La titular de Medio Ambiente realizó una presentación sobre la Ley Marco de Cambio Climático que está pronta a ser promulgada.
La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, participó de la primera reunión de este año del Equipo Interministerial de Cambio Climático (ETICC), instancia que forma parte de la institucionalidad del país para enfrentar el cambio climático de manera coordinada.
En la oportunidad, la secretaria de Estado expuso ante los profesionales presentes los énfasis medioambientales del Gobierno del Presidente Boric, en donde destaca impulsar una transición socio ecológica justa.
Asimismo, la ministra hizo una revisión detallada del contenido de la Ley Marco de Cambio Climático, la que ya fue despachada del Congreso y se espera que próximamente sea promulgada para dar inicio a su implementación.
Durante su presentación, la titular de Medio Ambiente también destacó los últimos informes de Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático que señalan que la evidencia científica indica claramente que este fenómeno es una amenaza para el bienestar y la salud del planeta, por eso se requiere urgentemente acelerar la acción climática.
Sobre el ETICC
El Equipo Interministerial de Cambio Climático es uno de los organismos que la Ley Marco de Cambio Climático institucionaliza y que reúne a representantes de 17 ministerios, tres subsecretarías y diez distintos servicios.
Este organismo, coordinado por el Ministerio del Medio Ambiente, colabora en el diseño, elaboración, implementación, actualización y seguimiento de los instrumentos de gestión del cambio climático.
La Ministra enfatizó la importancia del ETICC para lograr la transversallzación del cambio climático en todos los niveles, de manera coherente y coordinada. El rol del ETICC es crucial en la implementación del enfoque de transición socio-ecológica justa con la que se ha comprometido el Gobierno.
Las mujeres y los niños son los más afectados por el cambio climático que profundiza las desigualdades y vulnerabilidades que ya enfrentan como la pobreza, la violencia, la falta de oportunidades y los derechos humanos básicos. Sin embargo, las mujeres no son víctimas: son sobrevivientes, creativas y multiplicadoras de soluciones que merecen participar en la toma de decisiones. Dos activistas colombianas nos explican por qué.
El cambio climático no es neutral en cuanto al género se refiere, y para la activista Fátima Muriel, este hecho es demasiado real para miles de mujeres en su país de origen, Colombia.
En 2017, un desastre de grandes proporciones golpeó su ciudad natal Mocoa en el departamento de Putumayo. Justo antes del amanecer del sábado 1 de abril, lluvias inusualmente fuertes provocaron inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra que sepultaron varios barrios y sus habitantes a lo largo de las orillas de los ríos Mocoa, Sangoyaco y Mulato.
Aunque la región, situada en el extremo sur de los Andes en Colombia, es conocida por sus lluvias frecuentes, ese año Mocoa recibió un tercio de la cantidad de lluvia que cae en un mes en una noche, y quienes pagaron por este cambio en los patrones climáticos fueron principalmente las mujeres y los niños.
“El 90% de las víctimas fueron mujeres. Ocurrió un viernes, que es cuando todos los hombres salen a parrandear y las mujeres se quedan en la casa cuidando a la abuela, a los niños y atendiendo a todos. A algunas mujeres las encontramos hasta con dos hijos amarrados en su cuerpo ahí ahogados, eso fue desastroso”, Fátima narra a Noticias ONU.OCHAEl desastre de Mocoa en 2017 causó la muerte de al menos 300 personas.
‘¡Es por esto por lo que luchamos!’
Mocoa estuvo sin electricidad ni ningún tipo de comunicación durante varios días, en algunas zonas, durante semanas. Fátima fue testigo de lo peor de la tragedia antes de viajar a la capital para buscar ayuda.
Varias agencias de la ONU y otras organizaciones sin fines de lucro se hicieron presentes después del desastre.
“Yo pensé que no íbamos a salir de esa crisis tan horrible allá. A mí me dolió mucho tener que cavar fosas comunes para enterrar niños de 3 y 4 años, sin contar aquellos que sobrevivieron a la avalancha, pero no pudieron volver a encontrar su casa y se perdieron. ¿Ellos qué culpa tienen de todo esto?”
Aunque las autoridades lo han considerado un “desastre natural” potenciado por el cambio climático, expertos académicos y activistas afirman que otros factores, incluida la deforestación en las montañas, podrían haber contribuido a la tragedia que mató a más de 300 personas y afectó a 45.000.
“Es por esto que luchamos, no queremos que vuelva a ocurrir. Putumayo está en medio de dos grandes montañas. Al escarbar esas montañas, las petroleras y mineras lo que hacen es desestabilizarlas y eso hace que los ríos se desborden cuando llueve”, denuncia la activista.
Fátima Muriel es la presidenta de la red de mujeres Tejedoras de Vida, que comprende 120 organizaciones femeninas en la región que buscan protegerse y apoyarse entre sí.
Ellas también reclaman abiertamente su derecho humano a un medio ambiente sano, incluso a costa de poner en riesgo sus vidas.Alianza Tejedoras de VidaFatima Muriel, Presidenta de la Organización Alianza Tejedoras de Vida.
Mujeres sobrevivientes
Lamentablemente, el dolor que enfrentaron las mujeres y los niños tras la tragedia en Mocoa es solo la punta del iceberg, ya que los habitantes del Putumayo han tenido que luchar desde hace décadas por su derecho a la vida al estar en el centro del conflicto colombiano.
Putumayo fue un bastión de la guerrilla de las FARC, la región sufrió masacres y desapariciones a manos de grupos paramilitares así como violaciones de derechos humanos por parte de algunos miembros de las fuerzas de seguridad, como se documenta en informes realizados a través de los años por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia.
Además, el departamento es tierra fértil para la hoja de coca, por lo que su propio suelo fue víctima de una campaña masiva de fumigación aérea lanzada a principios de la década de los 2000 como parte de la guerra de los gobiernos contra las drogas. En las zonas rurales, la fumigación es vista como una causa de graves problemas económicos, ambientales y de salud.
Según Fátima, las mujeres han pagado el precio más alto por todas estas circunstancias: han sido sometidas a esclavitud sexual, prostitución y trabajo forzado, mientras otras han sido violadas, asesinadas o desaparecidas.
Como víctimas y sobrevivientes, las mujeres han tenido que asumir la carga familiar provocada por el desplazamiento o el hambre derivada de las fumigaciones que no solo erradican la hoja de coca, sino que destruyen otros cultivos y contaminan los ríos.
Testigo del dolor
La propia Fátima ha sido víctima de la guerra. Grupos armados desplazaron a toda su familia luego de apoderarse de sus tierras y secuestrar y atacar a su esposo dejándolo discapacitado.
“A dos de mis hermanos también los mataron las FARC y mi cuñado sigue desaparecido. Es por eso por lo que trabajo con otras mujeres que han sufrido lo que yo sufrí”, la activista cuenta a Noticias ONU sin poder contener las lágrimas.
Supervisora de educación de profesión, Fátima ha viajado por toda la región y sido testigo de una violación sistemática de derechos humanos, especialmente a mujeres y niños, incluso en las zonas más remotas y aisladas.
Ella ha acompañado y apoyado a docentes de comunidades rurales víctimas del conflicto armado, se enfrentó a los exguerrilleros de las FARC para detener el reclutamiento forzado de niños y niñas, acompañó a madres en la búsqueda de sus hijos y esposos desaparecidos por grupos paramilitares, y fue testigo de los asesinatos de maestros y líderes sociales.
“En uno de mis viajes al municipio de San Miguel, vereda San Carlos, cinco taxis fueron quemados con sus ocupantes, las puertas de las escuelas tenían marcas de disparos de diferentes tamaños, mientras que mujeres asesinadas yacían en el suelo con sus genitales y senos completamente destruidos”, narró durante una entrevista en 2020.Lucía Benavente LisoArtesanías elaboradas por una víctima de la violencia en Colombia, beneficiaria de Mocoa programa Formándonos para el Futuro.
Una red de esperanza
La red Mujeres Tejedoras de Vida, nacida como respuesta a la crisis humanitaria desatada por la guerra en Putumayo, se encuentra en funcionamiento desde 2005.
“Lo más importante en nuestra organización es llenar de esperanza a las mujeres, ellas son las que crían y cuidan a los niños. Donde deja de existir una mujer, se destruye un hogar, por eso nos llamamos tejedoras de vida porque tejemos todos los proyectos, programas, ideas, sueños, y esperanzas. Es como tejer y no permitir que nadie vuelva a romper las fibras como sucedió durante la guerra”, explica la activista.
La red se centra en tres prioridades: derechos humanos y consolidación de la paz; políticas públicas; y cultura y el medio ambiente. Ellas llevan a cabo sesiones de capacitación para ayudar a educar a las mujeres sobre sus derechos y brindarles habilidades prácticas. También les ofrecen apoyo psicosocial, recreativo y legal.
Hasta ahora han subsistido solicitando subvenciones de organizaciones internacionales, incluidas algunas agencias de la ONU y países europeos que las ayudan a implementar proyectos específicos para apoyar el empoderamiento de las mujeres.
“Estaba trabajando con otras organizaciones y docentes, y en un momento contamos 1000 mujeres asesinadas y nos preocupamos mucho por los niños que quedan solos. Ahí nos dimos cuenta de que teníamos que organizarnos y ayudarnos”, dice, y agrega que desearían tener más recursos para ir más allá de su trabajo actual, y poder tener la capacidad de acoger a mujeres y niños desplazados.
Fátima hizo parte de un panel de mujeres líderes que abordaron los riesgos de seguridad relacionados con el clima durante la sexagésima sexta sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) celebrada en marzo en la sede de la ONU en Nueva York.Mision de Verificación de la ONU en ColombiaPutumayo, Colombia.
Luchando por un medio ambiente sano
Actualmente, 150 mujeres integrantes de la organización están creando un mapa de todos los ríos de su territorio y las actividades de las industrias mineras y petroleras, así como los proyectos del Estado que están afectando o pueden afectar su calidad de vida.
“La mayoría de las mujeres en Putumayo han sido desplazadas por el conflicto. Ellas han encontrado un hogar en las orillas del río porque así no tienen que pagar por el agua. El agua es vida para ellas y sus familias, por eso luchan para que sea limpia y no contaminada por las grandes empresas. Si a esto le sumas las inundaciones provocadas por el cambio climático esto significa que estas mujeres se están viendo hasta tres veces afectadas”, explica.
Natalia Daza, quien trabaja para la ONG colombiana DeJusticia como investigadora de justicia ambiental, explica a Noticias ONU que los estudios muestran que cuando los ríos están contaminados, las mujeres son las primeras en darse cuenta.
“Esto cambia la productividad de los cultivos, lo que lleva a una mayor inseguridad alimentaria. Los estudios han demostrado que las mujeres tienden a pasar la comida a sus hijos, a sus padres, a sus maridos… y siempre son las últimas en comer”, afirma la experta.
La realidad es que, tal como sucede durante las guerras, la carga de los impactos climáticos y ambientales recae predominantemente sobre las mujeres y los niños.
La razón es la vulnerabilidad: más del 70% de las personas más pobres del mundo son mujeres. Las mujeres tienen menos acceso a los derechos humanos básicos, como la libertad de circulación o la capacidad de adquirir tierras. Sin embargo, constituyen hasta el 70% de la mano de obra agrícola en algunos países.
Esto significa que cuando ocurren desastres o fallan sus cultivos de subsistencia, no tienen los medios para hacer frente. Además, también se enfrentan a una violencia sistemática, que aumenta durante los períodos de inestabilidad. Esto incluye el matrimonio infantil, el tráfico sexual y la violencia doméstica.
Una investigación realizada en China por ONU Mujeres, por ejemplo, también mostró que más allá de la falta de acceso a recursos y protección, la mayoría de las mujeres de ese país (hasta el 80 %) no estaban familiarizadas con los planes de emergencia para desastres. Esto las hace más vulnerables a eventos climáticos extremos, como el que azotó a Mocoa.
Mientras tanto, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente afirma que el 80% de las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres, y estas también tienen un mayor riesgo de quedarse sin hogar, así como de ser víctimas de violencia sexual y enfermedades.
Según la agencia, existe además un consenso global emergente de que el cambio climático pondrá presión sobre los sistemas económicos, sociales y políticos que sustentan a cada nación.
Y es que el cambio climático es un “multiplicador de amenazas” que agrava situaciones ya frágiles y puede contribuir a aumentar las tensiones y el conflicto social.
“De hecho, el cambio climático crea condiciones que exacerban el conflicto armado en Colombia. Se ha reportado que ha habido un mayor número de disputas relacionadas con el acceso al recurso hídrico en los últimos años, y se sabe que quienes son mayormente desplazadas por estos conflictos suelen ser mujeres afrodescendientes”, agrega Natalia.
Así, el cambio climático es una causa y una consecuencia cuando se habla de conflicto y sus variadas repercusiones, y las mujeres y los niños son los más afectados por ambos problemas.
“Cuando las condiciones del suelo se deterioran por el cambio climático, ya sea por cambios en las precipitaciones o aumento de las temperaturas extremas, se traduce en condiciones de vulnerabilidad de las poblaciones. Esto hace que los jóvenes sean más propensos a ser reclutados por grupos armados por la falta de oportunidades y el hambre”, explica Natalia.
Los desastres naturales exacerbados por el cambio climático también afectan el futuro de los niños y su educación.
“Cuando las niñas dejan la escuela, hay una alta probabilidad de que no regresen. Y esto sucede cuando ocurren desastres y los servicios esenciales como la salud y la educación no se restablecen rápidamente. Las más afectadas siempre son las mujeres”, añade Daza.Misión de Verificación de la ONU en Colombia/Laura SantamarìaLas mujeres y los niños se enfrentan a las peores consecuencias de los conflictos y el cambio climático.
Circunstancias complejas
Pero en Putumayo, los riesgos que enfrentan las mujeres lideresas sociales y defensoras ambientales es aún mayor.
“Las mujeres ambientalistas son las que corren mayor riesgo. Están comprometidas con el territorio, un territorio que está en disputa por muchos actores armados, son las más desfavorecidas y están en peligro”, advierte Fátima Muriel.
La activista cuenta que algunas mujeres en Tejedoras de Vida han recibido amenazas por exigir su derecho a un medio ambiente sano, y algunas incluso han sido asesinadas.
“Hemos tenido que ir a recoger sus cuerpos cuando las matan. Hemos tenido que ver a niños que se quedan solos. Es muy doloroso”.
Fátima agrega que, lamentablemente, la guerra ha regresado a su territorio, con varios grupos de disidentes de las FARC y otros actores armados que ahora están obligando a las mujeres a cultivar hoja de coca y venderla al precio que quieran, amenazando sus vidas si se niegan.
“Cuando se firmó el acuerdo de paz, nosotras pensamos que la guerra al fin había terminado. Estábamos realizando tantos proyectos para las 3000 mujeres a las que ayudamos, todas víctimas de la violencia. Pero la guerra se ha recrudecido nuevamente, con grupos armados tomando los mismos territorios donde antes estaban las FARC”
Según el último informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia, al menos 100 defensores de derechos humanos, incluidas defensoras ambientales, fueron asesinados en 2021.Mision de Verificación de la ONU en ColombiaLas FARC en Putumayo entregaron sus armas en 2017 como parte del Acuerdo de Paz de Colombia. Aquí la ONU las transporta en un contenedor.
Políticas de seguridad y medio ambiente
Fátima afirma que se necesita una política de seguridad para proteger a las mujeres ambientalistas, incluso de los propios actores legales.
“Están expuestas. Las grandes empresas han militarizado el territorio y cuando intentan intervenir y detener la contaminación de los ríos y el mercurio, se exponen a ataques o a ser judicializadas como criminales”, lamenta, y agrega que cualquier proyecto de desarrollo debe venir con garantías y protección ambiental para las comunidades.
“Vienen con kits, gorras y mochilas para la gente. Pero ¿de qué te sirve eso hoy, si mañana no vas a tener agua para vivir?”.
Natalia Daza, quien también participó del panel de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer apoyado por la Oficina de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU, explica que las industrias extractivas, e incluso algunas de energía renovable, a menudo vienen junto con actores de seguridad estatales y no estatales.
“En muchos casos, estos actores están para proteger la mina o el proyecto, pero también para desalentar la oposición, que termina amenazando a los líderes sociales, especialmente a las defensoras ambientales”, explica.
Natalia argumenta que los actores de seguridad, si están involucrados en la política climática, deben partir de una “idea de seguridad humana” cuando actúan, teniendo en cuenta las consideraciones ambientales.Noticias ONU/Laura QuiñonesFatima Muriel y Natalia Daza visitan el estudio de Noticias ONU en Nueva York.
Otro tema que señala es que actualmente en Colombia no existen leyes específicas sobre participación comunitaria en la elaboración de leyes ambientales.
“No hay mecanismos para asegurar que las comunidades puedan decidir si quieren actividades extractivas en sus territorios y la información que tienen disponible para ir en contra de los proyectos es muy difícil de leer. En otros países hay recursos para que la gente haga contraestudios sobre el sitio donde, por ejemplo, se va a montar una mina, pero en Colombia eso no existe, entonces la gente está tratando de hacer lo que puede. Y cuando intentan ir a una audiencia pública, que ni siquiera define nada, los amenazan”, denuncia Daza.
El informe de 2020 de ONU Derechos Humanos nota la contaminación por mercurio en algunos ríos de Colombia, que afecta particularmente a los pueblos indígenas, afrocolombianos y comunidades rurales.
Asimismo, expresa su preocupación por las consecuencias negativas de las medidas antinarcóticos, como el efecto de la fumigación aérea en la seguridad alimentaria, así como sus impactos adversos en la salud y la privación de medios de subsistencia.
La Oficina también ha documentado casos de proyectos controlados por el Estado y empresas mineras privadas que han impactado negativamente el derecho de las poblaciones rurales a un medio ambiente seguro, limpio y saludable.Misión de Verificación de la ONU en Colombia/Laura SantamarìaUn mural en una zona rural de Colombia muestra la relación entre las mujeres y el medio ambiente.
La ‘ética del cuidado’ como solución
Fátima Muriel y Natalia Daza son ambas de Colombia, pero provienen de entornos, ciudades y experiencias muy diferentes. Sin embargo, coinciden de manera contundente en cuál es la solución para proteger el medio ambiente y hacer que su país sea más pacífico y resiliente: la participación de las mujeres.
“Las mujeres tienen que estar involucradas en la prevención de desastres, tienen que estar involucradas en la adaptación al cambio climático, en la educación, en la salud, porque somos el 50% de la población”, insta Fátima. Natalia dice que la clave está en la ‘ética del cuidado’, una teoría ética-normativa desarrollada por feministas en la segunda mitad del siglo XX.
“La ética del cuidado nos muestra que hay mejores formas de relacionarnos con la naturaleza, con los demás, y de construir un planeta saludable e igualitario para todos, incluidos los más jóvenes”.
Ella argumenta que actuar a partir de este marco moral como punto de partida significaría que las comunidades son alertadas de los desastres a tiempo, por ejemplo.
“Cuidar a los demás es asegurarse de que tengan la información para tomar decisiones en el momento oportuno. También significaría que los recursos estarían mejor distribuidos”.
La experta pone como ejemplo el huracán Iota que diezmó la isla colombiana de Providencia en 2020.
“Había estudios sobre cómo Providencia era altamente vulnerable al cambio climático, pero las estrategias de resiliencia no se habían implementado por completo, y eso deja a la gente sin atención, los deja solos. Si las personas se quedan atrás, no hay atención para ellas, desde una perspectiva feminista de cuidado esto nunca hubiera sucedido”, explica Natalia.
“Cuidarlos sería asegurarse de que tengan los recursos para ser más resilientes, asegurarse de que dispongan de la información necesaria para tener opciones y apoyo después del desastre. Ha pasado más de un año desde el huracán y muchos servicios todavía no funcionan, incluyendo de salud y educación”, añade.
Mujeres como Fátima, Natalia y las 3000 integrantes de la red Tejedoras de Vida son un ejemplo de lo que significa ser un “multiplicador de soluciones” frente al ‘multiplicador de amenazas’ que es el cambio climático.
“No somos enemigos de los hombres sino del sistema patriarcal. El sistema que tanto daño nos ha hecho. Por eso tenemos que luchar, para que los programas, los gobiernos y las instituciones trabajen con las mujeres. Mientras no participemos, no habrá paz”, concluye Fátima.
La iniciativa se enmarca en el Plan de Sostenibilidad de la compañía que busca alcanzar la carbono neutralidad en todos sus productos en 2040, y aportar al desarrollo de la industria con una mirada sostenible.
La flota eléctrica más grande y diversa de la Minería Nacional fue presentada esta mañana por SQM, junto a sus marcas asociadas Viggo, GreandLeasing, Transportes CVU y Andes Motor, iniciativa que se enmarca en el compromiso de estas compañías por avanzar en materia de sostenibilidad y disminución de emisiones de CO2, y que es parte del plan de sostenibilidad de SQM, el cual está asociado a diversas metas y compromisos medioambientales. Uno de ellos es alcanzar la carbono neutralidad en todos sus productos al año 2040.
Los 34 vehículos 100% eléctricos que considera esta flota, entre buses de pasajeros, minibuses, camionetas, Garitas móviles solares, el primer camión eléctrico de alto tonelaje, entre otros, fueron presentados en la explanada de las Ruinas de Huanchaca de Antofagasta, evento que contó con la presencia de diversas autoridades regionales y comunales, además de ejecutivos y representantes de las cinco organizaciones que encabezan esta pionera implementación a nivel nacional, y que busca descentralizar la electromovilidad instalándola en el norte de Chile.
“Como compañía estamos orgullosos de lanzar esta flota, contribuyendo al desarrollo de la electromovilidad nacional e impulsando el uso de vehículos eléctricos en el norte de Chile, cubriendo las regiones de Antofagasta y Tarapacá, focalizándose en áreas operativas de nuestras faenas y en el traslado de trabajadores y trabajadoras de SQM que viven en todo el territorio nacional. Es un paso más dentro de nuestro robusto Plan de Sostenibilidad que reafirma nuestro compromiso con el entorno, las comunidades aledañas a nuestras operaciones, y el medio ambiente”, señaló durante la ceremonia José Miguel Berguño, vicepresidente de Servicios Corporativos de SQM.
Con este hito, la compañía continúa dando importantes pasos en esta materia, donde destaca su participación en el acuerdo nacional público – privado por la electromovilidad, y la obtención del Sello Giro Limpio, convirtiéndose en la primera empresa minera en obtener esta certificación.
Sobre esta iniciativa, el gobernador Regional, Ricardo Díaz, expresó que: “Tiene que haber un equilibrio. La virtud está en el justo medio. La virtud no está en los extremos, sino que equilibrar el respeto por el medio ambiente, el respeto por las comunidades, pero equilibrarlo con la acción de la industria que le da sentido a esta región. Somos una región minera, por ese debemos ser capaces de transitar en esta vía virtuosa”.
En tanto, la delegada presidencial de Antofagasta, Karen Behrens, destacó que: “agradecemos la invitación de SQM. Como gobierno, sin duda, queremos seguir materializando este tipo de iniciativas en nuestra región que contribuyan a la transformación de la minería en una minería más sostenible, más responsable y más armónica con el entorno. Queremos posicionar a la minería en Chile como un ejemplo para aportar a la lucha contra la crisis climática”.
La autoridad agregó que: “prosperar en la electromovilidad es clave para concretar nuestras metas hacia la carbono neutralidad. Cambiar el país es una tarea de todos y todas, y con acciones como la impulsada hoy por SQM demostraremos que estamos caminando por la misma vía contribuyendo a un mejor chile.
Circuito
Durante la actividad, las autoridades e invitados hicieron un recorrido por los diversos modelos conociendo sus características técnicas, autonomía y contribución al medio ambiente. Asimismo, vivieron la experiencia de la electromovilidad, abordando un minibús 100% eléctrico que les permitió hacer un recorrido por el sector.
Las autoridades acordaron continuar promoviendo alianzas para elevar los estándares en materia de protección ambiental en Chile, además de iniciar conversaciones sobre Estocolmo+50, el encuentro que conmemorará 50 años de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972, la cual convirtió a la acción ambiental en un asunto mundial urgente.
La ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, junto al subsecretario de dicha cartera, Maximiliano Proaño, se reunieron con el Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Chile, Magdy Martínez. Las autoridades repasaron el consistente trabajo conjunto en materia de cambio climático, género, biodiversidad, gobiernos locales, protección de la capa de ozono, gestión de residuos en Chiloé, entre otros.
En este sentido, la ministra Rojas destacó que “la acción climática es una prioridad política de Chile y que esto se reflejaba en la reciente aprobación de la Ley Marco de Cambio Climático, pero que el desafío ahora es la implementación de esta en los territorios y por todos los sectores involucrados, para alcanzar la carbono neutralidad y resiliencia al 2050”.
Por su parte, el subsecretario Proaño agregó que “nos interesa trabajar el tema de transición justa en los territorios, fortalecer la asociatividad para impulsar iniciativas o acciones que contribuyan a mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos, realizando esfuerzos para conservar el patrimonio natural, en las líneas temáticas de la biodiversidad y el cambio climático”.
El PNUD apoya la labor del MMA ejerciendo el rol de agencia implementadora en numerosos proyectos financiados por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), el Gran Ducado de Luxemburgo, el NDC Partnership, entre otros. Asimismo, el PNUD ha estado presente en la implementación de proyectos que facilitan al país el cumplimiento de sus compromisos ambientales, en materias de:
Cambio climático (Apoyo en la actualización de la NDC; Elaboración de Comunicaciones Nacionales de Cambio Climático; Elaboración de Informes Bienales de Actualización; Apoyo al Programa Huella Chile; Género; Gobiernos Locales)
Conservación de la biodiversidad
Infraestructura Resiliente
Pesca Sostenible
Eliminación de hidroclorofluorocarbonos (HCFC)
Además, ha acompañado algunos de los proyectos que se impulsaron dado el rol de Chile como Presidencia de la COP 25 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
El representante residente de PNUD en Chile, Magdy Martínez, reforzó la importancia de esta reunión dado que “el mundo se enfrenta a tres crisis planetarias que amenazan su futuro: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, y la contaminación y los residuos, así como a otras consecuencias negativas que están afectando a nuestro planeta, la prosperidad y el bienestar de estas y de futuras generaciones. Para enfrentar estos impactos debemos trabajar aceleradamente en identificar soluciones integradas que promuevan el desarrollo sostenible en conformidad a lo establecido en la agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.
Finalmente, las autoridades acordaron continuar promoviendo alianzas para elevar los estándares en materia de protección ambiental en Chile, además de iniciar conversaciones sobre Estocolmo+50, el encuentro que conmemorará 50 años de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972, la cual convirtió a la acción ambiental en un asunto mundial urgente.
El Jardín Infantil “Mi Casita” de la Población El Roble de Chillán, fue el escenario perfecto para hacer la entrega de 13 composteras a jardines Infantiles de Fundación Integra, que participaron de capacitaciones online en materia ambiental durante el año 2021, con el fin de fomentar las buenas prácticas ambientales a través del manejo de residuos orgánicos en niños preescolares de la región.
La actividad estuvo enmarcada en la Implementación de la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos (Enro), impulsada por el Ministerio del Medio Ambiente. En la actividad participó el Seremi del Medio Ambiente, Mario Rivas Peña, la Directora Regional de Fundación Integra, Cecilia Aguilera Ortiz, profesionales de la Dirección de Medio Ambiente, Aseo y Ornato de la Ilustre Municipalidad de Chillán y representantes y educadores de 13 Jardines Infantiles repartidos en 9 comunas de la región.
El Seremi del Medio Ambiente, expresó el compromiso del Ministerio y de la Seremi que el lidera con la educación ambiental y la participación ciudadana. “Nosotros, como Seremi del Medio Ambiente, estamos comprometidos con la Educación Ambiental, promoveremos un trabajo conjunto y la participación constante de la comunidad para la disminución de residuos orgánicos, por lo que este tipo de actividades nos motivan a seguir en esa línea. Invitamos a niñas, niños, padres y a todos los vecinos a ser parte de estos procesos, a separar los residuos desde el origen, en sus casas, con el fin de reducir la contaminación, cuidar el medio ambiente y contribuir a la disminución de residuos”, sostuvo.
En el mismo sentido, el Seremi de Educación, César Riquelme, destacó el trabajo colaborativo entre ambas entidades “Con estas composteras estamos brindando la oportunidad para que niñas y niños aprendan desde la experiencia práctica a cuidar el medioambiente, siendo participes de las problemáticas del planeta e impactando en su trayectoria educativa. Además, desde una perspectiva territorial, se favorece que los establecimientos educacionales cuenten con los recursos pedagógicos para fortalecer el sello formativo Medioambiental”.
Por su parte, la Directora Regional de Fundación Integra, Cecilia Aguilera, valoró la entrega de las composteras por parte de la Seremi del Medio Ambiente. “Agradecemos el trabajo conjunto con la Seremi de Medio ambiente, que ha beneficiado a 13 jardines infantiles de Integra, impactando favorablemente en la gestión pedagógica que desarrollan los jardines infantiles con sello PEI Medio Ambiental, de modo de educar a los niños y niñas en la importancia del respeto y el cuidado del medio ambiente desde los primeros años, porque teniendo niños respetuosos, tendremos adultos con conciencia ecológica”, comentó, agregando que “Ñuble es una región donde la naturaleza está en nuestro ADN. Por lo tanto, es importante relevar la importancia del trabajo que desarrollan las directoras y equipos educativos en estos 13 jardines infantiles con los niños, niñas y familias y como los impregnan de una conciencia ecológica, de buen uso de los residuos, labor muy importante porque ellos son el futuro de esta región”.
Precisamente, los Jardines Infantiles beneficiados fueron: “Membrillito” de Trehuaco, “El Camaroncito de Ñiquén, “Vientos Mágicos” de Quirihue, “El Conejín” de Pemuco, “Santa Inés” de San Ignacio, “Las Abejitas” de El Carmen, “Gasparín” y “Los Enanitos” de San Carlos, “Los Castorcitos” y “Minas del Prado” de Coihueco, y “Mi Casita”, “Rosita O’Higgins” y “El Osito” de Chillán.
Estos Jardines cuentan con Proyectos Educativos Institucionales (PEI) donde el sello medio ambiental es explícito y por ende se prevé que podrá desarrollar de mejor manera esta iniciativa que ira en beneficio del aprendizaje de los niños de dichos establecimientos.
En el lugar, profesionales de la Dirección de Medio Ambiente, Aseo y Ornato de la Ilustre Municipalidad de Chillán capacitaron a quienes reciben las composteras para un uso adecuado de estas.
Recordemos que en 2021 la Seremi realizó capacitación ambiental vía telemática a 22 Jardines Infantiles de Ñuble administrados por Fundación Integra, dentro de las temáticas que mayor interés despertó en a las educadoras, el manejo de los residuos orgánicos fue una de las más demandadas y se generó la solicitud de la Fundación de poder contar en algunos Jardines Infantiles con una Compostera y recibir una capacitación practica sobre su uso.
Producto de gestiones realizadas con el Programa Reciclo Orgánicos dependiente del Ministerio del Medio Ambiente, se consiguió la donación de equipos para atender favorablemente la solicitud formulada por Fundación Integra, para ello se les solicitó un compromiso voluntario a las encargadas de los establecimientos que permitiera garantizar el adecuado uso de estos equipos en los jardines beneficiados.
La ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas y el Subsecretario, Maximiliano Proaño, visitaron las dependencias del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) y de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) para conocer y saludar a los funcionarios de los servicios públicos ambientales.
El encuentro de las autoridades con los funcionarios del SEA fue el marco escogido para presentar de manera oficial a su nueva directora ejecutiva, Valentina Durán Medina, profesional de larga y reconocida trayectoria en el mundo del derecho y la evaluación ambiental de nuestro país.
La actividad tuvo como hito más importante la realización de una videoconferencia en conexión con todos los funcionarios/as que trabajan tanto en el Nivel Central como en las Direcciones Regionales del SEA, de Arica a Punta Arenas.
La ministra Maisa Rojas, en su primera visita a las dependencias del SEA, expresó que “estoy muy contenta de conocer las oficinas del SEA y que Valentina Durán, su directora ejecutiva, trabaje con nosotros en darle contenido al primer gobierno ecologista del país”.
La ministra en la video conferencia también agregó que “sabemos que es un trabajo difícil el que realizan día a día los funcionarios del SEA, por lo tanto estoy enormemente agradecida de que Valentina Durán haya tomado el desafío y me parece muy simbólico que venga de trabajar en el Acuerdo de Escazú. Estoy convencida de que va a poder darle una impronta de democracia ambiental, información y participación al Servicio de Evaluación Ambiental, lo que será una base muy importante para consolidar la visión que tenemos respecto al trabajo por el medio ambiente”.
Valentina Durán, que fue nombrada hace algunos días por el Presidente Gabriel Boric, como nueva directora ejecutiva del SEA, entregó un mensaje a los funcionarios del SEA, en el que manifestó sentirse “muy honrada y emocionada de asumir el desafío de incorporarme a uno de los pilares de la Institucionalidad Ambiental del país, y por cierto agradecida de la confianza que el presidente ha depositado en mí”.
Por su parte, el Subsecretario Maximiliano Proaño visitó las dependencias de la Superintendencia del Medio Ambiente donde se reunió con el Superintendente (s) Emanuel Ibarra, expresando a los funcionarios de la SMA que “valoramos significativamente el trabajo que ustedes hacen. La Superintendencia del Medio Ambiente tiene un tremendo rol y es muy importante para el desempeño también del ministerio, para el país y para la protección del medio ambiente. Sabemos que hacen mucho con poco, por lo que vamos a trabajar en fortalecer a la Institución con una mayor dotación y con mayores recursos. Estamos conscientes que la SMA debe ser vigorizada en muchos sentidos y vamos a poner ímpetu en aquello”, indicó la autoridad.
Cabe detallar que el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) contempla al SEA y la SMA como servicios asociados.
Al anunciar el inicio de la Gestión de Episodios Críticos (GEC) para el centro y sur del país, el ministro subrogante de la cartera, Maximiliano Proaño, destacó que continuará el programa de recambio de calefactores “para contribuir con un aire más limpio”.
El ministro (S) del Medio Ambiente, Maximiliano Proaño, anunció el comienzo de la Gestión de Episodios Críticos (GEC) para las comunas del centro-sur del país que cuentan con planes de descontaminación atmosférica. Este procedimiento, que se aplica todos los años desde este 1 de abril y hasta el 30 de septiembre, permite tomar medidas y aplicar restricciones para reducir la contaminación del aire ante pronósticos de mala ventilación.
“Como gobierno enfrentaremos este difícil periodo fortaleciendo las capacidades locales para la gestión ambiental, mejorando el acceso a la información diaria, reforzando la fiscalización y continuando nuestro programa de recambio de calefactores, para contribuir con un aire más limpio”, comentó el subsecretario Proaño tras visitar la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) y reunirse con el director de este organismo, Reinaldo Gutiérrez.
La autoridad enfatizó que se entregará información y recomendaciones a la ciudadanía con un enfoque preventivo y un rol participativo.
Actualmente existen 10 Planes de Descontaminación Vigentes, en la zona centro-sur de Chile, en el que se establecieron medidas para mejorar la calidad del aire como el recambio de calefactores por aparatos menos contaminantes. “Ya llevamos más de 16 mil recambios en todo el país con la convocatoria 2021. Aún tenemos que seguir trabajando todos en conjunto. Este año 2022 apuntamos a recambiar más de 10.500 calefactores más.”, indicó la autoridad.
Proyecciones Para el periodo GEC de este año se espera un comportamiento similar al de 2021, dada la misma condición de bajas precipitaciones, por lo que es importante tomar todas las medidas preventivas como comunidad para respirar un aire más limpio.
La encargada de la Oficina Servicios Climáticos de la DMC, Catalina Cortés, comentó que para el trimestre de abril a junio “se espera nuevamente un déficit de precipitaciones para la zona centro del país entre la regiones de Coquimbo y Los Lagos”.
Entre las recomendaciones está el elegir calefacción sustentable dentro del hogar, seguir las directrices sobre las actividades físicas y deporte en caso de malas condiciones atmosféricas e informarse de las condiciones de ventilación durante el periodo GEC en la página web https://airechile.mma.gob.cl/
Iniciativa liderada por la UBB convoca, desde la matemática aplicada, convoca a científicos de distintas instituciones y especialidades para proponer una alternativa ante la escasez del recurso hídrico
El Informe Hídrico de la Dirección General de Aguas (DGA), que periódicamente publica esta repartición dependiente del Ministerio de Obras Públicas, da cuenta de un alarmante déficit del agua, tanto en nieve como en los caudales, lagos y embalses, gatillado, principalmente, por el calentamiento global y por una disminución de las precipitaciones en todo el territorio nacional, lo que ha llevado a decretar medidas extremas relacionadas con el racionamiento en el acceso al recurso hídrico en cada vez más zonas del país.
Es por esto que son bienvenidas todas las iniciativas que colaboren desde diversas miradas a enfrentar las consecuencias de esta crisis por la que pasa nuestro país. En este contexto, recientemente, se conformó el equipo de científicos que da vida al Proyecto Anillo de Matemática Computacional para Procesos de Desalinización (ACT 210087) que adjudicó recursos de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID, a fines del año pasado.
Es así como a los investigadores Ricardo Oyarzúa Vargas (director y académico de la Universidad del Bío-Bío, UBB), Verónica Anaya Domínguez (directora alterna, UBB), David Mora Herrera (UBB), Pablo Venegas Tapia (UBB), Gabriel Gatica Pérez (U. de Concepción, UdeC) Manuel Solano Palma (UdeC) y Jessika Camaño Valenzuela (U. Católica de la Santísima Concepción, UCSC), se sumó recientemente el ingeniero civil químico UdeC Nicolás Carro Aceituno.
“Buscamos contribuir a un mejor entendimiento de los fenómenos presentes en el proceso de desalinización de agua marina, enfocándose en el desarrollo de estudios numéricos y computacionales de modelos matemáticos que describen las distintas formas de realizar la separación del agua y de la sal por intermedio de membranas, y apuntando principalmente al desarrollo de nuevos métodos computacionalmente más eficientes para las simulaciones numéricas respectivas”, explicó Oyarzúa acerca de los objetivos del proyecto.
“Por ejemplo”, continuó, “estudiaremos la interacción entre el agua de mar y una membrana semipermeable, presente en el método de osmosis inversa, la que puede ser descrita matemáticamente, entre otras opciones, mediante el acoplamiento de las ecuaciones de Navier-Stokes y Darcy, utilizando condiciones de interfaz apropiadas”.
Con excepción de Carro, todos los demás integrantes del proyecto son investigadores del Centro de Modelamiento Matemático de la U. de Chile. “Desde mucho tiempo atrás se viene dando colaboración entre los académicos que conforman el equipo de trabajo. Esto queda en evidencia por el gran número de artículos que han sido publicados como producto del trabajo conjunto entre miembros de éste”, detalló sobre la colaboración previa entre los científicos que trabajan en este proyecto, la Dra. Jessika Camaño.
“La colaboración constante y el ver que, producto de dicho trabajo, se han obtenido resultados tangibles nos lleva a plantearnos desafíos mayores”, explicó la investigadora, “como lo es, por ejemplo, postular a un Anillo. El proyecto Anillo postulado a concurso y posteriormente ganado, trata de una temática que no sólo es de gran interés desde el punto de vista de nuestra expertise, sino que es de gran relevancia a nivel país y, por qué no decirlo, a nivel mundial. Esto nos lleva a enfrentar este desafío con mucho entusiasmo e intentar lograr avances en el tema de estudio”
En cuanto a la colaboración internacional e interinstitucional que se puede desarrollar en el contexto de este proyecto, el Dr. Manuel Solano, explicó que “durante la última década, en el área de análisis numérico (AN) de ecuaciones diferenciales, se ha dado una colaboración constante entre académicos y académicas de las tres universidades participantes del proyecto. Justamente, el proyecto adjudicado va en esa dirección. Dicha colaboración involucra tanto publicaciones y proyectos colaborativos, como la formación conjunta de estudiantes de posgrado. Este último punto me parece relevante, ya que en lugar de tener distintos programas de postgrado que compiten para atraer estudiantes, se ha formado un solo grupo que apoya a la formación en AN a estudiantes sin importar el programa al cual pertenecen. Esperamos que en un futuro cercano esto se formalice con la creación de un programa de doctorado en conjunto albergado por las tres universidades”.
Carro, en tanto, afirmó sobre sus funciones en el proyecto, que “están relacionadas con asistir en el entendimiento de los fenómenos físicos que ocurren en el proceso de desalinización”. “Desde la época de pregrado”, explica, “me fui interesando el tema de la termodinámica, porque es muy amplia, abarca muchos campos de la industria que la necesitan para modelar sus procesos y este proyecto reúne las dos ramas de Ingeniería Civil Química que más me interesan: termodinámica y fenómenos de transporte”.
El objetivo de este proyecto, detalló, “es principalmente, que la modelación matemática que se realice ayude a optimizar los procesos dentro de la industria. Muchas veces esto se hace con reglas semi-empíricas o heurísticas muy experimentales y, como la industria está a escala más grande, a veces los esquemas del laboratorio tienen que modificarse ligeramente y la ventaja que tiene modelar matemáticamente sobre el asunto es que te ahorras mucha plata en experimentación”.
“Claramente, vas a tener que validar el modelo validando datos que ya se tengan o datos que generes en un laboratorio a pequeña escala, pero el ahorro que hay detrás de la modelación matemática en experimentaciones, es importante”, afirma el también magíster en Ciencias de la Ingeniería UdeC.
En particular, respecto de los problemas asociados a la desalinización de agua, Carro explica que “éste es un tema con un campo muy amplio que abarca distintas finalidades y, en ese sentido, el desafío para mí es examinar y entregar a los demás integrantes del grupo, información sobre el detalle y explicar de mejor manera que, por ejemplo, las condiciones de frontera que se ocupan en un modelo u otro, qué cosas tiene sentido agregar y qué no”.
“El tema de los procesos de desalinización se hace incrementalmente más necesario”, destaca el ingeniero civil químico, “sobre todo en lugares que carecen de agua, por ejemplo, en el norte donde hay lugares sin acceso a agua potable, pero esto es un problema mundial por lo que los resultados que obtengamos podrían ser exportados”.
El trabajo conjunto en conservación de especies amenazadas, control del castor, restauración de ecosistemas, acción climática y género fueron algunos de los temas abordados.
La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, se reunió esta mañana en dependencias del ministerio con el Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Qu Dongyu, donde evaluaron el trabajo en conjunto que han llevado a cabo durante este tiempo y confirmaron el interés de profundizar el trabajo conjunto en pos del compromiso de que este gobierno tenga un sello ecológico.
La ministra Rojas manifestó que “la acción climática es una prioridad política de Chile. Esto se refleja en la reciente aprobación de la Ley Marco de Cambio Climático, que establece el objetivo de cero emisiones netas para 2050 y define el marco institucional para apoyar los objetivos climáticos con una perspectiva transversal a través de diferentes instituciones gubernamentales”.
Además, la FAO participó activamente en el desarrollo de las acciones vinculadas con género y cambio climático y la Plataforma de Acción Climática en Agricultura de Latinoamérica y El Caribe (PLACA). Hay que tener presente que el cambio climático es un multiplicador de los riesgos ya existentes, riesgos que se pueden o no convertir en una amenaza dependiendo de la vulnerabilidad de las personas y los ecosistemas.
“Esa vulnerabilidad es la que afecta especialmente a un género. Para nuestro gobierno es esencial abordar la crisis climática desde una perspectiva global y con la transversalización de la igualdad de género. La Ley Marco de Cambio Climático y el Acuerdo de Escazú son primordiales para abordar nuestros objetivos desde la justicia ambiental, los derechos humanos y el cambio climático desde el enfoque de género, sobre todo hoy que partimos de una base sólida al tener por primera vez un gobierno que se declara ecológico y feminista”, remarcó la ministra.
Como parte importante de la reunión también estuvieron temas como la próxima adhesión de Chile al Acuerdo de Escazú y sus implicancias, siendo el primer acuerdo ambiental regional de América Latina y el Caribe, que establece obligaciones en relación con el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en materia medioambiental.
Visualizando siempre la agenda 2030, las autoridades plantearon como nuevas áreas de interés las de cuentas ambientales e indicadores ODS, , la implementación de la Ley Marco de Cambio Climático, la implementación efectiva del Plan de Adaptación al Cambio Climático para el Sector Silvoagropecuario y el trabajo en el marco de PLACA, que el MMA apoyó de cerca, durante la Presidencia de la COP 25, en conjunto con la Unión Europea.
En la actualidad, FAO es la agencia implementadora de 5 proyectos GEF en Chile, con un presupuesto de donación del GEF de USD 16.788.645, y de 5 proyectos Fondo Verde del Clima, con un presupuesto de USD 66.607.552.
Con motivo del día del deporte y la paz, en Noticias ONU hemos hablado con la mejor corredora en silla de ruedas de todos los tiempos. En la actualidad, la deportista se ha convertido en una activista por el clima y reclama más medidas para combatir el cambio climático. Nos explica por qué el calentamiento global supone una amenaza para todos, especialmente para las personas con discapacidad, y cómo el deporte puede contribuir a proteger nuestro planeta.
Tatyana McFadden es considerada la mujer más rápida del mundo. Ha sido seis veces atleta paralímpica estadounidense y 20 veces medallista paralímpica. Ha ganado 23 grandes maratones mundiales y ha batido cinco récords mundiales de atletismo.
McFadden nació con espina bífida y pasó los primeros años de su vida en un orfanato en Rusia con poco o ningún acceso a los servicios básicos —ni siquiera a una silla de ruedas— antes de ser adoptada por su madre, Deborah, con la que se mudó a Maryland, en los Estados Unidos.
Más de 20 años después, el recuerdo de esas vivencias está aún muy presente y son en parte el principal motivo de que se haya convertido en una activista de los derechos de las personas con discapacidad y de la necesidad de darles voz en cuestiones cruciales como el cambio climático.
“Sé de primera mano lo que es vivir sin una alimentación adecuada, ni agua potable, a veces ni siquiera calefacción o electricidad, así que son cosas que no doy por sentado. Afortunadamente, fui adoptada a los seis años por una maravillosa familia estadounidense y ya no tuve que vivir en esas condiciones. Sin embargo, con el cambio climático, en muchos países en desarrollo mucha gente está viviendo este tipo de situaciones”, explica a Noticias ONU.
McFadden nos comenta las conversaciones que mantiene sobre el cambio climático con sus colegas atletas paralímpicos procedentes de países especialmente afectados.
“No hay duda de que el cambio climático es un gran reto mundial que realmente afecta a todas las personas. Pero, en realidad, afecta de forma desproporcionada a la población discapacitada”, afirma.
El calentamiento global y el deporte
En el mundo del deporte, el calentamiento repercute de diferentes maneras, los atletas sienten cómo aumenta el calor durante sus eventos. Sin ir más lejos, en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020 se batió el récord en calor y humedad, lo que supuso un peligro para los participantes.Tatyana McfaddenTatyana Mcfadden, Paralímpica de Estados Unidos, a punto de recibir una medalla durante los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.
“Esto está directamente relacionado con la hidratación. Como atletas necesitamos estar muy hidratados. Tener una discapacidad, estar paralizado de cintura para abajo provoca problemas de circulación y para nosotros la hidratación ya es algo muy complicado. Puedes sufrir un golpe de calor y morir porque no te hidratas lo suficiente”, explica.
La nutrición es otro factor sustancial para los competidores que, aunque no lo crean, puede convertirse en un gran problema para atletas de ciertos países”.
McFadden se enteró de que durante uno de los picos más altos de la pandemia por COVID-19, activistas estadounidenses tuvieron que entregar alimentos, y ofrecer atención sanitaria y medicamentos a los atletas paralímpicos sudafricanos que se encontraban muy débiles.
“Este es un gran [reto] al que nos enfrentamos, no solo por el COVID sino por la crisis climática. Como atleta de élite, me afecta personalmente porque la hidratación y la nutrición son fundamentales no solo para el rendimiento, sino también para la salud en general. Ver que mis colegas atletas paralímpicos carecen de estas cosas cuesta de asimilar.
Por este motivo, tenemos que formar parte de estas conversaciones, porque esas son las personas con las que yo compito. Muchos no pudieron ir a Tokio, por ejemplo, porque se encontraban en este tipo de situaciones”, sostiene.
Un problema para el mundo del deporte
Según el reciente informe de políticas “Abordar el cambio climático a través del deporte” (EN) del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el sector del deporte está sufriendo las consecuencias del aumento de las temperaturas, las precipitaciones más intensas y el incremento de los fenómenos meteorológicos extremos.
Un estudio citado en el informe mostraba que, con el calentamiento global, la mitad de las antiguas sedes olímpicas de invierno probablemente no podrán patrocinar los juegos de invierno en 2050 debido a la falta de nieve y hielo.
En 2018, las elevadas temperaturas obligaron a los organizadores del torneo de tenis US Open a ofrecer a los atletas un “descanso del calor”. Durante el Open de Australia de 2020, la mala calidad del aire causada por los incendios forestales obligó a algunos tenistas a retirarse del torneo.
Para 2050, se prevé que casi una cuarta parte de los estadios de los equipos de la liga de fútbol inglesa (23 de 92) se inunden parcial o totalmente cada año.
Estos ejemplos son de eventos deportivos de alto nivel. Sin embargo, comenta la agencia, el impacto en eventos más pequeños y locales es potencialmente mucho mayor.
Desde las ligas juveniles hasta los equipos universitarios, millones de atletas ya se han visto afectados por las alteraciones climáticas, y estas no harán más que magnificarse con el tiempo.Kaede MaegawaKaede Maegawa compite en salto de longitud durante los Juegos Paralímpicos de Tokio.
Todos los sectores, todas las voces
A primera vista, la interrupción de los eventos deportivos puede parecer un problema menor en un contexto de inseguridad alimentaria, energética e hídrica que obliga a millones de personas a emigrar debido a los efectos del cambio climático.
“Sin embargo, la magnitud de la crisis dicta que las soluciones deben provenir de todos los sectores, de todas las naciones, de todas las voces, con una idea. Y resulta que los atletas pueden responder al desafío y contribuir a generar el cambio”, explica el informe de la ONU.
Está claro que el mundo del deporte está en una posición única de liderazgo en la lucha contra el cambio climático y en la mitigación de sus efectos.
“Es una cuestión personal para mí. Queremos cambiar las cosas y ¿cómo podemos hacerlo deportistas como yo? Primero, tenemos que hablar del tema. Segundo, debemos trabajar con los patrocinadores, que cuentan con una audiencia externa enorme. Así que nuestro trabajo consiste en explicarles cuestiones clave como la importancia de la huella de carbono y de las emisiones cero de carbono. Además, tenemos que elogiar a los patrocinadores que ya están llevando a cabo una labor en este terreno y que están logrando grandes cambios”, subraya la atleta.Marc Antoine DumontBrad Snyder, Paralímpico de Estados Unidos durante una competición.
El papel del deporte
Los eventos deportivos también contribuyen al calentamiento global. Según un informe de la Alianza para la Transición Rápida, el sector deportivo mundial contribuye con el mismo nivel de emisiones que un país de tamaño medio a través de su huella de carbono procedente del transporte, las construcciones, las instalaciones deportivas y las cadenas de suministro de equipos relacionados con el deporte.
Sin ir más lejos, se calculó que los Juegos Olímpicos de Río 2016 liberaron 3,6 millones de toneladas de dióxido de carbono, y el Mundial de Rusia 2018, 2,16 millones de toneladas.
Este tipo de evaluaciones podría subestimar el peaje del cambio climático, ya que no incluyen el impacto de la construcción de nuevos estadios, el agua y la energía consumida para llevar a cabo los eventos y los alimentos, el plástico y otros residuos generados durante los eventos.
Afortunadamente, se están tomando medidas para reducir la huella de carbono de los eventos deportivos.
El Comité Olímpico Internacional tiene como objetivo, para 2030, ir más allá de la neutralidad de carbono y hacer que los juegos estén libres de emisiones de carbono.
Atletas como Macfadden también han empezado a concienciar sobre este tema. El año pasado, con motivo de la cumbre sobre el cambio climático COP26, más de 50 deportistas olímpicos y paralímpicos de Tokio 2020 se reunieron para abogar por medidas ambiciosas por parte de los líderes mundiales durante la cumbre.
Según la agencia de asuntos económicos, el deporte puede desempeñar un papel crucial en la educación y la toma de conciencia sobre el calentamiento global y, en general, sobre las cuestiones medioambientales, incluyendo la promoción de un estilo de vida saludable y sostenible.
De hecho, un estudio ha revelado que los aficionados al deporte son receptivos a las iniciativas medioambientales, y se esfuerzan por reducir la huella medioambiental no solo cuando asisten a eventos deportivos, sino también en sus comportamientos cotidianos y como defensores de dichas iniciativas dentro de sus propias comunidades.
Es decir que campañas de sostenibilidad medioambiental dirigidas a grupos específicos pueden ser clave en este proceso. En este sentido, los atletas y los equipos deportivos pueden servir de modelo a sus seguidores, y educar a las personas y a las comunidades sobre el cambio climático, motivándolas a cambiar su estilo de vida para mejorar la salud del planeta.
McFadden también participó en el lanzamiento de la campaña WeThe15 durante los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, cuyo objetivo era visibilizar ese 15% de personas de todo el mundo que tienen una discapacidad y luchan contra las barreras y la discriminación.
“Miro hacia mi futuro con la esperanza de hacer posible un cambio y contribuir a que haya más personas con discapacidad con su merecido asiento en la mesa debate, asegurándonos de que formamos parte de la conversación sobre el cambio climático y haciendo nuestra parte para promover la sostenibilidad en el mundo”, confiesa con esperanza la atleta de élite, mientras se prepara para París 2024, donde el Comité Olímpico está trabajando para convertirlo en un evento sostenible.
La campeona paralímpica estadounidense de atletismo forma parte, además, este 2022 de las celebraciones del Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, que este año se celebra de manera virtual en la ONU, con otros atletas de élite y olímpicos, así como con los principales grupos deportivos, entre ellos el comité organizador de la Copa del Mundo de Qatar 2022, y el World Rugby.