ICOVID: Especialistas advierten estancamiento en la disminución de nuevos casos en regiones más pobladas

A pesar de que la mayoría de los indicadores y la vacunación siguen mejorando, durante la última semana se observa un ralentizamiento de la carga empujado por regiones populosas como la Metropolitana, Valparaíso y Biobío, que muestran una detención en la curva de caída de la mediana semanal de casos. Los y las especialistas destacan también que la positividad ha seguido a la baja, alcanzando el “color verde” para el semáforo de ICOVID Chile, tanto a nivel nacional como en todas las regiones.

El equipo ICOVID Chile, iniciativa liderada por la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Concepción, presentó su informe N° 54, con análisis y datos de las dimensiones propuestas para monitorear la pandemia en el país. El reporte fue elaborado con información obtenida hasta el sábado 14 de agosto de 2021, proporcionada a través de un convenio con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

Según el último informe semanal, en la dimensión de dinámica de contagios, el indicador de carga estimado a nivel nacional llegó a 3,9 casos nuevos por cada 100 mil habitantes, quedando en color amarillo en el semáforo ICOVID. Esta cifra representa “una baja de 10,3 por ciento respecto a la carga de la semana anterior y 21,4 por ciento menos que la carga de hace dos semanas atrás. Sin embargo, esta disminución vuelve a ser menor que la baja de un 12,4 por ciento experimentada la semana anterior, lo que mantiene la tendencia de desaceleración en la reducción de la carga”, consigna el reporte.

En tanto, a nivel local, las regiones que mantienen mayores cargas estimadas fueron Tarapacá (6,8)Arica y Parinacota (5,8)Los Ríos (5,7) y Maule (5). Mientras, las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío, con mayor concentración de población, aunque disminuyen su carga estimada, no tienen cambios significativos.

Por otro lado, a nivel nacional, el R estimado subió desde 0,88 hasta 0,90, lo que significa un alza de 2,3 por ciento respecto a la semana pasada, y de 5,9 por ciento en comparación a dos semanas atrás. De las 16 regiones, cuatro presentan R estimados superiores a 1: Aysén (1,2), Magallanes (1,15), Tarapacá (1,02) y Ñuble (1,01); mientras que sólo tres regiones exhiben valores de R estimados bajo un valor 0,8: La Araucanía (0,71), Antofagasta (0,76) y Los Ríos (0,76), se detalla en el informe.

La epidemióloga y académica del Departamento de Salud Pública de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Paula Margozzini, enfatizó en que “hemos logrado que esta última bajada de casos sea la más rápida y profunda de todos los brotes que hemos vivido durante la pandemia, lo que es muy positivo. Sin embargo, algunas regiones como la Metropolitana y Valparaíso, ya dejaron de disminuir. No podemos olvidar que uno de cada dos chilenos aún no es inmune al COVID-19, por lo que la posibilidad de rebrotes es muy real. La experiencia internacional lo confirma, el cuándo dependerá de nuestras conductas”.

En la misma línea, la ingeniera y vicerrectora de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Concepción, Andrea Rodríguez, señaló que “seguimos manteniendo una baja en el nivel de carga, con una disminución de cerca del 10 por ciento respecto a la semana anterior, pero que muestra una desaceleración en la caída anterior, marcada principalmente por la mayor estabilidad en el número de casos de las regiones más pobladas, es decir, la Metropolitana, Valparaíso y Biobío. Es un mejor momento en cuanto a la positividad y el uso de camas UCI por COVID a nivel nacional, pero el indicador de transmisión es cercano a 1, lo que indica que aún la situación no está totalmente controlada“.

Trazabilidad, positividad y testeo

Respecto a la dimensión de testeo, el número de test PCR por mil habitantes (sin incluir los test de antígenos) registró una nueva baja, alcanzando un valor de 17,02 para la semana de este informe. Esto representa una baja de 2,7 por ciento en relación a la semana pasada, y de 1,8 por ciento en comparación a cuatro semanas atrás. A nivel regional, a excepción de Tarapacá y Arica y Parinacota, con alzas respecto a la semana pasada de 9,5 y 3,9 por ciento, respectivamente, todas las regiones han disminuido este indicador, registrándose las mayores bajas en Atacama (10,5 por ciento), Magallanes (9,7 por ciento) y La Araucanía (7,6 por ciento).

Por otro lado, el nuevo informe destaca que la positividad mantiene nuevamente su favorable tendencia a la baja, alcanzando a nivel nacional un valor de 1,7 por ciento. La cifra ubica este indicador en el color verde del semáforo de ICOVID Chile, con una disminución de 9,5 por ciento respecto a la semana pasada, y de un 53,3 por ciento en relación a cuatro semanas atrás. “La situación es favorable a nivel nacional, y todas las regiones muestran una positividad en color verde. Hace cuatro semanas solamente cinco regiones exhibían positividad en color verde, y el indicador era de color amarillo a nivel nacional”, señalan los y las investigadoras.

El reporte detalla también que la Región de Magallanes registró un alza de 40,7 por ciento de positividad en comparación a la semana anterior, alcanzando un 1,0 por ciento, acumulando dos semanas seguidas al alza. La Región de Arica y Parinacota también aumentó el indicador, con un alza de 3,1 por ciento respecto a la semana pasada. La región con mayor positividad esta semana fue Los Ríos (2,6 por ciento), y la con menor valor fue Aysén (0,6 por ciento).

Por otro lado, en la dimensión de trazabilidad, el indicador de consulta temprana, que calcula la proporción de personas que tuvieron una consulta médica en dos días o menos desde que iniciaron síntomas, registró un valor de 55 por ciento a nivel nacional en la última semana con datos disponibles. A nivel regional, en tanto, los valores oscilan entre 89 por ciento en Arica y Parinacota y 50 por ciento en Aysén. Arica y Parinacota, Ñuble y Magallanes muestran mejoras importantes respecto a la semana anterior de análisis.

El indicador de tiempo de examen y laboratorio, que mide el porcentaje de pruebas PCR que fueron informadas al Ministerio de Salud en un día o menos desde la fecha de toma de muestra, disminuyó levemente de 82,3 a 80 por ciento a nivel nacional, manteniendo una clara tendencia al alza en el análisis de más largo plazo (a fines de marzo su valor era cercano al 55 por ciento). El informe detalla también que ocho regiones se encuentran sobre 80 por ciento, quedando en color verde en el semáforo ICOVID.

Finalmente, el indicador de confirmación temprana de casos, que suma los tiempos de consulta temprana y laboratorio, y se define como la proporción de personas sintomáticas sospechosas cuyo resultado de laboratorio de prueba PCR es informado a la autoridad sanitaria dentro de tres días desde la fecha de inicio de síntomas, tuvo un valor de 55 por ciento en el país. “El valor más alto se registra en Arica y Parinacota con un 73 por ciento, única región con un valor superior al 70 por ciento, lo que sugiere que en esta región se está logrando una estrategia de trazabilidad y aislamiento que inicia de manera oportuna”, indica el reporte.

Capacidad hospitalaria

Este nuevo reporte señala que en la dimensión de capacidad hospitalaria la ocupación total de camas UCI por cualquier patología para esta semana alcanzó 83,7 por ciento, pasando así a color naranja en el semáforo ICOVID por primera vez en lo que va del año. Se constata así el descenso sostenido por varias semanas consecutivas, con una baja de 7 por ciento desde hace cuatro semanas, y de 2 por ciento desde la semana pasada.

Sin embargo, a nivel local se observa un alza del indicador en algunas regiones respecto a la semana pasada: 14,1 por ciento en Ñuble y 1,3 por ciento en Maule. Por otra parte, para el mismo período, se observan disminuciones importantes, en Aysén (28,6 por ciento) y Atacama (25,4 por ciento). Advierten también que tanto las regiones de Valparaíso (92,9 por ciento) como la Metropolitana (88 por ciento) continúan con este indicador en color rojo. “El llamado es a seguir manteniendo las medidas de autocuidado para aliviar la capacidad hospitalaria, que se ha visto tensionada por un período muy prolongado, desde abril de 2020”, sostienen las y los investigadores.

En esta línea, el reporte muestra que el uso de camas UCI por pacientes con COVID continúa también con una clara tendencia a la baja, disminuyendo desde 36,6 a 32 por ciento respecto a la semana anterior, mostrando un 12,7 por ciento de reducción. En tanto, a nivel regional, la ocupación COVID presenta gran heterogeneidad, oscilando entre 58,9 y 0 por ciento para Arica y Parinacota y Aysén, respectivamente. Comparado con la semana anterior, todas las regiones exhiben una baja en los pacientes COVID en sus respectivas UCI, y lo mismo aplica cuando se compara con los valores del indicador de cuatro semanas atrás.

Vacunación y mortalidad

Por su parte, la tasa de variación semanal en hospitalizaciones COVID-19 a nivel nacional muestra una disminución que se prolonga, aunque a menor velocidad que las semanas anteriores, pasando desde -14 a -13 por ciento hacia el fin de la semana; mientras que el indicador de hospitalizaciones diarias promedio de pacientes COVID-19 en camas UCI según edades muestra una disminución en todos los grupos. De esta manera, indica el reporte que la baja en grupos de edad menores a 50 años ha sido muy marcada en las últimas semanas, y el promedio semanal (261, un 21,9 por ciento inferior a la semana pasada) es ahora menor al que corresponde a la cantidad de camas UCI utilizadas por adultos de 70 o más años (291, un 9,1 por ciento más bajo que la semana anterior). El grupo etario entre 50 y 69 años también mantiene su disminución (15,5 por ciento respecto de la semana pasada), alcanzando un promedio de 534 casos.

La mortalidad por COVID-19 según grupos de edad, calculada a partir de los datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud (DEIS), con cifras de confirmados por laboratorio y probables, muestra que en la última semana con datos disponibles (desde el 1 al 7 de agosto) se registraron 565 muertes por COVID-19: 38 muertes en el grupo de 70 años y más, 149 muertes en el grupo entre 50 y 69 años, y 34 muertes para menores de 50 años.

La cobertura de vacunación, en tanto, se mantiene al alza, particularmente en el grupo de 18 a 49 años, llegando a un 88,7 por ciento de cobertura (primera dosis), y a un 77,5 por ciento (segunda dosis). En los mayores de 50 años persiste un grupo estable de rezagados que representan entre un 8-10 por ciento de esa población. En términos de la cobertura poblacional total, se eleva de cuatro a seis las regiones que se encuentran por sobre el 70 por ciento de vacunación completa y solo dos por debajo del 60 por ciento.

Más información sobre datos y el reporte completo aquí

Maritza Tapia, periodista Prensa U. de Chile. Fotos: Felipe Poga.

Las dosis de refuerzo de las vacunas contra el COVID-19 es dar chalecos salvavidas a quienes ya tienen y dejar ahogarse a los demás

La agencia de la salud de la ONU insiste en la necesidad de compartir el conocimiento sobre la producción y suministro de las vacunas para poder controlar la pandemia.

Los expertos de la Organización Mundial de la Salud aseguran que no hay suficiente información sobre la necesidad de las dosis de refuerzo de las vacunas contra el COVID-19, pero sí acerca de que las vacunas actuales son efectivas contra los casos graves, las hospitalizaciones y las muertes de todas las variantes del SARS-CoV2, incluida la Delta.

Durante una rueda de prensa en Ginebra, esos expertos aclararon múltiples preguntas sobre la supuesta justificación de administrar dosis de refuerzo ante la mayor capacidad de transmisión de la variante Delta y ante su aparente mayor capacidad de romper la barrera de la inmunización de las vacunas actuales.

“Sabemos que las vacunas actuales son efectivas en evitar muertes y hospitalizaciones”, aseguró en varias ocasiones la doctora María Van Kerkhove, epidemióloga que dirige la respuesta técnica a la pandemia de la agencia de la ONU, mientras su colega que lidera la respuesta científica, Soumya Swaminathan, agregaba: “la información que tenemos señala que las dosis de recuerdo no son necesarias de momento”.

El director de emergencias de la OMS, Michael Ryan, explicó por su parte que “Si lo miramos en términos de una analogía, lo que sucede en este momentos es que vamos a dar chalecos salvavidas a los que ya tienen mientras estamos dejando a otros ahogarse sin un solo chaleco. Esa es la realidad fundamental ética”.

La Delta se aprovecha de las inconsistentes medida sanitarias

Además, Van Kerkhove indicó que la variante Delta hay que observarla en el contexto de la transmisión del virus en este momento.

“Quiero hacer hincapié en que la circulación de la variante Delta se produce en el contexto de muchos otros factores que están dirigiendo la transmisión en todo el mundo. En muchos de los lugares alrededor del mundo donde la Delta está surgiendo, la variante circula en áreas de baja cobertura vacunal y con limitadas e inconsistentes medidas sanitarias, incluso en los países que tienen un alto índice de vacunación”.

Y añadió: “Sabemos que las vacunas son efectivas en evitar muertes y hospitalizaciones, así que cuando sea su turno por favor, vacúnese porque hay gente en todo el mundo que está rogando poder esas dosis. Tenemos que usar esas dosis de forma efectiva para poner el virus bajo control”.

Moratoria de las dosis de recuerdo

En el contexto de la tensión entre dosis de refuerzo y administración de vacunas a quienes aún no las han recibido, el director general de la Organización informó de que en la actualidad sólo 10 países han administrado el 75% de todo el suministro mundial de vacunas, mientras los países de bajos ingresos apenas han vacunado al 2% de su población.

En su día “pedí una moratoria temporal de las dosis de refuerzo para ayudar a trasladar el suministro de vacunas a los países que ni siquiera han podido inmunizar a sus trabajadores sanitarios y a las comunidades de riesgo”, que son las que ahora están experimentando un mayor contagio, explicó el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Y recordó que la semana pasada, la OMS reunió a 2000 expertos de todo el mundo y debatió los datos disponibles sobre las dosis de recuerdo.

“Lo que está claro es que es fundamental poner las primeras dosis de las vacunas en los brazos de quienes no las tienen y proteger a los más vulnerables antes de que se pongan las dosis de refuerzo”, declaró.

Para el líder de la OMS, “la brecha entre los que tienen vacunas y los que no, no hará más que crecer si los fabricantes y los dirigentes dan prioridad a las dosis de refuerzo sobre el suministro a los países de ingresos bajos y medios”.IAEA/Dean CalmaUn científico trabaja en un laboratorio de investigación.

No hay lugar para el nacionalismo estrecho

El doctor Tedros destacó que “el virus está evolucionando y a los líderes no les conviene centrarse sólo en objetivos nacionalistas estrechos cuando vivimos en un mundo interconectado y el virus está mutando rápidamente”.

De hecho, comentó que “un liderazgo nacional fuerte sería comprometerse plenamente con la equidad de las vacunas y la solidaridad mundial, lo que salvaría vidas y frenaría las variantes”.

En este contexto, dijo que le había sorprendido la noticia de que las vacunas de Johnson y Johnson fabricadas en Sudáfrica están abandonando el continente africano y se dirigen a Europa, donde prácticamente todos los adultos han recibido las vacunas en este momento.

“Instamos a Johnson y Johnson a priorizar urgentemente la distribución de sus vacunas en África antes de considerar el suministro a los países ricos que ya tienen suficiente acceso”, dijo.

Además, tras las recomendaciones de la OMS sobre el uso de bloqueadores de la IL6, que mostraron una reducción de la mortalidad entre los pacientes hospitalizados con COVID-19 grave, el reto actual es de nuevo el suministro limitado de ese medicamento.

Por ese motivo, el doctor Tedros pidió una asignación equitativa de bloqueadores y a la compañía Roche, la fabricante del medicamento, que comparta la tecnología y los conocimientos técnicos.

La injusticia de las vacunas, una vergüenza

El dirigente de la OMS considera que, para superar estos tiempos de fragilidad, debemos mejorar la forma de compartir los recursos y las herramientas sanitarias. 

“La injusticia de las vacunas es una vergüenza para toda la humanidad y, si no la abordamos juntos, prolongaremos la fase aguda de esta pandemia durante años, cuando podría acabar en cuestión de meses”, afirmó.OPS/Karen GonzálezVenezolanos refugiados en Colombian reciben apoyo de la Organización Panamericana de la Salud.

Extrema fragilidad histórica

Con el trasfondo de la celebración mañana del Día Mundial de la Asistencia Sanitaria, el director general de la Organización aseguró que este momento histórico es “uno de extrema fragilidad” y añadió que nunca “había visto tantas emergencias humanitarias”.

“La crisis climática, las catástrofes naturales, los conflictos y las pandemias están llevando al sistema humanitario a su límite más absoluto”, indicó al destacar que, por ese motivo, “los Estados tentados de caer en el aislamiento harían mejor en dialogar entre ellos.”

Precisamente, el Tedros recordó que el año pasado, por estas fechas, su Organización “advirtió sobre el nacionalismo de las vacunas y sobre cómo éste sólo prolongaría la pandemia”.

El año pasado la agencia de la ONU pidió a los países que compartieran las dosis y aumentaran la fabricación de forma equitativa e informó de que algunos países ya están compartiendo dosis, citando a Estados Unidos como el mayor donante, lo que agradeció mientras animó a los demás a que sigan compartiendo las dosis con mayor rapidez.

Después anunció que, cuando los ministros de Sanidad del G20 se reúnan los días 5 y 6 de septiembre en Roma, les pedirá que tengan en cuenta la fragilidad de este momento histórico y que asuman un compromiso claro de solidaridad, instando a los líderes políticos “a que se unan y estén a la altura”.

La agencia de la ONU para la salud pide que se apoyen nuevos estudios sobre el origen del COVID-19

Aunque hasta ahora, la hipótesis considerada más probable es la de que el virus tenga un origen animal, la agencia señala que se necesita tener acceso “a todos los datos” con el fin de prevenir amenazas sanitarias mundiales en el futuro. Para ello, se necesita dejar a un lado las diferencias y la polítización de la pandemia a un lado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha instado a todos los países a “dejar de lado las diferencias” para acelerar los esfuerzos por comprender dónde y cómo se originó el virus COVID-19, incluida la posibilidad de que saliera de un laboratorio.

La petición, anunciada a última hora del jueves, se produce después de que la agencia de la ONU en marzo un informe sobre los orígenes del coronavirus.

Tras señalar que una revisión de ese informe había determinado que no había “pruebas científicas suficientes para descartar ninguna de las hipótesis” sobre los orígenes del nuevo coronavirus, la agencia de la ONU insistió en que para abordar la “hipótesis del laboratorio” necesitaba tener acceso “a todos los datos” con el fin de prevenir amenazas sanitarias mundiales en el futuro.

“La Organización Mundial de la Salud pide a todos los gobiernos que despoliticen la situación y cooperen para acelerar los estudios sobre los orígenes y, lo que es más importante, que trabajen juntos para desarrollar un marco común para futuros patógenos emergentes de potencial pandémico”, señaló.

“Hacemos un llamamiento a todos los gobiernos para que dejen de lado las diferencias y trabajen juntos para proporcionar todos los datos y el acceso necesarios para que la próxima serie de estudios pueda comenzar lo antes posible”.

En un comunicado detallado, la OMS explicó que había decidido una nueva serie de estudios científicos “que deben llevarse a cabo” sobre “todas las hipótesis” acerca de cómo el patógeno, hasta ahora desconocido, pasó de los animales a los humanos.

Llamamiento a la transparencia

En marzo pasado y tras visitar China, un grupo de expertos independientes estableció que la hipótesis más probable era que el virus había pasado de un animal a otro y de éste al hombre, mientras que dejaba como más improbable la tesis de que el coronavirus SARS-CoV2 surgiera de un laboratorio, pero insistió en que no había pruebas científicas para descartar ninguna hipótesis

Un nuevo grupo consultivo independiente de expertos, denominado Grupo Consultivo Científico Internacional sobre Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO), apoyará el delicado proyecto coordinando los estudios recomendados en el informe de marzo, dijo.

En aras de la transparencia, la agencia de la ONU dijo que acogía con agrado las candidaturas para el grupo procedentes de todos los países, y añadió que el trabajo de los expertos se asemejaría a las anteriores misiones COVID-19 en China y a las lanzadas para buscar los orígenes de la gripe aviar, el virus de Lassa y el virus del Ébola.

“Esta convocatoria abierta tiene por objeto garantizar la identificación de un amplio abanico de competencias y conocimientos científicos para asesorar a la Organización Mundial de la Salud en los estudios necesarios para identificar los orígenes de cualquier futuro patógeno emergente o reemergente de potencial pandémico”, dijo la agencia de la ONU.

No es atribuir culpas

Tras destacar lo difícil que es para los científicos encontrar los orígenes de cualquier nuevo patógeno, la agencia insistió en que la misión “no es ni debe ser un ejercicio de atribución de culpas, de señalar con el dedo o anotarse tantos políticos. Es de vital importancia saber cómo empezó la pandemia de COVID-19 para dar ejemplo a la hora de establecer los orígenes de todos los futuros eventos de contagio entre animales y humanos”.

Dado que el acceso a la información sensible es crucial para el éxito de los nuevos estudios, la agencia de la ONU señaló que la investigación tendría que incluir “un examen más profundo de los datos brutos de los primeros casos”, junto con el suero sanguíneo de personas potencialmente infectadas en 2019, antes de que el brote de coronavirus fuera declarado pandemia.

Ya se han compartido los datos de “una serie de países” que informaron del hallazgo del virus en muestras de sangre tomadas en 2019, señaló. Esto incluyó a Italia, donde la OMS coordinó el reanálisis de las muestras de sangre prepandémicas fuera del país.

“Compartir los datos en bruto y dar permiso para volver a analizar las muestras en laboratorios fuera de Italia refleja la solidaridad científica en su mejor momento y no es diferente de lo que pedimos a todos los países, incluida China: apoyar para que podamos avanzar en los estudios de los orígenes de forma rápida y eficaz”, asegura la OMS, antes de reiterar que el acceso a los datos es “de importancia crítica para la evolución de nuestra comprensión de la ciencia y no debe ser politizado de ninguna manera”.

El rol de la Atención Primaria en la rehabilitación de personas afectadas por coronavirus

La Atención Primaria de Salud (APS), primer nivel de contacto del sistema público de salud con la población, que comprende unidades como los Centros de Salud Familiar (CESFAM) y los Servicios de Atención Primaria de Urgencia (SAPU), ha sido crucial para el control de la pandemia en el país. En este proceso de adaptación a las nuevas necesidades sanitarias, además, ha desplegado una tarea fundamental en la rehabilitación de personas con sintomatología prolongada más allá de lo normal.

Desde la llegada del COVID-19 al país, se ha puesto en marcha una compleja logística para el manejo de la pandemia, en donde los servicios de salud han colaborado para alinearse frente a la urgencia y la saturación del sistema sanitario. Los dispositivos de Atención Primaria (APS), primer nivel de contacto del sistema público de salud con la población, que comprende unidades como los Centros de Salud Familiar (CESFAM) y los Servicios de Atención Primaria de Urgencia (SAPU), han jugado un rol fundamental, tanto en la detección, como en la trazabilidad y el aislamiento de los casos positivos. Sin embargo, a medida que la crisis sanitaria avanzó, también se incorporó el servicio de rehabilitar a las personas que quedaban con sintomatología post COVID-19.

En esta línea, el pasado 28 de junio las autoridades sanitarias anunciaron la inyección de 2 mil millones de dólares extraordinarios para fortalecer a la red de salud en el combate de la pandemia, presupuesto que contempla la implementación de un programa de rehabilitación para enfermos de COVID-19, entre otras destinaciones de estos recursos.

Para la académica del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la Universidad de Chile, Dra. Mónica Nivelo, es importante que este programa de rehabilitación no tenga un límite de tiempo, ya que hay que adaptarse a esta nueva realidad con COVID-19 en la vida cotidiana, requiriendo nuevas atenciones de salud asociadas a la sintomatología de la enfermedad.

Habrá que hacer una nueva programación, tanto al sistema de salud como en concreto a lo que hacemos en la atención primaria, porque lo que sabemos sobre el COVID-19 va evolucionado, y quizás en un año más vamos a estar completamente abocados a este trabajo, entonces hay que programarse con las atenciones, calcular cuántos profesionales se van a requerir para dar atención, y también todo el recurso material y espacio necesario”, plantea la Dra. Nivelo.

APS en terreno

De acuerdo a la experiencia que se ha ido obteniendo de los dispositivos de Atención Primaria respecto de la rehabilitación de personas con “Covid prolongado”, como se conoce al estado de mantener síntomas más allá de lo que dura normalmente la enfermedad, es que ha significado una mayor necesidad de personal capacitado para estas funciones. Las áreas de la kinesiología, la terapia ocupacional y la fonoaudiología lideran estos servicios, trabajando por disminuir los síntomas a través de diversas estrategias.

Para la kinesióloga y referente del programa comunal de rehabilitación integral de Recoleta, Daniela Durán, este trabajo se ha intensificado a medida que avanza la enfermedad en el país, y lo que se busca es coordinar a la red de dispositivos de Atención Primaria para poder abordar a los usuarios de toda la comuna que requieran de este servicio. Actualmente, cuentan con un presupuesto delimitado para unos meses, otorgado por el programa ministerial.

“Lo que hemos hecho a nivel comunal es un abordaje a los pacientes post-covid mediante la vinculación con salas respiratorias habilitadas en la red. Además, el equipo de trazabilidad nos permite generar flujos de derivación en donde se utilizan distintos criterios para derivar en cada una de estas salas”, señala Durán.

Pese a que el presupuesto para este programa municipal solo está garantizado hasta septiembre, existen intenciones, desde los servicios locales, para darle permanencia a este tipo de estrategias que van en la línea de mejorar la salud de la población.

Matías Marín
Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar
Universidad de Chile

La pandemia de COVID-19 causa estragos en el empleo juvenil en América Latina

La tasa de desempleo en Latinoamérica y el Caribe alcanzó casi un 24% en el primer trimestre del año en curso. El organismo de la ONU que monitorea el mundo laboral afirma que la región precisará desarrollar estrategias específicas para contrarrestar los efectos de la pandemia que dejan sin oportunidades a los jóvenes entre 15 y 24 años.

El impacto de la pandemia de COVID-19 coloca a la población joven de América Latina y el Caribe en riesgo de convertirse un una generación sin oportunidades laborales o educativas para construirse un mejor futuro, advirtió este jueves la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los jóvenes son uno de los colectivos que padecen con mayor intensidad las consecuencias sociales y económicas de la emergencia sanitaria en la región puesto que no encuentran empleo y muy a menudo deben desempañar actividades informales para tener algún ingreso, así sea mínimo.

Los datos de la OIT dan cuenta de un 23,8% de desocupación en los jóvenes entre 15 y 24 años durante el primer trimestre de 2021, el nivel más alto desde 2006, año en que empezaron esos registros. La cifra representó un aumento de más de tres puntos porcentuales con respecto al nivel previo a la pandemia.

Así, la participación juvenil en el mercado de trabajo alcanzó apenas un 45,6% en ese periodo, lo que implica que entre dos y tres millones de jóvenes estaban sin ocuparse por la inexistencia de oportunidades laborales.Agência Brasil/Marcello Casal JrTrabajador informal en Brasil

“Desactivar” los efectos de la pandemia

En un mensaje con motivo del Día Internacional de la Juventud, el director para América Latina y el Caribe de la Organizaión señaló que será necesario desarrollar estrategias destinadas específicamente a mejorar el empleo juvenil para “desactivar” los profundos efectos de la pandemia y evitar que las secuelas se extiendan por mucho tiempo.

“Esta generación ha experimentado los impactos del COVID-19 en muchas áreas: la interrupción de sus programas educativos o de formación y las actividades de puente hacia el mercado de trabajo (aprendizaje y pasantías), la pérdida de empleo y de ingresos, y la perspectiva de enfrentar mayores dificultades para encontrar una ocupación en el futuro”, explicó Vinicius Pinheiro.

Agregó que los jóvenes padecerán estas consecuencias en los próximos años de su vida laboral, corriendo el peligro de convertirse en “una generación del confinamiento”.

Según Pinheiro, “aunque la demanda de empleo comience a ser más favorable debido a un mayor dinamismo económico, las oportunidades de trabajo para los jóvenes continuarán muy restringidas”.

Además, la elevada incidencia de la informalidad entre estos trabajadores, que afectaba a seis de cada diez jóvenes antes de la pandemia, podría incrementarse aún más, advirtió.© UNHCR/Diana DiazUn joven desplazado interno en una calle a las afueras de San Salvador, en El Salvador. 

Frustración y conflictos

Un análisis del funcionario señala que la falta de oportunidades de empleo juvenil puede afectar la trayectoria laboral de las personas y limitar sus posibilidades de acceder a un trabajo decente en el futuro. Más aún, esta carencia, puede dar lugar a una frustración que genere situaciones conflictivas y “afecte la gobernabilidad a diversos niveles”.

Pinheiro recordó que las protestas que ocurrieron en diversos países de la región antes de la pandemia fueron encabezadas por jóvenes. “Después de una crisis feroz que ha dejado a muchas personas sin esperanzas, ya hemos visto cómo en algunos lugares esos jóvenes vuelven a salir a reclamar un porvenir”, apuntó.

El director regional consideró que para abrir oportunidades de trabajo a los jóvenes, será necesaria una combinación de políticas que estimulen la contratación y apoyen a las empresas y a los emprendedores.

También habría que impulsar la educación y la capacitación, sobre todo para incluir a los jóvenes en la revolución digital.

Pinheiro hizo hincapié en que las sociedades no pueden prescindir del aporte de los jóvenes, por lo que es urgente elaborar planes que promuevan el empleo juvenil.

Noticias falsas y desinformación, otra pandemia del coronavirus

Come ajo, bebe alcohol, el virus se transmite por las líneas 5G… Estos y algunas otras falsedades corren por internet, redes sociales y otras plataformas de comunicación mundiales. La información falsa y poco fiable se propaga de forma vírica hasta el punto de estar poniendo en riesgo muchas vidas. También es el nido donde proliferan los estafadores. Expertos de la ONU llevan a cabo esfuerzos para contrarrestar las mentiras y promover los hechos acerca del COVID-19. (Artículo actualizado con  información sobre la plataforma Verified lanzada por la ONU para contrarrestar las mentiras sobre la pandemia.)

Todos hemos recibido algún mensaje con alguna cura milagrosa contra el coronavirus COVID-19. Y lo hemos recibido a pesar de que los médicos especialistas de todo el mundo, liderados por la Organización Mundial de la Salud, aseguran que de momento no hay tratamiento ni vacuna contra esta enfermedad.

Este fenómeno de la desinformación está poniendo en riesgo vidas, ya que hay personas con síntomas de estar enfermos por el coronavirus que prueban remedios no comprobados con la esperanza de “curarse” a sí mismos.

El miedo es el caldo de cultivo de la desinformación, los rumores y las falsas esperanzas. Sin embargo, la información veraz y fiable puede darnos una visión de la realidad en la que puedan nacer esperanzas ciertas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura lidera los esfuerzos para contrarrestar las falsedades y promover los hechos sobre el virus.

No existe tema sin tocar por la desinformación

Mucho antes del brote del virus, esa Organización, también conocida por sus siglas como UNESCO, advirtió sobre el impacto que la transformación política, tecnológica, económica y social ha tenido en la forma en que intercambiamos información en los últimos años y especialmente de la contaminación que causan algunas campañas de desinformación orquestadas.

En un momento de grandes temores, incertidumbres e incógnitas, existe un terreno fértil para que las fabricaciones florezcan y crezcan.

Esas campañas representan una amenaza para el periodismo basado en los hechos y, particularmente durante la pandemia actual, para la vida de las personas.

Guy Berger, director de Políticas y Estrategias sobre Comunicación e Información de la UNESCO, y uno de los principales expertos de esa agencia de la ONU en materia de desinformación explica que las falsedades relacionadas con todos los aspectos de COVID-19 se han convertido en algo común.

“Parece que apenas hay un área que no haya sido afectada por la desinformación en relación con la crisis COVID-19, desde el origen del coronavirus, hasta la prevención y ‘las curas’ no comprobadas, incluidas las respuestas de los Gobiernos, las empresas, los famosos y otros”.

Agregó que “en un momento de grandes temores, incertidumbres e incógnitas, existe un terreno fértil para que las fabricaciones florezcan y crezcan”.

El gran riesgo es que cualquier falsedad que gane fuerza puede anular la importancia de un conjunto de hechos verdaderos: “Cuando la desinformación se repite y amplifica, incluso por personas influyentes, existe el grave peligro de que la información basada en hechos  verdaderos, termine teniendo un impacto marginal”.

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El peligro de promover medicamentos no aprobados

Photo: IRIN/Brahima OuedraogoMedicamentos falsificados.

Debido a la magnitud del problema, la Organización Mundial de la Salud, que lidera la respuesta de la ONU a la pandemia en materia sanitaria, ha agregado a su sitio de internet la sección Consejos para la población acerca de los rumores sobre el nuevo coronavirus. En ella, se refuta una asombrosa variedad de falsedades, incluidas las afirmaciones de que beber bebidas alcohólicas potentes, la exposición a altas temperaturas o, por el contrario, el clima frío, pueden matar el virus.

Berger señaló que algunas personas creen, erróneamente, que los jóvenes o los afrodescendientes son inmunes (cierta desinformación tiene un tono racista o xenófobo), o que aquellos que viven en climas cálidos o países donde el verano está en camino, no tienen que preocuparse demasiado. La consecuencia probable de estas mentiras es una complacencia o falsa seguridad, que podría provocar más muertes prematuras.

El funcionario de la UNESCO también señaló un ejemplo más dañino de desinformación: alentar la toma de medicamentos, aprobados para otros fines, pero aún no clínicamente probados como eficaces contra COVID-19.

De mala o de buena fe

Berger indicó que, lamentablemente, algunos han aprovechado la pandemia para difundir desinformación con el fin de favorecer sus propias agendas:

“Los motivos para difundir desinformación son muchos e incluyen objetivos políticos, autopromoción y atraer la atención como parte de algún modelo de negocio. Quienes lo hacen, juegan con las emociones, los miedos, los prejuicios y la ignorancia, y afirman aportar significado y certeza a una realidad que es compleja, desafiante y cambia rápidamente “.

Pero, agrega, no todos los responsables de difundir falsedades lo hacen de manera maliciosa. Las personas bien intencionadas también divulgan sin ningún sentido crítico  contenido dudoso. Independientemente de las razones, advierte, el resultado es el mismo:

“Estos motivos diferentes requieren respuestas distintas, pero no debemos perder de vista el hecho de que, independientemente de la intención, el efecto de compartir falsedades es desinformar y deja inerme al público, con un potencial mortal”.

Suministrar y exigir la verdad

UN Photo/Martine PerretUn joven timorense lee el periódico.

Frente a esto, ¿qué se puede hacer para garantizar que la información fiable, útil y potencialmente salvadora de vidas gane mayor importancia? La respuesta de la UNESCO, dice Berger, es mejorar el flujo de información veraz y garantizar que se cumpla su demanda.

Los Gobiernos, para contrarrestar los rumores, deberían ser más transparentes y divulgar más datos de manera proactiva.

“Estamos subrayando que los Gobiernos, para contrarrestar los rumores, deberían ser más transparentes y divulgar más datos de manera proactiva, de acuerdo con las leyes y políticas sobre el derecho a la información. El acceso a la información de fuentes oficiales es muy importante para la credibilidad en esta crisis”.

“Sin embargo, esto no  sustituye a la información suministrada por los medios de comunicación, por lo que también estamos intensificando nuestros esfuerzos para convencer a las autoridades de que vean al periodismo libre y profesional como un aliado en la lucha contra la desinformación, especialmente porque los medios de comunicación trabajan abiertamente en la esfera pública, mientras que mucha desinformación está fuera del radar, en aplicaciones de mensajería social”, explicó el especialista.

También comentó que la UNESCO insta especialmente a los Gobiernos a “no imponer restricciones a la libertad de expresión que puedan dañar el papel esencial de una prensa independiente, sino reconocer el periodismo como un poder contra la desinformación, incluso cuando publica información verificada y opiniones documentadas que molestan a  quienes ocupan en el poder”.

“Existe un argumento de peso para afirmar que los medios de comunicación merecen ser reconocidos y apoyados por los gobiernos como un servicio esencial en este momento”, añadió.

Para satisfacer la demanda de hechos fidedignos, la UNESCO difunde, a través de distintos medios y canales, y en asociación con agencias de la ONU como la Organización Mundial de la Salud, la mayor cantidad posible de información fiable sobre salud pública.

Piensa antes de compartir, piensa antes de hacer clic

La UNESCO también trabaja para que  las personas adquieran un sentido más crítico con lo que se les ofrece en línea y en otros medios, de modo que sean menos propensas a creer y difundir falsedades.

Para contrarrestar la desinformación, la agencia usa en Twitter las etiquetas #ComparteConocimientos, #PiensaAntesDeCompartir y #PiensaAntesDeHacerClick, al tiempo que promueve la idea de que los derechos a la libertad de expresión y de acceso a la información son los mejores recursos a los peligros de la desinformación.

Estos derechos, dice Berger, “permiten a los Gobiernos y al público tomar decisiones basadas en evidencias reales y poner en práctica respuestas basadas tanto en los valores de la ciencia como en los derechos humanos, y que pueden ayudarnos a superar la pandemia de la mejor manera posible”.

El Secretario General y el Departamento de Comunicación Global

Las Naciones Unidas también  hacen un gran esfuerzo para combatir la pandemia de desinformación y  noticias falsas, a través del Secretario General y de su Departamento de Comunicación Global.

Para el el Secretario General, António Guterres, el principal antídoto contra la pandemia de desinformación sobre el coronavirus son las noticias y los análisis basados en los hechos y fundamentados en la libertad e independencia de los medios de comunicación, bajo el principio del “periodismo sin miedo ni favoritismo”.

Las mentiras flagrantes se extienden en internet a un ritmo aterrador”, ha asegurado. Un análisis reciente encontró que más del 40% de las publicaciones sobre COVID-19 en una de las principales plataformas de redes sociales fueron publicados por bots – programas automatizados disfrazados de personas.

Guterres destaca a ese respecto la relevancia del trabajo que recae en los periodistas al indicar que ayudan a la población a tomar las decisiones adecuadas ante la enfermedad.

“Los periodistas y los trabajadores de los medios de comunicación de todo tipo son cruciales para ayudarnos a tomar decisiones informadasEn una pandemia, esas decisiones pueden salvar vidas. Ahora más que nunca, necesitamos que los medios de comunicación documenten lo que está sucediendo; que diferencien entre los hechos y ficción; y hacer que los líderes rindan cuentas”.

Sin embargo,desde el inicio de la pandemia los profesionales de la información han sufrido todo tipo de restricciones y castigos desproporcionados solo por hacer su trabajo.https://news.un.org/es/sites/all/themes/bootstrap_un_news/localization/webcast-player2/?videoId=6153708097001&autoplayparam=0#t=00h00m00s

Dependiente del Departamento de Comunicación Global, Noticias ONU en español informa constantemente de las novedades de la Organización Mundial de la Salud y del resto de las agencias de la ONU  tanto de los aspectos sanitarios de la pandemia como de los sociales, económicos y políticos, ofreciendo información contrastada desde el terreno con un especial acento en la región de América Latina.

Noticias ONU

A través de sus redes sociales (Twitter y Facebook), Noticias ONU sigue las ruedas de prensa de la Organización Mundial de la Salud ylas comparte en directo, destacando los aspectos que los responsables del combate contra el coronavirus estiman prioritarios.

En esa labor también participan los llamados Centros de Información de las Naciones Unidas. Hélène Papper, directora del Centro para Colombia, Ecuador y Venezuela, uno de los 59 con los que cuenta la Organización repartidos por todo el mundo, explica que su oficina tiene establecido, desde hace bastante tiempo, un sistema diario de monitoreo de redes sociales y medios de comunicación que les permite analizar tendencias e identificar noticias falsas.

Hace una semana, por ejemplo, un mensaje de WhatsApp llegó a las pantallas de receptores de varios países de América Latina, incluida Colombia: “Quédate en casa, la ONU te traerá comida”, decía. El mensaje, que era mentira, se utilizaba para obtener datos personales.

Como resultado de estos mensajes, dice Hélène, algunas personas incluso acudieron a la oficina de las Naciones Unidas para pedir alimentos. En la actualidad, pese a que no se ha emitido ningún decreto que mencione el final de la cuarentena, supuestas fechas e inclusive horas circulan en las redes sociales de Colombia.

La plataforma Verified

Desde el 21 de mayo, la ONU también cuenta con la plataforma “Verified”(Verificado), una plataforma que tiene el objetivo de contrapesar las percepciones equivocadas y brindar información precisa y confiable sobre el coronavirus y el COVID-19.

“No podemos ceder nuestros espacios virtuales a quienes trafican con mentiras, miedo y odio”, dice António Guterres al presentar la iniciativa.

La información que dará “Verified” (Verificado) se centrará básicamente en tres áreas: la ciencia, para salvar vidas; la solidaridad, para promover la cooperación local y global; y las soluciones, para movilizar el apoyo a las comunidades más afectadas. 

La campaña también abogará por la creación de programas de recuperación que mitiguen la crisis climática y aborden las causas de fondo de la pobreza, la desigualdad y el hambre.

 “Verified” llama a todas las personas a registrarse como “informadores voluntarios” para compartir contenidos confiables que mantengan a las familias y comunidades a salvo y en comunicación. 

Los voluntarios recibirán diariamente contenidos verificados y actualizados para ser diseminados con mensajes simples y atractivos que hagan frente a la desinformación circulante y llenen los vacíos de información. 

En alianza con las agencias y equipos de país de la ONU, líderes de opinión, empresas y organizaciones civiles y de medios de comunicación, la iniciativa distribuirá información precisa y, además trabajará con las plataformas de redes sociales para erradicar el odio y las aseveraciones dañinas sobre el COVID-19 que han proliferado en esos medios.

 “Verified” contará con el apoyo de la Fundación IKEA, cuya directora de Programas, Patricia Atkinson, afirmó que la iniciativa tiene el objetivo de que todas las personas accedan a la ciencia y sepan lo que necesitan para mantener a salvo a sus seres queridos.

Colaboración con otros actores en Colombia

©UNICEF/Jordi MatasNiños en Jordania durante una demostración de cómo lavarse las manos, una de las mejores protecciones contra el coronavirus COVID-19.

Para combatir este bombardeo de desinformación, explica Hélène, el Centro de Información ha establecido una colaboración estratégica con actores clave como el Centro cibernético policial, estaciones de radio locales, y recientemente con la Agencia de Noticias France Presse (AFP), con quienes realizan el monitoreo de noticias y la reacción frente a las noticias falsas  no solo en Colombia sino también en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Bajo la dirección de la Organización Mundial de la Salud, el Centro ha creado además una cuenta de WhatsApp, para que cualquier persona envíe sus preguntas y dudas sobre la pandemia. El equipo de radio de La Voz, la emisora del Centro de Información en Colombia, lee y da respuestas a las preguntas. Este trabajo también se realiza en las lenguas de  las comunidades indígenas.

Según Hélène,  las poblaciones más vulnerables y a las que más se intenta acceder en Colombia son las mujeres, los trabajadores con empleos precarios y los numerosos inmigrantes y refugiados venezolanos que antes de la pandemia se ganaban la vida vendiendo en las calles, lo que ya no pueden hacer en el contexto actual.

Hélène Papper concluye: “Una de las tareas más importantes del proceso de desconfinamiento será desintoxicarnos de las noticias falsas y repensar qué lugar ocupan las redes sociales en nuestras vidas”.

El Departamento de Comunicación Global ha puesto en marcha también un portal de información genérica sobre el COVID-19 que actúa como agregador e intercambiador de lo que hace el complejo sistema de las Naciones Unidas.

Finalmente, las redes sociales de las Naciones Unidas en español también han diseñado estrategias para distribuir información veraz y fiable producida por la Organización y sus distintas agencias para mantener alerta a la población y los Gobiernos del mundo.

ICOVID: Especialistas advierten que es prioritario mantener conductas de autocuidado ante circulación de variante Delta

Según el nuevo reporte semanal de ICOVID Chile, el indicador de carga a nivel nacional fue de 5,5 casos nuevos por 100 mil habitantes, un 17 por ciento menos que la semana anterior. Las regiones de O’Higgins y Magallanes son las que presentan menor cifra (4,7 cada una). Asimismo, a nivel nacional, la positividad de la última semana fue de 2,3 por ciento, lo que marca nuevamente un récord: esta es la positividad más baja que se ha observado desde el inicio de la pandemia.

El equipo ICOVID Chile, iniciativa liderada por la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Concepción, presentó su informe N° 52, con análisis y datos de las dimensiones propuestas para monitorear la pandemia en el país. El reporte fue elaborado a partir de información obtenida hasta el sábado 31 de julio de 2021, proporcionada a través de un convenio con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

En esta oportunidad, el informe indica que la carga a nivel nacional, que mide el promedio de nuevos casos diarios de la última semana por cada 100 mil habitantes, fue de 5,5, un 17 por ciento menos que la carga de la semana anterior. Estas cifras ponen a este indicador en color naranja en el semáforo ICOVID Chile. La disminución es “mayor que la registrada en el informe anterior en relación a la semana previa, lo que confirma que la baja en la carga mantiene su fuerza”, sostienen los y las investigadoras.

A nivel regional, la carga es mayor en las regiones de Los Ríos (17,6), Atacama (13,5), Arica y Parinacota (11,4) y Tarapacá (10,7). En otras diez regiones se registran valores de carga entre 5,0 y 9,9 casos nuevos por 100 mil habitantes, y solo dos regiones están bajo ese nivel, O’Higgins y Magallanes (4,7 cada una).

El reporte destaca también que en las últimas cuatro semanas, a nivel nacional, la carga ha disminuido 52 por ciento, y las regiones que presentan las mayores disminuciones son Aysén (84 por ciento), Atacama (64 por ciento), Valparaíso (60 por ciento) y Magallanes (55 por ciento). Aunque todas las regiones han disminuido su carga, la que lo ha hecho en menor proporción es Tarapacá con 13 por ciento.

Ante los datos de esta semana, Ana María Moraga, epidemióloga y jefa de la carrera de Medicina de la Universidad de Concepción, enfatizó que “durante esta semana evidenciamos una disminución importante en el número de casos nuevos de COVID-19, y también una disminución que se mantiene en materia de ocupación hospitalaria. Son buenas noticias. Sin embargo, es el momento de reforzar las medidas de autocuidado y de trazabilidad, dado que ya tenemos certeza de la transmisión comunitaria de la variante Delta“.

Por otra parte, el R efectivo, que mide el número de personas que contagia, en promedio, cada persona infectada, a nivel nacional subió de 0,86 a 0,887. Aunque este valor es significativamente menor que 1, su aumento respecto a la semana anterior se explica principalmente en que ahora cinco regiones presentan un valor de R por sobre 1: Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Ñuble y Magallanes.

En cuanto al testeo, el informe indica que, a nivel nacional, la cantidad de test por mil habitantes ha disminuido de manera constante en las últimas semanas, alcanzando un valor de 17.323 test por mil habitantes en la última semana, lo que equivale a un 26 por ciento menos que los test realizados a inicios de junio. “Es una noticia alentadora que la positividad no aumente a pesar de la disminución de los test. Sin embargo, es importante atender a este indicador e intentar mantener la cantidad de test realizados para así monitorear de mejor manera las bajas en la positividad y estar preparados para tomar acciones ante alzas emergentes”, plantean en el informe.

Asimismo, la positividad a nivel nacional durante la última semana fue de 2,3 por ciento, lo que marca nuevamente un récord: esta es la positividad más baja que se ha observado desde el inicio de la pandemia. A nivel regional observamos 11 de las 16 regiones con positividades en color verde, cuatro regiones con positividades en color amarillo, y solo una región, Los Ríos, en color naranjo, con una positividad del 6 por ciento. Todas las regiones muestran una tendencia a la baja en la positividad. Destacan especialmente las regiones de Magallanes y Aysén con positividades menores al 1 por ciento.

Cifras de trazabilidad y testeo

Por otro lado, en materia de trazabilidad, el reporte detalla que desde principios de año el indicador de consulta temprana, que calcula la proporción de personas que tuvieron una consulta médica en dos días o menos desde que iniciaron síntomas, se ha mantenido en color naranja a nivel nacional, moviéndose entre un 50 y 60 por ciento, y registrando un 56 por ciento a nivel nacional en la última semana observada. Mientras, el indicador de tiempo de examen y laboratorio, que mide el porcentaje de pruebas que fueron informadas al Ministerio de Salud en un día o menos desde la toma de muestra, por primera vez superó el umbral del color verde, llegando a un valor de 82 por ciento a nivel nacional.

Asimismo, el indicador de confirmación temprana de casos, el cual es una composición de los tiempos de consulta temprana y laboratorio, y se define como la proporción de personas sintomáticas sospechosas cuyo resultado de laboratorio de prueba es informado a la autoridad sanitaria dentro de tres días desde la fecha de inicio de síntomas, llegó a 56 por ciento a nivel nacional, mostrando un leve aumento con respecto a la semana inmediatamente anterior.

Bajo este panorama, el investigador del Instituto Milenio de Investigación en Fundamentos de los Datos y académico de la Universidad de Chile, Jorge Pérez, plantea que “estamos viendo una mejora en la mayor parte de los indicadores, lo que es muy alentador. Por primera vez en toda la pandemia, la positividad de tests está bajo el 2 por ciento y, por lo tanto, en color verde el indicador”. Agrega que “esto es especialmente importante, pues la positividad bajó incluso con menos tests. Debemos mantenernos alerta, intentar llegar al nivel de testeo que tuvimos hace unos meses que bordeaba los 30.000 tests por 100.000 (hoy estamos por debajo de 20.000). Con muchos tests y observando positividades idealmente bajo el 1 por ciento y a la baja, tendremos más certezas de que los buenos números son mantenibles en el tiempo”.

Camas UCI y capacidad hospitalaria

En materia de capacidad hospitalaria, el reporte también señala que la ocupación ha disminuido ligeramente, alcanzando un 86,4 por cientoen la semana analizada. A nivel regional, se observan variaciones, como 36,7 por ciento en Aysén y más de 90 por ciento en las regiones de Valparaíso (94,6 por ciento), y Los Ríos (90,6 por ciento), siendo seis las regiones con ocupaciones mayores a un 85 por ciento, dos menos que la semana anterior.

Mientras, el uso de camas UCI por pacientes con COVID-19 a nivel nacional ha disminuido sostenidamente desde el peak más reciente que ocurrió a mediados de junio de este año, llegando a un promedio de 41,3 por ciento en la semana analizada y a un valor del 37 por ciento el reciente 3 de agosto.

La tasa de variación semanal en hospitalizaciones COVID-19, en tanto, que mide la tendencia en la demanda hospitalaria de pacientes contagiados, mantiene los bajos valores del último mes, entre -14 y -17 por ciento, sosteniendo su clasificación en color verde, siendo estos valores los más bajos desde el comienzo de la pandemia para este indicador.

Al desglosar la carga hospitalaria por grupo etario, se observa que la ocupación de camas tiene un descenso importante en todos ellos, manteniendo la tendencia de la semana pasada. El descenso diario del uso de camas por pacientes COVID-19 es de -11,6 por ciento en mayores de 70 años con respecto a la semana pasada (con 358 casos promedio en la semana analizada), -17,3 por ciento entre 50 y 70 años (771 casos promedio) y -20,2 por ciento en menores de 50 años (426 casos promedio).

Héctor Ramírez, académico e investigador principal del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, señala que “la ocupación de camas UCI a nivel nacional ha disminuido en las últimas semanas, llegando a un 86,4 por ciento. Sin embargo, las regiones de Valparaíso y de Los Ríos todavía presentan ocupaciones por sobre el 90 por ciento. Por otro lado, el uso de camas UCI por pacientes COVID ha disminuido sostenidamente desde mediados de junio de este año, llegando a valores bajo el 40 por ciento en los últimos días”.

En cuanto a la mortalidad por COVID-19 según grupos de edad, indicador calculado a partir de los datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud (DESI), el nuevo reporte señala que del 18 al 21 de julio ocurrieron 276 defunciones: 180 en el grupo de 70 y más años, 75 defunciones en el grupo de 50-69 años y 21 defunciones en el grupo de menores de 50 años. Con esto, “se observa una disminución de un 38 por ciento en el número de defunciones en relación a los últimos cuatro días de la semana previa. Esta disminución porcentual se da de igual manera en los tres grupos de edad”, se lee en el reporte.

Del total de defunciones de esos cuatro días informados, el 65 por ciento corresponden al grupo de personas de 70 años y más, 27 por ciento al grupo de 50 a 69 años y 8 por ciento al grupo de menores de 50 años.

Respecto a la vacunación, el nuevo reporte muestra que al primero de agosto, la proporción de vacunados con esquema parcial alcanzó el 91,63 por ciento para mayores de 70 años, 91 por ciento para el grupo entre 50 y 69 años, y 85,26 por ciento para el grupo entre 18 y 50 años. Por otro lado, la proporción de vacunados con esquema completo alcanzó el 89,4 por ciento para mayores de 70 años, 89,35 por ciento para el grupo entre 50 y 69 años, y 70,52 por ciento para el grupo entre 18 y 50 años. En el informe se señala que “si bien este es un avance importante, se debe redoblar el esfuerzo para subir los niveles de cobertura de las personas entre 18 y 49 años, ya que concentran la mayor fuerza laboral y tienen mayor movilidad”.

Más información sobre datos y el reporte completo aquí

Maritza Tapia, periodista Prensa U. de Chile. Fotos: Felipe Poga.

La vacunación contra el COVID-19 de los pueblos indígenas del Amazonas: un objetivo, muchos retos

La inmunización en la Amazonía plantea todo tipo de desafíos, desde el combate de la desinformación o el mantener el respeto de las tradiciones y la cultura, hasta la necesidad de comunicar en distintas lenguas y superar los obstáculos geográficos. Para vencerlos, la agencia de la ONU para la salud en el continente americano y el Gobierno de Colombia se han aliado. 

Dieciséis indígenas Yagua de la comunidad Siete de Agosto, una de las más alejadas del territorio amazónico colombiano, reunieron dinero para comprar 10 galones de gasolina que se necesitan para navegar por el río Atacuari hasta su desembocadura en el Amazonas. Su objetivo: llegar al municipio de Puerto Nariño con el fin de avanzar rápidamente en el proceso de vacunación contra la COVID-19. 

Aunque en la selva amazónica circulan toda clase de falsas creencias que van desde que la vacuna los puede convertir en caimán hasta que el objetivo de las farmacéuticas es robar el ADN indígena, Pobladores como Teófilo Tatayeri están decididos a ponerle el hombro a la protección. Según la creencia tradicional Yagua, hay demonios que para hacer daño a veces se transforman en seres humanos para engañar a la gente, por eso él decidió no creer en estos mitos.

En mayo, Teófilo se contagió del virus y, cómo él mismo dice, “casi me lleva al hueco”. Para no repetir esta tragedia que puso en riesgo su vida, una vez supo que en Puerto Nariño estaban vacunando, no quiso esperar a que la brigada de salud llegara a su comunidad. Sin pensarlo dos veces, junto a familiares y amigos decidió embarcarse en una travesía fluvial de dos horas para recibir esta protección contra la COVID-19.

Sin embargo, no ocurre lo mismo en otras de las nueve áreas no municipalizadas del Amazonas colombiano donde habitan Ticunas, Uitotos, Muinanes, Ocainas, Yaguas, Cocamas y Boras, entre otros pueblos indígenas.OPS Colombia/Karen González AbrilPara preservar la vida de los pueblos indígenas, el Gobierno de Colombia tiene como una de sus prioridades la vacunación contra el COVID-19 en la Amazonia colombiana.

Continúa la alerta

Pese a que el Amazonas ha registrado una mejoría en cuanto a los indicadores mortalidad y morbilidad de la COVID-19, durante las últimas semanas, las autoridades continúan en alerta porque la pandemia sigue siendo una amenaza en este departamento, que en su momento fue el más golpeado por el virus en el país.

En la actualidad, la desinformación ha hecho carrera y la población además de no adoptar las recomendaciones de bioseguridad tienen miedo a vacunarse, lo que pone en riesgo su supervivencia.

A este complejo escenario se suma que la Secretaría de Salud de Leticia, en el Amazonas colombiano, tiene menos de tres meses para aplicar las 8550 dosis de vacunas que recibieron en julio, teniendo en cuenta su capacidad para conservar la red de cadena de frío y la seguridad del componente biológico.

Además, tiene que enfrentar grandes desafíos logísticos para abarcar un territorio del tamaño de países como Bulgaria o Cuba, con 110.000 mil kilómetros cuadrados de bosque húmedo tropical, donde se levantan 136 comunidades habitadas mayoritariamente por pobladores que no hablan castellano y a las que se acceden principalmente a través de extensos recorridos fluviales.

Por otra parte, el ingreso al territorio exige un desafiante proceso de concertación con las autoridades indígenas, en el cual el Gobierno de Colombia y la autoridad local de salud han decidido contar con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, que se materializa a través de la asesoría y acompañamiento de profesionales de la salud, entre médicos, epidemiólogos, antropólogos, psicólogos y un comunicador social.  OPS Colombia/Karen González AbrilPara iniciar la vacunación contra el COVID-19 a los habitantes en Tarapacá, fue necesario adelantar un proceso de consulta con las autoridades indígenas.

El virus volvió a enfadarse

En pleno solsticio de verano, La Chorrera da cuenta de la séptima víctima de la pandemia. Con la reactivación económica y el retorno de los viajes al Amazonas, el virus volvió a ‘enfadarse’, y ahora es necesario construir puentes entre los saberes ancestrales y los conocimientos basados en evidencia científica para prevenir la enfermedad y salvar vidas con recomendaciones que sean pertinentes a las costumbres, creencias y lenguaje de la población.

Así queda establecido en la concertación con las autoridades de los cuatro pueblos indígenas que habitan La Chorrera y en la cual se permite el ingreso de la Organización Panamericana de la Salud con una intervención para incrementar los servicios de salud durante emergencias complejas, fortalecer la vigilancia en salud pública de base comunitaria e implementar acciones pedagógicas con enfoque étnico para lograr la prevención de la COVID-19, con énfasis en mejorar el acceso y aceptación de la  vacunación. 

Un proceso de concertación similar se lleva a cabo en Tarapacá con el Cabildo indígena Mayor, CIMTAR, y con la Asociación de Autoridades Indígenas de Tarapacá Amazonas, ASOAINTAM.

Para el coordinador de la vacunación contra la COVID-19 en Amazonas, Edwin Andrés Velásquez, más que un desafío institucional, este es un reto personal. Durante la primera ola, como enfermero de la Unidad de Cuidado intermedio del Hospital San Rafael de Leticia, vio morir a muchas personas, personas conocidas y queridas, quienes a pesar de los tratamientos y cuidados perdieron la batalla con la vida.

La vacunación para mi significa volver a vivir”, dice Velásquez al recordar como con la inmunización se apaciguó el virus. “Después de alcanzar la trágica cifra de 251 muertos, desde que se realizó la vacunación masiva en Leticia, solo una persona vacunada, con una patología de base, ha perdido la vida, y pasan los días sin que haya enfermos por COVID-19 en la Unidad de Cuidados Intensivos. Motivado por esto, hoy soy feliz de poder articular este proceso para las áreas no municipalizadas”, asegura el enfermero.   

Con este mismo compromiso de poder tomar las mejores decisiones para salvar vidas, los miembros de las organizaciones indígenas se preparan espiritual y emocionalmente para la concertación. Como hijos del tabaco, de la coca y de la yuca dulce, en sus malocas, preparan el mambe y el ambil que utilizarán durante la negociación y que les permite descubrir, ingresar y reconocer la “palabra verdadera” en momentos de crisis, tanto individuales como colectivos.

En el universo simbólico de los indígenas del Amazonas, las palabras tienen vida, pueden ser forjadoras de vida, traer el bien y el desarrollo; o pueden ser falsas y portadoras de enfermedad, crisis y conflictos. De ahí que la concertación sea asumida sin prisa y con total rigurosidad para que se puedan llegar a acuerdos en lo fundamental.OPS Colombia/Karen González AbrilEn las primeras tres semanas, los vacunadores llegan a los rincones más alejados de la selva tropical con la convicción de salvar vidas y han logrado aplicar 2825 dosis, alcanzando el objetivo de vacunar al menos al 33% de la población. 

La vacunación, una realidad en las selvas amazónicas

La concertación permite el ingreso al territorio para que cada persona, de manera libre e informada, pueda decidir si se pone la vacuna contra la COVID-19. Además, la agencia de la ONU se compromete a asesorarlos en la construcción de los componentes del Sistemas Indígena de Salud Propia, basados en la más reciente actualización de la guía metodológica, y brindar capacitación en estrategias de salud comunitarias.

De nuevo en Leticia, varios escuadrones de vacunadores de la Secretaría de Salud parten en lanchas hacia distintos destinos del Amazonas, en brigadas que se extenderán durante 22 días. Van acompañados de un traductor indígena que se encargará de explicar qué es la enfermedad, qué es la vacuna y por qué es importante para prevenir la COVID-19 en los pueblos indígenas del Amazonas.

“Esto responde a la metodología planteada por la oficina de la OPS en Colombia, que está basada en los planteamientos del antropólogo Mark Nichter en 2008, quien resaltó la importancia de conocer las percepciones culturales y representaciones sociales de la salud y la enfermedad en las poblaciones indígenas, así como la importancia del diálogo de saberes para la construcción de acciones en salud pública”, asegura la doctora Gina Tambini, representante de la agencia de la ONU en el país sudamericano.

En las primeras tres semanas, los vacunadores llegan a los rincones más alejados de la selva tropical  con la convicción de salvar vidas y llevando la voz de sabedoras y parteras afines a la inmunización logran aplicar 2825 dosis y alcanzar el 33% de la meta.

Uno de los vacunados es Gabino, el tesorero de Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de Tarapaca en el Amazonas , quién gracias al mambe, y su poder para el entendimiento logró discernir las `palabras dulces´ que llegan con la promoción de la vacunación, y que están motivadas para que nadie se quede atrás durante la pandemia y se puedan salvar las vidas de los indígenas de la Amazonía colombiana. 

Producción: Karen González, consultora de comunicaciones de la Organización Panamericana de la Salud.

ICOVID: Especialistas advierten que es prioritario mantener conductas de autocuidado ante circulación de variante Delta

Según el nuevo reporte semanal de ICOVID Chile, el indicador de carga a nivel nacional fue de 5,5 casos nuevos por 100 mil habitantes, un 17 por ciento menos que la semana anterior. Las regiones de O’Higgins y Magallanes son las que presentan menor cifra (4,7 cada una). Asimismo, a nivel nacional, la positividad de la última semana fue de 2,3 por ciento, lo que marca nuevamente un récord: esta es la positividad más baja que se ha observado desde el inicio de la pandemia.

El equipo ICOVID Chile, iniciativa liderada por la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Concepción, presentó su informe N° 52, con análisis y datos de las dimensiones propuestas para monitorear la pandemia en el país. El reporte fue elaborado a partir de información obtenida hasta el sábado 31 de julio de 2021, proporcionada a través de un convenio con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

En esta oportunidad, el informe indica que la carga a nivel nacional, que mide el promedio de nuevos casos diarios de la última semana por cada 100 mil habitantes, fue de 5,5, un 17 por ciento menos que la carga de la semana anterior. Estas cifras ponen a este indicador en color naranja en el semáforo ICOVID Chile. La disminución es “mayor que la registrada en el informe anterior en relación a la semana previa, lo que confirma que la baja en la carga mantiene su fuerza”, sostienen los y las investigadoras.

A nivel regional, la carga es mayor en las regiones de Los Ríos (17,6), Atacama (13,5), Arica y Parinacota (11,4) y Tarapacá (10,7). En otras diez regiones se registran valores de carga entre 5,0 y 9,9 casos nuevos por 100 mil habitantes, y solo dos regiones están bajo ese nivel, O’Higgins y Magallanes (4,7 cada una).

El reporte destaca también que en las últimas cuatro semanas, a nivel nacional, la carga ha disminuido 52 por ciento, y las regiones que presentan las mayores disminuciones son Aysén (84 por ciento), Atacama (64 por ciento), Valparaíso (60 por ciento) y Magallanes (55 por ciento). Aunque todas las regiones han disminuido su carga, la que lo ha hecho en menor proporción es Tarapacá con 13 por ciento.

Ante los datos de esta semana, Ana María Moraga, epidemióloga y jefa de la carrera de Medicina de la Universidad de Concepción, enfatizó que “durante esta semana evidenciamos una disminución importante en el número de casos nuevos de COVID-19, y también una disminución que se mantiene en materia de ocupación hospitalaria. Son buenas noticias. Sin embargo, es el momento de reforzar las medidas de autocuidado y de trazabilidad, dado que ya tenemos certeza de la transmisión comunitaria de la variante Delta“.

Por otra parte, el R efectivo, que mide el número de personas que contagia, en promedio, cada persona infectada, a nivel nacional subió de 0,86 a 0,887. Aunque este valor es significativamente menor que 1, su aumento respecto a la semana anterior se explica principalmente en que ahora cinco regiones presentan un valor de R por sobre 1: Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Ñuble y Magallanes.

En cuanto al testeo, el informe indica que, a nivel nacional, la cantidad de test por mil habitantes ha disminuido de manera constante en las últimas semanas, alcanzando un valor de 17.323 test por mil habitantes en la última semana, lo que equivale a un 26 por ciento menos que los test realizados a inicios de junio. “Es una noticia alentadora que la positividad no aumente a pesar de la disminución de los test. Sin embargo, es importante atender a este indicador e intentar mantener la cantidad de test realizados para así monitorear de mejor manera las bajas en la positividad y estar preparados para tomar acciones ante alzas emergentes”, plantean en el informe.

Asimismo, la positividad a nivel nacional durante la última semana fue de 2,3 por ciento, lo que marca nuevamente un récord: esta es la positividad más baja que se ha observado desde el inicio de la pandemia. A nivel regional observamos 11 de las 16 regiones con positividades en color verde, cuatro regiones con positividades en color amarillo, y solo una región, Los Ríos, en color naranjo, con una positividad del 6 por ciento. Todas las regiones muestran una tendencia a la baja en la positividad. Destacan especialmente las regiones de Magallanes y Aysén con positividades menores al 1 por ciento.

Cifras de trazabilidad y testeo

Por otro lado, en materia de trazabilidad, el reporte detalla que desde principios de año el indicador de consulta temprana, que calcula la proporción de personas que tuvieron una consulta médica en dos días o menos desde que iniciaron síntomas, se ha mantenido en color naranja a nivel nacional, moviéndose entre un 50 y 60 por ciento, y registrando un 56 por ciento a nivel nacional en la última semana observada. Mientras, el indicador de tiempo de examen y laboratorio, que mide el porcentaje de pruebas que fueron informadas al Ministerio de Salud en un día o menos desde la toma de muestra, por primera vez superó el umbral del color verde, llegando a un valor de 82 por ciento a nivel nacional.

Asimismo, el indicador de confirmación temprana de casos, el cual es una composición de los tiempos de consulta temprana y laboratorio, y se define como la proporción de personas sintomáticas sospechosas cuyo resultado de laboratorio de prueba es informado a la autoridad sanitaria dentro de tres días desde la fecha de inicio de síntomas, llegó a 56 por ciento a nivel nacional, mostrando un leve aumento con respecto a la semana inmediatamente anterior.

Bajo este panorama, el investigador del Instituto Milenio de Investigación en Fundamentos de los Datos y académico de la Universidad de Chile, Jorge Pérez, plantea que “estamos viendo una mejora en la mayor parte de los indicadores, lo que es muy alentador. Por primera vez en toda la pandemia, la positividad de tests está bajo el 2 por ciento y, por lo tanto, en color verde el indicador”. Agrega que “esto es especialmente importante, pues la positividad bajó incluso con menos tests. Debemos mantenernos alerta, intentar llegar al nivel de testeo que tuvimos hace unos meses que bordeaba los 30.000 tests por 100.000 (hoy estamos por debajo de 20.000). Con muchos tests y observando positividades idealmente bajo el 1 por ciento y a la baja, tendremos más certezas de que los buenos números son mantenibles en el tiempo”.

Camas UCI y capacidad hospitalaria

En materia de capacidad hospitalaria, el reporte también señala que la ocupación ha disminuido ligeramente, alcanzando un 86,4 por cientoen la semana analizada. A nivel regional, se observan variaciones, como 36,7 por ciento en Aysén y más de 90 por ciento en las regiones de Valparaíso (94,6 por ciento), y Los Ríos (90,6 por ciento), siendo seis las regiones con ocupaciones mayores a un 85 por ciento, dos menos que la semana anterior.

Mientras, el uso de camas UCI por pacientes con COVID-19 a nivel nacional ha disminuido sostenidamente desde el peak más reciente que ocurrió a mediados de junio de este año, llegando a un promedio de 41,3 por ciento en la semana analizada y a un valor del 37 por ciento el reciente 3 de agosto.

La tasa de variación semanal en hospitalizaciones COVID-19, en tanto, que mide la tendencia en la demanda hospitalaria de pacientes contagiados, mantiene los bajos valores del último mes, entre -14 y -17 por ciento, sosteniendo su clasificación en color verde, siendo estos valores los más bajos desde el comienzo de la pandemia para este indicador.

Al desglosar la carga hospitalaria por grupo etario, se observa que la ocupación de camas tiene un descenso importante en todos ellos, manteniendo la tendencia de la semana pasada. El descenso diario del uso de camas por pacientes COVID-19 es de -11,6 por ciento en mayores de 70 años con respecto a la semana pasada (con 358 casos promedio en la semana analizada), -17,3 por ciento entre 50 y 70 años (771 casos promedio) y -20,2 por ciento en menores de 50 años (426 casos promedio).

Héctor Ramírez, académico e investigador principal del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, señala que “la ocupación de camas UCI a nivel nacional ha disminuido en las últimas semanas, llegando a un 86,4 por ciento. Sin embargo, las regiones de Valparaíso y de Los Ríos todavía presentan ocupaciones por sobre el 90 por ciento. Por otro lado, el uso de camas UCI por pacientes COVID ha disminuido sostenidamente desde mediados de junio de este año, llegando a valores bajo el 40 por ciento en los últimos días”.

En cuanto a la mortalidad por COVID-19 según grupos de edad, indicador calculado a partir de los datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud (DESI), el nuevo reporte señala que del 18 al 21 de julio ocurrieron 276 defunciones: 180 en el grupo de 70 y más años, 75 defunciones en el grupo de 50-69 años y 21 defunciones en el grupo de menores de 50 años. Con esto, “se observa una disminución de un 38 por ciento en el número de defunciones en relación a los últimos cuatro días de la semana previa. Esta disminución porcentual se da de igual manera en los tres grupos de edad”, se lee en el reporte.

Del total de defunciones de esos cuatro días informados, el 65 por ciento corresponden al grupo de personas de 70 años y más, 27 por ciento al grupo de 50 a 69 años y 8 por ciento al grupo de menores de 50 años.

Respecto a la vacunación, el nuevo reporte muestra que al primero de agosto, la proporción de vacunados con esquema parcial alcanzó el 91,63 por ciento para mayores de 70 años, 91 por ciento para el grupo entre 50 y 69 años, y 85,26 por ciento para el grupo entre 18 y 50 años. Por otro lado, la proporción de vacunados con esquema completo alcanzó el 89,4 por ciento para mayores de 70 años, 89,35 por ciento para el grupo entre 50 y 69 años, y 70,52 por ciento para el grupo entre 18 y 50 años. En el informe se señala que “si bien este es un avance importante, se debe redoblar el esfuerzo para subir los niveles de cobertura de las personas entre 18 y 49 años, ya que concentran la mayor fuerza laboral y tienen mayor movilidad”.

Más información sobre datos y el reporte completo aquí

Maritza Tapia, periodista Prensa U. de Chile. Fotos: Felipe Poga.

La variante Delta del COVID-19 nos ha llevado a un momento muy peligroso de la pandemia

Su gran poder de transmisión, con un índice de contagio superior en un 60% al virus original, y su capacidad de mutación, la convierten en una variante muy peligrosa, aseguran los responsables de la agencia de la ONU para la salud, que advierten que está poniendo en jaque especialmente a los países con un bajo índice de vacunación, aunque ningún país está a salvo. 

“Agravado por variantes más transmisibles, como la Delta, que se está convirtiendo rápidamente en la dominante en muchos países, estamos en un periodo muy peligroso de esta pandemia de COVID-19”, ha afirmado este viernes el director general de la Organización Mundial de la Salud.

La variante Delta, inicialmente detectada en la India y con una capacidad de transmisión hasta 60 veces superior a la del virus original, está ya presente en 98 países. También preocupa sumamente su capacidad de mutación.

“Delta es peligrosa, y sigue evolucionando y mutando, lo que requiere una evaluación constante y un ajuste cuidadoso de la respuesta de salud pública”, afirmó el doctor Tedros Adhanom Gebreyesus.

“En los países con baja cobertura de vacunación del COVID-19, las terribles escenas de hospitales desbordados vuelven a ser la norma”, dijo, sin embargo, “ningún país está fuera de peligro todavía”.

Por su parte, la directora científica de la Organización, Soumya Swaminathan, explicó que, ante la presencia de variantes más contagiosas, es importante que se reciba la segunda dosis de la vacuna en el tiempo recomendado ya que la pauta completa de vacunación ofrece el mayor grado de proyección.

Mientras, la doctora Maria Van Kerkhove, epidemióloga que lidera la respuesta al coronavirus en la Organización, recordó que el virus ha estado evolucionando desde que apareció por primera vez.

“Es lo que hacen los virus. Las variantes de preocupación que estamos rastreando actualmente son cuatro: Alpha, Beta, Gama y Delta. Seguirán evolucionando: habrá más mutaciones, se detectarán más variantes, y algunas de ellas serán variantes preocupantes”, pronosticó.

Van Kerkhove dijo que había “linajes” de la variante Delta que los expertos están rastreando actualmente e instó a los países a expandir sus esfuerzos de secuenciación genómica.World Bank/Henitsoa RafaliaUn sitio de testeo de COVID-19 en Madagascar.

Dos formas de afrontar la pandemia y las variantes

Tedros resaltó que básicamente hay dos formas en que los países pueden hacer frente al surgimiento de nuevas olas y aumentos de casos.

Por un lado, mantener las medidas sociales y de salud pública, como una vigilancia sólida de la transmisión, la realización de pruebas estratégicas, la detección temprana de casos, el aislamiento o cuarentena y la atención clínica. A lo que hay que añadir usar mascarilla, respetar el distanciamiento social, evitar sitios concurridos, y lograr una buena ventilación en zonas cerradas.

En segundo lugar, compartir equitativamente entre los países los equipos de protección, el oxígeno, las pruebas, los tratamientos y las vacunas.

“He instado a los líderes de todo a mundo a trabajar juntos para garantizar que, para esta época del próximo año, el 70% de todas las personas en todos los países estén vacunadas. Es la mejor manera de frenar la pandemia, salvar vidas, impulsar una recuperación económica verdaderamente mundial y, de paso, evitar que otras variantes peligrosas tomen la delantera”, explicó Tedros.

Para fines de septiembre, la Organización Mundial de la Salud ha pedido a los líderes que vacunen al menos al 10% de las personas en todos los países.

Es un desafío, pero es posible

Según Tedros, garantizar esto pondría fin de manera efectiva a la etapa aguda de la pandemia y salvaría un número significativo de vidas.

“Es un desafío, pero sabemos que es posible, porque ya se han distribuido 3000 millones de vacunas. Está dentro del poder colectivo de unos pocos países intensificar y garantizar que las vacunas se compartan, la fabricación aumente y que los fondos estén en lugares para compra las herramientas necesarias”, instó.

Aunque ahora se están compartiendo algunas vacunas, todavía es “solo un goteo” y las variantes lo superan.

“En aquellos países cuyos hospitales se están llenando, necesitan vacunas y otras herramientas de salud ahora mismo”, subrayó.BioNTechLa vacuna Pfizer-BioNtech es la primera vacuna que ha sido distribuida en los países.

Las empresas también deben acelerar sus esfuerzos

La agencia de salud de la ONU también está instando a BioTech, Pfizer y Moderna a compartir conocimientos y tecnología para que sea posible acelerar el desarrollo de nuevos centros de fabricación de vacunas de ARNm.

“Cuanto antes comencemos a construir más centros de vacunas y aumentemos la capacidad mundial de vacunas, antes podremos disminuir las oleadas mortales”, dijo el responsable de la OMS.

Desde sus oficinas regionales, la Organización Mundial de la Salud está promoviendo actualmente la idea de estudios de efectividad de las vacunas y trabajando con los países para obtener datos que les permitan asegurar al público que las vacunas seguirán siendo efectivas contra futuras variantes.

En ese sentido, Soumya Swaminathan añadió que se han recopilado muchos datos sobre la eficacia de las inyecciones de Pfizer-Biotech y AstraZeneca, pero mucho menos para otras vacunas en uso.

“Ahora, la buena noticia es que todas las vacunas enumeradas para uso de emergencia de la OMS protegen contra el desarrollo de enfermedades graves, la hospitalización y la muerte debido a la variante Delta”, explicó recientemente durante una entrevista en video de la OMS.

La doctora Swaminathan recordó que un ciclo completo de vacunación es esencial para proporcionar inmunidad total contra la variante Delta.

Ninguna de las vacunas que tenemos actualmente es 100% protectora. Por eso, incluso si estás vacunado, puedes contraer la infección, pero lo más probable es que tengas síntomas muy leves o ningún síntoma, y que las posibilidades de enfermarte gravemente son muy, muy bajas”, explicó.

El mundo sigue sin estar preparado

Van Kerkhove comentó por su parte que, a pesar de la actual pandemia, se está haciendo poco para prevenir la siguiente.

“Lo que más me preocupa es que no usemos esta situación para hacer los cambios necesarios (para estar mejor preparados para la próxima). Si esperamos a que la pandemia termine, no lo haremos (…) Se necesita más inversión en salud en todo el mundo“, dijo.

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