“H2V Iniciativa Hidrógeno Verde” se denomina el documento de trabajo que los presidentes de las comisiones de Futuro y Minería del Senado –Guido Girardi y Rafael Prohens- entregaron al ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, con el fin de contribuir a que el país avance hacia ser carbono neutral.
Los presidentes de las comisiones Desafíos del Futuro y de Minería y Energía del Senado, Guido Girardi y Rafael Prohens, respectivamente, presentaron al ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, el documento “H2V “H2V Iniciativa Hidrógeno Verde” que busca ser una contribución al desarrollo de esa industria en nuestro país.
El documento, editado por la Sección Estudios de Biblioteca del Congreso Nacional (BCN), reúne las reflexiones, propuestas y acuerdos alcanzados en cuatro meses de trabajo por una cincuentena de parlamentarios, científicos, académicos y expertos en el tema convocados con ese objetivo por las comisiones de Futuro y Energía.
En la oportunidad, además de las intervenciones de los senadores Girardi y Prohens y del ministro Jobet, también expusieron los presidentes de los cinco subcomités de trabajo: Romina Cid (Capital Humano); Antonio Sánchez (Energías); Marcela Angulo (Minería); Carlos Busso (Transporte); Daniel Serafini (Usos industriales).
Los parlamentarios también anunciaron que presentarán una ley marco -que la próxima semana socializarán en el Congreso en busca de firmas de respaldo- que busca viabilizar legislativamente el proceso y que tiene por objetivo: “fomentar las tecnologías de hidrógeno verde, transitar hacia una matriz energética basada en hidrógeno verde, y promover el liderazgo del país como potencia energética limpia a nivel mundial”.
El senador Girardi agradeció a “nuestros socios en esta aventura”, afirmó que “la nueva era digital será conocida como la civilización del hidrógeno” y agregó que “necesitamos una visión compartida de proyecto país, porque si cada gobierno tiene su propio derrotero y no hay una apuesta de continuidad, nunca vamos a avanzar en estas materias”.
Por su parte el senador Prohens señaló que “es demasiado importante que el país avance todo lo rápido que se pueda y ponernos a la vanguardia de producción de energía limpia para Chile y el mundo”. Y agregó “cuenten con nosotros y esperamos que el Gobierno se sume a la iniciativa que va a nacer de este mismo estudio y que podamos sacar las leyes necesarias para impulsar el desarrollo de esta energía en nuestro país”.
En tanto el ministro Jobet manifestó que “da gusto ver esta convocatoria tan amplia y diversa” y afirmó que “Chile es el país que tiene el mayor potencial para producir y exportar H2V a costos que lo hagan competitivo con los combustibles fósiles. Tenemos oportunidades muy grandes”.
Centro Nacional en Información en Salud (CENS) proveerá al ecosistema de salud digital local un modelo de análisis y revisión para resguardar la la calidad de las distintas plataformas de servicios de atención a distancia.
Basado en una norma ISO, el protocolo permitirá certificar el funcionamiento de las plataformas a través de un proceso cualitativo de evaluación, garantizando confianza para los pacientes y los profesionales.
En 2019, año en que casi el 50% de las atenciones médicas en Chile fueron por esta vía, CENS analizó previamente la implementación de ocho soluciones tecnológicas disponibles como parte de un trabajo colaborativo con Fonasa y el Colegio Médico.
El Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) habilitará un sistema de evaluación y revisión de plataformas tecnológicas de telemedicina en Chile. Este Centro –integrado por cinco universidades y diversos actores del sector sanitario nacional– entregará, a las soluciones que cumplan con los estándares, el Sello de Calidad de Software en Telemedicina. Este acreditará diversos aspectos relativos a la calidad técnica y clínica en su implementación.
Se estima que cerca del 50% de las prestaciones médicas en Chile se realizaron por canales remotos durante la pandemia. Tras esta rápida adopción, CENS proyecta un sostenido incremento del uso de la telemedicina y otros sistemas de monitoreo de pacientes, principalmente en la atención primaria, en el transcurso de esta década.
La Dra. May Chomalí, directora ejecutiva del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud, explicó que la iniciativa busca proveer beneficios tanto para los pacientes como para los profesionales de la salud.
“Una consulta por telemedicina no es lo mismo que una presencial. Estamos en ambientes desconocidos para los usuarios y los prestadores, y entre medio está la tecnología. Es necesario y urgente establecer un estándar en su desarrollo e implementación”.
La especialista en salud pública de la Universidad de Chile remarcó que en nuestro país los médicos no están educado ni habituados a este tipo de canales de atención, así como tampoco los usuarios, por lo que para ambos es fundamental generar instancias de evaluación de calidad y seguridad de las herramientas, puesto que “estas vías de atención van a perdurar en el largo plazo”.
“Estas tecnologías pueden ser muy robustas, pero también pueden eventualmente poner en riesgo al paciente o el profesional, ya sea porque se filtre la información o se corte la señal en la mitad, entre otras situaciones. Y el sello de calidad tiene que ver con eso: certificar que las plataformas que se está usando cumplan ciertos requisitos de fiabilidad, seguridad y usabilidad”.
“Con la pandemia se están haciendo consultas incluso por teléfonos, lo cual es entendible en una emergencia sanitaria. Pero estamos pensando en el mediano y largo plazo, en que si esto vino para quedarse se tiene que hacer en buenas condiciones. Esto es un poco lo mismo que ha pasado con la acreditación de los hospitales o la bioequivalencia de los medicamentos, una serie de ejemplos en los cuales hay alguien que está diciendo cuándo se cumple el estándar”.
Revisión cualitativa
El Sello será lanzado este 14 de enero y operará bajo la norma internacional ISO 25010, creada para describir la calidad de un software a través del cumplimiento de sus características. Para este caso en particular, el protocolo evaluará fiabilidad, usabilidad, seguridad y compatibilidad, en dos dimensiones: técnica y clínica.
“La expectativa es que los ciudadanos puedan exigir que las plataformas que se ofrecen para la atención remota, operen bajo esta certificación, tal como se exige que un profesional o clínica estén acreditados por organismos reguladores. También esperamos que instituciones públicas y privadas que estén operando bajo canales remotos se interesen por obtener la certificación. Ya hay interés de algunas por hacerlo una vez que el proceso se abra”, añadió la Dra. Chomalí.
El Sello analiza todo el proceso de atención y se alinea con dos instrumentos: la Guía de Buenas Prácticas y Recomendaciones para el Uso de Telemedicina durante la Pandemia de Covid-19 en Chile , también creada por CENS; (recientemente destacada por la Organización Panamericana de la Salud) y los Lineamientos para el Desarrollo de la Telemedicina y la Telesalud en Chile del Ministerio de Salud.
Eric Rojas, jefe del área de Calidad del centro , subrayó que el instrumento busca entregar confianza a todo el ecosistema y a impulsar la utilización de soluciones que respondan a los objetivos de calidad dispuestos por un organismo técnico como CENS. Y que al mismo tiempo, el diagnóstico también ayudará a que los proveedores de plataformas puedan ser parte de un proceso de mejoramiento continuo que ayude al acceso y la calidad de la salud.
“En Chile no hay un ente regulatorio que verifique la calidad de las prestaciones de teleconsulta, esto hace que nuestro Sello venga a llenar en ese vacío y permita a los pacientes e instituciones que quieren comprar y utilizar estos servicios, conozcan las características básica de calidad técnica y clínica para utilizar estas soluciones”.
Una vez que el proveedor de una plataforma accede al proceso, las soluciones pasan por una revisión cualitativa, por parte de un equipo técnico clínico de CENS, quienes verificarán las respuestas y la evidencia entregada como respaldo sea consistente con la problemática que los desarrolladores declaran abordar con el producto. Al terminar con éxito la revisión, el software recibe el Sello CENS de Calidad de Software en Telemedicina.
Brechas y oportunidades
En 2019, donde la masificación de las teleconsultas permitió mantener atenciones médicas durante la pandemia, el equipo del área de Calidad del CENS –un centro apoyado por Corfo y cinco universidades chilenas para impulsar la transformación digital de la salud– evaluó un total de ocho plataformas.
El estudio fue apoyado por el Colegio Médico y Fonasa, y contempló el análisis de diversas soluciones tecnológicas. El proceso arrojó hallazgos positivos y también oportunidades de mejora en las atenciones por canales remotos. Se evaluaron cuatro módulos de sistemas de información para videollamada, uno de atención médica domiciliaria con videollamada, uno de telerehabilitación y dos de monitoreo de signos vitales.
Entre sus hallazgos, este diagnóstico preliminar arrojó que los sistemas de atención telemédicas en Chile tenían diversas oportunidades de mejora, como por ejemplo su diseño, el exceso de validaciones (RUT, fechas) y clics, y la falta de capacitación de los profesionales en el uso de estas herramientas digitales.
Mientras, algunos puntos positivos fueron la calidad de video, el uso de estándares de interoperabilidad, la posibilidad de compartir información por parte del paciente y su diseño “responsive” (o uso en cualquier dispositivo táctil).
Eberth Sáez, ingeniero de Operaciones de CENS, quien fue parte del equipo de especialistas que analizó las soluciones, valoró que “existe interés en las empresas de mejorar lo que tienen y eso se demuestra en el interés por acceder a este proceso de revisión, que asegura un piso mínimo para funcionar en el mercado chileno. Y las que no lo obtienen, pueden recibir recomendaciones para lograrlo”.
(Por: Luis Francisco Sandoval. Agencia Inés Llambías Comunicaciones).
El asombroso trabajo de una joven microbióloga de Burkina Faso
Barkissa Fofana cree que la microbiología es clave para lograr que la tierra degradada se vuelva verde y productiva de nuevo, y está investigando para demostrarlo.
“Debemos hacer algo para abordar los problemas ambientales que causan el cambio climático, la desertificación y el crecimiento demográfico”, asegura Barkissa desde una plantación de acacias a las afueras de Djibo, en la región del Sahel, al norte de Burkina Faso.
Barkissa, microbióloga del Instituto de Investigación Ambiental y Agrícola de Burkina Faso (INERA) de 30 años de edad, se interesa en particular por el papel de los microorganismos para solucionar estos problemas.
Tomemos el ejemplo de la fijación de nitrógeno, explica. Hay bacterias capaces de transformar el gas nitrógeno en el aire en compuestos de nitrógeno que las plantas pueden usar como fertilizante natural. Algunas de estas bacterias son simbióticas: entran en una planta a través de sus raíces y hacen que el nitrógeno esté disponible para que la planta huésped pueda crecer.
La plantación de acacias es su campo de pruebas. Aquí monitorea el desarrollo de estos árboles productores de goma, que han sido inoculados con diferentes bacterias y hongos simbióticos naturales. Quiere saber si -y cómo-, ayudan a los árboles a ser más resistentes a la sequía, crecer mejor y producir más goma.
Las parcelas de restauración forman parte del programa Acción contra la Desertificación (AAD, por sus siglas en inglés) de la FAO que apoya la iniciativa de la Gran Muralla Verde en Burkina Faso. La investigación de Barkissa -resultado de la asociación entre el INERA y el programa AAD-, es un ejemplo de cómo el programa trabaja para hacer que las tierras degradadas en el Sahel sean nuevamente verdes y productivas.
En esta región, donde los desafíos que plantea el cambio climático y la desertificación son especialmente graves, las precipitaciones apenas superan los 400 mm anuales y la tierra está severamente degradada. Hasta el momento, la AAD ha iniciado la restauración de más de 7 000 hectáreas en Burkina Faso.
La investigación de Barkissa refuerza el trabajo de restauración de AAD en esta área del Sahel. Tras más de un año en el experimento, las mediciones de Barkissa resultan alentadoras, y el programa AAD tiene como objetivo que estos útiles microorganismos estén a disposición de la población local. Ya están en marcha iniciativas de capacitación sobre cómo inocular sus semillas y plantas.
Al preguntarle sobre su motivación, Barkissa dice que optó por estudiar agronomía porque le gustan las plantas y siempre quiso trabajar en el campo. Sus padres la han apoyado desde el principio. Pero a veces echa de menos estar con su familia. Hay un largo camino de regreso hasta su casa en Bobo-Dioulasso, la segunda mayor ciudad de Burkina Faso, en el sur del país, donde su padre tiene un taller de vulcanizados y su madre vende condimentos frente a la puerta de casa.
Barkissa espera defender su tesis a principios de 2020. Confía en que los resultados de su investigación pueden ayudar al Sahel a alcanzar su objetivo. Y sin duda pondrá de su parte: “Siempre he tratado de hacer todo lo posible para que las cosas funcionen”.
El programa AAD apoya a las comunidades rurales en África -así como en el Caribe y el Pacífico-, con la restauración a gran escala de las tierras degradadas, estimulando el crecimiento económico y el desarrollo. Este programa es un actor clave de la iniciativa de la Gran Muralla Verde, el proyecto estrella de África para combatir el cambio climático y la desertificación. Esta iniciativa ha logrado crear paisajes productivos en el norte de África, el Sahel y el Cuerno de África para combatir la inseguridad alimentaria y la pobreza en la zona. Para febrero de 2019, el programa AAD habrá llegado a cerca de 500 000 personas y logrado restaurar aproximadamente 50 000 hectáreas de tierras degradadas.
A través de biomarcadores, equipo multidisciplinario de científicos logró recopilar datos paleoceanográficos del Estrecho de Bransfield, una de las zonas antárticas más afectada por el cambio climático.
Daniela Jofré, Centro IDEAL. En los últimos años y de manera acelerada, la Península Antártica Occidental ha sufrido diversas variantes en su temperatura. Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), el Océano Austral ha absorbido en gran parte el calor atmosférico generado por la actividad antropogénica, siendo primordial el análisis de este fenómeno y cómo está afectando a la biodiversidad presente en el lugar.
Para conocer el impacto de las variables ambientales en el Océano Austral, un equipo multidisciplinario de investigadores realizó una larga data de información paleoceanográfica en el Estrecho de Bransfield, ubicado entre la Península antártica y las islas Shetland del Sur.
Tras recopilar testigos de sedimentos a bordo del buque alemán Polastern, científicos chilenos y alemanes llevaron a cabo una reconstrucción de la zona analizando biomarcadores, microorganismos como diatomeas y TEX86 (lípidos provenientes de bacterias como las arqueas), además de dataciones a fin de determinar un modelo de edad. Gracias a estos parámetros, se pudo recopilar 240 años de información sobre los cambios ambientales y la variabilidad de hielo marino en la zona.
“Se realizaron ecuaciones de transferencia a partir de los datos de abundancia de ciertos grupos de diatomeas, los que sirvieron para estimar paleotemperaturas y cobertura de hielo”, comentó la Dra. Lorena Rebolledo, investigadora del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh) y coautora del estudio.
La investigación dio cuenta de las diferencias en los testigos de variabilidad geográfica. Los testigos de sedimentos más cercanos a la Península Antártica estuvieron influenciados por las masas de aguas del Mar de Wedell (más frías), mientras los del lado sur fueron afectados por las aguas del mar de Bellinghausen (más cálidas) y las intrusiones marítimas provenientes de la Corriente Circumpolar Antártica (CCA).
La importancia del estudio radica también en la presencia y variabilidad del hielo marino en la zona. “Este elemento es muy importante para organismos como es el krill, que se alimenta de las diatomeas que se adosan al hielo marino. En periodos con mayor cobertura existe mayor reclutamiento de krill y mayor biomasa de organismos que consumen esta especie, como ballenas y pingüinos, versus otros años con menor cobertura de hielo marinos, lo que deriva en una menor productividad primaria”, manifestó la Dra. Rebolledo, quien también es investigadora del Instituto Antártico Chileno (INACh).
El estudio, a su vez, concluyó que los cambios en la capa del hielo marino no solo están relacionados con la entrada de agua cálida y el aumento de la temperatura en la superficie del mar, sino además con otras variables ambientales como el Modo Anular del Sur (o SAM, por sus siglas en inglés) y el fenómeno de El Niño.
La investigación, en la que participaron investigadores del Instituto Alfred Wegner, Universidad de Bremen (Alemania), Pontificia Universidad Católica del Norte, Centro COPAS Sur-Austral de la Universidad de Concepción (UdeC) y el Centro Scripps de Estados Unidos, fue publicada en la revista científica Climate of the Past.
“Para lograr nuestras metas de incorporar la electromovilidad en Chile es fundamental contar con talento profesional y técnico formado en nuestro país. Para esto hemos desarrollado un Programa de Desarrollo de Capital Humano en Energía, donde gracias a la articulación publico privada y a colaboraciones con organismos como SENCE y Chilevalora, se levantarán perfiles laborales y los planes formativos, de profesionales, técnicos y operarios, empleos y trabajos que se requieren para apoyar el desarrollo de esta tecnología en nuestro país” señaló Francisco López, subsecretario de Energía.
En el marco del seminario Electromovilidad en Chile: escenarios de implementación y desarrollo de Capital Humano, se presentaron los resultados de un estudio encomendado por el Ministerio de Energía al Observatorio Laboral Metropolitana de SENCE, ejecutado por el Centro de Políticas Públicas UC y OTIC SOFOFA.
En la instancia, el subsecretario de Energía, Francisco López, señaló que “la promoción de la Electromovilidad se ha convertido en parte de una política pública necesaria, para que nuestro país siga creciendo de manera sostenible. Ésta tendrá un rol fundamental en nuestro plan de mitigación, para alcanzar la carbono neutralidad al 2050”.
El estudio precisamente revela que la movilidad eléctrica en el país es incipiente, identificando las principales barreras y facilitadores para esta transición. “Este análisis revela que, para la transición, es fundamental la incorporación de políticas públicas y leyes que generen que los vehículos eléctricos sean competitivos respecto a los de combustión, se priorice la construcción de infraestructura de carga y que se introduzcan políticas monetarias y no monetarias que sirvan de incentivo a la Electromovilidad. Además, se necesita promover la disponibilidad de mano de obra de los perfiles laborales más requeridos, en áreas afines a esta tecnología”, señaló Ángeles Morandé, coordinadora del Observatorio Laboral Metropolitana.
Necesidad de capital humano
De acuerdo al análisis, sólo el 0,33% de las ventas de vehículos en 2020 fue de autos eléctricos e híbridos, lo que corresponde a 200 y 671 unidades, respectivamente, de un total de 871. Estas cifras constatan que aún no existe una industria consolidada como para modelar la demanda laboral en un futuro próximo. Sin embargo, los hallazgos en materia de capital humano, señalan que la masificación dela electromovilidad requerirá nuevas especializaciones, certificaciones, reconversión y capacitación a trabajadores, para lo cual la actualización de las mallas y la adaptación de los establecimientos de educación técnica media y superior es indispensable.
“Este trabajo conjunto entre el Ministerio de Energía y el Observatorio Laboral del SENCE nos va a permitir ayudar a preparar a las personas que trabajarán en un tema tan relevante como el desarrollo energético. El objetivo es adelantarnos a las necesidades de este mercado en cuanto a capital humano y, desde SENCE, nuestro compromiso es ser un aporte, desde la capacitación, para estos empleos y tener un impacto en las políticas públicas”, destacó el Director Nacional de SENCE, Juan Manuel Santa Cruz.
Con los avances que se proyectan, se puede establecer que los principales perfiles laborales que se requieren para la transición a la Electromovilidad en el país, son Eléctricos certificados y Mecánicos automotrices y de maquinaria pesada, principalmente de nivel técnico superior o profesional.
Los primeros se requerirán mayormente para la instalación de cargadores, que se proyectan en 190.000 al año 2030. Para esto, serán necesariostécnicos eléctricos, ingenieros civil electricista, ingenieros en ejecución electricista, cuyas tareas se centrarán en la instalación, operación y mantenimiento de la infraestructura de carga.Los mecánicos automotrices y de maquinaria pesada serán necesarios para la inspección, diagnóstico, mantenimiento y reparación de vehículos y buses eléctricos.
Además, se constató que – en menor medida- también se requerirán conductores de buses, taxis y colectivos, con nuevas habilidades. Por otro lado, personal de asistencia en ruta, como carabineros, bomberos y paramédicos, quienes requerirán capacitaciones en esta tecnología para maniobrar con seguridad los vehículos eléctricos en caso de emergencia. También se requerirán planificadores urbanos para el diseño de la construcción de la infraestructura de carga en cada ciudad del país y vendedores especializados para la comercialización de estos autos.
Este estudio fue analizado y comentado, durante el seminario, por Gabriel Prudencio, jefe de División de Energías Sostenibles del Ministerio de Energía; Héctor Henríquez, director sectorial de Mantenimiento y Logística de INACAP; y Fernando Saka, director ejecutivo del Directorio de Transporte Público Metropolitano.
Iniciativa de la Comisión Especial del Senado “Desafíos del Futuro” se realizará el próximo lunes 18 vía streaming.
La pandemia ha resaltado la importancia de la ciencia y la tecnología para el progreso y, cómo no, la subsistencia o salud de las personas. Con esta premisa de base, la Comisión Especial del Senado “Desafíos del Futuro” ha organizado desde hace diez años el evento “Congreso Futuro” y que en esta ocasión tiene a la incertidumbre con concepto central. La serie de conferencias se realizarán desde el lunes 18 al jueves 21 de enero (https://congresofuturo.cl/agenda-2021/).
Como en años anteriores, Magallanes tendrá su propia versión del Congreso Futuro, la sexta, el día 18 de enero y estará enfocada en temas diversos, pero cada día más relevantes. El primer panel se denomina “Desafíos antárticos y biodiversidad”, será moderado por el Dr. Marcelo Leppe, director del Instituto Antártico Chileno, y comenzará a las 09:00 h. Ahí expondrán el Dr. Huw Griffiths, investigador del British Antarctic Survey, ganador de la Medalla SCAR del Comité Científico de Investigación Antártica y que se ha especializado en biodiversidad polar y su conservación. Le seguirá la Dra. Juliana Vianna, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile y que se ha destacado por su trabajo en genómica de pingüinos.
Este panel se cerrará con el Dr. César Cárdenas, investigador del Instituto Antártico Chileno y representante chileno en el Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos y coordinador del grupo de trabajo en Seguimiento y Ordenación del Ecosistema.
“El Futuro del Hidrógeno Verde” es el nombre del segundo panel que comenzará a las 11:20 h, moderado por el Dr. Rodrigo Vásquez, del Programa de Energías Renovables de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ) y que abrirá con la presentación del Dr. Emilio Nieto, director del Centro Nacional del Hidrógeno (CNH2) de España. Luego, intervendrá el Dr. Ricardo Vega, de la Universidad de Santiago de Chile y director del Centro de Economía del Hidrógeno. Finalmente, expondrá el Dr. Humberto Vidal, director del Centro de Estudios en Recursos Energéticos de la Universidad de Magallanes (CERE-UMAG). En el panel de cierre, se incorporará la Ing. María Luisa Ojeda, del CERE-UMAG.
Esta versión del Congreso Futuro en Magallanes es organizada por la Universidad de Magallanes y el Instituto Antártico Chileno, y podrá ser disfrutada vía Zoom (ID: 955 0497 6675; Código: 191458) y por YouTube (https://www.youtube.com/watch?v=olL0SO6qy7g), UMAG TV y las redes sociales del Instituto Antártico Chileno.
“Lo principal es lograr que el Campus Isla Teja sea uno de los más modernos del país”, planteó el Rector de la Academia de Düsseldorf, Karl Heinz Petzinka, quien dio a conocer esta propuesta.
Una mirada a 20 años que incluye cinco columnas o líneas de trabajo –nube verde, doce clusters, vegetación, sostenibilidad y pueblos originarios- considera el anteproyecto de Plan Maestro para el Campus Isla Teja de la Universidad Austral de Chile, el cual permitirá transformar este espacio en uno de los más innovadores a nivel nacional. La presentación de esta propuesta se realizó vía Zoom la mañana del martes 12 de enero y contó con la presencia de autoridades e integrantes de la comunidad UACh.
“Lo principal es lograr que la Universidad Austral y el Campus Isla Teja sea uno de los más modernos del país”, planteó desde Alemania el Rector de la Academia de Düsseldorf, Karl Heinz Petzinka –uno de los arquitectos más reconocidos de Europa-, quien ha liderado esta propuesta sostenible, social y verde que ha considerado procesos de participación y consulta tanto a la comunidad interna UACh como externa.
El Rector de la UACh Dr. Óscar Galindo destacó que “la Universidad tiene la obligación de soñar cómo va a ser en 20, 30, 40 años más y esa es una tarea que nosotros tenemos que hacer, legar a quienes sean integrantes de la comunidad universitaria en el futuro”.
Asimismo agradeció este trabajo, junto con “esperar que la próxima etapa podamos efectivamente conocerla en marzo y que las y los colegas, Decanos, los directivos de la Universidad pero por sobre todo la comunidad universitaria -estudiantes, profesores y funcionarios- se apropien de este proyecto. Hay que establecer muchas conversaciones para que finalmente esto se convierta en un sueño compartido”.
Quien ha mantenido un vínculo por años con el Prof. Karl Heinz Petzinka y también participa en la elaboración de esta propuesta es el ex Decano de la Facultad de Arquitectura y Artes, Prof. Roberto Martínez, quien recordó el proceso de búsqueda previa de información para elaborar este plan.
“El anteproyecto que presentó el profesor Petzinka es una etapa en la que se trabajó en los famosos cluster, principalmente con todos los Decanos de la Universidad. Es una tarea de mucha coordinación porque va en etapas de cero a cinco años, de cinco a diez, de diez a quince y de quince a veinte. Muestra cómo evoluciona la Universidad y los deseos de cada una de las Facultades están plasmadas en este plan de acuerdo al tiempo. Esperamos terminarlo en marzo-abril y que llegue a los cuerpos colegiados de la Universidad para que sea aprobado y posteriormente pueda servir como carta de navegación para el desarrollo futuro de las instalaciones y toda la infraestructura que requiere”, añadió el profesor Martínez.
Al término de la actividad el Director de la Oficina de Coordinación de Proyectos de Infraestructura Institucional UACh, Prof. Jorge Alvial, señaló que “este trabajo ha sido tremendamente participativo y consultivo, toda vez que se ha coordinado con las distintas facultades y áreas de la Universidad la proyección de crecimiento realista y esperable, y en un horizonte de tiempo que va más allá de los compromisos institucionales definidos, y es en ese ámbito donde el equipo del profesor Petzinka nos ha orientado para desarrollar un plan innovador, sustentable y que recoge de la mejor forma posible los valores corporativos”.
Cinco columnas
El Prof. Karl Heinz Petzinka partió explicando la idea de la nube como superficie sostenible. Se trata de un “corazón verde” del campus que engloba tránsito peatonal y bicicletas, electromovilidad, tránsito de emergencia, puentes de encuentro, espacios sociales y generación de energías.
Los 12 clusters son unidades sociales o puntos de encuentro que integrarán a su diseño aspectos de accesibilidad universal.
En lo referido a vegetación se plantea la propuesta del campus de los 10.000 árboles, que define espacios de preservación y reforestación, además de arboledas como elemento de tránsito.
En sostenibilidad se propone reciclaje, tránsito limpio, calefacción centralizada y generación de energía.
Mientras que en pueblos originarios se plantea definir espacios y elementos para su expresión, junto a integración y desarrollo de identitario. Esto contempla elementos como cancha de palín, cultivo de hierbas medicinales (lawen), señalética y punto de encuentro (trawun).
12 clusters
Le correspondió al colaborador y licenciado en arquitectura Mathias Mahncke profundizar sobre los 12 clusters: FAA+Humanidades, Medicina, Cs. Jurídicas, Ciencias (parte I), Ciencias (parte II), Administración y Cafetería, Uso General Alumnado, Cs. Económicas, Servicios Ciencias, Silvoagropecuario, Teja Norte y Veterinaria.
El cluster FAA+Humanidades considera al nuevo edificio de la Facultad de Filosofía y Humanidades (6517 m²), además de las construcciones para Diseño + Arte de Cocina + Postgrado (3000 m²), Diseño + Artes Visuales (3000 m²) y Facultad de Arquitectura y Artes (3800 m²). Además de un embarcadero y Foro FAA y Plaza Techada.
Medicina contempla un Laboratorio de Medicina (1200 m²) y nuevo edificio de Medicina (2000 m²), en tanto Cs. Jurídicas propone un edificio para Derecho (1000 m²).
Ciencias (parte I) considera un Pabellón Docente (3000 m²) y Ciencias (parte II) propone un Edificio Ciencias III (Ciencias de la Tierra, Biología Marina y Química, con 4000 m², al lado del Edificio Emilio Pugin).
Administración y Cafetería proyecta un Edificio Central Casino, Servicios y Administración (9000 m²).
Uso General Alumnado propone una Cubierta Comercio Ambulante (300 m²), un Pabellón Docente + Servicios Estudiantiles (3500 m²), además de transformar el banco en una Cafetería (354 m²).
Cs. Económicas incluye al Centro Náutico en construcción (780 m²), un proyecto de embarcadero, el Edificio Administración Pública (800 m²), el Edificio Cs. Económicas I (1200 m²) y un edificio de estacionamientos para 250 vehículos y calefacción central. A lo que se suma un paradero de buses, un recinto deportivo no convencional (2500 m²) y construcción de caminos elevados en la zona del humedal.
Servicios Ciencias incluye un Polideportivo (5294 m²), un edificio de estacionamientos para 1000 vehículos y central térmica para calefacción (22500 m²), Microscopía + Laboratorios Cs. Integrales (3000 m²) y Pabellón Docente (6000 m²).
Para el cluster Silvoagropecuario se propone un edificio con estacionamientos para 800 vehículos y central térmica para calefacción (20000 m²), además del Edificio Multidisciplinario Cs. Agrarias (5000 m²).
Para el cluster Teja Norte se proyecta la pavimentación del camino, un Centro de Seminarios y Conferencias (5.000 m²) y estacionamientos para 200 vehículos (5.000 m²), además de gimnasio (2000 m²).
El cluster Veterinaria incluye la construcción de un embarcadero, demolición de vereda techada, edificios de Patología Acuática (450 m²), Requerimientos Veterinarios (4000 m²), Simulación Integral (2500 m²), CEREFAS (1000 m²) y Galpón/Establo Animales (600 m²).
Mirada verde
La propuesta busca que se reduzca el número de estacionamientos y entren cada vez menos vehículos convencionales. Habrá carriles para tránsito interno de 4 buses eléctricos –eso explica la demolición de algunas cubiertas techadas- y se privilegiará el traslado peatonal y en bicicletas.
Están considerados nuevos puntos de acceso al Jardín Botánico y es importante decidir el futuro de este espacio, ya que puede tener un rol público o asociado al desarrollo académico de facultades. Junto con evaluar integrar actividades deportivas.
Para construir los nuevos edificios no será talado ningún árbol y se protegerán los humedales. A su vez, cada cluster tendrá su punto de reciclaje.
Una nueva versión de este evento, ahora en modalidad virtual, convocará a científicos locales y extranjeros a debatir sobre ciencia y comunicación en momentos de pocas certezas, tanto por la pandemia como por desafíos de largo aliento como el cambio climático.
Autoridades regionales y de las tres casas de estudio organizadoras del Congreso Futuro Biobío —Universidad de Concepción, del Bío-Bío y Católica de la Santísima Concepción— se reunieron virtualmente para dar el vamos a una nueva versión del evento, que esta vez tendrá una convocatoria virtual, y que bajo el lema “Habitar la Incertidumbre”, presentará dos paneles.
Uno será “Ciberciudadanía y Neurociencia”, en que participará el doctor Agustín Ibáñez, director del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional de Argentina, junto con la doctora Mabel Urrutia (UdeC), la doctora María Belén Ortega (Ucsc) y el doctor Bruno Bivort (UBB).
El segundo panel se titula “Comunicación de la ciencia en torno al cambio climático”, y será protagonizado por el doctor Per Espen Stoknes, director del Centro de Crecimiento Verde de la Escuela de Negocios de Noruega, quien dialogará con los doctores Jorge León (Ucsc), Ricardo Barra (UdeC) y Marcela Vidal (UBB).
La cita será el 20 de enero, las inscripciones se pueden realizar de manera online, y será transmitido a través de TVU y Facebook Live de la misma emisora y de las tres casas de estudio organizadoras.
La presentación de esta nueva versión estuvo a cargo del Intendente de la Región de Biobío, Patricio Kuhn Artigues, quien señaló que el año pasado fueron más de mil personas las que concurrieron a la cita y se espera que este año el interés sea igualmente masivo. “Esta es una invitación a reflexionar y buscar soluciones a las problemáticas que nos afectaron durante el 2020. La pandemia global, la crisis sanitaria y el impacto en las economías son temas que hoy dominan la discusión científica, política, económica y social a nivel global”.
Previo al lanzamiento, el Rector de la Universidad de Concepción, Dr. Carlos Saavedra Rubilar, destacó el aporte que realizan las instituciones locales. “Las universidades regionales contribuyen en forma significativa al avance de la ciencia desde nuestro país y, por lo tanto, existen todas las capacidades para participar tanto en la organización de estos eventos como en la contribución de expositores y expositoras en forma simétrica con los investigadores internacionales”.
Por ello, la invitación es a la comunidad a que participe. Ese fue el llamado de la Vicerrectora de Relaciones Institucionales y Vinculación con el Medio de la Universidad de Concepción, Dra. Claudia Muñoz Tobar, quien agradeció además a los académicos y académicas que estarán presentes “para conversar sobre los desafíos que tenemos como humanidad. Estamos muy entusiasmados y esperamos que la comunidad participe en la versión regional de este congreso”.
Un hito a nivel nacional
El Rector de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Christian Schmitz Vaccaro, planteó que el Congreso Futuro busca en parte aportar a la solución de las brechas que se han visto en el contexto de la pandemia global. “En muchos países las elites han olvidado el equilibro que debe alcanzarse entre los individuos y el colectivo, entre lo global y lo doméstico, la libertad y la responsabilidad y entre el bien común y el individualismo”. Este congreso, apuntó, “es un hito país y de la región en el que las universidades aportamos nuestro conocimiento local y lo hacemos converger con los últimos avances y tendencias a nivel mundial”.
Por su parte, el Rector de la Universidad del Bío-Bio, Dr. Mauricio Cataldo Monsalves, subrayó el rol de la ciencia en esta pandemia, señalando que “ha sido un acierto organizar este evento desde 2019, esto nos permite visibilizar el trabajo científico y tecnológico desarrollado en Ñuble y Biobío. Sabemos que en esta ocasión más de 35 universidades y organismos regionales están apoyando esta actividad, esto muestra el interés por descentralizar las ciencias”.
Un grupo multidisciplinario de investigadores y académicos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, llevarán a cabo un curso en modalidad on line entre los días 18-22 de enero entre las 9-13 hrs. (todos los días) por ZOOM, sobre la “Revalorización de residuos para la recuperación de la calidad agroambiental de los suelos”.
La iniciativa está dirigida a estudiantes de postgrado de áreas de ciencias agronómicas, biología o afines, quienes podrán conocer diversos temas que expondrán los profesores Marco Sandoval, Analí Rosas, Erick Zagal, Leandro Paulino y Cristina Muñoz de Agronomía UdeC y como invitado el académico JuanCarlos Sánchez-Hernández de la Universidad Castilla-la Mancha, de Toledo, España.
De acuerdo a lo manifestado por la coordinadora del curso, Cristina Muñoz, los actuales desafíos de la agricultura implican que la producción agrícola debería incrementar en un 60% para suplir las demandas alimenticias de la población mundial que se estima en 9,7 billones para el año 2050; requiriéndose profundas transformaciones de los sistemas agrícolas y reduciendo el impacto ambiental, para así preservar los recursos naturales. “Sin embargo, diversas actividades tales como la deforestación, intensificación de los sistemas productivos y la sobreexplotación ganadera han degradado el recurso suelo, con la consecuente pérdida de sus funciones ecosistémicas lo que repercute en la calidad agroambiental”.
En este sentido la experta agregó que los residuos agrícolas y ganaderos son una alternativa para recuperar la funcionalidad de los suelos, “sin embargo, son quemados o eliminados desde los sistemas productivos por desconocimiento o dificultades en su manejo, perdiéndose una importante estrategia de utilización y propender hacia sistemas de economía circular; lo que se ve acrecentado en el contexto de crisis sanitaria global donde la producción local es la clave para el desarrollo y reactivación social, económica y productiva”.
Es importante mencionar que este curso se enfocará a la gestión de residuos agrícolas y ganaderos mediante diversas técnicas para la preservación y recuperación de los suelos e identificación de indicadores de calidad física, química y biológica de los suelos que permitan monitorear cambios.
En un increíble ejemplo de adaptación, la Fritillaria evolucionó para ocultarse de los seres humanos y evitar su desaparición.
Después de 2 mil años de ser cultivada por la cultura china, la Fritallaria delavayitomó un camino evolutivo para ocultarse de los seres humanos. Se le conoce coloquialmente como Lu Bei, y ha sido utilizada en la herbolaria tradicional como una planta medicinal.
La Fritillaria cambió sus colores para camuflarse. Foto: Getty Images
Oriunda de las montañas del Himalaya y Hengduan en el suroeste de China, los bulbos de esta planta se ha utilizado por milenios como un remedio natural contra malestares respiratorios. Tras casi dos mil años de explotación, esta especie ha evolucionado para integrarse mejor con los colores del entorno, lo que dificulta que la gente la encuentre tan fácilmente.
¿Qué cambió?
Antiguamente, la planta se caracterizaba por un intenso color verde, casi en tonos neón. Hoy en día ya no es así: como consecuencia de su proceso evolutivo, la planta varía entre matices de marrón, gris o verde. Resulta interesante que el tono depende de si crece en un lugar frecuentado por recolectores humanos o no.
¿Puedes encontrarla? Está en el centro de la imagen a la derecha. Foto: Science Now
Este cambio tan importante en la apariencia de la planta ha captado la atención de la comunidad científica. Martin Stevens, catedrático de Ecología Sensorial y Evolutiva de la Universidad de Exeter, resalta lo siguiente con respecto a este hallazgo:
“HEMOS DESCUBIERTO QUE LA COSECHA HUMANA DE UNA PLANTA DE MEDICINA TRADICIONAL HA LLEVADO A LA EVOLUCIÓN DEL CAMUFLAJE DE LAS PLANTAS, PARA EVADIR LA DETECCIÓN DE LOS RECOLECTORES. […] ESE CAMUFLAJE ES MEJOR EN LUGARES DONDE LA INTENSIDAD DE RECOLECCIÓN HA SIDO MAYOR”.
Tras años de estudio cercano de esta especie vegetal, Steves concluyó con su equipo de biólogos que esta fluctuación en el color de la planta corresponde a un claro mecanismo de defensa. Más aún, es consecuencia de procesos de agricultura poco responsables por parte de los recolectores chinos.
Esta planta ha sido utilizada en la herbolaria tradicional china por milenios. Foto: Getty Images
El cambio ha sido tal, que algunos ejemplares de Fritallaria tienen hojas vivas y tallos que apenas se distinguen del fondo rocoso gris o marrón de su hábitat natural. Sorprendentemente, este camuflaje vegetal se acentúa más en regiones que experimentan una mayor presión de recolección.
¿Qué impacto tiene en la vida de la flor?
Por el contrario, este disfraz natural cede un poco más en las de áreas con un menor índice de recolección, según informan los investigadores el 20 de noviembre en Current Biology. A pesar de que esto hace más complicada su explotación en la agricultura tradicional, es una realidad que este mismo camuflaje pueda traer consecuencias negativas para la misma flor.
Si bien es cierto que hoy en día los recolectores batallan más para encontrarla, a distintas especies de abejas también se les ha dificultado esta tarea. De modo que este mecanismo de defensa resulta ser un arma de doble filo: protege a la flor de los seres humanos, pero la oculta de sus polinizadores naturales.
Esta condición, por tanto, incide en qué tan atractiva resulta para los insectos y animales que completan su proceso reproductivo por medio de la polinización. Las investigaciones más recientes apuntan a explorar qué consecuencias traerá esta condición para las plantas en este terreno.