Investigación plantea que hasta 43,6% de la vegetación nativa local estaría bajo riesgo frente al cambio climático

Araucarias, alerces, especies de Nothofagus y vegetación de la estepa altiplánica registran índices de vulnerabilidad por sobre el 95 por ciento en un escenario de incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero. Así lo plantea una investigación encabezada por Andrés Muñoz-Sáez, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile, quien modeló escenarios de impacto hacia el período 2061-2080. El trabajo -publicado en la revista Science of the Total Environment- identificó, además, que los Andes centrales, la Patagonia y algunas áreas costeras serían un verdadero refugio climático para la vegetación endémica ante el calentamiento global.

La sobreexplotación de recursos naturales, los cambios de uso de suelos, la contaminación, la invasión de especies exóticas o los incendios son actualmente algunos de los principales estresores de los ecosistemas. A estos factores, se suma la creciente incidencia del aumento de las temperaturas y el déficit hídrico que afecta, con particular intensidad, a la zona centro y centro sur del país, variables directamente asociadas al calentamiento global. Este fue el foco de un estudio internacional encabezado por el académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile, Andrés Muñoz-Sáez, que elaboró un detallado mapa del riesgo climático para los 24 tipos de vegetación nativa existentes en el territorio nacional y 38 otras categorías de coberturas, entre ellas, paisajes productivos (agricultura, plantaciones forestales, entre otras).

La investigación utilizó un modelo climático como base -correspondiente a valores registrados entre 1960 y 1990- para proyectar el impacto sobre la vegetación de dos escenarios de incremento en las emisiones hacia el período 2061-2080. El escenario en el que continúan las tasas de emisiones de gases de efecto invernadero, tal como se realiza actualmente (RCP8.5), mostró que un 43,6 por ciento de la vegetación nativa estaría expuesta a un alto riesgo climático. El trabajo, publicado en la revista Science of the Total Environment, contó además con la participación de investigadores de la Universidad Nacional de Seúl, de la Universidad de California Davis y de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre (WCS).

El análisis, además, entrega información detallada sobre los niveles de riesgo climático estimado a futuro para las distintas zonas de Chile y el impacto sobre 11 tipos de bosques, 5 tipos de matorrales y suculentas, 4 tipos de pastizales y 4 tipos de humedales. En esta línea, plantea la importancia de implementar medidas para contrarrestar el peligro que enfrenta Chile como uno de los 35 puntos críticos de biodiversidad (hotspots) en el mundo, con tres ecorregiones y seis biomas terrestres de máxima prioridad para la conservación, y donde casi el 50 por ciento de sus 4.985 especies vegetales son endémicas, es decir, no existen en otro lugar del planeta.

Áreas y especies en peligro

Las simulaciones realizadas indican que, hacia el período 2061-2080, los índices de mayor riesgo climático para la vegetación nativa local se registran en la cordillera de los Andes y sectores de la cordillera de la Costa, en la zona centro-sur del país. Entre los bosques afectados, figuran varios tipos de Nothofagus (robles, coihues, raulíes, hualos, entre otros), especies que comprenden más del 50 por ciento de la superficie de bosques nativos de Chile, y presentan más de un 40 por ciento de riesgo climático a futuro. Otra zona que sufriría los embates del calentamiento global es el altiplano del norte de Chile, donde las estimaciones plantean que el 80 por ciento de la vegetación de estepa altiplánica y más del 90 por ciento de los salares se encuentran en alto riesgo.

Andrés Muñoz-Sáez, quien además es investigador asociado del Center of Applied Ecology and Sustainability (CAPES), destaca -en particular- el peligro que enfrentan algunas especies icónicas de gran longevidad, tanto en áreas protegidas como no protegidas, “como son los bosques de pewenes (Araucaria araucana) y alerces (Fitzroya cupressoides), los cuales ya se encuentran amenazados de extinción. De acuerdo a nuestro estudio, ambas especies presentan un riesgo climático por sobre el 95 por ciento a futuro. Ellas poseen distribuciones acotadas, que se restringen a la Araucanía, en el caso del pewen, y a la región de Los Lagos, en el caso del alerce, por lo que realizar una planificación in situ para la conservación de estas especies es fundamental”.

Pero no todas son malas noticias. El estudio plantea que si bien las áreas expuestas a un alto riesgo se incrementarán frente a los escenarios de cambio climático más probables, habrá zonas que operarán como importantes refugios climáticos, principalmente en algunos sectores de los Andes centrales de la región de Atacama y Coquimbo, así como en algunas áreas costeras y en los fiordos de Magallanes y en Tierra del Fuego. Respecto a los tipos de vegetación que serían menos afectados por el calentamiento global, figuran algunas especies de la zona austral, como el Coihue de Chiloé (N. betuloides) y el Ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum), que están bien representados en los parques nacionales y tienen una distribución dentro de futuros refugios climáticos”.

El concepto de “alto riesgo climático” para la vegetación nativa está asociado a variaciones climáticas que podrían estar por sobre lo que las especies fisiológicamente podrían soportar, lo que implica desde una disminución de la sobrevivencia hasta una potencial extinción. Sin embargo, Andrés Muñoz-Sáez plantea que estos índices deben ser tomados con cautela, ya que el estudio no considera la capacidad de resiliencia de algunas especies frente al cambio climático, un ámbito que -enfatiza- puede complementar y afinar los resultados predictivos de este estudio con experimentos de campo.

Data para la conservación

De esta manera, los mapas de riesgo climático entregan información fundamental para el desarrollo de planes de conservación ante los adversos escenarios climáticos proyectados a futuro para todo el país. “Nuestro estudio permite identificar zonas de riesgo climático in situ, lo que hace posible realizar una conservación planificada del territorio, priorizando ciertos tipos de vegetación y zonas donde actualmente se encuentran. Esto implica, fundamentalmente, adoptar medidas que permitan gestionar la resiliencia de los tipos de vegetación, facilitar restauración ecológica o generar políticas públicas que permitan conservar sectores y especies a futuro, entre otras”, comenta Andrés Muñoz-Sáez.

Para el investigador de la Universidad de Chile, los altos niveles de vulnerabilidad y el peligro asociado a la desaparición definitiva de especies vuelve urgente considerar el desarrollo de planes de conservación en base a las proyecciones climáticas. “Además, complementariamente, estos resultados también se pueden comparar con otro tipo de simulaciones (dinámicas, por ejemplo), en las cuales se puede evaluar la potencial tasa de cambio y movimiento de las especies en escenarios futuros de cambio climático. Ambas aproximaciones (modelación in situ y dinámica) ayudan a identificar sectores que podrían actuar como corredores biológicos para migraciones naturales o asistidas, y zonas de refugio que permitan conservar nuestro patrimonio natural”, agrega.

Texto: Cristian Fuentes Valencia
Prensa UChile

Pese al COVID-19, las concentraciones de gases efecto crecieron más y más rápido en 2020, marcando un nuevo récord

La cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera implica repercusiones negativas de primer orden para nuestra vida cotidiana y nuestro bienestar. Debemos transformar todo nuestro estilo de vida, según un nuevo informe de la ONU. De mantenerse el ritmo actual de las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el incremento de la temperatura a finales de siglo superará de lejos el objetivo del Acuerdo de París.

La abundancia de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera alcanzó una nueva cifra récord durante 2020 con una tasa de crecimiento anual por encima de la media que se promedió entre los años 2011 y 2020, según destaca el último Boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre los gases de efecto invernadero, que indica que esta tendencia se mantiene durante el año en curso.

La concentración de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más importante, alcanzó en 2020 las 413,2 partes por millón (ppm) y se sitúa por encima del 149 % sobre los niveles preindustriales.

“La cantidad de CO2 en la atmósfera superó el hito de las 400 ppm en 2015. Y solo cinco años después, rebasamos las 413 ppm. Esto no es una mera fórmula química y unas cuantas cifras en un gráfico. Conlleva repercusiones negativas de primer orden para nuestra vida cotidiana y nuestro bienestar, para el estado de nuestro planeta y para el futuro de nuestros hijos y nietos”, afirmó el secretario general de la Organización, el profesor Petteri Taalas.

La Organización advierte que, de no detenerse las emisiones, la temperatura mundial seguirá subiendo. El dióxido de carbono es un gas que se caracteriza por su larga duración y, por tanto, el nivel de temperatura que observamos actualmente persistirá durante varias décadas, aunque las emisiones se reduzcan rápidamente hasta alcanzar un nivel neto cero.

Si a esta situación le añadimos el calentamiento del planeta, el resultado final que obtendremos será la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos, tales como episodios de calor intenso, lluvias fuertes, derretimiento de las masas de hielo, subida del nivel del mar y acidificación de los océanos, que implicarán repercusiones socioeconómicas de gran alcance.

Aproximadamente la mitad del CO2 emitido actualmente por las actividades humanas permanece en la atmósfera, mientras que los océanos y ecosistemas terrestres absorben la otra mitad.

El boletín alerta sobre la posibilidad de que, en el futuro, los océanos y los ecosistemas terrestres puedan perder su eficacia como “sumideros”, decreciendo su capacidad de absorción del CO2 y actuando como reguladores que evitan mayores aumentos de temperatura.CIFOR/Nanang SujanaLos bosques de turberas, un tipo de humedal, como éste en Kalimantan central, Indonesia, pueden almacenar gases nocivos de dióxido de carbono.

También se disparan los niveles de metano y de óxido nitroso

Las concentraciones de otros gases como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), equivalieron, respectivamente, al 262 % y al 123 % con relación a los niveles de 1750, el año elegido para representar el momento en que la actividad humana empezó a alterar el equilibrio natural de la Tierra.

La ralentización económica causada por la COVID-19 no tuvo ningún efecto evidente en los niveles atmosféricos de los gases de efecto invernadero ni en sus tasas de aumento, aunque sí se produjo un descenso transitorio de las nuevas emisiones.Banco Mudial/Lundrim AliuLa región de América Latina y el Caribe arroja a la atmósfera 371 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono por el consumo de madera y carbón. 

La concentración de CO2 equivale a la registrada hace tres millones de años

Taalas destacó que el boletín manda un mensaje científico contundente a los negociadores que asistirán al 26º período de sesiones de la Conferencia de las Partes (COP26) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

“Si se mantiene el actual ritmo de aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero, el incremento de la temperatura a finales de este siglo superará de lejos el objetivo establecido en virtud del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5 o 2 °C por encima de los niveles preindustriales”, afirmó. “Estamos muy lejos del camino marcado“.

Al mismo tiempo, alertó que el dióxido de carbono se mantiene en la atmósfera durante siglos y todavía más tiempo en los océanos.

“La última vez que la Tierra registró una concentración comparable de CO2 fue hace entre tres y cinco millones de años. En esa época la temperatura era de 2 a 3 °C más elevada, y el nivel del mar, entre 10 y 20 metros superior al actual, pero entonces no había 7800 millones de personas en el planeta“, explicó.

El científico dijo que, aunque muchos países están fijando sus objetivos para alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono y que se esperan grandes compromisos en ese sentido durante la COP26, se ha de lograr transformar esas ambiciones en acciones que tengan un impacto sobre los gases que provocan el cambio climático

Debemos transformar nuestros sistemas industriales, energéticos y de transporte y todo nuestro estilo de vida. Los cambios necesarios son asequibles desde el punto de vista económico y viables en el plano técnico. No hay tiempo que perder”, aseguró el profesor Taalas.PNUD/BielorrusiaEn Bielorrusia, las turberas se están revitalizando y actúan como sumideros de carbono efectivos.

Los sumideros de carbono

El cambio climático en curso y sus retroalimentaciones, tales como el aumento en la frecuencia de las sequías y el consiguiente incremento en la cantidad e intensidad de los incendios forestales podrían reducir la capacidad de los ecosistemas terrestres para absorber CO2.

Esos cambios ya se están produciendo, y el boletín evidencia la transición de una parte de la Amazonia de sumidero a fuente de carbono.

La absorción en los océanos también podría disminuir debido a varias causas como el aumento de la temperatura de la superficie del mar, a la disminución del pH causada por la captación de CO2 y a la ralentización de la circulación oceánica meridional consecuencia del incremento de la fusión del hielo marino.

El Programa de Vigilancia de la Atmósfera Global de la Organización monitorea las futuras alteraciones en el equilibrio entre fuentes de carbono y sumideros.PNUMALas concentraciones promedio mundiales de dióxido de carbono (CO2) alcanzaron 405,5 partes por millón (ppm) en 2017.

El dióxido de carbono

Es el gas de efecto invernadero más abundante en la atmósfera, y contribuye alrededor del 66 % al efecto de calentamiento del clima, principalmente a causa de la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento.

Las concentraciones medias mundiales de CO2 alcanzaron un nuevo máximo de 413,2 ppm en 2020. Los registros de la Organización señalan que el aumento en la concentración de CO2 de 2019 a 2020 fue ligeramente inferior al observado entre 2018 y 2019, pero superior a la tasa de aumento medio anual del último decenio.

Los datos de las estaciones de monitoreo muestran claramente que los niveles de CO2 siguieron aumentando en 2021.

En julio de 2021, las concentraciones de CO2 observadas en la isla hawaiana de Mauna Loa y en el cabo Grim de la isla australiana de Tasmania alcanzaron, respectivamente, 416,96 ppm y 412,1 ppm, en comparación con las 414,62 ppm y las 410,03 ppm registradas en julio de 2020.Unsplash/Peggy AnkeUna capa de polución se ve sobre el Chao Phraya river en Bangkok.

El Metano

Este potente gas de efecto invernadero permanece en la atmósfera aproximadamente una década y causa alrededor del 16% del efecto de calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero de larga duración.

Cerca del 40 % del metano emitido a la atmósfera procede de fuentes naturales (por ejemplo, humedales y termitas), mientras que cerca del 60 % proviene de fuentes de origen humano (por ejemplo, ganadería de rumiantes, cultivo de arroz, explotación de combustibles fósiles, vertederos y quema de biomasa).

La reducción a corto plazo del metano en la atmósfera podría ayudar a lograr los objetivos del Acuerdo de París y podría contribuir a alcanzar muchos Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que la mitigación de sus emisiones conllevaría múltiples beneficios indirectos.

El óxido nitroso

Es otro potente gas de efecto invernadero que actúa al mismo tiempo como una sustancia química que agota la capa de ozono.

Cerca del 60 % de las emisiones de óxido nitroso a la atmósfera provienen de fuentes naturales y aproximadamente el 40% de causas derivadas de la actividad humana, por ejemplo, en los océanos, en los suelos, por la quema de biomasa, por el uso de fertilizantes y de diversos procesos industriales.

Las emanaciones fruto de actividades humanas, entre las que predomina la fertilización de las tierras de cultivo con nitrógeno, han aumentado un 30 % en los últimos cuatro decenios.  

Según la Organización, la agricultura es la causante del 70 % de todas las emisiones de origen humano de ese gas debido al uso de fertilizantes nitrogenados y al estiércol. El principal incremento óxido nitroso en la atmósfera se debió a ese incremento.

El cambio climático y los fenómenos extremos provocaron millones de desplazados y gastos millonarios en Asia durante 2020

Las condiciones meteorológicas extremas y los impactos del cambio climático en Asia durante el año pasado causaron el fallecimiento de miles de personas, el desplazamiento de millones y provocaron costes por un valor de cientos de miles de millones de dólares, además de causar un gran daño a las infraestructuras y a los ecosistemas.

Un nuevo informe de varias agencias coordinado por la Organización Meteorológica Mundial desvela la amenaza que pende sobre el desarrollo sostenible en ese continente con el aumento de la inseguridad alimentaria y del consumo de agua, los riesgos para la salud y la degradación ambiental.

El estudio da una visión general de las temperaturas terrestres y de los océanos, las precipitaciones, el retroceso de los glaciares y la reducción del hielo marino, el aumento del nivel del mar y las inclemencias del tiempo en 2020. Además, estudia los impactos socioeconómicos en un año marcado por la lucha contra la pandemia de la COVID-19 que complicó la gestión de los desastres.

El secretario general de la organización, el profesor Petteri Taalas, destacó que las amenazas meteorológicas y climáticas, como las tormentas y las sequías, provocaron impactos significativos en muchos países de la región afectando a la agricultura y la seguridad alimentaria y contribuyendo al aumento del desplazamiento y de la vulnerabilidad de los migrantes, refugiados y personas desplazadas.

Taalas añadió que estos embates agravaron los riesgos para la salud, agudizaron los problemas ambientales y las pérdidas de los ecosistemas naturales

“La combinación de estos impactos tiene un costo significativo en el desarrollo sostenible a largo plazo, y el progreso hacia la Agenda 2030 de la ONU y los Objetivos de Desarrollo Sostenible en particular”, destacó.

La publicación del informe, que cuenta con la aportación de una amplia gama de socios como la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico, se produce antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima que se celebrará en Glasgow del 31 de octubre al 12 de noviembre.

La secretaria ejecutiva de la Comisión, Armida Salsiah Alisjahbana, destacó que en medio de la pandemia del coronavirus los países tienen que lidiar además “con los impactos cada vez más dañinos del cambio climático y alertó sobre las dificultades para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030.

Menos del 10% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible están encaminadas para alcanzarse en el año 2030. Las tendencias de retroceso más alarmantes son en la acción por el clima, el Objetivo número 13, y la vida submarina, el número 14: ambas están relacionadas con la resiliencia ante los desastres”, señaló.Unsplash/Ryan ‘O’ NielMalasia es uno de los países con la mayor biodiversidad del mundo.

Mensajes principales del informe

Temperaturas:

Asia registró su año más cálido en 2020, con una temperatura promedio de 1,39 °C por encima de la media registrada entre 1981 y 2010. Entre las temperaturas extremas destacan los 38ºc registrados en la ciudad rusa de Verkhoyansk, la temperatura provisional más alta conocida al norte del Círculo Polar Ártico.

Precipitaciones: 

Los monzones de verano de Asia oriental y meridional se mostraron inusualmente activos, lo que, unido a los frecuentes ciclones tropicales, provocó inundaciones y corrimientos de tierra que causaron pérdidas de vidas y desplazamientos en muchos países.Temperatura del mar:

Las temperaturas medias de la superficie del mar alcanzaron valores récord en el océano Índico, el océano Pacífico y el océano Ártico durante 2020.

El calentamiento de los océanos en Asia y sus alrededores aumenta por encima de la media mundial y, en el caso, del mar Arábigo a un ritmo tres veces superior.

Las temperaturas de la superficie del mar en algunas partes del océano Ártico también se han calentado al triple de la media mundial durante el periodo 1982-2020. El mar de Barents, situado en el norte del océano Ártico, se considera un foco de cambio climático cuya pérdida de hielo marino provoca a su vez un mayor calentamiento del océano.

Nivel del mar:  

La media mundial del nivel del mar ha subido a un ritmo de 3,3 mm al año desde principios de la década de 1990. El Océano Índico Norte y el Océano Pacífico Noroeste están experimentando un crecimiento significativamente mayor que el promedio global.Retroceso de los glaciares:

Los sistemas montañosos más altos de Asia albergan a cerca de 100.000 km2 de glaciares concentrados en la meseta tibetana y el Himalaya. Poseen los mayores volúmenes de hielo sin contar las regiones polares y constituyen el origen de diez importantes ríos asiáticos.
El retroceso de los glaciares se está acelerando y se proyecta que para 2050 la masa de los glaciares disminuirá entre un 20% y un 40% afectando a las vidas y a los medios de subsistencia de unos 750 millones de personas en la región.

Esta situación provoca importantes consecuencias sobre el nivel global del mar y peligros a nivel local como deslizamientos de tierra y avalanchas.
Por ejemplo, el agua que proviene del deshielo ha sido históricamente esencial para mantener el suministro de ese elemento en tiempos de sequía en Afganistán. Su proyectada reducción tiene importantes implicaciones para la seguridad hídrica, así como para los ecosistemas.Repercusiones de las condiciones meteorológicas extremas:NASA Earth ObservatoryIncendios forestales en Siberia en 2020 vistos desde el espacio.

Las inundaciones y las tormentas afectaron a unos 50 millones de personas en Asia y causaron más de 5000 muertes durante 2020. Esta cifra es inferior a la media anual de las dos últimas décadas (con 158 millones de personas afectadas y unas 15.500 víctimas mortales) y representa una prueba fehaciente del éxito de los sistemas de alerta temprana en muchos países de Asia.

Según la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico, las pérdidas medias anuales provocadas por los ciclones tropicales, las inundaciones y las sequías fueron de cientos de miles de millones de dólares. En china se calcula que los daños por esos fenómenos atmosféricos ascendieron a unos 238.000 millones de dólares, 87.000 millones en la India y 83.000 millones en Japón.

Desplazamientos:

Los intensos ciclones, las lluvias monzónicas y las inundaciones afectaron a zonas muy expuestas y densamente pobladas del sur y del este de Asia y provocaron el desplazamiento de millones de personas en China, Bangladesh, India, Japón, Pakistán, Nepal y Vietnam.

El ciclón Amphan, uno de los más fuertes jamás registrados, golpeó la región de Sundarbans en mayo de 2020, desplazando a 2,4 millones de personas en India y a 2,5 millones en Bangladesh.Agricultura y seguridad alimentaria:

Se calcula que en 2020 habrá 48,8 millones de personas subalimentadas en el Sudeste Asiático, 305,7 millones en el Sur de Asia y 42,3 millones en el Oeste de Asia. Asia representa más de la mitad del total mundial.

Los avances en materia de seguridad alimentaria y nutrición se han ralentizado y los verdaderos impactos de la COVID-19 sobre seguridad alimentaria y nutrición aún no se han establecido.

Sin embargo, la comparación de datos entre 2019 y 2020 indica que el número de personas desnutridas creció un 6% en el Sudeste Asiático y Asia Occidental y un 20% en Asia Meridional.

Medio ambiente:

El retroceso de los glaciares y la disminución de los recursos de agua dulce tendrán importantes repercusiones en el futuro de la seguridad hídrica y los ecosistemas asiáticos, y el declive de los arrecifes de coral afectará negativamente a la seguridad alimentaria.

Los manglares proporcionan protección costera, pero están bajo la presión de las actividades humanas, el aumento del nivel del mar y la temperatura del agua, así como por el cambio en la frecuencia e intensidad de las precipitaciones y los patrones de las tormentas.

Hasta el año 2019 aproximadamente tres cuartas partes de los manglares de Asia se encontraban en Bangladesh (24%), Myanmar (19%), India (17%) y Tailandia (14%). Los manglares de Bangladesh, un estado de baja altitud expuesto a las tormentas tropicales, disminuyeron un 19% entre 1992 y 2019.

Por su parte, los bosques absorben el dióxido de carbono y son un importante “sumidero” de carbono.  Entre 1990 y 2018, Bután, China, India y Vietnam aumentaron su superficie forestal, pero ésta disminuyó en la Myanmar (26%), Camboya (24%) y la República Popular Democrática de Corea (12%).

Al mismo tiempo, aumentan la frecuencia y la intensidad de las tormentas de polvo debido a los cambios en el uso y la cobertura del suelo y a factores relacionados con el clima, especialmente en regiones como la Península Arábiga y Oriente Medio, así como en Asia Central.

Desarrollo sostenible:

Aunque Asia está actualmente bien preparada para responder a los fenómenos meteorológicos extremos y se encuentra entre las regiones con mayor capacidad en materia de sistemas de alerta temprana, los costes de los episodios extremos están aumentando, debido en parte a la creciente vulnerabilidad

Una gran parte de las infraestructuras esenciales se encuentran en zonas de riesgo que pueden verse afectadas por múltiples peligros, lo que puede provocar una importante interrupción de la actividad económica cuando se producen catástrofes naturales.

Por ejemplo, en Asia-Pacífico alrededor de un tercio de las centrales eléctricas, las redes de cableado de fibra óptica y los aeropuertos, y el 42% de las infraestructuras viarias, se encuentran en zonas de múltiples riesgos.

El estudio prevé que el aumento del calor y la humedad provoque una pérdida efectiva de horas de trabajo al aire libre, con un coste potencial de muchos miles de millones de dólares.

En la mayoría de sus subregiones, Asia ha retrocedido en distintos grados en el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13 dedicado a la Acción por el Clima. Es probable que la región no alcance las metas a menos que se aceleren los esfuerzos para aumentar la resiliencia.

Para conseguirlo, se considera “esencial” la adaptación y la creación de resiliencia, especialmente en las zonas de alto riesgo y baja capacidad de la región. Esta tarea requiere una mejor comprensión de los riesgos, la inversión en energías renovables y tecnologías de vanguardia, en salud, en medio ambiente y protección social, y garantizar un gasto fiscal específico y con visión de futuro.

Las mejoras de recuperación tras la COVID-19 pasan por aumentar las estrategias de cooperación regional y subregional incluyendo a las catástrofes, entre ellas las relacionadas con el clima, y las estrategias de salud asociadas que complementen los esfuerzos nacionales de aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Opinión: Ciudades y crisis climática

Por Juan Ignacio Guldman, gerente de operaciones de Völmark

La realidad no se puede reducir a cifras, es cierto, pero a veces es bueno darles una mirada si queremos plantear una problemática y, por supuesto, motivar a una solución. Cada año, los desastres naturales conducen a 26 millones de personas a la pobreza, siendo las comunidades más pobres, que se ubican en áreas más vulnerables de la ciudad, siempre las más afectadas. Asimismo, de acuerdo a la ONU, se espera que al menos 130 ciudades portuarias, con más de un millón de habitantes cada una, sean afectadas por inundaciones costeras. En otras palabras, es innegable que los territorios están sufriendo cada vez más los efectos del clima, como las inundaciones, las sequías, el aumento del nivel del mar, las olas de calor, los deslizamientos de tierra y las tormentas, entre otros. 

Y es que efectivamente, usualmente cuando pensamos en la crisis socioambiental que vive el planeta, tendemos a asociarlo al cuidado de los bosques, la protección de los océanos, la flora y la fauna, olvidando que contar con ciudades más resilientes y sostenibles resulta crucial. Eso es, justamente, lo que busca relevar el Día Mundial de las Ciudades, una fecha definida por Naciones Unidas para poner el centro el debate de cómo avanzar en ese objetivo. 

Tan relevante es este punto que en 2014 la entidad estableció una nueva Agenda Urbana, que complementa el ODS número 11, en la que líderes de todo el mundo acordaron estándares para el desarrollo urbano. En eso incluyeron distintos compromisos, siendo el que quiero destacar el relativo a la promoción de ciudades más limpias, pues la “lucha contra la contaminación del aire en las ciudades es buena para la salud de las personas y para el planeta” y para ello “los líderes se han comprometido a incrementar el uso de energías renovables, proporcionar un transporte público mejor y ecológico, y gestionar de manera sostenible sus recursos naturales”.

¿Qué ha pasado en Chile? Sin duda hemos avanzado. Se estableció como meta ser carbono neutral de aquí al 2050, y para ello la electromovilidad será pilar central, aportando un porcentaje importante de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para lograrlo. Y se han dado pasos importantes: según cifras del ministerio de Energía, a julio de 2021, en Chile ya había \un total de 2.164 vehículos eléctricos, entre autos eléctricos a batería, camiones eléctricos, híbridos con recarga exterior y buses urbanos eléctricos. Estos últimos, con un total de 841, representan la flota más grande del mundo después de las ciudades de China.

Sin embargo, y sin querer ser críticos sino constructivos, falta mucho más si entramos al mundo de los vehículos menores. Si queremos, por ejemplo, que las personas dejen el auto y lo cambien por una e bike, no sólo debemos garantizar campañas de educación fomentando esa decisión e infraestructura vial que soporte este nuevo esquema. Las empresas tenemos la misión de proveer una oferta amplia, que se adapte a múltiples necesidades y posibilidades. A nivel público, en tanto, sería una gran contribución contar con estímulos fiscales o subvenciones para adquirir y mantener este tipo de transportes más limpio, eficiente y sustentable. 

En definitiva, construir sociedades más sostenibles es una materia compleja y, a nivel urbano, lo es aún más. No es fácil tener una ciudad resiliente, donde haya acceso universal a servicios básicos y buena infraestructura. Sin embargo, debemos hacerlo porque, tal como dice el lema de este año, una mejor ciudad, es mejor vida. 

Opinión: Producción y consumo responsable

MARGARITA DUCCI
Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU

La Agenda 2030 comprende varios ODS enfocados en la prosperidad. Esta se asocia hoy, con un equilibrio entre las personas y el planeta, por lo tanto, la industria debe ir, sin duda, hacia una producción que reduzca sus impactos negativos. Así, las empresas determinan sus estrategias de Sostenibilidad, cada vez más integradas a sus definiciones corporativas. Nuestros actuales patrones de consumo y producción han contribuido ampliamente a la triple crisis que amenaza la salud humana y planetaria: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Si mantenemos nuestros hábitos actuales, en 2050 necesitaríamos los recursos naturales de tres planetas como el nuestro para asegurar una vida digna a una población mundial estimada en 9.600 millones de personas. Es por esto, que un consumo y una producción más sostenible, es urgente. 

El ODS12 apunta a fomentar el uso responsable de los recursos naturales, reducir los desechos y el desperdicio de alimentos, reciclar y reutilizar. Ello se traduce en una mejor calidad de vida para todos y, además, ayuda a lograr planes generales de desarrollo, que rebajen costos económicos, ambientales y sociales, que aumenten la competitividad y que reduzcan la pobreza. Entonces hoy se trata de incentivar que las empresas entreguen productos y servicios cuya trazabilidad sea posible, en toda su cadena de producción, que exista preocupación y se determinen acciones desde la creación de un bien, hasta su término. 

Las declaraciones de Sostenibilidad son muy valiosas cuando son auténticas, pero también se han transformado en una poderosa herramienta de marketing, sobre todo cuando vemos consumidores cada vez más conscientes, que buscan productos y servicios que se alineen con sus valores, causas y estilos de vida, por lo que las empresas han visto en la comunicación de estos atributos, una herramienta que les permite diferenciarse en el mercado. Hoy, el consumo responsable, debe ser verdadero, preciso, verificable, útil y fácil de comunicar. Sabemos que los consumidores esperan mensajes claros e inclusivos, para fundamentar sus decisiones de compra.

La gran crisis de confianza en las instituciones y también en las empresas, crea grandes barreras.  Es fundamental reconstruir confianza, la que se obtiene a través de la comunicación de información exacta, verificable y concreta, con base científica o técnica y con estándares sociales de representación, inclusión y derechos. Los clientes han cambiado mucho y tienen mayor preferencia por los productos que contienen tecnologías sustentables, son conscientes del impacto que los productos que consumen, pueden causar en el medioambiente, por lo que hoy, la empresa no puede dejar de atender una expectativa de sus clientes, que cada vez es más marcada. El consumo y producción responsable es la manera más eficiente para que todos aprendamos a valorar estos atributos y así contribuyamos a construir una mayor conciencia del rol de cada uno, en cuidar nuestro planeta.  

Cuatro tips para un Halloween sustentable

Si quieres celebrar y pasarlo de miedo, pero a la vez cuidar el planeta, no puedes perderte estos consejos. 

Llega Halloween y cada año son más los que se motivan por disfrutar esta fecha, ya sea decorando los espacios o disfrazándose esa noche para salir de fiesta o a buscar dulces. Sin embargo, lo que si puede ser una historia “de miedo” es la cantidad de desechos y desperdicio de alimentos que esto puede provocar, impactando negativamente en el presente y futuro del planeta. 

La pregunta entonces es, ¿es posible celebrar un Halloween más sustentable? ¡La respuesta es sí! Sólo debes tomar conciencia de tus acciones y elegir caminos que apunten a ese propósito. Acá te compartimos 4 simples ideas, ¡toma nota!

Recicla para crear tus adornos

La basura no es más que ausencia de creatividad. Por eso te invitamos a mirar esas cosas que tradicionalmente botas y pensar en cómo transformarlas en ese objeto de terror que vista tu Halloween. Envoltorios de papel, cajas de cartón, botones, y miles de cosas más, pueden convertirse en entretenidas formas de decorar tu casa. 

No al sobreconsumo: intercambia disfraces con tus amigos

Si cada año compramos mascaras y trajes que sólo usamos una vez, estaremos contribuyendo a que todo eso se acumule en vertederos, agravando un problema que viene creciendo hace años. La solución es muy simple: conversa con tus amigos y cambien entre ustedes los disfraces para que así eviten comprar, y por ende contaminar, de más. Además, ¡es una excelente forma de ahorrar!

En tu fiesta, evita los plásticos

Si vas a festejar en casa procura no usar plásticos que desecharás esa misma noche y tardarán más de 500 años en degradarse. Hoy existen muchas alternativas de bombillas, bolsas herméticas e incluso film adherente que son compostables y que tardan tan sólo 180 días en desintegrarse. Eso que parece increíble ya es una realidad de la mano del emprendimiento nacional I Am Not Plastic, que estos productos ideales para almacenar tus dulces, guardar los alimentos que consumirás al día siguiente y disfrutar de unos refrescos ¡de miedo!

Y recuerda, ¡Halloween se festeja todos los años!

Por último, al finalizar las fiestas haz el ejercicio y piensa en todo lo que puedes reutilizar al año siguiente. No eches todo en una bolsa de basura sin antes analizar qué podrías volver a usar el 2022, ¡te aseguro que la mayoría entrará en ese grupo y disminuirás notoriamente tus desechos!

Ya lo sabes, con simples medidas ¡todos podemos ser parte de la construcción de un mundo sin plásticos! Conoce más en www.iamnotplastic.cl y síguenos en @iam_notplastic

Lanzan proyecto de educación ambiental en Humedal de Chivilcán

Los estudiantes de la Escuela Monteverde del sector Chivilcán de la comuna de Temuco participarán en una serie de talleres sobre la flora y la fauna presentados por un equipo interdisciplinario de la Corporación Umbrales, en una iniciativa financiada por el Fondo de Protección Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente.

A través de diversas acciones de educación ambiental, la Corporación de Derechos Humanos Umbrales dará vida al proyecto del Fondo de Protección Ambiental “Conservación del agua, la flora y la fauna silvestre del Humedal Vegas de Chivilcán” el cual es financiado por el Ministerio de Medio Ambiente, a través del Concurso Humedales Urbanos 2021. 

Una iniciativa que fue lanzada recientemente en la escuela Monte Verde con la presencia de la seremi de Medio Ambiente, Paula Castillo, el director regional del Servicio de Patrimonio Cultural, Roberto Concha, la profesora encargada del establecimiento educacional, Daniela Márquez, la presidenta del Centro de padres y apoderados, Verónica Levin, representante de la comunidad Juan Diego Quidel, German Canío, representantes de los profesores, Arnoldo Ulloa y Efraín Soto, asistentes de la educación, estudiantes e invitados especiales.

El objetivo principal de este proyecto es proporcionar un programa de educación ambiental dirigido a 20 estudiantes de 7 y 8º básico de la Escuela Monte Verde de Temuco, enfocado en la conservación del agua, la flora y la fauna, dando herramientas para identificar y valorar los servicios ecosistémicos que este entrega. 

El equipo de trabajo en terreno está compuesto por la antropóloga Ximena Alarcón, el periodista Nelson Zapata, el veterinario investigador de fauna silvestre Rodolfo Tardone, y el investigador de ecología vegetal, doctor en Sistemática y Biodiversidad Jimmy Pincheira. Asistirán técnicamente en materias específicas, la abogada Millaray Vicuña, la antropóloga Fernanda Bascur, la geógrafa Daniela Alvarado y la arquitecta e ilustradora Rocio Seguel.

La seremi del Medio Ambiente, Paula Castillo, destacó que “este es el primer proyecto del Fondo de Protección Ambiental que se enmarca en la línea de Conservación de Humedales Urbanos en nuestra región y, por lo tanto, estamos muy contentos de que se generen iniciativas que buscan educar a las comunidades en torno a un ecosistema que, ya ha sido declarado como humedal urbano por nuestro ministerio, de tal manera de poder involucrar a los vecinos en el resguardo y protección de nuestra biodiversidad”.

Cabe recordar que, a principios del mes de septiembre, 363.3 hectáreas de Chivilcán fueron declarados humedal urbano por el Ministerio del Medio Ambiente, convirtiéndose así, en el quinto ecosistema protegido en la comuna de Temuco.  

Ximena Alarcón, antropóloga e investigadora de la Corporación Umbrales, comentó que esta iniciativa beneficia a la comunidad, pues aborda un problema socio ambiental como es el deterioro y degradación del humedal con efectos en la vida psíquica, física y espiritual de las familias. “En el contexto de la investigación sobre el estado de conservación de la biodiversidad del humedal, los especialistas entregarán las claves para el reconocimiento de aves nativas y migratorias, anfibios, reptiles, insectos y fauna silvestre, sus hábitats, épocas de apareamiento y de anidación, sus diversos sonidos y formas de interacción, así como las amenazas de animales domésticos y comunidades humanas”.

Agregó la profesional que niños y adolescentes tendrán la posibilidad de participar en talleres de arte in situ, esperando que estas acciones beneficien a aspectos como la creatividad en tiempos de pandemia, el apego a las especies silvestres, el conocimiento sobre los ciclos de la naturaleza, las perspectivas de la soberanía alimentaria, la protección de nuestros humedales y el medioambiente.

Para finalizar, se realizará una jornada donde se compartirán los saberes comunitarios y el conocimiento científico; una oportunidad de participación para las personas mayores ya que tendrán un espacio abierto para compartir relatos de infancia, colaborando en la recopilación de la memoria histórica del humedal y la reflexión sobre épocas en las que se disponía de agua en forma de lagunas, marcando la toponimia del sitio futamallin”. 

Finalmente, hay que destacar que Chivilcán está ubicado en el costado norponiente de la ciudad de Temuco, conocido históricamente como Vegas de Chivilcán. Es un territorio que con el tiempo ha sido parcelado, y ya hace unas décadas, sus áreas limítrofes han sido urbanizadas, con villas como San Andrés o Chivilcán, en el macro sector Pedro de Valdivia, generando una alta presión urbana. Además, este humedal es un corredor biológico de especies silvestres, ubicado entre dos grandes hitos de la ciudad de Temuco: el Cerro Ñielol y la Reserva Rucamanque.

El plástico, que ya ha atragantado nuestros océanos, terminará por asfixiarnos a todos si no actuamos rápidamente

La contaminación causada por el plástico en los ecosistemas acuáticos ha crecido considerablemente en los últimos años y se prevé que se duplique para 2030, con consecuencias nefastas para la salud, la economía, la biodiversidad y el clima, según un nuevo informe de la ONU, que advierte que el reciclaje no es suficiente y denuncia las falsas soluciones que se están dando frente a este problema.

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) califica la actual contaminación del planeta causada por el plástico como una “crisis mundial” y propone que se actúe rápidamente y de forma coordinada para atajar este problema, porque “es urgente reducir la producción mundial de plástico y de residuos plásticos en el medio ambiente”.

Para hacerse una idea del problema basta una cifra apenas comprensible para nuestras cabezas: aproximadamente 7000 millones de los 9200 millones de toneladas de producción acumulada de plástico entre 1950 y 2017 se convirtieron en residuos plásticos, tres cuartas partes de los cuales fueron desechados y depositados en vertederos, formaron parte de flujos de residuos incontrolados y mal gestionados o fueron vertidos o abandonados en el medio ambiente, incluso en el mar.

El plástico es de hecho la fracción más grande, más dañina y más persistente de los desechos marinos, y representa al menos el 85% del total de esos desperdicios , según el documento, titulado  De la contaminación a la solución: una evaluación global de la basura marina y la contaminación por plásticos.

Pero los expertos también demuestran que la contaminación por el plástico es una amenaza creciente no ya sólo para los ecosistemas acuáticos, sino para todos los ecosistemas, desde aquellos en donde se origina este material hasta los marinos y los que están en el camino que recorre entretanto.

E incluso para el clima: la evaluación, publicada diez días antes de la Conferencia sobre el Clima (COP26), enfatiza que los plásticos también son un problema climático, ya que se estima que en 2015 su fabricación está relacionada con la producción de 1,7 gigatoneladas de CO2 y se proyecta que para 2050 esta cifra se triplique a aproximadamente 6,5 gigatoneladas, un 15% del presupuesto mundial de carbono.

Persistente y omnipresente

La contaminación actual es omnipresente y persistente. Aunque el mundo ha logrado un importante crecimiento económico en las últimas décadas, éste ha ido acompañado de grandes cantidades de contaminación, con importantes repercusiones en la salud humana y los ecosistemas, así como en el funcionamiento de algunos de los principales procesos de los sistemas terrestres, como el clima”, se lee en el informe.

El documento destaca que el plástico representa el 85% de los residuos que llegan a los océanos y advierte que, para 2040, los volúmenes de este material que fluirán hacia el mar casi se triplicarán, con una cantidad anual de entre 23 y 37 millones de toneladas. Esto significa alrededor de 50 kilogramos de plástico por metro de costa en todo el mundo.

En consecuencia, todas las especies marinas, desde el plancton y los moluscos, hasta las aves, las tortugas y los mamíferos, se enfrentan a riesgos de intoxicación, trastornos del comportamiento, inanición y asfixia. Los corales, los manglares y los pastos marinos además están sofocados por desechos plásticos que les impiden recibir oxígeno y luz.Unsplash/Angela CompagnoneLos desechos plásticos marinos han afectado a más de 600 especies marinas.

Riesgos para la salud

El cuerpo humano también es vulnerable a la contaminación que generan los residuos plásticos en las fuentes de agua, lo cual podría causar cambios hormonales, trastornos del desarrollo, anomalías reproductivas y cáncer. El plástico es ingerido a través de los productos del mar, bebidas e incluso la sal común, pero también penetran en la piel y pueden ser inhalados cuando están suspendidos en el aire.

“Los riesgos para la salud y el bienestar humano surgen de la quema de residuos plásticos, la ingestión de mariscos contaminados con el plástico, la exposición a bacterias patógenas transportadas en él y la lixiviación (la separación mediante disolvente de las partes solubles de las insolubles) de sustancias preocupantes en las aguas costeras”, indica el informe.

Precisamente, añade que “la liberación de sustancias químicas asociadas a los plásticos a través de la lixiviación en el medio ambiente marino está recibiendo mayor atención, ya que algunos de estos productos químicos son sustancias preocupantes o tienen propiedades de alteración endocrina”.

De acuerdo con los científicos, el microplástico puede entrar en el cuerpo humano por inhalación y absorción a través de la piel y acumularse en los órganos, incluida la placenta.

Es probable que la absorción de microplásticos por parte de los seres humanos a través de los alimentos de origen marino ponga en peligro a las comunidades costeras e indígenas, donde las especies marinas son la principal fuente de alimentación. Los vínculos entre la exposición a las sustancias químicas asociadas a los plásticos en el medio ambiente marino y la salud humana no están claros. Sin embargo, algunas de estas sustancias químicas se asocian con graves impactos en la salud, especialmente en las mujeres.

Hasta la salud mental puede verse afectada

Según el informe, los plásticos marinos tienen un efecto generalizado en la sociedad y el bienestar humano, ya que pueden disuadir a la gente de visitar las playas y costas, y de disfrutar de los beneficios de la actividad física, la interacción social y la mejora general de la salud física y mental.

La salud mental puede verse afectada por el conocimiento de que animales marinos carismáticos como las tortugas marinas, ballenas, delfines y muchas aves marinas están en peligro. Estos animales tienen importancia cultural para algunas comunidades. Las imágenes y imágenes y descripciones de ballenas y aves marinas con sus estómagos llenos de fragmentos de plástico, que son frecuentes en los medios de comunicación, pueden provocar fuertes impactos emocionales.ONU Día Mundial de los Océanos/Shane GrossArtes de pesca descartadas pueden ser mortales. Esta tortuga verde falleció en el mar Caribe en las Bahamas.

Coste económico

La basura marina y la contaminación del plástico afecta, además, a la economía mundial. Los costos que acarrea la contaminación por plásticos en el turismo, la pesca, la acuicultura y otras actividades, como las limpiezas, se estiman en entre 6000 y 19.000 millones de dólares en 2018. Y se proyecta que para 2040 el riesgo financiero anual podría ser de unos 100.000 millones para las empresas si los gobiernos exigen que cubran los costos de la gestión de residuos en los volúmenes esperados.

En comparación, el mercado mundial del plástico en 2020 se ha estimado en unos 580.000 millones de dólares, mientras que el valor monetario de las pérdidas de capital natural marino se estima en 250.000 millones de dólares al año.

Los riesgos múltiples y en cascada que plantean los desechos marinos y el plástico los convierten en multiplicadores de amenazas. Pueden actuar junto con otros factores de estrés, como el cambio climático y la sobreexplotación de los recursos marinos, causando un daño mucho mayor que si se producen de forma aislada.

Las alteraciones del hábitat en ecosistemas costeros clave causadas por el impacto directo de la basura marina y el plástico afecta a la producción local de alimentos y daña estructuras costeras, lo que conlleva consecuencias de gran alcance e imprevisibles, como la pérdida de resistencia a los fenómenos extremos y el cambio climático.

El riesgo acumulado

Los microplásticos pueden entrar en los océanos a través de la descomposición de artículos de plástico de mayor tamaño, los lixiviados de los vertederos, los lodos de los sistemas de tratamiento de aguas residuales, las partículas transportadas por el aire (por ejemplo, por el desgaste de los neumáticos y otros artículos que contienen plástico), la escorrentía de la agricultura, el desguace de barcos y las pérdidas accidentales de pérdidas de carga en el mar.

Los fenómenos extremos, como las inundaciones, las tormentas y los tsunamis también pueden arrojar a los océanos importantes volúmenes de residuos desde las zonas costeras y las acumulaciones de basura en las riberas de los ríos, a lo largo de las costas y en los estuarios. Se prevé que la producción mundial acumulada de plástico entre 1950 y 2050 alcanzará los 34.000 millones de toneladas.

Además, los riesgos de los desechos marinos y el plástico deben evaluarse en función de los riesgos acumulados. Más de la mitad de los plásticos que se encuentran flotando en algunos giros oceánicos se produjeron en la década de 1990 y antes.

El movimiento de los desechos marinos y los plásticos dentro y fuera de la costa está controlado por las mareas, las corrientes, las olas y los vientos, con plásticos flotantes que se acumulan en los llamados giros oceánicos, mientras que los plásticos que se hunden se concentran en las profundidades marinas, los deltas de los ríos, los cinturones de lodo y los manglares.

Según el informe, hay un número creciente de puntos calientes en los que existen riesgos a largo plazo y a gran escala para el funcionamiento de los ecosistemas y para la salud humana. Entre los principales focos se encuentra:

  • el Mar Mediterráneo, donde se acumulan grandes volúmenes de desechos marinos y plásticos debido a su naturaleza cerrada, lo que supone un riesgo para millones de personas
  • el Océano Ártico, por el daño potencial a su naturaleza prístina y el daño a los pueblos indígenas y a las especies emblemáticas por la ingestión de plásticos en las cadenas alimentarias marinas
  • la región de Asia oriental y sudoriental, donde hay importantes volúmenes de residuos incontrolados cerca de poblaciones humanas muy grandes con una gran dependencia de los océanos

UNEPLa contaminación plástica es dañina para el Albatros. Muchos consumen desechos pensando que son comida y mueren de inanición.

Falsas soluciones

Los autores del informe rechazan la posibilidad de que el reciclaje sea una salida a esta crisis y advierten sobre alternativas dañinas a los productos de un solo uso, como los plásticos de base biológica o biodegradables, que actualmente representan una amenaza química similar a los plásticos convencionales.

Con respecto al reciclaje, un problema importante es la baja tasa de reciclaje de plásticos, que actualmente es inferior al 10%, de acuerdo con el informe.

“Millones de toneladas de residuos plásticos se pierden en el medio ambiente, o a veces se envían a miles de kilómetros de kilómetros hasta destinos donde generalmente se queman o se tiran. La pérdida anual estimada del valor de los residuos de plástico de los residuos de envases de plástico sólo durante la clasificación y el procesamiento es de 80.000 a 120.000 millones de dólares”, agrega.

Un área de investigación en rápida expansión se refiere a los plásticos biodegradables y de origen biológico. Los resultados de estudios de campo muestran que cuando estos plásticos están fuera condiciones industriales o de compostaje controlado, algunos pueden persistir durante muchos años una vez que se encuentran en entornos marinos sin mostrar ningún signo de biodegradación.

Por lo tanto, asegura el informe, “en el medio ambiente, estos tipos de plásticos pueden suponer los mismos riesgos que los plásticos convencionales”.

El informe también analiza las fallas críticas del mercado, como los bajos precios de las materias primas vírgenes basadas en combustibles fósiles, frente a los de los materiales reciclados; los esfuerzos poco articulados en la gestión formal e informal de residuos plásticos, y la falta de consenso sobre soluciones globales.

No hay una solución única, sino múltiples medidas de la economía circular

Una estrategia que conlleve una solución única destinada a acabar con la contaminación será inadecuada para reducir la cantidad de plásticos que llegan a los océanos. Se necesitan múltiples intervenciones sinérgicas en la producción y uso del plástico, aseguran los autores del informe.

Y añaden que tales intervenciones ya están surgiendo. Por ejemplo:

  • las políticas de economía circular
  • la eliminación progresiva de productos y polímeros innecesarios, evitables y problemáticos
  • la adopción de instrumentos fiscales como como impuestos, tasas y cargos
  • los sistemas de depósito-reembolso
  • los sistemas de responsabilidad ampliada del productor
  • los permisos comercializables
  • la eliminación de subvenciones perjudiciales
  • las innovaciones de la química verde para polímeros y aditivos alternativos más seguros
  • las iniciativas para cambiar la actitud de los consumidores y “cerrar el grifo” de la producción de plástico virgen
  • los nuevos modelos de servicio y el ecodiseño para la reutilización de productos

Cris Williams/Menos Plástico es Fantástico A.CLos nurdles o pellets encontrados en las costas de Mahahual.

Una informe clave

“Esta investigación proporciona el argumento científico más sólido hasta la fecha para responder a la urgencia, actuar de manera colectiva, y proteger y restaurar nuestros océanos, y todos los ecosistemas afectados por la contaminación a su paso”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del Programan de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

“Una preocupación importante es el destino de los microplásticos, los aditivos químicos y otros productos fragmentados, muchos de los cuales se sabe que son tóxicos y peligrosos para la salud humana, la vida silvestre y los ecosistemas. La velocidad en la cual la contaminación de los océanos está captando la atención del público es alentadora, y es vital que aprovechemos ese impulso para lograr un océano limpio, saludable y resistente”, añadió Andersen.

Sobre la campaña Mares Limpios

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente lanzó la campaña Mares Limpios en 2017 con el objetivo de impulsar un movimiento global para revertir la marea del plástico al reducir el uso de plásticos innecesarios, evitables y problemáticos, incluidos los de un solo uso, y eliminar los microplásticos añadidos intencionalmente. Desde entonces, 63 países se han unido a la campaña y han adquirido compromisos para mejorar la gestión de los plásticos mediante, entre otras medidas, la reducción de la prevalencia de productos plásticos de un solo uso. Ahora, la campaña destacará los problemas y sus soluciones desde el origen de la contaminación y pedirá una acción global urgente. Mares Limpios contribuye a los objetivos de la Alianza Mundial sobre Basura Marina y el Compromiso Global de la Nueva Economía del Plástico.

Las concentraciones de gases de efecto crecieron más y más rápido en 2020: Estamos muy lejos del camino marcado en el Acuerdo de París

La cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera implica repercusiones negativas de primer orden para nuestra vida cotidiana y nuestro bienestar. Debemos transformar todo nuestro estilo de vida, según un nuevo informe de la ONU. De mantenerse el ritmo actual de las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el incremento de la temperatura a finales de siglo superará de lejos el objetivo del Acuerdo de París.

La abundancia de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera alcanzó una nueva cifra récord durante 2020 con una tasa de crecimiento anual por encima de la media que se promedió entre los años 2011 y 2020, según destaca el último Boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre los gases de efecto invernadero, que indica que esta tendencia se mantiene durante el año en curso.

La concentración de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más importante, alcanzó en 2020 las 413,2 partes por millón (ppm) y se sitúa por encima del 149 % sobre los niveles preindustriales.

“La cantidad de CO2 en la atmósfera superó el hito de las 400 ppm en 2015. Y solo cinco años después, rebasamos las 413 ppm. Esto no es una mera fórmula química y unas cuantas cifras en un gráfico. Conlleva repercusiones negativas de primer orden para nuestra vida cotidiana y nuestro bienestar, para el estado de nuestro planeta y para el futuro de nuestros hijos y nietos”, afirmó el secretario general de la Organización, el profesor Petteri Taalas.

La Organización advierte que, de no detenerse las emisiones, la temperatura mundial seguirá subiendo. El dióxido de carbono es un gas que se caracteriza por su larga duración y, por tanto, el nivel de temperatura que observamos actualmente persistirá durante varias décadas, aunque las emisiones se reduzcan rápidamente hasta alcanzar un nivel neto cero.

Si a esta situación le añadimos el calentamiento del planeta, el resultado final que obtendremos será la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos, tales como episodios de calor intenso, lluvias fuertes, derretimiento de las masas de hielo, subida del nivel del mar y acidificación de los océanos, que implicarán repercusiones socioeconómicas de gran alcance.

Aproximadamente la mitad del CO2 emitido actualmente por las actividades humanas permanece en la atmósfera, mientras que los océanos y ecosistemas terrestres absorben la otra mitad.

El boletín alerta sobre la posibilidad de que, en el futuro, los océanos y los ecosistemas terrestres puedan perder su eficacia como “sumideros”, decreciendo su capacidad de absorción del CO2 y actuando como reguladores que evitan mayores aumentos de temperatura.CIFOR/Nanang SujanaLos bosques de turberas, un tipo de humedal, como éste en Kalimantan central, Indonesia, pueden almacenar gases nocivos de dióxido de carbono.

También se disparan los niveles de metano y de óxido nitroso

Las concentraciones de otros gases como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), equivalieron, respectivamente, al 262 % y al 123 % con relación a los niveles de 1750, el año elegido para representar el momento en que la actividad humana empezó a alterar el equilibrio natural de la Tierra.

La ralentización económica causada por la COVID-19 no tuvo ningún efecto evidente en los niveles atmosféricos de los gases de efecto invernadero ni en sus tasas de aumento, aunque sí se produjo un descenso transitorio de las nuevas emisiones.Banco Mudial/Lundrim AliuLa región de América Latina y el Caribe arroja a la atmósfera 371 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono por el consumo de madera y carbón. 

La concentración de CO2 equivale a la registrada hace tres millones de años

Taalas destacó que el boletín manda un mensaje científico contundente a los negociadores que asistirán al 26º período de sesiones de la Conferencia de las Partes (COP26) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

“Si se mantiene el actual ritmo de aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero, el incremento de la temperatura a finales de este siglo superará de lejos el objetivo establecido en virtud del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5 o 2 °C por encima de los niveles preindustriales”, afirmó. “Estamos muy lejos del camino marcado“.

Al mismo tiempo, alertó que el dióxido de carbono se mantiene en la atmósfera durante siglos y todavía más tiempo en los océanos.

“La última vez que la Tierra registró una concentración comparable de CO2 fue hace entre tres y cinco millones de años. En esa época la temperatura era de 2 a 3 °C más elevada, y el nivel del mar, entre 10 y 20 metros superior al actual, pero entonces no había 7800 millones de personas en el planeta“, explicó.

El científico dijo que, aunque muchos países están fijando sus objetivos para alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono y que se esperan grandes compromisos en ese sentido durante la COP26, se ha de lograr transformar esas ambiciones en acciones que tengan un impacto sobre los gases que provocan el cambio climático

Debemos transformar nuestros sistemas industriales, energéticos y de transporte y todo nuestro estilo de vida. Los cambios necesarios son asequibles desde el punto de vista económico y viables en el plano técnico. No hay tiempo que perder”, aseguró el profesor Taalas.PNUD/BielorrusiaEn Bielorrusia, las turberas se están revitalizando y actúan como sumideros de carbono efectivos.

Los sumideros de carbono

El cambio climático en curso y sus retroalimentaciones, tales como el aumento en la frecuencia de las sequías y el consiguiente incremento en la cantidad e intensidad de los incendios forestales podrían reducir la capacidad de los ecosistemas terrestres para absorber CO2.

Esos cambios ya se están produciendo, y el boletín evidencia la transición de una parte de la Amazonia de sumidero a fuente de carbono.

La absorción en los océanos también podría disminuir debido a varias causas como el aumento de la temperatura de la superficie del mar, a la disminución del pH causada por la captación de CO2 y a la ralentización de la circulación oceánica meridional consecuencia del incremento de la fusión del hielo marino.

El Programa de Vigilancia de la Atmósfera Global de la Organización monitorea las futuras alteraciones en el equilibrio entre fuentes de carbono y sumideros.PNUMALas concentraciones promedio mundiales de dióxido de carbono (CO2) alcanzaron 405,5 partes por millón (ppm) en 2017.

El dióxido de carbono

Es el gas de efecto invernadero más abundante en la atmósfera, y contribuye alrededor del 66 % al efecto de calentamiento del clima, principalmente a causa de la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento.

Las concentraciones medias mundiales de CO2 alcanzaron un nuevo máximo de 413,2 ppm en 2020. Los registros de la Organización señalan que el aumento en la concentración de CO2 de 2019 a 2020 fue ligeramente inferior al observado entre 2018 y 2019, pero superior a la tasa de aumento medio anual del último decenio.

Los datos de las estaciones de monitoreo muestran claramente que los niveles de CO2 siguieron aumentando en 2021.

En julio de 2021, las concentraciones de CO2 observadas en la isla hawaiana de Mauna Loa y en el cabo Grim de la isla australiana de Tasmania alcanzaron, respectivamente, 416,96 ppm y 412,1 ppm, en comparación con las 414,62 ppm y las 410,03 ppm registradas en julio de 2020.Unsplash/Peggy AnkeUna capa de polución se ve sobre el Chao Phraya river en Bangkok.

El Metano

Este potente gas de efecto invernadero permanece en la atmósfera aproximadamente una década y causa alrededor del 16% del efecto de calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero de larga duración.

Cerca del 40 % del metano emitido a la atmósfera procede de fuentes naturales (por ejemplo, humedales y termitas), mientras que cerca del 60 % proviene de fuentes de origen humano (por ejemplo, ganadería de rumiantes, cultivo de arroz, explotación de combustibles fósiles, vertederos y quema de biomasa).

La reducción a corto plazo del metano en la atmósfera podría ayudar a lograr los objetivos del Acuerdo de París y podría contribuir a alcanzar muchos Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que la mitigación de sus emisiones conllevaría múltiples beneficios indirectos.

El óxido nitroso

Es otro potente gas de efecto invernadero que actúa al mismo tiempo como una sustancia química que agota la capa de ozono.

Cerca del 60 % de las emisiones de óxido nitroso a la atmósfera provienen de fuentes naturales y aproximadamente el 40% de causas derivadas de la actividad humana, por ejemplo, en los océanos, en los suelos, por la quema de biomasa, por el uso de fertilizantes y de diversos procesos industriales.

Las emanaciones fruto de actividades humanas, entre las que predomina la fertilización de las tierras de cultivo con nitrógeno, han aumentado un 30 % en los últimos cuatro decenios.  

Según la Organización, la agricultura es la causante del 70 % de todas las emisiones de origen humano de ese gas debido al uso de fertilizantes nitrogenados y al estiércol. El principal incremento óxido nitroso en la atmósfera se debió a ese incremento.

Tras adopción de Declaración de Kunming en la COP15 de Biodiversidad, WWF llama a pasar de las palabras a la acción

Los ministros y jefes de delegación de gobierno reunidos en la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad COP-15 adoptaron la Declaración de Kunming. El documento, titulado ‘Civilización ecológica: construyendo un futuro compartido para toda la vida en la Tierra’, representa el resultado del segmento de alto nivel de la primera parte de la decimoquinta Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP 15 sobre Biodiversidad) que busca y tiene como objetivo fortalecer y demostrar la voluntad política de los y las jefes de Estado para abordar la crisis de pérdida de la biodiversidad.

Estas son noticias alentadoras porque la Declaración de Kunming reconoce que el objetivo del Marco Global de Biodiversidad posterior a 2020 debería ser revertir la pérdida de biodiversidad para 2030. Asegurar y mantener este compromiso político de alto nivel el retroceso de la vida natural en esta década es un primer paso fundamental para abordar la actual crisis de pérdida de la naturaleza.

WWF también da la bienvenida a la combinación de medidas contenidas en la Declaración de Kunming, que incluye tanto acciones de conservación como acciones para abordar la producción y el consumo insostenibles. Ambos aspectos son esenciales si queremos tener éxito en asegurar un mundo positivo para la naturaleza en esta década.

La participación de los ministros de Finanzas, Agricultura, Desarrollo y Medio Ambiente también muestra que los gobiernos están comenzando a reconocer la necesidad de hacer de la biodiversidad un tema principal en todas las áreas de gobierno. Sin embargo, todavía estamos muy lejos de un enfoque de gobierno integral implementado por todas las partes del CDB.

Lin Li, Directora de Política Global y Defensa de WWF International, sostuvo que “La Declaración de Kunming es una muestra de voluntad política y agrega un impulso muy necesario al señalar claramente la dirección del camino para abordar la pérdida de biodiversidad. Si bien es muy significativo que reconozca que el objetivo del Marco debería ser poner a la naturaleza en el camino de la recuperación para 2030, sus impactos dependerán de cómo se ponga en acción. Sigue siendo fundamental que los gobiernos conviertan estas palabras en realidad. En Kunming, en mayo próximo, esta declaración debe convertirse en un plan de acción para la naturaleza que no solo proteja la tierra, el agua dulce y los mares, sino que también aborde fundamentalmente nuestro sistema agrícola insostenible, adopte soluciones basadas en la naturaleza, garantice un financiamiento adecuado y se implemente con solidez.

Una urgencia para Chile 

La protección efectiva de la biodiversidad sigue siendo una de las grandes deudas en Chile, principalmente por la falta de financiamiento disponible para la conservación de la naturaleza. Así lo destacó Rodrigo Catalán, director de Conservación de WWF Chile, quien valoró la adopción de la Declaración de Kunming, pero llamó a materializar pronto estas intenciones en planes y medidas concretas que cuenten con los recursos adecuados. “La crisis de biodiversidad es tan grave como la crisis climática, por tanto, los esfuerzos deben ir muy de la mano, además de que existen marcadas interacciones entre ambas emergencias. Sin embargo, Chile vive hoy una situación compleja en términos de las brechas de financiamiento que se deben cubrir, no solo para costear los compromisos climáticos, sino que también las acciones de protección de la naturaleza. Los anuncios y compromisos solo podrán concretarse en acciones si cuentan con el financiamiento requerido”, explicó.

“No es aventurado afirmar que hoy el financiamiento para la conservación en Chile está bloqueado. El nivel de desarrollo que muestra el país ante entidades internacionales indicaría que Chile, miembro de la OCDE, ya no requiere apoyo comparado con países más pobres. Sin embargo, las donaciones ambientales a nivel nacional aún no tienen incentivos como en otros países. Por lo mismo, es un gran desafío que el país desarrolle en forma urgente sus propios mecanismos e incentivos para financiar la protección de su patrimonio natural, aumentando al mismo tiempo el porcentaje del PIB que el Estado destina a estos fines, pero complementando el aporte estatal con una contraparte de los privados”, agregó.

La pérdida de biodiversidad amenaza la salud humana y los medios de vida y aumenta el riesgo de una próxima pandemia, pero las promesas de los líderes aún no se han traducido en ambición en la sala de negociaciones. Para WWF, ahora es el momento de dar un paso adelante.

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