El objetivo de la iniciativa es reunir agentes claves para la conservación de humedales, y de ese modo reducir el ingreso de contaminantes a las lagunas urbanas de Concepción. Se iniciará con un piloto en Tres Pascualas, donde la U. San Sebastián erige su campus en Concepción.
“Quisimos reunir a distintas instituciones en una misión tan importante, como es recuperar la laguna Las Tres Pascualas, sus servicios ecosistémicos, su fauna, flora, y por supuesto que vuelva a ser un punto recreativo para la ciudad y su entorno”. Así resumió la doctora Katherine Brintrup, directora de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la Universidad San Sebastián Concepción, el objetivo de la naciente “Mesa del Agua para la recuperación de la Laguna Las Tres Pascualas”, proyecto piloto de una serie de intervenciones planificadas.
La mesa se reunió en dependencias de la USS, a instancias de esta casa de estudios, y contó con la asistencia de representantes de instituciones como Essbío, Centro Eula de la Universidad de Concepción, Dirección General de Aguas Región del Biobío, universidades, Municipalidad de Concepción y autoridades regionales, encabezadas por la consejera regional Ana Araneda, presidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Consejo Regional, y las concejalas de Concepción Olimpia Riveros y Nadia Garrido.
“En 2018 se dio a conocer un informe del Centro Regional de Estudios Ambientales, CREA, de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, referido al estado trófico en el que se encuentra la laguna. Hay diversa información, de muy buena calidad; muchas investigaciones y estudios, y si bien hay que continuar conociendo su actual estado, lo urgente es comenzar a establecer acciones de intervención”, afirmó Katherine Brintrup, doctora en Ciencias Ambientales, Mención Sistemas Acuáticos Continentales (Centro EULA, Universidad de Concepción).
El Dr. Ricardo Figueroa, investigador del Centro Eula y académico de la Facultad de Ciencias Ambientales de la UdeC, coincidió con la directora de carrera USS. “Los diagnósticos ya están, hay estudios completos realizados, muy caros y meticulosos. Por eso, en lo inmediato, lo que se debe hacer es determinar los problemas más urgentes y definir posibles soluciones; establecer cómo ejecutarlas y cómo nos integramos todos los de esta mesa a ese trabajo, porque si seguimos interviniendo de manera individual, nunca vamos a llegar a nada. Por ejemplo, si movemos o no los sedimentos, dónde los depositamos, cómo, etc., deben ser decisiones asumidas entre todos”, manifestó.
Trabajo mancomunado
La Dra. Katherine Brintrup explicó que la laguna Las Tres Pascualas es un humedal, y como tal, está regida por diferentes estamentos. “Los gobiernos han invertido en estrategias para la conservación de cuerpos de agua, y fue así como se creó un “Plan Nacional de Protección de Humedales”, y en específico, de “Humedales Urbanos”. Esto lleva consigo una meta mínima de conservación, del 17%, que en Biobío es cercana al cero por ciento. Grave, considerando que tenemos más de 54 mil 300 hectáreas de humedales. Queda mucho trabajo por hacer, se requiere de manera urgente abordarlo, y a nosotros nos corresponde hacerlo”, manifestó.
“Es maravilloso reunir a autoridades, representantes del municipio, academia, Gore, Essbío… Hemos trabajado mucho en esto, pero en líneas diferentes, y esta es una gran oportunidad para hacerlo de manera integrada”, destacó Ana Araneda, quien recomendó considerar diferentes líneas de financiamiento del Gobierno Regional, como los Fondos de Innovación para la Competitividad, FIC, para dar respaldo al proyecto.
Dentro de los factores identificados, que han deteriorado a Las Tres Pascualas, se incluyen las aguas lluvias con residuos de materia fecal, y alta descarga de materia orgánica; una fuerte presión inmobiliaria y otros contaminantes como los metales pesados, que se encuentran en concentraciones más elevadas que en otras lagunas urbanas del Gran Concepción. Dentro de cualquier posible solución, la Dra. Brintrup hizo hincapié en la necesidad de la educación ambiental en el sector, residentes que pueden contribuir en la mantención del cuerpo de agua.
“Celebro que la USS retome el rol de las universidades antiguas, del medioevo, y que se haga cargo del territorio en el que se erige”, precisó Álvaro Espinoza, profesional de la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Concepción. “Esta instancia que tenemos es muy importante para solucionar el problema eterno, y por ello valoro formar parte de una mesa de trabajo tan diversa, con Essbío entre sus integrantes, por ejemplo, algo que no había ocurrido antes”, añadió.
Ana Araneda Gómez Docente área Medioambiente Instituto Profesional Virginio Gómez
Suena irónico que en un planeta cuya superficie está cubierta en un 70% de agua, sea una preocupación estar quedándonos sin este recurso. Si bien, de esta cifra es necesario distinguir las aguas saladas y, en oposición, las menores reservas de agua dulce que deben dar abasto a una creciente demanda, también es inevitable reconocer que no se ha realizado un manejo exitoso de los recursos naturales, incluido uno tan vital como el agua. Hace menos de un mes se conmemoraba el Día Mundial del Agua bajo la consigna de revalorar la importancia de las aguas subterráneas, hacer visible lo invisible y considerar que estas son fundamentales para la vida en la Tierra.
A través de diversas formas de comunicación y en todos los niveles se planteaba la necesidad de cuidar este recurso y nos hacíamos más conscientes del escenario actual. Nos encontramos en una grave escasez hídrica que se evidencia en una gran cantidad de material gráfico, videos y declaraciones de diversos sectores con el mismo mensaje: “cuidemos el agua”, “el agua es de todos”, “no es sequía, es saqueo”, entre otros.
Efectivamente, en Chile estamos viviendo desde hace 13 años una gran mega sequía producto de la conjugación de diversos factores como las bajas precipitaciones, el aumento de la temperatura, una isoterma elevada en la cordillera que no permite almacenar agua y un aumento de la evaporación, todo esto bajo un gran nombre en común: el cambio climático.
Si bien al pensar en medidas que se puedan implementar a corto y mediano plazo en nuestra región del Biobío ya se está hablando de una restricción en el consumo de agua, esto aún parecía ser una idea lejana para la mayoría de nosotros (al menos no aún). Sin embargo, hay comunas más alejadas de los cascos urbanos donde ya se está abasteciendo de agua a las poblaciones a través de camiones aljibes.
Más aún, esta semana el Gobierno Regional Metropolitano, junto a la Onemi y la Superintendencia de Servicios Sanitarios dieron a conocer un protocolo de racionamiento de agua para la región Metropolitana, cuyas primeras etapas podrían ya estar cumplidas. Quizás la idea de un racionamiento para nuestra región no sea algo tan lejano como creíamos.
Ante esta realidad, nos queda una pregunta ¿somos la sociedad civil quiénes debemos restringir nuestro consumo de agua? Reflexiono sobre esta interrogante porque si bien debemos hacer un uso adecuado de un recurso tan importante, este consumo no alcanza un 10% del total. Entonces, claramente, para generar un cambio significativo en los parámetros actuales es necesario intervenir en los procesos productivos, ya sea estableciendo restricciones, mejorando la eficiencia de uso o implementando vías de reutilización de las aguas.
Sin importar el valor que como sociedad aportemos a esta ecuación, educar sobre el uso del agua es primordial para incentivar la reducción de nuestro consumo. Actualmente, una persona en la región del Biobío utiliza en promedio 120 a 150 litros de agua en un día, esto sin incluir la huella de agua de lo que consumimos y vestimos, prácticamente el doble de los 70 litros que consumen por habitante en los países donde la población ha tenido educación ambiental y este bien natural escasea. Esa es la meta a la cual debemos llegar.
Me queda adicionar a esta reflexión que existen muchas tecnologías que permiten obtener agua de otros compartimentos ambientales. La desalación, por ejemplo, es una práctica que se lleva a cabo en países como Arabia Saudita donde el 80% del agua para consumo humano y agrícola proviene del mar.
Nos enfrentamos al problema y la necesidad de garantizar el agua para todas y todos, pero lo podemos transformar en una gran oportunidad si logramos que los diferentes actores que intervienen en la toma de decisiones trabajen conjuntamente, y que en este desafío sean acompañados por la academia, las organizaciones funcionales y territoriales, y, por supuesto, por las representaciones de todos los procesos productivos involucrados. Después de todo, necesitamos avanzar como país, pero también como sociedad.
En dicha reunión, ambas autoridades destacaron el trabajo conjunto en iniciativas en materia de cambio climático y evidencia científica para la toma de decisiones, enfoque de género, electromovilidad, transición justa, innovación y emprendimiento, economía circular, hidrógeno verde, agricultura resiliente, instancias que involucraron al mundo científico y académico, al sector privado y emprendedores, a la ciudadanía y ONGs, además de los tomadores de decisión, mujeres, pueblos indígenas, jóvenes y gobiernos locales.
La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, se reunió esta tarde en dependencias del ministerio con la Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Chile, María José Torres, quien estuvo acompañada del secretario de la CEPAL, Luis Yáñez, y oficiales de PNUMA, FAO y de la Oficina de la Coordinadora Residente.
En la cita se abordaron temas como los avances en el proceso de adhesión al Acuerdo de Escazú y la relevancia del apoyo que puede brindar el Sistema de las Naciones Unidas en Chile para levantar un diagnóstico y diseñar el plan de implementación en Chile, destacando que el Acuerdo otorga un marco al trabajo del MMA.
“Esperamos establecer alianzas para avanzar en la implementación de la Ley Marco de Cambio Climático en los territorios, el diagnóstico e implementación participativa del Acuerdo de Escazú, que nos permita elevar nuestros estándares en materia de derechos de acceso a la información, participación y justicia en asuntos ambientales, y la crisis hídrica, para pasar de los diagnósticos a la acción. Todas son prioridades que promoveremos para alcanzar una transición socio ecológica justa a todo nivel Para esto pongo a disposición a los equipos técnicos y políticos del Ministerio para planificar las acciones conjuntas del 2022 y los años venideros”, dijo la ministra.
Además, celebraron la aprobación de la Ley Marco de Cambio Climático marcando la preocupación por avanzar rápidamente en su implementación en los territorios. Así también repasaron el proyecto “Género y Cambio Climático”, que ha permitido generar información para incorporar el enfoque de género en las políticas, programas y planes nacionales de cambio climático, y el proyecto con Pueblos Indígenas Latinoamericanos, que reunió a representantes de organizaciones indígenas presentes en la región de América Latina y el Caribe (LAC), y a representantes de los Estados que pertenecen al programa EUROCLIMA+ de la UE a participar en el Diálogo Intercultural entre pueblos indígenas y gobiernos del Abya Yala sobre cambio climático, con el fin de lograr el fortalecimiento de la colaboración para una acción climática ambiciosa e inclusiva en el marco de los objetivos de la Plataforma de Comunidades Locales y Pueblos Indígenas de la CMNUCC.
Por su parte, la Coordinadora Residente de ONU Chile, agradeció la fructífera reunión sostenida con la Ministra Rojas, para definir las prioridades del trabajo conjunto con el Estado de Chile, y reiteró la disposición del Sistema de las Naciones Unidas para aportar con sus capacidades técnicas en los temas antes mencionados con el fin avanzar hacia un país más justo y sostenible, en base a la Agenda 2030 y el actual Marco de Cooperación.
El mundo no estaba en camino de cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible antes de que golpeara el COVID-19, y ahora el desafío se ha magnificado muchas veces, según un nuevo informe de la ONU que indica que los países deben tomar medidas ‘críticas’ para salir de la pandemia, durante los próximos 18 meses.
Además de los casi cuatro millones de muertes por coronavirus, entre 119 y 124 millones de personas volvieron a la pobreza y al hambre crónica, y se perdió el equivalente a 255 millones de empleos a tiempo completo, indica el informe.
“La pandemia ha detenido o revertido años o incluso décadas de progreso en el desarrollo. La pobreza extrema mundial aumentó por primera vez desde 1998”, dijo el secretario general adjunto de la ONU, Liu Zhenmin, durante el lanzamiento, que tuvo lugar en el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible
Además, las interrupciones de los servicios de salud esenciales han amenazado años de progreso en la mejora de la salud materno infantil, el aumento de la cobertura de inmunización y la reducción de las enfermedades transmisibles y no transmisibles. Alrededor del 90% de los países todavía informan sobre una o más interrupciones importantes de los servicios de salud esenciales.IFAD/Joanne LevitanLos campesinos en Tanzania reciben ayuda para aumentar su seguridad alimentaria durante la pandemia de COVID-19
Agudas desigualdades
El informe también indica que la pandemia ha puesto de manifiesto e intensificado las desigualdades dentro y entre países.
A 17 de junio, se administraron alrededor de 68 inyecciones de vacunas por cada 100 personas en Europa y América del Norte, en comparación con menos de dos en África subsahariana.
Millones de niños corren el riesgo de no volver nunca a la escuela; mientras que un número cada vez mayor se ha visto obligado a contraer matrimonio o han acabado explotados en un trabajo que no debían de hacer a su edad.
Con billones de dólares de los turistas perdidos durante los cierres pandémicos, el colapso del turismo internacional ha impactado de manera desproporcionada a los pequeños Estados insulares en desarrollo que ya estaban en apuros.
“Los más pobres y vulnerables continúan corriendo un mayor riesgo de infectarse por el virus y han sido los más afectados por las consecuencias económicas”, destacó el Sr. Zhenmin.
Si bien se está produciendo una recuperación económica, liderada por China y Estados Unidos, en muchos otros países no se espera que el crecimiento económico vuelva a los niveles anteriores a la pandemia antes de 2022 o 2023.
Desafíos climáticos y de biodiversidad
El informe también confirma lo que agencias de la ONU como la Organización Meteorológica Mundial han estado dando la alarma: la desaceleración económica en 2020 hizo poco para frenar la crisis climática, que continúa en gran medida sin cesar.
Las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero siguieron aumentando, mientras que la temperatura media mundial se situó alrededor de 1,2° centígrados por encima de los niveles preindustriales, peligrosamente cerca del umbral de 1,5 ° establecido en el Acuerdo de París.
El mundo también se quedó corto en los objetivos de 2020 para detener la pérdida de biodiversidad y la reversión de los 10 millones de hectáreas de bosque que se perdieron cada año, entre 2015-2020.UNEP GRID Arendal/Peter ProkoschLos elefantes africanos están en peligro, ya que son víctimas de la caza furtiva para obtener sus preciados colmillos de marfil.
Igualdad de género y finanzas
La pandemia de COVID-19 también ha afectado negativamente el progreso hacia la igualdad de género. La violencia contra las mujeres y las niñas se ha intensificado, se espera que aumente el matrimonio infantil y las mujeres han sufrido una parte desproporcionada de la pérdida de puestos de trabajo y mayores responsabilidades de cuidado en el hogar.
Mientras tanto, los flujos globales de inversión extranjera directa cayeron un 40% en 2020 en comparación con 2019. El documento muestra que la pandemia ha traído inmensos desafíos financieros, especialmente para los países en desarrollo, con un aumento significativo del sobreendeudamiento.
Un futuro más brillante aún es posible
“Este informe presenta un panorama preocupante sobre el estado de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, también destaca historias de resiliencia, adaptabilidad e innovación durante la crisis, que indican que es posible un futuro mejor”, subrayó Zhenmin.
Agregó que hay indicios de que los países están tomando medidas en el marco de sus planes de recuperación, que podrían mejorar la acción de los Objetivos, y que los próximos 18 meses son críticos.
Según el informe, para volver a encarrilar la Agenda 2030, los gobiernos, las ciudades, las empresas y las industrias deben utilizar la recuperación para adoptar vías de desarrollo bajas en carbono, resilientes e inclusivas que reducirán las emisiones de carbono, conservarán los recursos naturales y crearán mejores empleos, avanzar en la igualdad de género y abordar las crecientes desigualdades.
“Estamos en una coyuntura crítica de la historia de la humanidad. Las decisiones y acciones que tomemos hoy tendrán consecuencias trascendentales para las generaciones futuras. Las lecciones aprendidas de la pandemia nos ayudarán a enfrentar los desafíos actuales y futuros”, instó Zhenmin.
El subsecretario general explicó que los próximos meses determinarán si la crisis del COVID-19 sirve como una “llamada de atención muy necesaria”.
“La comunidad mundial, ante todo, debe garantizar un acceso equitativo a las vacunas y tratamientos COVID-19. Este es un paso crítico que realmente puede impulsar una década de acción”.
Foro Político de Alto Nivel
La Agenda 2030, adoptada por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas en 2015, proporciona un plan común para la paz y la prosperidad de las personas y el planeta, ahora y en el futuro.
En su esencia, los 17 Objetivos suponen mejorar la salud y la educación, reducir la desigualdad y estimular el crecimiento económico, todo mientras se aborda el cambio climático y se trabaja para preservar nuestros océanos y bosques.
El lanzamiento del informe de Objetivos de Desarrollo Sostenible 2021 coincide con el inicio del Foro de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible este martes. El evento es la plataforma central de las Naciones Unidas para el seguimiento y la revisión de la Agenda 2030.
La reunión continuará hasta el 15 de julio, bajo los auspicios del Consejo Económico y Social. Esto incluye la reunión ministerial de tres días que comenzó hoy.
Los ministros discutirán formas de garantizar una recuperación sostenible y resistente del COVID-19 que ponga al mundo en el camino correcto para hacer realidad la Agenda 2030. En total, 43 países también presentarán sus revisiones nacionales voluntarias de su implementación de la Agenda 2030.
La reunión pondrá el foco en nueve Objetivos Globales de este año: poner fin a la pobreza, acabar con el hambre, mejorar la salud, lograr un trabajo decente, reducir las desigualdades, hacer un consumo y una producción responsables; tomar medidas para frenar el cambio climático y mantener la paz.
Aunque una vez más la comunidad científica ha dejado claro esta semana que no estamos haciendo lo suficiente para limitar el calentamiento global al umbral crucial de los 1,5 grados centígrados, los hallazgos del último informe de los científicos de la ONU no son todo pesimismo.
El uso de vehículos eléctricos se está acelerando en todo el mundo. El uso de electricidad baja en carbono está reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte terrestre.
Según el científico Sudarmanto Budy Nugroho, miembro del Panel, las inversiones en infraestructura de transporte activo, combinadas con el despliegue de micromovilidad eléctrica, por ejemplo, los patinetes y bicicletas eléctricos, pueden contribuir aún más a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Esto también puede hacer que la movilidad sea más accesible para todos, incluidas las poblaciones marginadas”, dijo el experto.
Muchas estrategias de mitigación en el sector del transporte tendrán varios beneficios colaterales, que incluyen mejoras en la calidad del aire, beneficios para la salud, acceso equitativo a los servicios de transporte, reducción de la congestión y reducción de la demanda de materiales.PNUDEn Nepal, una bomba de agua funciona con energía solar.
2. El costo de las tecnologías de bajas emisiones está bajando
Según el informe, los costos unitarios de varias tecnologías de bajas emisiones han caído continuamente desde 2010.
El costo de tecnologías clave como la energía solar, eólica y los vehículos eléctricos se ha reducido considerablemente. Esto nos puede ayudar a reducir mucho las emisiones. Existen opciones en todos los sectores para reducir las emisiones a la mitad, para 2030”, explica el autor Masahiro Sugiyama.
Para ser más exactos, de 2010 a 2019, los costos de la energía solar han disminuido un 85 %, la energía eólica un 55 % y las baterías de iones de litio un 85 %.
Los paquetes de políticas de innovación han permitido estas reducciones de costos y están respaldando su adopción a nivel mundial.
Los científicos argumentan que tanto las políticas integrales como las personalizadas que abordan los sistemas de innovación han ayudado a superar los impactos distributivos, ambientales y sociales potencialmente asociados con la difusión global de tecnologías de bajas emisiones.Unsplash/Markus SpiskeEl carbón es uno de los grandes generadores de las emisiones de carbono.
3. Las Leyes de mitigación se están expandiendo
Los expertos del informe señalan con gran confianza que ha habido una expansión “consistente” de políticas y leyes que abordan la mitigación climática desde que publicaron su Quinto Informe de Evaluación en 2014.
“Esto ha llevado a evitar emisiones que de otro modo se habrían producido y a aumentar la inversión en tecnologías e infraestructuras bajas en carbono”, dice el informe.
Para 2020, más del 20% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero estaban cubiertas por impuestos al carbono o sistemas de comercio de emisiones, aunque la cobertura y los precios han sido insuficientes para lograr reducciones profundas.
Además, para 2020, había leyes climáticas “directas” enfocadas principalmente en reducciones en 56 países que cubren el 53% de las emisiones globales.
En muchos países, las políticas han mejorado la eficiencia energética, reducido las tasas de deforestación y acelerado el despliegue de tecnología, lo que ha llevado a evitar, y en algunos casos reducir o eliminar, las emisiones.
Sin embargo, advierten, la cobertura de las políticas de emisiones y finanzas sigue siendo desigual en todos los sectores.
Los científicos también destacan como el Protocolo de Kioto, que en 1997 comprometió a los países y economías industrializados a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ha llevado a reducir las emisiones en algunos países y ha sido fundamental en la creación de capacidad nacional e internacional para informar y contabilizar las emisiones.
Asimismo, el Acuerdo de París del 2015, con una participación casi universal, ha llevado al desarrollo de políticas y al establecimiento de objetivos a nivel nacional y subnacional, en particular en relación con la mitigación, así como una mayor transparencia de la acción y el apoyo climáticos.
“Si bien muchas de las políticas de descarbonización implementadas en todo el mundo han tenido un impacto positivo en la innovación, la tecnología, el despliegue y los resultados ambientales, en algunos casos también han tenido un impacto negativo a corto plazo en los grupos vulnerables, grupos de bajos ingresos y, en algunos casos, han favorecido, por ejemplo, a las grandes empresas frente a las pequeñas”, se lee en el informe.
“También hemos encontrado que esto es algo que se puede evitar diseñando políticas de manera diferente o poniendo en marcha políticas complementarias”, explica la experta Laura Díaz Anadón.UNSPLASH/Paul GilmoreEmisiones de una central eléctrica en Koln (Alemania).
4. Todavía es posible cambiar las emisiones industriales
Los expertos dicen que las emisiones netas de carbono cero del sector industrial, aunque desafiantes a una escala significativa, todavía son posibles.
“La reducción de las emisiones de la industria implica una acción coordinada a lo largo de las cadenas de valor para promover todas las opciones de mitigación, incluida la gestión de la demanda, la eficiencia energética y de los materiales, los flujos circulares de materiales, así como las tecnologías de reducción y los cambios transformadores en los procesos de producción”, explica el informe.
Para avanzar hacia las cero emisiones netas, las industrias pueden aprovechar los nuevos procesos de producción utilizando las energías renovables, el hidrógeno verde, los biocombustibles y el control de la gestión del carbono.Banco Mundial/Wu ZhiyiEl Banco Mundial trabaja con varias grandes ciudades chinas para ayudar a reducir la congestión del tráfico y las emisiones de gases de efecto invernadero.
5. Las ciudades presentan una gran oportunidad para la acción climática
El informe subraya que las áreas urbanas brindan oportunidades clave para la mitigación del cambio climático.
“Todas las ciudades pueden contribuir a un futuro de cero emisiones netas mediante la integración de sectores, estrategias e innovaciones, ya sean ciudades establecidas, en crecimiento o emergentes. La forma en que se siguen planificando las áreas urbanas, sus interacciones con el sistema energético y las demandas de materiales, determinan múltiples oportunidades con beneficios para las personas y el planeta”, explica el experto Siir Kilkis.
Algunas medidas urbanas efectivas incluyen más áreas transitables y una mayor penetración de energía renovable.
“Todo esto es posible mientras las ciudades mejoran la calidad del aire, aumentan las oportunidades laborales, amplían la infraestructura verde y azul urbana, y brindan otros beneficios colaterales para el desarrollo sostenible en todo el mundo, así como la adaptación climática”, agregan los autores del informe.
Los esfuerzos de mitigación en las ciudades deben concentrarse en:
Reducir o cambiar el consumo de energía y materiales
Electrificación ecológica
Mejorar la absorción y el almacenamiento de carbono en el entorno urbano
Otro punto de actuación tiene que ver con el sector de la edificación. En algunos escenarios globales, se prevé que los edificios existentes, si se modernizan, y los edificios que aún no se construyen, se acerquen a las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050, si los paquetes de políticas, que combinan medidas ambiciosas de suficiencia, eficiencia y energía renovable, se implementan de manera efectiva y se eliminan las barreras a la descarbonización.
“La acción de mitigación en el sector de la construcción genera beneficios para la salud a través de la mejora de la calidad del aire interior y el confort térmico, además de reducir el estrés financiero en todas las regiones del mundo. En general, la descarbonización del parque inmobiliario contribuye al bienestar humano”, destaca una de las autores del informe Yamina Saheb.Jutta Benzenberg/ World BankEstos molinos de viento en Rumanía forman parte de la “Estrategia Europa 2020”, un movimiento hacia una economía baja en carbono más ecológica y competitiva que hace un uso eficiente de los recursos y es resistente al riesgo climático.
6. Se están desplegando medidas económicas
Estos molinos de viento en Rumania son parte de la “Estrategia Europa 2020”, un movimiento hacia una economía baja en carbono más ecológica y competitiva que hace un uso eficiente de los recursos y es resistente al riesgo climático.
El informe señala que muchos instrumentos regulatorios y económicos ya se han implementado con éxito.
“Estos instrumentos podrían apoyar reducciones profundas de emisiones y estimular la innovación si se ampliaran y aplicaran más ampliamente (…) Los paquetes para toda la economía, en consonancia con las circunstancias nacionales, pueden cumplir objetivos económicos a corto plazo al mismo tiempo que reducen las emisiones y modifican las vías de desarrollo hacia la sostenibilidad”, explican los autores.
Según los datos, los flujos financieros totales rastreados para la mitigación y adaptación climática aumentaron hasta un 60 % entre 2013-14 y 2019-20, pero el crecimiento promedio se ha desacelerado desde 2018.
Estos flujos financieros, que permanecieron fuertemente enfocados en la mitigación, son desiguales y se han desarrollado de manera heterogénea entre regiones y sectores.
Sin embargo, los autores señalan que los instrumentos económicos han sido efectivos en la reducción de emisiones, complementados con instrumentos normativos principalmente a nivel nacional y también subnacional y regional.
“Donde se implementaron, los instrumentos de fijación de precios del carbono han incentivado medidas de reducción de emisiones de bajo costo (…) Los impactos distributivos y de equidad de tales instrumentos de fijación de precios del carbono pueden abordarse mediante el uso de los ingresos de los impuestos al carbono o el comercio de emisiones para apoyar a los hogares de bajos ingresos, entre otros enfoques”, afirman.
Destacan con gran confianza que la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles reduciría las emisiones, mejoraría los ingresos públicos y el desempeño macroeconómico, y generaría otros beneficios ambientales y de desarrollo sostenible.
7. A las personas les importa y están comprometidas
Los autores del informe reconocen en su evaluación que muchos ciudadanos de todo el mundo se preocupan por la naturaleza y la protección del medio ambiente y están motivados para participar en la lucha por el clima.
“Sin embargo, pueden enfrentar barreras para actuar, que pueden eliminarse mediante distintas medidas, por ejemplo, de la industria, las empresas y los gobiernos”, explica la científica Linda Steg.
Agrega que muchos gobiernos actualmente están luchando con la cuestión de si la gente realmente apoyará algunos cambios radicales.
“Este informe de evaluación muestra que la aceptabilidad pública es mayor cuando los costos y los beneficios se distribuyen de manera justa y cuando se han seguido procedimientos de decisión justos y transparentes”, destaca el experto.CIFOR/Nanang SujanaLos bosques de turberas, un tipo de humedal, como este en Kalimantan central, Indonesia, pueden almacenar gases nocivos de dióxido de carbono.
8. La eliminación de CO2 ahora es esencial para alcanzar nuestros objetivos, pero es complicado…
El informe muestra que llegar a cero emisiones netas de gases de efecto invernadero requiere más que reducciones de emisiones e implica una opción llamada eliminación de dióxido de carbono (CDR).
“Se trata de eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera y almacenarlo en la tierra, en el subsuelo o en el océano”, explica el autor Masahiro Sugiyama.
Los impactos, riesgos y beneficios de la implementación de esta técnica para los ecosistemas, la biodiversidad y las personas serán muy variables según el método, el contexto específico del sitio, la implementación y la escala.
Sin embargo, la reforestación, la gestión forestal mejorada, el secuestro de carbono del suelo, la restauración de turberas y la gestión del carbono azul son ejemplos de métodos que pueden mejorar la biodiversidad y las funciones de los ecosistemas, el empleo y los medios de vida locales, según el contexto.
Del mismo modo, la fertilización de los océanos, si se implementa, podría conducir a la redistribución de nutrientes, la reestructuración de los ecosistemas, un mayor consumo de oxígeno y una reducción de la acidificación en aguas más profundas.
Además, de las reducciones de emisiones profundas, rápidas y sostenidas, la eliminación de dióxido de carbono puede cumplir tres funciones complementarias diferentes a nivel mundial o nacional:
Reducir las emisiones netas de CO2 o de efecto invernadero a corto plazo
Contrarrestar las emisiones residuales “difíciles de reducir” (p. ej., emisiones de la agricultura, la aviación, el transporte marítimo, los procesos industriales) para ayudar a alcanzar el cero neto a mediano plazo
Lograr emisiones negativas netas de CO2 o GEI a largo plazo, si se despliega a niveles que superan las emisiones residuales anuales
“Las opciones de mitigación basadas en la tierra bien diseñadas para eliminar el carbono también pueden beneficiar la biodiversidad y los ecosistemas, ayudarnos a adaptarnos al cambio climático, asegurar los medios de vida y mejorar la seguridad alimentaria y del agua. Las opciones incluyen proteger y restaurar ecosistemas naturales como bosques, turberas, humedales, sabanas y pastizales”, destaca Mercedes Bustamante, otra de las autores del informe.
Por supuesto, queda mucho más por hacer
A menos que los gobiernos de todo el mundo reevalúen sus políticas energéticas, el progreso logrado no será suficiente para mantener nuestro planeta fuera de peligro. El Secretario General de la ONU lo describe en un mensaje de video.
Reportaje producido por Laura Quiñones para Noticias ONU
‘IBM Impact’ tiene como Objetivo Crear un Futuro más Sostenible, Equitativo y Ético
IBM ha anunciado hoy IBM Impact, un nuevo marco de la compañía para el trabajo medioambiental, social y de gobernanza (ESG), que refleja cómo la empresa aspira a crear un futuro más sostenible, equitativo y ético. Según se detalla en el informe 2021 ESG emitido hoy, IBM Impact comprende tres pilares: Impacto Medioambiental, Impacto Equitativo e Impacto Ético. Estos valores se han incluido en el ADN de IBM como empresa y han impulsado su trabajo para sus empleados, partes interesadas y el mundo durante el último siglo.
“Los empleados de IBM siempre han aplicado su tiempo, talento y tecnología para tener un impacto significativo en el mundo, evolucionando la naturaleza de su trabajo con el tiempo para satisfacer las necesidades más urgentes de la sociedad”, dijo Arvind Krishna, Presidente y Director Ejecutivo de IBM. “Como siempre, estamos listos para colaborar con nuestros clientes, socios y gobiernos para construir un futuro más seguro, equitativo y pacífico.”
Publicado hoy, el informe 2021 ESG de IBM incluye nuestro marco de IBM Impact y una serie de compromisos para crear transparencia y responsabilidad.
Impacto Medioambiental: IBM se compromete a conservar los recursos naturales, reducir la contaminación y minimizar los riesgos relacionados con el clima. Esto se refleja en los compromisos de IBM para:
Lograr cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2030
Desviar el 90 por ciento de los residuos no peligrosos del vertedero e incineración para 2025
Iniciar 100 compromisos con clientes o proyectos de investigación con beneficios ambientales para 2025
Impacto Equitativo: IBM está creando espacios y oportunidades para todos. Para incrementar la diversidad, la equidad y la inclusión, IBM apunta a:
Equipar 30 millones de personas de todas las edades con nuevas habilidades necesarias para los trabajos del mañana para 2030
Alcanzar 4 millones de horas de voluntariado para 2025
Invertir $250 millones de dólares en aprendizajes y nuevos programas manuales para 2025
Dedicar el 15% del gasto en proveedores de primer nivel a proveedores cuyos propietarios son afrodescendientes para 2025.
Impacto Ético: IBM apunta a mejorar las innovaciones, políticas y prácticas que prioricen la ética, la confianza, la transparencia y, sobre todo, la responsabilidad. Esto se refleja en el compromiso de IBM a:
Llegar a 1000 socios del ecosistema capacitados en ética tecnológica para 2022
Continuar contratando al 100% de los proveedores con prácticas sólidas
Continuar con el modificador salarial vinculado a la diversidad para los líderes sénior.
IBM Impactes el marco que explica cómo la confianza, la transparencia y el liderazgo ético son los valores que sustentan el compromiso de la empresa de lograr un impacto positivo y duradero. Juntos, esos objetivos y esfuerzos demuestran cómo IBM vive su propósito de ser un catalizador que hace que el mundo funcione mejor, creando soluciones impactantes para los desafíos ambientales, sociales y de gobernanza que enfrentan las empresas y la sociedad.
El abogado de apoyo y ayudante de investigación del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería, Rodrigo Castillo, quien expuso sobre la protección de las aguas en el ámbito internacional, el escenario latinoamericano y cuáles han sido las principales iniciativas convencionales en materia de aguas.
Uno de los temas que ha marcado el debate en la elaboración de la nueva Constitución para Chile ha sido cómo se gestionarán las aguas y si se establecerán usos prioritarios, especialmente en el contexto de crisis hídrica que vive el país. Para dar a conocer los avances en esta materia y las tendencias en el derecho constitucional comparado, el primer Ciclo de Charlas CRHIAM 2022, justamente abordó este tema, con la presentación “Regulación y gestión de las aguas en el proceso constituyente”.
La charla estuvo a cargo del abogado de apoyo y ayudante de investigación del Centro, Rodrigo Castillo, quien expuso sobre la protección de las aguas en el ámbito internacional, el escenario latinoamericano y cuáles han sido las principales iniciativas convencionales en materia de aguas. Al respecto, Castillo explicó que existe un amplio consenso en la incorporación de nuevos elementos al estatuto constitucional de las aguas, en al menos tres campos de la regulación constitucional.
“Por una parte, respecto a la orgánica, es decir la institucionalidad y la atribución de competencias en materia de aguas, se ha propuesto la creación de una Agencia Nacional del Agua, consejos de cuencas, y otras iniciativas. También se han tratado los derechos fundamentales, que tiene que ver con la consagración expresa del derecho humano al agua y saneamiento, y también en cuanto a principios constitucionales, se ha abordado la protección de la naturaleza, bienes comunes naturales y la vinculación del agua con los pueblos originarios”, señaló el abogado.
Además de estos elementos que están siendo parte de la discusión constitucional, Castillo indicó que seguirán siendo tema de debate los derechos de aprovechamiento de aguas, tema que “ha sido polémico, porque impacta en diversas materias de la regulación económica vinculada al acceso al agua y del uso que hacen de ella diversos sectores para diferentes fines en nuestro país”.
Respecto a la institucionalidad, manifestó que se esperan menores o mayores grados de autonomía y cambios en las atribuciones a órganos de carácter nacional o local. Finalmente, el régimen de normas transitorias “inevitablemente va a tener que incorporar un nuevo estatuto constitucional de las aguas, especialmente lo que diga relación con el traspaso de la actual legislación hacia una nueva que desarrolle los principios y normas que emanen de una eventual nueva Constitución”, puntualizó Castillo.
El Ciclo de Charlas CRHIAM es una iniciativa anual que se realiza el primer jueves de cada mes, desde abril a diciembre, en la que integrantes del Centro abordan diferentes temas de investigación desarrollados en CRHIAM. Las presentaciones son transmitidas en vivo a través del Facebook del Centro.
Las generaciones 2020, 2021 y 2022 en Biología Marina e Ingeniería en Biotecnología Marina y Acuicultura de la Universidad de Concepción realizaron operativo en playas como actividad de bienvenida a la educación superior.
Luego de dos años de pandemia en que los estudiantes tuvieron sus clases de forma remota, este inicio de semestre 2022 estuvo marcado por el retorno a la presencialidad en toda la Universidad de Concepción. La Estación de Biología Marina, ubicada en Dichato, no fue la excepción para recibir a las generaciones 2020, 2021 y 2022 de las carreras de Biología Marina e Ingeniería en Biotecnología Marina y Acuicultura.
Organizado por el Departamento de Oceanografía (DOCE UdeC), los estudiantes fueron trasladados desde el Campus UdeC hasta la comuna de Tomé para conocer una de las instalaciones que cuenta con salas equipadas, laboratorios y acuarios para el desarrollo de docencia, seminarios, talleres, cursos y capacitaciones.
Operativo en la playa de Dichato.
En la instancia, el Dr. Marcus Sobarzo Bustamante, director del DOCE UdeC, recalcó la importancia de ingresar a carreras relacionadas a las ciencias del mar en la Universidad de Concepción al ser “un polo de desarrollo científico, ya que la Universidad de Concepción es una de las principales casas de estudio a nivel internacional en el área de la Oceanografía (Ranking Shangai)”, destacando además el reciente aniversario N°50 que da cuenta de la trayectoria científica de excelencia que ha tenido el DOCE UdeC desde 1971.
Como parte de la bienvenida se realizó un operativo de limpieza por la playa de Dichato, en el sector Caleta Villarrica, donde los estudiantes reunidos en grupos recorrieron la orilla durante dos horas equipados con sacos y guantes de seguridad. Como resultado de la actividad se encontraron diversos desperdicios como madera de las embarcaciones, vidrios, colillas de cigarro, plásticos de todo tipo y aluminio.
Los residuos llegan de diversas formas al océano. Actualmente se han encendido las alarmas debido al impacto que tienen los microplásticos no sólo en el mar, sino también en la biodiversidad marina, las cuales también pueden ser ingeridas por los seres humanos.
“Se hace necesario generar conciencia, sobre todo en nuestros estudiantes, el mantener limpias nuestras playas no sólo para su uso recreativo, sino también considerando que la comunidad de Dichato tiene como principal actividad económica la gastronomía con productos del mar” señala la Dra. Alejandra Llanos Rivera, encargada del Comité de Vinculación con el Medio del Departamento de Oceanografía. El Comité de Vinculación del DOCE UdeC hace un balance positivo de la actividad realizada con sus estudiantes, y como parte de sus objetivos, busca dar continuidad a estas instancias.
Gracias a un esfuerzo público-privado de más de cuatro años de trabajo, se ha creado el Fondo Naturaleza Chile, una fundación que tiene como objetivo movilizar y canalizar recursos para la conservación de la naturaleza a gran escala en Chile.
La Fundación Fondo Naturaleza Chile, la primera institución nacional para la movilización de recursos destinados a la conservación de la biodiversidad, fue presentada este lunes 4 de abril por diversos colaboradores y gestores de la iniciativa del ámbito público y la sociedad civil. Los impulsores de la iniciativa destacan que esta nueva organización podrá fortalecer el resguardo de nuestra única y diversa naturaleza, así contribuyendo a cambiar la situación actual, en que Chile se sitúa como uno de los 10 países que menos financiamiento dedican a la conservación en todo el mundo, cuando se toma en cuenta su PIB y rica biodiversidad.
“El Fondo Naturaleza Chile busca replicar un exitoso modelo de financiamiento para la conservación que ya ha sido ampliamente validado a nivel internacional. Los fondos ambientales que existen en 19 países de Latinoamérica y el Caribe han logrado canalizar estratégicamente y de forma transparente más de $1,4 mil millones de dólares hacia actividades y proyectos de conservación en los últimos 30 años en coordinación y complemento al esfuerzo del Estado”, explicó la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas.
El Fondo Naturaleza Chile tiene como objetivo promover la protección y conservación de la naturaleza en el país, incluyendo el combate contra el cambio climático y la desertificación, lo que sin duda permitirá el resguardo de los modos de vida de muchas comunidades, así como el bienestar de la sociedad en su conjunto.
“Este fondo fue visualizado desde un inicio como una herramienta complementaria para la gestión de la conservación a través del fortalecimiento de las organizaciones locales de la sociedad civil, que permita promover el bienestar y desarrollo humano en vinculación con la conservación de sus territorios, en particular de las comunidades aledañas a las áreas protegidas”, señaló la presidenta del directorio provisorio del Fondo Naturaleza Chile, Bárbara Saavedra.
Este nuevo fondo permitirá activar nuevas fuentes de financiamiento (privado, bilateral y multilateral) para complementar los esfuerzos financieros del Estado, y así contribuir al cumplimiento a las metas nacionales e internacionales de conservación y acción climática.
El Fondo Naturaleza Chile fue lanzado en el Centro Cultural La Moneda con la presencia de la Ministra del Medio Ambiente Maisa Rojas, líderes de organizaciones ambientales, la academia, el sector financiero y representantes de comunidades aledañas a áreas protegidas de distintas regiones del país.
La Historia de la Fundación Fondo Naturaleza Chile
En 2017, el Ministerio del Medio Ambiente y WCS Chile visitaron el fondo ambiental Costa Rica por Siempre, con apoyo de la Fundación Walton. Luego, a principios de 2018 se estableció una mesa de trabajo público-privada a solicitud de las organizaciones ambientales World Wildlife Fund (WWF), Wildlife Conservation Society (WCS) y Oceana y coordinada por el Ministerio de Medio Ambiente. Posteriormente, el equipo de trabajo se robusteció con la integración de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA) desde el Estado, como también de dos organizaciones civiles adicionales, The Nature Conservancy (TNC) y el Comité Nacional Pro Defensa de la Flora y Fauna (CODEFF).
A lo largo de un intenso trabajo de cuatro años este amplio grupo diseñó el Fondo Naturaleza Chile, con el apoyo de expertos de WWF a nivel nacional y global, quienes habían liderado procesos similares en América Latina, África y Asia, y el financiamiento de The David and Lucile Packard Foundation y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El Fondo Naturaleza Chile fue creado formalmente en septiembre de 2021 y en octubre de ese mismo año fue admitido como miembro de la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC). En marzo de 2021 se consolidó una gobernanza de expertos de diversos sectores, incluyendo de la sociedad civil y los territorios.
“Los fondos de este tipo movilizan recursos y aumentan la inversión para conservar nuestra biodiversidad. Apoyamos este proyecto porque responde a uno de los ejes principales de la Visión 2025 del Grupo BID, que apuesta por la acción climática y las soluciones basadas en la naturaleza para impulsar un desarrollo inclusivo y sostenible en Chile y en el resto de los países de Latinoamérica y el Caribe», agregó Florencia Attademo-Hirt, representante del BID.
Programas del Fondo Naturaleza:
Actualmente el Fondo Naturaleza Chile ya tiene diseñado dos programas de trabajo que guiarán sus esfuerzos durante los primeros años:
Programa de Áreas Marinas Protegidas: busca implementar la red de áreas marinas protegidas de Chile, la quinta más grande del mundo, en conjunto con el Estado. Esto generará un caso concreto y replicable en la región y en el mundo para la protección efectiva de más de un 30% del océano de un país.
Programa Bosques y Cuencas: busca proteger, restaurar y aumentar la resiliencia de cuencas hidrográficas en beneficio de la naturaleza y las personas, en un contexto de cambio climático.
Chile será uno de los primeros países en Latinoamérica en completar el proceso de elaboración de su primer “Mapa de las Áreas Esenciales para el Soporte de la Vida y el Planeta” (áreas ELSA, por sus siglas en inglés). Las ELSA son áreas esenciales para conservar la biodiversidad crítica, y para proporcionar a los seres humanos servicios ecosistémicos esenciales para su existencia y progreso, como el almacenamiento de carbono, la producción de alimentos y agua potable, la filtración de aguas y la reducción de riesgo ante desastres. La elaboración de este mapa se inserta en el marco de las acciones impulsadas por el programa Naturaleza para las Personas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y en su elaboración han participado equipos de expertos/as nacionales e internacionales.
El mapa es desarrollado de manera participativa e intersectorial, con el apoyo de más de 40 expertos/as de servicios públicos tales como CONAF, INFOR, ODEPA, CIREN, DGA, el Ministerio del Medio Ambiente, como también de representantes de la academia (Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile y Bernardo O´Higgins) y diversas organizaciones no gubernamentales. Su elaboración ha tomado en cuenta, tanto variables ecológicas, como sociales y económicas, las que, identificadas a través de un proceso participativo, y combinadas a través de una metodología de Planificación Sistemática para la Conservación, el uso de herramientas tecnológicas de última generación, y el apoyo de un equipo científico internacional altamente calificado, con expertos/as de Australia, Estados Unidos y China, ha permitido identificar espacialmente las áreas críticas para la protección, restauración y gestión sostenible de los ecosistemas en la escala nacional.
La identificación de las áreas ELSA se considera un paso fundamental en la búsqueda de mayor sustentabilidad a escala ecosistémica y territorial. Como explica Daniela Manuschevich, la jefa de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente, “Hoy es imprescindible quebrar el espiral de la degradación de nuestro patrimonio natural y social, con toda la carga de desesperanza y sufrimiento que arrastra, y transitar hacia un espiral virtuoso de la sustentabilidad y de la resiliencia de los territorios y comunidades y ello no puede hacerse sin la protección, la restauración y la gestión sustentables de nuestros ecosistemas. Ninguna sociedad ha podido ni podrá sostenerse en el tiempo sin tener en cuenta los límites de la naturaleza. Ningún modelo de desarrollo puede prosperar descuidando este aspecto”.
El mapa preliminar creado durante esta sesión será luego revisado y ajustado de forma más detallada por expertos/as del Ministerio del Medio Ambiente y PNUD, revisión que permitirá contar con la versión definitiva del primer mapa ELSA de Chile. Luego de ello, herramienta sirva de orientación espacial para el cumplimiento de compromisos de múltiples políticas ambientales o con efectos ambientales, entre las que destacan, la Estrategia Nacional de Biodiversidad; la Estrategia Climática de Largo Plazo; la Política Nacional Forestal; la Estrategia de sustentabilidad Agroalimentaria, y el Plan Nacional de Restauración a escala de Paisaje, entre otras.
Respecto de la utilidad de la versión final del mapa ELSA de Chile Paloma Toranzos, la jefa de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible del PNUD-Chile, ha señalado que “En tiempos en donde tenemos la certeza de que la acción humana tiene una altísima capacidad de modificación de los sistemas socionaturales en cualquier escala, pero donde al mismo tiempo, y paradójicamente, la incertidumbre sobre los escenarios futuros que dicha capacidad de cambio puede acarrear es cada vez más alta, la posibilidad de contar con herramientas e información de la calidad proporcionada por el proyecto ELSA son de altísimo valor. Difícilmente podremos prevenir, conservar, mitigar, gestionar sosteniblemente o restaurar, si no desarrollamos la capacidad de observar y usar la información y tecnología disponible de forma estratégica e integrada”.