El cambio climático y las catástrofes definen las tendencias migratorias en Centroamérica

Centroamérica es especialmente vulnerable a los impactos del calentamiento global. Un grupo de migrantes, que perdieron todo en huracanes e inundaciones, comparten sus experiencias en su búsqueda de un lugar más seguro.

Unidos, para intentar cambiar de vida. Migran solos o en grandes grupos, y por múltiples razones: huyendo de la pobreza, la violencia, la discriminación y, cada vez más, para dejar atrás los desastres causados por fenómenos meteorológicos extremos que han devastado sus comunidades. 

Algunos de estos migrantes medioambientales han compartido* sus experiencias con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Lo que todos tienen en común es que lo perdieron todo por el paso de los huracanes “Eta” e “Iota” en noviembre de 2020. Sus testimonios muestran cómo la migración en todo el mundo se ve cada vez más afectada por las consecuencias de las inundaciones, huracanes y tormentas.  En definitiva, por el cambio climático, ya que tal y como exponía un informe publicado ayer por Noticias ONU, América Latina y el Caribe será una de las regiones más afectadas por el calentamiento global.

Huyendo de la ira de la naturaleza 

La región centroamericana se ha caracterizado por ser especialmente vulnerable a los impactos del cambio ambiental y climático. En el Corredor Seco, un espacio árido que ocupa gran parte de Guatemala, Honduras y El Salvador, la agricultura de subsistencia se ve afectada regularmente por la sequía. Por ello, cuando se producen desastres repentinos, como los ocurridos en noviembre de 2020, superan la capacidad de resistencia de los hogares. 

Marvin, Jenny y Carlos no se conocen, pero los tres son centroamericanos. Están en Tijuana por la misma razón: lo perdieron todo a finales del año pasado como consecuencia de los huracanes citados. 

Los tres están varados, expectantes, en una de las ciudades más transitadas de la frontera entre México y Estados Unidos. Desean poder pasar de alguna manera al otro lado y dejar atrás el momento de sus vidas en el que la naturaleza aniquiló sus propiedades y sus sueños. Emiliano Tux ChubARCHIVO: Daños causados por los huracanes Eta e Iota en la ciudad guatemalteca de San Pedro Carcha.

“El río Motagua es destructivo” 

Marvin es un agricultor de treinta años. Emigró con Karen, su mujer, y sus dos hijos desde el departamento de Izabal en Guatemala. Lo que dejó atrás es una pesadilla. 

En noviembre de 2020, los dos huracanes “Eta” e “Iota”, de categoría 4 y 5 respectivamente en la escala Saffir-Simpson, devastaron la región y afectaron a siete millones de personas en diez países, entre ellos varios de Centroamérica, el Caribe y México. 

Guatemala fue uno de los países más afectados, junto con Honduras y Nicaragua, según la evaluación del impacto de los huracanes realizada por el Centro de Seguimiento de Desplazamientos de la Organización Internacional para las Migraciones. Además, “Eta” e “Iota” provocaron 1,7 millones de nuevos desplazamientos, especialmente en Nicaragua, Guatemala y Honduras, según ese Centro.

Marvin y su familia lo vivieron de cerca: “Cuando nos dijeron que venía ‘la llena’ (la crecida del río), no lo creímos. No llovió mucho, pero no sabíamos que en el oeste del país había grandes tormentas. Un río que viene de Honduras se llenó completamente, y terminó llenando también el río Motagua”, dice el campesino. 

“Tenía un pobre animalito, un caballo, para jalar el producto, el maíz, la yuca… Tenía un trabajo diario con la ayuda del caballo, para sacar los productos del campo, a la carretera, para coger el autobús o el coche, para llevar el producto a los mercados, y la riada también se lo llevó, el pobre animal se murió, lo perdimos, las vallas se perdieron, todo se perdió“, añade. 

Antes de esto, Marvin trabajó en una empresa de plátanos que luego cerró: “La empresa colapsó y despidió a todos sus trabajadores. Prácticamente dependíamos todos de ellos porque, sin esos salarios, no tenemos medios para cultivar la tierra, para comprar las semillas, los fertilizantes, los líquidos, que se necesitan”, dice Marvin.

Su esposa, Karen Patricia, completa la historia de lo difícil que fue y explica cómo la migración se convirtió en su único método de supervivencia: “Mis hijos querían comer, pero no teníamos nada. Fue muy duro vivir eso, así que tomamos la decisión de salir de allí; no teníamos otra opción”, dice la madre migrante. 

Cruzar México no fue fácil. Se ahorran los detalles, pero dejan claro que el camino estuvo lleno de dificultades. 

Lo que quiero es que mis hijos no pasen por lo mismo que nosotros. Sería muy duro para ellos volver a vivir esto”, dice Marvin, que echa en cara a las autoridades de su país que nunca les avisaran con antelación de “Eta”. WFP/Mauricio MartinezUna mujer camina en El Salvador en medio de los daños causados por la tormenta tropical Amanda en mayo.

El agua se llevó todo, todo, todo

Jenny, por su parte, es hondureña, de una zona del departamento de Cortés llamada Bajos de Choloma. En 2020 trabajaba en una empresa de costura, pero debido a la pandemia del COVID-19 se quedó sin trabajo, como muchas otras personas. 

En su caso, la experiencia de ‘Eta’ e ‘Iota’ le hizo recordar ese otro momento traumático de su vida, el paso del huracán “Mitch” por su comunidad hace 23 años. 

“Cuando pasó el huracán ‘Mitch’ nos tuvieron que sacar en botes para un cerro y de ahí, gracias a Dios, mi papá y mi mamá, nos recuperamos, pero ahora con los huracanes ‘Eta’ e ‘Iota’ prácticamente lo perdimos todo…”, explica al borde de las lágrimas. 

La zona en la que vive está rodeada de “bordos” (presas de contención) que, durante las fuertes lluvias, como en esta ocasión, se rompen y desbordan provocando inundaciones y destrozos. Cuenta que la familia se salvó, pero perdió sus bienes. 

Cuando regresó al pueblo, sus peores temores se hicieron realidad: “las casas se perdieron, el agua se llevó todo, todo, todo. Fue triste para nosotros volver y no encontrar nada después de tantos años de lucha por tener algo”, dice. 

El dolor de ver perderlo todo

La misma experiencia vivió Carlos: “Fue muy doloroso ver cómo se perdía lo poco que se tenía”. 

“Soy agricultor y me dedicaba a la agricultura en mi país, pero con el paso de los huracanes lo perdí todo y decidí emigrar a Estados Unidos”, cuenta este campesino de la comunidad de El Belloto, en el departamento hondureño de Lempira, que emigró con su hijo de 5 años. 

La zona montañosa en la que vivía no es especialmente propicia para la agricultura, pero solía plantar café, maíz y frijoles, cultivos básicos en Centroamérica. 

Vivíamos bien, no nos faltaba nada. Después de los huracanes, nuestra casa quedó destruida, perdimos la parcela donde trabajábamos, la cosa se puso fea”, dice. 

Fueron varias semanas de lluvias que provocaron que “nos quedáramos con las manos vacías” y que mucha gente acabara en la calle, sin trabajo, sin posibilidad de ganarse la vida. Sin opciones para mantener económicamente a su familia, Carlos pensó que la mejor opción era marcharse. 

El 1 de febrero, junto a su hijo, partió hacia Tijuana llegando el 19 de marzo. La decisión no le pesa: “Es horrible quedarse sin nada de la noche a la mañana. Es como si no se te ocurriera nada, no había nada que hacer en ese momento y se me ocurrió mudarme aquí, a Estados Unidos, porque es la única manera”, añade. 

Junto a su hijo, Carlos Alfredo, recuerda lo que dejaron atrás e insiste en que, pase lo que pase, volverán a su comunidad. Sin embargo, le recuerda a su hijo pequeño que las cosas no serán iguales. 

“La lección que le dejó (el haber emigrado) es que, aunque te enfrentes a la adversidad, siempre puedes levantarte, por mucho que te cueste. Se va a dar cuenta de lo que perdimos y que, por Dios, lo vamos a recuperar algún día, ¿no? Y, gracias a Dios, que está viviendo la aventura conmigo aquí”, comparte Carlos. 

La Organización Internacional para las Migraciones lleva décadas trabajando sobre los vínculos entre migración, medio ambiente y cambio climático. Esta agencia de la ONU ayuda a las personas y a los gobiernos a prepararse para los efectos adversos del cambio climático en la migración. También lleva a cabo programas de adaptación y mitigación del cambio climático, de reducción del riesgo de catástrofes y de estabilización comunitaria para ayudar a las personas a permanecer en sus hogares y evitar la migración forzosa. 

Cuando la migración es la única opción, la Organización trabaja con los gobiernos para garantizar vías seguras, ordenadas y regulares para la migración, y proporciona ayuda a quienes se ven obligados a huir de sus hogares.

La OIM ha publicado, junto con la Secretaría del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), un estudio reciente sobre la relación entre la migración, los desastres y el cambio climático en Centroamérica. También apoya el desarrollo de políticas adecuadas para prevenir la migración forzada y atender las necesidades de los migrantes climáticos. 

*Reportaje original en inglés producido por Cesia Chavarría, Alejandro Cartagena y Alberto Cabezas de la Unidad de Comunicación de la Organización Internacional para las Migraciones en México, y Pablo Escribano, especialista temático Regional en Migración, Medio Ambiente y Cambio Climático de la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la OIM.

UTEM realiza cuarta versión de Premio Sustenta

  • La iniciativa reconoce el impacto positivo de las empresas que generen estrategias y acciones de desarrollo sustentable en los ámbitos económico, social y ambiental. 

La Universidad Tecnológica Metropolitana, UTEM, a través de su Programa de Sustentabilidad, con el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente; Corfo; Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático,entregará un reconocimiento público al trabajo de las empresas comprometidas en materia de desarrollo e innovación sustentables, con el fin de difundir buenas prácticas e ideas que constituyan un ejemplo para el resto de las empresas del país.

Óscar Mercado Muñoz, director del Programa de Sustentabilidad UTEM, señala que “este Premio, recientemente reconocido con el Green Gown Awards, es una iniciativa universitaria que genera impacto positivo en la sociedad, específicamente en nuestros estudiantes y en las empresas. Es una gran oportunidad, gratuita, para las empresas de evaluarse en su camino a la sustentabilidad”.

En su cuarta versión, Premio Sustenta destacará a empresas que sean respetuosas del medio socioambiental, que cumplan con la legislación vigente e implementen mejora continua en estos temas. Además, se realizará en tres categorías de acuerdo con los tamaños de las empresas, dado por la cantidad de colaboradores contratados: 

  • Pequeña y Micro: de 1 a 25 colaboradores dependientes contratados. 
  • Mediana: de 26 a 100 colaboradores dependientes contratados. 
  • Grande: 101 o más colaboradores dependientes contratados.

Son tres los niveles de reconocimiento, tanto para pymes como para grandes empresas, destacando las distintas etapas de crecimiento de su sustentabilidad a partir de la clasificación:

  • Semilla: se otorga a la empresa que ha cumplido con los requisitos mínimos, se encuentra bien encaminada, pero que aún le queda por avanzar.
  • Brote: destaca a la empresa que tiene un camino avanzado, y que aún puede crecer.
  • Árbol: distingue a la empresa que se ha destacado y cumplido en todos los ámbitos de la sustentabilidad.

La plataforma de postulación se encuentra disponible entre el 12 de julio hasta el 10 de septiembre, en el sitio web https://sustenta.utem.cl/ donde están publicadas las bases y requerimientos para participar.

Según Mercado Muñoz, “esta invitación a postular es una contribución de la UTEM al desarrollo sustentable del país y esperamos que muchas empresas, especialmente pymes, se animen a postular, son muy bienvenidas, ya que cada empresa participante recibe una retroalimentación de sus puntos fuertes y débiles”.

Cabe destacar que el Premio Sustenta 2021 cuenta con el auspicio de la Auditora y Consultora EY y Diario Sustentable como media partner.

Bases del Premio: https://sustenta.utem.cl/wp-content/uploads/2021/07/Base-Premio-Sustenta-2021-1.pdf

Directora Nacional de la ANID visita Valparaíso para conocer en terreno el trabajo científico-tecnológico regional

Con el fin de conocer de cerca el trabajo científico regional, la Directora de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), Aisén Etcheverry, acompañada por María José Escobar, Seremi de Ciencia de la Macrozona Centro, visitaron el buque oceanográfico de la Armada, el  AGS 61 “Cabo de Hornos”.

Posteriormente, se reunieron con representantes del Nodo CIV-VAL, Consorcio Science Up y las Oficinas de Transferencia y Licenciamiento (OTL) de la zona, reuniones que se realizaron en dependencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

La visita al  Cabo de Hornos incluyó un recorrido por las instalaciones científicas, como el Laboratorio Húmedo de Pesca, el Laboratorio Húmedo de usos generales y el Laboratorio Químico,  donde pudieron participar en las actividades que realiza el crucero durante sus investigaciones.

Asimismo, conversaron con el personal a cargo sobre sus trabajos científicos y compartieron visiones en conjunto sobre la significancia de esta labor. Por su parte, el Comandante de la Unidad, Carlos Alfaro, expresó su agradecimiento por la visita y recalcó la contribución que realiza este buque para impulsar el desarrollo científico nacional.

Posteriormente, la comitiva se dirigió a la Dirección de Incubación y Negocios de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), donde las autoridades fueron recibidas por el director de Incubación y Negocios, Etienne Choupay, quien se refirió al trabajo realizado por el Nodo CIV-VAL, iniciativa financiada por ANID y ejecutada por la casa de estudios en conjunto con otras siete instituciones de las regiones de Coquimbo y Valparaíso. Este proyecto busca acelerar el impacto territorial de la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación en las regiones pertenecientes a la macrozona centro.

Durante  la reunión también se profundizó en el trabajo realizado por el consorcio Science Up integrado por la  PUCV, Universidad Católica del Norte y Universidad de Santiago de Chile, en el marco del programa Ciencia e Innovación para el 2030, que permitirá a las Facultades de Ciencias transitar a una mayor conexión con la sociedad y el sector productivo, con un foco especial en lo regional y comunitario. Por último, la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL) evaluó su trabajo, desafíos y opciones futuras.

La Directora Nacional de ANID, afirmó que: “Lo que vemos en Valparaíso es muy prometedor, hay un ecosistema robusto, existe confianza entre los distintos actores, equipos de trabajo que se movilizan en conjunto y para beneficio de la región”. Por su  parte la Seremi de Ciencia, María José Escobar, afirmó que: “Hay una visión compartida, que es consolidar a Valparaíso como un polo tecnológico, y la única forma de poder lograr eso es trabajar de manera colaborativa. No tan solo en la creación de conocimiento científico, sino en cómo ese conocimiento sale de la academia y se instala en el sector productivo y sector público”.

Cabe destacar que estos encuentros son importantes para destacar la relevancia de las investigaciones científicas y tecnológicas que se desarrollan en la región, y a la vez, potenciar los lazos entre distintos organismos públicos y privados.

La urgencia de retornar a clases presenciales en la educación técnico profesional: contexto y desafíos

Armando Rojas Jara
Mauricio Bravo Rojas
Centro de Innovación en Liderazgo Educativo
Universidad del Desarrollo

Los sistemas educativos de todo el mundo han experimentado significativas transformaciones, producto de la crisis sanitaria provocada por el COVID. En este sentido, las comunidades educativas han debido enfrentar esta compleja situación impulsando una serie de medidas, con el fin de mitigar los efectos que la pandemia ha tenido sobre los aprendizajes. Al respecto, el Banco Mundial -utilizando una herramienta que permite simular las pérdidas de aprendizaje- ha estimado que dicha pérdida podría alcanzar en los países de América Latina un promedio de 1,3 años. Esta situación podría ser mayor en los países que estaban en mejor situación antes del COVID-19 (Como sería el caso de Chile). 

En torno a lo mismo, Fernando Reimers -director de la Iniciativa Global de Innovación en la Educación de la Universidad de Harvard- ha señalado que la pandemia ha aumentado la pobreza y la exclusión y ha creado problemas de salud mental. Todo ello -continúa el autor- aumenta la necesidad de innovación y de liderazgo, lo que redunda en la necesidad de contar con escuelas que puedan aprender, que sepan potenciar sus prestaciones colaborando con otras escuelas y estableciendo alianzas con otras instituciones sociales, universidades, empresas y organizaciones de la sociedad civil (Reimers, 2021). Por su parte, Linda Darling-Hammond -presidenta del Centro para la Política de Oportunidades en Educación de la Universidad de Stanford- afirma que “cuando tienes estos grandes momentos de disrupción social a menudo llevan a cambios sociales generacionales, a enormes diferencias respecto de la manera en que organizamos la sociedad y cómo educamos a nuestros hijos. Creemos que esta es una de esas oportunidades en que mientras reiniciamos las escuelas necesitamos reinventarlas” (Darling-Hammond, 2021).

En Chile, en tanto, según un estudio realizado por el Centro de Estudios del MINEDUC en 2020, los estudiantes de Chile podrían perder, en promedio, un 88% de los aprendizajes de un año, y al desagregar por nivel socioeconómico, los alumnos de menores recursos (quintil 1) podrían perder, en promedio, un 95% de sus aprendizajes; mientras que aquellos de mayores recursos (quintil 5) podrían perder un 64%. 

Teniendo presente lo anterior, ¿cómo afecta esto a la educación técnico profesional en Chile? En nuestro país, existen en la actualidad 934 liceos técnico-profesionales, cuya matrícula representa el 37% del total de estudiantes de tercer y cuarto año de educación secundaria, porcentaje que proviene en su mayoría de sectores vulnerables. De los más de 155 mil jóvenes que estudian en estos establecimientos, un 52% son hombres y el 47% son mujeres. En términos curriculares, se imparten 35 Especialidades con 17 menciones, que involucran a alrededor de 6.500 docentes (MINEDUC, 2020). 

Ahora bien, producto de la pandemia, la educación TP se ha visto especialmente golpeada. Esto debido fundamentalmente a que los estudiantes deben adquirir conocimientos, pero también necesitan aprender habilidades prácticas y sociales. Al respecto, según un estudio del Centro de Estudios del MINEDUC de 2021, en términos de adquisición de aprendizajes, los estudiantes de los 732 liceos TP que no abrieron durante todo 2020 (el 78% del total de establecimientos TP a nivel nacional) tuvieron solamente dos semanas de clases, lo que equivale al 5% de las clases que debieran haber recibido (Centro de Estudios del MINEDUC, 2021).

Sobre esta base, se realizaron estimaciones sobre el porcentaje de horas de formación específica que perdieron estos alumnos de 3° y 4° medio TP (sobre el total de 836 horas anuales asociadas a la especialidad cursada), debido exclusivamente al componente práctico de los programas que no se desarrollaron (Centro de Estudios del MINEDUC, 2021).

Los resultados mostraron que los alumnos de 3° medio perdieron 459 horas de trabajo práctico, lo que equivale al 55% del total de horas de formación específica (considerando módulos teóricos y prácticos) que les correspondía cursar. Por su parte, en 4° medio esta pérdida fue de 446 horas en promedio, alcanzando el 53% de la formación específica correspondiente (Centro de Estudios del MINEDUC, 2021). En suma -concluye el estudio- casi la mitad de las horas de formación específica -es decir, un 54%- que les corresponde a estos estudiantes este año no pudieron llevarse a cabo, pues requieren necesariamente de un trabajo presencial, lo que supone una pérdida de aprendizaje muy importante dentro de su desarrollo profesional.

Todo lo anteriormente descrito revela la urgente necesidad de retornar a clases presenciales en el menor plazo posible. Es por ello que como CILED apoyamos firmemente esta medida y hacemos un llamado a todos los sectores a involucrarse de la misma manera y con la misma fuerza en su implementación.

Ahora bien, al pensar en el retorno a la presencialidad ¿Cómo debería ser el liceo TP post covid? ¿Qué caminos debiera tomar la educación técnico profesional? Al respecto, proponemos 3 características distintivas para este nuevo liceo TP: En primer término, el liceo técnico profesional surgido de la pandemia debe ser innovador, en tanto debe buscar nuevas metodologías de enseñanza para suplir esta gran pérdida de aprendizaje; colaborativo, en tanto, debe aprender a trabajar con otros liceos y vincularse estratégica y fuertemente tanto con el mundo de la educación superior como con el sector productivo; y tecnológico, en tanto debe incorporar decididamente la tecnología a los procesos de enseñanza aprendizaje y a la gestión institucional. De esta manera, la educación técnico profesional y sus estudiantes podrían enfrentar de mejor manera los enormes retos que se vienen por delante.

ICOVID: Especialistas advierten estancamiento en la disminución de nuevos casos en regiones más pobladas

A pesar de que la mayoría de los indicadores y la vacunación siguen mejorando, durante la última semana se observa un ralentizamiento de la carga empujado por regiones populosas como la Metropolitana, Valparaíso y Biobío, que muestran una detención en la curva de caída de la mediana semanal de casos. Los y las especialistas destacan también que la positividad ha seguido a la baja, alcanzando el “color verde” para el semáforo de ICOVID Chile, tanto a nivel nacional como en todas las regiones.

El equipo ICOVID Chile, iniciativa liderada por la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Concepción, presentó su informe N° 54, con análisis y datos de las dimensiones propuestas para monitorear la pandemia en el país. El reporte fue elaborado con información obtenida hasta el sábado 14 de agosto de 2021, proporcionada a través de un convenio con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

Según el último informe semanal, en la dimensión de dinámica de contagios, el indicador de carga estimado a nivel nacional llegó a 3,9 casos nuevos por cada 100 mil habitantes, quedando en color amarillo en el semáforo ICOVID. Esta cifra representa “una baja de 10,3 por ciento respecto a la carga de la semana anterior y 21,4 por ciento menos que la carga de hace dos semanas atrás. Sin embargo, esta disminución vuelve a ser menor que la baja de un 12,4 por ciento experimentada la semana anterior, lo que mantiene la tendencia de desaceleración en la reducción de la carga”, consigna el reporte.

En tanto, a nivel local, las regiones que mantienen mayores cargas estimadas fueron Tarapacá (6,8)Arica y Parinacota (5,8)Los Ríos (5,7) y Maule (5). Mientras, las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío, con mayor concentración de población, aunque disminuyen su carga estimada, no tienen cambios significativos.

Por otro lado, a nivel nacional, el R estimado subió desde 0,88 hasta 0,90, lo que significa un alza de 2,3 por ciento respecto a la semana pasada, y de 5,9 por ciento en comparación a dos semanas atrás. De las 16 regiones, cuatro presentan R estimados superiores a 1: Aysén (1,2), Magallanes (1,15), Tarapacá (1,02) y Ñuble (1,01); mientras que sólo tres regiones exhiben valores de R estimados bajo un valor 0,8: La Araucanía (0,71), Antofagasta (0,76) y Los Ríos (0,76), se detalla en el informe.

La epidemióloga y académica del Departamento de Salud Pública de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Paula Margozzini, enfatizó en que “hemos logrado que esta última bajada de casos sea la más rápida y profunda de todos los brotes que hemos vivido durante la pandemia, lo que es muy positivo. Sin embargo, algunas regiones como la Metropolitana y Valparaíso, ya dejaron de disminuir. No podemos olvidar que uno de cada dos chilenos aún no es inmune al COVID-19, por lo que la posibilidad de rebrotes es muy real. La experiencia internacional lo confirma, el cuándo dependerá de nuestras conductas”.

En la misma línea, la ingeniera y vicerrectora de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Concepción, Andrea Rodríguez, señaló que “seguimos manteniendo una baja en el nivel de carga, con una disminución de cerca del 10 por ciento respecto a la semana anterior, pero que muestra una desaceleración en la caída anterior, marcada principalmente por la mayor estabilidad en el número de casos de las regiones más pobladas, es decir, la Metropolitana, Valparaíso y Biobío. Es un mejor momento en cuanto a la positividad y el uso de camas UCI por COVID a nivel nacional, pero el indicador de transmisión es cercano a 1, lo que indica que aún la situación no está totalmente controlada“.

Trazabilidad, positividad y testeo

Respecto a la dimensión de testeo, el número de test PCR por mil habitantes (sin incluir los test de antígenos) registró una nueva baja, alcanzando un valor de 17,02 para la semana de este informe. Esto representa una baja de 2,7 por ciento en relación a la semana pasada, y de 1,8 por ciento en comparación a cuatro semanas atrás. A nivel regional, a excepción de Tarapacá y Arica y Parinacota, con alzas respecto a la semana pasada de 9,5 y 3,9 por ciento, respectivamente, todas las regiones han disminuido este indicador, registrándose las mayores bajas en Atacama (10,5 por ciento), Magallanes (9,7 por ciento) y La Araucanía (7,6 por ciento).

Por otro lado, el nuevo informe destaca que la positividad mantiene nuevamente su favorable tendencia a la baja, alcanzando a nivel nacional un valor de 1,7 por ciento. La cifra ubica este indicador en el color verde del semáforo de ICOVID Chile, con una disminución de 9,5 por ciento respecto a la semana pasada, y de un 53,3 por ciento en relación a cuatro semanas atrás. “La situación es favorable a nivel nacional, y todas las regiones muestran una positividad en color verde. Hace cuatro semanas solamente cinco regiones exhibían positividad en color verde, y el indicador era de color amarillo a nivel nacional”, señalan los y las investigadoras.

El reporte detalla también que la Región de Magallanes registró un alza de 40,7 por ciento de positividad en comparación a la semana anterior, alcanzando un 1,0 por ciento, acumulando dos semanas seguidas al alza. La Región de Arica y Parinacota también aumentó el indicador, con un alza de 3,1 por ciento respecto a la semana pasada. La región con mayor positividad esta semana fue Los Ríos (2,6 por ciento), y la con menor valor fue Aysén (0,6 por ciento).

Por otro lado, en la dimensión de trazabilidad, el indicador de consulta temprana, que calcula la proporción de personas que tuvieron una consulta médica en dos días o menos desde que iniciaron síntomas, registró un valor de 55 por ciento a nivel nacional en la última semana con datos disponibles. A nivel regional, en tanto, los valores oscilan entre 89 por ciento en Arica y Parinacota y 50 por ciento en Aysén. Arica y Parinacota, Ñuble y Magallanes muestran mejoras importantes respecto a la semana anterior de análisis.

El indicador de tiempo de examen y laboratorio, que mide el porcentaje de pruebas PCR que fueron informadas al Ministerio de Salud en un día o menos desde la fecha de toma de muestra, disminuyó levemente de 82,3 a 80 por ciento a nivel nacional, manteniendo una clara tendencia al alza en el análisis de más largo plazo (a fines de marzo su valor era cercano al 55 por ciento). El informe detalla también que ocho regiones se encuentran sobre 80 por ciento, quedando en color verde en el semáforo ICOVID.

Finalmente, el indicador de confirmación temprana de casos, que suma los tiempos de consulta temprana y laboratorio, y se define como la proporción de personas sintomáticas sospechosas cuyo resultado de laboratorio de prueba PCR es informado a la autoridad sanitaria dentro de tres días desde la fecha de inicio de síntomas, tuvo un valor de 55 por ciento en el país. “El valor más alto se registra en Arica y Parinacota con un 73 por ciento, única región con un valor superior al 70 por ciento, lo que sugiere que en esta región se está logrando una estrategia de trazabilidad y aislamiento que inicia de manera oportuna”, indica el reporte.

Capacidad hospitalaria

Este nuevo reporte señala que en la dimensión de capacidad hospitalaria la ocupación total de camas UCI por cualquier patología para esta semana alcanzó 83,7 por ciento, pasando así a color naranja en el semáforo ICOVID por primera vez en lo que va del año. Se constata así el descenso sostenido por varias semanas consecutivas, con una baja de 7 por ciento desde hace cuatro semanas, y de 2 por ciento desde la semana pasada.

Sin embargo, a nivel local se observa un alza del indicador en algunas regiones respecto a la semana pasada: 14,1 por ciento en Ñuble y 1,3 por ciento en Maule. Por otra parte, para el mismo período, se observan disminuciones importantes, en Aysén (28,6 por ciento) y Atacama (25,4 por ciento). Advierten también que tanto las regiones de Valparaíso (92,9 por ciento) como la Metropolitana (88 por ciento) continúan con este indicador en color rojo. “El llamado es a seguir manteniendo las medidas de autocuidado para aliviar la capacidad hospitalaria, que se ha visto tensionada por un período muy prolongado, desde abril de 2020”, sostienen las y los investigadores.

En esta línea, el reporte muestra que el uso de camas UCI por pacientes con COVID continúa también con una clara tendencia a la baja, disminuyendo desde 36,6 a 32 por ciento respecto a la semana anterior, mostrando un 12,7 por ciento de reducción. En tanto, a nivel regional, la ocupación COVID presenta gran heterogeneidad, oscilando entre 58,9 y 0 por ciento para Arica y Parinacota y Aysén, respectivamente. Comparado con la semana anterior, todas las regiones exhiben una baja en los pacientes COVID en sus respectivas UCI, y lo mismo aplica cuando se compara con los valores del indicador de cuatro semanas atrás.

Vacunación y mortalidad

Por su parte, la tasa de variación semanal en hospitalizaciones COVID-19 a nivel nacional muestra una disminución que se prolonga, aunque a menor velocidad que las semanas anteriores, pasando desde -14 a -13 por ciento hacia el fin de la semana; mientras que el indicador de hospitalizaciones diarias promedio de pacientes COVID-19 en camas UCI según edades muestra una disminución en todos los grupos. De esta manera, indica el reporte que la baja en grupos de edad menores a 50 años ha sido muy marcada en las últimas semanas, y el promedio semanal (261, un 21,9 por ciento inferior a la semana pasada) es ahora menor al que corresponde a la cantidad de camas UCI utilizadas por adultos de 70 o más años (291, un 9,1 por ciento más bajo que la semana anterior). El grupo etario entre 50 y 69 años también mantiene su disminución (15,5 por ciento respecto de la semana pasada), alcanzando un promedio de 534 casos.

La mortalidad por COVID-19 según grupos de edad, calculada a partir de los datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud (DEIS), con cifras de confirmados por laboratorio y probables, muestra que en la última semana con datos disponibles (desde el 1 al 7 de agosto) se registraron 565 muertes por COVID-19: 38 muertes en el grupo de 70 años y más, 149 muertes en el grupo entre 50 y 69 años, y 34 muertes para menores de 50 años.

La cobertura de vacunación, en tanto, se mantiene al alza, particularmente en el grupo de 18 a 49 años, llegando a un 88,7 por ciento de cobertura (primera dosis), y a un 77,5 por ciento (segunda dosis). En los mayores de 50 años persiste un grupo estable de rezagados que representan entre un 8-10 por ciento de esa población. En términos de la cobertura poblacional total, se eleva de cuatro a seis las regiones que se encuentran por sobre el 70 por ciento de vacunación completa y solo dos por debajo del 60 por ciento.

Más información sobre datos y el reporte completo aquí

Maritza Tapia, periodista Prensa U. de Chile. Fotos: Felipe Poga.

Cambio climático: Mil millones de niños están gravemente amenazados por sus efectos

Entre los más vulnerables están los niños de la República Centroafricana, el Chad y Nigeria, según el primer estudio de la agencia de la ONU para la infancia sobre el impacto de la crisis del clima a través de sus efectos en el agua, el calor o los ciclones, entre otros fenómenos. estas cifras seguirán empeorando a medida que los efectos del calentamiento global se aceleren.

Alrededor de 1000 millones de niños, casi la mitad del total de 2200 millones que hay en el mundo, viven en alguno de los 33 países considerados de “muy alto riesgo” por su exposición a los efectos del cambio climático, un fenómeno que pone en peligro su salud, su educación y su protección, y los expone a enfermedades mortales.

Esa estimación se recoge en el Índice de Riesgo Climático de la Infancia de UNICEF, el primer análisis exhaustivo de los riesgos climáticos desde la perspectiva de los niños.

En el índice, los países se clasifican en función de la exposición de los niños a las perturbaciones climáticas y medioambientales, como los ciclones y las olas de calor, así como su vulnerabilidad a esas perturbaciones según su acceso a los servicios esenciales.

Teniendo en cuenta esos términos, los jóvenes que viven en la República Centroafricana, el Chad, Nigeria, Guinea y Guinea-Bissau son más vulnerables a los efectos del cambio climático.

El estudio fue presentado en colaboración con Viernes para el Futuro cuando se conmemora el tercer aniversario del movimiento mundial de lucha por el clima de los jóvenes, que comenzó cuando la activista sueca Greta Thunberg llamó a una huelga escolar para exigir que se tomarán medidas inmediatas para frenar el calentamiento global.

El Índice revela que unos 1000 millones niños se enfrentan a la combinación letal al estar expuestos a múltiples perturbaciones climáticas y medioambientales y ser altamente vulnerables debido a la precariedad de los servicios esenciales que reciben, como el agua y el saneamiento, la atención médica y la educación.

Greta y Calderón: Los adultos no escuchan

Según los resultados del informe, estas cifras seguirán empeorando a medida que los efectos del cambio climático se aceleren.

“Por primera vez disponemos de un panorama completo que nos revela dónde y de qué forma los niños son vulnerables al cambio climático, y se trata de un panorama mucho más grave de lo que podíamos imaginar. Las perturbaciones climáticas y medioambientales están menoscabando la totalidad de los derechos de los niños, desde su acceso a un aire limpio, alimentos y agua potable, hasta su derecho a una educación, a una vivienda, a estar protegidos contra la explotación e incluso a sobrevivir. La vida de prácticamente todos los niños resultará afectada”, declaró Henrietta Fore, directora ejecutiva de la agencia de la ONU para la infancia.

Por su parte, en un artículo publicado en un diario estadounidense, Greta Thunberg, junto con las también activistas Adriana Calderón, de México, Farzana Faruk Jhumu de Bangladesh, y Eric Njuguna de Kenia, recuerdan que jóvenes como ellas han estado dando la alarma sobre el clima desde hace años sin que los adultos hayan escuchado.

“Para los niños y los jóvenes, el cambio climático es la mayor amenaza para nuestro futuro. Nosotros somos los que tendremos que limpiar el desastre que los adultos han hecho, y somos los que tenemos más probabilidades de sufrir ahora. Los niños son más vulnerables que los adultos a los peligrosos fenómenos meteorológicos, las enfermedades y otros daños causados por el cambio climático, y por eso es tan importante un nuevo análisis publicado el viernes por UNICEF”, aseguran.

Henrietta Fore señala que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia “respalda su reivindicación en favor del cambio con su mensaje irrefutable: la crisis del clima es una crisis de los derechos de los niños”.IOM 2021/Triffin NtoreUna escuela de la provincia rural de Bujumbura, cerca del lago Tanganika, en Burundi, no puede impartir clases debido a que su recinto está inundado.

Algunos datos importantes del informe

El Índice de riesgo climático de la infancia revela los siguientes datos:

  • 240 millones de niños están muy expuestos a las inundaciones costeras
  • 330 millones de niños están muy expuestos a las inundaciones fluviales
  • 400 millones de niños están muy expuestos a los ciclones
  • 600 millones de niños están muy expuestos a las enfermedades transmitidas por vectores
  • 815 millones de niños están muy expuestos a la contaminación por plomo
  • 820 millones de niños están muy expuestos a las olas de calor
  • 920 millones de niños están muy expuestos a la escasez de agua
  • 1000 millones de niños están muy expuestos a niveles cada vez más elevados de contaminación atmosférica

Si bien casi todos los niños del mundo corren el riesgo de sufrir alguna de estas amenazas climáticas y medioambientales, los datos revelan que los países más afectados se enfrentan a crisis múltiples y a menudo solapadas que podrían mermar el progreso en materia de desarrollo y aumentar las carencias de la infancia.

Se estima que 850 millones de niños (uno de cada tres en todo el mundo) viven en zonas donde se solapan al menos cuatro de las perturbaciones climáticas y medioambientales anteriormente citadas.

Además, nada menos que 330 millones de niños (uno de cada siete en todo el mundo) viven en zonas afectadas como mínimo por cinco peligros considerables.

Los que más sufren, los que menos contaminan

Del mismo modo, el informe revela incoherencias entre los países donde se generan las emisiones de gases de efecto invernadero y aquellos en los que los niños sufren las peores consecuencias del cambio climático. En conjunto, los 33 países “de muy alto riesgo” son responsables tan solo el 9% de las emisiones mundiales de CO2. Por el contrario, los 10 países que generan más emisiones representan casi el 70% de las emisiones mundiales. Sin embargo, solo uno de estos países se encuentra clasificado como país “de muy alto riesgo” en el índice.

El cambio climático es profundamente desigual. Aunque ningún niño es responsable del aumento de las temperaturas mundiales, ellos sufrirán las peores consecuencias. Los niños de los países menos responsables sufrirán más que nadie”, afirmó Fore.

“Sin embargo, todavía nos queda tiempo para actuar. Mejorar el acceso de los niños a los servicios esenciales, como el agua y el saneamiento, la salud y la educación puede aumentar notablemente su capacidad para sobrevivir a los peligros del clima. UNICEF insta a los gobiernos y a las empresas a escuchar a los niños y dar prioridad a las medidas que los protejan de los efectos del cambio climático, al tiempo que aceleran el trabajo para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero”, añadió.

Si no se toman las medidas necesarias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero cuanto antes, los niños seguirán sufriendo más que nadie.

Tal y como afirmaba Greta Thunberg y sus compañeras en el citado artículo, en comparación con los adultos, los niños necesitan más alimentos y agua por cada unidad de peso corporal; tienen menos capacidad para sobrevivir a los fenómenos meteorológicos extremos; y son más susceptibles a las sustancias químicas tóxicas, los cambios de temperatura y las enfermedades, entre otros factores.

Seguirán surgiendo movimientos de jóvenes activistas por el clima que continuarán creciendo y luchando por lo que es justo porque no tenemos elección”, afirman las cuatro activistas, pertenecientes al movimiento Viernes por el Futuro y coautoras del prefacio del informe, al que también prestan su apoyo.

“Debemos afrontar los hechos, reconocer que el cambio climático es una crisis y actuar con la premura necesaria para garantizar que los niños de hoy hereden un planeta habitable”, añaden.UNICEF/Ricardo FrancoDespués de que sus casas fueran destruidas por el ciclón Eloise, niños y sus familias tuvieron que ser realojados temporalmente en un centro de reubicación en Mozambique. 

Exigencias de UNICEF a los gobiernos y las empresas

UNICEF exige a los gobiernos, las empresas y los actores relevantes que tomen medidas como las siguientes:

  1. Aumentar las inversiones destinadas a la adaptación y la resiliencia al clima en los servicios más importantes para la infancia. Si queremos proteger a los niños, a las comunidades y las personas más vulnerables de los efectos más graves del cambio climático que ya están comenzando a surgir es necesario adaptar los servicios más importantes, como los sistemas de agua, saneamiento e higiene y los servicios de salud y educación
  2. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. A fin de evitar los peores efectos de la crisis climática, es necesario emprender acciones contundentes de inmediato. Antes de 2030, los países deben reducir sus emisiones un 45% como mínimo (en comparación con los niveles de 2010) para impedir que la temperatura aumente más de 1,5 grados centígrados.
  3. Proporcionar a los niños educación sobre el clima y competencias ecológicas, ya que son fundamentales para su adaptación y su preparación ante los efectos del cambio climático. A pesar de ser los menos responsables, los niños y los jóvenes sufrirán las desastrosas consecuencias de la crisis del clima y la inseguridad del abastecimiento de agua. Tenemos el deber de actuar en defensa de todos los jóvenes y de las generaciones futuras
  4. Incluir a los jóvenes en todas las negociaciones y las decisiones relacionadas con el clima a nivel nacional, regional e internacional, incluida la COP26. Los niños y los jóvenes deben participar en todos los procesos de formulación de decisiones relacionadas con el clima
  5. Garantizar que la recuperación de la pandemia de COVID-19 sea respetuosa con el medioambiente, genere bajas emisiones de carbono y beneficie a todo el mundo, de una forma que no ponga en peligro la capacidad de las generaciones futuras para abordar y responder a la crisis climática

El cambio climático y las catástrofes definen las tendencias migratorias en Centroamérica

La región centroamericana se ha caracterizado por ser especialmente vulnerable a los impactos del cambio ambiental y climático. Un grupo de migrantes, que perdieron todo en huracanes e inundaciones, comparten sus experiencias en búsqueda de un lugar más seguro.

Unidos, para intentar cambiar de vida. Migran solos o en grandes grupos, y por múltiples razones: huyendo de la pobreza, la violencia, la discriminación y, cada vez más, para dejar atrás los desastres causados por fenómenos meteorológicos extremos que han devastado sus comunidades. 

Algunos de estos migrantes medioambientales han compartido* sus experiencias con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Lo que todos tienen en común es que lo perdieron todo por el paso de los huracanes “Eta” e “Iota” en noviembre de 2020. Sus testimonios muestran cómo la migración en todo el mundo se ve cada vez más afectada por las consecuencias de las inundaciones, huracanes y tormentas.  En definitiva, por el cambio climático, ya que tal y como exponía un informe publicado ayer por Noticias ONU, América Latina y el Caribe será una de las regiones más afectadas por el calentamiento global.

Huyendo de la ira de la naturaleza 

La región centroamericana se ha caracterizado por ser especialmente vulnerable a los impactos del cambio ambiental y climático. En el Corredor Seco, un espacio árido que ocupa gran parte de Guatemala, Honduras y El Salvador, la agricultura de subsistencia se ve afectada regularmente por la sequía. Por ello, cuando se producen desastres repentinos, como los ocurridos en noviembre de 2020, superan la capacidad de resistencia de los hogares. 

Marvin, Jenny y Carlos no se conocen, pero los tres son centroamericanos. Están en Tijuana por la misma razón: lo perdieron todo a finales del año pasado como consecuencia de los huracanes citados. 

Los tres están varados, expectantes, en una de las ciudades más transitadas de la frontera entre México y Estados Unidos. Desean poder pasar de alguna manera al otro lado y dejar atrás el momento de sus vidas en el que la naturaleza aniquiló sus propiedades y sus sueños. Emiliano Tux ChubARCHIVO: Daños causados por los huracanes Eta e Iota en la ciudad guatemalteca de San Pedro Carcha.

“El río Motagua es destructivo” 

Marvin es un agricultor de treinta años. Emigró con Karen, su mujer, y sus dos hijos desde el departamento de Izabal en Guatemala. Lo que dejó atrás es una pesadilla. 

En noviembre de 2020, los dos huracanes “Eta” e “Iota”, de categoría 4 y 5 respectivamente en la escala Saffir-Simpson, devastaron la región y afectaron a siete millones de personas en diez países, entre ellos varios de Centroamérica, el Caribe y México. 

Guatemala fue uno de los países más afectados, junto con Honduras y Nicaragua, según la evaluación del impacto de los huracanes realizada por el Centro de Seguimiento de Desplazamientos de la Organización Internacional para las Migraciones. Además, “Eta” e “Iota” provocaron 1,7 millones de nuevos desplazamientos, especialmente en Nicaragua, Guatemala y Honduras, según ese Centro.

Marvin y su familia lo vivieron de cerca: “Cuando nos dijeron que venía ‘la llena’ (la crecida del río), no lo creímos. No llovió mucho, pero no sabíamos que en el oeste del país había grandes tormentas. Un río que viene de Honduras se llenó completamente, y terminó llenando también el río Motagua”, dice el campesino. 

“Tenía un pobre animalito, un caballo, para jalar el producto, el maíz, la yuca… Tenía un trabajo diario con la ayuda del caballo, para sacar los productos del campo, a la carretera, para coger el autobús o el coche, para llevar el producto a los mercados, y la riada también se lo llevó, el pobre animal se murió, lo perdimos, las vallas se perdieron, todo se perdió“, añade. 

Antes de esto, Marvin trabajó en una empresa de plátanos que luego cerró: “La empresa colapsó y despidió a todos sus trabajadores. Prácticamente dependíamos todos de ellos porque, sin esos salarios, no tenemos medios para cultivar la tierra, para comprar las semillas, los fertilizantes, los líquidos, que se necesitan”, dice Marvin.

Su esposa, Karen Patricia, completa la historia de lo difícil que fue y explica cómo la migración se convirtió en su único método de supervivencia: “Mis hijos querían comer, pero no teníamos nada. Fue muy duro vivir eso, así que tomamos la decisión de salir de allí; no teníamos otra opción”, dice la madre migrante. 

Cruzar México no fue fácil. Se ahorran los detalles, pero dejan claro que el camino estuvo lleno de dificultades. 

Lo que quiero es que mis hijos no pasen por lo mismo que nosotros. Sería muy duro para ellos volver a vivir esto”, dice Marvin, que echa en cara a las autoridades de su país que nunca les avisaran con antelación de “Eta”. WFP/Mauricio MartinezUna mujer camina en El Salvador en medio de los daños causados por la tormenta tropical Amanda en mayo.

El agua se llevó todo, todo, todo

Jenny, por su parte, es hondureña, de una zona del departamento de Cortés llamada Bajos de Choloma. En 2020 trabajaba en una empresa de costura, pero debido a la pandemia del COVID-19 se quedó sin trabajo, como muchas otras personas. 

En su caso, la experiencia de ‘Eta’ e ‘Iota’ le hizo recordar ese otro momento traumático de su vida, el paso del huracán “Mitch” por su comunidad hace 23 años. 

“Cuando pasó el huracán ‘Mitch’ nos tuvieron que sacar en botes para un cerro y de ahí, gracias a Dios, mi papá y mi mamá, nos recuperamos, pero ahora con los huracanes ‘Eta’ e ‘Iota’ prácticamente lo perdimos todo…”, explica al borde de las lágrimas. 

La zona en la que vive está rodeada de “bordos” (presas de contención) que, durante las fuertes lluvias, como en esta ocasión, se rompen y desbordan provocando inundaciones y destrozos. Cuenta que la familia se salvó, pero perdió sus bienes. 

Cuando regresó al pueblo, sus peores temores se hicieron realidad: “las casas se perdieron, el agua se llevó todo, todo, todo. Fue triste para nosotros volver y no encontrar nada después de tantos años de lucha por tener algo”, dice. 

El dolor de ver perderlo todo

La misma experiencia vivió Carlos: “Fue muy doloroso ver cómo se perdía lo poco que se tenía”. 

“Soy agricultor y me dedicaba a la agricultura en mi país, pero con el paso de los huracanes lo perdí todo y decidí emigrar a Estados Unidos”, cuenta este campesino de la comunidad de El Belloto, en el departamento hondureño de Lempira, que emigró con su hijo de 5 años. 

La zona montañosa en la que vivía no es especialmente propicia para la agricultura, pero solía plantar café, maíz y frijoles, cultivos básicos en Centroamérica. 

Vivíamos bien, no nos faltaba nada. Después de los huracanes, nuestra casa quedó destruida, perdimos la parcela donde trabajábamos, la cosa se puso fea”, dice. 

Fueron varias semanas de lluvias que provocaron que “nos quedáramos con las manos vacías” y que mucha gente acabara en la calle, sin trabajo, sin posibilidad de ganarse la vida. Sin opciones para mantener económicamente a su familia, Carlos pensó que la mejor opción era marcharse. 

El 1 de febrero, junto a su hijo, partió hacia Tijuana llegando el 19 de marzo. La decisión no le pesa: “Es horrible quedarse sin nada de la noche a la mañana. Es como si no se te ocurriera nada, no había nada que hacer en ese momento y se me ocurrió mudarme aquí, a Estados Unidos, porque es la única manera”, añade. 

Junto a su hijo, Carlos Alfredo, recuerda lo que dejaron atrás e insiste en que, pase lo que pase, volverán a su comunidad. Sin embargo, le recuerda a su hijo pequeño que las cosas no serán iguales. 

“La lección que le dejó (el haber emigrado) es que, aunque te enfrentes a la adversidad, siempre puedes levantarte, por mucho que te cueste. Se va a dar cuenta de lo que perdimos y que, por Dios, lo vamos a recuperar algún día, ¿no? Y, gracias a Dios, que está viviendo la aventura conmigo aquí”, comparte Carlos. 

La Organización Internacional para las Migraciones lleva décadas trabajando sobre los vínculos entre migración, medio ambiente y cambio climático. Esta agencia de la ONU ayuda a las personas y a los gobiernos a prepararse para los efectos adversos del cambio climático en la migración. También lleva a cabo programas de adaptación y mitigación del cambio climático, de reducción del riesgo de catástrofes y de estabilización comunitaria para ayudar a las personas a permanecer en sus hogares y evitar la migración forzosa. 

Cuando la migración es la única opción, la Organización trabaja con los gobiernos para garantizar vías seguras, ordenadas y regulares para la migración, y proporciona ayuda a quienes se ven obligados a huir de sus hogares.

La OIM ha publicado, junto con la Secretaría del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), un estudio reciente sobre la relación entre la migración, los desastres y el cambio climático en Centroamérica. También apoya el desarrollo de políticas adecuadas para prevenir la migración forzada y atender las necesidades de los migrantes climáticos. 

*Reportaje original en inglés producido por Cesia Chavarría, Alejandro Cartagena y Alberto Cabezas de la Unidad de Comunicación de la Organización Internacional para las Migraciones en México, y Pablo Escribano, especialista temático Regional en Migración, Medio Ambiente y Cambio Climático de la Oficina Regional para Centroamérica, Norteamérica y el Caribe de la OIM.

Ministerio de Ciencia inicia programa integral de apoyo estratégico para los emprendimientos de base científica-tecnológica

La iniciativa se enmarca dentro del plan de fortalecimiento de EBCTs, como complemento a Startup Ciencia, con el objetivo de desarrollar un conjunto articulado de acciones que buscan impulsar una comunidad de aprendizaje en torno al emprendimiento, favoreciendo la conexión y el intercambio de conocimiento entre los emprendedores y los distintos actores del ecosistema de ciencia y tecnología.

Como complemento de la iniciativa Startup Ciencia, el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación dio inicio a el programa integral de apoyo estratégico para los emprendimientos de base científica-tecnológica (EBCTs), con la finalidad de acompañar y fortalecer este tipo de emprendimientos a través de un conjunto articulado de acciones para favorecer  la conexión y el intercambio de aprendizaje entre los emprendedores y distintos actores y entidades con experiencia e interés en la industria.

La propuesta considera 4 objetivos: generar una comunidad de aprendizaje  a través de la vinculación de estas startups en torno al emprendimiento científico-tecnológico,  fortalecer y acelerar a EBCTs con alto potencial de crecimiento, crear y consolidar una red de mentores expertos específicos en el área y posicionar casos de éxito como modelos de rol para inspirar a nuevos emprendedores.

Respecto al programa, la subsecretaria de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carolina Torrealba, indicó que: “Este instrumento tiene como objetivo generar una comunidad de aprendizaje entre los emprendimientos de base científica-tecnológica que se desarrollan en Chile, busca articular un sistema a partir de casos que hoy están más bien aislados, generar una red que crezca, se potencie y haga sinergia a partir de las experiencias y aprendizaje de los otros. Este es un llamado a colaborar, que hoy canalizamos a través de las instituciones y capacidades instaladas en el sistema nacional en torno a la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación”

La iniciativa se financiará en alianza junto al Ministerio de Hacienda a través del programa Exportación de Servicios y para su ejecución se realizó una licitación pública convocando a entidades con experiencia en transferencia tecnológica, innovación y emprendimiento de base científico-tecnológica.

Bajo este contexto, el programa integral de apoyo estratégico para los emprendimientos de base científica-tecnológica, será ejecutado por una  alianza estratégica conformada por los tres Hubs de transferencia tecnológica: Hub APTA, Know Hub y Hub Tec, junto a Endeavor Chile. 

Fortalecimiento de las organizaciones de aguas será tema en nuevo capítulo de cosecha de ideas enfocado en la escasez

Una descripción de las herramientas disponibles para regularizar derechos de aprovechamiento de aguas entre los pequeños agricultores y potenciar sus organizaciones de usuarios, será el tema del capítulo de este domingo del programa de entrevistas Cosecha de Ideas que produce y emite INDAP del Ministerio de Agricultura. 

Nicolás Ureta, jefe del Departamento de Organizaciones de Usuarios, entidad de la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas que regula y guía a estas agrupaciones, es el invitado en esta ocasión al diálogo que se podrá ver este 22 de agosto a partir de las 10:00 horas por el canal de Youtube y otras redes sociales de INDAP. VEÁLO AQUÍ 

“La organización fortalecida, con un directorio que funciona, con los usuarios en la toma de decisiones, generalmente tiene menos conflicto”, indica el encargado en parte de la conversación que también tratará el convenio con ese objetivo firmado por INDAP y la DGA y otros recursos disponibles para los productores campesinos como el Bono Legal de Aguas.  

La nueva temporada del programa de entrevistas Cosecha de Ideas comenzó a emitirse el 25 de julio y está concentrada en abordar distintos aspectos de la escasez hídrica, el cambio climático, la modernización y adaptación del agro, el desarrollo rural y las acciones para superar las brechas de oportunidades que afectan a la Agricultura Familiar Campesina. 

El primer capítulo tuvo como invitado al director nacional de INDAP, Carlos Recondo, quien describió las prioridades de esta institución dedicada a la pequeña agricultura especialmente para mejorar su acceso al agua y hacer más eficientes sus sistemas de riego.  

El segundo capítulo, en tanto, contó con la participación del ingeniero Agrónomo, Doctor en Ciencias Agrarias y académico de la Universidad de Chile, Rodrigo Callejas, en un diálogo sobre los desafíos que impone el cambio climático en los distintos territorios.   

PINCHE AQUÍ PARA VER ESTOS Y CONTENIDOS AUDIOVISUALES DE INDAP 

Más de 150 actividades de capacitación e información tendrá Expo Chile Agrícola 2021

El encuentro oficial del agro, organizado por el Minagri a través de FUCOA, será 100% virtual y se realizará entre el 24 y el 26 de agosto a través del sitio web www.expochileagricola.cl.  

Con más de 150 actividades, entre seminarios, charlas, talleres de capacitación se realizará en los próximos días la feria virtual Expo Chile Agrícola 2021, encuentro de capacitación más grande del país, que contará con más de 85 instituciones participantes ligadas al agro, gremios y asociaciones agrícolas, la academia y empresas del sector, más la presencia de representantes de 8 países.  

En su cuarta versión, el evento gratuito, organizado por la Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro (FUCOA) del Ministerio de Agricultura, se realizará a través del sitio web www.expochileagricola.cl, entre el 24 y 26 de agosto.  

La ministra de Agricultura, María Emilia Undurraga, señaló que “Expo Chile Agrícola 2021 ofrecerá tres jornadas para dialogar y entregar capacitación a los agricultores y agricultoras sobre temas clave como eficiencia hídrica, cambio climático, productividad, innovación, desarrollo rural y más”. 

“Junto con dar a conocer a la comunidad los últimos avances y desafíos que tenemos como Ministerio de Agricultura y sus 12 servicios, los que estamos trabajando de la mano del sector privado y de la academia, para dar respuesta a las necesidades centrales de la agricultura, especialmente en el contexto de cambio climático y pandemia que estamos viviendo”, agregó la secretaria de Estado.  

Por su parte, la directora ejecutiva de FUCOA, Francisca Martin, destacó que el evento, que por segundo año consecutivo será 100% virtual, “ofrecerá una experiencia online renovada y mejorada, tanto en su versión escritorio como en dispositivos móviles, así como talleres de capacitación con diplomas de participación descargables, feria virtual, señal en vivo con entrevistas y contenidos de interés y más”.  

Mientras que el Seremi de Agricultura, Francisco Lagos, manifestó que “invitamos a todos los agricultores e instituciones, ligadas al mundo del agro en la región del Biobío, a participar de esta cuarta versión de la Expo Chile Agrícola 2021, que tendrá como objetivo principal la capacitación y mostrar los avances y desafíos del Ministerio de Agricultura”.   

 Cabe destacar que, en 2020, el evento contó con más de 62 mil asistentes en sus más de 130 actividades de capacitación, realizadas durante dos jornadas. Asimismo, tuvo más de 17.500 espectadores en su señal en vivo y 13.700 visitas al sector virtual de stands, reuniendo a 78 instituciones y empresas del sector agrícola. 

Junto con ampliar las actividades disponibles e instituciones involucradas, este año el encuentro oficial del agro también destacará por una mayor presencia internacional, contando con la participación de representantes de Países Bajos, Alemania, Brasil, Japón, Australia, Nueza Zelanda, Perú y México, junto a organismos internacionales como FAO, IICA y el Banco Mundial. 

La inscripción para participar online en Expo Chile Agrícola 2021 es completamente gratuita y ya está disponible en www.expochileagricola.cl, junto con el programa general de actividades y más información del evento. 

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