas de salud resilientes al clima, entre ellos algunos de los que causan más daños a la salud debido al cambio climático, así como varios de los mayores emisores de carbono del mundo.
Entre ellos, 42 también se comprometieron a transformar sus sistemas de salud para que sean más sostenibles y bajos en carbono, y 12 establecieron el objetivo de alcanzar las cero emisiones netas de carbono en o antes de 2050.
Los compromisos forman parte del Programa de salud de la COP26 una asociación formada entre el gobierno del Reino Unido, la Organización Mundial de la Salud, los Campeones del Clima de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y grupos sanitarios como Health Care Without Harm.
“El futuro de la salud debe construirse sobre sistemas de salud que sean resistentes a los impactos de las epidemias, las pandemias y otros tipos de emergencias, pero también a los efectos del cambio climático como los fenómenos meteorológicos extremos y la creciente carga de diversas enfermedades relacionadas con la contaminación del aire y el calentamiento de nuestro planeta”, dijo el director general de la Organización Mundial de la Salud.
El doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus añadió que “los sistemas de salud también deben ser parte de la solución, reduciendo las emisiones de carbono. Aplaudimos a aquellos países que se han comprometido a construir sistemas de salud resistentes al clima y bajos en carbono, y esperamos ver a muchos otros siguiendo su ejemplo en el futuro cercano”.
Debemos actuar de inmediato
Entre las naciones que se han comprometido a lograr sistemas de salud sostenibles y con bajas emisiones de carbono se encuentran Argentina, las islas Fiyi, Malawi, España, los Emiratos Árabes Unidos y los Estados Unidos de América y otros 36 países.
Los Estados que se han comprometido a mejorar la resistencia climática de sus sistemas de salud incluyen Bangladesh, Etiopía, Maldivas, los Países Bajos y otros 42.
A modo de ejemplo, la respuesta del gobierno de las islas Fiyi al aumento de los ciclones, las inundaciones repentinas y el aumento del nivel del mar, que causan falta de agua potable, consistió en la construcción de una infraestructura sanitarias más resistente al clima, el refuerzo del personal de salud y el suministro de servicios energéticos sostenibles a los centros sanitarios.
“El mensaje de la Organización Mundial de la Salud y de los profesionales sanitarios de todo el mundo es claro: el cambio climático es un gran desafío para la salud y debemos actuar ahora. Estoy muy contento de ver a tantos países priorizando este tema a través del Programa de Salud COP26 y su nivel de ambición”, destacó la ministra para Europa y las Américas, en la Oficina de Relaciones Exteriores, Commonwealth y Desarrollo del Reino Unido, Wendy Morton
Mayor presencia de la salud en los planes climáticos nacionales Los compromisos de los países provienen de una encuestaque lanzó esta semana la Organización Mundial de la Salud donde se indica que la mayoría de los países están incluyendo ahora a la salud dentro sus planes climáticos nacionales relacionados con el Acuerdo de París, pero también señala que las estrategias todavía carecen de acciones de salud detalladas o mecanismos de apoyo.
“Estos compromisos gubernamentales ejemplifican el creciente movimiento mundial sanitario a favor de la acción climática. Los médicos, las enfermeras, los hospitales, los sistemas de salud y los ministerios de sanidad de todo el mundo están reduciendo su huella climática, haciéndose más resistentes y abogando por una transición justa que sitúe a la salud como elemento central de una civilización descarbonizada”, dijo el director internacional de Programas y Estrategias de Salud sin Daño, Josh Karliner.
Además de los compromisos de ámbito nacional, 54 instituciones de 21 países que representan a más de 14.000 hospitales y centros de salud se han unido a la campaña “Race to zero” (Rumbo a cero) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y se han comprometido a lograr cero emisiones netas.
Más de 45 millones de profesionales de la salud, que representan dos tercios de la fuerza laboral sanitaria del mundo, han firmado una carta durante la COP26 por la que instan a los gobiernos a tomar medidas medioambientales más enérgicas, señalando que “los hospitales, las clínicas y las comunidades de todo el mundo ya están respondiendo a los daños a la salud causados por el cambio climático”.
El programa de Salud de la COP26
El Gobierno británico seleccionó la salud como una de las tres áreas científicas prioritarias para la COP26. Como parte del Programa de Salud de la COP26, la Presidencia de la Conferencia trabaja junto a la Organización Mundial de la Salud, Salud sin Daño y los Campeones del Clima de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para involucrar a los países y las partes interesadas en el clima y la salud.
El Programa de Salud de la COP26 se ha creado con el fin de aportar un mayor enfoque y ambición en materia sanitaria a la conferencia. Sus iniciativas incluyen:
Construir sistemas de salud resistentes al clima
Desarrollar sistemas sanitarios sostenibles con bajas emisiones de carbono
Investigar sobre adaptación climática dedicada a la salud
Incluir las prioridades sanitarias en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional de las naciones
Elevar la voz de los profesionales de la salud como promotores de una mayor ambición en materia de cambio climático
Los países que se han adherido al Programa de Salud de la COP26 son:
Alemania, Argentina, Bahamas, Bahrein, Bangladesh, Belice, Bután, Cabo Verde, Colombia, Costa Rica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, España, Estados Unidos de América, Etiopía, Fiyi, Ghana, Irlanda, Jamaica, Jordania, Kenia, Laos, Madagascar, Malawi, Maldivas, Marruecos, Mozambique, Nepal, Países Bajos, Nigeria, Noruega, Omán, Pakistán, Panamá, Perú, Reino Unido, República Centroafricana, República Dominicana, Ruanda, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona, Sri Lanka, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda y Yemen.
Inundaciones, incendios, aumento del nivel del mar, ciclones e innumerables cuerpos perdidos en el océano y bajo la tierra: una realidad que ya viven muchas naciones que sufren los efectos del cambio climático. Con ellos arranca la segunda semana de la Conferencia sobre el Clima bajo el tema “Adaptación, pérdidas y daños”. El mensaje es para los países desarrollados: deben mantener su promesa de financiación y apoyo a los pequeños estados que ya lo están perdiendo todo.
“Del océano surgió la vida, la paz y nuestro confort,
un mundo desconocido para la mayoría pero que era uno para mi gente…
Algún día recordaremos un tiempo en el que nuestros hogares se erigían orgullosos y altos,
porque hoy ya no se tienen en pie. Ese lugar lo ocupa ahora el océano”.
El octavo día de la Conferencia sobre el Clima, COP26, arrancaba con un poema recitado por una activista de Papúa Nueva Guinea. Sus palabras resonaban en una sala de reuniones de la zona azul.
“Nunca sabremos cuando la marea subió y se tragó nuestros hogares. Nuestras culturas, nuestras lenguas y nuestras tradiciones se las llevará el océano. Cuando dicen ‘para 2030 o 2050’, ¿cómo pueden establecer esos plazos de nueve a 29 años cuando mi pueblo ha demostrado que tenemos que actuar ya, que no hay tiempo que perder?”, dijo, explicando que el océano que una vez dio vida a su pueblo, ahora se ha convertido en su verdugo.
No estaba sola. A pocos metros, en otra sala, una joven y superviviente del súper tifón Haiyan que azotó Filipinas hace hoy exactamente ocho años, tenía un mensaje para el mundo.
“Dejaron de contar cuando el número de muertos llegó a 6000, pero todavía hay 1600 cuerpos desaparecidos. Hoy seguimos pidiendo justicia para nuestros amigos y familiares que perdieron la vida a causa de los desastres climáticos. Los jóvenes filipinos luchan por un futuro que no esté plagado de ansiedad y miedo porque otro Haiyan pueda llegar en cualquier momento y arrebatar la vida y los sueños de nuestros seres queridos. No merecemos vivir con miedo”, dijo.
Para ella, la COP26 debe ser el espacio para defender el “programa de pérdidas y daños”.
“Hoy hace exactamente ocho años que Haiyan cambió drásticamente la vida de los filipinos, los efectos del cambio climático son cada vez peores. No tendrían que estar esperando aún que se haga justicia”, aseguró, y añadió que las empresas y otros emisores de carbono deberían ser responsables.PNUD/Silke von BrockhausenEl archipiélago de Tuvalu, en el Pacífico Sur, es altamente vulnerable a la subida del nivel del mar provocada por el cambio climático.
La lucha por las pérdidas y los daños
El término ‘pérdidas y daños’ está recogido en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y se utiliza para referirse a los daños que el cambio climático, causado por el ser humano, está provocando.
Sin embargo, la respuesta adecuada a esta cuestión ha sido objeto de disputa desde la adopción de la Convención. Establecer la responsabilidad y la indemnización por pérdidas y daños ha sido un objetivo que se viene persiguiendo desde hace tiempo en las negociaciones para los países vulnerables y en desarrollo de la Alianza de Pequeños Estados Insulares y el Grupo de Países Menos Adelantados. Pero los países ricos se han resistido a debatir el tema a lo largo de los años.
“Seis años después del Acuerdo de París, que tiene su propio artículo sobre pérdidas y daños, los países pequeños todavía tienen que luchar para tener un tema de la agenda sobre pérdidas y daños en la COP”, dijo un representante de la ONG Climate International durante una conferencia de prensa.
En cuanto al otro gran tema del día, la adaptación, también está ligada a la financiación. Los líderes de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo dejaron claro que los compromisos de la semana pasada en materia de bosques, agricultura, financiación privada y otros asuntos son insuficientes.
“Acogemos con satisfacción los nuevos compromisos contraídos la semana pasada, pero con el debido respeto, para ser honesto, no puedo estar entusiasmado con ellos (…) Faltan varias promesas nuevas, y otras vienen con compromisos insuficientes que sólo han conseguido poner obstáculos en el camino que lleva a la ruta errónea de los 1,5 grados de calentamiento”, dijo Frank Bainimarama, primer ministro de Fiyi.
Una promesa rota
El anuncio de la semana pasada de que la promesa de 100.000 millones de dólares anuales para la financiación del clima en los países en desarrollo se retrasará de nuevo era el gran tema tabú de la Conferencia, pero muchos líderes de estos países lo pusieron sobre la mesa.
“Las naciones desarrolladas nos están fallando, son las que tienen los recursos y la tecnología para marcar la diferencia y, sin embargo, han dejado fuera de la mesa el potencial de las energías limpias y la adaptación al no cumplir la promesa de entregar 100.000 millones durante dos años consecutivos (…) A nosotros, los más vulnerables, se nos dice que nos aguantemos y esperemos hasta 2023”, añadió Bainimarama.
El primer ministro recordó que, desde la firma del Acuerdo de París, trece ciclones han azotado las Fiyi, y afirmó que no debería haber una demora para desarrollar la resiliencia. Para ello se necesita dinero “simple y llanamente”.
“Estoy preparado, junto con cada uno de los fiyianos, a hacer lo necesario para asegurar nuestra cadena alimentaria y garantizar el crecimiento de nuestra economía insular. Tenemos soluciones y siempre estamos dispuestos a compartir nuestra experiencia”, destacó, y dijo a los delegados que también han ofrecido ya refugio a los habitantes de las naciones insulares de Kiribati y Tuvalu en caso de que sus hogares sean los primeros en desaparecer.
El ministro Simon Stiell, de Granada, también comentó que las promesas hechas la semana pasada deben traducirse en actuaciones significativas sobre el terreno.
“Para nosotros, en las islas, el cambio climático no es algo abstracto. Es real y se vive todos los días, y si la mitigación es un maratón que nos lleva a ese objetivo del 1,5, la adaptación es el sprintmientras luchamos contra los efectos y la urgencia de proteger la vida y los medios de subsistencia”, subrayó.
Por su parte, Kathy Jetñil-Kijiner, enviada climática de las Islas Marshall, dijo que la ciencia está empezando a revelar que las medidas de adaptación van a costar mucho más de 100.000 millones de dólares al año.
“Hablamos de varios miles de millones de dólares para aplicar nuestros planes nacionales de adaptación. Hemos recibido estudios preliminares que nos muestran estimaciones de decenas de miles de millones para la recuperación de tierras, la elevación de partes de nuestras tierras y la migración interna. Cuando negociemos un nuevo objetivo de financiación para 2025, debe estar basado en la ciencia. El primer objetivo era una estimación”, explicó.UNFCCC/Kiara WorthEl ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se dirige a la Conferencia sobre el Clima COP26 en Glasgow (Escocia) y anima a los delegados a afrontar el reto de la crisis climática.
El expresidente Obama en apoyo de los pequeños estados insulares
Para sorpresa de algunos asistentes a la COP26, el expresidente Barack Obama asistió a la reunión con los representantes de los Estados insulares.
Nacido y criado en Hawai, se definió como un “niño de isla” y dijo que el mundo no está haciendo lo suficiente por las islas, que están más amenazadas que nunca.
“Esto no es algo que esté a 10, 20 o 30 años vista, sino que es ahora, y tenemos que actuar ya”, dijo.
Invitó a los delegados a avanzar aunando fuerzas citando un viejo dicho hawaiano: “Si queréis remar en una canoa, lo mejor es que todos reméis en la misma dirección y al mismo tiempo. Sólo así se puede avanzar. Ese es el tipo de espíritu que se necesita para avanzar”, añadió.
Más tarde, Obama intervino en la sesión plenaria de la COP26, donde se comprometió a impulsar la acción climática como ciudadano particular y dejó claro que mantener las temperaturas por debajo de 1,5C va a “ser difícil”.
“La cooperación internacional siempre ha sido difícil, pero se hace más difícil por la desinformación y la propaganda que sale de las redes sociales en estos días (…) Conseguir que la gente trabaje junta a escala mundial requiere tiempo, y ese es un tiempo que no tenemos (…) Si trabajamos lo suficientemente duro durante el tiempo suficiente, esas victorias parciales suman”, argumentó.
También animó a los jóvenes a hablar con sus familias sobre el cambio climático.
“Nuestro planeta ha resultado herido por nuestras acciones, esas heridas no se curarán ni hoy ni mañana, [pero] creo que podemos asegurar un futuro mejor. Tenemos que hacerlo”, dijo.
Balance de las negociaciones
Mientras todo esto ocurría, la presidencia de la COP26 celebraba este lunes un acto para hacer balance del progreso de las negociaciones en curso. Como es lógico, los representantes de los países en desarrollo hicieron un contundente llamamiento para que se resuelvan los puntos pendientes de la agenda, haciendo hincapié en la cuestión de la financiación.
También afirmaron que la plétora de compromisos anunciados la semana pasada son bienvenidos, pero que falta por ver si se toman medidas.
“Una COP sin una financiación concreta no puede calificarse de exitosa”, dijo el ministro negociador de Guinea en representación de los países del G77 y China.
“Estamos decepcionados porque los países desarrollados no están dispuestos a debatir cuestiones de financiación”, y les acusó además de hacer algunas “promesas vacías”.
Antigua y Barbuda, en representación de la Alianza de Pequeños Estados Insulares, abordó el fracaso de la entrega de los 100.000 millones de dólares de financiación para el clima por parte de los países desarrollados, así como la incertidumbre sobre la financiación para la adaptación, diciendo que debería ser mucho más ambiciosa.
“Si un árbol cae en un bosque y nadie lo oye, no hace ruido. El acto sobre las contribuciones determinadas a nivel nacional tuvo lugar brevemente a altas horas de la noche en una pequeña sala con un interludio musical. Colegas, no estuvimos allí para escucharlo. El informe revela una enorme brecha en la ambición, necesitamos unas planes nacionales más contundentes para 2030 con planes de implementación concretos”, dijo la ministra, señalando que el informe indica que habrá un aumento del 13% de las emisiones, en lugar de reducir el 45% necesario para frenar el calentamiento global.
Bután, en representación del grupo de países menos desarrollados, dijo que las declaraciones públicas de los países suelen diferir de lo que se escucha y de las negociaciones.
“Llegamos a Glasgow con grandes expectativas, necesitamos compromisos firmes para garantizar la supervivencia de los mil millones de personas que viven en los países menos desarrollados en el futuro. Todavía hay puntos clave en las negociaciones que debemos resolver esta semana”, subrayó.
El representante se refería a los temas de la transparencia, los mercados de carbono, el reglamento de París, así como la financiación, que la presidencia de la COP26 anunció que se tratarán en esta última semana de negociaciones.Noticias ONU//Laura QuinonesBernard Ewekia, un estudiante de Tuvalu, posa para una foto en el pabellón COP26 de su país en la Conferencia sobre el Clima en Glasgow, Escocia.
Cuestión de vida o muerta
Para Bernard Ewekia, un estudiante que viajó a Glasgow desde las islas de Tuvalu, en el Pacífico, las palabras no son suficientes.
“Ya hay cinco islas alrededor de Tuvalu que han desaparecido, y quiero que los líderes mundiales se comprometan, pero también que actúen ahora antes de que mi país desaparezca por completo”, declaró a Noticias ONU en el pabellón de su país, que este año cuenta con un grupo de osos polares y pingüinos, ambas especies en peligro de extinción debido al cambio climático.
Para la poeta de Papúa Nueva Guinea, las verdaderas soluciones se encuentran entre en las comunidades, por lo que apoyarlas es indispensable para la adaptación y la mitigación del cambio climático.
“Eliminen los plazos, mi gente es la solución, esta es nuestra tierra y tenemos las conexiones, trabajemos juntos, dejen que se cuente nuestra historia. Confíen en nosotros para liderar nuestras soluciones a nivel local y actúen ahora”, afirmó.
Con actividad realizada en el Parque Nacional Llanos de Challe.
Con una actividad en terreno, realizada en el Parque Nacional Llanos de Challe, concluyó el curso de capacitación dictado por el ministerio del Medio Ambiente para la comunidad de Huasco en el marco del Programa para la Recuperación Ambiental y Social (PRAS), y cuyo propósito fue conocer y valorar la biodiversidad existente en esta área protegida, cuyos emblemas son el guanaco y la garra de león, una de las flores más hermosas del desierto florido de Atacama.
La visita contó con la asistencia de 15 participantes, entre alumnos, docentes y profesionales del Ministerio.
El taller tuvo como objetivo la aplicación de metodologías de educación ambiental al aire libre que permitieron identificar problemas, desafíos y oportunidades para la implementación de estrategias educativas, así como la identificación in situ de los temas abordados en el curso, tales como conversación de los recursos naturales, especies amenazadas de la comuna y la necesidad de conservación.
En la ocasión los participantes pudieron aprender sobre la flora y fauna presente en el parque nacional, así como aspectos relevantes sobre geomorfología de la zona, lo que les permitió consolidar y reconocer en terreno los aprendizajes logrados durante el curso.
Esta es la tercera versión del curso, cuya primera versión se realizó en 2019.
Red de colaboración es promovida a nivel global por WWF para impulsar y apoyar acciones que enfrenten la actual emergencia del cambio climático.
Alrededor de 30 organizaciones e instituciones forman parte de la Alianza por la Acción Climática de Chile (ACA Chile), iniciativa que fue lanzada este lunes en el marco de la COP26 en Glasgow, durante un evento en que participaron el champion de la COP25, Gonzalo Muñoz; el alcalde de Renca, Claudio Castro, y el director de WWF Chile, Ricardo Bosshard. Con esta alianza, el país se suma al listado que integran otras ocho naciones que cuentan con ACAs activas: Australia, Argentina, Brasil, Estados Unidos, México, Sudáfrica, Japón y Vietnam.
El objetivo de estas alianzas es conectar a diversos actores sub-nacionales y no estatales para agilizar y conducir la acción climática orientada a limitar el aumento de temperatura global bajo los 1,5°C en relación a la era pre industrial.
Las ACAs son una iniciativa global liderada por WWF que busca articular y empoderar actores clave a nivel local, con el objetivo de acelerar la transición a sociedades bajas en carbono y resilientes al cambio climático. Si bien los gobiernos nacionales tienen un papel fundamental a través de sus estímulos, políticas e inversiones a largo plazo, los gobiernos subnacionales o regionales y locales, así como el sector privado, las instituciones de educación superior, asociaciones gremiales, religiosas y culturales, y las organizaciones de la sociedad civil, se reconocen como esenciales para alcanzar las metas que permitan hacer frente a la crisis climática.
En esta línea, ACA Chile ha establecido colaboraciones con el High Level Champion de la COP25, Gonzalo Muñoz; las empresas de Unidos por la Acción Climática; la Red Campus Sustentable, la Asociación Chilena de Municipalidades, la Asociación Chilena de ONG, la Cámara de Comercio de Santiago y el Gobierno Regional Metropolitano de Santiago y una diversidad de empresas y organizaciones locales y de la sociedad civil, que ya cuentan o están dispuestas a desarrollar compromisos concretos para la reducción de emisiones y/o adaptación y resiliencia.
“La ACA de Chile va a cumplir un rol clave en unificar voces, tanto de la academia, la sociedad civil, sector financiero y, por supuesto, de los gobiernos subnacionales a nivel de municipios y ciudades, pero también hoy a nivel de regiones y el sector empresarial, para que juntos podamos ir identificando cuáles son las barreras, pero también las oportunidades que tenemos para poder avanzar de forma más rápida”, señaló Gonzalo Muñoz, uno de los dos High Level Climate Action Champion de las Naciones Unidas para la COP.
Al respecto, el líder global de Clima y Energía de WWF Internacional, Manuel Pulgar-Vidal, indicó que “este es el momento de la entrega, y los esfuerzos subnacionales tienen un papel clave que desempeñar en los esfuerzos para abordar la crisis climática. Es impresionante ver tantos actores subnacionales en Chile listos para trabajar juntos y también con su gobierno nacional para acelerar una transición a emisiones netas cero que sea inclusiva y creíble, y unirse a sus alianzas de múltiples partes interesadas en todo el mundo para mantener el 1.5° al alcance”.
El alcalde de Renca, Claudio Castro, agregó que “desde nuestra comuna estamos muy contentos de sumarnos a esta nueva alianza ACA Chile junto a WWF, porque nuestro objetivo es poder sumar al mundo privado, a las empresas, a la sociedad civil, a las universidades y por cierto también a los gobiernos locales, en la articulación de los desafíos para poder tomar medidas concretas, urgentes y definitivas para enfrentar el cambio climático. ACA Chile nos permitirá impulsar la acción y que el gobierno central vaya más rápido en todas las acciones necesarias para alcanzar nuestras metas”.
Por su parte, Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, organización articuladora de ACA Chile, destacó que “con la urgencia de la crisis climática, establecer estos puentes es algo imprescindible. Solo así podremos acelerar las transiciones nacionales alineadas con el 1,5 °C y con llegar a cero emisiones en 2050. La tarea no es fácil, pero basados en el mejor conocimiento científico disponible y en una amplia colaboración de diversos actores podremos impulsar los esfuerzos necesarios para enfrentar el cambio climático y construir sociedades resilientes. Por ello, como WWF ser parte de esta Alianza para la Acción Climática en Chile nos llena de entusiasmo y esperamos poder estar a la altura de este gran desafío nacional y planetario, impulsando una transición que, con la ayuda de todos, puede ser imparable”.
La visión de las embajadas
“Como Embajada británica en Chile estamos encantados de apoyar la creación y el lanzamiento de la Alianza por la Acción Climática en Chile, lo que constituye un nuevo paso en la ya provechosa y extensa colaboración climática entre Chile y Reino Unido. La COP26 ha demostrado que si trabajamos juntos las probabilidades de éxito aumentan significativamente e iniciativas como la ACA son un instrumento en esa dirección. Hemos visto durante el desarrollo de la COP26 cómo líderes mundiales, países y otros actores han adquirido una serie de compromisos para mantener los 1,5 grados al alcance, pero al mismo tiempo, es indispensable tomar ese marco de acción macro y bajarlo a las realidades locales, involucrando a diversos actores de toda la sociedad para operativizar e implementar acciones a nivel de los territorios. Como Presidencia de la COP26, el Reino Unido está listo y dispuesto para apoyar este desafío”, señaló Louise de Sousa, Embajadora de Reino Unido en Chile.
A su vez, Arno Wicki, Embajador de Suiza en Chile “felicita a WWF Chile por impulsar esta iniciativa que busca comprometer a todos los actores no estatales a la acción climática. Es fundamental articular y cooperar desde todos los sectores para enfrentar colectivamente los desafíos del cambio climático. Además, el Embajador está convencido del valor de esta iniciativa que se inserta en la larga cooperación medioambiental entre Suiza y Chile”.
En concreto, quienes integran ACA Chile están comprometidos con la carbono neutralidad a más tardar el 2050, dentro del marco del presupuesto de Carbono de Chile y del sector; así como a visibilizar, coordinar y monitorear los compromisos de acción climática, e impulsar la implementación de acciones de adaptación y mitigación basadas en ciencia y con beneficios locales y regionales en América Latina, que potencien las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) en el marco del Acuerdo de París.
Actualmente las ACAs a nivel global suman más de 6.000 ciudades, gobiernos estatales, regionales y tribales, empresas, inversores, instituciones religiosas, culturales y académicas y organizaciones de la sociedad civil.
Las cifras muestran que el avance en materia de políticas públicas no es suficiente y que se requieren de mayores esfuerzos focalizados y dirigidos que impacten significativamente en la pobreza regional en todas las dimensiones que condicionan la calidad de vida de las personas.
TEMUCO.- Con el objetivo de identificar la condición socioeconómica de los habitantes de la región de La Araucanía, el CPP UCT entregó hoy un detallado análisis, a partir de los datos de la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen 2020), principal herramienta empleada para evaluar el impacto de los programas sociales y las condiciones de vida de la población.
El trabajo estuvo a cargo de la licenciada de sociología y practicante del CPP UCT, María Ignacia Gutiérrez y de Emilio Moya, docente del Departamento de Sociología, Ciencia Política y Administración Pública e investigador del Centro.
De acuerdo con a lo detallado por Cristian Quiroz, director del CPP UCT, en el estudio se expusieron aspectos generales de la región de La Araucanía, en coherencia con las áreas de trabajo del CPP UCT que, entre otras, son gobierno y gestión pública, desarrollo socio-productivo, desigualdades socioeconómicas, equidad y calidad educativa en contextos interculturales y, por último, vivienda y entorno.
Cabe señalar, agregó Quiroz, que las diferencias más significativas son aquellas vinculadas a zonas rurales y urbana), género y pertenencia al pueblo Mapuche.
Desarrollo socio-productivo
El análisis determinó que de la población en edad de trabajar, el 51.8% se declara inactiva, siendo mujeres en su mayoría (61.5%). Con relación con el 2017, esta cifra aumentó en un 11% y una de las principales razones para no ingresar al mercado laboral es el tener que cumplir con tareas domésticas (23.3%).
En este sentido, es posible sostener que la pandemia ha empeorado la situación de las personas vulnerables laboralmente o ajenas al mercado de trabajo.
“Por lo cual son necesarias las políticas públicas para la re incorporación de las mujeres al trabajo y el reconocimiento de las labores de cuidados ante el aumento de la brecha en esta área”, desglosó el director del CPP UCT.
Gobierno y gestión pública
En esta materia, un 52.6% afirma no haber recibido el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) a la fecha (octubre de 2020 – enero 2021). “Uno de los datos más relevantes de analizar y discutir es que el 97.7% de encuestados/as afirma no haber recibido ningún otro beneficio/subsidio estatal aparte del señalado anteriormente.
Equidad y calidad educativa en contexto intercultural
En La Araucanía, el nivel educacional más alto alcanzado es la enseñanza básica con un 30,3%, seguido por la educación media científico-humanista que representa el 25.9%.
Otro dato que es relevante es que un 5.1% afirma nunca haber asistido a un establecimiento educacional. A lo largo del análisis, existe una profunda variabilidad respecto a la zona, así como la pertenencia al pueblo Mapuche, especifica el documento.
Es decir, precisa el escrito, son en estas variables donde se refleja los menores niveles educacionales. Se destaca además la precariedad existente en las zonas rurales en materia educacional, “lo cual es un problema dentro de un contexto de crisis sanitaria, que obligó a que las clases se realicen de manera virtual, a pesar de que no todas y todos tienen acceso a herramientas digitales para enfrentar esta realidad”, incluye el trabajo de Gutiérrez y Moya.
Desigualdades
En esta área las cifras también son contundentes, aseguran los investigadores.
La Araucanía vuelve a situarse como la región más pobre por situación de ingresos (17.4%), lo que está muy por sobre el promedio nacional, que es de 10.8%.
Respecto a la situación de la pobreza extrema, la región aumentó en un 1.3% en comparación a los resultados de la Casen 2017. En los análisis por deciles y quintiles regionales, hay mayores tendencias a los primeros estratos, lugar donde se concentran los menores ingresos per cápita familiar.
“Esta situación se acentúa para las zonas rurales y para personas que pertenecen al pueblo mapuche. De manera contraria, los mayores ingresos se ubican en las zonas urbanas y no pertenecen al pueblo Mapuche”, explican los especialistas del CPP UCT.
Al respecto, Camila Carrasco, investigadora del CPP UCT, expresó que este tipo de análisis se vincula en temáticas que seguramente se tratarán en el proceso constituyente. Cuando se hable de derechos sociales, debemos situarnos en cuáles son las desigualdades sociales en los territorios, de esta manera, la nueva constitución puede tener los pies en la tierra para ir cerrando brechas.
Vivienda y entorno
Los estudios en esta materia se centran en la experiencia de la vivencia en las zonas rurales, la situación de provisión de aguas, así como los sistemas de eliminación de excretas y el índice de saneamiento según zona.
De acuerdo a la encuesta, en las zonas rurales se acentúa la situación deficitaria de saneamiento con un 62.2%, mientras que las zonas urbanas sólo con un 5,3% deficitario.
Esta situación refleja una gran deuda y una iniciativa a trabajar en las zonas rurales y hacerse cargo de la precariedad en el acceso a servicios básicos.
En materia de vivienda, para la región de La Araucanía, se visualiza que mayoritariamente se compone de casas (94%) de aquellas la situación es mayoritariamente casas propias (72.8) en situación de pago y de pagos compartidos.
Es posible concluir que la pandemia ha acentuado la vulnerabilidad socioeconómica de las y los habitantes de La Araucanía, cuya precariedad multidimensional se observa principalmente en zonas rurales.
Este análisis invita a reflexionar sobre las consecuencias que son de largo alcance y que requieren de políticas públicas basadas en la evidencia para revertir esta situación, considerando las características del territorio de manera integral.
Reacciones
Luego del evento, tanto expositores como asistentes, manifestaron que este tipo de análisis son vitales para el desarrollo de mejores políticas públicas para La Araucanía.
Al respecto, Lucas Chacón, jefe de gabinete de la seremi de Desarrollo Social y Familia de La Araucanía, expresó que este tipo de instancias son muy positivas para la región, ya que propician un mayor dialogo con los distintos actores municipales, así como también con la comunidad y sus dirigentes, cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas a través de mayores iniciativas y proyectos de inversión.
En la misma línea, José Antonio Colihuil, concejal de Freire y vicepresidente de la Asociación de Municipalidades de la región de la Araucanía (AMRA), aseguró que el análisis que lleva a cabo el CPP UCT, es un importante aporte “para nosotros, ya que estamos relacionados diariamente con los municipios, con la realidad y necesidades de nuestras comunidades y vecinos, por lo tanto, estas instancias son una gran herramienta para aportar con mejores iniciativas, planes y programas de desarrollo para los territorios”.
Por su parte, Luis San Martín, presidente del Consejo de la Sociedad Civil (COSOC) IPS Araucanía y representante de la Asociación Regional de Consejeros COSOC, puntualizó que este evento tiene una gran importancia para el desarrollo de los territorios, ya que reúne a los distintos actores regionales.
“En este sentido, agregó que la participación ciudadana en este tipo de encuentros de análisis, diálogo y propuestas, adquiere una mayor relevancia, en el marco de la descentralización que requerimos como país”.
Desde la UCT
Marcela Momberg, Prorrectora de la UCT, aseveró que el análisis de la Encuesta Casen 2020 en La Araucanía que realizó el CPP UCT es muy importante para crear conciencia acerca de cuáles son las necesidades que se deben abordar desde la región, ya que la “única forma que tenemos para generar una política pública que sea inclusiva, es aportando desde la zona, por lo tanto, esta es la labor que efectuamos como universidad desde el centro”.
Finalmente, el investigador y expositor Emilio Moya, precisó que es sumamente importante que el CPP UCT entregue insumos a los diferentes grupos de interés, con la finalidad de que se pueda discutir sobre la pertinencia de las políticas públicas y de los programas sociales que están hoy en funcionamiento en la región. “Pero también hay que estar atentos a aquellos programas que vendrán en el futuro, por lo tanto es importante que desde el CPP sigamos aportando con información, análisis y propuestas de políticas públicas que incidan en el desarrollo, pero desde regiones”.
“Han tenido 26 COPS y décadas de bla, bla, bla y, ¿a dónde nos ha llevado esto?”, denuncia la activista sueca Greta Thunberg. Mientras, hoy se ha conocido que, con los compromisos anunciados durante la Conferencia, las emisiones globales de CO2 van camino de crecer un 13,7% para 2030 en lugar de caer el 45% necesario para limitar el calentamiento a 1,5 grados a final de siglo.
“¿Qué queremos? Justicia climática. ¿Cuándo la queremos? ¡Ahora!”. Este es el grito de los jóvenes que resonó el viernes en el centro de Glasgow cuando miles de manifestantes tomaron las calles durante el “Día de la Juventud” dedicado a la Conferencia del Clima, la COP26.
Aunque la marcha fue convocada inicialmente por el movimiento Viernes por el Futuro, de la activista climática sueca Greta Thunberg, personas de todas las edades se reunieron en George Square para exigir acciones climáticas.
Desde niños pequeños que movían sus carteles de piquete de un lado a otro, hasta adultos mayores que mostraban su apoyo a un futuro mejor para los que vienen detrás, la ciudad anfitriona de la COP26 fue testigo de una concentración sin precedentes que tal vez sólo se vea ensombrecida por otra marcha que se espera el sábado.
La ciudadana galesa Jane Mansfield portaba un cartel en el que se leía: “Código rojo para la humanidad”, frase que utilizó el Secretario General de la ONU, António Guterres, para dar la voz de alarma a la humanidad cuando se publicó el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático a principios de este año.
“Me preocupa mucho el mundo que estamos legando a las generaciones futuras, y lo que estamos haciendo al Sur Global. Vivo en el suroeste de Gales y está claro que el cambio climático está ocurriendo, pero ni siquiera nos damos cuenta de lo que está ocurriendo en muchas otras partes del mundo y estoy asustada”, dijo a Noticias ONU.
Los líderes indígenas latinoamericanos también participaron activamente en la protesta. Fueron ellos los que encabezaron la marcha y varios de ellos enviaron un fuerte mensaje a los líderes mundiales: dejen de extraer recursos y dejen el carbono en el suelo.
“Los indígenas están muriendo en el río; están siendo arrastrados por las inundaciones masivas. Las casas están siendo arrasadas, las escuelas llenas de niños dentro, los puentes, nuestra comida, nuestros cultivos, todo está siendo arrasado”, dijeron en un escenario en George Square.
Por su parte, algunos activistas llevaban máscaras de algunos de los líderes mundiales, como Joe Biden, Vladimir Putin y Jair Bolsonaro, y los representaban como detenidos con carteles en los que se podía leer “criminales climáticos”.
“Aunque somos una parte pequeña de la población, el 80% de la biodiversidad ha sido conservada por los pueblos originarios. Nuestras voces, nuestras propuestas, deben ser escuchadas en todos los convenios internacionales sobre el cambio climático”, dijo por su parte Abigail Hualinga del pueblo quechua de Ecuador.Noticias ONU Conor LennonProtestas frente al recinto donde se lleva a cabo la Conferencia sobre el Clima COP26.
Pedir más participación
La activista sueca Greta Thunberg fue la última en aparecer en el escenario de la protesta, donde criticó a los líderes mundiales por su continuo “bla, bla, bla” tras 26 años de conferencias climáticas y puso en duda la transparencia de los compromisos que han adquirido durante esta COP.
“Los líderes no se quedan de brazos cruzados, sino que crean activamente lagunas y moldean marcos para beneficiarse a sí mismos y seguir sacando provecho de este sistema destructivo. Se trata de una elección activa por parte de los líderes para que continúe la explotación de la naturaleza y de las personas y la destrucción de las condiciones de vida actuales y futuras”, dijo, calificando la reunión de “evento de lavado verde”.
Otros miembros de Viernes por el Futuro pidieron en declaraciones a Noticias ONU una mayor participación y una mejor representación de los jóvenes en las negociaciones que se están llevando a cabo en la Conferencia sobre el Clima.
“Todos los años la COP nos ha decepcionado, y no creo que este año sea diferente. Hay una pizca de esperanza, pero al mismo tiempo no vemos suficiente acción, no podemos lograr nada sólo con promesas vacías”, dijo un joven activista de Filipinas.
“Las negociaciones se están llevando a cabo y sin embargo estamos aquí en la calle, porque no se nos ha incluido. Los más ricos vienen en sus jets privados y toman las decisiones. Nosotros estamos aquí y no nos van a ignorar. Nos haremos un hueco”, añadió otro defensor del clima.
La declaración de los jóvenes
El mismo llamamiento se hizo dentro de la Zona Azul de la conferencia, donde los activistas climáticos de YOUNGO, el grupo de niños y jóvenes de la ONU sobre el cambio climático, entregaron a la presidencia de la COP y a otros líderes una declaración firmada por 40.000 jóvenes que exigen un cambio a los responsables de la toma de decisiones.
También pidieron a Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que les apoye para conseguir que se incluya en la declaración final de la COP26 un párrafo que mencione la importancia de los jóvenes.
“Haremos llegar a las delegaciones estas cuestiones y reivindicaciones, todas ellas absolutamente razonables y justificables”, prometió Espinosa durante una mesa redonda con jóvenes líderes.
La declaración, que se entrega directamente a los ministros, también pide que se actúe sobre la financiación del clima, la movilidad y el transporte, hasta la conservación de la protección de la fauna.
“En todos los lugares del mundo en los que he estado, me ha impresionado la pasión y el compromiso de los jóvenes con la acción climática. Las voces de los jóvenes deben ser escuchadas y reflejadas en estas negociaciones aquí en la COP. Las acciones y el escrutinio de los jóvenes son clave para que mantengamos vivo el 1,5 y creemos un futuro de cero emisiones”, dijo Alok Sharma, presidente de la COP26.
Por su parte, el Reino Unido e Italia, en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura, y las ONG Youth4Climate y Mock COP, coordinaron una nueva acción mundial para dotar a las futuras generaciones de los conocimientos y habilidades necesarios para crear un mundo sin emisiones de gases de efecto invernadero.
Mientras los Ministros de Educación y los jóvenes se reunían, más de 23 países presentaron compromisos nacionales en materia de educación climática, que van desde la descarbonización del sector escolar hasta el desarrollo de recursos escolares.Unsplash/Maxim TolchinskiyLas centrales electrícas contribuyen al calentamiento global a través de sus emisiones de gases efecto invernadero.
Pese a los compromisos, las emisiones seguirán creciendo
Mientras tanto, hoy se supo que, según la última actualización de la ONU, con los compromisos que se han anunciado durante la COP26, las emisiones globales de CO2 van camino de crecer un 13,7% para 2030 respecto a 2010 en lugar de caer el 45% necesario para limitar el calentamiento a 1,5 grados a final de siglo.
Esa proyección es ligeramente inferior a la del 16% para el final de esta década que era anterior a los nuevos compromisos anunciados por 14 países: Arabia Saudí, Argentina, Australia, Baréin, Brasil, Chad, China, Ghana, Irak, Japón, Nauru, Pakistán, San Cristóbal y Nieves y Uzbekistán.
Sin embargo, sigue siendo insuficiente. Se calcula que para limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5º, como fija el Acuerdo de París, se requiere una reducción de las emisiones de CO2 del 45% en 2030 o una reducción del 25% para limitar el calentamiento a 2º.
La joven indígena expone a los participantes en la cumbre de Glasgow la problemática de las comunidades originarias del norte colombiano, cuya riqueza de recursos atrae a muchas empresas extractivas contaminantes. “Se supone que nuestros territorios son sagrados, pero no se les da ese tratamiento”, dice y llama a los líderes mundiales a darle prioridad al medio ambiente.
La Conferencia sobre el Clima COP26 reúne en la ciudad escocesa de Glasgow, además de jefes de Estado y de Gobierno, altos funcionarios, científicos y académicos a diversas organizaciones civiles de defensores del medio ambiente y activistas por la acción contra el cambio climático. Daniela Balaguera Villafaña, integrante de Unite for Climate Action es una de ellas.
Daniela se autodefine como una indígena arhuaca de la Sierra Nevada de Santa Marta, una comunidad ubicada al norte de Colombia.
“En ese macizo montañoso cohabitamos cuatro grupos étnicos. Comprendemos tres departamentos: el Magdalena, la Guajira y el Cesar, estamos dentro de los cinco pisos térmicos. Tenemos zonas costeras, nevados, fauna y flora silvestre”, explica la joven a Noticias ONU.
Esa zona, al igual que gran parte del territorio colombiano, es rica en recursos naturales que, sin embargo, han acarreado más perjuicios que beneficios a los pueblos indígenas que viven en ella.
“Creemos que por nuestra riqueza ambiental y cultural somos el blanco de muchas exploraciones mineras y de muchas otras problemáticas sociales que también influyen dentro del proceso del cambio climático y que también contaminan”, dice Daniela, quien pugna por frenar estas prospecciones y defender sus tierras.
Territorios sagrados
Video screenshotDaniela Balaguera Villafaña, joven activista indígena, se encuentra en Glasgow para exigir más acción climática durante la COP26.
“Se supone que nuestros territorios son sagrados, son de conservación ambiental, pero realmente no se les está dando ese tratamiento y ahí es donde debemos ahondar. Si son zonas protegidas, que se les den las garantías y los derechos que se les han reconocido pero que no están ejerciendo”, agrega.
Para ella, la falta de acción puede suponer el fin de gran parte de las culturas indígenas.
“Se nos está amenazando con la segunda extinción de nuestras prácticas culturales, lo cual es sumamente preocupante porque sería la segunda masacre, la segunda aniquilación de nuestro pueblo”, asegura y añade que el foro de la COP26 les ha dado espacios para plantear cómo el medio ambiente está impactando de forma negativa a los grupos indígenas. “Y esto es fundamental porque de alguna manera nos permite lanzar una alerta al mundo diciéndole que lo que parece un acto inocente para algunas personas en otras partes del mundo para nosotros tiene una influencia negativa y fuerte”.Las comunidades rurales e indígenas son las más afectadas por la violencia en Colombia. Foto: Charlotte Kesl/Banco Mundial
Representación simbólica pero no participativa
Daniela relata que se unió a las causas ambientales como indígena y como joven porque en Colombia, como en muchos países, se lleva a esos colectivos a algunos espacios de manera “simbólica, más que participativa” y es importante que se les tome en serio y se les tenga en cuenta en la toma de decisiones, la elaboración de modelos de financiamiento, la implementación de políticas públicas y la construcción de acuerdos que beneficien a sus territorios.
Hasta el momento, considera que su presencia en Glasgow es un proceso inicial para entender cómo funcionan las dinámicas y cómo trabajan los gobiernos. No obstante, lamenta, “ observamos cómo se le facilitan las cosas al gobierno para que maneje el país según sus ideologías más que [de acuerdo] a las necesidades y realidades del país”.
Y como ésta no es una situación privativa de Colombia, Daniela comparte cuál sería su mensaje a los líderes mundiales.
Hablan de conservación mientras extraen recursos
“Que cumplan con los objetivos de la COP, que busquen la construcción de políticas públicas, de tratados internacionales, de alianzas en pro del medio ambiente y de las necesidades y realidades de cada uno de los contextos de sus países y que le den prioridad al medio ambiente, a la sustentabilidad, a la sostenibilidad, a ser más amigables con el medio ambiente”.
Enfatiza que “no se trata de hablar de conservación ambiental mientras se están haciendo extracciones de recursos naturales, sino de velar por cada uno de los efectos del cambio climático, por sus efectos adversos. Y ver cómo influyen en otros sectores como el económico, el político, el cultural, que también se ven bastante afectados por el medio ambiente”.Noticias ONU/Laura QuiñonesJóvenes activistas del medio ambiente se manifiestan durante la Conferencia sobre el Clima COP26 en Glasgow, Escocia.
Optimismo, a pesar de todo
Pese a las desilusiones que sentido en la Conferencia –“he tenido subidas y bajadas”-, la activista es optimista porque, enfatiza, los jóvenes empiezan a tener cierta incidencia. “Nos han empezado a escuchar, quizás todavía no nos están tomando en cuenta, eso es otro proceso, pero el hecho de haber empezado algo es señal de que lo estamos haciendo bien”, señala.
En este sentido, anima a los jóvenes de todo el mundo a participar desde donde estén y según su situación específica, en los movimientos de defensa del medio ambiente y para la mitigación del cambio climático.
“El activismo ambiental es fundamental desde muchas perspectivas, desde cada contexto y desde cada posibilidad. Mientras unos están en las calles, otros estamos dentro de estos escenarios. Pero también hay otros que están haciendo algo de manera positiva dentro de sus territorios. Lo importante es tener conciencia, sentido de pertenencia, sentido común y, sobre todo, entender que no estamos velando por intereses particulares sino por una colectividad y que siempre hay que ser honestos y transparentes en el proceso para que se vean los resultados”, concluyó Daniela Balaguera Villafaña.
Este sábado 6 de noviembre, es el día de la naturaleza en la COP26.