Llegan a Chile 158 mil dosis de vacuna AstraZeneca cuyo estudio en fase 3 lideró la U. de Chile

Esta vacuna ha demostrado una eficacia de 100 por ciento para prevenir el desarrollo de una enfermedad severa y hospitalización por COVID-19. Más de 2 mil voluntarios y voluntarias participaron en las pruebas de este dispositivo realizadas en el país, estudio que fue liderado por la U. de Chile. “Nos parece que es una responsabilidad elemental vacunarse”, comentó el Rector Ennio Vivaldi, en un llamado para que la población participe del proceso de inoculación en curso.

Pasado el mediodía de este viernes 23 de abril llegaron las 158 mil dosis del primer cargamento de vacunas AstraZeneca. Estas nuevas vacunas, cuyo estudio en fase 3 en nuestro país fue liderado por la U. de Chile, y que logró enrolar a más de 2.300 participantes, ahora estarán a disposición de la autoridad sanitaria para sumarse a las que ya están siendo aplicadas en nuestro país (Sinovac y Pfizer). 

Tras el arribo de las primeras dosis del medicamento, el ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve, junto al Rector de la U. de Chile, Ennio Vivaldi, y los investigadores de nuestro plantel, Dra. María Elena Santolaya y Dr. Sergio Vargas, quienes lideraron las pruebas y análisis del estudio en fase 3, se refirieron al proceso de vacunación en curso y al dispositivo que ya está en el país. 

“Hoy recibimos el primer embarque de la vacuna de Astrazeneca. Cerca de 158 mil dosis de esta vacuna que se entregan como parte de la iniciativa internacional Covax, con las que totalizamos prácticamente 16 millones de dosis que hemos recibido en nuestro país”, señaló el secretario de Estado.

“Hoy no solamente celebramos la recepción de este cargamento de una nueva vacuna que se incorpora a nuestro portafolio de opciones en Chile, sino que también destacamos el trabajo en los ensayos clínicos y, en particular, el equipo que dirigió el ensayo de Oxford/AstraZeneca. Los equipos técnicos, científicos y clínicos -y hacer los ensayos clínicos en Chile- nos ayudan a tener una mucho mejor comprensión de la vacuna, a conocerla, a participar de sus mejoras y también para dar un respaldo de confianza a la ciudadanía. Quiero agradecer sinceramente y reconocer el trabajo de la Universidad de Chile, que a través de su rector y los equipos de investigación han estado totalmente comprometidos con las soluciones desde la investigación a la pandemia”, añadió el ministro Couve.

Por su parte, el RectorVivaldi instó a la población a inocularse. “Desde la Universidad de Chile hacemos un llamado a la ciudanía para que se vacunen, que no hacerlo es entrañar un peligro y un riesgo absolutamente innecesario y evitable a sus seres queridos, a la gente en torno a ellos y a la gente en su conjunto. Hemos insistido mucho en el concepto que uno no vacuna personas, uno le da tratamiento de antibióticos quizás a las personas cuando tienen infecciones, pero no vacuna personas, uno vacuna a una sociedad, a una comunidad entera. La campaña será exitosa en la medida que todos nos vacunemos”. 

Agregó, además, que todos los estudios, en el caso de AstraZeneca, “demuestran que los riesgos supuestos son absolutamente mínimos, inexistentes, prácticamente no tienen peso alguno en comparación con las ventajas que tiene la vacuna como factor de protección. Nos parece que es una responsabilidad elemental vacunarse”.

El vicerrector de Investigación y Desarrollo de la U. de Chile, Flavio Salazar, aseguró que este logro permite “vincular estrechamente las acciones del Gobierno con la academia y con la industria de las vacunas. Esta experiencia nos va a servir mucho para el futuro para poder tener capacidades suficientes y un rol mucho más activo en el control de agresiones tan potentes como, por ejemplo, esta pandemia”. 

En cuanto al riesgo de trombosis, y la suspensión aplicada en algunos países de esta vacuna, la Dra. María Elena Santolaya explicó que se han reportado 86 casos en 25 millones de vacunados, eso significa un 3,4 por millón, equivalente a 0,0003 por ciento de riesgo

“La precaución que ha tomado el ISP, que es una entidad muy rigurosa y que trabaja muy bien todos los antecedentes científicos, es no exponer a las mujeres menores de 55 años a esta vacuna, considerando que los pocos casos existentes se acumulan en esa edad”, precisó. 

Mi llamado es a que nos vacunemos todos, con la vacuna que corresponda y que esté disponible, y que eso lo hagamos por protección personal, de personas que viven de nosotros que pueden tener una debilidad en su sistema inmune y, por último, por una mirada colectiva”, dijo Santolaya.

El doctor Sergio Vargas, en tanto, destacó la participación de la Universidad de Chile y de los más de dos mil voluntarios: “Es un orgullo de haber participado como universidad pública al servicio del país en esta vacuna. También agradecer a los voluntarios y el rol de las personas que recibieron vacunas, pero también el rol de las personas que recibieron placebo, de asistir a todos los controles sin saber si están o no vacunados, eso merece destacarse también”.

A mediados de marzo, la compañía farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford dieron a conocer las conclusiones de su estudio fase III desarrollado en Chile, Perú y Estados Unidos, sumándose así a los datos de ensayos previos de Brasil, Sudáfrica y Reino Unido. Más de 32.449 voluntarios, en total, recibieron dos dosis de vacuna o de placebo, con un intervalo de cuatro semanas, en el marco de su estudio clínico en fase 3

Los resultados mostraron que la vacuna tiene una eficacia de un 76 por ciento contra los casos sintomáticos de Covid-19 (15 días o más después de la segunda dosis), y 100 por ciento de eficacia contra los casos graves o críticos. Los datos además muestran una eficacia del 85 por ciento contra los casos sintomáticos de COVID-19 en las personas mayores de 65 años.

Sobre el estudio fase 3

A fines de noviembre, se inició el estudio en nuestro país, el que fue liderado por la U. de Chile, a través de dos centros de reclutamiento y pruebas: la Facultad de Medicina, a cargo del investigador, Doctor Sergio Vargas Munita, y el Hospital Luis Calvo Mackenna, pruebas lideradas por la investigadora, Doctora María Elena Santolaya. A estos lugares, se suma el Centro Respiratorio Integral, Cenresin, de Quillota, siendo la Doctora, Juanita Pavie la investigadora a cargo.

En el proceso de enrolamiento se logró incluir a más de 2.300 voluntarios. En el caso de la Facultad de Medicina U. de Chile, 1.222 personas, en el Centro del Hospital Luis Calvo Mackenna, 530 personas, y cerca de 552 personas en Quillota. El estudio sigue en curso, dado que los voluntarios y voluntarias que participaron permanecerán en seguimiento durante dos años.

Maritza Tapia y Muriel Solano
Prensa UChile

Estudio evidencia agudización de las brechas de género con la inserción del trabajo remoto

Visibilizar y analizar las diferentes condiciones laborales de hombres y mujeres en el marco de la crisis sociosanitaria actual es uno de los objetivos del estudio “Género y pandemia: condiciones del trabajo remoto en la Universidad de Chile”. El diagnóstico, impulsado por la Unidad de Género de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VIDGen), fue presentado a la comunidad este jueves 22 de abril durante un conversatorio que contó con la participación de múltiples especialistas.

La crisis sociosanitaria mundial no solo ha profundizado las inequidades de género en las instituciones de educación superior, también ha impactado las condiciones laborales ante la irrupción del trabajo remoto. Esta situación ha generado efectos adversos en la salud mental de las y los trabajadores, ha aumentado las jornadas de labor remunerada y no remunerada, y ha afectado la capacidad de las mujeres en la generación de conocimiento.

Frente a la urgencia de visibilizar este escenario para avanzar hacia soluciones concretas, la Unidad de Género de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VIDGen) impulsó el estudio “Género y pandemia: condiciones del trabajo remoto en la Universidad de Chile”. La iniciativa fue lanzada oficialmente este jueves 22 de abril durante un conversatorio abierto a la comunidad, que contó con la participación de reconocidos especialistas en la materia.

Para la jefa de VIDGen, Catalina Lamatta, es necesario transformar estas brechas a partir de un trabajo colaborativo. “La naturaleza estatal de la U. de Chile exige atender el modelo país, pues no se han regulado las nuevas condiciones laborales, ni existen suficientes fondos para mantener a nuestros equipos de investigación. Tampoco se ha reconocido la doble y triple labor que las mujeres trabajadoras realizan a diario, por lo que la institución debe promover un proceso participativo en este tema con toda la comunidad. La única forma de superar esta crisis es uniendo voces y manos en un diálogo incidente que decante en una reflexión más abierta a nivel nacional y hacia posibles medidas o políticas”, destacó.

El estudio se desarrolló en base a una encuesta respondida durante el segundo semestre de 2020 por representantes del cuerpo académico, el estamento de funcionarios y personal a honorarios de la Casa de Bello. A partir del análisis de las condicionantes culturales, económicas y sociopolíticas, se detectaron problemas por la falta de un marco normativo que regule el trabajo remoto en las universidades estatales; el deterioro de la salud mental junto a su impacto en la calidad de vida de las personas; y la dificultad de que las mujeres aporten al quehacer universitario al desempeñarse profesionalmente en paralelo a tareas de cuidado y labores domésticas.

Entre los resultados del diagnóstico, destaca que el 43,6 por ciento de las trabajadoras ha presentado problemas de conectividad durante el teletrabajo y solo el 30,8 por ciento de los trabajadores se ha visto en esta situación. Asimismo, alrededor del 75 por ciento de las mujeres manifestó preocupación por su trabajo cuando no lo está realizando y más del 70 por ciento de ellas indicó que suele costarles concentrarse por las responsabilidades familiares y domésticas. A esto se suma que cerca del 60 por ciento de las profesionales reconoció sentirse demasiado cansada después de su jornada laboral como para encargarse de otras actividades, mientras que el 40 por ciento no ha podido dedicar el tiempo que quisiera a sus seres queridos por dichas dificultades.

La académica e investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, Ana Buquet, se refirió a la información clave de este diagnóstico. “Las mujeres mantienen una preocupación permanente por su trabajo y tienen mayor dificultad en concentrarse a raíz de la superposición de actividades laborales y domésticas. Este es un fenómeno que ocurre hace décadas y que ha caracterizado la organización social del mundo, depositando en las mujeres una serie de responsabilidades que van desde lo reproductivo hasta el cuidado de los demás. En este sentido,debemos buscar todos los mecanismos posibles para modificar estas realidades, apostando por un cambio cultural donde la U. de Chile no puede tomar decisiones porque son modelos de producción que trascienden a las instituciones. Las universidades son espacios de transformación social, al lograr atravesar los muros de la comunidad universitaria”, señaló.

Recién en 2017 algunas instituciones estatales como INAPI, SUSESO, Chile Compras, INE y Contraloría General de la República, comenzaron a implementar “Trabajo Remoto Excepcional”, siendo una medida aún en fase incipiente con la llegada de la pandemia. El profesor del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) e investigador del Centro de Sistemas Públicos (CSP) de la U. de Chile, Javier Fuenzalida, destacó que “un problema esencial es la falta de preparación para desarrollar teletrabajo de forma integral en muchos servicios públicos. Los grandes desafíos se centran en el ámbito tecnológico por un nivel inadecuado de digitalización en los procesos; infraestructura ante la falta de insumos para las y los funcionarios en sus hogares; y psico laboral por carencia de prácticas en la gestión de personas. Por tanto, el rol de la institución es entregar evidencia sobre las brechas para decir dónde partir y hacia dónde avanzar”.

En esta misma línea, el equipo VIDGen enfatiza la importancia de visibilizar las brechas de género en el ámbito de la investigación, pues entre 2007 y 2018 más del 71 por ciento de los proyectos adjudicados por la U. de Chile en fondos de ANID y Corfo fueron liderados por hombres. Además, durante el mismo periodo solo el 30 por ciento de las mujeres ocuparon cargos de coinvestigadoras en los proyectos, contraponiéndose al 70 por ciento de los hombres.

Ante este escenario, Catalina Lamatta agregó que “es necesario extender la investigación con sentido de propósito y dinamizar su rol en función de responder a problemas internos y externos que afectan a las trabajadoras en búsqueda de un desarrollo más solidario, equitativo e integrador del país. Si bien existen análisis preliminares de que es necesario avanzar en legislación, inclusión digital, salud mental, igualdad de género y conciliación de la vida laboral y personal, debe ser la comunidad universitaria la que enfrente en conjunto lo que se torna urgente e imposible de soslayar después de más de un año de pandemia”.

Las conclusiones del estudio también enfatizan las brechas en el acceso a internet, infraestructura e insumos adecuados para trabajar, por lo que la resiliencia de la institución frente a la pandemia se basa en la inversión individual en equipamiento y la capacidad de las personas para seguir funcionando en sus actividades. Por otra parte, se sostiene que el deterioro en la salud mental, la intensificación de las jornadas laborales y la falta de financiamiento público para la I+D, repercute en la estructura organizacional. Todo esto, además de la burocratización y la detención del trabajo de campo y en laboratorios, podría afectar la producción y transferencia del conocimiento académico en diversas disciplinas.

El académico del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la Facultad de Medicina, Carlos Güida, concluyó que “la academia feminista ha hecho un aporte fundamental y no puede perderse en el término género, lo que es uno de los movimientos sociales y políticos más importantes de la historia. Este proceso de investigación debe continuar profundizando el análisis para construir propuestas más solidarias entre hombres y mujeres. También debemos problematizar el concepto de salud mental entendiéndolo desde la perspectiva de los derechos humanos y el género, porque devela cómo ha quedado atrapado en definiciones retóricas. Los estudios de género problematizan las condiciones de mujeres, dando cuenta que se trata de una categoría relacional y hermenéutica que no solo las implica a ellas, sino que a toda la comunidad”.

Participaron en el conversatorio también el vicerrector de Investigación y Desarrollo, Flavio Salazar; la directora de Equidad de Género de la Universidad de la Frontera, Bárbara Eytel; la académica de la Facultad de Derecho U. de Chile, Rocío Lorca; y el director de Asuntos Comunitarios de la VAEC y académico del ICEI, José Miguel Labrín.

El resumen del Estudio “Género y Pandemia: condiciones del trabajo remoto en la Universidad de Chile”, se encuentra disponible para descarga gratuita en https://uchile.cl/u174562

Comunicaciones VID / U. de Chile

Estudio de IBM: Pandemia de COVID-19 impactó las opiniones sobre sostenibilidad de 9 de cada 10 consumidores

Investigación global revela que la mayoría de los consumidores están dispuestos a pagar para apoyar un futuro sostenible.

La pandemia de COVID-19 ha elevado el foco de los consumidores en la sostenibilidad y la disposición de pagar de sus propios bolsillos -o incluso aceptar una reducción de sueldo- por un futuro sostenible, de acuerdo con el nuevo estudio del IBM Institute for Business Value (IBV) en más de 14.000 consumidores en nueve países.

Nueve de 10 consumidores encuestados reportaron que la pandemia de COVID-19 afectó sus puntos de vista sobre la sostenibilidad medioambiental, y fue el principal factor mencionado -más que los incendios forestales generalizados/incendios forestales, los desastres debido a eventos meteorológicos y cobertura de noticias sobre el tema.

La encuesta también reveló diferencias en la opinión del consumidor a través de las geografías, con los estadounidenses encuestados reportando la menor preocupación por la sostenibilidad entre muchos temas. Sólo el 51% de los consumidores estadounidenses dijo que abordar el cambio climático era muy o extremadamente importante para ellos, en comparación con el 73% de los encuestados de todos los demás países.

“Las personas alrededor del mundo están cada vez más preocupadas por la crisis climática global, y las empresas de todas las industrias están buscando tomar medidas urgentes para satisfacer las expectativas de sus clientes e inversionistas, y resolver sus propios desafíos de sostenibilidad”, dijo Dr. Murray Simpson, IBM Global Lead for Sustainability, Climate & Transition. “Muchas empresas están empezando a dar pasos audaces para construir cadenas de suministro más sostenibles y transparentes o para mejorar la gestión energética y reducir las emisiones de carbono con la ayuda de tecnologías innovadoras como la Inteligencia Artificial y Blockchain”

Según la encuesta, muchos consumidores están cada vez más dispuestos a cambiar la forma en que compran, viajan, eligen a un empleador e incluso donde realizan inversiones personales debido a factores de sostenibilidad ambiental. 

Los empleados están dispuestos a aceptar un salario más bajo por trabajar en un empleador consciente de la sostenibilidad

De acuerdo con la encuesta, el 71% de los empleados y solicitantes de empleo encuestados dicen que las compañías ambientalmente sostenibles son empleadores más atractivos. Además, más de dos tercios de fuerza laboral potencial completa* son más propensos a solicitar y aceptar empleos con organizaciones responsables socialmente y con el medio ambiente -y casi la mitad aceptaría un salario más bajo para trabajar para tales organizaciones.

Al mismo tiempo, menos de la mitad de los consumidores encuestados (48%) confía en los compromisos corporativos en materia de sostenibilidad, con el 64% de los encuestados esperando un mayor escrutinio público el año que viene.

Dado que uno de cada cuatro empleados encuestados en febrero de 2021 planea cambiar de empleador este año, las empresas se enfrentan al creciente riesgo de perder el mejor talento ante más competidores conscientes de la sostenibilidad.

La sostenibilidad ambiental está afectando las decisiones de inversión personal

Casi la mitad (48%) de todos los inversionistas personales encuestados ya consideran la sostenibilidad ambiental en sus portafolios de inversión y un quinto (21%) dice que es probable que lo haga en el futuro. El 59% de los inversionistas personales encuestados esperan comprar o vender activos en el próximo año con base en factores de sostenibilidad ambiental.

Los compradores y los viajeros pagarán más por la sostenibilidad Ambiental

A pesar del gran impacto financiero de la pandemia de COVID-19 en muchas personas, el 54% de los consumidores encuestados están dispuestos a pagar más por marcas que sean sostenibles y/o ambientalmente responsables. 

En adición, el 55% de los consumidores encuestados reportan que la sostenibilidad es muy o extremadamente importante para ellos al elegir una marca -22% más alta que losconsumidores encuestados por IBM antes de la pandemia. Un poco más de seis de cada diez consumidores encuestados dijeron que están dispuestos a cambiar su comportamiento de compra para ayudar a reducir el impacto negativo en el medio ambiente, siendo los consumidores encuestados en India (78%) y China (70%) los más dispuestos.

Con respecto a los viajes, casi uno de cada tres encuestados cree firmemente que sus hábitos de viaje personales contribuyen al cambio climático. El 82% de los consumidores encuestados a nivel mundial elegiría una opción de transporte más amigable con el medio ambiente aunque cueste más, pero sólo el 64% de los americanos encuestados estuvo de acuerdo en compartación con el 95% de los encuestados en  India y el 91% en China.

Metodología

El IBM Institute for Business Value encuestó a más de 14.000 adultos a nivel mundial de nueve países (Estados Unidos, India, Reino Unido, Canadá, Alemania, México, España, Brasil y China) durante marzo de 2021 para comprender mejor las opiniones y perspectivas de los consumidores sobre la sostenibilidad ambiental.

*La fuerza laboral potencial completa se refiere a los encuestados que trabajan a tiempo completo o a tiempo parcial, desempleados actualmente en búsqueda de empleo, estudiantes o aprendices de tiempo completo.  

About the IBM Institute for Business Value

 El IBM Institute for Business Value (IBV) ofrece información empresarial de confianza desde su posición en la intersección de la tecnología y los negocios, combinando experiencia de expertos de industria, académicos destacados y expertos en el área con datos globales de investigación. El portafolio de liderazgo intelectual del IBV incluye investigaciones profundas, benchmarking y comparaciones de desempeño, y visualización de datos que apoyan la toma de decisiones empresariales en todas las regiones, industrias y tecnologías. Siga @IBMIBV en Twitter, y para recibir los últimos estudios por correo electrónico, visite: www.ibm.com/ibv.

Media Contact

Michelle Mattelson

IBM External Relations

morrison@us.ibm.com

Mutaciones del virus y evolución de la pandemia abordará segundo capítulo de “Encuentros UCN”

Programa será transmitido por el canal de YouTube y Facebook de la Universidad Católica del Norte.

¿Qué sabemos sobre las mutaciones del virus?, ¿cómo evolucionará la pandemia COVID-19 en los próximos meses?, éstas y otras interrogantes abordará el segundo capítulo del ciclo “Encuentros UCN”, espacio de análisis de la contingencia que abre a la comunidad la Universidad Católica del Norte.

La actividad, que será transmitida el miércoles 21 de abril, a partir de las 18:00 horas, a través del canal de YouTube y Facebook de la UCN, tendrá como panelistas a la epidemióloga, Dra. Muriel Ramírez, académica de la Facultad de Medicina de la UCN y al Dr. Michel Marín, vicepresidente del Colegio Médico de Antofagasta.

Bajo el título: “El nuevo escenario de la Pandemia en Chile. Proyección a un año del COVID-19”, ambos especialistas tratarán en profundidad la evolución de la enfermedad, las políticas de salud, medidas de prevención y la efectividad de las vacunas, entre otras inquietudes de la población.

El encuentro también incluirá reflexiones y análisis sobre las fortalezas y debilidades del sistema de salud, y el aporte de las y los trabajadores del área, así como la contribución de las universidades frente a la emergencia sanitaria.

“Encuentros UCN”, es una instancia de información y participación abierta a la ciudadanía, organizada por la Dirección de Comunicaciones y Admisión de esa casa de estudios superiores.

Tres décadas perdidas en la lucha contra el cambio climático: el 2020 y el COVID-19 nos han dado un ultimátum

ONU Noticias

Desde hace 28 años, y cada vez con más preocupación, los científicos han advertido con datos sobre un clima cambiante y sus consecuencias. En 2020, el calentamiento global siguió aumentando, así como los desastres que conlleva, con lluvias y sequias extremas, incendios, aumento del nivel del mar, y entre otras cosas, una temporada récord de huracanes en Caribe. La pandemia de COVID exacerbó aún más el hambre, la pobreza y el desplazamiento que causa el cambio climático en un año que hizo estremecer al planeta. 

El clima extremo combinado con COVID-19 fue un doble golpe para millones de personas en 2020, pero ni la desaceleración económica relacionada con la pandemia logró frenar los impulsores calentamiento global y sus impactos que se cada vez se aceleran más, asegura un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial.

El informe anual de la Organización, El Estado del Clima Global, confirma como el 2020 fue uno de los tres años más cálidos registrados, a pesar del enfriamiento que causa naturalmente el fenómeno de La Niña que estuvo presente. La temperatura media global este año fue de aproximadamente 1,2 ° Celsius por encima del nivel preindustrial (1850-1900).

Además, los seis años transcurridos desde 2015 han sido los más cálidos registrados, y 2011-2020 fue la década más cálida registrada.

 Han pasado 28 años desde que la Organización Meteorológica Mundial emitió el primer informe sobre el estado del clima en 1993, debido a las preocupaciones planteadas en ese momento sobre el cambio climático… Tenemos 28 años de datos que muestran aumentos significativos de temperatura en la tierra y el océano, así como otros cambios como el aumento del nivel del mar, el derretimiento de hielo marino y glaciares y cambios en los patrones de precipitación. Esto subraya la solidez de la ciencia climática basada en las leyes físicas que gobiernan el comportamiento del sistema climático”, afirma el secretario general de la agencia, Petteri Talas.

El experto recalcó que todos los indicadores climáticos clave y la información ofrecida por el informe destacan el incesante y continuo cambio climático, una creciente ocurrencia e intensificación de eventos extremos y graves pérdidas y daños que afectan a las personas, las sociedades y las economías.

“La tendencia negativa en el clima continuará durante las próximas décadas independientemente de nuestro éxito en la mitigación. Por tanto, es importante invertir en adaptación. Una de las formas más poderosas de adaptarse es invertir en servicios de alerta temprana y redes de observación meteorológica. Varios países menos desarrollados tienen importantes lagunas en sus sistemas de observación y carecen de servicios meteorológicos, climáticos y de agua de última generación”, advirtió el jefe de la agencia de la ONU.IMF/Cyril MarcilhacyPersonas con mascarillas contra el COVID-19 en un mercado de París, Francia.

El cambio climático exacerbado por el COVID en 2020

En 2020, el COVID-19 agregó una dimensión nueva y no deseada a los peligros meteorológicos, climáticos y relacionados con el agua, con impactos combinados de amplio alcance en la salud y el bienestar humanos, explica el informe.

Las restricciones de movilidad, las recesiones económicas y las perturbaciones del sector agrícola exacerbaron los efectos de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos a lo largo de toda la cadena de suministro de alimentos, elevando los niveles de inseguridad alimentaria y ralentizando la prestación de asistencia humanitaria. La pandemia también interrumpió las observaciones meteorológicas y complicó los esfuerzos de reducción del riesgo de desastres.

El documento, que reúne estudios de varias agencias de la ONU, ilustra cómo el cambio climático representa un riesgo para el logro de muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, a través de una cadena en cascada de eventos interrelacionados. Estos pueden contribuir a reforzar o agravar las desigualdades existentes. Además, existe la posibilidad de que se produzcan ciclos de retroalimentación que amenacen con perpetuar el círculo vicioso del cambio climático.UNFCCCGreta Thundberg se unió a otros jóvenes activistas en la COP25 para pedir acción urgente contra el cambio climático.

2021, un año definitivo

Talas presentó el informe junto al Secretario General de las Naciones Unidas, durante una conferencia de prensa en la sede de la ONU en Nueva York.

António Guterres describió el informe como “aterrador” y declaró que “nos encontramos al borde del abismo“. 

“Este informe muestra que 2020 también fue otro año sin precedentes de desastres climáticos y meteorológicos extremos. La causa es clara. Cambio climático antropogénico: alteración del clima causada por actividades humanas, por decisiones y locura humana. Los efectos son desastrosos. Los datos de este informe deberían alarmarnos a todos”, afirmó: 

El informe se publica antes de la Cumbre virtual de líderes sobre el clima del 22 al 23 de abril, convocada por los Estados Unidos. El presidente Joe Biden está tratando de galvanizar los esfuerzos de las principales economías para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y cumplir con los objetivos del Acuerdo de París para mantener el aumento de la temperatura muy por debajo de 2 ° C por encima de los niveles preindustriales para fines de siglo, y a 1,5 ° C si es posible.

A finales de año, se celebrará en el Reino Unido la 26ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático o COP26, un evento mundial que Guterres ha calificado como “definitivo”.

 “Este informe muestra que no tenemos tiempo que perder. El clima está cambiando y los impactos ya son demasiado costosos para las personas y el planeta. Este es el año de la acción. Los países deben comprometerse con emisiones netas cero para 2050. Deben presentar, mucho antes de la COP26 en Glasgow, planes climáticos nacionales ambiciosos que recorten colectivamente las emisiones globales en un 45% en comparación con los niveles de 2010 para 2030. Y deben actuar ahora para proteger a las personas contra los efectos desastrosos del cambio climático”, alertó el Secretario General.Coral Reef Image Bank/Jayne JenkLos arrecifes de coral en las islas Fiji están amenazados por el calentamiento y el aumento de acidez de los océanos.

Principales datos del informe

Gases de invernadero

Las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero siguieron aumentando en 2019 y 2020. Las fracciones molares de dióxido de carbono (CO2) promediadas a nivel mundial ya han superado las 410 partes por millón (ppm), y si la concentración de CO2 sigue el mismo patrón que en años anteriores, podría alcanzar o superar las 414 ppm en 2021.

La desaceleración económica deprimió temporalmente las nuevas emisiones de gases de efecto invernadero, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, pero no tuvo un impacto perceptible en las concentraciones atmosféricas.

El océano

El océano absorbe alrededor del 23% de las emisiones anuales de CO2 antropogénico a la atmósfera y actúa como amortiguador contra el cambio climático. Sin embargo, el CO2 reacciona con el agua de mar, reduciendo su pH y provocando la acidificación del agua. Esto a su vez reduce su capacidad para absorber CO2 de la atmósfera. La acidificación y desoxigenación de los océanos ha continuado, afectando los ecosistemas, la vida marina y la pesca, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

El océano también absorbe más del 90% del exceso de calor de las actividades humanas. En 2019 se registró el contenido de calor oceánico más alto registrado, una tendencia probablemente continuó en 2020. La tasa de calentamiento del océano durante la última década fue más alta que el promedio a largo plazo, lo que indica una absorción continua de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, según el Copernicus Marine Service de la Unión Europea.

Más del 80% del área oceánica experimentó al menos una ola de calor marina en 2020. El porcentaje del océano que experimentó olas de calor marino “fuertes” (45%) fue mayor que el que experimentó olas de calor marino “moderadas” (28%).

Por otro lado, el nivel promedio del mar ha aumentado a lo largo del registro del altímetro satelital (desde 1993). Recientemente, ha aumentado a un ritmo mayor en parte debido al mayor derretimiento de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida. Una pequeña caída en el nivel medio global del mar en el verano de 2020 probablemente se asoció con el desarrollo de condiciones de La Niña, pero en general, siguió aumentando en 2020.UN News/Laura QuiñonesEl lago de glaciares Jökulsárlón en Islandia continúa creciendo a medida que el glaciar con el mismo nombre se derrite. 

La criosfera

Desde mediados de la década de 1980, las temperaturas del aire en la superficie del Ártico se han calentado al menos dos veces más rápido que el promedio mundial. Esto tiene implicaciones potencialmente grandes no solo para los ecosistemas árticos, sino también para el clima global a través de diversas reacciones, como el deshielo del permafrost que libera metano a la atmósfera.

La extensión mínima del hielo marino del Ártico en 2020 después del derretimiento del verano fue de 3,74 millones de km2, lo que marca solo la segunda vez registrada que se redujo a menos de cuatro millones de km2. Además, se observaron extensiones récord de hielo marino en los meses de julio y octubre. Las altas temperaturas récord al norte del Círculo Polar Ártico en Siberia provocaron una aceleración del derretimiento del hielo marino en los mares de Siberia Oriental y Laptev, que vieron una ola de calor marina prolongada. El retroceso del hielo marino durante el verano de 2020 en el mar de Laptev fue el más temprano observado en la era de los satélites.

Mientras tanto, la capa de hielo de Groenlandia siguió perdiendo masa. Aunque el balance de masa de la superficie estuvo cerca del promedio a largo plazo, la pérdida de hielo debido al desprendimiento de icebergs se ubicó en el extremo superior del récord de satélites de 40 años. En total, se perdieron aproximadamente 152 gigatoneladas de hielo de la capa de hielo de Groenlandia entre septiembre de 2019 y agosto de 2020.

Al otro extremo del planeta, la extensión del hielo marino antártico se mantuvo cerca del promedio a largo plazo. Sin embargo, esta capa de hielo ha mostrado una fuerte tendencia a la pérdida de masa desde finales de la década de 1990, que se aceleró alrededor de 2005. En la actualidad, la Antártida pierde aproximadamente de 175 a 225 gigatoneladas de hielo por año, debido al aumento de las tasas de flujo de los principales glaciares en la Antártida occidental y la Península Antártica.

Una pérdida de 200 gigatoneladas de hielo al año corresponde aproximadamente al doble de la descarga anual del río Rin en Europa.UNDP NepalNepal es susceptible a las inundaciones, cada vez más frecuentes.

Inundaciones y sequías

En 2020 se produjeron fuertes lluvias e inundaciones en gran parte de África y Asia. Este clima afectó a gran parte del Sahel y el Gran Cuerno de África, lo que provocó un brote de langostas del desierto. El subcontinente indio y las zonas vecinas, China, la República de Corea y Japón, y partes del sudeste asiático también recibieron precipitaciones anormalmente elevadas en diversas épocas del año.

En contraste, la sequía severa afectó a muchas partes del interior de América del Sur en 2020, siendo las áreas más afectadas el norte de Argentina, Paraguay y las áreas fronterizas occidentales de Brasil. Las pérdidas agrícolas estimadas fueron cercanas a los tres mil millones de dólares en Brasil, con pérdidas adicionales en Argentina, Uruguay y Paraguay.

La sequía a largo plazo continuó persistiendo en partes del sur de África, en particular en las provincias del Cabo Septentrional y Oriental de Sudáfrica, aunque las lluvias invernales ayudaron a continuar la recuperación de la situación de sequía extrema que alcanzó su punto máximo en 2018.Unsplash/Jo-Anne McArthurLos incendios forestales en Australia son un muestra más del avance del cambio climático.

Calor e incendios

En una gran región del Ártico siberiano, las temperaturas en 2020 fueron más de 3° C por encima del promedio, con una temperatura récord de 38° C en la ciudad de Verkhoyansk. Esto fue acompañado por incendios forestales prolongados y generalizados.

En los Estados Unidos, los incendios más grandes jamás registrados ocurrieron a fines del verano y otoño. La sequía generalizada contribuyó a los incendios, y de julio a septiembre fueron los más calurosos y secos registrados en el suroeste. El Valle de la Muerte en California alcanzó los 54,4° C el 16 de agosto, la temperatura más alta conocida en el mundo en al menos los últimos 80 años.

En el Caribe, las grandes olas de calor ocurrieron en abril y septiembre. Cuba registró un récord de temperatura nacional de 39,7 ° C el 12 de abril. Más calor extremo en septiembre supuso récords nacionales o territoriales establecidos para Dominica, Granada y Puerto Rico.

Australia batió récords de calor a principios de 2020, incluida la temperatura más alta observada en un área metropolitana australiana, en el oeste de Sydney, cuando Penrith alcanzó los 48,9 ° C.

El verano fue muy caluroso en partes del este de Asia. Hamamatsu (41,1 ° C) igualó el récord nacional de Japón el 17 de agosto.

Mientras tanto, Europa experimentó sequías y olas de calor durante el verano de 2020, aunque en general no fueron tan intensas como en 2018 y 2019. En el Mediterráneo oriental, hubo récords históricos establecidos en Jerusalén (42,7 ° C) y Eilat (48,9 ° C) el 4 de septiembre, tras una ola de calor de finales de julio en Oriente Medio en la que el aeropuerto de Kuwait alcanzó los 52,1 ° C y Bagdad los 51,8 ° C.Emiliano Tux ChubDaños causados por los huracanes Eta e Iota en la ciudad guatemalteca de San Pedro Carcha.

Ciclones tropicales

Con 30 tormentas con nombre, la temporada de huracanes del Atlántico Norte de 2020 tuvo la mayor cantidad registrada de la historia de estos fenómenos.

Hubo un récord de 12 tormentas tocando tierra en los Estados Unidos, rompiendo el récord anterior de nueve. El huracán Laura alcanzó una intensidad de categoría 4 y tocó tierra el 27 de agosto en el oeste de Luisiana, lo que provocó daños importantes y pérdidas económicas por valor de 19.000 millones de dólares. Laura también estuvo asociada con extensos daños por inundaciones en Haití y la República Dominicana en su fase de desarrollo.

La última tormenta de la temporada, Iota, también fue la más intensa, alcanzando la categoría 5 antes de tocar tierra en Centroamérica.

Al otro lado del planeta, el ciclón Amphan, que tocó tierra el 20 de mayo cerca de la frontera entre India y Bangladesh, fue el ciclón tropical más costoso registrado en el norte del Océano Índico, con pérdidas económicas registradas en la India de aproximadamente 14.000 millones de dólares.

 El ciclón tropical más fuerte de la temporada fue el tifón Goni (Rolly). Cruzó el norte de Filipinas el 1 de noviembre con una velocidad media del viento en 10 minutos de 220 km / h (o más) cuando tocó tierra por primera vez, lo que lo convirtió en uno de los más intensos jamás registrados.

El ciclón tropical Harold tuvo impactos significativos en las islas del norte de Vanuatu el 6 de abril, afectó a alrededor del 65% de la población y también provocó daños en Fiji, Tonga y las Islas Salomón.

La tormenta Alex a principios de octubre trajo vientos extremos al oeste de Francia con ráfagas de hasta 186 km/h, mientras que las fuertes lluvias se extendieron por una amplia zona. El 3 de octubre se registró un récord de extensión de lluvias en el Reino Unido con un promedio nacional de 31,7 mm.

Además, hubo precipitaciones extremas cerca de la costa mediterránea a ambos lados de la frontera entre Francia e Italia, con totales de 24 horas que superaron los 600 mm en Italia y los 500 mm en Francia.

Otras tormentas importantes fueron una granizada en Calgary (Canadá) el 13 de junio, con pérdidas aseguradas que superaron los mil millones de dólares y una granizada en Trípoli (Libia) el 27 de octubre, con granizos de hasta 20 cm, acompañadas de condiciones inusualmente frías.Unsplash/Brian YurasitsUna mascarilla hallada en la playa de Hampton Beach, en el estado de New Hampshire, en Estados Unidos. 

Impactos combinados del COVID-19

Más de 50 millones de personas se vieron doblemente afectadas en 2020 por desastres relacionados con el clima (inundaciones, sequías y tormentas) y por la pandemia de COVID-19, según datos de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Esto empeoró el hambre y agregó otra capa de riesgo a las operaciones de evacuación, recuperación y socorro relacionadas con eventos de alto impacto.

El ciclón Harold, que azotó Fiji, las Islas Salomón, Tonga y Vanuatu y fue una de las tormentas más fuertes jamás registradas en el Pacífico Sur, provocó un estimado de 99.500 desplazamientos. Debido a los bloqueos y cuarentenas de COVID-19, las operaciones de respuesta y recuperación se vieron obstaculizadas, lo que provocó demoras en el suministro de equipo y asistencia.

En Filipinas, aunque más de 180.000 personas fueron evacuadas de forma preventiva antes del ciclón tropical Vongfong (Ambo) a mediados de mayo, la necesidad de medidas de distanciamiento social significó que los residentes no pudieran ser transportados en grandes cantidades y que los centros de evacuación solo pudieran ser utilizados a la mitad de su capacidad.

En el norte de Centroamérica, unos 5,3 millones de personas necesitaban asistencia humanitaria, incluidos 560.000 desplazados internos antes del inicio de la pandemia. Por lo tanto, las respuestas a los huracanes Eta e Iota tuvieron lugar en el contexto de vulnerabilidades complejas e interrelacionadas.PMA/Wissam NassarUna de cada nueve personas en el mundo sufre de hambre. 

Hambre

Después de décadas de declive, el aumento del hambre está siendo impulsado desde 2014 por el conflicto y la desaceleración económica, así como por la variabilidad climática y los fenómenos meteorológicos extremos.

Casi 690 millones de personas, o el 9% de la población mundial, estaban desnutridas, y alrededor de 750 millones, o casi el 10%, estuvieron expuestas a niveles severos de inseguridad alimentaria en 2019. Entre 2008 y 2018, los impactos de los desastres costaron más de 108.000 millones de dólares en producción agrícola y ganadera dañada o perdida en países en desarrollo. El número de personas clasificadas en situaciones de crisis, emergencia y hambruna aumentó a casi 135 millones de personas en 55 países en 2019, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el Programa Mundial de Alimentos.

Los efectos de la pandemia de COVID-19 paralizaron la agricultura y los sistemas alimentarios, invirtieron las trayectorias de desarrollo y obstaculizaron el crecimiento económico.

En 2020, la pandemia afectó directamente la oferta y la demanda de alimentos, con interrupciones en las cadenas de suministro locales, nacionales y mundiales, comprometiendo el acceso a los insumos agrícolas, los recursos y los servicios necesarios para mantener la productividad agrícola y garantizar la seguridad alimentaria. Como resultado de las restricciones de movimiento agravadas por los desastres relacionados con el clima, se plantearon desafíos importantes para la gestión de la inseguridad alimentaria en todo el mundo, aseguran las agencias de la ONU.© UNICEF/Martín Cálix/AFP-ServicesUna joven y su pequeña prima desplazadas por los huracanes Iota y Eta en Honduras.

Desplazamiento

Durante la última década (2010-2019), los eventos relacionados con el clima provocaron un promedio de 23,1 millones de desplazamientos de personas cada año, la mayoría de ellos dentro de las fronteras nacionales, asegura el Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos.

Durante el primer semestre de 2020 se registraron unos 9,8 millones de desplazamientos, en gran parte debidos a peligros hidrometeorológicos y desastres, concentrados principalmente en Asia meridional y sudoriental y el Cuerno de África.

Se espera que los eventos en la segunda mitad del año, incluidos los desplazamientos relacionados con las inundaciones en la región del Sahel, la temporada activa de huracanes en el Atlántico y los impactos de tifones en el sudeste asiático, acerquen el total del año al promedio de la década.

Según la Organización Internacional para las Migraciones y la Agencia de la ONU para los Refugiados, muchas situaciones de desplazamiento provocadas por eventos hidrometeorológicos se han vuelto prolongadas o prolongadas para las personas que no pueden regresar a sus antiguos hogares o que no tienen opciones para integrarse localmente o establecerse en otro lugar. También pueden estar sujetos a desplazamientos repetidos y frecuentes, dejando poco tiempo para la recuperación entre una descarga y la siguiente.

Lecciones y oportunidades para mejorar la acción climática

Según el Fondo Monetario Internacional, si bien la actual recesión mundial causada por la pandemia de COVID-19 puede dificultar la promulgación de las políticas necesarias para la mitigación, también presenta oportunidades para poner la economía en un camino más ecológico al impulsar la inversión en productos ecológicos y resilientes. infraestructura pública, apoyando así el PIB y el empleo durante la fase de recuperación.

Las políticas de adaptación destinadas a mejorar la resiliencia a un clima cambiante, como la inversión en infraestructura a prueba de desastres y sistemas de alerta temprana, la distribución de riesgos a través de los mercados financieros y el desarrollo de redes de seguridad social, pueden limitar el impacto de las perturbaciones relacionadas con el clima y ayudar a que la economía se recupere más rápido.

UCSC recibe Centro de Trazabilidad de Covid-19

Alianza con Seremi de Salud permitió la habilitación de dependencias en Edificio Santo Tomás Moro para el trabajo de monitoreo de la pandemia.

Un nuevo Centro de Trazabilidad para fortalecer el seguimiento de casos positivos y contactos estrechos de Covid-19 en la Región del Biobío, fue habilitado en el Campus San Andrés de la UCSC. El espacio fue inaugurado este jueves por el Seremi de Salud, Héctor Muñoz, junto al Rector Christian Schmitz, quienes realizaron una visita al equipo de trazadores que operan en salas de laboratorio del edificio Santo Tomás Moro (Facultad de Educación).

De esta forma, la Casa de Estudios se suma a los otros cuatro recintos implementados en la Provincia de Concepción por la Seremi de Salud, para potenciar la investigación epidemiológica de casos positivos y contactos estrechos. Son 24 los profesionales que ya monitorean los casos a través de la alianza con la Universidad.

“Además del importante trabajo de los trazadores de Atención Primaria de Salud, son 182 trazadores de la Seremi que diariamente encabezan la estrategia de testeo, trazabilidad y aislamiento, alcanzando hasta ahora más de 343 mil 607 personas contactadas. Por eso, hacemos un llamado a la población a no omitir información cuando sean contactados por nuestros equipos, porque es muy importante detectar a tiempo los casos y así cortar con la cadena de transmisión del virus”, indicó el Seremi de Salud, Héctor Muñoz.

Los trazadores emplazados en el nuevo Centro se enfocarán principalmente en la investigación epidemiológica de casos probables, establecimientos educacionales y trazabilidad general.

La alianza se hizo posible a partir de la participación de la UCSC en la Mesa Regional Social Covid-19, poniendo a disposición de este Centro de Trazabilidad un espacio de 145 metros cuadrados, compuesto por 2 salas, un comedor o sala de estar, puestos de trabajo, baños, y asumiendo la sanitización y seguridad de espacios.

El Rector Christian Schmitz destacó el compromiso demostrado por la Casa de Estudios para combatir la pandemia, a través de distintas iniciativas: “Tuvimos un laboratorio de exámenes Covid, que actualmente está funcionando para análisis de aguas servidas en la detección del virus; nuestros estudiantes de las carreras de la salud están desplegados en la Región; y contribuimos con la trazabilidad a través de la ayuda de nuestros propios estudiantes, incluso en la Región del Ñuble. Nuestro aporte es significativo y creemos que es absolutamente necesario en estos tiempos”.

Abriendo la puerta al juego: derechos de la niñez en pandemia

Viviana Soto, académica del Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) de la U. de Chile, problematiza en este artículo la deuda que mantiene nuestro país con los niños, niñas y adolescentes de nuestro país, quienes han sido especialmente impactados por la crisis sociosanitaria.

¿Cómo impacta la pandemia de COVID-19 en las infancias? Una pregunta que puede ser ampliamente discutida y que aflora a propósito de las iniciativas gubernamentales para enfrentar la actual pandemia y los encierros.

La pandemia ha colocado a los países en una situación de crisis sanitaria, social y económica de alto impacto, precarizando las condiciones de vida de diversos grupos de la población.

Como país, y profundamente desde la dictadura, hemos transitado con diversas limitaciones a nuestros derechos sociales, sustentada por una Constitución y matriz neoliberal que ha incrementado las desigualdades sociales y territoriales de la población, situación que ha precarizado el bienestar de las familias y dejando una gran deuda a la población infantil, afectando el resguardo a sus derechos.

Al respecto, el Estado de Chile ha sido reiteradamente cuestionado ante las vulneraciones a los derechos de la niñez, por diversos organismos internacionales (ONU; UNICEF) y nacionales desde diversas instituciones (Defensoría de la Niñez, ONGs, Instituto de Derechos Humanos, y denuncias desde el ámbito político y la ciudadanía); colocando en tela de juicio las iniciativas gubernamentales, y la institucionalidad en favor de la niñez. Las políticas públicas en materia de infancia han estado sustentadas por un paradigma en que ha primado más bien un asistencialismo a pesar del cambio de enfoque que promueve la Convención, que los considera como “sujetos de derecho” y a los principios del convenio internacional al cual Chile ratifica desde hace 30 años. Esto conlleva consecuencias que limitan garantizar los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes y con ello la ausencia de políticas preventivas de la vulneración de derechos.

Este marco, nos lleva a poner en contexto las “salidas de emergencia” ante la crisis socio sanitaria de la pandemia que ha promovido el ejecutivo hacia la niñez. Al respecto, a través del Ministerio de Educación, y luego de una ausencia de medidas y resguardo en favor del esparcimiento y recreación de niños y niñas en el instructivo para permisos de desplazamientos del plan paso a paso (situación que se consideró en agosto del año pasado que permita salir a para jugar y pasear, asignando una hora y media en comunas en cuarentena), la autoridad solicita a establecimientos educacionales a “un esfuerzo adicional” de adecuar el inicio de la jornada escolar a distancia para que los niños, niñas y adolescentes, y profesores puedan efectivamente aprovechar la franja horaria de “Elige vivir sano” y desarrollar actividad física entre las 06:00 y las 09:00 de la mañana”; iniciativa que ante reacciones y críticas de diversos sectores políticos y de organizaciones, se está replanteando; lo que confirma la crítica hacia el gobierno en la falta de resguardo y desvinculación de medidas psico socio-sanitaria hacia la población infantil.

Estos últimos acontecimientos y equívocos de las autoridades, deja en evidencia la urgente articulación del trabajo intersectorial en favor de medidas que cubra necesidades y resguarden privar de efectos negativos de la pandemia a la niñez, situación que se ha visibilizado en tres estudios que investigadores de la U. de Chile han realizado en este último año ya de pandemia. Un primer estudio identifica el impacto de la cuarentena en la salud mental de escolares y preescolares. “Impacto en la Salud Mental de Preescolares y Escolares Chilenos Asociado a la Cuarentena por COVID-19” y reporte de sintomatología de salud mental antes y durante la cuarentena por COVID-19, el estudio exploró la situación de 4.772 estudiantes del nivel de transición de educación parvularia hasta cuarto año básico, en edades entre los cuatro y los 11 años. Este estudio revela que la situación mental de niños y niñas, como casos de inestabilidad emocional, estado de tristeza, falta de motivación, irritabilidad, cambios en el apetito, se han profundizado de un promedio de un 50 por ciento a un promedio de un 70 por ciento.

Un segundo trabajo, un Estudio longitudinal sobre la vida cotidiana en la crisis del COVID-19. Octavo informe de primeros resultados encuesta segunda ola denominado La “Distancia moral” ante la apertura de las escuelas. El dispositivo médico como condición indispensable del regreso (2021), con una muestra de 2.019 personas representado a 4 niveles de hogares de ingresos bajos y altos, arrojó que el 73 por ciento de los encuestados comparte poco o nada que “el gobierno esté tomando en cuenta la opinión de padres, madres y apoderados/as”, como se señala en el estudio, “Es de una profundidad moral este desacuerdo enorme entre la autoridad gubernamental y la sociedad; en este caso, los padres, madres y cuidadores/as”.

Un tercer estudio realizado en el año 2020, (CIAE, U. de Chile) a 4.912 hogares de 241 comunas en todas las regiones del país, estuvo dirigida a madres, padres y apoderados de estudiantes entre 4 y 18 años, el cual indagó tanto en la situación socioemocional de niños y niñas, como en las condiciones de los hogares para la educación remota y actividades recreativas y de socialización. El estudio arrojó esta población está siendo afectada socioemocionalmente y generando falta interés mayormente asociadas al cumplimiento de actividades escolares, a menor edad los efectos del encierro y educación remota han tenido efectos emocionales asociadas al estrés en la vida cotidiana. Estos antecedentes dejan en evidencia que la situación de acceso a la educación remota, en condiciones materiales en los hogares, son muy desiguales.

La situación de la niñez frente a la pandemia está dejando definitivamente grandes tareas para dar respuesta a los compromisos en materia de derechos humanos. Los estudios han visibilizado las urgentes medidas que se deben considerar para paliar, atenuar y prevenir situaciones complejas en los niños, niñas y adolescentes.

La iniciativa gubernamental por la franja horaria, para promover la actividad física para incentivar el bienestar socioemocional y para el desarrollo integral de la niñez, propone en la “medida de lo posible” supuestas medidas en promoción de la salud de los niños y niñas, alojando en estas propuestas una falta de trabajo intersectorial que permita visibilizar y dar hincapié en la diferencia por ejemplo, geográfica y climática de nuestro país, las condiciones habitacionales, el espacio exterior, calles y sectores de libre esparcimiento de los diversos territorios. Esta situación en el país es altamente compleja, sobre todo en las urbes como la Región Metropolitana, que anida condiciones de hacinamiento habitacional y reducción considerable del espacio público en diversos sectores de la población, a ello sumado las condiciones de violencia e inseguridad en ciertos territorios y sus consecuencias, como arroja el estudio del U de Chile (CIAE, 2020), en que “menores que no cuentan con un espacio exterior de uso exclusivo en sus viviendas presentan mayor incidencia de problemas socioemocionales”. De igual modo, la iniciativa gubernamental debe considerar con máxima atención en trabajo intersectorial las diferencias de edades que se presentan en la niñez, que desde el conocimiento de diversas disciplinas son muy significativas, así también, las oportunidades de vida en cuidados, afectos, contribución al aprendizaje y desarrollo, la relevancia de los adultos, los vínculos afectivos sociales, los espacios y ambientes de aprendizaje, como también los espacios de juego y recreación.

La franja horaria para el desplazamiento de los niños y niñas debe considerar varias cuestiones importantes si pensamos promover y resguardar los derechos de la infancia. En este sentido, el tiempo de su disfrute, que muchas veces se organiza desde lógicas adultocéntricas, debe ser críticamente superado, y cautelar toda iniciativa según las condiciones de edad, género, situación de salud, territorios que aseguren experiencias significativas y beneficiosas de los niños, niñas y adolescentes, porque hablar de derechos es ofrecer oportunidades de “derecho al descanso, al juego y a realizar actividades recreativas propias de su edad y a participar en la vida cultural y de las artes”; es respetar su condición humanizadora de niño, niña y su desarrollo integral real.

Las lógicas adultocéntricas y sobreprotección y la limitación al juego libre, se agudizan en tiempos de pandemia con el encierro habitacional y limitaciones espaciales; lo que genera carencia de autonomía para explorar el mundo y desarrollar y ejercer el autocontrol en situaciones que de acuerdo a los estudios son conducentes de depresión y ansiedad.

Limitar el juego y por sobre todo no considerar a las familias, a la niñez, sin respetar las diversidades en medidas frente a situaciones de crisis como la que estamos viviendo actualmente con la pandemia, produce y reproduce falta de congruencias y coherencias en compromisos por una mejor sociedad, lo que deja una viciada y vaciada de sentido toda propuesta para el desarrollo de los derechos de la niñez.

El juego infantil debe tomarse la calle, y expandir la seguridad de la plaza y los sectores o zonas de juego porque los niños y niñas necesitan tiempo y espacio para jugar al aire libre, y para jugar de manera libre. Los niños, niñas quieren jugar, y quieren tener el espacio y el tiempo para ello.

Viviana Soto
Académica de la Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Chile

Los contagios de COVID-19, a punto de alcanzar el máximo de la pandemia

Mientras algunos países ricos debaten sobre pasaportes de vacunación, los casos per cápita aumentan de manera alarmante desde Uruguay hasta la India, y las infecciones alcanzan récords en varias regiones del mundo y en naciones que antes no habían sido tan golpeadas por el coronavirus. Las variantes del virus también continúan aumentando mientras la vacunación avanza de manera lenta y desigual en el mundo, advierten los expertos de la agencia de la ONU para la salud.

Con casos y muertes que aumentan a un ritmo “preocupante”, el mundo se está acercando a la tasa más alta de infección vista hasta ahora desde el inicio de la pandemia de COVID-19, advirtió este viernes el director de la Organización Mundial de la Salud.

“A nivel mundial, el número de casos nuevos por semana casi se ha duplicado en los últimos dos meses. Algunos países que anteriormente habían evitado la transmisión generalizada ahora están experimentando un fuerte aumento de las infecciones”, alertó Tedros Adhanom Gebreyesus durante su conferencia bisemanal.

Tedros explicó más tarde que las causas del aumento son bastantes: las variantes de rápida propagación, el uso inconsistente y la flexibilización prematura de las medidas de salud pública, la comprensible fatiga de poblaciones con restricciones sociales y la dramática inequidad en la cobertura de vacunas.

La tendencia se ve a lo largo del planeta, desde Uruguay hasta la India. Esta semana la Organización Panamericana de la Salud resaltó un aumento alarmante en casos en las Américas, en países como Brasil, Colombia, Venezuela y Perú, con 1,3 millones de casos y 36.000 muertos en siete días en toda la región.

En el sur de Asia la situación también se recrudece y, según datos de la Cruz Roja Internacional, se vive una “calamidad humanitaria” en esa región, con hasta más de 200.000 personas infectadas diariamente.

La nueva ola más mortífera e infecciosa está abrumando a los hospitales y los sistemas sociales, acumulando más angustia en cientos de millones de personas que ya experimentan pobreza y dificultades. El 15 de abril de 2021, India registró más de 200.700 casos en un día, más del doble del pico anterior del país y el más alto de cualquier otra nación del mundo actualmente.

Tedros recordó que muchos países de todo el mundo han demostrado que el virus se puede detener con medidas de salud pública comprobadas y sistemas sólidos que respondan de manera integral, rápida y coherente.

“Instamos a todos los países a implementar una combinación de medidas ágiles y basadas en evidencia, que incluyen vigilancia, pruebas, rastreo de contactos, cuarentena de apoyo y atención compasiva. Y debemos seguir animando a las personas a que tomen las precauciones personales para mantenerse a sí mismos y a los demás seguros: distanciamiento físico, mascarillas, higiene de manos y ventilación. Todas las respuestas deberían ser asunto de todos. Puede que parezcamos un disco rayado, pero estas medidas funcionan”, recalcó.World Bank/Henitsoa RafaliaUn sitio de testeo de COVID-19 en Madagascar.

La variante identificada en India

Varios países del sur de Asia, así como otras partes del mundo, han informado sobre la detección de las variantes preocupantes B.1.1.7 y B.1.351 identificadas por primera vez en el Reino Unido y Sudáfrica, que son más infecciosas y están aumentando las hospitalizaciones, lo que supone una carga masiva para el sistema de salud.

Otra variante, la B.1617, reportada inicialmente en la India, tiene dos mutaciones relacionadas con una mayor transmisión, y ha sido detectada ya en otros países del sur de Asia y en América del Norte, informó la líder técnica para COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud.

“Se identificó por primera vez en dos estados de la India a finales del 2020, y ha habido un aumento en la proporción de casos desde el año pasado. Como ya sabemos el virus muta y cambia a través del tiempo, y esta es una variante de interés que estamos siguiendo. Que tenga dos mutaciones que ya hemos visto en otras variantes es preocupante, porque hay una similitud en estas mutaciones que crea una mayor transmisibilidad, y algunas pueden resultar en una menor neutralización, lo que podría tener un impacto en nuestras medidas de salud, incluidas las vacunas”, advirtió Maria Van Kerkhove.

La epidemióloga informó que su Organización se encuentra trabajando tanto con India como con otros países alrededor de mundo para aumentar la secuenciación genómica del virus y detectar la presencia de la variante doble mutante.

“Las variantes con ciertas mutaciones pueden transmitirse de manera más fácil lo que significa que habrá mas casos y eso pone mas peso sobre el sistema de salud”, explicó.Unsplash/Ismail Mohamed – SoviLePasajeras en un avión durante la pandemia de COVID-19.

Los pasaportes de vacunas

Este viernes, la Organización Mundial de la Salud también reiteró su posición en contra de la creación de pasaportes de vacunación como requisitos para viajar, estudiar u acceder a otros servicios.

Los expertos recordaron que todavía no está probado que una persona vacunada, aunque esté protegida de enfermar gravemente, no pueda transmitir el virus a otros.

“Sabemos que las vacunas no protegen un cien por cien contra la infección, a pesar de que son muy efectivas contra infecciones severas y hospitalizaciones”, explicó la científica jefa de la OMS Soumya Swaminathan.

“Algunas vacunas están mostrando que protegen contra infecciones, pero quizás hasta un 70 u 80 %, así que no podemos dar por hecho que solo porque alguien está vacunado no tiene ninguna posibilidad de infectarse o no es un riesgo para otros”, precisó.

El director de emergencias de la Organización, Michael Ryan, agregó que estos pasaportes también generan problemas de igualdad, ya que las vacunas están siendo distribuidas de manera muy lenta y desigual alrededor del mundo.

“También hay que tener en cuenta que además de aquellos con una tarjeta de vacunación, también hay personas que ha sido infectadas y que tienen anticuerpos, aunque no hayan recibido la vacuna”, dijo.

Ryan sugirió que se revise la manera en que se utilizan las pruebas moleculares, las de antígenos y las de anticuerpos y se cree un marco para interpretarlos a la hora de tomar decisiones de una manera ética y moral.

“El Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional (que se reunió esta semana) está considerando el tema de los pasaportes de vacunas y viajes, y dará pronto sus recomendaciones al director de la Organización Mundial de la Salud sobre si su posición ha cambiado. Anteriormente, indicaron que los certificados de vacunación no deben utilizarse como un prerrequisito de viajes internacionales, pero dijeron que lo iban a revisar”, informó el experto.

Opinión: Las pausas activas también son necesarias en teletrabajo

  • Posición estática, movimientos repetitivos y posturas inadecuadas son elementos que impactan en la salud de los trabajadores que requieren realizar pausas activas durante la jornada laboral, aunque sea en casa.

Al igual que en el trabajo presencial, en modalidad telemática las pausas activas son necesarias para mantener la salud física y mental. Por eso se recomienda organizarse y programar estos espacios que tanto bien hacen en tiempos de estrés y agobio laboral. 

Pero ¿qué son las pausas activas? ¿basta con pararse y dejar las labores por un momento? ¿cuántas se deben realizar durante la jornada? Yazmina Pleticosic Ramírez, académica de Pedagogía en Educación Física de la Universidad San Sebastián, dice que se trata de “interrupciones breves dentro de la jornada laboral, que tienen por objetivo realizar diferentes ejercicios físicos e implementar técnicas que ayuden a reducir el agotamiento, los trastornos musculoesqueléticos y el estrés relacionados con el trabajo”.

En algunas empresas era habitual que se desarrollaran estos espacios de bienestar cuando el trabajo se llevaba a cabo de manera presencial. Frente al exceso de obligaciones en el hogar, donde el trabajo se suma a las tareas domésticas, algunos podrían obviar esta buena costumbre.

La académica insiste en que es muy recomendable mantener el hábito, “ya que el teletrabajo implica un trabajo sedentario, son largas horas de estar sentado frente a la pantalla, manteniendo una posición estática y movimientos repetitivos con los dedos al digitar, lo que puede derivar en posturas inadecuadas, fatiga visual y sobreuso de las extremidades superiores”.

Sugerencia de ejercicios

Ante la sugerencia de hacer pausas activas, no faltará quien se excuse en la escasez de tiempo. No obstante, son solo cinco minutos cada media hora frente al computador.

La académica sugiere hacer ejercicios sencillos y diversos como caminar, ejercicios de movilidad articular y de estiramientos para las zonas más utilizadas y con mayor tensión, por ejemplo, cuello, hombros, brazos, antebrazos, muñecas, dedos, tronco, y piernas. También se pueden agregar ejercicios de fortalecimiento, visuales, de respiración y meditación o elegir una actividad motivante como bailar o hacer yoga, plantea.

No darse estos breves momentos de desconexión puede generar impactos en la salud. “Con el teletrabajo existen riesgos de contraer lesiones que provoquen dolor, inflamación y disfunciones musculoesqueléticas, por ejemplo, tendinitis asociadas a la muñeca o codo, dolores de cabeza, problemas oculares, dolores en el cuello, dolores en la espalda baja, dolores en los hombros o espalda alta”, indica la académica de la USS.

Aquellos que prefieren contar con una guía para desarrollar las pausas activas, pueden recurrir a aplicaciones. Existen varias. Yazmina Pleticosic dice que una se llama Pausa Activa by MoviliXa SAS “se encuentra disponible Google Play y App Store, donde se proponen ejercicios para trabajos estáticos y repetitivos”. Agrega existen otras que pueden ser de utilidad como “ejercicios para los ojos”, “Forest” para la concentración y productividad, “Lojong” para meditación, mindfulness y aliviar la ansiedad.

Diversas opciones para contar con la necesaria pausa que puede mejorar la productividad y la salud de cada trabajador.

Tiempos de crisis: liderando la innovación en las comunidades educativas

Autores:
Alexis Moreira Arenas, docente Facultad de Psicología, UDD
Paulina Sáez Kifafi, docente Facultad de Psicología, UDD

Las crisis pueden tener un origen social, económico o natural, y pueden ser de carácter global, nacional, local o incluso pueden estar focalizadas en particular dentro de un establecimiento educativo. La Unicef (2017) estima que, a nivel mundial, durante los últimos 50 años, 75 millones de niños entre 3 y 18 años han visto interrumpida su educación por crisis y emergencias humanitarias. 

Chile es un país que cuenta con vasta experiencia en catástrofes y crisis, lo cual, como es de esperar, ha impactado de distintas formas los procesos educativos. En el contexto actual, la crisis sanitaria del Covid-19 ha obligado al cierre intermitente de Los establecimientos, afectando el normal curso del proceso educativo y aumentando la brecha de desigualdad en la población estudiantil, lo cual ha demandado al máximo a las comunidades educativas y sus líderes. Como señaló la Mesa Social Covid-19 en el área educativa (2020), esta emergencia ha generado un gran desafío de gestionar y liderar los procesos educativos bajo condiciones límites.

Continuando, la evidencia nacional e internacional ha enfatizado el rol fundamental que tienen quienes lideran los establecimientos en tiempos de crisis, en tanto permiten asegurar el funcionamiento de la institución educativa, así como también abrir paso a soluciones de carácter innovador que apunten a asegurar procesos de enseñanza y aprendizaje de calidad para todos los niños, niñas y jóvenes. 

Gil (2017), indica que el liderazgo afecta la innovación de manera directa o propiciando una cultura y estructura organizativa abierta al cambio. Si sabemos que variadas innovaciones se están dando en la actualidad, acciones claves que los equipos directivos podrían liderar, por medio de un trabajo colaborativo, apuntan a identificar, amplificar y proyectar prácticas innovadoras que han impactado positivamente en los procesos de enseñanza-aprendizaje. 

Para terminar, una consideración sistémica de apoyo a los equipos directivos en función de facilitar la innovación, es poner el Sistema de Aseguramiento de la Calidad, de manera concreta, al servicio de las comunidades educativas, descomprimiendo de tareas burocráticas a los equipos de los establecimientos (Todos al Aula, 2018), relevando explícitamente la innovación en herramientas claves del sistema (como los Estándares Indicativos de Desempeño) y abriendo espacios para generar desarrollo profesional en la línea de la innovación. 

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