Sin embargo, no se produce ni se consume por igual en todas las partes del planeta. La desigualdad también se hace latente en las posibilidades de crecimiento de los países más pobres, en cómo se consume en los más ricos o en la dependencia de los combustibles fósiles, entre otros factores. Además, los efectos del cambio climático son mucho más notables en países con menos recursos, lo que aumenta aún más la desigualdad.
Pese a los diferentes escenarios, nos encontramos ante una única realidad: todos compartimos el mismo planeta y de todos depende su cuidado. El desarrollo sostenible implica promover un crecimiento económico que genere riqueza equitativa para todos sin dañar el medio ambiente. Para conseguirlo, los gobiernos, las empresas y los ciudadanos deben unirse para emprender acciones transformadoras ahora, tomando medidas como trazar un plan para alcanzar la neutralidad en carbono.
Los extremos de la desigualdad climática
El Banco Mundial estima que las ganancias generadas por la explotación de recursos no renovables (combustibles fósiles y minerales), así como por la sobreexplotación de bosques por sí sola, contribuyen al 2,5% de la producción económica mundial, es decir, 2,2 billones de dólares estadounidenses.
Sin embargo, en los países en desarrollo la cifra aumenta hasta el 10,7% del PIB, y algunos países como la República del Congo deben el 54,9% de su PIB a la extracción de estos recursos. El Foro Económico Mundial (FEM) afirma que, en lugar de utilizar estas rentas de la naturaleza en el desarrollo de instituciones y capital humano a largo plazo, a menudo se encuentran vinculadas con un aumento de los conflictos y la corrupción.
La brecha no se limita a la explotación de recursos. Existe una desigualdad importante también en su consumo. Un informe de WWF que compara las diferentes huellas ecológicas (la relación entre la demanda humana de recursos existentes y la capacidad ecológica de regenerarlos) de los Estados miembros de la UE y las de otros países del mundo, concluye que los europeos viven como si tuvieran 2,8 planetas a su disposición.
Efectos del cambio climático en el planeta
La desigualdad también se hace latente en los efectos del cambio climático, ya que su impacto no se experimenta de la misma forma alrededor del mundo, siendo los países tropicales lo más afectados. De acuerdo con el Informe Social Mundial 2020: la desigualdad en un mundo en rápida transformación, el cambio climático ha hecho a los países pobres más pobres. El documento advierte que, si no se toman medidas de inmediato, millones de personas pueden acabar en la pobreza en 10 años.
Si la temperatura sigue subiendo, la desigualdad también crecerá. Asistiríamos, por ejemplo, a un alarmante aumento del nivel del mar, lo que expondría a 69 millones de personas a catástrofes naturales. como inundaciones en las zonas de costa. El acceso al agua también se vería afectado y 410 millones de personas quedarían expuestas a sequías y a la falta de este bien.
Apostar por un nuevo modelo económico que sea sostenible
Por suerte, en algunas partes del mundo los gobiernos y las instituciones ya se han puesto manos a la obra y han comenzado a tomar medidas para conseguir una economía neutra en emisiones, que proteja la biodiversidad y que contribuya a construir sociedades más equitativas y resilientes.
La construcción de este nuevo modelo económico, requiere que los gobiernos y las empresas reconozcan el tremendo potencial que ofrece invertir en la naturaleza en lugar de agotar sus recursos no renovables.
El Pacto Verde Europeo o Green Deal, es un buen ejemplo del compromiso del sector público y privado con este tipo de crecimiento verde. Es un plan ambicioso para luchar contra el cambio climático con 50 medidas concretas de acción y un gran objetivo final: que Europa alcance la neutralidad en carbono en el año 2050, desligando el crecimiento económico del uso de recursos del planeta, y reducir las emisiones hasta un 55% en los próximos 10 años.
Sin embargo, terminar con las desigualdades requiere no dejar a nadie atrás y la transición hacia otras formas de producción y consumo tiene que ser justa. Es necesario invertir en comunidades y países en desarrollo, que a menudo incluyen los hábitats más amenazados.
Nos encontramos en una coyuntura crítica para el futuro de la humanidad. Ahora es el momento de abordar la emergencia climática y de movilizar la solidaridad y el liderazgo necesarios para que se produzca el cambio hacia un desarrollo sostenible. Es la única opción para salvar el planeta y lograr una sociedad justa.
¿Cómo ha influido en la salud humana nuestra relación con la naturaleza a lo largo de la historia? Jaume Terradas /Fuente: investigaciónyciencias.es
EN SÍNTESIS
La mayoría de las enfermedades infecciosas responsables de epidemias graves las producen patógenos que tienen su origen en animales. Su propagación ha sido favorecida por la ocupación y la explotación humanas del entorno, que han desestabilizado los ecosistemas y el hábitat de los animales.
La historia nos demuestra cómo la salud de las plantas, los animales y los humanos, junto con la organización de nuestra sociedad, han estado enlazadas en una misma trama a lo largo de los siglos.
La comprensión de la existencia de este vínculo ha dado lugar a la noción actual de «Un mundo, una salud», una aproximación holística promulgada por científicos y organizaciones de salud pública y animal para que se diseñen investigaciones, políticas y leyes que ayuden a prevenir epidemias y plagas.
Las enfermedades infecciosas, causantes de epidemias y plagas en humanos, animales y plantas, han existido siempre. Historiadores, escritores, pintores y cineastas han dejado constancia de los estragos de las epidemias, sobre todo de los de la peste bubónica, que en el siglo XIV redujo la población europea por lo menos en un tercio, o la gripe española de 1918, que causó más muertos que la Primera Guerra Mundial, que terminaba ese mismo año.
Según la OMS, una cuarta parte del total de nuestras enfermedades son infecciosas. Todas están provocadas por más de 1400 especies patógenas conocidas, entre ellas virus, bacterias, protozoos, helmintos y priones. El 61 por ciento son zoonóticas, es decir, han saltado de los animales a los humanos. Y de estas, el 75 por ciento son emergentes: son totalmente nuevas, o existen desde hace tiempo pero se hallan hoy en expansión. La más reciente, la responsable de la pandemia de COVID-19, probablemente tiene su origen en una especie asiática de murciélago. Otras más antiguas, como la tuberculosis, el sarampión o la viruela, también son zoonosis y nos llegaron de animales domesticados hace 10.000 años, aunque hoy se transmiten entre personas (si bien la viruela está erradicada). Muchas otras las causan patógenos transmitidos por vectores animales (mosquitos, chinches, garrapatas, pulgas de las ratas, etcétera). Entre ellas destaca la malaria, provocada por un parásito que transmiten ciertos mosquitos y que causa entre 400.000 y 600.000 muertes al año.
Las enfermedades zoonóticas han estado muy influidas por los cambios ambientales, que afectan a los animales y a su interacción con los humanos. Nuestros contactos con la fauna salvaje han aumentado mucho, y con ellos el riesgo de nuevas zoonosis. Las epidemias aparecen asociadas a cambios en los ecosistemas y migraciones de humanos, animales y vegetales, con sus patógenos, y, a su vez, causan notables y complejos cambios ecológicos y socioeconómicos y han contribuido al colapso de sociedades enteras. Estas las han achacado a castigos divinos o a sabotajes y las han combatido mediante medidas de aislamiento e higiene, la mejora en el conocimiento y la producción de vacunas y fármacos. Un vistazo rápido a la historia nos demuestra cómo la salud de las plantas, los animales y los humanos, junto con la organización de nuestra sociedad, han estado enlazadas en una misma trama a lo largo de los siglos.
Las sociedades cazadoras-recolectoras primitivas se sentían parte de la naturaleza, como los animales, las plantas, el agua, las rocas o los «espíritus» que inventaban para explicar el mundo. Pero cuando, 10.000 años atrás, se inició la domesticación de plantas y animales, los humanos creyeron establecer una relación directa con los espíritus o dioses y vieron al resto de la realidad como algo que usar. Agricultores y pastores se infectaron con los patógenos de los animales domesticados. Con el tiempo, adquirieron resistencia a algunos de ellos.
La agricultura llevó a la sedentarización y a tener reservas alimentarias, aunque ello conllevó una dieta menos variada que tuvo efectos negativos en la salud por déficits de proteínas y micronutrientes. La relativa seguridad de las reservas permitió que parte de la población se dedicara a tareas no agrícolas, aumentó la población y aparecieron ciudades donde se practicaban oficios cada vez más diversos. Sin embargo, la producción de los cultivos no era siempre fiable, y podía resultar insuficiente para la creciente población. Hubo intercambios comerciales entre sociedades, y algunas empezaron a desear las tierras de otras. Se crearon, con uso de la fuerza, reinos e imperios. Al desplazarse entre ecosistemas, por el comercio o la guerra, los viajeros llevaban consigo a sus patógenos y, a su vez, se contagiaban con los ajenos.
La historia de las epidemias y el imperialismo ha sido relatada magníficamente por Alfred W. Crosby en la obra Imperialismo ecológico. Los cruzados sufrieron en Oriente Medio enfermedades poco frecuentes en Europa, y sabemos de las epidemias que los europeos llevaron a América, Oceanía y África entre los siglos XVI y XIX. Los amerindios murieron como moscas por las enfermedades europeas y los europeos llevaron al continente esclavos negros, secuestrados y maltratados, cuyos descendientes aún padecen el racismo. La vida media de un marinero en un barco esclavista era de dos años, debido a la malaria, la fiebre amarilla y otras causas. Mientras amplias regiones africanas se despoblaban, apunta Crosby, los descendientes de los esclavos africanos se expandieron en la América cálida y húmeda, donde las poblaciones indígenas se habían reducido mucho a causa de la viruela y otras enfermedades. Ello llevó a la mezcla racial que observamos hoy en día.
Al mismo tiempo que se producían migraciones y colonizaciones, se alteraban la composición y la estructura de los ecosistemas invadidos. Un 40 por ciento de las hierbas de los pastos norteamericanos son europeas, introducidas por los colonos y sus rebaños. Se cultivó donde nunca se había hecho y se talaron bosques para tener pastos o cultivos, lo que a menudo provocaba una pérdida de la fertilidad y la erosión del suelo. La ocupación de deltas y llanos aluviales y la creación de embalses y regadíos propagaron enfermedades cuyos vectores eran mosquitos. Todas estas perturbaciones se han perpetuado e intensificado a lo largo de los siglos.
CON LA AYUDA DE MÁQUINAS, los humanos invadimos espacios que aún permanecían inalterados, como esta pluvisilva en Tailandia. Entramos así en contacto con especies silvestres portadoras de millones de patógenos desconocidos, sobre todo virus, lo que aumenta enormemente el riesgo de aparición de nuevas enfermedades zoonóticas. [GETTY IMAGES/PLACEBO365/ISTOCK]
Un ejemplo ilustrativo de la estrecha interconexión entre la salud de los animales, de los ecosistemas y de las personas es la expansión de la peste bovina en el Serengueti, en el África oriental, a finales del siglo XIX, que ha sido bien descrita por Anthony R. E. Sinclair, de la Universidad de la Columbia Británica, y Michael Norton-Griffith, del Centro de Investigación de la Propiedad y el Medioambiente (PERC, por sus siglas en inglés), en Montana, EE.UU. El origen de la enfermedad suele atribuirse a los rebaños rusos procedentes del Mar Negro que llevó el Ejército del General Gordon a Jartum en 1884, aunque también pudieron ser los de las tropas italianas que invadieron Etiopía en 1989. La plaga provocó un 95 por ciento de mortalidad entre las reses domésticas y, como consecuencia, una gran hambruna entre los masáis, dos terceras partes los cuales fallecieron. Pero, además, la peste se extendió entre la fauna salvaje y causó una fuerte reducción de las poblaciones de ñus, búfalos y jirafas, que dejaron de alimentarse de las plantas leñosas. Estas invadieron la sabana y ofrecieron un ambiente propicio para la propagación de la mosca tsé-tsé, un vector de la tripanosomiasis. La plaga repercutió, pues, en la ecología de la sabana, en la ganadería, en la agricultura y en las sociedades humanas que dependían de estas actividades, y generó otra epidemia, la tripanosomiasis.
Las enfermedades que han afectado a las plantas han tenido también grandes repercusiones sociales. Un pulgón americano, la filoxera (Daktulosphaira vitifoliae), devastó las viñas francesas hasta 1870. Al aumentar la demanda de caldos españoles, se expandieron las viñas en nuestro país, pero al final llegó aquí también la plaga y muchos campesinos arruinados migraron a las ciudades, donde se convirtieron en mano de obra para la industrialización. La hambruna irlandesa de 1845 a 1850 fue desencadenada por el hongo Phytophtora infestans, que ataca a la patata, un monocultivo que alimentaba a los 8 millones de irlandeses. Los ingleses se habían repartido las mejores tierras y habían dictado leyes que forzaban la venta a Inglaterra de la carne y otros productos. El resultado fue un millón de muertos y un millón de emigrantes a Estados Unidos. Los ingleses asistieron —muchos con satisfacción— al drama de los irlandeses, pobres y la mayoría analfabetos, y convirtieron los campos abandonados en pastos para producir más carne.
EN LOS DOS ÚLTIMOS SIGLOS hemos sido golpeados por enfermedades infecciosas que han causado una gran mortalidad. Nuestra vulnerabilidad ha aumentado con la explosión demográfica, las alteraciones del entorno y la intensificación del transporte y, pese a la mejora de los conocimientos en medicina, biología y ecología, han surgido nuevos patógenos y han evolucionado variedades resistentes de otros ya conocidos.
La segunda revolución agrícola y la industrialización marcaron un gran paso en la transformación del entorno. Los regadíos se expandieron, la gente del campo se desplazó a las ciudades y hubo un aumento enorme del transporte horizontal (automóvil, ferrocarril, navegación a vapor, aviación). Esa transformación repercutió en la salud humana. La contaminación de fábricas y motores hizo insalubre el aire de las ciudades, y enfermedades como la tuberculosis causaban mucha mortalidad de personas jóvenes. También el cólera atacaba a las poblaciones urbanas. Sus brotes en Londres eran atribuidos a «miasmas» hasta que se aceptó la idea del médico John Snow de que había una «materia mórbida» en el agua del Támesis y de algunas fuentes. Cuando Robert Koch aisló el patógeno responsable, Vibrium cholerae, Snow llevaba casi 30 años muerto, pero su estudio sobre la distribución de la infección fundó la epidemiología.
La importancia de la higiene se evidenció con el descubrimiento de los gérmenes, que repercutió en la gestión del agua potable y los alimentos y en las prácticas médicas. Se construyeron alcantarillas, hubo grandes avances médicos, con el desarrollo de las primeras vacunas y luego los antibióticos [véase «El retorno de las epidemias», por Maryn McKenna en este mismo número]. Se redujo así la mortalidad infantil, lo que impulsó la demografía: en los últimos 75 años, la población mundial se ha triplicado. Además, la población urbana ha pasado de ser de menos del 30 por ciento a casi el 80 por ciento. La población total tiende a estabilizarse, pero puede alcanzar aún 9600 millones hacia 2050 y quizás 11.000 millones en el 2100, un crecimiento que se producirá sobre todo en las ciudades. En una población que crece tanto y tiende a vivir hacinada aumenta el riesgo de epidemias: según Kate E. Jones, de la Sociedad Zoológica de Londres, entre 1940 y 2004 han aparecido unas 300 zoonosis nuevas o variedades resistentes de enfermedades conocidas.
Pero además del hacinamiento, las nuevas actividades en el entorno y la invasión humana de ambientes con abundante fauna salvaje favorecen también la aparición de estas enfermedades. Las ciudades ocupan solo un 2 por ciento de las tierras emergidas del planeta, pero necesitan recursos de superficies muy superiores. Para satisfacer esa demanda, los humanos penetramos en todos los territorios. La explotación de recursos de todo tipo, los viajes de negocios, los transportes comerciales o el turismo llevan nuestra actividad a los lugares más remotos, incluidos el Polo Norte, la Antártida y la Estación Espacial Internacional. El avance de campesinos, ganaderos y mineros sobre las selvas tropicales en Sudamérica, África, China, Indonesia, Filipinas o Nueva Guinea destruye ambientes salvajes y pone a los humanos en contacto con especies nuevas, lo que genera riesgos de zoonosis.
El riesgo de enfermedades humanas es especialmente alto en las zonas de frontera entre los ecosistemas naturales y las zonas urbanas. Según los trabajos del entomólogo Felix P. Amerasinghe y sus colaboradores, en el contacto entre bosques y áreas urbanas de las regiones tropicales se propagan la malaria, el dengue y la fiebre amarilla; entre bosques y cultivos hay riesgo de propagación de fiebres hemorrágicas; entre marismas y cultivos son más probables la esquistosomiasis, la filariasis linfática y la encefalitis del Japón. La leishmaniasis y la enfermedad de Chagas se dan en zonas forestales y tierras áridas, y el cólera, en zonas urbanas próximas al litoral o a ríos y lagos. El virus del Nilo occidental y la enfermedad de Lyme se propagan en zonas urbanas y suburbanas de Europa y Norteamérica.
LOS MERCADOS «húmedos» asiáticos son un ejemplo flagrante de las numerosas imprudencias que cometemos los humanos al relacionarnos con los animales silvestres. Animales vivos y muertos se amontonan en jaulas donde, sobre lechos de paja, se mezclan con heces, orina y sangre. Es un ambiente ideal para el contagio entre animales y, también, de las personas que los manipulan y consumen. [GETTY IMAGES/XXCHENG/ISTOCK]
El hecho de que las especies silvestres suponen una fuente de patógenos podría hacer pensar que una biodiversidad elevada aumenta el riesgo de zoonosis. Sin embargo, Serge Morand, de la Universidad de Montpellier, y sus colaboradores han demostrado que donde se han producido más zoonosis es en regiones donde hay más especies en riesgo de extinción y mayor pérdida de superficie forestal, es decir, en zonas fuertemente alteradas. Más recientemente, Rory Gibb, del Colegio Universitario de Londres, y su equipo han ofrecido nuevas pruebas en este sentido: han hallado que no solo es más probable que las especies de fauna que se multiplican en los entornos transformados por los humanos (sobre todo roedores, murciélagos y aves paseriformes) actúen como vectores de patógenos, sino también que alberguen en su cuerpo una mayor variedad de ellos, algunos nocivos para nuestra especie. Por consiguiente, la conservación de la naturaleza y de la biodiversidad podría ser un seguro contra brotes epidémicos. No obstante, se necesitan nuevas investigaciones para poder integrar los objetivos de gestión de la biodiversidad y de mejora de la salud humana.
Hay otros factores derivados de las actividades humanas que pueden favorecer la propagación de enfermedades. El cambio climático, unido a los desplazamientos de personas y el comercio internacional, puede extender enfermedades tropicales a zonas hoy templadas. Un ejemplo lo hallamos en las tres especies del género Aedes que han llegado en los últimos años a España procedentes de regiones tropicales: A. aegypti, A. albopictus (mosquito tigre) y A. japonicus. Estos mosquitos son vectores de la fiebre amarilla, la malaria, el mal de Mayaro, la fiebre de Zika, la fiebre del Nilo occidental, el dengue y el chikunguña. Los afectados por dichas enfermedades en Europa corresponden, en su mayoría, a casos importados: personas procedentes de zonas endémicas que cuando llegan no propagan a otras la enfermedad. Pero en algunas ocasiones, gracias a la presencia de los mosquitos vectores, se han transmitido puntualmente dentro del continente y han provocado pequeños brotes. Ha habido casos autóctonos de chikunguña desde 2007 en Italia y en Francia, y de dengue, desde 2010 en Madeira, Croacia, Francia y España; y este pasado verano se ha producido un brote de fiebre del Nilo en Sevilla. Aunque por ahora la transmisión autóctona de estas enfermedades queda restringida a determinadas zonas y momentos, no puede descartarse que en un futuro, sobre todo con el agravamiento del calentamiento global, se propaguen con mayor facilidad.
Por último, cabe destacar el modo en que los problemas de nutrición y contaminación ambiental hacen aumentar la vulnerabilidad de las personas a las enfermedades infecciosas. Nuestra salud requiere muy diversos nutrientes en una proporción adecuada. Sin embargo, aunque la producción del sistema alimentario mundial es suficiente, aún hay cerca de 1000 millones de personas con déficits en micronutrientes, 800 millones con una dieta baja en proteínas o energía y una cifra similar con una dieta excesiva. La falta de agua potable (por escasez o por la presencia de contaminantes químicos o biológicos) es un problema mayor para 2000 millones de personas. En la comida, el agua y el aire hay muchas sustancias que no deberían estar, incluidos los microplásticos, los policlorobifenilos (PCB), las dioxinas y el DDT de los plaguicidas. Muchos actúan como disruptores endocrinos que alteran la resistencia a las infecciones y otras enfermedades. El cambio climático influye también en la cantidad y la calidad del agua y en la intensidad y la frecuencia de los episodios meteorológicos extremos (como sequías o lluvias torrenciales), lo que altera la distribución geográfica de los cultivos y repercute, a escala global, en la disponibilidad de alimentos.
En los últimos decenios se ha observado un aumento de las enfermedades infecciosas emergentes que han causado epidemias. Las enfermedades emergentes son aquellas cuya incidencia o área de distribución aumenta (como la tuberculosis y la enfermedad de Lyme, o los virus del Nilo occidental y de Nipah); las que han evolucionado (las nuevas variantes de gripe o las malarias resistentes a los medicamentos); o las totalmente nuevas (virus de Hendra, del Ébola, el SARS o la COVID-19). Según la OMS, en los últimos 35 años se han detectado unas 30 enfermedades nuevas.
Numerosas enfermedades emergentes son causadas por virus que, al pasar a un nuevo huésped, evolucionan, por lo que es casi imposible tener vacunas o fármacos para combatirlas desde su aparición. Así ha sucedido con el VIH, el virus del Ébola, el de Nipah, los hantavirus, los recientes virus de la gripe (el H5N1 o el H7N9) y los coronavirus. Bastan muy pocas mutaciones para que los virus gripales pasen de las aves a los mamíferos.
Un caso particular de enfermedad emergente fue la encefalopatía espongiforme bovina (más conocida como enfermedad de las vacas locas), cuyos primeros casos se detectaron en el ganado bovino del Reino Unido en 1986, y que después se transmitió a humanos a través del consumo de su carne. La enfermedad la produce un prion (un tipo peculiar de proteína) que surgió en las vacas a cuya dieta se añadieron residuos de matadero que contenían tejidos de vacuno —un alimento singular para animales herbívoros, dicho sea de paso.
El SARS (síndrome agudo respiratorio agudo) lo produce un coronavirus que, como el SARS-CoV-2 (el responsable de la COVID-19) o el virus de la gripe de los años 1970, apareció en los mercados de animales vivos de la China y provocó una epidemia en 2003. El MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio) lo produce otro coronavirus y apareció en Arabia Saudí en 2012, con una letalidad del 30 por ciento.
LA OCUPACIÓN HUMANA de zonas próximas a los bosques tropicales y subtropicales, unida al calentamiento global, están ayudando a la expansión de especies de mosquitos que son portadoras de patógenos, como Plasmodium falciparum. Este parásito, responsable de la malaria, sigue causando medio millón de muertes y más de 200 millones de infecciones al año. La foto está tomada en Brasil, donde el avance humano acelerado sobre las selvas genera un aumento del riesgo. [GETTY IMAGES/JOA_SOUZA/ISTOCK]
En 2018, se registraron en el mundo 228 millones de casos de malaria (provocada por un protozoo, Plasmodium falciparum), de los cuales el 93 por ciento viven en África y el 67 por ciento son niños de menos de cinco años. El cambio global, el conjunto de transformaciones a las que está sometido nuestro planeta (la fragmentación de los bosques, la expansión de los monocultivos y del riego, el uso de productos tóxicos, el ascenso de las temperaturas y los episodios meteorológicos extremos), reduce la eficacia de los depredadores de mosquitos y favorece la propagación de la malaria, para la que no hay vacuna. Algunas de las medidas con las que puede paliarse dicha propagación se basan en la gestión ambiental y la lucha biológica. Los setos, los bosques galería (los que crecen a lo largo de los ríos o alrededor de las zonas húmedas) o los árboles dispersos en zonas de cultivo mantienen estables las poblaciones de depredadores de los vectores, y en las pequeñas lagunas de aguas limpias pueden vivir peces que comen larvas de mosquitos. Fue con medidas de este tipo, sobre todo, como se extirpó el paludismo en España en 1964 (aunque aún haya casos importados).
Cada vez más se ha ido comprendiendo que nuestra salud depende de la de los sistemas ecológicos, tanto de los naturales como de los antropógenos (agroecosistemas, ecosistemas urbanos, etcétera), y que su simplificación excesiva facilita la expansión de plagas y patógenos infecciosos.
El concepto «Un mundo, una salud», propuesto inicialmente por la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre con el apoyo de otras entidades de salud pública y animal (entre ellas, la OMS, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, y la Organización Mundial de Sanidad Animal), nació precisamente de la comprensión de que nuestra salud está íntimamente ligada a la de los ecosistemas que sostienen la vida en el mundo, o sea, a la de la red de relaciones entre personas, animales, plantas y microorganismos. Esta noción se define como una aproximación holística a la prevención de epidemias y epizootias (el equivalente de las epidemias en el mundo animal): mantener la integridad de los ecosistemas beneficia a la humanidad, a nuestros animales y a la biodiversidad.
Bajo la premisa de «Un mundo, una salud», un grupo de expertos estableció en setiembre de 2004 los Principios de Manhattan. En el preámbulo se dice que los brotes epidémicos recientes muestran que la comprensión amplia de la salud y la enfermedad exige una aproximación que concilie la salud de humanos, animales domésticos y vida salvaje. Para ganar la batalla a las enfermedades del siglo XXI y mantener la integridad biológica de la Tierra para las futuras generaciones, se requieren aproximaciones interdisciplinares e intersectoriales a la prevención, vigilancia, monitoreo, control y mitigación de epidemias, así como a la conservación ambiental.
La ciencia de la salud de la vida salvaje es esencial para estos fines, que demandan acciones de largo alcance que consideren las complejas interacciones entre especies. Las alteraciones en los ecosistemas se vinculan a variaciones en las pautas de emergencia y propagación de enfermedades. Hay que integrar la conservación de la biodiversidad con las necesidades de salud humana y de los animales domésticos. Hay que reducir la demanda de animales vivos y regular su comercio internacional y el de carne y productos de pesca para reducir los movimientos de especies, la transmisión de enfermedades entre especies, y el desarrollo de nuevas relaciones entre patógeno y huésped. Resulta esencial aumentar la inversión en infraestructuras para la salud humana y animal, y en la vigilancia, la información y la coordinación entre agencias, instituciones y laboratorios farmacéuticos, así como en la educación y la concienciación de la ciudadanía.
La defensa de la salud de los ecosistemas no solo exige la preservación de espacios naturales de especial interés. Hay que reducir la deforestación y la penetración humana en medios salvajes, el consumo de energía y las emisiones, y el uso excesivo de abonos y plaguicidas. Hay que cambiar a una economía circular que reduzca los residuos, remodelar la vida urbana hacia vías sostenibles, con menor huella ecológica, y buscar soluciones de gestión basadas en la naturaleza, desde perspectivas multidisciplinares y con la mirada puesta en objetivos a corto y largo plazo. Cabe insistir en que las epidemias tienen potencial para desbaratar organizaciones sociales complejas y que son, por consiguiente, una amenaza muy real ahora y en el futuro, como lo han sido siempre. La pandemia actual es solo un aviso.
Esta prueba estará a cargo por un equipo de investigadores dirigidos por el doctor Sergio Vargas, del Programa de Microbiología y Micología del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM). Las y los voluntarios que decidan participar de la prueba deberán ser personas mayores de 18 años, que por su ocupación tengan mayor riesgo de contagiarse Covid-19, como es su personal de salud, pero que no hayan tenido la enfermedad hasta el momento.
Según explica el doctor Sergio Vargas, su grupo de trabajo fue seleccionado para participar de este ensayo de fase 3 de la vacuna denominada AZD1222 debido a su reconocida trayectoria en la materia, y a que forma parte de la Red Internacional para Estudios Clínicos en Vacunas i-TRIALS, fundada por el doctor Fernando Polack –académico de la Universidad de Varderbilt, Estados Unidos-, organización argentina que lidera el principal estudio de vacunas COVID que se ha realizado en el país trasandino. “El doctor Polack nos ofreció todo su apoyo para que llevemos adelante este proyecto con los más altos estándares de calidad y asegurando métricas de investigación de excelencia internacional”, dijo.
Con el fin de atender adecuadamente a los entre 500 y 700 voluntarios que esperan reclutar, así como de facilitar todos los procesos asociados a este proyecto, el doctor Vargas informó que se dio pie a la instalación y modificación de recintos en el Campus Norte, los cuales incluyen un lugar donde se realizará el proceso de consentimiento informado y examen físico de los voluntarios, el que se ubicará en el sector de cancha techada y gimnasio que habitualmente ocupan los estudiantes de las escuelas de Kinesiología y Terapia Ocupacional.
El vacunatorio propiamente tal, se instalará en las salas autovalentes “Doctor Bruno Gunther”, cedidas para ello por el Programa de Fisiología del ICBM; mientras que el espacio de logística, almacenamiento y distribución de muestras biológicas y farmacia se emplazará en unidades del Programa de Microbiología y Micología. Como destacó el profesor Vargas, todo esto ha sido posible “con el decidido y entusiasta apoyo de todas las autoridades de la Facultad de Medicina”.
Perfil de las y los voluntarios
Los voluntarios que decidan participar de la prueba de Oxford en este centro del Campus Norte, deberán ser personas mayores de 18 años que por su ocupación tengan mayor riesgo de contagiarse Covid-19, como es su personal de salud, pero que no hayan tenido la enfermedad hasta ese momento. “Asimismo, queremos abrir la posibilidad que se inscriban interesados de la comunidad general que también pudieran estar en alto riesgo de infectarse, como podrían ser usuarios de la locomoción colectiva, pero que tampoco hayan tenido diagnóstico confirmado de coronavirus”, señaló el profesor Vargas, agregando que se requerirá que al menos un 25 por ciento de los voluntarios tengan sobre 65 años.
Las y los voluntarios deberán inscribirse para este proceso en el minisitio que pronto se habilitará especialmente para este fin en la página de internet de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, al cual también se podrá acceder desde el portal web del Hospital San José, o escribiendo al correo vacunacovid.med@uchile.cl.
Respecto a las y los voluntarios no hayan estado diagnosticados como enfermos por Covid, el académico señala que no es un impedimento. “Antes de recibir la vacunase les tomará una muestra de sangre, la cual será posteriormente analizada para saber si existía presencia de anticuerpos previo a la vacunación“, detalló.
De los posibles voluntarios, aleatoriamente dos tercios recibirán la vacuna AZD1222 y un tercio será grupo control con administración de placebo, y todos ellos tendrán una segunda dosis un mes después.
El seguimiento será estrecho, en especial durante los primeros 90 días, pero de forma constante durante dos años –plazo en el que naturalmente podrían estar en contacto con el virus SARS-CoV-2-, con el fin de ver el efecto de la vacunación en la protección contra COVID. Se medirá y registrará cualquier caso de esta infección, ya sea de voluntarios que recibieron la inoculación de vacuna o placebo, estudiando a cualquier participante que presente diferentes síntomas que se pudieran asociar a Covid-19 –enfermedad respiratoria severa o signos de menor gravedad, como cefalea, dolor de garganta, pérdida del olfato, fiebre, malestares gastrointestinales u otros-, o a efectos calificables como secundarios o adversos. Asimismo, se medirá la respuesta inmune de los participantes en distintas etapas post inoculación.
“Esperamos que quienes reciban la vacuna desarrollen los anticuerpos neutralizantes necesarios, de manera que si tienen contacto con el virus puedan eliminarlo mucho más rápido y entonces no tener síntomas o, de tenerlos, que sean mucho más leves”. Esto, explica el doctor Vargas, porque la inoculación creada por el equipo de 300 investigadores que encabeza en la Universidad de Oxford la doctora Sarah Gilbert, utiliza como plataforma de vector viral el adenovirus CH, que no es replicante y se ha modificado genéticamente para contener una parte de la proteína Spike, que está en la superficie viral.
En el fondo, detalló el especialista, este proceso consiste en disfrazar de coronavirus a un virus que es inofensivo para introducirlo en el paciente, de manera que su sistema inmune sea capaz de inducir proteína spike para estimular las defensas y así después, cuando tenga que enfrentar al verdadero coronavirus, pueda eliminarlo rápidamente y reducir sus efectos”.
Si los porcentajes de eficacia y seguridad de la vacuna AZD1222 son altos en sus pruebas en todo el mundo –en Latinoamérica se testeará, además, en Brasil y Perú-, el académico espera que su uso sea lo antes posible. “No todos los países que están desarrollando vacunas necesariamente han expresado la intención de distribuirlas a todos los que la requieran; AstraZeneca sí. Inglaterra, que tiene la patente de esta vacuna con Oxford, ha dado a conocer que pretende ofrecerla a precios muy reducidos, y en ese sentido es que ha establecido colaboraciones con laboratorios en nuestro continente que tienen la capacidad para producirlas en alto número, como es el caso de Argentina y México”.
Por último, finaliza el doctor Vargas, el éxito que pueda tener el proceso de reclutamiento, vacunación y seguimiento de los voluntarios del que está a cargo “nos posicionará como Facultad de Medicina en términos de nuestra capacidad para implementar un proyecto de esta envergadura, con equipos y personal calificado para ello, dando respuesta a una necesidad del país”.
El equipo de trabajo del doctor Sergio Vargas cuenta como coinvestigadores a los doctores Luis Hernán González, del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico Universidad de Chile, y Claudio Núñez, jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital San José. Además, participan como coordinadoras las enfermeras Patricia Pizarro, Karen Olivos y Verónica Trigo; la tecnóloga médica Ana María Capote; la matrona María Begoña Carroza; la bioquímica Carolina Ponce;Rebeca Bustamante en Bioanálisis; Nelkys Hurtado como asistente de investigación y la químico farmacéutica Viviana Noriega.
Cecilia Valenzuela León. Comunicaciones Facultad de Medicina U. de Chile
Al año se pierden 1.300 millones de toneladas de alimentos en el mundo, según la FAO. Compotas, vitamínicos, barritas e ingredientes funcionales, son algunas propuestas pioneras en rescatar parte de la producción nacional.
La constante innovación es una de las soluciones clave para cumplir con el objetivo principal de la recién publicada Comisión Nacional para la Prevención y Reducción de las Pérdidas y Desperdicios de Alimentos, a fin de frenar el creciente 30% en desperdicio de alimentos que se producen – con recursos naturales limitados – en Chile y el mundo.
“Hace unos días – 14 de octubre – se publicó en el Diario Oficial la Comisión que tiene por objetivo encontrar soluciones efectivas para producir suficientes alimentos inocuos y nutritivos para todos, a través de Políticas Públicas que permitan hacernos cargo de nuestro compromiso como Estado de alimentar y nutrir a nuestra población, en el marco de la Agenda 2030 de la ONU. Una de esas acciones, es la innovación, pues creemos es la apuesta para el año 2021. No queremos recibir el próximo año como una derrota, al contrario, es una oportunidad para hacer cambios, para atrevernos a pensar con novedad. Y qué mejor que comenzar desde ahora a promover iniciativas de todo Chile que por estos días ya son impulsadas FIA. Sigamos los buenos ejemplos”, señaló el ministro de Agricultura, Antonio Walker.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se define como Pérdida de Alimentos – que a la fecha son 1.300 millones de toneladas al año – a la merma de estos en cualquier parte de la cadena de suministro, ya sea en la etapa de producción, postcosecha, almacenamiento o procesamiento; es decir, antes de llegar a su fase de producto final o a la venta minorista.
Innovaciones
En esa línea, el director ejecutivo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Álvaro Eyzaguirre, sostuvo que “hace algunos días cerramos la Convocatoria Nacional 2020, con un aumento en postulación del 25% en comparación al año 2018. Sin duda esa cifra refleja cómo la innovación se ha ido comprendiendo como una necesidad y no como un lujo. Innovar, es pensar en lo que viene y si lo hacemos, seremos capaces de enfrentar con más herramientas las posibles adversidades del mañana. Tal como lo hacen los pioneros en la Economía Circular en todo Chile”.
Membrillos
A más de cien kilómetros de Iquique, en la comuna de Pozo Almonte, se está ubicada la localidad de Quipisca. Lugar habitado por más de 50 personas que componen la Comunidad Quechua y que por estos días elaboran productos gourmet y económicos – compota, chutney y snack dulce y salado – a base de membrillos descartes del valle.
“El membrillo de Quipisca tiene una producción anual (época estival) de 2 mil 200 Kilos, con un 20% de producto de descarte, equivalente a 440 kilos. Cifra considerada, antes de este proyecto, como una pérdida en la producción. Sin embargo, esta comunidad tiene una historia marcada por el cultivo de las tierras, gracias a las condiciones geográficas y climáticas favorables que posee. Por ello, en la actualidad acá se sigue potenciado la agricultura en todas sus formas, con el acercamiento de turistas o visitantes que quieran conocer las técnicas ancestrales que poseen de cultivos”, comentó el representante legal del proyecto, Wilfredo Bacian.
Galletas
Otro caso es Ñami Crackers, galletas preparadas con verduras descartes (hojas, tallos y cascaras) de Lo Valledor, es la línea de negocio de la empresa Cormo, emprendimiento de jóvenes que buscan aportar también al planeta con productos sustentables, inocuos y nutritivos. Desde la Región Metropolitana, pero con materias primas de diferentes zonas de Chile.
La directora ejecutiva de la marca, María Francisca Silva, comenta que “se usa 1/3 de porción diaria del remanente por porción. Es decir, si la porción diaria obtenida de tallos de betarraga es de 50 gramos, se usa 16,6. Por lo tanto, al vender nuestro producto tipo de 4 porciones (30 gramos), rectamos 66,4 de alimento que se podría desechar”.
Su oferta – que se retoma en diciembre – contemplan 4 sabores: betarraga (tallos), mix verde (tallo de brócoli), cebolla (hojas) y zapallo (uso de sus pepas).
Subproductos
En la región del Maule, a partir del orujo de Uva Alicante Bouschet – una externalidad de la industria del vino y los mostos de la Región – se elaboran ingredientes funcionales en polvo, ricos en activos que fortalecen al sistema inmune. “Desarrollamos un proceso innovativo de 6 años de investigación y desarrollo, apoyados por Fia y Corfo, lo que nos condujo a la elaboración de un extracto rico en antioxidantes específicos, el que hemos utilizado para formular ingredientes para la industria de los alimentos y de los suplementos, ingredientes validados por la Escuela de Medicina de la Universidad Católica del Maule”, nos comenta Jorge Cifuentes, CEO.
Es importante generar conciencia respecto a que las externalidades de una empresa pueden ser la materia prima de otra, además, en este caso, evitando impacto medio ambiental y generando la posibilidad de crear empleos. Jorge Olavarria, COO, por su parte, indica que su proveedor procesa 2 MM kg de uva/mes y 600 mil kilos se contemplan para la producción de ingredientes.
A la fecha, los productos se venden en Alemania y en Amazon Europa.
Suplemento vitamínico
Finalmente, en La Araucanía, luego de un gran trabajo colaborativo entre la Asociación Gremial hortícola de la Región y los científicos de la Unidad de Tecnología y Ciencia de los Alimentos del Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola (CGNA), próximamente se lanzará el primer núcleo vitamínico hecho de acelga, espinaca, cilantro, perejil, zanahoria, arveja, choclo y puerros cultivados en el territorio y que tienen venta en fresco en las ferias libres de la Región. Pero, además, consideran los alimentos que no tienen salida por su sobreproducción, evitando que se conviertan en descarte. “La idea es que seamos capaces de utilizar todos los alimentos”, afirma el Till Daube, tesorero de la Asociación.
Para obtener el producto final, se consideró la información nutricional mediante un innovador sistema de algoritmos matemáticos que permitió formular una combinación de vitaminas, minerales y otros biocompuestos esenciales para el funcionamiento del cuerpo humano.
El cambio en el oleaje e intensidad de las marejadas generaría un aumento en los cierres temporales por condiciones climáticas, aunque en algunos terminales se verían beneficiados.
Con el objetivo de prevenir los impactos del cambio climático y avanzar en medidas de adaptación, el Ministerio del Medio Ambiente dio a conocer la proyección del aumento de riesgo de cierres temporales en los principales puertos del país producto de condiciones climáticas extremas.
Según el análisis realizado por científicos de la Universidad de Valparaíso y de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, para el periodo 2035-2065 se proyecta que los puertos con mayor aumento de riesgo de cierre temporal por condiciones de mal tiempo son San Antonio y Antofagasta. Ambos terminales presentarían una condición de deterioro, de acuerdo a la clasificación de los investigadores.
Los puertos de Arica, Iquique y Coquimbo presentarían deterioro leve de las condiciones de operación producto de las condiciones climáticas en el mediano plazo. Mejillones y Valparaíso tendrían una evaluación neutra, mientras que el Puerto de San Vicente mejoraría su condición producto del cambio climático.
La ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, sostuvo que “contar con esta información, respecto a las amenazas e impactos del cambio climático para el periodo actual y para el mediano plazo, permitirá que todos los actores involucrados en este sector puedan tomar mejores decisiones de operación y considerar mejoras y nuevos diseños considerando las proyecciones asociadas al cambio climático”.
La titular de Medio Ambiente añadió que “conocer con detalle la proyección de los científicos puede derivar en medidas como la optimización de la operación de los puertos, el desarrollo de infraestructura que ayuden a estas instalaciones a adaptarse a las nuevas condiciones y, para nuevos desarrollos o ampliaciones, integrar el factor cambio climático desde el diseño, lo que será posible gracias a esta información y complementarse a la que ya poseen los desarrolladores”.
Para establecer el riesgo, los investigadores consideraron la proyección de la amenaza climática correspondiente al aumento de las marejadas, sumado a la exposición que es medida en el nivel de carga transferida por cada terminal y la sensibilidad, calculada con información histórica de cierres temporales de los puertos producto de malas condiciones climáticas.
El Atlas de Riesgo Climático
La información sobre el cierre de puertos es parte del Atlas de Riesgo Climático (Arclim), plataforma que proyecta a nivel comunal los impactos del cambio climático en los principales sectores del país y que será dada a conocer en las próximas semanas.
Arclim es un proyecto del Ministerio del Medio Ambiente del Gobierno de Chile, desarrollado por el Centro de Investigación del Clima y la Resiliencia (CR2) y el Centro de Cambio Global (CCG-Universidad Católica de Chile) con la colaboración de otras instituciones nacionales e internacionales.
Esta iniciativa fue apoyada por el Programa Mundial de Evaluación y Gestión de Riesgos para la Adaptación al Cambio Climático (Pérdidas y Daños) por encargo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania.
La iniciativa es desarrollada por investigadores de University of Florida, Estados Unidos, y VSN International, CIEP y la académica Dra. Alicia Ortega de la UACh.
Una nueva versión del simulador de crecimiento para renovales del tipo forestal roble-raulí-coihue está disponible gracias a la alianza de académicos de la Universidad Austral de Chile, University of Florida, Estados Unidos, y VSN International. Una herramienta a la que tendrán acceso gratuito tanto profesionales, propietarios, consultores y estudiantes del área forestal.
El simulador NOTHOPACK es una herramienta que permite proyectar el crecimiento de un rodal incorporando raleo, de tal forma de poder probar distintos escenarios. “Esto es un complemento a la experiencia del usuario. Se obtiene una tabla de rendimiento con variables de rodal o árbol y se proyecta hasta la edad deseada, con la posibilidad de aplicación de raleos y obtención de productos madereros definidos por el usuario”, explicó la académica Dra. Alicia Ortega, investigadora de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh.
Características del nuevo simulador
Cabe mencionar que el primer simulador de Nothofagus fue creado en el marco de un proyecto liderado por la Dra. Ortega en 2000, un software en el cual, a través de los años, se ha trabajado en su mejora, siendo actualizado respecto del lenguaje y compatibilidad con otros sistemas operativos.
“Esta nueva versión del simulador ha considerado reajustar modelos biométricos con remediciones a la red de parcelas permanentes establecida en el período 1998-2000, además ha sido programado en R, software libre. Esto ha significado pasar de un código cerrado a una programación más acorde con los tiempos. Además, se está generando una máscara, o pantalla simple, que implica que un usuario que no sepa usar el lenguaje R, podrá usarlo igualmente a través de la aplicación Shiny web”, comentó la académica.
La herramienta fue desarrollada en el marco académico de estudios de postgrado e interés personal de los investigadores Sebastián Palmas, Paulo Moreno, Wendel Cropper, Salvador Gezán y la Dra. Alicia Ortega, al alero principalmente de University of Florida, VSN International y el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia, CIEP.
El software, que estará alojado en un sitio web administrado desde la UACh, tanto en su soporte técnico como académico, beneficiará a usuarios interesados en proyectar un rodal de Nothofagus, específicamente del tipo forestal RORACO, quienes podrán planificar e implementar estrategias de manejo a nivel local (rodal) o regional. Esto colaborará en la planificación de manejo forestal sustentable, al conocer las capacidades de desarrollo a nivel de rodal.
Para la Dra. Alicia Ortega, la disponibilidad de esta herramienta posicionará de mejor forma a la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la Universidad Austral de Chile en el contexto de la colaboración técnica hacia la comunidad.
“Hay que proteger el sector”, dice la familia aymara propietaria del bofedal donde se encontró la especie.
Ya es definitivo. El primer registro de ejemplares del sapito de cuatro ojos (Pleurodema marmorata) en la comuna de General Lagos, derivó en la confirmación de una población mayor, tras un nuevo hallazgo en el mismo bofedal de Cacanpalca, uno de los tres que está estudiando CONAF a través del Programa de monitoreo ambiental de humedales altoandinos privados, del proyecto Manejo sustentable de la tierra (MST).
Esta vez participó también del hallazgo la licenciada en Geografía Natalia Gutiérrez, profesional del convenio CONAF-CONADI, quien junto a Sebastian Vidal, ingeniero en Conservación de Recursos Naturales, encargado de Biodiversidad del MST, terminaban la jornada para el relevamiento de propiedades físico-químicas del agua, y en una última mirada decidieron revisar el sector del hallazgo hecho el 27 de agosto de este año, cuando “para sorpresa nuestra, encontramos 33 individuos en un margen menor a 300 metros cuadrados, en el mismo bofedal Cacanpalca, propiedad de la familia aymara de Fortunata Valdés Chura, en los alrededores del primer encuentro”, relata Vidal.
¿Se trataría entonces de una población estable? “Así es, afirma Vidal, ya que en otros dos bofedales que hemos monitoreado, el Pisarata de la comuna de Putre y el de Parcohaylla en la comuna de Camarones, no vimos sapitos de cuatro ojos, pero sí otras especies propias de estos ambientes, también con problemas de conservación, como es el caso de la rana marmórea (Telmatobius marmoratus), que habita exclusivamente en bofedales. El de cuatro ojos combina el ecosistema acuático del bofedal con el terrestre”.
¿Qué importancia tiene la detección de este sapito en particular? “Nos da un registro valioso de la presencia de esta especie en la comuna de General Lagos, ya que no se tenían registros tan al norte. Por otro lado, nos permite generar un panorama más clarificador de sus aspectos ecológicos, los que hasta ahora se desconocen o de los cuales se maneja poca información, considerando su estado ´En peligro´ y ´Rara´. Si establecemos medidas de conservación efectiva, podríamos cambiar esa realidad”.
Se ha indicado que su presencia o ausencia reflejan la sanidad de estos ecosistemas, ¿puedes explicar esto? “Los anfibios durante sus estadios juveniles, controlarían la eutrofización de los cuerpos de agua en el altiplano. Es decir, consumen la materia orgánica excesiva, lo que permite que los cuerpos de agua se mantengan sin disturbio ni anegamiento con sus flujos principales funcionales”.
Desde el primer hallazgo CONAF ha incorporado a los residentes de la zona en este trabajo. Además del permiso que dan para monitorear sus bofedales, ¿de qué otra forma participan en el tema? “Se han realizado actividades de educación y de sensibilización ambiental asociadas a la presencia de especies en peligro de extinción y la toma de conciencia de esa realidad, así como también sobre el rol de especies como el sapito de cuatro ojos en la mantención de los bofedales, la principal fuente de provisión hídrica en la zona altoandina. Es una relación de ida y vuelta pues existe retroalimentación y el relato de los residentes y de los actores locales, ha permitido también conocer áreas de distribución potencial u otros datos de importancia para los monitoreos”.
Por su parte, Leonel Flores, hijo de la señora Fortunata, a quien le consultamos su parecer sobre esta labor, nos comenta que “han hecho un trabajo impecable con la recuperación del bofedal y respecto de los sapitos creemos que hay que proteger el sector, unos cuantos metros para poder cuidarlos, y no tenemos problemas con eso. En mi época de infancia se veían muchos sapitos y eso cambió con el tiempo”.
Hace algunas semanas la empresa firmó una nueva licencia con la Oficina de Transferencia y Licenciamiento para ampliar los usos de una cepa de Lacotbacillus descubierta por investigadores de la Universidad.
La empresa penquista Wellness Technologies sigue cosechando éxitos, tras lanzar al mercado Lacte5, el primer probiótico chileno aislado de leche materna humana, basado en las propiedades de Lactobacillus salivarius LPM01(DSM22105), cepa descubierta en la Universidad de Concepción. Hoy la empresa penquista comercializa tres productos: Lacte5 gastrointestinal, Lacte5 Gastroslim, para pacientes con sobrepeso, obesidad o resistencia a la insulina, y Lacte5 Gatrosenior, para el adulto mayor.
Hace algunas semanas, Wellness firmó una nueva licencia con la Universidad de Concepción, a través de su Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL UdeC) que amplía los usos de la cepa, permitiendo su aplicación a variados preparados para salud humana y animal, además de acordar su uso exclusivo. Las licencias previas, firmadas en 2015 y 2017, autorizaban la utilización de la patente registrada en Chile, la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos en productos para la estimulación del sistema inmunológico, así como el uso de la cepa en productos para salud íntima y gastrointestinal.
“La relación entre la Universidad y Wellness Technologies data de hace más de una década y, a lo largo del tiempo, junto con establecerse y consolidarse la confianza entre las partes, la empresa fue demostrando no solo sus capacidades comerciales, sino también de articulación con socios estratégicos para desarrollar múltiples aplicaciones que utilizaran esta cepa de la Universidad. Eso derivó en que se accediera a ampliar cada vez más los derechos licenciados originalmente, y hoy podemos decir que la empresa cuenta con amplias posibilidades de aplicación de esta cepa, lo que le permitirá cumplir con su plan de desarrollo de productos”, comentó Sandra Araya, Directora Ejecutiva de OTL UdeC.
Gracias a este nuevo acuerdo, Loreto Ormeño, fundadora y directora de Wellness Technologies, proyecta el crecimiento de la empresa tanto en Chile como en el extranjero. “Nosotros esperamos que, de aquí a los próximos cinco años, ampliemos el portafolio de productos con formulaciones en distintos nichos, a razón de dos productos por año. El foco de la empresa también está en seguir realizando investigación, que fortalezca nuestro conocimiento de la cepa y que nos permita usarla en forma más amplia, y generar investigación de nuevas cepas para otras aplicaciones, como la salud mental, alergias alimentarias y recuperación de deportistas de alto rendimiento”, aseguró.
Este 2020, y a pesar de las dificultades impuestas por la pandemia, Wellness espera poder presentar una formulación especialmente diseñada para los niños. Loreto Ormeño explicó: “Los niños, a raíz de la alimentación actual, necesitan regular o balancear su microbiota, para tener un sistema inmunológico robusto. Es bueno partir cuando pequeño, para ir cultivando una microbiota sana que te vaya acompañando a lo largo de toda tu vida”.
Redes fuera de Chile
Durante el proceso de transferencia de la tecnología, Loreto y Sandra contactaron a un consultor canadiense, quien las acercó a los directivos de la International Probiotics Association (IPA). En octubre de 2019 Loreto viajó para presentar Lacte5 en la feria Supply Side West en Las Vegas EEUU, de la mano de ProChile, y recibió la invitación para incorporarse a la asociación. “Esto nos permitió tomar contacto con industrias que están en el área de la reproducción de probióticos, lo que nos facilita ampliar nuestra cartera de proveedores y al mismo tiempo reproducir la cepa en otros países, accediendo a otros mercados”, comentó Loreto. Su entrada a esta red les abre las puertas a capacitación, acceso a las últimas noticias relacionadas con regulaciones, nuevos desarrollos, certificaciones, además de ofrecer una vitrina para llevar Lacte5 al mundo.
Al respecto, Sandra Araya comentó: “Nos alegra constatar que, de la mano de un buen socio, una empresa con las capacidades para terminar de desarrollar, producir y comercializar productos basados en I+D realizada en la Universidad, la investigación genera un impacto real y contribuye a mejorar el bienestar de las personas, no solo en Chile sino que con proyecciones internacionales”.
En paralelo, la empresa nacida en Concepción fue seleccionada por Oxbridge Capital Partners (OCP), el primer fondo de inversionistas individuales de la red ejecutiva de Oxford y Cambridge y family offices de Reino Unido. “Se trata de un plan de 90 días, con el propósito es ayudar a la internacionalización de la empresa. Nos contactamos gracias a la red de Incuba UdeC, durante un evento con otros venture capitals”, indicó Loreto y agregó “estamos conversando con expertos, para ir definiendo hitos y estrategias comerciales, modelos de negocios y generar alianzas que nos permitan ir creciendo”.
Sandra Araya subrayó el tesón y el compromiso de Wellness Tecnologies con su proyecto: “Conozco a Loreto desde 2010 y he sido testigo de que no ha cesado de empujar este emprendimiento y buscar el apoyo que fuera necesario para sacarlo adelante. Me consta que la tarea no ha estado exenta de dificultades; mantener la motivación y su perseverancia han sido vitales, así como su capacidad de conformar un equipo multidisciplinario y generar colaboraciones con socios claves para poder llegar con el primer producto al mercado. Por lo mismo, cada vez que van cumpliendo nuevos e importantes hitos en ese camino, y sobre todo los que pueden llevar a la internacionalización de este emprendimiento, como OTL y como Universidad nos alegra muchísimo”.
Ante 61 premios Nobel, el ingeniero demostró el avance científico local, que permitiría probar eficacia de tratamientos médicos o vacunas sin la necesidad de experimentar con personas reales.
El profesor de Ingeniería UCDaniel Hurtado, nombrado una de las diez promesas científicas del futuro por el Foro Económico Mundial en 2018, presentó el desarrollo nacional de “pacientes virtuales” en el tercer encuentro anual World Laureates Forum a celebrado en Shanghai, entre los días 29 de octubre y 01 de noviembre.
Hurtado es el único investigador chileno invitado por la World Laureates Association, premiado como “Científico Joven”.
Ante unos 61 premios Nobel y 140 científicos internacionales, el académico UC presentó el avance de modelos matemáticos y computacionales de infartos al corazón y daños pulmonares, que podrían replicarse a nuevos tratamientos médicos, reduciendo las pruebas masivas en humanos.
La idea del trabajo es aportar a la creación de cuerpos humanos virtuales, para que los médicos y científicos pueden realizar tratamientos sin la necesidad de experimentar con personas reales. En el caso de las vacunas, estos desarrollos podrían acelerar su creación y suministro antes del brote de una enfermedad, con costos reducidos.
En el encuentro internacional, se aborda el futuro de la ciencia a nivel global, así como los nuevos avances en investigación colaborativa para enfrentar la pandemia. Debido a la emergencia sanitaria, la mayoría de los científicos extranjeros asistirán al foro a través de plataformas en línea.
Son alrededor de 140 los científicos que participan de la tercera versión del World Laureates Forum. Ganadores de premios Nobel, Turing, Medalla Fields, Premios a la Investigación Médica Lasker, entre otros científicos muy reconocidos, asisten y participan de encuentros sobre ciencias básicas y temas de actualidad como la inteligencia artificial y las nuevas energías.
Aportes
Entre los trabajos científicos y tecnológicos de Daniel Hurtado, destaca el primer modelamiento matemático de un corazón virtual en Chile, para entender mejor el funcionamiento de este órgano y las enfermedades cardiovasculares, que es una de las principales causas de muerte en el país.
Junto al equipo de medicina intensiva de la UC y del Hospital El Carmen de Maipú, el investigador también lideró el desarrollo de una plataforma digital destinada a reducir el daño pulmonar, en casos de pacientes críticos que reciben ventilación mecánica en las unidades de cuidados intensivos.
Otro aporte del ingeniero, fue el diseño de un dispositivo electrónico que monitorea la actividad respiratoria en pacientes y deportistas. La innovación fue destacada por el MIT por entregar métricas profesionales de rendimiento a deportistas de nivel.
No obstante, las autoridades de Gobierno, insistieron en el respeto a las medidas sanitarias para que el país no sufra una segunda ola con mayores contagios y medidas restrictivas como está ocurriendo en Europa.
– A partir de este jueves 5 de noviembre, el horario del toque de queda en el territorio nacional se atrasa, comenzando a las 00:00 horas. Se exceptúa la región de Magallanes, en donde se mantendrá su inicio a las 20: 00 horas, y la comuna de Puerto Montt.
En un nuevo balance de la situación de la pandemia por Coronavirus, el ministro de Salud, Enrique Paris, comenzó destacando la baja positividad del examen PCR a nivel nacional con un 2,98%, y un 2% en la región Metropolitana.
Asimismo, resumió que 13 regiones han disminuido sus nuevos casos en los últimos siete días y 10 regiones en los últimos 14 días. Sin embargo, a pesar de los buenos resultados, el Ministro Paris, llamó a la ciudadanía a ser cautos y no caer en triunfalismos o relajo en el cumplimiento de las medidas sanitarias.
“La población europea está cansada de la pandemia. Han vuelto hacia atrás. Han retomado el toque de queda y se han vuelto a confinar varias ciudades importantes de Europa. Compatriotas, nuestro país puede llegar a sufrir una segunda ola de coronavirus y retroceder hacia mayores restricciones y tener más pacientes contagiados. El Plan Paso a Paso nos Cuidamos, analiza todas las comunas y toma en cuenta criterios muy estrictos. Entendemos la preocupación de las autoridades regionales y locales y el cansancio y sufrimiento de algunas comunas de Chile, pero les pedimos un esfuerzo. No queremos tener una segunda ola como la que está teniendo Europa y haremos todo lo posible para evitar mayores contagios y fallecimientos”, instó la autoridad.
Al respecto, adelantó que hay comunas que aun cuando no han avanzado en las fases, sus esfuerzos están teniendo mejores resultados, entre ellas: La Cisterna, Arica, Tomé, Cunco, Victoria, Pucón, Ercilla, Teodoro Schimidt y Loncoche. En contrapartida se informó que hay preocupación por Chiloé y Valdivia, en donde están teniendo una evolución negativa.
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La subsecretaria para la Prevención del Delito, Katherine Martorell, informó que se atrasará el horario de inicio del toque de queda nacional. “El toque de queda cambia de horario en todo el territorio nacional a partir del jueves 5 a las 5:00 am atrasándose su horario de inicio desde las 23:00 a las 00:00 horas, hasta las 5:00 de la mañana. Hay excepciones relacionadas a los indicadores de salud, por lo que en la región de Magallanes se mantiene su inicio a las 20:00 horas”, expuso Martorell, quien agregó que “habrá un nuevo horario de toque de queda en la comuna de Puerto Montt desde las 20 horas a las 5:00 horas”.
En relación a ese punto, la autoridad dijo que “Las cuarentenas deben respetarse, es eso lo que nos ha permitido avanzar en el Paso a Paso, y para disminuir el movimiento en las comunas en Cuarentena a partir del próximo lunes 9 de noviembre a las 5:00 am, a todas aquellas empresas esenciales que tienen permisos únicos colectivos, no aquellos que pueden funcionar con credencial, se les exigirá en la fiscalización que porten sus contratos de trabajo. Esto sin importar si están dentro de horario diurno o toque de queda”, expuso la Subsecretaria.
Plan Paso a Paso
En relación a las comunas que cambian de fase, a partir de este jueves 5 de noviembre a las 5:00 horas, avanzan de Cuarentena a Transición las siguientes comunas:
En la región de O’Higgins, las comuna de Pichidegua; en la región del Biobío, Curanilahue y Los Álamos; en la región de Los Lagos, Frutillar y Fresia.
De transición a Preparación en la región de Tarapacá, las comunas de Pozo Almonte, Atacama, Tierra Amarilla, Vallenar y Copiapó; en la región de Valparaíso, Viña del Mar y la comuna de Valparaíso.
En la región Metropolitana las comuna de Puente Alto, Buin, Conchalí, San Ramón, La Granja, San Miguel y La Pintana; en la región de O’Higgins, Rengo y San Vicente; en Los Ríos la comuna de San José de La Mariquina.
Pasan de Preparación a Apertura Inicial en la región Metropolitana, la comuna de Cerrillos. Además se determinó levantar el cordón sanitario de la región de Aysén.
Reporte Covid-19
Antes de entregar las cifras de la pandemia a nivel nacional, el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, condenó los hechos de violencia que afectaron a profesionales de la salud en la región de Coquimbo. “Ayer en el Sapu de la ciudad de La Serena, un médico, un auxiliar de servicio y un conductor fueron agredidos. Estos hechos no van a quedar sin querellarse. Hoy el Servicio de Salud Coquimbo interpondrá una querella para investigar estos hechos. Éstas situaciones no las vamos a normalizar y cada vez que ocurran, vamos a querellarnos”, dijo el Subsecretario.
El Ministerio de Salud informó 1.314 casos positivos de COVID-19, de los cuales 824 son personas sintomáticas.
La cifra total de personas que han sido diagnosticadas con COVID-19 en el país alcanza a las 513.188 de los cuales 489.525 pacientes se encuentran recuperados.
En cuanto a los decesos, de acuerdo a la información entregada por el Departamento de Estadística e Información de Salud (DEIS), en las últimas 24 horas se registraron 55 fallecidos por causas asociadas al COVID-19. El número total de personas fallecidas asciende a 14.302 en el país.
A la fecha, 723 personas se encuentran hospitalizadas en Unidades de Cuidados Intensivos, 83 de ellos en estado crítico de salud. Con relación a la Red Integrada de Salud, existe un total de 391 ventiladores disponibles para el paciente que lo requiera, independiente de la región donde se encuentre.
Respecto a la de Red de Laboratorios y la capacidad diagnóstica, ayer se informaron los resultados de 36.260 exámenes PCR, alcanzando a la fecha un total de 4.386.173 test analizados a nivel nacional.
El número de Residencias Sanitarias disponibles es de 150, con 10.802 cupos, de los cuales 5.402 cupos se encuentran disponibles. Para mayor información, las personas que no cuenten con las condiciones para realizar una cuarentena efectiva en su hogar y requieran trasladarse a una Residencia Sanitaria, pueden llamar al Fono 800 726 666 o ingresar al sitio web del Ministerio de Salud, www.minsal.cl.