Físicos descubren que mayor diversidad de las bacterias favorece su poder de aglomeración

Hallazgo podría ayudar a mejorar el combate contra la resistencia de estos microorganismos a los antibióticos, así como mejorar el trabajo con ellas como biofertilizantes. La investigación internacional, en la que participaron investigadores de la Universidad de Chile, fue publicada en la revista Soft Matter.

Los investigadores descubrieron que las aglomeraciones de bacterias se vuelven mayores debido -puramente- a la diversidad de estas y sus movimientos.

Para poder estudiar colectivos de bacterias, los físicos suelen tratarlas como si fueran idénticas entre sí, ya que ello simplifica los análisis. Pero, al igual que los humanos, estos microorganismos no sólo tienen distintos tamaños, características físicas y movimientos, cada bacteria también cambia de dirección a su propio ritmo, incluso si son de la misma especie.

¿Qué rol juega esa diversidad de movimientos? En esto consiste lo que acaba de descubrir una investigación internacional publicada en la revista Soft Matter, trabajo que reveló que dicha variedad influye drásticamente en el poder de aglomeración de las bacterias.

El trabajo, realizado por físicos del Núcleo Milenio Física de la Materia Activa de la Universidad de Chile, de la Universidade Federal do Pará (Brasil), de la Universidad de Göttingen (Alemania) y del King’s College London (Inglaterra), representa un hallazgo que podría ayudar a mejorar el combate contra las bacterias resistentes a los antibióticos -pues estas se protegen cuando están en grupos más grandes- así como el trabajo con ellas como biofertilizantes, donde las aglomeraciones obstaculizan su buen funcionamiento.

“Los resultados indican que las aglomeraciones de bacterias son hasta 60 por ciento más grandes cuando no todas las bacterias cambian de dirección con el mismo período, en comparación a si lo hicieran todas de igual forma. También hemos encontrado fórmulas sencillas que predicen cuáles son los tamaños promedios de las aglomeraciones de bacterias, para cualquier nivel y estructura de diversidad”, afirma Pablo de Castro, físico brasileño e investigador posdoctoral del Núcleo Milenio Física de la Materia Activa de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, quien es uno de los autores del estudio.

Cambio de dirección

Las bacterias “nadan” en busca de nutrientes. Lo hacen en una dirección fija, pero dependiendo de las señales químicas que encuentren en el camino (que revelen que hay nutrientes en otro lugar), pueden cambiar de dirección.

Por eso, y para saber si la diversidad de sus movimientos jugaba algún rol en sus patrones de aglomeración, los físicos desarrollaron y simularon computacionalmente un modelo teórico para estudiar bacterias con características de movimiento distintas entre sí nadando en un canal estrecho.

¿Qué encontraron? Primero, que las aglomeraciones de bacterias se vuelven mayores debido -puramente- a la diversidad de estas y sus movimientos. “En las regiones fuera de las aglomeraciones se quedan las bacterias que cambian rápidamente la dirección de sus movimientos, mientras que las que cambian de dirección de forma más pausada permanecen más tiempo localizadas en los bordes de las aglomeraciones, atrapando a otras bacterias en su interior, lo que genera colonias bacterianas más grande”, explica De Castro.

También hallaron que en los canales suficientemente anchos las bacterias pueden escapar de las aglomeraciones más rápidamente. De hecho, las bacterias no tienen que esperar que sus colegas del borde del grupo cambien de dirección para que les permitan pasar. “De esta forma, descubrimos que, para canales anchos, una colonia de bacterias iguales o con diversidad se comporta de igual manera, pero en un canal estrecho las colonias diversas forman aglomeraciones más grandes”, explica Rodrigo Soto, director del Núcleo Milenio y parte del estudio.

Aplicaciones

La importancia del hallazgo radica en que podría ayudar a intervenir en los mecanismos que permiten que las bacterias se vuelvan resistentes a los antibióticos, además de ayudar a mejorar el trabajo con biofertilizantes. “La mayoría de las bacterias del suelo tienen tamaños micrométricos y viven en poros del tamaño de 6 micrómetros o más pequeños. Muchas de ellas actúan como biofertilizantes llevando químicos a las raíces de las plantas. La eliminación de aglomeraciones en los poros puede aumentar significativamente la eficiencia de los biofertilizantes, pues de otra forma las aglomeraciones bloquean el avance de las bacterias.

Este trabajo muestra que colonias de bacterias menos diversas generan menos aglomeraciones y, por lo tanto, pueden ser más adecuadas para usarla como biofertilizantes”, dice el investigador postdoctoral del Núcleo Milenio. También podría ayudar a manejar los mecanismos que permiten a las bacterias ser más resistentes a los antibióticos, ya que, cuando se aglomeran, “solamente las bacterias en el borde del grupo (las que cambian de dirección menos seguido), tienen contacto más directo con la sustancia antimicrobiana (no así las que están dentro de la aglomeración). De esta forma se podrían diseñar antibióticos más eficientes que actúen sobre este tipo de bacterias”, explica Soto.

Comunicaciones Núcleo Milenio Física de la Materia Activa – DFI – FCFM
Universidad de Chile

Académico Usach participa en hallazgo de mecanismo para generar corrientes superficiales en líquidos

El académico del Departamento de Física, Dr. Leonardo Gordillo lidera el grupo de científicos que logró descubrir un nuevo mecanismo para generar corrientes en la superficie de líquidos. La investigación aparece en la última edición de la prestigiosa revista internacional Physical Review Letters.

Un mecanismo que permite generar flujos en la superficie de un líquido con el simple hecho de imponer un movimiento entre una pared o superficie cualquiera, parcialmente sumergida, y el líquido mismo, es lo que descubrió un grupo de investigadores de nuestro país. 

El académico del Departamento de Física de la Universidad de Santiago, Dr. Leonardo Gordillo Zavaleta, es uno de los autores del hallazgo reportado a la comunidad científica internacional a través de su publicación en la prestigiosa revista Physical Review Letters.  

Además del Dr. Gordillo, el equipo está compuesto por Héctor Alarcón, doctor en Ciencia mención Física graduado en la Usach, y actual investigador de la U. de O’Higgins y U. de Chile; Matías Herrera, licenciado en Física Aplicada Usach y cuya tesis de pregrado de Ingeniería Física abordará el tema; Nicolás Périnet, U. de Chile;  Dr. Nicolás Mujica, U. de Chile; y Dr. Pablo Gutiérrez, U. de O’Higgins. ¿Cómo lo descubrieron? “Para hacerlo, espolvoreamos partículas flotantes, como unas mini boyas, sobre un recipiente lleno de agua en el que generábamos ondas.

El movimiento de estas pequeñas partículas nos permite saber cómo se mueve el agua en la superficie”, explica el Dr. Gordillo en relación al método que aplicaron. El interés, agrega, era conocer la deriva acumulada, por lo que se utilizó un sistema de sincronización y una cámara de alta velocidad, además de un plano láser.

El movimiento de deriva que descubrimos genera unos patrones en el agua bellísimos y alucinantes que parecen erizos”, destaca el académico. De hecho, los patrones captados fueron tan llamativos que resultaron seleccionados como artículo destacado en la revista digital Physics Magazine de la American Physical Society, la que semanalmente escoge los mejores trabajos de entre sus 16 revistas que abarcan todas las áreas de la física, y cuyas ediciones contienen entre 50 y 100 artículos. 

Su importancia

“Si alguna vez has visto detenidamente lo que sucede con una boya en el mar cuando pasa una ola, te habrás dado cuenta que esta primera sube y avanza, y luego baja y retrocede, siguiendo un movimiento circular, que lleva a la boya casi a su misma posición. Y digo casi porque con cada ola, la boya avanza un poco, acumulando un movimiento que se conoce como deriva”, explica el doctor especialista en mecánica de fluidos.

Agregando que en este trabajo se descubrió un nuevo tipo de deriva. Para dar una idea de la importancia del hallazgo, el académico aclara que hasta ahora se conocen en el mundo dos tipos principales de derivas en líquidos: una es la descubierta por Sir George Gabriel Stokes, el gran padre de la física de fluidos, que se debe a fuerzas en el volumen de ondas que se propagan como las del mar. Y el otro tipo, sostiene, es el descrito por George Batchelor, autor del libro más famoso del área que se debe a fuerzas en el fondo y paredes que contienen el agua.  

“Lo que hemos descubierto nosotros se debe a fuerzas en las líneas de mojado. Un ejemplo de línea de contacto es, por ejemplo, la línea circular donde tu café, tu taza y el aire se intersectan. Nuestra deriva necesita que una onda agite las líneas de mojado como sucede en un canal o en una taza de café cuando la agitamos”, detalla.

¿Para qué sirve?

La deriva descubierta por los científicos, a diferencia de los otros tipos, es transversal a la onda, es decir, no viaja en la dirección en la que la onda se mueve, sino que crea más bien una corriente perpendicular o transversal. Además, no requiere una gran energía para generar este movimiento.

“Pensemos en lo poco eficiente que es la ola para acumular un movimiento en la boya. Nuestra deriva, por el contrario, es muy eficiente para moverlas”, indica el investigador.

Esto tendrá aplicaciones muy importantes, desde procesos de mezcla eficientes en superficies líquidas, hasta la separación de contaminantes superficiales para la limpieza sencilla de tanques industriales.

El siguiente paso en la investigación será medir con más detalle el campo de velocidades en la superficie del líquido y, de paso, entender los efectos tridimensionales del sistema. Con esto, además, el grupo buscará manipular objetos flotantes sin un contacto directo, usando las corrientes descubiertas a través de los bordes móviles. 

“También queremos hacer un dispositivo que sirva para mezclar fluidos en superficie, utilizando justamente el tipo de deriva que descubrimos. Creemos que eso será un prototipo que podría servir para diseñar algún tipo de mezclador industrial o algún sistema de limpieza de estanque”, concluye.

Autor: Carolina Reyes Salazar
Fotografía: Cedida

Físicos chilenos descubren mecanismo para generar corrientes superficiales en líquidos

El descubrimiento reunió a científicos de las Universidades de Chile, O’Higgins y Santiago de Chile y se desarrolló íntegramente en suelo nacional.  El hallazgo fue publicado en la última edición de la prestigiosa revista internacional Physical Review Letters.

“Hemos descubierto un nuevo mecanismo para generar corrientes en la superficie del agua o cualquier líquido” así lo afirma Nicolás Mujica, académico del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, quien es también Doctor en Física, de la Universidad Paris 6 (Francia).

“Esto generará aplicaciones muy importantes, desde procesos de mezcla eficientes en superficies líquidas, hasta la separación de contaminantes superficiales para la limpieza sencilla de tanques industriales”, explica el Dr. Pablo Gutiérrez, profesor del Instituto de Ciencias de la Ingeniería, de la Universidad de O’Higgins.

El trabajo tiene un gran mérito “encontramos un mecanismo hasta ahora desconocido de generación de corrientes debido a la presencia de paredes móviles y que lleva a la generación de remolinos muy particulares. Es un gran resultado, que se está reportando a la comunidad científica por primera vez”, explica Nicolas Périnet, Investigador asociado a Laboratorio de Materia Fuera del Equilibrio, DFI.

Dos experimentos para dar con un mecanismo

Para lograr sus resultados, el equipo internacional de investigadores utilizó un montaje de ondas de Faraday (ondas generadas por vibraciones del contenedor) y otro con un disco rotatorio, que fue fabricado con impresión 3D y corte láser en la Universidad de Santiago de Chile. 

Las medidas se realizaron con una cámara rápida Phantom, de las que se usan para registrar movimientos tan rápidos que son imperceptibles al ojo humano, añade Leonardo Gordillo, académico especializado en mecánica de fluidos del Departamento de Física de la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago de Chile.

“Hicimos dos experimentos: en el primero tomamos una cubeta llena de agua, que espolvoreamos con partículas para visualizar los movimientos en la superficie del líquido. Vibramos verticalmente la cubeta para generar una onda. Ésta gatilla las corrientes que descubrimos, algo evidenciado por cómo se organizaron las partículas que agregamos. El segundo experimento lo hicimos con un disco vertical que alterna su dirección de giro. Al sumergirlo en el agua hasta la mitad, ejercemos fuerzas sobre el fluido similares a las del primer experimento pero prescindiendo de la onda. Observamos exactamente el mismo tipo de corrientes, lo que nos permitió identificar el origen del fenómeno y asociarlo a la pared”, explica el Dr. Héctor Alarcón, investigador de la Universidad de O’Higgins y quien estuvo trabajando en este proyecto por tres años. Además, el equipo realizó simulaciones numéricas de alta complejidad.

El siguiente paso en la investigación será medir con más detalle las velocidades en la superficie del líquido con medidas tridimensionales del sistema. “Esto nos llevará a poner números a ciertas cantidades de interés. Hecho lo anterior, manipularemos objetos flotantes sin un contacto directo, usando las corrientes que hemos descubierto a través de los bordes móviles”, concluye Matías Herrera, Licenciado en Física Aplicada de la Universidad de Santiago de Chile y cuya tesis de Ingeniería Física abordará el tema.

En el trabajo participaron Héctor Alarcón, Universidad de O’Higgins y DFI, U. de Chile; Matías Herrera, Universidad de Santiago de Chile; Nicolas Périnet (Francés) y Nicolás Mujica del Departamento de Física FCFM de la Universidad de Chile; Pablo Gutiérrez, Universidad de O’Higgins y Leonardo Gordillo (Peruano) de la Universidad de Santiago de Chile.

Para ver el artículo original publicado por la revista Physical Review Letters bajo el título Faraday-waves contact-line shear gradient induces streaming and tracer self-organization: From vortical to hedgehog-like patterns (En español: Ondas de Faraday induce corrientes y auto-organización de partículas: desde patrones vorticales hasta patrones “erizados”) https://journals.aps.org/prl/abstract/10.1103/PhysRevLett.125.254505

Además, debido a la relevancia de la investigación, el trabajo también fue seleccionado por la revista Physics Magazine de la American Physical Society para una nota de divulgación que se puede revisar https://physics.aps.org/articles/v13/200.

David Azócar
PeriodistaDepartamento de Física 
FCFM U. De Chile

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