“La espiral del tiempo”: juego científico sobre el tiempo geológico

Universidad Austral de Chile

La iniciativa busca acercar la noción del tiempo geológico a estudiantes de enseñanza media.

Viajar al pasado y descubrir la historia de nuestro planeta. Esa es la invitación que hace el juego “La Espiral del Tiempo”, herramienta lúdica creada por un equipo multidisciplinario en el que participan científicos de la Universidad Austral de Chile, y que busca enseñar sobre el origen de nuestro planeta. El juego considera sucesos históricos del tiempo geológico, desde la geología, paleontología, botánica y zoología, entre otras áreas de las ciencias, además de considerar a personajes científicos relevantes en las ciencias de la tierra.

Un tablero de juego desplegable de 42 x 42 centímetros, una colección de 100 naipes sobre sucesos del pasado y 10 cartas de personajes científicos más un grimorio y ganas de aprender del origen de la tierra. Así se compone “La Espiral del Tiempo”, herramienta didáctica que está pensada para estudiantes desde primero medio.

El proyecto es una de las iniciativas ganadoras del XXIII Concurso Nacional de Proyectos Explora para la Elaboración de Productos de Divulgación de las Ciencias y la Tecnología 2019-2020, y es financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

La directora del proyecto y geóloga Gaëlle Plissart comentó: “El objetivo del juego es acercar la noción del tiempo geológico (escala del orden de millones de años) a las y los jóvenes, además de evidenciar las relaciones de causas y efectos que tienen los componentes de nuestro planeta y la vida que hospeda uno sobre el otro. Se espera que entendiendo cómo se formó nuestro mundo actual y en cuánto tiempo, se cuida mejor nuestro planeta”.

La escala del tiempo geológico

Sobre el tiempo geológico, La Espiral del Tiempo viaja desde el eón del Hádico y sigue por el Arcaico y el Proterozoico y luego las eras del Paleozoico, Mesozoico y Cenozoico, pasando por los períodos de cada cual desde el Cámbrico al Cuaternario.

¿Cómo se realizó esta espiral?

La geóloga explicó que este proceso fue una tarea muy estudiada por el equipo científico, que buscó una forma para dar coherencia al conocimiento que se desarrolla en el juego involucrando actividades previas para hacer entendible su dinámica. “Si queremos entregar conocimiento equivalente en cada período geológico, la evolución del planeta es tan larga que es imposible respetar la escala del tiempo gráficamente en el tablero del juego. Por lo tanto, en el tablero, hemos preferido dar espacio a los sucesos y ‘distorsionar’ la espiral. Por esta razón, una actividad previa al juego y descrita en el libro guía para docentes es esencial de realizar, se trata de realizar un friso de 6m de largo, donde se convierte la escala del tiempo en distancia, se ubican los períodos y sucesos claves y se puede apreciar la evolución lenta de nuestro planeta y reflexionar sobre la posición del ser humano en la Tierra, adoptando una actitud descentralizada”.

¿Cómo se pensó este juego?

Constanza Peña Kairath, asesora pedagógica de La Espiral del Tiempo, detalló: “El juego se pensó a partir de la base del aprendizaje basado en el juego, contextualizando eventos que han ocurrido a lo largo de la historia de la Tierra, con el objetivo de lograr, a través de una manera lúdica, un aprendizaje significativo de los eventos biológicos, moleculares y, en particular, geológicos y paleontológicos, poniendo énfasis en estos últimos y relacionándolos con sucesos que ocurren y/o han ocurrido en nuestro país, y así lograr un sentido de pertenencia de la historia de la Tierra”.

La contribución que hace el juego es fomentar el conocimiento científico en la comunidad y en concreto entre estudiantes de primer año medio, instalando estos conocimientos en las salas de clases. En tal sentido, la asesora pedagógica destacó: “Desde el punto de vista del desarrollo como ser humano, tiene la fortaleza de incentivar el compartir con nuestros pares, promoviendo la comunicación, el respeto por el otro y las distintas formas de expresarnos y de aprender. Desde un punto de vista relacionado con el ámbito formal y los contenidos educativos, el juego abarca distintas áreas del conocimiento científico, tales como botánica, genética, zoología, paleontología, geología, entre otros, contenidos que a diario suelen ser complicados de abordar, pero a través de este juego se intentan enseñar de una forma más amigable, siempre pensando en la contextualización del contenido del juego para lograr un aprendizaje significativo”. Además, el nivel del juego puedo ser adaptado a estudiantes más jóvenes si no se realizan todos los desafíos.

Trabajo multidisciplinario

El equipo que trabajó en La Espiral del Tiempo está compuesto por la geóloga y directora del proyecto, Gaëlle Plissart; la asesora científica y paleontóloga Karen Moreno; el especialista en geología y tierra primitiva Alexandre Corgne; la especialista en paleobotánica Giselle Astorga; la paleontóloga Carolina Sandoval, las asesoras pedagógicas Constanza Peña y Karin Soto, la ilustradora Isabel Guerrero, Sebastián Alvear (edición del libro del juego), Pablo Céspedes y Víctor Cisternas (asesores en mecánica del juego de la editorial Ludoismo), además de Carla Mancilla en comunicaciones.

La ilustración para enseñar las ciencias de la Tierra 

Ilustraciones de sucesos del tiempo geológico como la formación de la Tierra, los primeros océanos líquidos, el primer microfósil jamás conocido, primeras plantas vasculares, la formación del mármol de Aysén, entre otros sucesos, fue la dedicada tarea que tuvo Isabel Guerrero.

Las ilustraciones logran comunicar contenidos científicos a través de una propuesta visualmente atractiva, que logra transportarnos a los diferentes eventos presentes dentro de La Espiral del Tiempo.

Isabel Guerrero, ilustradora científica y creadora de las ilustraciones en los naipes y el tablero del juego, fue parte fundamental en la creación de esta herramienta lúdica que enseña sobre el tiempo geológico. Sobre el trabajo de creación para este juego, Guerrero señaló: “Fue un proceso entretenido, intenso y desafiante, debido a la gran cantidad y variedad de ilustraciones que había que realizar. Rescato especialmente la buena comunicación y coordinación lograda dentro del equipo de trabajo, aspecto fundamental para organizar los contenidos científicos paralelamente al desarrollo de las ilustraciones y el diseño”.

Mary Anning, Arthur Holmes, Inge Lehmann, Carl von Linné y Jeanne Barret son algunos de los personajes científicos también ilustrados por la artista visual.

Pablo Céspedes, uno de los asesores de la mecánica del juego, también relevó el trabajo realizado por el equipo: “Destaco principalmente el gran equipo multidisciplinario, la gran atención en que tanto dibujos como contenido sea extremadamente preciso, aunque siempre me sorprendió el especial cuidado y la rigurosidad en ese aspecto”.

Distribución

El juego está en la etapa previa a la imprenta. Se realizarán 1000 copias, las que serán distribuidas en 125 establecimientos que recibirán cada uno 8 ejemplares: Los Ríos (16 establecimientos), Los Lagos (16), Aysén (16), La Araucanía (16), Metropolitana (16) y otras regiones (45 establecimientos).

Lanzamiento

El lanzamiento de La Espiral del Tiempo se realizará el próximo viernes 14 de mayo a las 15:00 horas a través de una transmisión por el fanpage laespiraldeltiempo. En la instancia participará el profesor Mario Santibáñez, finalista de Global Teacher Prize Chile 2016, además de la presencia de algunos establecimientos educacionales.

Contacto

Facebook e Instagram: @laespiraldeltiempo

El legado de Humberto Maturana en el IEB

Instituto de Ecología y Biodiversidad

“¿Para qué educar? Para recuperar esa armonía fundamental, que no destruye, que no explota, que no abusa, que no pretende dominar el mundo natural, sino que quiere conocerlo en la aceptación y el respeto, para que el bienestar humano se dé en el bienestar de la naturaleza en que se vive”. (Humberto Maturana, 1998)

Conversaciones de pasillo, o dentro de un laboratorio junto a una taza de café, fueron instancias que muchos científicos y científicas chilenas, vivieron junto a Humberto Maturana, el destacado biólogo, filósofo y Premio Nacional de Ciencias, que recientemente falleciera a los 92 años.

A quienes tuvieron la oportunidad de ser sus estudiantes o colegas, no sólo les enseñó sobre biología o evolución, sino también sobre la necesidad de ampliar la mirada para observar el mundo, el valor del diálogo, la cooperación y capacidad de auto-creación y transformación del ser humano, como parte de un sistema.

Investigadoras e investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad, reconocen este aprendizaje y la huella que Maturana dejó en ellos y en la manera de abordar la enseñanza. Mary Kalin, ecóloga del IEB y Premio Nacional de Ciencias lo conoció en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. Ahí compartieron almuerzos y reflexiones durante muchos años.

La bióloga reconoce a Maturana como un hombre amable, gentil, reflexivo y abierto a dialogar. “Es muy triste la partida de Humberto, un hombre bastante único de su generación y difícil de reemplazar. A él no le importaba mucho tener proyectos de investigación financiados. Sólo quería tener la tranquilidad de pensar y construir sus propias ideas. Hacen falta más personas de su estilo en la comunidad científica chilena actual, estresada por las presiones de ganar proyectos y publicar”, señaló la investigadora tras su fallecimiento.

El cofundador del IEB y Presidente de la Fundación Senda Darwin, Juan Armesto, también compartió con el autor de El árbol del conocimiento, desde que fuera su estudiante en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. Maturana fue su profesor de Biología Celular y Biología del Conocimiento y, además, cotutor de tesis, en la que Armesto buscaba entender cómo se formaban las comunidades de plantas y cómo cambiaban éstas en gradientes de espacio y de tiempo.

“En esa época el profesor ya era bastante famoso y compartimos un laboratorio que él nos prestó. Ahí, siempre nos dio espacio para trabajar libremente en nuestros experimentos, conferencias o reuniones, y eso nos hacía sentir capaces de crear, aunque a veces también lo echábamos un poco de menos. Sin embargo, la libertad que nos dio, fue fundamental, pues pudimos desarrollarnos en temas e investigaciones que eran muy disímiles al interior de ese laboratorio. Por otro lado, el Dr. Maturana también era muy conversador y le gustaba tomarse un cafecito y discutir. Su principal forma de enseñar era a través de las conversaciones, haciendo que éstas fueran frecuentes”, recuerda Juan Armesto.

En relación a su tesis, Humberto Maturana le enseñó que los seres vivos, como las plantas, tenían formas particulares de sobrevivir y adaptarse al entorno. “Nos mostró que esto estaba relacionado a su condición de seres biológicos y autopoiéticos -una de sus principales ideas sobre la evolución de los organismos vivos-, lo que determina muchas cosas que podemos estudiar en la interacción planta-ambiente. Sin embargo, él fue siempre más un neurobiólogo y filósofo, y su contacto conmigo y otras personas del actual IEB, fue a través de su visión particular de la ciencia y reflexiones sobre la vida”, señala Juan Armesto.

En ese contexto, el ecólogo advierte que el mayor aporte de Maturana fue la manera de entender la evolución de los seres vivos, en un mundo que es producto de la construcción de ellos mismos. “También, nos mostró cómo los seres vivos mantenemos un estado vital en un escenario que está sufriendo una gran cantidad de cambios. Actualmente, por ejemplo, estamos preocupados de superar esta gran crisis y para eso hay que reconocer la crisis y la forma de desenvolvernos en ella. Y eso es algo en lo que Maturana puede ayudarnos mucho, ya que él nos enseñó a observarnos a nosotros mismos, como parte del mundo natural y como agentes de cambio, a través del hacer”, señala el científico del IEB.

Armesto agrega que, como seres vivos, somos parte de la red de la vida, que incluye a toda la biodiversidad amenazada por grandes impactos, y que nosotros como seres humanos, no podemos mirarnos separados de ella. “Ésa es otra gran enseñanza que proviene del profesor y que nos guía en el Instituto de Ecología y Biodiversidad. Otro legado que nos dejó también, es entender que el diálogo es parte de una necesidad que debe hacerse en un espacio filosófico, que es el entendimiento entre las personas, a fin de compartir ideas en conjunto, más que competir. En ese sentido, en el IEB también buscamos que los estudiantes puedan explorar más sus motivaciones y tener espacios de conversación amplios y permanentes”.

Humberto Maturana durante taller en Senda Darwin, junto a Janet Brown (historiadora), Fabián Jaksic y Juan Armesto | Foto: gentileza CAPES

El legado de Maturana en el IEB ha ido más allá, pudiendo contar con la participación del Premio Nacional de Ciencias en algunas instancias académicas como el Curso de Biogeografía, que Armesto realiza periódicamente junto a la científica Carolina Villagrán, y Cursos en la Estación Biológica Senda Darwin.

La deriva natural y la cooperación

Otro investigador de nuestro centro que se nutrió de las enseñanzas del biólogo, fue Lohengrin Cavieres, académico de la Universidad de Concepción. “Fue un privilegio conocerlo, antes de ser su estudiante. Llamaba la atención el tono reflexivo que tenía, y de él aprendí a pensar y mirar un poco más allá. Durante sus clases nos enseñaba a pensar en la importancia del contexto para la experiencia”, recuerda.

En la Universidad de Chile, Cavieres realizó un curso sobre Evolución con Maturana, en el cual no sólo se abordaba el paradigma darwiniano sobre la competencia y conceptos como la selección natural. “Él llegaba con ideas revolucionarias que, por ejemplo, daban mucha importancia a la casuística o deriva natural de las cosas, como él le llamaba. Esta idea tenía que ver con una analogía. Si dejas un barco a la deriva éste va a terminar en algún lado, que no puedes predecir, influenciado por el viento, las corrientes y otros fenómenos. Y eso sin duda, nos abrió la mente para entender que existen otras formas en que la evolución opera. Nosotros escuchábamos este tipo de ideas en la sala de clases, cuando tomábamos un café o en los pasillos. Todo esto fue muy importante, ya que los grandes avances se producen cuando tu mirada se escapa de los cánones que tienes”, recuerda el investigador.

Cavieres destaca que su visión sobre la biología y la forma de mirar la naturaleza, son enseñanzas que Maturana traspasó con fuerza y que no sólo han contribuido a alimentar el conocimiento científico, sino que también, han inspirado e interpelado la manera de vivir en sociedad. “Yo me dedico a estudiar las interacciones positivas entre plantas, y en ese contexto, hemos podido ver que no todo se trata de competencia. La naturaleza nos enseña que las soluciones también van por el lado de la cooperación, algo que nos hace reflexionar más allá del problema científico, y nos muestra que podemos aprender de ello, para aprender a convivir mejor. Por todo esto, creo su legado es fundamental. Tras su partida corpórea, hemos visto además muchas reacciones de la gente, al destacar lo que él trasmitía sobre el amor, el escucharnos, la cooperación y de que, por sobre todo, somos seres emocionales”, concluye el científico.

Perfil de Maturana 

En 1950, Humberto Maturana ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. En 1954 se trasladó al University College de Londres para estudiar anatomía y neurofisiología, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller. Y en 1958 obtuvo el Doctorado en Biología de la Universidad Harvard, en Estados Unidos.

A nivel científico, realizó destacados aportes en el campo de la neurociencia cognitiva y en la comprensión del cerebro y la percepción. Así, estableció que es el ojo y el cerebro, no el mundo, lo que determina cómo percibimos, contribuciones que permitieron nutrir sus estudios sobre la teoría del conocimiento, que desarrollara junto al científico chileno Francisco Varela.

En los años 70´ fue reconocido por su teoría sobre la Autopoiesis, referida a la cualidad de un sistema, capaz de reproducirse y mantenerse por sí mismo. Dicha idea, plantea que todo ser vivo es un sistema cerrado que continuamente está creándose a sí mismo y también, reparándose, manteniéndose y modificándose.

En 1994 recibió el Premio Nacional de Ciencias, específicamente, por sus trabajos en el campo de la percepción visual en vertebrados.

Más allá de sus reconocimientos y carrera científica, Maturana construyó un gran camino reflexivo, en el que manifestó interrogantes como ¿qué es el vivir?, incentivando además su proyecto de crear una sociedad colaborativa, basada en el diálogo, el respeto y el amor.

Clase inaugural de la Facultad de Ciencias UCSC abordó el concepto de co-evolución entre biodiversidad y humanidad

En la actividad, que se desarrolló vía Zoom, contó con la presencia del Dr. Gilles Boeuf quien reflexionó sobre la relación ser humano-biodiversidad-medio ambiente.

Con presencia de autoridades universitarias, académicos, profesores, administrativos y la comunidad de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), se desarrolló con éxito la clase inaugural del año académico 2021 titulada: “Co-evolución entre biodiversidad y humanidad: ¿una resiliencia posible?”, a cargo del Dr. Gilles Boeuf, oceanógrafo, especialista en fisiología ambiental y biodiversidad, y profesor emérito de Sorbonne Université, Francia.

El encargado de dar inicio a la actividad fue el Decano, Dr. Antonio Brante, destacando que este año 2021 se cumplen 30 años de historia en la Facultad, y enfatizando en los esfuerzos que ha realizado toda la Facultad de Ciencias UCSC en tiempos de pandemia respecto al teletrabajo, agradeciendo todo el esfuerzo realizado por el equipo. 

Biodiversidad y humanidad

Co-evolución, biodiversidad y humanidad: ¿una resiliencia posible?, fue la interrogante con la que el Dr. Boeuf inició su ponencia. “El ser humano ha olvidado que es parte de la naturaleza y de la biodiversidad. Cualquier ser humano es hecho de células humanas, bacterias y que están en íntima relación”, sostiene el Dr. Boeuf. 

Existe una preocupación respecto a lo que se vive hoy en día, en gran parte por problemáticas como el cambio climático, lo que genera una intranquilidad. Para ello, un gran aliado es la ciencia, la que genera una clara base científica que va más allá de las opiniones, las denominadas fake news y genera un respaldo. 

Las razones de esta intranquilidad se traducen en múltiples interrogantes relacionadas con conceptos como el medio ambiente, la energía, el agua, la biodiversidad, el clima, poluciones y las interacciones entre el humano y la naturaleza. “Cómo hemos pasado de la domesticación del fuego a la energía nuclear. Hoy en día las revoluciones tecnológicas, biotecnologías, lo digital, los robots, las nanotecnologías. Un error grande es decir que vamos a cambiar todo y adaptarnos únicamente gracias a estas tecnologías. Esto puede servirnos, pero debemos cambiar también nuestra mente, en un sistema global de demografía muy importante”, enfatiza el Dr. Boeuf, destacando los recursos naturales y la cantidad de población que ha avanzado notablemente durante las últimas décadas.

Parte de estas soluciones tratan de enfatizar en la necesidad de cambiar el comportamiento y pensamiento humano. El investigador enfatiza en que existen 7 interrogantes que se relacionan con la crisis ecológica: “Crisis de la agricultura, falta de agua potable, pesquerías amenazadas, deforestación, colapso de la biodiversidad, contaminación y el cambio climático que se acelera. No lo podemos impedir, pero si podemos intentar de frenarlo y ayudar a la población a adaptarse al futuro”.

La problemática debe ser una prioridad, analizar las acciones a tomar son fundamentales y el poder de adaptación. En ese sentido, el Dr. Gilles Boeuf destaca: “Las ciencias participativas deben ser una prioridad. También, el biomimetismo y bioinspiración, es decir, sacar de la naturaleza las reacciones para resolver los problemas nuestros actualmente. Inspiración de la forma, el color, el mecanismo y las relaciones establecidas”. 

Un cambio y una adaptación que el investigador asegura que debe ser prioritaria. “Detener una economía suicida que consiste en hacer beneficio destruyendo o sobreexplotando la naturaleza. Es posible, pero debemos aceptar que debemos cambiar”, finaliza el Dr. Boeuf respecto a la importancia de este cambio. 

Investigadores de U. Santa María caracterizan bacterias de Valparaíso para la descontaminación de hidrocarburos

Por Ángela Sanhueza Tobar, periodista 
Dirección General de Comunicaciones

En el marco del proyecto Anillo GAMBIO, Constanza Macaya y Roberto Durán pudieron analizar cepas de bacterias capaces de degradar compuestos del petróleo, estudios fundamentales para su posterior aplicación en la limpieza de zonas contaminadas.

Un importante avance en la investigación sobre biorremediación de hidrocarburos llevaron a cabo científicos de la Universidad Técnica Federico Santa María, quienes estudiaron bacterias autóctonas de la Región de Valparaíso y sus posibles usos para la descontaminación de suelos y aguas.

La biorremediación consiste en el proceso de limpieza de zonas afectadas por sustancias dañinas, tales como hidrocarburos o metales pesados, a través de la actividad de microorganismos capaces de remover estos contaminantes. De esta manera se aceleran procesos que, de forma natural, podrían llegar a tomar décadas.

En el marco del proyecto Anillo GAMBIO, los investigadores del Laboratorio de Microbiología Molecular y Biotecnología Ambiental de la USM Constanza Macaya y Roberto Durán analizaron distintas cepas de bacterias capaces de degradar diésel, caracterizándolas y trabajando en formas de potenciar su actividad descontaminante.

Constanza Macaya.

“Como parte de mi tesis doctoral, estudio bacterias que pueden utilizar el diésel como alimento, como fuente de energía y carbono. Estas bacterias se aislaron en el estuario del río Aconcagua”, explica Constanza Macaya, becaria ANID y tesista del Doctorado en Biotecnología USM-PUCV bajo la dirección del Dr. Michael Seeger.

Combinando las propiedades de éstas con bacterias que ella aisló del altiplano en la región de Arica de Chile, Macaya trabaja para crear un consorcio que, al ser incorporado en el suelo, permitiría un mejor proceso de adaptación de las bacterias y con ello un mejor desempeño frente a la salinidad de ambientes como derrames de petróleo que se producen en el mar y suelos costeros. “Estas bacterias que resisten el estrés salino pueden ayudar a las que degradan hidrocarburos, complementándose”, afirma. Constanza Macaya ya publicó parte de su trabajo en una revista internacional de la American Society for Microbiology y lideró un capítulo sobre biorremediación publicado en un libro internacional.

Por su parte, para su tesis de magíster en Bioquímica, Roberto Durán investigó una cepa bacteriana que se obtuvo de la bahía de Quintero, posteriormente a un derrame de petróleo ocurrido en 2014. A partir de su caracterización, Durán analizó qué compuestos puede degradar, tales como el benceno y otros componentes tóxicos del petróleo, y qué tipos de estrés ambiental este microorganismo puede tolerar. Este trabajo se publicó en la prestigiosa revista Frontiers in Microbiology.

Dedicados a la ciencia básica

“En bacterias ambientales, no hay tanta investigación como en bacterias clínicas o bacterias relacionadas a humanos, de las que se sabe mucho y se han secuenciado miles de cepas”, manifiesta el especialista en bioinformática. “Sobre el tipo de bacteria que trabajé, solo había disponible el genoma de tres cepas en el mundo. Me gusta mucho crear esta información, porque es algo que no se tiene”, señala.

Roberto Durán.

Esta etapa de creación de conocimiento es fundamental para poder llegar a aplicaciones prácticas. “Eso es algo muy bueno que tuvo el Anillo GAMBIO, que nos permitió hacer investigación básica y generar información a nivel bioinformático sobre qué genes tienen ciertas bacterias, qué es lo que potencialmente podrían degradar; y teniendo toda esa información, podemos seleccionar qué experimentos hacer en laboratorio y desde ahí continuar a algo más aplicado”, expresa Constanza Macaya.

“No todo el suelo tiene las mismas condiciones. Hay suelos con más concentraciones de sal, o con ciertos fertilizantes y compuestos orgánicos, como el suelo agrícola. La biorremediación que se hace es muy sitio dependiente, entonces necesitamos este tipo de estudios para poder fundamentar qué bacterias usar según el sitio a descontaminar”, agrega la estudiante de doctorado.

“Uno no puede traer bacterias de otro país y probarlas en suelos de Chile, por ejemplo. Lo más probable es que no funcione”, agrega Roberto Durán. “Los suelos tienen sus propias comunidades y si uno agrega otra bacteria ajena, éstas la eliminan”.

“Todo esto marca el contexto de porqué es necesario caracterizar las bacterias de nuestro territorio, como patrimonio microbiológico. Cada situación de contaminación es sitio específica, entonces es necesario entender qué circunstancias tolera cada una de las bacterias, y qué características podrían ayudarnos para estos procesos de biorremediación”, finaliza.

Ministro de Ciencia encabeza reunión con OMS por iniciativa de polos tecnológicos para manufactura de vacunas COVID-19

Ante el interés global por aumentar el suministro y capacidades de manufactura de vacunas frente a esta y futuras pandemias, el ministro Couve invitó a la OMS a presentar su proyecto de instalación de centros de transferencia tecnológica para el desarrollo de vacunas de ARN mensajero a actores de gobierno, universidades, laboratorios e industria.

Para promover la participación de la comunidad científica nacional en procesos de investigación y desarrollo de vacunas COVID-19, esta mañana el ministro de Ciencia, Andrés Couve, se reunió con el director del Departamento de Servicio de Salud para América Latina y el Caribe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Dr. James Fitzgerald y el representante de la Organización Mundial de la Salud en nuestro país (OMS), Dr. Fernando Leanes.

El encuentro realizado de forma telemática y en el que también participaron representantes de los ministerios de Salud y Relaciones Exteriores, el comité asesor científico de vacunas del Ministerio de Ciencia, autoridades de la Universidad de Chile, Universidad de Antofagasta, Universidad Austral y la Universidad Católica y representantes de la industria, se enmarca en el llamado que realizó la OMS y sus socios para ampliar la capacidad de los países de ingresos bajos y medios para producir vacunas COVID-19 y ampliar la fabricación de estas herramientas fundamentales para controlar la pandemia alrededor del mundo. 

El proyecto de la OMS busca instalar una red de centros de transferencia tecnológica y diálogo con fabricantes interesados en distintos países. Esta iniciativa priorizará inicialmente la tecnología de vacunas de ARN mensajero, tecnología emergente que ha probado ser muy exitosa en vacunas COVID-19, pero podría expandirse a otras tecnologías en el futuro. La intención es que estos centros permitan el establecimiento de un proceso de producción a nivel industrial o semiindustrial que permita la capacitación y la provisión de todos los procedimientos operativos estándar necesarios para la producción y el control de calidad.

El dr. James Fitzgerald, señaló que “existe un reto para la equidad en el acceso a vacunas (…) Necesitamos superar barreras estructurales en los países que no solo impiden el acceso a inmunización sino también el acceso a tecnología para producir las vacunas. Felicitamos a Chile por el trabajo que han hecho desde el Gobierno, el sector privado y la academia para avanzar en este sentido”. 

“Para que Chile pueda asegurar nuestro abastecimiento oportuno y equitativo de vacunas COVID-19 u otras en el futuro, debemos considerar todas las alternativas disponibles. Esto incluye la opción de colaborar en iniciativas internacionales como la expuesta hoy por la Organización. Valoramos este primer acercamiento entre el Gobierno, academia, la industria en Chile con capacidad instalada y los laboratorios a la vanguardia en esta tecnología”, dijo el ministro Andrés Couve.

Sobre el proyecto de la OMS, Analía Porras, jefa de la Unidad de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias de la OPS/OMS señaló que “poder apoyar esta perspectiva de regionalización de la producción es importante. Esto no se trata solo de la producción de la vacuna, hay un interés de mirar la cadena de valor en su totalidad. Hoy mucha de la producción que sí existe en la región, está impedida por falta de suministros claves para el llenado y acondicionamiento de la vacuna. Cuando miremos la cadena productiva, vamos a mirar todos los elementos”. 

Startup Ciencia invertirá más de $5.300 millones en emprendimientos de base científico-tecnológico durante el 2021

La nueva versión buscará aumentar la masa crítica en emprendimientos de base científico-tecnológico, duplicando la cantidad de proyectos adjudicados y financiando con un monto de hasta $120 millones a cerca de 45 iniciativas durante un año. El programa que se incorpora a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, tendrá como foco durante este año promover emprendimientos científico-tecnológico que contribuyan a los urgentes desafíos sociales y ambientales del país y adicionalmente incorporará incentivos que motiven la participación de mujeres emprendedoras.

El ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve, junto a la subsecretaria de la cartera, Carolina Torrealba, y la directora nacional de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), Aisén Etcheverry, anunciaron que a partir de este jueves inicia la segunda convocatoria de Startup Ciencia, iniciativa que financiará con $5.315 millones emprendimientos de base científico-tecnológico durante el año 2021.

Durante esta nueva edición, Startup Ciencia duplicará los proyectos financiados, alcanzando un total de 45, con un cofinanciamiento de hasta $120 millones y con un plazo de ejecución de un año. Estos, además, se sumarán a los 19 ganadores del 2020.

Además, la iniciativa incorpora nuevos criterios de selección para impulsar la presencia de mujeres en Ciencia y Tecnología, aumentando el porcentaje de cofinanciamiento de un 85% a un 90% para aquellos emprendimientos que verifiquen que la directora de proyecto sea mujer o que al menos del 50% de la personalidad jurídica esté constituida con presencia femenina.

El ministro Andrés Couve, destacó que “nuestra agenda de innovación y emprendimiento busca potenciar el ecosistema, entre otras acciones mediante la generación de más empresas de base científica y tecnológica que agregan valor a nuestro sector productivo. Esto contribuye a avanzar hacia una economía del conocimiento incorporando áreas tan relevantes como la salud, la eficiencia energética y el manejo sustentable de recursos. Este año duplicaremos el número de proyectos de Start Up Ciencia y potenciaremos la etapa de aceleramiento y mentorías”.

La subsecretaria Carolina Torrealba, señaló que: “durante el 2021 Startup Ciencia tendrá un aumento en la inversión del 63%, pasando de $1.900 millones en 2020 a $5.300, los que nos permitirá duplicar el número de proyectos. Aumentar la cantidad de empresas científico-tecnológicas y potenciar su desarrollo es absolutamente crucial para el país, más aún en el mundo post pandemia: no existe ningún desafío social o ambiental que pueda abordarse sin el apoyo de la ciencia, la tecnología y la innovación. Por eso estamos fortaleciendo Startup Ciencia, que busca ser el impulso y el apoyo inicial que necesitan estos proyectos para despegar, y que promueven la inversión en innovación y desarrollo y una nueva economía para el país”.

Por su parte, la directora nacional de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), Aisén Etcheverry, destacó que: “este concurso para nosotros es muy relevante, ya que nos permite incorporar el emprendimiento de base científica tecnológica a la ANID, mejorando las posibilidades que tenemos de articular el conocimiento científico con la investigación aplicada. Esperamos aprender mucho con esta primera convocatoria, para hacer crecer estas capacidades al interior de la agencia”. 

Carolina López, gerenta de negocios de un kit olfativo rápido para detectar el Covid-19, indicó que “Startup Ciencia ha sido fundamental, ya que nos permitió profesionalizar, darle un nuevo formato al proyecto, una nueva presentación, crear una página web, mejorar la gestión de marketing e incluso obtener registros internacionales, en este caso con la FDA. Además, desde el ministerio hemos recibido mucho apoyo”.

Los proyectos que se encuentren interesados en postular en Startup Ciencia deberán contar con menos de 5 años desde su constitución y corresponder a las categorías de micro, pequeñas y medianas empresas cuyas ventas anuales no superen los 25.000 UF.

Las bases y postulaciones están abiertas a partir de hoy a las 13:00 horas hasta el jueves 24 de junio en www.startupciencia.cl

Investigadores diseñan material que imita las propiedades de un agujero negro

Metamaterial inteligente, capaz de autoensamblarse, fue realizado mediante análisis teórico y simulaciones numéricas, por lo que ahora pasará a fase experimental. El hallazgo, que podría tener múltiples aplicaciones tecnológicas, fue publicado hoy en la revista científica Physical Review Letters.

Los enigmáticos Agujeros Negros son zonas del universo cuya densidad es tal que ni la luz puede escapar de ellos. “Nuestro modelo imita una de las propiedades de dichos objetos cósmicos… Me refiero a que propusimos algo con la capacidad de impedir que la luz lo traspase”, afirma Marcel Clerc, académico del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile.

“Imagináte que tienes un material, mejor dicho un metamaterial que es capaz de cubrir una habitación. A ella no le llegará la luz, las ondas de radio, ni las ondas de choque. Lo que investigamos es algo que no existe, pero que cuando lo haga tendrá aplicaciones insospechadas”, explica el también subdirector del Instituto Milenio para la Investigación en Óptica MIRO.

Algo que no existe en la naturaleza

Los metamateriales “son materiales cuya estructura y diseño le otorga condiciones únicas… es algo así como dotarlo de inteligencia”, así lo explica Humberto Palza, director del Núcleo Milenio de Metamateriales.

David Pinto, estudiante del doctorado en Física FCFM de la Universidad de Chile y primer autor de esta investigación, buscó la manera de que este metamaterial pueda autoensamblarse (juntarse para crear una estructura) utilizando sus propiedades físicas y sin intervención externa o “combustible”. “Este mecanismo se basa en la inclusión de nuevos materiales artificiales capaces de orientar, por ejemplo, la propagación de la energía. Esto puede generar autoensamblaje de comportamientos intercalados, formando un patrón o estructura”, detalla.

El jóven investigador también señala que este descubrimiento se realizó mediante análisis teórico y simulaciones numéricas, por lo que ahora planean aliarse con investigadores de metamateriales para pasar a la etapa experimental y corroborar que el modelo de autoensamblaje se puede repetir en diferentes circunstancias, por lo que podría tener diferentes aplicaciones.

El trabajo aparece en la última versión de abril de la revista Physical Review Letters, con el título “Non-reciprocal coupling induced self-assembled localized structures” (“Estructuras localizadas auto ensambladas inducidas por acoplamiento no recíproco”.

Junto a David Pinto y Marcel Clerc, aparecen como autores, Karin Alfaro Bittner, académica de la Universidad Técnica Federico Santa María y René Rojas, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Instituto Milenio de Investigación en Óptica (MIRO)

Universidad de Chile rinde homenaje al profesor Humberto Maturana Romesín

En una emotiva ceremonia, presidida por el Rector Ennio Vivaldi, la comunidad de la U. de Chile recordó al biólogo, egresado, académico y Premio Nacional de Ciencias Naturales 1994, Humberto Maturana, uno de sus más insignes representantes. En la ocasión, se destacó su destacada trayectoria profesional, su investigación y sus reflexiones, una obra que trascendió distintas disciplinas y que tuvo una amplia resonancia a nivel global.

Con sentidas y emotivas palabras, recordando anécdotas y su larga trayectoria académica, tanto en nuestro país como en otras partes del mundo, la Universidad de Chile rindió homenaje –a través de una ceremonia remota  presidida por el Rector Ennio Vivaldi– al profesor Humberto Maturana Romesín, quien falleció el pasado jueves 6 de mayo a los 92 años de edad.

En el acto participaron Raúl Morales, decano de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile; Jorge Mpodozis, profesor de esta misma unidad académica; Vivian Budnik, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts; María Cecilia Hidalgo, académica de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile y presidenta de la Academia Chilena de Ciencias; y Ximena Dávila, cofundadora de Matríztica. Parte de su familia también estuvo presente en la actividad, entre ellos Marcelo y Alejandro Maturana, hijos del profesor, y Catalina, su nieta y doctora de la Casa de Bello.

También asistieron a la ceremonia virtual Alejandro Jofré, prorrector de la U. de Chile; Rosa Devés, vicerrectora de Asuntos Académicos; Faride Zerán, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones; Sonia Pérez, vicerrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios; además de los decanos Pablo Ruiz-Tagle, de la Facultad de Derecho; Irene Morales, de la Facultad de Odontología; Francisco Martínez, de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas; y Myriam Barahona, presidenta de FENAFUCH, entre otras autoridades y académicos.

La actividad se inició con una pieza audiovisual, donde se mostró -a través de imágenes- algunos pasajes de la vida del biólogo, así como leyendas de agradecimiento por los largos años que dedicó a la docencia quien es considerado uno de los más insignes maestros de la U. de Chile.

La trayectoria del profesor Humberto Maturana no solo fue reconocida dentro de Chile, también resonó en el ámbito internacional e incluso fue un sonado candidato al Premio Nobel. Esta experiencia en otras partes del mundo incluye su paso por el University College London, en 1954, donde estudió anatomía y neurofisiología. En 1958, obtuvo el Doctorado en Biología de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Entre 1958 y 1960 se desempeñó como investigador asociado en el Departamento de Ingeniería Eléctrica del Massachussets Institute of Technology (MIT). Sin embargo, en 1960 volvió a nuestro país para desempeñarse como ayudante segundo en la cátedra de Biología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, y entre 1965 y 2000 fue Profesor Titular del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de nuestro plantel.

Conceptos como la autopoiesis, las relaciones biológicas y preguntas sobre la humanidad, el lenguaje y la convivencia, son solo algunos de los ámbitos que volvieron al académico de la Universidad de Chile, un referente a nivel nacional e internacional.

Representante insigne de la Universidad de Chile

Durante la ceremonia de homenaje el Rector de la U. de Chile, Ennio Vivaldi, dijo que “Humberto Maturana representa en primer lugar una suerte de paradigma de la inteligencia, de la capacidad de ver, de leer entre líneas la realidad. Y, muy interesantemente, un hombre muy consciente de los límites de esa inteligencia cuando es el ser humano el que está operando y cómo eso se confunde con las emociones. A poca gente le he escuchado observaciones más profundas acerca de las emociones como a él”, comentó.

La máxima autoridad de nuestra institución agregó que “la Universidad de Chile ha tenido un privilegio infinito de que sea un lugar que se asocie con esta labor creativa de Humberto Maturana, que haya tantas personas que se hayan formado con él”.

Asimismo, el decano de la Facultad de Ciencias, Raúl Morales, comenzó sus palabras recordando que fue en 1971 cuando lo conoció. “Tuve ocasión de conocer al profesor Maturana siendo alumno de Biología Celular. Su empatía y calidez para acoger a los estudiantes lo hicieron ser siempre un referente estudiantil, no por su “enciclopedismo” sino por su capacidad reflexiva, y formulando preguntas fundamentales, no solo del ámbito biológico sino también de la vida cotidiana, que compartía con los más jóvenes”, señaló.

Relató además que en los años 60 “hubo un puñado de destacados académicos que buscaron generar un espacio para el desarrollo de la ciencia en Chile desde una perspectiva propia. Como un nuevo profesional que debía integrarse al quehacer de nuestro país. Entre esos visionarios estaba Humberto Maturana, quien, a los 37 años de edad, en 1965, se traslada al Departamento de Biología de nuestra Facultad”.

Jorge Mpodozis, académico de la Facultad de Ciencias, contó que “siempre me llamó la atención ese carácter de pensador audaz que el profesor Maturana tenía, era un pensador muy audaz”, y agregó que dicha audacia “se hacía evidente, la manera de ser audaz es perseguir de un modo serio y riguroso las consecuencias de su entendimiento, que por cierto era creativo y que alumbraba temas antiguos con luces nuevas, pero lo que hay detrás es ese rigor, esa seriedad en perseguir las consecuencias”.

“Fue un apasionado por la ciencia y la docencia”

Con esas palabras, Ximena Dávila, Co-fundadora de Matríztica recordó de Maturana que “era un apasionado por la ciencia y la docencia, amaba ser profesor. En sus años mozos era feliz con un pizarrón y un pedazo de tiza en la mano. Él sostenía que la tarea fundamental de la universidad es ser formadora de la juventud, tanto en el pensamiento crítico y certero como en el estímulo a su creatividad en la ciencia, las artes o el humanismo. Tarea esencial de la universidad, decía, es ampliar la capacidad reflexiva a sus alumnos”, aseguró.

Dávila relevó que “durante su vida como biólogo, científico, profesor y filósofo, Humberto tuvo dos hogares en su amado Chile, que acogieron su producción intelectual: la Universidad de Chile y luego Matríztica, en ambas nos maravilló con su presencia, genialidad y generosidad”. Por otra parte, destacó “su honestidad intelectual, su conversar sereno y profundo, que encantaba e inspiraba, su sonrisa, su exquisito sentido del humor, sus chistes y sus carcajadas, sus momentos de recogimiento reflexivo, sus silencios, sus preguntas, su escucha, su mirada, su bufanda, su cabello ruloso y ondulado”, describió.

Por su parte, María Cecilia Hidalgo, presidenta de la Academia Chilena de Ciencias, rememoró que lo conoció cuando ella había egresado de Química. “Tuve el privilegio de ver las reuniones iniciales en que una serie de personas muy destacadas de la ciencia chilena se reunían para analizar y generar la Facultad de Ciencias de la U. de Chile, lo que finalmente ocurrió en 1965”, compartió.

Pienso que debemos agradecer al profesor su generosidad al decidir volver a Chile, siendo que pudo quedarse en los más prestigiosos laboratorios extranjeros, pero él como otros de nosotros tenía la convicción de devolver al país lo que el país nos había entregado al darnos una educación prácticamente gratuita”, sentenció.

La académica de la Facultad de Medicina de la U. de Massachusetts, Vivian Budnik, agradeció por su parte la oportunidad de participar en esta ceremonia de homenaje. “Puedo decir que Maturana dejó en mí una marca indeleble y la necesidad insaciable de entender la organización de los seres vivos, dedicarme a la ciencia completamente, perseguir lo lúdico, el pensar, el experimentar, el indagar, y el saber por el saber mismo”, afirmó.

“Maturana entrelazó sus ideas en el tejido de nuestras neuronas. Maturana está todavía vivo y sus ideas siguen corriendo. Mi apreciación y respeto por el hombre, biólogo epistemólogo del conocimiento, pero también tiene mi respeto como humanista, enfrentándose a temas tan mundanos como enigmáticos, como el amor, el jugar de los niños, los conflictos que surgen en las relaciones humanas, los sentimientos que emergen de nuestro lenguaje”, concluyó.

Dentro de las distinciones recibidas por el profesor Humberto Maturana se encuentran el McCulloch Award, de la American Society for Cybernetics, el Doctor Honoris Causa de la Free University de Bruselas, la Medalla Abate Juan Ignacio Molina de la Universidad de Talca, y el Medal Gold de la United Kingdom Systems Society. Esto, por supuesto, además del Premio Nacional de Ciencias Naturales, que obtuvo en 1994.

Maritza Tapia, periodista Prensa U. de Chile. Fotos: Felipe Poga.

CEHUM habilitará jardín etnobotánico abierto a la comunidad

Con una inversión cercana a los 25 millones de pesos, y gracias a la adjudicación de un proyecto FONDART del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, el Centro de Humedales Río Cruces de la Universidad Austral de Chile, habilitará en un sector de sus dependencias un jardín abierto a la comunidad especialmente dedicado a plantar, conocer y aprender sobre plantas con usos tradicionales para la construcción, la alimentación y la sanación, entre otros.

Junto con la restauración de la casona de interés patrimonial y la implementación de un centro de interpretación ambiental en su subsuelo, el Centro de Humedales Río Cruces de la UACh tiene contemplado un ambicioso plan de habilitación una reserva natural en sus 6 hectáreas colindantes al humedal del río Cau Cau. Junto a un muelle y a una ciclovía, un sector será habilitado como un jardín etnobotánico único en el sur del país.

Ignacio Rodríguez, director ejecutivo del CEHUM, destacó que este proyecto sigue un principio eje para la institución. “Tenemos que entender la naturaleza desde distintas miradas y una de ellas es el conocer cómo las culturas -no solo las originarias, sino que en este caso también de los primeros colonos- utilizaron la flora nativa para sanarse, alimentarse, para construir y para crear productos de artesanía, por lo que este proyecto no solo forma parte del plan maestro de hermoseamiento de la casa, sino que nos permite generar una articulación entre el conocimiento tradicional y el científico que fortalezca a las comunidades frente a la conservación de su cultura y de su territorio”, sostuvo.

Este proyecto FONDART utilizará un sector del predio del CEHUM. Claudia Salinas, ecóloga paisajista -quien en conjunto con Carolina Masoli son las encargadas de ejecutar la iniciativa-, indicó que el espacio a intervenir utiliza parte de construcciones ya existentes originalmente (bebedero de animales, silo y torre de agua). “Este sector era originalmente el jardín trasero, que eran donde cultivaban frutales y otras plantas. Quisimos entonces rescatar esos usos tradicionales y culturales de los primeros habitantes de esta casa y diseñar un espacio donde aprender y conocer la inmensa variedad de plantas autóctonas que tiene el sur de nuestro país”.

Una de las características más llamativas del proyecto es que está diseñado de tal forma que desde el mirador de la torre de agua se puede observar la trama del paisaje rural valdiviano, “donde existen cursos de agua de líneas orgánicas que conforman campos de potreros, construidos por las personas para cultivar, con líneas regulares y texturas homogéneas, donde se irán separando las diferentes áreas del jardín”, indicó Claudia Salinas.

La especialista dijo además que se habilitará “una exhibición permanente de carácter recreativo, interpretativo y de educación ambiental, con el objetivo de generar cambios actitudinales y conductuales tanto en las comunidades del territorio del bosque valdiviano, como en la sociedad en general, rescatando siempre la arquitectura del paisaje.”

La habilitación y plantación contempla actividades interactivas con comunidades escolares y del sector para que sean parte de la co-construcción de este espacio interactivo que tendrá paneles explicativos y senderos para guiar la visita. 

Finalmente, Claudia Salinas explicó que el diseño contempla la separación de las plantas de acuerdo a los usos que tradicional o culturalmente se le otorga. De este modo habrá un sector para plantas que proveen material de construcción y otras herramientas como calafate, chaura, coirón, coligue o quila; para plantas alimenticias tales como amancay, chupalla, copihue, murta, nalca o zarzaparrilla; para plantas que proveen material para artesanía como chupón, calle-calle, junquillo, michay, voqui o matico; para plantas mágicas y ceremoniales como natri, palo negro, chaquihue, chilco o quil quil; y para plantas o árboles que actúan como corredores tales como arrayán, chaquihue, pelú, cola de zorro, ampe o boldo.

“DeMente: Dos cabezas piensan más que una”, el libro que desnuda los secretos del cerebro

Obra fue desarrollada a partir de hallazgos publicados en revistas internacionales especializadas, por 41 estudiantes de postgrado de la Universidad de Valparaíso. 

“DeMente: Dos cabezas piensan más que una” es el nuevo libro de divulgación científica, del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia, de la Universidad de Valparaíso, CINV, recién publicado por Editorial Catalonia. La obra corresponde a la segunda parte de la colección “DeMente”. Esta aborda en cinco capítulos distintos temas relacionados con el funcionamiento del cerebro escrito por 41 estudiantes de postgrado de la Universidad de Valparaíso. 

¿Es posible revivir un cerebro?, ¿Por qué a veces no podemos parar de comer?, ¿Una infección intestinal puede provocar Parkinson?, ¿Qué tan inteligentes eran los dinosaurios?, ¿El celular puede modificar el cerebro? son algunas de las preguntas planteadas en el libro y que son respondidas a través de un lenguaje cercano y didáctico por los autores de cada uno de los artículos. 

El libro recoge diversos hallazgos recientemente publicados en revistas internacionales y los traslada a un relato amigable, haciendo dialogar evidencia científica con temas cotidianos y con elementos de la historia y la cultura. Los cinco capítulos del libro son: “El cerebro, un hueso duro de roer”, “La naturaleza es sabia”, “No solo de trabajo vive el hombre”, “Mente sana en cuerpo sano” y “Ojos vemos, corazones no sabemos”.

“Para el CINV este segundo tomo de DeMente es un éxito de nuestra aproximación hacia la ciudadanía, porque nuevamente el Centro logra acercar la neurociencia de una manera cariñosa, de un modo entendible y de la forma más profunda al público en general. Los científicos suelen blindar sus estudios con un lenguaje impenetrable y los publican en revistas especializadas de acceso restringido. Por lo tanto, para nosotros este libro es un verdadero orgullo, que demuestra que es posible llevar la ciencia a los lugares más insospechados del país e incluso atravesar fronteras.  Esta colección nos permite que las personas tengan una mayor comprensión de la mente y de nosotros mismos” destaca el Dr. Ramón Latorre, director del CINV y Premio Nacional de Ciencias. 

El prólogo de Agustín Squella

El prólogo de “DeMente: Dos cabezas piensan más que una” estuvo a cargo de Agustín Squella, doctor en derecho, académico y Premio Nacional de Humanidades, quien declara que, “este libro como todas sus publicaciones dan cuenta del precioso trabajo que realizan allí investigadores y estudiantes, con un ojo puesto en el avance del conocimiento y el otro dirigido a un público atento e inquieto por saber más acerca de neurociencias y de cómo estas no se encuentran volando lejos, sino muy cerca de nuestras preocupaciones más básicas como especie. El Centro hace buena ciencia, muy buena ciencia, y sabe también la importancia que tiene la difusión científica. 

Agrega que “DeMente, trata precisamente de eso, de la mente y del cuerpo que la hace posible a la vez que reconocible, sumándose a la abundante bibliografía que está produciendo el esfuerzo de divulgación de un saber –la neurociencia- o de unos saberes –las neurociencias- que no dejan pasar un solo día sin sorprendernos con sus avances y con las sorprendentes tecnologías a que dan origen, produciéndonos tanta fascinación como inquietud.

Acercando la ciencia a la comunidad

El Dr. Ramón Latorre agrega que “en esta segunda obra se invitó a 41 autores y científicos jóvenes que forman parte de los programas de Magíster y Doctorado en Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, quienes participaron en esta creación con sus análisis sobre temas de interés mundial. 

“El CINV ha tomado como una bandera de lucha el poder llevar la neurociencia al público en general. Además, tiene el valor que es producido por los estudiantes de post grado y post doctorado que el día de mañana serán los encargados de liderar la ciencia moderna en nuestro país. DeMente abarca todos los aspectos de la neurociencia, desde sus bases moleculares hasta sus implicancias para la sociedad, pero utilizando un lenguaje cotidiano y ameno, comprensible para todos”,

Mientras la primera edición contaba con 28 profesionales, en esta nueva versión 21 hombres y 20 mujeres se reunieron semanalmente a instancias del CINV para seleccionar investigaciones publicadas en revistas especializadas para luego editarlas, de modo que la ciencia de vanguardia y de alta complejidad esté accesible a la mayor parte de la sociedad

Los creadores de esta iniciativa y editores del libro son los neurocientíficos de CINV, Dres. Oliver Schmachtenberg y Jesús Olivares. Esta idea nace como una experiencia colaborativa con el diario electrónico El Mostrador que, desde el año 2014, publica la sección “NeuroNews” elaborada por el CINV, en una alianza inédita entre este medio y el centro de excelencia.

“Nosotros enseñamos a convertir un artículo científico en una noticia que pueda ser comprensible para todas las personas, con un lenguaje simple y sencillo, pero sin perder calidad en cuanto al contenido de la información que se está entregando”, explica el Dr. Oliver Schmachtenberg.

El Dr. Latorre destaca la importancia que significa para el Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso el lanzamiento del segundo tomo de “Demente”

Juan Carlos García, director ejecutivo de CINV señala que “en el año 2020 -y a raíz de la pandemia del coronavirus- la ciencia pasó a ser protagonista de la contingencia mundial. Así la sociedad comenzó a utilizar conceptos que estaban relacionados principalmente al ámbito científico. Por lo tanto, ‘DeMente: dos cabezas piensan más que una’, nos permite acercar investigaciones de vanguardia al público en general. Creemos que el conocimiento se construye gracias al aporte colaborativo, hecho que además requiere integrar las disciplinas. Y justamente esta colección es un reflejo de ese esfuerzo que soñamos y que esperamos continúe creciendo. El éxito de la primera publicación “De Mente” no solo ha impulsado este segundo libro, sino también la creación de la colección “Cerebros de bolsillo” alianza entre el CINV y Editorial Catalonia, que espera seguir ampliando el número de publicaciones que acerquen el conocimiento científico a la sociedad en Chile y América Latina”.

Por su parte, el Dr. Jesús Olivares destaca que “no es habitual que un libro de divulgación de la ciencia tenga este éxito, esto se debe principalmente, a que la neurociencia –junto con la astrofísica- es una de las áreas científicas más visibles y que lidera las investigaciones nacionales. Además, los artículos de DeMente 2 están muy bien escritos y son muy llamativos porque plantean temas tan interesantes como la posibilidad de crear nuevas neuronas en cerebros adultos, los efectos de la música triste en las personas, la existencia de un reloj cerebral que controla la agresividad o descubrir la fábrica de los sueños”.

“Mente sana en cuerpo sano”

Es el nombre del capítulo 4, el cual aborda principalmente situaciones que se relacionan con la salud y el sistema nervioso, como es el caso del COVID-19, el cual ha sido descrito como un cuadro respiratorio que incluye fiebre, tos y fatiga. No obstante, a las pocas semanas de su aparición, comenzaron a reportarse manifestaciones neurológicas y en otros sistemas asociadas a la enfermedad.

Con esta información la estudiante de doctorado en neurociencia Constanza Contreras elaboró el artículo “El coronavirus también ataca al cerebro” que se refiere al primer análisis neurológico de 214 pacientes contagiados con el virus SARS-CoV-2 en tres centros hospitalarios de Wuhan, la localidad china donde se detectó el primer caso de la enfermedad. Del total, el 36,4% presentó manifestaciones neurológicas, siendo las más frecuentes mareos y dolores de cabeza, y alteraciones del gusto y del olfato. Además, los casos severos mostraron menos síntomas comunes a COVID-19, como fiebre y tos, y más síntomas neurológicos, como accidente cerebrovascular, alteraciones de conciencia, desorientación y daño muscular.

¿Qué pueden tener en común Salvador Dalí, Muhammad Ali y el actor Robin Williams? Bueno, todos padecieron una patología que afecta a cerca de siete millones de personas a nivel global: la enfermedad de Parkinson.

En el artículo, “¿Una infección intestinal puede provocar Parkinson?”, el estudiante de doctorado en neurociencias Javier Cavieres se refiere a diversas investigaciones de los últimos años que indican que el intestino tendría un rol fundamental en la muerte de las neuronas del movimiento. De este modo, un cambio en la población bacteriana que coloniza nuestro intestino sería una condición favorable para el inicio de la patología.

El Dr. Juan Ahumada nos explica la existencia de grupos de investigadores que están realizando importantes esfuerzos para crear algoritmos que puedan ayudar en los diagnósticos médicos de una forma rápida y precisa de diversas enfermedades neurológicas. Una de ellas es la esquizofrenia, un cuadro psiquiátrico invalidante y crónico que afecta al uno por ciento de la población mundial. 

De la mano de la estudiante de Licenciatura en Ciencias Maia Zabel y el artículo “¿Se puede vivir con medio cerebro?” conoceremos la hemisferectomía, una técnica quirúrgica realizada por primera vez en humanos en 1923 y que consiste en extirpar o inhabilitar uno de los hemisferios del cerebro. Desde esa fecha, y con algunos cambios para mejorar el procedimiento, se ha venido implementando como solución a casos de epilepsias convulsivas extremas que no respondan a otros tipos de tratamientos, y donde la condición de los enfermos es progresiva y amenaza con causar daños en el resto del cerebro en el caso de no ser detenida.

DeMente y sus creadores:

Los artículos de este libro, fueron elaborados por 41 estudiantes de postgrado que participaron en los talleres de Neuronews del CINV. Ellos son: Adolfo Agurto, Juan Ahumada, Hugo Almarza, Daniel Álvarez, Hernán Álvarez, Juan José Alvear, Carlos Ancatén, David Ballesteros, Mateo Barría, Bárbara Cádiz, Víctor Calbiague, Sandra Cárdenas, Antonia Cavieres, Javier Cavieres, Macarena Churruca, Constanza Contreras, Evelyn Cordero, Daniela De Giorgis, Scarlett Delgado, Alejandra Díaz, Tania Dib, Maximiliano Elgueta, Claudia García, Enrique García, Francisca García, Camila González, Jorge González, Cristóbal Ibaceta, Ariane Luttecke, Paula Mujica, Joel Novoa, Jesús Olivares, Nicolás Palanca, Ronakarina Pires, Christian Poblete, Sandra Reyes, Nicole Sanguinetti, Patricio Soto, Kiyoko Suzuki, Felipe Tapia y Maia Zabel.

(Por: María Mercedes Barraza C. Agencia: Inés Llambías Comunicaciones).

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