Una década después de la histórica adopción del Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, la pandemia del coronavirus ha empeorado en muchos casos las condiciones laborales de los empleados en este sector, indica un nuevo informe del organismo especializado de la ONU sobre las relaciones laborales.
El estudio Organización Internacional del Trabajo (OIT), destaca que, en el momento más agudo de la pandemia, la situación de pérdida de empleo por parte de este tipo de trabajadores en América fue la peor registrada entre regiones con una franja que osciló entre el 25 y el 50%, seguida por la mayor parte de los países de Europa, junto a Canadá y Sudáfrica, con una horquilla que osciló entre un 5 y un 20%
En comparación, cabe destacar que durante el mismo periodo la pérdida de empleo entre otros asalariados fue inferior al 15% en la mayoría de los países.
De acuerdo con los hallazgos del estudio, la pandemia de COVID-19 ha empeorado unas condiciones de trabajo que ya era muy complicadas para los 75,6 millones de trabajadoras y trabajadores domésticos del mundo (el 4,5% de los asalariados en todo el planeta).
“La crisis ha puesto de relieve la necesidad acuciante de formalizar el trabajo doméstico a fin de que quienes se dedican a ello accedan al trabajo decente; se ha de comenzar por ampliar y aplicar la legislación laboral y de seguridad social de todas las personas que ejercen el trabajo doméstico”, señaló el director general de la OIT, Guy Ryder.OITTrabajadoras domésticas participan en una manifestación para mejorar los derechos laborales.
La Convención avanza, pero no se aplica lo suficiente
La adopción del emblemático Convenio hace diez años fue aclamada como un importantísimo avance y provocó que el número de trabajadoras y trabajadores domésticos completamente excluidos del ámbito de las leyes y reglamentos laborales, buena parte de las cuales son mujeres, se redujera en más de 16 puntos porcentuales.
Pese a esos avances, el 36% de estos trabajadores carece de cobertura laboral, lo que indica la necesidad urgente de subsanar los vacíos legales, en particular en Asia y el Pacífico y los Estados Árabes, donde esas lagunas son mayores.
El trabajo doméstico sigue siendo un sector con rostro femenino. Emplea a 57,7 millones de mujeres, es decir al 76,2% de las personas con este tipo de ocupación.
Aunque en el continente americano, Europa y Asia Central las mujeres representan la mayor parte de la población activa, la situación se invierte en los Estados Árabes y en África del Norte donde los hombres representan un porcentaje mayor (63,4%), y poco menos de la mitad del total de trabajadoras y trabajadores domésticos de Asia Meridional (42,6%).
La amplia mayoría de las trabajadoras y los trabajadores domésticos se desempeñan en dos regiones: aproximadamente la mitad (38,3 millones) en regiones de Asia y el Pacífico, en gran medida en China; mientras que una cuarta parte (17,6 millones) está en las Américas.
Si bien la pandemia de COVID-19 generó un impacto inesperado en la mayoría de las industrias, algunos sectores, como las telecomunicaciones, vieron algunas oportunidades únicas para acelerar la digitalización y transformar la experiencia del cliente. El año pasado fue un punto de inflexión para la inteligencia artificial (IA) en la industria de las telecomunicaciones, que se enfrentó a una creciente demanda de ancho de banda debido a la gran cantidad de personas que se quedaron en casa. Las llamadas a los centros de servicio al cliente se dispararon, acompañados por una mayor demanda de formas más inteligentes de predecir las necesidades de infraestructura y clientes.
La situación convirtió a la IA en un requisito urgente. Sin limitarse a su uso como forma rápida de clasificar el servicio al cliente para las compañías de telecomunicaciones, durante el año pasado, la IA se expandió a otras áreas, como la capacidad de entrenar a los agentes de servicio al cliente a través de interacciones más personalizadas, recopilar datos de torres de telefonía celular y predecir fallas con horas de anticipación, entre otras.
Un estudio global reciente del IBM Institute for Business Value (IBV) encontró que el 97% de los proveedores de servicios de comunicaciones que utilizan tecnología de agente virtual para atención al cliente informaron un impacto positivo en la satisfacción de los clientes. Otro estudio reciente de IBV con CEOs de compañías de telecomunicaciones destacó que el 58% considera que poder tener un mayor conocimiento de los clientes ha sido uno de los mayores factores de su éxito en los últimos tres años. Nuestras propias tendencias de uso también subrayan este cambio: solo en Latinoamérica, la adopción de asistentes virtuales con IA basados en IBM Watson Assistant se duplicó de enero a diciembre de 2020.
En pocas palabras, la IA se ha convertido en una herramienta fundamental y central para que las empresas de telecomunicaciones brinden información más profunda y significativa que pueda permitir una toma de decisiones más informada y una acción predictiva, desde la experiencia del cliente hasta mejoras en la infraestructura.
Expandir decisiones predictivas en tiempo real
2020 resultó ser una prueba de estrés sobre los anchos de banda de la red. Con el impulso que cobraron debido a la pandemia, las telcos utilizan cada vez más la inteligencia artificial para implementar soluciones más inteligentes que ayuden a convertir conocimientos en acción y valor.
Por ejemplo, la multinacional de telecomunicaciones Telefónica creó una plataforma con inteligencia artificial integrada que habilitó información predictiva de torres de telefonía celular en Argentina, lo que permitió la creación de modelos de datos que pueden predecir cortes y fallas antes de que ocurran. Telefónica ahora puede predecir fallas en 24 horas, asignar mejor el gasto de mantenimiento y reducir su tiempo de respuesta a fallas en algunas horas, todo lo cual conduce a un mejor servicio al cliente en un momento en que la confiabilidad reviste una importancia crítica.
El modelado predictivo impulsado por inteligencia artificial y herramientas analíticas es una de las claves para que las empresas puedan ampliar la forma en que mejoran las experiencias de los clientes, cambiando el enfoque de la reacción a la acción proactiva.
Intercambiar música de espera por un servicio al cliente más perspicaz
Durante el último año, muchos consumidores dejaron de visitar las tiendas minoristas cuando necesitaron cambiar los planes de servicio o hacer consultas. El servicio al cliente presencial cayó en desuso y surgió una necesidad urgente de una asistencia virtual digital más compleja.
Los agentes virtuales impulsados por IA pasaron de ser un método para la clasificación básica y abreviada de consultas a la capacidad de gestionar preguntas más complejas de los clientes sobre temas como facturación, actualizaciones de consumo y cambios de servicio. Además, las telcos comenzaron a usar la inteligencia artificial para ayudar a los agentes de servicio al cliente a tener información de mejor calidad sobre los propios clientes, para que las interacciones fueran más personalizadas y eficientes en caso de que el cliente opte por hablar con un agente en vivo.
Recientemente, TIM Brasil trabajó con IBM para transformar sus flujos de trabajo de servicio al cliente. Juntos implementaron un asistente virtual con tecnología de inteligencia artificial para ayudar a manejar el gran volumen de llamadas de los clientes mientras mantienen la satisfacción del cliente, reducen los costos y liberan a los agentes humanos del call center para que puedan dedicarse a trabajos de mayor valor. El asistente virtual de TIM utiliza IBM Watson Assistant en IBM Cloud para procesar interacciones de lenguaje natural, respondiendo por voz en tiempo real a las preguntas o problemas de los consumidores sobre cuestiones como los beneficios del plan y el pago de facturas. En cuatro meses de complementar el trabajo de los agentes humanos con el agente virtual de atención al cliente, la tasa de contención de TIM aumentó al 75% y la resolución en la primera llamada aumentó en un 84%.
Si bien 2020 comenzó con tantas incógnitas para las empresas, los consumidores y los líderes de TI, se convirtió en un año de transformación digital y conocimientos inteligentes sin precedentes. La IA ha desempeñado un papel fundamental para las empresas de telecomunicaciones a la hora de impulsar esa transformación, y se ha convertido en una herramienta esencial para mejorar los resultados de negocios y clientes en los próximos años.
Expertas en medicina transfusional explicaron la situación a nivel país de la donación de sangre y cuánto ha influido la pandemia en ello. Además, dieron recomendaciones sobre cómo donar y detallaron cuál es el perfil del donante.
Donar sangre es dar vida, ya que permite el tratamiento de distintas enfermedades y urgencias médicas, tales como: cáncer, anemia, procedimientos quirúrgicos, accidentes, entre otros. Es por eso, que, en vísperas del Día Mundial del Donante de Sangre, resulta importante saber por qué hay que ayudar y cuáles son los protocolos que tienen los bancos de sangre para recibir donaciones en pandemia.
“Hasta el día de hoy, la sangre no puede ser fabricada de manera artificial. La única manera de obtenerla es a partir de donaciones de personas sanas. Además, los componentes sanguíneos tienen caducidad, siendo necesaria la ayuda constante de los donantes de sangre para dar cobertura a los tratamientos de los pacientes”, explicó Eileen Fernández Fernández, académica de Tecnología Médica de la U. San Sebastián.
Sin embargo, la tecnóloga médica con mención Bioanálisis Clínico, Hematología y Banco de Sangre, alertó sobre cómo las restricciones de movilidad en pandemia y el miedo a contagiarse han generado una disminución en el número de donaciones. “Esto ha afectado negativamente las reservas de hemocomponentes de los centros hospitalarios, lo que involucra un riesgo potencial de no poder cubrir las demandas transfusionales”, afirmó.
De hecho, existen criterios especiales para quienes estuvieron infectados por Covid 19. “Si durante las últimas dos semanas ha tenido síntomas, debe esperar 14 días para poder donar; si ha sido contacto estrecho, tiene que esperar un mes, y en el caso de los positivos, deben esperar 30 días post cuarentena”, dijo Jessica Rivera Moreno, tecnóloga médica con mención en Bioanálisis Clínico, Hematología y Banco de Sangre.
En esa misma línea, la especialista en medicina transfusional Jesica Rivera aclaró que, “si la persona estuvo hospitalizada por coronavirus, puede donar un mes después del alta médica y, en caso de haber estado intubada, debe aguardar tres meses”.
Desconocimiento de la donación
La donación de sangre consiste en la recolección de aproximadamente medio litro, luego al donante se le deja descansar unos minutos y se le entrega un refrigerio. “Esta cantidad no representa un riesgo para una persona adulta, aunque en ocasiones pueden producirse efectos indeseados durante o después de la misma, los que son raramente graves”, aseguró la académica USS Eileen Fernández.
Pese a lo seguro del procedimiento médico, en nuestro país la cultura de la donación no existe por falta de conocimiento y motivación, ya que los bancos de sangre solo se preocupan de incentivarla desde los 18 años. “Existen numerosos estudios que concluyen que los conocimientos que tiene la población sobre la donación de sangre son insuficientes y, en muchos casos, son erróneos”, afirmó Rivera. Puntualizó que una buena comunicación es esencial para reducir el miedo y poder incrementar la motivación de las personas.
Misma idea sostiene Eileen, quien aseguró que el marketing en la donación es fundamental para motivar a los chilenos. “Pese a que las redes sociales han permitido generar una mejor difusión, aún existe mucho desconocimiento del proceso y los requisitos para ser donante”, sentenció.
Requisitos para ser donante
La experta Jessica Rivera explicó que existen diferentes tipos de donantes. Están los pagados, que en Chile no se permiten, ya que al haber un pago de por medio, podrían omitir sus patologías. También mencionó los de reposición, en que familiares buscan donantes para reponer lo utilizado por el paciente; los dirigidos, donantes para un grupo sanguíneo poco habitual y los altruistas. “Éste último es el recomendado por la OMS”, sostuvo.
Para ser voluntario, se debe acudir con la cédula de identidad al lugar donde se donará, tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos, haber dormido mínimo 5 horas y no estar en condiciones de ayuno. “En el caso de los hombres, pueden donar cada tres meses y las mujeres cada cuatro”, precisó Eileen Fernández.
“A los donantes se les realiza una entrevista médica y examen físico para determinar su condición de salud. Eso, porque existen condiciones como la realización de tatuajes, acupuntura o cirugías que imposibilitan donar por un período de tiempo, al igual que el uso de ciertos medicamentos”, detalló Eileen Fernández.
Otras de las condiciones que imposibilitan la donación es haber presentado fiebre durante los últimos 15 días y nueva pareja sexual de menos de un año. “Además, existen rechazos de tipo permanente, como la diabetes mellitus insulinodependiente, drogas intravenosas, presencia de enfermedades como VIH y Hepatitis B y C, y patologías cardíacas, entre otras”, informó la académica USS.
Finalmente, indicó que las personas que recibieron una vacuna contra la influenza pueden donar sin tener que esperar un período de tiempo, “de igual manera quienes se vacunaron contra el coronavirus con dosis de tipo no replicante, inactiva o basada en RNA”, aseveró Fernández.
Según el nuevo reporte, la dinámica de contagios a nivel nacional continúa en rojo, con una tasa media en torno a los 36 casos por 100 mil habitantes, y solo tres regiones presentan niveles de ocupación de camas UCI bajo el 90 por ciento, cifra que da cuenta del nivel de saturación del sistema de salud en todo Chile. Los y las investigadoras alertan que es particularmente preocupante la incidencia de casos graves en la población más joven y que aunque la campaña de vacunación está avanzando, por diversos factores, ha sido mucho más lenta en ese grupo de menor edad, con un avance de menos de diez puntos (de 25 a 34 por ciento) en el último mes.
El equipo ICOVID Chile, iniciativa liderada por la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Concepción, presentó su informe N° 44, con análisis y datos de las dimensiones propuestas para monitorear la pandemia en el país. El reporte fue elaborado con información obtenida hasta el sábado 5 de junio de 2021, proporcionada a través de un convenio con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
Este nuevo informe advierte que la tasa nacional de casos nuevos alcanza una media en torno a los 36 casos por 100 mil habitantes, con niveles similares al peak de la pandemia registrado a fines de marzo de 2021. Las mayores cargas de casos nuevos se observan en las regiones de Aysén, que superó los tres dígitos, con 107 casos por 100 mil habitantes; Los Ríos, con 74,9 casos por 100 mil habitantes; Arica y Parinacota, con 57,7 casos por 100 mil habitantes; y Atacama, con 44,4 casos por 100 mil habitantes.
El indicador de transmisión (R efectivo) está en 1,034 en la semana analizada, lo que representa una leve baja. Sin embargo, que esta cifra sea mayor a 1 indica que la transmisión sigue activa, “desafiando la capacidad de las vacunaciones, que requieren a lo menos 42 días (28 días entre primera y segunda dosis y 14 días después de la segunda dosis) para que la protección sea efectiva”, detalla el documento.
A nivel regional, los mayores índices de transmisión se reportaron en Aysén (1,24), Arica y Parinacota (1,19), Ñuble (1,14) y Coquimbo (1,13). Estas cifras, que dan cuenta de una transmisión activa en prácticamente todo el país, indican que “es esperable la mantención del estrés en los sistemas de salud por varias semanas más”, advierten las y los expertos de ICOVID Chile.
Ante esta situación, Mauricio Lima, investigador en dinámica de poblaciones y académico de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica, explicó que “comenzamos el 2021 con un proceso de vacunación acelerado y la esperanza de comenzar un proceso de mayor control de la epidemia, (sin embargo), la realidad nos indica que en el correr del 2021 ya hemos experimentado una carga de infectados activos igual o mayor a ese umbral durante un período de cinco meses. La situación sigue siendo muy complicada todavía, sobre todo si se considera la gran cantidad de personas susceptibles en la población menor de 50 años“.
En la misma línea, Marcelo Olivares, ingeniero y académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, señaló que “la campaña de vacunación muestra avances, pero el grupo de menor edad (menor a 50 años) es bajo: 60 por ciento de esa población aún no termina la vacunación con segunda dosis. El grupo menor de 50 años es el que ha presentando el mayor aumento en la tasa de hospitalizaciones COVID-19, triplicando el número de camas ocupadas en relación al peak del año pasado, lo cual tiene el sistema de salud estresado al máximo. Es fundamental mantener las medidas de cuidado que todos ya conocemos para resguardarse durante esta situación crítica. La campaña de vacunación avanza, pero aún faltan para que podamos relajar las medidas“.
En la dimensión de testeo, se mantiene una buena capacidad a nivel nacional, con 22,4 test por mil habitantes promedio semanal, mientras que la positividad a nivel nacional alcanza 10,4 por ciento. Sin embargo, se detalla que “hay regiones donde el indicador sigue alto, como en la Metropolitana (13,0 por ciento), O’Higgins (12,7 por ciento), La Araucanía (12,6 por ciento) y Los Ríos (12,4 por ciento)”.
Heterogeneidad regional en los indicadores de trazabilidad
En la dimensión de trazabilidad, el indicador de tiempo de examen y laboratorio, que muestra el porcentaje de las pruebas de PCR informadas al Ministerio de Salud dentro de un día desde la consulta médica, llega a 72,3 por ciento (color amarillo, desde el 23 al 30 de mayo), cercano al umbral verde de 80 por ciento. En tanto, el indicador de consulta temprana, que muestra la proporción de personas que consultan y son identificadas antes de 48 horas de iniciados sus síntomas, llegó a 53 por ciento a nivel nacional (color naranja) para la semana del 22 de mayo.
Asimismo, el indicador de confirmación temprana, que corresponde a la suma de los dos anteriores, es decir, desde el inicio de síntomas hasta que el Minsal recibe el resultado del examen, sigue relativamente estable (51,7 por ciento) desde fines de septiembre, cuando pasó de color rojo a naranjo. No obstante, está “aún lejos de la meta de cobertura de 80% de notificación en un máximo de tres días”, da cuenta el informe.
Capacidad hospitalaria continúa en niveles críticos
Desde el 7 de enero de 2021 a la fecha, la dimensión de capacidad hospitalaria se encuentra en niveles críticos, con una ocupación UCI sobre 95 por ciento a nivel nacional. “La situación es particularmente crítica en las regiones de Valparaíso, La Araucanía, Los Lagos, Coquimbo, Tarapacá y Metropolitana, con ocupación sobre 95 por ciento. La Metropolitana tiene la saturación máxima, cercana al 99 por ciento”, indica el reporte.
Por otro lado, el uso de camas UCI por pacientes COVID muestra una mayor variabilidad entre regiones, con casos como la RM, Coquimbo, Los Lagos, Aysén y Tarapacá con más de 75 por ciento de la ocupación UCI por pacientes COVID, y otros casos como el de Valparaíso que, si bien presenta una alta ocupación de camas críticas, tiene 64 por ciento de ocupación UCI por pacientes COVID, lo que indica que la saturación del sistema está siendo generada por otras causas y patologías.
La ocupación de camas por pacientes con COVID-19, desglosada por edades, es de 440 camas utilizadas por personas mayores de 70 años y 1.327 por pacientes entre 50 y 69 años, superando el peak del año pasado de 433 y 1.307 camas, respectivamente. Sin embargo, “lo más alarmante es la situación de los pacientes COVID del grupo bajo los 50 años, que actualmente ocupan 1.366 camas UCI, más del triple que el peak del año pasado”.
Ante este escenario, la epidemióloga y académica del Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica, Catterina Ferreccio, enfatizó que “tenemos una epidemia activa en todo Chile y una saturación del sistema de salud. Primera vez en toda la pandemia que el grupo que más incrementa el uso de camas UCI son los menores de 50 años. Esto es un llamado de atención a la necesidad de aumentar la cobertura de vacunación en este grupo, ocupacionalmente activo. Se requerirán medidas especiales para lograrlo, flexibilización de días y horarios de vacunación, facilidades en los sitios de trabajo y comunicación de riesgo dirigida a estos grupos”.
A esto, se agrega que en todos los grupos de edad se ve un aumento en la ocupación de camas UCI de pacientes con COVID-19, en contraste con las últimas tres semanas donde se apreciaba una baja. De hecho, el grupo de pacientes mayores de 70 años viene en un alza promedio de 11 por ciento semanal, la más alta de todos los grupos. “Los mayores de 70 venían bajando la ocupación de camas a una tasa de 5 por ciento semanal desde mediados de marzo hasta abril, pero mostró una fuerte alza durante mayo, a pesar del alto porcentaje de vacunados. Es importante mantener cuidado en este grupo más vulnerable y estudiar en mayor detalle si las variantes del virus pueden estar generando esta alza”, señalan en el informe.
Cobertura de la vacunación
Finalmente, el indicador que analiza la cobertura del plan de vacunación para personas mayores de 70 años, da cuenta de que el 85% de esta población está vacunada con ambas dosis. “El 68 por ciento de este grupo estaría efectivamente protegido frente a hospitalización por COVID-19. Por ello, mientras se mantenga la alta tasa de transmisión, seguiremos viendo enfermedad grave en este grupo de edad”, se lee en el reporte.
Para el grupo de 50 a 69 años, se explica que recién a mediados de junio tendremos al 80 por ciento de esta población protegidos frente a un evento grave, lo que implica una protección efectiva de 64 por ciento. En tanto, sólo 37 por ciento del grupo de 18 a 49 años había recibido la segunda dosis al 7 de junio, por lo que la mayor parte de ellos son susceptibles frente a la infección y transmisión de COVID-19.
Tras más de un año de Covid-19, es la primera vez que los líderes del grupo se reúnen de forma presencial. La cita, de tres días de duración, abordará múltiples temas, siendo las vacunas y la recuperación económica las preocupaciones centrales, junto al interés de un “mundo más limpio y verde”. Las palabras de bienvenida de Boris Johnson denotan además un cambio en los dirigentes, mientras que Joe Biden busca recuperar la confianza perdida con Donald Trump.
La cumbre del G7 –o Grupo de los Siete– que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Italia, Francia, Estados Unidos, Canadá, Japón y Reino Unido inició este viernes en Cornualles, en el suroeste del país.
La cita de este año, que se desarrollará hasta el domingo 13 de junio, tiene como urgencia coordinar el apoyo y la distribución de las vacunas en todo el mundo, especialmente para los países más pobres.
En este sentido, el primer ministro británico Boris Johnson, encargado de inaugurar la cumbre, afirmó que su encuentro G7 era una oportunidad para aprender las lecciones de la pandemia y asegurarse de no repetir los errores cometidos durante la misma en el futuro.
“En realidad, creo que esta es una reunión que realmente debe celebrarse porque tenemos que asegurarnos de que aprendemos las lecciones de la pandemia, tenemos que asegurarnos de que no repetimos algunos de los errores que sin duda hemos cometido en el transcurso de los últimos 18 meses más o menos”, señaló Johnson durante las palabras de bienvenida a los líderes.
Antes de este ‘día D’, el mandatario anfitrión recibió este jueves a su par estadounidense Joe Biden, además de a la canciller alemana Angela Merkel, al presidente francés Emmanuel Macron, al primer ministro de Italia Mario Draghi y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Una de las figuras clave de lo que será esta cumbre es justamente Biden, tras cuatro años aislacionistas de su antecesor Donald Trump. En su primer viaje internacional como presidente, Biden apuesta firmemente por el multilateralismo y, bajo un mensaje amigable, prometió que “Estados Unidos está de vuelta”, haciendo un llamado de alianza a los líderes de algunas de las mayores economías del mundo.
Otra de las misiones será encontrar respuestas comunes a crisis como el cambio climático y la recuperación económica pospandemia. Para ello, se darán reuniones bilaterales entre los líderes, aunque desde su inicio el ‘premier’ británico apeló a “un mundo más limpio y verde” y a la creación de “muchos millones de empleos de altos salarios”.
1.000 millones de dosis, principal promesa de la cumbre
Por lo pronto, los del G7 se comprometerán a compartir con el mundo al menos 1.000 millones de vacunas para avanzar en la inmunización global, de acuerdo a las palabras de Boris Johnson. La mitad de las dosis será donada por Estados Unidos, mientras que Reino Unido entregará 100 millones más.
Desde el jueves, tanto Biden como Johnson han estado preparando el terreno para la cumbre, sentando las bases para una campaña de inoculación mundial e instando a sus aliados a unirse para acelerar el fin de la pandemia, pero también para reforzar la posición estratégica del grupo en el plano de la geopolítica global.
“Vamos a ayudar a encabezar al mundo para que salga de esta pandemia trabajando con nuestros socios globales”, declaró Biden, señalando que el resto de los líderes se unirían a Washington para comprometerse en la donación de vacunas y combatir el virus, sobre todo en las naciones que más lo necesitan.
“En la cumbre del G7 espero que mis colegas líderes hagan promesas similares para que, juntos, podamos vacunar al mundo hasta finales del próximo año y así recuperarnos mejor luego del coronavirus”, afirmó por su parte Johnson.
Estados Unidos planea donar 500 millones de dosis de la vacuna Pfizer para distribuirlas mediante la alianza Covax a 92 países que actualmente están sufriendo el impacto de la pandemia y a la Unión Africana, en lo que constituye el primer suministro constante de ARN mensajero (ARNm) contra el Covid-19.
Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron celebró el compromiso estadounidense y declaró que Europa debería hacer lo mismo, señalando que su país distribuirá al menos 30 millones de dosis en todo el mundo, antes de que termine el año.
El jueves, Macron resaltó que el tiempo es clave ya que “es casi más importante decir cuántas (dosis) entregaremos el próximo mes que hacer promesas a cumplir dentro de 18 meses”: “Me parece que la Unión Europea necesita tener al menos el mismo nivel de ambición que Estados Unidos”.
Los países del G7 han estado enfrentando crecientes presiones ante las demandas que han surgido de las diferentes campañas de vacunación en el mundo, especialmente debido a la desigualdad que se ha hecho evidente ante el exceso en países como Estados Unidos y la falta en regiones como América Latina y África.
Es por eso que algunos grupos de campaña criticaron el plan como una gota en el océano, mientras que, según la organización internacional Oxfam, se calcula que casi 4.000 millones de personas dependerán de las vacunas de Covax, que es el programa que distribuye las inoculaciones a los países de ingresos bajos y medios.
Desde que el G7 se reunió por última vez hace dos años, la pandemia ha matado a más de 3,7 millones de personas, dejando a su paso un impacto en la economía y daños sociales sin precedentes.
El retorno de Estados Unidos a la alianza del G7
Desde la crisis política y social desarrollada en el marco de las últimas presidenciales, y el expediente del polémico presidente Trump, el nuevo escenario internacional de Estados Unidos tiene lugar en la cumbre.
En 2017, el mandatario dejó con la boca abierta a los aliados occidentales de Washington durante su primer viaje a Europa, regañándoles por no pagar su “parte justa” en materia de defensa, empujando físicamente a un primer ministro y apretando los dientes a otro líder en un apretón de manos. Lo que sembró una relación tumultuosa de cuatro años con el presidente y los otros miembros del G7.
Con Biden, la escena fue otra desde el minuto uno. Sobre todo luego de su interés por renovar su trato y su compromiso con los socios, lo que ha sido bien recibido por sus homólogos.
Haciendo un contraste con Trump, algunos analistas ven en Biden la posibilidad de renovar, en el sentido de una relación basada en los valores democráticos compartidos por los líderes del G7. En tanto que Trump no entendía el concepto de multilateralismo, alianza estratégica o acuerdos de interés mutuo, hasta el punto de verlos como una conspiración contra el poder de Estados Unidos que enfriaba las alianzas.
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Sin embargo, de acuerdo Harry Broadman, un ex alto funcionario estadounidense y director de Berkeley Research Group que habló con Reuters, “los socios de Estados Unidos todavía están tambaleándose por lo que sucedió bajo Trump”.
Biden llega a la cumbre con un mensaje claro, “el esfuerzo global contra el Covid-19”. Y, si bien para algunos analistas la fiabilidad de Estados Unidos como socio sigue estando en duda, 12 países europeos y asiáticos siguen viendo a la nación como socio “algo fiable”, según una encuesta del Pew Research Center.
Jorge Campos Naranjo, TM MgCs Jefe carrera TNS Laboratorista Clínico y Banco de Sangre Instituto Profesional Virginio Gómez
Sí, es muy poco probable que la transmisión de un virus respiratorio por transfusión provoque una infección en el paciente transfundido. Aún en los casos más extremos, cuando el donante de sangre posee una carga viral particularmente alta (virémico), la probabilidad de transmisión es baja ya que éste presentará un compromiso de su estado general que difícilmente se le podrá considerar sano, siendo fácilmente excluido como donante.
Debido a lo anterior, la problemática actual para los centros de sangre transita entre proveer un stock que satisfaga la demanda de sangre y rechazar donantes en forma excesiva, bajo el supuesto riesgo teórico de transmisión del virus SARS CoV-2. Ante esta disyuntiva, actualmente, se puede indicar que la mejor evidencia disponible sugiere que el riesgo de transmisión de SARS-CoV-2 por transfusión sigue siendo teórico y que no ha sido reportado un sólo caso de transmisión de un virus respiratorio por transfusión. Además, basados en la conocida y abundante evidencia del modo de transmisión de los virus respiratorios se puede predecir que el SARS-CoV-2 no sería transmisible por transfusión. Esta hipótesis, hasta hoy, parece ser verdadera ya que no se ha comunicado ningún caso de SRAS-CoV-2 transmitido por transfusión.
Louis M. Katz investigador y académico de la Universidad de Iowa, afirma que si el SARS- Cov- 2 efectivamente se disemina por vía hematógena, presente algunos individuos asintomáticos o pre sintomáticos aparentemente infecciosos, debido a sus secreciones respiratorias y hubiesen donado sangre al inicio de la pandemia, ya se habrían identificado casos de transmisión por transfusión en pacientes transfundidos a escala mundial.
Más aún, si consideramos la presencia de ácido ribonucleico viral (ARNemia) que está asociado generalmente con un curso de enfermedad más grave, ocurriría que la mayoría de los individuos ARNémicos no estarían lo suficientemente sanos para donar sangre, lo que reduce aún más el riesgo teórico de transmisión por transfusión.
Las investigaciones epidemiológicas y rastreo de contactos indican que los nuevos casos de COVID-19 generalmente están relacionados con contactos cercanos con personas infectadas y nunca se ha vinculado algún caso a transfusión, resultando tranquilizador desde el punto de vista de la seguridad de la sangre.
También es importante relevar que existe evidencia de que el SARS-CoV-2 puede infectar Linfocitos T CD4 + en cultivos primarios de células, obteniéndose la expresión o producción de proteínas virales en estas células. Sin embargo, se desconoce la relevancia de estas infecciones, ya que estas no parecen ser productivas en términos de virus vivos. También se espera que la carga de Linfocitos T infectados, si ocurriera en vivo, sería sustancialmente reducida por la técnica de leucorreducción, disminuyendo ostensiblemente el riesgo de contagio.
Sin perjuicio de lo anterior, aplicar el criterio y práctica juiciosa de la transfusión es una de las medidas más importantes para disminuir el riesgo a la hora de evaluar el riesgo/beneficio al tratar un episodio hemorrágico y un riesgo residual de contraer la infección por SARS-CoV-2.
En alianza con la Asociación Provincial de Dueños de Taxibuses de Concepción A.G., el área de Innovación y Tecnología de la Facultad de Ingeniería y Tecnología de la USS diseñó dispensadores automatizados para ser instalados en taxibuses.
Una respuesta concreta a una necesidad de la población que utiliza la locomoción colectiva entregaron estudiantes del Plan Común de Ingeniería de la Universidad San Sebastián. Diseñaron un prototipo impreso en 3D de dispensador automatizado de alcohol gel para taxibuses y de esta forma ayudar a disminuir el riesgo de contagio de Covid 19. Esta mañana se desarrolló, en el campus Las Tres Pascualas, la ceremonia en que fueron entregadas 40 unidades a la Asociación Provincial de Dueños de Taxibuses de Concepción A.G.
Luis Angulo Mura, coordinador del área de Innovación y Tecnología de la Facultad de Ingeniería y Tecnología de la Universidad San Sebastián y líder de la iniciativa, contó que se plantearon como meta “desafiar a nuestros estudiantes de primer y segundo año a que resolvieran un problema contingente a través de la innovación tecnológica, pues desde que comienzan su proceso formativo, les inculcamos que la esencia de la innovación radica en resolver problemas agregando valor significativo en relación a lo existente”.
De este modo, los estudiantes ofrecieron una solución a la necesidad de que las personas que circulan en locomoción colectiva saniticen sus manos dentro de la máquina sin contacto y sin riesgo de tropiezos ni caídas. El dispositivo, diseñado e impreso en 3D, tiene un circuito electrónico programado con sensores para proveer el alcohol al momento de acercar las manos, evitando el contacto con el dispensador. La iniciativa es el resultado de un proyecto colaborativo impulsado por la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio y la Facultad de Ingeniería y Tecnología USS.
Si bien se trata de un prototipo, las unidades entregadas hoy serán distribuidas en 40 taxibuses de diversos recorridos de Gran Concepción con la finalidad de abarcar la mayor cantidad de población. Alejandro Riquelme Badilla, presidente de la Asociación Provincial de Dueños de Taxibuses de Concepción A.G., valoró el trabajo de los estudiantes sebastianos. “Estamos muy contentos y esperanzados con el valioso trabajo que han realizado los alumnos de Ingeniería de la Universidad San Sebastián, quienes a pesar de las limitaciones de la pandemia y cuarentenas sacaron adelante este proyecto”, dijo, destacando que beneficiará tanto a los conductores como a los pasajeros.
Agregó que a inicios de la pandemia “se solicitó apoyo con insumos al Gobierno Regional y no pudimos contar con esos recursos, por lo que esperamos que una vez que se valide este proyecto piloto podamos solicitar nuevamente financiamiento para cubrir con dispensadores al 100% de la flota del Gran Concepción, que corresponde a 1.900 buses”.
APORTE A LA COMUNIDAD
Patricio Alarcón Norambuena, estudiante de la Facultad de Ingeniería y Tecnología USS e integrante del equipo que desarrolló este dispositivo, recalcó que “desde el inicio de la pandemia, nuestros profesores nos plantearon el desafío de hacernos parte con propuestas de soluciones e imaginar cómo materializarlas”. Agregó que ver “hoy nuestro trabajo en taxibuses, no sólo nos hace sentir importantes como futuros ingenieros, sino que nos enorgullece por el beneficio social que esperamos que genere. Ojalá más jóvenes como nosotros se animen a seguir adelante con iniciativas así”.
En la ceremonia de entrega intervinieron el alcalde de Concepción, Álvaro Ortiz Vera, y el vicerrector de la Sede Concepción de la USS, Francisco Flores Soto, quien sostuvo que la institución ha asumido como desafío, “aportar valor a los entornos donde nos desenvolvemos para permear el tejido social en distintos planos y ser protagonistas activos en estos momentos complejos”. A la vez que se comprometió a continuar el trabajo colaborativo con la Asociación Provincial de Dueños de Taxibuses de Concepción.
Luego, el alcalde Ortiz agradeció el aporte de la Universidad San Sebastián y en especial a los estudiantes que hicieron posible el proyecto. Valoró que una ciudad universitaria como Concepción tenga la posibilidad de que la academia se vincule con la comunidad y aporte en la solución de los problemas.
En Chile, la pandemia ha desatado la inseguridad alimentaria en todos los niveles. El confinamiento obligado por el Covid-19, no solo ha generado el incremento de la obesidad que ya venía en aumento, sino también, ha profundizado la malnutrición, la alimentación por exceso, los malos hábitos alimenticios y la carencia de actividad física. Según expertos, la situación es preocupante ya que la obesidad y Covid-19 son dos pandemias que se están potenciando y afectando a las personas más vulnerables, siendo un peligro para la salud del país.
Antes de la pandemia, la OMS advertía que la obesidad en el mundo había alcanzado proporciones epidémicas, matando como mínimo a 2,8 millones de personas por año, afectando no solo a países de altos ingresos, sino también a los de ingresos bajos y medianos. La entidad llegó a calificar a la obesidad infantil como uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI; ya que se ha multiplicado por 10 en los últimos 40 años.
En 2021, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, convocó una Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios, como parte del Decenio de Acción para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030. Esto, como parte del desafío para avanzar en el logro de los 17 ODS, en este caso, el ODS2, que depende de sistemas alimentarios más saludables, sostenibles y equitativos.
En Chile, según cifras de la Federación Mundial de Obesidad (World Obesity Federation), más de 10 millones de personas sufren de obesidad o sobrepeso y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la han definido como una enfermedad crónica y multifactorial. De hecho, el 60% de los niños de quinto básico tiene sobrepeso u obesidad.
Precisamente para buscar soluciones concretas y enfrentar al Covid-19 y la obesidad es que Pacto Global organizó un panel en la Cumbre de los sistemas alimentarios en nuestro país. “Debemos con urgencia hacernos cargo de esta problemática, fomentando el diálogo y el debate entre los actores involucrados, para construir políticas públicas y programas de sensibilización, que sean eficaces, además de establecer alianzas para abordar los importantes desafíos que afectan a nuestro sistema alimentario local, que sin duda está en crisis”, afirma, Margarita Ducci, directora ejecutiva Pacto Global de Naciones Unidas.
La pandemia del coronavirus ha profundizado el problema y empeorado las cosas, donde Chile lidera tristemente la tabla de posiciones ya que es el segundo país con más sobrepeso y obesidad de la OCDE, con el 74,2% de su población afectada, en un ranking que encabeza México, con un 75,2% y, en tercer lugar, Estados Unidos, con un 71%.
“Sabemos que lamentablemente la pandemia ha provocado que 1 de cada 5 hogares chilenos presente inseguridades alimentarias, haciéndose evidente que la inequidad en factores como género, es decir mujeres jefas de hogar, están más afectadas por la pobreza y en medio de la pandemia, más de la mitad viraron hacia una dieta menos saludable. Más aún cuando las dietas saludables son 5 veces más caras que las dietas que solo satisfacen las calorías. De hecho, Chile gasta hasta un 9% del presupuesto sanitario asociado a la mala alimentación y el 1% del PIB, sin embargo, podría llegar al 4%”, señala Eve Crowley, representante de FAO en Chile.
Según expertos, la probabilidad de sufrir una infección grave por coronavirus se incrementa en 44% en las personas con sobrepeso y se dobla en quienes sufren obesidad. “En EE.UU. se demostró que el 40% de enfermos hospitalizados eran obesos y si es joven y tiene obesidad, su riesgo se incrementa de manera importante, de manera que se unen la obesidad y el Covid-19. Esta epidemia de obesidad y virus, es una mala asociación y estas batallas, aunque se están dando fuera de la UCI, están unidas inexorablemente”, confirma el Dr. Sebastián Ugarte, jefe UPC Clínica Indisa.
El tema resulta extremadamente complejo de solucionar, tomando en cuenta que el confinamiento obligado, ha generado sedentarismo, mala alimentación, problemas de sueño, eternas horas frente a pantallas, carencia de actividad física y detrimento de la salud mental. “En 2020 disminuyeron los nacimientos y nuestra población envejece junto con la aparición de enfermedades infecciosas, virales y complejas. Una coexistencia que permanecerá durante mucho tiempo, incrementada por una alimentación escasamente saludable y un aumento del sedentarismo en las cuarentenas. Todo ello, está aumentando la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Una situación epidemiológica compleja”, asegura el Dr. Fernando Vio, presidente Corporación 5 al día y académico INTA.
Así, las cuarentenas, el cierre de escuelas, jardines infantiles y salas cuna, han agravado el problema de malnutrición y surgen cambios muy desfavorables de los estilos de vida, donde el sedentarismo y los malos hábitos alimenticios ocasionaron que se pasara de la malnutrición por déficit a la malnutrición por exceso. Un grave problema que se está enfrentando y para el cual se están buscando soluciones que permitan en conjunto construir un país saludable.
Con esta decisión, ya son cinco las vacunas que serán aplicadas en nuestro país para el control de la pandemia. Miguel O’Ryan, infectólogo, académico de la Facultad de Medicina y uno de los investigadores a cargo de las pruebas lideradas por nuestro plantel, en las que participaron más de 500 voluntarios, valoró la decisión del ente regulador. “Con una dosis ha mostrado una protección contra la infección arriba de un 60 por ciento y contra infección grave arriba de un 80 por ciento. Así, ir aportando a esta estrategia común de ir controlando el Coronavirus, es una muy buena noticia, que por cierto nos tiene muy contentos”, comentó el especialista.
Este jueves 10 de junio, el Instituto de Salud Pública (ISP) autorizó para uso de emergencia la vacuna contra el COVID-19 de Janssen de la farmacéutica Johnson & Johnson, la quinta que cuenta con luz verde en Chile. El fármaco, que actualmente está aprobado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que ingresará prontamente a Chile por medio del mecanismo COVAX, fue autorizado para personas mayores de 18 años, siendo su aplicación de una sola dosis.
Los estudios en fase 3 de esta vacuna en nuestro país fueron liderados por la U. de Chile, cuya investigación estuvo a cargo del académico de la Facultad de Medicina e integrante del Consejo Asesor Científico de Vacunas del Ministerio de Ciencias, doctor Miguel O’Ryan, quien valoró la decisión anunciada por las autoridades de salud.
“Recibimos con mucha alegría la noticia de la aprobación del ISP para el uso de emergencia de la vacuna Janssen en nuestro país, ya que pasa a ser una nueva vacuna para engrosar el armamento vaccinal que tanto requerimos para poder atacar al coronavirus”, señaló. Por otra parte, destacó que esta vacuna ya fue aprobada por la FDA de Estados Unidos, “gracias en buena parte al ensayo clínico multinacional del cual nos tocó a nosotros como U. de Chile participar, con más de 500 voluntarios enrolados que siguen participando en el estudio de manera muy entusiasta, y que aportaron información de seguridad y protección de la vacuna que permitió su licenciamiento en Estados Unidos y otros países del mundo como Chile”.
El doctor O’Ryan explicó además que es de esperar que este fármaco -dependiendo de cómo sean las negociaciones que haga la autoridad– “pueda ser una vacuna que empiece a recibir nuestra población en una dosis, que es la ventaja”.
Respecto a la efectividad de esta vacuna, detalló el especialista, “con una dosis ha mostrado una protección contra infección arriba de un 60 por ciento y contra infección grave arriba de un 80 por ciento”. Con esto, relevó, se podrá “ir aportando a esta estrategia común de ir controlando el Coronavirus. Es una muy buena noticia que por cierto nos tiene muy contentos”.
Por su parte, el Rector de la U. de Chile, Ennio Vivaldi, señaló que “la evidencia científica arrojada por las pruebas de esta vacuna, que ha sido liderada por equipos de la Universidad de Chile, en nuestro rol público y de centro de producción de conocimiento, ha dado luz verde a su utilización en el país. Este hito es una contribución más al control de la pandemia, para que cada día seamos más las personas inoculadas. Hacemos un llamado a seguir con la vacunación como un acto de solidaridad y empatía,confiando en las bases científicas de sus resultados”.
La aprobación de la vacuna de Janssen se suma a las ya autorizadas y aplicadas en Chile: Pfizer, Coronavac, AstraZeneca y CanSino. Además, esta inyección ya se encuentra aprobada en Brasil, Reino Unido, Canadá, Colombia, Unión Europea, México y Estados Unidos, en personas de 18 años y más.
El director (s) del ISP, Heriberto García, quien estuvo a cargo de la reunión, junto a expertos del departamento Agencia Nacional de Medicamentos (ANAMED), señaló que “en el caso de Janssen, se validó un proceso que llevó adelante la máxima entidad de salud a nivel mundial, la OMS, que, además, es el organismo que otorga las acreditaciones a las Agencias Reguladoras de Medicamentos, como el ISP”. Preliminarmente, las autoridades de salud, prevén que las primeras dosis lleguen durante el próximo mes, con un primer cargamento de 500 mil unidades.
Maritza Tapia, periodista Prensa U. de Chile. Fotos: Felipe Poga.
Un grupo de expertos de la ONU en derechos humanos pidió este miércoles a los líderes de las siete economías más industrializadas que garanticen el acceso a las vacunas contra la COVID-19 a los países en desarrollo.
De cara a la próxima cumbre de líderes del G7, que se celebrará del 11 al 13 de junio en el Reino Unido, los especialistas* recordaron que todo el mundo tiene derecho a disponer de una vacuna “segura y eficaz” contra el coronavirus.
“Ha llegado el momento de la solidaridad y la cooperación internacionales para ayudar de forma efectiva a todos los gobiernos en sus tareas de vacunación y para salvar vidas”, dijeron, y añadieron que “no es el momento de negociaciones prolongadas ni de presionar para erigir barreras con el fin de proteger los beneficios de las empresas”.
Los expertos destacaron que la rápida producción de vacunas contra el COVID-19 ha carecido de una actuación inmediata que garantice la igualdad de acceso a la inmunización en todos los países y regiones.
“Miles de millones de personas del Sur Global se están quedando atrás. Ven las vacunas como un espejismo o un privilegio para el mundo desarrollado“, recalcaron los expertos. “Esta situación prolongará innecesariamente la crisis, aumentará drásticamente el número de muertes y profundizará la angustia económica, sembrando posiblemente las semillas del malestar social”.
Afirmaron que los líderes del G7 deben priorizar la protección de los derechos a la vida y a la salud de las personas en situación más precaria desde el punto de vista social y económico, en un momento en el que millones de personas se enfrentan a la pobreza y el hambre.ONU/Cabo VerdeLlegada de las primeras vacunas del mecanismo COVAX a Cabo Verde.
Los países de bajos ingresos han recibido menos del 1% de las vacunas contra el COVID-19
“Es escandaloso que, según los informes de la Organización Mundial de la Salud, menos del 1% de todas las vacunas administradas hasta ahora hayan ido a parar a los países de bajos ingresos”, señalaron.
Subrayaron la importancia de asegurar que los derechos de propiedad intelectual no se conviertan en un obstáculo para la producción de bajo coste y la ampliación del suministro.
Recordaron que, aunque el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPs por sus siglas en inglés) prevé ciertas flexibilidades, incluida la posibilidad de conceder licencias obligatorias en casos de emergencia nacional, éstas siguen siendo insuficientes para responder a la actual pandemia.
“Maximizar la producción de vacunas seguras debe tener prioridad sobre la obtención de beneficios durante una pandemia“, afirmaron. “Los Estados deben garantizar que la defensa jurídica de la propiedad intelectual y las patentes no socave el derecho de todos a tener acceso a una vacuna segura, oportuna y eficaz”.
Asimismo, recordaron a los países que deben actuar en consonancia con los Principios Rectores de la ONU sobre las Empresas y los Derechos Humanos y asegurar que instituciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio “no limiten la capacidad de sus Estados miembros para cumplir su deber de protección ni obstaculicen el respeto de los derechos humanos por parte de las empresas”.
Los expertos respaldaron una reciente declaración del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, según la cual el acceso desigual a las vacunas por parte de los países menos desarrollados y los países en desarrollo no solo es discriminatorio, sino que también mina los avances en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
“Estamos especialmente impresionados por el papel que han desempeñado las organizaciones de la sociedad civil y los activistas en la movilización del apoyo de numerosos Estados y partes interesadas en favor de una vacuna disponible para todos, en todas partes y de forma gratuita”, finalizaron.
*Los expertos son: Olivier De Schutter, relator especial sobre la extrema pobreza y los derechos humanos; Tlaleng Mofokeng, relatora especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental; Dante Pesce (Presidente), Surya Deva (Vicepresidente), Elżbieta Karska, Githu Muigai, y Anita Ramasastry, grupo de trabajo sobre empresas y derechos humanos; Saad Alfarargi, relator especial sobre el derecho al desarrollo y Obiora C. Okafor, experto independiente sobre derechos humanos y solidaridad internacional.
Los relatores especiales y expertos independientes forman parte de lo que se conoce como Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes del sistema de derechos humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y supervisión del Consejo que se ocupan de situaciones específicas de países o de cuestiones temáticas en todas las partes del mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no son personal de la ONU y no reciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y prestan sus servicios a título individual.