Académico de la UCSC explicó aspectos relevantes sobre este síndrome, conocido comúnmente como fatiga crónica.
Cada 12 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica, enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992. Esta condición se caracteriza por un cuadro de dolor musculo esquelético crónico y generalizado, esta disfunción se confunde con otras patologías en donde varias manifestaciones clínicas se superponen entre ella, generando confusiones en el diagnóstico.
Cristian Yáñez, académico de la Facultad de Medicina, Magíster en Kinesiología Deportiva, explicó algunos aspectos claves sobre esta condición y sus síntomas: “Las características más importantes de la fibromialgia son el dolor músculo esquelético de tipo sordo, rigidez con mayor intensidad en la zona del cuello, hombros, zona lumbar, caderas y extremidades inferiores. Son frecuentes los síntomas como fatiga, trastornos del sueño, entumecimiento y cefalea crónica, incluso el ejercicio menor agrava el dolor y aumenta la fatiga”.
Si bien aún se desconocen las principales causas de esta enfermedad, se estima que esta puede ser consecuencia de varios trastornos como “la depresión, hipotiroidismo incluso la apnea del sueño entre otras. Así como también un factor detonante puede ser un excesivo trauma físico o emocional”, detalló el académico.
Cristian Yáñez, se refirió a algunos factores de riesgo que pueden desencadenar la probabilidad de presentar fibromialgia. “Existe una predisposición familiar, síndromes de dolor crónico persistente como lumbago crónico, artritis y artrosis, etc. También algunas infecciones mantenidas en el tiempo además de traumas físicos y psicológicos importantes que no han tenido solución”.
Generalmente esta enfermedad afecta al doble de mujeres que hombres, y se da en una edad entre los 20 a 50 años.
En cuanto al tratamiento y los cuidados necesario para sobrellevar esta condición, el académico mencionó que “el conocimiento actual converge en un tratamiento multidisciplinar. Existe consenso que, en ofrecer educación e información de primera calidad, combinado con un trabajo cognitivo conductual importante hacia el paciente, además de actividades físicas adaptadas de medicina física. Todo esto con el compromiso activo del paciente frente al tratamiento”.
Existe una estrecha relación entre la fibromialgia y la salud mental, es por esto por lo que resulta fundamental el apoyo para pacientes que padecen de esta enfermedad, así lo afirmó Yáñez “es realmente importante un apoyo en esta área sobre todo en un buen diagnóstico, manejo del estrés, terapia cognitivo conductual, apoyo emocional y sobre todo algo super importante como el manejo de la mejora del sueño”.
El 10 de febrero de 2023 se publicó en el Diario Oficial la Ley n° 21.531 sobre Fibromialgia y dolores crónico no oncológicos, reconociendo esta enfermedad para promover y garantizar el cuidado integral de las personas que la padecen, estableciendo derechos concretos, entre otros, el de acceso a alternativas terapéuticas.
Respecto al objetivo de esta ley, el Kinesiólogo señaló que “la ley establece que todo aquel que presenta esta enfermedad, tienen derecho a la atención preferente y oportuna por cualquier prestador de acciones de salud, siendo responsabilidad del estado propiciar el acceso a tratamientos farmacológicos, médicos y fisioterapéuticos”.
El acceso a la información sobre esta enfermedad es clave a la hora detectar tempranamente esta condición y sus primeros síntomas. “La información siempre es importante, especialmente en la fibromialgia, ya que a menudo los pacientes que sufren esta enfermedad tienen ideas y creencias confusas en relaciona este mal, muchos pacientes experimentan un gran alivio cuando se les da un diagnóstico concreto y así tener herramientas con que defenderse tanto en lo físico como emocional. Comenzando un tratamiento con ideas claras y algo de esperanza”, finalizó Cristian Yáñez.
SQM y el Instituto de Dinámica Celular y Biotecnología, junto a CeBiB y Laboratorio de Complejidad Microbiana y Ecología Funcional de la Universidad de Antofagasta, firmaron un acuerdo para investigar el microbioma de las pozas de evaporación del área.
El Instituto de Dinámica Celular y Biotecnología, asociado del Centro ANID, CeBiB, firma convenio para investigar y desarrollar prospección microbiológica en las instalaciones de la compañía minera SQM ubicada en el Salar de Atacama. Se trata del Proyecto Lithium Microbiome, el que será ejecutado por un equipo interdisciplinario asociado también al Laboratorio de Complejidad Microbiana y Ecología Funcional de la Universidad de Antofagasta, parte del CeBiB.
El Salar de Atacama es uno de los mayores reservorios mundiales de litio que se encuentran en salmueras naturales. Posee un entorno geográfico único, con más de 3.000 km2 y situado en el Desierto de Atacama a 2.300 m sobre el nivel del mar. Este salar de gran importancia económica y ambiental, alberga no solo una alta variedad de vida silvestre adaptada a condiciones extremas sino que también vida microbiana. Sin embargo, poco se sabe sobre la diversidad microbiológica presente en las salmueras que forman parte del procesamiento del litio.
Por esta razón, el estudio de microorganismos es clave para entender y evaluar los impactos sobre los ecosistemas y una fuente de desarrollo de aplicaciones biotecnológicas. “El valor primordial de nuestro proyecto está en nuestra exploración de la vida microbiana en uno de los ecosistemas más únicos y extremos del planeta. Esta investigación no es solo una contribución al acervo científico, sino que pretende ser un aporte en el campo de la biotecnología. Al adentrarnos en el mundo microbiano de las piscinas de Litio, estamos despejando el camino hacia posibles nuevos avances y respuestas a desafíos que presenta la industria», explicó Pablo Aguilar, director científico de Proyecto Lithium Microbiome.
El proyecto tiene como objetivos principales la caracterización de comunidades microbianas presentes en la planta de salmuera de litio, específicamente en lagunas de procesamiento, junto con investigar sus metabolismos asociados, los cuales pueden ayudar a la formulación de una propuesta de proceso biotecnológico para la producción de litio. De esta manera, se busca no solo enriquecer el conocimiento científico del área, sino que también desarrollar alternativas potencialmente beneficiosas para el medio ambiente y la preservación de los ecosistemas.
“Los frutos de nuestro trabajo tendrán una repercusión bifocal. En el plano científico, enriquecerán nuestro entendimiento sobre la microbiología de las piscinas de Litio y el potencial que tienen los microorganismos para su utilización en la industria, abriendo la puerta a futuras investigaciones y hallazgos en campos conexos. Desde la perspectiva medioambiental, al tener un conocimiento más profundo de estos microorganismos, podemos descifrar su influencia en el ambiente y cómo ese saber podría ser empleado en la protección y en aplicaciones biotecnológicas”, explicó el Dr. Aguilar.
Por otra parte, el Proyecto Lithium Microbiome incorpora dentro de sus bases la difusión de los resultados finales a nivel nacional e internacional. Esta alianza ha establecido entre las partes que la plataforma con la información del microbioma presentes en las salmueras del Salar de Atacama será de libre acceso, es decir, la base de datos generada a partir de la investigación de la diversidad microbiana, utilizando secuenciación masiva, será de acceso público y gratuito, siguiendo los estándares de open science.
Esta alianza de colaboración científica entre la compañía minera global SQM y destacados centros y laboratorios de investigación científica, es un hito que fortalece la idea de que vincular la industria con la academia es esencial para contribuir en el desarrollo eficiente y sostenible del país.
Durante 23 años, el Parque Etnobotánico Omora, ubicado en Puerto Williams, ha sido el laboratorio de estudio de aves más austral del planeta. Investigadores e investigadoras llevan a cabo una incesante labor para conocer la biología y ecología de estas especies, realizando un monitoreo permanente.
Alrededor de las 5:30 de la madrugada, comienza la jornada para Juan Rivero de Aguilar, doctor en ciencias biológicas e investigador asociado del Centro ANIDCHIC, con la observación y seguimiento de aves, en las estaciones de anillamiento al interior de Omora. En ocasiones, en compañía de otros y otras científicas, Rivero llega hasta las estaciones del Notro y Canelo para continuar con sus estudios, seguimientos que pueden tomar hasta siete horas.
Rodeada de bosque de notros, arbusto muy conocido en la región patagónica por sus flores rojo escarlata (Embothrium Coccineum), la primera estación destaca por ser una fuente de alimento de las aves al interior de este bosque, que posee 5 especies de árboles. En verano, en el Notro, las especies se alimentan de las flores, mientras que, en invierno, de sus semillas. Por su parte, la estación Canelo, se encuentra, como su nombre lo señala, inserta en un sector de canelos (Drimys winteri).
Allí, en cada estación, se instaló un entramado de cinco redes, que conforman un círculo, donde las aves son atrapadas. Cada 15 a 30 minutos, quienes participan de la investigación, realizan un recorrido por esta enorme res circular y, de esa manera, capturar a los pájaros para ser llevados a alguna estación para su anillamiento, donde se le incorpora un anillo metálico en la pata (tarso o tibia), que permite identificarlos y rastrearlos. “Es como una especie de RUT”, sostiene Rivero. Aquel paso es fundamental para el objetivo de los estudios; la obtención de las respuestas a las preguntas del programa Omora, como por ejemplo, cuánto vive un ave.
Durante más de dos décadas de trabajo, más de 16 mil pájaros han sido capturados y, con ello, se han identificado 25 especies distintas en Omora, entre las que se registran el fío-fío, chincol, carpintero grande, comesebo, entre otros. “Eso nos da datos, por ejemplo, de los cambios en el ensamble; cuáles especies habitan en el bosque; cuáles son residentes o migratorias; cuál es la fenología de su migración, por ejemplo”, indicó el académico. En ese sentido, se han podido observar fenómenos importantes, tales como, cómo las aves se desenvuelven frente al cambio climático; o, efectuar análisis respecto de la transmisión de enfermedades como la malaria aviar, en especial, dada la migración de determinadas aves que llegan hasta Cabo de Hornos, y los potenciales efectos sobre las especies que habitan allí.
Este valioso ejercicio científico se desarrolla mensualmente, cada tres días por estación, a lo largo del año. Esto corresponde a un esfuerzo importante, dice el investigador, “son pocos los observatorios de aves, donde se realiza anillamiento científico, durante todos los meses del año”.
Lo anterior, es un dato fundamental para la labor que se efectúa en este parque etnobotánico, pues las estaciones Notro y Canelo se han ubicado exactamente en el mismo sitio, desde hace 23 años, manteniendo condiciones y parámetros estables, que son importantes para al estudio. “Constituye el monitoreo con más tiempo y más antiguo en este tipo de bosques, y de latitudes, que comenzó en el año 2000”, señala Rivero.
10 lecciones aprendidas, llamó el científico Jorge Pérez a los principales conocimientos adquiridos gracias a esta investigación de largo plazo, durante la celebración de su aniversario número diez en la Estación Biológica Senda Darwin.
Los suelos de Chiloé guardan el mayor contenido de carbono de los bosques templados del mundo; los incendios producen la pérdida del 90% del carbono de los bosques, los bosques maduros siguen fijando carbono a diferencia de lo que se cree y que ha justificado la tala de los bosques antiguos en el país, y que la sequía de verano hace que los bosques se conviertan en fuente de carbono, es decir, que pasen de absorberlo a emitirlo, fueron parte de los principales resultados que destacó Jorge Pérez, científico del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), quien lidera esta investigación pionera en Chile.
Sus declaraciones se realizaron durante la ceremonia de aniversario de la iniciativa, efectuada el 12 de abril, en la Estación Biológica Senda Darwin, que es parte de la Red de Sitios de Estudio Socio ecológicos de Largo Plazo (LTSER). En esta área protegida ubicada en Ancud, Chiloé, están instaladas las torres llamadas Eddy covariance, que miden el intercambio de dióxido de carbono entre los ecosistemas y la atmosfera, lo permite saber si un ecosistema es fuente o sumidero de carbono, información relevante ante la situación actual de crisis climática.
La jornada congregó a más de 30 asistentes de organizaciones y servicios públicos que se relacionan con Senda Darwin en el territorio. Durante la actividad científica se expuso sobre los principales resultados de la investigación de largo plazo y se visitaron en terreno las torres, con las que se realiza el monitoreo en bosques y turberas.
“Nunca me imaginé que íbamos a estar celebrando los 10 años, y es muy importante hacerlo porque no es fácil realizar una investigación continua por una década. Esto es un logro de mucha gente que ha trabajado en el proyecto, comentó Jorge Pérez, científico líder de la investigación y académico de la Universidad de Chile, quien además destacó la alta convocatoria e interés de quienes asistieron a la actividad. “Ver la recepción de la gente, no solo de científicos, sino de representantes de municipalidades, propietarios y de otros proyectos de conservación, me dejó muy contento. La concurrencia fue muy variada y muy bien recibida”, expresó.
El científico destacó que en estos diez años de monitoreo se han conseguido resultados sorprendentes. “La consecuencia de la investigación de estos 10 años es que realmente hemos podido demostrar la importancia de conservar los bosques y las turberas a través de resultados científicos. Creo que ese es el principal logro”, enfatizó.
Por su parte, Aníbal Pauchard, director del Centro Basal IEB quien también estuvo presente en la ceremonia, evaluó satisfecho la actividad. “Fue muy grato ver que estaban todos contentos, tanto por la actividad científica propiamente tal, como con las repercusiones que el proyecto tiene en su día a día, en sus propias problemáticas, organizaciones locales, empresarios. Y también en personas de Gobierno para quienes los datos y el conocimiento que se logra aquí en Senda Darwin, puede ser utilizado en sus actividades de conservación y desarrollo”, destacó.
El director del IEB y académico de la Universidad de Concepción, también se refirió a la importancia del trabajo en la medición de los flujos de carbono. “Este tema llegó para quedarse y va a expandirse aún, pues se necesitan estas torres en diferentes puntos del país. Son 10 años de trabajo con las torres, pero 30 años de trabajo en la Estación Biológica Senda Darwin, pues las investigaciones están conectadas entre sí y se nutren de un trabajo colaborativo de mucho tiempo”, puntualizó.
El investigador también se refirió a los desafíos que se vienen después de 10 años de monitoreo, destacando la necesidad de un apoyo estatal más consolidado respecto a los estudios de largo plazo y considerando la crisis climática y la crisis de la biodiversidad. “El esfuerzo que están haciendo las investigadoras e investigadores es potente, estamos en la dirección correcta, pero a la vez veo que realmente necesitamos más apoyo estatal y del sector privado, porque hay mucho trabajo que se ha hecho realmente a fuerza personal y de grupos pequeños”, expresó.
Invitados
En la actividad estuvieron presentes representantes de diversas organizaciones e instituciones públicas y privadas, también propietarios y representantes del mundo campesino, quienes se mostraron muy contentos por conocer sobre la historia y resultados de esta investigación.
Segundo Aquintuy, campesino propietario de bosques y turberas y representante de la Agrupación Red de Turberas de Chiloé, se mostró agradecido por la invitación. “Esto es un gran aprendizaje para nosotros y ojalá que en unos años más, estas investigaciones lleguen a pequeños propietarios como nosotros que conservamos lugares. Fue muy buena la experiencia aquí en Senda Darwin, donde cada vez que vengo aprendo algo nuevo”, expresó.
“Ojalá siempre siga habiendo iniciativas como éstas. El trabajo que está haciendo Senda Darwin es muy relevante para la conservación y para entender mejor el bosque de Chiloé”, señaló Aníbal Rojas, administrador de Parque Tepuhueico, quien también destacó la importancia de la colaboración para la conservación de la biodiversidad. “Creemos que esto es un inicio para empezar a colaborar y trabajar en conjunto, porque la conservación tiene que ser multidisciplinaria y en conjunto con más personas y todos los actores que son relevantes, abierta a la comunidad, a las personas que tienen predios agrícolas, parques de conservación, investigadores, autoridades públicas, etc. Eso es lo que se vio hoy día acá. Nos juntamos todos y pudimos llegar a buenas conversaciones, conclusiones y aprendizajes”, destacó.
Por su parte, Felipe Escalona, fundador de Real Ecosystem y Carbon Real, empresas privadas que generan negocios en torno a la conservación, destacó la importancia de los resultados y los conocimientos adquiridos durante los 10 años de investigación y cómo la empresa privada debería utilizarlos. “Las empresas privadas tenemos la obligación de hacer propia esta ciencia, en el sentido de incorporarla en el diseño de nuestro negocio y desarrollo de la empresa. No solo tenemos como objetivo generar utilidades, sino también un impacto en la gente y la naturaleza”, enfatizó.
Torres Eddy Covariance en Chile
Entre los asistentes estuvieron presentes también profesionales del Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural, Centro CHIC, lugar donde también se instalaron dos torres Eddy Covariance en el Parque Omora, Isla Navarino, monitoreando flujo de carbono.
“Tenemos dos torres Eddy que ya van en su tercer año o sea nosotros estamos recién comenzando, pero parte de ese impulso ha venido desde acá mismo, de este proyecto pionero”, destacó Camilo Quidel, director de desarrollo y transferencia del Centro CHIC.
Camilo destacó la importancia de recopilar datos durante los diez años de monitoreo con las torres de Chiloé y la alianza entre los dos sitios. “Para nosotros tiene una real importancia aprender más y mantener esta colaboración, ya que Magallanes alberga casi la mayor cantidad de turberas del país. Esto ya está dando resultados con los bosques, se está probando en turberas y como dijo Jorge es posible que sean reservorios mucho más grandes de gases de efecto invernadero, por lo que es importante para nosotros mantener esta relación y estas mediciones activas”.
Actualmente existen seis torres Eddy Covariance monitoreando Carbono en Chile, dos en Senda Darwin monitoreando bosque y turbera desde el 2013, otra en un bosque de alerce, en el Parque Alerce Costero, y a partir del 2022 se instalaron dos torres más en el Parque Omora en la Isla Navarino, también en un bosque y una turbera, y la sexta está en el Parque Nacional Fray Jorge en un en un matorral semiárido.
“El desafío es que los seis sitios funcionen bien, porque no es fácil mantener los equipos funcionando y con un nivel de procesamiento de datos que nos permitan ir sacando resultados pronto y ojalá ampliar la red, porque hay ecosistemas muy importantes que no estamos monitoreando. Ojalá tuviéramos, al menos, una estación en cada uno de los grandes tipos de ecosistemas que tenemos en Chille, ampliando la red y consolidándola para que el Estado reconozca la importancia de poder tener estos datos de flujos de carbono o flujos de agua de todos los ecosistemas. Creo que ése es uno de los grandes desafíos”, concluyó Jorge Pérez.
El proyecto de Proyección al Medio Externo (PME) 2022, busca acercar a la comunidad la investigación realizada por científicos y científicas del Núcleo Milenio UPWELL, enfatizando su aproximación interdisciplinaria y la larga escala temporal de los datos ambientales y culturales disponibles para reconstruir el pasado socio-ecológico.
¿Qué es la surgencia costera? ¿Cuál es la importancia de la corriente de Humboldt? ¿Qué es un conchal arqueológico? ¿Cómo podemos investigar el pasado? Responder estas y otras preguntas es el objetivo del proyecto “Posters Interactivos”, realizado en el marco del programa de Proyección al Medio Externo (PME) 2022 liderado por el Núcleo Milenio UPWELL y financiado por Iniciativa Científica Milenio, de ANID.
Utilizando recursos como la ilustración y la realidad aumentada, códigos QR, además de videos complementarios y material de apoyo, es que científicas y científicos abordan diversas temáticas, tales como el” Sistema de Corrientes de Humboldt”, “Surgencia Costera”, “Neblina Rasante o Camanchaca”, “Metodología: cómo estudiamos el pasado”, “Arqueología” y “Cambio climático Pasado y futuro”.
Eugenia Gayo, directora del Núcleo Milenio UPWELL e investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, destaca que “siempre es un reto generar material de divulgación a través de plataformas creativas y que permitan establecer nexos con las comunidades. En este sentido, creemos que los posters que emergen del Programa de Proyección al Medio Externo de UPWELL, permite establecer puentes entre la enseñanza que se imparten en las escuelas con los avances científicos nacionales utilizando nuevas tecnologías de información que permita entregar mensajes y contenidos de forma amigable y situados2.
Carola Flores, directora alterna Núcleo Milenio UPWELL y académica de la Escuela de Arqueología de la Universidad Austral de Chile, señala que “la creación de este material de divulgación científica permite traducir de forma simple y atractiva los estudios paleoambientales y paleoculturales que desarrollamos en el Núcleo UPWELL. Estamos seguras de que la distribución y uso de estos posters, será un recurso gráfico que contribuirá a la educación científica de nuestros estudiantes y comunidad en general”.
Los pósteres interactivos están disponibles para descarga gratuita e ilimitada, así como en formato físico en museos, centros de investigación y escuelas en las tres zonas de investigación UPWELL: Arica, Antofagasta-Taltal y Los Vilos.
Para acceder a todo el material disponible lo puedes hacer visitando el enlace.
El estudio corresponde a Laura Pérez, doctora en ecología y postdoctorante del Centro ANID Data Observatory, quien desarrollará hasta 2025 un estudio que espera arroje como resultado un modelo de conectividad ecológico en paisajes agrícolas.
Un innovador estudio que utiliza datos satelitales abiertos ayudará a desarrollar un modelo que integra la presencia de insectos polinizadores y la restauración de predios agrícolas. El estudio es de Laura Pérez, doctora en Ecología y Biología Evolutiva y postdoctorante de Data Observatory, Centro ANID, quien desarrolla hasta el 2025 esta investigación para una mejor toma de decisiones en agricultura y apicultura de zonas degradadas en Chile.
Especializada en servicios ecosistémicos especialmente en el de polinización, la científica de datos colombiana, y radicada por una década ya en Chile, creará un modelo geoespacial que permitirá evaluar zonas con potencial de restauración en el bosque nativo y conservar sus agentes polinizadores para planificar de una forma más sustentable la producción agrícola.
«Si bien en Chile existe un proyecto de restauración ecológica para agricultores, es importante disponer de datos que permitan concentrar esfuerzos y recursos en aquellos predios con mayor potencial y que permitan conservar polinizadores como abejas nativas, moscas florícolas, entre otros; evitando que los monocultivos perjudiquen la diversidad de estos insectos», explica la investigadora de Data Observatory.
La crisis climática actual ha demostrado que la biodiversidad es esencial para el buen estado de los servicios ecosistémicos y por ende para la sostenibilidad de la población humana. El crecimiento de la población ha llevado a un aumento de diversas actividades tales como la urbanización, el desarrollo de infraestructura y la expansión agrícola; que unidas, han contribuido a la pérdida de biodiversidad debido a la formación de parches o fragmentos de hábitats pequeños y aislados, generando paisajes poco diversificados y estructuralmente pobres, con baja resiliencia frente a los cambios ambientales.
En la actualidad cerca del 40% de la superficie terrestre libre de hielo se usa para la agricultura, lo que implica grandes desafíos considerando los efectos del cambio climático. Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), en Chile cerca del 75% de los cultivos de frutales tienen algún nivel de dependencia de la polinización, por lo tanto, la disminución en la comunidad de insectos representa un riesgo para la producción agrícola, razón por lo que se ha enfatizado la conservación de los polinizadores nativos para mantener y estabilizar la polinización.
Laura Pérez asegura que la reducción de hábitats ha limitado el movimiento de polinizadores y polen a través de parches de hábitat aislados, y eventualmente generan un fenómeno conocido como «limitación del polen», disminuyendo la viabilidad de las poblaciones de plantas.
Los polinizadores dependen de la presencia de flores silvestres y al aumentar los parches de vegetación natural se puede mejorar la conectividad y de esta forma generar una mayor estabilidad de este servicio ecosistémico. Medir la pérdida o ganancia de los servicios ecosistémicos a nivel del paisaje es fundamental, ya que estos ayudan al rendimiento y la protección de sistemas agrícolas.
“La agricultura necesita de ecosistemas sanos y con biodiversidad abundante para mantener la producción de alimentos en el largo plazo y disminuir su vulnerabilidad ante el cambio climático. Para Odepa son muy importantes estas iniciativas que permiten avanzar hacia un sector más sustentable, que tengan como centro la producción de alimentos. Para la formulación de políticas públicas en el sector agrícola, la vinculación con la ciencia nos permite tener insumos clave para entender el funcionamiento de los agroecosistemas y cómo distintas prácticas y formas de manejo pueden, no solo disminuir el impacto ambiental de la producción, sino ayudar a conservar y mejorar los recursos naturales y la biodiversidad que forman parte de los sistemas, y que a su vez son la base de la producción”, sostiene María José Pizarro, Jefa del Departamento de Sustentabilidad y Cambio Climático en ODEPA.
«Identificar los lugares con mejor restauración de la conectividad agrícola, ayudaría no solo a una mayor y mejor polinización, sino también al control de plagas, a un mejor uso del recurso hídrico, y al uso eficiente de sitios baldíos. Asimismo, los apicultores sabrían basados en datos satelitales abiertos y confiables, dónde ubicar sus colmenas con un mejor rendimiento», añade la investigadora de Data Observatory.
Paula Díaz, Directora Ejecutiva del DO, añade que «en la actualidad, la teledetección puede ayudar a evaluar los impactos de esta relación entre polinización y territorio, y podría ayudar a modelar la capacidad de respuesta de los cultivos y sus rendimientos ante diferentes escenarios climáticos, así como desarrollar estrategias más efectivas en la planificación y gestión de los paisajes agrícolas, con el objeto de maximizar los rendimientos y la prevención de pérdidas ante eventos climáticos. Este es un proyecto que evidencia el impacto económico y social de la ciencia de datos aplicada, uno de los pilares estratégicos de Data Observatory».
El Dr. Samuel Durán, docente de la Universidad San Sebastián y director del Magíster en Nutrición en Salud Pública, cuestiona la propuesta del Ministerio de Salud de incluir sellos de advertencia en alimentos con edulcorantes. En su opinión, estos sellos podrían tener impactos negativos en la salud pública y la decisión de compra de los consumidores chilenos. Durán advierte que, en lugar de beneficiar, estos sellos podrían retroceder en los avances logrados con la ley de etiquetado frontal.
25 de abril 2024
El Ministerio de Salud está considerando la implementación de una nueva norma que incluiría sellos de advertencia en los alimentos que contienen edulcorantes. Esta medida, similar a la adoptada por México y Argentina, ha generado opiniones divididas entre los especialistas.
El Dr. Samuel Durán, docente de la Universidad San Sebastián y director del Magíster en Nutrición en Salud Pública, expresó su preocupación respecto a esta iniciativa. Durán señaló que, “más que un beneficio, los sellos podrían ser perjudiciales en la decisión de compra de los chilenos y podrían llevar a un retroceso en lo ganado con la ley de etiquetado frontal”
“Antes de la ley de etiquetado, Chile consumía cerca de 140 gramos de azúcar, ocupando el primer lugar en el consumo de bebida azucarada. La inclusión de un sello de advertencia sobre edulcorantes podría generar una percepción negativa en los consumidores y promover el consumo de productos con azúcar en su lugar”, advirtió.
Durán también destacó que, aunque México y Argentina hayan impulsado esta idea, no cuentan con datos positivos que respalden la disminución del consumo de azúcar o edulcorantes. En vez de regular los edulcorantes, sugirió trabajar con la industria para reducir paulatinamente el dulzor de los alimentos, enfocándose en bebidas, yogures, leches, entre otros productos.
El estudio “Consumo de edulcorantes no nutritivos y estado nutricional de escolares de 10-16 años”, realizado por Durán en colaboración con los académicos Dra. Gloria Oñate y Dr. Pablo Haro, revela que el 96.6% de los estudiantes chilenos consumen edulcorantes diariamente. Aunque se encontraron diferencias en el consumo entre estudiantes con sobrepeso y peso normal, no se halló asociación entre el consumo de edulcorantes y el sobrepeso en la muestra estudiada.
La propuesta del Ministerio de Salud ha generado debate en la comunidad científica y entre los consumidores. Mientras algunos expertos apoyan la medida como una estrategia para combatir el exceso de endulzantes en productos dirigidos a niños, otros, como Samuel Durán, cuestionan su efectividad y advierten sobre posibles consecuencias negativas en la salud pública.
El Ministerio de Salud (Minsal) tiene previsto realizar un proceso de consulta antes de implementar esta nueva norma de etiquetado frontal de los alimentos. La propuesta es que dichos productos vengan con la siguiente leyenda: “Contiene edulcorantes. Evite consumo en niños”.
El director del Instituto Milenio de Investigación en Óptica (MIRO), y académico de la Universidad de Concepción, Aldo Delgado, integró el equipo que desarrolló las proposiciones teóricas para la investigación.
En la física clásica la diferenciación de los objetos que estudiamos se da de forma natural; el objeto A siempre será A, mientras que un objeto B así también lo será. Caso muy diferente es en la física cuántica, en la que el estado de los objetos estudiados varía según la medición y la circunstancia del experimento.
Sin embargo, el trabajo de físicos en el área de la óptica permite pensar que esto no tiene por qué ser siempre así, y que existen maneras de diferenciar los mencionados estados. Esto es lo que plantea el artículo “Experimental optimal discrimination of N states of a qubit with fixed rates of inconclusive outcomes”, publicado por la revista Physical Review Research, de la American Physical Society (APS), y cuyos resultados demoraron cerca de dos años.
El estudio, desarrollado a nivel teórico por los investigadores Omar Jiménez (Universidad Mayor), Miguel Ángel Solis (UFRO) y el profesor Aldo Delgado, director del Instituto MIRO, plantea la creación de llamados esquemas de discriminación de estados cuánticos, aplicables en laboratorios de información y comunicaciones cuánticas.
Según explica el Dr. Aldo Delgado, “se han desarrollado esquemas que permiten discriminar los estados en el laboratorio. El último de ellos en ser propuesto fue el del llamado [“frío”], por su [acrónimo] en inglés, que significa ‘discriminación de estados con una tasa [inconclusiva] fija’. Eso quiere decir que estamos tratando de identificar estos estados con una tasa de error que nosotros predeterminamos”, detalla.
Si bien la propuesta teórica nació en Chile, cabe destacar que el trabajo experimental fue desarrollado en Brasil, específicamente en la Universidad Federal de Minas Gerais (MG), por los investigadores Dr. Leonardo Neves, y el estudiante de doctorado Lucas Melo.
“Este protocolo no había sido explorado experimentalmente, hasta hace un par de años, cuando realizamos la primera implementación experimental en Concepción. En ese artículo se abordó estados cuánticos de dos dimensiones, que son más pequeños. Pero, en este nuevo artículo experimental, que se realizó en los laboratorios de la Universidad de MG, abordamos estados cuánticos de dimensión D, arbitraria, dimensiones muy grandes”, explica el profesor Delgado, y añade que lograron «implementar un experimento que lleva a cabo este esquema de discriminación, de forma tal que el nivel de error del experimento es pequeño y está de acuerdo con las proyecciones teóricas”.
Ahora, ¿Qué aplicaciones considera el discriminar estos estados?Permite controlar el entrelazamiento en esquemas de comunicaciones cuánticas, un elemento clave para fortalecer esta herramienta.
“Hoy en día hay propuestas de comunicaciones cuánticas, en redes de fibra óptica, empleando estados entrelazados. El problema está en que ese entrelazamiento, a medida que los estados se propagan en la fibra, se degrada o incluso se puede perder. Entonces, la idea está en que, cuando el entrelazamiento baje de cierto umbral, en el que corremos el riesgo de perderlo, tratemos de amplificarlo. Ahí es donde estos protocolos de discriminación de estados son aplicados”, asegura el director del MIRO.
El evento es organizado por el Instituto de Investigación Pesquera (INPESCA) y se desarrollará a fines de mayo en Concepción. Jeremy Guzmán, estudiante tesista de la carrera de Biología Marina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción logró la Beca Nibaldo Bahamonde, otorgada por la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar. “Al ser una beca que proporciona fondos, me animé, además de la idea de presentar mi trabajo. Es una forma de enriquecer el currículo y lo más importante, aprender como profesional y a nivel personal. La experiencia de conversar con personas de otras universidades e instituciones es fundamental”, comentó el futuro biólogo marino UCSC. El incentivo incluye la inscripción al evento académico, además de un aporte en dinero para gastos varios. En concreto, Jeremy Guzmán presentará parte de lo que está realizando para obtener su título profesional. Son meses de trabajo, junto a su profesora guía Paulina Medina y profesor co-guía Matías Hepp, de las Facultades de Ciencias y Medicina UCSC, respectivamente. Fueron tres los premiados con esta beca, que estaba dirigido para estudiantes de la Región del Biobío, siendo Jeremy Guzmán el único perteneciente a la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). También existe una beca para estudiantes de pregrado fuera del Biobío. El proceso del trabajo de tesis comenzó en el segundo semestre de 2023, con el objetivo de presentar una idea propia. “Presentaré en formato póster, mi tesis que trata de la evaluación de la actividad inmumoduladora del extracto hecho a partir de microalga sobre células de cáncer colorectal”, explicó. Un proceso que ha sido desafiante, desde todo punto de vista es lo que sostiene el futuro biólogo marino. A nivel de investigación y personal, implicó siempre reinventarse y sobreponerse cuando los experimentos no funcionan como lo esperado. A propósito, Jeremy señaló que “ningún tesista diría que ha sido fácil, sobre todo ya que tuve la fortuna de escoger el tema, me apoyaron y que los profesores encausaran lo que propuse. Su lado b es que es mucho más trabajo, en particular mi tesis es compleja, son muchos pasos a seguir y he fallado mucho. Por lo mismo, he aprendido muchísimo”. Cabe señalar que Jeremy Guzmán ingresó a la carrera de Biología Marina UCSC en el año 2019 y es el estudiante número 1 en ranking de su generación. Además, en su paso durante el pregrado destacan ciertos hitos como la participación de una Hackathon por medio de Ciencia para la Innovación 2030, Consorcio Sur-Subantártico. También ha logrado realizar ayudantías en asignaturas como Bioquímica, Zoología de Vertebrados e Invertebrados y Química. Desde 2021, es parte del Staff de Difusión de la Facultad de Ciencias UCSC. “Ha sido bastante sacrificado. No creo ser más capaz que mis compañeros al tener este ranking. Mi intención es dar el máximo, soy mayor que mis compañeros ya que estudié dos carreras previas que terminé abandonando. Ingresé a la UCSC a los 25 años y me ha hecho valorar muchísimo más las oportunidades”, reflexionó.
Los siguientes pasos de Jeremy Guzmán es defender su tesis de pregrado, para luego buscar la posibilidad de continuar con estudios de postgrado. A raíz de ello, esta oportunidad en el XLIII Congreso de Ciencias del Mar 2024 es ideal para practicar la instancia previa a defender su trabajo ante la comisión evaluadora y, además aprovechar de buscar alternativas en sus estudios futuros. El XLIII Congreso de Ciencias del Mar se realizará entre el 27 al 31 de mayo de 2024.
Un grupo de científicos y científicas del Centro ANID, Instituto Milenio Ckelar Volcanes viajó hasta Los Queñes, para realizar un levantamiento de datos que permitirán conocer tanto la vulnerabilidad física como la social frente a eventos volcánicos, así como también evaluar la percepción de riesgo que tiene la población.
Los Queñes es un pequeña localidad turística y fronteriza, emplazada en la montaña a 34 kilómetros del Complejo Volcánico Planchón – Peteroa. El pueblo que en verano puede recibir hasta 2 mil personas tanto turistas como residentes estacionales, está rodeado de dos ríos que bajan desde el volcán: Claro y Teno. Es justamente esa geología, advierten los expertos, la que puede aumentar la vulnerabilidad del poblado frente a una posible erupción volcánica.
Lo cierto es que uno de los peligros volcánicos más latentes de la zona son los lahares: flujos de agua y sedimentos volcánicos que circulan ladera abajo cuando un macizo entra en actividad. De acuerdo a los expertos, los lahares no están condicionados a la actividad volcánica, pueden ser disparados por lluvias o deshielo de los glaciares, producto del calentamiento global, pero en caso de Los Queñes, los flujos más peligrosos del Planchón han estado relacionados con actividad volcánica.
Para conocer en detalle tanto la vulnerabilidad social como física frente a una eventual erupción volcánica, un grupo de investigadores e investigadoras del Instituto Milenio de Investigación en Riesgo Volcánico – Ckelar Volcanes –Alfredo Esquivel, Amiel Nieto, Yuvineza Gómez, Álvaro Aravena, Ivonne Martínez y estudiantes de geología de la Universidad del Maule– realizaron un terreno de 7 días.
Levantamiento de información
De acuerdo al doctor Amiel Nieto, se obtuvo información de 500 unidades de la población. Entre ellas, construcciones, casas, establos, unidades de emergencias como bomberos y carabineros, posta rural, para conocer por ejemplo, la materialidad, estado del alcantarillado, entre otras características que ayudarán a construir estos mapas de vulnerabilidad.
“En Los Queñes, además, obtuvimos información relevante sobre la percepción del riesgo volcánico en la población, ya que logramos hablar con más de 60 personas. El complejo volcánico en línea recta se encuentra ubicado a 34 kilómetros, relativamente cerca de la población, pero no se ven desde la localidad y la gente, por lo tanto, no saben que existen. Muchos turistas, incluso, no tenían idea que estaban en una zona de volcanes activos”, dice el geólogo e investigador postdoctorante de Ckelar Volcanes.
Inundaciones por lahares
Justamente ese riesgo de la actividad volcánica es la que estudia la investigadora doctorante Ivonne Martínez: “Parte de mi trabajo doctoral es conocer y detallar el riesgo volcánico de este Complejo Volcánico Planchón Peteroa asociado a inundaciones por lahares. En la erupción de 1991, los ríos transportaban cenizas y hubo un aumento de flujo producto del derretimiento de glaciares que impactó a la población. La gente nos comentó, además, que murieron muchos peces y notaron cambios de coloración en el río. Por eso instalamos una estación experimental en Río Teno, para medir el caudal, monitorear crecidas y conocer mejor su comportamiento”, explica.
La idea dice la geóloga, es que este tipo de monitoreo a futuro sea con registro de datos en tiempo real, para que pueda convertirse en una alerta tempranade lahares. “Para esto necesitamos trabajar de la mano de las autoridades locales y de instituciones públicas a cargo de las emergencias volcánicas, para que sea considerado como un instrumento de gestión del riesgo producto de la actividad de los volcanes cercanos y un sistema de monitoreo volcánico de lahares”.