Investigación plantea que hasta 43,6% de la vegetación nativa local estaría bajo riesgo frente al cambio climático

Araucarias, alerces, especies de Nothofagus y vegetación de la estepa altiplánica registran índices de vulnerabilidad por sobre el 95 por ciento en un escenario de incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero. Así lo plantea una investigación encabezada por Andrés Muñoz-Sáez, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile, quien modeló escenarios de impacto hacia el período 2061-2080. El trabajo -publicado en la revista Science of the Total Environment- identificó, además, que los Andes centrales, la Patagonia y algunas áreas costeras serían un verdadero refugio climático para la vegetación endémica ante el calentamiento global.

La sobreexplotación de recursos naturales, los cambios de uso de suelos, la contaminación, la invasión de especies exóticas o los incendios son actualmente algunos de los principales estresores de los ecosistemas. A estos factores, se suma la creciente incidencia del aumento de las temperaturas y el déficit hídrico que afecta, con particular intensidad, a la zona centro y centro sur del país, variables directamente asociadas al calentamiento global. Este fue el foco de un estudio internacional encabezado por el académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile, Andrés Muñoz-Sáez, que elaboró un detallado mapa del riesgo climático para los 24 tipos de vegetación nativa existentes en el territorio nacional y 38 otras categorías de coberturas, entre ellas, paisajes productivos (agricultura, plantaciones forestales, entre otras).

La investigación utilizó un modelo climático como base -correspondiente a valores registrados entre 1960 y 1990- para proyectar el impacto sobre la vegetación de dos escenarios de incremento en las emisiones hacia el período 2061-2080. El escenario en el que continúan las tasas de emisiones de gases de efecto invernadero, tal como se realiza actualmente (RCP8.5), mostró que un 43,6 por ciento de la vegetación nativa estaría expuesta a un alto riesgo climático. El trabajo, publicado en la revista Science of the Total Environment, contó además con la participación de investigadores de la Universidad Nacional de Seúl, de la Universidad de California Davis y de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre (WCS).

El análisis, además, entrega información detallada sobre los niveles de riesgo climático estimado a futuro para las distintas zonas de Chile y el impacto sobre 11 tipos de bosques, 5 tipos de matorrales y suculentas, 4 tipos de pastizales y 4 tipos de humedales. En esta línea, plantea la importancia de implementar medidas para contrarrestar el peligro que enfrenta Chile como uno de los 35 puntos críticos de biodiversidad (hotspots) en el mundo, con tres ecorregiones y seis biomas terrestres de máxima prioridad para la conservación, y donde casi el 50 por ciento de sus 4.985 especies vegetales son endémicas, es decir, no existen en otro lugar del planeta.

Áreas y especies en peligro

Las simulaciones realizadas indican que, hacia el período 2061-2080, los índices de mayor riesgo climático para la vegetación nativa local se registran en la cordillera de los Andes y sectores de la cordillera de la Costa, en la zona centro-sur del país. Entre los bosques afectados, figuran varios tipos de Nothofagus (robles, coihues, raulíes, hualos, entre otros), especies que comprenden más del 50 por ciento de la superficie de bosques nativos de Chile, y presentan más de un 40 por ciento de riesgo climático a futuro. Otra zona que sufriría los embates del calentamiento global es el altiplano del norte de Chile, donde las estimaciones plantean que el 80 por ciento de la vegetación de estepa altiplánica y más del 90 por ciento de los salares se encuentran en alto riesgo.

Andrés Muñoz-Sáez, quien además es investigador asociado del Center of Applied Ecology and Sustainability (CAPES), destaca -en particular- el peligro que enfrentan algunas especies icónicas de gran longevidad, tanto en áreas protegidas como no protegidas, “como son los bosques de pewenes (Araucaria araucana) y alerces (Fitzroya cupressoides), los cuales ya se encuentran amenazados de extinción. De acuerdo a nuestro estudio, ambas especies presentan un riesgo climático por sobre el 95 por ciento a futuro. Ellas poseen distribuciones acotadas, que se restringen a la Araucanía, en el caso del pewen, y a la región de Los Lagos, en el caso del alerce, por lo que realizar una planificación in situ para la conservación de estas especies es fundamental”.

Pero no todas son malas noticias. El estudio plantea que si bien las áreas expuestas a un alto riesgo se incrementarán frente a los escenarios de cambio climático más probables, habrá zonas que operarán como importantes refugios climáticos, principalmente en algunos sectores de los Andes centrales de la región de Atacama y Coquimbo, así como en algunas áreas costeras y en los fiordos de Magallanes y en Tierra del Fuego. Respecto a los tipos de vegetación que serían menos afectados por el calentamiento global, figuran algunas especies de la zona austral, como el Coihue de Chiloé (N. betuloides) y el Ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum), que están bien representados en los parques nacionales y tienen una distribución dentro de futuros refugios climáticos”.

El concepto de “alto riesgo climático” para la vegetación nativa está asociado a variaciones climáticas que podrían estar por sobre lo que las especies fisiológicamente podrían soportar, lo que implica desde una disminución de la sobrevivencia hasta una potencial extinción. Sin embargo, Andrés Muñoz-Sáez plantea que estos índices deben ser tomados con cautela, ya que el estudio no considera la capacidad de resiliencia de algunas especies frente al cambio climático, un ámbito que -enfatiza- puede complementar y afinar los resultados predictivos de este estudio con experimentos de campo.

Data para la conservación

De esta manera, los mapas de riesgo climático entregan información fundamental para el desarrollo de planes de conservación ante los adversos escenarios climáticos proyectados a futuro para todo el país. “Nuestro estudio permite identificar zonas de riesgo climático in situ, lo que hace posible realizar una conservación planificada del territorio, priorizando ciertos tipos de vegetación y zonas donde actualmente se encuentran. Esto implica, fundamentalmente, adoptar medidas que permitan gestionar la resiliencia de los tipos de vegetación, facilitar restauración ecológica o generar políticas públicas que permitan conservar sectores y especies a futuro, entre otras”, comenta Andrés Muñoz-Sáez.

Para el investigador de la Universidad de Chile, los altos niveles de vulnerabilidad y el peligro asociado a la desaparición definitiva de especies vuelve urgente considerar el desarrollo de planes de conservación en base a las proyecciones climáticas. “Además, complementariamente, estos resultados también se pueden comparar con otro tipo de simulaciones (dinámicas, por ejemplo), en las cuales se puede evaluar la potencial tasa de cambio y movimiento de las especies en escenarios futuros de cambio climático. Ambas aproximaciones (modelación in situ y dinámica) ayudan a identificar sectores que podrían actuar como corredores biológicos para migraciones naturales o asistidas, y zonas de refugio que permitan conservar nuestro patrimonio natural”, agrega.

Texto: Cristian Fuentes Valencia
Prensa UChile

Cuidar las especies marinas significa cuidar nuestro futuro

El océano contiene casi 200.000 especies identificadas, pero en realidad existen millones y más de tres mil millones de personas dependen de esta diversidad biológica marina y costera para su sustento.  En el Día Mundial de la Fauna Silvestre la ONU invita a conservar y utilizar de manera sostenible los océanos, mares y recursos marinos y cuidar de sus habitantes subacuáticos.

Hay pocas imágenes que evocan las palabras “vasta” e “interminable” con tanta eficacia en la imaginación humana como las del océano y la vida que contiene. Los océanos y los mares constituyen dos tercios de la superficie del mundo, y debido a su profundidad, incluso más del 99% del entorno habitable de la tierra.

“La vida de los océanos está sometida actualmente a una fuerte presión por, entre otras cosas, el cambio climático, la contaminación, la pérdida de hábitats costeros y la sobreexplotación de las especies marinas. Alrededor de un tercio de las poblaciones de peces comerciales están sobreexplotadas y muchas otras especies, desde los albatros hasta las tortugas, están amenazadas por el uso insostenible de los recursos oceánicos”, alerta el Secretario General de la ONU en su mensaje para el Día Mundial de la Fauna Silvestre.

Este año, la celebración tiene por primera vez como tema la vida subacuática, donde existen 200.000 especies identificadas, pero en realidad son millones. La fauna marina ha sido el medio de vida para la civilización y el desarrollo durante milenios, suministra alimentos y materiales para la artesanía y la construcción.

Las especies marinas proporcionan servicios ecosistémicos indispensables.

“Las especies marinas proporcionan servicios ecosistémicos indispensables. El plancton enriquece la atmósfera con oxígeno, y el sustento y los medios de vida de más de 3000 millones de personas dependen de la biodiversidad marina y costera”, expresa António Guterres.

Además, se estima que los recursos marinos y costeros y las industrias basadas en ellos tienen un valor de al menos 3 billones de dólares al año, lo que representa aproximadamente el cinco por ciento del PIB mundial.PNUD/Garth CrippsPescadores en Magadascar.

Lamentablemente, como lo describe el titular de la ONU, la capacidad de la vida marina para continuar proporcionando a la humanidad todos estos recursos se complica cada vez más, ya que los océanos y las especies que los habitan se están viendo amenazados por diversos peligros como la sobreexplotación, la pesca no sostenible y otras prácticas de extracción de especies marinas, y también otras grandes amenazas como los efectos del cambio climático, la contaminación marina y la destrucción del hábitat.

De 5 a 12 millones de toneladas de plástico ingresan al océano cada año, lo que amenaza la salud de innumerables especies, desde el zooplancton más pequeño hasta las ballenas más grandes. Se requiere cooperación internacional para abordar cuestiones relacionadas con la sobrepesca. Esto varía mucho entre especies y regiones. Por ejemplo, más del 60% de las poblaciones de peces en el Mediterráneo y el Mar Negro se pescaron en niveles biológicamente insostenibles en 2015”, dijo el Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Achim Steiner, durante un evento en la sede de la ONU en Nueva York para celebrar el Día Internacional.

Steiner asegura que, para revertir estas tendencias, en una era dominada por el cambio climático, se requiere de un” cambio radical “en la forma en que se gestionan las actividades basadas en el océano y en la tierra, en sectores que van desde la pesca hasta la agricultura y la gestión de residuos.

“La buena noticia es que existen soluciones. Por ejemplo, cuando las pesquerías se gestionan científicamente, la mayoría de las poblaciones de peces tienen buenas perspectivas de recuperación”, expresa el Secretario General.

¿Qué podemos hacer?

ONU/Loey FelipeAdrian Grenier, Embajador de ONU Medio Ambiente, durante su visita a la sede de la ONU en Nueva York.

El Embajador de Buena Voluntad de ONU Medio Ambiente, el actor Adrian Grenier, famoso por su actuación en películas como “El diablo viste de Prada”, y la serie televisiva “Entourage”, aseguró a Noticias ONU que la responsabilidad de salvar a la fauna marina recae sobre todos.

“Todos importamos en este caso. Lo que hacemos afecta al planeta de manera positiva o negativa y realmente debemos comenzar a pensar como podemos cambiar nuestro mundo protegiendo a otros, no solo seres humanos, pero también animales, porque todos estamos conectados. Todos compartimos esta tierra y venimos de la misma fuente de vida, así que si protegemos la fauna marina también nos estamos protegiendo a nosotros mismos”, declaró Grenier.

Todos compartimos esta tierra y venimos de la misma fuente de vida, así que si protegemos la fauna marina también nos estamos protegiendo a nosotros mismos.

El actor y músico aseguró además que la clave no es necesariamente hacer cosas grandes, sino pequeñas acciones diariamente como reducir el uso de plásticos, entre otras medidas.

“Puede ser elegir cómo comes, cómo eliges de donde provienen tus alimentos. Tal vez sea mejor tener una dieta más basada en los vegetales y menos en la carne, y si vamos a comer carne o peces, asegurarnos que viene de una industria que no está dañando el medio ambiente, una industria que está explotando los recursos de manera sostenible. A veces no pensamos en estas cosas, pero por ejemplo los pesticidas que se utilizan en algunos alimentos terminan en los ríos y esos ríos llegan al océano y lo envenenan”, explicó.

Al preguntarle sobre por qué además de su carrera artística decidió incluir una lucha por el medio ambiente, y por qué otros deberían hacerlo también, Adrian Grenier expresó que se trata de un estilo de vida.

“Todos los días hago algo que es por alguien más, no por mí, por algo que es más grande que yo y va más allá. No hay mayor lujo que poder transformar el mundo y alinearlo con una visión utópica, que, aunque tal vez no podamos alcanzar del todo, nos podemos acercar. Soy un optimista y todos los días intento aportar un granito de arena para un futuro mejor”, expresó.

Grenier recalcó además que se necesitan no solo acciones individuales sino también gubernamentales.

“Como individuos tenemos mucho poder, pero los Gobiernos y los líderes mundiales pueden aprovechar el poder colectivo de las naciones para hacer del mundo un mejor lugar. Existen muchas barreras, pero en realidad el océano y la naturaleza no conoce de fronteras, entonces, lo que suceda en un país, terminará por afectar a otro. Es importante que todos trabajemos juntos para asegurarnos que cada quien está poniendo de su parte. Yo creo que nadie puede ser rico si su vecino no lo es, no podemos vivir en un planeta sano si nuestros vecinos no están haciendo lo que les corresponde. Entonces no sólo tenemos que hacernos responsables sino ayudarnos unos a los otros”, concluyó.

La importancia del Día Mundial

El 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la ONU, en su 68º periodo de sesiones, decidió proclamar el 3 de marzo como el Día Mundial de la Vida Silvestre mediante una resolución con el objetivo de concienciar acerca del valor de la fauna y la flora salvajes. La fecha elegida marca el aniversario de la aprobación en 1973 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, de sus siglas en inglés), la cual juega un destacado papel en la protección de las especies frente al comercio internacional, incluidas las especies marinas.

Con 183 Estados miembros, la CITES sigue siendo una de las herramientas más poderosas del mundo para la conservación de la biodiversidad a través de la regulación del comercio de la fauna y la flora silvestres.

La campaña del 2019 del Día Mundial de la Fauna Silvestre: “vida subacuática: para las personas y el planeta”, se alinea estrechamente con el objetivo 14 de Desarrollo Sostenible (“conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para el desarrollo sostenible”) con una atención especial en la conservación y el uso sostenible de la vida silvestre marina.

Reportaje: Laura Quiñones

Pese al COVID-19, las concentraciones de gases efecto crecieron más y más rápido en 2020, marcando un nuevo récord

La cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera implica repercusiones negativas de primer orden para nuestra vida cotidiana y nuestro bienestar. Debemos transformar todo nuestro estilo de vida, según un nuevo informe de la ONU. De mantenerse el ritmo actual de las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el incremento de la temperatura a finales de siglo superará de lejos el objetivo del Acuerdo de París.

La abundancia de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera alcanzó una nueva cifra récord durante 2020 con una tasa de crecimiento anual por encima de la media que se promedió entre los años 2011 y 2020, según destaca el último Boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre los gases de efecto invernadero, que indica que esta tendencia se mantiene durante el año en curso.

La concentración de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más importante, alcanzó en 2020 las 413,2 partes por millón (ppm) y se sitúa por encima del 149 % sobre los niveles preindustriales.

“La cantidad de CO2 en la atmósfera superó el hito de las 400 ppm en 2015. Y solo cinco años después, rebasamos las 413 ppm. Esto no es una mera fórmula química y unas cuantas cifras en un gráfico. Conlleva repercusiones negativas de primer orden para nuestra vida cotidiana y nuestro bienestar, para el estado de nuestro planeta y para el futuro de nuestros hijos y nietos”, afirmó el secretario general de la Organización, el profesor Petteri Taalas.

La Organización advierte que, de no detenerse las emisiones, la temperatura mundial seguirá subiendo. El dióxido de carbono es un gas que se caracteriza por su larga duración y, por tanto, el nivel de temperatura que observamos actualmente persistirá durante varias décadas, aunque las emisiones se reduzcan rápidamente hasta alcanzar un nivel neto cero.

Si a esta situación le añadimos el calentamiento del planeta, el resultado final que obtendremos será la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos, tales como episodios de calor intenso, lluvias fuertes, derretimiento de las masas de hielo, subida del nivel del mar y acidificación de los océanos, que implicarán repercusiones socioeconómicas de gran alcance.

Aproximadamente la mitad del CO2 emitido actualmente por las actividades humanas permanece en la atmósfera, mientras que los océanos y ecosistemas terrestres absorben la otra mitad.

El boletín alerta sobre la posibilidad de que, en el futuro, los océanos y los ecosistemas terrestres puedan perder su eficacia como “sumideros”, decreciendo su capacidad de absorción del CO2 y actuando como reguladores que evitan mayores aumentos de temperatura.CIFOR/Nanang SujanaLos bosques de turberas, un tipo de humedal, como éste en Kalimantan central, Indonesia, pueden almacenar gases nocivos de dióxido de carbono.

También se disparan los niveles de metano y de óxido nitroso

Las concentraciones de otros gases como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), equivalieron, respectivamente, al 262 % y al 123 % con relación a los niveles de 1750, el año elegido para representar el momento en que la actividad humana empezó a alterar el equilibrio natural de la Tierra.

La ralentización económica causada por la COVID-19 no tuvo ningún efecto evidente en los niveles atmosféricos de los gases de efecto invernadero ni en sus tasas de aumento, aunque sí se produjo un descenso transitorio de las nuevas emisiones.Banco Mudial/Lundrim AliuLa región de América Latina y el Caribe arroja a la atmósfera 371 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono por el consumo de madera y carbón. 

La concentración de CO2 equivale a la registrada hace tres millones de años

Taalas destacó que el boletín manda un mensaje científico contundente a los negociadores que asistirán al 26º período de sesiones de la Conferencia de las Partes (COP26) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

“Si se mantiene el actual ritmo de aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero, el incremento de la temperatura a finales de este siglo superará de lejos el objetivo establecido en virtud del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5 o 2 °C por encima de los niveles preindustriales”, afirmó. “Estamos muy lejos del camino marcado“.

Al mismo tiempo, alertó que el dióxido de carbono se mantiene en la atmósfera durante siglos y todavía más tiempo en los océanos.

“La última vez que la Tierra registró una concentración comparable de CO2 fue hace entre tres y cinco millones de años. En esa época la temperatura era de 2 a 3 °C más elevada, y el nivel del mar, entre 10 y 20 metros superior al actual, pero entonces no había 7800 millones de personas en el planeta“, explicó.

El científico dijo que, aunque muchos países están fijando sus objetivos para alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono y que se esperan grandes compromisos en ese sentido durante la COP26, se ha de lograr transformar esas ambiciones en acciones que tengan un impacto sobre los gases que provocan el cambio climático

Debemos transformar nuestros sistemas industriales, energéticos y de transporte y todo nuestro estilo de vida. Los cambios necesarios son asequibles desde el punto de vista económico y viables en el plano técnico. No hay tiempo que perder”, aseguró el profesor Taalas.PNUD/BielorrusiaEn Bielorrusia, las turberas se están revitalizando y actúan como sumideros de carbono efectivos.

Los sumideros de carbono

El cambio climático en curso y sus retroalimentaciones, tales como el aumento en la frecuencia de las sequías y el consiguiente incremento en la cantidad e intensidad de los incendios forestales podrían reducir la capacidad de los ecosistemas terrestres para absorber CO2.

Esos cambios ya se están produciendo, y el boletín evidencia la transición de una parte de la Amazonia de sumidero a fuente de carbono.

La absorción en los océanos también podría disminuir debido a varias causas como el aumento de la temperatura de la superficie del mar, a la disminución del pH causada por la captación de CO2 y a la ralentización de la circulación oceánica meridional consecuencia del incremento de la fusión del hielo marino.

El Programa de Vigilancia de la Atmósfera Global de la Organización monitorea las futuras alteraciones en el equilibrio entre fuentes de carbono y sumideros.PNUMALas concentraciones promedio mundiales de dióxido de carbono (CO2) alcanzaron 405,5 partes por millón (ppm) en 2017.

El dióxido de carbono

Es el gas de efecto invernadero más abundante en la atmósfera, y contribuye alrededor del 66 % al efecto de calentamiento del clima, principalmente a causa de la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento.

Las concentraciones medias mundiales de CO2 alcanzaron un nuevo máximo de 413,2 ppm en 2020. Los registros de la Organización señalan que el aumento en la concentración de CO2 de 2019 a 2020 fue ligeramente inferior al observado entre 2018 y 2019, pero superior a la tasa de aumento medio anual del último decenio.

Los datos de las estaciones de monitoreo muestran claramente que los niveles de CO2 siguieron aumentando en 2021.

En julio de 2021, las concentraciones de CO2 observadas en la isla hawaiana de Mauna Loa y en el cabo Grim de la isla australiana de Tasmania alcanzaron, respectivamente, 416,96 ppm y 412,1 ppm, en comparación con las 414,62 ppm y las 410,03 ppm registradas en julio de 2020.Unsplash/Peggy AnkeUna capa de polución se ve sobre el Chao Phraya river en Bangkok.

El Metano

Este potente gas de efecto invernadero permanece en la atmósfera aproximadamente una década y causa alrededor del 16% del efecto de calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero de larga duración.

Cerca del 40 % del metano emitido a la atmósfera procede de fuentes naturales (por ejemplo, humedales y termitas), mientras que cerca del 60 % proviene de fuentes de origen humano (por ejemplo, ganadería de rumiantes, cultivo de arroz, explotación de combustibles fósiles, vertederos y quema de biomasa).

La reducción a corto plazo del metano en la atmósfera podría ayudar a lograr los objetivos del Acuerdo de París y podría contribuir a alcanzar muchos Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que la mitigación de sus emisiones conllevaría múltiples beneficios indirectos.

El óxido nitroso

Es otro potente gas de efecto invernadero que actúa al mismo tiempo como una sustancia química que agota la capa de ozono.

Cerca del 60 % de las emisiones de óxido nitroso a la atmósfera provienen de fuentes naturales y aproximadamente el 40% de causas derivadas de la actividad humana, por ejemplo, en los océanos, en los suelos, por la quema de biomasa, por el uso de fertilizantes y de diversos procesos industriales.

Las emanaciones fruto de actividades humanas, entre las que predomina la fertilización de las tierras de cultivo con nitrógeno, han aumentado un 30 % en los últimos cuatro decenios.  

Según la Organización, la agricultura es la causante del 70 % de todas las emisiones de origen humano de ese gas debido al uso de fertilizantes nitrogenados y al estiércol. El principal incremento óxido nitroso en la atmósfera se debió a ese incremento.

El cambio climático y los fenómenos extremos provocaron millones de desplazados y gastos millonarios en Asia durante 2020

Las condiciones meteorológicas extremas y los impactos del cambio climático en Asia durante el año pasado causaron el fallecimiento de miles de personas, el desplazamiento de millones y provocaron costes por un valor de cientos de miles de millones de dólares, además de causar un gran daño a las infraestructuras y a los ecosistemas.

Un nuevo informe de varias agencias coordinado por la Organización Meteorológica Mundial desvela la amenaza que pende sobre el desarrollo sostenible en ese continente con el aumento de la inseguridad alimentaria y del consumo de agua, los riesgos para la salud y la degradación ambiental.

El estudio da una visión general de las temperaturas terrestres y de los océanos, las precipitaciones, el retroceso de los glaciares y la reducción del hielo marino, el aumento del nivel del mar y las inclemencias del tiempo en 2020. Además, estudia los impactos socioeconómicos en un año marcado por la lucha contra la pandemia de la COVID-19 que complicó la gestión de los desastres.

El secretario general de la organización, el profesor Petteri Taalas, destacó que las amenazas meteorológicas y climáticas, como las tormentas y las sequías, provocaron impactos significativos en muchos países de la región afectando a la agricultura y la seguridad alimentaria y contribuyendo al aumento del desplazamiento y de la vulnerabilidad de los migrantes, refugiados y personas desplazadas.

Taalas añadió que estos embates agravaron los riesgos para la salud, agudizaron los problemas ambientales y las pérdidas de los ecosistemas naturales

“La combinación de estos impactos tiene un costo significativo en el desarrollo sostenible a largo plazo, y el progreso hacia la Agenda 2030 de la ONU y los Objetivos de Desarrollo Sostenible en particular”, destacó.

La publicación del informe, que cuenta con la aportación de una amplia gama de socios como la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico, se produce antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima que se celebrará en Glasgow del 31 de octubre al 12 de noviembre.

La secretaria ejecutiva de la Comisión, Armida Salsiah Alisjahbana, destacó que en medio de la pandemia del coronavirus los países tienen que lidiar además “con los impactos cada vez más dañinos del cambio climático y alertó sobre las dificultades para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030.

Menos del 10% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible están encaminadas para alcanzarse en el año 2030. Las tendencias de retroceso más alarmantes son en la acción por el clima, el Objetivo número 13, y la vida submarina, el número 14: ambas están relacionadas con la resiliencia ante los desastres”, señaló.Unsplash/Ryan ‘O’ NielMalasia es uno de los países con la mayor biodiversidad del mundo.

Mensajes principales del informe

Temperaturas:

Asia registró su año más cálido en 2020, con una temperatura promedio de 1,39 °C por encima de la media registrada entre 1981 y 2010. Entre las temperaturas extremas destacan los 38ºc registrados en la ciudad rusa de Verkhoyansk, la temperatura provisional más alta conocida al norte del Círculo Polar Ártico.

Precipitaciones: 

Los monzones de verano de Asia oriental y meridional se mostraron inusualmente activos, lo que, unido a los frecuentes ciclones tropicales, provocó inundaciones y corrimientos de tierra que causaron pérdidas de vidas y desplazamientos en muchos países.Temperatura del mar:

Las temperaturas medias de la superficie del mar alcanzaron valores récord en el océano Índico, el océano Pacífico y el océano Ártico durante 2020.

El calentamiento de los océanos en Asia y sus alrededores aumenta por encima de la media mundial y, en el caso, del mar Arábigo a un ritmo tres veces superior.

Las temperaturas de la superficie del mar en algunas partes del océano Ártico también se han calentado al triple de la media mundial durante el periodo 1982-2020. El mar de Barents, situado en el norte del océano Ártico, se considera un foco de cambio climático cuya pérdida de hielo marino provoca a su vez un mayor calentamiento del océano.

Nivel del mar:  

La media mundial del nivel del mar ha subido a un ritmo de 3,3 mm al año desde principios de la década de 1990. El Océano Índico Norte y el Océano Pacífico Noroeste están experimentando un crecimiento significativamente mayor que el promedio global.Retroceso de los glaciares:

Los sistemas montañosos más altos de Asia albergan a cerca de 100.000 km2 de glaciares concentrados en la meseta tibetana y el Himalaya. Poseen los mayores volúmenes de hielo sin contar las regiones polares y constituyen el origen de diez importantes ríos asiáticos.
El retroceso de los glaciares se está acelerando y se proyecta que para 2050 la masa de los glaciares disminuirá entre un 20% y un 40% afectando a las vidas y a los medios de subsistencia de unos 750 millones de personas en la región.

Esta situación provoca importantes consecuencias sobre el nivel global del mar y peligros a nivel local como deslizamientos de tierra y avalanchas.
Por ejemplo, el agua que proviene del deshielo ha sido históricamente esencial para mantener el suministro de ese elemento en tiempos de sequía en Afganistán. Su proyectada reducción tiene importantes implicaciones para la seguridad hídrica, así como para los ecosistemas.Repercusiones de las condiciones meteorológicas extremas:NASA Earth ObservatoryIncendios forestales en Siberia en 2020 vistos desde el espacio.

Las inundaciones y las tormentas afectaron a unos 50 millones de personas en Asia y causaron más de 5000 muertes durante 2020. Esta cifra es inferior a la media anual de las dos últimas décadas (con 158 millones de personas afectadas y unas 15.500 víctimas mortales) y representa una prueba fehaciente del éxito de los sistemas de alerta temprana en muchos países de Asia.

Según la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico, las pérdidas medias anuales provocadas por los ciclones tropicales, las inundaciones y las sequías fueron de cientos de miles de millones de dólares. En china se calcula que los daños por esos fenómenos atmosféricos ascendieron a unos 238.000 millones de dólares, 87.000 millones en la India y 83.000 millones en Japón.

Desplazamientos:

Los intensos ciclones, las lluvias monzónicas y las inundaciones afectaron a zonas muy expuestas y densamente pobladas del sur y del este de Asia y provocaron el desplazamiento de millones de personas en China, Bangladesh, India, Japón, Pakistán, Nepal y Vietnam.

El ciclón Amphan, uno de los más fuertes jamás registrados, golpeó la región de Sundarbans en mayo de 2020, desplazando a 2,4 millones de personas en India y a 2,5 millones en Bangladesh.Agricultura y seguridad alimentaria:

Se calcula que en 2020 habrá 48,8 millones de personas subalimentadas en el Sudeste Asiático, 305,7 millones en el Sur de Asia y 42,3 millones en el Oeste de Asia. Asia representa más de la mitad del total mundial.

Los avances en materia de seguridad alimentaria y nutrición se han ralentizado y los verdaderos impactos de la COVID-19 sobre seguridad alimentaria y nutrición aún no se han establecido.

Sin embargo, la comparación de datos entre 2019 y 2020 indica que el número de personas desnutridas creció un 6% en el Sudeste Asiático y Asia Occidental y un 20% en Asia Meridional.

Medio ambiente:

El retroceso de los glaciares y la disminución de los recursos de agua dulce tendrán importantes repercusiones en el futuro de la seguridad hídrica y los ecosistemas asiáticos, y el declive de los arrecifes de coral afectará negativamente a la seguridad alimentaria.

Los manglares proporcionan protección costera, pero están bajo la presión de las actividades humanas, el aumento del nivel del mar y la temperatura del agua, así como por el cambio en la frecuencia e intensidad de las precipitaciones y los patrones de las tormentas.

Hasta el año 2019 aproximadamente tres cuartas partes de los manglares de Asia se encontraban en Bangladesh (24%), Myanmar (19%), India (17%) y Tailandia (14%). Los manglares de Bangladesh, un estado de baja altitud expuesto a las tormentas tropicales, disminuyeron un 19% entre 1992 y 2019.

Por su parte, los bosques absorben el dióxido de carbono y son un importante “sumidero” de carbono.  Entre 1990 y 2018, Bután, China, India y Vietnam aumentaron su superficie forestal, pero ésta disminuyó en la Myanmar (26%), Camboya (24%) y la República Popular Democrática de Corea (12%).

Al mismo tiempo, aumentan la frecuencia y la intensidad de las tormentas de polvo debido a los cambios en el uso y la cobertura del suelo y a factores relacionados con el clima, especialmente en regiones como la Península Arábiga y Oriente Medio, así como en Asia Central.

Desarrollo sostenible:

Aunque Asia está actualmente bien preparada para responder a los fenómenos meteorológicos extremos y se encuentra entre las regiones con mayor capacidad en materia de sistemas de alerta temprana, los costes de los episodios extremos están aumentando, debido en parte a la creciente vulnerabilidad

Una gran parte de las infraestructuras esenciales se encuentran en zonas de riesgo que pueden verse afectadas por múltiples peligros, lo que puede provocar una importante interrupción de la actividad económica cuando se producen catástrofes naturales.

Por ejemplo, en Asia-Pacífico alrededor de un tercio de las centrales eléctricas, las redes de cableado de fibra óptica y los aeropuertos, y el 42% de las infraestructuras viarias, se encuentran en zonas de múltiples riesgos.

El estudio prevé que el aumento del calor y la humedad provoque una pérdida efectiva de horas de trabajo al aire libre, con un coste potencial de muchos miles de millones de dólares.

En la mayoría de sus subregiones, Asia ha retrocedido en distintos grados en el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13 dedicado a la Acción por el Clima. Es probable que la región no alcance las metas a menos que se aceleren los esfuerzos para aumentar la resiliencia.

Para conseguirlo, se considera “esencial” la adaptación y la creación de resiliencia, especialmente en las zonas de alto riesgo y baja capacidad de la región. Esta tarea requiere una mejor comprensión de los riesgos, la inversión en energías renovables y tecnologías de vanguardia, en salud, en medio ambiente y protección social, y garantizar un gasto fiscal específico y con visión de futuro.

Las mejoras de recuperación tras la COVID-19 pasan por aumentar las estrategias de cooperación regional y subregional incluyendo a las catástrofes, entre ellas las relacionadas con el clima, y las estrategias de salud asociadas que complementen los esfuerzos nacionales de aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Opinión: Ciudades y crisis climática

Por Juan Ignacio Guldman, gerente de operaciones de Völmark

La realidad no se puede reducir a cifras, es cierto, pero a veces es bueno darles una mirada si queremos plantear una problemática y, por supuesto, motivar a una solución. Cada año, los desastres naturales conducen a 26 millones de personas a la pobreza, siendo las comunidades más pobres, que se ubican en áreas más vulnerables de la ciudad, siempre las más afectadas. Asimismo, de acuerdo a la ONU, se espera que al menos 130 ciudades portuarias, con más de un millón de habitantes cada una, sean afectadas por inundaciones costeras. En otras palabras, es innegable que los territorios están sufriendo cada vez más los efectos del clima, como las inundaciones, las sequías, el aumento del nivel del mar, las olas de calor, los deslizamientos de tierra y las tormentas, entre otros. 

Y es que efectivamente, usualmente cuando pensamos en la crisis socioambiental que vive el planeta, tendemos a asociarlo al cuidado de los bosques, la protección de los océanos, la flora y la fauna, olvidando que contar con ciudades más resilientes y sostenibles resulta crucial. Eso es, justamente, lo que busca relevar el Día Mundial de las Ciudades, una fecha definida por Naciones Unidas para poner el centro el debate de cómo avanzar en ese objetivo. 

Tan relevante es este punto que en 2014 la entidad estableció una nueva Agenda Urbana, que complementa el ODS número 11, en la que líderes de todo el mundo acordaron estándares para el desarrollo urbano. En eso incluyeron distintos compromisos, siendo el que quiero destacar el relativo a la promoción de ciudades más limpias, pues la “lucha contra la contaminación del aire en las ciudades es buena para la salud de las personas y para el planeta” y para ello “los líderes se han comprometido a incrementar el uso de energías renovables, proporcionar un transporte público mejor y ecológico, y gestionar de manera sostenible sus recursos naturales”.

¿Qué ha pasado en Chile? Sin duda hemos avanzado. Se estableció como meta ser carbono neutral de aquí al 2050, y para ello la electromovilidad será pilar central, aportando un porcentaje importante de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para lograrlo. Y se han dado pasos importantes: según cifras del ministerio de Energía, a julio de 2021, en Chile ya había \un total de 2.164 vehículos eléctricos, entre autos eléctricos a batería, camiones eléctricos, híbridos con recarga exterior y buses urbanos eléctricos. Estos últimos, con un total de 841, representan la flota más grande del mundo después de las ciudades de China.

Sin embargo, y sin querer ser críticos sino constructivos, falta mucho más si entramos al mundo de los vehículos menores. Si queremos, por ejemplo, que las personas dejen el auto y lo cambien por una e bike, no sólo debemos garantizar campañas de educación fomentando esa decisión e infraestructura vial que soporte este nuevo esquema. Las empresas tenemos la misión de proveer una oferta amplia, que se adapte a múltiples necesidades y posibilidades. A nivel público, en tanto, sería una gran contribución contar con estímulos fiscales o subvenciones para adquirir y mantener este tipo de transportes más limpio, eficiente y sustentable. 

En definitiva, construir sociedades más sostenibles es una materia compleja y, a nivel urbano, lo es aún más. No es fácil tener una ciudad resiliente, donde haya acceso universal a servicios básicos y buena infraestructura. Sin embargo, debemos hacerlo porque, tal como dice el lema de este año, una mejor ciudad, es mejor vida. 

UCSC realiza talleres de vida activa y saludable para usuarios del Cesfam Lomas Coloradas

  • El proyecto es realizado con el Fondo de Apoyo a la Extensión de la Universidad, que administra la Dirección de Extensión y Servicios (DEAS)

La actividad inicial contó con más de 15 usuarios adultos mayores y personas con diabetes, quienes realizarán tres talleres prácticos participativos sobre el control metabólico de glicemia en función de la dieta y la actividad física, lo que permite fortalecer la valoración de un estilo de vida activa y saludable.

El proyecto fue presentado por la docente de la Facultad de Medicina, Mirna Muñoz, y la propuesta fue desarrollada en conjunto con Karen Plummer, profesora de Educación Física del programa Cardiovascular del Cesfam Lomas Coloradas de San Pedro de la Paz. “Le presentamos a la Profesora Mirna Muñoz la necesidad de que nuestros usuarios aprendieran de una manera más cercana y tangible la importancia de la actividad física en la vida y como parte del tratamiento de la diabetes, y conocer a través de la alimentación como pueden manejar y controlar de mejor manera su glicemia”, expuso Karen Plummer.

De esta forma, el equipo UCSC dio inicio a los talleres con la participación de los estudiantes de la carrera de Nutrición y Dietética, Nicolle Cataldo y Sebastián Orellana, valoran el proyecto de manera positiva ya que les permite ayudar a la comunidad, “es una oportunidad muy enriquecedora que permite educar se manera simple y cercana”.

La profesora Mirna Muñoz enfatiza en como este proyecto permite fortalecer la metodología de trabajo que están utilizando con los usuarios, “propuse este proyecto que da respuesta a la necesidad presentada y lo acogieron muy bien, nos adjudicamos el Fondo de Apoyo a la Extensión de la Dirección de Extensión Académica y Servicios UCSC, y hoy estamos realizando los talleres en que les entregamos herramientas a los pacientes y ellos pueden ver como su control glicémico puede mejorar en función de la alimentación y actividad física que tengan”. 

Liliana Hérnandez, usuaria del Cesfam Lomas Coloradas, expresó su gratitud por la invitación del Cesfam y la UCSC a participar a los talleres “pude resolver muchas dudas que tenía respecto a esta enfermedad, y además nos van a enseñar a alimentarnos y hacer ejercicios, lo que es muy bueno ya que la pandemia nos tuvo mucho tiempo sin hacer actividades”

Por su parte, la Directora de Extensión Académica y Servicios, Sandra Ibáñez, expuso que “este proyecto cumple con los objetivos de nuestra política de Vinculación, como dirección lo que vemos cuando evaluamos estos proyectos es cuál es el impacto real que pueden tener sobre los beneficiarios y pudimos constatar en terreno que el impacto es inmenso, se complementan los saberes de la Universidad con los aprendizajes de los usuarios, quienes se comprometen con su salud; además pudieron volver a encontrarse y compartir con docentes y estudiantes de la Facultad de Medicina, profesionales del Cesfam de Lomas Coloradas y la junta de Vecinos”.

Desde el Cesfam de Lomas Coloradas, la encargada de la Oficina de información, reclamos y sugerencias (OIRS), Pilar Sánchez, valoró el trabajo realizado por la UCSC “para nosotros como equipo gestor es vital la vinculación con el medio porque nos permite potenciar los sectores que están más lejanos a lo urbano, acercando el Cesfam y la Universidad a las personas de nuestra comuna”.

Feria laboral ofrece vacantes de trabajo para el sector agrícola del Biobío

  • La iniciativa será mixta-virtual y es parte de la campaña “Súmate al Agro”.  

En los próximos días comenzará la temporada de cosecha para diversas frutas. Por eso, se realizó el lanzamiento de la Feria Laboral para el Agro, que dispondrá de ofertas laborales en forma presencial y virtual en la región del Biobío, y en todo el país, del 25 al 29 de octubre.  

La iniciativa es parte de la campaña “Súmate al Agro”, que tiene por objetivo ser el puente entre la oferta y la demanda de empleo en el sector agrícola. 

Para eso, los seremis de Trabajo y Previsión Social, y Agricultura llegaron hasta las oficinas del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence) en Concepción para informar sobre esta feria en la Región del Biobío, y que está abierta durante toda esta semana en la página de la Bolsa Nacional de Empleo (https://www.bne.cl/feria-laboral/sumate-al-agro). 

Al respecto, la seremi del Trabajo, Sintia Leyton, detalló que “esta es una feria mixta virtual presencial en el contexto de “Súmate al Agro” a nivel nacional, que busca resaltar las oportunidades laborales que hoy existen, sobre todo en la agricultura, donde se requiere mucha mano de obra durante la temporada de cosecha, en trabajos que permitirá a las personas contratadas postular al IFE Laboral”.  

Mientras que el seremi de Agricultura, Francisco Lagos, manifestó que “con esta feria estamos dando un nuevo impulso a la promoción y creación de empleos en el sector agrícola, que en pocos días comenzará la temporada de cosecha, y uno de los grandes desafíos de este año es contar con la mano de obra necesaria para el desarrollo normal de esta nueva temporada en el agro”.  

Con esto, se pone en contacto a las empresas con necesidades de contratar con las Oficina Municipales de Intermediación Laboral (OMIL) y plataformas SENCE, que harán de intermediarios con quienes buscan empleo. 

Las vacantes ofrecidas corresponden a cupos en 38 empresas en todo el país con puestos de trabajo disponibles, y más de mil 300 sólo en la región del Biobío, entre las que se encuentran operarios logísticos, multifuncional, de carga, de planta, packing, frigorífico; operarios de producción, operarios de bodega, auxiliar de aseo, jefe de cuadrilla, chofer y jardinero.  

La estrategia del Súmate Al Agro, considera además una serie de medidas que incluyen puestos de trabajo y capacitación. En ese sentido, el director regional (s) de Sence Biobío, Rodrigo Puentes, señaló que “el rol del Sence es la articulación con el mundo privado y el mundo público, a través de los ministerios de Agricultura y Trabajo, con quienes se han generado diferentes instancias, en este caso, “Súmate Al Agro”, que nos permite orientar a personas para que encuentren un empleo”. 

Las autoridades de Gobierno reiteraron el llamado a seguir postulando al IFE Laboral, incentivo para que los trabajadores se empleen formalmente y que otorga un subsidio directo al bolsillo del trabajador, por la nueva relación laboral que se crea. 

Con fin de semana científico e intervenciones en el espacio público, terminó edición 2021 del Festival de la Ciencia

La tercera edición de la iniciativa reunió más de 300 actividades en sus cinco días de duración, convocando a 600 instituciones en todo el país. Este año, FECI volvió parcialmente a los espacios públicos, luego de un 2020 marcado por la virtualidad de la pandemia. Niños y adultos disfrutaron de una intervención paleontológica en el Parque de la Familia en el cierre del evento de divulgación científica más importante del país.

La edición 2021 del Festival de la Ciencia (FECI) llegó a su fin. El evento de divulgación científica más importante del país congregó más de 300 actividades durante sus cinco días de duración, en las que participaron cerca de 600 instituciones a lo largo de Chile. El cierre de FECI tuvo un carácter familiar, donde la curiosidad fue la protagonista de un fin de semana que incluyó charlas, intervenciones culturales y espectáculos interactivos para acercar el conocimiento a la ciudadanía en espacios públicos y virtuales. 

Uno de los destacados del fin de semana científico fue Dinosaurios en el parque, experiencia “prehistórica” con la que culminó oficialmente FECI 2021 y que trasladó un museo paleontológico itinerante con fósiles reales al Parque de la Familia. La intervención permitió a niñas, niños, adolescentes y adultos conocer de forma didáctica sobre el origen y evolución de las criaturas que habitaron alguna vez el país y del trabajo de los paleontólogos nacionales. 

En el parque de la comuna de Quinta Normal también estuvo presente Cambio Global, intervención que, a través de un globo terráqueo pintado por el artista Simón Arancibia (@saintrobot), abordó el cambio climático. El último día del festival estuvo marcado además por las charlas de las investigadoras Susan Bueno, Francisca Boher y Daniella Mella en el Paseo Bulnes; una experiencia de realidad aumentada sobre la organización de la materia en Parquemet; un concierto con música compuesta con inteligencia artificial en Viña del Mar, entre otros eventos. 

“Como Ministerio estamos comprometidos con acercar el conocimiento a los niños, niñas, jóvenes y todas las personas del país. Y qué mejor que hacerlo con una instancia ciudadana, pública y nacional como el FECI, en la que, además, colaboran múltiples instituciones claves para el desarrollo científico chileno. Esta nueva edición del evento fue una oportunidad gratificante que nos permitió volver a encontrarnos en torno a la ciencia  y promover la curiosidad desde distintos rincones, siempre considerando los cuidados que requiere la actual situación sanitaria”, aseguró el ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve. 

Tal como en sus dos versiones anteriores, FECI fue organizado por el MinCiencia en conjunto con los Proyectos Asociativos Regionales (PAR) Explora; las Seremis de Ciencia; centros de investigación; universidades; museos; instituciones culturales y diferentes organismos públicos.

Especialistas U. de Chile hacen llamado a vacunación masiva para controlar la pandemia

Durante esta mañana, el Ministerio de Salud confirmó 2.086 nuevos casos de COVID-19 en el país, con una positividad del 2,9 por ciento en las últimas 24 horas. De ellos, el 26 por ciento fue diagnosticado por búsqueda activa de casos y 14 por ciento por test de antígeno. Es por esto que, frente al alza de casos, especialistas de la Casa de Bello hacen un llamado a la población a asistir a los centros de vacunación para impedir la gravedad de la enfermedad y su propagación.

De acuerdo a Our World in Data, el 48,3 por ciento de la población mundial ha recibido una de las vacunas para prevenir la gravedad de COVID-19, de los cuales solo el 3 por ciento de los países pobres reportan una dosis.

A nivel nacional, solo el 75 por ciento de la población cuenta con el esquema completo de vacunación, de las cuales 580 mil fueron dosis única. A su vez, 4.720.833 personas cuentan con dosis de refuerzo y solo el 16 por ciento no cuenta con ninguna vacuna. Por otra parte, con más de 70 mil exámenes PCR, la positividad de la Región Metropolitana llegó al 4 por ciento, mientras que en regiones se mantiene en un rango igual o menor que 2 por ciento. La variación de los nuevos casos confirmados a nivel país, en tanto, es de 45 y 75 por ciento en comparación con los siete y catorce días previos.

Bajo este escenario, especialistas de la Casa de Bello, hacen un llamado a la población a asistir a los centros de vacunación para impedir la gravedad de la enfermedad y su propagación. Para el inmunólogo y vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, Flavio Salazar, si bien estos números si bien son positivos aún falta bastante. “Hoy nos encontramos frente a un aumento de casos importante. Esto se debe a que hay un porcentaje significativo que aún no se ha inoculado, siendo un foco de contagio importante”.

El especialista añadió que “los rezagados y quienes aún no creen en la vacunación deben saber que hay evidencia suficiente y estudios importantes que demuestran la eficacia de esta. La dosis de refuerzo es fundamental para disminuir la circulación viral”, sostiene.

¿Por qué vacunarse?

El Ministerio de Salud informó que el país se encuentra en su indicador de contagios más alto desde el 30 de julio. Del mismo modo, el rango de positividad evidenciado no se presentaba desde el 21 de junio. Esta situación puede deberse al nivel de libertades que se han dado tras el fin de la cuarentena y el estado de excepción. Según la infectóloga y académica del Departamento de Medicina Interna de la U. de Chile, Claudia Cortés, “al haber más flexibilidad, hay más relajo y posibilidades de contagio. Hay que encontrar un equilibrio, y eso tiene que ir en relación a la cantidad de personas vacunadas”.

Del mismo modo, el médico y académico de la Facultad de Medicina de nuestro plantel, Eduardo Tobar, manifiesta que “las y los chilenos debemos comprender que aún nos encontramos en medio de una pandemia y que el uso de las mascarillas, el distanciamiento físico, el lavado de manos y la vacunación son obligatorios para evitar contagios”.

En la actualidad, el COVID-19 continúa siendo una amenaza para la población, enfermando gravemente a miles de personas diariamente. La red asistencial mantiene un 20 por ciento de disponibilidad en camas UCI y 17 por ciento en UTI. De ellos, el 60 por ciento no se ha vacunado o no ha recibido el esquema completo de vacunación.

La Organización Mundial de la Salud aseguró que las vacunas contra COVID-19 pueden evitar el contagio y propagación, además de controlar la gravedad de la enfermedad. De igual forma, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), recomiendan que las personas continúen utilizando mascarilla en los entornos públicos cerrados.

Derribando mitos

Cambios en el ADN, un virus inventado para controlar la sociedad, la posibilidad de dejar de usar mascarillas tras la inoculación y la inmunidad son algunos de los mitos que han surgido tras el proceso de vacunación nacional. En este ámbito, pese a que el proceso de desarrollo de vacunas contra el COVID-19 fue más acotado de lo habitual, cabe recalcar que estas contaron con todas las etapas requeridas de ensayos clínicos y pruebas de monitoreo que permiten respaldar que son seguras y efectivas.

En el mundo, hoy existen 12 tipos de vacunas diferentes autorizadas, de las cuales en Chile se administran cuatro: Pfizer – BioNTec, que utiliza la tecnología de ARN mensajero y que tiene un 95 por ciento de efectividad; Coronavac de Sinovac, con un 100 por ciento de eficacia para evitar hospitalizaciones graves y utiliza la tecnología del virus inactivado; AZD1222 de Oxford y AztraZeneca, con una eficacia del 63,09 por ciento contra la infección y que se basa en la tecnología del vector viral no replicante; y Ad5-nCoV de Cansino, que tiene una eficacia del 90 por ciento contra casos graves, y que también se basa en la tecnología del vector viral no replicante.

“Estos medicamentos elaborados a partir de agentes infecciosos eliminan la capacidad de producir enfermedades y permiten estimular una respuesta protectora del sistema inmunológico”, finalizó la especialista Cortés.

Comunicaciones VID.

El plástico, que ya ha atragantado nuestros océanos, terminará por asfixiarnos a todos si no actuamos rápidamente

La contaminación causada por el plástico en los ecosistemas acuáticos ha crecido considerablemente en los últimos años y se prevé que se duplique para 2030, con consecuencias nefastas para la salud, la economía, la biodiversidad y el clima, según un nuevo informe de la ONU, que advierte que el reciclaje no es suficiente y denuncia las falsas soluciones que se están dando frente a este problema.

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) califica la actual contaminación del planeta causada por el plástico como una “crisis mundial” y propone que se actúe rápidamente y de forma coordinada para atajar este problema, porque “es urgente reducir la producción mundial de plástico y de residuos plásticos en el medio ambiente”.

Para hacerse una idea del problema basta una cifra apenas comprensible para nuestras cabezas: aproximadamente 7000 millones de los 9200 millones de toneladas de producción acumulada de plástico entre 1950 y 2017 se convirtieron en residuos plásticos, tres cuartas partes de los cuales fueron desechados y depositados en vertederos, formaron parte de flujos de residuos incontrolados y mal gestionados o fueron vertidos o abandonados en el medio ambiente, incluso en el mar.

El plástico es de hecho la fracción más grande, más dañina y más persistente de los desechos marinos, y representa al menos el 85% del total de esos desperdicios , según el documento, titulado  De la contaminación a la solución: una evaluación global de la basura marina y la contaminación por plásticos.

Pero los expertos también demuestran que la contaminación por el plástico es una amenaza creciente no ya sólo para los ecosistemas acuáticos, sino para todos los ecosistemas, desde aquellos en donde se origina este material hasta los marinos y los que están en el camino que recorre entretanto.

E incluso para el clima: la evaluación, publicada diez días antes de la Conferencia sobre el Clima (COP26), enfatiza que los plásticos también son un problema climático, ya que se estima que en 2015 su fabricación está relacionada con la producción de 1,7 gigatoneladas de CO2 y se proyecta que para 2050 esta cifra se triplique a aproximadamente 6,5 gigatoneladas, un 15% del presupuesto mundial de carbono.

Persistente y omnipresente

La contaminación actual es omnipresente y persistente. Aunque el mundo ha logrado un importante crecimiento económico en las últimas décadas, éste ha ido acompañado de grandes cantidades de contaminación, con importantes repercusiones en la salud humana y los ecosistemas, así como en el funcionamiento de algunos de los principales procesos de los sistemas terrestres, como el clima”, se lee en el informe.

El documento destaca que el plástico representa el 85% de los residuos que llegan a los océanos y advierte que, para 2040, los volúmenes de este material que fluirán hacia el mar casi se triplicarán, con una cantidad anual de entre 23 y 37 millones de toneladas. Esto significa alrededor de 50 kilogramos de plástico por metro de costa en todo el mundo.

En consecuencia, todas las especies marinas, desde el plancton y los moluscos, hasta las aves, las tortugas y los mamíferos, se enfrentan a riesgos de intoxicación, trastornos del comportamiento, inanición y asfixia. Los corales, los manglares y los pastos marinos además están sofocados por desechos plásticos que les impiden recibir oxígeno y luz.Unsplash/Angela CompagnoneLos desechos plásticos marinos han afectado a más de 600 especies marinas.

Riesgos para la salud

El cuerpo humano también es vulnerable a la contaminación que generan los residuos plásticos en las fuentes de agua, lo cual podría causar cambios hormonales, trastornos del desarrollo, anomalías reproductivas y cáncer. El plástico es ingerido a través de los productos del mar, bebidas e incluso la sal común, pero también penetran en la piel y pueden ser inhalados cuando están suspendidos en el aire.

“Los riesgos para la salud y el bienestar humano surgen de la quema de residuos plásticos, la ingestión de mariscos contaminados con el plástico, la exposición a bacterias patógenas transportadas en él y la lixiviación (la separación mediante disolvente de las partes solubles de las insolubles) de sustancias preocupantes en las aguas costeras”, indica el informe.

Precisamente, añade que “la liberación de sustancias químicas asociadas a los plásticos a través de la lixiviación en el medio ambiente marino está recibiendo mayor atención, ya que algunos de estos productos químicos son sustancias preocupantes o tienen propiedades de alteración endocrina”.

De acuerdo con los científicos, el microplástico puede entrar en el cuerpo humano por inhalación y absorción a través de la piel y acumularse en los órganos, incluida la placenta.

Es probable que la absorción de microplásticos por parte de los seres humanos a través de los alimentos de origen marino ponga en peligro a las comunidades costeras e indígenas, donde las especies marinas son la principal fuente de alimentación. Los vínculos entre la exposición a las sustancias químicas asociadas a los plásticos en el medio ambiente marino y la salud humana no están claros. Sin embargo, algunas de estas sustancias químicas se asocian con graves impactos en la salud, especialmente en las mujeres.

Hasta la salud mental puede verse afectada

Según el informe, los plásticos marinos tienen un efecto generalizado en la sociedad y el bienestar humano, ya que pueden disuadir a la gente de visitar las playas y costas, y de disfrutar de los beneficios de la actividad física, la interacción social y la mejora general de la salud física y mental.

La salud mental puede verse afectada por el conocimiento de que animales marinos carismáticos como las tortugas marinas, ballenas, delfines y muchas aves marinas están en peligro. Estos animales tienen importancia cultural para algunas comunidades. Las imágenes y imágenes y descripciones de ballenas y aves marinas con sus estómagos llenos de fragmentos de plástico, que son frecuentes en los medios de comunicación, pueden provocar fuertes impactos emocionales.ONU Día Mundial de los Océanos/Shane GrossArtes de pesca descartadas pueden ser mortales. Esta tortuga verde falleció en el mar Caribe en las Bahamas.

Coste económico

La basura marina y la contaminación del plástico afecta, además, a la economía mundial. Los costos que acarrea la contaminación por plásticos en el turismo, la pesca, la acuicultura y otras actividades, como las limpiezas, se estiman en entre 6000 y 19.000 millones de dólares en 2018. Y se proyecta que para 2040 el riesgo financiero anual podría ser de unos 100.000 millones para las empresas si los gobiernos exigen que cubran los costos de la gestión de residuos en los volúmenes esperados.

En comparación, el mercado mundial del plástico en 2020 se ha estimado en unos 580.000 millones de dólares, mientras que el valor monetario de las pérdidas de capital natural marino se estima en 250.000 millones de dólares al año.

Los riesgos múltiples y en cascada que plantean los desechos marinos y el plástico los convierten en multiplicadores de amenazas. Pueden actuar junto con otros factores de estrés, como el cambio climático y la sobreexplotación de los recursos marinos, causando un daño mucho mayor que si se producen de forma aislada.

Las alteraciones del hábitat en ecosistemas costeros clave causadas por el impacto directo de la basura marina y el plástico afecta a la producción local de alimentos y daña estructuras costeras, lo que conlleva consecuencias de gran alcance e imprevisibles, como la pérdida de resistencia a los fenómenos extremos y el cambio climático.

El riesgo acumulado

Los microplásticos pueden entrar en los océanos a través de la descomposición de artículos de plástico de mayor tamaño, los lixiviados de los vertederos, los lodos de los sistemas de tratamiento de aguas residuales, las partículas transportadas por el aire (por ejemplo, por el desgaste de los neumáticos y otros artículos que contienen plástico), la escorrentía de la agricultura, el desguace de barcos y las pérdidas accidentales de pérdidas de carga en el mar.

Los fenómenos extremos, como las inundaciones, las tormentas y los tsunamis también pueden arrojar a los océanos importantes volúmenes de residuos desde las zonas costeras y las acumulaciones de basura en las riberas de los ríos, a lo largo de las costas y en los estuarios. Se prevé que la producción mundial acumulada de plástico entre 1950 y 2050 alcanzará los 34.000 millones de toneladas.

Además, los riesgos de los desechos marinos y el plástico deben evaluarse en función de los riesgos acumulados. Más de la mitad de los plásticos que se encuentran flotando en algunos giros oceánicos se produjeron en la década de 1990 y antes.

El movimiento de los desechos marinos y los plásticos dentro y fuera de la costa está controlado por las mareas, las corrientes, las olas y los vientos, con plásticos flotantes que se acumulan en los llamados giros oceánicos, mientras que los plásticos que se hunden se concentran en las profundidades marinas, los deltas de los ríos, los cinturones de lodo y los manglares.

Según el informe, hay un número creciente de puntos calientes en los que existen riesgos a largo plazo y a gran escala para el funcionamiento de los ecosistemas y para la salud humana. Entre los principales focos se encuentra:

  • el Mar Mediterráneo, donde se acumulan grandes volúmenes de desechos marinos y plásticos debido a su naturaleza cerrada, lo que supone un riesgo para millones de personas
  • el Océano Ártico, por el daño potencial a su naturaleza prístina y el daño a los pueblos indígenas y a las especies emblemáticas por la ingestión de plásticos en las cadenas alimentarias marinas
  • la región de Asia oriental y sudoriental, donde hay importantes volúmenes de residuos incontrolados cerca de poblaciones humanas muy grandes con una gran dependencia de los océanos

UNEPLa contaminación plástica es dañina para el Albatros. Muchos consumen desechos pensando que son comida y mueren de inanición.

Falsas soluciones

Los autores del informe rechazan la posibilidad de que el reciclaje sea una salida a esta crisis y advierten sobre alternativas dañinas a los productos de un solo uso, como los plásticos de base biológica o biodegradables, que actualmente representan una amenaza química similar a los plásticos convencionales.

Con respecto al reciclaje, un problema importante es la baja tasa de reciclaje de plásticos, que actualmente es inferior al 10%, de acuerdo con el informe.

“Millones de toneladas de residuos plásticos se pierden en el medio ambiente, o a veces se envían a miles de kilómetros de kilómetros hasta destinos donde generalmente se queman o se tiran. La pérdida anual estimada del valor de los residuos de plástico de los residuos de envases de plástico sólo durante la clasificación y el procesamiento es de 80.000 a 120.000 millones de dólares”, agrega.

Un área de investigación en rápida expansión se refiere a los plásticos biodegradables y de origen biológico. Los resultados de estudios de campo muestran que cuando estos plásticos están fuera condiciones industriales o de compostaje controlado, algunos pueden persistir durante muchos años una vez que se encuentran en entornos marinos sin mostrar ningún signo de biodegradación.

Por lo tanto, asegura el informe, “en el medio ambiente, estos tipos de plásticos pueden suponer los mismos riesgos que los plásticos convencionales”.

El informe también analiza las fallas críticas del mercado, como los bajos precios de las materias primas vírgenes basadas en combustibles fósiles, frente a los de los materiales reciclados; los esfuerzos poco articulados en la gestión formal e informal de residuos plásticos, y la falta de consenso sobre soluciones globales.

No hay una solución única, sino múltiples medidas de la economía circular

Una estrategia que conlleve una solución única destinada a acabar con la contaminación será inadecuada para reducir la cantidad de plásticos que llegan a los océanos. Se necesitan múltiples intervenciones sinérgicas en la producción y uso del plástico, aseguran los autores del informe.

Y añaden que tales intervenciones ya están surgiendo. Por ejemplo:

  • las políticas de economía circular
  • la eliminación progresiva de productos y polímeros innecesarios, evitables y problemáticos
  • la adopción de instrumentos fiscales como como impuestos, tasas y cargos
  • los sistemas de depósito-reembolso
  • los sistemas de responsabilidad ampliada del productor
  • los permisos comercializables
  • la eliminación de subvenciones perjudiciales
  • las innovaciones de la química verde para polímeros y aditivos alternativos más seguros
  • las iniciativas para cambiar la actitud de los consumidores y “cerrar el grifo” de la producción de plástico virgen
  • los nuevos modelos de servicio y el ecodiseño para la reutilización de productos

Cris Williams/Menos Plástico es Fantástico A.CLos nurdles o pellets encontrados en las costas de Mahahual.

Una informe clave

“Esta investigación proporciona el argumento científico más sólido hasta la fecha para responder a la urgencia, actuar de manera colectiva, y proteger y restaurar nuestros océanos, y todos los ecosistemas afectados por la contaminación a su paso”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del Programan de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

“Una preocupación importante es el destino de los microplásticos, los aditivos químicos y otros productos fragmentados, muchos de los cuales se sabe que son tóxicos y peligrosos para la salud humana, la vida silvestre y los ecosistemas. La velocidad en la cual la contaminación de los océanos está captando la atención del público es alentadora, y es vital que aprovechemos ese impulso para lograr un océano limpio, saludable y resistente”, añadió Andersen.

Sobre la campaña Mares Limpios

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente lanzó la campaña Mares Limpios en 2017 con el objetivo de impulsar un movimiento global para revertir la marea del plástico al reducir el uso de plásticos innecesarios, evitables y problemáticos, incluidos los de un solo uso, y eliminar los microplásticos añadidos intencionalmente. Desde entonces, 63 países se han unido a la campaña y han adquirido compromisos para mejorar la gestión de los plásticos mediante, entre otras medidas, la reducción de la prevalencia de productos plásticos de un solo uso. Ahora, la campaña destacará los problemas y sus soluciones desde el origen de la contaminación y pedirá una acción global urgente. Mares Limpios contribuye a los objetivos de la Alianza Mundial sobre Basura Marina y el Compromiso Global de la Nueva Economía del Plástico.

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