El tema elegido este año para la conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, “La información como un bien común”, enfatiza la importancia de disponer una información verificada y fiable. Asimismo, señala el hecho de que para producirla y difundirla es esencial que los periodistas hagan frente a la desinformación y otros contenidos perjudiciales.
La pandemia del coronavirus nos ha enfrentado a una serie de desafíos globales que acentúan el rol fundamental de obtener una información “fiable, verificada y universalmente accesible” que sirva “para salvar vidas y construir sociedades fuertes y resilientes”, afirmó este lunes el Secretario General de la ONU en su mensaje por el Día Mundial de la libertad de prensa.
Durante su alocución, António Guterres destacó la importancia de la labor de los periodistas y los profesionales de los medios de comunicación durante este tipo de crisis, ya que facilitan la tarea de “navegar por un mar de información” que cambia constantemente y aclaran “peligrosas inexactitudes y falsedades”.
“En demasiados países, corren grandes riesgos personales, como nuevas restricciones, censura, abusos, acoso, detención e incluso peligro de muerte, simplemente por hacer su trabajo. Y la situación sigue empeorando”, advertía.
El Secretario General indicó el alto peaje económico que han sufrido muchos medios de comunicación durante la pandemia, incluso amenazando a su propia supervivencia, una situación que dificulta el acceso a una información fiable y la aparición de rumores, falsedades y opiniones extremas.
Por ello, Guterres emplazó a los Gobiernos a hacer “todo lo que esté en su mano” en apoyo de unos medios de comunicación “libres, independientes y diversos”.
“El periodismo libre e independiente es nuestro mayor aliado en la lucha contra la información errónea y la desinformación”, resaltó.
Finalmente recordó que hoy se conmemora el trigésimo aniversario de la Declaración de Windhoeksobre la Promoción de una Prensa Africana Independiente y Pluralista y que su llamado urgente en favor de la libertad de prensa y el libre acceso a la información sigue vigente a tres décadas de su emisión.
UNESCO: La pandemia amenaza especialmente a las mujeres periodistas
También elogió esta histórica declaración y su validez actual la directora general de la UNESCO quien resaltó los enormes cambios que ha sufrido el mundo de la comunicación desde 1991, especialmente desde la aparición de internet y las redes sociales.
Audrey Azulay señaló que estas herramientas de comunicación nos proporcionan “oportunidades increíbles para expresarnos, mantenernos informados y conectarnos con los demás”, pero advirtió que, al mismo tiempo, “nos enfrentamos a un aumento de la desinformación y el discurso de odio”, una transformación radical del modelo de negocio de los medios de comunicación y “la concentración de poder en manos de unas pocas empresas privadas”.
Al mismo tiempo, Azulay destacó la importancia del periodismo independiente durante la crisis del coronavirus con profesionales informando desde el terreno y corriendo graves riesgos personales
“Muchos han sido amenazados, detenidos o acosados, especialmente las mujeres. Sesenta y dos periodistas fueron asesinados en 2020 por hacer su trabajo, y muchos más perdieron la vida a causa de la COVID-19. Tenemos mucho que agradecerles”, explicó.
Al igual que Guterres, la máxima responsable de la UNESCO destacó la importancia del Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre la Seguridad de los Periodistas y que el organismo trabaja en la promoción de una mayor transparencia en Internet “en ámbitos como la moderación de contenidos, respetando al mismo tiempo los derechos humanos y las normas internacionales relativas a la libertad de expresión”.ONU/Jean-Marc FerreUna prensa libre es esencial en la lucha contra el coronavirus.
DDHH: La tarea de los periodistas será decisiva para la recuperación de la crisis
Por su parte, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos resaltó que, en momentos de crisis como el actual, la prensa independiente puede aportar información que permita salvar vidas, ayudar a sentar las bases de la participación en la vida pública y contribuir a garantizar la transparencia y el respeto de los derechos humanos.
Michelle Bachelet recordó que en tiempos de COVID-19 la crítica periodística a las políticas gubernamentales o personajes públicos ha provocado represalias penales por parte de las autoridades con demasiada frecuencia y que se ha usado la legislación destinada a castigar la desinformación sobre la pandemia para atacar a los profesionales de la prensa.
“Las agresiones, los arrestos y los procesos judiciales incoados contra los periodistas ejercen un efecto disuasivo adicional sobre los demás profesionales de la prensa en lo relativo a proporcionar información crítica sobre asuntos importantes. De esa manera se empobrece el debate público y se entorpece nuestra capacidad de responder eficazmente a los problemas sociales, incluso a la pandemia de COVID-19”, alertó.
Bachelet destacó que la labor de los periodistas será decisiva para la recuperación de la crisis en la que nos encontramos.
“Las noticias objetivas, fiables y verificadas contribuirán a frenar la desinformación, a garantizar la aplicación de soluciones sostenibles y resilientes a los problemas actuales, a exigir transparencia y rendición de cuentas y a fomentar la confianza en las instituciones”, resaltó .
El ministro de Salud del país sudamericano informa sobre el plan de inmunización que busca haber protegido del coronavirus a todos sus habitantes al finalizar este año. La estrategia incluye la transferencia de tecnología para producir vacunas para su administración nacional y regional. La agencia sanitaria para América Latina destaca la urgencia no sólo de vacunas, sino de suministros y equipo para tratamiento y prevención del COVID-19 en todos los países de la región, una de las más golpeadas por la pandemia.
Desde noviembre pasado, Brasil vive una crisis sanitaria con una elevada cifra de hospitalizaciones, entre ellas muchas de gente joven. Hasta el momento, el país ha reportado más de 14 millones de casos y la cifra de muertes rebasa las 400.000. Las infecciones y los decesos han disminuido en las últimas semanas, pero ni Brasil ni ningún país puede bajar la guardia, es una lección que el mundo tiene que aprender, dijo este viernes el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Tedros Adhanom Ghebreyesus abrió con estas palabras la sesión informativa bisemanal de la OMS y cedió luego la palabra al ministro de Salud de Brasil, quien explicó que el gigante sudamericano está acelerando su campaña de vacunación con un despliegue en todo el país diseñado para lograr una mejor distribución de las inmunizaciones.
Marcelo Queiroga afirmó que el gobierno brasileño ha implementado medidas en dos frentes: combatir la pandemia y mantener a los trabajadores en sus empleos para que mantengan una fuente de ingresos.
El ministro consideró injusto que se diga que hubo retrasos en la administración de vacunas y detalló que para el próximo lunes habrán aplicado más de 16 millones de inmunizaciones.
“Estamos trabajando en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para poder acceder a las vacunas del mecanismo COVAX lo más pronto que se pueda. También vamos a adquirir más dosis por medio de acuerdos bilaterales como el que firmaremos próximamente con Pfizer por cien millones de dosis. Cuando hablamos de vacunas, hablamos de esperanza. Tenemos vacunas suficientes en el horizonte y esperamos haber vacunado a toda la población para fin de año”, enfatizó Queiroga.UNUna trabajadora de salud en el laboratorio
Transferencia de tecnología
El responsable del Ministerio de Salud defendió la ruptura de patentes de la industria farmacéutica para que los países en desarrollo puedan producir vacunas genéricas y subrayó la adhesión de Brasil a la iniciativa liderada por la Organización Mundial del Comercio para aumentar la producción de inmunizaciones por medio de la transferencia de tecnología.
En este contexto, detalló que los científicos brasileños trabajan en asociación con la Universidad de Oxford, además de que han modernizado las instalaciones de sus laboratorios con el fin poder producir y aumentar las vacunas para su población y la de los países de la región.
Queiroga indicó que entre la población prioritaria para recibir la vacuna por su nivel de vulnerabilidad se cuentan los pueblos indígenas y agregó que por ello se ha vacunado ya al 75% de la población mayor de 18 años en esas comunidades.
Por otra parte, el ministro señaló que la pandemia ha destacado la necesidad mundial de fortalecer los sistemas de salud pública y reforzar la atención primaria tanto para las emergencias como para el tratamiento y la lucha contra las enfermedades crónicas, que han sido la causa subyacente de muchos de los decesos por COVID-19.Agência Brasil/Marcelo CamargoUn joven de Brasil durante la pandemia de COVID-19.
América Latina y el Caribe, en peligro
Al hablar de la situación en los países de América Latina y el Caribe, el director de Emergencias de la OPS aseveró que el panorama es “muy preocupante”.
“Los países libran varias batallas, no tienen suficientes vacunas y operan en el contexto de una enorme crisis económica que ha hecho aumentar la pobreza”, enfatizó el doctor Ciro Ugarte.
El experto recalcó que si bien los casos y las muertes están disminuyendo, es más importante que nunca apoyar a los trabajadores de la salud y mantener un enfoque integral y coordinado para reducir la transmisión y prevenir un resurgimiento y una mayor pérdida de vidas.
“Eso significa medidas de salud pública que incluyen vigilancia, pruebas, rastreo de contactos, cuarentena de apoyo y atención compasiva. Y también quiere decir medidas individuales que incluyen distanciamiento físico, máscaras, higiene de manos y ventilación”, apuntó.OPS/Karen GonzálezLa vacunación en Colombia comenzó el 18 de febrero de 2021.
Lo más urgente: más vacunas
Pero lo más urgente, aseguró, es disponer de más vacunas contra el COVID-19, ya sea mediante el mecanismo COVAX o por medio de donaciones, en el caso de los países que no tienen los recursos para comprarlas directamente a los fabricantes.
“Hasta ahora, COVAX ha repartido 7,3 millones de vacunas en la región, pero hacen falta muchas más. Muchos países no pueden hacer acuerdos bilaterales y dependen de COVAX, pero el pronóstico de tener más suministros pronto no es optimista”, insistió Ugarte.
Recordó que Estados Unidos aportó 3500 millones de dólares en fondos de emergencia contra el COVID-19 para los países pobres o en desarrollo; sin embargo -lamentó- a América Latina y el Caribe no han llegado suficientes de esos recursos.
El director de Emergencias añadió que países como Colombia, Guyana, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Perú encaran un aumento drástico de casos y que sus sistemas de salud están desbordados.
Para ayudar a aliviar esta emergencia, la OPS y sus socios apoyan a las naciones que no dan abasto con la demanda de oxígeno, medicamentos para intubación y otros pertrechos médicos.
Ugarte especificó que gran parte del aumento de infecciones de COVID-19 está ocurriendo entre los jóvenes, quienes están llegando con casos graves a los hospitales y colocando en situación crítica a los sistemas de salud.
La iniciativa Nova Ceasa, un proyecto de mercado de frutas y verduras en el estado brasileño de Piauí ganó el primer premio del concurso a la mejor infraestructura convocado por la Comisión Económica para Europa. El segundo puesto recayó conjuntamente en un proyecto de tren ligero en la isla española de Tenerife y en un programa de desarrollo regional en Caraga, Filipinas.
¿Cómo podemos recuperar mejor las infraestructuras después de la pandemia del coronavirus? Esta es la pregunta que se formuló la Comisión Económica para Europa en la edición 2021 de su premio sobre infraestructuras. El organismo buscaba encontrar los mejores proyectos de Alianzas Público-Privadas orientados a las personas y que contribuyan a “reconstruir mejor” tras la Covid-19.
Los mejores proyectos se presentaron la semana pasada en la marco del Quinto Foro Internacional de Alianzas Público-Privadas de la Comisión que tuvo lugar entre el 22 y el 26 de abril en la ciudad suiza de Ginebra.
El primer premio correspondió a Nova Ceasa, un proyecto de mercado de frutas y verduras en el estado de Piauí, situado en el nordeste de Brasil. El centro distribuye 35 toneladas de frutas y verduras para abastecer la zona y garantiza el sustento de más de 700 comerciantes.
En Nova Ceasa se pueden encontrar frutas, verduras, especias, artesanía, mariscos, flores, plantas y personas que buscan mejorar su calidad de vida.
El segundo puesto recayó conjuntamente en un proyecto de tren ligero en la isla española de Tenerife y en un programa de desarrollo regional en Caraga, Filipinas.
El Tranvía de Tenerife se inauguró el año 2007 y su puesta en marcha no sólo ha unido los diferentes barrios del Área Metropolitana, sino que ha conectado a toda la sociedad.
Su existencia ha mejorado las comunicaciones entre las personas y ha acercado a las familias.
Los proyectos seleccionados debían cumplir con las siguientes características:
empoderamiento de las partes interesadas y de la comunidad
reducción de la pobreza y desigualdades
empoderamiento de la mujer
mejora de la sostenibilidad medioambiental
reducción del cambio climático y mejora de la resiliencia
El concurso, que utilizó la metodología de evaluación de la Comisión People-first (primero las personas) para calificar los proyectos, también sirvió para probar su eficacia y uso.
Los ganadores fueron seleccionados entre un total de 66 proyectos de 25 países y se emitieron 881 votos electrónicos.
Al anunciar los ganadores, la Secretaria Ejecutiva de la Comisión, Olga Algayerova, envió un mensaje de esperanza para los años venideros.
“Debemos mirar hacia un futuro mejor y hacia la recuperación, aprendiendo de la experiencia de COVID-19 para identificar e implementar los proyectos, especialmente a nivel local, para que surjan sociedades resistentes y más sostenibles, sin dejar a nadie atrás. Necesitamos muchos más de estos proyectos”, destacó.
Una compañera del personal de la ONU en India describe el enorme aumento de las infecciones de COVID-19 registrado en su país en los últimos días como un “tsunami”, y habla del pánico que sintió cuando su familia inmediata se infectó con el virus.
La cifra de nuevas infecciones en la India supera las 300.000 por día y unas 198.000 personas habían muerto hasta el 27 de abril a causa de la infección, aunque algunos creen que la cantidad podría ser mucho mayor.
Anshu Sharma trabaja para el servicio en hindi de Noticias ONU. Desde su base en Nueva Delhi presenta este relato personal sobre su vida a la sombra de la pandemia.
“Cuando el COVID-19 comenzó a propagarse en India en marzo de 2020, nadie entendió realmente la gravedad de la situación, pero hoy, más de un año después, la pandemia ha dado un giro muy feo y nos ha afectado a todos, incluida mi familia.Noticias ONUAnshu Sharma, de Noticas ONU en Hindi, en una visita a la sede de la Organización en Nueva York antes de la pandemia.
Como reportera de Noticias ONU, primero fui una observadora independiente que analizaba el impacto del COVID-19 en el sur de Asia. Pero eso cambió cuando alguien de mi familia falleció debido a que el sistema de salud se encontraba abrumado y era presa del pánico, retrasando los tratamientos. Fue un momento terriblemente triste y surrealista para todos en mi familia. Lo vivimos mientras nos consolábamos durante el encierro.
Por esta época, mi primo estaba varado en Nigeria; habíamos estado tratando de traerlo a casa durante meses y en julio lo logramos, lo que nos dio un rayo súbito de esperanza en medio de la penumbra. Mi primo empezó la cuarentena en un hotel durante 14 días, según las reglas, pero desarrolló fiebre y fue trasladado de urgencia al hospital. Antes de que los médicos pudieran diagnosticar su condición, falleció debido a una falla orgánica múltiple. Más tarde supimos que había muerto de malaria. Aunque indirectamente, una vez más el coronavirus se había apoderado de otro miembro de mi familia.
Pero los momentos de prueba aún estaban por llegar.
Unos meses después, en septiembre, fui a visitar a mi madre anciana y a mi hermano a otra ciudad y, a pesar de tomar todas las precauciones posibles, mis peores temores se hicieron realidad; todos dimos positivo al virus y pasamos dos semanas luchando contra la terrible infección.
Durante este periodo, temiendo lo peor, solía despertarme por la noche para ver cómo estaban todos. Cada día se sentía como una lucha y experimentaba una ansiedad sin fin. El único alivio fue que nos recuperamos en cuarentena domiciliaria y ninguno de nosotros tuvo que ser hospitalizado.
Juego mental perverso
Ahora puedo decir que debido a las incertidumbres que genera, el COVID-19 causó estragos en mi salud mental, más que en la física. ¡Es un juego mental perverso!
Esta experiencia ha cambiado absolutamente mi perspectiva y ahora comprendo el valor real de la vida. Es importante vivirla al máximo y pasar tiempo con los seres queridos.
Hacia fines de 2020, los casos de COVID-19 comenzaron a disminuir y parecía que India había vencido a la pandemia. Mientras el mundo nos encomiaba por la victoria sobre el virus, el país se preparaba para iniciar la campaña de vacunación más grande del orbe.
Parecía como si el fin de la pandemia estuviera a la vista y la vida volviera a la normalidad. Los mercados y centros comerciales estaban llenos de actividad. Se seguían observando precauciones a gran escala, pero la gente empezaba a descuidarse. Fue la calma antes de la tormenta.OMS IndiaIndia ha lanzado un gran dispositivo de vacunación contra el COVID-19.
Segunda ola
Luego vino la segunda ola de COVID-19 y nos tomó a todos por sorpresa.
El número de infecciones comenzó a aumentar de unos pocos miles por día a más de 300.000: un tsunami de COVID-19 se extendió por todo el país. Tres miembros más de mi familia inmediata contrajeron el virus y mi corazón se hundió.
Pasé por una montaña rusa de emociones. Al principio, estaba enojada conmigo misma por haber dejado de lado la precaución en las últimas semanas y haber bajado la guardia. Experimenté una impotencia extrema frente al virus y estaba ansiosa por saber si los anticuerpos de mi infección anterior me protegerían de una reinfección.Sandeep DattaEl primer confinamiento nacional de la India se produjo en marzo de 2020.
Mensajes de condolencias
Hoy, muchos estados y ciudades de India están bajo toque de queda y los trabajadores de salud están trabajando día y noche para contener la propagación, mientras que los principales medios de comunicación y las redes sociales están dominados por historias trágicas relacionadas con el COVID-19. Mis manos y mi corazón están cansados de escribir mensajes de condolencias.
El sistema de salud está abrumado. Las súplicas desesperadas por medicamentos, camas de cuidados intensivos en hospitales, tanques de oxígeno e inyecciones dominan las redes sociales.
Esta pandemia ha puesto de rodillas a este país de 1300 millones de habitantes.
El primer cierre a nivel nacional en India fue en marzo de 2020.UNICEF/PanjwaniUna trabajadora sanitaria de la comunidad muestra a un niño cómo lavarse correctamente las manos para la higiene y la prevención del COVID en Gujarat, India
Historias de compasión
Mi batalla personal contra el COVID-19 parece carecer de sentido en comparación con lo que están experimentando mis compatriotas, pero hay algunos aspectos positivos.
Al comienzo, los pacientes de COVID-19 eran tratados como intocables y la sociedad los rechazaba. Pero ahora, la gente se ayuda entre sí. Los vecinos se apoyan mutuamente, los comerciantes entregan productos a los necesitados, los lugares de culto se están convirtiendo en centros de aislamiento para satisfacer la escasez de camas de hospital y los barrios locales están recolectando dinero y consiguiendo concentradores de oxígeno.
Hay un sentido de solidaridad y he sabido de muchas historias de compasión que involucran a amigos, vecinos y extraños.
La primera ola separó a los seres queridos, y aunque la segunda ha unido a la gente, no hay un solo hogar en India donde el COVID-19 no haya proyectado su sombra opresiva y ominosa. Como individuos y como país, seguimos buscando esa luz al final del túnel.”
La agencia de la ONU aplaude el reciente anuncio del presidente de España, Pedro Sánchez, por el que donará a América Latina ente el 5 y el 10% de las vacunas que compre en 2021 calificándolo de “muestra de solidaridad” y una contribución al bienestar de toda la región”.
Las infecciones por COVID-19 están aumentado en toda Sudamérica, alertó este miércoles la Organización Panamericana de la Saludy advirtió que las infecciones en Colombia pronto alcanzarán los niveles de enero, y que se están agotando las camas en las Unidades de Cuidados Intensivos en las principales ciudades metropolitanas como Bogotá y Medellín.
Durante la sesión informativa semanal que evalúa la evolución del virus en el continente americano, la directora de la Organización, Carissa Etienne, alertó que otros países de la subregión como Perú, Bolivia, Argentina y Uruguay también informan de un aumento de las infecciones.
Ante estos máximos y la creciente preocupación por la aparición de una supuesta “variante andina”, conocida científicamente como C.37, el gerente de incidente para COVID-19 de la Organización indicó que esta calificación no es precisa y no se ajusta a la realidad.
“En lo que corresponde a la variante C.37, esa variante se deriva de otra que ya circulaba a nivel mundial, llamada B 1.1.1. De hecho, esa variante al parecer ya estaba circulando al parecer desde diciembre en Perú y en los siguientes meses se ha detectado también en Chile, y al menos un caso en Argentina, Brasil y Ecuador. Sin embargo, no es preciso llamarla andina ya que no está claro su origen y también se ha detectado en Estados Unidos, Australia, Alemania, España y en el reino Unido”, especificó.
Añadió que la variante comparte “características comunes a otras de interés”, pero que “no hay evidencias que permitan afirmar una mayor transmisibilidad y mucho menos mayor letalidad”. Afirmó que, aunque está distribuida por diversas zonas de Perú, la variante circula juntamente con otras variantes presentes en la región y que en estos momentos “no es dominante por lo que es temprano para asociarla con esas nuevas olas epidémicas”.
Etienne también explicó que casi todos los países de América Central informan de un aumento de las infecciones y que las hospitalizaciones están en su punto más alto en Costa Rica, ya que el país centroamericano informó de un alza del 50% de los casos durante la última semana. Señaló que los hospitales de Guatemala también han alcanzado su capacidad máxima.
Ante esta situación, afirmó que no “es de extrañar” que muchos países de la región hayan endurecido las medidas de salud pública ampliando los toques de queda, limitando las reaperturas e imponiendo nuevas órdenes de permanencia en casa.
“Estas decisiones nunca son fáciles, pero teniendo en cuenta el aumento de las infecciones, es exactamente lo que hay que hacer. Sabemos que estas medidas funcionan y felicito a los dirigentes de nuestra región por dar prioridad a la salud”, indicó.
Asimismo, destacó que las tasas de infección de Canadá han superado las cifras de Estados Unidos por primera vez en la pandemia y que los casos también están aumentando en todo el Caribe.
“Durante la semana pasada, más de 1,4 millones de personas se infectaron con el COVID en nuestra región y más de 36.000 murieron por complicaciones relacionadas con el Coronavirus. De hecho, una de cada cuatro muertes por COVID registradas en el mundo la semana pasada tuvo lugar aquí mismo, en las Américas”, destacó.UNICEF/Jose VilcaPersonas de edad avanzada esperando recibir la vacuna contra la COVID-19 en un centro de vacunación en Lima, Perú.
Semana de la vacunación en las Américas: hay que vacunar a los niños
La máxima responsable de la Organización aprovechó el encuentro para recordar que dese el pasado sábado se celebra la Semana de la Vacunación en las Américas, por lo que destacó la importancia de mantener las inmunizaciones rutinarias.
“El año pasado, se vacunó a casi 500.000 niños menos en las Américas contra enfermedades como la difteria, el tétanos y la tosferina. Y más de 300.000 no se vacunaron contra el sarampión. Estas tendencias no son nuevas: desde hace algunos años, hemos visto disminuir la cobertura de inmunización en nuestra región”, alertó.
Aunque las medidas de cierre han supuesto un reto y algunos padres siguen teniendo miedo de llevar a sus hijos al médico, destacó la buena preparación de los sistemas sanitarios de la región para administrar la inmunización rutinaria de forma segura, y que en la mayoría de los lugares se administran de forma separada de los cuidados relacionados con laCOVID-19
“Por tanto, los niños no deben saltarse las vacunas”, advirtió.
A lo largo de esta semana los trabajadores sanitarios vacunarán a casi 100 millones de personas contra enfermedades prevenibles como el sarampión, la gripe y el virus del papiloma humano, y administrarán casi 9 millones de dosis de vacunas contra el COVID-19 en 31 países y territorios de las Américas.
La vacuna de Cuba sigue en fase de ensayo clínico
Ante la pregunta sobre si la vacuna Soberana II está cerca de producirse, el doctor Jarbas Barbosa explicó que, según sus informaciones, sigue todavía en la tercera fase de ensayos clínicos y que posteriormente se habrá de proporcionar información y estar autorizada por una autoridad sanitaria nacional antes de llegar al público.
“Estas son decisiones soberanas de cada país. Los países no necesitan el apoyo de la OPS o la OMS para hacerlo. Ellos toman sus propias decisiones en base a las dosis que les proporciona cada productor para autorizar la vacuna que se utilizará en el país”, afirmó el subdirector de la OPS ante el objetivo apuntado por el gobierno caribeño de empezar la vacunación este verano.OMS/Blink Media/Chiara LuxardoLa OMS afirma que la vacuna contra el COVID-19 de AstraZeneca, en la imagen, presenta un balance positivo a la hora de calcular entre los beneficios y los riesgos
La donación de vacunas de España a la región es una muestra de solidaridad
Con relación al llamado previo de Etienne a los países ricos para que donen vacunas, la directora de la Organización aplaudió el reciente anuncio del presidente de España, Pedro Sánchez, por el que donará a América Latina ente el 5 y el 10% de las vacunas que compre en 2021 calificándolo de “muestra de solidaridad” y una contribución al bienestar de toda la región”.
“En este acuerdo España indicó que esta donación se canalizará a través del mecanismo COVAX y priorizando América Latina y el Caribe. Es probable que la OPS, a través del Fondo Rotatorio, supervise la distribución a nuestros países, pero hasta ahora no se han identificado países específicos”, explicó.
Añadió que sigue en contacto con las autoridades españolas acerca de los plazos y las cantidades que se donarán y que una vez que se aclare ese panorama, la Organización “propondrá una estrategia centrada en la equidad, con especial consideración a los países que hasta ahora han tenido un acceso limitado a las vacunas”.
La máxima responsable de la Organización también encomió el anuncio del Gobierno de Estados Unidos de compartir hasta 60 millones de dosis de la vacuna de Astra-Zeneca.
Pablo Fossa, PhD. Facultad de Psicología, Universidad del Desarrollo
Claudio Araya, PhD. Escuela de Psicología, Universidad Adolfo Ibáñez
Hace más de un año hemos sido golpeados, en el mundo entero y en nuestro país por una pandemia. Aunque la mayoría de nosotros nunca había experimentado una pandemia, llevamos con nosotros la representación mental de lo que es una plaga.
La palabra pandemia (pan = todo y demos = pueblo) significa “conjunto del pueblo” o “que afecta a todo el pueblo”. Unas de las primeras pandemias registradas en la historia de la humanidad es la conocida como la plaga de Atenas (en el año 430 a.c.), la cual tuvo una duración de 4 años dejando aproximadamente a 100.000 muertos.
Tal vez, la pandemia más conocida por nosotros es la famosa peste negra (entre los años 1347 y 1350 d.c.), que afectó a toda Europa, con una duración de 6 años y dejando a más de 75 millones de fallecidos.
Más recientemente la gripe española (entre los años 1918 y 1920) duró 2 años aproximadamente y dejó más de 50 millones de muertes.
Pareciera que, cada cierto tiempo, una pandemia emerge y asola a la humanidad. Poner en contexto a las pandemias y reconocer las semejanzas y diferencias nos permiten comprender de mejor forma las particularidades del proceso que estamos viviendo hoy.
Reconociendo lo anterior, la pandemia es un fenómeno complejo, que no considera únicamente la dimensión sanitaria. Comprender el fenómeno pandémico como exclusivamente sanitario sería entenderlo parcialmente, acotándolo sólo en su dimensión materialista y biológica. Los periodos pandémicos, en el amplio sentido de la palabra, incluyen una dimensión psicológica y social, que puede quedar invisibilizada por la perspectiva exclusivamente médica. La dimensión psicológica y social no se opone a la perspectiva médica, sino que complementa y contextualiza el fenómeno de la pandemia.
Estos fenómenos sanitarios y culturales despiertan en todos nosotros el arquetipo del apocalipsis – o fin del mundo – que todos nosotros compartimos en nuestro inconsciente colectivo. El temor al contagio, a la muerte, a la cesantía, la hambruna y el caos, por un lado, y, la angustia del encierro, el aislamiento, el miedo y el parar del mundo, por el otro lado. Compartir esta crisis a nivel social explica en parte el desorden social, el híper-abastecimiento, los altos niveles de angustia, depresión y violencia que hemos observado en el último año.
La pandemia por COVID-19 que actualmente experimentamos presenta un ingrediente diferente al de la Gripe Española y a las anteriores. En gran medida por la época en la cual vivimos y por los avances de la ciencia y la tecnología. Hoy existen diferentes medios para mantener el contacto durante el aislamiento. Se han desarrollado nuevas formas de interacción y organización en el trabajo. La distancia y el aislamiento se intenta diluir, al menos ilusoriamente, a través de plataformas virtuales de interacción humana. Vivir la pandemia con el desarrollo tecnológico actual, y con Zoom, al parecer, es muy diferente a vivirla sin Zoom, lo cual transforma en modo en que se vive la experiencia del aislamiento durante la pandemia.
Las plataformas de interacción virtuales tienen evidentes ventajas. Por un lado, nos permite interactuar y relacionarnos, nos ayudan a seguir en contacto, cuando podríamos no hacerlo. Pero ¿qué pasa cuando ya no tenemos al cuerpo en estos encuentros?
La mayoría de nosotros ha establecido durante la pandemia interacciones virtuales con sus seres queridos e interacciones a distancia en el trabajo o en la educación. Algunos han debido asistir a clases, celebrar cumpleaños, conversar con su pareja o amigos por Zoom u otros medios de comunicación virtual. Estos sistemas nos han permitido continuar con la vida “como si” continuara todo igual.
Sin embargo, esta forma de interacción humana tiene algunos riesgos menos visibles. Con esto, nos referimos no sólo a la fatiga por exceso de pantalla, sino también que la experiencia de estar frente a una pantalla deja algunas dimensiones de la experiencia fuera. Una de ellas, de las más importantes, es el cuerpo.
La corporalidad ha sido objeto de estudio en la historia del pensamiento filosófico, antropológico y psicológico. No obstante, el interés por el estudio del cuerpo en los académicos e intelectuales ha sido considerablemente menor en comparación con otras funciones/dimensiones de la experiencia humana, como son, por ejemplo, las funciones cognitivas, la neurobiología y las emociones. Al parecer, el dualismo moderno separó la mente del cuerpo, desacoplando la vivencia corporal de todas las otras dimensiones de la experiencia, obteniendo una visión desintegrada del ser humano. Recordemos que, para Platón, el cuerpo es “la cárcel del alma, y es el alma la que vive eternamente – en el mundo de las ideas – luego de la muerte del cuerpo físico”. La modernidad, como periodo histórico, cultural, económico e intelectual, terminó por separar cuerpo y mente, e impuso una comprensión mecanicista de la corporalidad. Hoy en día se valora la imagen corporal en desmedro de una mayor conciencia corporal.
Las investigaciones han mostrado que el 90% de los gestos no verbales (movimientos corporales) ocurren durante el habla (McNeill, 1992). Esto es, nos movemos más mientras estamos hablando e interactuando con otros. Estudio muestran la expresión corporal que tienen diferentes procesos psicológicos durante la experiencia cotidiana (Olivares, Opazo, Sepúlveda & Cornejo, 2015; Fossa, 2019). Por otro lado, investigaciones han mostrado la importancia del rostro en las interacciones humanas, específicamente, en las expresiones de emociones (Ekman & Friesen, 1971; Banninger-Huber, 1997; Benecke, Peham, & Banninger-Huber, 2005; Gottman, Levenson, & Woodin, 2001).
Estudios han demostrado la importancia de la corporalidad completa para comprender los estados mentales, emocionales y actos comunicativos del otro (Cornejo, Hurtado, Cuadros, Torres, Paredes, Olivares, Carré & Robledo, 2018; Yoshimoto, Shapiro, O’Brien & Gottman, 2005; Aviezer, Trope & Todorov, 2012). En este sentido, el cuerpo cumple un rol fundamental en el proceso de comprensión mutua.
Estudios recientes también han demostrado el rol de la coordinación y la sincronía en interacciones empáticas y no empáticas (Fossa, Cornejo & Carré, 2016; Fossa, Molina, De la Puerta & Barr, 2020). Cuando logramos una conexión emocional en nuestros encuentros, los cuerpos se coordinan y sincronizan. En cambio, por el contrario, cuando aumentan los niveles de tensión y desacuerdo en una interacción, se ha demostrado que los movimientos de los cuerpos se desacoplan (Cornejo, Hurtado, Cuadros, Torres, Paredes, Olivares, Carré & Robledo, 2018; Fossa, Molina, De la Puerta & Barr, 2020).
Es decir, la investigación ha logrado mostrar la existencia de una coordinación no verbal y vocal en interacciones de alta conexión afectiva como son, por ejemplo, las relaciones amorosas, las amistades significativas, la relación psicoterapéutica entre el terapeuta y el consultante, entre otras.
Si bien son indiscutibles las ventajas de poder mantenernos conectados mediante videollamadas, un importante riesgo que puede pasar fácilmente desapercibido es el de invisibilizar la riqueza y complejidad del otro. En este tipo de interacciones, las dimensiones vitales de nuestra experiencia humana, como por ejemplo el cuerpo se ven considerablemente reducidas.
Por medio de una pantalla no podemos captar los olores, las texturas y ni los sabores, apenas percibimos los micro-gestos faciales; vemos parcialmente los cuerpos, los contextos físicos y relacionales en los cuales los demás están.
La expresión del sentir y del emocionar del otro puede sernos aún más difíciles de captar. Corremos el riesgo de que muchas de las experiencias vitales simplemente queden fuera del pequeño rectángulo que vemos mediante una pantalla.
La interacción virtual homogeneiza la experiencia, la encuadra, la recorta y tenemos que hacer un esfuerzo para contrarrestar esta homogeneización. Un nombre, una fotografía o un video inclusive son apenas un pálido reflejo de lo que la persona está viviendo en la relación que está teniendo mientras se comunica.
Para contrarrestar esta homogeneización, tenemos que volver, una y otra vez a ver a la persona que está detrás del rectángulo, volver a encontrarnos y humanizar a la persona con quien nos encontramos, y hacer esto mediados por una pantalla implica tener la motivación y hacer un significativo esfuerzo.
Seguro que en estos meses de pandemia hemos tenido experiencias significativas y emotivas con otros mediados por pantallas, las cuales han requerido voluntad, flexibilidad y poner en práctica nuestra habilidad de estar presentes ahí junto al otro.
Sin dudas, el contexto digital está generando nuevos escenarios vitales, los cuales llegaron para quedarse. Pero, con ello vienen también nuevos desafíos, siendo quizás uno de los más significativos la visibilidad del otro y hacerlo incluyendo su experiencia íntegra.
Junto con desarrollar habilidades tecnológicas, necesitamos con urgencia desarrollar habilidades de presencia, empatía y compasión para ponerlas en práctica en el nuevo contexto virtual, para así no dejar de vernos como los seres sintientes y complejos que somos, ya que más allá del desarrollo tecnológico, seguimos hoy y seguiremos en el futuro necesitando del encuentro genuino con el otro, y hoy nos vemos impelidos a tener estos encuentros mediados por la tecnología.
La presencia que logramos en una videollamada no es sinónima a la presencia de cuerpo presente. La palabra Sucedáneo significa “cosa que imita algo sin alcanzar todas sus cualidades”. Zoom es un excelente sucedáneo… pero un sucedáneo, al fin y al cabo. No debemos olvidarnos de que la vida es multidimensional y sobre todo multisensorial (lo cual incluye a todo el cuerpo), y que el ser humano es intrínsecamente relacional. Necesitamos del calor del otro para hacer crecer nuestros vínculos y nuestra identidad.
¿Qué se pierde al no tener al cuerpo en nuestras interacciones? Las expresiones corporales como la mirada, el tacto, el aroma. La felicidad de los amantes en un matrimonio no alcanza a atravesar la pantalla y el frío desapego de la despedida ante la muerte no se alcanza a apreciar totalmente por Zoom. El calor de la vida no se logra transmitir por la fría pantalla. El poder de un silencio emotivo, lo profundo de un suspiro y lo erótico de una mirada, no entienden de pantallas. Necesitan del encuentro humano de cuerpo presente en el aquí y ahora para demostrar, por un segundo, la complejidad e inmensidad de la naturaleza humana. La pantalla no permite experimentar el calor del amor y el desarraigo de la muerte.
La invitación es a desarrollar una perspectiva consciente, hacemos un llamado de alerta, a no confundir dimensiones, valorar el cuerpo y la riqueza del encuentro, los cuales nunca podrán ser reemplazados del todo por la digitalización de la comunicación.
Antes del desarrollo de las sociedades y de la aparición del lenguaje, fuimos sólo cuerpos… y al parecer en la modernidad no le hemos otorgado aún el lugar que se merece.
Que la pandemia no nos haga olvidar la importancia del cuerpo. Quizás necesitábamos distanciarnos para, cuando volvamos a estar de cuerpo presentes, poder valorar con más fuerza el aroma, la temperatura de la piel y afecto que sobrepasa los límites del cuerpo cuando nos abrazamos.
Dr. Manuel José Irarrázaval Llona Presidente Instituto Políticas Públicas en Salud (IPSUSS) Universidad San Sebastián
La pandemia que nos afecta ha obligado a cambiar normas que parecían inamovibles y que -dada la urgencia y gravedad de la situación-, las hemos implementado para poder dar respuesta al problema que se nos presenta.
En el ámbito sanitario, se declaró una Alerta Sanitaria que otorgó al Ministerio de Salud facultades extraordinarias para enfrentar la emergencia, en materia de prevención, pesquisa, control y mitigación del COVID-19. Esto implicó la implementación de medidas con consecuencias dolorosas, pero necesarias tales como: el toque de queda, el cierre de fronteras, las cuarentenas, por nombrar algunas.
La demanda hospitalaria hizo que rápidamente todos los prestadores de salud del país públicos y privados se pusieran bajo la dirección del Ministerio de Salud, dando paso a una sola red integrada de salud, tanto para la atención de pacientes COVID-19, como para la vigilancia epidemiológica a través de los laboratorios y de prevención, por medio de la campaña de vacunación.
Probablemente uno de los aspectos más innovadores fue la incorporación masiva de médicos no especialistas en el manejo de pacientes en UCI, así como en unidades de urgencia, para lo cual debieron capacitarse. Esto mismo sucedió con enfermeras y kinesiólogos. Tarea que se realizó por parte de la Subsecretaría de Redes Asistenciales en conjunto con la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi) y la Sociedad Chilena de Medicina de Urgencia (Sochimu).
También se incorporaron médicos jubilados y estudiantes de medicina de los últimos años de la carrera, que naturalmente reciben un entrenamiento apropiado a sus nuevas responsabilidades para reemplazar otras labores. Pero es cada día más evidente que de continuar con las cifras actuales de contagio y de la demanda asistencial, esto no bastará.
Al acercarnos hacia los niveles críticos de ocupación, y ante la necesidad de cuadruplicar la capacidad asistencial, surge entonces un impulso para generar un nuevo cambio relacionado con la manera que asignamos responsabilidades y atribuciones en el área de salud, lo que implica modificar el Código Sanitario que nos rige desde 1968. Se hizo anteriormente para otorgar a los tecnólogos médicos con mención en oftalmología, la autorización para que pudieran prescribir lentes para problemas de vicios de refracción, con el fin de que los oftalmólogos pudieran dedicarse a los temas de mayor gravedad, como las cirugías de cataratas, de alta demanda y con listas de espera.
Personalmente he trabajado con enfermeras y kinesiólogos sumamente competentes y experimentados en el manejo de respiradores, pero actualmente estos son de responsabilidad médica exclusiva. ¿No sería más lógico cambiar esta situación, frente a la alternativa de entregar esta responsabilidad a profesionales que debemos entrenar en áreas muy ajenas a su actuar habitual?
La pandemia nos empuja por el apremio, la lógica debería hacerlo por lo razonable.
Por cierto no, se trata de abrir las oportunidades al azar, debemos precisar cuidadosamente los ámbitos del ejercicio profesional en que estos cambios son razonables, y deberemos definir rigurosamente los requisitos y certificaciones de competencia individual de cada profesional.
De hecho, entre los médicos, CONACEM certifica las especialidades después de un análisis cuidadoso de la experiencia y competencias demostrables por parte de los candidatos. No veo razones para pensar que esto no pueda hacerse en los otros grupos profesionales de la salud.
Este cambio, impulsado por la urgencia, es además muy lógico al considerar que las restricciones establecidas por el actual Código Sanitario vigente corresponden a una realidad de hace más de 50 años. El entrenamiento actual en todas las carreras de la salud es radicalmente diferente y existen mucho mejores instrumentos de evaluación de competencias, lo que podría asegurar razonablemente la calidad de las prestaciones, por un cuerpo profesional más amplio que el actual.
No desaprovechemos el impulso generado por la pandemia.
Casi 40 mil estudiantes no se matricularon en ningún establecimiento educacional este año, según el Mineduc, una cifra que preocupa y motiva el análisis de los especialistas sobre sus causas y consecuencias. Académicos de los departamentos de Educación y Psicología de la U. de Chile afirman que aún es apresurado hablar de deserción escolar y plantean que podría tratarse más bien de un abandono transitorio. Más que la pérdida de contenidos, agregan, la no presencialidad y el abandono escolar afecta las relaciones humanas y los procesos de aprendizaje.
Salas de clase y establecimientos educacionales vacíos, pero las clases no se han suspendido, el soporte es el que ha cambiado. Tanto docentes como estudiantes e incluso madres y padres han debido adaptarse drásticamente al formato de las clases online al interior de la casa. No obstante, hay estudiantes que no han continuado estudiando ni asistiendo virtualmente a las clases.
Hace algunas semanas, el Mineduc dio a conocer las cifras de deserción escolar 2021, señalando que hasta el año pasado en Chile existían más de 186 mil niños, niñas y jóvenes entre los 5 y 21 años que abandonaron el sistema escolar. Los datos entregados el pasado 5 de Abril reflejan además que otros casi 40 mil (39.498 para ser exactos) no se matricularon en ningún establecimiento este año.
De estos cerca de 40 mil niños, un 53 por ciento (21.260) son hombres y un 46,17 por ciento (18.238) son mujeres, mientras que el nivel educativo con mayor índice de abandono escolar es 1° medio (7.048). Pese a que la cifra es menor a las peores proyecciones efectuadas por el Ministerio el año pasado (en Junio de 2020 estimaban que más de 80 mil nuevos niños y jóvenes podrían desertar), la deserción sigue causando preocupación, y “hoy el desafío que tenemos es cómo somos capaces de reincorporar a esos 40 mil niños, niñas y jóvenes, y también de retener a quienes por diversas razones puedan dejar el sistema en este año 2021”, dijo en aquella oportunidad el ministro de Educación, Rodrigo Figueroa.
Considerando la crisis sociosanitaria, ¿es posible hablar de deserción escolar? Académicos y académicas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile afirman que se requiere discutir y precisar primero el concepto de deserción escolar, pues para ello hay que considerar -entre otras cosas- la decisión del estudiante al momento de la deserción.
Christian Miranda, académico del Departamento de Educación, recuerda que en 2019 el Mineduc definió al desertor escolar como un estudiante que, en un determinado período académico, formando parte de un establecimiento educativo, deja de asistir sin obtener una credencial mínima, y no se matricula en otro establecimiento. Por tanto, se habla más bien de retiro escolar, pues no se alude a la voluntariedad del estudiante, aspecto clave en la idea de deserción. En suma, sin elementos como esos, parece “contraproducente abordar como desafío acotar las brechas de retiro escolar si no se precisan y definen tales criterios”, plantea el investigador.
Para la académica del Departamento de Psicología, Jenny Assael, es muy apresurado también utilizar el término en este contexto, pues hay que hacer un seguimiento más exhaustivo para determinar si es deserción definitiva o abandono. “Yo creo que en medio de la Pandemia no se puede decir si es deserción o, más bien, abandono transitorio”, añade.
¿Por qué un estudiante dejaría la escuela?
Existen diversos y complejos factores que pueden incidir en que un(a) estudiante decida dejar la escuela, algunos más objetivos y estructurales, otros más motivacionales o emocionales. La profesora Assael indica que la Pandemia ha despertado también problemas técnicos en la conexión y acceso a Internet, por lo que ciertos estudiantes no han podido participar de las clases online o no en todas las sesiones programadas.
En uno de los cursos que ella imparte sobre Etnografía, estudiantes de Psicología realizaron breves investigaciones en cuatro establecimientos. En estos recintos entrevistaron a sus estudiantes, evidenciando que muchos de ellos no accedían a las clases. En casos como estos se aprecia cómo “más que desertar fueron abandonados por el sistema”, comenta.
Por otro lado, participar en cursos online resulta muy complicado para los(as) estudiantes por la falta de contacto con sus compañeros(as), sumado a otras dificultades y distracciones que puedan surgir al interior del hogar. Por eso, muchos de ellos no les encuentran sentido. La realidad en cada colegio es muy distinta, al igual que la metodología de enseñanza y organización empleada. Así, por ejemplo, algunos establecimientos realizan clases vía Zoom durante toda la mañana, manteniendo la lógica de las clases presenciales con recreos de apenas 10 minutos. “Entonces, no hay condiciones ni un contexto para que los estudiantes se motiven y concentren”, explica Jenny Assael.
Aclara que tampoco es responsabilidad exclusiva de los y las docentes, pues se han visto demandados por hacer mayores esfuerzos en buscar otras formas de abordar una situación que era inesperada, de manera interactiva, entretenida y atractiva para los(as) jóvenes. Para ellos y ellas se ha ampliado y diversificado el quehacer pedagógico al incluir en la actualización el aprendizaje emocional de estudiantes, debido al contexto de emergencia sanitaria y sus consecuencias en tal ámbito, preparándoles para brindar soporte en situaciones delicadas como la angustia, ansiedad, inseguridad y dolor por la muerte de un ser querido, entre otras. Y también, los(as) docentes deben “asumir la incertidumbre que se ha generado en el marco del Plan Vuelta a Clases y directrices de evaluación flexible, como políticas sectoriales que han generado desconcierto en las comunidades educativas de base”, detalla Miranda.
La comunicación de riesgo es clave para prevenir el abandono, más aún en Pandemia, añade la profesora Assael. El mensaje debe ser claro y propositivo, realizando -por ejemplo- una invitación a estudiantes, familias y comunidades escolares a ser partícipes en los procesos de discusión referidos a la organización interna y a aquellos que corresponden a la definición de las prioridades pedagógicas en el marco de la emergencia sanitaria, siendo una de ellas minimizar el ausentismo, retiro o deserción escolar. Para abordar el problema de la deserción escolar, sostiene, es urgente generar “políticas públicas integrales no aislacionistas como las actuales (focalizadas), pues nos debemos ocupar de las condiciones estructurales, como la desigualdad social por ejemplo, del sistema y no solo reaccionar ante el caso particular”, propone.
Repercusiones en los procesos educativos
Christian Miranda asevera que no hay sustituto a la presencialidad escolar, tanto para mitigar la deserción escolar como para generar las condiciones de un ambiente propicio para el aprendizaje. Pese a ello, “desde corrientes socioconstructivistas radicales se sostiene que la mediación de un adulto en el proceso formativo de niños y niñas se puede llevar a cabo en escuelas o en el hogar. Por ejemplo, el homeschooling es un movimiento que durante décadas ha desarrollado procesos educativos en el hogar”, comenta.
En el caso de los profesores, Miranda detallada que solo 3 de cada 10 docentes indica que ha recibido suficiente formación y/o apoyo para el uso de herramientas tecnológicas (TIC) durante la Pandemia y 6 de cada 10 indica contar con herramientas institucionales para comunicarse con sus estudiantes vía sala de clase virtual, correo institucional, página web, etc. Esto según datos de la Fundación Chile y Circular HR, 2020.
Como se ha evidenciado durante catástrofes naturales, crisis sociales y emergencias sanitarias como la actual, la discontinuidad de clases presenciales afecta de modo particular a escuelas, estudiantes y profesores de las comunidades más vulnerables de la sociedad. Estudiantes y profesorado han sufrido las consecuencias socioeducativas durante estos procesos de alta intensidad social. Por tanto, se han visto obligados(as) a dejar las escuelas por un largo período, con un impacto regresivo en la calidad y equidad de su educación.
Al igual que en el caso de la emergencia sanitaria, “sería deseable que la toma de decisiones en materia educativa relativas a la deserción escolar tenga como base evidencia científica robusta y no circunstancial. Esto para que ayude a la búsqueda de soluciones estructurales a uno de los problemas más urgentes en la actualidad dado su fuerte impacto en la población más pobre del país”, afirma Miranda.
Cuando se retorne a la presencialidad, la académica de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales, indica que uno de los desafíos pendientes y perentorios en materia educativa es eliminar el Simce, mecanismo de evaluación que obliga a pasar contenidos. Más que pasar contenidos, “es necesario favorecer procesos de aprendizaje para aprender con mayor autonomía, pues el tema de los contenidos se puede solucionar. Es fundamental desarrollar aprendizajes que no sean memorísticos ni repetitivos o mecánicos, sino más bien que sean significativos, contextualizados y entre pares para los(as) estudiantes, desde los primeros niveles o cursos educativos. Eso es mucho más importante que pasar tanta materia”, concluye.
Carolina Escobar, periodista Facultad de Ciencias Sociales.
En medio de las dudas sobre los peligros que podría tener la vacunación en mujeres embarazadas, la académica de la Facultad de Medicina de nuestro plantel, Vivian Luchsinger, advierte sobre reportes nacionales e internacionales que indican el alto riesgo de ir a la UCI y de experimentar complicaciones respiratorias que tienen las futuras madres que contraen el virus.
Este lunes 26 de abril comenzó de manera oficial la vacunación contra el SARS CoV2 para embarazadas. El calendario estableció que podrían recibir las primeras dosis de manera prioritaria aquellas mujeres que tengan 16 semanas de edad gestacional y que, además, presenten comorbilidades como la obesidad, enfermedades cardiacas o pulmonares graves y diabetes pregestacional, entre otras.
Para adquirir las dosis, las mujeres deben completar el “Formulario de Solicitud de Vacuna Anti SARS-CoV-2 para embarazadas”. Esta decisión por parte del Ministerio de Salud no vino exenta de polémica, ya que hace un mes aún existía evidencia insuficiente como para tomar esta decisión y en el mes de febrero se recomendó aplazar la inoculación para este grupo. Sin embargo, hoy sí se puede asegurar que la vacuna para las futuras madres no representa mayor riesgo que para la población general.
La Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (Sochog) realizó un estudio en 28 maternidades entre el primero de marzo y el 15 de abril, en donde se registraron 7.638 partos. 386 de estas mujeres tuvieron COVID-19, de las cuales un 30 por ciento tuvo que ser ingresada a una UCI o UTI, mientras que el 58 por ciento necesitó ventilación.
Para la académica de la Universidad de Chile, Vivian Luchsinger, las cifras entregadas por la Sochog son preocupantes. “Un gran porcentaje e mujeres embarazadas desarrolla una enfermedad más grave que requiere hospitalización. De ahí surge, entonces, la recomendación para que se vacunen”, indicó.
Los reportes internacionales
La doctora agregó que “los reportes científicos señalan que no ha habido efectos adversos importantes. El riesgo de tener COVID-19 estando embarazada es mucho mayor al riesgo que pudiera tenerse por la vacunación”.
En marzo, un estudio de la Universidad de Harvard publicado por la “American Journal of Obstetrics and Gynecology” dio cuenta de que en cerca de 100 mujeres inoculadas con las vacunas de Pfizer y Moderna los resultados apuntaban a buena efectividad y bajo riesgo en mujeres en período de lactancia y en su embarazo.
Por otra parte, una investigación elaborada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, publicada el miércoles pasado en una prestigiosa revista, se basó en el estudio de más de 35 mil mujeres de Estados Unidos, donde las tasas de complicaciones en el embarazo y el parto eran similares de quienes estaban vacunadas y las que no y, por ende, la vacuna no era el riesgo.
En las fases previas de los estudios y pruebas de vacunación, no se incluyen embarazadas y, por lo tanto, no existe tanta evidencia sobre estos resultados. La profesora Luchsinger concluye que “tiene que haber una evaluación individual y que la persona vacunada esté consciente de cuáles son los posibles riesgos, pero lo más importante es considerar que el riesgo de enfermedad grave por COVID-19 en una embarazada es mayor que el riesgo que han presentado mujeres que no están embarazadas”.
La pandemia ha pospuesto 60 campañas de vacunación masiva en 50 países, lo que coloca en riesgo de contraer enfermedades como el sarampión, la fiebre amarilla y la poliomielitis a unos 228 millones de personas, en su mayoría niños. También ha hecho evidente la necesidad de sistemas de inmunización sólidos para garantizar que las personas estén protegidas contra el coronavirus y otros padecimientos. La Semana Mundial de Vacunación intentará llegar este año a más de 50 millones de niños
Este lunes marcó el inicio de la Semana Mundial de Vacunación, al igual que el comienzo de una estrategia global de inmunización liderada por la ONU para llegar a más de 50 millones de niños que no han sido vacunados contra enfermedades como el sarampión, la fiebre amarilla y la difteria, en gran parte debido a la emergencia que ha supuesto el COVID-19 para los sistemas de salud públicos.
“Ya antes de la pandemia, había señales preocupantes de que estábamos empezando a perder terreno en la lucha contra las enfermedades infantiles prevenibles, con 20 millones de niños que estaban recibiendo sus vacunas fundamentales”, dijo Henrietta Fore, directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Durante la rueda de prensa semanal de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la titular de UNICEF señaló que la interrupción debida a la pandemia de COVID-19 redujo de 2290 millones de vacunas administradas en 2019 a poco más de 2000 millones de dosis de inoculaciones el año pasado.
“Las vacunas son una de las invenciones más poderosas en la historia de la humanidad. Gracias a ellas estamos acabando con la polio, por ejemplo. (…) Las vacunas nos dan luz al final del túnel, pero la vacunación se ha suspendido en muchos países a causa del COVID-19”, recordó Tedros Adhanom Gebreyesus, director general de la OMS.
Agregó que las lagunas en las campañas de vacunación ya están teniendo efectos y citó, entre otros, el resurgimiento del sarampión.
Camino retrocedido
“La pandemia ha empeorado la situación y ha provocado que millones de niños más no estén vacunados”, sostuvo Fore. “Ahora que la relevancia de las vacunas es clara para todos, debemos mantener el ímpetu para ayudar a los niños a ponerse al día con sus vacunas contra el sarampión, la poliomielitis y otras enfermedades. No tenemos tiempo que perder. Perder terreno quiere decir pérdida de vidas”, advirtió.
Para reforzar el mensaje, el doctor Tedros y el director ejecutivo de GAVI, la alianza para las vacunas, Seth Berkley, abogaron por el acceso universal a la inmunización e instaron a aumentar las inversiones en atención primaria de salud para apoyar las campañas masivas de vacunación.
“Las vacunas pueden ayudarnos a poner fin a la pandemia de COVID-19, pero esto sólo ocurrirá si garantizamos un acceso justo para todos los países y construimos sistemas sólidos para administrarlas”, recalcó Tedros.
Según la agencia de salud de la ONU, los servicios de inmunización han comenzado a recuperarse de la interrupción causada por las restricciones del COVID-19 en 2020.
Sin embargo, una encuesta indicó que más de un tercio de los países que la respondieron todavía reportaron problemas al administrar las inmunizaciones de rutina.Archivos Instituto FinlayEl Instituto Finlay y sus investigadores acumulan décadas de experiencia en la producción de vacunas.
Millones de personas en riesgo
La OMS informó que se han pospuesto 60 campañas de vacunación masiva en 50 países, lo que coloca en riesgo de contraer enfermedades como el sarampión, la fiebre amarilla y la poliomielitis a unos 228 millones de personas, en su mayoría niños.
Más de la mitad de las 50 naciones afectadas están en África y su efecto alcanzan a casi 140 millones de personas. Las campañas contra el sarampión fueron las que registraron mayores interrupciones.
La Organización Mundial de la Salud detalló que muchas de las campañas contra el sarampión se retrasaron más de año y subrayó que si no se reanudan con urgencia estas vacunaciones podrían surgir brotes grandes de esa enfermedad altamente contagiosa donde las personas no estén vacunadas.
Actualmente se han presentado ya brotes graves de sarampión en la República Democrática del Congo, Pakistán y Yemen como resultado de la suspensión de la inmunización, alertó la OMS.
Estos brotes están ocurriendo en lugares que, además de atravesar situaciones de conflicto, han debido interrumpir las vacunaciones y asignar sus recursos a la respuesta de emergencia al COVID-19.
Las vacunas salvan vidas
El mundo tiene vacunas para prevenir más de 20 enfermedades que pueden ser mortales, lo que ayuda a las personas de todas las edades a vivir vidas más largas y saludables, como es su derecho, de acuerdo con la estrategia de la Agenda de Inmunización 2030, diseñada para apoyar la recuperación de la vacunación suspendida como consecuencia del COVID-19.
El director general de la OMS enfatizó que se necesitarán sistemas de inmunización sólidos para garantizar que las personas de todo el mundo estén protegidas contra el COVID-19 y otras enfermedades durante la próxima década.
Del mismo modo, los participantes en la rueda de prensa destacaron los ahorros y los beneficios económicos de invertir en programas de vacunación para las personas, las comunidades y los países.
La agencia de la ONU advirtió, asimismo, que asegurar que todos reciban las vacunas que necesitan ayudará a mantener al mundo a salvo de futuras pandemias.