El evento se desarrollará desde el 26 al 30 de mayo en la Universidad de Valparaíso.
Maira Palomino, estudiante de Biología Marina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) fue acreedora de una de las tres becas Nibaldo Bahamonde Navarro para asistir a la nueva versión del Congreso de Ciencias del Mar 2025. Este beneficio consideraba a tres estudiantes fuera de la Región de Valparaíso, con la idea de incentivar la participación a este evento.
El patrocinio fue otorgado por la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar (SCHCM), cuyo objetivo es apoyar la asistencia de estudiantes de pregrado a la instancia. El estipendio considera un apoyo de dinero para gastos varios.
Respecto a sus motivaciones para participar, Maira Palomino comentó que tiene relación con compartir parte de su trabajo, además de adquirir experiencia presentando en este tipo de eventos científicos. “Me siento muy agradecida de obtener esta beca, siento que es una gran oportunidad desde un punto de vista personal y profesional a futuro. Este reconocimiento es una gran motivación para seguir superándome y me permitirá tener experiencias que me ayudarán a crecer y a conocer más de las ciencias del mar”, comentó.
Sobre su presentación, que será en modalidad panel, se trata de una colaboración voluntaria en uno de los estudios del proyecto Fondecyt Postdoctoral del investigador UCSC Dr. Jaime Villafaña. Se trata de la estimación del tamaño corporal del tiburón extinto Carcharodon hastali, el que es ancestro del tiburón blanco actual. “Que Maira ganara la Beca Nibaldo Bahamonde Navarro de la SCHCM no es solamente un reconocimiento a su trabajo realizado en mi proyecto, sino también a la dedicación que ha entregado durante su formación de estudiante de Biología Marina UCSC”, comentó el Dr. Villafaña.
El trabajo se realizó por medio de la medición de dientes fósiles, comparando si los individuos presentes en Chile eran más grandes en comparación al resto del mundo. Desde el año pasado Maira ha trabajado en este proyecto junto a los estudiantes de Biología Marina UCSC: Matías Ortiz, Camila Vásquez, Maximiliano Rojas y Gabriel Mazo. “Esta investigación será presentada en el Área Temática Ictiología en modalidad panel del congreso organizado por la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar y la Universidad de Valparaíso”, explicó la estudiante.
Maira Palomino ingresó a la carrera de Biología Marina UCSC en el año 2022, periodo en el que se ha destacado tanto por su rendimiento académico, participando como estudiante ayudante, asistiendo a diversas instancias de difusión dentro de la carrera y colaborando en el programa PACE en acompañamiento socioemocional y educativo para estudiantes de primeros años.
“Ya voy en el cuarto año y desde pequeña siempre me he sentido muy identificada con estudiar la vida marina desde todos sus puntos de vista. Mi curiosidad me impulsó a querer ser bióloga marina. En este tiempo me he maravillado con la carrera y estoy segura de que tomé una muy buena decisión”, finalizó la futura bióloga marina.
Con talleres especiales y puntos fotográficos, el Centro Interactivo celebrará la Navidad este domingo 15 de diciembre, con la visita del Viejito Pascuero.
El Centro Interactivo de Ciencias, Artes y Tecnología, CICAT, está preparando todo para recibir la navidad este domingo 15 de diciembre, día que arribará el Viejito Pascuero para celebrar la magia de la festividad.
En la ocasión, el Centro Interactivo realizará actividades especiales, como talleres para fabricar duendes navideños de pasto, vitrales navideños o serigrafías para tarjetas navideñas, que estarán disponibles durante todo el día al público.
De igual manera, habrá puntos fotográficos para que quienes asistan puedan retratarse, entre los que destacan la casa del Viejito Pascuero, el trineo con los renos, o una bola de nieve, con los que tendrás un recuerdo especial de esta fecha.
Además, para niñas y niños que viven la magia de la Navidad, recibirán la visita del Viejito Pascuero, quien con su alegría acompañará al público y estará disponible para quienes se quieran fotografiar con él.
La directora del CICAT, Mónica Badilla Ramírez, extiende la invitación al público para asistir, enfatizando que “como Centro queremos invitar a las familias a celebrarjuntos una Navidad llena de magia, ciencia y diversión”, concluyó la directora.
Para asistir se debe reservar entrada en www.cicat.cl, la cual se paga en recepción del Centro Interactivo, y que dará acceso a las diversas muestras del CICAT, así como para disfrutar de todo lo especial que se está preparando para el domingo de Navidad.
El horario para el 15 de diciembre es desde las 11:15 hasta las 18:15 horas, siendo el último ingreso al Centro Interactivo a las 17:45 horas, y el valor de las entradas es de $3.600 para mayores de edad y de $3.300 para niñas y niños desde los 2 años.
El Centro Interactivo está ubicado en Avenida Cordillera N°3582, comuna de Coronel, a pasos de la estación del biotrén Los Canelos.
Dos estudios, recientemente publicados en las revistas Scientific Reports y The Cryosphere, liderados por los investigadores Dr. Jorge León-Muñoz y Dr. Rodrigo Aguayo, evidencian importantes alteraciones en los aportes de agua dulce al sistema costero de la Patagonia chilena, alertando sobre el creciente impacto del cambio climático en esta región.
La Patagonia chilena, caracterizada por su extensa y fragmentada línea de costa, y altos ingresos de agua dulce, alberga uno de los sistemas estuarinos más grandes del mundo. En este sistema, las precipitaciones, ríos y glaciares modifican la señal oceánica de la columna de agua, determinando, entre otros factores, la presencia de una capa superficial menos salina, con características biológicas y químicas muy diferentes de las aguas oceánicas que dominan en profundidad.
En las últimas décadas, esta interacción ha sufrido cambios significativos: las precipitaciones son menores que los promedios históricos, y los períodos secos prolongados en verano y otoño son cada vez más frecuentes. Por ejemplo, este año, que a simple vista podría considerarse lluvioso, las ciudades de Puerto Montt, Coyhaique y Punta Arenas al día de hoy registran déficits de precipitaciones del -22%, -14% y -6%, respectivamente.
En este contexto, el Dr. Jorge León-Muñoz, académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), y el Dr. Rodrigo Aguayo, investigador del Departamento de Agua y Clima de la Universidad Libre de Bruselas, lideraron dos investigaciones que alertan sobre la magnitud de los cambios en los ríos y glaciares de la Patagonia chilena.
En estos proyectos se destaca la amplia participación científica de investigadores nacionales del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR), Centro de Ciencias Ambientales (EULA) y Centro Copas Coastal de la Universidad de Concepción (UdeC), Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) e Instituto de Ciencias Físicas y Matemática de la Universidad Austral de Chile (UACh), Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), y de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC); e internacionales, de la Universidad Libre de Bruselas (Belgica), Universidad de Innsbruck (Austria), Universidad de Bristol, Universidad de Birmingham, Universidad Grenoble Alpes (Francia), y del Departamento de Geología del Middlebury College (EE. UU.).
El estudio publicado en la revista Scientific Reports, titulado “Hydrographic shifts in coastal waters reflect climate-driven changes in hydrological regimes across Northwestern Patagonia” (https://doi.org/10.1038/s41598-024-71008-y) calibró y validó modelos hidrológicos en más de 890 ríos en la Patagonia norte (41ºS – 46ºS), integrando en ellos productos satelitales y datos de estaciones meteorológicas e hidrométricas con registros históricos (años 1985-2020).
“Los resultados son concluyentes: en las últimas tres décadas, el comportamiento de los ríos ha cambiado notablemente, la temporalidad de las descargas máximas y mínimas ya no son las de antes y los caudales de verano y otoño son cada vez más bajos. Aguas abajo, los cambios en la firma hidrológica de los ríos ha logrado alterar la estratificación de las aguas estuarinas, así sistemas como la zona norte del mar interior de Chiloé y el Seno de Reloncaví, registran una tendencia significativa de calentamiento y ascenso de la señal salina, respectivamente”, afirmó el Dr. Jorge León-Muñoz.
Cambio climático
En contraste, el estudio publicado en la revista The Cryosphere, titulado “Unravelling the sources of uncertainty in glacier runoff projections in the Patagonian Andes (40–56° S)” (https://doi.org/10.5194/egusphere-2023-2325), utilizando el modelo Open Global Glacier Model (OGGM) y proyectando más de 1.900 escenarios de derretimiento glaciar entre los años 1980 y 2099, advierte que un tercio de los glaciares de la Patagonia ya alcanzó su máximo derretimiento.
A futuro, las proyecciones no son más alentadoras, existiendo una alta probabilidad de que el 70% de los glaciares de la Patagonia pierdan más del 50% de su masa hacia fines de siglo.
Así lo aseguró el Dr. Rodrigo Aguayo, quien explicó que “dados los resultados de ambos estudios, sería factible pensar que la disminución en los aportes de agua dulce desde los ríos será compensada por el mayor derretimiento glaciar; sin embargo, esta suposición no se sostiene al observar que la reducción en los caudales afecta principalmente a la Patagonia norte, donde el aporte glaciar es menor y el máximo derretimiento ya se alcanzó”.
La Patagonia aún está dominada por bosques nativos, presenta una con baja densidad poblacional y sus ríos son libres (salvo el Yelcho que cuenta con una represa en su tramo superior), por lo que los resultados de ambos estudios son atribuibles directamente al cambio climático y no a presiones humanas.
“Esta es una condición que debemos mantener, siendo urgente proteger las cuencas hidrográficas como acción clave para mitigar las amenazas del clima futuro y no amplificar sus impactos. Es necesario avanzar en la generación de instrumentos normativos que protejan a los ríos y glaciares de la Patagonia. Para esto es fundamental aumentar el monitoreo e investigación que se desarrolla en esta macro-región, con el fin de entender cómo mitigar los cambios en la magnitud, calidad y temporalidad de los aportes de agua dulce y sus influencias en el sistema costero”, agregó el Dr. Aguayo.
Las investigaciones de los investigadores Dr. Jorge León-Muñoz y Dr. Rodrigo Aguayo, contaron con financiamiento Fondecyt Regular N°1221102, Fondo de Investigación Estratégica en Sequía N°FSEQ210030, Portal Horizonte Europa Nº101115565, Proyecto ICE3 .
La buena alimentación es un aspecto de la vida que muchas veces es olvidado, de hecho, una mala nutrición puede ser un factor directamente proporcional para desarrollar enfermedades de salud mental. Tanto así, que una dieta equilibrada puede ayudar a regular los niveles de glucosa en sangre, lo que afecta la energía y el estado de ánimo.
Diciembre 2024.- La alimentación juega un papel crucial en la salud mental, y diversos estudios han explorado la relación entre la dieta y el bienestar emocional. Un estudio realizado en abril de 2005 por el hospital McLean, afiliado a la Universidad de Harvard, reveló que la nutrición desempeña un papel significativo en el proceso de enfermedades mentales como la depresión, demostrando que ciertos alimentos pueden ser tan efectivos como los medicamentos convencionales.
“Una dieta equilibrada puede proporcionar los nutrientes necesarios para el funcionamiento adecuado del cerebro y la producción de neurotransmisores asociados con el bienestar emocional. Los alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 (pescado graso o nueces), antioxidantes (frutas y verduras), y proteínas (de origen animal o de origen vegetal mezclada con cereales), pueden tener efectos beneficiosos para la salud mental. Por otro lado, el exceso de azúcares refinados, grasas saturadas y alimentos altamente procesados se ha asociado con un mayor riesgo de trastornos del estado de ánimo”, explica Chris Pefaur, nutricionista de laboratorio Nutrapharm.
Asimismo, gracias a los resultados de un estudio llamado: “Changing Diets, Changing Minds”, se pudo comprobar que existe un amplio rango de nutrientes que resultan indispensables para la salud mental, ya que al combinarlos entre sí permiten al cerebro desarrollarse y funcionar adecuadamente. En este caso, una dieta rica en proteínas, vegetales y grasas saludables como nueces y semillas, ayuda a mantener nuestro organismo saludable y nos protege de ciertas enfermedades. Por el contrario, el hecho de mantener una alimentación con elementos que no contienen nutrientes esenciales, puede afectar el funcionamiento de nuestro organismo. “En este sentido, la falta de nutrientes, como vitaminas del grupo B, hierro, zinc y ácidos grasos esenciales, se ha relacionado con este tipo de problemas, incluidos trastornos del estado de ánimo y déficit de atención. Si necesitas ayuda extra, los productos naturales ofrecen un valioso apoyo. Suplementos como Grelix y Okrafit Microbiota, juegan un papel fundamental en potenciar naturalmente la reducción del peso corporal y mejorar la salud mental”, advierte Pefaur.
En resumen, la relación entre la alimentación y la salud mental es compleja pero crucial. Una dieta equilibrada, rica en nutrientes esenciales, puede contribuir significativamente al bienestar emocional. La personalización de las recomendaciones dietéticas y la colaboración entre profesionales de la salud, se presentan como enfoques efectivos para abordar esta conexión en el ámbito clínico.
Con un financiamiento inicial de 2 mil millones de pesos, esta iniciativa instala un nuevo camino de financiamiento estructural para la investigación y la innovación, marcando un hito en la política científica nacional.
En plena Terraza Caupolicán, del Cerro Santa Lucía, la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Aisén Etcheverry, anunció la adjudicación del Fondo de Investigación para Universidades (FIU) a 21 instituciones de educación superior a lo largo del país. Esta iniciativa, un hito en la política científica nacional, marca un cambio de paradigma al pasar de un modelo de financiamiento “proyecto a proyecto” a uno que reconoce a la investigación como una actividad permanente y esencial para el desarrollo de Chile.
El FIU, que comenzará a operar en su primera etapa con un presupuesto inicial de 2 mil millones de pesos, busca fortalecer las capacidades de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) de las universidades chilenas. El programa, que releva la función pública que cumplen las universidades, se implementará en dos modalidades: FIU Regional, dirigido a universidades acreditadas entre 3 y 5 años, y FIU Frontera, para instituciones con acreditación de excelencia (6 y 7 años).
El FIU Territorial busca fortalecer las universidades regionales con foco en el desarrollo de sus territorios, respondiendo a las necesidades y oportunidades locales. Por otro lado, el FIU Frontera apunta a fortalecer la investigación de punta, abordando desafíos nacionales de gran envergadura con un enfoque estratégico y con potencial de impacto a nivel global.
“Este es un proyecto central del Ministerio de Ciencia, impulsado por el Presidente Boric, que busca generar financiamiento permanente para una actividad permanente: el desarrollo científico en las universidades. Este fondo representa un avance importantísimo y será, sin duda, uno de los grandes legados de este Gobierno. Tiene una característica que lo hace muy especial: nos obligó a pensar de manera distinta y colectiva, involucrando a muchas instituciones, con un rol esencial de las universidades. Además, nos llevó a reflexionar sobre cómo la ciencia puede realmente contribuir al desarrollo del país, materializándose en 21 iniciativas que responden a esta visión y colaboran en la construcción de un Chile mejor”, señaló la ministra Etcheverry durante la ceremonia.
Por su parte, el subsecretario Cristian Cuevas destacó que “hoy damos un gran paso hacia el desarrollo sostenible y descentralizado de nuestro país. Desde este entorno maravilloso del Cerro Santa Lucía, celebramos el lanzamiento de FIU, una apuesta histórica que entrega recursos permanentes a las universidades y les permitirá responder a las preguntas que se hacen desde los territorios, fortaleciendo las capacidades en las regiones, marcando un antes y un después en cómo financiamos la ciencia y la innovación en Chile. Esto es una invitación a soñar: avanzar en la transdisciplina, generar impacto en la sociedad y fortalecer el rol de la ciencia y la tecnología en beneficio de toda la ciudadanía. Estamos felices de impulsar la generación de conocimientos en todos los rincones del país, construyendo un futuro más próspero y sostenible para todas y todos”.
Futuro basado en el conocimiento
Las 21 universidades seleccionadas para esta primera fase del FIU representan la diversidad geográfica e institucional del sistema de educación superior chileno. Abordan temas clave como energías limpias, sostenibilidad ambiental y gestión de recursos naturales en regiones como Coquimbo, Antofagasta y Atacama. También se centran en áreas estratégicas como minería sostenible, biotecnología aplicada, agricultura del desierto, salud, educación, ciencias sociales y humanidades. Además, buscan generar soluciones innovadoras para desafíos locales, como la contaminación lumínica, el desarrollo productivo regional, y la transferencia tecnológica. Varias universidades están fortaleciendo la investigación interdisciplinaria, promoviendo la equidad de género, y fomentando ecosistemas de innovación para impactar en el desarrollo territorial y nacional.
Para el Seremi de Ciencia Macrozona Centro Sur, Gustavo Núñez Acuña “Este fondo representa un aporte inédito para el crecimiento científico de nuestro país, especialmente para las regiones. Desde la Macrozona Centro Sur, celebramos esta iniciativa porque fortalece las capacidades de nuestras universidades y, al mismo tiempo, valora el conocimiento como motor para enfrentar los desafíos locales y nacionales. Los buenos resultados obtenidos por las Universidades que postularon en la Región del Biobío no son sorpresivos, ya que contamos con planteles líderes en esta área de desarrollo científico y tecnológico, además de una sólida comunidad científica que trabaja de manera constante e innovadora para afrontar los desafíos de nuestro territorio. El FIU es una apuesta concreta por una ciencia que se vincula con las necesidades de las personas y tiene un impacto directo en los territorios, avanzando así hacia un Chile más justo, descentralizado y sostenible.”
La adjudicación del FIU ha sido ampliamente celebrada por la comunidad académica. El rector de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Cristhian Mellado, que se adjudicó el FIU Territorial, comentó: “Este fondo no sólo es un recurso económico, es una herramienta para construir un futuro más justo, innovador y sostenible. Es una política que no sólo responde a una necesidad de las universidades, sino que también marca un hito en el financiamiento de la investigación e innovación en nuestro país. Nos permite avanzar con mayor estabilidad y proyección estratégica, fortaleciendo las capacidades científicas y tecnológicas de nuestras universidades. Además, refleja el compromiso del Ministerio por vincular las universidades con las regiones”.
La implementación del FIU se enmarca en el compromiso del gobierno del Presidente Gabriel Boric de fortalecer el rol de la ciencia, la tecnología y la innovación en el desarrollo del país. Con este nuevo fondo, se espera contribuir significativamente al objetivo de alcanzar una inversión del 1% del PIB en I+D+i: “Combinar financiamiento concursable por excelencia y financiamiento estructural, es lo que ha permitido que muchos países logren el crecimiento que esperamos en esta materia”, explicó la ministra Etcheverry.
Este fondo se estructura en etapas. La Fase 1 contempla la creación de las estrategias de investigación y al igual que todos los fondos administrados por el Ministerio de Ciencia, se someterá a rigurosos controles permanentes, técnicos y financieros. Las universidades seleccionadas recibirán financiamiento por un período de hasta 10 años, lo que les permitirá planificar e implementar estrategias de investigación a largo plazo -a diferencia de la lógica “proyecto a proyecto”- con un enfoque en la sostenibilidad y la generación de impacto real en la sociedad.
Pablo Rossel Estrada: Investigador y académico de Geología, Universidad Andrés Bello
Hace unos días regresé de un largo periplo que me llevó desde el desierto de Atacama hasta la Pampa argentina, para luego regresar a la costa de nuestro país. Más de 4000 kilómetros recorridos, que me hicieron reflexionar sobre lo afortunado que soy al estar tan familiarizado, y a veces incluso normalizar, mi convivencia con maravillas naturales que han fascinado a figuras tan relevantes para la historia, como Charles Darwin.
Durante este viaje, atravesé los vastos parajes desérticos del norte de Chile, paisajes congelados en el tiempo por la extrema aridez, salares altiplánicos situados a más de 4000 metros sobre el nivel del mar y rodeados por majestuosos volcanes. Un entorno que podría describirse como uno de los más inhóspitos del planeta, pero en el que, contra todo pronóstico, la vida florece en forma de vicuñas y flamencos.
Tras cruzar el imponente macizo montañoso de los Andes, llegué a la tierra de mis queridos hermanos argentinos y participé en el XXII Congreso Geológico Argentino, un evento que bien podría describirse como un “culto a la Cordillera de los Andes”. Cientos de científicas y científicos (algunos de los cuales probablemente corresponden a las mentes más brillantes de nuestros países) se reunieron para discutir y presentar nueva información sobre cómo esa enorme cordillera que nos separa nació, creció y se transformó en lo que hoy vemos.
Si bien, entre los geólogos, la historia general de ese evento es conocida, es sorprendente constatar lo poco que, como sociedad chilena, comprendemos sobre el origen y la significación de la cordillera más extensa del planeta, aun siendo esta un rasgo que nos define de forma tan marcada como país.
Es probable que todos los que hemos vivido algunos años en Chile hayamos sentido al menos un temblor, y los que llevamos más tiempo aquí hemos experimentado terremotos de gran magnitud o hemos visto columnas eruptivas oscurecer el cielo y sepultar pueblos con su ceniza. Sin embargo, pocos son conscientes de que esos mismos fenómenos, tan temidos, son responsables de una parte fundamental de la riqueza natural de nuestro país.
Los mismos magmas que alimentan las erupciones volcánicas concentraron hace millones de años algunos de los mayores reservorios de cobre, oro, plata y molibdeno del mundo, que explotamos en Chuquicamata o El Teniente. Esos mismos magmas, sumados a millones de años de temblores y terremotos, fueron los que levantaron la imponente cordillera, sobre la que se alzan los volcanes en los que se encuentran algunos de los mejores centros de esquí del mundo. Además, son esos magmas los responsables de calentar las aguas de los complejos termales en nuestra cordillera, de los fascinantes geiseres del Tatio, y tal vez en un futuro cercano, serán ellos quienes nos provean de energía limpia de forma constante. También son esos mismos procesos los que, al elevar la cordillera y formar los volcanes, dieron origen a hermosos glaciares en sus altas cumbres, de los que nacen los ríos que erosionan las rocas, depositando fértiles sedimentos que nos han posicionado como importantes productores de madera, frutas y algunos de los mejores vinos del mundo.
¿Mala suerte? ¿Buena suerte? No lo sé. Lo que sí sé es que, por lo que me queda de vida, seguiré tratando de entender este círculo virtuoso que me ha maravillado desde que descubrí la geología. Los invito a ustedes también a disfrutar de él.
Un ecosistema nativo, no solo se puede ver. El olfato, el tacto y el oído, también juegan un rol relevante para apreciar la naturaleza en todo su esplendor.
Al cerrar los ojos, los sonidos que se escuchan son idénticos a los de un parque nacional en la Patagonia. Sin embargo, estamos a pocos minutos de la ciudad de Concepción y aquí, el bosque nativo no solo se puede ver, sino que también oír, sentir y oler, al mismo tiempo que se corta una pequeña hoja de peumo o boldo, que disgregan en ese momento sus suaves aromas que ayudan a las personas a reconectar con el entorno natural.
La evidencia científica que sustenta la modalidad de baño de bosque, que se realiza en el contexto del proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción, indica que ayuda a mejorar la concentración, la memoria, la higiene del sueño, reduce los niveles de cortisol en la sangre y los síntomas ansiosos y depresivos, entre otros. Los remanentes de ecosistemas nativos costeros, que hoy forman parte del proyecto, son el escenario donde confluyen distintas aristas en torno a la investigación científica, la conservación de un patrimonio natural único e irreemplazable existente a pasos del Campus Patrimonial y los beneficios resultantes del contacto permanente de las personas con el entorno natural.
En ese marco, la psicóloga Natalia Peña Parra es la encargada del área de Bienestar Humano y comenta que un baño de bosque o shinrin yoku, en su terminología original, consiste en una experiencia inmersiva en la naturaleza de aproximadamente dos horas. “En ella, hacemos una secuencia de actividades facilitadoras para la conexión con el entorno a través de los sentidos y la respiración. Además, realizamos ejercicios que promueven actitudes proambientales y prosociales, facilitando acciones para la vinculación entre las personas y entre las personas y el bosque. Finalizamos con un momento de conexión profundo, donde las personas tienen el tiempo y el espacio para conectar con ellas mismas y la naturaleza de la que forman parte”.
“Una palabra clave en la evidencia científica de los baños de bosque, son los fitoncidas, que son compuestos orgánicos volátiles que se encuentran en los bosques. Entre más antiguo y biodiverso es el bosque, más beneficios trae a la salud de las personas, específicamente para el sistema inmunológico. En los baños de bosque en Campus Naturaleza, utilizamos especies aromáticas nativas como el boldo y el peumo; el sistema inmunológico se beneficia al inhalar sus fitoncidas, que acorde a la evidencia, permanece al menos una semana en nuestro cuerpo, si estamos 2 horas en un bosque nativo. Además, el bosque tiene un efecto fisiológico adaptativo en nuestro organismo, es decir, que en cada persona tiene distintos efectos acordes a la necesidad de cada sistema inmunológico. Asimismo, equilibra nuestro sistema parasimpático, para volver al estado de calma, bajando los niveles de cortisol que es la hormona del estrés”, sostiene.
La subdirectora del proyecto Campus Naturaleza Universidad de Concepción, Dr. Andrea Fernández Covarrubias, señala que “Campus Naturaleza es un proyecto pensado para la conservación y la restauración de la biodiversidad, donde las personas juegan un rol principal en el enfoque de integración entre conocimiento científico y acción comunitaria. Es un proyecto donde las comunidades desempeñan un rol activo para alcanzar los objetivos propuestos, específicamente sobre el vínculo con el entorno natural. Entre las líneas de acción del proyecto destacan salud integral y recreación; y educación ambiental y ciencia ciudadana, las cuales están orientadas a fomentar la interacción de las personas con la naturaleza a través de actividades educativas, recreativas y saludables, que no solo benefician a quienes participan, sino que también refuerzan el compromiso colectivo con el cuidado y la preservación de los ecosistemas”.
Añade que “dentro de estas actividades, los baños de bosque -una práctica que combina el contacto con la naturaleza con beneficios comprobados para la salud física y mental- se desarrollan con profundo respeto y sentido ético, considerando que nos encontramos en un entorno con ecosistemas frágiles que requieren del compromiso de las personas para avanzar hacia una mayor conciencia sobre su cuidado. De esta manera, Campus Naturaleza se plantea como un referente para la protección de ecosistemas vulnerables, que invita a las personas a adoptar un enfoque responsable y comprometido con la naturaleza, principio que la Universidad de Concepción ha integrado al concebir este proyecto como un legado para las generaciones futuras” enfatiza la arquitecta.
Proyecto pensado para las personas
Alejandro Baño Oyarce, es periodista y aunque trabaja en la Universidad de Concepción, reconoce que el baño de bosque es una experiencia que lo sorprendió gratamente. “En parte, conocía lo que era el baño de bosque, pero lo que más me impresiona en esta actividad, es saber que esto está casi al lado de mi lugar de trabajo. Había estado en este sector del cerro por motivos laborales, pero saber y sentir que hay un bosque nativo al lado del campus es maravilloso y por si solo es un gran incentivo para visitarlo permanentemente. Es una gran experiencia, muy agradable, muy relajante, ideal para venir en familia y con otras personas”.
En el mismo sentido, María Donoso, además de ser estudiante de Administración Pública, se reconoce como una persona cercana a temas ambientales. Como fundadora de la organización Ecoverde, declara que fue una actividad sumamente gratificante, en el sentido de conectar con la naturaleza y con otras personas. “Esto algo conmovedor, son actividades que uno no hace todos los días, entonces prestarle atención a eso, a estos pequeños detalles para reconectar con la naturaleza y revitalizarnos es fundamental para vivir más plenos”, manifiesta.
La psicóloga Natalia Peña, manifiesta que es muy importante que la comunidad local y nacional conozcan el proyecto Campus Naturaleza, ya que no solo se realiza un trabajo para conservar la biodiversidad, sino que también para acercarla a las personas. “El proyecto está haciendo un hermoso y gran trabajo en el vínculo entre naturaleza y el bienestar del ser humano, promoviendo la filosofía de los baños de bosque, cuyo fundamento está en el cuidado de la salud de los bosques, la salud de las personas y la salud de la comunidad”.
“En este sentido, la iniciativa es fundamental para promover el cuidado de los bosques nativos que se encuentran cercanos a la ciudad, así como facilitar nuestro sentido de pertenencia, nuestro vínculo social y también la salud ambiental del territorio. Además, hacemos actividades arteterapéuticas con elementos de la naturaleza, que nos permiten entrar en procesos de conexión, creación y analogías con nuestra propia salud, que luego nos conceden momentos de conversación y reflexión colectiva al final de los baños de bosque, conclusiones que se dan en momentos íntimos entre el bosque y las personas”, agrega.
Nicolás Jara, jefe de carrera de Ingeniería Civil Telemática, explica la importancia del plan nacional impulsado por el gobierno y las regulaciones ecológicas que deben considerarse para reducir su impacto ambiental.
Un intenso debate ha generado el anuncio del Plan Nacional de Data Centers, iniciativa liderada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que si bien busca impulsar la modernización y digitalización de las tecnologías nacionales también suscita preocupación en torno al impacto ecológico que tendría la instalación de 28 nuevos centros de datos.
En relación a esta iniciativa, Nicolás Jara, académico de la Universidad Técnica Federico Santa María, asegura que será una forma de consolidar una posición que Chile viene ganando desde hace algunos años. En ese aspecto, Jara señala que en el país ya existen 22 de estos centros construidos en distintas regiones y es, junto a Brasil, la nación sudamericana más relevante en dicho ámbito.
“La infraestructura digital ha incrementado en nuestro país porque Chile es considerado un punto de acceso a nivel internacional”, señala Jara, añadiendo que esto implica una serie de beneficios tanto económicos como tecnológicos. “Es una oportunidad de inversión importante ya que son data centers de empresas extranjeras, por lo que hay un gran flujo de capital hacia el país, y la mantención de los mismos es relevante a nivel de generación de empleos porque son instalaciones de gran envergadura”.
Y es que no se trata de una inversión menor. Según datos entregados por el mismo MinCiencia, se calcula que el costo de la construcción de estos centros es de aproximadamente 2,5 millones de dólares. Dicha inversión representa un atractivo para grandes compañías de la industria TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), así como acuerdos entre los sectores estatales y privados que incluye a grandes creadores de contenidos y de infraestructura digital, como Amazon, Google o Meta, quienes ya han estado trabajando con nuestro país de una manera que Jara califica de “bastante satisfactoria”, debido a “una economía nacional y una posición tecnológica beneficiosa para la industria”.
De igual manera, explica que “desde hace tiempo Chile es considerado como un HUB digital, es decir, un centro de interés tecnológico para la región. Esto implica que las empresas internacionales consideran a Chile como un buen lugar para instalarse y proveer servicios tecnológicos gracias a su significativa infraestructura de redes de internet”.
En ese sentido, el también profesor y jefe de carrera de Ingeniería Civil Telemática de la USM sostiene que el que Chile sea un HUB tecnológico se ve también reflejado en las iniciativas que involucran al país en la conectividad global, como el proyecto Troncal Submarino Austral, el primer cable submarino de fibra óptica hacia la Antártica chilena, o el cable Humboldt, que trazaría un cable de fibra óptica submarino entre Sudamérica y el Asia-Pacífico.
Problema medioambiental
Pese a todos los beneficios que implicaría la construcción de estos data centers en el país, existe una serie de contraindicaciones que preocupan a algunos expertos, principalmente por el alto consumo energético que implica el mantener estas instalaciones y los sistemas de enfriamiento que evitan sus fallos por sobrecalentamiento. “Su consumo energético es bastante grande, ya que se trata de miles de servidores encendidos las 24 horas del día y los siete días de la semana, los que almacenan grandes cantidades de información o gran capacidad de computo”, detalla Jara.
En ese aspecto, el académico USM señala que la iniciativa planteada por el gobierno e, incluso otros proyectos a futuros, siempre deben considerar los estándares medioambientales actuales, beneficiando el uso de energías limpias, como paneles solares, como el instalado por la Minera Doña Inés Collahuasi en 2023.
Pero la alimentación no es el único problema. Tal como detalla el profesor Jara, estas estructuras, al usar mucha energía y estar siempre encendidas, se calientan, por lo que requieren de sistemas de enfriamiento potentes. “Se habla mucho del consumo de agua porque uno de los sistemas de enfriamiento que se utiliza normalmente en estos casos es precisamente el agua. Hay que ser claros: la climatización de los servidores para evitar que fallen por sobrecalentamiento considera varias posibilidades de sistemas de enfriamiento”.
Jara agrega que existen los sistemas de aire acondicionado como método de climatización, aunque estos normalmente se utilizan centros pequeños. Para las estructuras más grandes efectivamente los más comunes sí utilizan agua, lo que a priori puede significar un problema en un país que sufre escasez hídrica. No obstante, Jara asegura que “todo depende de cómo se construyan estos circuitos de enfriamiento”.
“Dentro de los sistemas de enfriamiento hay circuitos cerrados de agua que funcionan tal como los refrigeradores. Este consumo es únicamente el necesario para rellenar la instalación y si el sistema funciona bien y no hay ninguna fuga, no debiese ser necesario rellenarlo, por lo que no habría consumo de agua constante como, por ejemplo, en la minería, donde los circuitos son abiertos y el agua corre durante largos periodos para enfriar las calderas”, concluye el académico.
Un proyecto piloto desarrollado por el Laboratorio de Química Aplicada LabQAS de la UBB, propone una innovadora tecnología que podría revolucionar el manejo de contaminantes atmosféricos.
Con el fin de eliminar los malos olores causados por industrias como la porcina, celulosa, avícola y pesquera, un innovador proyecto están realizando investigadores del Laboratorio de Química Aplicada y Sustentable (LabQAS) de la Universidad del BÍO-BÍO (UBB), a través del uso de carbón activado mejorado con nanomateriales adsorbentes.
El proyecto consiste en la creación de un nanomaterial filtrante basado en redes metal-orgánicas (MOFs), soportado en carbón activado. Este material tiene la capacidad de adsorber y eliminar completamente la trimetilamina, presente en las emisiones de las plantas pesqueras, y que se percibe por la comunidad como un desagradable olor característico de estas industrias.
La investigación aborda dos problemas principales: los malos olores originados por la fabricación de harinas y aceites de pescado, generando la trimetilamina, y la acumulación de residuos carboníferos de bajo valor económico provenientes de la minería de Curanilahue.
La investigadora de LabQAS, Paola Méndez, señaló que “el mal olor que producen las industrias es una molécula llamada trimetilamina que es bastante pequeña y en muy bajas concentraciones, genera el típico olor a pescado que percibimos. Nosotros estamos desarrollando un producto que atrapará esas emisiones, para que no sean eliminadas al aire desde los tubos de extracción”.
En el laboratorio, los investigadores están diseñando y construyendo un horno rotatorio a pequeña escala, para obtener este carbón activado mediante vapor de agua a temperaturas cercanas a 1.000 °C, desde los residuos carboníferos de bajo valor económico.
Ramón Ahumada, director del LabQAS, manifestó que “esta tecnología no solo será efectiva en la adsorción de trimetilamina, sino que también representa una solución económica a la problemática ambiental, que genera valor agregado a los residuos carboníferos de la provincia de Arauco, beneficiando tanto a la industria, como a la comunidad local”.
El seremi de Minería del Biobío, Roberto Lagos, dijo que “es un proyecto bastante interesante y vanguardista, ya que se estudian y se prueban en etapas tempranas con carbón de descarte, dando un valor agregado al subproducto, y con este estudio tener un base para poder llevarlo a una segunda etapa, a una escala ya más industrial. Hay muchas cosas que podemos hacer en conjunto, tanto para el desarrollo en la investigación, como también de los productos que pueden ser comercializables en algún futuro cercano”.
Investigación con aporte social
Los investigadores de LabQAS, en colaboración con la Cooperativa Minera Cuenca Carbón de pirquineros de Curanilahue, están desarrollando este plan piloto, donde la materia prima proviene del carbón mineral extraído desde la comuna, con el fin de que a futuro permita escalar la producción a nivel industrial, creando así una nueva oportunidad económica para los productores locales.
Uno de los objetivos de la investigación, será potenciar las estrategias de desarrollo en la provincia de Arauco, que promoverá un nuevo rubro económico en colaboración con instituciones públicas y privadas, universidades, productores locales y la comunidad.
Ahumada dijo que según los informes de Puertos en Chile, “un estudio de mercado revela un aumento en la importación de carbón activado, superando los 6 millones de USD y alcanzando 1.700 toneladas en 2023”.
Por su parte, el seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Centro Sur, Gustavo Núñez, expresó que “es una iniciativa bastante relevante, con mucho alcance regional, que busca potenciar un sector económico de la región que requiere de innovación y fortalezas para poder sustentarse en el tiempo. Quiero destacar además, el espíritu del laboratorio de trabajar sobre problemáticas locales y de comunicar también lo que hacen a estudiantes de enseñanza media, para aportar a la calidad de vida de las personas”.
Juntas de vecinos, comunidades indígenas, agrupaciones sociales, entre otras organizaciones sociales con personalidad jurídica podrán postular a un financiamiento por 8 millones de pesos en la iniciativa Laboratorio Ciencia Pública del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
A través de una instancia de diálogo el Seremi de Ciencia Macrozona Centro Sur, Gustavo Núñez Acuña se reunió con diferentes organizaciones de Hualpén para dar a conocer las bases del concurso cuya metodología contempla mentorías y un programa de acompañamiento para fortalecer los proyectos adjudicados.
“Es fundamental que el conocimiento científico, tecnológico y cultural no se quede solo en la academia, sino que esté al alcance de todos. La socialización del conocimiento permite que las comunidades se apropien de herramientas y perspectivas que impactan sus vidas cotidianas, sus decisiones y su entorno. Este empoderamiento las fortalece, porque al generar y transmitir conocimiento propio, se reconocen y valoran sus saberes locales, se construyen redes de colaboración, y se fomenta una ciudadanía activa y crítica, es esto que lo buscamos en el Ministerio de Ciencia a través de este concurso”, señaló el Seremi de Ciencia Macrozona Centro Sur, Gustavo Núñez Acuña
En relación a la convocatoria, el alcalde de Mulchén Jorge Rivas indicó que “Es excelente que se dispongan estos recursos para que las organizaciones sociales postulen. Tenemos que avanzar en esta línea, en donde podamos incorporar la innovación y los diferentes conocimientos a los problemas que tenemos en las comunas, el cómo podemos transformar los kilos de basura, disminuir los diferentes desechos, esto y mucho más se puede lograr, y es en defecto beneficio de las personas”.
Durante la jornada participó Pablo Muñoz Farfán, del proyecto Laboratorio Vecinal Ciencia Pública adjudicado el 2022 por la Junta de Vecinos Diagonal Plaza Perú, quién contó su experiencia “Estamos agradecidos de la invitación para contar nuestra experiencia y agradecemos a las organizaciones que asistieron y a quienes hemos podido motivar en sus postulaciones, y en el desarrollo de sus ideas. Es un proceso de mucho trabajo, de paciencia y cariño para trabajar con gente de los territorios, esta es una posibilidad para generar un impacto a través de una iniciativa”.
Como una gran oportunidad calificó al concurso, Betsabé Vidal Núñez, Presidenta de la Junta de Vecinos de Parque Central de Hualpén, “La verdad es que vine dudosa al recibir una invitación del Ministerio de Ciencia pero tras escuchar otras experiencias, de organizaciones que han postulado, es factible que podamos hacerlo nosotros y que realicemos un proyecto que beneficie a nuestros vecinos, en línea con lo que trabajamos, que es el reciclaje”, agregó.
El concurso contempla dos etapas consecutivas e interdependientes, la primera en donde a través de mentorías se trabajará el fortalecimiento y la expansión de capacidades, con el objetivo de enriquecer las ideas, para posteriormente desarrollar la iniciativa.
Las postulaciones deberán realizarse mediante la plataforma integrada de fondos del Estado https://fondos.gob.clhasta el 18 de noviembre de 2024. Las bases, anexos de postulación y otras informaciones, están disponibles en www.cienciapublica.cl/concursos