Cuentacuentos de IMO realiza exitosas funciones en el Mes de la Niñez

IMO

“Cuentos del Océano: La receta científica de Tony Tonina” es una iniciativa de divulgación científica, desarrollada por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) y financiada por el Concurso Nacional de Ciencia Pública.

La primera función se realizó el 9 de agosto en la Casa Pewén del Parque Cerro Caracol de Concepción. Dicha función estuvo dirigida a niños y niñas del Centro comunitario Agüita de la Perdiz y fue una actividad organizada en conjunto con Parque Cerro Caracol. 

La segunda función se realizó el 11 de agosto en el Centro Interactivo de Ciencias, Artes y Tecnologías (CiCAT) de Coronel y fue una presentación enmarcada en la celebración del Día de la Niñez de CiCAT. 

«Esta celebración estuvo repleta de actividades, desafíos y sorpresas para los niños y niñas», señala la Subdirectora de Vinculación del Instituto Milenio de Oceanografía, Bárbara Léniz. 

La tercera función se realizó el 21 de agosto en la Escuela San Francisco, en el sector Higueras de Talcahuano. Se trató de una invitación de la Fundación de Las Familias de los cerros de Talcahuano en el marco de la celebración del Mes de la Niñez.

Esta actividad forma parte de un apoyo permanente de la Fundación con la Escuela, donde se resaltan actividades relacionadas con la promoción del buen trato entre estudiantes, en ese contexto y, además coincidiendo con la celebración del Mes de la Niñez, se realizaron actividades dirigidas al primer ciclo de Enseñanza Prescolar y Básica», explica Bárbara Léniz, quien da vida a los títeres del Cuentacuentos de IMO. «Se realizaron actividades recreativas y educativas con el primer ciclo y la función de títeres para niños y niñas en edad prescolar», agregó.

¿Como surge este Cuentacuentos?

Se trata de una iniciativa de divulgación científica del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) financiada por el Concurso Nacional de Ciencia Pública para promover la distribución, acceso y uso gratuito de productos de divulgación 2023, del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y, que contempla en total 20 funciones de cuentacuentos con entretenidos títeres sobre los “Cuentos del Océano: La receta científica de Tony Tonina”.

El libro de los Cuentos del Océano es un texto original de ocho cuentos, redactado por la escritora Carolina Moena Rossi e ilustrado por el coordinador de actividades de Vinculación de IMO e ilustrador científico, Felipe Gamonal Aliste. El libro se inspira en la serie animada infantil para televisión “La Receta Científica de Tony Tonina”, desarrollada por el instituto en 2015 y disponible en www.tonytonina.cl. La saga está basada en las aventuras de Tony Tonina y sus infatigables compañeros de aventuras -Estelita, Lala, Micro y Don Gritardo- que trabajan en el restaurante Sabores Submarinos, ubicado bajo las aguas del Océano Pacífico.

En esta versión 2024, presentada como cuentacuentos, los personajes de Tony Tonina (delfín chileno) y Estelita (estrella de mar) cobran vida a través de títeres y también se estrena el personaje del malvado Monstruo de la Basura, que amenaza con contaminar el océano.

Hasta la fecha IMO ya ha realizado más de 25 funciones, cautivando a niñas y niños en diversas comunas de la región del Biobío, Ñuble y Metropolitana.

“En la función del cuentacuentos de 35 minutos relatamos uno de los cuentos del libro y la narración es acompañada por los títeres de los personajes, motivando la interacción y la participación directa entre la relatora, los títeres y el público”, explica la Subdirectora de Vinculación del Instituto Milenio de Oceanografía, explica Bárbara Léniz Genta. “La historia realiza un recorrido por distintos ecosistemas marinos con el objetivo de mostrar lo importante que es el océano para nosotros y para toda la vida en nuestro planeta, al mismo tiempo, que invitamos a tomar conciencia sobre la contaminación marina y el cuidado que debemos dar al océano”, agregó.

Los Cuentos del Océano, en versión PDF (https://bit.ly/3WcduvS) y como cuentacuentos en formato podcast en Spotify, están disponible de forma gratuita en: www.imo-chile.com/vinculacion. Más información o consultas sobre las funciones a barbara.leniz@imo-chile.cl.

Bioseguridad y seguridad alimentaria fueron temas relevados en VI Seminario Avícola de Veterinaria UdeC

Facultad De Ciencias Veterinarias

La jornada contó con la presencia de autoridades, académicos y productores avícolas de las regiones de Ñuble y Biobío, y abordó temas clave sobre la producción avícola campesina.

Autoridades públicas y académicas, así como también productores del SAT Avícola de San Carlos y productores de diversas localidades de Ñuble y Biobío, asistieron al VI Seminario que realizó la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción, actividad que se enmarca dentro de las actividades desarrolladas por los 70 años del Campus Chillán.

La jornada realizada recientemente tuvo como expositores a diversos expertos de Veterinaria UdeC y del Servio Agrícola Ganadero, SAG, destacando la presentación de la Dra. Makarena Rubilar Quezada, quien ahondó sobre la “Implementación de sistemas de cría y recría semi intensiva en la reproducción avícola de traspatio”. La Dra. Paula Aravena Bustos expuso sobre la “Convivencia de la fauna silvestre y la avicultura campesina”, el Dr. John Luarte Concha del SAG, prestó el tema sobre la “Bioseguridad en la producción avícola campesina”, y el Dr. Rodrigo Allende Vargas, se refirió a “Los suplementos de invierno en la avicultura campesina, ¿son necesarios?”.

En la oportunidad el  Seremi de Agricultura de Ñuble, Antonio Arriagada Vallejos entregó un saludo a los asistentes, quien destacó que, “este es un rubro que significa ingresos para las personas que se dedican a la producción de huevos y que tienen que ser compatible con la producción industrial, fundamentalmente ahora con las medidas que deben implementarse por el tema de la influenza aviar, ya que recordemos tuvimos un brote muy fuerte el año pasado a nivel país, por lo tanto, es importante que los productores actualicen sus conocimientos en materia avícola”.

Finalmente, el docente y Vicedecano de la Facultad de Ciencias Veterinarias,Dr. Mario Briones Luengo, agregó que, “junto al Sat Avícola de San Carlos, tomamos este compromiso de acercar la universidad a la agricultura familiar campesina  a partir del primer proyecto FIA, relacionado con la formación del núcleo genético de gallinas de huevos azules, eso fue lo que dio el punto pie inicial a esta actividad que se ha mantenido a través de los años, y que incluso durante la pandemia no se interrumpió dado el interés que despierta este tipo de iniciativas”, puntualizó el Dr. Briones.

La instancia fue el momento adecuado para comprometerse a trabajar en lo que será el seminario del 2025 cuando se desarrolle su séptima versión.

El juego y la vida social en la fauna silvestre: investigador Uchile estudia comportamientos complejos en aves y roedores

En el marco de la visita de la etóloga Jane Goodall a Chile y a la Universidad de Chile, donde reafirmó la capacidad de los animales para demostrar comportamientos complejos como el juego, la investigación del profesor Rodrigo Vásquez se destaca como un pilar en el estudio del comportamiento animal. Vásquez, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad y del Departamento de Ciencias Ecológicas de la Facultad de Ciencias, ha dedicado su carrera a desentrañar las complejidades de la vida salvaje, revelando cómo aves y otros animales muestran comportamientos y personalidades similares a las humanas.

La reciente afirmación de la etóloga Jane Goodall durante su visita al país sobre la capacidad de los peces para jugar fútbol, aunque polémica, pone en relieve un tema crucial en la ciencia del comportamiento animal: la inteligencia y las personalidades en especies no humanas. En Chile, el profesor Rodrigo Vásquez, académico del Departamento de Ciencias Ecológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, lidera investigaciones que amplían este entendimiento, enfocándose en aves y roedores que habitan en ecosistemas tan diversos como la Patagonia chilena y las zonas subantárticas.

El profesor Vásquez, quien realizó su doctorado en la Universidad de Oxford, ha contribuido ampliamente al campo del comportamiento animal a través de estudios detallados sobre la variabilidad conductual en aves como el rayadito (Aphrastura spinicauda). “Hemos descubierto que, al igual que los seres humanos, los animales tienen personalidades y muestran una amplia gama de comportamientos que varían entre individuos”, explica el investigador. Este tipo de investigaciones son fundamentales para entender cómo los animales se adaptan a su entorno, especialmente en contextos de cambios ambientales acelerados.

Uno de los estudios recientes más destacados del profesor Vásquez y su equipo se centra en cómo estas aves, típicas de los bosques subantárticos, demuestran comportamientos de riesgo y exploración en sus hábitats naturales. Según el profesor, “algunos individuos son más exploradores que otros, algunos son más cautelosos, lo que puede influir en su supervivencia y éxito reproductivo, especialmente en ambientes extremos como los que enfrentan en la región subantártica”.

Además, el académico que también integra el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) ha explorado el papel del juego en la vida de los animales, destacando cómo estas interacciones no solo contribuyen a la cohesión social, sino que también preparan a los individuos para enfrentar desafíos futuros. “El juego es una parte integral del desarrollo en muchas especies, y su estudio nos permite comprender mejor cómo los animales aprenden y adaptan sus comportamientos en contextos sociales y ecológicos complejos“, agrega.

Su trabajo en roedores, específicamente en el degú (Octodon degus), ha demostrado que estos animales exhiben comportamientos sociales complejos y una notable capacidad para recordar la ubicación de sus alimentos almacenados, lo que indica una memoria a largo plazo altamente desarrollada. “Hemos visto que los degús pueden almacenar semillas en diferentes lugares y recuperarlas más tarde con una precisión que supera a la de muchos otros animales”, explica Vásquez, destacando la importancia de estos hallazgos para comprender mejor la inteligencia y la adaptabilidad de los animales.

Vásquez también ha observado que en especies sociales, como los degús, los individuos jóvenes aprenden observando a los adultos y, en ocasiones, imitan a aquellos que parecen ser “populares” o dominantes dentro del grupo. “Este aprendizaje social es crucial, especialmente en situaciones de riesgo o en la búsqueda de alimentos”, añade. Este fenómeno, que puede parecer exclusivamente humano, demuestra que la vida animal es mucho más compleja y rica en matices de lo que se suele creer.

El investigador de la U. de Chile también ha observado que los juveniles participan en juegos que recuerdan a “jugar a pillarse”. Estos comportamientos lúdicos no solo son un signo de bienestar, sino que también desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de habilidades esenciales para la vida adulta, como la evasión de depredadores y la interacción social dentro del grupo.

Estos estudios, junto con colaboraciones internacionales con instituciones como la Universidad de Groningen en los Países Bajos, han permitido al equipo de Vásquez avanzar en el conocimiento de cómo las especies se comportan en sus entornos naturales y qué implicaciones tiene esto para su conservación. “Es esencial que continuemos investigando y educando sobre estos temas, especialmente en un país como Chile, que alberga una fauna única y biodiversa”, concluye.

En un mundo donde la comprensión del comportamiento animal es cada vez más crucial para la conservación y el manejo de ecosistemas, las investigaciones de Rodrigo Vásquez posicionan a la Universidad de Chile como un referente en la ecología del comportamiento, destacando la importancia de la empatía y el respeto hacia la vida salvaje.

Carolina Aliaga, Prensa Uchile. Fotografías: Facultad de Ciencias.

Descifrando la neuroplasticidad en la ELA: un avance pionero en NODO Lab

El Laboratorio de Neurología y Neurofisiología Traslacional, liderado por el Dr. José Manuel Matamala en Facultad de Medicina de la U. de Chile, se dedica a la investigación traslacional en enfermedades neuromusculares y neurodegenerativas, como la Esclerosis Lateral Amiotrófica. Este laboratorio busca identificar biomarcadores y desarrollar nuevos tratamientos, explorando la reserva neuroplástica en el cerebro de pacientes con ELA, un enfoque que podría revolucionar nuestra comprensión y tratamiento de esta devastadora enfermedad. Según el Dr. Matamala, “entender cómo se adapta el cerebro en estas condiciones es clave para diseñar intervenciones futuras que puedan ralentizar su progresión”.

NODO Lab tiene como objetivo hacer investigación clínica en donde el modelo es el paciente, enfocándose en ser un puente entre la ciencia básica y la clínica, según explica el doctor Matamala. “Especialmente en el estudio de los mecanismos fisiopatológicos, identificación de biomarcadores y, en mi caso, entender por qué ocurren las enfermedades neuromusculares, con especial énfasis en esclerosis lateral amiotrófica, ELA”. Para ello, cuenta con tres investigadores asociados –uno de ellos es el doctor Daniel Jiménez, quien estudia la función de un neurotrasmisor clave en etapas preclínicas de Alzheimer, además de los doctores José Luis Castillo e Ignacio Acosta-, así como con los estudiantes de doctorado Javier Moreno y Lucía del Valle, y de magíster, Pablo Bastías, además de personal técnico y administrativo, como son Leticia Pacheco, Macarena Smith y Paola Vergara.

El proyecto Fondecyt Regular 2020, denominado “Uncovering the neuroplastic reserve in amyotrophic lateral sclerosis”, en la base de este laboratorio, “tiene como objetivo comprender cómo está la reserva de neuroplasticidad en el cerebro de los pacientes con ELA, e identificar los mecanismos cerebrales de daño y de progresión de esta enfermedad”, explica el doctor Matamala, quien también es académico del Departamento de Ciencias Neurológicas Oriente.

Explorar reserva cortical de neuroplasticidad

Aunque existen diferentes teorías orientadas a identificar el punto de partida del daño neurológico en pacientes con ELA, el doctor Matamala señala que la mayor cantidad de evidencia científica respalda que es en el cerebro donde se iniciaría el problema degenerativo, afectándose en primer lugar la primera motoneurona, ubicada en la corteza motora primaria, y luego la segunda motoneurona, situada en el tronco cerebral y la médula espinal. “Esa es la razón por la cual estamos estudiando el cerebro, porque no sólo está afectado, sino que parece ser un elemento clave en cómo se manifiesta y progresa la enfermedad, determinado así su expresión clínica”.

“Queremos entender la plasticidad cerebral en pacientes con ELA; es decir, cómo se adapta el cerebro, qué tan moldeable está y cuál es la relación de esa reserva neuroplástica con los cambios de excitabilidad en la corteza y también con la manifestación clínica de la patología. Por ejemplo, dado que hay pacientes que tienen una velocidad de progresión más lenta, quizás es porque tienen más reserva neuroplástica, lo que lleva a que la enfermedad se generalice en un mayor plazo. En los males neurodegenerativos hay un juego entre el daño que se produce y los mecanismos de adaptación a esto, y eso es lo que define la expresión clínica. Si uno de los mecanismos de adaptación, como es la plasticidad cerebral, es muy fuerte, podría definir entonces una lenta velocidad de progresión de la enfermedad. Si entendemos eso, posteriormente también se podrían diseñar intervenciones en ese sentido, como potenciar la reserva neuroplástica con fármacos, con terapia génica o con formas de neuromodulación como podrían ser las técnicas estimulación magnética transcraneal repetitiva o rTMS”.

De esta forma, el objetivo de este proyecto es “explorar neurofisiológicamente la reserva cortical de neuroplasticidad en pacientes con ELA, utilizando la técnica TDCS o de estimulación transcraneal por corriente directa –que es una técnica de neuromodulación cerebral no invasiva e indolora que aplica una corriente galvánica a baja intensidad sobre el cuero cabelludo para estimular áreas específicas del cerebro- y verificando los cambios del sistema motor después de un periodo de modulación mediante estimulación magnética transcraneal (TMS). Así podremos evaluar qué tan plástico es el cerebro de estos pacientes, para lo cual tenemos una cohorte que estudiaremos de manera prospectiva y comparándola con sujetos sanos. Pareciera ser que el cerebro de los pacientes tiene mecanismos de adaptación y de respuesta a este protocolo de modulación que es muy distinto al de las personas sanas”.

Esta modulación con TDCS utiliza un montaje de alta definición (HD-TDCS) que ocupa cinco electrodos para una estimulación focal de la corteza cerebral, la cual en sujetos sanos genera una potenciación de largo plazo de la respuesta motora.  “En los pacientes con ELA esa potenciación se perdería, lo que tendría relación con una alteración a nivel de la plasticidad sináptica. En todo caso, esto no sucede en todos los afectados por esta enfermedad, y eso es lo que estamos explorando: cuáles son las características de los pacientes que pierden esta reserva neuroplástica”.

Para ello han reclutado casi 80 voluntarios, pero por razones técnicas y asociadas a la progresiva fragilidad de los enfermos, a la fecha han incluido en el estudio final 24 pacientes. Además, el protocolo implica comparar la reserva neuroplástica con las alteraciones estructurales y funcionales del cerebro de los pacientes con ELA mediante resonancia magnética al inicio y a los seis meses de seguimiento. “Al mismo tiempo, haremos evaluaciones neuropsicológicas para comprender cómo el estado cognitivo de estos pacientes puede afectar la reserva neuroplástica. Eso, porque en la actualidad se comprende que esta enfermedad no solo afecta áreas corticales motoras, sino también otras áreas cerebrales corticales y subcorticales; el mejor ejemplo es que un 15% de los pacientes con ELA tienen demencia frontotemporal, y un 40% de ellos tienen algún otro defecto cognitivo-conductual que afecta su funcionamiento en esta área”.

Posible nuevo biomarcador

Un objetivo secundario del proyecto, añade su investigador principal, “es validar en pacientes chilenos los estudios de excitabilidad cortical mediante TMS, y relacionar el estado de esta reserva neuroplástica con el funcionamiento de la corteza motora en estos pacientes, y eso lo evaluamos utilizando TMS de pulsos pareados, técnica que pudimos estandarizar gracias al proyecto Fondecyt Regular 2020 y a la formación de este laboratorio”.

Y es que, añade, “los pacientes con ELA tienen disminución de los periodos de inhibición intracortical, SICI, y aumento de la facilitación intracortical, IFC – SICF; en particular, esto ocurre en pacientes que no tienen signos clínicos de disfunción de motoneurona superior, y por lo tanto los resultados de esa estimulación magnética podrían ser un importante biomarcador diagnóstico para esos casos. Por eso, este proyecto, además de estudiar la neuroplasticidad en pacientes con ELA, ha permitido validar el uso de estos biomarcadores neurofisiológicos de degeneración de la motoneurona superior en pacientes chilenos, lo que no se había hecho a la fecha en población latinoamericana”.

La importancia de contar con un biomarcador precoz de la degeneración de la motoneurona superior es relevante en el contexto global del desarrollo de fármacos para ELA, “porque se han hecho más de 30 estudios clínicos en las últimas tres décadas y hasta la fecha no tenemos cura; esto se debe en parte al significativo retraso diagnóstico de la enfermedad el cual puede llegar a ser hasta 14 meses en promedio desde el inicio de los síntomas, perdiéndose la ventana de oportunidad de intervención terapéutica. En este contexto, contar con biomarcadores que permitan cuantificar la degeneración de la motoneurona superior, eventualmente podría favorecer el reclutamiento de pacientes en estadios tempranos de la enfermedad y acelerar el descubrimiento de nuevos tratamientos”.

Resultados preliminares

Según explica el doctor Matamala, a ocho meses de finalizar el proyecto, “hemos podido validar las técnicas de excitabilidad cortical como biomarcador de degeneración de motoneurona superior en una corte importante de pacientes. Pero, además, hemos podido participar de estudios multicéntricos; somos parte de un consorcio europeo que tiene como objetivo identificar biomarcadores neurofisiológicos en pacientes con ELA y estamos colaborando con investigadores en Inglaterra y Dinamarca, combinando datos de estudios de excitabilidad cortical por TMS y de cuantificación de unidades motoras (MUNE), así como la validación de otros biomarcadores de daño periférico en pacientes con esta patología”.

En base a resultados preliminares, acota, “nuestra impresión es que sí, la reserva neuroplástica está reducida en pacientes con ELA, pero todavía no tenemos claridad de cuál es la característica clínica que da cuenta de ese biomarcador, o características neurofisiológicas, y eso es algo en lo que estamos avanzando aún porque no hemos terminado de reclutar a los pacientes. Pensamos que el estado de la excitabilidad cortical –es decir, cómo están funcionando estos circuitos de inhibición y facilitación intracortical- de alguna manera condiciona la reserva neuroplástica. O sea, aquellos pacientes que son más hiperexcitables en el córtex también tendrían menos neuroplasticidad”.

Contribución pionera

En vistas a la continuidad de esta investigación, el doctor José Manuel Matamala explica que “los estudios de excitabilidad y de plasticidad cortical requieren que la corteza motora sea excitable; o sea que, al darle un pulso de estimulación magnética, se produzca una respuesta motora. Eso, además, demanda que haya músculo para poder registrar esa respuesta. Pero dado que ELA es una enfermedad de la primera y segunda motoneurona, ocurre con algunos pacientes que en etapas precoces pierden el músculo y, por lo tanto, no se puede registrar la respuesta motora a la estimulación magnética”.

Otro desafío que plantea en base a sus registros, es que “hasta un 25% de los pacientes presentan inexcitabilidad cortical: eso significa que, no se puede registrar un potencial evocado motor a pesar de realizar una estimulación máxima y tener un adecuado volumen muscular; esto es secundario a una significativa disfunción cerebral producida por la pérdida de neuronas a nivel cortical”.

Por eso, el nuevo proyecto Fondecyt Regular al que están postulando con su equipo, involucra desarrollar una técnica distinta para evaluar el funcionamiento cortical denominada TMS acoplada a electroencefalografía (TMS-EEG), “en donde vamos a evaluar el potencial evocado que se genera después del pulso magnético, ocupando electroencefalograma. Eso permitirá que no dependamos del efecto motor e, incluso, que no importe si el paciente es inexcitable”.

De esta forma, este estudio espera “solucionar el problema que tenemos con la técnica actual de TMS, que es la pérdida del efector y la inexcitabilidad cortical ocupando el registro EEG. Pero, además, estamos muy interesados en explorar áreas extra-motoras, y en ese sentido, el TMS-EEG permite estudiar cualquier parte del cerebro porque ya no depende del efector motor. Por eso queremos analizar el córtex prefrontal, específicamente el área dorsolateral, y evaluar cómo está la excitabilidad cortical allí, porque es un área cortical fundamental en el funcionamiento cognitivo y conductual, y determinar cómo esa alteración en el crtex prefrontal se asociaría al deterioro cognitivo-conductual que tienen los pacientes con ELA”.

Y es que actualmente se entiende que el deterioro cognitivo-conductual es una característica clínica frecuente de la enfermedad, existiendo un espectro entre la ELA y la demencia frontotemporal; “de hecho, en este continuo hay algunos pacientes con ELA que tienen función cognitiva y conductual normal. Otro grupo tiene algunos síntomas, pero no cumple criterios para demencia frontotemporal, y otro que cumple criterios para ambas enfermedades. Así, el estudio de la excitabilidad cortical en áreas extra-motoras, específicamente el córtex prefrontal, sería una contribución pionera, porque no existen estudios sobre esta materia en ninguna parte del mundo”.

Por último, finaliza el doctor Matamala, “estamos trabajando con un grupo de colegas, entre ellos los doctores Patricia Lillo, del Departamento de Neurología y Neurocirugía Sur, y Ricardo Hughes, del Hospital Clínico Universidad de Chile, en hacer el Registro Nacional de Enfermedades de Motoneurona, que es otro de los proyectos que lideramos con nuestro laboratorio y en el que ya estamos avanzando junto a especialistas de distintos centros públicos y privados. En Chile aún no comprendemos totalmente la epidemiologia de la enfermedad. A nivel mundial varios países tienen este tipo de registros; así, esperamos a futuro determinar dónde están nuestros pacientes y qué características clínicas tienen, para poder traer estudios de nuevas terapias y contribuir a curar esta fatal enfermedad”. 

Cecilia Valenzuela León, Facultad de Medicina.

En el Día Internacional del Puma: cuáles son los felinos salvajes que viven en Chile y que todos deberíamos conocer

En nuestro territorio se encuentra la mayor densidad de Pumas por km2 y también es hogar de los gatos Colocolo, Andino, Güiña y de Geoffroy. Si bien, algunos de ellos pueden parecer similares, lo cierto es que tienen hábitos muy distintos y habitan en geografías diversas del país.

El 30 de agosto se conmemora el Día Internacional del Puma, cuyo territorio se extiende por todo el continente americano, de Chile a Canadá. Sin embargo, con nuestro país, la relación es especial. Además de que su hábitat se extiende de Arica a Magallanes, en Torres del Paine se identificó a la población más densa que existe de esta especie: un estudio realizado por la ONG Panthera publicado el año pasado, determinó que el promedio en esta zona es de 5,1 individuos por 100 km2, mientras en el resto del mundo es 1,8.

Pero el puma no es el único felino salvaje que existe en nuestro país. Los otros son el gato Colocolo (Leopardus colocolo), el gato Andino (Leopardus jacobita), el puma (Puma concolor), gato Güiña (Leopardus guigna) y el gato de Geoffroy(Leopardus geoffroyi), sumando cinco en total. En los últimos años se ha postulado que dos subespecies del gato colocolo (Leopardus c.garleppi y Leopardus c.pajeros) debieran ser consideradas por separado, lo que aumentaría la cifra a siete, pero ese debate no ha sido resuelto por la comunidad científica. 

“Nuestra geografía tan diversa permite que diferentes especies de felinos silvestres encuentren en nuestra cordillera, bosques, desiertos y pampas, las condiciones perfectas para su desarrollo, con refugios y recursos que aseguran su bienestar”, explica Dominique Charlin, veterinaria y especialista en biodiversidad de Greenpeace Chile. Sin embargo, a pesar de los beneficios geográficos, el estado de conservación de estas especies está en alerta, en diferentes grados de preocupación y gravedad. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) el estado de conservación del Puma, Geoffroy y del gato Colocolo es “Casi Amenazado”, y el Guiña “Vulnerable”. El peor escenario se lo lleva el gato Andino, calificado en ‘Peligro de extinción’.

Charlin explica que las amenazas que enfrentan responden principalmente a la pérdida y fragmentación de sus hábitats naturales producto de las actividades minera, agrícola y forestal en el país, “que provoca diversos problemas, como que sus poblaciones queden interrumpidas -lo que dificulta su reproducción y supervivencia-, o que sus presas desaparezcan de los territorios”. Añade que también se pueden ver afectados por condiciones meteorológicas producto de la crisis climática -como los grandes incendios forestales– y por la caza por conflictos con la ganadería. “Los felinos tienen un rol ecosistémico importantísimo al regular las poblaciones de otras especies y debemos velar por su protección”, agrega. 

Y ejemplifica que, en el caso del Gato Andino, “se acaba de descubrir la existencia de una nueva población en la Cordillera de Los Andes, en la Región Metropolitana, pero su hábitat se encuentra amenazado por la ampliación del proyecto Los Bronces Integrado”, advierte.

Los 5 felinos silvestres de Chile

Acá un detalle de los felinos que se mantienen en condiciones naturales en nuestro país.

Crédito: Bernardo Segura

Puma: Es reconocido por su gran tamaño. Un macho adulto puede medir más de dos metros y pesar sobre 80 kilos, lo que lo posiciona como el cuarto felino más grande del mundo, detrás del tigre, el león y el jaguar. Es, además, el de más grande de nuestro país. Su pelaje es corto, denso y aunque se le asocia al amarillo, se pueden encontrar ejemplares en tonos grises y pardos. Es tremendamente adaptable a condiciones territoriales y climáticas, de ahí su capacidad para habitar diferentes ecosistemas en el continente, pero prefiere los lugares donde abundan sus presas: le gusta comer aves y otros mamíferos, como roedores y guanacos. Su comportamiento de caza es solitario y utiliza la técnica de la “emboscada”, es decir, aprovecha las condiciones de camuflaje de bosques, vegetación densa y roqueríos, para esconderse y atacar por sorpresa. 

Crédito: Bernardo Segura / AGA

Gato andino. Es el felino más amenazado de América, con una población estimada de 1.378 individuos adultos, según la IUCN, en los cuatro países donde habita: Argentina, Bolivia, Chile y Perú, de ahí que se considere ‘En Peligro de Extinción’. 

Tal como explica la Alianza Gato Andino, su pelaje es predominantemente de color gris cenizo con manchas café rojizas-amarillentas que se disponen en forma vertical a ambos lados del cuerpo dando la apariencia de franjas continuas. Se caracteriza por su nariz negra y su cola muy larga (representa entre el 66 y 75% del largo de cabeza y cuerpo), gruesa, cilíndrica, de aspecto felpudo y con 6 a 9 anillos anchos y de color café oscuro a negro. Popularmente denominado el ‘fantasma de los Andes’, sigue hábitos crepusculares y prefiere los terrenos rocosos y escarpados, especialmente las zonas áridas y escasamente vegetadas de los Andes. Recientemente, se dio a conocer la presencia de esta especie en el Santuario de la  Naturaleza Yerba Loca, ratificando su existencia en los Andes centrales: “lo que nos entrega nuevos datos sobre la especie y también responsabilidades de conservación”, reflexiona Charlin. 

 Foto de Franco Elgueta en Inaturalist.org

Gato Colocolo. Este félido puede medir entre 52 y 70 cm de longitud, mientras que su cola mide alrededor de 30 centímetros adicionales. Las principales diferencias con su primo andino, además de su tamaño ligeramente menor, radican en que la punta de su nariz es clara, generalmente rosada, y las líneas horizontales de sus patas delanteras son muy marcadas, mientras que las del gato andino son difusas. Es un animal solitario, de hábitos nocturnos, que pasa bastante tiempo desplazándose en las copas de los árboles. Esta especie presenta variedad en la coloración de su pelaje y en su parte genética, lo que abrió el debate respecto a si su calificación responde a una o tres especies. 

 Foto de Mauro Tammone en Wikipedia

Gato Güiña. Sólo es posible encontrar a este pequeño felino en Chile y Argentina. Es un cazador nocturno, de hábitos arborícolas; sus presas son pequeños roedores y marsupiales, aves, insectos e, incluso, pudúes y según su distribución, tiene preferencias por ciertos hábitats: los bosques esclerófilos de las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins, y en los caducifolios montanos de la Región del Maule. Se asocia también al bosque templado mixto al sur de los Andes y de la cordillera de la Costa, particularmente en el bosque valdiviano hasta los 2500 m.s.n.m. Prefiere áreas con cobertura arbustiva densa, distantes de los caminos, y en los parches de bosque nativo de gran extensión. Es el más pequeño de los felinos salvajes de América: de hecho, su longitud oscila entre los 37 y 51 cm, mientras que su peso es de 2 a 3 kg. 

Foto de Matthew Wells en Flickr

Gato de Geoffroy. Apenas más grande que un gato doméstico, el gato de Geoffroy habita numerosos ecosistemas sudamericanos, pasando por las estepas de los Andes australes, a las pampas y estepas patagónicas, por eso se tienen amplios registros de su presencia en países como Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia y Argentina. En nuestro país, su presencia es escasa ya que sólo habita en las regiones de Aysén y Magallanes, además de avistamientos en la Región de la Araucanía. Su principal característica son sus manchas negras en todo el cuerpo, junto al color de fondo de su pelaje: hacia el norte es más común un pardo amarillento, mientras que en el sur, su manto es grisáceo. Mide cerca de 60 cm de largo más 35 cm de cola, y su peso es habitualmente de entre 3 y 5 kg. Al igual que otros de sus primos, tiene hábitos crepusculares y nocturnos, y es un buen trepador que descansa en los árboles durante el día. Se alimenta principalmente de pequeños mamíferos (roedores y liebres) y aves, aunque también peces, anfibios y reptiles. 

Investigadores nacionales e internacionales celebraron los 35 años de estudios en el Parque Nacional Bosque Fray Jorge

-Simposio Internacional «Investigación de largo plazo para la conservación basada en evidencia» se desarrolló en La Serena.

El Parque Nacional Bosque Fray no sólo sorprende por ser un gran oasis de biodiversidad, en la región semiárida de Coquimbo. Esta Reserva de la Biósfera, donde habitan más de 440 especies de flora nativa y al menos 227 especies de fauna autóctona, es además un gran laboratorio natural que ha dado vida al estudio científico de largo plazo de mayor duración en toda Sudamérica.

Este año se cumplieron 35 años de investigaciones y monitoreo continuo en este ecosistema, y para conmemorar este importante hito, un grupo de científicas y científicos nacionales e internacionales, liderados por el Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, fueron protagonistas del Simposio Internacional «Investigación de largo plazo para la conservación basada en evidencia», actividad que se realizó del 7 el 9 de agosto en la Universidad de La Serena y el Parque Nacional Bosque Fray Jorge.

Expositores del Simposio

Las jornadas permitieron compartir numerosos conocimientos socioecológicos y líneas de trabajo desarrolladas en las parcelas experimentales de esta Reserva de la Biósfera, dirigidas fundamentalmente a comprender cómo los fenómenos climáticos -con períodos de lluvias y sequías- impactan en la biodiversidad, ya sea en plantas, pequeños mamíferos, aves, depredadores y artrópodos. Asimismo, la actividad consideró experiencias desarrolladas en otros sitios de estudio de largo plazo en Chile, como la Estación Biológica Senda Darwin, con el objetivo de fomentar políticas de conservación basadas en ciencia.

El simposio incluyó además el workshop: “Construyendo un Plan de Gestión para la Reserva de Biosfera Fray Jorge”, donde las comunidades locales participaron activamente en el desarrollo de estrategias para la conservación y el manejo sostenible de esta área protegida.  Además, se realizó un emotivo homenaje a Julio Gutiérrez y Juan Armesto, investigadores y fundadores del IEB que dejaron una importante huella, y cuyo legado busca ser preservado. Finalmente, la actividad culminó con un tercer día de terreno en el Parque Nacional Bosque Fray Jorge, donde las y los participantes pudieron conocer los estudios de largo plazo liderados por el IEB junto a la Red LTSER Chile y la Universidad de La Serena, realizando también una caminata por el bosque relicto de tipo valdiviano que tanto sorprende a los visitantes.

La jornada fue organizada por el Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB con el apoyo de la Red de Estudios de Largo Plazo, LTSER-Chile y la Universidad de La Serena. Todos los detalles del programa y expositores: 00 Programa simposio Fray Jorge – final.pdf – Google Drive

Relevancia del simposio y sitio de estudio

El presidente del IEB e investigador de la Universidad de La Serena, Francisco Squeo, entregó detalles sobre la relevancia de esta jornada internacional. “Es muy importante conocer los estudios que se han mantenido de forma ininterrumpida, con la participación de muchos investigadores, entre ellos, Julio Gutiérrez, Juan Armesto, y Peter Meserve, fundadores de esta iniciativa. En ese contexto, hay que destacar la importancia de este esfuerzo por sobre los proyectos de investigación de cuatro o cinco años. Las oscilaciones de los años Niño y Niña, y sus efectos sobre la biodiversidad, sólo son posibles de recabar con estudios de largo plazo y el monitoreo del comportamiento de los ecosistemas.

Francisco Squeo durante inauguración

Fray Jorge es un ejemplo de perseverancia de los científicos y de la CONAF, al permitir investigación dentro de un área protegida, cuya evidencia es de alta relevancia a nivel mundial, y también para las comunidades que viven alrededor del parque”, comentó. Squeo destacó además el valor de los estudios para la toma de decisiones, incorporado así la medición de componentes socioecológicos, a través del conocimiento que la comunidad aledaña tiene sobre la biodiversidad y cómo protegerla.

El científico Douglas Kelt, investigador de UC Davis, y quien dio inicio a las charlas del Simposio abordando los orígenes y desarrollo del trabajo en Fray Jorge, también valoró la importancia de este estudio pionero. “La evidencia y datos que hemos visto durante 35 años, muestra muchas variaciones año a año, algo que un estudio de corto plazo no podría decir mucho, para entender las dinámicas ecológicas. Todo lo que estamos aprendiendo en esta actividad y en los años de trabajo en el parque, es muy valorable para gestionar, manejar y conservar todo este ecosistema y su biodiversidad en el futuro”.

Por su parte, Alejandra Troncoso, investigadora del IEB y de la Universidad de La Serena, y encargada de la Red LTSER del Parque Fray Jorge, calificó de exitoso el simposio y la labor realizada durante más de 30 años en este ecosistema. “Este tipo de eventos tiene la virtud de juntar a personas que no solo vienen de la academia, sino también del sector público, de comunidades agrícolas, y la sociedad en general. Y son oportunidades que no se pueden desperdiciar porque los espacios de conversación, el diálogo sobre las amenazas, las necesidades y cómo mejorar nuestro quehacer, es fundamental. Por otro lado, es un gran honor y también una gran responsabilidad tener un estudio de largo plazo de tanta data, que contribuye tanto a la institucionalidad pública, como a ser un referente para jóvenes investigadores”.

Alejandra Troncoso

Paula Gatica, Coordinadora de la Red de Estudios Socioecológicos de Largo Plazo, y una de las organizadoras de la jornada también destacó la relevancia de tener un simposio con participación de diferentes sectores. “En esta actividad también tuvimos la oportunidad de reunir a otros sitios de la Red LTSER e investigadores de otros sitios, además de organismos públicos, empresas privadas, y a la comunidad local, pudiendo intercambiar conocimientos, experiencias e identificar las necesidades que existen. La importancia de reunir a los distintos actores, es que la investigación pueda llegar a ellos, que se puedan tomar decisiones a partir de lo que la ciencia está recolectando y analizando, y que se puedan obtener soluciones basadas en la naturaleza”.

Durante el comienzo del recorrido por el Parque Nacional Fray Jorge el equipo de CONAF junto a Carla Louit, jefa del departamento de las Áreas Silvestres Protegidas de la región de Coquimbo, recibieron al grupo afectuosamente en el lugar. La profesional se mostró muy satisfecha por el trabajo colaborativo que han desarrollado con academia en la reserva. “Estamos conmemorando los 35 años de una alianza muy estratégica que tenemos con la academia, en pos de la conservación de este tan bello parque y la conservación del patrimonio ambiental de la región de Coquimbo, para nosotros que estamos ad portas de presentar un nuevo plan de manejo para esta unidad. Finalmente, es una alianza muy estratégica la que estamos materializando porque todos los indicadores que tenemos asociados a los objetos de conservación van a estar principalmente monitoreados en colaboración con la academia así que es una muy buena jornada”, señaló.

Durante el recorrido por el Parque Fray Jorge, que sorprendió con el verde y los colores de diversas flores, el investigador Bryan Milstead -quien trabaja en este estudio desde el año 1991 y continúa aportando con el manejo de datos-, también entregó su reflexión sobre la actividad. “Encuentro que todo el simposio ha sido muy emocionante. Es lindo encontrarse con amigos, ver los recuerdos de Julio Gutiérrez y Juan Armesto, personas tan importantes que hemos perdido. Además, me encanta este parque, estando más seco o verde, y ver los brotes que salen ahora es especial. Todo este viaje ha sido excelente. También es emocionante ver la gente nueva que está llegando y ver cómo el proyecto seguirá en el futuro con nuevas personas”, comentó.

Oasis de biodiversidad

La Región de Coquimbo forma parte de una de las 34 áreas de mayor biodiversidad a nivel mundial (conocido como hot spot). Pese a ello, sólo el 0,37% de su superficie corresponde a áreas protegidas del Estado. A esto se suma que ha experimentado un fuerte desarrollo de industrias como la minera, agrícola e inmobiliaria.

En ese marco, el Parque Nacional Bosque Fray Jorge, fue declarado por la UNESCO en 1974 como Reserva de Biosfera, convirtiéndose en una ‘isla de biodiversidad’, porque está inmerso en una matriz de uso agrícola, de producción de energía, y también de minería. Al interior de este parque se han reportado 440 especies de flora nativa, de las cuales 266 son endémicas de Chile, es decir, solo existen en nuestro país. También posee al menos 227 especies de fauna, agrupándolos en más de 123 especies de aves, 74 de artrópodos, 23 de mamíferos, cinco de reptiles y dos de anfibios, aunque los científicos no descartan que quede mayor diversidad por descubrir.

Rodeada por el matorral semiárido este parque cuenta con 20 parcelas experimentales, que buscan entender los factores climáticos e interacciones entre especies que predominan en el matorral del parque, y cómo estos elementos y vínculos entre animales y plantas, impactan en la enorme diversidad de habitantes de este ecosistema único en el mundo.

Participantes

Desde la organización del simposio se agradeció la participación de las y los expositores internacionales, del IEB, CONAF y de todos los Centros de Investigación de Largo plazo presentes en la actividad: Douglas Kelt, Tyler Kartzinel, Seth Newsome, Angéline Bertin, Peter Meserve, Álvaro Gutiérrez, Felipe Méndez, Fernando Alfaro, Roberto Chávez, Jorge Pérez, Katerina Goubanova, Ricardo Segovia, Álvaro Salazar, Bryan Milstead, Andres Previtali, Carla Louit, Ricardo Diaz, Pablo Osses, Matías Troncoso, Guillermo Luna, Renzo Vargas y Yall Asenie.

¿Las bacterias resisten al microondas? Académico UdeC recomienda una limpieza frecuente

Loreto Aguilera 

Contrario a la creencia popular de que la radiación podía eliminar casi todos los microorganismos, un estudio español señaló que los microondas pueden albergar colonias de bacterias, varias peligrosas para el humano como la Salmonella o el Escherichia coli. 

Amplia difusión en portales web tuvo un estudio español realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Valencia y publicado en Frontiers in Microbiology, examinó una treintena de hornos microondas en laboratorios, cocinas de casa y de espacios compartidos como oficinas, donde encontraron una amplia cantidad de colonias resistentes a la radiación del aparato, dando una alerta a las personas de realizar una limpieza profunda al electrodoméstico, pese a la creencia de que se “autolimpia” cuando calienta y mata por completo a las bacterias.

Si bien es cierto que su radiación elimina ciertas bacterias, no son del tipo que pueda garantizar la completa erradicación de estos. «Lo que hacen las radiaciones de microondas es, en términos sencillos, hacer vibrar las partículas de agua y eso aumenta la temperatura. Pero la temperatura que alcanza un microondas nunca va a ser más de 100°C y el promedio más o menos son 70-75°C” explicó el académico de la Facultad de Ciencias Biológicas, Dr. Gerardo González Rocha, quien especificó que el microondas no es un instrumento para esterilizar.  

El uso del microondas, explica el docente, “elimina microorganismos, pero también existe la posibilidad que deje otros que resistan a esas condiciones e incluso microorganismos que produzcan esporas, esas esporas pueden sobrevivir». Por eso, recalcó que no son radiaciones que van a ser bactericidas o germicidas. Si el horno microondas utilizara radiaciones más potentes, serían muy peligrosas para nosotros. En cambio, están entre las ondas de radio y televisión y el infrarrojo. 

¿De dónde vienen las bacterias del microondas y cómo lo limpiamos? 

La mayor parte de estos microorganismos o bacterias que encontramos ahí están relacionadas con las personas que manipulamos el aparato. Además, están vinculadas a los tipos de alimentos que introduzcamos al horno. “Los alimentos que vienen, se cultivan o tienen contacto con, por ejemplo, agua que pueda estar contaminada. Esa es la microbiota que van a tener”, explicó González.  

Para el Doctor en Ciencias Biológicas lo ideal es que, después de usar el microondas, se limpie. Y sobre todo si hay derrame de alimentos. “Los alimentos que se derraman en el microondas son nutrientes para las bacterias.Si yo no limpio nunca el microondas, las bacterias van a tener ahí el ambiente óptimo para que puedan crecer, formar biopelículas incluso que son más difíciles de detectar”. El profesor recomienda el uso de alcohol, también de compuestos de amonio cuaternario, cloro o incluso agua jabonosa, lo más sencillo de encontrar en casa.  

El Dr. González recomendó realizar limpieza profunda al microondas o refrigerador, aunque no tenga malos olores, y poner especial atención a la manipulación de los alimentos. “Si yo voy a manipular el pollo, lo hago en forma separada del resto de alimentos. Lavo bien los utensilios, la tabla de la cocina. Donde puse el pollo, lavo antes de picar otras cosas”, explicó, recordando que es principal lavarse las manos antes de cualquier procedimiento para evitar cualquier transmisión indeseada. 

Para cerrar, sobre el estudio español, el académico identificó que “pusieron en el tapete algo que todos los que trabajamos en microbiología lo sabíamos y seguramente no se había socializado a la comunidad”.  

SAG y Veterinaria UdeC protocolizan firma de convenio de colaboración para erradicar brucelosis bovina en Ñuble

Con la asistencia del Director Nacional del SAG, José Guajardo Reyes, y el Director Regional de la misma entidad en Ñuble, Osvaldo Alcayaga Benavente, el Delegado Presidencial Regional, Rodrigo García Hurtado y el Decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción, Dr. Patricio Rojas Castañeda, se protocolizó la firma del convenio regional de colaboración entre instituciones para el muestreo de brucelosis y trazabilidad en las comunas de Trehuaco y Coelemu.

En la ocasión la máxima autoridad del SAG, manifestó que “Chile está a punto de alcanzar un hito importante en el cuidado de la salud animal, pudiendo convertirse en el cuarto país del mundo en erradicar la brucelosis bovina, una enfermedad que ha afectado a la ganadería y la salud pública durante casi 50 años. De las 16 regiones de Chile, solo unas pocas, como la Región Metropolitana, Ñuble, Biobío y Los Lagos, aún tienen casos de brucelosis, mientras que otras regiones han sido declaradas libres o provisionalmente libres de la enfermedad. Este logro destacará a Chile como un líder en sanidad animal en América Latina y reafirmará su compromiso con la salud pública. Este es un paso crucial para asegurar el bienestar de nuestra población y la calidad de nuestros productos ganaderos”.

Agregó que para alcanzar esta meta el Servicio ha implementado medidas estrictas como la cuarentena obligatoria de predios infectados, una vigilancia constante que incluyó la revisión de más de 1,3 millones de bovinos durante el 2022, y el saneamiento de predios infectados mediante la eliminación de animales contagiados y la desinfección de las instalaciones. Estas acciones se han enfocado especialmente en las regiones que aún no están completamente libres de la enfermedad.

Por su parte, el Decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias, Dr. Patricio Rojas Castañeda agregó que, “esta reunión es parte de la tradicional colaboración con el SAG, la que data desde su creación como carrera aquí en Chillán en 1972, más de 50 años, al igual que con las comunas de Trehuaco y Coelemu, en las que hemos participado a través de proyectos emblemáticos como el desarrollo de comunas de Indap Prodecop entre otros, por lo que este convenio para muestreo de brucelosis y trazabilidad representa la continuidad del trabajo  en conjunto, lo que se enmarca en uno de los ejes misionales de la Universidad que es la vinculación con el medio”.

En su intervención el Delegado Presidencial, Rodrigo García sostuvo que, “todos sabemos la importancia que tiene el sector silvoagropecuario para la economía regional, nadie discute que  es la principal actividad productiva y eso se ha logrado con un trabajo colaborativo, por lo que debemos continuar en esa senda”.

¿Qué es la brucelosis?

La brucelosis bovina es una enfermedad abortiva que afecta al ganado y es zoonótica, es decir que puede afectar a las personas, razón por la que se hace indispensable desarrollar este trabajo conjunto que apunta a su erradicación.

En este sentido, el docente y médico veterinario del Departamento de Ciencias Clínicas de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción, Dr. Ignacio Cabezas puso énfasis en la relevancia de este hito. “Nosotros lo que vamos a hacer, al igual que el año 2015 con el programa de trazabilidad, es apoyar en la vigilancia predial directa como parte del programa de erradicación de brucelosis en Coelemu y Trehuaco inicialmente”.

Este trabajo es de importancia debido a los peligros que reviste la brucelosis, como lo explicó el docente. “Como es una enfermedad zoonótica, debe controlarse en los animales en forma directa para evitar que a través de sus secreciones, que incluye la leche, contagie a los seres humanos. Una de las razones por las que se determinó que ésta no se puede consumir en forma directa y debe pasteurizarse es para evitar contagiarse con este tipo de enfermedades, que en el humano puede provocar la ‘fiebre de malta’ que es una fiebre recurrente, ondulante e intermitente en los humanos que deriva en problemas hepáticos, siendo muchas veces difícil de diagnosticar en salud pública”, puntualizó el Dr. Cabezas.

Académico USM lidera desarrollo que busca facilitar el diagnóstico de fallos en transformadores de alta potencia

Pionero sistema de monitorización multisensorial impulsado por el profesor Jorge Ardila, se proyecta para mejorar la confiabilidad del suministro eléctrico en Chile. 

Detectar fallos incipientes en transformadores de alta potencia antes de que se conviertan en problemas mayores, es uno de los principales objetivos del proyecto que se encuentra desarrollando el académico del Departamento de Eléctrica de la Universidad Técnica Federico Santa María, Jorge Ardila.

La investigación, denominada “Sistema de monitorización multisensorial para el diagnóstico integral de fallos internos y externos en transformadores de potencia”, se lleva a cabo gracias a la reciente adjudicación del Concurso IDeA I+D Tecnologías Avanzadas 2024 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y busca poder avanzar desde una tecnología de prototipo de laboratorio hacia un prototipo funcional que pueda ser probado en terreno. La innovación radica en la integración de dos tecnologías en un solo sistema, permitiendo un diagnóstico y caracterización completos de los fallos en un transformador.

Según comentó Ardila, quien además es director de Postgrado de la USM, “nuestro sistema radica en la fusión de dos tecnologías innovadoras: sistemas bioinspirados, como E-Noses y E-Tongues, junto con un sistema multisensorial basado en sensores ultrasonido y antenas bioinspiradas. Este enfoque permitirá un diagnóstico integral, proporcionando información precisa sobre las condiciones internas y externas del transformador”.

Prototipos y validación tecnológica 

El equipo de investigación, liderado por Jorge Ardila, está compuesto además por los profesores Rodrigo Rozas, del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Elizabeth Montero, del Departamento de Informática, quienes han avanzado en la creación de prototipos funcionales para el monitoreo detallado de fallas internas y externas en transformadores de potencia.

Actualmente, el desafío radica en llevar esta tecnología a un nivel de madurez tecnológica (TRL 6), lo que implica la integración de los prototipos en un sistema experto que pueda ser validado en colaboración con socios estratégicos, como la empresa RHONA S.A. 

“Estamos seguros de que esta innovación tendrá un impacto significativo en la confiabilidad del servicio eléctrico en Chile, beneficiando no sólo a los fabricantes de transformadores y a las empresas de energía, sino también a los consumidores finales, especialmente en zonas vulnerables afectadas por el cambio climático,” señaló Ardila, agregando que  “este enfoque integral es un paso altamente relevante hacia la creación de una infraestructura eléctrica más resiliente y amigable con el medioambiente”.  

La implementación de este sistema multisensorial podría contribuir de manera importante a mejorar la confiabilidad y eficiencia del suministro eléctrico en Chile, especialmente en un contexto donde los desafíos climáticos requieren soluciones más precisas y efectivas. 

Cabe señalar que, los transformadores de potencia, esenciales para la distribución eficiente de energía, enfrentan constantemente desafíos debido a la degradación de sus sistemas de aislamiento, compuestos principalmente de aceite y celulosa. Estos componentes, expuestos a mecanismos de degradación térmica, ambiental y mecánica, pueden fallar sin previo aviso, poniendo en riesgo la estabilidad del suministro eléctrico, por lo cual este sistema está diseñado para identificar tales fallas a través de la detección de gases y anomalías eléctricas, brindando una alerta temprana que podría prevenir cortes masivos de energía. 

Estudio evalúa el efecto del veneno paralizante de moluscos en el caracol Trumulco

La investigación analizó la influencia del Veneno Paralizante de Moluscos (VPM), sobre aspectos reproductivos y energéticos de un caracol de importancia comercial.

“Ingestión de toxina paralizante de moluscos en el gastrópodo carnívoro (Chorus giganteus): efectos en su composición elemental y características reproductivas”, es el nombre del artículo publicado por la Dra. Paola Andrade, como parte de su investigación postodoctoral  ANID, cuyo investigador patrocinante fue el Dr. Ángel Urzúa de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). El estudio fue publicado en la revista Marine Environmental Research.

El objetivo de la investigación fue identificar el efecto de estas toxinas marinas sobre aspectos bioenergéticos y reproductivos del caracol Trumulco, cuando se alimenta de presas contaminadas con VPM. Esta toxina paralizante es producida por el dinoflagelado Alexandrium catenella, responsable de generar lo que popularmente se conoce como marea roja. “Decidimos trabajar con el caracol Trumulco ya que es una especie de importancia económica y que se distribuye en gran parte de la costa de Chile. Además, conocer su respuesta desde el punto de vista fisiológico, es importante para poder tomar decisiones respecto del manejo del recurso, frente a la presencia de una marea roja, sobre todo en zonas que no presentan registros previos de estos eventos”, comentó la Dra. Andrade.

Otro aspecto interesante del estudio, es que se evaluó cómo la toxina es capaz de transferirse a través de la cadena trófica, mediante vectores. Esto quiere decir que el caracol no consume directamente la microalga y que la adquiere a través del consumo o ingestión de moluscos filtradores. “El caracol es carnívoro, por ende, se puede alimentar de choritos u otro bivalvo filtrador, previamente contaminados con la toxina”, explicó.

En este trabajo se midió el contenido energético de los caracoles, a partir del contenido de carbono (análisis elemental) y características reproductivas, como la fecundidad y eclosión de las larvas del caracol Trumulco.

Resultados

Los caracoles alimentados con una dieta toxica, compuesta por bivalvos contaminados con VPM, disminuyeron su contenido de energía y aumentaron su fecundidad, en comparación con los caracoles del grupo control, alimentados con presas no toxicas.

“La literatura en general, nos indica que hay un efecto negativo de la ingesta de microalgas toxicas en diversos moluscos, causando, entre otras cosas, una disminución en la fecundidad. Pero en este caso pasó lo contrario, en aquellos caracoles con bajos niveles de VPM aumentó la fecundidad, lo que podría ser analizado como una respuesta del caracol frente al estrés inducido por la toxina. Esto se relaciona también, con un mayor gasto energético debido a una redirección de sus reservas hacia la producción de huevos”, complementó.

Sin embargo, en aquellos acuarios donde se cuantificó la mayor cantidad de toxinas en los caracoles, no hubo reproducción. “Cuando la acumulación de toxinas fue demasiada alta, es probable que se haya producido una inhibición del proceso reproductivo, de forma similar a lo registrado en otros moluscos”, explicó.

En Chile, existen floraciones algales nocivas frecuentes, cuya distribución ha ido en aumento desde los primeros registros realizados en la zona sur-austral del país.  También, se debe considerar el cambio climático a nivel oceanográfico como un potencial factor para la aceleración de esta distribución. “Por eso es importante conocer de qué forma estas microalgas nocivas pueden tener un efecto en los recursos, sobre todo si tienen importancia ecológica y económica”, finalizó la Dra. Andrade. 

https://doi.org/10.1016/j.marenvres.2024.106366

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