Organizado por las especialidades de Periodoncia de ambas instituciones, abordará los avances presentados por las y los investigadores con foco en la innovación aplicada al área de Periodoncia, nuevas terapias, biomarcadores, actuales tendencias de tratamiento, entre otros aspectos.
18 investigadores e investigadoras nacionales y más de 150 asistentes confirmados, la mayoría especialistas en periodoncia y estudiantes de postítulo, provenientes de diversas partes del país, es lo que se prevé para la primera versión del PerioResearch Innovation Summit, un congreso único en su tipo organizado por las especialidades de Periodoncia de la Universidad de Concepción y Universidad de los Andes.
La iniciativa, explicó el Director del Congreso y académico de la Facultad de Odontología de la Universidad de Concepción, Dr. Daniel Betancur Castro, “se vio ampliamente respaldada por la adjudicación de un fondo otorgado por la Vicerrectoría para la organización de congresos. En esa línea, consideramos que es un reconocimiento a lo que propone esta actividad, al reunir dos Programas de Especialidad tan potentes como el nuestro y el de la Universidad de los Andes”.
En este contexto, añadió el investigador, “la temática del congreso orbitará en torno a los avances presentados por las y los investigadores con foco en la innovación aplicada al área de Periodoncia, nuevas terapias, biomarcadores, actuales tendencias de tratamiento, entre otros aspectos”.
Una de las novedades de este congreso es la incorporación de un bloque “Women in science” que busca poner en valor y divulgar el trabajo de reconocidas científicas en el área de la biología periodontal, además de un certamen de casos clínicos, presentación de trabajos en modalidad poster, mesas redondas e instancias de camaradería.
La próxima versión del Congreso a realizarse el 2025 en la ciudad de Santiago,“tendrá como anfitriona a la Universidad de los Andes, esperando hacer de esta instancia una tradición que vincule de manera permanente a ambas casas de estudio”, concluyó el Dr. Daniel Betancur.
El agar es una sustancia gelatinosa que se obtiene de las algas y que es parte de la cultura culinaria de Indonesia.
Hoy, además, es un elemento fundamental para el estudio del mundo microbiano gracias a Fanny Hesse, quien introdujo el uso de este material como medio de cultivo para el crecimiento de bacterias y hongos en el siglo XIX.
La historia olvidada de esta mujer, que trabajó en el laboratorio de Robert Koch en Alemania, es lo que rescatará un proyecto internacional en el que participará un equipo de la U. de Chile, una iniciativa que busca reunir fondos para la elaboración de una novela gráfica y que entregará múltiples recompensas a quienes participen.
“El postre que cambió el mundo” es el título tentativo de la novela gráfica que prepara un equipo de científicos y artistas de distintos países sobre la historia olvidada de Fanny Hesse, mujer que revolucionó el mundo de las ciencias biológicas en el siglo XIX con la introducción del agar o agar-agar, hasta entonces utilizado en Indonesia para la preparación de postres, como medio de cultivo para el crecimiento de bacterias y hongos. Hoy, este material gelificante es fundamental en la mayoría de los laboratorios, registra múltiples aplicaciones en la medicina y en la industria, y ha hecho posible que contemos con antibióticos y vacunas. En esta línea, el proyecto internacional busca relevar el aporte fundamental de esta mujer a la civilización, así como aspectos desconocidos de su historia, a través de archivos inéditos y el testimonio de uno de sus nietos.
La iniciativa es encabezada por el microbiólogo y divulgador científico indonesio Corrado Nai, quien junto a científicos y artistas de diversas partes del mundo tiene como meta publicar esta novela gráfica el 22 de junio de 2025, con motivo del aniversario N°175 del natalicio de Fanny Hesse. En ella participan, además, dos chilenos: Andrés Marcoleta, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, y André Barbet, licenciado en Artes Plásticas y estudiante de Sociología del mismo plantel, dupla que el año 2022, junto a un equipo de estudiantes, ganó la sección Americas del Concurso de Arte en Agar de la Sociedad Estadounidense de Microbiología (ASM), precisamente con un retrato de esta mujer que revolucionó la microbiología.
La participación en el concurso de la ASM, donde al año siguiente nuevamente fueron premiados, permitió visibilizar el trabajo desarrollado por el equipo de la U. de Chile a nivel internacional y ser invitados a este proyecto sobre Fanny Hesse. “La organización definió que ese año había que retratar a algún microbiólogo o microbióloga. Entonces tuvimos que ponernos a pensar en algún personaje importante en la historia de la microbiología. Ahí fue cuando nos hizo sentido retratar, para un concurso de arte en agar, justamente a la persona que introdujo el uso de este elemento en los laboratorios de microbiología. En ese momento, nunca nos imaginamos que el trabajo que habíamos hecho nos llevaría a ser invitados a participar de este proyecto, al que nos hemos sumado con entusiasmo, ahora con más gente del laboratorio”, relata André Barbet.
“Con André hemos participado desde las etapas iniciales del proyecto aportando ideas, dando retroalimentación a algunos primeros textos y arte conceptual, y ayudando en la difusión. Aportaremos, además, un cierto número de imágenes hechas con nuestra técnica de arte en agar inspiradas en la figura e historia de Fanny Hesse, las cuales junto a obras de otros bioartistas formarán parte de la novela”, señala Andrés Marcoleta sobre el trabajo que desarrollará el equipo de la U. de Chile en este proyecto, que también sumará a estudiantes interesados en esta materia. “Esto constituye un elemento muy novedoso y pertinente dada la relación de Fanny con esta forma de cultivar microorganismos, que permite su crecimiento y hacerlos visibles sin la necesidad de un microscopio”, agrega el académico.
¿Quién fue Fanny Hesse?
En la década de 1880, Fanny Angelina Hesse y su esposo Walther Hesse trabajaban en Berlín, Alemania, junto a un joven y aún desconocido médico y científico llamado Robert Koch, quien hoy es considerado uno de los padres de la microbiología. En este contexto fue que en 1881 Fanny Hesse introdujo el agar para reemplazar la gelatina que usaba su esposo en un estudio sobre la presencia de microbios en el aire, sustancia que la mujer -hasta entonces- utilizaba en su cocina para preparar jaleas de frutas y verduras. Esta innovación cambiaría para siempre las ciencias biológicas y contribuyó, entre otros aspectos, a que Robert Koch descubriera posteriormente a la bacteria causante de la tuberculosis: la Mycobacterium tuberculosis.
Andrés Marcoleta destaca que, hace más de 150, Fanny Hesse “inventó la manera más usada hoy en día en todo el mundo para poder cultivar y estudiar distintos tipos de microorganismos, desde aquellos que usamos para elaborar alimentos u otros productos de primera utilidad, hasta aquellos que nos causan enfermedades, por ejemplo, al hacer un urocultivo. Su idea fue notable: usar agar, un componente de un postre típico de Indonesia -que, según se cuenta, preparaba muy bien- ahora como gelificante de medio de cultivo microbiano. Esta innovación fue trascendental para la historia de la microbiología y el desarrollo de la medicina. En la actualidad, en cada hospital a diario se realizan decenas o cientos de cultivos microbianos en agar para distintas pruebas diagnósticas”.
En un reciente artículo publicado en la Smithsonian Magazine, Corrado Nai, quien lidera este proyecto para reivindicar a la figura de Fanny Hesse, explica que, pese a su importancia, pocos conocen la historia de esta mujer que revolucionó la historia de la microbiología. En él indica que gran parte de la información disponible sobre su vida proviene de solo dos fuentes: un artículo de 1939 sobre la introducción del agar en la bacteriología, y una breve biografía publicada en 1992 por el nieto de la pareja, Wolfgang Hesse. “Los artículos populares sobre Hesse tienden a retratarla principalmente como ama de casa, pero documentos recientemente resurgidos compartidos por los hijos de Wolfgang y detallados aquí por primera vez revelan su habilidad como ilustradora científica y académica por derecho propio”, señala en la publicación.
De esta forma, la novela gráfica, que tiene como objetivo ofrecer un relato amigable, entretenido y abierto a todo tipo de público, será elaborada a partir de los múltiples datos históricos y biográficos hasta ahora desconocidos que fueron obtenidos directamente de la familia de Fanny Hesse, los cuales han permitido conocer nueva información sobre sus numerosos logros y adentrarse en capítulos sabrosos de la historia de la microbiología. Es por ello que estos documentos y otros materiales generados en el desarrollo del proyecto serán depositados, finalmente, en el museo del Instituto Robert Koch de Berlín, donde serán parte de la colección permanente del recinto. Esta entidad, además, participa como patrocinadora de la iniciativa.
Una campaña con múltiples premios
Actualmente, el equipo detrás de este proyecto impulsa una campaña en la plataforma Kickstarterpara reunir los fondos que permitan hacer realidad esta novela gráfica. La meta es alcanzar $8.000 euros y ya están cerca de la mitad de esta cifra, que corresponde a un presupuesto de los recursos que se necesitarán para completar la investigación, elaborar las ilustraciones, y la escritura y edición de la obra, entre otros aspectos. Para motivar las donaciones, esta campaña contempla una serie de recompensas e interesantes premios a quienes participen en ella.
El equipo de la U. de Chile tendrá una importante responsabilidad en una de estas categorías de recompensas, comenta Andrés Marcoleta, ya que “nos comprometimos con aportar con un premio muy singular para quienes hagan una donación de un determinado monto en la campaña Kickstarter: hacer un retrato con microorganismos en agar de la persona que hizo la donación o quien esta persona determine. Increíblemente, uno de los premios que incluía esta regalía fue adjudicado a los pocos días de iniciar la campaña ¡con una donación de más de $1000 euros! Lamentablemente, aún nos falta reunir cerca de la mitad, y seguimos buscando apoyo”.
Quienes participen como patrocinadores del proyecto podrán obtener tres tipos de recompensas:
🧫 Información sobre el material histórico y el proceso de producción, incluidas las obras de arte originales (firmadas)
🧫 Vista avanzada de la historia y una versión digital de la novela gráfica una vez que esté disponible provisionalmente en junio de 2025 (cantidad limitada)
🧫 Recompensas premium, muy limitadas y de alto nivel, que incluyen tus propios retratos creados con “arte en agar” y la oportunidad de aparecer como un personaje ficticio en la novela gráfica.
Las recompensas se dividen en diez niveles, en función del monto aportado por cada participante, y son incrementales. Es decir, cada nivel recibirá las recompensas incluidas en el nivel anterior, además de ventajas exclusivas específicas del nivel.
Las donaciones para acceder a recompensas van desde los $5 euros, que corresponde a la categoría Pionero / Louis Pasteur, hasta los $8.000 euros que busca reunir la campaña, categoría “Agar, baby”. Para conocer en detalle las recompensas asociadas a cada categoría visita el siguiente link.
La Casa de Bello fue seguida por la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Santiago de Chile en la versión 2024 del ranking Research Leaders de Nature, medición basada en indicadores objetivos que evalúa a instituciones de todo el mundo en base a sus investigaciones publicadas en 145 revistas de alto impacto. Este 2024, además, la Universidad de Chile completó nueve años liderando la clasificación de la prestigiosa editorial científica y destacó como el tercer mejor plantel de Sudamérica, subiendo un puesto a nivel regional respecto a la versión 2023 de este ranking.
Chile ha destinado cerca del 0,36% del Producto Interno Bruto (PIB) a investigación y desarrollo los últimos años, y es uno de los países que menos recursos asigna a esta materia entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde el promedio de inversión es de 2,72%. Sin embargo, pese a que el país se sitúa bajo el 1% mínimo recomendado por organismos internacionales, ha logrado destacar como uno de los más productivos de Latinoamérica durante la última década. Así lo consigna una vez más el ranking Nature Research Leaders 2024, que posicionó a Chile como el segundo país de Latinoamérica en producción científica, solo superado por Brasil y por delante de otras potencias regionales como Argentina y México.
El positivo registro de Chile en este ranking es resultado directo del notable desempeño de sus universidades. En esta oportunidad, y por noveno año consecutivo, la Universidad de Chile se posicionó como la institución de educación superior N°1 del país y la tercera en Sudamérica, en base a sus investigaciones de alto impacto, con un alza de 0,5% en su rendimiento respecto a la medición previa y avanzando un puesto en la clasificación regional. A nivel nacional, en tanto, la U. de Chile fue seguida por la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Santiago de Chile, que alcanzaron el cuarto y duodécimo lugar, respectivamente. La Universidad Andrés Bello, en tanto, cerró el cuadro de los planteles chilenos ubicados entre los 20 mejores de la región, en la decimocuarta posición.
Nature Research Leaders 2024 (clasificación antes conocida como Annual Tables) ponderó el rendimiento en investigación de las instituciones más importantes de cada país, a través de sus publicaciones en 145 revistas científicas de alto impacto entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2023. La medición utiliza dos indicadores en su evaluación: “Count” y “Share”. El primero es un conteo simple en el que se asigna valor 1 a una institución o país si uno o más autores del artículo de investigación son de esa institución o país. “Share”, en tanto, es el indicador de referencia para la clasificación, el cual representa un recuento fraccionario asignado a una institución o país de acuerdo a la participación de uno o más autores en una publicación.
Christian González-Billault, vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, valoró la posición de liderazgo alcanzada a nivel regional, “ya que nuestra característica de universidad compleja implica que la investigación que se realiza al interior de nuestras unidades académicas tiene un impacto no solo local, sino global. El Nature Index de este año además nos posiciona como la de tercer mejor rendimiento en Sudamérica, mejorando nuestra posición relativa en la región. Esta ubicación reafirma nuestro compromiso por realizar investigación no solo de frontera, sino además con impacto y sentido de país”.
Destacó, además, la estrecha relación entre investigación y docencia, así como su trascendencia en la formación de profesionales y especialistas comprometidos con el país y los desafíos globales. “Nuestros académicos son investigadores activos, que realizan investigación guiada por curiosidad y por misión; que buscan expandir la frontera del conocimiento, pero también resolver problemas concretos que afectan a nuestro país y el mundo. Este compromiso de la Universidad con la investigación en su más amplio concepto permite, además, el enfoque inter y transdisciplinario de nuestra investigación, que es tan relevante para la solución en base a evidencia de múltiples problemas que por su nivel de complejidad no pueden ser resueltos desde una sola disciplina. Cuando como institución mostramos avance consistente en la evaluación externa de nuestra investigación estamos definiendo y manteniendo estándares de calidad y complejidad que sin duda pueden impactar transversalmente esta importante misión”.
Top ten nacional, regional y global
Aparte de las cuatro universidades chilenas que lograron posicionarse entre las 20 mejores instituciones de educación superior de Sudamérica, también destacaron la Universidad Adolfo Ibáñez en el puesto 21; la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en el 26; la Universidad de Antofagasta en el 27; la Universidad Técnica Federico Santa María en el 28 y la Universidad de Concepción en el 29. Cerró el ranking de las 10 mejores universidades chilenas en el ranking Research Leaders 2024 de Nature la Universidad San Sebastián en la posición 31.
A nivel regional, la Universidad de Chile solo fue superada por la Universidad de Sao Paulo y la Universidad Estatal de Campinas, planteles públicos de Brasil que alcanzaron el primer y segundo lugar, respectivamente. Detrás de estas tres instituciones, el cuadro de las 10 mejores universidades de Sudamérica lo completaron la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la Universidad Estadual Paulista, la Universidad Federal de Mina Gerais, la Universidad Federal de Santa Catarina y la Universidad Federal de Paraíba.
Universidades de China y Estados Unidos encabezaron la edición 2024 de este ranking a nivel global. La primera nuevamente fue la Universidad de Harvard, pero la sorpresa este año la dieron las universidades chinas, que coparon las posiciones de avanzada entre el segundo y noveno lugar de la clasificación. Detrás del plantel estadounidense, destacaron la Universidad de la Academia China de Ciencias y la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, en el segundo y tercer lugar, respectivamente. Luego vienen la Universidad de Pekín, Universidad de Nanjing, Universidad de Zhejiang, Universidad de Tsinghua, Universidad Sun Yat-sen y la Universidad Jiao Tong de Shanghai. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) cerró el top ten global en la décima ubicación.
El consumo de cannabis entre jóvenes universitarios afecta su desarrollo cerebral, aumentando riesgos de ansiedad y depresión. Docentes de la Facultad de Medicina y la Facultad de Ciencias Biológicas enfatizan en la prevención del consumo antes de los 20 años y entregar educación sobre los riesgos asociados.
En el contexto actual, el consumo de cannabis entre los jóvenes universitarios es un tema de interés público. La alta prevalencia que confirman mediciones como el II estudio de Prevalencia de Consumo de Drogas y Alcohol 2021 en educación superior, presentado recientemente por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), no es el único factor que genera preocupación, sino que desde la academia se hace un énfasis en los efectos significativos que puede tener en el desarrollo cognitivo y emocional.
La psiquiatra y docente del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dra. Carmen Gloria Betancur Moreno, destacó que el consumo de marihuana es un fenómeno multifacético que impacta de manera significativa en la salud mental y física de los jóvenes.
«El consumo de cannabis entre los jóvenes puede conllevar a un incremento en los trastornos de ansiedad y depresión,» afirma, al advertir que el uso temprano, prolongado y frecuente puede alterar la estructura y función del cerebro, afectando habilidades cognitivas cruciales como la memoria y la atención: «Los jóvenes están en una etapa crítica de desarrollo cerebral, y el consumo de cannabis puede interferir con este proceso, llevando a consecuencias a largo plazo en su capacidad para tomar decisiones y planificar”.
El bioquímico especializado en neurociencia y docente del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas UdeC, Dr. Fernando Sepúlveda Briceño, junto a la Dra. Carmen Gloria Betancur, integra el Programa Interdisciplinario de Drogas de la Universidad de Concepción, instancia a cargo del diseño de acciones de información y prevención del consumo de estupefacientes dentro de la comunidad universitaria.
Desde la investigación preclínica, el Dr. Fernando Sepúlveda comparte los efectos de las moléculas presentes en la planta de cannabis sativa en que se han estudiado en modelos animales. «Hemos estado investigando los efectos positivos y negativos de los componentes del cannabis, principalmente en modelos de ratones,» comentó. Su investigación revela que el principal componente psicoactivo del cannabis, el THC, tiene efectos bifásicos en el cerebro: a bajas dosis puede ser estimulante, pero a dosis más altas actúa como un depresor del sistema nervioso central.
«En términos generales, el consumo de cannabis altera funciones cognitivas como la atención, memorización y orientación espacial, tanto en el uso agudo como crónico» explicó.
El académico dijo que esto es especialmente grave para los estudiantes, cuya vida universitaria depende de un funcionamiento óptimo de estas capacidades.
«El uso problemático de cannabis está asociado con una inhibición prolongada de regiones cerebrales clave, como la corteza prefrontal, que es crucial para la toma de decisiones y la planificación», agregó. Esta inhibición puede comprometer el rendimiento académico y la capacidad de los estudiantes para enfrentar situaciones cotidianas de manera efectiva.
Uno de los puntos que el Dr. Fernando Sepúlveda considera de mayor peligro es la debilidad en torno a la percepción de riesgo del consumo de marihuana entre los jóvenes.
“Tener una baja percepción de riesgo hace que las personas crean que no hace nada, y es importante que los estudiantes sepan que la cannabis sativa no es una sustancia inocua a pesar de tener beneficios reconocidos médicamente. Puede jugarle una mala pasada a las personas, puede ser problemática, puede llevar a consumo problemático a una población menor, pero puede hacerlo. Es importante que la población tenga buena información”, sostuvo.
Desde una perspectiva terapéutica, la Dra. Carmen Gloria Betancur Betancur manifestó que es importante abordar el consumo problemático de cannabis mediante estrategias que incluyan la educación sobre riesgos, la prevención y el apoyo clínico especializado. Sin embargo hizo hincapié en que el consumo debe evitarse en la etapa temprana de la vida.
“La recomendación que tengo que dar a todos es que evitemos el consumo de sustancias psicoactivas antes de los 20 años. Que la gente no fume cigarro, no beba alcohol, que no fume cannabis, que no consuman benzodiazepinas, que no usen drogas los adolescentes, ni las embarazadas, ni personas que están vulnerables por alguna enfermedad físico o mental. La segunda recomendación es que si en la vida adulta ya van a consumir, evidentemente que estos consumos sean en tono regulado. De todos modos, por mi responsabilidad con mi profesión, la recomendación que yo tengo que darles es que no consuman ningún tipo de droga”, expresó.
El Programa Interdisciplinario de Drogas desarrolló en el primer semestre de 2024 el Programa de Parentalidad, bajo la coordinación de Dirección de Personal UdeC , la Dirección de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad de Concepción y Senda. Al respecto, el Dr. Fernando Sepúlveda resaltó la importancia de formar a trabajadores universitarios con hijos en edad de riesgo de consumo, con el objetivo de proporcionar herramientas efectivas para abordar este tema en el hogar.
“Con esto esperamos que padres y madres cuenten con información que sea sensata, real y que les permita conversar con su hijos y que estos escuchen de verdad y no los desacrediten. Es importante que los trabajadores y también los alumnos tengan información real que contextualice el uso y que les permita tomar mejores decisiones, que es lo fundamental en esa etapa”, finalizó.
“Los insectos son la proteína del futuro”, dice Valeria Villanueva, quien integra un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile que, a partir de un innovador estudio encabezado por la académica Carolina Valenzuela, propone a los insectos como una alternativa sustentable y nutritiva para la alimentación de los gatos. La investigación, que evaluó la disposición de los dueños de gatos en Chile para incorporar insectos en la dieta de sus mascotas, reveló que un 63,6% de los encuestados está dispuesto a probar alimentos basados en insectos, especialmente cuando se destacan sus beneficios ambientales y nutricionales.
¿Usted le daría a su gata o gato comida elaborada en base a insectos? Esto fue lo que se preguntó un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, duda que ha sido el epicentro de un innovador estudio que propone a los insectos como una alternativa sustentable para la alimentación de gatos. Liderado por la profesora Carolina Valenzuela, académica del Departamento de Fomento de la Producción Animal, junto a los investigadores Valeria Villanueva y Fabrizzio Valdés, el trabajo busca evaluar la disposición de los dueños de gatos para incorporar insectos en la dieta de sus mascotas.
Alimentos en base a grillos, moscas y gusanos son parte de lo que explora la investigación “Percepción de los dueños de gatos sobre el uso de insectos como ingredientes en la alimentación de gatos“, publicada recientemente en la prestigiosa revista científica Journal of Insects as Food and Feed, cuyos resultados prometen revolucionar el mercado de los alimentos para mascotas. En un mundo cada vez más consciente de la necesidad de soluciones alimentarias sostenibles, esta propuesta no solo responde a las necesidades nutricionales de los gatos, sino que también ofrece una alternativa ecológica y económica frente a los métodos tradicionales de producción de alimentos para mascotas.
La idea innovadora
Sobre cómo surgió esta innovadora idea,Valeria Villanueva y Fabrizzio Valdés, investigadores del Departamento de Fomento de la Producción Animal de la U. de Chile, señalan que “empezamos a estudiar los insectos como fuente de proteína y notamos que había muy pocos estudios enfocados en mascotas, especialmente en gatos”, explica Valdés. La falta de información previa y la necesidad de alternativas sustentables impulsaron al equipo a desarrollar esta investigación.
Así, entre junio y agosto de 2021, se encuestó a 1.684 dueños de gatos en nuestro país a través de un formulario en línea. Los participantes, en su mayoría mujeres universitarias con hábitos alimenticios omnívoros, proporcionaron datos valiosos sobre sus percepciones y disposiciones hacia el uso de alimentos basados en insectos para sus gatos. “Fue sorprendente ver que un 63,6% de los encuestados estaban dispuestos a alimentar a sus gatos con insectos“, destaca Villanueva.
Uno de los hallazgos más notables del estudio fue la preferencia por los snacks que contenían un 20% de harina de insecto, especialmente cuando se destacaban los beneficios ambientales de la producción de insectos. “Mostramos fotos de galletas con insectos y explicamos sus ventajas nutricionales y ambientales, lo que aumentó la disposición de los dueños a probar estos productos“, comenta Valdés.
La aceptación de los insectos como alimento varió según su presentación. Los snacks con harina de grillos fueron los más aceptados, mientras que la aceptación de insectos enteros fue significativamente menor. “Los insectos enteros generan rechazo, posiblemente por su apariencia y la falta de familiaridad”, explicó Valdés. En el estudio se utilizaron tres tipos de insectos: la mosca soldado negro (Hermetia illucens), el gusano de la harina (Tenebrio molitor) y el grillo doméstico(Acheta domesticus).
Beneficios ambientales y nutricionales
Los científicos destacan los beneficios ambientales y nutricionales de los insectos. “Los insectos requieren menos recursos para producir la misma cantidad de proteína que otros animales. Además, tienen un alto contenido de proteínas y ácidos grasos esenciales”, asegura Villanueva. De esta forma, la producción de insectos puede contribuir significativamente a la economía circular y a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
El equipo de investigación planea continuar explorando este campo con estudios adicionales, incluyendo encuestas similares para dueños de perros. “Creemos firmemente que los insectos son la proteína del futuro y que, con la adecuada divulgación y educación, más personas estarán abiertas a esta idea. Esperamos que esta investigación inspire a los dueños de mascotas a considerar opciones alimenticias más sostenibles y beneficiosas para el medio ambiente”, concluye Valeria Villanueva.
La investigación, realizada también por el decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, José Manuel Yáñez, y el investigador Salomón Zavala abre un nuevo horizonte en la alimentación de mascotas, proponiendo soluciones innovadoras y sostenibles. La aceptación inicial de los dueños de gatos en nuestro país es prometedora y sugiere que, con la adecuada divulgación y educación sobre los beneficios de los insectos, esta tendencia podría ganar popularidad en el mercado de alimentos para mascotas.
Carolina Aliaga Prensa Uchile Fotografías: Prensa Uchile y FAVET
Tras años de trabajo para preservar al toromiro (Sophora toromiro), especie en extinción en Isla de Pascua, una nueva partida de pequeñas plantas viajó desde la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, Campus Chillán, rumbo a Rapa Nui, a un vivero de Conaf, donde comenzó su proceso de adaptación, previo a su hogar definitivo.
Un equipo de académicos e investigadores de la Facultad de Agronomía UdeC, liderados por la Dra. Macarena Gerding González, en conjunto con personal de Conaf Rapa Nui y el Dr. Jaime Espejo, consultor de CMPC, llevaron a cabo una investigación sobre “Microorganismos simbióticos para la inoculación y restablecimiento de la especie extinta en Rapa Nui: Sophora toromiro”, con el que se iniciaron las tareas para la preservación y reintroducción del toromiro. “Nosotros como Universidad de Concepción, participamos en particular en lo que ha sido la selección de microorganismos para acompañar a esta especie en su restablecimiento en suelos que están muy empobrecidos y degradados y en eso llevamos más de seis años”.
En este tiempo, según lo explicado por la experta, se seleccionaron bacterias, fijadoras de nitrógeno y gracias al proyecto financiado por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VRID), de la Universidad de Concepción, en estos dos últimos años, pudieron comenzar a seleccionar hongos micorrícicos y bacterias rizoféricas que aportarán otro tipo de nutrientes como fósforo y potasio y hormonas y enzimas que promovieran el crecimiento de las raíces y la tolerancia de las plantas al estrés hídrico. Esta última etapa contó la participación de los académicos Arturo Calderón y Leandro Paulino, los investigadores Pía Oyarzúa, Mauricio Sanz, Tamara Quezada, y estudiantes de pre y postgrado de la Facultad de Agronomía UdeC.
El trabajo desarrollado a través de los seis años implicó diversas tareas que detalló la Dra. Gerding. “Seleccionamos microorganismos durante dos a tres años y ahora ya estamos reestableciendo las plantas inoculadas. Nosotros las reprodujimos acá en los laboratorios de Agronomía UdeC, con las semillas descendientes del árbol que está en el jardín botánico de Viña del Mar, las que fueron inoculadas en un sustrato inerte e inoculadas con su consorcio microbiano específico para luego enviarlas a Rapa Nui”, previa revisión y certificación por parte del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, de Ñuble.
Al respecto, el Director Regional del SAG de Ñuble, Osvaldo Alcayaga, destacó que “en primer lugar, estamos orgullosos como institución de ser parte de este proceso, que es una de las funciones del SAG, que es certificar los envíos de productos, en este caso, agrícolas, a Isla de Pascua, con la finalidad de proteger a la isla de plagas y enfermedades que pudiesen estar en el continente y que no tienen presencia allá. Hoy estamos verificando que el sustrato y que las plantas cumplan la normativa vigente”.
TRABAJO EN LA ISLA
El trabajo para preservar esta especie comenzó en 1953 cuando Efraín Volosky colectó semillas que provenían del único ejemplar de la especie existente en la isla, y las envió al continente. Algunas de ellas se llevaron al Jardín Botánico Nacional de Chile, en Viña del Mar, donde su administrador, Patricio Montaldo, las hizo germinar en 1956 y obtuvo una sola planta madre, crecida en malas condiciones. De las semillas producidas por esta, en 1992 se hicieron germinar cien, lográndose noventa y ocho plantas. Nueve se llevaron a Isla de Pascua y el resto se repartió entre Santiago (Maipú), la Universidad de Concepción (Concepción), el Arboretum de la Universidad Austral de Chile para cruzarlas y producir más semillas.
Posteriormente en 2018 nace la idea de preservar el árbol originario de la Isla de Pascua, que fue descubierto entre 1772 y 1775, y que comenzó a extinguirse en su hábitat natural en 1960. Fue gracias a de un proyecto de cuatro años (2020-2024) con el que se buscó la reinserción del toromiro en su hábitat, y en ello trabajaron Conaf-Rapa Nui, CMPC y la Universidad de Concepción.
En este sentido, Estefany Pate, viverista del vivero Mataveri Otai en Rapa Nui, destacó la importancia del trabajo desarrollado. “Esta es la etapa final del proyecto de rescate del toromiro que ha tenido muy buenos resultados y por lo mismo se agradece a todos quienes han colaborado en este trabajo que ahora se enfoca en la recepción de dieciséis plantines germinados. Nosotros realizamos colecta de suelo de diferentes zonas de la isla con la idea de prospectar pastos nativos en la búsqueda de hongos y bacterias necesarias para asociar al toromiro. En la isla recorrimos particularmente la costa norte cercana a Anakena, y la bajada del Ranukau”.
Por su parte, Mauricio Sanz, ingeniero agrónomo de la UdeC y coinvestigador del proyecto, quien además participó en el taller de capacitación al personal del vivero Mataveri Otai, destacó que, “esta reforestación es importante porque el toromiro es parte de la cultura Rapa Nui. Es un árbol endémico y simbólico de la isla y ocupa un nicho ecológico importante que es la fijación de nitrógeno porque es una leguminosa y lo que debemos procurar ahora es que estos plantines se mantengan vivos en la isla, pese a la mala calidad del suelo y la falta de microrganismos que poseen. Por eso fue importante la recolección de hongos micorrícicos y bacterias que hicimos previamente”.
Cabe destacar que el material recolectado en Rapa Nui y traído al Campus Chillán para su análisis, fue facilitado por Servicio Agrícola y Ganadero de dicho territorio, así como los plantines que se llevaron desde la Universidad hacia la isla, fueron inspeccionados y certificados por el SAG.
La creación de un videojuego es un proceso complejo y colaborativo que integra diversas disciplinas. Inspirados por el desarrollo de “Metaverso Antártico”, videojuego creado por un equipo de la Universidad de Chile y del Instituto Milenio BASE, exploramos con sus creadores cómo se lleva a cabo este fascinante trabajo, que contempla esencialmente seis etapas: idea y concepto inicial, desarrollo de contenido, diseño y programación, colaboración interdisciplinaria, pruebas y ajustes, y distribución y promoción.
El desarrollo de un videojuego es un trabajo complejo y fascinante que involucra a profesionales de diversas disciplinas, quienes trabajan en conjunto para materializar una visión. A raíz del lanzamiento del videojuego “Metaverso Antártico”, financiado por el programa Ciencia Pública del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, y por el Fondo de Creación Artística de la Universidad de Chile, preguntamos a sus creadores cómo se hace un videojuego.
Este videojuego, en específico, no solo es un producto de entretenimiento, sino también unaherramienta educativa innovadora que combina ciencia, arte y tecnología para ofrecer una experiencia de aprendizaje interactiva. Para ello, propone al jugador vivir una aventura en la Antártica del año 2035. De esta forma, busca conectar a las nuevas generaciones con la importancia de la biodiversidad y los desafíos asociados al cambio climático. Con actividades que van desde la exploración de ecosistemas hasta la realización de buceo científico, este juego representa un esfuerzo colaborativo y transdisciplinario que involucra las siguientes etapas:
1. La idea y el concepto inicial
Todo comienza con una idea. En el caso de “Metaverso Antártico”, la visión fue crear un juego educativo que permitiera a los jugadores explorar la Antártica en un futuro cercano. El líder del proyecto, Víctor Fajnzylber, académico de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile y director del Laboratorio Transdisciplinar de Realidad Virtual y Videojuegos de la Universidad de Chile (XR-LABS), señala que “la idea era crear un universo narrativo futurista y abierto, donde el jugador pudiera construir sus propias hipótesis sobre el mundo que está descubriendo, reflexionando sobre la biodiversidad y el respeto por todos los seres vivos en tiempos de cambio climático”.
2. Desarrollo del contenido
Una vez que la idea está clara, el siguiente paso es desarrollar el contenido. La realizadora audiovisual Karla Martínez, vocera STEM (sigla en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) del proyecto, explica que “lo primero que hicimos fue colaborar con científicas y científicos para tener los contenidos validados. Entrevistamos a 14 científicos y científicas que nos dieron información detallada sobre las especies incluidas en el juego. Luego, simplificamos ese lenguaje para hacerlo accesible al público”.
3. Diseño y programación
Con el contenido en mano, el equipo de diseño y programación entra en acción. El encargado de la parte tecnológica del proyecto, Alonso Utreras, estudiante de la carrera y del magíster de Ingeniería Civil en Computación de la Universidad de Chile, indica que para este proceso “utilizamos Unreal Engine como motor de videojuegos porque es una herramienta robusta y conocida. Lo primero fue establecer los aspectos generales del juego, como si sería en primera o tercera persona. Luego, empezamos a programar la física del juego, como la gravedad y el movimiento bajo el agua, para crear una experiencia inmersiva”.
4. Colaboración interdisciplinaria
El desarrollo de un videojuego requiere de una colaboración estrecha entre diversas disciplinas. El músico, Lucas Manuel Fuentes, encargado de la banda sonora del juego, comenta: “Mi rol fue crear una base emocional para las acciones del jugador. Trabajé de cerca con los programadores y diseñadores para incorporar sonidos interactivos que complementaran la atmósfera del juego“. El ingeniero en Sonido de la Universidad de Chile agrega que “el desafío más grande fue capturar la esencia de la Antártica a través de la música, combinando sonidos naturales y futuristas para sumergir al jugador en este entorno único”.
5. Pruebas y ajustes
Una vez que el juego está en una etapa avanzada, se realizan pruebas exhaustivas para detectar errores y hacer los ajustes necesarios. “Tuvimos un proceso enorme de testeo, donde probamos el juego nosotros mismos y también con gente externa. Encontramos errores que tuvimos que corregir, como evitar que el jugador se quede atrapado en un hoyo sin salida”, relata la realizadora en cine y televisión de la Universidad de Chile, Karla Martínez.
6. Distribución y promoción
Finalmente, llega el momento de lanzar el juego y promocionarlo para que llegue al mayor número de personas posible. “Estamos en plena distribución y queremos que este juego se descargue en la mayor cantidad de colegios y hogares. Es un proyecto que busca educar sobre la ciencia antártica y el cambio climático de una manera entretenida y accesible”, señala el profesor Víctor Fajnzylber, director del XR-LABS.
Para descargar el videojuego educativo y gratuito “Metaverso Antártico” visita xrlabs.uchile.cl/metaversoantartico. También puedes escuchar la banda sonora aquí.
Estudio sobre los glaciares Exploradores y Calluqueo levanta información relevante para el territorio
CIEP y DGA del MOP trabajan conjuntamente en estudios para analizar dinámicas y cambios en volumen en los glaciares de la Región de Aysén, insumos que permitirán una mejor planificación y generar medidas de mitigación del cambio climático en el territorio.
La Región de Aysén posee el mayor número de glaciares de Chile, lo que implica un gran desafío en cuanto a monitorear y comprender lo que está ocurriendo con ellos. Hoy debido al acelerado cambio climático, producto de las actividades humanas, las tasas de retroceso glaciar se han acelerado, implicando no solo a una pérdida de agua dulce en estado sólido, sino que también inestabilidades en la geografía y un aumento en los cambios que se producen dentro de los valles, como remociones en masa, vaciamientos repentinos de lagos glaciares (GLOFs), por nombrar algunos. Todos estos cambios repercuten en los ecosistemas y afectan la vida e infraestructura humana.
El Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), por medio de una asesoría a la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas, Región de Aysén, se encuentra por segundo año consecutivo monitoreando dos importantes glaciares, por una parte el Glaciar Exploradores, ubicado en el valle del mismo nombre, el que ha sufrido cambios que han dificultado el desarrollo de la actividad turística sobre este, y el Glaciar Calluqueo, ubicado en el sector del Cerro Cochrane (Monte San Lorenzo) a pocos kilómetros de la ciudad de Cochrane.
Al respecto, el Director de Aguas del MOP en la Región de Aysén Héctor Cortés Gaete destacó que “enfrentar estos Estudios por parte de la Dirección General de Aguas con el apoyo del CIEP, refleja una decidida acción por analizar y estudiar todos los aspectos que pueden ir construyendo modelos que reflejen el escenario del ciclo hidrológico en un espacio de cambio climático”
Uno de los objetivos de esta asesoría, es evaluar metodologías alternativas de medición de caudal de ríos, enfocado principalmente a ríos de origen glaciar. En particular, se está evaluando una metodología que puede presentar algunas ventajas como por ejemplo en seguridad para los operadores, sin requerimiento de infraestructura previa y en condiciones de ríos muy cambiantes.
Paralelamente, se está llevando a cabo el levantamiento fotogramétrico con el uso de un dron y un escáner laser de terreno, evaluando la factibilidad de combinar ambas técnicas en zonas de alta montaña, en este caso en el Glaciar Calluqueo. Con esto buscan construir la topografía del glaciar que sirve para observar sus cambios. El glaciólogo del CIEP, Dr. Iñigo Irarrázaval, quien es el supervisor de esta asesoría señaló que “al tener esta línea base de información la podemos comparar con mediciones futuras, de esta forma podemos ver cuánto el glaciar se está adelgazando en el tiempo”.
También, en esta asesoría se están evaluando los cambios en el Glaciar Exploradores, insumo clave para guías de turismo y tomadores de decisiones como CONAF, para estudiar la factibilidad de continuar realizando las caminatas en el hielo. “En el caso particular del Glaciar Exploradores, esta información permite monitorear la formación de grietas y aumento de lagunas glaciares, y así, determinar los factores de cambios asociados a las dinámicas que están ocurriendo en el glaciar”, explica Irarrázaval.
Finalmente se destaca la importancia de la colaboración entre las instituciones, la que sin duda, son un beneficio en los avances para el conocimiento de los glaciares y las debidas medidas de planificación en tiempos de rápidos cambios en el territorio.
El sistema desarrollado a escala industrial en una planta de tratamiento de aguas residuales en Galicia (España), fue patentado y premiado en Europa, abriendo la posibilidad de replicar la tecnología en Chile. El sistema recupera el fósforo presente en las aguas residuales y obtiene un fertilizante de uso agrícola, promoviendo la economía circular y la innovación sostenible.
La Real Academia Gallega de Ciencias (España) otorgó el premio “Fernando Calvet Prats” a un caso de éxito de transferencia de tecnología desde un grupo de investigación a una empresa, estudio en el que participó Dafne Crutchik, PhD. en ingeniería química y ambiental y académica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, quien desarrolló un sistema a escala industrial que recupera el fósforo que se encuentra en las aguas residuales urbanas, para la obtención de un fertilizante agrícola.
Dafne Crutchik, en conjunto con el profesor Juan Manuel Garrido, integrante del Grupo de Biotecnología Ambiental del Centro Interdisciplinar de Investigación en Tecnologías Ambientales de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), desarrollaron un sistema para la recuperación de fósforo en las aguas residuales. Esta tecnología, protegida por una patente española y otra europea, se transfirió a la empresa española Aqualia, implementándose a escala industrial en una planta de tratamiento de aguas residuales ubicada al sur de Galicia. Esta transferencia exitosa la hizo merecedora del premio científico.
El fósforo es un recurso no renovable y un importante macronutriente que está presente en la composición química de los seres vivos. En la actualidad, se explotan depósitos minerales de fósforo (rocas fosfáticas) para su obtención y el desarrollo de fertilizantes. En el caso de España y Chile, los fertilizantes utilizados en la agricultura son importados, lo que encarece su precio, y a su vez se ve afectado con lo que ocurra en los países productores de fertilizantes. Por lo tanto, la recuperación de fósforo en las aguas residuales para la producción de un fertilizante representa un interesante producto para la agroindustria, abriendo la posibilidad de tratar aguas residuales de forma costo-efectiva.
En este sentido, la precipitación de estruvita es una alternativa sustentable para recuperar el fósforo presente en corrientes concentradas de este elemento, la que se basa en una reacción de cristalización controlada que permite la obtención de un precipitado de fosfato de amonio y magnesio. Donde este precipitado presenta características para ser utilizado como fertilizante de lenta liberación. En muchos países europeos, se debe eliminar el fósforo en el agua residual antes de que estas sean descargadas a cuerpos de agua para así cumplir con los límites de vertido. Así, este tipo de tecnologías permite cumplir con la normativa vigente al mismo tiempo que se obtiene un producto con valor comercial.
“La obtención de una patente europea es bastante difícil, ya que, en el caso de las solicitudes de patente españolas, se conceden alrededor de 800 patentes españolas por cada 100.000 patentes europeas concedidas al año, así que es todo un logro para nosotros”, sostuvo la académica UAI. Y añadió: “la estruvita, que es el producto que se obtiene del sistema desarrollado, permitiría reducir en cierto grado la dependencia de la importación de fertilizantes”.
Por su parte, el co-investigador Juan Manuel Garrido señaló: “Un 86% de este recurso se emplea para la fabricación de fertilizantes para la agricultura. Por este motivo la recuperación de estruvita en las plantas de tratamiento de aguas residuales ayudaría a reducir la dependencia de la Unión Europea de recursos externos, aumentando la circularidad en el proceso de depuración”.
En Chile, aún está pendiente el desarrollo de una normativa que permita el uso de la estruvita como fertilizante, medida que permitiría acelerar este tipo de transferencia tecnológica y de innovación sostenible.
Leoncio Cabrera, investigador del Departamento de Geofísica y del Programa Riesgo Sísmico (PRS) de la Universidad de Chile, desarrolló un modelo capaz de pronosticar erupciones volcánicas con un margen de anticipación de entre 5 y 75 horas, trabajo en el que también participaron colegas de Chile, Argentina y Nueva Zelanda. “Para esta investigación estudiamos años de datos sísmicos con especial foco en las 48 horas previas a seis pulsos eruptivos en el volcán Copahue”, explica el autor principal de este trabajo, publicado en la revista Seismological Research Letters.
Un sistema para pronosticar erupciones volcánicas a partir de inteligencia artificial y datos sísmicoses lo que desarrolló el investigador del Departamento de Geofísica (DGF) y del Programa Riesgo Sísmico (PRS) de la Universidad de Chile, Leoncio Cabrera. El modelo, publicado en la revista Seismological Research Letters, es capaz de pronosticar, con un margen de anticipación de entre 5 y 75 horas, la ocurrencia de una erupción volcánica, gracias a técnicas de machine learning.
“Para esta investigación estudiamos años de datos sísmicos con especial foco en las 48 horas previas a seis pulsos eruptivos en el volcán Copahue. Lo que hicimos fue tomar estos datos sísmicos en crudo, preprocesarlos y luego ingresarlos en un programa de aprendizaje de máquina para que aprendiera a identificar datos ‘preeruptivos’ y ‘no preeruptivos'”, explica Leoncio Cabrera, investigador de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile y autor principal de este trabajo. De las seis erupciones analizadas, cinco pudieron ser pronosticadas correctamente “y con una alta tasa de verdaderos negativos, es decir, un bajo número de alertas eruptivas que no terminan en erupción, lo que indica un robusto poder discriminatorio”, indica la publicación.
Leoncio Cabrera destacó que en el núcleo de la investigación se encuentra el sistema para reconocer señales precursoras de erupciones creado previamente por el investigador de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, David Dempsey, quien junto a su equipo de investigadoras e investigadores publicó en 2020 el artículo, “Automatic precursor recognition and real-time forecasting of sudden explosive volcanic eruptions at Whakaari, New Zealand“, estudio que, posteriormente, fue profundizado por el investigador chileno Alberto Ardid, quien hoy trabaja en Nueva Zelanda. “Tras la buena recepción del trabajo sobre las erupciones del volcán Whakaari de 2019 por parte de la comunidad científica, quisimos implementar algo similar en nuestro país”, afirma el investigador chileno.
Como primer paso, Leoncio Cabrera contactó a David Dempsey y al graduado de la Universidad de Chile, Alberto Ardid. Luego, con la ayuda del académico del Departamento de Geofísica de la U. de Chile, Sergio Ruiz, gestionó la colaboración de investigadoras e investigadores de Chile, Nueva Zelanda y Argentina, quienes cedieron y procesaron datos sísmicos de seis erupciones ocurridas entre 2020 y 2022 en el volcán Copahue, ubicado en la Región del Biobío, en la frontera entre Chile y Argentina.
“No es tan común encontrar un volcán que haga erupción seis veces en dos años”, comentó el investigador principal de este trabajo, quien también aclaró que, “aunque el Copahue no es un volcán muy conocido en Chile, en Argentina es como nuestro Villarrica”.
Para interpretar el componente físico de las erupciones estudiadas, Leoncio Cabrera complementó la información sísmica de 2020 a 2022 con datos geodésicos obtenidos entre 2017 y 2022 con instrumentos de monitoreo de posicionamiento global satelital (Global Navigation Satellite System, GNSS) y de interferometría de radar de apertura sintética (Interferometric Synthetic Aperture Radar, InSAR).
“El análisis de los datos geodésicos de largo plazo (años) nos permitió evaluar las tendencias de deformación del volcán Copahue. Por un lado, notamos una ausencia de deformación significativa relacionada con los seis pulsos eruptivos, lo cual coincidía con su pequeña magnitud. Sin embargo, también descubrimos que, entre 2017 y 2022, el volcán tuvo un proceso de inflación y deflación, mostrando deformaciones del orden de varios centímetros. Este fenómeno, por sí solo, a veces genera erupciones, pero no lo hizo en este caso”, sostuvo el investigador de la U. de Chile.
Para Cabrera, los hallazgos realizados confirman la importancia de estudiar datos de corto y largo plazo en erupciones volcánicas, ya que “un modelo para pronosticar erupciones tiene que hacer dos cosas bien. La primera, pronosticar correctamente que ocurrirá una erupción cuando la haya. La segunda, decir que no habrá una erupción cuando no la haya. De otro modo, los organismos encargados de prevenir y gestionar desastres podrían emitir alertas falsas y perder la credibilidad de las personas”, afirmó.
Al ser consultado por la posibilidad de transferir el sistema a instituciones especializadas en vigilancia volcánica, el investigador de la Universidad de Chile respondió que, junto al académico Sergio Ruiz y al investigador de la Universidad de Canterbury, Alberto Ardid, también están trabajando con especialistas del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS) en la futura implementación del sistema para analizar datos de otros volcanes en Chile como, por ejemplo, el Lascar, en cuyas erupciones aún no se ha descubierto una fase precursora.
“La idea es lograr una sinergia de la cual todos aprendamos y que también nos permita implementar esta herramienta desarrollada, mayoritariamente, por investigadoras e investigadores chilenos”, expresó el investigador de la Casa de Bello.
Finalmente, Leoncio Cabrera destacó la importancia de aportar con nuevas herramientas para el estudio de los volcanes con mayor detalle y en forma cuantitativa. “El desarrollo de la sismología volcánica está muy débil en el país. Por eso, queremos mostrar que uno de los abordajes que se puede hacer es integrar sismología, geología, geodesia y otras disciplinas. Ojalá más gente se vaya sumando y se pueda mejorar lo que hay actualmente”, concluyó.