Ni el confinamiento por COVID-19 da tregua al cambio climático: los gases que calientan la Tierra llegan a niveles récord

Aunque las emisiones diarias de CO2 habrían disminuido hasta en un 17% por un corto tiempo debido a las restricciones económicas y medidas de confinamiento, se trata de una variabilidad mínima en las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, que continúan aumentando a un ritmo preocupante, poniendo en peligro el futuro de la Tierra, los ecosistemas y la humanidad por el calentamiento global.

La desaceleración industrial debido a la pandemia de COVID-19 no ha frenado los niveles récord de gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera, aumentan las temperaturas y provocan un clima más extremo, aseguran nuevos datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Las concentraciones de dióxido de carbono subieron en 2019 y el promedio mundial anual superó el umbral de 410 partes por millón, un aumento en comparación con el año anterior. En 2020 este incremento ha continuado a pesar de las medidas de confinamiento que redujeron las emisiones de muchos contaminantes y gases a la atmósfera.

Esto se debe a que las concentraciones son la suma de las emisiones pasadas y actuales, que ya de por sí tienen fluctuaciones normales debido al ciclo de carbono y a la variabilidad natural. Según los científicos, la reducción de emisiones causada por el COVID-19 al final no tuvo un impacto mayor que el de estas variaciones.

“El dióxido de carbono permanece en la atmósfera durante siglos y aún más tiempo en los océanos. La última vez que se registró en la Tierra una concentración de CO2 comparable fue hace entre tres y cinco millones de años. La temperatura era entonces de 2 a 3 °C más cálida y el nivel del mar entre 10 y 20 metros superior al actual, pero no había 7700 millones de habitantes”, explicó el secretario general de la Organización, el profesor Petteri Taalas.

Desde 1990, el forzamiento radiativo total, es decir la diferencia entre la luz solar absorbida por la tierra y la energía irradiada de vuelta al espacio que de no estar en equilibrio ejerce un efecto de calentamiento sobre la Tierra, ha subido un 45% a causa de los gases de efecto invernadero de larga duración. Cuatro quintas partes de ese aumento se deben al dióxido de carbono.

Esa velocidad de aumento de CO2 no tiene precedentes en nuestros registros.

“En 2015 superamos el umbral mundial de las 400 ppm. (de concentración de CO2 en la atmósfera). Y solo cuatro años después, rebasamos las 410 ppm. Esa velocidad de aumento no tiene precedentes en nuestros registros históricos. La reducción en las emisiones debida a las medidas de confinamiento no es más que una minúscula irregularidad en el gráfico a largo plazo. Tenemos que aplanar la curva de forma continuada”, agregó Taalas.

En total, las concentraciones atmosféricas de CO2 han aumentado en un 148% desde la época preindustrial.

“El CO2 que tenemos ahora en la atmósfera se ha acumulado desde 1750. No es lo que sucedió hoy o ayer, es toda la historia del desarrollo humano y económico lo que realmente nos lleva a este nivel global de 410 ppm”, explicó Oksana Tarasova, jefe de la División de Investigación Atmosférica y Ambiental de la OMM, durante una conferencia de prensa en Ginebra.

Las tendencias

El Boletín de la OMM sobre los Gases de Efecto Invernadero indica que, según el Proyecto Carbono Global, durante la cúspide de las restricciones por el COVID-19, las emisiones diarias de CO2 se habrían reducido hasta un 17% a nivel mundial.  Sin embargo, advierte que puesto que todavía no está clara la duración de las medidas de confinamiento ni su grado de rigor, las predicciones de la reducción total de emisiones es bastante incierta.

Por el momento, las estimaciones preliminares indican una disminución entre el 4,2 y el 7,5%, una cifra que a escala mundial no tendrá impacto sobre la concentración de CO2 en la atmosfera.

Los científicos indican que estas concentraciones seguirán aumentando a un ritmo ligeramente menor, con una reducción de crecimiento anual de entre 0,08 y 0,23 ppm, valores que son compatibles con la variabilidad natural de un año a otro que normalmente está por 1 ppm.

“A pesar de que parecía que el mundo se detuvo (durante el confinamiento), solo obtuvimos la disminución del cuatro al siete por ciento en las emisiones . Así que toda nuestra economía y nuestros patrones de consumo en realidad nos conectan a las emisiones extremadamente altas, incluso si todos nos sentamos encerrados y limitamos nuestra movilidad, porque el bloqueo solo está limitado a la movilidad y no a nuestro consumo”, agregó Tarasova.UNICEF/KhanLa incineración de basura contribuye gravemente a la contaminación del aire y al calentamiento global.

Dióxido de carbono, metano y óxido nitroso

De todos los gases de efecto invernadero de larga duración causados por actividades humanas, el dióxido de carbono es el que tiene una presencia más importante en la atmósfera y es responsable de dos tercios del aumento del forzamiento radiativo.

En 2019, las emisiones procedentes de la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento, la deforestación y otros cambios en el uso de la tierra dispararon las concentraciones de CO2 atmosférico hasta un valor equivalente al 148% del nivel preindustrial de 278 ppm, que representa el punto de equilibrio de los flujos entre la atmósfera, los océanos y la biosfera terrestre.

Durante la última década, alrededor del 44% del CO2 ha permanecido en la atmósfera, mientras que el 23% ha sido absorbido por los océanos, el 29% por la tierra y el 4% restante no ha sido atribuido.

Los datos de estaciones individuales evidencian que la tendencia al alza continúa en 2020. La media mensual de la concentración de CO2 en la estación de referencia de Mauna Loa, en Hawái, fue de 411,29 ppm en septiembre de 2020, frente a las 408,54 ppm de septiembre de 2019. En la estación del cabo Grim, en Tasmania (Australia), las cifras fueron de 410,8 ppm en septiembre de 2020, frente a las 408,58 ppm registradas en 2019.

Mientras tanto, la concentración de metano, un potente gas de efecto invernadero cuya permanencia en la atmósfera es inferior a un decenio, aumentó en un 260% en 2019 con respecto a los niveles preindustriales llegando a 1877 ppm. El aumento registrado entre 2018 y 2019 fue ligeramente inferior al observado entre 2017 y 2018, pero siguió siendo más alto que el promedio de la última década.

El metano causa aproximadamente el 16% del forzamiento radiativo debido a los gases de efecto invernadero de larga duración. Cerca del 40% de ese gas que se emite a la atmósfera procede de fuentes naturales (por ejemplo, humedales y termitas), mientras que aproximadamente el 60% proviene de fuentes antropógenas como la ganadería, el cultivo de arroz, la explotación de combustibles fósiles, los vertederos y la combustión de biomasa.Banco Mundial/John HoggLas industrias y la ganadería generan gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.

El óxido nitroso, que es tanto un gas de efecto invernadero como un producto químico que agota la capa de ozono, alcanzó 332 ppm en 2019, un aumento del 123% con respecto a los niveles preindustriales.

El incremento en la concentración de ese gas entre 2018 y 2019 también fue menor al observado entre 2017 y 2018, y prácticamente igual a la tasa de aumento medio de los últimos diez años.

Otros gases como los clorofluorocarbonos (CFC) que agotan el ozono estratosférico, y que están regulados por el Protocolo de Montreal, junto con gases halogenados menores, representan aproximadamente el 11% del forzamiento radiativo. Mientras que estos gases están disminuyendo, algunos hidroclorofluorocarbonos, que también son potentes gases de efecto invernadero, están aumentando a tasas relativamente rápidas, aunque todavía son bajos.PNUMAEmisión de gases contaminantes en la atmósfera. 

Hacia el futuro

Según el boletín, solo cuando las emisiones netas de CO2 provenientes de los combustibles fósiles se acerquen a cero, entonces los ecosistemas y los océanos comenzarán a reducir los niveles atmosféricos, e incluso para ese entonces, la mayoría del dióxido de carbono se mantendrá allí por varios siglos, generando calentamiento global.

Sin embargo, el sistema climático de la Tierra tiene un retraso de varias décadas debido a la absorción del exceso de calor en las aguas superficiales del océano, así que entre más rápido se reduzcan las emisiones, habrá menos posibilidad de llegar al calentamiento de 2 grados centígrados o menos que fue establecido por los países en el Acuerdo de París.

La pandemia de COVID-19 no es una solución para el cambio climático. Sin embargo, nos brinda una oportunidad para adoptar medidas de índole climática más sostenidas y ambiciosas encaminadas a reducir las emisiones hasta un nivel cero neto a través de una metamorfosis integral de nuestros sistemas industriales, energéticos y de transporte”, explicó Petteri Talas.

Talas asegura que los cambios que deben aplicarse son técnicamente posibles y viables desde el punto de vista económico, y su repercusión en nuestra vida cotidiana solo sería marginal.

El profesor Taalas recalcó que el mundo necesitaba avanzar rápidamente hacia la neutralidad de carbono y muchos países ahora prometen hacerlo.

“Si queremos alcanzar el objetivo mantener el calentamiento a 1,5 grados (Celsius), entonces deberíamos convertirnos en carbono neutral para 2050. La buena noticia es que tenemos una cantidad creciente de países y grupos de países que se han comprometido con eso. Hasta ahora tenemos el 50 por ciento de los emisores globales incluidos China, la Unión Europea y Japón y Corea del Sur, y también el 50 por ciento del PIB mundial detrás de esto ”, dijo.

Agregó que si Estados Unidos con la administración Biden tuviese el mismo objetivo, eso significaría que la mayoría de los emisores y de la economía global estaría detrás de ese objetivo.

“Hay que aplanar la curva de crecimiento de las emisiones en los próximos cinco años, y luego deberíamos empezar a ver caídas de un seis por ciento anual hasta 2050 para alcanzar la neutralidad”, concluyó.

ONU Noticias
Foto: EIMA Formación

Premio Nobel al Programa Mundial de Alimentos: La comida es la senda que conduce a la paz

Si no atendemos las necesidades de los más hambrientos puede llegar a producirse una pandemia de hambre de dimensiones más grandes que la de la COVID-19, alerta la agencia humanitaria de la ONU. Según sus estimaciones, 270 millones de personas, una cifra superior a toda la población de Europa occidental, “caminan hacia la inanición” en este momento.

Más que un reconocimiento, la concesión del Premio Nobel de la paz al Programa Mundial de Alimentos (PMA) representa un llamamiento a la acción para atender las necesidades de los casi 300 millones de personas en el mundo que necesitan comida urgentemente, afirmó este jueves el director ejecutivo de la agencia humanitaria, David Beasley, en su discurso de aceptación del galardón.

“Hoy quisiera poder hablar de cómo trabajando juntos podríamos acabar con el hambre mundial para los 690 millones de personas que se acuestan con hambre todas las noches. Pero hoy nos enfrentamos a una crisis”, advirtió.

“A causa de tantas guerras, el cambio climático, el uso generalizado del hambre como arma política y militar, y una pandemia de salud mundial que empeora de manera exponencial, 270 millones de personas caminan hacia la inanición. Si no se atienden sus necesidades, se producirá una pandemia de hambre que empequeñecerá el impacto de la COVID-19”, indicó.

Millones de personas a un paso de la hambruna

Tras recordar la hambruna que mató al 90% de la población de Roma el año 400 y preguntarse si ésta fue la causa del derrumbe del imperio romano, señaló que es difícil de imaginar despertarse en un mundo “rico, moderno y tecnológicamente avanzado” y estar pasando una hambruna similar.

“Pero mi trágico deber hoy es decirles: la hambruna está llamando a las puertas de la humanidad.  Para millones y millones de personas en la Tierra. Si no se evita, se destruirán muchas vidas y causará la desaparición de muchas cosas que apreciamos”, avisó.

Beasley explicó que el éxito del Programa Mundial de Alimentos se fundamenta en dos ejes: que la comida es algo sagrado y que su actuación es un acto de amor. Con relación a este último punto recordó que el doctor Martin Luther King, Premio Nobel de la paz en 1964, dijo que “el amor es la fuerza más duradera del mundo”.

“La comida es sagrada. Lo sabe cualquier persona que asista a una comida de Acción de Gracias o de vacaciones, o haya comulgado, asistido a un Séder, ayunado durante el Ramadán o hecho una ofrenda de comida en un templo budista”, destacó.

5000 millones de dólares para salvar a 30 millones de personas

Sin embargó, destacó la paradoja que representa, por un lado, haber logrado durante un siglo grandes avances en la eliminación de la pobreza extrema para ahora encontrarse con 270 millones de personas al borde de la inanición; y, por otro lado, que la riqueza mundial ascienda a 400 billones de dólares.

“Incluso en el punto álgido de la pandemia de COVID, en sólo 90 días, se generaron ganancias extras de 2,7 billones de dólares. Y sólo necesitamos 5000 millones de dólares para salvar de la hambruna a 30 millones de personas”, señaló.

Después de confesar que muchas amistades y líderes de todo el planeta le dicen que tiene el mejor trabajo del mundo, ya que le permite salvar millones de vidas, reveló la respuesta que les da.

“De noche no me voy a la cama pensando en los niños que salvamos, me voy a la cama llorando por los niños que no pudimos salvar. Y, cuando no tenemos suficiente dinero, ni el acceso que necesitamos, tenemos que decidir qué niños comen y qué niños no comen, qué niños viven, qué niños mueren.  ¿Qué te parecería hacer ese trabajo?”, reveló.

Beasley pidió a todo el mundo que no le hagan escoger entre quién vive y quién muere e, invocando al espíritu del fundador del premio, Alfred Nobel, pidió alimentos para todos.

“La comida es el camino que conduce a la paz”, finalizó.

El pasado 9 de octubre el Comité Noruego del Nobel concedió el galardón al Programa Mundial de Alimentos “por sus esfuerzos en la lucha contra el hambre, por su contribución a la mejora de las condiciones de paz en las zonas afectadas por conflictos y por su actuación como elemento impulsor en la prevención del uso del hambre como arma de guerra y de conflicto”.

Fundación Reforestemos invita a regalar árboles nativos esta Navidad

En un año totalmente distinto, y con miras al fin del 2020 donde se inicia la temporada de incendios forestales que cada verano afectan a miles de hectáreas de bosques nativos, Fundación Reforestemos invita esta navidad a obsequiar regalos con un 100% de impacto positivo y 0% huella de carbono como son los árboles nativos, con los cuales se podrán sustentar una serie de programas de reforestación a lo largo de distintas regiones del país.

Regalar árboles nativos junto a la fundación es tan simple como ingresar a la página web www.reforestemos.cl, y por solo $4 mil pesos adquirir un ejemplar, e incluso armar un bosque virtual junto a familiares, amigos o compañeros de trabajo. Al momento de plantarlo, las personas pueden elegir el proyecto dónde quieren que sea ubicado, donde a su vez, el destinatario recibirá un correo con un certificado digital donde aparecerá un link geo-referenciado a Google Maps con la ubicación exacta de donde estará su árbol.

Estos aportes tienen como fin apoyar directamente a la reforestación de los bosques nativos de nuestro país, los cuales resultan primordiales para combatir el cambio climático, proteger ecosistemas, regular el ciclo hídrico, y ser un aporte real en la protección y recuperación del medio ambiente, sobre todo en un año que más que nunca nos ha llevado a darle un nuevo sentido a la vida.

SOBRE FUNDACIÓN REFORESTEMOS 

Fundación Reforestemos nació después del último gran incendio ocurrido en el Parque Nacional Torres del Paine, en diciembre de 2011, el que destruyó más de 17 mil hectáreas, bajo el nombre de Reforestemos Patagonia. 

Luego de los trágicos incendios forestales del año 2017, la Fundación vivió un proceso de expansión, donde se definió su nueva identidad como Fundación Reforestemos, para así ocuparse de la gran tarea de reforestar otras zonas dañadas del país por los catastróficos incendios. Después de casi nueve años de existencia, la Fundación se ha expandido a 10 regiones del país, reforzando el interés por avanzar en un plan de educación para colegios, niños y jóvenes con el fin de generar una cultura medioambiental en nuestro país.

Actualmente, la Fundación ha contribuido con la plantación de más de 769.318 árboles nativos en diez regiones del país. Además, durante el último tiempo ha logrado importantes reconocimientos y activado diversos convenios con distintas entidades a lo largo del país. Ejemplo de esto es la alianza con Parque Met que busca reforestar el gran pulmón verde de la Región Metropolitana, un convenio con Minvu Biobío para recuperar con árboles nativos las áreas verdes urbanas de la región como Cerro Caracol, la renovación del convenio con Conaf Aysén para trabajar en la conversión de especies exóticas a nativas en áreas silvestres protegidas de la zona y el premio otorgado por INJUV.

Foto: Canelo, Go Chile

Llaman a tomar medidas frente a la presencia de mosca de alas manchadas en cerezos

Plaga se encuentra presente en nuestro país desde el año 2017 y fue detectada en marzo de 2018 en la comuna de Mulchén en la Región del Biobío.

El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Biobío hace un llamado a los productores de cerezas y berries a informarse sobre las medidas a aplicar frente a la presencia de la plaga Drosophila suzukii o mosca de las alas manchadas, plaga presente en la región desde marzo del 2018.

“Existe preocupación de los vecinos de la provincia de Biobío, quienes han realizado las denuncias sobre esta situación en nuestras oficinas, determinándose la presencia de la mosca de las alas manchadas, por lo que estamos reforzando esta información con los municipios para que puedan apoyar a través de PRODESAL – INDAP a los productores sobre esta plaga detectada por primera vez en nuestro país el año 2017 en la región de La Araucanía ”, indicó Iván Ramírez Delpín, Director Regional del SAG de Biobío.

En este sentido, el directivo explicó que la Drosophila de alas manchadas es considerada una plaga presente que ataca a una amplia gama de cultivos de frutas, así como a un número creciente de frutas silvestres. (Resolución SAG N°1943/2019). En las regiones de Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, de acuerdo a los registros del SAG, tiene una amplia distribución.

Sobre las medidas preventivas, señaló que internacionalmente se sugiere que exista un manejo integrado de la plaga, lo que implica que en momentos específicos se realicen aplicaciones químicas en caso de detecciones de ejemplares de la mosca de alas manchadas, además de limpieza del huerto, eliminación de malezas que pudieran ser hospedantes de plaga, buen manejo del riego, entre otras acciones, las que están indicadas en la web del SAG www.sag.cl 

“En los huertos o predios donde existan cultivos hospedantes del insecto como también la recolección y destrucción por entierro de los frutos caídos y no cosechados se debe realizar limpieza de la superficie del suelo, aplicación de insecticida al suelo bajo la copa de cada planta y/o árbol, poda de plantas y/o árboles para eliminar posibles lugares de refugio de la plaga, entre otras”, destacó el directivo del SAG.

Asimismo, precisó que es responsabilidad de los productores, arrendatarios, tenedores o administradores de huertos de especies cultivadas, efectuar medidas de Manejo Integrado para el control de la plaga.

Mosca de alas manchadas

Esta plaga se diferencia de la mayoría de las especies de su género -denominadas comúnmente “moscas del vinagre”, las cuales no son plagas, debido a que infestan fruta sobre-madura, caída o en estado de fermentación, ésta ovipone en frutas sanas que se encuentran en estado de maduración y que preferentemente poseen epidermis suave y delgada.

Posteriormente, sus larvas se desarrollan y se alimentan de la pulpa de la fruta, generando que ésta se vuelva no comercializable. Esta plaga ha demostrado tener una rápida expansión, una fecundidad típicamente alta y un ciclo vital de corto tiempo, lo cual sumado a la disponibilidad de hospederos y a las condiciones climáticas de nuestro país, permiten contar con las condiciones adecuadas para su establecimiento.

Día Nacional del Yoga ad portas de convertirse en ley

Esto, luego de que el Senado respaldara la moción, que declara el 4 de noviembre de cada año como homenaje y dado que el año 1964, José Rafael Estrada llegó a Chile y fundó el primer instituto destinado a la práctica de esta disciplina en nuestro país.

Potenciar la práctica de esta disciplina es uno de los principales objetivos del proyecto de ley que establece cada 4 de noviembre como el “Día Nacional del Yoga” y que recientemente fue aprobado por el Senado, por lo que quedó en condiciones de convertirse en ley.

La moción, de autoría de diputadas y diputados, precisa que la fecha propuesta responde a que en un 4 de noviembre de 1964, José Rafael Estrada llegó a Chile y fundó el primer instituto destinado a la práctica de esta disciplina en nuestro país.

Según explicó la senadora Carolina Goic, quien entregó el informe del texto legal, “según al diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, el yoga es un “conjunto de disciplinas físico-mentales originales de la india, destinadas a conseguir la perfección espiritual y la unión con lo absoluto”. Agrega como una segunda acepción, que es un “conjunto de las prácticas modernas derivadas del yoga hindú y dirigidas a obtener mayor eficacia en el dominio del cuerpo y la concentración anímica”.

Por lo que destacó que esta norma propiciará su práctica a través de los municipios, acercándola a los barrios, plazas y a los niños.

Foto: El Diario NY

En bosques tropicales de Vietnam descubren un nuevo tipo de serpiente que podría ser una clave evolutiva

Andrea Fisher
National Geographic en Español

Los ecosistemas tropicales que se recubren toda la extensión de Vietnam son hogar de una gran diversidad de especies vegetales y animales. Es una región del planeta rica en recursos naturales, particularmente a raíz de las formaciones rocosas kársticas, a través de las cuales se abren paso ríos, bahías y valles. Ahí habita la Achalinus zugorum, una serpiente iridiscente que ha picado la curiosidad de la comunidad científica.

De acuerdo con Erin Malsbury, corresponsal en la sección de Ciencia de Smithsonian Magazine, en la zona norte de Vietnam se concentran varias especies endémicas únicas de la zona. Por esta razón, ha sido motivo de investigaciones de diversos equipos de científicos en el mundo.

Una desviación en el camino evolutivo

Recientemente, la revista científica Copeia publicó un estudio realizado por investigadores del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano, en colaboración con el Instituto de Ecología y Recursos Biológicos de la Academia de Ciencia y Tecnología de Vietnam. En éste, se describe una nueva especie de serpiente descubierta en la provincia de Ha Giang.

La provincia norte de Vietnam es hogar para una gran diversidad de especies. Foto: Getty Images

Esta especie pertenece a un género raro de serpientes excavadoras únicas por el color iridiscente de sus escamas. Se sabe que se ramificaron del árbol evolutivo antes que la mayoría de los otros grupos, por lo que se ven y comportan diferente a muchas otras víboras.

Este grupo de científicos nombró la nueva especie Achalinus zugorum, en honor a la pareja de curadores retirados de reptiles y anfibios del Smithsonian, George y Patricia Zug. Se piensa que, debido a sus desviaciones evolutivas, podría dar mucha información sobre el futuro de las serpientes en general.

¿Qué aportaciones tiene este descubrimiento?

El equipo de investigación llegó a esta provincia del norte en 2019 para realizar trabajo de campo. Con respecto al esfuerzo descomunal que representó el viaje, Aryeh Miller, herpetólog especialista en genómica del Smithsonian, destacó lo siguiente:

“CUANDO VES QUE APARECEN ESTAS DESCRIPCIONES DE ESPECIES, PARECEN UNA PIEZA MUY PEQUEÑA DEL ROMPECABEZAS. PERO CUANDO TODO EL MUNDO TRABAJA EN ESTOS PROYECTOS MÁS PEQUEÑOS, SE FACILITAN GRANDES ESTUDIOS MACROEVOLUTIVOS SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LA VIDA”.

Todavía no se sabe mucho sobre el comportamiento de la serpiente. Sin embargo, sus características físicas han maravillado al equipo: el patrón de escamas único, la coloración oscura e iridiscente, y la ausencia de fotorreceptores de luz en los ojos sugieren que prefiere la vida bajo tierra.

Este estilo de vida subterráneo hace que estas serpientes sean particularmente difíciles de encontrar, incluso para los científicos con amplia trayectoria en este terreno. Sin embargo, todavía hay mucho trabajo por hacer para determinar qué tanto puede revelar la esta especie sobre el camino evolutivo de sus demás parientes.

Secretario General ONU: Es imperativo que la vacuna contra el COVID-19 se considere un bien público global

En su 75º aniversario, la Organización de las Naciones Unidas celebrará el debate de alto nivel de su Asamblea General de manera virtual, dadas las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19. Este evento sin precedentes es una muestra más de la fragilidad del mundo actual y destaca la urgencia de cambiar el rumbo en muchas esferas, empezando por el de la cooperación y la solidaridad internacionales.

En vísperas del inicio del nuevo periodo de sesiones de la Asamblea General, el Secretario General de la ONU habló en una entrevista con Noticias ONU sobre este y otros temas de interés mundial, como la acción contra el cambio climático.

Planteó también su esperanza en las jóvenes generaciones y reiteró la importancia de la igualdad de género, entre otras prioridades de la sociedad de hoy.

La pandemia de COVID-19 ha cimbrado al mundo y ha cambiado muchas cosas. Hemos visto muestras impresionantes de solidaridad, pero aún queda un largo camino por delante. ¿En qué punto diría que estamos ahora mismo?

SG: Estoy muy preocupado. La pandemia ha mostrado la enorme fragilidad del mundo no sólo en relación con el COVID-19, sino con el cambio climático, la falta de regulación del internet y los riesgos de proliferación nuclear, el impacto de la desigualdad y la falta de cohesión de las sociedades.

Lo revelador es cómo un virus microscópico nos ha puesto de rodillas. Esto debería generar mucha humildad y solidaridad en los líderes mundiales para combatir al coronavirus, pero sabemos que no ha habido unidad. Cada país ha adoptado su propia estrategia y estamos viendo el resultado: el virus ha avanzado en todas partes.

En los países en desarrollo la gente está sufriendo mucho por esta falta de solidaridad, lo que tienen un efecto negativo para todos porque si no podemos enfrentar adecuadamente el COVID-19 en esos países, el virus seguirá yendo y viniendo y todos pagaremos un precio muy alto, incluyendo las naciones más ricas del mundo.

¿Qué esperaría que los gobiernos y las sociedades hicieran para superar la emergencia y salir más fortalecidos?

SG: Necesitamos trabajar todos juntos, en cooperación. Es esencial que la vacuna se considere un bien público global, una vacuna de la gente, y que no haya una competencia entre los países tratando de conseguir todas las vacunas que sea posible, olvidándose de los que tienen menos recursos.

Necesitamos una vacuna asequible para todos en todas partes porque sólo estaremos a salvo si todos están a salvo. Pensar que podemos proteger a la gente rica y dejar sufrir a la pobre es un error estúpido.

El COVID-19 puede haber desviado la atención y los recursos de la necesidad urgente de la acción climática. ¿Cuáles son las tres cosas que habría que hacer de inmediato para que el mundo cambiara la dirección en este terreno?

SG: Nuestro objetivo ha sido definido por la comunidad científica. Es imperativo que limitemos el aumento de la temperatura a 1,5º para fin de siglo. Y para ello necesitamos la neutralidad de carbón en el 2050, lo que requiere una reducción del 45% de las emisiones en la próxima década.

Es decir, los objetivos son claros. ¿Cómo podemos alcanzarlos? Con un compromiso sólido, sobre todo de parte de los grandes emisores, con todas las medidas en materia de energía, agricultura, industria, transporte, en todas las áreas de la vida. Necesitamos medidas transformadoras que nos permitan lograr esos objetivos.

 Y es muy simple: deberíamos dejar de gastar el dinero de los contribuyentes en subsidios a los combustibles fósiles e invertir masivamente en energía renovable porque es más barata, es más rentable. No sólo es lo correcto, es lo mejor en términos económicos.

Precisamos detener la construcción de centrales eléctricas de carbón. Necesitamos invertir en nuevas formas de transporte, como los coches eléctricos; tenemos que invertir en hidrógeno. Ese es el combustible del futuro.

Al mismo tiempo, tenemos que proteger la biodiversidad, proteger los bosques, transformar nuestra agricultura. Hace falta trabajar juntos en todos estos aspectos con una estrategia común y con un objetivo claro: necesitamos llegar a la neutralidad del carbón en 2050.

El 2030, año fijado alcanzar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible no está muy lejos. ¿Cómo deberían los líderes mundiales reorientar sus esfuerzos para conseguirlos? Los ODS son nuestra hoja de ruta para lograr un planeta más sostenible y equitativo.

SG: Debido al COVID-19 y a la necesidad de recuperar nuestras economías, estamos gastando billones de dólares en este momento. Si estamos gastando ese dinero, hagámoslo de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Hagámoslo en línea con la Agenda 2030. Reconstruyamos mejor nuestras economías, con más equidad, luchando contra la desigualdad; con más sostenibilidad, luchando contra el cambio climático; y abordando todos los demás aspectos relevantes en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya sea la reducción de la pobreza, la protección de los océanos, los aspectos relacionados con la educación, la salud, la gobernanza.

El COVID-19 es una amenaza, es un problema, pero también es una oportunidad porque tenemos que cambiar y podemos hacerlo en la dirección correcta. Cuando movilicemos recursos masivos para reconstruir, reconstruyamos en la dirección correcta, nuestra guía debe ser la Agenda 2030 y sus objetivos.

La ONU ha existido durante 75 años y ha llamado a todos a que participen activamente en las conversaciones con motivo del aniversario de las Naciones Unidas, especialmente a aquellos que no son escuchados con frecuencia, incluidos los jóvenes. Usted ha hablado con jóvenes, pero también los ha escuchado. ¿Qué le alentó de esas conversaciones con los jóvenes?

SG: Un compromiso muy fuerte de la juventud con la comunidad internacional. Las generaciones jóvenes son mucho más cosmopolitas que la mía. Tienen un enfoque universalista de los problemas. Entienden que necesitamos estar juntos.

Así que entienden que necesitamos un multilateralismo más fuerte, pero un multilateralismo que también sea de las personas, en el que puedan participar en la toma de decisiones. Me animó el sólido compromiso de los jóvenes con ideas como la Cobertura Universal de Salud; ideas como las referentes a la acción climática, a una mayor justicia e igualdad en nuestras sociedades, a la igualdad de género, a la lucha contra el racismo. Todos estos aspectos muestran a jóvenes muy comprometidos. Esa es la mayor esperanza que tengo en relación con nuestro futuro común.

Hace 25 años, la declaración de Beijing fue un punto de inflexión histórico para promover los derechos de la mujer. Pero milenios de patriarcado han dado como resultado un mundo dominado por hombres. ¿Qué le gustaría que hicieran los hombres para garantizar que tengamos paridad e igualdad en las políticas de género?

SG: Los hombres deben entender que tener una igualdad y paridad de género nos beneficia a todos, no solo de las mujeres, porque el mundo será mejor.

Es cierto que vivimos en un mundo dominado por hombres con una cultura dominada por hombres. Por eso es tan importante en la ONU alcanzar la paridad. Y lo hemos hecho al más alto nivel, pero ahora tenemos que hacerlo en todas partes.

Es una cuestión de poder esencialmente, y necesitamos… no me gusta usar, “empoderar a las mujeres” porque parece que le estamos dando poder a las mujeres. El poder no se da, se toma, pero necesitamos que las mujeres avancen para hacer valer su papel en la sociedad. Y necesitamos que los hombres comprendan que eso es algo positivo.

Usted ha hablado con pasión sobre las desigualdades y la injusticia, la causa de muchos problemas en el mundo actual. ¿Cuáles son algunos de los ejemplos más dañinos de éstos y cómo puede el multilateralismo ser la respuesta para que toda la humanidad se beneficie?

SG: Es muy impactante desde el punto de vista de la riqueza y los ingresos saber que el 1% de la humanidad tiene más recursos que la mitad de la población mundial. Pero yo diría que los aspectos más impactantes de la desigualdad no están necesariamente relacionados con el dinero.

Es la desigualdad ligada a las discriminaciones de género, al racismo, a la religión, a las personas con discapacidad, a la comunidad LGBTQI. Es decir, necesitamos tener una sociedad en la que la cohesión sea nuestro objetivo. Necesitamos invertir en cohesión para hacer que cada comunidad – comunidades indígenas, minorías en las sociedades, cada comunidad – sienta que se respeta su identidad, pero también que es parte del conjunto de la sociedad.

Esta es una Asamblea General virtual, desprovista de la fanfarria habitual, pero llena de urgencias, seriedad y esperanza. ¿Qué le gustaría que los líderes mundiales y el público se llevaran de ésta, la 75ª Asamblea General de la ONU?

SG: Bueno, por supuesto muchas cosas, pero si tuviera que elegir prioridades, llamaría a un alto el fuego global; a conseguir una vacuna que sea un bien público mundial, una vacuna de la gente. Y exhortaría a que cuando reconstruyamos nuestras economías, lo hagamos para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.

Michelle Bachelet: “Los derechos humanos son la vacuna contra el hambre, la desigualdad y el cambio climático”

COVID-19 se ha cebado en las fragilidades de nuestras sociedades, exponiendo todos nuestros fracasos a la hora de construir sociedades justas, asegura la responsable de la ONU para los derechos humanos, que ha reprochado a los líderes mundiales haber politizado la pandemia, creado la división y alentado teorías conspirativas. Para ella, un futuro mejor es posible, pero solo si existe la voluntad política de poner nuestro dinero donde más se necesita, no donde se quiere.

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha hecho este miércoles un duro balance de una pandemia que ha expuesto todas nuestras debilidades como sociedad. Al acabar de mostrar las fisuras de nuestros sistemas, Michelle Bachelet ha advertido a la humanidad de que volver a lo que se tenía antes de que el coronavirus hiciera irrupción en nuestras vidas, será un fracaso.

Las vacunas por sí solas no pueden curar el daño que ha causado la pandemia.

“El 2020 es un año que ninguno de nosotros olvidará jamás. Un año terrible y devastador que ha marcado a muchos de nosotros de muchas maneras”, aseguró Michelle Bachelet antes de recordar que al menos 67 millones de personas han sido infectadas, y 1,6 millones han muerto por una pandemia que está lejos de haber terminado.

También indicó que la COVID-19 ha tenido un impacto devastador en la economía de los países y en el empleo, en los ingresos, la educación, la salud y el suministro de alimentos para cientos de millones de personas, lo que ha supuesto un enorme retroceso en el desarrollo, en los esfuerzos por aliviar la pobreza y en la mejora de la situación de las mujeres.

Para la Alta Comisionada, el año 2020 ha pasado factura no sólo a todas las regiones y prácticamente a todos los países, sino también a todos los derechos humanos, ya sean económicos, sociales, culturales, civiles o políticos.

“La COVID-19 se ha cebado en las fisuras y fragilidades de nuestras sociedades, exponiendo todos nuestros fracasos a la hora de invertir en la construcción de sociedades justas y equitativas. Ha mostrado la debilidad de sistemas que no han logrado dar centralidad a la defensa de los derechos humanos”, dijo.

Según la Alta Comisionada, nos enfrentamos a tres futuros posibles muy diferentes:

  • Se puede salir de esta crisis en un estado aún peor que cuando comenzó, y estar aún menos preparados para la próxima conmoción de nuestras sociedades
  • Se puede luchar poderosamente para volver a la normalidad, pero la normalidad es lo que nos ha llevado a donde estamos hoy
  • O se puede salir mejor

Las vacunas no previenen los estragos económicos

“En las últimas semanas se han producido avances extraordinarios en el desarrollo de la vacuna. Esto es fruto del ingenio y la determinación de las personas en un momento de crisis. Pero las vacunas por sí solas no pueden resolver la pandemia, o curar el daño que ha causado”, declaró.

Bachelet hizo un llamado para que los Estados no sólo distribuyan estas vacunas equitativamente, sino que también reconstruyan la economía, reparen el daño causado por la pandemia y aborden las lagunas que ésta ha expuesto.

Muchos gobiernos no actuaron con la rapidez o la decisión suficientes para detener la propagación de la COVID-19. Otros se negaron a tomarla en serio.

La Alta Comisionada también reflexionó sobre el hecho de que las vacunas “no prevendrán ni curarán los estragos socioeconómicos resultado de la pandemia y que han ayudado a su propagación”.

“Pero hay una vacuna para el hambre, la pobreza, la desigualdad y posiblemente – si se toma en serio – para el cambio climático, así como para muchos de los otros males que enfrenta la humanidad. Es una vacuna que desarrollamos a raíz de anteriores crisis mundiales masivas, incluidas las pandemias, las crisis financieras y las dos guerras mundiales. El nombre de esa vacuna es ‘derechos humanos’”, recalcó.

Para Bachelet, la COVID-19 ha puesto de relieve nuestra incapacidad de defender esos derechos: “no sólo porque no pudimos, sino porque no lo hicimos o decidimos no hacerlo”.

Agregó que la incapacidad de muchos países para invertir suficientemente en la atención sanitaria universal y primaria, de conformidad con el derecho a la salud, ha quedado expuesta como “algo extremadamente miope” y, aunque reconoció que estas medidas preventivas vitales son costosas, razonó que no hay nada tan costoso como no invertir en ellas.University of Oxford/John CairnsLas vacunas no repararán los daños causados por la pandemia.

Politización de la pandemia

Bachelet reservó duras palabras para quienes han politizado la pandemia.

“Muchos gobiernos no actuaron con la rapidez o la decisión suficientes para detener la propagación de la COVID-19. Otros se negaron a tomarla en serio, o no fueron totalmente transparentes sobre su propagación.

En lugar de unirnos, la respuesta a la pandemia ha llevado en algunos lugares a una mayor división.

Sorprendentemente, incluso hoy en día, algunos líderes políticos siguen restando importancia a su impacto, menospreciando el uso de medidas simples como el uso de mascarillas y evitando las grandes reuniones. Incluso algunas figuras políticas siguen hablando casualmente de ‘inmunidad de la manada’, como si la pérdida de cientos de miles de vidas fuera un costo que se puede soportar fácilmente en aras del bien común. Politizar una pandemia de esta manera va más allá de la irresponsabilidad, es algo totalmente reprochable.

Peor aún, en lugar de unirnos, la respuesta a la pandemia ha llevado en algunos lugares a una mayor división. Se han descartado las pruebas y procesos científicos, y se han sembrado teorías de la conspiración y de desinformación y se ha permitido o alentado que prosperen”, dijo. 

Otro efecto del COVID-19: la desconfianza

Todo ello ha tenido unas consecuencias que van más allá de las cuestiones materiales: “Estas acciones han clavado un cuchillo en el corazón del bien más preciado, la confianza. Confianza entre naciones, y confianza dentro de las naciones. Confianza en el gobierno, confianza en los datos científicos, confianza en las vacunas, confianza en el futuro”.

Por ese motivo, declaró que si queremos lograr un mundo mejor tras esta calamidad, como se hizo tras la Segunda Guerra Mundial, hay que “reconstruir esa confianza entre nosotros”. 

Para la Alta Comisionada “ha sido chocante, pero lamentablemente no sorprendente”, ver el desproporcionado número de víctimas de la COVID-19 entre los individuos y grupos marginados y discriminados, en particular las personas de ascendencia africana, las que pertenecen a minorías étnicas, nacionales o religiosas, y los pueblos indígenas.

La pandemia está teniendo un impacto negativo tan vasto y de tan amplio alcance que nos resulta casi imposible comprender su enormidad.

“Así ha ocurrido en algunos de los países más ricos del mundo, donde la tasa de mortalidad de algunas minorías raciales y étnicas ha sido hasta tres veces superior a la de la población en general”, señaló antes de destacar que “muchas de las personas que de repente empezamos a reconocer y a referirnos como esenciales – trabajadores de la salud, limpiadores, trabajadores del transporte, empleados de tiendas – provienen de tales minorías”.ONU/Evan SchneiderAgentes de policía de Nueva York durante las protestas contra el racismo tras la muerte del ciudadano de origen afroamericano George Floyd.

Los pobres más pobres

Además, destacó que, en los últimos 11 meses, los pobres se han empobrecido, los niños de hogares sin acceso o con restringida conectividad a internet o con equipos informáticos limitados o inexistentes se han retrasado en su educación, o la han abandonado por completo, y las niñas se han visto especialmente afectadas.

Con respecto a la seguridad económica básica, el empleo, la educación, la vivienda y la alimentación, “la pandemia está teniendo un impacto negativo tan vasto y de tan amplio alcance que nos resulta casi imposible comprender su enormidad”, continuó.

Todo esto no habría sucedido si se hubieran establecido protecciones sociales y económicas adecuadas para una proporción mucho mayor de la población mundial, en los países pobres y en los ricos.

En definitiva, “si hubiéramos aplicado la vacuna de los derechos humanos” no estaríamos en tan mala situación como lo estamos hoy.

La mujer entre las más golpeadas por la pandemia

También resaltó que las repercusiones en las mujeres han sido particularmente devastadoras y alertó de que, en algunas zonas, los derechos de la mujer corren el riesgo de sufrir un retroceso de decenios, incluso con respecto a un acceso más limitado a los derechos sexuales y reproductivos.

Por ello, indicó que, para crear un futuro mejor, las mujeres tendrán que desempeñar un papel mucho más importante en la toma de decisiones y el establecimiento de prioridades. A este respecto, subrayó: “No es una coincidencia que en un mundo en el que tan pocos países tienen mujeres líderes, varios de los países que se considera que han manejado la pandemia de manera más efectiva sean liderados por mujeres”.

Las acciones de algunos gobiernos que se han aprovechado de la situación para acabar con la disidencia política y las críticas.

Otro aspecto que ha marcado 2020, según Bachelet, ha sido la discriminación, debido a la injusticia racial y la brutalidad policial que se pusieron claramente de manifiesto con el asesinato de George Floyd y las protestas mundiales que generó.

A juicio de Bachelet, otros derechos como el de la libre expresión o el de reunirse y a participar en la vida pública se han visto afectados durante la pandemia no por las restricciones de movimiento justificadas para limitar la propagación de la COVID-19, sino por las acciones de algunos gobiernos que se han aprovechado de la situación para acabar con la disidencia política y las críticas, incluso deteniendo a actores de la sociedad civil y a periodistas.

“Algunos también parecen haber utilizado los temores y restricciones de la COVID-19 como una forma de inclinar las elecciones a favor del partido gobernante”, añadió.ONU MujeresFestival en las Islas Salomón para difundir un mensaje: “No más violencia conta las mujeres y las niñas”

La esperanza es una verdadera voluntad política

Para Bachelet, la pandemia nos ha dejado expuestos, vulnerables y debilitados. Sin embargo, en su devastación, también ha proporcionado una clara visión de cómo podemos convertir el desastre en una oportunidad para reajustar nuestras prioridades y mejorar nuestras perspectivas de un futuro mejor.

“El principal ingrediente que necesitamos para construir ese futuro es la voluntad política. La voluntad de poner nuestro dinero donde más se necesita, no donde se quiere, sino donde se necesita. La voluntad de luchar contra la corrupción, porque en muchos países, incluso en los más pobres, hay más dinero disponible, pero se pierde cuando va directamente a los bolsillos de unos pocos. Tenemos que abordar la desigualdad, incluso con reformas fiscales que podrían ayudar a financiar importantes mejoras socioeconómicas”, afirmó.

Del mismo modo, consideró que los países más ricos deben ayudar a los más pobres a superar esta crisis y a recuperarse mejor, y que se debe reparar el sistema deshilachado del multilateralismo para gestionar la recuperación.

Las respuestas nacionalistas simplistas simplemente socavarán la recuperación colectiva.

“La labor debe comenzar en casa, pero los dirigentes de los países poderosos deben reconocer una vez más que, más que nunca, nuestro mundo sólo puede hacer frente a los desafíos mundiales mediante la cooperación mundial. Las respuestas nacionalistas simplistas simplemente socavarán la recuperación colectiva. La primera prueba de esto será nuestra capacidad de asegurar que las nuevas vacunas y herramientas de la COVID-19 lleguen a todos los que las necesitan. La pandemia ha puesto de manifiesto una y otra vez que nadie está seguro hasta que todos lo estén”, afirmó.GenieEl dibujo de niño italiano expresando su esperanza de que el futuro será mejor.

Una advertencia final

Bachelet se preguntó a continuación si ¿aprovecharemos este momento para idear maneras de recuperar mejor?, si ¿aplicaremos adecuadamente la vacuna de los derechos humanos que puede ayudarnos a construir sociedades más resistentes, prósperas e inclusivas?, y si ¿tomaremos las medidas necesarias inmediatas para combatir la mayor amenaza existencial de todas, el cambio climático?

“Esperemos que así sea. Porque si no lo hacemos, especialmente en lo que respecta al cambio climático, el año 2020 será simplemente el primer paso en el camino hacia una mayor calamidad”, auguró antes de sentenciar: “Hemos sido advertidos”.

Bachelet hizo todas esas reflexiones en una rueda de prensa celebrada con motivo de la celebración mañana, 10 de diciembre, del Día de los Derechos Humanos.

Las emisiones de CO2 rompen otro récord: un calentamiento global catastrófico amenaza el planeta

Para que el calentamiento se estabilice, es imprescindible reducir desde ya las emisiones de dióxido de carbono con vistas a llegar a neutralizarlas por completo. Sin embargo, la humanidad lleva la tendencia contraria: el mundo todavía está en camino de un aumento catastrófico de la temperatura superior a los 3 grados, lo que tendrá devastadoras consecuencias sobre el planeta. La recuperación económica tras el COVID-19, debe ser la oportunidad para cambiar el rumbo hacia un futuro más verde.

En el 2019, y por tercer año consecutivo, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero volvieron a aumentar y se situaron en un máximo histórico, revela un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Según el reporte anual sobre la brecha de emisiones de la agencia, a pesar de que la crisis del COVID=19 ralentizó temporalmente la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera en 2020, el mundo todavía está en camino a un aumento catastrófico de temperatura superior a los 3 grados centígrados sobre los niveles preindustriales para este siglo.

Desde el 2010, las emisiones de gases que causan el calentamiento global -excluyendo aquellas producidas por el uso de la tierra, que son más inciertas y variables- han registrado un crecimiento promedio anual del 1,3%. En 2019, el aumento fue más pronunciado y llegó a un 2,6% debido al gran aumento de incendios forestales.

La agencia de la ONU explica que las emisiones producto del cambio de uso de la tierra representan aproximadamente el 11% del total a nivel mundial, y el grueso de esta cifra se genera en unos pocos países.Unsplash/Daniel MoqvistLos Gobiernos nacionales son los principales responsables de dirigir el cambio hacia la reducción de las emisiones nocivas.

Emisiones estables en los países ricos, pero aumentando en naciones en desarrollo

A lo largo de la última década, los cuatro emisores principales China, Estados Unidos, los 27 integrantes de la Unión Europea, el Reino Unido y la India han contribuido al 55% de las emisiones totales sin el cambio de uso de la tierra. Los siete emisores principales (los anteriores más la Federación de Rusia, el Japón y el transporte internacional) han supuesto el 65% de las emisiones, mientras que los miembros del G20 generan el 78% del total.

Existen algunos indicios de que el aumento de las emisiones mundiales se está ralentizando en los países que pertenecen a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), pero acelerándose en los países que no pertenecen a la misma

A pesar de la mayor eficiencia energética y la propagación de las fuentes de energía bajas en carbono, las emisiones siguen incrementándose en los países cuyo consumo de energía se ha intensificado marcadamente con el propósito de cubrir sus necesidades de desarrollo.Unsplash/Appolinary KalashnikovaLa energía limpia, como la eólica, es un elamento clave para alcanzar las cero emisiones de gases de efecto invernadero.

Los efectos del COVID-19

Según el informe, las emisiones de CO2 podrían descender en alrededor de un 7% en el 2020 (un rango de 2% a12%) en comparación con los índices del 2019 a causa del COVID-19. Sin embargo, se espera que el descenso general no sea tan marcado debido a la menor probabilidad de que otros gases de efecto invernadero como el metano se vean afectados.

Al igual que lo afirmó recientemente la Organización Meteorológica Mundial, las concentraciones atmosféricas de CO2 y otros gases siguen aumentando y la reducción temporal por las medidas de confinamiento no tendrá un impacto duradero sobre éstas. Los científicos calculan que el recorte de emisiones en 2020 se traduce en una reducción de solo 0,01°C en el calentamiento global para 2050.

Así, la crisis de la COVID-19 solo ha desencadenado la disminución a corto plazo de las emisiones mundiales y no supondrá una contribución de peso a la reducción de las emisiones para el 2030 a menos que los países aspiren a una recuperación económica que incluya una descarbonización enérgica.

El Programa para el Medio Ambiente explica que para que el calentamiento global se estabilice, es imprescindible que la reducción en las emisiones se mantenga con vistas a llegar a las cero emisiones netas de dióxido de carbono. Situar a los gases de efecto invernadero en el cero neto provocará la cúspide del calentamiento global y su descenso a partir de entonces.UNICEF/Frank DejonghUn joven posa en frente de paneles solares que proveen energía para transportar agua en Herat, Afganistán.

Un futuro verde

Pero el COVID-19 si puede convertirse en una oportunidad en la lucha contra el cambio climático. Una recuperación sostenible de la pandemia podría reducir hasta 25% las emisiones de gases de efecto invernadero previstas para 2030 y acercar al mundo al logro del objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 2°C, asegura el informe.

Si los gobiernos invierten en la acción climática como parte de la recuperación de la pandemia y concretan sus nuevos planes de neutralidad de emisiones en sus compromisos del Acuerdo de París en la próxima cumbre climática que se llevará a cabo en Glasgow en noviembre de 2021, pueden cambiar el curso del planeta hacia un calentamiento catastrófico.

“El año 2020 va en camino de ser uno de los más cálidos jamás registrados, con incendios forestales, tormentas y sequías que continúan causando estragos. El Informe sobre la Brecha de Emisiones muestra que una recuperación verde de la pandemia puede reducir enormemente las emisiones de gases de efecto invernadero y ayudar a frenar el cambio climático”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.

En un comunicado, Andersen instó a los gobiernos a respaldar la recuperación sostenible en la próxima etapa de las intervenciones fiscales de la COVID-19 y aumentar significativamente sus ambiciones climáticas en 2021.

Cada año, el Informe sobre la Brecha de Emisiones evalúa la discrepancia entre los niveles de emisiones previstos y los que serían consistentes con los objetivos del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global en este siglo muy por debajo de 2°C, haciendo todo lo posible por frenarlo en 1,5°C.Noticias ONU/Daniel DickinsonEmisiones de una fábrica en Manhattan, Nueva York.

La recuperación verde es crucial

Las medidas fiscales para priorizar en una recuperación verde incluyen el apoyo directo a las tecnologías e infraestructuras de cero emisiones, la reducción de los subsidios a los combustibles fósiles, la eliminación de nuevas plantas de carbón y el impulso de las soluciones basadas en la naturaleza, incluyendo la restauración de paisajes a gran escala y la reforestación.

De acuerdo con el informe, hasta ahora las medidas fiscales de recuperación sostenibles han sido limitadas. Alrededor de una cuarta parte de los miembros del G20 han dedicado partes de su gasto —hasta 3% del PIB —, a medidas para bajar las emisiones de carbono.

No obstante, sigue existiendo una gran oportunidad para que los países implementen políticas y programas sostenibles. Los gobiernos deben aprovechar esta oportunidad en la próxima etapa de intervenciones fiscales de la COVID-19, dicen los expertos.UN indiaLa ciudad de Nueva Delhi, en la India, es una de las más contaminadas por las emisiones.

Noticias alentadoras

El informe también asegura que el creciente número de países que se han comprometido a lograr cero emisiones netas a mediados de siglo demuestra un “avance significativo y alentador”. Hasta el momento de finalización del informe, 126 países que producen 51% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero habían adoptado, anunciado o estaban considerando metas de neutralidad de emisiones.

Sin embargo, para que sean factibles y creíbles, estos compromisos deben traducirse urgentemente en políticas y acciones sólidas a corto plazo y ser reflejados en las Contribuciones Nacionales Determinadas. Los niveles de ambición en el Acuerdo de París todavía deben triplicarse, aproximadamente, para encaminar al mundo a la trayectoria de 2°C y aumentarse al menos cinco veces para limitar el calentamiento a un 1,5°C.

Nuestro objetivo para 2021 es construir una coalición para las emisiones netas cero, pero necesitamos que los compromisos se traduzcan en planes concretos respaldados por medidas reales e inversiones mucho antes de la próxima cumbre del clima”, dijo en un video mensaje el Secretario General, António Guterres.https://www.youtube.com/embed/3UdaM6jkIus?enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fnews.un.org

Transformar los patrones de consumo y el transporte marítimo y aéreo

Cada año, este informe también analiza el potencial de sectores específicos en la lucha contra el cambio climático. En 2020, considera el comportamiento de los consumidores y los sectores del transporte marítimo y la aviación.

El transporte marítimo y aéreo, que representa 5% de las emisiones mundiales, requiere atención. Las mejoras en tecnologías y operaciones pueden aumentar la eficiencia en el uso de los combustibles, pero la mayor demanda proyectada indica que esto no resultará en la descarbonización y en reducciones absolutas de CO2. Ambos sectores deben combinar la eficiencia energética con un rápido abandono de los combustibles fósiles.

El informe indica que una acción climática más fuerte también debe incluir transformaciones en el comportamiento de consumo del sector privado y los individuos. Alrededor de dos tercios de las emisiones globales están vinculadas a los hogares particulares, señalan los expertos.

Está claro que el segmento de la población con más ingresos tiene la mayor responsabilidad: las emisiones del 1% más rico de la población mundial representan más del doble que las del 50% más pobre. Este grupo deberá reducir su huella 30 veces para mantenerse en línea con los objetivos del Acuerdo de París.

Las posibles acciones para apoyar y permitir un menor consumo de carbono incluyen sustituir los vuelos domésticos de corta distancia por viajes en tren, crear incentivos e infraestructuras para permitir el uso de bicicletas y automóviles compartidos, mejorar la eficiencia energética de las viviendas y diseñar políticas para reducir el desperdicio de alimentos.

U. de Chile ofrece el primer taller de lengua aymara

En la primera edición de este espacio formativo, que finaliza este jueves, participan 25 personas, entre estudiantes y funcionarios del plantel, quienes destacan la oportunidad de rescatar y conocer más sobre la cultura aymara.

Según el último Censo (2017), más de 156 mil personas declararon pertenecer al pueblo aymara. Están dispersas por todo el país, aunque la mayoría vive entre las regiones de Arica y Parinacota y de Tarapacá; y a pesar de que su lengua no está extinta, es poco conocida.

Como una forma de fomentar el conocimiento de esta cultura, el Programa de Pueblos Indígenas (PPI) de la FCFM, comenzó a dictar el taller de aymara básico, el primero realizado en toda la Universidad de Chile. El taller comenzó el 23 de noviembre, dictado por el profesor Marcos Jiménez, presidente regional de la Academia Nacional de Lengua Aymara, y termina este jueves 10 de diciembre.

Para la directora del PPI, Doris Sáez Hueichapan, es un avance importante para el programa y un primer paso para que se convierta en un curso. “Queremos que nuestros profesionales se formen desde la perspectiva de otras etnias. En el norte, por ejemplo, hay varias comunidades afectadas por las mineras y por las decisiones que toman los y las profesionales relacionados(as), que no entienden la cultura aymara, no entienden cómo trabajar con ellos, porque no entienden la lógica”, señala.

La lengua es, sin duda, una herramienta importante para entender la cultura. La vida se expresa de manera distinta a través de las palabras, por lo que para entender la cultura es muy importante entender la lengua”, agrega la directora del PPI.

En el taller actual participan 25 personas, entre estudiantes y funcionarios(as) de la FCFM. Varios de ellos pertenecen a la etnia, pero no conocían su lengua, como cuenta Nelly Condori, asistente contable de la Dirección de Vinculación Externa (Dirvex) de la Facultad y miembro del PPI.

“Para mí es importante que en la Facultad se esté dictando este taller, porque yo soy aymara, pero no hablo mi lengua, no porque yo no quiera, sino porque no me fue permitido, debido a los diferentes factores a través de la historia. Por lo tanto crecí y me enseñaron en español”, indica. “Este taller significa reencontrarme con mi historia, mi cultura y mi gente. Que lo dicte la Facultad en donde trabajo actualmente es mayor orgullo, ya que representa el compromiso que tiene la Facultad y la Universidad con los derechos de nuestros pueblos”, agrega.

Belén Lequepi Campos, estudiante de quinto año de ingeniería civil en Biotecnología y de ingeniería civil Química, señala que participar del taller también ha significado reencontrarse con su identidad indígena. “Es algo que al estudiar en la universidad muchas veces dejé de lado. Soy aymara y nunca tuve la oportunidad de aprender mucho en ese ámbito y cuando apareció este curso me alegré mucho, ya que mi abuelo -que falleció hace un año- era aymara, venía de una comunidad en Bolivia y pasó muchas malas experiencias en torno al mundo indígena, así que fue algo que siempre mantuvo al margen de la crianza de sus hijos y nietos. A medida que fueron pasando los años se fue reencontrando con ese mundo y fue algo que quedó inconcluso”, señala.

Para la estudiante -quien también es coordinadora de tutorías indígenas en el PPI- el curso le ha dado la oportunidad de seguir en esa búsqueda. “El profesor tiene una forma de enseñar que me encanta, porque enseña lo teórico, cómo se pronuncia, pero también entrega todo lo rico que tiene la cultura, su cosmovisión. Es un aprendizaje más complejo, es mucho más que el lenguaje y me hace bien aprender de ello. Santiago está súper lejos de Arica y no sabía que existían comunidades aymara acá y si no fuera por el curso no hubiera sabido. Es una puerta de conexiones muy grande que se abre para seguir aprendiendo”, señala.

En el futuro, el PPI espera poder ofrecer un curso de aymara, no obstante, el principal obstáculo es la falta de profesores(as). “Dentro de las reglas de la facultad está la exigencia de tener grados académicos, pero la valoración de la sabiduría indígena es sin necesariamente tener un grado académico. Ya nos cuesta con el mapudungun, que hay pocos profesores, y estas lenguas minorizadas e invisibilizadas, además necesitan algo que es distinto a enseñar francés, inglés o alemán, se necesita que ojalá lo enseñen dos o tres personas para que haya diálogo”, indica la profesora Doris Sáez Hueichapan.

Subdirección de Comunicaciones FCFM – U. de Chile

Foto: Pinterest

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