SAG habilita autorización de terceros para inspección de semilleros certificados de cereales

Buscando facilitar el proceso de certificación varietal de semillas, pero manteniendo los estándares que garantizan su identidad, pureza, facultad germinativa y calidad sanitaria, el Servicio Agrícola y Ganadero acaba de publicar en el Diario Oficial una resolución que habilita la autorización terceros para las inspecciones de campo de semilleros de cereales.

A través de un reglamento específico y un instructivo técnico, el SAG estableció las directrices que deberán cumplir quienes estén interesados en desarrollar labores de inspección de semilleros inscritos en el programa de certificación varietal del Servicio, tarea de gran importancia para la agricultura nacional considerando que durante la temporada 2019/2020 la superficie certificada varietalmente fue de aproximadamente 23.921 ha.

La certificación es un proceso controlado, que persigue facilitar el comercio interno y externo de las semillas que se multiplican a solicitud de los productores, tanto para el mercado nacional como para la exportación.

Fue la temporada pasada cuando el SAG comenzó con la implementación de planes piloto para probar la factibilidad de habilitar esta labor a terceros. Este año se elaboraron el reglamento específico e instructivo técnico de cereales, que apuntan a mantener el proceso dentro de los lineamientos y las normativas que rigen la certificación varietal de semillas.

El Director Nacional del Servicio, Horacio Bórquez, se mostró confiado en el buen desarrollo del sistema, explicando que “ha sido un gran desafío implementar este proyecto, por las implicancias que tiene el proceso de certificación. Las perspectivas para este año es que se sometan a tercerización aproximadamente 600 hectáreas pertenecientes principalmente a las regiones de La Araucanía y Ñuble, lo que equivale a cerca del 50% de la superficie de trigo harinero a nivel nacional. Con ello se podrá, agilizar y hacer más eficiente el proceso de certificación, tanto para el Servicio como para los productores, sin alterar la calidad de la semilla certificada varietalmente”.

Es importante señalar que el SAG tiene planificado en las próximas temporadas ir incorporando paulatinamente semilleros de más especies a externalizar, tales como maíz, maravilla, crucíferas y papa.

Tres generaciones sacan adelante proyecto de hortalizas hidropónicas en Santa Juana

La señora Ena Villa (89) dedicó toda su vida al campo y la tierra en la comuna de Santa Juana. Actualmente vive en el sector San Jorge de la misma comuna, específicamente en el km. 61,2 de la Ruta de la Madera, junto a su hija Rosa Neira (60), su nieta Catalina Guevara (33) y el esposo de Catalina, Sergio Cuevas (32), además de los hijos de la joven pareja. 

     El año 1989 la señora Ena ingresó al Programa de Desarrollo Local – Prodesal de INDAP en Santa Juana, donde comenzó a recibir asesoría técnica y recursos para mejorar sus cultivos al aire libre y bajo plástico. Junto a ella siempre ha estado su familia, ayudándola en las labores del campo, especialmente este último año en que su salud no ha estado bien. 

   La idea de establecer invernaderos con hidroponía surgió gracias a su nieta Catalina hace aproximadamente 3 años, quien la impulsó a levantar un invernadero con hortalizas hidropónicas en una nave de 11×5 metros. 

   Rosa Neira, hija de  Ena, sostuvo que en un comienzo cometieron varios errores, ya que desconocían el manejo adecuado, pero luego de intentarlo varias veces, lograron producir sus primeras lechugas de la variedad Isabella, “en un principio sacábamos 350 lechugas para consumo y venta local, ya que no todos conocían las lechugas hidropónicas”, sostuvo Rosa. 

     A poco andar, a través de INDAP accedieron a un Incentivo para el Fortalecimiento Productivo (IFP) por 1 millón 300 mil pesos para insumos y materiales para la construcción de un invernadero metálico de 5.5 x 24 metros, donde actualmente sacan 1.900 lechugas hidropónicas, que se suman a las 500 que producen en el invernadero más pequeño. Además están produciendo una variedad de col asiática denominada Pak Choi muy utilizada en salteados de verduras. 

   Catalina Guevara, indicó que decidieron bautizar el emprendimiento como “Doña Ema Hidroponía” y no usar el nombre Ena, debido a que se prestaba para confusiones a la hora de difundir y vender. En tal sentido, Catalina agregó que la comercialización la realizan en el sector de San Jorge, reparto a domicilio en Santa Juana, y en locales de comida rápida y delivery en Concepción y Chiguayante. El encargado de comercialización es Sergio Cuevas, esposo de Catalina, quien además está a cargo de la difusión en redes sociales.  

  La implementación del proyecto hidropónico, además de otros cultivos al aire libre tienen un aporte monetario por parte del grupo familiar así como también de INDAP que a través de asesoría técnica Prodesal, incentivos y créditos. 

   Es en este contexto, el director regional de INDAP, Odín Vallejos, quiso conocer este proyecto en terreno, considerando que lo habían invitado hace algunos meses, y no se había podido concretar la visita producto de la pandemia. “Este emprendimiento familiar, fusiona la experiencia de la señora Ena con la energía y visión de Rosa, Catalina y Sergio, demostrando que con perseverancia y utilizando correctamente los incentivos y asesoría técnica se pueden hacer grandes cosas”, indicó el Director Regional de INDAP. 

   La visita a “Doña Ema Hidroponía Santa Juana”, contó además con la participación del equipo técnico del Prodesal de Santa Juana, funcionarios municipales y el jefe del Área INDAP Concepción, Mauricio Benavente. 

Teléfono:+56 9 96140998 
Correo: cultivosema@gmail.com 
Facebook: https://www.facebook.com/donaema.hidroponiasantajuana 

PRENSA INDAP BIOBIO/ 6 DE NOVIEMBRE DE 2020 

Transformar el sistema alimentario global

Investigación y Ciencia.es
Günther Fischer

Una combinación de medidas permitiría solucionar los problemas ambientales derivados del aumento futuro de la demanda mundial de alimentos.

Reducir la gran cantidad de alimentos que se desperdician, como estos que se desechan antes de que lleguen a los consumidores, contribuiría a mejorar el sistema alimentario mundial.
[© EIVAISLA/ISTOCKPHOTO]

La población mundial en 2010 se situaba en unos 6900 millones de personas, una cifra que se prevé que ascenderá a entre 8500 y 10.000 millones hacia 2050. El incremento demográfico traerá consigo un aumento de la demanda y de la producción de alimentos que provocará un deterioro ambiental del planeta. Marco Springmann, de la Universidad de Oxford, y sus colaboradores han publicado un trabajo donde analizan las presiones ambientales derivadas del sistema alimentario global estimado para 2050. Los autores también han modelizado los efectos de diferentes alternativas para mitigar las consecuencias ambientales de la producción de comida.

La seguridad alimentaria ha supuesto un reto durante mucho tiempo para las sociedades humanas y supone un problema acuciante a escala mundial. De hecho, muchas de las metas planteadas en ese ámbito forman parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, entre los que figuran erradicar el hambre, poner fin a la pobreza y combatir el cambio climático. Evidentemente, obtener un sistema alimentario global sostenible exige progresos en los frentes sociales, económicos y ambientales.

Springmann y sus colaboradores han elaborado un modelo para evaluar cuál será la demanda global de productos agrícolas hacia 2050, país por país, de acuerdo con los cambios esperados en la demografía, los ingresos y las preferencias nutricionales para esa fecha. Se ha previsto que los ingresos globales en 2050 aumentarán entre 3 y 4 veces en relación con su valor en 2010. Las predicciones de los autores acerca del futuro consumo de comida se basan en una serie de relaciones estadísticas establecidas entre demandas de alimentos y variaciones en los ingresos o en la población. Según sus predicciones, hacia 2050 habrá una menor desnutrición, se producirá un giro hacia un mayor consumo global de productos derivados de la ganadería y se mantendrá un consumo constante per cápita de productos agrícolas básicos.

Los autores han estimado las consecuencias ambientales mundiales derivadas de la producción de alimentos prevista hacia mediados del presente siglo. Su análisis se centra en varios factores de presión ambiental: las emisiones de gases de efecto invernadero ligadas a la producción agrícola; la explotación agrícola de la tierra, dadas las repercusiones que podría tener el cambio en el uso del suelo (como la pérdida de carbono o de la biodiversidad); la demanda de agua para regar los campos; y la aplicación de abonos a base de nitrógeno o fósforo, un factor fundamental porque comporta la emisión de gases de efecto invernadero y la posible contaminación de suelos o ecosistemas acuáticos.

Foto: InvestChile

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