Tecnología para investigar el espacio podría mitigar desastres

En el Centro ANID CATA lograron aplicar su experiencia y desarrollo de herramientas para crear un sistema que mide y entrega información sobre humedad y deslizamientos de terreno, que podría ayudar a anticipar posibles derrumbes y prevenir catástrofes.

Dentro de las áreas de trabajo del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA), está el área de Transferencia Tecnológica, que busca impulsar el desarrollo de tecnologías de alto nivel en Chile, apoyando iniciativas de instrumentación astronómica y de computación. Y, al mismo tiempo, conectar dichas capacidades tecnológicas y el conocimiento de investigadoras e investigadores del Centro, con las necesidades de la industria y la sociedad.

“En ese sentido, estamos enfocados en que la experiencia de estudios, junto al desarrollo de tecnologías y herramientas que utilizamos para avances en Astrofísica, como la sincronización de radiotelescopios, también podamos aplicarlas en otras áreas, como la minería, la agricultura, prevención de catástrofes y otros ámbitos que aporten al desarrollo del país”, comenta Felipe Guajardo Ingeniero de Transferencia Tecnológica del CATA.

En este escenario, se logró desarrollar un sistema llamado TPR (Telemetría para Pilas y Relaves), que permite hacer mediciones de temperatura, humedad y vector de gravedad (movimiento de terrenos).

Con ello, por ejemplo, es posible ver si hay niveles de saturación de agua en una zona y también descubrir variaciones mínimas de movimiento de masas, gracias a un acelerómetro, que permitirían anticipar la ocurrencia de aludes y socavones, como los vistos recientemente en nuestro país.

Cómo funciona el TPR

El TPR opera con estacas que se entierran en las zonas de estudio y recopilan información a través del equipamiento desarrollado por el área de Transferencia Tecnológica del CATA, en los laboratorios de Ondas Milimétricas de la Universidad de Chile.

Dicha data es enviada, de forma inalámbrica, a una central que puede estar a varios kilómetros de distancia donde los datos se procesan y deja a disposición del usuario en un sitio web. Las variables se pueden analizar en tiempo real y generar alarmas si un terreno se está saturando de agua, o si se está inclinando.

El TPR desarrollado por CATA, inicialmente fue pensado para el sector minero con el fin de monitorear y controlar el riego y humedad de pilas de lixiviación y relaves, de ahí su nombre. En paralelo, se vislumbró su utilidad para el estudio de zonas poblacionales críticas con posibilidades de remoción de masas (aluviones).

“La tecnología no tiene un alto costo, es fácil de implementar y la distribución de las estacas se hace de acuerdo a los requerimientos de información, para lograr un mapeo de la zona. Después, corresponde a un geólogo o profesional del área hacer una interpretación de los datos que van entregando los distintos puntos estudiados. Una ventaja es que las estacas utilizan un panel solar, lo que les da autonomía energética”, agrega Felipe Guajardo Ingeniero del CATA.

La aplicación del TPR desarrollado por el CATA es amplia como control zonas de riesgo de remoción en masa (deslizamientos y aluviones); monitorización de terrenos agrícolas, acuíferos y nivel freático; rellenos sanitarios; control de residuos líquidos industriales, y otras especificidades de áreas como la hidrología, agronomía, geología y geofísica.

Fuente: CATA

Captan primer bólido con sistema de monitoreo instalado en Chile

A un año de su instalación el sistema detectó el primer objeto volando entre Santiago y Mendoza que puede haber producido un meteorito.

“La noche del 10 al 11 de julio de este año detectamos un fenómeno luminoso sumamente intenso denominado comúnmente como estrella fugaz o bólido cruzando la cordillera de los Andes entre Mendoza y Santiago de Chile, y que por algunos breves segundos fue tan tan intenso que probablemente brilló tanto como la luna llena. Esto debe haber tomado por sorpresa a los habitantes y visitantes del lugar, esto es en la zona del volcán San José en la alta cordillera de los Andes”, señala René Méndez, astrónomo del Departamento de Astronomía FCFM de la Universidad de Chile y parte del equipo de observación.

El análisis de las imágenes reveló que el bólido emitió su brillo entre los 85 y 25 km de altura, con una velocidad inicial de 18 km/s que se redujeron a 6 km/s debido al roce atmosférico. Estimamos que el meteorito tenía una masa de alrededor de 1 kg y un tamaño de 10 cm, con un área de impacto cerca de la frontera entre Argentina y Chile, en una zona de difícil acceso.

“Esta detección es parte de un sistema de monitoreo permanente del cielo que estamos instalando en Chile, y que es parte de una colaboración internacional originada en Francia en 2016, denominada red FRIPON (Fireball Recovery and Inter-Planetary Observation Network), la cual se está instalando en el hemisferio sur siendo Chile el país principal de esta colaboración”, agregó Méndez.

Captando los objetos en el cielo

FRIPON Andino es coordinado en Chile por el Laboratorio Franco-Chileno de Astronomía, con apoyo del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile. Participan científicos asociados de diversas instituciones, incluyendo la Universidad de Chile, la Universidad Católica del Norte, la Universidad de Atacama, y otras organizaciones y observatorios nacionales e internacionales.

“Actualmente tenemos 10 cámaras en funcionamiento. Tenemos previsto instalar aún más cámaras con el propósito de ser capaces de determinar la trayectoria de estos bólidos y el lugar donde caen en la tierra, para posteriormente ir a buscarlos y recuperar material fresco. Básicamente, la premisa de FRIPON es poner un pedacito del universo en tus manos, literalmente”, explicó el científico.

El Origen de la red

La red FRIPON, equipada con cámaras all-sky, es un esfuerzo global para rastrear y recuperar meteoritos, contando con la colaboración de universidades y científicos internacionales. Esta red no solo detecta caídas de meteoritos, sino que también calcula sus trayectorias y órbitas. Originada en Francia en 2016, se extendió por Europa y Canadá antes de expandirse hacia el hemisferio sur.

En 2023 y 2024, se instalaron cámaras en diversas localidades de Chile y Mendoza, Argentina, dando origen a FRIPON-Andino. En la actualidad, las cámaras están operativas en las regiones de Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Metropolitana y Magallanes en Chile, y una en la provincia de Mendoza, Argentina.

En los próximos años, la red FRIPON-Andino espera detectar más eventos, proporcionando oportunidades para analizar meteoritos recién caídos y obtener nuevas perspectivas sobre la historia del sistema solar y la formación de cuerpos celestes, estableciéndose como una herramienta crucial para la astronomía y la ciencia planetaria. En un futuro, se espera instalar cámaras similares en Perú y posiblemente Bolivia.

Para mas información, visitar el sitio de FRIPON-Andino en https://www.fcla.cl/fripon-andino

La Luna: motor de desarrollo para la humanidad

Ricardo Demarco López
Astrónomo e investigador
Universidad Andrés Bello
Concepción

Ricardo De Marco, Ciencias Exactas, Sede Concepción

El 20 de julio de 1969, la especie humana dio sus primeros pasos fuera de nuestro planeta, a unos 380.000 km de distancia, en las desoladas planicies del Mar de la Tranquilidad en la Luna. La hazaña lograda por los astronautas de la misión Apolo 11, contó con el apoyo de miles de personas que durante años trabajaron para desarrollar la tecnología y lo necesario para hacer frente a tan inmenso desafío de la manera más segura posible. La misión, que acabó con la Carrera Espacial, sirvió de inspiración al mundo entero y la tecnología asociada derivó en un desarrollo que nos beneficia a todos.

En 2021, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la proclamación del Día Internacional de la Luna, propuesto por la Moon Village Association, a celebrarse cada 20 de julio, no tan sólo para conmemorar la misión Apolo 11, sino, sobre todo, para crear conciencia sobre lo que significa la Luna para nosotros como especie y sociedad.

Las primeras misiones nos enseñaron que la palabra imposible no debiese existir en nuestro vocabulario y las próximas nos proyectarán hacia otros mundos y al espacio de donde venimos.

El programa Apolo de la NASA sigue siendo el pináculo de la exploración lunar. Esta última comenzó cuando la sonda Luna 2 de la Unión Soviética se convirtió en el primer objeto hecho por el hombre en impactar la superficie lunar el 14 de septiembre de 1959.

Desde entonces, diversas naciones, incluyendo Estados Unidos, Rusia, China, Japón e India, han lanzado nuevas misiones con el objetivo de comprender mejor la Luna y su relación con la Tierra. No obstante, las únicas tripuladas han sido las del programa Apolo, llevadas a cabo entre 1968 y 1972. Estas revelaron que la composición química de la Luna y la Tierra es muy similar, lo que ha impulsado el desarrollo de modelos avanzados para explicar con mayor precisión la formación de ambos mundos.

Las misiones Apolo fueron la vía para llegar a la Luna por primera vez. Más de medio siglo después de la última visita, el programa Artemisa de la NASA regresará humanos al satélite terrestre, entre ellos a la primera mujer. Esta vez será para quedarse. Esto implica aprender a vivir, desarrollarse y trabajar allí, desafiando e impulsando a nuestra especie a ir más allá de nuestra cuna planetaria. Los riesgos son enormes, pero los beneficios, insospechados.

El tema del Día Internacional de la Luna de este año es “Iluminando las Sombras”, clara alusión a la zona que servirá de punto de partida para un desarrollo sustentable en la Luna: el polo sur lunar, con zonas en permanente oscuridad. Allí existe agua congelada y el agua es tal vez el recurso más valioso para el desarrollo de una colonia extraterrestre.

El agua no tan sólo entrega un componente esencial para la vida, sino que también proporciona el combustible para propulsarse por el espacio y proyectar nuestra exploración tripulada al Sistema Solar. En un sentido metafórico, pero también real, las misiones Artemisa iluminarán las sombras con conocimiento y desarrollo que permitirá el establecimiento humano en dicho mundo con una mirada hacia Marte y más allá.

Pero no todo estará orientado a la exploración espacial y desarrollo científico. El asentamiento en la Luna seguramente promoverá la explotación de sus recursos, lo que impone un gran desafío y pone una voz de alerta para desarrollar urgentemente políticas y procedimientos efectivos que garanticen la operación responsable, sostenible y cooperativa de los diferentes actores que lleguen hasta allá.

En lo inmediato, la celebración del Día Internacional de la Luna es una excelente oportunidad para educar a la gente sobre la Luna y lo que significa para el futuro de la humanidad, recordando la inspiración que significa el programa Apolo, preparándose para regresar a la Luna con Artemisa y, por qué no, pensando que algún día nuestro país también puede tener presencia en las desoladas planicies selenitas.

Investigación internacional busca explicar cómo las galaxias dejan de producir estrellas

Astrónomo de la Universidad Andrés Bello entrega detalles de un ambicioso proyecto que estudiará alrededor de 150 cúmulos de galaxias en los próximos años para determinar, entre otras cosas, cómo es que las galaxias dejan de formar estrellas. Nuestra galaxia es parte de aquellas que hoy se están apagando.

Ricardo De Marco, Ciencias Exactas, Sede Concepción

Una investigación internacional busca determinar cómo es que las galaxias dejan de formar estrellas. La pesquisa integra a astrónomos de Brasil, Argentina, Europa y Reino Unido, y es liderada por investigadores chilenos, entre los que se encuentra Ricardo Demarco, astrónomo de la Universidad Andrés Bello en la sede de Concepción. Él ha dedicado gran parte de su trayectoria al estudio de las galaxias, estructuras cósmicas que alguna vez se conocieron como “universos isla”, junto a los cúmulos que éstas conforman.

El académico UNAB es parte del proyecto denominado CHANCES, que tiene como objetivo obtener unos 300 mil espectros en unos 150 cúmulos durante cinco años. Las observaciones se realizarán con un espectrógrafo de última generación que próximamente será instalado en el Observatorio Paranal. “Éste será uno de los instrumentos más avanzados en su tipo y permitirá a nuestro equipo internacional realizar estudios detallados sobre la evolución de las galaxias en cúmulos”, destaca el científico UNAB.

“Vivimos en la Vía Láctea, y es importante entender las galaxias porque esto nos ayuda a comprender el entorno en el que nos encontramos”, señala. Su principal interés es estudiar tanto su formación como su evolución en el universo, especialmente en relación con el ambiente local en el que éstas se encuentran. “Las galaxias forman estructuras a gran escala, como filamentos, grupos, cúmulos y supercúmulos”, explica. Su enfoque está en los cúmulos, considerados laboratorios ideales para estudiar una amplia colección de galaxias con diversas propiedades y los efectos del ambiente en ellas.

Un aspecto clave de su investigación es entender cómo los ambientes de alta densidad, como estos afectan la capacidad para formar o dejar de formar estrellas. En el universo local, se observan galaxias que están formando estrellas y otras que no, así como algunas que forman muy pocas. La Vía Láctea, por ejemplo, forma pocas estrellas (una estrella como el sol por año) y se encuentra en un grupo de galaxias, un ambiente particular. Para abordar esta cuestión, su equipo estudia galaxias en diferentes épocas y ambientes del universo.

Actualmente, su investigación se centra en las zonas de caída de los cúmulos de galaxias. Ellas son atraídas gravitacionalmente por los cúmulos y pueden transformarse antes de integrarse plenamente a ellos. “Queremos entender los procesos físicos que causan esta transformación y cómo éstos afectan la capacidad para formar estrellas”, dice.

Las galaxias están compuestas principalmente de materia oscura, junto con materia bariónica, que incluye protones, neutrones y electrones. En palabras sencillas, la materia bariónica es la que forma la componente visible de las galaxias. Aunque la materia oscura no puede verse directamente, explica Demarco, su presencia se infiere por sus efectos gravitacionales. En los cúmulos de galaxias, la materia oscura se detecta mediante el efecto de lente gravitacional, que distorsiona la luz de galaxias de fondo, creando arcos de luz llamados arcos gravitacionales.

Para estudiar la evolución de las galaxias en los cúmulos a lo largo de la historia del universo, el investigador y este equipo de científicos necesitan datos de imágenes y espectros. “Los espectros son esenciales en astrofísica, ya que nos permiten estudiar las propiedades físicas de las galaxias en detalle”, explica. Con telescopios y espectrógrafos avanzados, se pueden obtener espectros de alta calidad que ayudan a determinar la distancia, velocidad y composición estelar de las galaxias, entre otras propiedades.

Con al menos un par de décadas de experiencia en este campo, Demarco ha participado en numerosos estudios, algunos de los cuales continúan en curso. Además, colabora con proyectos como S-PLUS, liderado por Brasil con datos obtenidos en el observatorio de Cerro Tololo, que también se interesa en la evolución de las galaxias. “Mi trabajo se centra en entender cómo evolucionan las galaxias, especialmente en cúmulos, y me apasiona seguir explorando estas fascinantes estructuras del universo”, concluye.

Astronomía e industria local

Esteban Donoso
Ingeniero del proyecto EHT-TITANs
Centro para la Instrumentación Astronómica, CePIA
Departamento de Astronomía UdeC

Facultad De Ciencias Físicas Y Matemáticas 

En un país con un ascendente número de profesionales en astronomía y áreas afines, es vital ofrecer oportunidades laborales dentro del territorio nacional. La industria de instrumentación astronómica podría absorber a estos talentos y evitar la fuga de cerebros.

La gira presidencial por Europa incluyó el liderazgo en ciencia y destacó la astronomía chilena. Este evento, junto con la inclusión de imágenes de radiotelescopios en el nuevo pasaporte chileno, resalta el impacto de la astronomía en el país. Sin embargo, esta consolidación no se ha traducido en el desarrollo de tecnología astronómica local.

El auge de la astronomía en Chile ha sido evidente, especialmente con la cuota del 10% del tiempo de observación para instituciones nacionales en observatorios internacionales. Pero este crecimiento se ha basado principalmente en tecnología importada.

En 2012 CONICYT propuso una hoja de ruta tecnológica para desarrollar el rubro, donde subrayó la necesidad de un apoyo económico sostenido y significativo. No obstante, a pesar de esto, el financiamiento ha sido insuficiente, limitando el desarrollo de tecnología propia.

Chile suma una decena de laboratorios universitarios que desarrollan tecnología astronómica, incluyendo el Centro para la Instrumentación Astronómica (CePIA) de la UdeC, financiado por el Gobierno Regional del Bío Bío. Estos, pese a su potencial, enfrentan desafíos en términos de financiamiento y retención de talentos. Sin un apoyo adecuado, es difícil competir a nivel internacional. La infraestructura actual ni siquiera alcanza para efectuar el mantenimiento de los equipos en los observatorios.

Desarrollar esta industria no solo permitiría lograr lo anterior sin recurrir al extranjero, beneficiando tanto a las instituciones locales como a los consorcios internacionales, sino que también fomentaría la innovación basada en nuestras propias prioridades y necesidades. La investigación científica actúa como un multiplicador económico, estimulando la industria local y creando nuevos mercados laborales, en medio de un creciente panorama global de negacionismo del conocimiento científico.

En un país con un ascendente número de profesionales en astronomía y áreas afines, es vital ofrecer oportunidades laborales dentro del territorio nacional. La industria de instrumentación astronómica podría absorber a estos talentos y evitar la fuga de cerebros.

No basta con tener acceso y manejar tecnología avanzada; debemos aspirar a ser los desarrolladores de estas tecnologías si deseamos impulsar la innovación y el crecimiento económico del país. Chile tiene el territorio, la capacidad y el talento para convertirse en un líder en la creación de tecnología astronómica. Es tiempo de invertir y apostar por este futuro prometedor.

Universidad de Chile invita a sumarse a nueva misión para llegar a la Estación Espacial Internacional

El Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria (SPEL) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile actualmente prepara un conjunto de experimentos que serán enviados el próximo año a la Estación Espacial Internacional. Esta unidad, además, está realizando una consulta pública para conocer la opinión de la sociedad sobre esta misión y futuras misiones espaciales, así como conocer, entre otras materias, qué tipo de experiencias o experimentos les gustaría enviar al espacio si tuvieran la oportunidad de hacerlo.

La Estación Espacial Internacional (ISS por su sigla en inglés) es un laboratorio espacial multinacional puesto en órbita hace 25 años. Actualmente, se mantiene a cerca de 400 kilómetros de la superficie de la Tierra. Por ello, es un lugar ideal para realizar investigación en un contexto de microgravedad y de mayor radiación. Es así como ha aportado con innumerables y diversos estudios de diversos países sobre temas clave para la humanidad, como investigaciones sobre cáncer, secuenciación de ADN, robótica e investigaciones satelitales, entre otras áreas. En total, han sido más de 3.300 los experimentos que se han puesto en órbita.

En Chile, a la fecha, hay dos experiencias que han llegado a la ISS. La primera fue en 1999 cuando un grupo de estudiantes del Liceo 1 Javiera Carrera, en colaboración con la NASA, enviaron unas chinitas para evaluar su comportamiento en el espacio. La otra ocurrió en el 2020, cuando Luis Guzmán, artista visual chileno con apoyo del MediaLab de MIT, envió diatomeas (un tipo de alga unicelular) al espacio como parte de una colaboración artística.

Las misiones chilenas previas se realizaron en contexto de colaboraciones internacionales y, de cierta forma, fueron concebidas como únicas. Sin embargo, la misión del Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria (SPEL) de la Universidad de Chile será la primera en el país donde un grupo universitario busca sentar las bases científico-técnicas para llevar experimentos de la comunidad nacional a los laboratorios espaciales disponibles.

“El viaje que harán nuestros experimentos por un par de meses en el espacio son una antesala que nos permitirá evaluar su desempeño y la tecnología desarrollados para ellos, en una primera instancia bajo condiciones de ingravidez y radiación intermedia, antes de incluirlos en nuestra siguiente misión satelital”, cuenta el académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la U. Chile y coordinador del SPEL, Marcos Díaz.

“Pero no queremos que esto termine aquí. Lo que buscamos es que este procedimiento de experimentación en los laboratorios espaciales disponibles sea algo rutinario para los desarrollos nacionales y, con ello, estos puedan tener la opción de realizar pruebas intermedias, pero ágiles que permitan ir asegurando la robustez de componentes, instrumentos y experimentos desarrollados para futuras misiones satelitales científicas del país”, agrega.

De esta forma, en esta primera incursión de SPEL en la ISS, se espera enviar cargas biológicas y una serie de sistemas tecnológicos (cámaras, sensores, actuadores e instrumentos) que permitan mantener con vida a estos especímenes en el espacio y estudiar su desarrollo. La plataforma de experimentación estará en la ISS alrededor de dos meses y luego volverá a las manos del equipo de la FCFM. La tecnología evaluada no solo serviría para el estudio de la vida en el espacio, sino también para varias otras aplicaciones espaciales, como el estudio remoto de la Tierra y otros cuerpos celestes, el monitoreo del ambiente espacial, desarrollos tecnológicos en el ámbito de las comunicaciones y el posicionamiento global, entre otras. También podrían ayudar a mejorar procesos en tierra, al optimizar el uso de recursos en ambientes hostiles.

Consulta ciudadana: ¿Qué enviarías al espacio?

Este 2024, el laboratorio SPEL de la U. de Chile busca visibilizar las oportunidades que ofrece la investigación espacial para el desarrollo local y generar una mayor vinculación con la sociedad. Para eso ha organizado una serie de actividades con el objetivo de acercar las actividades del laboratorio a la comunidad y hacer partícipe del trabajo de exploración espacial y planetaria a personas de todas las edades, profesiones y oficios.

En ese contexto, SPEL se encuentra haciendo una consulta pública para conocer la visión y percepción de la sociedad sobre esta misión y futuras misiones espaciales. Con ella se busca conocer, entre otras materias, qué tipo de experiencias o experimentos les gustaría enviar al espacio si tuvieran la oportunidad de hacerlo, y qué valor consideran que tienen este tipo de misiones tanto para la ciencia y el desarrollo tecnológico local, así como el impacto que estiman esto podría tener en su vida diaria. 

SPEL organizará actividades artísticas en torno a las respuestas que se reúnan y se hará un concurso el 30 de julio entre quienes participen, entregando kits científicos.

Formulario de consulta ciudadanahttps://forms.gle/cPuubiNjxXu2mknJ8

Comunicaciones SPEL – FCFM U. de Chile

Científicos chilenos descubren cómo controlar la propagación de la luz

El descubrimiento fue desarrollado por un equipo de las Universidades de Chile, Católica de Valparaíso y Rey Juan Carlos, de España. El trabajo fue publicado en la última edición de la revista Communications Physics.

La investigación abre la puerta a la creación de nuevos circuitos fotónicos integrados. “Con esto podemos hacer copias o sistemas similares a las redes que nos rodean, por ejemplo Internet o redes de energía”, explica Marcel Clerc, académico del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
El experimento usó una válvula de cristal líquido con retro inyección óptica para modificar en tiempo real parámetros como la luz y el voltaje. El trabajo empleó técnicas para crear un modelo que explicó lo observado en los experimentos, y llevó a cabo simulaciones por computadora para predecir los fenómenos observados.

La investigación, duró dos años, se llevó a cabo en el Laboratorio de Fenómenos Robustos en Óptica (LAFER) del Departamento de Física de la FCFM, Universidad de Chile. En el trabajo participaron los estudiantes: Pedro Aguilera, Manuel Díaz, Amaru Moya y David Pinto, del Departamento de Física de la FCFM de la Universidad de Chile. Por la Universidad Rey Juan Carlos trabajó  Karin Alfaro Bittner y por la PUCV, René Rojas.

El próximo paso sería utilizar esta propagación para entender el comportamiento de redes de manera experimental. “Nuestra teoría también abre nuevas posibilidades para futuros estudios experimentales”, comenta Clerc. Algunos ejemplos incluyen Internet, las redes eléctricas y las señales neuronales.

El artículo titulado “Nonlinear wave propagation in a bistable optical chain with nonreciprocal coupling” (“Propagación de ondas no lineales en una cadena óptica biestable con acoplamiento no recíproco”) será publicado en la revista Communications Physics, que pertenece a Nature. Para ver el archivo publicado revisa el siguiente enlace https://www.nature.com/articles/s42005-024-01690-x
 

Astrónoma chilena lidera estudio que analiza comportamiento de 300 mil galaxias

La astrofísica Yara Jaffé de la USM es parte de la iniciativa CHANCES, que utilizará un avanzado instrumento de medición que analizará más de 300 mil conjuntos de estrellas durante cinco años. 

En un plazo de cinco años un grupo de astrónomos nacionales se dedicará a observar y estudiar el comportamiento de más de 300 mil galaxias en el marco de un importante proyecto astrofísico. Se trata del Chilean Cluster Galaxy Evolution Survey (CHANCES), una iniciativa que podría cambiar por completo la forma de entender la vida de las galaxias.

Yara Jaffé, astrónoma y académica del Departamento de Física de la Universidad Técnica Federico Santa María, junto a su colega Christopher Haines, de la U. de Atacama y en colaboración con otros 50 académicos de distintas instituciones nacionales e internacionales, codirige este proyecto que es parte del consorcio 4-meter Multi Object Spectroscopy Telescope (4MOST) del Observatorio Europeo Austral.

“Las propiedades de las galaxias cambian mucho dependiendo del lugar del cosmos que habitan. El enfoque de este proyecto es determinar el efecto del entorno en la evolución de las galaxias”, sostiene la Dra. Jaffé, quien explica que analizarán el espectro de miles de objetos celestes simultáneamente, a fin de “entender cómo evolucionan y cómo su entorno afecta su vida y comportamiento”.

Telaraña cósmica

El proyecto recopilará la información de cientos de miles de galaxias gracias a un potente espectrógrafo que identificará el comportamiento de las galaxias alojadas en la “telaraña cósmica”.

“La llamada telaraña cósmica es una red en la que se encuentran distribuidas las galaxias, constituida por filamentos que conectan nodos. Estos nodos pueden ser cúmulos gigantescos de cientos o miles de galaxias unidas gravitacionalmente y en estos lugares se comportan de manera muy diferente a aquellas que están en espacios más aislados del universo, como los vacíos cósmicos”, comenta la astrofísica.

La experta explica que a diferencia de las imágenes que frecuentemente se obtienen, los datos recopilados por 4MOST corresponden a la “descomposición de la luz en todas sus longitudes de onda”. En palabras simples, es “el ADN de las galaxias o su huella digital”.

De la misma manera, comenta que uno de los descubrimientos más relevantes de las galaxias es su forma de “comportarse” cuando están aisladas, o cerca de otros cuerpos semejantes. “Queremos entender cuáles son los procesos físicos que transforman las galaxias cuando transitan de lugares menos densos a lugares más densos del universo”, explica.

Cabe destacar que en 2025 se montará este poderoso instrumento en el telescopio VISTA del Observatorio Paranal, ubicado en la Región de Antofagasta.

Impulsando el Futuro: La Agencia Espacial Chilena y el Ejemplo de SpaceX

Facultad De Ciencias Físicas Y Matemáticas 

Dr. Jaime Rosales Guzmán / Académico del Departamento de Astronomía UdeC

¿Está Chile preparado para dar el salto y crear su propia agencia espacial?

En los últimos años, SpaceX ha revolucionado la industria espacial con avances tecnológicos y logros que para quienes crecimos en los años 80 parecían sacados de la ciencia ficción. Acostumbrados al icónico transbordador de la NASA y a los robustos cohetes rusos como el Soyuz, ver cómo Elon Musk y su equipo han desarrollado cohetes reutilizables y realizado misiones tripuladas a la Estación Espacial Internacional ha cambiado radicalmente nuestra percepción del espacio. Esta evolución plantea una pregunta fundamental para nuestro país: ¿Está Chile preparado para dar el salto y crear su propia agencia espacial?

Chile posee características únicas que lo convierten en un candidato ideal para albergar una agencia espacial. En primer lugar, nuestras condiciones geográficas y climáticas son inigualables. El desierto de Atacama, con su cielo despejado y estable, ya es hogar de algunos de los observatorios astronómicos más importantes del mundo. La posibilidad de realizar lanzamientos y pruebas de tecnología espacial en este entorno representa una ventaja competitiva significativa.

Además, la Región de Magallanes y la Antártica Chilena proporcionan condiciones extremas que son ideales para simular misiones espaciales. La baja densidad de población y la proximidad a la Antártida proporcionan un laboratorio natural para el entrenamiento de astronautas y pruebas de equipos en entornos adversos.

En lugar de centralizar todas las actividades en Santiago o Valparaíso, la ciudad de Concepción emerge como una alternativa estratégica para desarrollar un «Silicon Valley» chileno. Concepción tiene un puerto marítimo, lo que facilita la logística y el comercio internacional. Además, la ciudad cuenta con una fuerte presencia académica y tecnológica, gracias a universidades de renombre como la Universidad de Concepción y la Universidad del Bío-Bío.

Descentralizar la innovación tecnológica hacia Concepción no solo alivia la sobrecarga de la Región Metropolitana, sino que también impulsa el desarrollo económico en el sur de Chile. La infraestructura existente y el acceso a recursos naturales complementan la visión de un hub tecnológico robusto y diverso.

Un aspecto fundamental que no podemos ignorar es el potencial de la minería espacial. Chile es un país con una larga tradición y experiencia en la minería, y nuestras grandes empresas mineras podrían jugar un papel crucial en esta nueva frontera. La explotación de recursos en asteroides y otros cuerpos celestes no solo promete enormes beneficios económicos, sino que también puede ser una plataforma para probar y desarrollar nuevas tecnologías que luego podrían aplicarse en la minería terrestre.

La creación de una agencia espacial chilena no solo posicionaría al país en la vanguardia de la investigación y la exploración espacial, sino que también podría ser un motor significativo para el desarrollo económico y tecnológico.Los beneficios serían multifacéticos: desde la creación de empleos altamente calificados hasta el impulso de sectores relacionados como la ingeniería, la tecnología de la información, las ciencias ambientales y la minería.

Además, la colaboración con empresas internacionales como SpaceX podría atraer inversiones extranjeras y fomentar un ecosistema de innovación en torno a la industria espacial. Chile tiene el potencial de convertirse en un hub regional para las actividades espaciales, uniendo fuerzas con otros países latinoamericanos para avanzar en la exploración y el uso pacífico del espacio.

Un agujero negro supermasivo parece crecer como una estrella bebé

Alma Observatory

¿Cómo se vuelven tan grandes los agujeros negros supermasivos? Un equipo internacional de astrónomos y astrónomas ha descubierto un poderoso viento magnético giratorio que creen que está ayudando a crecer el agujero negro supermasivo central de una galaxia.

La mayoría de las galaxias, incluida nuestra Vía Láctea, tienen un agujero negro supermasivo en su centro. Cómo crecen estos agujeros negros sigue siendo un misterio para la comunidad astronómica. Un equipo científico optó por estudiar la galaxia relativamente cercana ESO320-G030, ubicada a sólo 120 millones de años luz de la Tierra. Esta galaxia es muy activa y forma estrellas diez veces más rápido que la Vía Láctea.

El equipo midió la luz de las moléculas transportadas por los vientos desde el núcleo de la galaxia, con la esperanza de rastrear su origen en el agujero negro supermasivo. Se utilizó el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) para estudiar esta luz, procedente de las longitudes de onda de las moléculas de cianuro de hidrógeno (HCN), escondidas dentro de gruesas capas de polvo y gas.

ALMA pudo ver detalles y rastrear movimientos en el gas, y descubrió patrones que sugieren la presencia de un viento giratorio magnetizado. Mientras que otros vientos y chorros en el centro de las galaxias empujan el material lejos de su núcleo, el equipo científico cree que este viento recién descubierto alimenta al agujero negro para ayudarlo a crecer. 

Este proceso es similar a un entorno de escala mucho más pequeña en el espacio: los remolinos de gas y polvo que conducen al nacimiento de nuevas estrellas y planetas. “Está bien establecido que las estrellas, en las primeras etapas de su evolución, crecen con la ayuda de vientos giratorios, acelerados por campos magnéticos, como el viento en esta galaxia. Nuestras observaciones muestran que los agujeros negros supermasivos y las estrellas diminutas pueden crecer mediante procesos similares, pero en escalas muy diferentes”, dice Mark Gorski, autor principal de esta investigación y miembro del Centro de Exploración e Investigación Interdisciplinaria en Astrofísica de la Universidad Northwestern, y también afiliado al Departamento de Espacio, Tierra y Medio Ambiente de la Universidad Tecnológica de Chalmers (Suecia).

Información adicional

Esta investigación fue publicada en la revista Astronomy & Astrophysics.

Este comunicado de prensa fue adaptado de noticias compartidas por la Universidad Tecnológica de Chalmers y por la Universidad Northwestern. El comunicado de prensa original fue publicado por el Observatorio Radioastronómico Nacional de los Estados Unidos (NRAO), socio de ALMA en nombre de América del Norte.

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una asociación entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de EE. UU. (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la República de Chile. ALMA es financiado por ESO en representación de sus estados miembros, por NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Taiwán (NSTC), y por NINS en cooperación con la Academia Sinica (AS) de Taiwán y el Instituto de Ciencias Astronómicas y Espaciales de Corea del Sur (KASI).

La construcción y las operaciones de ALMA son conducidas por ESO en nombre de sus estados miembros; por el Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), gestionado por Associated Universities, Inc. (AUI), en representación de Norteamérica; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) en nombre de Asia del Este. El Joint ALMA Observatory (JAO) tiene a su cargo la dirección general y la gestión de la construcción, así como la puesta en marcha y las operaciones de ALMA.

Imagen

Con la ayuda de campos magnéticos, un viento en espiral ayuda a crecer el agujero negro supermasivo en la galaxia ESO320-G030. En esta ilustración, el núcleo de la galaxia está dominado por un viento giratorio de gas denso que sale del agujero negro supermasivo (oculto) en el centro de la galaxia. Los movimientos del gas, rastreados por la luz de las moléculas de cianuro de hidrógeno, se han medido con ALMA. Crédito de la imagen: M. D. Gorski/Aaron M. Geller, Northwestern University, CIERA, el Centro de Exploración e Investigación Interdisciplinaria en Astrofísica.

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