La pérdida de naturaleza es una crisis global tan grande como la del cambio climático y este jueves 3 de marzo nos da una oportunidad especial para reflexionar sobre esto, con la celebración del Día Mundial de la Vida Silvestre.
Como lo indica el último Informe Planeta Vivo (2020), el tamaño de las poblaciones de vertebrados en el mundo ha sufrido una declinación de 68% desde 1970, una pérdida de naturaleza que afecta a diversos ecosistemas, pero también al propio bienestar y salud de los seres humanos.
Con el objetivo de visibilizar la urgencia de tomar acciones y detener la desaparición de especies, WWF desarrollará por segundo año consecutivo una activación global que invita a empresas, organizaciones y equipos deportivos a eliminar la naturaleza de su marca o imagen corporativa por un día. Con ello, transmitirán a sus audiencias el drama que representa la pérdida de vida natural en el mundo.
Para sumarse a esta acción global, las marcas deben borrar la naturaleza de sus logotipos, ya sean animales, plantas, insectos y también océanos, bosques o incluso mapas.
Chicago Bulls, Ferrari, Nestlé y la Premier League han sido parte de esta iniciativa, que se extiende a Chile con empresas y organizaciones como Instituto Profesional Los Leones, Wild Lama, Lippi, Haka Honu, Mamíferos de Chile, ONG Ranita de Darwin, Fundación Coordinación Felinos Silvestres, Fundación Cuidemos Paraísos, ONG Alerce y Fundación Basura.
Junto con desaparecer la naturaleza, WWF invita a compartir este “nuevo” logo en las imágenes de perfil de redes sociales y páginas webs, usando asimismo el hashtag #MundoSinNaturaleza.
Para experto académico de la USM Santiago Geywitz,“aunque hay una ley -la 20.920- aún no están claras las políticas y porcentajes de reciclaje, ni menos el cómo hacerlo”. De acuerdo a análisis de la ONU, en Latinoamérica la cifra es de apenas el 3%.
Teléfono móvil, tablet, impresora y computador, entre otros, se han convertido en elementos que nos acompañan a diario, pero cuya corta vida útil sumada a la Economía Lineal (Comprar, Usar, Botar) en que la sociedad está inmersa, lleva a que actualmente se generen toneladas de desechos electrónicos.
En Chile, actualmente, existen solo ocho empresas que gestionan los residuos electrónicos. De ellas, solo una realiza el tratamiento completo, llegando hasta la fundición de metales, generando lingotes de aluminio y cobre. Esto demuestra que como país hay un gran desafío en términos de colaboración y coordinación entre todos los actores involucrados en la gestión de los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos).
Santiago Geywitz Bernal, Jefe de Carrera de Ingeniería en Fabricación y Diseño Industrial y Coordinador de Investigación, Innovación y Emprendimiento de la Universidad Técnica Federico Santa María, Sede Viña del Mar, explica que, a pesar de que la Ley 20.920 (Ley REP) los considera, “aún no están claras las políticas y porcentajes de reciclaje, ni menos el cómo hacerlo. Por consiguiente, el procesamiento post-consumo (Reducir, Reutilizar, Reciclar) depende de iniciativas muy puntuales, y que no abordan esta problemática en forma global”.
Los mayores riesgos al no reciclar adecuadamente estos desechos radican en la peligrosidad de estos, pues contienen un porcentaje no menor de plomo, mercurio, cadmio y otros componentes tóxicos; además de plásticos, materiales metálicos, vidrio, etc. “Quizá la mayor fuente de peligro esté en las baterías y sus componentes, que si no son tratados apropiadamente (y en general no lo estamos haciendo) generan un grave daño medioambiental”, destaca el docente.
Para Geywitz, la desinformación sobre materialidades y composiciones de estos aparatos, generan la urgencia de políticas que aborden desde el EcoDiseño de estos, hasta una clara información sobre sus materiales, uso, reusó y reparabilidad. “Esto puede y debe ser abordado con Ecoetiquetas efectivas, que ya se proyectan desde Europa. De las más interesantes está el Índice de Reparabilidad, que funcionaría similar a las etiquetas energéticas, indicando el grado de reparabilidad de los diferentes aparatos eléctricos y electrónicos (AEE)”.
Actualmente, la European Commission implementará el Pasaporte Digital de Producto (Digital Product Passport), que servirá como inventario de todos los materiales, componentes y materias primas utilizadas en un producto, junto con información sobre su ubicación. El objetivo de dicha recopilación de datos es aumentar las posibilidades de que los productos se reutilicen varias veces y se reciclen correctamente al final de su vida útil.
Geywitz considera fundamental que como sociedad se genera un cambio de comportamiento, transformándonos de consumidores a usuarios. Destaca, además la oportunidad de emprender y recuperar oficios, fomentando el reuso, la reparación, reutilización y re-manufactura como parte integral del ciclo de vida de estos productos. “Por último, ser capaces de disponer adecuadamente estos AEEs cuando lleguen a su fin de vida y se conviertan en los RAEEs, llevándolos a las por ahora limitadas instancias destinadas para aquello y así, ojalá, avanzar en procesar adecuadamente y separar algunas de las materialidades presentes en los diferentes RAEEs, educándonos al menos en reconocer los signos de reciclaje e identificación de materiales presentes en los diferentes polímeros”.
Ministerio del Medio Ambiente financiará iniciativas que refuerzan el trabajo de los recicladores de base de las comunas de Freire, Pucón y Vilcún.
El Ministerio del Medio Ambiente publicó la resolución con los resultados de postulación del Fondo para el Reciclaje Exequiel Estay, el cual adjudica recursos destinados a financiar proyectos, programas y acciones para prevenir la generación de residuos y fomentar su reutilización, reciclaje y otro tipo de valorización, que sean ejecutados por Municipalidades o Asociaciones de Municipalidades.
En total será 18 los municipios a lo largo del país que recibirán recursos a través de este programa, de los cuales 3 corresponden a iniciativas presentadas por municipalidades de la región de La Araucanía.
En su tercera versión, se financiará el proyecto presentado por la comuna de Freire denominado “Piloto de reciclaje y compostaje”; mientras que, Pucón presentó la propuesta “Fortaleciendo la educación ambiental y gestión de residuos en la comuna de Pucón” y finalmente, Vilcún se adjudicó los recursos para financiar su proyecto “Plan de sensibilización ciudadana y fomento a la economía circular en la comuna de Vilcún”.
Al respecto, la seremi de Medio Ambiente de La Araucanía, Paula Castillo valoró los recursos asignados destacando que “este fondo es muy importante porque lo que hace es fomentar la economía circular y además, relevar el rol de los recicladores de base que, son actores claves para la sustentabilidad en nuestra región. Estamos muy orgullosos que sean tres los municipios que se adjudican estos proyectos, somos la región que tiene más proyectos adjudicados y que más apoya a los municipios en esta materia, lo que da cuenta de un trabajo colaborativo entre el ministerio y cada uno de las municipalidades que hoy día tienen un fuerte compromiso con el medio ambiente”.
La municipalidad de Freire, a través de su propuesta se adjudicó un monto de 11 millones de pesos destinado a implementar en el marco de la Ley 20.920 un sistema piloto de reciclaje comunal, en cual consiste en la entrega de kit de compostaje y reciclaje a 35 familias del sector urbano, donde los recicladores de base en conjunto con el municipio se harán cargo del retiro del material reciclado por parte de los beneficiarios.
En tanto, en Pucón – con igual monto de inversión – busca fortalecer el trabajo que actualmente realizan los recicladores base, generando estrategias comunicacionales y de sensibilización, dirigidas a la comunidad para el correcto manejo de los residuos. Además se contempla la compra de maquinarias y la implementación de puntos verdes en sectores rurales de la comuna.
Finalmente, en la comuna Vilcún, mediante su iniciativa, busca incrementar la sensibilización y educación de la comunidad aledaña a uno de los humedales urbanos principales de la ciudad en temáticas de fomento a la valorización de residuos desde el origen previniendo su generación. Lo anterior, mediante la inclusión de Recicladores de Base como monitores de capacitación, potenciando a su vez sus competencias y entregándoles implementos de protección personal e higiene, como también, equipamientos de manejo de residuos.
En el encuentro se aprobó el mandato para un tratado internacional vinculante que busque terminar con la contaminación por plásticos.
Como parte de las reuniones de la reanudación de UNEA 5, el ministro del Medio Ambiente de Chile, Javier Naranjo, hizo un llamado a terminar con la contaminación por plásticos en un panel organizado por la ONG WWF.
“En Chile, estimamos que la regulación de plásticos de un solo uso evitará la producción de 23 mil toneladas de plásticos, complementando nuestra ley de responsabilidad extendida del productor, una de las regulaciones más exigentes de Latinoamérica”, indicó.
El mensaje de la autoridad estuvo en línea con los objetivos del encuentro en el que se aprobó por primera vez un mandato para un tratado internacional vinculante que busque terminar con la contaminación por plásticos.
Uno de los aspectos más significativos de esta Asamblea fue el mandato que firmaron los países sobre el establecimiento de un comité de negociación internacional para iniciar el trabajo hacia un acuerdo global y jurídicamente vinculante para abordar la contaminación por plásticos. Dada la magnitud de la crisis mundial de la contaminación por plásticos, los debates entre los Estados miembros y el sector privado, la sociedad civil y otros participantes representan uno de los desarrollos más importante de la agenda ambiental mundial desde el Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático.
La Asamblea también examinó otras cuestiones críticas, como la gestión de residuos químicos y nitrógeno, las soluciones basadas en la naturaleza y la biodiversidad y la economía circular. También se llevó a cabo un Diálogo de Liderazgo con acuerdos ambientales multilaterales (AMUMA) sobre el tema Fortalecer la acción por la naturaleza para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Del 28 de febrero al 2 de marzo, representantes de los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas, líderes empresariales, la sociedad civil y ambientalistas de todo el mundo se reunieron en Nairobi, Kenia, para la reanudación de la quinta sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA-5, por sus siglas en inglés), el principal órgano de toma de decisiones ambientales del mundo. Es la primera reunión mundial sobre el medio ambiente después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26).
En la ocasión se entregó una Declaración Ministerial bajo el tema de la Asamblea, «Fortalecimiento de las acciones para la naturaleza para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible«.
Inmediatamente después de UNEA-5.2, la Asamblea celebrará una Sesión Especial de la Asamblea los días 3 y 4 de marzo de 2022, que estará dedicada a la conmemoración del 50 aniversario de la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 1972 (UNEP@50).
Entre otras noticias, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible colombiano, Eduardo Correa, fue elegido hoy en representación de la región de América Latina y el Caribe, como vicepresidente del buró de la Sexta Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Unea 6), que tendrá lugar del 26 de febrero al 1 de marzo de 2024.
Los efectos del confinamiento en el medio ambiente han demostrado que sí es posible vivir en un mundo con aire más limpio, así como trabajar y transportarnos de manera más saludable. Además, el COVID-19 ha demostrado la necesidad de estar sanos para evitar correr mayores riesgos. La agencia de salud de la ONU, con el apoyo de millones de trabajadores sanitarios ha publicado un manifiesto con los pasos a seguir para una recuperación verde y saludable de la pandemia.
El costo humano del coronavirus ha sido devastador, y las llamadas medidas de bloqueo han dado un vuelco a la vida “normal”, pero la crisis puede ser una oportunidad para un futuro mejor, aseguró este miércoles el director de la Organización Mundial de la Salud.
“La pandemia nos ha dado una idea de cómo podría ser nuestro mundo si tomáramos los audaces pasos necesarios para frenar el cambio climático y la contaminación del aire. Nuestro aire y agua pueden ser más limpios, nuestras calles pueden ser más tranquilas y seguras, y podemos encontrar nuevas formas de trabajar mientras pasamos más tiempo con nuestras familias”, expresó Tedros Adhanom Gebreyesus.
El martes, unos 40 millones de profesionales de la salud enviaron una carta a los líderes de cada una de las naciones del G20, pidiendo una recuperación saludable y verde del COVID-19.
Con el apoyo de estos trabajadores esenciales, la Organización ha publicado un manifiesto con seis simples recomendaciones:
[Descarga nuestra aplicación Noticias ONU para IOS o Android. O subscríbete a nuestro boletín.]
Noticias ONU/Dina NeskorozhanaUna playa limpia en Long Island, Nueva York.
1. Proteger y preservar la fuente de la salud humana: la naturaleza
Las economías son producto de sociedades humanas saludables, que a su vez dependen del medio ambiente natural, la fuente original de todo el aire, agua y alimentos limpios.
Las presiones humanas, desde la deforestación, hasta las prácticas agrícolas intensivas y contaminantes y el manejo inseguro y el consumo de vida silvestre, socavan estos servicios. También aumentan el riesgo de enfermedades infecciosas emergentes en humanos, más del 60% de las cuales se originan en animales, principalmente en la vida silvestre.
Los planes generales para la recuperación posterior a COVID-19, y específicamente los destinados a reducir el riesgo de futuras epidemias, deben ir más allá de la detección temprana y el control de los brotes de enfermedades, también necesitan disminuir nuestro impacto en el medio ambiente.
2. Invertir en servicios esenciales, desde agua y saneamiento hasta energía limpia en instalaciones sanitarias
En todo el mundo, miles de millones de personas carecen de acceso a los servicios más básicos que se requieren para proteger su salud, ya sea de COVID-19 o de cualquier otro riesgo.
Las instalaciones de lavado de manos son esenciales para la prevención de la transmisión de enfermedades infecciosas, pero un 40% de los hogares no las tienen.
Los patógenos resistentes a los antimicrobianos están muy extendidos en el agua y los desechos, y se necesita un manejo adecuado para evitar la propagación a los humanos. En particular, es esencial que las instalaciones de atención médica estén equipadas con servicios de agua y saneamiento, incluido el jabón y el agua que constituye la intervención más básica para reducir la transmisión del SARS-CoV-2 y otras infecciones, el acceso a la energía necesaria para llevar a cabo la mayoría de los procedimientos médicos y los equipos de protección para los trabajadores de la salud.
En general, los riesgos ambientales y laborales evitables causan aproximadamente una cuarta parte de todas las muertes en el mundo. La inversión en entornos más saludables para la protección de la salud, la regulación ambiental y la garantía de que los sistemas de salud sean resistentes al clima, es una barrera esencial contra futuros desastres y ofrece algunos de los mejores beneficios para la sociedad.
Por ejemplo, cada dólar que se invirtió en el fortalecimiento de la Ley de Aire Limpio de los Estados Unidos ha devuelto 30 dólares en beneficio a los ciudadanos estadounidenses, a través de una mejor calidad del aire y una mejor salud.Фото ООНUna estación de extracción de petróleo en altamar.
3. Asegurar una transición energética rápida y saludable.
Actualmente, más de siete millones de personas al año mueren por exposición a la contaminación del aire, 1 de cada 8 las muertes en el mundo. Más del 90% de las personas respiran aire exterior con niveles de contaminación que exceden los valores de referencia de calidad de aire. Dos tercios de esta exposición a la contaminación exterior son el resultado de la quema de los mismos combustibles fósiles que impulsan el cambio climático.
Al mismo tiempo, las fuentes de energía renovable y su almacenamiento continúan bajando de precio, aumentando la confiabilidad y proporcionando trabajos más numerosos, más seguros y mejor pagados. Las decisiones de infraestructura energética tomadas se mantendrán durante las próximas décadas.
4. Promover sistemas alimentarios saludables y sostenibles.
Las enfermedades causadas por la falta de acceso a los alimentos o por el consumo de dietas poco saludables y altas en calorías son ahora la principal causa de problemas de salud a nivel mundial. También aumentan la vulnerabilidad a otros riesgos: afecciones como la obesidad y la diabetes se encuentran entre los principales factores de riesgo de enfermedad y muerte por COVID-19.
La agricultura, particularmente la destrucción de tierras para criar ganado contribuye aproximadamente un cuarto de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y el cambio en el uso de la tierra es el principal impulsor ambiental de los nuevos brotes de enfermedades.
Existe la necesidad de una transición rápida hacia dietas saludables, nutritivas y sostenibles. “Si el mundo pudiera cumplir con las pautas dietéticas marcadas por la Organización Mundial de la Salud, esto salvaría millones de vidas, reduciría el riesgo de enfermedades y reduciría en gran medida las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero”, asegura la Organización.OIM/Ester VargasUn barrendero limpia las calles del Palacion Maya en la ciudad de San Marcos en Guatemala.
5. Construir ciudades saludables y habitables.
Más de la mitad de la población mundial ahora vive en ciudades que son responsables de más del 60% de la actividad económica y las emisiones de gases de efecto invernadero. Como las urbes tienen densidades de población relativamente altas y están saturadas de tráfico, muchos viajes se pueden realizar de manera más eficiente en transporte público, a pie y en bicicleta, que en automóviles privados. Esto también trae importantes beneficios para la salud al reducir la contaminación del aire, las lesiones causadas por el tránsito y las más de tres millones de muertes anuales por inactividad física.
Muchas de las ciudades más grandes y dinámicas del mundo, como Milán, París y Londres, han reaccionado a la crisis de COVID-19 al peatonalizar las calles y expandir las ciclovías de forma masiva, lo que permite el transporte con distancia física durante la crisis y ha mejorado actividad económica y calidad de vida.Notiicas ONU/Anshu SharmaUna gruesa capa de contaminación envuelve la capital de la India, Nueva Delhi.
6. Dejar de usar el dinero público para financiar la contaminación
El daño económico del COVID-19, debidoa las medidas necesaria para su control, es muy real y ejercerá una gran presión sobre las finanzas del gobierno. La reforma financiera será inevitable para recuperarse de COVID-19, y un buen lugar para comenzar es con los subsidios a los combustibles fósiles.
A nivel mundial, se gastan aproximadamente 400.000 millones de dólares cada año del dinero de los contribuyentes para subsidiar directamente los combustibles fósiles que están impulsando el cambio climático y causando contaminación del aire. Además, los costos privados y sociales generados por la salud y otros impactos de dicha contaminación generalmente no están incluidos en el precio de los combustibles y la energía. Incluyendo el daño a la salud y al medio ambiente que causan, el valor real del subsidio supera el medio billón de dólares por año, más de lo que todos los gobiernos de todo el mundo gastan en atención médica, y alrededor de 2000 veces el presupuesto de la Organización Mundial de la Salud.
Poner un precio a los combustibles contaminantes en línea con el daño que causan reduciría aproximadamente a la mitad las muertes por contaminación del aire exterior, disminuiría las emisiones de gases de efecto invernadero en más de un cuarto y aumentaría aproximadamente el 4% del PIB mundial en ingresos. Deberíamos dejar de pagar la factura de la contaminación, tanto a través de nuestros bolsillos como de nuestros pulmones.WMO/Tapio NiemiUn amanecer visto desde la torre de observación de Paalijärvi en Finlandia.
Un movimiento global por la salud y el medio ambiente
“A medida que algunos países comienzan a reabrir sus sociedades y economías, la pregunta que debemos responder es si volveremos a ser como eran las cosas o si aprenderemos las lecciones que la pandemia nos está enseñando sobre nuestra relación con nuestro planeta. Reconstruir mejor significa reconstruir de manera más ecológica”, concluye el director de la Organización Mundial de la Salud.
La crisis de COVID-19 ha demostrado que las personas apoyarán incluso políticas difíciles si la toma de decisiones es transparente, basada en evidencia e inclusiva, y tiene el objetivo claro de proteger su salud, sus familias y sus medios de vida, en lugar de servir a intereses especiales. Esto debe reflejarse en la forma en que se elaboran las políticas.
Los líderes políticos han pedido a la agencia de la ONU para el medio ambiente que redacte un tratado vinculante que limite la contaminación que está causando el plástico con una estrategia que aborde el ciclo completo de vida de este material, desde su producción a su eliminación, pasando por su uso.
La decisión fue adoptada en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, celebrada en Nairobi, el máximo órgano mundial para preservar la salud de nuestro planeta.
La histórica resolución aborda el ciclo de vida completo del plástico, incluyendo su producción, diseño y eliminación.
El camino hacia la sanación
“La Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con el telón de fondo de la agitación geopolítica, muestra la cooperación multilateral en su máxima expresión”, dijo el presidente de la Asamblea y Ministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega.
“La contaminación del plástico se ha convertido en una epidemia. Con la resolución de hoy estamos oficialmente en camino de una cura”, dijo Espen Barth Eide.
La resolución establece un Comité Intergubernamental de Negociación que comenzará su trabajo este año, con el objetivo de completar un proyecto de acuerdo legalmente vinculante para finales de 2024.
A su vez, se espera que presente un instrumento jurídicamente vinculante, que refleje diversas alternativas para abordar el ciclo de vida completo de los plásticos, desde el diseño de productos y materiales reutilizables y reciclables.
También abordará la necesidad de mejorar la colaboración internacional para facilitar el acceso a la tecnología, que permita la realización del revolucionario plan.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) dijo que convocaría un foro a finales de este año, junto con la primera sesión del Comité Intergubernamental, para compartir conocimientos y mejores prácticas en diferentes partes del mundo.PNUMAUn trabajador ordena los plásticos para su reciclaje en una basurero de Nairobi.
Triunfo del planeta Tierra
El documento que redacte el Comité se basará en un debate abierto, informado por la ciencia, y ese órgano informará sobre los progresos realizados a lo largo de los dos próximos años.
Por último, una vez concluidos sus trabajos, la agencia de la ONU convocará una conferencia diplomática para adoptar sus resultados y abrir el instrumento internacional a la firma.
“El día de hoy marca un triunfo del planeta Tierra sobre los plásticos de un solo uso. Se trata del acuerdo multilateral más importante en materia de medio ambiente desde el Acuerdo de París. Es una póliza de seguro para esta generación y las futuras, para que puedan vivir con el plástico y no estén condenados por él”, dijo la directora ejecutiva del Programa para el Medio Ambiente.
Inger Andersen añadió que debe quedar claro que “el mandato del Comité no concede a ninguna parte interesada una pausa de dos años”, añadió.
Paralelamente a las negociaciones sobre un acuerdo internacional vinculante, la agencia de la ONU trabajará con cualquier gobierno y empresa que lo desee en toda la cadena de valor para abandonar los plásticos de un solo uso, así como para movilizar la financiación privada y eliminar las barreras a las inversiones en investigación y en una nueva economía circular.UNEP/Cyril VillemainEspen Barth Eide, ministro nuruego y actual presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, señala con el mazo la aprobación de la histórica resolución para redactar un tratado vinculante sobre el plástico.
La magnitud del problema
La contaminación por plástico pasó de dos millones de toneladas en 1950 a 348 millones en 2017, convirtiéndose en una industria mundial valorada en 522.600 millones de dólares, según datos del Programa. Se espera que se duplique su cantidad, de aquí a 2040.
Los impactos de la producción y la contaminación debida a los plásticos son una catástrofe en ciernes en el contexto de la triple crisis planetaria del cambio climático, la pérdida de la naturaleza y la contaminación, dijo la agencia de la ONU.
Un cambio hacia una economía circular puede reducir:
el volumen de plásticos que llegan a los océanos en más de un 80% para 2040
la producción de plástico virgen en un 55%
ahorrar a los gobiernos 70.000 millones de dólares para 2040
reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 25%
crear 700.000 puestos de trabajo adicionales, principalmente en los países del sur
La histórica resolución, titulada “Acaban con la contaminación del plástico: Hacia un instrumento internacional jurídicamente vinculante”, fue adoptada al concluir la reunión de tres días de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, a la que asistieron más de 3400 participantes en persona y 1500 en línea de 175 Estados, entre ellos 79 ministros y 17 funcionarios de alto nivel.
A la Asamblea le seguirá una sesión especial de dos días de duración para conmemorar el 50º aniversario del Programa, en la que se espera que los Estados miembros aborden cómo construir un mundo postpandémico resiliente e inclusivo.
MARGARITA DUCCI Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU
Hoy la información conocida, en materia de gobernanza, aspectos medioambientales y laborales, de las empresas, construyen la confianza en su solidez y coherencia en lo económico, político y social resultando trascendentales en la toma de decisiones a la hora de invertir. Ya no es una tendencia, es un factor que se ha instalado, otorgando un reconocido valor a nuestro entorno y bienestar.
Precisamente, Charles H. Dow, creó el índice Dow Jones, con la intención de dar credibilidad al mercado bursátil y hacer más comprensible la inversión, mediante un barómetro de la salud de la economía. Para cotizar en el índice, una empresa debía tener una excelente reputación, demostrar crecimiento sostenido y que fuera de interés para un gran número de inversionistas. Hoy, su enfoque se basa en evaluar el cumplimiento de los criterios ASG (Ambiental, Social y de Gobernanza), que conforman la sostenibilidad y aplican para miles de empresas alrededor del mundo que cotizan en bolsa, con una mirada acorde a una nueva forma de hacer negocios.
Durante la COP26, por primera vez, se hizo foco en otra arista, como la de las finanzas sostenibles, debido a la relevancia de la discusión sobre financiamiento para los impactos producidos por el cambio climático. Fueron varios los países que asumieron nuevos compromisos para aumentar la financiación, con el objetivo de ayudar a los países en vías de desarrollo a hacer frente a sus daños y amenazas. Entre los compromisos vinculados con América Latina, destaca el anuncio del Reino Unido de aportar 27,5 millones de libras para el nuevo Programa de Acción Climática Urbana (UCAP), que apoyará a ciudades de América Latina, África y Asia. En términos simples, inversiones cuantiosas, para ayudar a salvar el planeta.
Con inversionistas cada vez más interesados en dedicar recursos a inversiones que cumplen con los criterios de sostenibilidad, se vuelve primordial que las empresas se sensibilicen con las conductas empresariales requeridas para conseguir el tan anhelado “sello” de sostenibilidad y así tener acceso a una fuente creciente de financiamiento y una gama de inversionistas conscientes. Las empresas chilenas que han suscrito el Dow Jones Sustainabilty Index, se han transformado en referentes para que otras sigan el mismo camino, al poner en valor, los esfuerzos que se requieren para alcanzar ese nivel, pero también, al mostrar los beneficios que ello reporta a su negocio y la enorme retribución que significa en su posicionamiento respecto a sus grupos de interés, especialmente sus colaboradores, proveedores y clientes.
Esta tendencia va a ser más intensa en el tiempo, sobre todo después de la experiencia vivida con una crisis de la magnitud como la que estamos experimentando. Ya no es suficiente invertir en grandes empresas, solo por el hecho de que sean rentables, y ganar dinero a toda costa, sino también se torna indispensable analizar si su comportamiento es éticamente confiable; si posee, genuinamente, valores y si los practica, si integran la gestión de riesgos, y si sus objetivos son coherentes con las expectativas de los inversionistas, quienes solicitan cada vez más, indicadores y mayor profundidad en la información respecto a la gestión ASG de las empresas en las cuales invierten. Esta es la inversión del futuro.
Hasta el Pueblito de Los Domínicos, en la comuna de Las Condes, llegó la Ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, quien participó de la presentación del bus eléctrico modelo 7900 de la marca Volvo, el cual iniciará un período de prueba en el servicio “C06 Vital Apoquindo – Ciudad Empresarial”, de la empresa Redbus. Dicho recorrido presta servicios a los usuarios de las comunas de Huechuraba, Recoleta, Providencia y Las Condes. En la instancia participaron ejecutivos de Volvo, representantes de Redbus y un grupo de busólogos (seguidores de buses urbanos e interurbanos).
La gestión, solicitada durante el último trimestre del 2021 por la compañía Redbus Urbano a la Subsecretaría de Transportes, contó con la aprobación de la autoridad con el fin de facilitar las condiciones para que los operadores de servicios puedan realizar propuestas de mejoramiento de los servicios y probar nuevas tecnologías que permitan a los usuarios acceder a mayores condiciones de comodidad, modernidad y seguridad en el sistema público al mismo tiempo que se realizan los debidos análisis y evaluaciones de desempeño a las máquinas que, eventualmente, podrían sumarse a las flotas de los operadores.
La Ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, valoró el compromiso y la voluntad de los distintos actores del sistema de transporte público tendiente a optimizar el servicio para los usuarios, tanto en la capital como en regiones. Al respecto sostuvo que “la presencia de un nuevo bus eléctrico en nuestro mercado va en línea con el principio de modernización y nuestro desafío de incorporar más y mejores tecnologías no contaminantes, eficientes y seguras, lo cual que avanza en nuestro afán de lograr un transporte más amable para las ciudades y las personas”.
La Secretaria de Estado recordó que “hace menos de un mes anunciamos que el proceso de adjudicación que licitó la concesión del uso de vías en la Región Metropolitana incorporará 1.637 nuevos buses de estándar Red, de los cuales 991 serán eléctricos, lo cual posiciona a Chile como el país de mayor flota eléctrica en todo Latinoamérica en transporte público urbano”.
Por su parte, el director comercial de Volvo Chile, José Antonio Margalet, afirmó que “estamos tremendamente orgullosos de haber traído al país el primer bus eléctrico con estándar europeo. Este vehículo 100% eléctrico de Volvo destaca por ser un bus que asegura un transporte público limpio, silencioso y eficiente, además de contribuir a la sustentabilidad del país. Este vehículo incorpora el concepto de “zonas cero”, es decir, ayuda a las ciudades a convertirse en ciudades con cero emisiones y cero ruido, cumpliendo con las más estrictas restricciones en este ámbito. También cuenta con tecnologías automatizadas, como es el caso del control de velocidad remoto, que habilita “zonas de seguridad” en las rutas para asegurar el paso del bus a una velocidad controlada frente a puntos de riesgos tales como escuelas y hospitales, además de la detección de peatones, lo que puede aumentar la seguridad global del tráfico urbano”.
Henri Rohard, gerente comercial de Redbus señaló “estamos contentos de poder seguir testeando nuevos modelos de buses eléctricos para el sistema de transporte público en Santiago. Nuestro objetivo con estos pilotos es seguir ampliando y enriqueciendo los productos posibles para el mercado. Este tipo de pilotos permiten abrir el campo de las posibilidades, tanto para el número de proveedores como para los diseños y tecnologías. Existe un fuerte interés de los proveedores de buses eléctricos y los proveedores de tecnologías asociadas a este tipo de motorización por el mercado chileno”, sostuvo el ejecutivo.
DETALLES TÉCNICOS
El bus Volvo Urbano eléctrico tiene una longitud total de 12 metros, un ancho de 2,55 metros y una altura de 3,3 metros. Posee un motor eléctrico de 200 kw de potencia máxima, una caja automatizada Volvo I-Shift de 2 velocidades, un torque máximo de 19.000 Nm, sistema de almacenamiento de energía con baterías de ion-litio, con una autonomía promedio esperada de operación de 250 kms., calefacción y aire acondicionado y control automático de temperatura de baterías.
Los Estados Miembros de la ONU en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA-5.2) acordaron por unanimidad desarrollar un tratado legalmente vinculante para poner fin a la contaminación por plásticos, lo que la convierte en una de las acciones ambientales más ambiciosas del mundo desde el Protocolo de Montreal de 1989, que eliminó efectivamente las sustancias que agotan la capa de ozono.
La resolución adoptada por la ONU describe el desarrollo de un instrumento robusto que permitirá reglas y obligaciones globales a lo largo de todo el ciclo de vida del plástico. Esto hará a los países, las empresas y la sociedad responsables de eliminar la contaminación por plásticos en la naturaleza.
WWF da la bienvenida a esta decisión e invita a los gobiernos del mundo a aprovechar este poderoso impulso para eliminar la contaminación por plásticos y actuar con la misma fuerza y decisión en el desarrollo del contenido completo del tratado para 2024. WWF se compromete a apoyar el trabajo del Comité Intergubernamental de Negociación de UNEA para finalizar los detalles importantes de este tratado histórico durante los próximos dos años.
“Nos encontramos en un momento histórico donde las decisiones ambiciosas que se tomen hoy pueden evitar que la contaminación por plásticos contribuya al colapso del ecosistema de nuestro planeta. Al acordar desarrollar un tratado global legalmente vinculante sobre la contaminación por plásticos, nuestros líderes mundiales están allanando el camino para un futuro más limpio y seguro para las personas y el planeta”, dijo Marco Lambertini, Director General de WWF Internacional.
“Pero nuestro trabajo está lejos de terminar: los líderes mundiales ahora deben mostrar aún más determinación en el desarrollo e implementación de un tratado que aborde nuestra actual crisis de contaminación por plásticos y permita una transición efectiva a una economía circular para este material. Ello requiere no cualquier tratado, sino uno con estándares y objetivos globales claros y ambiciosos que cree las condiciones necesarias para incentivar a las naciones a cumplir con reglas y regulaciones comunes al tiempo que prohíbe los productos y prácticas dañinos”, expresó Lambertini.
La presión ha ido en aumento sobre los gobiernos para lograr un tratado legalmente vinculante que aborde la crisis de la contaminación plástica. Más de 2,2 millones de personas en todo el mundo han firmado una petición de WWF pidiendo esto, mientras que más de 120 empresas globales y más de 1.000 organizaciones de la sociedad civil también han respaldado los llamados para un tratado.
Por su parte, el Vicepresidente Senior de WWF Latinoamérica y el Caribe, Roberto Toya, indicó que en los últimos años “hemos visto muchas iniciativas públicas y privadas en América Latina destinadas a abordar la contaminación plástica, pero estas respuestas pueden estar fragmentadas y sin reglas y obligaciones comunes a lo largo del ciclo de vida completo del plástico, por lo que esta resolución de UNEA 5.2, permitirá acercar la brecha de responsabilidad en la gestión global y regional de plásticos”.
Susan Díaz, directora de Comunicaciones de WWF Chile y coordinadora de su iniciativa REDUCE+, indicó que “la contaminación plástica no conoce fronteras y en Chile, país con una extensa costa, nuestros ecosistemas y comunidades no solo sufren a causa de los residuos que se generan y desechan de mala manera en el territorio nacional, sino que también por la basura de otras latitudes. Por ello, esperamos que este tratado se concrete y pueda ser implementado con urgencia. Nuestra convicción es que en Chile sabremos adaptarnos a una nueva forma de producir y consumir los plásticos, como ya lo hemos visto con la prohibición de las bolsas plásticas y la ley de plásticos de un solo uso, que como WWF Chile hemos impulsado a nivel nacional.
WWF hace un llamado a los líderes mundiales para que aprovechen este abrumador apoyo y el momento decisivo al establecer un ambicioso tratado global sobre la contaminación plástica para 2024 que:
Es jurídicamente vinculante con normas y regulaciones comunes que pueden ampliar las soluciones de economía circular en todo el mundo;
Incorpora regulaciones globales a lo largo de todo el ciclo de vida de los plásticos, incluidas las prohibiciones globales de productos y acciones nocivas, los estándares de diseño de productos y las medidas que reducen la producción y el consumo de plástico virgen;
Reconoce el papel fundamental del sector de los residuos informales en el impulso de una economía circular y permite la participación de este sector en las negociaciones.
Investigación que contó con presencia UdeC comprendió el trabajo mancomunado entre especialistas de diversas facultades, quienes contribuyeron a determinar de manera científica la existencia de las partículas a lo largo y ancho de uno de los principales ríos de Chile.
Un trabajo multidisciplinario llevaron a cabo diversos especialistas de la Universidad de Concepción —y de otras instituciones de educación superior— respecto a la presencia de microplásticos en la cuenca del río Biobío, que se extiende por más de 380 km de cordillera a mar.
El estudio es pionero en lo relativo a estudio de cuenca completa. El Biobío es uno de los ríos más importantes de Sudamérica, primero por su extensión, pero también por su caudal, que llega a un promedio de 900 metros cúbicos por segundo.
En Chile juega un rol fundamental porque tiene diversos usos y distintos asentamientos humanos a lo largo de toda su cuenca.
“Dada su extensión e importancia tuvimos la misión de empezar a estudiar un poco la dinámica: cuántos microplásticos hay y cómo se distribuyen, esto correlacionado con ciertas variables antrópicas (cómo se usa la cuenca, principalmente si es agricultura, forestal o parque nacional) y físicas (altura, fuerza de velocidad de corrientes, turbulencias), algo similar a lo que hicimos con el mar interior en Chiloé”, explica el Dr. Mauricio Urbina Foneron, docente de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas UdeC, quien trabajó estrechamente con algunos profesionales del Eula, como el Dr. Ricardo Figueroa.
Resultados
El grupo investigador tenía la hipótesis inicial de que iban a haber muchos microplásticos río abajo, es decir, a medida que se iban acercando a la desembocadura, cuando el río básicamente drena el mar; y por otra parte, creían que río arriba se iban a encontrar con aguas relativamente prístinas.
“Para nuestra sorpresa, al analizar las más de 30 estaciones a lo largo del río nos encontramos que esto no era tan así. Las partes altas del Biobío también tenían una alta concentración de microplásticos”, dice Urbina, lo que estaba asociado con la presencia de represas en el sector. Dejando fuera a las represas, el resto de la cuenca del Biobío sí cumplía con la hipótesis.
Así, la parte alta del río Biobío contaba con 20 partículas por metro cúbico de agua. “Cuando estábamos llegando al mar nos encontramos con alrededor de 100 partículas por metro cúbico, eso da una idea de cómo el uso antrópico de esta cuenca va aportando microplásticos al sistema”, explica el también investigador asociado del Instituto Milenio de Oceanografía.
El docente ahonda en la importancia de la hidrología. “Encontramos e identificamos los microplásticos por color, fragmentos, fibras, por tipo y dimos una alta presencia de PVC, polímero de alta densidad que debería sedimentar, y nosotros lo encontramos en la columna de agua. Eso nos da una idea del uso, construcción y asentamientos humanos. Pero segundo, había que determinar por qué está en la columna de agua y ahí vimos los atributos del río: nos dimos cuenta que el Biobío —y eso en general se aplica para la mayoría de los ríos de Chile, que son torrentosos—, que nace en la cordillera, que tiene harta pendiente y caudal, con formaciones rocosas, genera alta turbulencia entre corrientes, lo que provoca que los microplásticos, independiente de su densidad, fluyan desde la cordillera al mar producto de la potencia del río”, manifiesta el académico del Departamento de Zoología UdeC.
“Eso explica porqué en nuestro estudio no se dio esta señal antrópica cerca de las ciudades que cohabitan con la cuenca. En aguas más lentas se pueden ver señales de un asentamiento humano grande, como una ciudad, por ejemplo”, concluye el especialista.
La importancia de la investigación radica en que los estudios a nivel global eran muy puntuales, por ejemplo, cuánto microplástico tiene un río, pero nadie se había dado el trabajo de tratar de entender la dinámica y cómo se distribuyen a lo largo de una cuenca completa. El estudio completo se puede revisar en el siguienteLINK.