La celebración comenzó en 2016, liderada por importantes personalidades de la ciencia, el cine, el arte y otras disciplinas. Desde ese año también que se celebra en nuestro país con actividades de diversas organizaciones, coordinadas por el Instituto Milenio de Astrofísica MAS.
Charlas, talleres, conversatorios e incluso actividades de astronomía inclusiva es lo que 20 instituciones nacionales han planificado para celebrar el próximo 29 y 30 de junio el Día del Asteroide en Chile.
El evento se enmarca en las celebraciones que cada año convoca el Programa Internacional Asteroid Day, de la Fundación Asteroid con base en Luxemburgo, y que fue fundado por científicos de renombre siendo el más prominente el astrofísico y guitarrista de Queen, Brian May.
En Chile, la convocatoria está coordinada por el Instituto Milenio de Astrofísica MAS, que reunió dos docenas de organizaciones nacionales que este año realizarán variadas actividades que permitan crear conciencia sobre la importancia del estudio de estos objetos estelares.
Las actividades serán todas online y serán transmitidas de forma simultánea a través de la página de Facebook del MAS, de cada una de las instituciones participantes y a través del canal de YouTube Día del Asteroide en Chile. Comenzarán el lunes 29 de junio a las 09:00 para continuar non stop hasta el martes 30, cerrando con la charla magistral de la principal experta de meteoritos en nuestro país, la geóloga Millarca Valenzuela.
La programación completa del Día del Asteroide en Chile se puede encontrar en el sitio www.astrofisicamas.cl/diadelasteroide2020 y en el twitter oficial @asteroidday_chi
Las instituciones participantes son las siguientes:
Organiza:
Instituto Milenio de Astrofísica MAS
Participan:
Fundación Pequeñas Grandes Estrellas
Dedoscopio
Núcleo Milenio de Formación Planetaria
Observatorio Las Campanas
Planetario USACH
Fundación Chilena de Astronomía
Universidad Andrés Bello
Museo Interactivo Mirador
Centro de Astronomía Universidad de Antofagasta
Grupo Lyra
Astromanía
Núcleo de Astronomía Universidad Diego Portales
ALMA
Centro de la Comunicación de la Ciencia Universidad Autónoma
-Hasta ahora se han realizado 4 capítulos. La contingencia del Covid-19 ha marcado la pauta de las transmisiones.
-Concepción, junio 2020- Con un total de 7.500 espectadores en tan solo 4 capítulos, cerró la primera etapa de los Cafés Científicos 2020 del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción.
Los números están por sobre lo esperado, por parte de la producción del programa, que a comienzos de este semestre proyectó un promedio de 1.200 asistentes para todo el ciclo 2020 que se extenderá hasta agosto.
Durante estas primeras semanas el tema central ha sido la pandemia mundial del Coronavirus, donde profesionales e investigadores de distintas áreas se han referido a las repercusiones que tiene este escenario más allá del contagio físico.
Fue el caso de la charla sobre parentalidad en tiempos de crisis, o el de educación científica en una coyuntura de estas características.
Además, del reciente Café donde se abordó el fenómeno de las Fakenews y el nuevo concepto acuñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS): Infodemia, el que hace referencia a la sobrecarga de información, teorías y noticias falsas en medio del delicado momento sanitario que ronda en todo el mundo.
“Ha sido el escenario propicio para la Infodemia el que se ha dado en nuestro país. Se ha dado una especie de tormenta perfecta para que esto circule. Ha provocado ansiedad, ha provocado miedo”, dijo durante la exposición del pasado viernes el Dr. Gilberto Morales, periodista y director del Departamento de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la UdeC.
COMO EN TV
La directora del Centro de Biotecnología de la UdeC, Dra. Rosario Castillo, comentó que las altas cifras que han arrojado los Cafés Científicos 2020 hasta este momento “superan enormemente nuestras exceptivas. Este año estamos de manera totalmente remota a diferencia de otras versiones donde el Café era tanto presencial como vía streaming. Cada capítulo de este año registra más de 1.000 reproducciones con gente que se conecta desde diferentes partes de Chile”.
“El próximo 25 de junio volvemos a retomar los capítulos que concluirán, por ahora, hasta fines de julio o bien principios de agosto. Creo que la gran atención del público se debe principalmente a que estamos abordando un tema de importancia para todos, que es el Coronavirus, y la puesta al aire que está marcada por un estilo muy televisivo y profesional”, concluyó Castillo.
La señal de los Cafés Científicos es por medio del fanpage: /CafesCientificosConce , en colaboración con Radio UdeC y la Biblioteca Municipal de Concepción.
Las sociedades ancestrales que habitan los sectores costeros, como los Lafkenche, suelen existir de cara al mar, viviendo al ritmo de la marea, fusionándose a los ciclos del agua y la luna. De este modo, las mareas bajas son para la recolección de algas y mariscos, mientras que las altas para el resguardo y trabajo en la tierra. Para ellos el mar, la costa, los cerros, los ríos y todos los seres vivos que co-habitamos este territorio somos parte de una misma unidad física y espiritual, siendo éste el eje central de su cosmovisión. Pero ¿qué pasa con las sociedades modernas?, ¿por qué Chile, siendo un país que es principalmente costa, le da la espalda al mar? En este artículo trataremos de descubrir las causas y consecuencias ecosistémicas de esta realidad, así como los cambios que se están comenzando a gestar, para sanar esta conexión.
Chile es un país largo y angosto, con una costa de 83.850 km lineales, por lo que gran parte está representado por la “Zona Costera”. Sin embargo, no existe actualmente una clara definición de sus límites y legalmente se considera sólo el “Borde Costero Litoral” como aquella franja de territorio que comprende los terrenos de playas, bahías, golfos, estrechos y canales interiores, y el mar territorial de la República. En los terrenos fiscales, el ancho máximo de esta franja es de 80 m desde la línea de más alta marea, pero esta zona es mucho más que eso, aquí se produce una interfase entre geósfera, atmósfera e hidrósfera, otorgándole características ambientales frágiles y vulnerables. Además, las diversas actividades humanas que aquí confluyen, producen múltiples usos que muchas veces generan conflictos territoriales.
En Chile no existe un texto jurídico que contenga toda la regulación atinente al mar. La actual política de uso del borde costero es una herramienta que no ha logrado una real gestión integrada de esta zona, y sólo ha implementado la zonificación en dos regiones (Coquimbo y Aysén), y la declaración de Áreas Marinas Costeras Protegidas y de Reservas Marinas. Dada esta carencia de políticas apropiadas para la regulación de la zona costera, y del interés económico que existe en torno a ella, se está intentando, desde el año 2012, la aprobación de un Proyecto de ley de “Administración del Borde Costero y Concesiones marítimas” que pretende agilizar la tramitación de las concesiones marítimas, para impulsar una mayor inversión en este espacio. Al revisar en detalle esta propuesta, concluimos que su aprobación podría ser peligrosa para la sostenibilidad de la zona costera, ya que carece de una perspectiva integral y la sigue definiendo como “borde costero”, sin incluir todos los ecosistemas asociados (humedales, lagunas, estuarios, etc). Por otra parte, el proyecto propone pasar la administración del borde costero y el otorgamiento de concesiones de acuicultura, desde el Ministerio de Defensa Nacional, al Ministerio de Bienes Nacionales. Traspaso que robustece el derecho del titular sobre su concesión marítima, lo que significa que el litoral deja de tener un carácter inherentemente público y se entrega a un privado, propiciando la explotación por sobre la conservación y protección (1). Tampoco propone una planificación apropiada para su uso, lo que debiera ser central para lograr una sostenibilidad de esta zona. En resumen, este proyecto busca la privatización de la zona costera, siendo que ésta debiese ser un bien público.
En contraposición a esta propuesta, existe un grupo de académicos y organizaciones, que proponen crear una Ley de Costas, enfocada en la protección de los ecosistemas, promoviendo un desarrollo sostenible de la costa, acorde a las adaptaciones correspondientes al actual Cambio Climático y los desastres naturales (1). La necesidad de una buena legislación que proteja esta zona, radica en que ésta se encuentran actualmente bajo la amenaza de múltiples actividades antropogénicas, entre las que destacan:
La Sobrepesca: en el último informe del estado de las pesquerías (2) se indica que 11 de 27 están sobreexplotadas y 8 agotadas o colapsadas, significando que el 70% de los recursos pesqueros del país están en riesgo. Cabe destacar que gran parte de esta pesca (anchoveta, sardina y jurel) es destinada a producir harina de pescado, utilizada en la elaboración de alimento para salmones.
La Salmonicultura: La acuicultura representa casi un 37% de la producción pesquera (4) en Chile, basándose principalmente en el cultivo de salmones, y convirtiéndonos en el segundo mayor productor del mundo (5). Este cultivo intensivo genera problemas socio-ambientales, tales como: contaminación ambiental por el uso de antibióticos y pesticidas (6), pérdida de hábitat, escape de peces e interacción genética con especies nativas, transmisión de enfermedades y los episodios asociados a la sobrepoblación de salmones en las jaulas (7). Aun así, en Chile no existe una regulación que incluya la estimación de la capacidad de carga del cuerpo de agua para limitar la biomasa máxima por área (8).
La contaminación:las zonas costeras son las áreas más expuestas a la contaminación debido a su conexión con los continentes y a que hasta el día de hoy se considera que el océano posee una infinita capacidad de dilución. Un ejemplo de este problema son las 360 toneladas de basura en las costas de Chile registradas el año 2018, de las cuales el 86% correspondió solamente a plástico (9).Entre el 2014 y 2016, la declarada zona de sacrificio, Quinteros, fue víctima de sucesivos derrames de petróleo, donde la Superintendencia de Medio Ambiente se declaró incompetente para conocer y sancionar estos hechos (10).Las descargas de los emisarios domésticos e industriales son una problemática recurrente en Chile y a nivel mundial. Por ejemplo, la modernización de la Celulosa Arauco, con su proyecto M.A.P.A, implica el vertimiento de 170 millones de litros diarios al Golfo de Arauco, a través de sus dos emisarios (11), lo que equivale a 68 piscinas olímpicas.
A la contaminación del agua se suman las emisiones atmosféricas de las industrias ubicadas en la costa, que generan problemas a la salud humana y que configuran “Zonas de sacrificio” a las que son condenadas áreas de gran relevancia ambiental y social (ej. Coronel y Quintero).
Destacamos que en la zona costera interaccionan todas estas actividades antropogénicas, y se suman a la variabilidad natural del ambiente, generando efectos sinérgicos, antagónicos o incluso ambos, sobre este ecosistema. Una forma de proteger esta zona sería la aplicación de las Normas secundarias de calidad ambiental, ya que ellas establecen los valores de las concentraciones de contaminantes, cuya presencia en el ambiente pueda constituir un riesgo para la protección o la conservación del medio ambiente. Pero en Chile se utilizan las normas primarias de calidad que establecen valores cuya presencia o carencia en el ambiente, pueda constituir un riesgo para la vida o salud de la población.
Todas estas amenazas a la zona costera han generado conflictos socioambientales, dando origen a diversos movimientos y organizaciones que luchan por la defensa y protección de la zona costera, así como por su derecho a la salud. Entre estos cabe mencionar a la Coordinadora Chorera, movimiento Chao Pescao y Chao Carbón, la agrupación Mujeres de Zonas de Sacrificio Quintero-Puchuncaví en Resistencia, Coordinadora Coronel Despierta, Salvemos el Santuario, Comités de defensa del Borde costero, entre otros.
En vista de la presión internacional y nacional por mejorar la situación ambiental de la zona costera, se ha intentado tomar medidas desde la institucionalidad, como la elaboración de los Programas para la Recuperación Ambiental y Social (PRAS) en las zonas de sacrificio del Huasco, Quintero – Puchuncaví y Coronel (12). Sin embargo, estos programas no han logrado evitar la contaminación, ni recuperar el desastre ambiental y social de estas zonas. Esto se debe a que ningún PRAS, por sí solo, puede entenderse como una “herramienta de gestión esperanzadora para la convivencia sustentable entre las comunidades y el medio ambiente”, sino que se requieren soluciones integrales y transversales a nivel político-económico. Para lograrlo, es necesario entender esta zona como un “bien de uso público”,y su ordenamiento sostenible debería considerar la multiplicidad de factores e interacciones que allí se generan. Así como también normas ambientales y pesqueras que consideren al ecosistema como un todo y que no posee límites claramente definidos. Esto se entiende como un manejo o gestión integrado de esta zona y sus recursos, así como la aplicación de un enfoque ecosistémico en la pesquería y por último la consideración de la capacidad de carga del ambiente para la acuicultura.
El 8 de junio se celebró el Día Mundial de los Océanos, y ya vimos lo relevante que es la costa para Chile, es el momento de que empecemos a mirar nuestro mar de frente y cambiar este sistema extravistivista-capitalista por uno que apunte al bienestar socioambiental.
REFERENCIAS
Martínez et al., 2020 ¿Por qué Chile necesita una ley de costas? Hacia una nueva gobernanza de la costa para el siglo XXI. Documento de trabajo, Serie-Policy Papers CIGIDEN.
FAO, 2018. The state of World Fisheries and Aquaculture: meeting the sustainable development goals. Rome.
Sernapesca. 2018 Anuario Estadístico de Pesca 2018.
Avendano-Herrera R (2018) Proper antibiotics use in the Chilean salmon industry: policy and technology bottlenecks. Aquaculture 495: 803–805
Tucca et al., 2017. Occurrence of antiparasitic pesticides in sediments near salmon farms in the northern Chilean Patagonia. Marine Pollution Bulletin 115 (1–2): 465–468
El descubrimiento fue publicado en la última edición de la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. En el hallazgo participó el astrónomo de la Universidad Andrés Bello e investigador del Centro de Excelencia en Astrofísica CATA, Dante Minniti.
Uno de los desafíos más relevantes de estudiar el cosmos es que la luz que llega hasta los telescopios instalados en nuestros planeta debe atravesar todo tipo de obstáculos, tales como como gas y polvo. “Esas nubes de gas y polvo en nuestra galaxia absorben parte de la luz y cuando hallamos una zona de bajo material interestelar lo llamamos una “Ventana de Extinción”, explica el Doctor Minniti.
“Lo que buscamos es el mismo efecto que vemos cuando se abre una ventana entre las nubes y aparecen los rayos del sol. Lo que hemos hecho en nuestro proyecto VVV (Vista Variables de la Vía Láctea), es descubrir dos nuevas ventanas de extinción en el plano galáctico, lo que es una excelente noticia para la astronomía”, comenta Roberto Saito, primer autor de la investigación y astrónomo de la Universidad Federal de Santa Catarina, Brasil.
La importancia de esta “ventana galáctica” radica en que al saber por dónde mirar, los científicos pueden dirigir sus observaciones en otras longitudes de onda como la visible, para completar censos galácticos, alimentar de datos a los modelos de formación galáctica, explorar brazos galácticos lejanos y zonas de formación estelar muy distantes.
Ventanas de Extinción
Minniti indica estas “ventanas” tienen una importancia radical en la astrofísica, la primera descubierta fue la Ventana de Baade (en 1946) cerca del centro galáctico, y gracias a ella se pudo avanzar en el estudio de la estructura interna de la Vía Láctea. Otro ejemplo, es la ventana es la que halla en la Nube Molecular Gigante de Orión, que permitió al telescopio espacial Hubble capturar las primeras imágenes de discos protoplanetarios en 1996.
“El número de ventanas de extinción conocidas es pequeño”, agrega el astrónomo, pero gracias a los nuevos telescopios, como el VISTA del observatorio Cerro Paranal de la ESO, han logrado avanzar en este camino, en un trabajo que significó unos 10 años de estudio.
El grupo de astrónomos ahora se pondrá en campaña para buscar más “ventanas” que permitan descifrar la estructura de las regiones más lejanas de nuestra propia galaxia que permanecen ocultas por nubes de gas y polvo.
Junto a los Doctores Minniti y Saito participaron del hallazgo Maria Gabriela Navarro (UNAB Chile y Universidad Roma La Sapienza, Italia); Robert Benjamin (Universidad de Wisconsin, Estados Unidos); Oscar A. Gonzalez (Royal Observatory Edinburgh, Reino Unido); Roberto Kammers (Universidad Federal de Santa Catarina, Brazil) y Francisco Surot (European Southern Observatory, Alemania).
Para ver la investigación original publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, revisar la siguiente dirección web
Para ver un vídeo explicativo del descubrimiento revisa el siguiente vínculo
La publicación utilizó datos de los monitores de neutrones y magnetómetros de la red de observatorios de radiación cósmica y geomagnetismo ubicados en Putre, Cerrillos y Antártica y que son dirigidos por el profesor Enrique Cordero, académico del Departamento de Física FCFM U. De Chile.
Se trata de la revista Natural Hazard and Earth System Science (EGU) que en su última edición publicó un trabajo de un grupo de científicos del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile y de la Universidad de Tarapacá. Los investigadores expusieron en el marco teórico de su trabajo la relación que existiría entre las variaciones geomagnéticas de nuestro planeta y los movimientos telúricos que nos afectan.
El trabajo titulado, The spatial-temporal total friction coefficient of the fault viewed from the seismo-electromagnetic theory, relaciona la ruptura de las rocas de la litósfera (capa superficial de la Tierra) con los cambios magnéticos de la atmósfera, debido a las corrientes eléctricas que fluyen hacia la ionósfera terrestre (capa atmosférica) como resultado de la fragmentación de las rocas.
“Los cambios más grandes o pequeños en la atmósfera se clasifican por coeficientes de fricción entre las rocas fracturadas y su tiempo de fractura. Situación que puede indicarnos las mayores o menores probalidades de tener un movimiento sísmico”, explica, Enrique Cordaro, académico del Departamento de Física (FCFM) e investigador Senior proyecto.
El científico agrega que “la propuesta es un punto de vista nuevo que no ha sido explorado en tierra y concuerda con otros estudios recientes llevados a cabo con satélites”. Esto indicaría que el magnetismo y la ocurrencia de terremotos grandes podrían estar íntimamente relacionados.
El estudio, que acumula datos de aproximadamente 14 años de trabajo, fue redactado Patricio Venegas (Primer Autor) y Enrique Cordaro de la Universidad de Chile (FCFM); y David Laroze de la Universidad de Tarapacá.
En cuanto a la revista, Natural Hazards and Earth System Sciences (NHESS) es una reconocida revista interdisciplinaria e internacional, dedicada a la discusión pública y publicación de acceso abierto de estudios de alta calidad e investigaciones originales sobre los peligros naturales y sus consecuencias. Para ver la nota original revisa la siguiente dirección web https://www.nat-hazards-earth-syst-sci.net/20/1485/2020/
“El actual brote es la invasión biológica mejor registrada en la historia humana y un verdadero laboratorio natural para el estudio de las especies invasoras”, asegura Aníbal Pauchard, académico de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción e investigador chileno del Instituto de Ecología y Biodiversidad y uno de los autores del estudio que fue recientemente publicado en la Revista Trends in Ecology and Evolution.
Emergencia repentina, proliferación y rápida propagación, adaptación a nuevos entornos o huéspedes, y dispersión geográfica a gran escala, son algunas similitudes.
Científicos señalan que una fuerte colaboración entre ecología y biomedicina es vital para frenar la aparición de futuras pandemias.
Las enfermedades infecciosas emergentes como el COVID-19, están impulsadas por factores ecológicos y socioeconómicos, y su rápida propagación e impactos devastadores, son muy similares a lo que ocurre con las invasiones biológicas o avance indeseado de especies exóticas, un fenómeno que los ecólogos llevan más de dos décadas explorando. Así lo estima un reciente estudio internacional desarrollado por Aníbal Pauchard, académico de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción e investigador chileno del Instituto de Ecología y Biodiversidad, junto a Martín Núñez, científico argentino del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, CONICET-UNCOMA), y el canadiense Anthony Ricciardi, de McGill University.
En el documento, publicado en la Revista Trends in Ecology and Evolution, los autores proponen ampliar la mirada y promover de manera urgente, la colaboración entre biomedicina y ecología, en una alianza que será “vital para limitar brotes futuros”.
Especies como el jabalí, el castor, la zarzamora o los aromos, son algunos ejemplos de invasiones biológicas en nuestro país, que estarían generando impacto y pérdidas en el ecosistema: en la biodiversidad, a nivel productivo, y en el plano de la salud humana y dispersión de enfermedades zoonóticas. En ese contexto, el estudio advierte que el comportamiento del actual brote de SARS-CoV-2, agente causal de la enfermedad de COVID-19, tiene rasgos típicos de una especie invasora: emergencia repentina, proliferación y rápida propagación, adaptación a nuevos entornos o huéspedes, dispersión geográfica a gran escala a través de redes de transporte humano, e impactos significativos sobre la salud y bienestar humano.
Laboratorio natural
“El actual brote es la invasión mejor registrada en la historia humana, pero en un proceso que ocurre de forma más rápida. Tenemos datos concretos actuales y pormenorizados de este organismo, que se mueve a través del ser humano y, por tanto, aunque sea un virus, éste es un verdadero laboratorio natural que nos permite entender qué pasa con las invasiones biológicas”, asegura Aníbal Pauchard, quien además es director del Laboratorio de Invasiones Biológicas de la Facultad de Ciencias Forestales UdeC.
Por su parte, el investigador Martín Núñez, también opina sobre estos escenarios comparativos. “La hipótesis de que SARS-CoV-2 apareció y evolucionó en especies silvestres -como los murciélagos- y llegó a los seres humanos como consecuencia de la caza y la venta ilegal, o de otras intervenciones humanas sobre la naturaleza, refuerza la analogía. Así como los pinos no resultan dañinos en donde son nativos y frecuentemente se transforman en invasores al ser plantados fuera de su hábitat, impactando en la biodiversidad, es posible que en sus hospedantes naturales el virus no hiciera daño, o, aunque lo hiciera, eso no rompía un equilibrio ecosistémico”, indica.
El problema -añade el científico argentino-, es que una vez que el virus infectó a seres humanos, éste no sólo comenzó a enfermarlos, sino también a dispersarse rápidamente, gracias a la interconexión global, haciendo que en muy poco tiempo llegara a casi todos los rincones del mundo.
Así es como, la alteración del ecosistema, explotación de la vida silvestre y conectividad en el mundo global, son elementos que, en combinación, se vinculan con esta pandemia, aumentando además el riesgo de aparición y propagación de nuevas enfermedades infecciosas, según explica el estudio. Por eso es por lo que, además de resolver los inmensos desafíos socioeconómicos y culturales que ocasionan estas crisis, el estudio propone desarrollar iniciativas interdisciplinarias para abordar las consecuencias de la globalización y alteración de los sistemas biológicos. “Este trabajo debe incluir el estudio de las invasiones biológicas, la propagación y proliferación de organismos en nuevas regiones”, aseguran los autores.
Asimismo, se recalca que los esfuerzos de la sociedad deben dirigirse hacia el manejo no sólo de patógenos, sino también de los factores ambientales que facilitan su aparición e impactos asociados.
Invasiones biológicas y nuevas herramientas
Aníbal Pauchard asegura que la ciencia de invasiones tiene herramientas claves para apoyar estas problemáticas. “Gracias a esta disciplina, que sólo tiene unas pocas décadas, podemos entender procesos y entregar una mirada complementaria a la epidemiología, ayudando, por ejemplo, a analizar las etapas de transporte, rápida proliferación y adaptación a un nuevo ambiente. Por eso, nuestro llamado es a colaborar y que en conjunto podamos transferir este conocimiento”, comenta.
¿Pero cuáles son esos aportes? La ciencia de las invasiones examina la conexión entre los sistemas naturales y antropogénicos -intervenidos por el hombre- integrando miradas como la ecología, biogeografía, dinámica de poblaciones, biología evolutiva, análisis de riesgos, historia humana y gestión ambiental, entre otras áreas. Esto, para comprender la propagación de organismos introducidos por seres humanos, ya sea intencional o no, a nuevas áreas donde se expanden sin control.
Lo interesante es que esta disciplina no sólo aborda este fenómeno en animales o plantas, sino que también, ha ido ampliando su espectro a bacterias, microbios, virus, organismos genéticamente modificados, entre otros, que están sujetos a las redes de transporte y diseminación.
Por otro lado, la ciencia de invasiones también puede ayudar a entender los factores ecoevolutivos, asegura el investigador del IEB. “Y cuando entendemos esto último, podemos trazar el origen de una especie, y eso nos permite dilucidar cualquier duda que surja en este sentido, algo que se ha visto reflejado en las numerosas fake news sobre el origen del coronavirus, pero que, gracias a la evidencia científica contundente sobre el origen zoonótico de este patógeno, han podido ser desmentidas”, agrega Pauchard.Por último, el investigador también destaca que la bioseguridad es un tema que debiera ser revisado por cada país, asegurando aspectos como la regulación del tráfico de especies silvestres, las barreras sanitarias en materia de alimentación, entre otros elementos. “Sin duda, lo que aprenderemos de esta pandemia será cambiar cómo manejamos el movimiento de organismos a nivel planetario”, concluyó.
Desde el 16 de marzo que la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) se encuentra trabajando a distancia. Estudiantes de pregrado, magíster, doctorado, docentes, académicos, administrativos y postdoctorantes. Todos teletrabajando, a distancia, adaptándose a una nueva realidad, debido al avance del COVID 19 en la Región del Biobío y el aumento progresivo de contagios, sobre todo en Concepción.
No ha sido fácil, se trata de adaptar un nuevo modelo de enseñanza, de comunicación y todos han tenido que aprender, de alguna y otra forma. De este modo, ya se van a cumplir tres meses en este sistema.
Evaluaciones digitales, clases y resolver consultas son parte de esta nueva rutina diaria. Rutina que para el estudiante de primer año de Biología Marina UCSC Mauricio Rojas resulta todo un desafío. Nunca pensó iniciar su vida universitaria de esta manera. “Soy oriundo de Arica. Tenía una alta expectativa al inicio de año, estudiar fuera de mi ciudad y lejos. Con todo el Corona Virus cambió todo lo que tenía pensado, conocer, estudiar, fue un cambio fuerte. También me gustaría conocer a mis compañeros, no nos conocemos en persona. Las redes sociales han facilitado para que nos conozcamos mejor. Sin embargo, nunca va a reemplazar el conocerse en persona, aunque tenemos una relación muy cordial”, sostiene el estudiante de primer año.
Una realidad bastante diferente a la que esperaban, donde el desafío es mayor a la hora de mantener la motivación, la asistencia a clases, realizar evaluaciones e incluso considerando talleres y laboratorios online. A eso, se suman los esfuerzos por becas y préstamos tanto de internet como de notebooks por parte de la UCSC y la Facultad de Ciencias UCSC. Estos materiales han sido enviados directamente hasta las casas de los estudiantes, tanto dentro de la Región del Biobío como a otras regiones de Chile.
Para Abby Rojas, estudiante de Química Ambiental de los últimos años, el desafío es mayor, puesto que está pronto a preparar su tesis de grado. Vivirla en este formato, es una experiencia bastante particular. “Me tocaba seminario y el próximo semestre la tesis. Privilegié tomar los ramos teóricos, para que luego de la pandemia me concentrara en lo último. Hay algunos laboratorios que deben ser prácticos y demandan un trabajo en vivo. Por otro lado, las evaluaciones son con tiempo. Estar en casa es más estresante. Estás frente a una pantalla, con tiempo controlando, no puedes regresar a la pregunta anterior y eso, genera una presión mayor. En general, es una medida que ayuda para no exponernos al COVID-19”, concluye la estudiante.
Eduardo Pinto también está en los últimos años de Química Ambiental. La situación de él, como la de Abby, depende de un análisis en vivo, en terreno y en laboratorio. Además, este año fue aceptado a un intercambio de un semestre a España, pero debido a la contingencia tuvo que posponerlo. “Hay que hacer un seminario, que es como una mini tesis. Si no lo puedo hacer, podría atrasarme. Los profesores han sido muy conscientes de lo que está pasando, han sido muy comprensivos, sobre todo por el tema del acceso de Internet, a veces se cae o la red está débil. Mi intercambio a España se pospuso, ya que la Universidad donde asistiría hará clases on line. Podré tomar dos ramos de la Universidad Católica de Ávila y eso sería el próximo semestre. Sin embargo, puedo ir el próximo año, sin perder el cupo”, sostiene el estudiante.
Francisca Cuevas es de la generación del 2015 y vive una situación particular, ya que anteriormente tuvo que congelar sus estudios y tiene ramos de diferentes cursos. Sin embargo, sostiene la solidaridad que ha ocurrido entre los docentes y los alumnos. “Ha sido sorprendente, jamás pensé que lo iba a vivir y junto a mi hijo de 4 años. El distanciamiento social ha sido difícil. Pero cuando uno tiene las ganas y pone de su parte, las cosas funcionan. La Facultad de Ciencias ha sido muy amigable, flexible, empatizan con diversas cosas que nos han pasado. En lo personal, creo que la modalidad se ha dado de la manera correcta, los profesores nos han apoyado bastante. Los compañeros también muestran solidaridad frente a las dudas y consultas, a cómo manejar las plataformas”, sostiene la estudiante.
Elba Avilés estudió Biología Marina en la UCSC y continúa en la Facultad de Ciencias, ya que este año se integró al Magíster en Ecología Marina. Pese a conocer a los profesores y en general a todo el universo UCSC, también sostiene que el desafío de llevar las clases online es otra realidad. “Esta experiencia ha sido un desafío, para estudiantes y profesores. El contexto en el que estamos desarrollando el programa es algo nuevo para todos, entonces a medida que avanza el semestre hemos aprendido en conjunto y tratando de mejorar. Desde el comienzo nuestros profesores han tenido una gran disposición, para solucionar inconvenientes, como por ejemplo, las becas de Internet y facilitar computadores. Debo reconocer que al inicio fue complicado, sentí bastante estrés en algún momento, pero con el tiempo las cosas van mejorando y nos organizamos”, concluye Elba Avilés.
Mabel Marcó es secretaria del Postgrado de la Facultad de Ciencias UCSC, donde además de trabajar directamente con los profesores, también se vincula a estudiantes de magíster y doctorado, los que vienen de diferentes partes de Chile y el mundo. Un desafío ha resultado para ella compatibilizar el horario entre su trabajo, su hogar y su familia. “Aunque me encanta estar en casa, el primer mes fue muy fuerte. Debíamos prevenir un montón de situaciones y el trabajo era intenso, mucho más anticipado que normalmente. Cumplo el horario habitual, aunque estando en casa también uno cumple otros roles como mamá y de contención a la familia. Hoy, estamos más adaptados. Para los estudiantes ha sido difícil, pero nuestra comunicación es constante, hablamos a diario. Sobre todo para los chicos que es primera vez que salen de su país”, enfatiza Mabel Marcó.
Con todas estas medidas y siempre asegurando que todos los miembros de la Facultad de Ciencias UCSC se queden en sus casas, se cuiden y se mantengan fuera de peligro respecto a la contingencia sanitaria. Además desde la UCSC y desde la Facultad de Ciencias se están realizando talleres digitales y capacitaciones siempre en pro a mejorar y brindar contenidos para toda la comunidad, adaptándose a estas nuevas condiciones de trabajo y aportando a nuestros estudiantes con interesantes temas ligados al área de las carreras.
La iniciativa impulsada por CMPC y Desafío Levantemos Chile consta de furgones capacitados con equipamiento y personal médico que recorre diversos barrios para atender a vecinos en sus domicilios, especialmente a adultos mayores, y así evitar que se trasladen a centros hospitalarios donde podrían contagiarse por Covid-19.
Acudir a centros hospitalarios hoy en día, en época de pandemia, puede ser más perjudicial para la salud que una solución, debido al significativo aumento de casos de personas con coronavirus que han llegado incluso a colapsar dichos lugares, los que se transforman un potencial foco de contagio.
Es por eso, y buscando aportar para que la ciudadanía evite ir a los hospitales, CMPC y Desafío Levantemos Chile se unieron bajo la iniciativa de las Clínicas Móviles: vehículos equipados con insumos y personal médico dedicados a recorrer diversos barrios con el fin de atender a los vecinos, especialmente a los adultos mayores, realizando chequeos preventivos; en caso de sospecha, tomar exámenes por Covid-19 (PCR); vacunar contra la influenza; revisar antecedentes clínicos históricos; entregar remedios, entre otros.
¿Dónde operan las Clínicas Móviles? Según los Informes Epidemiológicos del Ministerio de Salud de Chile, entregados desde el 30 de marzo al 29 de mayo, las regiones Metropolitana y de La Araucanía han sido de las más afectadas en todo el país, especialmente la comuna de Puente Alto en la capital.
Es debido a las altas cifras de contagios, que los casos se hayan dado en localidades más vulnerables y que correspondan a zonas en las que CMPC tiene presencia productiva; Puente Alto, Biobío y La Araucanía fueron elegidas para activar la iniciativa.
En el caso de Puente Alto -comuna metropolitana en la que CMPC está presente hace 100 años- desde el 29 de abril, cuando se activaron las dos Clínicas Móviles en la comuna, hasta el 29 de mayo, se realizaron 1.046 tomas de muestras por sospecha de coronavirus.
En el caso de la región del Biobío, la Clínica Móvil estuvo presente en Los Ángeles desde el 13 al 30 de abril, periodo en el que se tomaron 31 muestras PCR y se entregaron 299 medicamentos.
En la comuna de Temuco, región de La Araucanía, desde el 9 de abril al 29 de mayo, se realizaron 770 muestras por Covid-19 y se entregaron 211 medicamentos, mientras que en Lautaro, desde el 22 al 28 de mayo se tomaron 28 test PCR; en Cunco el 28 de mayo se realizaron 14 exámenes por Covid-19; y en Labranza del 18 al 22 de mayo se tomaron 31 muestras y se entregaron 20 medicamentos.
En resumen, entre abril y mayo, las Clínicas Móviles realizaron 1.920 exámenes PCR y entregaron 530 medicamentos a vecinos de las localidades anteriormente mencionadas.
Hoy, la alianza entre Desafío Levantemos Chile y CMPC contempla dos Clínicas Móviles en Puente Alto y cuatro en La Araucanía. Los recorridos que ellas realizan son coordinados y establecidos por las autoridades municipales y de salud correspondiente a cada localidad, como el Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente -en el caso de Puente Alto-, y el Servicio de Salud Araucanía Sur y Servicio Araucanía Norte, en La Araucanía, quienes además incorporan el personal médico que atiende a los vecinos, entre ellos paramédicos, enfermeras y kinesiólogos.
¿A quiénes atienden las Clínicas Móviles? El foco principal está en acudir a residencias de adultos mayores, muchas de ellas pertenecientes al Servicio Nacional de Mayores (Senama), y zonas rurales. Luego de atender dicho grupo, las clínicas se coordinan para atender a niños y centros del Servicio Nacional de Menores (Sename).
El trabajo de las Clínicas Móviles complementa el trabajo del servicio de salud, y ayuda a descongestionar los centros y así evitar contagios.
Mientras los telescopios siguen aumentando su capacidad para captar imágenes del Universo, la forma en que lo visualizamos -con fotografías estáticas en dos dimensiones- siguen siendo las mismas de hace décadas. Con la idea de mejorar la forma de observar dichos datos, un grupo de astrónomos chilenos crearon un sistema de realidad virtual que permite ver los objetos del centro de la Vía Láctea en tres dimensiones.
Bajo el nombre de “Visualización del centro galáctico usando realidad virtual”, esta aplicación fue lanzada con el apoyo de la NASA, utilizando sus supercomputadores, usando el motor de creación de videojuegos Unity, de libre uso. La nota de prensa original se encuentra en el siguiente vínculo
“Hemos creado una simulación que hace posible explorar en realidad virtual una versión a escala del centro de la Vía Láctea, y ver este brillo no desde la Tierra, sino que desde mucho más cerca”, comenta Miguel Sepúlveda, estudiante de René Méndez, astrónomo de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA).
En la simulación pueden verse los detalles de las ondas de choque de gas y polvo a altas temperaturas, desde la perspectiva de una nave espacial, la que se puede mover en una región de unos cuantos años luz en torno al centro galáctico y observar desde cualquier perspectiva. “También es posible permitir el avance o retroceso del tiempo y apreciar en detalle la evolución de estas estructuras gracias al movimiento de las estrellas al pasar el tiempo”, agrega Sepúlveda.
Los investigadores señalan además que “las herramientas de visualización en la astronomía se han mantenido más o menos iguales en las últimas décadas, con imágenes quietas sin mayor interactividad más que la estrictamente necesaria, a pesar del surgimiento de nuevas tecnologías que son cada vez más accesibles, y permiten expandir los horizontes de la interactividad”.
Por esa razón, decidieron avanzar en el perfeccionamiento de la visualización. “Estamos dando los primeros pasos para usar las últimas tecnologías y ponerlas al servicio de la astronomía y la divulgación científica, probando además sus límites y mostrando qué tan lejos se puede llegar, pues no solo son herramientas de divulgación, sino que permiten también identificar estructuras que hasta ahora no podíamos observar”, sostiene el astrónomo.
El desarrollo
La aplicación está completamente construida en el motor de videojuegos Unity, que es gratis y fue hecha para el equipo de realidad virtual HTC VIVE. Los datos de la simulación, que son mostrados en tiempo real, fueron creados por una supercomputadora de la NASA, en un trabajo previo de Christopher Russell, investigador postdoctoral del Instituto de Astrofísica de la Universidad Católica y del CATA.
El inicio de este trabajo comenzó a principios de 2019 por un equipo integrado por Sepúlveda (en ese entonces estudiante de pregrado, hoy del Magíster en Astronomía de la Universidad de Chile), Christopher Russell y Méndez, “Básicamente creamos un programa capaz de tomar cientos de miles de puntos representando polvo y gas, y los coloca en un espacio tridimensional, asignando colores a cada uno de los puntos de acuerdo a su temperatura y a su brillo”, dice Sepúlveda. La segunda versión, fue completada por Russell, Baltasar Luco y el Profesor Jorge Cuadra, de la Universidad Católica
Esta versión final explora los límites de la realidad virtual como herramienta de visualización de datos masivos, pensado en los datos que provendrán dentro de pocos años de futuros telescopios como el Vera Rubin (Gran Telescopio para Rastreos o Sondeos Sinópticos), que está siendo construido por AURA en el norte de Chile y que generará más de 20 terabytes de datos cada noche de observación una vez empiece a funcionar.
Por un periodo de 6 meses guardaparques, voluntarios y médicos veterinarios monitorearon con cámaras trampa el parque, confirmando la presencia de huemules, pumas, armadillos peludos, zorros y una especie invasora, el jabalí.
El monitoreo bajo el sistema de cámaras trampas, que permiten tener una información más detallada del avistamiento de fauna en categorías de peligro, su distribución, como también las amezas que pueden existir, está desarrollando la Corporación Nacional Forestal (CONAF) Región de Aysén en el Parque Nacional Cerro Castillo.
Tras la revisión de más de 83 mil fotografías, después de estos seis meses, se confirmaron la presencia de huemules, pumas, armadillos peludos y zorros culpeos y chilla, pero la buena noticia fue que también se detectaron que estaban en zonas donde no se tenían registro de ellos. Sin embargo, también se detectó, en dos sectores, la presencia de una especie invasora y que amenaza a la fauna nativa, como el jabalí. Estos datos permiten planificar para poder, por ejemplo, conrolar esta especie invasora.
El monitoreo de objetos de conservación (especies de flora y fauna importantes de proteger) basado en el método de estándares abiertos, bajo el cual se elaboró el nuevo plan de manejo de este parque nacional, busca determinar presencia, distribución y abundancia relativa de especies de fauna, además de obtener información de especies introducidas y amenazas que pueden afectar a la biodiversidad, con el objetivo de levantar información que permita generar estrategias de conservación de las especies existentes en esta área silvestre.
El Director Regional de CONAF, Andrés Bobadilla Labarca, valoró la implementación de este sistema de monitoreo., destacando que “el trabajo realizado con cámaras trampas es muy importante para tener un registro de la diversidad y estimación de ejemplares por especies que habitan en esta unidad administrada por CONAF. Gracias a la información entregada por las cámaras trampa, podremos tomar decisiones respecto de la conservación de las especies. Como CONAF estamos utilizando este sistema de monitoreo en las distintas unidades de la región, lo que nos dará información muy valiosa para un mejor manejo y la protección de las especies”.
Trabajo en terreno
El despliegue en terreno contó con la participación de 6 guardaparques, 12 voluntarios y 2 médicos veterinarios, quienes se dedicaron a la instalación y retiro de 60 cámaras trampas en el Parque Nacional Cerro Castillo, durante seis meses, cubriendo desde la estepa patagónica hasta el bosque siempreverde.
Es así, que se dispuso la siguiente distribución de las cámaras en cada uno de los ambientes presentes en el parque: 8 en estepa patagónica, 1 en transición bosque de Lenga-estepa patagónica, 36 en bosque de Lenga, 5 transición bosque caducifolio-bosque siempreverde y 10 en bosque siempreverde, dominado principalmente por coigues. En una grilla que descartaba altas cumbres, glaciares, cuerpos y cursos de agua, los que serán monitoreados mediante un sistema satelital.
El administrador del parque, Hernán Velásquez, destacó la información entregada por el sistema de monitoreo y señaló algunas de las especies fotografiadas, precisando que “la implementación de este sistema de monitoreo nos permite sumar 60 puntos de observación a través de estas cámaras que registran durante un periodo de 30 días todo lo que se mueva frente a ellas, es así como pudimos determinar presencia de huemules, pumas, armadillos peludos, zorros culpeo y chilla, además de otras especies, en sectores donde no se tenía la certeza de su presencia. El personal dispuesto para esta tarea recorrió, sumando los días y lo que hizo cada uno de ellos, más de 1.000 kilómetros de caminata, obteniendo 83.300 fotografías que nos darán una idea de la situación de los objetos de conservación que se protegen en este parque nacional”.
Una amenaza importante que se pudo comprobar, ya que existían antecedentes preliminares, es la presencia del jabalí en al menos dos sectores del parque, situación que hay que abordar prontamente para evitar su aumento poblacional, ya que pueden transmitir enfermedades, competir por hábitat y causar grave daño a la cubierta vegetal en los ambientes en que se observó.
También es importante destacar el apoyo de los propietarios privados, ya que muchos accesos a las grillas significaron ingresar por sus predios con muy buena disposición, mostrando interés en el trabajo de cámaras trampa y curiosidad por saber que especies silvestres se encuentran en sus sectores, sumándose algunos de ellos en la logística para poder acceder a valles y bosques de difícil acceso.
Este trabajo, que se realizará cada año entre primavera y verano, permitirá obtener información actualizada del parque para tomar decisiones de manejo que permitan su conservación, generar información y vincular a las comunidades aledañas en aspectos como la educación y turismo. Lo anterior, basado en datos y análisis científicos del estado de la biodiversidad y los ecosistemas protegidos en el Parque Nacional Cerro Castillo.