Legado de Abate Molina fue expuesto en charla organizada por la Facultad de Ciencias UCSC

Con dos expositores, el evento digital se llevó a cabo a través de las redes sociales de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y además se conmemoraron  los 10 años de la reapertura de la Estación de Biología Marina ubicada en Lenga y que lleva por nombre el de Abate Molina.

Hace pocos días se conmemoró el natalicio de Abate Juan Ignacio Molina, quien fue un gran precursor de los conocimientos científicos en Chile y sus obras hacen referencia a parte de la historia civil y natural de nuestro país. Es por eso que la Facultad de Ciencias UCSC organizó un conversatorio para comentar y conocer parte de su legado, además de destacar su vocación por la  enseñanza.

En el encuentro participaron como expositores el profesor de la misma casa de estudios, Juan Cancino y Claudio Ramírez, del Instituto Ciencias Biológicas de la Universidad de Talca. Ambos, dieron a conocer algunos detalles de la figura de Abate Molina.

Para Juan Cancino, Abate Molina contribuyó notablemente en la historia chilena y es una figura digna de admirar. “Fue muy interesante este encuentro, ya que las dos ponencias apuntaban a difundir la figura de Abate Molina en las generaciones actuales. Tanto la UCSC y la UTAL rescatamos su legado. Hay numerosas especies típicas de Chile que llevan el nombre científico puesto por el Abate Molina, hay especies marinas y terrestres que fueron descritas por él y cuyo nombre científico sigue viegente. Para una Universidad y pensando en la importancia del mar en Chile, destacar su figura va más allá incluso de la taxonomía. Es un ejemplo a seguir en el cultivo de su vocación”, sostiene Juan Cancino.

Además, Claudio Ramírez contó su experiencia luego de desarrollar un libro dirigido al público infantil llamado “Conociendo la flora y fauna con Abate Molina”. A través de un proyecto Explora y con la Universidad de Talca, lograron lanzar este material, que además cuenta con un sitio web, con un audiolibro que se puede escuchar a través de Spotify y utilizando la tecnología de la realidad aumentada, lo que genera un valor agregado para llamar la atención tanto de niños, niñas, educadores y padres. De este modo, se vuelve a recordar el legado de Abate Molina y así, se apoya a la difusión de su obra.

“Abate Molina tenía las ganas de conocer más y también tenía una vocación de maestro, de profesor. Es interesante, no hay grandes estudios a fondo sobre él, por eso es importante destacar su legado. Es un modelo a seguir, hizo de la enseñanza su medio para ganarse la vida”, concluye el profesor Juan Cancino.

Cabe señalar que la ponencia está disponible a través de la página de Facebook de la Facultad de Ciencias UCSC como también en su canal de Youtube.

También puedes verla directamente aquí.

Nueva Charla INCAR abordará la Piscirickettsia salmonis

Este jueves 02 de julio, el Ciclo de Charlas INCAR, “La Hora Acuícola”, abordará en una nueva sesión virtual la Piscirickettsiosis, enfermedad que afecta la industria salmonera nacional.

En esta área, dos Investigadores Principales del Centro INCAR, el Dr. Ruben Avendaño-Herrera y el Dr. Jaime Figueroa-Valverde han desarrollado investigación de relevancia en torno a este patógeno, y que será la temática de la presentación “Piscirickettsiosis re-conociendo a un viejo enemigo en la acuicultura chilena”.

La presentación, que cerrará el ciclo “Genómica y Salud Animal”, aborda el contexto productivo de la industria salmonera nacional y los orígenes de Piscirickettsia salmonis, una bacteria con más de 30 años de permanencia en los sistemas de cultivo nacional. 

“En esta charla se abordarán los hallazgos más relevantes para buscar soluciones a la problemática de la Piscirickettsiosis desde la perspectiva del hospedero y su sistema inmune innato, así como también desde la perspectiva del patógeno a nivel del conocimiento adquirido del análisis de genomas completos y del patrimonio génico presente en el pan- y core-genoma”, explica el Dr. Jaime Figueroa, Investigador Principal de la línea “Salud Animal en Ambiente Marino” del Centro INCAR y Académico de la Universidad Austral de Chile.
“Este conocimiento ganado luego de tres décadas de estudios nacionales e internacionales establece varios enigmas que permanecen aún sin resolver. Por ejemplo, ¿como se explica la variabilidad en la susceptibilidad a antibióticos si casi el 100% del patrimonio de genes de la bacteria, es compartido por todas las cepas hasta ahora analizadas (core-genoma)? o del mismo modo, ¿cómo explicar las diferencias en virulencia sabiendo también que los genes implicados en virulencia son compartidos por todas las cepas por estar presentes en el core-genoma? Esperamos que esta información permita generar un amplio conocimiento sobre el estado del conocimiento en este importante patógeno de la industria acuícola chilena”, añade el Dr. Figueroa.

A partir del 9 de julio, el Ciclo de Charlas INCAR “La Hora Acuícola”, dará inicio al ciclo “Sustentabilidad Ambiental de la Acuicultura”, la que tendrá dos fechas. (Ver información más abajo)

Dr. Ruben Avendaño-Herrera

El Dr. Ruben Avendaño-Herrera es Ingeniero en Acuicultura y Licenciado en Ciencias del Mar de la Universidad de Antofagasta (1997) y posee un Doctorado en Biología en el programa de Microbiología y Parasitología de la Universidad de Santiago de Compostela (España) (2005) y un Post-Doctorado en la Universidad Andrés Bello (2010-2013). Entre 2006-2009 fue investigador de la empresa farmacéutica Veterquímica Ltda., y en 2010 se integra a la Universidad Andrés Bello (UNAB). 

Actualmente es Profesor Titular y director del Laboratorio de Patología de Organismos Acuáticos y Biotecnología Acuícola de la UNAB e Investigador Principal del Centro de Excelencia FONDAP INCAR. 

Algunos de sus principales temas de investigación son la patología en acuicultura; enfermedades de organismos acuáticos; herramientas biotecnológicas aplicadas a la acuicultura; estandarización de procedimientos para controlar y validar el uso apropiado de antibióticos y el desarrollo de vacunas contra patologías acuáticas. Autor de más de 120 artículos (principalmente revistas indexadas por WoS) y 07 capítulos de libros. 

Editor y responsable de la publicación de un libro sobre las enfermedades infecciosas del cultivo de salmónidos en Chile y en todo el mundo, ha participado en 29 proyectos, incluidos propuestas nacionales e internacionales, siendo el investigador principal y responsable de 17 de ellos. 

Ha supervisado 11 tesis doctorales y posdoctorales y miembro del comité de 25 tesis de pregrado. Es árbitro de más de 30 revistas internacionales y recientemente miembro del consejo editorial del Journal of Fish Disease. Ha sido parte de los Comité de Salud y Producción Animal de FONDECYT y llegó a ser presidente de la mesa y es actualmente Miembro del Comité de Pesca y Acuicultura de FONDEF. Miembro de distintos comités de evaluación para diferentes fondos/subvenciones de ANID, y el miembro del Grupo de Trabajo de Acuicultura de CLSI.

Dr. Jaime Figueroa-Valverde

El Dr. Jaime Figueroa V., Biólogo, Magister y con Doctorado en biología celular y molecular de la Universidad Austral de Chile (UACH). En este último, realizó tesis en la U. de Hamburgo con beca del DAAD. EN 1990 ingresó a la UACH como académico e investigador trabajando en el ámbito de la biología molecular en peces, primero en el ámbito de la endocrinología comparada y luego, a raíz de las investigaciones realizadas, derivó a investigar el sistema inmune en peces y por correlación se inició también el tema de patógenos de peces centrándose ya por más de 20 años en Piscirickettsia salmonis. Posee más de 90 publicaciones en revistas de primera línea y desde el inicio del trabajo en P. salmonis, ha generado importantes aportes al conocimiento de este patógeno.
En el laboratorio de biología molecular de peces se han desarrollado diversos proyectos de investigación FONDECYT, Innova CORFO, FIE, algunos de ellos en consorcio con otras universidades y grupos de investigación nacionales.
Miembro del INCAR desde su creación como investigador principal a cargo de las actividades de la línea de trabajo en la UACH en el ámbito de Salud Animal en Ambiente Marino. En este entorno se ha desarrollado investigación en diversos patógenos relevantes como P. salmonis, IPNv, ISA, tanto en salmónidos como en peces nativos en colaboración con diversas entidades nacionales e internacionales.
Además es miembro de 4 Sociedades científicas nacionales e internacionales. Profesor titular de la UACH, Evaluador de programas de postgrado de la CNA y evaluador de becas de postgrado CONICYT y evaluador de proyectos FIPA de Subpesca. En la formación de capital humano, ha dirigido cerca de 40 tesis de pregrado y 16 de Magister y Doctorado.

Programa Ciclo “Genómica Acuícola y Salud Animal”
Charlas vía zoom. Inscripciones en
https://incar.cl/es/charlas/

02 de Julio. 17:00 hrs.
– “Piscirickettsiosis, re-conociendo a un viejo enemigo en la acuicultura chilena” (Dr. Jaime Figueroa)

Programa Ciclo “Sustentabilidad Ambiental de la Acuicultura” 

09 de Julio. 17:00 hrs.

  • “La huella química de la acuicultura” (Dra. Camila Fernández)

16 de Julio. 17:00 hrs.

  • Paisaje, clima y acuicultura (Dr. Jorge León y Dra. Doris Soto)

Paulina Assmann: “Esta pandemia ha sido una gran oportunidad para mostrar las grandes capacidades científicas de la macrozona y Chile en general”

Han sido seis meses muy intensos para, Paulina Assmann, doctora en Astrofísica y actual seremi de Ciencia, dado que le correspondió “instalar” la cartera en cuatro regiones, desplegarse territorialmente, conversar y articular al mundo público, privado, comunidad, además de enfrentar una de las emergencias sanitarias más grandes de la historia, después de la II Guerra Mundial.

¿Cómo se ha desplegado el Ministerio de Ciencias en la macrozona centro sur que usted encabeza?

Hemos estado desplegados en el territorio, en constante trabajo con universidades y centros de investigación. También hemos articulado a los servicios de salud con las empresas tecnológicas para poder identificar cuántos equipos de protección personal se requieren y que son distribuidos por intendencias a los distintos hospitales, centros de salud y sectores rurales.

Estamos coordinando además centros de diagnóstico, para poner a disposición los laboratorios biomoleculares, que también ha sido una labor importante ya que la gestión va desde acceder a la acreditación, hasta la adquisición de los insumos y puesta en marcha de estos laboratorios clínicos.

Ademáss, a través de los Retos de Innovación solicitamos diseñar y fabricar elementos de protección personal, resultando un ganador de nuestra macrozona que está fabricando máscaras con tecnología antibacteriana, gracias a las propiedades del Cobre y Zinc.

También se han desarrollado en la macrozona proyectos muy innovadores, bajo la iniciativa denominada Un Respiro para Chile que busca proveer al país de ventiladores mecánicos de emergencia para hacer frente al COVID-19, donde entre 35 propuestas, se seleccionaron cinco que tienen la opción de ser certificadas correspondiendo uno de ellos a un dispositivo de la zona que es resultado del trabajo conjunto entre la Universidad de Concepción y ASMAR. 

De sortear las pruebas con éxito, será el primer ventilador hecho en Chile, que sin duda será de un alto nivel internacional, incluso mejor que el del Massachusetts Institute of Technology (MIT) debido a los altos estándares que debió cumplir para probar su funcionalidad y futuro escalamiento.

¿Qué otra iniciativa destaca por su innovación para estudiar y enfrentar el virus?

Estamos estudiando la alternativa de crear un observatorio epidemiológico a través de aguas servidas, iniciativa regional en el que convocamos a científicos de la región, que en el caso de Biobío, quienes atendieron el llamado fue el Laboratorio de Biotecnología de la Universidad de Concepción, en tanto, las sanitarias entregarán las muestras. El centro de análisis nos permitirá detectar el material genético del virus  y qué cepas o tipos existen en la zona, además de obtener información de la población asintomática.

¿Y a nivel de vacunas? ¿El anuncio que realizó la UdeC fue muy apresurado?

El tema de las vacunas es bastante delicado. Yo creo que la universidad anunció un antiviral, que está en etapa de estudios pre-clínicos, por lo tanto aún está en desarrollo.

Por otro lado, hay dos grupos que están trabajando en la vacuna. Un grupo de investigadores está en Valdivia y el otro en Santiago, proyectos que están actualmente en pruebas con animales, pero aún en estudio, quizás en un año mas tendremos noticias y resultados. Sin duda, esta pandemia ha sido una gran oportunidad para mostrar las grandes capacidades científicas de la macrozona y Chile en general.


Planes y programas

¿Cuáles fueron sus objetivos trazados al ser nombrada SEREMI de Ciencias Macrozona Centro Sur?

Cuando fui nombrada por el ministro Couve y la subsecretaria Torrealba, la primera gran tarea fue cómo nos instalamos como cartera en las regiones donde ibamos a trabajar, sobre todo en el aspecto terrirorial, ya que es de suma importancia conocer las distintas realidades que existen. 

Por otro lado, era fundamental insertarnos en cada gabinete regional, ya que es primera vez que la ciencia tenía un espacio dentro de las decisiones importantes para el país y las regiones.

En esta instalación encontramos distintos retos, porque somos una secretaría ministerial macrozonal, por lo tanto tuvimos que “dividirnos” entre O’Higgins, Maule, Biobío y Ñuble, donde comenzamos a escuchar las distintas realidades y necesidades de cada una de estas regiones.

En este sentido es clave conocer cada realidad universitaria, de los centros de investigación, de los colegios, la comunidad, el mundo privado y la sociedad civil, porque tenemos que generar políticas públicas donde la ciencia sea el denominador común.

¿Y este trabajo de qué forma se vio mermado por el estallido social que comenzó el 18 de octubre?

Y no solamente con el estallido social, sino que también por la pandemia del COVID-19, la agenda ha ido variando, de acuerdo a la realidad que estamos viviendo, sin dejar de trazar y ejecutar los planes y programas planteados por nuestro ministerio.

Es importante destacar que nuestra macrozona tiene una gran cantidad de universidades, centros de estudios y tecnológicos, situación que la convierte en el segundo polo más grande de conocimiento, después de la Región Metropolitana, entonces hay muchos desafíos y opciones que pueden dar solución a problemas productivos o sanitarios, situación que hemos visto claramente con la emergencia sanitaria por Coronavirus.

En esta contingencia los investigadores han tomado un gran protagonismo a la hora de ir buscando soluciones que nos hagan enfrentarla mejor. Es impresionante la gran voluntad que ha habido por parte de mundo científico y tecnológico para aportar con conocimiento de alta calidad en esta pandemia.

¿Teniendo en cuenta la orientación productiva de la macrozona, de qué forma la ciencia puede contribuir a mitigar el cambio climático o el déficit hídrico, por ejemplo?

Dentro de las conversaciones con los actores de las distintas regiones, hemos detectado ciertas falencias. Por ejemplo en la Región de O Higgins tenemos problemas hídricos, basicamente acceso al agua. 

En el rubro agrícola exportador, que abarca toda la macrozona, se ha estado trabajando, por ejemplo, para poder crear un observatorio del cambio climático, que el Ministerio de Ciencias tiene como uno de los ejes de desarrollo para el país.

Entonces es clave trabajar en conjunto y ver cómo articulamos todos estos conocimientos, aunar criterios y generar soluciones eficientes que vengan desde la investigación, desde la ciencia, desde las universidades. 

Y no sólo hablamos de cambio climático, también nos referimos al problema del agua y de los riesgos naturales, como los terremotos, ya que no debemos olvidar que somos un país sísmico.

Ciencia y políticas

¿Cuál es el aporte para el conocimiento del país la labor que hacen núcleos e institutos milenio de ciencias?

Tanto los núcleos como los institutos son de excelencia y en la Región del Biobío hay dos, el de oceanografía y de óptica avanzada. Estos centros que están desplegados por todo el país, nos generan la evidencia científica para ciertas problemáticas, por ejemplo del océano, para determinar qué pasa en el fondo marino en su amplia magnitud. Con esta valiosa información se toman grandes decisiones y se generan las políticas públicas en distintas áreas de alto interés para la nación.

¿Cómo han procurado establecer patrones de equidad en el ministerio, por ejemplo de género o de acceso al conocimiento en lugares más vulnerables o alejados?

Lo ideal es que podamos llegar con la tecnología a cada rincón del país, sobre todo hoy, ya que con la pandemia ha cambiado la forma de comunicarnos. Acá destacamos el trabajo de la Subsecretaría de Telecomunicaciones que está trabajando arduamente para llegar a todo Chile, gracias a la tecnología de la fibra óptica.

Además nuestro ministerio tiene tres grandes políticas. Y una de ellas está a punto de ser promulgada por el Presidente de la República, que es la Política Nacional de Ciencia y Tecnología, Conocimiento e Innovación.

Luego tenemos la Política de Inteligencia Artificial, donde se está generando un gran trabajo con la comunidad, para que sea parte activa de la creación de esta importante área del ministerio, que sentará las bases por ejemplo, para la creación de ciudades inteligentes.

Y la Política de Calidad y Género, que busca fortalecer el rol de la mujer como investigadoras, aspecto muy relevante para acortar ciertas brechas que aún tenemos. 

Sabemos que las mejores innovaciones que se desarrollan en un país, son por sus equipos multidisciplinarios donde hay hombres y mujeres, por lo tanto las miradas y soluciones son más y e inclusive mejores. En este sentido, el trabajo que está liderando la subsecretaria Carolina Torrealba, en la agenda de genero ha sido clave a la hora de tener una mirada inclusiva en la ciencia.

¿Cuál es el trabajo que se ha realizado en el ministerio para hacer conversar a la ciencia con la empresa, comunidad y Estado?

Hace más de 25 años con Conicyt, que hoy es la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), se comenzó con la creación de capital humano avanzado, donde llegamos al punto de entregar 200 becas de doctorados, 100 becas de Magíster, por lo tanto hemos conseguido a lo largo del tiempo, que haya capital humano avanzado en distintas áreas del conocimiento..

Por lo tanto, este gran esfuerzo que se ha hecho por años, nos permite decir que el ecosistema científico del país tiene la madurez suficiente para dar soluciones o que su ciencia sea traspasada a la sociedad.

Entonces por un lado tenemos una comunidad científica madura. Por otro lado tenemos un Estado y una institucionalidad que puede articular. Y tenemos a las empresas, que hace tiempo están innovando, pero falta la inserción de capital humano avanzado en dicha productividad.

En este caso una herramienta clave que existe, pero aún no es muy bien aprovechada, es la Ley de Incentivos Tributarios, ya que no muchos la conocen y son muy pocos los que la usan, siendo que se pueden hacer cosas de alto nivel con este incentivo I + D. Por eso es clave visibilizarla y fomentarla para poder crecer en distintos rubros.

Nuestro rol es que el capital humano avanzado que tenemos y que seguiremos formando, pueda articularse con las empresas de base tecnológica porque es el futuro. Así que tenemos un gran desafío que lograr en esa materia, y así diversificar nuestra matriz productiva, es decir, dejar de exportar comodities y si aportar con productos con valor agregado.

Construyendo la sostenibilidad en estructuras de madera: La forma de hacer las cosas que debemos considerar más temprano que tarde

Equipo de especialistas Centro de Innovación en Madera Universidad Católica de Chile (CIM UC)

Como sociedad, atravesamos importantes cambios en nuestra manera de concebir los procesos de los que estábamos acostumbrados. Hemos presenciado como muchas de las estructuras que conforman el sistema actual están cambiando o cayendo derechamente. Y no podemos dejar de mencionar que ante todo el problema social es un problema ambiental.

Si ponemos en la mira la conformación de las ciudades, podemos notar cómo favorece el efecto de calentamiento resultante al entorno construido, esto podría propiciar escenarios bastantes vulnerables al cambio climático pues incide en la calidad de vida de las personas ya que el desempeño térmico de sus viviendas, sobre todo en edificios, demandan cada vez mayor energía en enfriamiento. Este proceso afecta el consumo de energía, el bienestar de los habitantes en el espacio público, así como también impacta en la calidad del aire y el confort al interior de ellos.

En las principales ciudades de Chile, se han evidenciado “islas de calor”: el concreto, los techos, las paredes de los edificios y el asfalto de las calles son materiales que absorben una gran cantidad de calor que queda retenido y luego reemiten a la atmósfera; sin mencionar el calor generado por la misma actividad ciudadana: como el uso de automóviles, aparatos eléctricos y electrónicos, calefacción, aire acondicionado, etc. En estos espacios, se han registrado temperaturas que exceden en varios grados la temperatura comparable a otros sectores “más verdes” de la ciudad, especialmente en el verano, lo que se puede concluir que son las construcciones las principales causantes de las ‘islas de calor’.

Estas experiencias pueden constituir la base para avanzar de forma determina en el incremento del uso de sistemas menos contaminantes, más eficientes y con un énfasis en el uso de energías renovables en los edificios.

Ley

El año 2019 el Senado aprobó la Ley de Eficiencia Energética, con el fin de aumentar la seguridad energética, reducir emisiones contaminantes y contribuir con el desarrollo sostenible del país, donde la meta es reducir un 3% el consumo energético. Esto implica exigencias regulatorias que afectarán directamente al mundo de la construcción.

Para poder reducir el consumo, hay que plantear una nueva forma de diseñar y construir las edificaciones, debemos implementar tecnologías de climatización, tanto para invierno como para verano, lo que incluye nuevas formas de termo paneles, acondicionamiento de techos y muros perimetrales, e incluso nuevas barreras contra la humedad y el viento, integrando también nuevas formas de ahorro y generación de energía limpia, considerando también otros materiales de construcción.

Ante este telón de fondo, creemos que el atractivo de la madera como material de construcción no va a hacer sino, aumentar exponencialmente la necesidad de sostenibilidad en todos los procesos, ya que inevitablemente, será cada vez más esencial para nuestra civilización, por razones locales como globales.

La gran variedad de usos de la madera y su presencia constante en el desarrollo humano han hecho que las tecnologías disponibles para la manufactura avanzada en el procesamiento de madera, sean hoy, mucho más desarrolladas que las que existen para otros materiales de construcción, y al ser un material más ecológico, debido a su procedencia natural y a su baja manipulación, es posible otorgar soluciones de diseño de alta calidad reduciendo su impacto en todas las fases del Análisis de Ciclo de Vida.

Podemos ver como los edificios comerciales e industriales en el mundo están incorporando cada vez más madera en sus construcciones, lo que nos lleva a preguntarnos a nivel local ¿por qué no en viviendas en altura? La verdad es que la madera, junto con la resistencia necesaria para durar en aplicaciones de servicio pesado y asegurar la integridad de quienes viven en ella, tiene sus propias y únicas ventajas: la reducción del impacto ambiental.

Si consideramos que el 30% de las emisiones globales de CO2 y el 40% del consumo global de recursos se debe al sector de la construcción, comprendemos la inmensa importancia del uso de madera en sustitución de otros materiales de construcción.

Pero esta cualidad no basta para poder considerar que es un material sostenible. Para que así sea, tiene además que haberse producido en una explotación forestal sostenible.

Trabajo de silvicultura

El trabajo de la silvicultura toma gran protagonismo, ya que esta ciencia ayuda a los bosques a crecer por la vía de manejos forestales, comprendiendo y gestionando la forma más sostenible para proporcionar reducción de las emisiones en el proceso de fabricación y valorización energética de los productos y subproductos obtenidos, y asegurando la renovación constante del bosque.

Los criterios para establecer si una explotación forestal es o no sostenible fueron establecidos por la ONU a partir de la Conferencia sobre el Medio Ambiente de Río de Janeiro (1992), que fueron traducidos en directrices y desarrollo de programas:

“Si se gestionan bien, las concesiones forestales pueden tener múltiples beneficios socioeconómicos y ambientales y aumentar el valor de los bosques en pie para las generaciones presentes y futuras. Con todo, pueden mejorar las vidas de las comunidades rurales en algunas de las zonas más pobres y aisladas del mundo”, añadió Eva Muller, directora de la División de Política y Recursos Forestales de la FAO.

Las recomendaciones de la Organización incluyen cultivar y cosechar productos agroforestales y cultivos agrícolas junto con la recolección de madera y otros productos madereros, la reposición de árboles de valor comercial para evitar su extinción en el futuro y más inversión en silvicultura; El Manejo del Bosque Forestal será abordado en el “Seminario de Viviendas Sustentables 2020”, organizado por CIM UC, este 19 de marzo.

En el mundo

Las tendencias globales están fuertemente marcadas por la sostenibilidad como vector principal de crecimiento y la revolución tecnológica está cambiando también las reglas del juego: herramientas y metodologías como BIM, Realidad Virtual, y la modelación e impresión 3D, han comenzado a desdibujar la frontera entre el diseño y la construcción, y actualmente se entrelazan en un sólo gran proceso de concepción y desarrollo de los nuevos edificios: la industrialización.

La industrialización en base a madera es una de las tendencias de la construcción sostenible a nivel global, y su crecimiento se está dando tanto por la demanda del cliente final como por el avance de las políticas públicas. El principal apoyo viene de forma indirecta al profundizar con la normativa en el análisis de ciclo de vida de la edificación.

El avance hacia la industrialización está generando, como consecuencia, la integración vertical del sector, desarrollando nuevos modelos de negocio que ordenan a todos los actores en torno a un objetivo de productividad común. La industrialización traslada los esfuerzos hacia una mejor planificación de la obra, con esto se puede automatizar en planta la fabricación de componentes o módulos para llegar a obra a hacer el montaje de manera rápida. Asimismo, la industrialización en un entorno controlado permite mejorar la seguridad laboral, mejorar la empleabilidad femenina, permite automatizar, mejorar la precisión, disminuir los tiempos y los costos.

Para llevar a cabo un proceso de industrialización de la construcción, la madera es la que presenta la mejor evidencia de sostenibilidad: es renovable, reciclable, de bajo impacto energético, aislante, carbono negativa, liviana pero altamente resistente. Sus características mecánicas la hacen particularmente adecuada para la industrialización, dado que es más precisa y fácil de manipular y montar. Por eso es que, un proceso industrializado de construcción en madera traerá beneficios como menores residuos producto de la construcción, menor uso de energía, menores emisiones contaminantes, mayor calidad en el proceso de montaje, menor impacto en la comunidad aledaña, entre otros.

Hoy, nos encontramos en un emocionante momento de florecimiento y evolución de la madera. Nutrida y fortalecida por avances tecnológicos, nuevos sistemas de prefabricación, y una serie de procesos que aumentan su sostenibilidad, seguridad y eficiencia, la madera está comenzando a colonizar los skylines de las ciudades y a su vez, está reconectando nuestros espacios interiores con lo natural a través de su calidez, textura y belleza.

Arquitectura

El hecho imprescindible de mejorar los estándares arquitectónicos y de construcción para una adaptabilidad al Cambio Climático exige, sobre todo, ampliar las capacidades técnicas al interior de la industria, y aún más importante, avanzar en brechas como la certificación de calidad de madera, en el desarrollo de productos de ingeniería, y en la formación y capacitación adecuada de carpinteros, montajistas y profesionales, para lograr optimizar los procesos desde el principio de la cadena de producción, hasta los diseños y montaje de obra, e indudablemente, apoyándose en certificaciones que garanticen la correcta gestión de los recursos.

Por ello, es que el Centro UC de Innovación en Madera (CIM UC) ha impulsado nuevas iniciativas para extender el conocimiento de la madera en nuevos cursos de formación profesional, eventos y seminarios para profundizar estos contenidos, y compartir herramientas que propongan nuevas formas de pensar y a hacer en la construcción.

“Es importante que los profesionales y usuarios conozcan las posibilidades de emplear la madera para construir edificios de gran altura, como también conozcan cuáles son los aspectos claves a considerar y el desarrollo que el país está realizando”, menciona Pablo Guindos, Director Interino del Centro UC de Innovación en Madera, tras las publicaciones de sus tres libros “Fundamentos del Diseño y Construcción con Madera”, que presentan un íntegro referente sobre la construcción con madera.

Este y otros temas fueron expuestos en el Seminario de Vivienda Sustentable organizado por CIM UC, donde los invitados fueron parte de una completa jornada de discusión multidisciplinaria en torno a los desafíos de la vivienda en Chile y el mundo, desde la perspectiva de la sustentabilidad, la arquitectura, el financiamiento, la construcción, las políticas públicas, la perspectiva social y medioambiental.

Luego de estudiar a 152 cisnes de cuello negro del Humedal del Río Cruces se confirmó una dieta trófica en base a 6 plantas acuáticas.

A través del análisis de las fecas de los cisnes y con muestreos realizados entre el 2012 y 2017 se logró conocer la dieta trófica o alimenticia del cisne de cuello negro, cuyo alimento preferido es el Luchecillo

El Humedal del Río Cruces en Valdivia, consta de un eje central, al cual confluyen ocho ríos tributarios cubriendo un área total de aproximadamente 6000 hectáreas. Su origen se remonta al terremoto de 1960, el de mayor magnitud registrado de modo instrumental y sitio ideal para un gran número de especies vegetales y animales, entre ellas, el Cisne de cuello negro (Cygnus melancoryphus).

Los cisnes de cuello negro son aves acuáticas de hábitos herbívoros, que dedican más del 50% del tiempo a su alimentación, la que está primariamente basada en la abundancia de plantas acuáticas blandas o palatables y que habitan en zonas poco profundas del humedal, comentó el Dr. Eduardo Jaramillo, de la Universidad Austral de Chile (UACh), especialista en el estudio de los ecosistemas acuáticos y que forma parte de un equipo de cinco investigadores que publicaron en la destacada revista académica PLOS ONE, las relaciones entre la dieta trófica de los cisnes y la abundancia de las plantas o macrófitas acuáticas en el humedal.

Parte de los resultados de este estudio son del trabajo de tesis de Magister en Recursos Hídricos de la UACh, realizada por el Biólogo Marino Carlos Velasquez y dirigida por Jaramillo.

“Los análisis de laboratorio realizados por Carlos durante el desarrollo de su tesis, muestran que los cines de cuello negro consumen 6 especies de macróficas acuáticas que se diferencian por ser de hábitos sumergidos y flotantes. Solo tres de estas especies aparecieron en todas las muestras analizadas” explicó el especialista, dominando ampliamente el Luchecillo (Egeria densa), seguido del Huiro café (Patamogeton pusillus) y el Huiro verde (Patamogeton lucens), que tiene grandes hojas flotantes.

Estudio

A su vez, el estudio de las abundancias de macrófitas via imágenes satelitales liderado por uno de los coautores del paper (Fabio Labra), muestra que estas tres especies de macrófitas son las más comunes del humedal; es decir, los cisnes comen en relación a la cantidad de oferta alimentaria, agrega Jaramillo.

La presencia del Luchecillo en todas las muestras analizadas de fecas, demuestra el impacto que puede tener la disminución temporal de estas plantas que habitan hasta una profundidad aproximada de 2 metros.

“Estos resultados destacan la importancia de preservar los scetores de baja profundidad o fondos someros, ya que en la mayoría de los humedales, son el hábitat de macrófitas acuáticas que proporcionan la principal fuente de alimento para los cisnes y otras aves acuáticas herbívoras, como son las taguas”, explicó el académico de la UACh.

En la investigación se trabajó con cisnes adultos, los que fueron capturados desde una lancha con el apoyo de los guardaparques de CONAF, en la zona del humedal con mayor abundancia de cisnes. Los cisnes capturados se mantuvieron en la lancha hasta que defecaran en envoltorios plásticos, para así recoger las muestras de fecas. Posteriormente, las aves fueron liberadas en los mismos sectores donde fueron capturadas.

Los restos de macrófitas acuáticas presentes en las fecas se analizaron microscopicamente en el laboratorio, para así conocer la dieta trófica de los cisnes. La técnica de captura de las aves no daña a los animales, a la vez que la de análisis de las fecas permite realizar comparaciones con estudios llevados a cabo en otros paises donde esta ha sido utilizada.

El estudio destaca también porque permite reconocer que los cambios en la dieta trófica de las aves, son una aproximación válida para evaluar la eventual variabilidad en la distribución espacial y abundancia de las plantas acuáticas o macrófitas.

Cabe señalar que aparte del autor principal de este estudio (miembro del IFOP, Coquimbo), trabajaron en esta investigación académicos del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile, del Departamento de Ecología de la Facultad de Ciencias y Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y del Centro de Investigación e Innovación para el Cambio Climático de la Facultad de Ciencias de la Universidad Santo Tomás, de Santiago

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