Sandra Ibáñez, UCSC: ¿Con qué nos encontraremos el día después de la pandemia? Las lecciones que debe dejarnos la crisis sanitaria


Directora Dirección de Extensión Académica y de Servicios (DEAS)
Universidad Católica de la Santísima Concepción

Vivimos tiempos de marcada incertidumbre y nos enfrentamos a la que será probablemente la crisis más grande que nos ha tocado afrontar en los últimos 100 años. 

Sin embargo, a diferencia de otras, ésta tiene características que la hacen muy especial. Su origen no es económico, sino sanitario y eso ha obligado a tomar medidas drásticas como cierres parciales o totales de ciudades, cierres de negocios y restricciones de viajes, todas ellas, han tenido altos costos, pero han sido imprescindibles para proteger lo más importante, la vida de las personas. Por otra parte, esta crisis no solo afecta a Chile, sino al mundo entero, y a esto se suma que sobre esta pandemia no hay conocimientos previos, por tanto, nos vemos obligados a compartir experiencias y prácticas desarrolladas por otros países que han logrado un buen desempeño. 

El impacto de la crisis a nivel global y la inédita magnitud de lo que estamos viviendo, ha llevado a los países a anunciar programas económicos de gran envergadura, los que se requieren ir evaluando constantemente para verificar la efectividad de estas medidas y estar preparados para tomar nuevas decisiones que respondan a los nuevos desafíos. Es aquí donde los liderazgos se ponen a prueba, las habilidades para negociar y llegar a acuerdos, la capacidad para innovar y para generar soluciones creativas. 

Einstein decía que no podemos pretender que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo, entonces, tenemos que preguntarnos: ¿qué aprendizajes nos está dejando la pandemia? 

Habrá un día después del Covid-19 y debemos prepararnos para el mañana, aprendiendo de las lecciones que nos está dejando la crisis de hoy. 

Colaboración.

En estos días, más que nunca necesitamos del trabajo colaborativo entre el gobierno, las empresas, los trabajadores, la academia, los legisladores, la sociedad en su conjunto. Cuando la mayoría de los sectores económicos están siendo afectados, solo si se trabaja colaborativamente, será posible encontrar soluciones para aumentar las posibilidades de éxito y sobrevivencia, sobre todo para las micro, pequeñas y medianas empresas, motor fundamental de nuestra economía. En este sentido, proteger el empleo, resulta esencial, pues el costo social de esta crisis, no lo pueden pagar los sectores más vulnerables.

Tecnología.

La tecnología se ha convertido en un aliado estratégico y tenemos que aprender a aprender, para aprovechar las tremendas oportunidades que ésta pone a disposición. Como nunca antes, hoy tenemos la posibilidad de acceder a distintas plataformas, de capacitarnos, de generar conocimiento y de desarrollarnos en un espacio muy distinto al que estábamos acostumbrados, cambio que llegó para quedarse.

Globalización y relación con el mundo.

Con respecto a nuestra relación con el mundo, somos parte de una aldea global y de nosotros también depende como queremos continuar esta relación. Hay quienes culpan a la globalización de la actual crisis mundial, no obstante, el mejor antídoto que tenemos para hacer frente a la pandemia, no es la segregación, sino la cooperación. En el contexto mundial, somos un país muy pequeño, nuestra economía no representa más del 0,3% del comercio global y en un país de 18 millones de habitantes, necesitamos de otros para crecer. Así las cosas, modificar la matriz productiva es fundamental, ya no es sostenible seguir dependiendo de la venta de commodities que Chile pueda hacer a los mercados internacionales, agregar valor es una prioridad. Así como también lo es la diversificación de mercados y el desarrollo del sector servicios. Aquí es donde podemos aprovechar de igual forma la tecnología, que abre nuevas posibilidades de generar negocios a través de canales digitales, tanto al interior de nuestro país como con el mundo.

Confianza.

La confianza es un bien escaso y su construcción debe dejar de ser solo un discurso común, para pasar a la acción. Estudios de la Universidad Católica, indican que Chile está dentro del 30% de los países con menor confianza social en el mundo, es el quinto país más desconfiado de América Latina y el Caribe y el país más desconfiado de la OCDE. Si algo nos debe quedar muy claro, es que nos necesitamos todos para salir de la crisis. Aquí salvarse solo es prácticamente imposible y para eso necesitamos de este activo tremendamente valioso, más aún en la actualidad, donde crisis de confianza, o de desconfianza, puede transformarse en un gran impedimento para enfrentar con éxito la pandemia, pues ésta es determinante para el éxito o fracaso de una amplia gama de políticas públicas que dependen de las respuestas de comportamiento de las personas.

Desarrollo sostenible.

Debemos cuestionarnos qué tipo de desarrollo queremos y a partir de esta pregunta reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza. Nos hemos adueñado del agua, de los bosques, de los glaciares, de los recursos marinos. Nos enfrentamos por ejemplo a la desaparición de bosques y a la escasez crónica de agua, grandes desafíos en un siglo afectado por presiones poblacionales y cambio climático. Necesitamos proteger el planeta, trabajar por una economía más sustentable, la comercialización de bienes y servicios debe incorporar criterios de sostenibilidad en su producción, productos ambiental y socialmente responsables, en definitiva, construir para un desarrollo sostenible.

El mundo ya cambió, no hay vuelta atrás y no podemos hablar de volver a la normalidad, esperando que esta sea la que teníamos antes del Covid 19 o antes del estallido social. 

Es tiempo de co-construir, es tiempo de colaborar, de innovar y de crear. Actuemos con sentido de urgencia, pero con la mirada puesta en el futuro.

Heredar el legado ciclista

Harold Mesías AlcayagaMiembro de Colectivo Muévete y Ciudad Viva

Cuando tomé como opción la bicicleta como mi medio de transporte, nunca imaginé que hoy tendría cinco de éstas en mi hogar: la de mi esposa, las de mis dos hijas, y yo que ahora tengo dos, incluida una ​cargobike​ (o bicicleta de carga) hace ya tres años.

Una ​cargobike tiene una estructura similar a las convencionales: dos ruedas, un manubrio, frenos y cambios, salvo por la dirección, pues lleva un espacio en la parte delantera que aguanta hasta 100 kilos, La mía fue fabricada por Yobke Cargobike, oriundo de Chiguayante y uno de los pocos que las hace en Chile, ya que no son muy populares en esta región del mundo. Más conocidas son en Dinamarca, donde un 26% de las familias con dos hijos tiene una. (1)

No ha sido fácil. La hostilidad constante del tráfico, y especialmente de los automovilistas hacia los ciclistas, hace que muchos vean con temor el uso de este modo. Y es que de a poco se aprende a convivir y desenvolverse con plena seguridad en medio de un caos y congestión vial que causan los mismos causantes de dicha hostilidad.

Mi hija mayor -Sofía- ya tiene 12 años. Cuando nació, la decisión de comprar un carrito para trasladarla al colegio no estuvo exenta de cuestionamientos de su mamá.

No obstante, con el tiempo pude convencerla de que era la mejor opción al considerar la distancia, el tiempo e incluso la seguridad, pues la mayoría de la ruta incluía un parque. Ahí empezó a despertar en Sofía la curiosidad por la ciudad, a vivir el traslado como una aventura: aprendió a reconocer la ruta, si estábamos cerca o lejos; empezó a saludar a las personas habituales del camino; y en el colegio se sentía orgullosa y le mostraba a sus compañeros y compañeras que iba y venía sentada en el carrito de mi bicicleta.

Pasaron los años y Sofía aprendió a pedalear. Practicamos, pero además tuvo el ejemplo diario de ir dos años en el carrito conmigo: la mejor escuela de tránsito para desenvolverse en las calles. Fuimos a muchas actividades y Bicipaseos Patrimoniales, recorrimos innumerables rincones y disfrutamos momentos como cuando se ganó el apodo “Mini-Ciclista”, que le dio ​Mapapo​ Castillo, gestora de actividades.

Pedaleo

Cuando llegó el momento de pedalear los cuatro kilómetros que nos separaban del colegio, fue un momento tenso. Mi esposa -Carolina- también estaba preocupada y aceptó a regañadientes la idea. Finalmente, fue más fácil de lo que pensábamos: Sofía llegó felíz y le contó a todo el colegio que había llegado en bicicleta.

Y seguimos en la misma senda. Si bien los primeros trayectos fueron con rueditas de apoyo, apenas llegó el “equilibrio espiritual” nunca más dejó su bici. En dicha época ya estaba involucrado en organizaciones de la sociedad civil por una movilidad y ciudades más justas. Y como me acompañaba Mini Ciclista, me propusieron entrevistarla para la revista New Indie (2): con apenas 8 años, la bici ya era su medio de transporte.

Muchos me preguntan cómo Sofía se desenvuelve con tanta naturalidad en un espacio de adultos en bicicleta. Y es que siempre tuvo el ejemplo: desde chica ese fue su medio de transporte, observaba e interactuaba con su entorno. Por eso, a la hora de ser autónoma ya sabía qué hacer, cómo moverse, reaccionar y hacer frente a un paso peatonal o semáforo.

Estudio

En 2012, un estudio realizado en Dinamarca comparó a aquellos niños que van en automóvil o bus al colegio, con quienes van caminando o en bicicleta. Se constató que los últimos rinden mucho más concentrados y que el modo de trasladarse influiría incluso más que el desayuno. Sofía se enferma mucho menos que sus pares y llega despierta y atenta a clases.

Juntos tenemos anécdotas e historias. Los niños y niñas aprenden a descubrir la ciudad y tienen una perspectiva que los adultos pasamos por alto: damos por hecho que las cosas son y se han hecho de una forma y no nos sorprendemos. Sofía me preguntaba cosas como ¿por qué dura tanto el semáforo para los autos y tan poco para las personas? ¿Por qué en la calle los autos tienen más espacio que las bicicletas? ¿Por qué los autos tocan tanto la bocina?

Un día pedaleando, debíamos hacer un viraje hacia otra ciclovía y Sofía iba adelante, como siempre. “En la esquina, cruza la calle y luego toma la ciclovía a la izquierda”, fue la instrucción en movimiento. Ella, totalmente confundida, frenó y se bajó de la bicicleta. Me dice “papá, esto es la vereda de los peatones, no podemos pedalear acá”. Tenía razón, la ciclovía de calle Carmen estaba en plena acera: siempre estuvo mal implementada.

Hoy mi hija menor -Laura- de 6 años ya lleva dos años pedaleando de forma autónoma. Tampoco le gusta pedalear por la vereda y se enoja cuando vamos separados por la solera. Cuando llegamos a las calles con ciclovía su actitud es otra: se siente en su mundo y es una más del trafico.

Desde que la subí a la silla de la bicicleta, cuando tenía dos años, ha visto y disfrutado de la ciudad; y cuando pudo abordar la ​cargobike​, ve como ejemplo a su hermana que guía, imitando cuando señaliza un viraje, advirtiendo cuando un peatón está cruzando mal o ejerciendo su oficio favorito de DJ, repitiendo hasta 10 veces las misma canción, cantando feliz y viviendo esta etapa en familia.

Va siempre preocupada de su mámá que va más atrás y pendiente de que no quede en un semáforo en rojo. Así seguimos nuestro camino, no sólo al colegio, sino que durante muchos años más.

Sofía y Laura me han dicho que cuando sean grandes se van a comprar una cargobike para llevar a sus futuros perros e hijos al colegio. Hasta se pelean la propiedad de mi bicicleta, jugando al “cachipún”. Pero la verdad es que el aprendizaje y ejemplo es lo único que van a heredar.

La cargo, es mía.

(1) Fuente: Cycling Embassy of Denmark.

(2) ​Ciudadanxs​ – New Indie “La ciudad es nuestro templo” – ​http://www.newindie.org/sofia-mesias/

Seminario en Universidad de Concepción analizó los avances y desafíos en prevención de desastres a 10 años del 27F 2010

Han pasado diez años desde que la madrugada del 27 de febrero de 2010, un terremoto de 8.8 grados de magnitud y posterior tsunami azotaron la zona central de Chile, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más devastadores que ha vivido el país. Las lecciones en materia de prevención de desastres naturales como lo ocurrido hace diez años, fueron materia de análisis del seminario “10 años desde el 27F 2010: Aprendizajes y desafíos para una planificación costera resiliente”, desarrollado por la Universidad de Concepción -a través de su Facultad de Ciencias Ambientales- y la Pontificia Universidad Católica de Chile, con el apoyo de instituciones como EULA-Chile, el Laboratorio de Reducción de Riesgos Socionaturales (LARRS), CIGIDEN, y el Observatorio de la Costa.

Este seminario, que contó con la presencia de profesionales de múltiples disciplinas científicas, tales como Carolina Martínez, Patricio Winckler, Jorge León, Octavio Rojas y Carolina Rojas, analizó temas tales como: cambios en la morfología de las costas chilenas post-27F, incluyendo el impacto de otros fenómenos como el cambio climático; la necesidad de contar con una Ley de Costas que regule su gestión integral; el uso de modelos de predicción para medir el potencial impacto de los tsunamis; la planificación de las zonas urbanas expuestas al riesgo de tsunamis; los servicios ecosistémicos de los humedales en la naturaleza y la comunidad, especialmente en momentos de desastres naturales, y la necesidad de detener su deterioro; además del rol crucial de la ciencia, sumado a la presión ciudadana, en la formulación, aprobación y promulgación de normativas ambientales como la Ley de Humedales Urbanos, vigente desde enero de este año.

Posteriormente, el seminario dispuso de una mesa redonda, donde representantes de la academia, servicios públicos y la sociedad civil, expusieron sus visiones sobre los avances y desafíos que tiene Chile con las lecciones aprendidas de la catástrofe del 27 de febrero de 2010. Temas como nuevas normativas ambientales, prevención de desastres naturales, la Política Nacional de Desarrollo Urbano, y la relación entre medioambiente y los planes reguladores urbanos, fueron discutidos por los panelistas y complementados por preguntas de los asistentes.

Finalmente, el seminario fue concluido con la presentación del libro “La Zona Costera en Chile: Adaptación y Planificación para la Resiliencia”, editado por la Pontificia Universidad Católica de Chile y que resume diez años de investigación en prevención de los riesgos asociados a desastres naturales en las costas chilenas.

Realizan encuentro plurinacional por el agua y la nueva Constitución

Felipe Contreras Vargas
Revista Página V

Fotos: Alonso Carrasco

Si existen grupos colectivos que valorizan la naturaleza como un todo indivisible del cual el ser humano es miembro, y no conciben que las partes, incluso el mismo ser humano, se vean como entes individuales, pues estos son los pueblos originarios; en el caso de Chile, el pueblo Mapuche se destaca por su estrecha relación espiritual con la naturaleza conforme a su arraigada cosmovisión.

El viernes 24 de enero, se efectuó en el Auditorio Jaime Baeza del Edificio EmpreUdeC, en la Universidad de Concepción, el Encuentro o Trawün Plurinacional: “Agua, Pueblos y Proceso Constituyente”.

Entre los temas que se expusieron en este encuentro, se destacan los siguientes: La oportunidad que ofrece el actual proceso constituyente para proteger el agua como un derecho humano y patrimonio natural del país, en donde el Estado asuma un rol garante en su uso adecuado, y se marque un antes y un después frente a su concepción actual como bien privado amparado por la Constitución de 1980 y el Código de Aguas vigente.

Relacionado directamente con lo anterior, una representante del machi Celestino Córdova, expuso sobre la lucha histórica del pueblo Mapuche por la protección de sus tierras y su desarrollo espiritual frente al poder de la industria forestal en la zona centro-sur de Chile; posteriormente, dos comuneros de la zona del Río Queuco expusieron su lucha por la protección de este río y otros frente a la construcción y funcionamiento de centrales hidroeléctricas como Pangue, Ralco y Angostura.

A lo anterior, se sumaron diversas exposiciones, que trataban temas como los conflictos entre los programas de Agua Potable Rural y los derechos de aguas en manos de importantes sectores empresariales del país, la destrucción del bosque nativo debido al desarrollo económico de la región; la urgente necesidad de dotar al país con una ley que proteja efectivamente los glaciares frente al daño provocado por proyectos económicos extractivistas -principalmente proyectos mineros en el norte y centro-norte del país- y las consecuencias globales del cambio climático, y también una mayor protección de los diferentes tipos de humedales presentes en Chile.

Para concluir el encuentro, y considerando el debate jurídico y constitucional sobre el tratamiento del agua en el país, se expuso sobre el tratamiento del agua y la naturaleza, en general, como sujetos de derecho, considerando las experiencias constitucionales en Bolivia y Ecuador, y cómo lo anterior puede contribuir a la desprivatización del agua y facilitar la implementación de un nuevo ordenamiento jurídico que permita su correcta administración en el país.

El maravilloso mundo de la Funga

La vida en la Tierra se desarrolla gracias a interacciones complejas entre las especies de los distintos reinos de la naturaleza, los componentes inertes o abióticos y las distintas condiciones climáticas y ambientales que podemos encontrar en los ecosistemas terrestres.

A grandes rasgos, las plantas son las principales productoras de nutrientes y biomasa (debido a su condición autótrofa y fotosintética), mientras que los animales son los principales consumidores de los nutrientes, y finalmente los hongos y bacterias, que son los encargados de descomponer dichos nutrientes y reciclarlos dentro de nuestro sistema planetario.

Los seres humanos vivimos en constante interacción con hongos, ya sea al consumir vino, cerveza, pan e incluso en algunas salsas de soja, o al recurrir a los antibióticos cuando tenemos problemas de salud, el maloliente moho que sale por la humedad, cuando cocinamos champiñones en nuestra comida diaria o incluso hongos que nos parasitan como la caspa, tiña, enfermedades respiratorias, etc.

Al principio, los hongos se clasificaban en el reino Plantae, ya que se asumía que eran plantas de menor complejidad biológica. Además, debido a su forma fálica comenzó su conocida mala fama, logrando que las religiones repudiaran a las setas al punto de que se apoyaba su extinción.

Por otro lado, muchas curanderas detectaron sus potenciales medicinales, lo que hizo que se les tildara de brujas, quitándoles más valor e importancia a los hongos. Aún así, existe evidencia arqueológica de que han sido utilizados tradicionalmente desde hace más de 6 mil años en alimentos, bebestibles y medicina.

Después de estudiarlos con detenimiento, se descubrió que tenían más semejanza con el reino animal que con la flora y, teniendo características de plantas, bacterias y animales, se ganaron un reino propio, llamado reino Fungi.

Rickenella fibula Raithelhuber 1973

Mycena cyanocephala Singer 1969

Mycena chusqueophila Singer 1965

Cortinarius magellanicus Spegazzini 1887

Tradicionalmente se estudian hongos dentro de los reinos Fungi, Chromista (o Straminipila) y Protozoa. Cerca de 80 mil a 120 mil especies de hongos han sido descritas hasta la fecha, aunque se estima que la cantidad real ronda el millón y medio.

Entre ellos existen hongos microscópicos, como las levaduras y mohos y los macroscópicos, que forman cuerpos fructíferos (setas). Se distribuyen de manera cosmopolita; los pueden encontrar en el suelo, el agua (tanto dulce como marina), en madera, restos vegetales, excrementos y otros, donde, gracias a la ayuda de otros organismos, pueden esparcir sus esporas para reproducirse.

Para cumplir su rol ecológico, se encuentran viviendo de las siguientes maneras: descomponiendo materia orgánica muerta, como madera, animales, hojarasca, etc. (éstos se llaman saprótrofos) o formando relaciones simbióticas con otros organismos (mutualismo o parasitismo). Las simbiosis mutualistas se expresan principalmente en los líquenes (simbiosis entre hongos y algas) y micorrizas, que son la asociación simbiótica entre hongos del suelo y raíces de las plantas vasculares (que tienen raíz, tallo y hojas), donde la planta entrega azúcares y lípidos a los hongos y las hifas (filamentos estructurantes del cuerpo de los hongos) ayudan en la transferencia de agua y nutrientes, como fósforo y nitrógeno a las plantas.

De esta forma, las micorrizas ayudan a generar mayor resistencia ante sequías, toxicidad, patógenos, salinidad y herbivoría. Los hongos del suelo hacen simbiosis con el 92% de las plantas vasculares, generando una red de comunicación entre plantas de la misma o distinta especie, abarcando decenas de hectáreas de extensión. Por otro lado, los hongos parásitos son huéspedes de otros organismos, obteniendo todos los beneficios de la relación. Pueden parasitar plantas, animales y otros hongos con el fin de controlar las poblaciones de organismos.

Hoy en día la ciencia y la tecnología apuntan a la importancia de continuar desarrollando el estudio de los hongos para combatir la contaminación por micro y macroplásticos, ya que han descubierto que ciertas especies (como el ​Aspergillus tubingensis)​ son capaces de degradar plásticos como el poliuretano.

Los hongos también tienen un potencial para la biorremediación (utilización de organismos vivos para eliminar o neutralizar contaminantes) del medio ambiente y retornar los ecosistemas a sus condiciones naturales y tratar condiciones de salud aún irreversibles para la medicina contemporánea, como el alzheimer y depresión crónica, además de su importancia culinaria para la nutrición y el control de enfermedades alimenticias, como la hipertensión y la diabetes, ya que son ricos en fibra y proteínas y bajas en azúcares.

Nuevos emprendimientos han logrado crear biomateriales a base de hongos, algas y bacterias para impulsar la sustentabilidad y la biofabricación eficiente.

Es por todo lo anterior que les invitamos a salir a explorar la riqueza natural e incluso urbana que existe en Chile. No hay verdaderas excusas para no atreverse, ya que hasta en el desierto de Atacama (cabe destacar que es el más árido del mundo) se pueden encontrar hongos. Basta con agacharse y mirar detalladamente las hojas y ramas en el suelo para descubrir el maravilloso mundo de la funga.

Textos: Josefina Arce y Natalia Iriarte | Fotografías : Gerald Poblete

Laboratorio Make IT Lab fue inaugurado en sede De la Patagonia de la U. San Sebastián

Bastó con ingresar a una aplicación móvil para que las luces del nuevo laboratorio de innovación y tecnología de la Universidad San Sebastián Make IT Lab se iluminara, dando por inaugurado un espacio para el emprendimiento de proyectos universitarios, donde también pueden participar empresas y establecimientos educacionales de la región de Los Lagos.

Las modernas dependencias forman parte de un proyecto pensado en crear espacios más robustos para el desarrollo de la docencia y el fortalecimiento del proceso enseñanza-aprendizaje.

Carlos Escobardirector Nacional de Innovación y Tecnología de la U. San Sebastián detalló que el salón “tiene muchos detalles: desde la técnica pedagógica, como la disposición de los elementos y cómo estos se pueden modificar, creando ambientes más prácticos y didácticos. También la iluminación, los recursos de realidad virtual, de realidad aumentada, modelado en 3D, entre otros, que fortalecen la búsqueda del conocimiento a través de la tecnología”, apuntó.

Espacios Make IT Lab

Durante la ceremonia que se desarrolló en la sede De la Patagonia, el vicerrector Sergio Hermosilla, destacó las oportunidades que ofrece este nuevo laboratorio. “Es un espacio multifacético, donde podremos trabajar con empresas, con estudiantes de colegios, con jóvenes de las carreras de ingeniería e integrando así a la comunidad del campus universitario”, puntualizó.

Hugo Cajasgerente de Producción de Agua Dulce de Salmones Camanchaca, sostuvo que que durante la inauguración se pudo imaginar el desarrollo de muchas ideas y aplicaciones, pero reconoció que “lo fundamental es buscar el trabajo colaborativo entre la academia y la industria, porque hay muchas iniciativas que se pueden elaborar y aplicar en la industria. Creo que este trabajo, precisamente entre industria y academia es el foco perfecto para desarrollar e innovar en el país”.

En esta misma línea, Federico Casanellodecano de la Facultad de Ingeniería y Tecnología, explicó que gracias a este nuevo espacio “se genera un círculo virtuoso, sobretodo para los estudiantes, que son nativos digitales y se incentivan a desarrollar proyectos”.

Al respecto, Javiera Cárcamoestudiante de la carrera de Ingeniería Civil Industrial manifestó que “además del uso de tecnologías, esto promoverá también la creatividad, la imaginación al poder trabajar en un espacio con múltiples características”, concluyó.

Escasez Hídrica: ¿afecta por igual a hombres y mujeres?

Blanca Rivera Flores,
Andrés Arriagada,
Ovidio Melo y
Claudia Quiroz

Programa de Capacitación Nacional a Organizaciones de Usuarios del Agua
Comisión Nacional de Riego (CNR) Universidad de Concepción

En Chile las mujeres han sido históricamente excluidas de la gestión del agua. Pese a que nuestra sociedad evoluciona hacia relaciones más equilibradas entre hombres y mujeres, en esta materia no se transita en esta dirección, manteniéndose hasta el día de hoy marcados desequilibrios de género.

El agua para uso doméstico, industrial y principalmente para riego, ha disminuido su disponibilidad hasta niveles que ponen en riesgo el desarrollo económico y la permanencia de las familias en el medio rural.
Si el déficit de agua afecta con fuerza a gran parte del territorio nacional, los encargados de su gestión deben adoptar medidas efectivas que permitan cuidar este recurso. Cabe entonces preguntarse ¿Quiénes son los responsables de las soluciones?, o mejor dicho ¿Somos todos igualmente responsables de la pérdida de los equilibrios ambientales, de la destrucción de los recursos naturales y de la escasez hídrica? Ciertamente no.

Desde una mirada de género, sabemos que nuestras relaciones con la naturaleza no son neutrales, son modeladas por la cultura y reflejan también nuestras diferencias. Dos aspectos centrales definen esta relación: Una de ellas surge cuando nuestra sociedad empieza a visualizar la naturaleza como algo inerte y profano lo cual permitió manipular, gestionar y explotar sus recursos, sin miedo a sufrir represalias de orden divino (Carolyn Merchant, 2015).
Por otro lado, la subordinación existente en nuestra estructura social, de un género sobre otro, involucra también a todo aquello que se considera femenino, sea un cuerpo, un recurso, una actividad. Así dominar a las mujeres resulta equiparable al dominio que se establece sobre la naturaleza.

Gestión del agua en Chile

Esta asimetría se constata en estudios internacionales que indican que del total de personas que han debido desplazarse por efectos del cambio climático, el 80% son mujeres (WEN, 2015). En nuestro país estas disparidades se expresan muy claramente cuando analizamos la gestión del agua en Chile.
De acuerdo a nuestra legislación, el agua se considera un “bien nacional de uso público”. A partir 1981, la reforma al Código de Aguas permitió privatizar los derechos de aprovechamiento del agua posibilitando su compra y venta creando un mercado del agua, el cual se basó en la idea de que “el acceso al agua es un bien económico” (Eduardo Baeza, 2018).
El Estado entregó gratuitamente a particulares, derechos de aprovechamiento de aguas a perpetuidad, por lo que sus propietarios pudieron arrendar, comprar o vender sus derechos, independiente de las necesidades del país, de las comunidades y de los equilibrios ambientales.

Los propietarios de los derechos para poder utilizar el agua de un mismo río o de un mismo canal, requieren organizarse en las denominadas organizaciones de usuarios de aguas (OUA). Estas son organizaciones privadas sin fines de lucro, encargadas de la administración, distribución y la resolución de conflictos. En estas organizaciones las decisiones se toman de acuerdo a la cantidad de derechos de aprovechamiento de aguas que posee cada usuario, adquiriendo mayor representatividad los que tienen más agua en desmedro de los que tienen menos.

Pero, quiénes son los propietarios actuales de los derechos de aprovechamiento de aguas?, ¿Quiénes integran las OUA? ¿Quiénes las dirigen? Los datos que se manejan hoy son estimativos. Si consideramos solo los derechos de agua cuyos propietarios son personas naturales y nos preguntamos cuántos de estos derechos están en manos de mujeres, las cifras obtenidas hasta hoy son muy claras: muy pocas. Simplemente las mujeres fueron marginadas de acceder a este bien nacional, que se suponía pertenecía a todos y todas.

Las cifras de la desigualdad

Poseer derechos de aprovechamiento de aguas presenta barreras invisibles para las mujeres. La antigua costumbre de registrar las propiedades a nombre del jefe de familia o a nombre del hijo mayor ha sido un obstáculo importante.
También los prejuicios históricos como son limitar a las mujeres al espacio doméstico, hacerlas depender de las decisiones del padre, marido o del hermano, o considerar que tener bienes económicos vuelve independiente y empodera a las mujeres.
A esto se suma la falta de educación, el poco acceso a la información y baja disponibilidad de recursos monetarios. Legalmente no existió ningún impedimento para que las mujeres fueran asignatarias de derechos de aprovechamiento de aguas, pero en la práctica los mecanismos de exclusión operaron calladamente generando un escenario desigual, que resulta hasta hoy, difícil de modificar. La distribución de los derechos de aguas en los ríos LLuta, Copiapó Hurtado y Las Toscas, refleja claramente esta desigualdad.
Las diferencias también se encuentran en las acciones o volúmenes de agua que están en manos de las mujeres. En las cifras se observan desequilibrios desproporcionados que pueden alcanzar concentraciones de hasta un 77% de acciones en manos de hombres y 23% en manos de mujeres, como es el caso del Río LLuta. En todos los casos las mujeres que acceden a la propiedad de los derechos de aprovechamiento de aguas, es bajo y las cantidades de derechos que poseen son aún más bajas, con excepción de Las Toscas.
Las mujeres están impedidas de participar en las OUA y asumir un cargo, si no están inscritas en el registro de comuneros, o que asistan en representación de un titular, quedando así marginadas de la toma de decisiones. Los directorios de las OUA, pueden adquirir gran incidencia en el espacio rural especialmente cuando escasea el agua o cuando los directorios están integrados por grandes empresas.

Aunque las mujeres pueden verse afectadas directamente por las decisiones que adopte el directorio, las posibilidades de asumir un cargo directivo, son muy limitadas. Los datos obtenidos nos demuestran que los porcentajes de mujeres que acceden a los directorios de sus OUA son aún más bajos que las acciones que poseen.

No solo los prejuicios limitan a las mujeres, sino también los obstáculos derivados de falta de información, pocos conocimientos específicos en temas de aguas, falta de redes de contacto, entre otros. Estas restricciones podrán superarse en parte si se avanzara en una Ley de Cuotas, tal como la que hoy se discute en el Cámara respecto de las sociedades anónimas.
Soraya Pavleón Castro, ex presidenta de la Junta de Vigilancia del Río Lluta, relata su experiencia: “La vida en el campo es drástica porque hay demasiadas cosas que hacer y las responsabilidades en la junta de vigilancia son a tiempo completo. Me tocó un tiempo difícil porque había una minera que quería instalarse al comienzo de la cuenca”.

“Generamos un movimiento regional que logró frenar la minera. Ese fue el resultado de nuestra gestión… pero para eso me lo tuve que leer todo, cada uno de los documentos punto por punto. Por eso le recomiendo a cualquier mujer que quiera asumir un cargo, que se lo lea todo”, aseguró Pavleón.

Medidas de equilibrio

Una iniciativa interesante, dentro de las acciones impulsadas por la Comisión Nacional de Riego, ha sido el programa de Capacitación Nacional a Usuarios del Agua, el cual ha enfatizado la necesidad de visibilizar el tema, desarrollar contenidos de género y efectuar discriminación positiva en los cursos de capacitación, lo que se ha traducido en un 44% de participación de mujeres en los cursos realizados. Avanzar hacia una igualdad de género en la gestión de los recursos hídricos resulta hoy ineludible para nuestro país.

Técnicas campesinas para enfrentar el cambio Climático

Agustín Infante Lira
Ingeniero Agrónomo,
Magister en Desarrollo Rural, doctor en Agroecología
Director regional del Centro de Educación y Tecnología (CET),
Yumbel, Región del Biobío.
Muchas familias campesinas han emigrado a la ciudad dado las malas condiciones sociales y del estado de sus recursos naturales. Hoy se suma los graves efectos del cambio climático. Sin embargo, también podemos encontrar a diversos grupos que han sido capaces de buscar, ingeniar y adaptar diversas estrategias socioeconómicas y agroecológicas para hacer frente a estas nuevas condiciones.
Estos “modos de hacer”, esta sabiduría heredada, generosa por su simpleza y eficiencia, son las que no solo deben ser fomentadas, sino que observadas con atención, ya que se trata de conocimiento materializado y puesto a prueba en complejos contextos ecológicos y socioeconómicos como es el que enfrenta hoy la familia campesina.
Con diversas comunidades rurales, de distintas regiones del país, compartimos experiencias campesinas que muchas veces son opacadas por otro tipo de tecnologías que requieren de mayores inversiones y dinámicas. Consideramos que lo relevante es fortalecer redes, sabiduría y prácticas para enfrentar decididamente el cambio climático.
Bienvenidas las grandes convenciones y acuerdos internacionales, más aún cuando se traducen en políticas, programas, planes y acciones concretas al alcance de quienes quieran incorporarlas para enfrentar los desafíos ambientales, rescatando la riqueza y belleza de prácticas centenarias.
 

 
Aquí algunas ideas y medidas
Intercambiar, rescatar y cuidar de semillas más rústicas y resistentes a condiciones adversas de su localidad. Están adaptadas a las condiciones locales de clima, suelo y agua.
Diversificar sus cultivos y frutales de manera de disminuir los riesgos por algún evento específico climático. De esta forma siempre podrán contar con cosecha y alimentos para su familia.
Adaptarse y utilizar cada vez con más frecuencia tecnologías de energías alternativas o más eficientes en el uso de la leña. Incorporan hornos de barro, secadores solares y paneles fotovoltaicos para sus bombas de agua, casas y cercos eléctricos.
Realizar un manejo adecuado del agua. Cosechar el aguas de las lluvias, construyen pozos profundos, almacenar y realizar una distribución eficientes del agua por medio de cintas y goteros de riego.
Tomar conciencia de la importancia de proteger y mejorar su suelo, aplicando menos abonos químicos y pesticidas y favoreciendo la utilización de abonos orgánicos de manera de asegurar un buen contenido de materia orgánica de su tierra. No realizar quemas de rastrojos y mantener una cubierta vegetal sobre el suelo.
Implementar infraestructura para protegerse de las inclemencias del clima como invernaderos, mallas antiheladas, sombreaderos y el uso de mulch sobre el suelo.
Fortalecer la producción para el autoconsumo familiar de manera de contar con alimentos siempre sin depender de condiciones climáticas, productivas y de mercado favorables para generar ingresos destinado a la compra de ellos. Disponer de cereales, huertos hortícolas, chacras, diversos frutales, animales menores, miel y hierbas medicinales.
Organizarse para optar a proyectos de agua potable rural, mejoramiento comunitario y trabajos asociativos.
 

 

Estoy Verde y Equilibra, Emprendimientos sustentables desde San Pedro de la Paz

Todo comenzó gracias a unos ramos que cursó Francisca Quevedo en la carrera de Historia y Geografía en la Universidad de Concepción, cursos que la hicieron reflexionar sobre el impacto de las personas en el paisaje y en la configuración de los territorios.
Luego empezó a investigar sobre cuáles eran las mejores formas de no contaminar en la vida cotidiana “y encontré un mundo lleno de posibilidades, donde cada acto es un tremendo aporte al cuidado del planeta. Sin embargo, el interés por la conservación de la flora y la fauna siempre estuvo presente gracias a mi familia, quienes me inculcaron el respeto por la naturaleza desde mi niñez”.
De esta manera, Francisca creó su primera gran acción: Estoy Verde, que comenzó como una página de educación ambiental en Instagram, donde comparte información sobre contaminación ambiental y consejos de cómo hacer la diferencia si quieres ayudar a cuidar nuestro entorno natural.
Luego, esta página educativa se transformó en una agrupación comunitaria, donde junto a Caterina Riquelme y voluntarios de la organización, realizaron recuperación de plazas, talleres, charlas, limpiezas de playas y soporte en algunos eventos masivos.
“Uno de los  grandes problemas que tenemos como organización es la necesidad de adquirir fondos para funcionar y poder hacer nuestra labor educativa, ya que al actuar en espacios públicos o privados, siempre es complejo el tema de la inyección de recursos. Muchas personas consideran que al querer colaborar al medio ambiente, debemos hacerlo gratis, sin embargo, para poder ayudar es importante contar con un respaldo financiero”, comentó.     
 
Reciclaje
En segundo lugar, y de forma paralela a la sensibilización ambiental con Estoy Verde, Francisca comenzó a reciclar en su casa. Rápidamente sus cercanos le pidieron ayuda para trasladar, clasificar y reciclar en sus hogares. Bajo esta necesidad, nace Equilibra, su emprendimiento de reciclaje a domicilio, que ahora abarca a empresas y eventos.
“Ha sido complejo el tema de coordinar horarios para los retiros, sin embargo, un gran logro fue ser seleccionada por la incubadora del Departamento de Fomento Productivo de la Municipalidad de San Pedro de la Paz, que me ha capacitado para mejorar Equilibra”.     
 
¿Qué falta para reciclar adecuadamente?
En Chile, los puntos de reciclaje son escasos y accesibles sólo para la población que vive en centros urbanos altamente poblados. “A corto plazo deberían aumentar para que las personas sean conscientes de su consumo y tender a disminuir sus residuos, si queremos un planeta habitable de aquí a cien años”.
Además –insistió- deben potenciarse los emprendimientos locales que trabajen con los materiales reciclados, para que no se envíe a las industrias de Santiago y del extranjero, y  así disminuir su huella ecológica.
 
¿Alguna experiencia local o internacional que merezca ser destacada?
En Concepción es destacable la labor de la Fundación El Árbol, como ejemplo para Estoy Verde; además, a nivel nacional existe la Asociación de Consumidores Circulares en Santiago, que educan acerca de las decisiones de compra y cómo afectan el planeta.   
Existen otros emprendimientos como IMEKO, quienes reciclan colillas de cigarro, además de grandes empresas como Triciclos, que son grandes referentes en el tema del reciclaje.  
 
¿Cuáles son tus sueños, tus metas, proyecciones profesionales y de emprendimiento?
Espero seguir trabajando en educación, para que nuestro diario vivir sea más sustentable. Creo que el foco deben ser los niños, porque pese a que no tienen internalizados muchos hábitos que contaminan, las decisiones de compra y de formas de vida, son inculcadas por sus padres, una generación que no está tan sensibilizada.
Creo que la organización comunitaria puede llegar a la actual generación, además de mi emprendimiento, mientras que desde el sistema escolar puedo hacer un enfoque dirigido a los niños y docentes.
“En la actualidad, los jóvenes tienen más conocimiento del problema de la contaminación ambiental por plásticos, por CO2 y por los hábitos de consumo que otras generaciones. Sin embargo, no siempre saben cómo resolver esas problemáticas en su vida diaria, entonces es clave que existan prácticas reales que se puedan aplicar en la cotidianeidad, que finalmente no dependen de la edad, sino que de la voluntad”.
 

Estructuras alternativas para cultivos

Javiera Carrión
Ingeniera agrónoma UC
Especialista de Casa El Manzano
Cabrero, Región del Biobío

Muchas personas que viven en la ciudad y en el campo nos manifiestan sus sueños de producir frutas, hierbas y hortalizas en sus patios o terrenos, y que además sean fáciles de mantener y que atraigan a la vida silvestre. Y la buena noticia es que sí es posible crear tus propios paisajes abundantes de alimentos sanos, fibras, energía, biodiversidad, medicina y felicidad donde estés.

La agroforestería es una técnica milenaria que tiene sus raíces en los orígenes de la agricultura (cultura de la tierra) y de la que aún podemos encontrar huellas en América Latina y en todo el mundo en paisajes templados, áridos y tropicales.

Los sistemas agroforestales son ecosistemas cultivados por humanos que funcionan como la naturaleza, como sistemas “sintrópicos” o sistemas que tienden hacia la acumulación de energía, orden, complejidad y la vida misma. Combinan cultivos agrícolas con sistemas forestales en ecosistemas productivos, diversos y saludables.

Como ahora se conocen los efectos de la agricultura industrial y que los impactos del cambio climático afectan a las comunidades de todo el mundo, ha habido un renovado interés en la agroforestería, que hoy emerge como una respuesta viable y replicable en todas partes.

Es la agroforestería una cultura de manejo de paisaje que nos ayuda a generar la resiliencia local y un buen vivir, adaptando nuestras comunidades al cambio climático, mientras que, al igual que los ecosistemas, absorben el CO2 de la atmósfera y lo devuelven a un suelo biológicamente fértil.

Hay muchos sinónimos para este arte, cultura y ciencia, como el jardín forestal, el bosque comestible y varias escuelas como la permacultura, la agroecología y la agricultura sintrópica, que han integrado y evolucionado las técnicas agroforestales en su disciplina.

Así también, existen diferentes técnicas y aplicaciones según las características específicas del lugar y las necesidades de las personas. Evolucionan en su contexto, en lugares y culturas únicas y es un patrón que se repite, que se convierte en un mosaico de paisaje totalmente único en cada lugar.

Es relevante considerar que la mayoría de las plantas que forman parte del bosque comestible son perennes, es decir viven por más de un año y son una mezcla de diferentes especies, es decir un policultivo. Animales, insectos, aves, hongos y microbios forman una red resiliente y un ecosistema productivo que puede ser aplicado a distintas escalas, en nuestro patio, balcón o espacios reducidos.

Nuestra invitación es a aplicar los principios ecológicos de los bosques comestibles, desde pequeños jardines urbanos hasta grandes proyectos agroforestales.

En la mayoría de los invernaderos, cultivos en patios y jardines, el espacio es fundamental al momento de tener una gran variedad de frutos, verduras y hortalizas.
Aquí presentamos algunas ideas que pueden ayudar a mejorar tu producción.para cultivos
 

Neumáticos
en desuso

Pueden transformarse en buenos maceteros sólo para plantas ornamentales por las sustancias que suelta el caucho y el metal.

Cajón de escala

Las plantas se ordenan de mayor a menor tamaño, habiendo un mejor aprovechamiento de la tierra y los nutrientes.


Arrimo de pared  con malla

Aquí se aprovecha el espacio vertical. Es necesario hacer una estructura que se forra con malla raschel (plástica) y se llena con tierra, donde arriba quedan las plantas más grandes y en las paredes las plantas y hortalizas más pequeñas.

Manga  horizontal

Esta versión es un tubo de pvc de 7” o 180 mm de diámetro. En el interior circula planza (manguera negra de riego) perforada entre la tierra, la que se adapta para conectar a la manguera de la red de agua.

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