A pesar de su tamaño, los colibríes tienen atributos que los hacen destacar de entre las especies aladas como aves guerreras.
Desde la era prehispánica, los colibríes han maravillado a los seres humanos. Sólo en México, existen 47 especies diferentes, de las cuales 13 son endémicas del país. A pesar de ser una de las aves más pequeñas conocidas en el reino animal, poseen atributos que los ayudan a sobrevivir y destacar de entre las demás especies aladas. Aquí te enseñamos 6 curiosidades que no sabías de los colibríes:
1. El ave que guió a los mexicas hasta Aztlán
Uno de los mitos más importantes del Imperio Mexica fue el de la fundación de Aztlán: el Lugar de las Garzas. Según narraba el mito, estas aves diminutas eran mensajeros del dios de la guerra, Huitzilopochtli.
Los colibríes fungían como mensajeros del dios de la guerra para los mexicas. Foto: Getty Images
Cuenta la leyenda que, mientras Coatlicue, diosa de la fertilidad, barría su templo en la montaña de las serpientes, una brisa hizo que varias plumas de colibrí se asentaran en su seno. Fue así que en su vientre se gestó Huitzilopochtli quien, al nacer, llegó al mundo con una armadura, un escudo de águila y sandalias forradas de plumas de colibrí.
Cuando se ganó su puesto como dios tutelar de los mexicas, decidió guiarlos hasta Aztláncon sus mensajeros alados. Fue así como alcanzaron esta tierra mítica, en donde alzaron su civilización entera. Por esto, a nivel cosmogónico, estos pájaros ocupaban un lugar importante en la era precolombina.
2. Son las únicas aves que pueden volar hacia atrás
Dado su tamaño y dimensiones, llama la atención que este animal tenga un ritmo cardiaco altísimo. En un minuto, en estado de reposo, su corazón puede latir entre 500 a 700 veces por minuto; mientras que en estado activo, alcanza las 1,200 veces por minuto.
Esto es así porque gastan una cantidad importante de energía por el vuelo. Son los únicos animales alados que tienen la capacidad de volar en todas direcciones: derecha, izquierda, adelante y hacia atrás. Es por esto que necesitan comidas frecuentes, que pueden sobrepasar su peso corporal cinco veces en un mismo día.
3. Los colibríes pueden ver más colores que los seres humanos
Gracias a su visión tetracromática, estas aves tienen la capacidad de ver colores que los seres humanos no son capaces de percibir. Esto es así por una desviación evolutiva, según un estudio conducido por Mary Stoddard, bióloga de la Nacional Academy of Sciences.
4. Las patas de los colibríes no sirven para caminar
A pesar de su capacidad impresionante de aleteo, los colibríes son incapaces de caminar, porque su diseño anatómico se los impide. Por esta misma razón, no pueden saltar. Sin embargo, usan las patas para dos actividades principales. La primera, es percharse de las ramas de los árboles o de superficies sólidas para descansar o dormir. La segunda, para rascarse.
El corazón de un colibrí puede latir hasta 700 veces por minuto. Foto: Getty Images
5. Tienen una técnica de apareamiento única entre las aves
Conocida como “la técnica de buceo“, los colibríes machos tienen que elevarse hasta 20 metros de altura para dejarse caer de súbito. Antes de alcanzar el suelo, hacen una vuelta en U, para volver a subir. Esta acción la repiten las veces que sean necesarias para atraer a la colibrí hembra, quien se fija en aquellos que logran hacerlo con más gracia, así como llegar más alto.
6. Son pájaros agresivos con otras especies aladas
A pesar de su tamaño, que no supera los 10 centímetros de alto, los colibríes son famosos entre los biólogos por ser aves agresivas. Se les ha visto atacar a los arrendajos, a cuervos e incluso a halcones, que muchas veces les triplican el tamaño y la fuerza. Esto sucede generalmente cuando otros pájaros infringen su territorio, que defienden a capa y espada con su pico, que generalmente mide lo mismo que la totalidad de su cuerpo.
La aparición y posterior propagación por todo el planeta de un nuevo coronavirus durante el año 2020 ha provocado un impacto gigantesco en la humanidad. La llegada de una pandemia a nuestra cotidianeidad ha alterado por completo nuestras vidas y ha acabado traduciéndose en una crisis de alcance mundial y magnitud sin precedentes durante las últimas décadas.
En una serie de artículos, Noticias ONU busca examinar el impacto de la pandemia alrededor del planeta y algunas de las medidas que las Naciones Unidas han propuesto para enfrentarse a ella. El siguiente texto expone algunos de los acontecimientos clave de los últimos 12 meses.OMSUn hospital de Gaza durante el período de máxima actividad de la pandemia COVID-19.
A escasos días de finalizar el año 2020 la humanidad se enfrentó a una realidad cruda y desoladora que aún continúa: el número de muertes por COVID-19 se acerca a diario a los dos millones de personas.ONU/Jing ZhangPasajeros llevando máscaras y ponchos desechables en un control de pasaportes en el aeropuerto Internacional de Don Mueang, en la capital de Tailandia, angkok.
Durante los primeros meses del año se restringieron los viajes internacionales y algunos pasajeros, como estos retratados en un aeropuerto de Tailandia, aprendieron la importancia de unas nuevas siglas, EPP, que corresponden a la abreviación de equipos de equipos de protección personal.PNUD ChinaEl Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas en China ha proporcionado suministros médicos esenciales al gobierno chino.
La escasez mundial de este tipo de suministros provocó una rápida preocupación de ámbito mundial. La ONU apoyó de inmediato a varios países a adquirir este material, entre ellos China, la primera nación donde se detectó el virus.Noticias ONU/ Daniel DickinsonUn consultorio dental en Brooklyn, Nueva York, anuncia un triste recordatorio de los cambios provocados por el coronavirus: cerrado toda la semana.
A medida que la COVID-19 se fue afianzando, todos los países y ciudades del mundo iniciaron un proceso de confinamiento que comportó el cierre de escuelas, centros culturales y deportivos y el de todos los negocios no esenciales.Banco Mundial / Sambrian MbaabuEl centro de Nairobi, Kenya, vacío debido a la pandemia de COVID-19. La ONU llama a reconstruir la economía con un enfoque de igualdad.
Los bulliciosos centros urbanos como el de la ciudad de Nairobi, la capital de Kenya, estaban extrañamente vacíos y tranquilos ya que la mayoría de las personas estaban en casa.ONU/Eskinder DebebeLos delegados presentes en la Asamblea General deben mantener el distanciamiento físico.
Pese a esta complicada situación, la ONU continuó sus actividades en todo el mundo. Sin embargo, la mayoría de los eventos más importante de la Organización, como el nuevo período de sesiones de la Asamblea General en Nueva York, tuvieron un aspecto muy diferente al que estamos acostumbrados. Sólo se permitió acceder a la sala a un pequeño número de delegados mientras los líderes mundiales pronunciaban sus discursos virtualmente.MFD/Elyas AlwazirEl distanciamiento social, como el de esta imagen de Yemen donde se distribuye comida, deberá continuar en todo el mundo, al menos hasta que se desarrolle una vacuna.
Mientras, el mundo se adaptaba a las nuevas normas de distanciamiento social….PNUD Bangladesh/Fahad KaizeTrabajadores comunitarios promoviendo la concienciación sobre la prevención del coronavirus y distribuyendo kits de higiene entre los hogares pobres de Bangladesh.
…también se le recordó la importancia del lavado de manos como una forma de reducir la transmisión de la enfermedad.UNICEF/Alissa EverettDos hermanos estudiando en casa en el barrio marginal de Mathare, Nairobi (Kenya). Ambos acceden a sus lecciones en el teléfono móvil de la familia.
Otro de los grupos gravemente perjudicados por la pandemia ha sido el de los estudiantes. Los alumnos no podían ir a la escuela y tuvieron que adaptarse a una nueva realidad usando diversas fórmulas para continuar con sus estudios.PMA/Damilola OnafuwaMujeres nigerianas toman vales de alimentos como parte de un programa de apoyo a las familias que luchan contra el confinamiento de la COVID-19
Aunque aparentemente el virus parecía afectar con menor intensidad a África que a otros continentes, en términos de infecciones y muertes totales, la ONU mostró su preocupación ante la posibilidad que la pandemia empujara a más millones de personas a la pobreza.IOM/Nate WebbUn trabajador de salud durante la pandemia de COVID-19.
Para las Naciones Unidas era especialmente importante apoyar a los refugiados y otras personas vulnerables que se desplazaban alrededor del mundo, como los cientos de miles de rohinya que han buscado refugio al otro lado de la frontera en Bangladesh.Universidad de Oxford/John CairnsLa vacuna contra el coronavirus desarrollada por la Universidad de Oxford demostró en los ensayos ser muy eficaz para detener a las personas que desarrollaban los síntomas de COVID-19.
Durante los últimos meses los científicos han logrado grandes progresos en el desarrollo de diversas vacunas contra la COVID-19. A partir de diciembre ya han empezado las vacunaciones en algunas personas, principalmente en los países desarrollados.ONU//Evan SchneiderUn ciudadano de Nueva York con una pancarta en la que se lee: Para afrontar el coronavirus, debemos trabajar juntos y escuchar a los expertos.
Cuando faltan pocos días para llegar al año 2021 la pandemia sigue avanzando con fuerza y, tras una aparente tregua a mediados de año en muchos países, siguen produciéndose más infecciones y muertes. Coincidiendo con el lanzamiento de más vacunas se insta a la comunidad internacional a unir esfuerzos para detener la propagación del virus y a seguir las pautas establecidas con base científica.
La agencia de salud mundial advierte, además, que es posible que surjan nuevas mutaciones del virus del COVID-19 y pide a los países prepararse para responder ante ellos. Alerta de que esta pandemia puede no ser la última a la que nos enfrentemos, ni la peor, por lo que será necesario invertir para preparar los sistemas de salud y abordar el cambio climático.
El director de la Organización Mundial de la Salud aseguró que es importante llevar a cabo más análisis genéticos en todo el mundo para asegurar que se detectan las nuevas variantes del coronavirus.
Cuando está a punto de cumplirse un año del primer aviso de los casos de neumonía en Wuhan, se han observado nuevas variantes en Reino Unido y Sudáfrica que parecen ser más infecciosas y que han provocado nuevas restricciones de viajes.
El doctor Tedros Adhanon Ghebreyesus dijo en una rueda de prensa que habrá “reveses y nuevos retos el próximo año, por ejemplo, las nuevas variantes del COVID-19 y cómo ayudar ala gente que está cansada de la pandemia a seguir combatiéndola”.
La OMS está trabajando de cerca con científicos de todo el mundo para “entender mejor los cambios en el virus” y su impacto”, subrayó Tedros. En concreto, colaboran con científicos de Reino Unido y Sudáfrica que llevan a cabo estudios epidemiológicos y de laboratorio que guiarán los próximos pasos
Tedros subrayó “la importancia de aumentar la capacidad de hacer análisis genéticos en todo el mundo” y de compartir información con la agencia de salud de las Naciones Unidas y otros países. Dijo que “solo si los países están buscando y haciendo pruebas con eficacia serán capaces de encontrar variantes y ajustar las estrategias para responder”.Unsplash/Matthew WaringUn mural en Manchester, en el Reino Unido, representando a una enfermera.
El futuro de la pandemia
Los especialistas de la agencia de la ONU para la salud insistieron en que las vacunas del COVID-19 ofrecen una luz de esperanza, pero todavía es prematuro hablar del final de la enfermedad.
Tanto Michael Ryan, director del área de emergencias de la Organización, como Heymann, del Instituto de Medicina Tropical, creen que es probable que el SARS-COV-2 acabe siendo endémico, con una incidencia baja.
“El principal objetivo de la primera ola de vacunación es evitar enfermedades graves y muertes, proteger a los sanitarios y personas vulnerables. Eso sería un gran paso en devolver el mundo a una cierta normalidad”, dijo Ryan. “La existencia de una vacuna, incluso muy eficaz, no garantiza la erradicación de una enfermedad. Es una barrera muy alta que saltar. Primero hay que enfocarnos en salvar vidas y controlar la enfermedad para que las sociedades puedan volver a la normalidad y entonces intentaremos el gran desafío de erradicar el virus, pero ahora mismo, con las herramientas que tenemos es imposible decir cuándo ocurrirá”.
En los próximos meses, las personas que reciban la vacuna tendrán que seguir tomando las mismas precauciones, como el uso de mascarillas y el distanciamiento social. “Todavía se está estudiando si las vacunas, además de evitar que enfermes, previenen que te infectes y pases la infección”, explicó la científica jefa Soumya Swaminathan. “De momento la gente que se ha vacunado tiene que seguir tomando las mismas precauciones hasta que se logre la inmunidad de grupo”.BioNTechLa vacuna de Pfizer-BioNTech contra el COVID-19 ha sido la primera en ser autorizada en algunos países
No será la última pandemia
“Aunque pueda ser chocante para la gente, esta pandemia ha sido muy grave, y ha llegado muy rápido por todo el mundo, pero puede que no sea la gran pandemia que temíamos. Éste es un virus muy transmisible y mata, pero con una mortalidad es relativamente baja comparada con otras enfermedades transmisibles. Esto es una llamada de atención”, dijo Michael Ryan. “El planeta es frágil, vivimos en una sociedad cada vez más global compleja y estas amenazas continuarán”, añadió el director de emergencias que considera que la gran lección de esta crisis es que “tenemos que prepararnos por si ocurre una pandemia más grave en el futuro.
“Definitivamente estamos mejor preparados, pero este virus nos está diciendo que todavía no estamos lo suficientemente preparados”, añadió el asesor senior Bruce Aylward. “Estamos en segundas y terceras olas y no estamos preparados”. “No sabemos qué será la próxima pandemia y el próximo virus. Debemos ser humildes y reconocer que siempre tenemos que estar preparándonos”, añadió.
“El mundo ha aprendido lo central que es la salud. Invertir en salud será una prioridad para los países en el futuro y espero que ahora todos los caminos lleven a la cobertura de salud universal y todos los países se lo tomen en serio”, pidió Tedros, que dijo que preparar nuestros sistemas sanitarios “llevará tiempo y no será la única medida necesaria. “Este virus ha expuesto los problemas sociales. La sanidad por sí misma no será la solución. Hay que abordar las desigualdades e implementar los Objetivos de Desarrollo Sosteniblepor completo, preocuparnos por nuestro planeta y abordar el cambio climático”.
No castigar a Reino Unido y Sudáfrica
El director general pidió que el Reino Unido y Sudáfrica “no sean castigados” por el resto de países por el descubrimiento de nuevas variantes de coronavirus en sus territorios. “Debemos asegurarnos de que los países no sean castigados por compartir de forma transparente los nuevos hallazgos científicos”, aseguró.
“Bloquear totalmente países no es factible ni necesariamente la mejor respuesta. Es importante no castigar innecesariamente a estos países por estar compartiendo información abiertamente” insistió el director del área de emergencias de la Organización, Michael Ryan.
La OMS recomienda que cada país haga una “evaluación de riesgos” en función de su situación epidemiológica antes de tomar una decisión sobre las restricciones de viaje.
Los expertos insistieron en que la mejor manera de controlar las variantes del coronavirus es aplicando las mismas recomendaciones en las que se ha insistido desde el comienzo de la pandemia para reducir la transmisión.
“Las mutaciones de Sudáfrica y Reino Unido son diferentes y habrá más a medida que evolucione la pandemia”, dijo María Vankerkhove, la epidemióloga que lidera la respuesta técnica al COVID-19. “Si no teníamos suficientes llamadas de atención, las nuevas variantes son otra más para reducir la transmisión. Deben empujarnos a tener todavía más determinación para acabar con la pandemia”, insistió.
En ese sentido, el doctor David Heymann, del Instituto de Medicina Tropical de Londres, explicó que los primeros estudios apuntan a que las nuevas variantes del COVID se propagaron en reuniones. “En Sudáfrica ocurrió a final del año escolar, cuando hay muchas fiestas de estudiantes. En Reino Unido, creen que ha habido más transmisión en reuniones de gente joven”, detalló el especialista británico que recordó que su país es uno de los que hace más análisis genéticos per cápita y por eso ha sido capaz de detectar esta nueva variante.
El año de la ciencia
Universidad de Oxford/John CairnsLos científicos del Instituto Jenner de la Universidad de Oxford siguen avanzando en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus.
Cuando está a punto de cumplirse un año desde que las autoridades de Wuhan notificaron los principales casos de neumonía, el doctor Tedros echó la vista atrás y defendió la respuesta de la organización este año. La OMS y sus socios “han trabajado sin descanso para apoyar a todos los países en su respuesta al virus”. “El personal ha trabajado las 24 horas del día para acelerar la ciencia, proporcionar soluciones sobre el terreno y fomentar la solidaridad”, dijo. “La ciencia está en el centro de todo lo que hacemos y ha avanzado a una velocidad vertiginosa este año”.
En los últimos 12 meses, la OMS “ha publicado y actualizado guías técnicas basadas en la ciencia más reciente y las mejores prácticas de los países”. “Luego lo hemos difundido a través de todos nuestros canales, incluyendo más de 130 ruedas de prensa como ésta. Hemos trabajado con miles de científicos de todo el mundo para crear una solidaridad mundial, comprometiéndonos con nuestros críticos y pidiendo repetidamente a todas las partes interesadas que pongan en cuarentena cualquier politización de COVID-19 y se centren en la aceleración de la ciencia para salvar vidas y poner fin a esta pandemia”, destacó.
Un grupo de investigadores busca rescatar una boya oceanográfica que midió diversas variables de los ecosistemas marinos de la Patagonia y estuvo sumergida más de dos años. La hazaña será registrada en diversos formatos.
Andrea Navarro, Centro IDEAL
Durante seis días, un equipo multidisciplinario de científicos y artistas navegará por las aguas del Estrecho de Magallanes para participar en la expedición “Science & Art: The Future of our Ocean” (“Ciencia y arte: el futuro de nuestro océano”).
La campaña oceanográfica es organizada por el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh) y tiene como objetivo principal rescatar una boya biogeoquímica que fue instalada en marzo de 2018 en el Seno Ballena. Diversos sensores midieron durante más de dos años las características de pH, dióxido de carbono (CO2), temperatura, salinidad y oxígeno disuelto. La información recolectada será clave para entender los efectos del cambio climático en los ecosistemas de fiordos de la Patagonia chilena.
Paralelamente y en colaboración con la Universidad de Magallanes (UMAG) y el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), el equipo de investigadores colectará muestras de agua para realizar estudios sobre las diversas especies de Floraciones Algales Nocivas (FANs), conocidas comúnmente como mareas rojas.
Bajo estrictas medidas sanitarias, los biólogos marinos y estudiantes del doctorado de Acuicultura de la UACh, Maximiliano Vergara y Marco Pinto-Torres, la fotógrafa Akosua Adu-Sanyah y el comunicador audiovisual Diego Nahuelhuén, zarparán a bordo de la embarcación Marypaz II rumbo al Seno Ballena, ubicado al oeste del Estrecho de Magallanes. Este lugar se encuentra inmerso dentro del Parque Marino Francisco Coloane y es parte de la primera Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos de Chile.
En la expedición, se llevará a cabo el proyecto “Behold The Ocean” encabezado por la fotógrafa alemana Akosua Adu-Sanyah.
La zona, además de ser muy productiva biológicamente, es un sitio de tránsito y alimentación de cetáceos y alberga el glaciar Santa Inés. Hasta la fecha, no se sabe cuál será la influencia del derretimiento estacional de esta masa de hielo ni tampoco las consecuencias para los organismos marinos que viven allí.
“Esta es una modesta expedición en la que se integran jóvenes investigadores y comunicadores de la ciencia, los que compartirán objetivos navegando bajo un escenario de naturaleza única en el mundo”, asegura el Dr. José Luis Iriarte, líder de la iniciativa.
“Behold the Ocean”
En la expedición, también se llevará a cabo el proyecto “Behold The Ocean”, encabezado por la fotógrafa alemana Akosua Adu-Sanyah, que explorará visualmente el trabajo de campo de los científicos climáticos, así como también el paisaje en el que se desenvuelven los investigadores.
La iniciativa busca ir más allá de las tendencias populares y descubrir el aspecto humano en la ciencia, los desafíos y la espera, además de resolver preguntas como: ¿quiénes son las personas que trabajan en soluciones que nos ayudarán a construir un futuro sostenible?
“El proyecto fue posible gracias a una campaña de financiación colectiva de 120 personas. Mi objetivo es hacer que el exigente trabajo de los científicos sea accesible a un público más amplio de diversas maneras y retratar su trabajo de forma auténtica. En 2021, se publicará un libro y un cortometraje sobre la expedición. Paralelamente, estoy documentando el proceso de creación en YouTube para mostrar posibilidades alternativas para la ejecución sostenible de proyectos gratuitos”, afirma Akosua Adu-Sanyah.
La instancia creada al alero del Ministerio de Ciencia para facilitar el acceso a información de la emergencia sanitaria, elaboró el documento “Una mirada a la cultura de datos en Chile” que reúne el análisis de esta experiencia, lo aprendido y los desafíos para dar continuidad al trabajo iniciado con datos para enfrentar la pandemia más allá de la emergencia.
En un encuentro en La Moneda, los 16 integrantes de la Submesa de Datos Covid-19, equipo convocado por el Ministerio de Ciencia para facilitar el acceso a información de los datos con fines académicos, de investigación y para apoyar proyecciones sobre la pandemia, presentó un documento que resume los desafíos y lecciones del trabajo durante la emergencia sanitaria y los objetivos de esta colaboración para 2021.
Bajo el título “Una mirada a la cultura de datos en Chile”, el documento de trabajo describe los aprendizajes y desafíos de todo el ciclo de datos de la pandemia, abordando desde la generación y obtención de la información, hasta los procesos de almacenamiento, análisis y visualización de los datos útiles para resolver desafíos relacionados al COVID-19. Además, se incluye una revisión sobre las brechas identificadas en esta materia para datos de salud y algunas propuestas concretas para superarlas tanto en la formación de capital humano como en los ámbitos de interoperabilidad y gobernanza para un sistema integrado. Concluye que la experiencia muestra el valor de los sistemas de disposición de datos para la creación de conocimiento y la colaboración entre el sector público, privado y academia, lo que puede ir más allá de la salud pública y la contingencia, abarcando muchas y diversas áreas de interés de la ciudadanía para las cuales el país cuenta con datos.
A nueve meses de la creación de la SubMesa de Datos COVID-19, el ministro de Ciencia, Andrés Couve, agradeció el trabajo y permanente coordinación del equipo integrado por representantes de los ministerios de Ciencia, Salud y Transportes y Telecomunicaciones, junto a investigadores de la Universidad de Chile, la Universidad Católica, la Universidad del Desarrollo, y de destacados centros de investigación como el Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), el Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI), el Centro de Modelamiento Matemático, el Centro interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso y la Fundación Ciencia y Vida.
“Esta instancia ha sido un ejemplo de cómo la comunidad académica contribuye a la toma de decisiones y a la construcción en tiempo récord de una base de datos de libre acceso, en un formato y nomenclatura especializada, que permitió disponibilizar datos de la epidemia de la mejor calidad posible para la investigación científica, clínica y para obtener indicaciones y proyecciones confiables que han permitido anticipar y combatir la pandemia en Chile”, señaló el ministro Couve.
Según explicó la autoridad, a la fecha el repositorio reúne 72 data products y registra más de 750 mil visitas, 5 mil descargas diarias, y más de 30 aplicaciones desarrolladas por instituciones nacionales e internacionales. Además, destacó el funcionamiento de este grupo de trabajo que de manera colaborativa, y a partir de la Mesa Social COVID-19, fortaleció el diálogo con instancias públicas vinculadas a información sobre la epidemia y otros datos de utilidad para el manejo sanitario, como el Departamento de Estadísticas e Información Sanitaria (DEIS), el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud, el Registro Civil, la Junta de Aeronáutica Civil y el Directorio de Transporte Público Metropolitano.
Asimismo, se destacó el trabajo de universidades, empresas y sociedades científicas que aportaron para ampliar la Base de Datos COVID-19, como es el caso de los datos de movilidad provistos por ISCI junto a Entel Ocean, de la Universidad del Desarrollo junto a Telefónica Chile, el aporte de Fundación Ciencia y Vida, del Data Observatory, la Sochimi, y otras instancias como el consorcio universitario i.Covid que a partir de un convenio de colaboración con el Gobierno desarrolla indicadores para apoyar el manejo de la emergencia.
Diversos mitos e historias han generado que los murciélagos sean una especie incomprendida alrededor del mundo. Esto ocasiona que se desconozcan muchas de las ventajas que estos animales brindan al medio ambiente.
Estos voladores, únicos en su tipo, son fundamentales para un buen desarrollo del entorno ambiental, pues como polinizadores, dispersores de semillas y controladores de plagas, mantienen en equilibrio la biodiversidad de los ecosistemas que habitan.
Los murciélagos tienen una gran importancia ecológica por su impacto positivo en la naturaleza.
Los murciélagos pertenecen al orden de los quirópteros.
Varios ejemplo del impacto positivo del murciélago en el medio ambiente:
Estos animales son esenciales en el mantenimiento y regeneración de los bosques. Su “guan”, (del quechua “wánu”, “abono’”) sirve como fertilizante en grandes cantidades. Esto lo convierte en una alternativa natural y orgánica para el cultivo agrícola.
Cuando comemos una fruta tropical, no nos imaginamos que pudo haber sido un murciélago quien actuó como polinizador o dispersó la semilla que hizo crecer el árbol de dicha fruta.
También debemos agradecerles otras acciones como es el hecho de eliminar a los mosquitos o zancudos que llegan a ser portadores de varias enfermedades.
LOS MURCIÉLAGO ELIMINAN INSECTOS Y PESTES QUE CONSUMEN LAS COSECHAS.
El principal peligro al que se enfrentan las poblaciones de murciélagos es el ataque directo del ser humano. Lamentablemente, en muchas ocaciones es absurdamente incitado, ya sea por su particular aspecto, por sus hábitos nocturnos o por toda la serie de mitos insólitos que hay alrededor de ellos.
Cada año a finales de octubre, se celebra la “Semana del Murciélago”.
La realidad es que a pesar de ser considerados “vampiros”, es decir, consumidores de sangre, solo 3 especies son hematófagas. Ya que, se alimentan de sangre del ganado, en su mayoría vacas. La ingesta de sangre de estos murciélago es mínima lo que desmitifica el hecho de que afectan la industria ganadera.
Sin embargo, también enfrentan otras amenazas debido a diversos factores entre los que destacan:
El Síndrome de Nariz Blanca que es una enfermedad que ha matado a más de un millón de murciélagos en menos de cuatro años.
Los pesticidas.
La destrucción de su hábitat.
Para los especialistas, es imperativo cuidar de esta especie y romper muchos mitos y mentiras acerca de ellos. Ya que, algunas personas les tienen repulsión. Además, una gran parte de la población no conoce el papel benéfico que juegan.
El más antiguo de estos reptiles voladores, el más grande o el que hasta el momento es el único identificado sólo en Chile. Esto y más puedes encontrar en el libro “Los Pterosaurios de Chile: Su Descubrimiento y Estado Actual del Conocimiento”, trabajo liderado por el investigador de la Universidad de Chile, Jhonatan Alarcón, que sintetiza la información y datos más interesantes sobre la presencia de estos animales prehistóricos en la vastedad del Desierto de Atacama. La obra, dirigida a todo tipo de público, se encuentra disponible de forma gratuita en inglés y español en la Biblioteca Virtual de la Municipalidad de Calama.
Tres son los tipos de pterosaurios identificados a la fecha en Chile, descubrimientos que han sido el producto de casi 40 años de investigación y se restringen -por el momento- a distintos puntos de las regiones de Antofagasta y Atacama. Todo este trabajo es parte del libro “Los Pterosaurios de Chile: Su Descubrimiento y Estado Actual del Conocimiento”, obra liderada por el paleontólogo e investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Jhonatan Alarcón, en la que se relata de forma didáctica, y con diversas ilustraciones, la historia del estudio sobre estos verdaderos dragones que dominaron los cielos de lo que hoy es el Desierto de Atacama desde hace unos 160 millones de años.
El trabajo, realizado en colaboración con el paleontólogo de la Universidad de Chile, Rodrigo Otero, y los investigadores del Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama, Osvaldo Rojasy Jennyfer Rojas, está disponible online de forma gratuita, en inglés y español, en la Biblioteca Virtual de la Municipalidad de Calama. Jhonatan Alarcón explica que “el objetivo principal de esta publicación era generar un documento que sintetizara el conocimiento que tenemos sobre estos reptiles voladores, que hasta hace pocos años era escaso en nuestro país. Por otra parte, queríamos que fuera de libre acceso y dirigido a todo público, lo más claro posible, para motivar el interés de niños, jóvenes y adultos y demostrar que en Chile se pueden hacer hallazgos paleontológicos importantes, y que aún queda mucho por descubrir”.
El más viejo, el más grande y el más “chileno”
Uno de los pterosaurios presentados en esta obra sería el más grande identificado hasta ahora en Chile y el único de un grupo llamado Pterodactyloidea. Se trataría de un pterosaurio que es miembro de una familia llamada Ctenochasmatidae, que por sus características sería el primero de este grupo autóctono de nuestro país. El estudio de estos fósiles, realizado por Jhonatan Alarcón, Sergio Soto, además de otros investigadores de instituciones tanto de Chile como de Argentina, ha permitido determinar que se trataría de una especie diferente a otro registro sudamericano perteneciente a la misma familia, aunque por el momento no se dispone del material suficiente para otorgarle un nombre distintivo como nueva especie.
Este reptil volador, que vivió probablemente hace unos 120 millones de años, se cree que podía medir un metro y medio de altura y alcanzar hasta cuatro metros de ancho con las alas extendidas, las que estaban formadas por una membrana sostenida por el cuarto dedo de sus manos. Sus hocicos eran muy largos y estrechos con finos dientes muy juntos unos de otros, lo que les permitía alimentarse de pequeños organismos acuáticos que atrapaban mediante filtración del agua.
El libro también describe a la única especie de pterosaurio reconocida y nombrada en nuestro país hasta hoy, el Domeykodactylus ceciliae, cuyos restos además fueron los primeros fósiles de pterosaurio hallados en Chile. El más “chileno” de los pterosaurios fue encontrado por el geólogo de la Universidad de Chile, Guillermo Chong, en Antofagasta, específicamente en la Cordillera de Domeyko a mediados de la década de los ‘70. Este pterosaurio vivió en el Cretácico Inferior, por lo que habría habitado en la zona entre 145 y 113 millones de años atrás. Pertenece a la familia Dsungaripteridae, que se distinguen por poseer llamativos cráneos crestados, un pico desdentado y curvado dorsalmente. Sus dientes bajos y romos han hecho pensar a los investigadores que estos pterosaurios se alimentaban principalmente de moluscos.
Pero uno de los hallazgos recientes más importantes se trataría de un fósil encontrado en las cercanías de Calama, cuyo estudio se publicará próximamente. Se trataría de un Rhamphorhynchidaeo ranforrinco, que sería el pterosaurio más antiguo descubierto en territorio nacional, con una edad que ronda los 160 millones de años. Este extraño animal tendría una envergadura alar que podía alcanzar los dos metros, una cola larga y rígida con punta en forma de diamante, cabeza relativamente pequeña, alargada y puntiaguda y múltiples dientes como alfileres orientados hacia adelante, con los cuales se alimentaba principalmente de peces.
La identificación de este género de pterosaurios, que vivieron en el Jurásico Superior, tendría implicancias importantes, ya que sólo habían sido registrados en el Hemisferio Norte, por lo que se trataría del primer representante de los ranforrincos encontrados al sur de la Línea del Ecuador. Esto significaría aumentar la distribución geográfica conocida para estos reptiles voladores a las tierras australes de Gondwana. El paso siguiente es determinar si se trataría de una nueva especie.
¿Dónde encontrar estos animales fantásticos?
Esta publicación presenta también las “zonas calientes” del Desierto de Atacama donde se han encontrado restos fósiles de pterosaurios. Por ahora, todos los hallazgos están restringidos a la zona norte del país, específicamente en cuatro localidades. La primera de ellas corresponde a la Quebrada La Carreta, en la Cordillera de Domeyko, Región de Antofagasta, lugar donde se descubrieron los primeros restos de un pterosaurio en Chile en rocas del Cretácico Inferior, los que posteriormente fueron identificados como pertenecientes al Domeykodactylus ceciliae. Este lugar corresponde a lo que los paleontólogos denominan Formación Santa Ana, donde los restos hallados se relacionarían a fósiles del Jurásico Tardío o Cretácico Temprano.
En esta misma región también se ha descubierto de forma más reciente un verdadero parque jurásico en el área de Cerritos Bayos, a unos 20 kilómetros al suroeste de Calama. En este lugar se encontraron los restos del que se plantea es un ranforrinco, y es descrito como un “lugar alucinante”, ya que está repleto de evidencias de un pasado con una amplia biodiversidad, compuesta también por plesiosaurios, ictiosaurios, amonites y otros animales que parecen verdaderos seres mitológicos y que aún no han sido completamente estudiados. Esta área, llamada Formación Cerro Campamento, presenta fósiles de una edad que ronda los 160 millones de años.
La búsqueda de pterosaurios también abarca a la Precordillera de Copiapó, en la Región de Atacama, donde se han hallado fósiles de Ctenochasmatidae y otros pterosaurios aún no identificados. Jhonatan Alarcón, en el libro, plantea que los yacimientos con mayor abundancia de especímenes se encuentran en rocas que forman parte de la llamada Formación Quebrada Monardes, que se extiende a lo largo de 200 kilómetros de norte a sur.
Actualmente, son dos los yacimientos más importantes de esta zona: Cerro La Isla y Cerros Bravos. La mayor parte de la información geológica y paleontológica a la fecha proviene de estudios realizados en Cerro La Isla (ubicado a unos 80 kilómetros al este de Copiapó), mientras que aún no existen investigaciones que contextualicen los fósiles de Cerros Bravos (ubicado a 100 kilómetros al norte de Cerro La Isla y a más de 4.000 metros sobre el mar). En estos lugares, señala Alarcón, aún hay miles de restos por identificar, no sólo de pterosaurios, también de dinosaurios y otros vertebrados mesozoicos, además de huellas y madrigueras, e incluso troncos fósiles que indican la existencia de bosques en el pasado.
Incorporando entre sus investigadores principales a los académicos del Departamento de Sistemas Acuáticos de la Facultad de Ciencias Ambientales, Dr. Cristian Vargas, y Dr. Ricardo Barra, este último además director del Centro Eula, la Iniciativa Científica Milenio -del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación- confirmó la adjudicación del nuevo Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera, SECOS.
Se trata de un proyecto que apunta a liderar la investigación en sistemas socio-ecológicos en ambientes costeros, buscando transitar hacia su sostenibilidad. Un estudio que abordará los impulsores de cambio, globales, regionales y locales, así como las trampas socio-ecológicas y soluciones para alcanzar la sustentabilidad.
Además de los doctores Vargas y Barra, el instituto contará con la participación de otros diez investigadores asociados, que liderarán las diferentes líneas de trabajo que estarán coordinadas por el Dr. Stefan Gelcich, del Departamento de Ecología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Entre ellos, también estará la académica UdeC, Dra. Laura Farías, del Departamento de Oceanografía, que se sumará a científicos de las universidades, Católica del Norte, Andrés Bello, Santo Tomás, del Desarrollo, y Católica de la Santísima Concepción, que completan el total de ocho casas de estudio que participan en el proyecto.
El Dr. Cristian Vargas, quien posee amplia experiencia en el estudio de los ecosistemas marinos, el cambio global y la acidificación del océano, entre otros temas, valoró el logro detallando que “es muy importante ser parte de este nuevo instituto, único para el país al tratarse de un proyecto que combina disciplinas del área de las ciencias naturales, con las ciencias sociales. Acá nos encontraremos con profesionales oceanógrafos físicos o químicos, ecólogos, biólogos o genetistas, junto a personas que trabajan en áreas como economía, sociología o geografía, y en esa dinámica el gran desafío será encontrar cuáles son las bases para la sustentabilidad en la zona costera”.
El doctor en Oceanografía agregó, que hace mucho tiempo existía la necesidad de contar con un Instituto Milenio que abordara la zona costera con una mirada transdisciplinaria: “Este es un sistema complejo y con muchos conflictos, como la carretera hídrica, el desarrollo turístico y su infraestructura en la zona costera, la pesca artesanal, la acuicultura de peces o moluscos, las áreas de manejo, o la pesquería a pequeña escala. Entonces hay muchos usuarios en esta zona costera que se ven enfrentados a una gran cantidad de problemáticas, como el cambio climático, los estresores múltiples, los microplásticos o la liberación de tóxicos, como los piretroides. Entonces hay que trabajar en cómo hacemos que las diferentes actividades que desarrolla el hombre en la zona costera, puedan coexistir, pero asegurando su sustentabilidad en el tiempo, en un mundo bajo estresores locales y globales. Ese es el gran desafío, y nosotros como instituto creemos que la única forma de hacerlo es a través de la interdisciplina”.
Asimismo, el Dr. Ricardo Barra, que entre otras materias ha desarrollado líneas de investigación asociadas a la contaminación ambiental y los efectos de contaminantes sobre organismos acuáticos, sostuvo que “es un tremendo privilegio poder concretar una iniciativa que veníamos madurando hace bastante tiempo, y que puede mirarse también como una continuidad del trabajo que estaba haciendo el Núcleo Musels en el ámbito de la investigación en zonas costeras y su interacción río-océano. En lo específico, espero poder aportar en temas como contaminación costera y sus múltiples dimensiones, un aspecto en donde como centro de investigación ya tenemos desde el Centro Eula una experiencia importante con la que contribuir”.
PROCESO COMPLEJO
La Iniciativa Científica Milenio financia y apoya a centros de investigación, que destacan por su excelencia académica en las áreas de ciencias sociales y ciencias naturales. Estos centros son adjudicados a través de un largo y altamente competitivo proceso de selección, en el que participa un comité de investigadores internacionales de alto nivel e independientes de los postulantes.
En ese escenario, sólo dos institutos Milenio fueron adjudicados este año, siendo el Instituto SECOS seleccionado en primer lugar de un listado de seis propuestas.
De esta manera, el Instituto SECOS estará estructurado de una forma única y muy diferente que los actuales centros milenios o FONDAP, ya que estará basado en plataformas de aprendizaje donde los distintos tipos de conocimiento pueden interactuar, para encontrar soluciones sostenibles a problemas ambientales que afectan a las zonas costeras a lo largo de toda la costa de Chile.
Su plan de trabajo se basa en el estudio de unidades experimentales socio-ecológicas de pequeña y mediana escala, entendidas como plataformas de aprendizaje. Estas abordarán temas fundamentales de la pesca artesanal, la acuicultura y el desarrollo costero.
Para los diez años de existencia que tiene proyectado, el instituto contará con un presupuesto cercano a los 10 mil millones de pesos.
El programa implementó un modelo de gestión de calidad de aguas, que contempló una plataforma de información para agricultores.
Una iniciativa orientada a entregar apoyo a agricultores, mediante esfuerzos para disminuir asimetrías en la información, es la que ofreció el Proyecto Innovación de Interés Público “Desarrollo e implementación de plataforma de apoyo a la toma de decisiones para la gestión de la calidad del agua de riesgo de agricultores de la provincia Biobío”, que desarrolló el Centro Regional de Estudios Ambientales (CREA), con apoyo de Corfo Biobío y que tuvo el seminario de cierre “Desafíos Públicos y privados en gestión de calidad de Agua”.
El proyecto buscó implementar un modelo de gestión de calidad de aguas desarrollado en el marco del proyecto Corfo Bien Público para canales de regadío en la red de canales de la Asociación de Canalistas del Laja, para así asegurar el riesgo con agua que cumpla con la normativa nacional e internacional de los diversos cultivos.
No obstante, a pesar de que la provincia Biobío es un territorio que ofrece condiciones únicas para el desarrollo de una agricultura competitiva y sostenible, se identificaron en el proyecto cuatro problemas principales que deben resolver las organizaciones de regantes. El primero disponer de un catastro de fuentes puntuales de contaminación en su red de riego; segundo, disponer de una red de monitoreo que entregue información respecto al estado de calidad de aguas de cada cauce; tercero, disponer de mecanismos para entregar esta información a sus usuarios; y, en cuarto lugar, desarrollar un plan de iniciativas que permita abordar los problemas principales de la red de riego.
El seminario, que contó con exposiciones del gerente de Desarrollo FDF y coordinador del Comité de Inocuidad de Asoex, Ricardo Adonis, y el Jefe de proyectos CREA UCSC, Robinson Sáez, marcó el cierre oficial de la iniciativa.
En la oportunidad, el Seremi de Agricultura del Biobío, Francisco Lagos, junto con destacar el aporte de la UCSC, a través del CREA, expresó que “estamos desarrollando una estrategia regional de riego a ocho o nueve años con todos los ministerios y servicios, por eso este proyecto, que es un modelo de gestión de la calidad del agua, viene a complementar eficiencia y distribución. Estamos muy contentos de trabajar en conjunto”.
En tanto, el Director del CREA, Dr. Dagoberto Arcos, sostuvo que “estamos dando cierre a este proyecto importante que nos tiene contentos y orgullosos de haber podido desarrollar en la Región. Estamos convencidos de que las capacidades universitarias tienen que traspasarse y ayudar a la comunidad, y en especial en el tema del agua, que es un tema complejo, que requiere mucho trabajo para poder ir haciendo uso adecuado. El cambio climático es a largo plazo, lentamente vamos a ir viendo cómo van a ir cambiando las condiciones climáticas y atmosféricas, por lo tanto, la agricultura va a tener que ir adaptándose, y generando los espacios para poder desarrollarse”.
Proyecto
Durante su exposición, el Jefe de proyectos CREA UCSC y coordinador de la iniciativa, Robinson Sáez, detalló que el aporte de Corfo Biobío fue de 123 millones de pesos, además del apoyo de la Universidad en uso de laboratorios y trabajo de profesionales. Los beneficiarios fueron 1.823 agricultores de la Asociación de Canalistas del Laja, que riegan 50 mil hectáreas y que son fundamentales en el desarrollo agroalimentario de la Región del Biobío, sobre todo en las comunas de Los Ángeles y Quilleco.
“El proyecto apuntaba a fomentar la gestión sustentable del agua y la calidad mediante el desarrollo de una plataforma de información. Uno de principales resultados fueron un catastro de fuentes puntuales de contaminación, llegamos a recorrer 256 kilómetros de red de riego de la Asociación de Canalistas del Laja, fijando zonas críticas. Además, mediante estudios a 19 causes, determinamos estrategias de monitoreo y reducción de los problemas de contaminación, que es lo que perseguía el programa. A partir de esto se genera el diseño la red de monitoreo que contempla más de 70 estaciones. Otro resultado fue el sistema de gestión de denuncia, con un protocolo. Y a esto se suma el desarrollo de la plataforma que se desarrolló en un ambiente de gestión y un ambiente público, que permite conocer el estado de los canales”, sostuvo.
Sustentabilidad
En su presentación el gerente de Desarrollo FDF y coordinador del Comité de Inocuidad de Asoex, Ricardo Adonis, valoró la iniciativa del CREA UCSC, “a mi juicio, este es un proyecto excelente porque satisface muchas necesidades que tiene el sector productivo en relación a la gestión de calidad de agua. Sin este proyecto la gente sigue navegando a ciegas en cuanto a la calidad de agua. Es una iniciativa brillante que ojalá se pueda replicar”.
Según agregó, “ante el cambio climático que estamos viviendo, la sustentabilidad es el desafío principal. Aunque hay muchas definiciones, en general, la sustentabilidad es integrar aspectos económicos y sociales para generar comunidades sostenibles, saludables, pero no sólo para las comunidades que están hoy en el mundo, sino para que las próximas generaciones puedan seguir disfrutando de los beneficios sociales ambientales, económicos y sociales debido a la naturaleza”.
Explorar la nanotecnología y la neurología, desde una mirada del arte y el diseño, son los objetivos de dos de los proyectos que han buscado cruzar los límites de sus propias disciplinas, impulsados por el concurso ArTeCiH de la dirección de Artes y Cultura U. de Chile.
photo_camera Dejarse inspirar por la colaboración mutua, a desafiar los límites de las disciplinas, y desarrollar nuevas formas de creación y colaboración, es la invitación que hace el concurso ArTeCiH a artistas y científicos de la universidad. (Fotografía: Proyecto Nano-Óptica)
Ciencia y arte son vistos, a menudo, como dos mundos completamente opuestos. O, al menos, muy ajenos. Explorar sus fisuras y cruces, para terminar construyendo puentes e incluso, nuevos mundos, es lo que busca el Concurso Artes & Tecnologías, Ciencias y Humanidades, ArTeCiH, impulsado por la Dirección de Artes y Cultura de la Vicerrectoría de Investigación.
La iniciativa tiene por objetivo financiar proyectos enfocados en la generación de conocimiento a partir del trabajo interdisciplinario de otras disciplinas con las artes. Es una invitación a artistas y científicos a dejarse inspirar por la colaboración mutua, a desafiar los límites de las disciplinas, y desarrollar nuevas formas de creación y colaboración, con una mirada amplia, diversa y provocativa sobre el vínculo entre las artes, las tecnologías, las ciencias y las humanidades.
Como explica la directora de Artes y Cultura, Miryam Singer, Premio Nacional de Artes Musicales 2020, este concurso “promueve el diálogo para el conocimiento de otras metodologías, otros objetos interesantes que pueblan el mundo, y que son difíciles de reconocer cuando se mira desde un lugar separado, aislado. O tal vez, el descubrimiento que las metodologías de investigación y creación en todas las disciplinas es muy similar, y que las fronteras son ficticias. Se trata de fomentar una visión integrada para la intervención de las personas en el mundo, de creer que ‘juntos, lo hacemos mejor’”.
En sus cinco años de vida, se han adjudicado 28 proyectos, de diversas unidades académicas, vinculando diversas disciplinas y áreas temáticas. En noviembre pasado se cerró la sexta versión del concurso, cuyos resultados se conocerán a fines de enero de 2021. A continuación, dos de los proyectos que se han realizado en el marco de esta iniciativa.
“Se trata de fomentar una visión integrada para la intervención de las personas en el mundo, de creer que ‘juntos, lo hacemos mejor’” – Miryam Singer, directora de Artes y Cultura.
Una “nano” mirada del mundo
Mostrar la nanotecnología a través del arte, tratando de producir una obra de arte a partir de la investigación científica utilizando nanomateriales, es lo que buscó el proyecto “Nano-Óptica: escala visual de una realidad multidisciplinaria”. (Fotografía: Proyecto Nano-Óptica) (Fotografía: Proyecto “Nano-Óptica”)
¿Se imagina poder observar los átomos y moléculas de las cosas? Aún más, ¿poder crear productos a microescala?
La nanotecnología permite manipular la materia a escala atómica, es decir, fabricar dispositivos con materiales de dimensiones tan pequeñas como la millonésima parte de un milímetro. Este es precisamente el campo de investigación del Centro de Investigación en Nanotecnología y Materiales Avanzados – CIEN UC.
“Queríamos visibilizar nuestra labor y llegar a otros públicos”, cuenta Samuel Hevia, académico de la Facultad de Física experto en nanomateriales y representante de esta facultad en CIEN UC, respecto de cómo surgió la idea de participar en una iniciativa que fomenta el nexo entre la ciencia y la creación artística. Con este objetivo en mente partió a la Facultad de Artes.
“Como artistas siempre estamos buscando nuevos materiales para hacer arte y los “nano” materiales eran nuevos para nosotros. Así que nos motivó participar en el proyecto, pero en términos de pares. No se trataba de subyugar materias y conocimientos, sino entrar en un proceso de mutuo conocimiento e intercambio”, explica Ricardo Fuentealba, académico de la Escuela de Arte y experto en pintura.
De esta manera nació el proyecto “Nano-óptica: escala visual de una realidad multidisciplinaria”. Se conformó un grupo de académicos, artistas y científicos, que buscarían -en parejas- mostrar la nanotecnología a través del arte. En otras palabras, se trataba de producir una obra de arte a partir de la investigación científica. Así también, sumaron a dos estudiantes, de Sociología y Antropología, quienes serían las encargadas de registrar el proceso y hacer un relato etnográfico.
Como es de imaginar, el comienzo no fue sencillo. Buena parte del proyecto consistió en reunirse, conocer el campo de estudio del otro, aprender el vocabulario técnico de cada disciplina, intercambiar miradas, generar vínculos, y también eliminar prejuicios y estereotipos… “Uno tiende a pensar que los artistas son los creativos, pero el proceso creativo en ciencia es altísimo. Imagina que en nanotecnología se trabaja con algo que no se ve”, comenta Ricardo Fuentealba. “Me sorprendió que los artistas son muy sistemáticos, metódicos”, agrega su par científico.
El proceso de acercamiento fue lento. “No vislumbraba cómo iba a ser una obra en la escala de la nanotecnología”, reconoce el académico de Arte. “No es sencillo usar en el arte las tecnologías que nosotros utilizamos, equipamiento de alto nivel. Hay una brecha alta de entrada, tanto tecnológica como de recursos”, complementa el físico.
Poco a poco los académicos fueron adentrándose en el mundo del otro, ciencia y arte se fueron fusionando, y las ideas fueron fluyendo.
Como resultado de estos cruces se llegó, por ejemplo, a radiografías de insectos obtenidas en un reactor de plasma único en el mundo, captando por ejemplo su estructura interna. Las radiografías fueron ampliadas y traspasadas al papel, a través de partículas de humo. El que luego es observado en su forma compuesta de nanopartículas de carbón mediante un microscopio electrónico de barrido.
Otra obra utilizó la dorita negra, roca que se forma en las profundidades de la tierra a una muy elevada temperatura, tras el lento enfriamiento y solidificación del magma. En vez de darle un uso ornamental, se le aplicó una microtomografía de rayos X, escaneando la roca en tres dimensiones y pudiendo observar cada uno de sus componentes por separado a una escala microscópica. Luego de un proceso donde se conjugaron ciencia y arte, la roca negra y densa, se transformó en un cubo transparente, que invita a mirar más allá de lo evidente.
El oro fue otro material observado con microscopio. Al observar sus nanoestructuras, con distintos tamaños y geometrías, se aprecia que su color se aleja del amarillo tradicional con que generalmente lo asociamos, adquiriendo tonalidades que van desde el rojo hasta el azul-violeta. A partir de esta investigación se intervino la obra de Kazimir Malévich (Ocho rectángulos rojos y Cruz negra, 1915), usando pigmentos invisibles para el ojo humano , cambiando el color del oro y de la obra.
En total fueron siete obras que se expusieron en la Sala de Arte del Museo Nacional de Bellas Artes en el Mall Plaza Vespucio. “La relación con el público fue de cercanía. La gente se sorprendió con los materiales, por ejemplo se preguntaba: ¿dónde está el oro?”, cuenta Ricardo Fuentealba. Y agrega: “Para mí el mayor resultado de este proyecto fue el cambio de mirada y también la riqueza de las amistades. Antes no iba al campus San Joaquín, lo encontraba muy árido, ahora sé que hay personas que puedo ir a visitar. Ojalá hubiera espacios más permanentes de este tipo que propicie el cruce de miradas”.
Como concluye Samuel Hevia: “En general estamos acotados a nuestro quehacer y nos queda poco tiempo y energía para explorar otras áreas. Hay que reconocer que esta es una iniciativa que nace de la universidad, hay un esfuerzo institucional por impulsar la interdisciplina. A futuro me gustaría seguir explorando en esta línea artística, llegar a otros grupos a los que usualmente no llegamos los científicos y divulgar en esta línea, pero en serio”.
La propuesta del proyecto DEFAULT buscó representar dos estados cerebrales: el de reposo, cuando la red por defecto se encuentra activa, y el de atención, que es cuando el cerebro responde a un estímulo externo. (Fotografía: Proyecto DEFAULT)
El cerebro nunca descansa. Pero contrario a lo que se podría pensar, su actividad es más intensa cuando se encuentra en estado de “reposo”. Cuando no hacemos “nada”, algunas de sus áreas funcionan a plena máquina, activándose la red neuronal por defecto. Esto sustenta el autoconocimiento, los recuerdos autobiográficos, procesos sociales y emocionales, y también la creatividad.
Precisamente, visualizar la actividad cerebral en reposo fue el objetivo del proyecto “DEFAULT: Visualizando la dinámica intrínseca del cerebro”.
“La biología siempre me ha gustado mucho, tomé algunos cursos mientras estudiaba diseño e hice mi tesis en un laboratorio sobre genética de plantas”, cuenta Manuela Garretón, académica de la Escuela de Diseño. Así que al ver la convocatoria del concurso ArTeCiH, le planteó a su buen amigo, Tomás Ossandón, biólogo y experto en neurociencias, hacer algo en conjunto.
“Había que explicar en términos menos abstractos de qué se trataba este estado del cerebro, que era algo en lo que me encontraba investigando”, cuenta el científico. “Tuve que entender qué era este estado de reposo del cerebro. Tuve que leer bastante”, recuerda a su vez la diseñadora. Se conformó entonces un pequeño equipo, con estudiantes y profesionales, que aportaron desde sus respectivas áreas, realizando un trabajo colaborativo.
“Lo más difícil fue aterrizar todo esto, ver cómo lo íbamos a representar, cuál iba a ser la propuesta artística”, recuerda Manuela Garretón. Finalmente, este diálogo entre diseño y neurociencias se plasmó en una plataforma web que narra de forma interactiva el funcionamiento de la red neuronal por defecto y una instalación en la sala ANILLA del Museo de Arte Contemporáneo. La propuesta se concentró en representar dos estados cerebrales: el de reposo, cuando red por defecto se encuentra activa, y el de atención, que es cuando el cerebro responde a un estímulo externo.
Esto, utilizando los datos de un examen de resonancia magnética. “Contamos con programadores que transformaron los datos en sonido e imágenes. Llevar esos datos a una visualización en un espacio físico fue súper complejo”, comenta el biólogo.
La exposición planteó algo muy innovador. “Era como entrar a un cerebro. Cuando la persona entraba a la sala, se enfrentaba a tres pantallas y era seguida por un sensor; en la medida que se movía, cambiaba la actividad cerebral -las imágenes y sonidos-. Pero si entraba otra persona, era considerada como un estímulo externo para el cerebro, y toda la actividad cesaba”, explica la académica.
Cerca de 32 mil personas visitaron la muestra. “Al público le llamaba la atención lo estético, se sacaban selfies, lo subían a redes sociales e interactuaban en el espacio como si fuera un escenario”, cuenta Manuela. “Experiencialmente era muy atractivo”, agrega Tomás.
Asimismo se realizó un workshop donde participaron expertos en psiquiatría, neurociencia, visualización de datos y diseño. Toda la experiencia dio fruto a tres papers que ahondaron en distintas aristas.
“Fue una muy buena experiencia poder materializar esta mirada distinta.Además pudimos involucrar a dos estudiantes de Diseño, quienes hicieron sus tesis de grado a partir de este proyecto. Y también fue muy enriquecedor para comenzar mi doctorado en Ingeniería”, cuenta la académica.
“Ahora veo las imágenes de manera diferente. Mi forma de visualizar datos era muy formal. Los puentes entre ambas disciplinas son súper necesarios, porque una buena visualización ayuda a que las estadísticas no sean tan abstractas y mucho mas atractivas visualmente”, agrega el investigador.
Como concluye Manuela Garretón: “Valoro mucho el tener este espacio en la universidad y contar con apoyo para esta mirada interdisciplinaria”.